Índice - House of Rocket
#1
House of Rocket
Una historia del Elfoverso

¿Aluna vez se preguntaron cómo fue que el Team Rocket llegó a ser tan temido o cómo surgieron? ¿Por qué Giovanni llegó a ser un criminal tan respetado? Los invito a leer House of Rocket, OTRA HISTORIA QUE SUCEDE EN KANTO, PORQUE NUNCA HAY SUFICIENTE KANTO, TODOS AMAMOS AL BENÉVOLO LÍDER KANTO, CON AMOR, NIÑITA. Una historia llena de ambición y sueños que se hacen realidad para luego ser destrozados. Espero lo disfruten tanto como yo lo he hecho escribiendo esta historia. Siempre son libres de comentar y destrozarme. Un beso candente para todos. Los amo.
 
 
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Esta historia funciona como precuela-spin off de Jack Evans, NO OBSTANTE, no es necesario que lean dicha historia para entender esta, porque los fics del elfoverso serán independientes, aunque lógicamente habrá conexiones, quien haya leído Jack Evans podrá notarlas.

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Longfic- House of Rocket

Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónDrama
Resumen

Una historia sobre un ladrón con deseos de ir donde ningún criminal había llegado antes, un ladrón con el sueño de tenerlo todo.

#16
Holi. I'm so sorry por demorarme tanto en subir este capítulus, pero quería dilatar un poco postearlo porque no he escrito el capítulo 7, ando algo cansado de toda la vida y no tengo ánimos de nada, pero ya esperé mucho, así que subo de todas formas el capítulo.

@Nemuresu Giovanni realmente se rindió en su momento, estaba triste por lo sucedido y fue un fuerte golpe a su ego. Lo del espejo fue algo casual del momento, pero sí, Alba no es una mujer cualquiera, es precavida y hará cualquier cosa para salirse con la suya, no es conveniente traicionarla.

@Tommy Siento que con Jack Evans cometí muchos errores, desde el principio esa historia la pensé así, sólo los de Kanto, luego se le sumarían los de Johto en una eventual continuación, y me enamoré de esa idea y no debí dejarla, con House of Rocket sentí más libertad en varios aspectos y quiero hacer lo que no hice en la otra, hacer de Kanto una región menos aislada y llevar más allá las posibilidades. El personaje de Alba cumple una función muy importante y a la vez muy simple, Giovanni es pobre, pero su sueño es grande, necesita dinero, aún así quiero que Alba sea más que una simple señora que lo financia. Platear el coleccionismo de pokémon raros es como un guiño a uno de los tantos delitos del Team Rocket, me encantaría explotar la parte de contrabando de alguna forma, tiene un aire como al clásico team rocket de antaño. Me encantó describir a Houndoom, es de mis favoritos. También sentí que el robo fue muy fácil, pero tenía la intención de que el capítulo se centrase más en la figura de Alba, aunque aún así me dejé llevar por la descripción del circo y su show.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos y cuídense.

Capítulo 6 - En las vías del tren
 
 
     Ya habían pasado seis años desde que Giovanni había escogido llevar una doble vida, por un lado era un modesto mesero de veintiséis años en un Café en el centro de Azafrán, por otro, era un ladrón bajo el mando de la matriarca de la familia Andolini. Su primer trabajo, el robo de Florges, la estrella del show del Cirque du Kalos, había causado una gran conmoción en aquel entonces, la única pista que la policía tuvo fue gracias al testimonio de los guardias, que hablaban de dos Nidoran que los habían atacado. Giovanni debió esconderlos por un buen tiempo, para que nadie sospechase de él.
 
     Había logrado compatibilizar ambos trabajos fácilmente, los pedidos de Alba no eran muy recurrentes, aunque sí difíciles de lograr, y su noviazgo con Christina iba viento en popa, la pelirroja había logrado graduarse de la academia de detectives con honores y sería designada a alguna prefectura.
 
     —¿Enserio? —preguntó Giovanni sin dudarlo realmente— Eso es maravilloso.
 
     —Así es —contestó la pelirroja, estaba en la recepción del edificio donde se alojaba en Azafrán, había decidido darle la noticia de su designación lo antes posible—. Aunque me entristece la idea de estar lejos de ti —agregó con pesar en su tono de voz.
 
     —Sí, a mí también. Pero esto es lo que tú quieres, es tu sueño y no debes renunciar a él por nada ni por nadie —recordó con energía—. Ya encontraremos la forma de vernos, yo podría ir de vez en cuando a verte por el día.
 
     —Eso me gustaría mucho —se sonrojó desde el otro lado de la línea—. Debo colgarte, necesito ir a la academia a hacer unos papeleos antes de irme mañana por la mañana. ¿Te parece si esta noche tenemos nuestra última cita?
 
     —Claro. Será una velada mágica —concordó el chico.
 
     —Te amo.
 
     —Yo también te amo.
 
     Giovanni se dirigió al patio del Café para alimentar a sus pokémon y a los del local, había algunas nuevas adiciones como un Psyduck y un Drowzee, además, uno de los Bellsprout había evolucionado en Weepinbell. Dentro del equipo del chico, los únicos cambios eran los Nidoran, ahora eran Nidorina y Nidorino, poseían los mismos colores que sus pre evoluciones, pero sus expresiones ya no eran tan infantiles como en antaño, aunque el ladrón seguía refiriéndose a ellos como “mis niños”.
 
     Se tendió sobre el suelo de pasto podado mientras esperaba que los pokémon acabasen de comer, miró el cielo azul sin ninguna nube, o lo que podía ver de él, los edificios colindantes parecían haber crecido con el paso del tiempo, parte de una urbe que abandonaba la paz a pasos agigantados rumbo a una modernización que nadie pidió. Anheló por unos instantes sentirse libre nuevamente, como cuando robaba para subsistir en los callejones de Verde, una libertad absoluta que ya no volvería a sentir, a menos que escalase a paso firme y seguro, escalón por escalón. Ya había acumulado mucho dinero gracias a la anciana coleccionista, pero no era suficiente para sus planes, necesitaba más, sabía muy bien que el dinero le traería poder ante aquellos tontos que subestiman la importancia de la información, y el poder le traería esa libertad que perdió hace tanto cuando fue traicionado. Su sueño de tenerlo todo estaba a la vuelta de la esquina, en cualquier momento comenzaría su ascenso. Una vida criminal de cuello y corbata lo esperaba, pero no debía ponerse ansioso.
 
     Una vez terminado de comer, se duchó y se vistió con una elegante camisa blanca, un chaleco color vino y unos pantalones de tela negros, con unos zapatos muy bien lustrados. Se peinó para atrás y abandonó el Café junto a sus pokémon en sus pokéballs. Todas las reuniones con Alba siempre se habían efectuado durante la noche, pero en esta ocasión lo había citado durante la mañana, pidiéndole de paso que se presentase con un aspecto más formal en su vestimenta, para no levantar sospechas.
 
     Llegó en taxi a la Mansión Andolini, se aproximó a la puerta y dio su nombre al guardia, quien lo dejó entrar inmediatamente. Recorrió el jardín como nunca antes lo había hecho, admirando el envidiable verdor del césped recién podado, con una vasta variedad de árboles frutales, y una pileta de roca esculpida, justo delante de la entrada principal, con agua tan transparente como el mismo aire. La fachada de la poco modesta residencia derrochaba opulencia a más no poder, de un impecable blanco que reflejaba encandiladoramente la luz del sol matutino. Giovanni subió las escaleras y golpeó cortésmente la puerta de roble. Esperó poco tiempo para que un hombre le diese la bienvenida invitándolo a pasar, ver la casa por dentro durante el día era todo un panorama, la alfombra era roja y cubría todo el piso, las cortinas eran de un tono más oscuro, con hilos dorados que las bordaban, y los muebles tenían un aspecto sumamente fino. El mayordomo, un anciano hombre de expresión estirada, lo condujo hasta la habitación contigua, anunciando su llegada a la matriarca.
 
     —¡Gio! —exclamó Alba desde su asiento con tapiz traído desde algún lugar lejano y exótico— Me alegra que hayas venido —indicó sin parecer estar realmente feliz.
 
     El ladrón se percató instantáneamente de la presencia de tres hombres más en la sala, sentados de igual manera que su anfitriona, todos de edad cercana a ella, pero había algo que Giovanni no tardó en reconocer en ellos, sus miradas emitían la misma maldad y frialdad que la anciana mujer, carentes de respeto por la vida, ambiciosos movidos por la envidia y el poder. El joven sólo se limitó a observarlos en silencio, con cautela y curiosidad, esperando por una pronta presentación, aunque ya sabía quiénes eran.
 
     —Gio, imagino que estarás profundamente intrigado por la razón de tu asistencia —comenzó Alba, empleando un lenguaje extrañamente amable en su hablar, que contrastaba curiosamente con su mirada frívola y sin sentimientos—. Permíteme presentarte a mis socios comerciales. Aurelio del Río —indicó al hombre sentado a su izquierda, era un sujeto sumamente alto, con una expresión facial que indicaba cansancio, años de experiencia remarcados por un poblado bigote blanco igual que su cabello—. Tobías Casablanca —dijo la mujer indicando al hombre a su derecha, ostentaba de una prominente panza, era calvo y respiraba con la boca abierta, evidenciando sus problemas respiratorios—. Y Li Chang —indicó al hombre sentado al costado de Tobías, era sumamente bajo, incluso más que Alba, su semblante era tan extraño que era difícil discernir su estado de ánimo—. Amigos míos, él es Giovanni, el chico de quien les comenté. Pueden decirle Gio.
 
     El joven de Verde se sentó en un asiento vacío frente a los cuatro ancianos sin esperar que le invitasen a hacerlo, todo parecía una especie de élite económica poderosa, de jugar bien aquel juego podría tenerlos comiendo de la palma de su mano. Aunque se sintió algo nervioso por la situación, decidió no mostrarse intimidado y sólo ser quien siempre había sido.
 
     —Muy bien —interrumpió Giovanni—. Si están ustedes tres aquí, es porque quieren pedirme algo grande —evidenció hablándoles de igual a igual—. ¿Qué es lo que necesitan?
 
     —Directo al grano —comentó Aurelio—. Justo como Alba nos había comentado.
 
     —¿Sabe algo sobre la economía de Kanto, joven Gio? —preguntó Tobías.
 
     —Tal vez —respondió a propósito, para sembrar la duda en sus contertulios.
 
     —Aquí estamos presentes cuatro representantes de las cinco familias que dominan la economía de la región, e incluso del país entero —prosiguió el hombre de dificultosa respiración—. Sin embargo, nuestras empresas no son competencia para el imperio económico de los Lockhart. Tal vez éste no pueda ser destruido, pero puede ser limitado a las regalías que obtienen por la fabricación de pokéballs, sacando a todas sus empresas del mercado —sentenció.
 
     —De esa manera nuestras empresas tendrán el camino libre para crecer y tomar el lugar que les corresponde —agregó Li—. Entendemos que no será un trabajo fácil de ejecutar, y que será a largo plazo. Pero queremos que partas por hundir económicamente su empresa más emblemática…la Corporación Silph.
 
     Lo que le estaban pidiendo era algo sumamente grande, ya no le estaban pidiendo robar, querían que hiciese quebrar la empresa más grande de la región y todo el país, de lograrlo sería un triunfo personal que iría directamente a enriquecer su ego personal como delincuente, como criminal. Pero él no entendía mucho de economía empresarial, necesitaría información sobre ello.
 
     —Quieren que haga quebrar Silph. Debo admitir que estoy ligeramente tentado a aceptar —comentó dubitativamente sin mirarlos a la cara, como si estuviese pensando—. No lo sé. Tal vez…necesite un…agradable…incentivo.
 
     —Te pagaremos la misma cantidad que Alba te ha pagado durante estos seis años…ahora mismo —dijo Aurelio—. Y te pagaremos más. Recuerda con quiénes estás hablando.
 
     —Acepto.
 
     —Excelente —comentó Alba con una genuina sonrisa en su rostro, marcada por sus arrugas—. Te daremos los contactos de nuestros informantes en Silph. Ellos ya saben sobre ti, no dudé en ningún momento en que rechazarías esta oferta, Gio. La caída del imperio económico de los Lockhart es…inminente.
 
     Los días pasaron y Christina ya se encontraba trabajando en la prefectura donde la habían designado, de vez en cuando Giovanni recibía llamadas cortas de lo mucho que lo extrañaba y las extenuantes jornadas laborales, o de las veces que debía quedarse hasta tarde junto a Olivia, su recientemente evolucionada Gloom. Ella estaba cumpliendo su sueño y él estaba en camino a hacerlo.
 
     Era de noche y la Luna llena irradiaba Azafrán desde el cercano espacio exterior, tan enigmáticamente plateada que parecía estar aguardando por el comienzo de algo malvado, o al menos algo moralmente reprochable. Giovanni se reuniría con los informantes de Alba a media noche, en las afueras del centro de la ciudad, para planear el primer golpe a Silph. El joven ladrón se encontraba en una pequeña plazoleta en los límites de los suburbios del noroeste de la urbe junto a Meowth, quien merodeaba la zona con su cauteloso andar. Era un sector modesto y de poco tránsito, especialmente a esa hora.
 
     Tres personas se acercaron con sigilo y seguridad hacia Giovanni, éste les había dicho que estaría con su fiel compañero felino, para que pudiesen identificarlo fácilmente en caso de ser necesario. Los saludó educadamente de mano, eran dos hombres y una mujer, apenas pasaban los treinta años.
 
     —Gusto en conocerte —dijo el más bajo de ellos—. Soy Frank, ella es Anna y él es Victor.
 
     —Giovanni —se presentó—. Pensé que vendrían más de ustedes. Imagino que fue para no levantar sospechas.
 
     —Así es —respondió la mujer, era rubia y de cabellera corta.
 
     —Bien. Entonces vamos al grano. Díganme lo que sepan.
 
     Aquel trío de personas distaba mucho del intimidante grupo que formaban Alba y sus colegas, eran más amables en su hablar aunque no menos maliciosos que el joven oriundo de Verde. Parecían ser personas con una humanidad más natural y realista.
 
     —Silph tiene una estructura financiera muy sólida, lo que la hace altamente competitiva en ese sentido —comenzó Victor—. No obstante, tienen una debilidad en cuanto a tendencias empresariales emergentes.
 
     —¿Cuál?
 
     —No innovan —respondió Frank—. Sus productos son muy tradicionales…hasta hace poco —Giovanni sólo lo miró con intriga—. Desde que tomó el cargo de su padre hace dos años, Philip Lockhart ha estado implementando una nueva política de innovación, con investigaciones bastante ambiciosas que aún no han dado resultado.
 
     —Por lo que han decidido ampliar su cartera de productos —intervino Anna—. Planean traer bonguris de Johto para probar una nueva línea productiva de pokéballs, comenzarán con las de color rojo, por lo que planean comenzar a masificar las nivel balls.
 
