Longfic- House of Rocket

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FranquiciaOriginal
GéneroAcciónDrama
Resumen

Una historia sobre un ladrón con deseos de ir donde ningún criminal había llegado antes, un ladrón con el sueño de tenerlo todo.

#1
House of Rocket
Una historia del Elfoverso

¿Aluna vez se preguntaron cómo fue que el Team Rocket llegó a ser tan temido o cómo surgieron? ¿Por qué Giovanni llegó a ser un criminal tan respetado? Los invito a leer House of Rocket, OTRA HISTORIA QUE SUCEDE EN KANTO, PORQUE NUNCA HAY SUFICIENTE KANTO, TODOS AMAMOS AL BENÉVOLO LÍDER KANTO, CON AMOR, NIÑITA. Una historia llena de ambición y sueños que se hacen realidad para luego ser destrozados. Espero lo disfruten tanto como yo lo he hecho escribiendo esta historia. Siempre son libres de comentar y destrozarme. Un beso candente para todos. Los amo.
 
 
Mostrar Nota del autor
Esta historia funciona como precuela-spin off de Jack Evans, NO OBSTANTE, no es necesario que lean dicha historia para entender esta, porque los fics del elfoverso serán independientes, aunque lógicamente habrá conexiones, quien haya leído Jack Evans podrá notarlas.
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#2
Capítulo 1 - Un ladrón en Ciudad Verde
 
 
     En una modesta ciudad al oeste de la región Kanto, las hojas caídas por culpa del otoño no tenían poder alguno ante el viento que las empujaba, impotentes, sólo podían ver cómo se alejaban del árbol donde pasaron su verde juventud. Mientras que por las calles de la urbe, sus habitantes comenzaban a darle vida tímidamente, con vestimentas que evidenciaban la llegada de las bajas temperaturas previas al invierno.
 
     Ciudad Verde era conocida por estar rodeada de zonas boscosas, como un pequeño oasis de casas en medio de un frondoso mar verdoso, ni siquiera el fin de la estación otoñal era suficiente para opacarlo. A cualquier parte que se mirase había algún árbol, abedules, robles o de otro tipo, siempre uno acompañando a alguna edificación, sin contar la enorme cantidad de plantas de la que gozaba el lugar. Además, las construcciones estaban hechas para no generar un impacto visual importante sobre la naturaleza del lugar, desde lejos, sólo era posible ver alguno que otro edificio del centro de la ciudad, el resto era capaz de mimetizarse con el verdor de los árboles, pues sus tejados ocupaban las mismas tonalidades. Era un verdadero paraíso para la vegetación.
 
     Por una de sus principales avenidas, un chico rubio de torpe andar transitaba tranquilamente, rodeaba los quince años de edad, aunque su estatura y delgadez le hacían parecer más joven. Sus ojos marrones combinaban a la perfección con sus pecas, las que acentuaban aún más su cara de niño ingenuo. Se dirigía de vuelta a su casa, había ido a comprar el pan para el desayuno, su madre lo había enviado a la panadería de la que se decía tener el pan más esponjoso y delicioso de toda la ciudad, para su poca fortuna, no quedaba cerca de su hogar.
 
     Cruzó la calle después de que el último auto pasase, alejándose de la plaza donde algunos Pidgey revoloteaban despabiladamente ante la helada brisa matutina y huían de un juguetón Growlithe que no paraba de perseguirlos. Luego dobló en la esquina, cerca de un famoso restaurant que aún no habría sus puertas, para atravesar hacia una calle menos concurrida, eso le acortaría el trayecto considerablemente.
 
     Ya había caminado dos calles desde que abandonó la panadería, y aun le quedaban algunas antes de llegar a su casa. Ahora se hallaba entre varios edificios de mediana altura, en un callejón de la zona residencial de ciudad Verde, continuaba acortando camino, pero esta vez no se sintió tan seguro de seguir como de costumbre. Se detuvo a escuchar su alrededor, se oían los autos más allá de las casas, podía sentir el hedor de los desperdicios acumulados en los oxidados contenedores de basura cercanos. Algo no andaba bien.
 
     Miró al cielo blanquecino, se sintió pequeño al lado de aquellas construcciones de ladrillo con pintura mal cuidada y superficie húmeda, era como una implacable jungla de cemento y hormigón, muy distante del opulento verdor característico de la urbe. Pero la inesperada nostalgia por un poco de color se volvió temor y su instinto natural de supervivencia le hizo voltear para mirar por donde había venido.
 
     Dos chicos de huraño aspecto se encontraban parados a unos pocos metros, a uno de ellos sin siquiera importarle estar sobre un charco de agua maloliente, eran notoriamente mayores que él, vestían andrajosos a más no poder y no tenían cara de querer hacer amigos. No obstante, eso no era todo, unas aterradoras criaturas los acompañaban, no eran comunes en la ciudad, pero el chico rubio las identificó con facilidad, aunque sólo los había visto por fotografías en libros que había leído en sus curiosas tardes de estudio. Tenía sumamente claro lo peligrosos que podían llegar a ser, sin contar las veces que escuchó a algún compañero hablar sobre aterradores relatos asociados a aquellas especies.
 
