Oneshot- Feliz cumpleaños Ramen: fanfic de ToH

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaMystery Dungeon
GéneroAmistad
Resumen

Firo está más malhumorado que de costumbre y Leif se propone averiguar por qué.

#1
Mostrar Notas de autora
Esta iba a ser mi contribución a la actividad de intercambios pero como al fin esta se aplazó/suspendió y ya tenía algo empezado decidí acabarlo igualmente. El destino me ha vuelto a sonreír y ha hecho que todo cuadre, porque da la casualidad de que hoy ES EL CUMPLEAÑOS DE NUESTRO QUERIDÍSIMO @Bancho Ramen Y ES LA OPORTUNIDAD PERFECTA PARA DARLE ESTE FANFIC DE SU FANFIC TALES OF HUNTERS COMO REGALO. Espero que lo disfrutes un montón y lo pases genial en tu día, he tratado a tus pequeños como si fueran míos y que sepas que me lo he pasado muy bien escribiendo, espero que se note y sobre todo que te guste. Mil felicidades de nuevo Ramen, que cumplas muchos más y podamos verlo a tu lado <3



Ya llevaba varios días así pero no quería darle importancia porque pensaba que se trataba de algo normal dentro de lo raro que era. Hacía dos semanas que habían acampado cerca de una cueva que había dentro del bosque que estaban atravesando con el fin de entrenar, o eso es lo que les había dicho, porque luego les prohibió entrar en dicha cueva. Solo le dio permiso a Lyd y cada vez que los dos salían lo hacían cubiertos de tierra y barro. Leif se había fijado en como su humor había ido variando, como los primeros días había entrado contento y lleno de energía y los últimos alicaído y decepcionado. Y al salir solo se entristecía y enfadaba más, por una razón que le era completamente desconocida.


—Oye, ¿qué le pasa a la cabeza de humo? —preguntó el arborícola a la guiverna cuando ella y Firo salieron de la cueva. El charmeleon pasó de largo y se adentró en el bosque, dejando tras de sí una retahíla de maldiciones que no dejaba a nadie indiferente.


—Que se le ha acabado el tiempo —respondió ella mientras se sacudía el polvo. Leif le miró expectante, pensando que le daría una respuesta más elaborada, pero terminó por encoger sus alas—. Lo siento, me ha prohibido hablar del tema con vosotros.


Leif gruñó pero no siguió presionando. Lyd se limitaba a cumplir las órdenes de su líder, unas órdenes que casi nunca era capaz de entender.


—Me va a oír esa lagartija gritona. Llevamos dos semanas sin movernos de aquí y todavía no he escuchado ninguna explicación por su parte, va siendo hora de que nos diga qué demonios está pasando.


Con eso dicho, el tipo planta empezó a caminar para decirle cuatro cosas bien dichas al malhumorado tipo fuego. Lyd se quedó allí, tratando de quitarse el polvo que no se iba ni a la de tres.


—Espero que no acaben discutiendo como siempre.





—Oye, tarado, ¿se puede saber qué te pasa?


A Leif no le costó mucho encontrar a Firo, pues solo tuvo que caminar en línea recta hasta llegar a un pequeño claro que no había muy lejos de ahí. El charmeleon estaba sentado en el suelo, de brazos cruzados y rezungando, con una expresión que revelaba su más que evidente malestar.


—¿No me has oído? Mírame cuando te hablo —dijo mientras se aproximaba al tipo fuego. Ahora estaban a solo un par de metros, y Leif estuvo a punto de intentar llamar su atención de una forma menos pacífica, pero antes de hacerlo Firo abrió la boca.


—Ya, ya te oí. Cállate por un momento y déjame en paz —pidió antes de mirar hacia otro lado, como si no ver al arborícola le hiciera desaparecer de alguna manera. Leif se quedó un poco extrañado, pero en vez de hacerle caso se enfadó todavía más. 


—No, no te voy a dejar hasta que me digas qué hacemos aquí quietos. ¡Llevamos dos semanas sin movernos y sin intención de hacerlo y creo que nos merecemos algún tipo de explicación por tu parte!


—¡Te he dicho que te calles!


—¡Y yo que no me voy hasta que me respondas!


Firo volvió a darse la vuelta y miró a Leif. El tipo planta pudo ver en sus ojos que estaba realmente molesto y, si se fijaba, hasta un poco ¿decepcionado? ¿Pero decepcionado de qué, y por qué? ¡Si no habían hecho nada, y no habían hecho nada por su culpa! Estaba acostumbrado a sus actitudes infantiles pero eso ya era demasiado, ¿qué pretendía esa estúpida lagartija? Leif abrió la boca para decirle todo lo que pensaba pero antes de que pudiera soltar la primera palabra alguien se le adelantó.


—¡Fiiiiirooooo!


