Finalizada Oneshot- Lillienieves

ExtensiónOneshot
Extension larga
Franquicia
GéneroComediaFantasía
Resumen
#1
En un reino demasiado lejos para la comodidad de la mayoría de nosotros (el coste del transporte haría que no valga la pena ir tan lejos) se encontraba una joven de cabellos de un pálido rubio y ojos preciosos que reflejaban cuales espejos los rayos del alegre sol. Su nombre era Lillienieves, princesa heredera al trono del reino de Alola, un paraíso fiscal... digo un paraíso para todo tipo de pokemon y también para los humanos que querían pasar el rato con aquellas fantásticas criaturas. Y Lillienieves representaba el mayor atractivo que podía ofrecer aquel próspero reino.
Pero no existe la belleza sin pero ni la fealdad sin gracia, y aquí no se iba a dar la excepción: La madre de Lillienieves, y por tanto la reina y soberana de aquel lugar, Lusamine, era una maníaca que sólo podía pensar en su propio bienestar, y su vanidad realmente no conocía limites.
La soberana de Alola cada día pasaba frente a un espejo mágico en el que aparecía el rostro del legendario hechicero Faba, el cual, conociendo la rutina de la reina Lusamine, siempre esperaba su paso a la misma hora, sin ninguna falta.
─ Espejito, espejito, dime con sinceridad ¿Quién es la que está más buena en todo el reino? ─ eran siempre las palabras con las que Lusamine daba inicio a ese encuentro diario.
─ Tú, reina Lusamine. Nadie se mueve como lo haces tú, y tu cuerpo está francamente de infarto ─ le responde Faba con tono de fastidio.
Lusamine, complacida al oír cómo el espejo la ayudaba a inflar su orgullo, se ríe socarronamente mientras da vueltas en su alcoba, diciendo cualquier cantidad de cosas referentes a su invicto físico, mientras que el espejo procedía a apagarse, ya habiendo cumplido con su deber diario.
─ Nadie puede competir conmigo. Mi belleza no conoce rival en todo el reino ─ decía una y otra vez la soberana con una sonrisa de oreja a oreja.

Algún tiempo después
Y otra vez Lusamine procedía a plantarse frente al espejo. Faba estaba puntual en su posición, listo para responder la pregunta que la reina le repetía una y otra vez. Sentía que debía empezar a cobrar por estar haciendo ese servicio.
─ Espejito, espejito, dime con sinceridad ¿Quién es la que está más buena en todo el reino?
─ Lamento mucho cambiar mi respuesta en esta ocasión, pero en esta ocasión ya no puedo decir que tú lo seas ─ la respuesta del espejo deja perpleja a Lusamine.
─ ¿Qué quieres decir, espejo?
─ Que tú ya no eres la más apetecible fémina del reino. Ese título se lo está ganando a pulso una jovencita que no está muy lejos de aquí. Me refiero a tu hija Lillienieves, heredera legítima al trono.
─ ¿Ella? ¿Mi propia hija está más suculenta que yo?
─ Puede que su cuerpo sea todavía muy joven e inmaduro, pero su desarrollo no es despreciable en absoluto ─ dice el espejo con tono monocorde ─. Pero la verdadera arma de la princesa Lillienieves yace en su rostro, el cual todos los pueblerinos dicen que es el más kawaii que haya existido jamás en el reino, aparte que a usted ya le viene pasando factura la edad y su trabajo como reina. Mire nomás cómo tiene las líneas de expresión a los lados de los ojos, pero igual el hecho es que la princesa es la más hermosa, y tiene dicho estatus muy bien merecido.
Lusamine estaba de piedra por unos momentos, y Faba nuevamente se va a dormir dentro del mundo interno de aquel espejo. La reina no se podía creer lo que acababa de oír: Su propia hija la estaba dejando en ridículo, y eso que apenas es una niña todavía.
─ Eso sin duda significa que en mi sangre corre la genética más perfecta y sensual de todo el reino, y no podría estar más orgullosa, pero igual no puedo perdonar a mi propia hija por ser mejor que yo ─ Lusamine se pone a dar vueltas alrededor de su alcoba, hasta que tiene una idea para poner a prueba ─ ¡Moon! ¡Preséntate aquí, que te lo ordena tu reina!
Moon, la más hábil cazadora del reino de Alola, se presenta en menos de un minuto y se postra ante la majestad de Lusamine. La reina se acerca sutilmente a la cazadora, a sabiendas de la fama de Moon de ser implacable a la hora de entrar en acción e ir tras sus presas. Era la persona perfecta para ir tras Lillienieves y acabar con su vida. Por ningún lado se asomaba el remordimiento de propiciar la muerte de su propia hija.