     Uno de ellos tenía la apariencia de una serpiente, gozaba de una amenazante mordedura que encajaba perfectamente con su hipnótico mirar, sus escamas eran púrpuras con una franja amarilla que recorría su largo cuerpo, terminando en un cascabel que inducía el miedo cada vez que sonaba, esperando por atacar a su desdichada víctima. El otro pokémon era aún más raro, pero no menos desagradable, más tóxico y putrefacto que la basura de los contenedores cercanos, una esfera de rugosa piel que no dejaba de emanar un asqueroso olor por sus cráteres, de un púrpura más oscuro que el de su rastrera aliada, y con una extraña expresión de satisfacción en su rostro.
 
     La gente común y corriente asociaba a esas espeluznantes criaturas normalmente con el bajo mundo delictual, acompañando a ladrones en sus fechorías, un prejuicio del que los pokémon no tenían la culpa. Sin embargo, esta vez no era la excepción, Ekans y Koffing estaban a disposición de aquellos sujetos de temprana adultez, esperando deseosos por la orden de atacar.
 
     —Si no quieres salir herido, más te vale darnos todo tu dinero —dijo una voz poco amistosa a sus espaldas, profunda e intimidante—. Y también danos ese pan que traes, huele muy bien.
 
     El chico rubio volteó hacia donde estaba mirando inicialmente para ver a un tercer sujeto, de cabello rapado y ropa andrajosa, igual que sus malintencionados compañeros, con él se completaba el grupo de asaltantes. Pero él tampoco estaba sólo, a su lado se hallaba una peluda rata de desaliñado aspecto, no le llegaba más allá de la cintura, miraba al desafortunado joven, amenazándolo con unos mal cuidados dientes que no dejaba de lucir orgullosamente. Su pelaje era de un marrón claro en gran parte de su cuerpo, mientras que su larga cola estaba desnuda.
 
     —No…no tengo mu-mucho dinero —tartamudeó el chico, su respiración se agitó abruptamente, nunca lo habían asaltado, mucho menos de una forma tan psicológicamente intimidante. Sólo atinó a quedarse quieto y tenso. No pudo reaccionar.
 
     —Eso no nos interesa —sonrió el que parecía ser el líder del grupo—. Dánoslo luego o le diré a Raticate que te haga daño. Te advierto que no será agradable —el chico estaba tan paralizado que no hizo ningún movimiento, sentía cómo el sudor frío caía por su espalda—. Como quieras. ¡Hípercolmillo!
 
     El roedor corrió velozmente hacia el desdichado chico, mostrando sus amenazantes dientes, listo para propinar una dolorosa mordida en alguna de las extremidades del muchacho. Sin embargo, inesperadamente, una felina criatura apareció desde arriba, golpeando en la cabeza al Raticate, era de fino pelaje beige, con una cola enroscada en la punta, era capaz de pararse en dos patas, su mirada era ambiciosa y ostentaba una moneda alargada de oro en su frente. El roedor retrocedió sin poder efectuar su mal habida y reprochable ofensiva.
 
     —¡Sorpresa! —gritó una voz masculina— Sorpresa porque no se lo esperaban y por el nombre de ese movimiento, no muchos lo conocen.
 
     Todos miraron hacia arriba. Un chico de edad cercana a los dieciocho años estaba colgando de una de las escaleras de emergencia de los edificios residenciales, como si fuese un mono en la jungla de concreto, vestía una sudadera blanca bastante estropeada y unos pantalones, su cabello era negro y muy corto. Lo más curioso en él era la llamativa joyería que llevaba, collares, pulseras, incluso un aro mal puesto, se veían caros y no combinaban con su ropa.
 
     El chico bajó con suma calma, como si fuese un digno rey en su majestuoso palacio, observado por sus más cercanos súbditos mientras lucía su desbordante riqueza cual señora gorda de la nobleza. Se paró junto a su felino, muy cerca del chico del pan, lanzando una galante sonrisa.
 
     —Estimados caballeros —dijo con un burlesco tono solemne—, ¿no les parece una soberana cobardía atacar con semejante ventaja a este escuálido chiquillo de atolondrado semblante? ¡Mírenlo, parece un Pidgey recién nacido!
 
     —¡No te metas en nuestros asuntos, Giovanni! —gritó el entrenador del Raticate— ¡Toma a tu Meowth y sal de aquí! ¡Este es nuestro territorio!
 
     —Me temo que no puedo dejar que abusen de un indefenso escuincle, va en contra de mis principios de ladrón honrado —comunicó con una graciosa contradicción en su hablar, sin dejar aquella falsa solemnidad que tanta gracia le daba.
 
     Los otros dos delincuentes y sus pokémon tomaron posiciones para atacar, ya se habían topado con Giovanni en ocasiones anteriores, era famoso entre ladrones por ser el más astuto e ingenioso entre los más jóvenes de la ciudad, siempre salía con una que otra sorpresa y gustaba de hacerle jugarretas a la gente, especialmente a otros ladrones, una verdadera promesa del crimen dentro de la nueva generación de delincuentes, aunque los más veteranos lo consideraban impertinente e impetuoso, todos auguraban un buen pasar delictual para el joven. Por lo que no tenían ninguna intención de subestimarlo.
 