La expresión de Firo cambió radicalmente al oír esa voz. Del enfado y del malestar pasó al asombro y el miedo, algo que sorprendió enormemente a Leif, pues no se explicaba como una niña podía causar ese efecto en el tipo fuego.


—¡No! ¡Es Cinna! —gritó el charmeleon mientras miraba hacia todos los lados frenéticamente— ¡Ella no me tiene que ver! ¡No hoy! ¡Di que estoy ocupado entrenando! —exclamó antes de esconderse en la maleza, entre la que destacaba como un magikarp shiny entre cien normales, pues el naranja de su cuerpo no se fundía del todo bien con el verde claro de la flora. Leif suspiró, colocó una roca que había por ahí cerca delante de él y se sentó encima de ella, apoyando su mentón en una de sus palmas con gesto aburrido. Siempre le tocaba a él salvarle el trasero, y encima no le había dado ningún tipo de explicación. Tenía un morro que se lo pisaba.


—¡Leif! ¡Leif! —le llamó la pequeña hada en cuanto sus ojos dieron con él. Leif le devolvió la mirada— ¿Has visto a Firo? Llevo todo el día buscándolo.


—No, todavía no he tenido la desgracia de cruzarme con ese tarado —mintió algo molesto—. ¿Por qué? ¿Ha hecho algo ahora? —La pequeña agachó la cabeza y juntó sus manos. Parecía afligida por algo y eso hizo que el desagrado de Leif disminuyera y sus ojos se abrieran un poco, expectantes.


—No, bueno, es que… —Cinna se dio unos segundos e inspiró hondo antes de responder— Él suele ser el primero que me felicita en mi cumple pero todavía no me ha dicho nada. ¿Crees que me está evitando? ¿Hice o dije algo que le molestó y se está vengando ahora? ¿O a lo mejor con tanto entrenamiento se le ha olvidado? —preguntó mientras levantaba la cabeza y le miraba llena de tristeza e incomprensión. Leif pestañeó dos veces al oír aquello pero antes de decir o pensar nada quiso asegurarse de que lo había entendido bien.


—Espera, ¿me estás diciendo que esa cabeza llena de humo todavía no te ha felicitado?


—No.


Leif no supo como reaccionar. Por un lado, quería lanzar la roca al otro lado del bosque y sacar a esa lagartija de su escondrijo para darle su merecido por ser tan despreciable y obligarle a felicitar a la pequeña en ese instante. Por el otro, algo le decía que Firo no haría algo así sin un buen motivo, y quería pensar por su bien que así era porque sino la lección que le daría sería de proporciones épicas.


—Bueno, veo que por aquí no está así que voy a seguir buscando. Si lo ves dile que venga conmigo, por favor.


—Vale, Cinna. Nos vemos, suerte.


La pequeña hizo un ademán de despedida y se adentró todavía más en el bosque. En cuanto se aseguró de que se había ido lo suficientemente lejos como para no verlos, Leif se levantó rápidamente de la roca y se deshizo de ella con un hoja aguda. Ahí estaba el charmeleon, tumbado y cubriéndose los ojos, como si eso le ayudara a pasar desapercibido.


—Pensaba que eras muchas cosas pero nunca que llegarías a ser tan ruin —La voz de Leif le hizo descubrirse y alzar la mirada—. ¿Qué demonios te pasa? ¿Por qué te escondes de la enana en el día de su cumpleaños? —Firo le hizo una seña para que bajara el volumen de la voz y se levantó de nuevo, mostrándose igual de molesto que cuando Leif le encontró.


—¡Porque todavía no he encontrado su regalo, tarado, y no voy a felicitarle con las manos vacías!


—¡Y a qué esperas para ponerte a buscar, idiota!


—¡Ya lo he hecho! ¡¿Qué crees que he estado haciendo con Lyd estos días en la cueva?! —Leif se rascó la sien y se encogió de hombros. Era una de las posibilidades que había estado barajando, y sabía que las probabilidades de que eso sucediera estaban cerca de ser nulas, pero después de su comportamiento se merecía una respuesta así.


—¿Serle infiel a Nari?





Vydra se encontraba a punto de tomar un trago de su sake cuando sus bigotes temblaron. Él abrió los ojos y frunció el ceño, un detalle que notó uno de los dos pokémon que se encontraban junto a él. 


—¿Qué pasa, Vydra? ¿Todo bien? —preguntó Taro mientras esquivaba un ataque de Taika. Los tres estaban teniendo una sesión de entrenamiento intensiva y era el turno de descanso del samurott, que parecía estar un poco preocupado por algo.


—Hmm, noto una ligera perturbación en el ambiente —se dijo a sí mismo, haciéndose una idea de lo que podía estar sucediendo. Dejó el vaso en el suelo y se levantó—. Vigilad mi sake mientras estoy fuera, que nadie beba de él.


—Entendido —dijo Taika mientras saltaba hacia atrás, totalmente sumido en el combate que estaba teniendo contra el garchomp.