─ Moon, me alegra que te hayas apersonado tan rápido ante mi presencia ─ Moon ahínca su reverencia en respuesta ─. Tengo una tarea para ti. Estoy segura que no será difícil para ti: Obtén el corazón de Lillienieves, y luego de cumplir con la orden traes la muestra de tu logro. Sé que no me vas a fallar.
─ Así va a ser, su Realeza ─ Moon se pone de pie y se retira de los aposentos de Lusamine.
─ Sí, espero que cumplas con tu misión. Cumple con mis órdenes de matar a Lillienieves, para que así yo sea la que esté más buena nuevamente ─ dice Lusamine para sí misma, mientras que un Murkrow la estaba escuchando desde la ventana.

Con Lillienieves
Y ahora finalmente enfocándonos en la protagonista de esta historia, la princesa se hallaba en una de sus habituales salidas en el bosque aledaño al palacio, buscando algunas bellas flores para adornar la ventana de su habitación. Starlys, Tailows, Pidgeys y Pikipeks revoloteaban por doquier, siempre al son de la melódica voz de Lillienieves. La joven rubia tenía la extraña habilidad de sintonizar su propia voz con el corazón de los pokemon del bosque, misma que manifestaba con abrumadora naturalidad desde que empezó a tener uso de la razón.
Mientras los pokemon volaban de un lado a otro, alegres ante esa melódica voz de la princesa, una presencia oscura y nefasta se va acercando. Era nada menos que la infame cazadora Moon, la cual iba a cumplir con la orden encomendada por la reina Lusamine. Y por si acaso, habría traído refuerzos para que así Lillienieves no tuviera oportunidad alguna de escape.
Lillienieves no se percata de la presencia de la cazadora hasta que ya es bastante tarde. La sombra de Moon se cierne sobre Lillienieves cual parca lista para llevarse a una nueva víctima, lo cual asusta mucho a la princesa. Los ojos de Moon, oscuros como el pozo más profundo, enfocaban a la princesa fijamente. Alza una mano, lista dar el movimiento que sería ineludible, y entonces chasquea los dedos.
─ Lillienieves ─ dice Moon ─, la reina me ha ordenado tomar tu corazón, y te aseguro que no tienes escapatoria posible ─ en el acto mira hacia un costado ─ ¡Chicos, a mostrarle a la princesa Lillienieves lo que somos capaces!
En el fondo salen los secuaces de Moon, un grupo conocido como "Los Líderes". El grupo estaba conformado por Brock (alias el Brockas), el Lt. Surge, Blaine y Erika, y al instante sacan sus instrumentos: Brock empieza a tocar la guitarra, Surge la bandola, Blaine la trompeta, y Erika las castañuelas. Moon saca una rosa y se la lleva a la boca, para luego empezar a bailar y aplaudir para animar a Lillienieves. Y para colmo de todo aquello, la indumentaria de Moon incluía lentejuelas para complementar la música.
Lillienieves queda completamente anonadada. En un principio pensaba que la cazadora Moon pretendía asesinarla, no enamorarla. Tal vez había entendido mal aquello de "tomar su corazón", pero igual resultaba incómodo por aquel susto previo. Moon toma la mano de la princesa y empieza a bailar con ella, alborotando los ánimos de los músicos.
─ ¡Ole y ole, mataora! ─ dice Brock con su mejor acento español.
El baile era bastante movido, más de lo que Lillienieves, refinada como era, estaba acostumbrada. Moon no solo era la cazadora más hábil de todo el reino de Alola, sino que también destacaba como una prominente bailadora de flamenco. Lillienieves sólo podía dejarse llevar por el ritmo, pues estaba claro que no estaba en capacidad de seguirle por sí misma la corriente. Al momento en que el grupo deja de tocar, Moon también detiene su baile y deja a Lillienieves algo desorientada.
─ ¿Qué me dices, Lillienieves? ¿Aceptarías mi mano en matrimonio? ─ dice Moon con una sonrisa galante que hace sonrojar a la princesa.
─ ¡Krow! ¡Órdenes de matar a Lillienieves! ¡Krow! ─ aparece de pronto el Murkrow con la voz de la reina, dejando perpleja a Moon.
─ ¿Qué? ¿La orden no era enamorar a Lillienieves?
─ ¡Krow! ¡Órdenes de matar a Lillienieves!
Moon, Lillienieves y el grupo musical estaban bastante sorprendidos. Entonces el deber de Moon era asesinar a la princesa, no enamorarla. Se sentía estúpida por no entender claramente la orden de Lusamine, pero tampoco deseaba derramar con sus manos la sangre tan pura y preciosa de la princesa. No se lo podría perdonar jamás. Mira a Lillienieves, la cual estaba asustada, pues pensaba que ahora la cazadora sí iba a matarla.
─ Lillienieves, tienes que huír de aquí ¡Corre, Lillienieves!
La princesa no titubeó para hacer lo que Moon le había indicado, y entonces la cazadora busca algún pokemon, el que contara con el aspecto más humanoide, y le asesinó para sacarle el corazón, y todo ante los ojos del impactado grupo musical.