     —¡Como quieras! ¡Yo me encargaré de él! —comunicó a sus secuaces— Ya es hora de que alguien te ponga en tu lugar —sentenció—. Después de todo, si lo hago, seré el héroe de los demás ladrones. Tendré el respeto de los mayores. ¡Raticate! ¡Hípercolmillo!
 
     Nuevamente el roedor alzó sus feroces dientes amarillentos, con suma rapidez se abalanzó contra Giovanni y su felino acompañante, buscando herirlos severamente en alguna parte de sus cuerpos. No obstante, este último lo esquivó sin dificultad alguna, haciendo gala de la agilidad con que la naturaleza lo había dotado ventajosamente, al mismo tiempo que se mofaba con malicia de la rata de cola larga.
 
     —Meowth, ¿por qué no le haces un nuevo corte a la Madoña?
 
     El gato corrió hacia su oponente, no se movió tan rápido como éste, pero el Raticate no alcanzó a evadirlo. Una vez frente a él, Meowth usó sus garras para cortarle los bigotes. Por su lado, el roedor aprovechó la cercanía con su contrincante para intentar propinar nuevamente una mordedura con sus poderosos dientes, pero por segunda vez la agresión fue esquivada, aunque sin mucha complejidad, pues los movimientos del Raticate se habían vuelto notoriamente más lentos y torpes, como si estuviese inseguro de cualquier movimiento por realizar.
 
     —¿Qué demonios sucede?
 
     —Cu-Cuando le cortas los bigotes a Raticate, se vuelve más lento —indicó el chico de la bolsa de pan, aún seguía nervioso por todo el altercado, pero ya no estaba paralizado de terror—. Parece que ya puedo moverme mejor.
 
    —Es que ese Raticate estaba usando cara susto —explicó el dueño del Meowth—. Parece que sabes harto sobre los pokémon —apuntó—. ¿Alguna idea sobre esos dos? —indicó hacia la serpiente y la esfera flotante.
 
     —Pues E-Ekans es sigiloso al moverse, mientras que Koffing tiene gases explosivos en su interior —comentó el chico rubio, aún con mucho miedo y nerviosismo.
 
     —¡¿Qué están esperando?! ¡Atáquenlos! —ordenó el líder del grupo.
 
     —¡Constricción!
 
     La serpiente se arrastró por el suelo, con su penetrante mirada amarilla fija en el felino, amenazando con rodearlo con su largo cuerpo, sus intenciones eran estrujarlo a más no poder, tal vez podría darse un agradable festín, hace mucho que no se daba uno de tamaña magnitud. Sin embargo, Meowth lo esquivó saltando hacia atrás, al mismo tiempo que le lanzaba un puñado de brillantes monedas muy similares al amuleto en su frente.
 
     —Día de pago, me encanta ese movimiento —dijo Giovanni con buen humor, sonriéndole al chico del pan.
 
     —¡Gas venenoso!
 
     El apestoso pokémon comenzó a emanar un tóxico gas con tintes púrpuras hacia el aire, no obstante, sólo lo hicieron sus cráteres posteriores, los del frente no estaban dejando salir nada, ante lo que el Koffing comenzó a vibrar peligrosamente ante su asustado entrenador, aunque mantuvo esa curiosa expresión de satisfacción en su rostro a pesar de su riesgoso estado.
 
     Giovanni rápidamente tomó de la muñeca al muchacho del pan para comenzar a correr, seguidos por Meowth. Mientras se alejaban del callejón por la única salida, oyeron una explosión de sonido profundo que remeció los edificios colindantes, aromatizando el sector cercano con un desagradable aroma a desagüe y otras cosas fétidas.
 
     Salieron directamente a la calle más cercana, donde uno que otro auto pasaba, algunas personas se quedaron observando la particular apariencia del mayor de los dos jóvenes, no era común ver a alguien vestido con ropas mal cuidadas, que al mismo tiempo iba decorado con joyería de oro. Los prejuicios sociales no se hicieron de rogar, manifestándose a través de las agudas voces de los transeúntes.
 
     —¡Un ladrón!
 
     —¡Que alguien lo atrape!
 
     —¡Sigue corriendo! —advirtió.
 
     Los dos chicos y el felino continuaron corriendo por varias calles antes de llegar a una esquina de poca concurrencia en los suburbios más alejados del centro de Verde. La zona era de vista amplia, las casas no eran muy altas, no tenían más de dos pisos y no había mucha diferencia entre cada una, más allá de las remodelaciones que cada propietario le había hecho a la suya. Pararon para tomar aliento, aunque Giovanni no lo necesitó tanto, parecía estar acostumbrado a se perseguido.
 
     —¿Por qué…explotó…ese Koffing? —preguntó entrecortado, sentía cómo el corazón le latía fuerte en su pecho.
 
     —Meowth lanzó algunas de sus monedas a sus orificios, parece que se adentraron mucho —comentó sonriendo—. No te preocupes, se recuperará de eso —dijo al ver la cara de horror del rubio—. Aunque le costará hacerlo.
 
     —Como sea. Gracias por salvarme —dijo mientras recuperaba el aire—. Por cierto, soy Nicholas, mucho gusto.
 
