Colección- Idk

Extensión
Extension largaColección
AdvertenciaOG
#1
Mostrar





Todo está en calma y por un momento pienso que estoy sola. No hay nada a la vista, solo una pequeña bruma que cubre mis pies y me impide ver lo que estoy pisando. Empiezo a caminar sin una dirección concreta, guiada por mi instinto, disfrutando de la paz y de la tranquilidad que me brinda mi conciencia.
 
En un momento determinado, y tras estar un par de minutos paseando, veo que la bruma empieza a desaparecer por el lado derecho y revela un camino de piedra. Mi curiosidad me empuja a tomarlo, y me desvío de mi trayecto para ver adonde me lleva.
 
Conforme voy avanzando noto que las vibraciones del ambiente van cambiando. La paz y seguridad van desapareciendo, siendo reemplazadas por unas malas sensaciones que hacen que esté a punto de marearme. Podría dar media vuelta, podría ignorarlas y seguir con lo mío, pero siento que tengo que llegar al fin del camino y por eso continuo pese a todo.
 
Las vibraciones van empeorando, me estremezco y me abrazo a mí misma, pero aguanto porque ya estoy llegando. Doy unos pasos más y a un par de metros empiezo a ver, por fin, una silueta. Las vibraciones salen de ella. No me detengo y sigo avanzando.
 
La silueta resulta ser una chica joven sentada de espaldas a mí en un banco de piedra. Tarda un poco en darse cuenta de mi presencia y eso me permite admirarla en silencio, aunque no puedo evitar sobresaltarme al reconocer su corto pelo rizado. Ella parece darse cuenta de la alteración que he causado y se da la vuelta, y al hacerlo me encuentro con mis ojos verdes devolviéndome la mirada.
 
Ninguna de las dos sabe como reaccionar. El contraste entre ambas es muy fuerte, las únicas similitudes que tenemos son físicas y eso hace que intentemos encontrar alguna parte más nuestra reflejada en la otra. Bueno, ella lo intenta, porque yo no tengo ningún problema en reconocerme, solo me sorprende no haber sido tan consciente sobre lo mal que estaba entonces.
 
Las vibraciones que nos envuelven chocan y crean una molesta disonancia en el ambiente. El choque entre nuestros mundos es demasiado repentino y desagradable, cualquiera diría que nos íbamos a repeler y alejar de un momento a otro, pero sucede lo contrario. Yo me quedo mirando con comprensión y ella con admiración, tenemos energías opuestas pero la esencia es la misma, así que nos acabamos acercando.
 
Yo soy la primera en hacer algo, pues ella es la más cortada de las dos. Avanzo hacia ella y le acaricio la mejilla con una sonrisa mientras me siento a su lado; ella todavía me sigue mirando obnubilada. Pasa el tiempo y no hace nada, empiezo a pensar que se ha quedado tan sorprendida que se ha desmayado con los ojos abiertos, pero acabo sintiendo un estremecimiento en el pecho que me hace mirarme a los ojos. Se le empiezan a poner vidriosos y el labio inferior le comienza a temblar. Yo hago lo que cualquiera haría y extiendo mis brazos para envolverla en un abrazo, pero antes de que pueda rodearla ella se abalanza sobre mí y empieza a llorar desconsoladamente. Sus sollozos no tardan en llenar el silencio del lugar y yo me apresuro a acariciar su espalda con todo el amor y el cariño del que soy capaz.
 
Sus llantos me recuerdan a los de una niña, una niña que maduró antes de tiempo tratando de llenar los vacíos de su vida, tratando de sentirse importante. La herida de su pecho le quema y resuena con la cicatriz que tengo en el mío; ambas tienen la misma forma y no tardo en sentir como mi marca se encoge y me produce un ligero dolor. Me la acerco todavía más y juro que siento como sus cimientos tiemblan, aquellos que mantienen en pie una férrea estructura que protege a una pequeña niña herida. Las lágrimas empiezan a descender por mis mejillas y acaban empapando mi pelo, aunque consigo no soltar ningún sollozo.
 