─ ¿Crees que Lillienieves esté bien? ─ dice el Lt. Surge.
─ Estoy segura que sí. Supongo que estará de suerte y se encontrará con mi hermano.
─ ¿Tienes un hermano? ─ Erika refleja la sorpresa del grupo.
─ Claro que tengo ─ Moon pone sus manos en las caderas.

Profundidades del bosque
Lillienieves huye todo lo rápido que puede, pero su aliento escaso le obligaba a ralentizar el paso cada cierto tramo. No podía creer que su propia madre solicitara su muerte ¿Qué es lo que estaba pasando? Aquello era demasiado doloroso para la pobre princesa. Se sentía dolida, traicionada, y ni siquiera sabía cuál era la razón por la que su madre atentara contra ella.
Su precipitada carrera la lleva lejos. Ya no se veía el castillo ni ninguna de las figuras que tan familiares le eran del reino, por lo que pensó que se había alejado lo suficiente. Pero ahora tenía el problema de que no sabía dónde estaba. Había avanzado a lo loco en las profundidades de un bosque que no conocía, y ahora no sabía por dónde seguir, lo cual le asustaba.
No le queda de otra que avanzar en cualquier dirección, consciente que no tenía otra alternativa. Paso a paso en medio de la tenebrosa arboleda que la llevaba a un rumbo desconocido, Lillie sabía que la exploración, más que una sed, había pasado a ser una necesidad.
─ ¿Ho-hola? ¿Hay alguien por ahí? ─ no hay respuesta, lo cual no ayuda al estado de ánimo de la princesa ─ P-po-por favor, necesito un alojamiento. Estoy perdida y tengo hambre, no tengo idea de cuánto tiempo la pasé corriendo, y ya me empiezan a doler los juanetes.
Avanza un poco más, hasta que se encuentra que, justo al límite de la arboleda que finalmente amainaba en su extensión, se encontraba una casa. Parecía bonita, pero lo importante era que tuviera al menos un techo, así que Lillienieves va rauda hacia allí. Pero la casa resulta más pequeña de lo esperado, empezando en que la puerta era tan baja que Lillienieves debió agacharse un poco para poder entrar. El techo no era igual de exigente, pero su cercanía con la cabeza de la princesa le sorprende; Aquel no era un buen sitio para ponerse a dar saltos, o de lo contrario Lillienieves puede llegar a pasarlo mal al llevarse unos buenos golpes en la cabeza.
A la princesa le sorprendía todo cuanto había en el interior de la casa: El sitio en sí estaba en una escala reducida. La mesa, las sillas, la cocina, los muebles, la escalera... Estaba claro que aquel era el hogar de unos enanos, pero Lillienieves estaba demasiado cansada para preocuparse por esas cosas. Ya le estaba ganando mucho terreno el sueño. Necesitaba una cama, y por sentido común pensaba que encontraría una en el segundo piso, así que va allí y encuentra un total de siete camas, todas puestas en fila. Ya pensaría en ello después. Las camas se veían demasiado cómodas, y Lillienieves no aguanta más. Se acuesta allí y se duerme al instante. Eran bastante blanditas...

Horas después
Estaba muy oscuro, así que debía ser todavía de noche, o primeras horas de la madrugada, Lillienieves no sabía decir. El caso es que siente unas presencias cerca que interrumpen su dulce sueño, y al abrir los ojos se encuentra con siete hombrecitos que la miran con curiosidad. Lillienieves se asusta y pega un brinco.
─ ¿Tan feos estamos? ─ dice uno de los hombrecillos, el único que tenía barba.
─ L-lo siento, pero es que me sorprendieron ─ Lillienieves trata de recobrar la compostura y se levanta de aquellas camas ─. O-oh, mis modales... Mi nombre es Lillienieves. Es un gusto.
─ El gusto es nuestro, señorita. Nosotros somos los siete hoennanitos ─ responde el mismo hombrecillo ─. Aquí le presento a mis amigos: Primero está Brawly ─ un hombrecillo de aspecto atlético hace la seña de amor y paz ─, Wallace ─ el aludido de cabello azul hace una leve reverencia ─, Steven ─ el nombrado saluda con una sonrisa encantadora ─, los gemelos Brendan y Ruby ─ los dos mencionados, exactamente iguales, alzan sus pulgares derechos hacia Lillienieves ─, también está Wally ─ el nombrado de cabello verde y con una sonrisa de oreja a oreja saluda con ambas manos, las cuales no se le ven en sus mangas exageradamente largas ─, y yo soy Birch, aunque me puedes llamar profesor si quieres.