     —Me caes bien, te diré Nick —Meowth se subió al hombro de su entrenador—. Ten más cuidado por donde andas. Y no vayas a comprar el pan tan lejos de casa.
 
   —Le diré a mi madre para que lo considere. Pero debo hacerte una pregunta más —se pasó la lengua por los labios para humedecérselos, nunca había tenido tantas ganas de tomar agua— ¿También eres un ladrón?
 
     —¿Tú también saldrás con ese prejuicio? Mi alta clase social se siente ofendida por aquella pregunta, estimado —se burló.
 
     —Es que cuando estabas en las escaleras vi que había una ventana abierta detrás de ti y lo que dijeron esos chicos… —explicó con un poco de temor—. Lo siento, es que mi memoria fotográfica me impide olvidar lo que veo.
 
     —Vaya —dijo, descansando sus manos en sus caderas—. Es verdad —admitió sin vergüenza—, he robado varias veces, pero te prometo que jamás lo volveré hacer.
 
     Giovanni le tendió amistosamente la mano para darle su palabra, el muchacho parecía ser una buena persona después de todo, por lo que Nick decidió responder al gesto de la misma manera. No obstante, el chico del pan notó algo familiar en la muñeca del entrenador del Meowth.
 
     —¿Ese es mi reloj? —preguntó al percatarse de que había caído ingenuamente en las mentiras del carismático ladrón.
 
     —¡Adiós!
 
     El felino saltó al suelo y guio el escape de su dueño por la solitaria calle, a lo lejos, ambos doblaron en una esquina, perdiéndose más allá de un enorme arbusto. Nick sólo pudo mirar cómo aquel muchacho se iba con su reloj como pago por haberlo salvado. Pero ahora tenía un nuevo problema.
 
     —Maldición, ahora estoy aún más lejos de casa.
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#3
(15 Oct 2020
07:05 PM)
Thranduil escribió:
habría

¡Damn it! Venía leyendo embobado el comienzo de tu capítulo tan preciosamente descrito hasta que me topo con la H prófuga que se coló por ahí. (?)
Igual es un mínimo nitpick, la verdad es que da gusto ver cómo evoluciona tu estilo después de toda la experiencia acumulada en Jack Evans.

Dejando eso de lado, tu impronta sigue tan presente acá como en tu otro fic. Me pregunto qué tanto tiempo te lleva escribir un capítulo así, por algún motivo te imagino bastante ágil y despreocupado para tipear, da la impresión de que lo hacés con naturalidad por la cadencia del escrito. Aunque, como pega, algunas veces hay un uso demasiado opulento u ostentoso de adjetivos y sustantivos que cortan un poco el ritmo. Sin embargo, lo compensás con creces porque... ¡Fuck! ¡Es una maldita historia de origen para Giovanni! Es divertido leerlo con una actitud mucho más cercana a los típicos reclutas del Team Rocket que como el líder y la mente maestra de la organización criminal en que se convirtió. Pero me gusta mucho esa faceta de tipo medio agrandado y canchero, de orígenes claramente humildes pero con mucha actitud frente a la vida. Me pregunto cuáles son sus ambiciones y qué lo va inflando en sus fechorías para volverlo una mala persona. Hasta ahora lo veo de forma muy empática y me cuesta verlo como el villano cruel que sé que será.

También me genera intriga el desdichado Nick, que parece que será el protagonista "segundón" de la historia, salvo que en el próximo capítulo pongas todo el foco ya sobre Gio. Pero es que su "memoria fotográfica" debe tener alguna función extra en la historia. Seguro que el malo maloso rocket lo recuerda y toma en cuenta para alguna de sus próximas fechorías. Podría ser útil.

Hace poco estuve muy enganchado con el anime "Great Predenter", que está en Netflix. Trata básicamente sobre ladrones, delincuentes y estafadores en general, y hay dinámicas de personajes re divertidas y carismáticas a raíz de sus fechorías. Leer este capítulo me dio muchas sensaciones parecidas con esa serie. Si no la viste, te la recomiendo mucho.

¡Espero seguir leyendo más cosas de este spin off / precuela tan genial! Saludos, Erfito.
[Imagen: b7uQWBq.png]
Pokémon Crowned
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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#4
Holi

Por ahí me contaron que ibas a sacar un fic nuevo y vine a ver qué tal.

Mi primera impresión fue NO DIOS KANTO DE NUEVO NO! Pero bueno, es una historia de Giovanni chiquito y no la vamos a dejar asi nada más.

Me gusta la forma en que narras. Se siente casi como un abuelito contando una historia a sus nietos con frases como "y esos pobres pidgeys desvalidos" y así… bueno, supongo que así contaban las historias otros abuelos. Las del mío tenían frases como "la Rubí tenía unas tetas así de grandes". Pero entiendes el punto.

Años después conocí a la tal Rubí. Bah, no las tenía tan grandes. Ni tan firmes.

También me hace gracia lo caricaturizados que están los otros ladrones. Como si tuvieran carteles de "tipos malos" encima y Nick uno de "uke".

Also cuida un poco tus analogías porque un "oasis" en me DIO de un "océano" es un tanto redundante.