Ella se aferra a mí con toda la fuerza de la que es capaz y yo trato de que me sienta con toda la intensidad con la que la siento a ella. Podría decirle algo pero no hace falta, sé que no quiere escucharse, quiere sentir su perdón y su compasión, aquellos que es incapaz de darse en una edad tan temprana. Alza la cabeza y me mira a los ojos sin dejar de llorar, tratando de buscar comprensión, y la encuentra al instante, porque solo yo soy capaz de entender todo por lo que he pasado. Vuelvo a acariciarme la mejilla y a juntar nuestras frentes y ella cierra los ojos; solo espero que sepa que no se culpará más, que llegará un momento en el que entenderá que actuó con la poca información que tenía y con la mejor de las intenciones, que aprenderá a ponerse límites, a confiar en ella y a dosificar su energía, a rodearse de gente que solo le hace bien y a cuidar de ella misma de la misma forma que cuida a los demás. Que va a convertirse en una mujer fuerte y hermosa, que va a llegar a ser tal y como quiere, y que va a conocer a un montón de personas que la van a amar y aceptar tal y como es. Las lágrimas siguen cayendo por sus mejillas, trato de secármelas y le doy un beso en la frente. Ella abre los ojos y me mira a través de un mar de lágrimas; no sé si su nublada visión le permite ver lo que le quiero transmitir pero yo alcanzo a distinguir en el fondo de su mirada un rayo de esperanza entre tanto dolor, la creencia de que todo estará bien, y al verla sé que siempre lo estaré. Porque siempre he tenido esperanza, porque siempre he seguido pese a todo y ella va a hacer lo mismo.
 
Me abrazo con más fuerza pero empiezo a sentir que algo cambia entre nosotras. La noto más débil, más incorpórea, y al fijarme veo que está empezando a desaparecer. Yo también comienzo a desaparecer pero ella no se da cuenta; ambas estamos volviendo a nuestras respectivas realidades y no tardaremos en separarnos. No le digo nada, le doy un último beso y trato de hacerla saber que siempre la llevo conmigo, que la vigilo desde el futuro y todo está bien. Cierro los ojos y espero que el momento acabe por sí solo.

 


Cuando vuelvo a abrirlos no estoy donde estaba al principio, ni en ningún lugar extraño; estoy sentida en mi cama rodeada de una oscuridad y un silencio absolutos. Siento que algunas lágrimas caen por mis mejillas y la cicatriz de mi pecho se encoge, lo que hace que me lleve una mano a ella mientras me tumbo con cuidado y trato de encontrar una postura adecuada. No me duele, es más bien el eco de un dolor, un dolor profundo y lejano que poco a poco se va aliviando. Al principio siento que me va a ahogar pero tras unos segundos se va y solo queda paz dentro de mí. La siento, siento a la joven desconsolada, siento que duerme plácidamente aunque todavía lleva una pesada carga dentro de ella. No separo la mano de mi pecho, dejo que mis últimas lágrimas caigan y trato de volver a conciliar el sueño mientras me hago una promesa. Es una promesa a mi pasado, a mi presente y a mi futuro, es una promesa que resuena con fuerza en mi interior y me deja con una sonrisa. Es una promesa que hace que me sienta bien, que alivia a todas mis partes y hace que de nuevo me sienta segura en mis brazos mientras vuelvo al mundo de los sueños.
 
Porque al final todo estará bien.
 

~···~···~
 
Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you
[Imagen: 6be4Jwe.jpg]
 
~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
 0  0  0  2  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#2
Hay canciones que forman parte de ti. Hay canciones que se anclan a tu alma tan profundamente que se disuelven en esta y se convierten en un todo. Hay canciones que se vuelven pedazos de tu ser.

Hay canciones que no puedes compartir, o no con cualquiera, porque sientes que estás regalando un pedazo de tu corazón, mostrando una parte de tu alma. Hay canciones que enseñarlas sería el equivalente de mostrarte desnuda. Hay canciones que explican cómo te sientes, que te apoyaron en tus momentos más oscuros, que expresan todos tus deseos y empatizan con tu dolor. Hay canciones que resuenan en tu interior. Hay canciones que te vuelven vulnerable al compartirlas.

Hay canciones que significan tanto que tiran de tu pecho cuando suenan. Hay canciones que significan tanto que se te forma un nudo en la garganta cuando intentas hablar de ellas, de explicar lo que significan para ti. Hay canciones que te remueven por dentro, que te hacen cerrar los ojos y simplemente vivir lo que te produce escucharlas. Hay canciones que se vuelven latidos de tu corazón.
[Imagen: 6be4Jwe.jpg]
 
~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder




Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)