─ Profesor Birch, Brawly, Wallace, Steven, Brendan, Ruby y Wally ─ todos asienten complacidos al ver que la rubia ya se había aprendido los nombres de todos ─. De verdad me siento halagada por la presentación. Esta es una casa muy bonita, incluso para siete personas ¿Acaso ustedes son nobles de algún reino vecino de Alola?
─ No, nosotros somos mineros ilegales. Contrabandeamos las joyas que encontramos en nuestra mina secreta y nos ganamos la vida vendiéndolas ─ responde Brendan.
─ Sí, así es... ¿Dijiste acaso que vienes de un reino vecino? ─ Lillienieves asiente a la pregunta de Steven ─. Mmm, interesante. Ehh, hay algo que tenemos que hablar entre nosotros, así que si no es mucha molestia...
Lillienieves cede a la petición, y los siete hoennanitos se apartan para así hablar. Un plan se asomaba en la cabeza de estos extraños.
─ Esta chica es exactamente lo que habíamos estado esperando: Mano de obra gratuita ─ dice Brawly con una gran sonrisa.
─ O sea una esclava ─ traduce Brendan.
─ Concuerdo contigo. Aunque se ve un poco refinada ─ responde Ruby ─ ¿Deberíamos hablar un poco más con ella para saber si podemos usarla?
─ Concuerdo contigo ─ le dice Wallace, y Wally asiente repetidas veces.
Los siete hoennanitos regresan donde la princesa para así saber de su experiencia laboral, y al descubrir que se trataba de la princesa del reino de Alola, terminan desistiendo. Estaba claro que ella no les sería de utilidad en trabajos pesados, así que simplemente le dieron la bienvenida. Ya pensarían en otra cosa que pudieran hacer con ella. Algunos habían pensado proponer esclavizarla sexualmente, pero rápidamente desechan la idea y no la revelan. Lillienieves se veía tan kawaii que los hoennanitos no se sentían capaces de ponerle un dedo encima.

Alcoba real
Lusamine se para ante el espejo mágico, interesada en escuchar la noticia que Faba pudiera darle. En sus manos tenía un cofre entregado por Moon, donde le dijo que estaba el corazón de Lillienieves. Ya con su propia hija fuera del juego, Lusamine, triunfante y soberbia, lanza su pregunta de costumbre.
─ Espejito, espejito, dime con sinceridad ¿Quién es la que está más buena en todo el reino?
─ Majestad, me temo que usted no es, si realmente espera que la señale con tal honor ─ la respuesta de Faba sorprende a Lusamine.
─ ¿Quéeee? ¿Cómo es eso posible? He matado a mi hija, así que no debería haber nadie más capaz de superar mi belleza.
─ Discrepo con su merced en varios sentidos. Primero: Usted no mató a Lillienieves, la mandó a matar, que es diferente ─ empieza a corregir Faba sin ganas ─. Lo siguiente es que Lillienieves sigue viva. La cazadora Moon no le hizo ningún daño, y ahora mismo Lillienieves está en la casa de los siete hoennanitos, pero aquello ya queda en el reino vecino, cerca de la frontera, por lo que, en términos de que alguien en este reino la supere, Lillienieves no lo hace por no estar aquí.
─ ¿Y entonces quién me está superando? ─ Lusamine estaba empezando a perder la paciencia.
─ Una actriz de cine proveniente de Kalos que despliega una elegancia y sensualidad que no conoce igual en su lugar de origen, y ni te cuento su presencia en las revistas de farándula ─ Faba por una vez sí sonríe emocionado ─. Su nombre es Diantha, pero escuché que ella sólo está de paso, y para esta misma noche ya ella se habrá ido del reino, según tengo entendido.
─ Eso significa que no me dará ni tiempo de mandarla a asesinar. Al menos Diantha no me dará problemas mucho tiempo, pero en cambio mi hija podría volver cualquier día de estos. Es un problema bastante serio, así que tengo que encargarme de ella.
─ ¿Y cómo piensa hacerlo, mi reina?
─ Casualmente tengo a la mano la manera ideal de deshacerme de ella. Pero primero voy a despedir a Moon. Lo que hizo es una traición en toda regla.

Casa de los hoennanitos
Los dueños de casa se despiertan mucho más temprano de lo habitual. Lo normal para ellos era que se quedaran dormidos hasta bien tarde, puesto que sus actividades ilegales solían darse desde horas de la tarde hasta algo entrada la noche, por lo que las mañanas eran para reposo. Incluso durmiendo en la sala tenían el sueño algo pesado, siendo que ni siquiera tirando la puerta se les podría despertar.
Ahora bien, la pregunta que cabe hacerse es ¿para qué se levantarían todos temprano? La respuesta es simple: El olor a comida aparta sus mentes agotadas del plácido mundo de los sueños. Alguien estaba cocinando algo delicioso, y así ya no serían capaces de seguir descansando.
─ ¿Quién puede ser a estas horas? ─ Birch ojea al grupo, notando que estaban todos ─ ¿Acaso será la princesa?