Ta interesante. Waaaaaay better que el principio de Jack Evans, algo de esperarse por el tiempo entre uno y otro.

Nos vemos
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#5
Holi.

@Tommy me siento avergonzado con lo del "habría". Más que demorarme en escribir un capítulo, me demoro en empezar a escribirlo, pero no lo hago todo de una vez, igual depende mucho de mi tiempo libre o de mi ánimo, hay un capítulo en que me demoré más de un mes. Siento que lo de los muchos adjetivos, se debe a que me siento algo ansioso por demostrar un avance en cuanto a la creación de una historia, tenía la intención de explayarme más de lo que pude con Jack Evans, y cuando escribí el 3er y 4to capítulo de House of Rocket, me percaté de que los dos primeros estaban muy cortos en comparación. La idea es mostrar la evolución de Giovanni de a poco, pero al mismo tiempo a un ritmo acelerado. Con House of Rocket quiero explicar muchas de las que he dudado su origen dentro de los juegos principales. La memoria fotográfica de Nick hasta ahora es sólo un complemento para el mismo Nick, pero no dudo en usarla más adelante, sólo voy en el capítulo 6. Pero tengo algo especial para Nick en el futuro.

@Maze puede que la narración haya tenido cierta influencia por la época en que ocurre, después de todo es en el pasado. ¿Esa Rubí es la de la telenovela que tiene como 3 adaptaciones? Quise hacerlos bien caricaturizados, para que no se viesen como una gran amenaza para Giovanni, pero el propósito de ellos estaba más bien en sus pokémon, son como un guiño a los futuros pokémon característicos de los miembros del Team Rocket. Cuando terminé Jack Evans, no quedé conforme con varios aspectos, uno de ellos fue justamente el inicio, fue muy lento y la única acción eran batallas amistosas. A pesar de que aquí también presento personajes, estoy intentado mostrarlos en medio de un problema, para que no se sienta lento.

Gracias a ambos por tomarse el tiempo de leer y comentar. Un beso grande. Los amo.

Capítulo 2 - Un pokémon para Nick
 
 
     Era un nuevo día en ciudad Verde, el sol iluminaba cálidamente los días pre invierno y los Pidgey ya revoloteaban la urbe buscando su comida, aunque de vez en cuando se podía ver algún Spearow perdido. Como cualquier día lunes por la mañana, las calles estaban llenas de gente en dirección a sus trabajos o en medio de alguna diligencia, mientras que Nick transitaba tranquilamente una concurrida avenida hacia su escuela, pensando en su anhelado futuro como investigador pokémon.
 
     Continuó caminando en dirección recta, ya podía ver el edificio principal de su blanca y pulcra escuela, una institución estudiantil hecha para los mejores estudiantes de la ciudad, por lo tanto, la más cara, no obstante, Nick había sido becado gracias a sus destacadas notas en diversas materias. A lo lejos podía divisar a varios de sus compañeros, no era alguien muy sociable, pero sus pares lo conocían por ser un estudiante sumamente curioso, era fácil verlo emocionado a la hora de averiguar algo nuevo. Y ese día no era la excepción, estaba deseoso de saber qué aprendería durante la jornada escolar, pensar en aquello era casi lo único que le hacía olvidar el frustrado asalto de hace algunos días.
 
     El sitio gozaba de amplio terreno boscoso aledaño, pues era bien sabido que existía una ordenanza municipal que mandataba a las constructoras a remover el árbol y buscarle un nuevo lugar, en caso de que éste entorpeciese las labores de construcción. La prestigiosa escuela no iba a ser la excepción, pero había aprovechado el terreno para ocuparlo a su favor, realizando actividades de campo y otras cosas que las escuelas de poco presupuesto sólo podían soñar.
 
     Estando a sólo una calle de la entrada, un brazo salió de detrás de un árbol, por el costado derecho de Nick, jalándolo bruscamente hacia el interior de una de las arboledas cercanas.
 
     —¡Hola, Nick! —exclamó amablemente un andrajoso chico.
 
     —¿Gi-Giovanni? —tartamudeó Nicholas— ¿Por qué me abordas así? —preguntó exaltado por la sorpresa, mientras Meowth se lamía el cuerpo a los pies de su entrenador.
 
     —¿Acaso no puedo venir a visitar a mi nuevo mejor amigo? —inquirió, parecía estar aún más animado que cuando se conocieron.
 
     —¿Qué? —dijo el chico absolutamente sorprendido— Supongo que me vas a devolver el reloj que me robaste.
 
     —Por favor, Nick. Yo nunca he robado, eso me ofende —mintió notoriamente—. La verdad es que he estado pensando en ti últimamente, en que eres un niñito debilucho y enclenque que no se la puede valer por sí sólo en el mundo exterior —Nick lo miró algo molesto por aquella innecesaria descripción, pero permitió que siguiese, sintió curiosidad por sus intenciones—. Entonces deduje que necesitas un pokémon. ¿Tienes un pokémon?
 
     —¡Claro que no! —reclamó Nick— No lo necesito. Yo quiero ser investigador pokémon, no entrenador —le comentó.
 
     —Por eso mismo lo necesitas, Nick —le evidenció—. ¿De qué te sirve ser investigador si no estás cerca de los pokémon?
 