     —¿Pokéballs hechas con frutas? —preguntó Giovanni con incredulidad.
 
     —Algunas personas en Johto se dedican a hacer pokéballs con las bonguri —explicó Victor—. Pero no son cualquier pokéball, son siete tipos y cada una tiene una ventaja específica. La nivel ball aumenta su ratios de captura con pokémon de nivel bajo.
 
     —El asunto es que estas pokéballs son muy raras fuera de Johto y son artesanales —siguió Anna—. Silph las industrializará, impactará el mercado y la captura de los pokémon se simplificará, con las nivel ball no se necesita de una batalla para debilitar al pokémon si éste es de nivel bajo. Tener un pokémon será fácil.
 
     —Entonces hay que evitar que ese cargamento de bonguris llegue a Silph —indicó Giovanni—. ¿Saben cómo llegará?
 
     —Por tren —respondió Frank—. Será enviado desde Trigal y pasará por Azulona, en tres días estará aquí.
 
     —Bien. Creo que se me ocurrió algo.
 
 
     Pasaron más de dos días y el cargamento ya estaba por hacer su parada en Azulona antes de su destino final, Giovanni había decidido interceptarlo en las cercanías de la urbe, en medio del bosque entre ambas ciudades, más allá de la ruta 16, pero lo haría él solo, de esa forma sería más fácil ejecutar el plan. Era una verdadera fortuna que Christina no estuviese en Azafrán o hubiese notado su ausencia.
 
     Frank lo había dejado en las afueras del oeste de Azafrán y ahí lo esperaría, el resto del camino debió recorrerlo a pie, si pillaban el auto a altas horas de la noche estacionado en medio de la ruta, todo el plan se caería a pedazos. Giovanni se puso unos guantes de lana y un pasamontañas que sólo dejaba sus profundos ojos negros al descubierto.
 
     Ya eran altas horas de la madrugada, el frío parecía calar hasta los huesos de cualquiera que se atreviese a andar rondando fuera de su hogar, pero no había otra forma, sólo tenía esa ocasión para interceptar el tren y comenzar la debacle de Silph.
 
     Las líneas del tren comenzaron a vibrar tímidamente, Giovanni pudo verlo acercándose entre los árboles, no era muy extenso, pues poseía pocos vagones, y estaba por dar la vuelta, según cómo indicaban los rieles. Poco a poco el tren se acercó a su fatídico e inesperado desenlace, nunca llegaría a Azafrán.
 
     —¡Ahora! —exclamó Giovanni.
 
     Rhyhorn comenzó a correr a toda velocidad entre la arboleda, por un camino previamente limpiado de obstáculos, para impactar violentamente al vagón del conductor por su costado derecho. El golpe fue tan brusco que el tren se descarriló, yendo a chocar con un grupo de árboles cercanos y sacando de raíz a dos de ellos, algunos Pidgeotto y Spearow en nidos cercanos se despertaron, comenzando un pequeño alboroto al que Giovanni no prestó atención.
 
     El ladrón y su Meowth se acercaron con sigilo para abrir la puerta del primer vagón, pero un pato amarillento salió de su interior, quien parecía tener un fuerte dolor de cabeza, pues no dejaba se sujetarla por los costados. Psyduck, como se le conocía a esa especie, apareció lanzando desde su aplanado pico un chorro de agua que empujó a Giovanni unos metros, aunque no fue suficiente para hacerle daño, solo lo dejó empapado y embarrado. Luego de la ofensiva, el felino no demoró en atacar de vuelta con un corte a la altura de la sien, el Psyduck se desmayó sin más.
 
     Entró al vagón para sacar a rastras al chofer también inconsciente, pues no tenía intenciones de convertirse en un asesino. El hombre era bajo y regordete, con un poblado bigote. Lo dejó seguro entre los árboles, amarrado junto al pato. Tomó la gasolina que había escondido entre los arbustos y comenzó a rociarla sobre los tres vagones con carga, luego les prendió fuego y el espectáculo no se hizo esperar. En pocos minutos las llamas lo estaban devorando todo, un peligroso islote de fuego en medio del bosque.
 
     Guardó a Rhyhorn y contempló su frío acto por unos momentos, sumergiendo su vista en las seductoras flamas. Había pasado una nueva barrera delictual y no le importaba traspasar unas cuantas más para lograr su cometido, el dinero era lo que más necesitaba en ese preciso momento. Recordó su vida de joven ladrón, cometiendo errores de novato y aprendiendo de ellos, la traición pasó por su mente, rememorando sus sentimientos de grandeza antes de su decepción, hasta llegar a los constantes robos de pokémon peculiares para Alba. Así se mantuvo por un buen rato, sin percatarse, pero el fuego apareció nuevamente ante sus ojos, un ruido lo había devuelto a la realidad.
 
     Escuchó ladridos acercándose, varios Growlithe estaban en camino, tal vez con algún, en ese entonces, raro Arcanine, lo que indicaba que la policía estaba próxima, seguramente alertados por el humo. Su respiración se agitó, no debió haberse quedado observando el fuego con tanta melancolía por el pasado. Miró hacia todos lados y guardó a Meowth por precaución, no tenía intenciones de que alguien lo reconociese. Se dispuso a arrancar, pero una voz femenina se escuchó en medio de la noche.
 
     —¡Alto ahí! —gritó la mujer y Giovanni se estremeció hasta lo más recóndito de su ser.
 
     Las cosas se habían complicado de la peor manera posible, sintió miedo y su respiración se agitó. Su corazón comenzó a palpitar más fuerte. Por unos segundos no pudo darle órdenes a su cuerpo, como si quisiera darle la ventaja a su inesperada persecutora, pero logró empezar a correr.
 
     —¡Maldición! —exclamó la mujer— ¡Gloom! ¡Hierba lazo! —el pasto a los pies de Giovanni se entrelazó para hacerlo tropezar en medio de su escape, provocando una abrupta caída del ladrón, quien se azotó contra el suelo producto de la inercia desencadenada—. Estas máquinas técnicas son un maravilloso invento —comentó para sí misma, se notaba que era alguien joven.
 
     Giovanni se arrastró un poco para apoyarse en un árbol, le dolía todo el cuerpo, el golpe contra el suelo le dejaría muchos moretones. Luego miró hacia la chica y pudo comprobar con espanto en su corazón acelerado lo que sus pensamientos habían deducido cuando escuchó su voz, Christina era quien estaba parada frente a él, observándolo con sus maravillosos ojos plateados como la Luna y acompañada por Olivia, su Gloom. Aunque ella no podía verlo con detalle, él árbol en el que se afirmaba le hacía sombra en gran parte de su cuerpo.
 
     Christina se encontraba trabajando en la prefectura de Azulona desde hace un tiempo, era una novata en el departamento, por lo que los turnos nocturnos abundaban en su jornada laboral. Ella misma le había contado sobre robos en varias ocasiones y que en más de una vez se le había salido el nombre de su compañera en plena acción, cosa que debía evitar a toda costa, un detective no debe dar detalles personales tan fácilmente. Encontrársela era una posibilidad, era un riesgo que había aceptado, y del que se arrepentía no haber prevenido como se debe.
 
     —Ay, amigo. No sé por qué haces esto. Pero pasarás un buen tiempo en la cárcel —auguró la pelirroja en un tono amistoso—. Más te vale entregarte ahora. Ven, sal de la sombra del árbol para que pueda verte bien.
 
     No quería hacerlo, o toda su vida y todo su esfuerzo se desmoronarían, a pesar de estar con un pasamontañas, ella reconocería fácilmente sus ojos y su mirada. No estaba listo para afrontarlo, nadie lo estaría en esa situación, no quería perderla, pero tampoco quería dejar su sueño con tanta facilidad. Estaba tan cerca y la vida ya estaba dando indicios de querer quitárselo, pero había sido un error de él mismo.
 
     Imploró ingenuamente para que algo sucediese y así tener la oportunidad de escapar de su novia, a la más pequeña señal saldría corriendo, estaba decidido a aceptar lo que fuese, rogó en su interior para que su vida no acabase así. Y al parecer, su súplica fue escuchada, pero las cosas nunca salen como se desea que sucedan.
 
     Christina se dispuso a forcejear con Giovanni, no le estaba obedeciendo, pero su radio sonó inesperadamente, se escuchó a uno de sus compañeros.
 
     —¡Detective Smith! ¡Smith! —gritó con angustia y preocupación.
 
     —¡¿Qué sucede, Ramírez?!
 
     —¡Se acerca otro tren! ¡No alcanzaron a avisarle al chofer sobre el accidente! ¡Es un tren de pasajeros!
 
     —¡¿A esta hora?!
 
     —¡Es un recorrido largo desde Johto! —explicó.
 
     —¿Crees que alcancen a detenerse? Deberían ver el humo —indicó con esperanza.
 
     —No lo sé, nosotros lo vimos porque estábamos lejos, pero el chofer no sabrá el origen del humo hasta que vea el fuego. Y no verá el fuego porque los árboles no le dejarán ver, al menos hasta que esté cerca. El problema es que el accidente está muy cerca de una vuelta y a estas alturas del camino los trenes ya van a mucha velocidad. Es cosa de ver cómo quedó este tren.
 
     —¡No fue un accidente! ¡Tengo al sujeto que lo provocó y…!
 
     La pelirroja no prosiguió más, ella y Giovanni escucharon como el tren con pasajeros se aproximaba, pudieron verlo más allá de lo árboles, no estaban ni cerca ni lejos del accidente, pero eso no impidió que sintieran escalofríos recorrer sus jóvenes cuerpo.
 
     El tren dio la vuelta y el chofer en su vagón observó el desastre, hizo frenar el tren, pero ya era demasiado tarde. Ambos novios escucharon un estruendo que se apoderó de todo el bosque cercano, vieron luces entre las hojas de los árboles que acentuaron las sombras de éstos y una nube de fuego ascender por sobre éstos. La voz del detective Ramírez no se oyó más por el radio, sólo había un chirrido que caló hondo en sus espíritus.
 
     Como una cruel jugarreta del destino, Giovanni obtuvo lo que tanto había pedido en los últimos minutos, una pequeña posibilidad de escapar de Christina, de no perder su noviazgo con ella y salvar su ambicioso futuro. La pelirroja había volteado instintivamente en dirección del accidente, por lo que el joven delincuente aprovechó la oportunidad para escapar cobardemente, dejando a Christina en medio del bosque, con lágrimas en sus ojos, únicamente acompañada por Olivia, y sumida en su desesperación de novata. La pelirroja no alcanzó a reaccionar, cayó de rodillas y no supo qué hacer por varios segundos, hasta que su Gloom le tocó la mano, podía confiar en su compañera. Se paró y decidió actuar.
    
 
     Pasaron un poco más de dos horas para que Giovanni llegase caminando a la entrada oeste de Azafrán, a paso lento y cansado, como si no tuviese prisa por recostarse. Estaba completamente sucio, pero no sólo su ropa, su alma se había roto en pedazos. ¿Cómo le podía haber hecho algo así a la mujer que amaba? La había dejado sola llorando por algo que él había provocado, de seguro muchas personas habían muerto en el fuego, no quería ni imaginarlo. Había cruzado el límite que nunca se había atrevido a traspasar, ya no era un simple delincuente, era un criminal con todas sus letras y ya no había vuelta atrás. Se subió al auto del Frank, quien se había mantenido en un callejón cercano.
 
     —¿Y bien? ¿Cómo te fue?
 
     —El cargamento no llegará —sentenció Giovanni, en medio de una noche que parecía más oscura de lo normal. Se miró por el espejo retrovisor al lado del asiento del copiloto y no se reconoció, su mirada había cambiado radicalmente, ensombrecida por la oscuridad de sus actos, vacía y siniestra. Sus manos estaban manchadas.
 
     Llegó a su hogar, estaba agotado pero no estaba seguro de si podría conciliar el sueño, afortunadamente el Café no abriría ese día. Revisó el lugar por si había algo extraño, pero todo estaba bien, subió a su recámara y se tiró sobre la cama. Faltaba poco para el amanecer y sabía que en cualquier momento recibiría una llamada de Christina.
 
     Sus ojos se abrieron, ya era de día y gozó de esos cortos segundos antes de recordarlo todo, pero había un sonido de fondo, el teléfono del primer piso estaba sonando, deseó que el tiempo transcurriese más lento. Miró el reloj y eran las doce con veinte minutos. Debía alimentar a los pokémon.
 
     Bajó al primer piso, el teléfono había dejado de sonar, pero no estaba tranquilo, sonaría otra vez en cualquier momento. Liberó a los pokémon en el patio y le dio comida a cada uno, los Geodude estaban algo molestos por la demora. Recogió el periódico que estaba metido en el buzón, pudo ver a muchas personas recorriendo el centro, y una parvada de Spearow sobre el cielo, conducidos por un Fearow. Volvió a entrar y sacó un poco de leche para sentarse a leer, pero el titular se lo dijo todo.
 
73 fallecidos en extraño incidente ferroviario
 
     Sintió cómo el pecho se le apretó y el vaso de leche se le cayó de las manos, quebrándose contra el piso. Giovanni dejó el periódico de lado para agarrar un trapo, pero el teléfono sonó nuevamente, su corazón se aceleró. Ya no podía hacerla esperar más. Tomó aire y se dispuso a fingir.
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#17
Vaya idea loca de Giovanni, costarle la vida a tanta gente si tan solo significa que ya no estará atado a dos vidas distintas. Jugó una apuesta demasiado grande con esa misión, pero independientemente de su destino a partir de ahí, claramente se irá con un sabor amargo en la boca.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#18
Me terminé todo el fic en dos días y esperé a hacerlo así para dejar un comentario. 

No soy muy fan de Kanto, verlo hasta en la sopa puede ser algo frustrante, pero si se trata de la historia de inicio de Giovanni no puedo sino tragarme mi apatía por la región y leer sin prejuicio alguno. Y vaya, este fic me ha sorprendido gratamente. 

Sí se nota la evolución, aunque el único fic que he leído tuyo aparte de este ha sido "Desquiciada Libertad" que me quedé tan atrasado de esa vez de su publicación en el otro foro que ya para cuando acordé ya había terminado acá en la cueva; pero si se nota el trabajo entre uno y otro y estoy segurisimo de que, de leer Jack Evans, se notaría la diferencia mucho más. 

Pero bueno, la historia; acá vemos a un Gio joven, lleno de ambición, con orígenes humildes y con comienzos dificiles. No todo pueden ser victorias y aunque tiene mucho talento, es inevitable que tiene que irse expandiendo por el mundo para lograr la influencia que quiere. 

No se si Nick vaya a volver a aparecer en la historia, dado que fue su primer amigo, pero supongo que eso ya se responderá más adelante; ahora lo que anda moviendo el juego es la relación laboral de Gio con Alba y al mismo tiempo, su relación romántica con Christina. 