─ ¿Las princesas saben cocinar? ─ cuestiona Brendan.
─ Pues si ese llega a ser el caso, pues ya tendremos una respuesta en cuanto la veamos en acción ─ opina Brawly.
Los siete hoennanitos se levantan entonces, pero antes de andar a la cocina tienen que estirarse un poco y mover un poco el cuello, pues los sofás no ofrecían lo último en comodidad ni mucho menos, lo que les dejaba con tortícolis y otras dolencias por el estilo. Una vez que consiguieron sentirse capaces de caminar con normalidad, pues fueron a ver lo que estaba pasando. Y en efecto, Lillienieves estaba cocinando, y el olor que se desprendía hacía que a los hoennanitos se les hiciera agua la boca. Era mucho más de lo que se sentían capaces de soportar, pero Wally, en un acopio de fuerza de voluntad, llama la atención de la princesa y le pregunta con señas qué estaba haciendo.
─ Oh, sólo estoy aplicando una receta que me enseñaron unas amigas. Es un dulce exquisito al que se le conoce como malasada ¿Quieren probar uno? ─ dice Lillienieves muy sonriente, y todos asienten bastante contentos ─ De acuerdo, pero antes quiero que se laven las manos.
─ ¿Ehh? Pero si me lavé las manos el año pasado ─ se queja Ruby.
─ Igual yo ─ secunda Brendan.
─ ¡No sean tan cochinos! Salen y se lavan las manos, o no hay desayuno con malasadas ─ dice Lillienieves sacando todo el poder de su autoridad heredada ─. Vamos. Tienen quince minutos para presentarse con las manos impecables a partir de ahora.
Amedrentados por la advertencia de la rubia, los hoennanitos corren inmediatamente al baño para lavarse las manos, y lo hacen lo más detalladamente posible, no vaya a ser que Lillienieves les fuera a revisar en cada línea y hasta debajo de las uñas. Lillienieves por su parte sigue en su labor de hacer el desayuno hasta que ve a los anfitriones firmes ante ella, como si se tratara de un pelotón militar.
─ Ya nos hemos lavado todos las manos, alteza ─ dice Birch, y Wally asiente.
─ Eso me gusta. En ese caso traigan los platos, que ya les voy a servir a todos.
Todos asienten y van en busca de los platos para, acto seguido, formarse para que Lillienieves les sirviese uno a uno. El primero en presentar su plato fue Steven, a quien Lillienieves le sirve la comida y pone la malasada en una orilla, y después le da un beso en la coronilla. Ese gesto emociona a los demás, pues jamás habían tenido a una chica tan linda que estuviera dispuesta a besarles en la sesera, así que se organizan todavía mejor, para así notarse merecedores de un besito también.
El segundo de la fila fue Wallace, y Lillienieves no tuvo empacho en servirle la ración con su respectiva malasada y rematar el servicio con un beso en la cabeza. Wallace se retira bastante sonrojado, y entonces es el turno de Wally. La rubia le sirve la misma cantidad de comida que a Steven y Wallace, le da su malasada y también un beso en la coronilla, y luego Wally le da su plato a Brendan, que estaba justo detrás de él, y toma a su vez el plato de él para presentarlo a Lillienieves.
─ Este niño sí es cabrón. Y nosotros que lo creíamos tonto ─ dice Brawly.
─ Menos mal que no quise proponer que la pusiéramos en venta-loli en la deep web. Esta princesa es única en su tipo ─ dice el profesor Birch.

Castillo
La malvada reina Lusamine se encontraba en una cámara secreta, mezclando diversos ingredientes para realizar una pócima para acabar para siempre con Lillienieves. Los ingredientes no podrían ser más variopintos y extraños.
─ Pata de Dunsparce, garras de Charizard de tipo dragón que no sea mega, alas de Golett, supervelocidad de Regigigas, antenas de pokemon legendario mayor de tipo bicho... Con esto sin duda seré capaz de eliminar a Lillienieves para que en este reino no haya otra chica que esté más buena que yo ¡Jajajaja!
Lusamine mezcla con esmero todos los ingredientes hasta que alcanza el punto que el libro le indicaba para estar segura que el brebaje estaba completamente listo. La reina veía con beneplácito aquello, pero sabía que no sería suficiente, así que sumerge una jugosa manzana para que así estuviera envenenada, independientemente de por dónde se le muerda. El brillo de la fruta era un espectáculo para los ojos de la reina.
─ Si no tuvieras un potencial tan terrible, creo que yo misma te comería ─ Lusamine deja la manzana a un lado para seguir con los preparativos de su plan ─. De acuerdo, ahora lo que tengo que hacer es disfrazarme para que así Lillienieves no se dé cuenta de mi presencia. Es seguro que sabe que yo la quiero muerta, además que no quiero que alguien más vaya a meter la pata como lo hizo Moon, por lo que es mejor tomar esta previsión...