     —En la escuela hay muchos a nuestra disposición —indicó—. Podemos acercarnos a ellos cuando queramos. Vas con el cuidador de los pokémon, le explicas que tienes una tarea o trabajo de investigación, él te da permiso y puedes pasar a observar su comportamiento. Si es un pokémon pequeño y dócil, puedes llevártelo, si es grande, debes observarlo con supervisión —Giovanni sólo lo miró por unos segundos sin poder creer toda esa aburrida burocracia alrededor del aprendizaje, incluso llegó a bostezar.
 
     —Veamos —suspiró—. ¿Quieres aprender sobre pokémon, mirando cómo se comporta uno en cautiverio? —preguntó el ladrón, pero el chico se mostró algo dubitativo— Por favor, Nick. ¡No puedes estudiar el lodo, sin pretender ensuciarte las manos! Si quieres estudiar a los pokémon, debes ir con los salvajes. Y para eso necesitas un Pokémon —refutó Giovanni antes de que le contestase, pero Nick no supo cómo responder—. ¿Lo ves? Sabes que tengo razón. Apuesto a que todos los cerebritos de tu colegio tienen uno. Te estás quedando atrás. Ven —lo abrazó por el hombro y comenzaron a caminar como dos buenos amigos planeando algo importante.
 
     —¡Pero no puedo ahora, debo ir a la escuela! —avisó—. Seguro dejarán tarea— el andrajoso joven se detuvo y lo miró por unos instantes.
 
     —Haré como que no escuché eso —contestó Giovanni y prosiguieron la caminata—. Te buscaremos un pokémon adecuado. Ya tengo uno en mente, te encantará…
 
     Caminaron durante media hora hacia los límites de la ciudad, rodeando casas de aspecto más rural, donde el prometedor progreso económico todavía no llegaba con sus caminos pavimentados, su sistema de luz eléctrica continua o agua potable. Se metieron entre los arbustos y los atravesaron para llegar a un relajado lago rodeado por maleza, sucedido por una pequeña porción de tierra colindante, totalmente flanqueados por frondosos árboles que se perdían en el inmenso bosque con el que se fusionaba la ciudad tan armoniosamente. Un rincón de la naturaleza exquisitamente aislado del ajetreo urbano.
 
     —¡Llegamos! —exclamó el ladrón— Un lugar escondido al sur de la ciudad, aunque varios vienen aquí, no muchos lo conocen.
 
     —Es un lugar muy bonito —comentó Nick, intentando no preocuparse por el futuro regaño que le darían por no haber ido a la escuela, no podía evitar sentirse culpable por su falta, pero no cumpliría su sueño encerrado entre cuatro paredes, por muy bonitas que fuesen.
 
     —Aquí vengo después de terminar con mi ardua jornada laboral de persona contribuyente —sonrió—. Sígueme.
 
     Rodearon la orilla del lago hasta llegar al otro lado, se podían ver algunos Spearow revoloteando por la zona, algunos disputando el territorio con una parvada de Pidgey, incluso apareció un Pidgeotto a defenderlos. Ambos chicos y el felino se escondieron detrás de unos matorrales, apoyándose cada uno en un árbol. Nick se sentó sobre una roca, no sin antes limpiarla. Giovanni solo observó su actuar, sabía que Nick necesitaría tiempo para acostumbrarse a la naturaleza y ser más arriesgado.
 
     —Esperaremos aquí —indicó el joven ladrón— y rezaremos porque ningún enjambre de Beedrill nos ataque.
 
     —¡¿Qué?! —exclamó, agarrando instintivamente su mochila, ni siquiera se percató de que se había parado.
 
     —Es broma —rió. Nick volvió a sentarse—. ¿Por qué quieres ser investigador pokémon? —cambió rápidamente de tema.
 
     —Pues, ¿conoces al profesor Oak?
 
     —El campeón de Kanto —respondió.
 
     —Así es. Pues el año pasado visitó mi escuela e hizo una charla, habló sobre lo que lo motivó a entrenar pokémon y que lo llevó a ganar la Liga Pokémon. ¿Adivinas qué fue? —esperó a que el ladrón lo adivinase, pero lo miró con cara de no saber— ¡Justamente fue la investigación pokémon, le hacía estar cerca de ellos! Él ve la investigación y el entrenamiento como disciplinas que van de la mano. Desde ese momento supe qué era lo mío, investigar.
 
     —Entonces estuvo bien traerte aquí —indicó Giovanni mientras observaba los alrededores, por si aparecía el pokémon que habían venido a capturar.
 
     —Sí, debo admitir que una parte de mí estaba esperando esta oportunidad —sonrió tímidamente—. Ver el mundo con mis propios ojos. Aunque debo reconocer que me gustaría descubrir algo importante, quizás…sentirme parte de la historia, con algún aporte que cambie...de alguna forma la vida de las personas —su reciente amigo pudo ver un leve brillo en su mirada.
 
     —¿Sabes? Tú y yo no somos tan diferentes después de todo —comentó Giovanni—. Yo también quiero hacerme de un nombre. No sé cómo lo haré exactamente, pero todos sabrán de mí algún día.
 
     —¿Y qué es lo que buscas? —preguntó intrigado.
 