Y esto me lleva al último cap, donde da un salto bastante grande, para su carrera, para su consciencia y aunque Christina no lo sepa, para su relación. Ya no son robos de joyería o Pokémon raros, sino que ya incluye golpes empresariales y el asesinato de inocentes de forma colateral, al mismo tiempo que provocarle un duro fuerte a la moral y sensibilidad de su pareja. 

Sin duda el último cap será un parteaguas para Gio y me imagino que los golpes subsecuentes lo harán la persona que conocemos en el canon; frío, calculador, sin miramientos a la hora de conseguir lo que quiere. 

Pero bueno, a esperar el siguiente cap.
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#19
Holi mis niñes, lamento haber demorado tanto en volver a postear un capítulo nuevo, pero estuve mucho tiempo viendo cómo seguir este y el trabajo me estaba matando la creatividad. Pero aquí estoy.

@Nemuresu la idea del accidente de tren es marcar un antes y un después en la vida de Giovanni, un punto de no retorno en sus ambiciones, uno con el que ya no pueda ser el mismo de antes y que evidencia de manera más tangible el daño colateral que sus actos causan, ponerlo a prueba y ver si es capaz de seguir con todo.

@Gold Me alegra que te haya sorprendido este fic. Si leyeras Jack Evans, verías que el estilo está como en un término medio entre Desquiciada Libertad del otro foro y este fic, ahora veo a Jack Evans como algo más experimental, como para ver qué mejorar. Sí, tienes razón con todo lo que Giovanni experimenta, con los primeros capítulos quiero sentar las bases para lo que viene, explicar lo que dentro del canon nos presentan ya listo.

Gracias por leer y comentar, los amo. Besos.

Capítulo 7 - Cimientos
 
 
     Había pasado casi un año de aquel escabroso accidente de trenes provocado por Giovanni, se comentó por semanas, conmocionando a todo Kanto y el país, muchos se preguntaban quién podría haber hecho algo tan terrible y qué necesidades tenía de hacerlo. La única sobreviviente había sido Christina, por estar lejos del impacto, había sido tan grande y violento que todo a su alrededor fue quemado, por fortuna, los carros de bomberos de Azafrán y Azulona acudieron al siniestro, acabando con las llamas con prontitud.
 
     Christina estuvo por varios días algo esquiva, las pocas veces que se veían, cuando uno iba a visitar al otro, parecía estar sumergida en sus más profundos pensamientos, llena de intriga y misterio, a pesar de haber recibido una medalla por su estoico comportamiento y la determinación mostrada, no parecía poder sacarse todo lo acontecido de la cabeza, después de todo, ella y su compañera Olivia pudieron haber muerto aquel día. Sus ojos plateados ya no emitían aquel mismo brillo que el ladrón vio cuando la conoció.
 
     Por otra parte, la imagen mostrada por Giovanni no era la mejor, parecía como si la vida se hubiese ensañado emocionalmente con él, su apuesto semblante se perdía en la oscuridad de su alma, sucia por el dinero mal habido y la ambición de poder. Al igual que su amada, ya no era el mismo.
 
     Se encontraban cenando, pero el silencio reinante se había tornado incómodo, por lo que Giovanni decidió comentarle sobre algunos planes que tenía en mente.
 
     —He estado juntando algo de dinero con unos amigos —la chica lo miró con leve interés, no tenía intenciones de ser descortés con lo que su novio le hablaría, entendió que lo hacía para despejar su mente por un momento.
 
     —¿Te refieres a Frank, Anna y Victor?
 
     —Sí, así es —respondió animado—. Compraremos un terreno en Azulona, el del antiguo internado.
 
     —¿Con qué propósito? —preguntó con mucha curiosidad mientras tomaba un sorbo de vino tinto.
 
     —Haremos un casino —anunció felizmente—. Casino Rocket, ese será su nombre. Hemos estado juntando dinero por un tiempo. El camino será difícil, pero estamos entusiasmados.
 
     —¿Cuándo me los presentarás? Me has hablado mucho de ellos, pero no me los presentas —protestó—. ¿Y qué hay de Nick?
 
     —Pues, no he sabido nada de Nick desde que me fui de Verde —pensó por un momento en aquel escuálido chico rubio—. Quizás algún día vaya a visitarlo.
 
     —Por lo que veo estás a punto de ser un empresario —sonrió—. Ve a verlo cuando ya seas uno. Él verá el cambio que has tenido. Apuesto a que se sentirá feliz por eso.
 
     Pasaron los días y la rutina del Café amenizaba la ajetreada mente del ya no tan muchacho. Si bien seguía siendo joven, sus aspiraciones iban más allá de un lugar atendido por varios pokémon, el Casino Rocket sería el inicio de su ascenso económico. Alba y sus amigos lo habían recompensado muy bien por aquel fatal atraco, a ellos no les importaba el cómo, sólo los resultados, le habían dado un duro golpe a Philip Lockhart y su plan de comercializar las exclusivas pokéballs de Johto. Los planes en contra de Silph debían ser cautelosos, o la policía podría sospechar algo. Ahora sólo se mantenía robando uno que otro pokémon extraño para la anciana, las últimas especies con las que se hizo fueron un interesante Ponyta traído desde Galar por una empresa de modas y el Roselia de una modelo que los acompañaba. Aun así, Giovanni había logrado juntar una cantidad de dinero exorbitante, adquirir el terreno para el casino y otras edificaciones sería pan comido, pero Christina no era para nada una tonta, sabía que él no podría haber juntado por sí sólo todo ese dinero, por lo que debió involucrar a Frank, Anna y Victor en el plan.
 
     Por un momento pudo verse en la cima del éxito, cual visión del futuro, comandando a sus subordinados, sombras camufladas por la oscuridad y de rojo palpitante su corazón. Una organización criminal en el bajo mundo, aterradores en el silencio de los entrenadores, estaba dispuesto a todo por su sueño, ya no había marcha atrás. Luego volvió a la realidad al sentir a su Meowth refregarse en su pierna derecha mientras barría. Miró el lugar con calma, ese mismo día hablaría con la dueña para presentarle su renuncia.
 
     Alistó todo, llevó a Rhyhorn, Nidorina y Nidorino seguros en sus pokéballs, mientras que el felino lo acompañó todo el trayecto. Decidió ir en un bus interurbano, no se atrevió a subirse a un tren. El trayecto hacia Azulona era molestosamente de tierra, las ciudades avanzaban hacia la modernidad, dejando atrás al resto. El viaje le pareció eterno, miraba los árboles y de vez en cuando acariciaba a Meowth, quien yacía plácidamente dormido en su regazo. Su futuro comenzaba a despegar en la ciudad de las flores, pero Azafrán no quedaría atrás, se mantendría trabajando para Alba y su corrupto grupo económico, había hecho un trato a largo plazo.
 
     Llegó al departamento de Christina, la pelirroja había dado una copia de las llaves hace mucho tiempo, era un edificio que no rebosaba de grandes lujos, pero no se quedaba atrás en calidez, un sitio acogedor para cualquiera que quisiese librarse del estrés. Lo primero que hizo fue darse una ducha, su novia estaría ocupada hasta tarde en la prefectura, por lo que tendría todo el día para realizar la compra que tanto anhelaba hacer.
 
     Salió a dar un paseo por la ciudad, tranquilamente junto a Meowth. Azulona era muy agradable a la vista, llena de flores de todos colores, no había edificación alguna que no gozase de su compañía, un contraste bastante grande con la toxicidad del progreso económico de Azafrán. Las áreas verdes abundaban por doquier, muchos Pidgey revoloteando de aquí por allá, con algún Spearow buscando pelea. El joven ladrón deseó por unos instantes poder pasear por aquel lugar junto a Christina, tal vez lo harían pronto.
 
     Se detuvo ante un colorido edificio, anaranjado de pilares amarillo crema, de grandes ventanales y espectaculares balcones. El Hotel Vileplume, de cinco estrellas, llevaba aquel nombre en honor al pokémon Vileplume, una criatura sumamente extraña de ver en aquel entonces, debido a la necesidad de tener una peculiar piedra hoja para evolucionar a Gloom. Giovanni entró al lugar, pero Meowth no lo hizo, prefiriendo rodear la construcción. El joven saludó al elegante portero para encaminarse por el vestíbulo, con alfombras de pulcro rojo, y paredes de blanco mármol. En su centro, una estatua de bronce de un Vileplume, con algunos Oddish y Gloom, se llevaba toda la atención. Muchas personas transitaban de un lugar a otro, varios Machop y Machoke cargando los abultados equipajes, y alguno que otro niño inquieto que correteaba.
 
     Continuó inspeccionando el lugar con la mirada mientras se movía para pasar desapercibido, fingió estar mirando el mostrador de comida de un restaurant en el interior del hotel, luego de un minuto, se metió por un pasillo cercano. El corredor era amplio, pero no se veía mucha gente, solo un joven del aseo que se encontraba sacando sus utensilios del cuarto de limpieza. Giovanni miró hacia todos lados y no observó a nadie, golpeó al hombre por la espalda y ambos se metieron al cuarto, el sujeto quedó tirado en el suelo, inconsciente por el ataque. No tardó en cambiarse de ropa para aparentar ser un trabajador más, era un lugar grande, por lo que esperó que no todo el personal se conociese. Tomó las llaves del hombre, dejándolo amarrado y amordazado, cerró la puerta con llave y se dispuso a seguir con su falso trabajo, pero una voz a sus espaldas lo detuvo.
 
     —¡Espera! —su corazón se le aceleró, por unos segundos creyó que lo habían visto atacar al otro hombre, pero decidió seguir con su actuación.
 
     —¿Sí? —preguntó Giovanni amablemente.
 
     —¡Ah! Debes ser uno de los chicos nuevos que trajo Daisy —comentó, era una mujer abultada y de buen vestir, con un moño parado y papada bajo su mentón. Giovanni asintió con la cabeza cortésmente—. Ve a recoger la basura del piso diez, el chico que tenía que hacerlo se ausentó, y si te queda tiempo ve al doce, pero no vayas al once, nuestro invitado especial no quiere ser molestado. ¡Ah! Otra cosa, si ves a un Meowth con una llave, avisa a alguien de seguridad.
 
     —Muy bien.
 
     Esperó a que la mujer se alejase para volver a abrir la puerta y sacar el resto de cosas que necesitaría para limpiar, especialmente el carro de la basura. Dobló al final del corredor, pero al no estar familiarizado con el lugar, demoró en encontrar el ascensor, cuando llegó a éste, Meowth lo estaba esperando, portaba una llave en su boca.
 
     —No has perdido el toque —le indicó con una sonrisa de satisfacción, y ambos se subieron al ascensor.
 
     Arribaron al piso once, el pasillo estaba vacío, con un silencio sólo interrumpido por el bullicio del exterior. Caminó con sigilo y seguridad, siempre con el carro de basura cerca, recurriría a su papel de trabajador honesto de ser necesario. Dobló en la primera esquina y pudo ver a dos hombres haciendo guardia fuera de una puerta, inmediatamente inclinó la cabeza mientras seguía avanzando, para que la visera del gorro tapase parte de su rostro.
 
     —Disculpe señor — dijo uno de los guardias—, pero no puede estar…
 
     —Picotazo venenoso.
 
     Giovanni empujó el carro hacia adelante para lanzar dos pokéballs, dos criaturas cuadrúpedas se materializaron desde su interior en un simple destello, una de color celeste opaco y la otra púrpura, ambas de grandes orejas. Los hombres no alcanzaron a reaccionar antes de recibir lo que parecía ser una punta venenosa en sus cuellos, cayendo de lleno en el suelo, una dosis suficiente para inmovilizarlos. Su táctica favorita para una infiltración rápida y efectiva.
 
     El joven ladrón abrió la tapa del carro de basura para dejar salir a Meowth con la llave, para fortuna del felino, el contenedor andante aún no tenía basura en su interior.
 
     —Nada como una llave maestra.
 
     Abrió la puerta e inspeccionó rápidamente el interior próximo de la habitación, pero no vio a nadie. No demoró en arrastrar a los sujetos hacia el cuarto, entró el carro de la basura y cerró nuevamente la puerta.
 
     La habitación era amplia, quizás la más lujosa del hotel, con todo lo necesario puesto en su debido lugar, para aportar cada una de las comodidades de quien fuera que se hallase alojando ahí. Giovanni y sus pokémon avanzaron hacia la habitación contigua, esperando encontrar a su importante huésped, y ahí estaba parado cerca de la ventana, con el teléfono en mano a punto de marcar.
 
     —Quien quiera que seas —apuntó el sujeto, era opulento y detestable, capaz de mirar en menos a quien se le diese la gana, con una barriga exageradamente abultada, como principal evidencia de su codicia, vestido con un fino traje, pero fétido a corrupción, un político a la antigua, calcado e ideal para el joven criminal—, no dudaré en llamar a seguridad —amenazó hipócritamente.
 
     —Usted huele a dinero —indicó mientras se sentaba en un sitial de madera tallada y terciopelo cual padrino de la mafia, Meowth se acomodó en su regazo, Nidorino y Nidorina permanecieron a sus costados—, dinero sucio. Para su fortuna, yo también traigo ese aroma. Y esa es la razón por la que no ha llamado a seguridad. Está esperando a escuchar lo que tengo que decir. Puedo ver su corrupción a kilómetros de distancia.
 
     El sujeto colgó el teléfono para sentarse dificultosamente en un sofá vecino al sitial, la respiración del político era tan petulante que a Giovanni le costó fingir amabilidad.
 
     —Muy bien, que sea rápido —dijo grotescamente—. Tengo una reunión muy importante y…
 
     —No irá —interrumpió—. Verán a los guardias paralizados, investigarán el asunto, la policía al menos lo retendrá un rato.
 
     —¿Sabes quién soy, hijo?
 
     —Augusto Guzmán, el gobernador de Kanto —respondió sin problema—. Es por eso que he venido con usted, he venido a pedirle su poderosa ayuda, quiero su influencia para unas compras —dijo mientras acariciaba al felino.
 
     —Imagino que si hiciste todo esto para pedirme algo, sabes que no lo haré gratis —sonrió tontamente, tanto que Giovanni deseó acomodarle un merecido golpe en su pomposo rostro, incluso un criminal como él era capaz de detestar a políticos como Augusto, que sólo ven el dinero y pasan por encima de cualquiera, aparentando buenos valores. Aunque no evitó verse reflejado en él por unos momentos.
 
     Giovanni sacó un grueso fardo de billetes de su bolsillo derecho para lanzarlo a la mesa de centro que se interponía entre él y su latente nuevo socio comercial. Los ojos del gobernador se abrieron tanto que parecían platos.
 
     —Doscientos billetes de cincuenta, de los grandes, obviamente.
 
     —¿Qué necesitas? —preguntó totalmente rendido a sus pies.
 