Ya teniendo el anzuelo listo, Lusamine busca en las estanterías un frasco que contenía un brebaje bastante curioso. Lusamine misma lo había creado con ayuda de Faba, y su función era transformarla en una anciana por un día, y de ese modo podría pasar desapercibida y engañar a su propia hija. Con todo aquello ya preparado, lo único que tenía que hacer Lusamine era buscar las ropas más harapientas, y si no tenía alguna, pues perfectamente las podría ensuciar y rasgar un poco, para que así tenga una figura lastimera ante la que Lillienieves no tenga defensa alguna. Lusamine ríe malévolamente, sabiendo que su plan era a prueba de tontos.

Casa de los hoennanitos
─ ¿Ya ustedes se van a trabajar? Tenía pensado hacer un almuerzo delicioso para ustedes ─ dice Lillienieves con un delantal floral y con el cabello recogido.
─ Lo sentimos bastante, pero el deber nos llama, princesa ─ dice Birch, ya listo para la acción ─. Pero véalo de este modo, esta noche vendremos con muchísimas ganas para probar aquella comida tan deliciosa que usted sabe hacer.
─ Y también deberías compartir la receta. A nosotros también nos gusta cocinar de vez en cuando, pero ni de lejos contamos con un dominio como el suyo ─ dice Wallace.
─ Y ten mucho cuidado, que por estos lados circulan muchas personas que podrían intentar pasarse de listas contigo ─ dice Brendan.
Lillienieves asiente sonriente, y los hoennanitos se forman para despedirse de ella. El primero fue Brendan, al cual Lillienieves besa más arriba de la frente, y luego le toca a Brawly. El tercero en orden fue Wally, el cuarto Ruby, y luego Wallace, Birch, Steven, y nuevamente aparece Wally para repetir, a los que sus compañeros lo agarran de las mangas y se lo llevan.
─ La primera vez fue divertido, pero ahora es abuso, Wally ─ le regaña Ruby.
Lillienieves se ríe mientras ve a sus nuevos amigos irse a trabajar. Rápidamente les había agarrado cariño. Pero había algo que no sabía, y que la reina Lusamine había estado espiando desde la zona más oscura y cercana en ese bosque. Una sonrisa maligna se dibuja en sus labios, y de inmediato se bebe la pócima para convertirse en anciana, arrugándose de inmediato y cambiando su cabello a uno totalmente cano, y de paso se encorva considerablemente. Ahora era una anciana decrépita con una cesta de manzanas, de las cuales la más brillante era precisamente la que se encontraba envenenada. Era entonces el momento de atacar.
─ Jovencita... Jovencita... ─ la reina logra llamar la atención de su hija ─ ¿Quieres comprarme una manzana? He estado todo el día tratando de vender todas estas, pero no he tenido mucha suerte que digamos.
─ ¿De verdad? Oh, eso es algo terrible ─ Lillienieves se acerca a la anciana ─ ¿En cuánto vende las manzanas?
─ En solamente 5000 pokecuartos, mi niña...
─ ¿5000? Con razón nadie le compra, señora ─ Lillienieves se tapa rápidamente la boca, sabiendo que lo que dijo, si bien era verdad, no era educado ─. Qu-quiero decir...
─ No te preocupes, tal vez tengas razón ─ dice Lusamine tratando de disimular la rabia que le generaba semejante fallo ─. Pero igual no hay que llorar por la leche derramada. Si quieres puedo darte una manzana de regalo, y después me dices si quieres comprarme alguna.
─ Trato hecho.
Lusamine saca la manzana envenenada y se la muestra a Lillienieves, la cual toma la fruta y se dispone a morderla. Fue un bocado pequeño, casi imperceptible a una distancia media, pero la reina no tenía duda de que su hija ya le había hincado el diente. Sólo hizo falta esperar unos cuantos segundos, y la princesa se lleva una mano al pecho, empieza a gemir y llorar, y acto seguido cae inerte al suelo. Lusamine se ríe al verse vencedora. Ahora nadie podría volver a opacarla, absolutamente nadie. Rápidamente se va de allí, para que nadie la relacione con lo que pasó con su hija.

Al día siguiente
Los hoennanitos lloraban desconsolados por la muerte de Lillienieves. Era la única chica que les había besado en la cabeza desde que lo hicieran sus respectivas madres, aparte que ella rápidamente los había enternecido, así que encontrarla muerta frente a la casa fue sumamente doloroso para ellos. A fin de conservarla hermosa mientras se dan a la labor de velarla, compran para ella un ataúd de cristal, y pensaban que eso era poco para una chica de semejante belleza.
Pasaron todo el día lamentando su pérdida, hasta que en eso pasa un joven apuesto y montando un Rapidash, al cual llama la atención el suceso y detiene su paso para averiguar.