     Giovanni se detuvo a pensar por un momento, sólo se había limitado a robar durante años, desde su escape del orfanato, no le gustaba seguir las reglas de la sociedad, la calle lo endureció y lo formó, aunque siempre fue prevenido en su actuar, sin mencionar su don natural para entrenar y criar pokémon. Pero sus ambiciones iban más allá, como cualquier joven, su mente se inundaba con tormentas de ideas, tan rápido como se le ocurría algo, venía otra idea más tentadora, necesitaba focalizar sus ideas y tomar una decisión. Aunque había algo que tenía sumamente claro, su meta.
 
     —¿Qué quiero yo? Lo quiero todo —lo miró con determinación por unos segundos, hasta que un ruido lo interrumpió—. ¡Mira! —susurró— Ahí está.
 
     Un regordete renacuajo apareció del lago, su húmeda piel era azul, algo opaca, dueño de unos ojos saltones, con pupilas negras, en sus manos parecía llevar unos guantes, tan blancos como su vientre, el que poseía un remolino negro dibujado en él. Aquella criatura parecía dócil y de amable carácter, su paso era firme y seguro.
 
     —Un Poliwhirl. Nunca había visto uno —susurró para sí mismo, aunque su amigo pudo oírlo. Nick no se percató, pero aquel vistazo le había emocionado de verdad, era una experiencia completamente nueva, sus años en aquella estirada escuela no se comparaban a ello—. ¿Por qué quieres un Poliwhirl para mí?
 
     —Cuando evolucione te protegerá muy bien.
 
     —Pero la piedra agua es muy rara —protestó.
 
     —No te preocupes, yo te consigo una —digo Giovanni sin mucha preocupación—. ¡Vamos! Te presto a Meowth. Sabe usar sorpresa, día de pago, corte y mofa.
 
     —Bien. ¡Sorpresa! —ordenó con poca seguridad.
 
     El felino saltó de entre los matorrales, por el costado izquierdo del desarrollado renacuajo, para embestirlo sorpresivamente en todo su rostro. La acuática criatura retrocedió algunos pasos, pero no por eso huyó del inesperado enfrentamiento, estaba dispuesto a llevar a cabo la batalla.
 
     El Poliwhirl alzó sus puños con orgullo y prestancia, listo para luchar, era bien sabido que su evolución es dueña de unos formidables músculos, no obstante, en esta etapa aún no estaban del todo desarrollados. Nick estaba consciente sobre ello, como de costumbre, lo había leído en un libro, por lo que esperaba poder usarlo a su favor.
 
     —¡Día de pago! —Meowth lanzó un puñado de monedas que golpearon en varias partes al renacuajo— ¿Es idea mía o el día de pago de tu Meowth hace más daño que el de otros? —preguntó con curiosidad, había visto aquel movimiento antes en televisión, de vez en cuando pasaban batallas, ya sea de la misma competencia en la Meseta Añil o de los recientemente inaugurados gimnasios pokémon, hechos para seleccionar a los entrenadores participantes de la Liga Pokémon.
 
     —Sí, pero nunca he sabido por qué —agregó Giovanni con felicidad—. Tal vez es porque…debe ser muy bueno haciéndolo.
 
     El pokémon de agua se abalanzó contra el gato para propinarle una serie de fuertes bofetadas en el rostro, dejándolo algo mareado por los continuos golpes.
 
     Nick observó la situación, intentando no dejarse llevar por sus nervios, por primera vez estaba teniendo una batalla pokémon. Sabía que tenía que derrotarlo, pero no estaba seguro de poder hacerlo, sólo estaba usando movimientos al azar, debía pensar en algo, alguna estrategia se le debería ocurrir. El delgado chico miró el alrededor del enfrentamiento y vio las posibilidades con una pequeña idea que surgió en su cabeza.
 
     —¡Meowth, usa mofa!
 
     El pokémon de Giovanni comenzó a burlarse del Poliwhirl salvaje, simulando no tomarse en serio la batalla. El renacuajo no demoró en irritarse por la acción de su contrincante, por lo que decidió lanzarse a éste para atacarlo con la fuerza de su cuerpo. Sin embargo, Meowth evadió ágilmente la ofensiva, provocando que su oponente se golpease con una roca a sus espaldas, quedando bastante mareado más no noqueado.
 
     —¡Excelente! —gritó el ladrón— Toma esto —le pasó una superball.
 
     —Son muy caras ¿Cómo conseguiste…? —Giovanni sólo lo miró, con una inocente sonrisa que lo decía todo— Creo que no preguntaré. ¡Pero esto está mal! —sentenció enojado y avergonzado.
 
     Nick lanzó la esférica cápsula hacia Poliwhirl, lleno de esperanza de tener su primer pokémon, ya se veía investigando junto a él, recorriendo lugares inhóspitos y haciendo descubrimientos revolucionarios que cambiarían el curso de la historia, todos en su compañía. Pero para su poca suerte, el pokémon de agua no estaba dispuesto a ser capturado, por lo que golpeó la superball, dirigiéndola involuntariamente hacia una perezosa criatura de pelaje rosado de la que no se habían percatado. Su expresión era tan boba que parecía no saber ni entender lo que sucedía en su cercanía, ni mucho menos supo que acababa de ser capturado.
 