     —Que nos asegure la compra del terreno del antiguo internado, antes de que sea subastada, pero en los papeles de compra debe decir que sí lo fue. Estará a nombre mío y de otras tres personas cuyos nombres ya les daré —indicó cual jefe dándole órdenes a uno de sus empleados.
 
     —Muy bien —comentó felizmente, con la mejor disposición del mundo—, llamaré de inmediato para que…
 
     —También quiero la Mansión Pokémon…en Canela —interrumpió Giovanni—. Esa sólo estará a mi nombre.
 
     —Pero….la Mansión Pokémon es patrimonio de Kanto, no puedo…
 
     —¿No me oyó? —volvió a interrumpir, con voz amenazadoramente calmada, la balanza estaba de su lado, tan sólo con dinero logró tener a Augusto asustado y comiendo de su mano— Moverá los hilos para que así sea, si detectives o periodistas lo molestan, use sus influencias, haga su trabajo. Si falla, habrá consecuencias.
 
     —Muy bien —respondió nervioso el gobernador.
 
     Luego de unos minutos de instrucciones a su nuevo socio-subordinado, Giovanni se retiró rápidamente del hotel, no tenía intenciones de seguir en ese lugar o cerca de la petulancia de Augusto, aunque deberían juntarse nuevamente para que le entregase los papeles de los terrenos.
 
     Pasaron varios meses y las obras sobre el antiguo internado estaban a tan sólo días de finalizar, luego de aquello sólo restaría recibir todo lo necesario para el acondicionamiento y funcionamiento del lugar. Para su fortuna, se habían encontrado con que el subterráneo era mucho más grande de lo que pensaban, por lo que podrían recibir a más gente.
 
     Giovanni se encontraba paseando por el lugar junto a Meowth y Anna. Había demorado en confiar en ella, Frank y Victor, lo sucedido con la Banda Cohete aún le pesaba, pero habían demostrado ser sumamente útiles en los momentos precisos, además de poseer cierta predisposición hacia lo moralmente reprochable.
 
     —¿Tú y los demás no han tenido problemas con Alba y sus poderosos amigos? —preguntó el joven.
 
     —Ya sabes cómo son, especialmente ella, mientras sigas dándole lo que quiere, no sucederá nada —respondió la rubia de cabellera corta—. Aunque las posibilidades son infinitas.
 
     —Sí, tienes razón —suspiró—. ¿Qué hay de nuestros invitados especiales? —se detuvieron en un lugar más apartado para conversar, sin que los trabajadores de la obra los escuchasen.
 
     —Vendrán todos, se sienten muy intrigados y seducidos por tu oferta.
 
     —Tienes muy buenos contactos, pudiste llegar a todos ellos sin mayor problema —apuntó.
 
     —Trabajar para Alba abrió mis puertas hacia otros…aspectos de la vida. Conozco a mucha gente. No soy una simple informante. Me dedico a espiar —aquellas últimas palabras retumbaron en la cabeza de Giovanni, perfectamente Anna le podría estar dando información a Alba sobre sus movidas y, aunque sus planes no interfiriesen con los de la anciana, podrían no gustarle a ésta—. Por cierto, Victor avisó que el equipo básico para los científicos ya está en camino, tu nuevo socio influyente está al tanto y vigilará que la fachada se mantenga como máquinas de repuestos para el casino —informó—. Debo reconocer que sabes planear muy bien tus jugadas, por lo que debes tener cuidado cuando te reúnas con los líderes del bajo mundo —advirtió—. Si no les gustas, te pueden ver como una amenaza.
 
     —Seguiré tu concejo.
 
     El día de la reunión llegó. El sol se había ocultado hace varias horas y sólo los que iban de fiesta se aventuraban a transitar las nocturnas calles de Azulona. Giovanni había elegido esa precisa noche porque sabía que Christina estaría de turno en la prefectura. Arribó al Casino Rocket, prontamente a inaugurar, y junto a su fiel Meowth, se adentró por la parte trasera del edificio, un acceso directo hacia el subterráneo del recinto, con escaleras de emergencia. Bajó a paso firme, se sintió nervioso y ansioso, de concretarse, sería un paso sumamente grande, de echarlo a perder, tendría a los criminales más peligrosos de Kanto en su contra. Contaba con su habilidad para adaptarse a las personas.
 
     Entró a la habitación de la reunión, la luz era tenue y todos se encontraban sentados en círculo, de manera espaciosa. Anna, Victor y Frank se encontraban justo enfrente de la puerta por la que ingresó Giovanni, mientras que los invitados se hallaban junto a sus lacayos de mayor confianza, los líderes criminales de las siete ciudades de Kanto se hallaban intimidantemente juntos, todos los ojos cayeron sobre él, podía sentirlo.
 
     —Buenas noches, mis estimados —saludó, sus manos sudaban, pero logró mostrarse calmado—. Supongo que están deseosos de saber por qué le pedí a Anna que los llamase, así que iré al grano. Necesito que sus subordinados trabajen para mí.
 
     Todos quedaron atónitos, incluso sus compañeros, la mujer le había dicho que tuviese cuidado con el trato que le daba a aquellos criminales, y su primera impresión daba la imagen de un altanero arrogante y pretencioso.
 
     —¡¿Qué?! —exclamó un hombre de notoria rudeza, con tatuajes en sus brazos. Se encontraba detrás de él un imponente Machamp, con sus cuatro brazos y piel gris, extraño para aquellos tiempos, cuando el intercambio pokémon no era tan común— ¿De dónde salió este mocoso? Llevo años trabajando en este negocio, tanto como mis colegas aquí presentes. Tu petición parece un insulto. Así no hacemos las cosas en Plateada —indicó amenazante, a lo que el joven se propuso a responder cortésmente, pero se le adelantaron.
 
     —No exageres, Raymund, dejemos que el chico se manifieste —interrumpió una mujer de larga cabellera marrón, esbelta figura y algunas arrugas en su rostro. Estaba acompañada por un extraño y místico Clefairy, aunque la mirada de éste no se veía muy dulce como contaban los cuentos que muchos niños escuchaban antes de dormir—. Después de todo, no habrá hecho todo esto por nada.
 
     —Siempre abogando por las más jóvenes, Sakura —intervino un sujeto de baja estatura y piel bronceada. A su costado, un electrizante pokémon en forma de pokéball lanzaba una sonriente mirada. De vez en cuando se podían ver algunas chispas a su alrededor.
 
     —Hay que tener mentalidad a largo plazo, Bob —dijo mientras acariciaba al Clefairy—. Debes ser menos individualista, el individualismo es lo que tiene a Carmín sumida en la mugre, al borde de una invasión de Grimer y Muk.
 
     —¡Seguramente tu tradicional Fuchsia es muy amigable con la naturaleza! —respondió— ¿De dónde salieron esas especies extrañas que introdujeron a la Zona Safari? Los Tauros no pertenecen a Kanto, lo hicieron para atraer turistas.
 
     Era evidente que se conocerían entre ellos, años trabajando bajo el alero de la delincuencia, cada uno de ellos subió a la cumbre criminal en sus propias ciudades, sabían del funcionamiento de éstas al revés y al derecho. En el pasado, habían llegado al acuerdo de comerciar entre ellos y no interferir en el espacio del otro.
 
     —No hay necesidad de discutir, mis amigos —interfirió Giovanni—. Y no pretendo faltarles el respeto —comentó observando a Raymund—. El beneficio que tendrán es alto. Por años, han operado cada uno en sus ciudades, pero con una visión muy limitada y conformista. Les propongo una asociación para expandirnos por todo Kanto, unificarse en una sola organización criminal, la más grande que el mundo haya visto jamás —su voz se oyó tan profunda y decidida que captó en segundos la atención de los presentes—. Seremos una sombra con vida propia.
 
     —Muy interesante —expresó un hombre de traje formal, el único que no tenía un pokémon acompañándolo—. Recuerdo cuando eras un simple joven lleno de ilusiones, robando a los descuidados por las calles de Verde —Giovanni lo miró con cautela, sabía perfectamente quién era—. Nunca había visto un ladrón con tanta proyección, de no haber confiado en esos imbéciles de mentalidad perdedora, la Banda Cohete no hubiese caído tan vergonzosamente y tal vez te hubiese reclutado para ser uno de mis hombres de confianza, un candidato directo a sucederme cuando yo dejase este mundo.
 
     —Siempre te admiré, Michael, pero te limitaste a tu ciudad.
 
     Aquel hombre era el líder criminal de ciudad Verde, un sujeto de fina estampa, caballeroso y familiar, nunca había tenido hijos, pero trataba a sus lacayos como si lo fuesen. De los presentes, era el de segunda mayor trayectoria y su principal fuente de dinero era el tráfico de pokémon como armas de combate.
 
     —Es por eso que estoy aquí, cuando supe que este asunto era organizado por ti, no dudé en venir —agregó con una modesta sonrisa.
 
     —Toda esta cursilería me está asfixiando considerablemente —expresó una mujer de ondeada cabellera rubia, de ropa muy sofisticada y elegante mirar, se la conocía como la Reina de Azulona y no podía estar acompañada por un pokémon más adecuado que el enigmático Starmie, una estrella púrpura de diez puntas y una asombrosa joya roja en su centro. También raro en esos centros —. Ve al grano —dijo mirando a Giovanni.
 
     —Yo seré quien dirija esta organización, sus subordinados trabajarán para mí, por lo que rendiré cuentas ante ustedes. Si algo resulta mal, podrán desligarse del asunto, pues yo seré la cara de la organización, seré el responsable. Cualquier cosa que ustedes requieran, se hará a través de la organización. Si quieren tener a sus hombres de confianza cerca de mí para asegurar su parte en esto, no me opondré, yo haría lo mismo —explicó con toda soltura—. Sus ganancias se incrementarán, porque trabajaremos bajo una misma sociedad, alineados para un mismo propósito.
 
     —Debo admitir que es una espectacular idea —expresó un hombre obeso que no paraba de fumar su habano, vestía una chaqueta de cuero negro y traía una gruesa cadena de oro en su cuello. Era el líder criminal de Azafrán y su pokémon insigne era un Feraligatr, una especie de caimán bípedo, de escamas en su mayoría celestes y una poderosas fauces que intimidarían a cualquiera, extraño en aquella región—. Me tienes, muchacho. No hay nada que perder —Giovanni sonrió levemente—. ¿Qué opinas, Katherine?
 
     —Concuerdo —dijo directamente la mujer rubia.
 
     Cada uno de los presentes reafirmó la decisión, el trato estaba hecho y Giovanni no podía estar más contento por lo logrado, ya tenía una enorme cantidad de subordinados que llegarían en los próximos días. Una organización criminal a su entera disposición, su ambición estaba dando frutos concretos, esta era su visión. El antiguo Giovanni, ladrón de los suburbios de Verde, ya no existía más. Ahora era un líder.
 
     Ana, Frank y Victor comenzaron a pasar por los puestos, para coordinar los últimos detalles respecto al traslado del nuevo pequeño ejército del que el ex ladrón dispondría. Un poderío envidiable de delincuentes marchando de negro, con sus amenazantes pokémon. El joven parecía estar soñando despierto, hasta que Michael se le acercó.
 
     —Lo has logrado, muchacho —comentó felicitándole—. Finalmente has llegado a la cima, ahora debes mantenerte.
 
     —Gracias, pero debo decir que lo lamento. Creo que nunca hubiese aceptado ser tu subordinado.
 
     —Lo sé. Y permíteme darte un concejo. Recuerda que tu mayor atributo, puede también ser tu mayor perdición —el joven oriundo de Verde lo miró extrañado por unos segundos y se dispuso a preguntarle a qué se refería, pero una mujer lo interrumpió, la única que no había interferido durante la reunión. Gladys, la líder criminal de Celeste, con un prontuario aún más amplio que el de Michael.
 
     —Joven Giovanni —Gladys era una mujer canosa y de vestimenta simple, se decía que en sus tiempos fue la criminal más peligrosa, pudiéndose enfrentar a la par con la mismísima Agatha de la élite cuatro, aunque ésta última fuese más joven. Ahora era una matriarca, acompañada por un Blissey, tan rosado como el Clefairy de Sakura, aunque más pomposo y extraño, producto de un tipo de evolución que aún causaba polémica entre los científicos. Todos callaron ante su intervención, ese era el respeto que emanaba.
 
     —¿Sí?
 
     —¿Cuál será el nombre de su organización? —los presentes voltearon a mirarlo, incluso sus colegas, a lo que él respondió sin ningún rodeo, lo tenía claro desde el principio.
 
     —Team Rocket.
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#20
Y así es que finalmente nace la leyenda, bueno, no la leyenda en sí, la legendaria organización. Vaya, tan solo una compra asegurada aprovechándose de un gobernador idiota y ya tiene todo el poder. Aunque si bien usó la violencia, me sorprende que no haya tenido qué matar a nadie de sus aliados, pero bueno, oportunidades para demostrar que no jodes con Giovanni las va a haber, y en distintos tonos de rojo.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#21
Y llegamos al capítulo donde comienza la caída libre y ya sin vuelta atrás para Giovanni. Hasta ahora podría haber conseguido una redención (ilusoria, pues en realidad sabemos que se ahondará en caminos más oscuros todavía), pero ver su feliz vida en pareja y su entusiasmo por los objetivos conseguidos era en cierta forma gratificante, aún con el sabor agridulce de su vida delictiva. Pero acá... Gio toca fondo y su ambición se sale tanto de control que descarrila matando a casi un centenar de personas inocentes. Y con ellas, muere parte de su alma, y no sé si se atreverá a mirar a su amada a los ojos de nuevo. Me encantó ese primer encuentro entre ambos lidiando con las vidas que había elegido, con los caminos completamente separados pero que indefectiblemente deberán cruzarse alguna vez si cada uno desea llegar lo suficientemente lejos en su profesión. Después de todo, un buen detective deberá ir eventualmente tras la pista de un buen criminal.

Más allá de eso, disfruto mucho de cómo ahondás más en la parte sociopolítica de las regiones, su estructura económica, sus pujas internas por ver quién tiene la empresa más poderosa, y los avances tecnológicos de Johto que parten de una ancestral artesanía pero que podría jugar un papel lógicamente clave en cualquier región donde esas pokébolas especiales pudieran comercializarse y procesarse de manera industrial. Sin duda que es un objetivo lógico y coherente para esa mesa redonda de villanos asquerosos de traje y corbata (con perdón de la señora Alba, vieja cretina), aunque el plan de Gio acabe siendo más bruto que astuto, siguiendo todavía afianzado a ese estilo tan característico que tenía al comienzo de la historia, aunque ahora con mayor seguridad y sangre fría.

Ya me convencí de leer cada capítulo de tu historia con el soundtrack de El Padrino de fondo, y acá fue realmente trágico viendo cómo se iba todo más y más al carajo hasta terminar en esa escena cúlmine de Gio encontrándose con el periódico y con todas las vidas que arrebató en tinta sobre sus manos. Bastante crudo, sí señor. A ver cómo sigue esto... ¡Ahora mismo!