─ ¿Se puede saber qué ocurre?
─ ¿Acaso no lo ve? Estamos llorando a la princesa Lillienieves, la única elfa que hemos conocido y que no nos ha esquivado por ser pequeños y feos ─ responde Birch.
─ Pero al único que han llamado feo es a usted, profe ─ interviene Ruby.
─ Pero recuerden que si ofenden a uno nos ofenden a todos ─ argumenta Birch algo abochornado ─ ¿Y se puede saber quien es usted, joven viajero?
─ Mi nombre en Sun. Soy el príncipe de uno de los reinos cercanos y voy al reino de Alola para ver a mi hermana, a ver qué fue lo que le pasó, pues me enteré que la despidieron de su trabajo como cazadora.
─ ¿Una princesa cazadora? ─ Brawly sentía que se perdía.
─ Tenemos la cualidad de sentir lo que el otro siente, y nuestra pasión siempre ha sido la cacería, aunque también nos atrae el ejercicio de la realeza, por lo que decidimos que yo sigo siendo el príncipe y ella se convirtió en cazadora. De ese modo ambos podemos disfrutar de nuestros oficios como más nos plazca al seguir los sueños de ambos ─ los hoennanitos no estaban del todo convencidos, pero dan por bueno el argumento ─. Y con que ella es la princesa Lillienieves. Es una verdadera belleza ─ Wally asiente en apoyo a lo dicho por Sun ─. Alguien de tez tan radiante y hermosa no debería morir. Tienen suerte que estoy de paso. Hace poco pasé por el reino de Kalos y me ofrecieron un extracto de lágrimas de Xerneas, el cual tiene el poder de resucitar a los muertos. Le puedo dar un poco a la princesa Lillienieves para que así regrese a la vida y esté nuevamente aquí.
─ ¿De verdad puede? ─ dice Steven sorprendido.
─ La duda ofende. El detalle es que hay que dárselo directamente en la boca, lo que implica que tendría que besarla.
─ De acuerdo, pero sólo porque usted es un príncipe. Está a la altura de esta bella doncella ─ concede Wallace, y sus colegas lo apoyan.
Los hoennanitos remueven la tapa del ataúd con cuidado, y Sun se lleva un poco del extracto a la boca para acto seguido pasarlo a la boca de Lillienieves. Los siete mineros estaban a la expectativa, y se alegran bastante al ver que la rubia sí lograba despertar. Efectivamente, Lillienieves vuelve a abrir los ojos, encontrándose con que Sun atrapaba sus labios. Aquel rostro la enamora al instante, aparte que se da cuenta que ese beso fue lo que la había hecho despertar, por lo que corresponde el gesto. Era un momento de júbilo total.
─ Despierta eres todavía más radiante, más bella ─ dice Sun, anonadado por las facciones de Lillienieves ─ ¿Quieres casarte conmigo? Puedo llevarte a mi reino, y desde allí te procuraré todo cuanto desees.
─ Acepto, buen caballero ─ Lillienieves se abraza al cuello del chico que empieza a cargarla ─ ¿Y pueden acompañarnos ellos? Son mis amigos que me dieron alojo cuando escapé de mi malvada madre ─ señala con la mirada a los hoennanitos.
─ Oh, no hace ninguna falta ─ replica Birch ─. Ya nosotros estamos contentos con nuestro trabajo como mineros.
─ En mi reino también hay minas bastante importantes, y les puedo nombrar mineros reales, por ser quienes me presentaron a semejante belleza ─ ofrece Sun, tentando bastante a los hoennanitos.
─ Bueno, pues un cambio de aires no nos vendría mal ─ dice Brawly ─. Yo digo que mejor hagamos las maletas, que ya no tendremos la necesidad de estar vendiendo diamantes ni ópalos de contrabando.
Los hoennanitos se muestran de acuerdo, y entonces buscan sus neceseres para irse tras Sun y Lillienieves a su nuevo hogar. Eso significaba tener que posponer la visita de Sun a su hermana Moon, pero el príncipe estaba plenamente seguro de que Moon entendería sus razones. Sus sensaciones compartidas hablarían por él.

Alcoba real
Lusamine veía que faltaban pocos segundos para que su brebaje dejara de hacer efecto y volviese a ser como antes. La verdad es que estaba harta de parecer una anciana, y Faba desde su espejo la miraba.
─ No hace falta que se ponga tan ansiosa. Ya verá que vuelve a ser la de antes.
─ Lo sé, pero igual no puedo evitarlo. Me quiero volver a ver como estaba ayer.
─ Pues... no creo que eso vaya a darse precisamente ─ las palabras de Faba llaman la atención de Lusamine ─. Verá, ese brebaje que le enseñé a diseñar tiene entre sus ingredientes Nihilego, y en vida no fui capaz de poner a prueba personalmente sus efectos, por lo que tenemos que ver lo que pasará.