     —Un Slowpoke —dijo Nick mientras se acercaba a la superball, al mismo tiempo que el Poliwhirl se paró para lanzarle un chorro de agua en todo su rostro, dejando al chico totalmente empapado. El renacuajo pareció burlarse y luego se fue del lugar—. Maravilloso.
 
     El rubio muchacho lo observó a través de la parte superior de la cápsula, sus orejas parecían ser enroscadas, su barbilla era amarillenta y la punta de su cola era blanca, aunque los colores se distorsionaban con el azul de la superball. El Slowpoke lo observó con la boca abierta, como si recién se estuviese percatando de que de ahora en adelante tendría un entrenador, un amigo humano.
 
     —Bueno, no era lo que esperábamos, pero ahí está, tu primer pokémon —comentó Giovanni, dándole una amistosa palmada en la espalda—. Ahora debo irme…adiós —dio media vuelta y comenzó a caminar tranquilamente, no sin antes tomar en brazos a Meowth, como si fuese un niño pequeño.
 
     —¿Pero qué debo hacer ahora?
 
     —Criarlo, cuidarlo. Crezcan juntos. Averigua cuáles son sus cualidades —aconsejó el ladrón—. Tómalo como un desafío, como una investigación —le sonrió.
 
     —¿Qué harás tú?
 
     —Tengo preparado algo muy bueno —contestó mientras se alejaba—. ¡Pronto tendrás noticias de mí, pero no de la manera que esperas!
 
     En segundos, Giovanni desapareció de su vista, entre los árboles cerca de la orilla del lago. Ahora Nick tenía un compañero pokémon, lo único que sabía de los Slowpoke lo había leído en un libro, ahora experimentaría su famosa lentitud desde cerca.
 
     Pasó el día y la noche llegó para quedarse por algunas horas, las luminarias se encendieron para repeler las sombras y las calles poco a poco se fueron vaciando. Por un callejón oscuro, una feliz pareja se atrevía a adentrarse para acortar camino, en un abrir y cerrar de ojos fueron interceptados por tres sujetos, con el mismo modus operandi que usaron contra aquel chico con la bolsa de pan.
 
     Esta vez, la pandilla de rufianes se salió con la suya, Raticate, Ekans y Koffing amedrentaron a la pareja, quienes salieron huyendo despavoridos del lugar, sin sus pertenencias de valor y con un susto que recordarían cada vez que quisiesen aventurarse a salir de noche nuevamente.
 
     —Hemos tenido muy buena racha esta semana —dijo sonriente el líder mientras analizaba de cerca el collar de la mujer.
 
     —Así veo, Irvin —dijo una voz profunda desde la oscuridad, los ojos de Meowth emitieron un brillo tan inquietante que hizo que los pokémon de la pandilla se pusieran en alerta. Giovanni se dejó ver por la poca luz del lugar, tan sonriente y sin miedo como acostumbraba a mostrarse.
 
     —¿Cuánto rato llevas ahí? —demandó saber el líder, no tenía ganas de tener más problemas con Giovanni, ya les había dado una paliza hace días y se habían convertido en el hazme reír de los delincuentes. Sus últimos atracos habían sido principalmente para recuperar el respeto de sus pares.
 
     —El suficiente —contestó con suma calma. Su felino seguía tan intimidante que no parecía el mismo pokémon que había ayudado a Nick con la captura.
 
     —¿Qué quieres?
 
     —Vengo a hacerles una oferta que no podrán rechazar —sonrió, con un malicioso mirar.
[Imagen: giphy.gif]
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#6
Me gusta imaginar que si este fic fuese un anime tendría todo pintado en tonos sepia. Todavía no se juega demasiado con el pasado, porque después de todo tampoco sucedió tantos años antes de RGB, pues Giovanni no debe tener más de cuarenta en esa época. Vemos que Oak ya es profesor, supongo que le llevará unos veinte años al maloso. ¿Y con qué rima "maloso"? CON MAFIOSO.
Bueno, sí, gran pensamiento, Tommy idiota. Claramente es un mafioso, pero es que la frase final es tan evidente que hasta la leí con esta legendaria melodía sonando de fondo en mi cabeza.



Los personajes están dando pasitos de bebé, pero el tipo ya se las arregló para conseguir objetos valiosos y, aparentemente, una interesante cantidad de información, aunque ante Nick no se muestre tan interesado en Oak. Parece que él mismo está cumpliendo la función de "profesor pokémon" obsequiándole un pokémon inicial. ¿Se habrá frustrado porque Nick no consiguió atrapar a Poliwhirl y en cambio obtuvo un tonto Slowpoke? Uhmmm técnicamente un Slowbro podría darle muchos problemas a los pokémon venenosos en los que tanto se especializará el Team Rocket. Gio ya empezó a reclutar gente para que hagan las fechorías en su lugar. Es todo un pillín.

No tengo mucho más para comentar, la historia recién arranca y todavía no despegó, hay que darle pista para tomar carrera. Espero ver con qué nos sorprendés más adelante.
[Imagen: b7uQWBq.png]
Pokémon Crowned
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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