Ufff ya por el título y por los logros de Gio en el capítulo anterior, me imagino para dónde irán los tiros. Pero, aún viéndomelo venir, me sorprendió gratamente el momento en el que el entusiasmado proyecto de mafioso le cuenta entusiasmado a su novia que quiere invertir su dinero en un casino, ¡con el nombre y todo! Claro que suena sospechoso para cualquiera que se diga "detective", más aún porque Gio no es más que un tipo humilde que trabaja de mozo en una cafetería. Pero... ¡Qué más da! El tipo ya tiene bien claro que no hay retorno, y se la va a jugar toda por su sueño, incluso aunque ahora Christina pueda comenzar a sospechar de él y de sus amigos sin presentar.

Me sorprendió también la forma en la que Gio compra al gobernador de Kanto, que cualquiera supondría que es un tipo asquerosamente rico... pero parece ser que esos son los más fáciles de comprar, porque su vida básicamente gira en torno al dinero. Lamento que una región tan bonita y agreste como Kanto sea tan sucia y corrupta, pero eh, no sería el primer país "pobre" y corrupto que conocería. Aunque, si hablamos de dinero, calculo que la buena Alba ya podría haberse guardado a ese hdp en el bolsillo, teniendo en cuenta que ella misma (y sus socios) le hizo llegar el dinero que Giovanni usaría para sobornarlo. Sea como sea, es solo un medio para llegar a un fin espectacular, con una auténtica reunión de los delincuentes más pesados de la región (¡y hasta sale un Feraligatr!) y la proclamación del nombre definitivo para el plan de nuestro villanesco protagonista: TEAM ROCKET. Fuck yeah. Ya quiero ver cómo se hará más adelante con el gimnasio de Ciudad Verde. Y me fascina ver que el tipo ya muestra un profundo interés en la misteriosa mansión de Canela, donde ya sabemos qué suceso trascendería no solo para Kanto, sino para todo el mundo pokémon en general. Todavía queda mucho por ver de este sujeto hasta convertirse en lo que todos conocemos bien.

La casa cohete marcha de maravilla, Erfo. Espero poder ponerme al día más seguido con los próximos capítulos, vos dale para adelante que la historia está buenísima.  Larvitar
[Imagen: O43dAdH.png]

Pokémon Crowned
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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#22
Holi. Lamento haber tardado tanto en postear un nuevo capítulo, pero creo que ya recuperé la zona de mi cerebro relacionada con la creatividad. Espero haya funcionado.

@Nemuresu Necesitaba una forma lógica y fácil para explicar la captación de personal para el Team Rocket. Reclutar persona por persona hubiese sido tedioso y poco factible, una asociación con todas las mafias para disponer de su personal era lo idóneo, haciendo más fácil el ingreso de nuevos reclutas y su posterior crecimiento.

@Tommy Justamente decidí que Christina fuese detective para que la relación entre ella y Giovanni fuese más compleja, no quería simplemente que la mamá de Silver fuese cualquier persona sin relevancia argumental más que darle un hijo a Giovanni. Creo que Christina es una figura que se puede explorar de manera interesante a lo largo del fic. También era necesario marcar un punto de no retorno para Giovanni, ya no tiene vuelta atrás, marcarlo como una figura de maldad, aunque él no lo quiera, se lo buscó y tendrá que enfrentarlo, para bien o para mal. Creo que el aspecto sociopolítico es importante en una historia delictual, pues permite explicar de manera implícita cómo es que el delincuente y/o criminal se desenvuelve, es como si el contexto le diese la oportunidad a los ladrones para robar, la vida real no es muy diferente. Tal vez pueda verse aburrido sin tanto enfrentamiento de pokémon de por medio, pero creo que es necesario explicar de a poco cómo Giovanni se va haciendo con todo lo que conocemos en los juegos. y decidí poner varios en un capítulo, Giovanni tiene muchos planes, pero no revela todo de una vez, se podría decir que es un artista con muchas ideas en mente, poniéndolas en acción mientras tenga la oportunidad, ese es su talento, aprovechar las oportunidades. Supongo que Christina no lo cuestiona con su compra porque confía en él, eso puede hacer más doloroso descubrir la verdad.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos. Los amo.

Capítulo 8 - De visita en Verde – Parte I
 
 
     El lugar era frío y poco acogedor, todo lo contrario a cómo las autoridades lo pintaban hacia la opinión pública. Sus paredes sin vida estaban pintadas de un blanco sin gracia que sólo entristecía más el ambiente en su interior, mientras que sus pasillos parecían de eterno aburrimiento. Un orfanato ubicado en alguna parte olvidada de ciudad Verde, donde a nadie le importaba realmente, donde la felicidad brillaba por su ausencia, más no la esperanza de una vida mejor. En aquel sitio, se les daba comida, cama, techo, ropa y educación a los huérfanos de Verde, aunque todo eso no era de mucha calidad, la mayoría de los trabajadores desempeñaban sus labores de mala gana.
 
     Un escuálido niño miraba por la ventana hacia el exterior, observando una modesta plazoleta donde algunos infantes jugaban en coloridos columpios o resbaladillas, generando un poderoso contraste con la grisácea vida de quien observaba. Dicho niño tenía el cabello oscuro y muy corto, sus ojos eran profundos y vestía una sudadera dos tallas más grandes, ropa donada por alguna organización de caridad. Ya había hecho su tarea, siempre terminaba antes que sus compañeros, procurando seguir las reglas que el orfanato imponía, ahora sólo miraba anhelando con inocente envidia lo que no tenía.
 
     Pasaron las horas más lentas que su corta vida había visto, decidió irse a su cama, mañana sería un nuevo día dentro de la rutina que acostumbraba a experimentar. La habitación era enorme, todos los niños de entre ocho a diez años dormían ahí, en camas de fierro y con muy pocas posesiones. Cerró la ventana y se preparó para acostarse, pero un extraño movimiento en el interior de su único bolso lo puso en alerta. Se acercó sigilosamente, tomó el bolso con precaución, pero un felino de pelaje beige se abalanzó a su cara, desequilibrándolo y botándolo al suelo, algunos niños se despertaron por el golpe. El pokémon se apresuró a salir por la ventana que había usado para entrar, pero ya había sido cerrada, el chico pudo observan cómo se llevaban una galleta que había estado guardando para comerla en su cumpleaños número diez, que sería en dos días.
 
     —¡Giovanni! ¡¿Qué sucede?! —exclamó uno de los niños que había visto su sueño interrumpido por el altercado.
 
     —¡Ese Meowth se robó una galleta! —contestó aún con su bolso en la mano.
 
     Se acercó al felino corriendo, pero éste lo evadió yéndose a la puerta que se encontraba semiabierta. Giovanni lo siguió por el pasillo, un largo trecho de piso de madera, sin ninguna planta o cuadro que lo adornase. El Meowth encontró una ventana abierta, por lo que decidió saltar para escapar. El chico no tuvo más opción que abrir la puerta cercana para seguirlo.
 
     Ambos atravesaron el único patio del que gozaba el lugar, corriendo bajo la luz de la Luna. La vida en aquel orfanato no ostentaba de muchas emociones, Giovanni no esperaba nada para su cumpleaños y aquella galleta sería lo único que distinguiría ese día especial del resto del año, no permitiría que ese Meowth se saliese con la suya.
 
     El pokémon saltó la cerca y el chico se vio obligado a hacer lo mismo, no era alguien que soliese romper las reglas, pero no se detuvo a pensarlo. Sin darse cuenta, pasó por la pequeña plaza que todos los días veía desde la ventana, pero el Meowth fue más allá. Giovanni ni siquiera se llegó a percatar de todo el trayecto que recorrieron. Para cuando ambos se detuvieron por el cansancio, el chico ya no sabía dónde estaba, miró hacia todos lados, pero no reconocía la calle. El felino subió por unas cajas de madera y dio un último vistazo a su perseguidor, quien lo miraba triste y asustado, después de todo, era un niño perdido.
 
     Algo debió haber pasado por la cabeza de Meowth, quizás algún instinto protector o sólo empatía, ver a Giovanni solo y desamparado, al borde del llanto, le provocó algún sentimiento que no pudo ignorar. El felino retrocedió para acercársele y refregarse en su pierna, de una manera amistosa y cariñosa.
 
     —Meow… —maulló mientras aún tenía la galleta en su boca.
 
     —¿Qué quieres? Estoy perdido —el felino se alejó un poco y luego lo miró, el chico entendió que quería que lo siguiera. No sabía a dónde lo llevaría, pero seguro sería un mejor lugar que la calle o el orfanato.
 
     Un brusco movimiento lo despertó, se había quedado dormido en pleno bus interurbano, algo bastante difícil de lograr, pues el trayecto aún seguía siendo de tierra. Ahora se encontraban en la ruta 2, un paraje inundado en la monotonía de los árboles, que molestosamente rodeaba el Bosque Verde, haciéndola más larga. Un recorrido para nada excitante.
 
     —Malditos caminos de tierra —comentó Christina malhumorada, ella no había tenido éxito conciliando el sueño.
 
     Habían pasado varios meses desde la apertura del Casino Rocket, ahora funcionaba como uno de los destinos más populares de Azulona para muchas personas, incluso era posible ver los fines de semana a celebridades o personas importantes apostando en la zona más lujosa y exclusiva del recinto. Mientras tanto, las operaciones de la nueva organización criminal comenzaban tímidamente en su subterráneo, aunque en el bajo mundo delictual aún no se habla mucho sobre el Team Rocket, sólo de vez en cuando se escuchaba algún relato entre ladrones sobre personas vestidas de negro con una R roja en el pecho. La policía no parecía sospechar nada por ahora.
 
     Como Giovanni se dirigía de paseo a Verde, debió dejar a cargo a Anna, Frank y Victor, había aprendido a desconfiar, pero ellos tres tenían una mente mucho más ambiciosa que aquellos ladrones que había conocido en su ciudad natal. No obstante, hace mucho tiempo que no sabía algo de Alba, llevaba muchos meses sin contactarlo, ni siquiera había aceptado su invitación a la apertura del Casino.
 
     Arribaron a la estación de buses de Verde, en la zona céntrica de la ciudad. Giovanni no pudo evitar sentirse emocionado y nervioso, llevaba alrededor de diez años fuera de aquella urbe que lo vio crecer en las calles, robando a desprevenidos y metiéndose en problemas con algún matón de Michael, el líder criminal de la ciudad. Dejaron salir a Meowth y Olivia, para recorrer juntos el trayecto, mientras iban en el taxi camino al hotel, el felino miraba por la ventana, atento a los diversos lugares que habían cambiado con el tiempo. Un aire nostálgico y melancólico inundó su corazón y el de su entrenador, aunque este último estaba más pendiente de mostrarle algunos lugares interesantes a su novia. 
 
     Llegaron al Hotel Brillo de Clefable, donde tenían reservaciones por diez días, era el más lujoso de Verde, con tonalidades marrones y verdes, como el resto de la ciudad. Su interior era totalmente diferente, con colores rosados, fuertes y pasteles, con sumo cuidado en cada detalle, casi parecía una obra de arte, no por nada era parte de la cadena de hoteles de la familia Chang, el dinero les sobraba.
 
     —¿Iremos de inmediato? —preguntó la chica luego de vestirse, aún tenía el cabello mojado, la ducha había estado refrescante.
 
     —Debo admitir que estoy algo ansioso. Cuando era ladrón, él fue la única persona que me trató como un igual, sin buscar un beneficio propio —explicó.
 
     —Pues…esperemos que siga viviendo ahí. No has sabido nada de él en años —indicó Christina, a lo que Giovanni sólo asintió con la cabeza—. Y esta vez asegúrate de pedirle el número de teléfono —el chico sonrió.
 
     Decidieron caminar todo el trayecto, el joven y empresario criminal tenía intenciones de mostrarle a su novia cada lugar anecdótico durante el recorrido, como un tur sobre sus hazañas delictuales, pasaron por el banco de Verde y aquel callejón donde salvó a Nick de Irvin y sus malolientes secuaces. Un montón de emociones pasaron por su mente y corazón, recordando buenos y malos momentos. Christina apreció cada uno de los lugares que Giovanni le mostraba.
 
     La zona urbana más alejada de Verde parecía estar intacta y la casa de Nick no era la excepción, lo único diferente eran las plantas. Se acercaron con calma, el chico esperaba que aún viviese ahí, pero una curiosa criatura se le interpuso a la pareja. Tenía el aspecto de un mapache, de colores blanco y negro, intercalados en franjas a lo largo de su cuerpo, sus ojos rojos estaban rodeados por pelaje que simulaba ser un antifaz de estrellas negras, mientras que su lengua permanecía afuera de su boca. Parecía ser un pokémon de personalidad inquieta, mezclada con una imagen de estrella de rock.
 
     —¿Qué pokémon es ese? —preguntó Christina. Olivia y Meowth lo observaron con curiosidad.
 
     —¡Gene! ¡GENE! ¡¿Dónde estás?! —gritó un joven adulto desde el interior de la casa, Giovanni pudo identificar fácilmente su voz, aunque ahora era un poco más grave.
 
     La puerta se abrió para dejar ver a un chico rubio casi tan alto como Giovanni, aún conservaba sus características pecas debajo de sus ojos marrones, pero su rostro ya no era el de un adolescente escuálido, tímido e inseguro. Ahora era todo lo contrario, un aire aventurero lo rodeaba indiscutiblemente, como si tuviese muchas historias que contar, y vaya que las tenía.
 
     —¡Ahí estás, Gene! ¡Sabes que…! —Nick se interrumpió al ver a la pareja, por un momento no lo reconoció, pero poco a poco una sonrisa se dibujó en su cara— ¿Giovanni?
 
     El rubio se acercó con lentitud, sin creer realmente lo que veían sus ojos, pero no demoró en convencerse. Ambos se abrazaron con regocijo y alegría.
 
     —No puedo creerlo, mírate. Ya no eres ese niño indefenso que conocí.
 
     —Muchas cosas han cambiado por aquí, amigo.
 
     —Por cierto, ella es mi novia, Christina.
 
     —Hola, mucho gusto —la saludó también con un abrazo.
 
     —Giovanni me ha hablado mucho de ti. Tenía muchas ganas de conocerte —indicó con educación y amabilidad.
 
     —¿En serio? Entonces tenemos mucho de qué hablar. Pasen. Hola Meowth —el felino maulló como respuesta—. ¿Esa es tu Gloom?
 
     —Sí, se llama Olivia.
 
     —Encantado Olivia —comentó mientras Giovanni y el felino entraban a la casa—. Él es Gene —dijo Nick al mismo tiempo que levantaba al pokémon que los había interceptado con anterioridad, quien se movió como si le estuviesen haciendo cosquillas.
 