Lusamine se angustia bastante. Los últimos segundos estaban transcurriendo más rápido que antes, y entonces la reina vuelve a transformarse, pero no era la misma del día anterior, sino todavía más joven. Ahora parecía que volviese a estar en los veinte, lo cual le emociona de golpe.
─ ¡Esto sí que es una mejora! Ni venenos ni nada de eso me hacían falta si contaba con esto para hacerme ver como en mis mejores días. Así entonces me pongo a hacer más de esta poción para garantizar ser joven por siempre, aunque también debo ver cómo me salto ese efecto de convertirme en anciana... Ah, y se me estaba olvidando... ─ Faba suspira, sabiendo a qué se refiere Lusamine ─ Espejito, espejito, dime con sinceridad ¿Quién es la que está más buena en todo el reino?
─ Pues usted, y ahora sí le digo que está mejor que nunca. Y por cierto, desde noticias espejito me ha llegado una primicia: Lillienieves está viva. Parece que la resucitaron, y ahora está organizando una boda con el príncipe Sun ¿Qué piensa hacer al respecto?
─ ¿Lillienieves se enteró de algún modo de que yo la envenené? ─ el espejo niega ─ Pues voy a mandarle mis felicitaciones. Haré como que la tentativa de asesinato en su contra fue un simple malentendido, e incluso volveré a contratar a Moon y sus amigos para convencerla, y de ese modo podemos pretender que no pasó nada.
─ ¿Así nomás? ¿Y la manía suya con la belleza de Lillienieves?
─ Estoy en mi mejor momento otra vez. Incluso ella, con los genes que tan bien heredó de mí, tendrá que esforzarse mucho para hacerme sombra.
─ Bueno, en eso tiene razón, alteza.

En otro lado
Era de noche, y cuatro personas, más específicamente "los líderes", estaban revisando los clasificados en el periódico, pues querían encontrar un nuevo empleo antes de que se les acabasen los ahorros que habían guardado antes de que Lusamine los despidiera a todos, aunque cantar en las calles les servía bastante para comprar tiempo. Brock se rasca la cabeza antes de tachar una de las opciones.
─ No. Trabajar como conejillo de indias para probar cosméticos ilegales no me convence.
─ Tal vez podríamos trabajar en un restaurante. Nos podemos presentar como un grupo musical para cantar en los cumpleaños y para proposiciones de matrimonio, o en todo caso para ser meseros, que en cualquier momento hacen la petición musical y vamos nosotros en una entrada triunfal ─ propone Erika.
─ Esa idea me gusta bastante ─ dice el Lt. Surge.
─ ¡Krow! Los cinco están otra vez contratados ─ aparece nuevamente Murkrow, otra vez con la voz de la reina.
─ ¿Volvemos a trabajar para la reina Lusamine? ─ Blaine no se lo podía creer.
─ Tal vez se dio cuenta que nadie le cuida el jardín mejor que yo. Y vaya que lo vio rápido ─ opina Erika.
─ En ese caso deberíamos ir a presentarnos mañana ─ dice Brock ─ ¿Y tú qué dices, Moon? ¿Moon?
─ S-síiii... Estás tan apretada, Lillienieves ─ gemía Moon desde su cama mientras duerme.
─ ¿Y eso? ─ el Lt. Surge estaba algo asustado.
─ Parece que está en esa fase de sensación compartida con su hermano que ella dice ─ responde Blaine ─. Pero eso significaría que entonces Lillienieves está con vida, y que ahora está precisamente con el hermano de Moon.
─ En ese caso mejor no despertemos a Moon, que seguro está teniendo la mejor noche de su vida ─ dice Brock, y los demás asienten de acuerdo.
nadaoriginal: La historia de un escritor de fanfics que te liga todo lo que se mueve mientras se burla
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#2
Mostrar Pyromentario
(18 Jul 2021
07:21 PM)
nakun92 escribió:
Algunos habían pensado proponer esclavizarla sexualmente
Esto pudo haber terminado tan, tan, pero tan mal, e incluso en el relato y cuentos clásicos igual como que se supone que puede existir esa probabilidad  Psweatduck . Lo bueno es que no se fue por ese camino.
Una historia bastante divertida, en verdad, utiliza ese humor que sabe que en parte es una historia representativa de un cuento viejo, y también ese humor irónico.
Hay algunos errores de conjugación pasado y presente, pero en general es una divertida experiencia, es un relato de comedia y fantasía con los personajes de Alola haciendo la clásica historia de Blancanieves, con los Hoennanitos que contrabandean joyas, es todo, y funciona para algo que te puede sacar una que otra risa.
Literal todos vivieron felices para siempre, con un marido, con belleza infinita y con una experiencia placentera por parte de Moon  Malicious .
Sin nada más que escribir, nos leemos en otra ocasión.
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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