     Todos pasaron a la sala de estar, no era grande pero no le faltaba calidez hogareña, una que Giovanni nunca había conocido hasta vivir con Christina. Más allá estaba el comedor y la cocina, además de algunas puertas, la decoración principal eran los cuadros, la mayoría de ellos con logros de Nick durante su corta carrera de investigador, era hijo único después de todo.
 
     Un segundo pokémon apareció en la casa, esta vez era uno bípedo y de piel rosada, su barriga era beige y poseía una enorme caracola gris, con unos ojos serios que contrastaban con la boba mirada de la criatura.
 
     —Hola Flash —saludó Giovanni al Slowbro, a lo que éste demoró tres segundos en contestar—. ¿Te fijaste? —preguntó a Christina— Demoró sólo tres segundos —la pelirroja no entendió por qué hacía hincapié en ello.
 
     —Aquí tienen un jugo de baya —intervino Nick.
 
     Pasaron alrededor de tres horas conversando sobre las principales cosas que habían hecho en los últimos diez años, aunque Giovanni no tuvo mucho que decir, trabajar en el Café y juntar dinero para abrir un Casino, era sumamente poco al lado de lo que Nick tenía por contar. Viajes por Galar, Almia, Johto, Hoenn, Sinnoh, observando con sus propios ojos diferentes misterios de la naturaleza, culturas y formas de relacionarse con los pokémon, además de las diversas investigaciones de las que había sido parte, el rubio no paraba de hablar de lo importante que sería el intercambio pokémon en un futuro.
 
     —A lo largo de mi viaje conocí diferentes especies pokémon que la teoría dice están vinculadas a ciertas líneas evolutivas, por ejemplo —sacó un álbum de fotografías con varias criaturas que la pareja no reconoció—, este pokémon de aquí está ligado a la línea evolutiva de Horsea y Seadra, se llama Kingdra y es de tipo agua y dragón, la fotografía fue tomada en los mares de Johto por un sujeto llamado Dionisio, creo que es miembro de la Élite 4.
 
     <<Se especula que evoluciona mediante el intercambio aunque no se sabe cómo exactamente, es posible que se necesite que Seadra lleve consigo un objeto. Pero si fuese así, impediría la existencia de Kingdra en estado salvaje, a menos que la teoría de la evolución forzosa fuese real, una evolución que ocurre cuando el pokémon, un pokémon que necesita de algún objeto específico, se ve forzado a evolucionar en estado salvaje por diferentes razones, sin necesitar del objeto. Esa teoría está basada en la presencia de Nidoking, Nidoqueen y Victreebel salvajes en las profundidades de la Zona Safari. Imaginen cuántos pokémon quedan por ser descubiertos mediante este tipo de intercambio, las piedras evolutivas no son los únicos objetos capaces de evolucionar a ciertos pokémon, existen objetos que si el pokémon lo lleva consigo y sube de nivel, el pokémon evoluciona, incluso algunos pokémon lo hacen en determinados lugares o conociendo ciertos movimientos. Cuando fui a Kalos conocí a un pokémon que para evolucionar se debe voltear de cabeza en cierto momento ¿Sabían que Eevee tiene más de tres evoluciones? Dos de ellas necesitan de, supuestamente, una amistad alta con su entrenador, nuevamente salta la teoría de que el vínculo entrenador-pokémon es importante para el desarrollo de éste último, las emociones son importantes para los pokémon. Desde mucho antes de que nazcan incluso, según escuché en Johto, los huevos pokémon aún son un misterio, en Hoenn y Sinnoh hay gente que asegura que existen unos inciensos que provocan la apertura anticipada de los huevos, permitiendo el nacimiento de nuevas especies, aunque no pude ver nada al respecto. Lo siento, ¿me explayé mucho?>>
 
     —No, está bien —indicó Christina—. Esto…esto es mucho conocimiento —sonrió amablemente—. El mundo es tan vasto y los pokémon son tan misteriosos.
 
     —Está llenos de posibilidades. Te daré algo que encontré en Johto —Nick se levantó para subir a su cuarto, no demoró en volver, traía consigo una piedra anaranjada, con forma de sol—. Ten, te la regalo —se la pasó a la pelirroja mientras se volvía a sentar, la chica no entendió para qué servía—. En mis viajes, vi cómo varios pokémon poseían más de una opción para evolucionar, además de Eevee. Gloom puede evolucionar a Vileplume si es expuesto a una piedra hoja, mientras está agitado, obviamente, pero si es expuesto a una piedra solar —indicó la roca que ahora estaba en manos de Christina—, evolucionará en un Bellossom, aunque perderá el tipo veneno —explicó.
 
     —Vaya. Gracias. ¿Te da curiosidad cómo te verás, Olivia?
 
     —Gloo —contestó la Gloom con evidente entusiasmo.
 
     —Meow… —maulló el felino mientras se refregaba en la pierna del rubio.
 
     —Sí, yo también te extrañé —dijo Nick mientras lo acariciaba—. Los Meowth en Alola son de tipo siniestro, Persian también, y en Galar son del tipo acero, pero evolucionan en una especie diferente.
 
     —¿Enserio? —preguntó Giovanni fingiendo, pues recordaba al Ninetales de hielo que poseía Alba.
 
     —Así es, muchos pokémon se adaptan al lugar donde viven, cambiando sus tipos y habilidades. Por ejemplo, Gene es un Zigzagoon de Galar y es de tipo sinestro y normal, el Zigzagoon de Hoenn es sólo de tipo normal. Incluso algunos pokémon adquieren una evolución extra en algunas partes.
 
     El cambio de Nick durante los años era impresionante, Giovanni a penas lograba reconocerlo entre tantas palabras que parecía saberse de memoria, hablando con tanta pasión sobre sus descubrimientos sobre el mundo pokémon. Tantas aventuras y experiencias vividas en tan sólo diez años dejaban un mar de posibilidades para el futuro laboral e investigativo del rubio explorador. Su potencial era inimaginable. Giovanni se alegró de haberlo sacado de su zona de confort, con un solo empujó le había cambiado la vida, si no se hubiesen topado en aquel callejón, quizás Nick aún sería un ratón de biblioteca, con miedo de ver el mundo y tocarlo con sus propias manos. Pero gracias al destino o a quien fuese, ahora era una persona inquieta con ganas de saberlo todo.
 
     —Veo que has adquirido una enorme cantidad de conocimientos —indicó Giovanni—. ¿Qué tienes en mente? Para futuras investigaciones.
 
     —Resurrección Pokémon —la pareja no supo cómo reaccionar ante tales palabras—. La idea es traer a la vida a algunos pokémon del pasado, prehistóricos. Aunque técnicamente será una clonación.
 
     —¿Eso no es querer jugar a ser Dios? —preguntó Christina, sin querer entrar en una discusión ética y moral, acababa de conocerlo.
 
     —¿Dios? —dijo Nick sin sentirse ofendido ni atacado— ¿Sabías que en Sinnoh hay unos pokémon…?
 
     —¡Una batalla! —lo interrumpió Giovanni poniéndose de pie, a lo que los demás lo miraron, excepto Meowth, él seguía refregándose en las piernas de Nick— Tendremos una batalla y me mostrarás lo que has aprendido.
 
     Nick los condujo hasta un campo de batalla cercano, no era uno oficial, pero era lo suficientemente espacioso para enfrentamientos importantes, como las del mini campeonato que se realizaba anualmente en aquella zona, donde personas de diversas edades y sin tener la oportunidad de viajar por la región o dedicarse al entrenamiento pokémon se enfrentaban. El lugar era principalmente de tierra, aunque el pasto se había colado en varios sectores.
 
     —Muy bien —comenzó Christina, ella oficiaría de árbitro—. La batalla será de dos contra dos. ¡Comiencen!
 
     —¡Rhydon! —en las últimas semanas, el Rhyhorn de Giovanni había cambiado de apariencia, su piel seguía siendo gris y dura, aunque más lisa, caminaba en dos patas y su tamaño había aumentado considerablemente. Su cuerno parecía un taladro.
 
     —¡Más te vale quedar gratamente sorprendido después de esta batalla!
 
     —¡Eso dependerá de cómo salga todo!
 
     —Muy bien. ¡Amiguitos, vayan!
 
     Al escuchar aquel nombre, Christina y Giovanni esperaron ver un pokémon pequeño, pero lo que sus ojos observaron no fue más que todo lo contrario. De la superball lanzada por el investigador salió una enorme criatura de piel marrón, tenía dos patas, carecía de brazos y ostentaba un largo cuello que la hacía medir más de diez metros de largo. En lo alto, tres coco-cabezas amarillentas se alzaban, cada una con diferentes expresiones, con hojas emulando su cabello disparatado. Mientras que en la parte posterior se lograba ver una cola, la que llamativamente poseía una cuarta cabeza, sin embargo, no parecía ser tan inteligente como las otras tres. El Rhydon de Giovanni se enfrentaría a una enorme palmera.
 
     —¡¿Ese enorme pokémon se llama Amiguito?!
 
     —Amiguitos, es plural —corrigió haciendo énfasis en la S—. Es que lo capturé siendo un Exeggcute.
 
     —Ya veo —sonrió, pues el nombre le daba mucha gracia—. ¡Rhydon, megacuerno!
 
     El bípedo pokémon de tierra corrió hacia la gran palmera mientras el cuerno de su frente comenzaba a brillar con un color blanco que se apoderó de su superficie. El impacto dio en todo el pecho de la planta, aunque ésta lo aguantó mucho mejor de lo que lo haría un Exeggutor de Kanto, pues sólo movió su pie izquierdo hacia atrás para aguantar el golpe. Rhydon retrocedió varios pasos, para poder observar a Amiguitos desde una perspectiva más amplia.
 
     —Imagino que como pasa con Gene, Amiguitos también tiene un tipo diferente —adivinó Giovanni al ver el resultado de la ofensiva—. Conserva el tipo planta, pero no el psíquico —Nick se limitó a observar y escuchar—. Seguro que la naturaleza lo reemplazó por algo más interesante.
 
     —Lo hizo. ¡Campo de hierba!
 
     El enorme Exeggutor se tambaleó un poco, sin perder el equilibrio, cada pisada suya parecía transmitir algún mensaje hacia el suelo cercano. Un leve sonido antecedió el espectáculo más increíble que Giovanni y Christina habían visto en su vida, pequeños brotes de hierba inundaron el campo de batalla hasta dejarlo completamente cubierto de pasto, tan vivo como la flora perteneciente a la parte más profunda y fecunda del bosque Verde, era como si el aire se hubiese limpiado gracias a la frescura de la nueva maleza. Meowth no pudo evitar ver todo con mucha curiosidad, mientras que Olivia parecía sentirse muy a gusto.
 
     —Si no hubiese sido por ti, amigo mío —indicó Nick—, jamás hubiese visto lo inmenso que es el mundo.
 
     Giovanni supo que la destreza y astucia no lo eran todo, si bien era un duelo amistoso, en menos de dos minutos, el rubio le había dado una paliza en conocimientos, su memoria fotográfica era su mejor arma. Le había pedido que lo sorprendiera, y eso era lo que estaba recibiendo, una sorpresa tras otra.
 
     —Supongo que sube la potencia de los movimientos de tipo planta —Nick asintió—. Muy bien, esto está difícil, pero es estimulante —indicó Giovanni ligeramente agitado, aunque no estaba seguro de por qué—. ¡Terremoto!
 
     El suelo comenzó a moverse bruscamente, sin embargo, para decepción del criminal, no fue un remezón tan fuertemente como se esperaría de un movimiento tan potente como aquel. Los únicos afectados fueron unos Pidegey y un Pidgeotto que salieron volando de unos árboles aledaños, mientras que a Amiguitos no pudo importarle menos. 
 
     —Campo de hierba reduce la potencia de terremoto —explicó el joven investigador.
 
     —Vaya, esto se pone difícil —comentó—. Rhydon, prueba otra vez con megacuerno.
 
     El cuerno de Rhydon comenzó a brillar nuevamente mientras se dirigía corriendo en dirección al Exeggutor de exagerado cuello, a vista y paciencia de Nick, quien observaba con cierta incredulidad cómo la escena se repetía, sospechaba que algo difería de la ocasión anterior y no era el pasto que acariciaba los pies del pokémon de tierra y roca. Sin embargo, no logró dilucidarlo a tiempo.
 
     Rhydon golpeó nuevamente el pecho de Amiguitos, pero esta vez logró desequilibrarlo, empujándolo hacia atrás y obligándolo a desplomarse sobre las graderías de madera a las que Nick les había dado la espalda en lo que iba del duelo. El Exeggutor arrasó con la artesanal estructura, dejando pedazos de tablas regadas por todo el lugar próximo.
 
     —¡Vuelve a atacar!
 
     —Bomba germen —ordenó el rubio sin tener que alzar mucho la voz, su compañero había caído al lado de él, quedando cerca de la mitad del cuello.
 
     Por tercera vez, Rhydon se acercó con su cuerno brillando, amenazando con golpear nuevamente al Exeggutor. Nick intuyó que usaría la misma estrategia anterior, se veía similar, pero sabía que había algo diferente. Esperó que la orden que le había dado lograse contrarrestarlo de alguna forma. Por su lado, Giovanni no pensaba así, creyó que el pokémon no alcanzaría a ponerse de pie para defenderse, era mucho peso que levantar.
 
     Amiguitos giró para dejar su retaguardia expuesta, una decisión que hubiese parecido tonta para la mayoría de los pokémon, pero no para la palmera de Alola. Era necesario ganar tiempo, por lo que su cuarta cabeza, sujeta afortunadamente a su cola, debió tomar el protagonismo, era menos desarrollada, pero no menos independiente. De su diminuta boca salió una serie de pequeñas esferas que brillaban en tonalidades verdes, impactando directamente en la barbilla de Rhydon, justo antes de que éste acertase un tercer golpe. Giovanni lamentó haber olvidado aquella cuarta cabeza.
 
     Rhydon fue lanzado algunos metros hacia atrás, pero no lo suficiente como para que el Exeggutor alcanzase a estar de pie nuevamente, por lo que Giovanni vio una oportunidad perfecta para asestar un nuevo golpe, debía realizarlo lo más pronto posible, no podía permitir que Rhydon recibiese otro ataque, bomba germen le había hecho mucho daño, de ser así caería rendido.
 
     —¡Puño hielo!
 
     —¡Protección! —ordenó Nick con rapidez y notoria preocupación. Giovanni no lo pasó por alto.
 
     El pokémon del líder del Team Rocket no alcanzó a detenerse, su puño cubierto de hielo logró impactar el escudo verde de energía que se había generado cerca de la cola, por lo que se vio impulsado varios metros hacia atrás gracias a la pequeña colisión. Amiguitos logró ponerse de pie mientras su oponente también lo hacía.
 
     —Su segundo tipo es dragón —dedujo Giovanni.
 
     —¿Nunca te habías enfrentado a uno? —preguntó— Sigo intrigado, ¿por qué el segundo megacuerno si logró derribar a Amiguitos? ¿Qué lo hace diferente?
 
     —Tu deducción de que el segundo y tercer megacuerno son diferentes al primero se basa únicamente en que volví a usar un movimiento que no le hizo mucho daño a tu Exeggutor —indicó Giovanni, su voz estaba agitada, le emocionaba luchar contra su mejor amigo, pero las constantes sorpresas lo estaban agotando—. Pero no viste nada nuevo en la ejecución. Sólo encontré el punto débil de tu memoria fotográfica —apostó con un tono que hizo a Nick recordar el día que se conocieron.
 
     —Muy bien —sonrió—. Le pondré fin a este round. ¡Martillo dragón!
 
     Las tres cabezas hicieron un ligero sonido mientras su largo cuello tomaba impulso hacia atrás. Giovanni tragó saliva al ver la escena, nunca se había enfrentado a un dragón ni a un movimiento de éste tipo, eran escasos los pokémon de Kanto que podían hacer uno. En pocos segundos, Rhydon pudo observar cómo el cuello y los tres cocos se inclinaban dirigiéndose hacia él, amenazando con derrotarlo de un solo golpe, sería un mazazo en toda su cabeza, pero tenía un punto débil.
 
     —¡Evádelo! —gritó Giovanni.
 
     El pokémon de tierra pudo esquivarlo justo a tiempo, moviéndose hacia el lado izquierdo, varias hojas de la cabeza lo rozaron. Rhydon y Giovanni pudieron observar de cerca las tres cabezas, se habían detenido justo antes de impactar el suelo.
 
     —Eso no será suficiente —Amiguitos volvió a mover su cuello, esta vez a ras del suelo. Rhydon recibió el golpe en todo su estómago, no importó la dureza de su piel ni su peso, sólo salió volando para caer contra el cerco, quien no pudo amortiguar su caída y sufrió el mismo destino que las graderías.
 
     —Rhydon, no puede continuar. Nick y Amiguitos ganan —sentenció Christina.
 
     —¿Sorprendido? —preguntó Nick mientras Giovanni guardaba a su pokémon.
 
     —Bastante —sacó una cápsula, dejando salir a la criatura en su interior, también era bípeda, pero su piel ostentaba una tonalidad púrpura, poseía una poderosa cola y una intimidante mandíbula. Su mirada era seria y tenía un cuerno en su frente—. Pero Nidoking y yo podemos sobrellevarlo.
 
     —Bien —regresó a Amiguitos a su superball—. Flash —Nick lanzó sacó una segunda superball, dejando ver a su mejor pokémon. El Slowbro apareció con su tan característica expresión de no saber qué ocurría—. Vi muchas cosas impactantes durante mi viaje, como el fenómeno dinamax. Pero este —se metió la mano por el cuello de la polera para sacar un collar del que colgaba una pequeña esfera de cristal que reflejaba la luz del sol— es diferente —Giovanni sólo miró con expectación, una nueva sorpresa se avecinaba.
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#23
Estoy un tanto más sorprendido de la forma en que Christina se reencontró con Giovanni. No sé, tal vez asumí de más, pero con todo lo ocurrido antes y del dolor que le causó a Giovanni dejarla, me imaginé algo más crudo. Tal vez eso espere a más adelante. Y considerando que el tipo ya está usando el combate para obtener aliados, siento que eventualmente brillará su mayor maldad.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#24
Al igual que Nemu acá arriba, yo también estoy sorprendido por el cambio en el "clima" de la historia después del trágico capítulo pasado. El acercamiento entre Giovanni y Christina es natural, claro, porque ella todavía no sabe que fue él el responsable, pero noto al mafioso bastante tranquilo con su amada aún teniendo bien presente lo que hizo y cómo la dejó a ella en peligro luego de descarrilar el tren. ¡Eso sí! El cambio de tono me parece fantástico, porque vemos muchas cosas interesantes suceder.

1) El flashback al pasado de Gio, que me recordó bastante al de Bede solo que más bajado a tierra. Me imaginé esa clase de historias a lo Dickens con niños pobres y olvidados por los adultos, perdidos en un mundo inmoral y cruel. Es adorable que justamente sea Gio el que encuentre refugio de toda esa soledad en el ladronzuelo que casi lo deja sin regalo de cumpleaños, solo para volverse su principal aliado y compañero en el futuro que les esperaba a los dos.

2) El ambiente relajado y vacacional entre la parejita feliz paseando por la vieja ciudad de Giovanni y yendo a visitar a un viejo amigo... ¡Que no podía ser otro que el buen Nick! Y no sabés lo mucho que me alegra no solo ver a este personaje de vuelta, porque me había caído muy bien en tándem con el protagonista/antagonista, sino ver lo BIEN que retrataste su crecimiento en todo sentido, y todo gracias a su primer encontronazo con el líder criminal. Nick se volvió un erudito a la altura de un profesor regional, y todo lo que dice me resulta tremendamente interesante. Se nota que le pusiste empeño a la explicación de los fenómenos del resto del mundo tales como la evolución por intercambio, las formas alternativas y la eclosión de huevos con inciensos. Todo está muy detallado y, aunque Nick habla hasta por los codos, el diálogo entusiasta para demostrarle a su amigo todo lo que había aprendido en su viaje se sintió muy natural, como una conversación que perfectamente podría ocurrir entre dos jóvenes adultos que no se veían en muchos años.

3) ¡La batalla! Aunque el estilo de pelea de Rhydon fue un poco aburrido para mi gusto (muy cuerno-centrista, aunque es lógico en esa especie xD!), ver cómo atacaba y se defendía Exeggutor de Alola fue genial, así como su nombre: ¡AMIGUITOS! Adorable. Desde que leí ese nombre supuse que se trataría de algo como Falinks o Exeggcute, pero... resultó ser su evolución de Alola. That's cool too. ¡Ah! Pero no tanto como saber que el bueno de Flash (que ahora se mueve tres segundos menos lento que antes) va a contar con una jugosa mega evolución. Agua y psíquico contra tierra y veneno, con una mega potenciándolo... Uhm, yo no sé cómo Giovanni podría ganar este combate.

Aunque, por supuesto, lo que más me interesa es cuándo Nick va a descubrir que el tipo siguió los malos pasos, y quién entre él y Elizabeth se enterará antes de la doble vida del líder criminal. Asimismo, me parece que Nick puede pasar a jugar un rol importante en el interés de Giovanni por usar los avances tecnológicos y sus descubrimientos sobre los pokémon para llevar al Team Rocket al siguiente paso en su desarrollo.
[Imagen: O43dAdH.png]

Pokémon Crowned
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
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#25
Extrañaba hace ya mucho tiempo hacer una review de una historia en la cual no tuviera que leer o 1 capítulo, o 542 capítulos.
Hola. Yo soy Meri. Me dicen la forra porque dejo comentarios forros. También me gusta ponerme a discutir cuando me hacen lo mismo.
Te vi durante aproximadamente un año y medio publicar sin descanso, una y otra vez fics republicados de otros lados, a los que me negué a tocar ni con un palo porque estaba cansada de leer cosas de 2012 solamente para que la respuesta sea que lo habían escrito hace un montón, y que si en líneas generales estaban de acuerdo, pero como era ya una historia vieja y ya estaban por el capítulo 250.000, pues qué mas daba. Y quieras que no, ponerte a leer durante un montón de horas y pensar en qué carajo vas a decirle, apuntandole las cosas buenas, las cosas malas, lo que te gustó, lo que no te gustó y por qué perry el ornitorrinco transpira leche, para que la respuesta adjunta al capítulo siguiente sea esa, es frustrante. Muy frustrante.
 
Así que revisando la gente del foro de la que JAMAS había leído ni una palabra (spoilers: quedaban ramen, vos y poi), dije: por qué no aprovechar una historia nueva y llevarla al día - aunque al día implique comentar cada aproximadamente medio año porque este foro tiene DEMASIADAS FUCKING HISTORIAS y seguirlas a todas al mismo tiempo es imposible. Abril iba a ser "el mes para leer al elfo" y sorpresivamente necesité unos fantásticos dos días nada más para poder furmarme House of Rocket enterito (8 capítulos es un suspiro despues de los 38 de AJ y los 34 de Ramen, después de todo), para poder comentarlo con todo lujo de detalle.

 
Parte 0: SOY TOMAS EL NERD QUE TE RECALCA LAS PALABRAS MAL ESCRITAS. SABIAS QUE ESCRIBISTE ENSERIO TODO JUNTO, Y CONCEJO EN VEZ DE CONSEJO? DOS VECES CADA UNO. Ya está ya me saqué el gusto.
 
Vamos a empezar por lo primero, lo más importante, y lo más destacable. GIOVANNI. No te puedo explicar lo fantástico que es como protagonista. Consistente, carismático, moralmente ambiguo, realista, educado, caballero, y sobre todo, NO ES UN ESTUPIDO. Cansada estoy de personajes estúpidos y novatos en su primera aventura por las medallas número 860 (acá maté a la mitad del foro), y tener una historia con un personaje principal así de distinto se siente maravilloso. Tu protagonista es todo lo que está bien en este mundo, y la decisión de hacerle una historia es espectacular. Solamente necesité leer el primer capítulo de Jack Evans para darme cuenta que esquivé una bala tamaño baño al haber elegido HoR en vez de la otra, porque es efectivamente la historia numero 861 del personaje novato en su primera aventura. MENOS MAL.
 
Vamos a seguir con lo segundo, lo más impresionante, lo que dejó con la boca abierta y lo que realza esta historia por sobre la mayoría de las otras. Tenemos un personaje femenino bien escrito. REPITO. TENEMOS UN PERSONAJE. F E M E N I N O. BIEN ESCRITO. Yo no lo puedo creer. Tenemos a Christine, una chica a la que automáticamente le pones un post-it en la cabeza de "interés romántico" - pero que de alguna forma eso logra ser lo más completamente irrelevante de la historia. Es absolutamente innecesario que sea la NOVIA de Giovanni, porque lo que realmente importa es el hecho de que a él le importa ella. Es algo crucial, porque ese aprecio es el mismo que podría haber tenido con una amiga que sea muy cercana a él, o incluso con una hermana, o con una chica con la que haya convivido en el orfanato, y lo más importante, tiene sus propias metas y sus propios objetivos aparte de ser la novia del protagonista. Ahora, no me malinterpretes, digamos que no es la primera vez que hemos visto como "el protagonista criminal" y "la detective" se terminan enamorando - PARA NADA EN LA CASA DE PAPEL EL FUCKING PROTAGONISTA CRIMINAL Y LA DETECTIVE QUE LO ESTA TRATANDO DE CAZAR SE FUCKING ENAMORAN, NOooo PARA NADA - no estoy diciendo que hayas salido con lo más original del universo, pero sí que le diste consistencia a tu personaje. La chica es algo más que la enamorada de Giovanni, y con eso es más que suficiente. Claramente el rumbo de la historia es que eventualmente la chica se convierta en la antagonista, porque duh ella quiere ser detective y él un maestro criminal de guante blanco, pero eso no quita el hecho de que el romance se ve más como un obstáculo, y que después del capítulo del tren lo hace ver a Giovanni como despreciable a más no poder, dándole otra capa de profundidad al personaje. Hasta ese punto me había parecido un personaje bueno (bueno de moralmente bueno, no de bien escrito), pero después de ese capítulo se me da vuelta como una tortilla – y no precisamente por la gente muerta, sino por el simple hecho de que a pesar de que le causó un daño terrible a su novia, se hizo el pelotudo y no dijo nada. Despreciable.
 

Como tercer punto de mi supercomentario todo lindo y hermoso, tenemos las cosas que me quedan medio colgadas. Cosas que realmente no noto como algo malo, sino como algo raro. Dos cosas fueron las que encontré más raras en estos ocho capítulos, y la primera está en el comienzo de la historia: el personaje de Nick. Se me hace rarísimo el hecho de que hayas introducido a un personaje que podríamos decir que es casi principal, debido al hecho de que arranca teniendo la perspectiva y todo durante los primeros dos capítulos, para después desvanecerse en el aire durante AÑOS. Y es que si bien en papel pasan exactamente 5 capítulos y nada más antes de tenerlo de vuelta en escena, en el contexto de la historia, Giovanni tendría cuantos, ¿16 años para poder trabajar en el café con 18?, pero ya para los últimos capítulos tiene 26. Este personaje apareció durante los primeros dos capítulos, sirviendo de una introducción a la historia, para después desaparecer por OCHO AÑOS. Que no es que solamente se trate de un tiempo larguísimo, sino que cuando aparece de vuelta, toda su historia en ese tiempo la redujiste a un párrafo. No te puedo decir que sea algo malo, porque realmente recién aparece de vuelta y claramente esta vez para quedarse, entonces no tiene ningun sentido decirte “no aparece / desapareció / equisde”, si la historia termina teniendo 50 capítulos y el chabón estuvo ausente durante 5. Dejémoslo pasar y vamos a la segunda parte, que está muy ligada a la primera, y se trata de los fucking saltazos en el tiempo. El salto en el tiempo de los primeros dos años ya me había hecho un poco de ruido, pero realmente lo dejé pasar porque sirve para hacer la separación entre lo que pasa en pueblucho verde y el resto de la historia, pero después de un par de idas y venidas y que la historia parece que está empezando a tomar su rumbo, la haces pegar otro saltazo. Y no solamente un saltazo corto, sino que la historia pega un salto de otros SEIS AÑOS. W H A T. De vuelta, no creo que sea algo malo, podríamos ponernos de acuerdo en que se siente experimental cuanto mucho y que no le de muchas vueltas, pero aun así no se deja de sentir raro. Saber qué pasó en esos seis años se deja a la interpretación del lector – principalmente “Giovanni juntó guita”, pero sumas esos seis a los otros dos y te das cuenta que si en ocho capítulos pasaron 8 años, o el ritmo se tiene que estancar eventualmente, o la historia se va a ir DEMASIADO rápido.
 
Hasta acá llego con la parte en la que no rageo con tu historia. Otras cosas que me quedan mencionar que me llamaron la atención y que se sienten únicas tuyas como escritor son el setting 70/80s, el romance sumamente secundario y visto como algo ultra tóxico y lleno de mentiras, y el punto de vista criminal, tanteando a veces con el hecho de justificar al protagonista para que la misma historia eventualmente se empiece a dar por vencido con él.
 
Vamos al rageo. Meri es una casi contadora de uno de los países más corruptos del mundo. Y tu historia se CANSA de hablar de bancos, de política, de criminales, de corrupción, de empresas y de asociaciones. Y una, y otra, y OTRA vez, me pone los pelos de punta lo fantasiosa que se pone la historia para que Giovanni se pueda salir con la suya cuando lo necesita. Hay una cosa muy simple en todas las historias criminales, de robos y asaltos y de mentes maestras. Tenés que hacérselo creer al que lo lee. Y una y otra vez, cada golpe y situación criminal pierde una credibilidad terrible ante el hecho de que a Giovanni se lo dejás, desde tu punto como escritor, MUY fácil. Es estúpidamente fácil como se las ingenia para salirse con la suya, es estúpido como toda la gente a la que le roba parece tener el cerebro de un chimpancé, y es estúpido como un personaje al que me tratás de vender como alguien tan inteligente como Giovanni, haga errores tan estúpidos de vez en cuando. Vamos a resumir esta historia criminal sociopolítica corrupta en 4 puntos.
 
  1. El robo al banco.
  2. El robo al circo.
  3. El asalto al tren.
  4. El asalto al hotel.
Empecemos por el primero. El robo al banco. Hay mucho detalle en este banquito en una ciudad de mala muerte, pero lo primero que me llama la atención es la facilidad con la que logran entrar. El gato entró por un ducto de ventilación y abrió una puerta de emergencia. Sin saltar ninguna alarma. Nadie los vio en la calle, a pesar de que estaban al frente de una plaza principal, simplemente por el hecho de estar en un callejón al costado.
 
Hasta ahí parece que va todo bien. La cosa tiene sentido. Pero después empieza a suspender la credibilidad a favor de que el robo salga bien en la historia. Y es el hecho de que NO. HAY. GUARDIAS. No solamente no hay guardias, sino que la fucking puerta de emergencia NO TIENE ALARMA, y no solamente la PUERTA no tiene alarma, sino que NADA en el banco tiene una fucking alarma. Estos tres payasos junto con mini-Giovanni lograron meterse desde una puerta de emergencia, hasta la sala de SEGURIDAD, desactivaron todas las cámaras, Y NO HICIERON SALTAR NINGUNA ALARMA? Y la cosa no termina ahí. Los cuatro chiflados se abren paso, una vez desactivaron las cámaras (y las alarmas que de alguna forma no hicieron saltar – para qué estaban entonces??), que no iban a hacer una mierda porque de todas formas estaban con la cara cubierta y eso es todo lo que necesitaban, se abren paso hasta la bóveda de seguridad – Y LA BOVEDA NO TIENE SEGURIDAD. No tiene cerradura. No tiene clave. No necesita permiso, ni tarjeta magnética, ni código, ni nada en absoluto. ES UNA PUERTA DE ESAS DE PELICULA ENORME, SIN SEGURIDAD excepto por una alarma, a la cual que se puede acceder desde la sala de seguridad la cual NO TIENE ALARMA. Es ridículo, y es incluso más ridículo el hecho de que la misma historia diga que “para su fortuna” la alarma era el único resguardo. Me estás diciendo que la principal bóveda de seguridad de un banco, plantada al frente de una plaza central, no solamente no tiene guardias, sino que tiene unas alarmas que puede burlar un MEOWTH, una puerta de emergencia desprotegida, y UNA BOVEDA ABIERTA???
 
WHAT THE FUCK
 
Y la cosa no termina ahí. En medio de la charla, Gio y su pandilla de salames dicen que el banco no es un banco estatal, sino un banco privado. Lo que significa que no es que la seguridad era una mierda por culpa del estado, sino que la misma gente dejó ese banco con cero guardias, cero seguridad en la bóveda, cero nada – EXCEPTO QUE. UNOS PATOS.
 
No te podés imaginar mi cara cuando la seguridad de emergencia son PATOS CON PALOS. Una horda de patos con palos que encima PIERDEN contra un Meowth y tres bichos chotos, y se alejan tristes porque LES ROBARON LOS PALOS. Es casi cómico a esas alturas la seguridad de ese lugar. Es como si quisieran que los robara, y la cosa se agrava muchísimo más cuando se descubre que la principal accionista de ese banco privado es la vieja coleccionista de Pokémon (lo que justifica los patos), pero que es una de las mentes criminales más grandes de Kanto. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que no haya ni un sereno en el banco, que la vieja se deje robar de una forma tan fácil, y que encima los FUCKING POLICÍAS NO HAGAN GUARDIA EN EL LUGAR? Les chivatean que van a robar el banco de Ciudad Verde, y no solamente ni se molestaron en poner a un guardia, sino que después salen en patota, CUATROCIENTAS PATRULLAS A ATRAPARLOS.
 
Y una vez más, la cosa no termina ahí. Uno se podría imaginar que en un mundo lleno de bichos psíquicos que se pueden teletransportar, un banco que acopia dinero de toda una ciudad al MENOS tendría alguna medida de seguridad contra “equisde saco un Abra y a volar”, pero no. Y sin embargo eso es lo único que mantiene la credibilidad de la historia, porque si ni siquiera se molestaron en ponerle una puta clave a la bóveda central, MIRA SI SE VAN A PREOCUPAR EN UNA NIMIEDAD COMO EL TELETRANSPORTE.
 
Este robo es un insulto. No un insulto al lector, sino un insulto a tu policía de Kanto, y sobre todo a tu vieja criminal super inteligente y calculadora. El hecho de que la seguridad de Kanto sea tan estúpida como para dejar escapar a los ladrones, y el hecho de que la vieja sea tan estúpida como para no pedir ni la más mínima seguridad en un negocio del que ella es DUEÑA (véase: el accionista mayoritario de una organización se lo conoce como el dueño), no solamente le quita credibilidad a esos personajes, sino también a Giovanni como alguien inteligente. Pero esta última parte se puede dejar pasar porque realmente, Giovanni que tenía, 16 años? Era un niño. Así que sigamos para adelante.
 
Parte 2 – el robo al circo. Este es muchísimo más creíble que el primero. Después de que el primero me hubiera dejado la boca por el piso, tenemos un trabajito menor que es robar un Florges de un circo. Este sí se siente más creíble, muchísimo más que el del banco. Lo único que tiene que hacer Giovanni es meterse, noquear un par de guardias, pasar por un cristal y a volar. Esta parte me quedaría corta de no ser porque en estos capítulos Giovanni también logra meterse en la casa de Alba – pero una vez más esta parte puede mantener la credibilidad, porque la fucking vieja lo encuentra, implicando que a lo mejor estaba esperando que alguien fuera al menos un poquito listo como para meterse en su casa. Toda esta parte es fenomenal, y un poco redime la desventura del banco y lo que viene después.
 
Parte 3 – El fucking tren.
 
Este es, sin duda, uno de los que más detalles le puedo dar, dejando de lado el meme del banco. Y es que en este no es el robo al tren en sí lo que no tiene ningún sentido, sino lo que hace. Y es qué acá te metés a hablar de economía, que es mi fuerte más absoluto. Hablas de cuatro empresas que no son capaces de hacerle frente a un holding empresarial, y que su objetivo principal es quebrar a Silph para que empiecen a perder poder.
 
Hasta ahí va bien. Excepto por el hecho de que si estamos hablando de un holding – un imperio económico en tus palabras – al que 4 de las familias más grandes de una región (véase, 4 holding empresariales más), no son capaces de llegarles ni a los talones… ¿cómo carajo fundir UNA SOLA empresa va a ser suficiente para que puedan meterle presión? Partiendo por ese hecho que ya de por si no tiene sentido, aunque podrías decir que me lo estoy tomando mucho de los pelos, estos cuatro viejos los mandan a prender fuego un tren lleno de bonguris – también conocido como mercadería para Silph. Y acá es donde la cosa se pone rara.
 
Me estas diciendo que destruirles un tren de mercadería, es suficiente como para fundir a Silph en su totalidad, y mandarlos A BANCARROTA??? Ya es impresionante que un cargamento de mercadería destruido sea suficiente como para fundir a una empresa, que forma parte de un holding que es más grande que los otro cuatro holdings empresariales de la región (o el mundo), SUMADOS. Pero lo más importante de eso es que podemos suponer que el cargamento es algo muy valioso. Es realmente valioso y es una inversión enorme de Silph para salir a flote después de una crisis de estancamiento por la falta de innovación en sus productos. ¿Cómo puede ser que no aseguren semejante mercadería que los puede llevar a la quiebra? ¿Cómo puede ser que una empresa que forma parte del holding más grande de la región – y de LEJOS – no haya pensado en ni una contingencia, como que el tren se descarrile? Los mismos compañeros de Giovanni dicen que Silph tiene una estructura financiera sólida. Como es posible que la perdida de un cargamento de mercadería los lleve a la bancarrota? Como es posible que en todo el fucking tren, si se tratara de una carga tan valiosa, NO HAYA NI UN SOLO FUCKING GUARDIA, y la única seguridad que tengan sea un FUCKING PATO DE VUELTA.
 
QUE LE PASA A KANTO CON LOS PATOS.
 
Una vez más, me quedé muerta con esta parte. Siempre había tenido la idea de un fic de Pokémon que tome temas económicos y políticos y los use como elementos esenciales de su historia, pero ahora que leo uno no puedo dejar de agarrarme de los pelos una y otra vez. Y terminemos con la última parte.
 
Parte 4 – el asalto al hotel.
 
Te acordás cuando te dije que muchos de estos detalles realmente no afectan a la historia en sí, sino que afectan a la crediblidad de lo que está sucediendo, y por ende a los personajes? Eso es lo que realmente importa. Los personajes. Y en esta cuarta parte, los detalles terminan afectando a lo más fuerte de tu historia. Giovanni.
 
Dejemos de lado la credibilidad de que una vez más las cosas se le hacen demasiado fáciles a nuestro protagonista, permitiendo que se pueda pasear por un hotel lo suficientemente caro como para que pueda quedarse el gobernador de Kanto, y sin embargo no tiene ni una cámara de seguridad que detectara el hecho de que habían asaltado a uno de sus empleados de limpieza a lo Misión Imposible, y que este se haya metido en la habitación del gobernador realizando algo tan simple como noquear a los dos guardias que estaban en frente. Esta situación, que había funcionado perfectamente en un circo pedorro que había venido a Kalos, se desarma en el momento en que estamos hablando de la máxima autoridad de la región.
 
Pero si, tenía que dejar eso de lado. Porque acá, señores y señoras, entramos a hablar de corrupción. El gobernador acepta un soborno, de la forma más sencilla del mundo porque la historia ya te dejo bien en claro que Kanto está podrida por dentro y rebosando de criminales, y acá entran los detalles.
 
Giovanni. Es. Idiota.
 
Giovanni entra en la habitación del gobernador, y con una superioridad y una calma de una mente maestra criminal, dice dos de las cosas más estúpidas que jamás escuché en mi vida. En primer lugar, que le de un lugar que es patrimonio del estado, a una persona. No sé quien cree Giovanni que es el gobernador de Kanto, pero no es JESUCRISTO de la política. No importa lo mucho que puedas mover los hilos y engañar a gente, no se PUEDE traspasar la propiedad de un patrimonio del estado a una persona. No es que es complicado. O que es difícil. O que se necesita mucho dinero. O que si sos lo suficientemente corrupto podés traspapelar las cosas para que se pueda. NO SE PUEDE. ¿Qué carajo va a decir el gobernador? “oh si pasémosle la propiedad a ESTA PERSONA QUE NO CONOZCO, OH SI. NADIE VA A SOSPECHAR, Y AL QUE SOSPECHE LE VOY A PAGAR PARA QUE SE CALLE.
 
W A T ? ? ?
 
Segunda parte, y acá me duele muchísimo porque hasta casi el final tenía fucking sentido hasta que se fue por el drenaje, y es que toda la guita que Giovanni había estado juntando, había sido dinero ilegal. Dinero que tenes que lavar si queres comprarte un fucking terreno para ABRIR UN CASINO, y dinero que tenía muchísimo sentido que necesitara sobornar a un gobernador para que le permita aceptar esa plata y hacer una maniobra para poder tener un casino… para poder seguir lavando plata.
 
Pero claramente, Giovanni ni vio Breaking Bad, ni vivió en Argentina. Giovanni JAMÁS menciona el lavado de dinero, sino que lo único que quería hacer es esquivar la subasta y comprarla él – pero el título de la propiedad tiene que pasar a ellos. ¿Pero por qué carajo esquivarías una subasta? Es la forma más fácil de conseguir el terreno, y lo único que tenés que hacer es sobornar al martillero para que tome tu oferta, en lugar de levantar sospechas CANCELANDO LA SUBASTA EN SU TOTALIDAD.
 
Y el más agravante de toda la historia, es que después de haber metido una montaña de sobornos y tramuyas ilegales para poder conseguir ese terreno y la mansión, que SUPONGAMOS que es posible, GIOVANNI PIDE QUE ESTÉN A SU NOMBRE.
 
A SU NOMBRE. QUE TAN ESTUPIDO PUEDE LLEGAR A SER
 
SHOCKEADA me quedé con esa parte. Como puede ser que una mente criminal como Giovanni, que aprendió a robar, que es capaz de engatusar a los criminales mas altos de toda una región, a los empresarios mas grandes del mundo, de robar bancos, hoteles, asaltar trenes por su cuenta sin que lo atrapen ni una vez, COMO PUEDE SER TAN ESTUPIDO
 
DE PONER LAS PROPIEDADES A SU NOMBRE. WHAT THE FUCK. Como puede ser que no ponga a un testaferro, minimo un nombre falso, ALGO que lo salve de que una montaña de policías vaya a buscar a su orfanato, a su pueblo, a su amigo, a su novia y a su ex-trabajo en el café en el momento en que se dieran cuenta que el gobernador PUSO SU PUTO NOMBRE, POR ESTAR BAJO AMENAZA, EN UN EDIFICIO QUE ES PATRIMONIO DEL ESTADO.
 
Es de no creer. Es un nivel de suspensión de la credibilidad igual que si me dijeras que le obligaron al gobernador a poner una ley que le obliga a todo el mundo a ponerse la ropa interior en la cabeza, y todo el mundo la acatara sin decir ni una palabra porque el gobernador “movio los hilos para que los periodistas no digan nada”.  No tengo tiempo para ponerme a hablar de cómo es posible que una “familia” de criminales que estuvo durante años en el poder acepten unanimamente y sin decir ni un pero, a la idea disparatada de un random como Giovanni (random comparado con ellos) de pedirles a SU gente para impulsar su propio imperio criminal, y que ellos acepten tan panchos. ¿Nadie, y realmente digo, NADIE de toda esa gente, que son mentes maestras criminales, se dio cuenta de que le están dando la cúspide del poder y su fuerza laboral conjunta a un chaboncito que no tiene ni 30 años, que compro un casino pedorro y se cree el rey del mundo? Y NADIE se opuso a ello? Un chaboncito que no sabe ni lo que es un testaferro?
 
Hasta acá llega la review porque tiene 4000 palabras ya y tengo hambre. Los personajes son magníficos. Los momentos cruciales, como el choque del tren, o el capítulo en general del romance con Christine me encantaron. El trasfondo de economía / política / corrupción que forma el cimiento de la historia? Te lo dejo en stand by hasta que la historia avance un poquito más.
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