El samurott emprendió su búsqueda sin más dilación y tomó el camino que llevaba al bosque. Solo tuvo que seguir las extrañas vibraciones que percibía, las cuales le llevaron a un claro del cual se podían oír algunos gritos y explosiones. Al entrar en este no le sorprendió ver quienes eran los causantes de estas, lo que le sorprendió fue que hubieran aguantado tanto tiempo sin pelearse. En otras circunstancias les habría dejado en paz pero aquella vez pensó que no podía tolerar ese tipo de comportamiento en un día tan especial como ese así que, con suma precisión, lanzó uno de sus ataques entre las cabeza de los dos combatientes, lo que hizo que los dos se detuvieran al instante, primero por la sorpresa de aquel ataque y luego por darse cuenta de que el samurott se encontraba ahí.


—Es peligroso jugar a las peleas en un lugar tan lleno de vida, una chispa de fuego puede resultarle letal a este ecosistema —se limitó a decir con la tranquilidad que le caracterizaba. Los dos le miraron y señalaron al otro, acalorados por la pelea que estaban teniendo hace poco y que había sido inesperadamente interrumpida.


—¡Ha empezado él! —gritaron los dos a la vez. Vydra se mantuvo igual de impasible ante aquellas declaraciones.


—En un combate no importa mucho quien lo empieza, sino quien lo acaba, ¿no creéis? —Firo y Leif se miraron, sorprendidos por la sabiduría de aquellas palabras. Dejaron de señalarse y bajaron los brazos a regañadientes mientras miraban en direcciones opuestas— Muy bien. No sé qué ha ocurrido pero ¿hay alguna forma de que podáis llegar a un acuerdo de forma civilizada?


—Espera, creo que antes tenemos que explicarle qué significa civilizada —dijo Leif, y a Firo le costó toda su fuerza de voluntad no caer en la provocación. Inspiró hondo para tranquilizarse y procedió a hablar.


—Me he pasado las dos últimas semanas buscando un regalo genial para Cinna pero lo único que he encontrado en esa maldita cueva ha sido tierra y decepción —se limitó a responder, aunque luego añadió algo más—. Y la lagartija esta se piensa que estuve haciendo cosas raras con Lyd.


—¿Lagartija? ¡¿A quién llamas lagartija?! ¡Lagartija! —Vydra asintió, haciendo caso omiso a lo último que se habían dicho.


—Ya veo. ¿Qué clase de regalo, si se puede saber?


—Verás, en la última ciudad en la que estuvimos escuché que hay una cueva en este bosque que tiene distintos tipos de gemas, entre ellas la acero. Esta sirve para aumentar un treinta por cierto la potencia del primer movimiento de tipo acero que se use, tras lo cual se consume, así que pensé que a Cinna le encantaría tener una —A medida que iba hablando la desilusión se iba adueñando de Firo, lo que hizo que se fuera quedando cabizbajo—. Pero no he tenido esa suerte. Pensé que Lyd podría ayudarme a encontrarla pero empiezo a sospechar que o se referían a otra cueva o se estaban tomando el pelo y esto me pasa por cotillear conversaciones ajenas —La desesperación le dominó por un momento y el charmeleon se cubrió la cara con los brazos, preso del pánico—. ¡Y ahora ha llegado el día y no tengo nada! ¿Qué clase de líder soy? ¡Cinna se va a quedar tan decepcionada! ¡No voy a poder darle el regalo que tanto se merece!


Leif y Vydra se miraron. Ahora entendían la causa de su malhumor y les alegraba saber que la solución era bastante simple. El arborícola tomó la iniciativa y dio un paso al frente, preparándose para hablar.


—Oye, a lo mejor me equivoco —empezó inseguro, sin saber muy bien si Firo le haría caso—. Pero Cinna parecía realmente afectada porque no le habías dicho nada. Sinceramente, creo que lo único que quiere es pasar un día divertido contigo, seguro que prefiere que os vayáis a hacer el tonto por ahí a una gema que desaparecerá al primer uso que le dé.


—Leif tiene razón —dijo Vydra mientras asentía—. Ha estado toda la mañana buscándote y lo único que quería era que la felicitaras para poder empezar la fiesta. Seguro que te está esperando donde sea que esté.


—¿Vosotros creéis? —preguntó mientras dejaba de cubrirse. Los dos asintieron y Firo sintió que por primera vez en mucho volvía a sentir tranquilidad, un gran peso se le había quitado de encima. Si Vydra lo pensaba tenía que ser cierto, lo cual significaba que no podía quedarse quieto ahí como si nada, tenía una cosa que hacer y la iba a hacer en ese mismo instante. El charmeleon asintió para darse seguridad e infló el pecho— Está bien, entonces haré lo que tendría que haber hecho desde el principio. Leif, tú has sido el último que la ha visto, ¿puedes indicarme hacia dónde fue?


—Por supuesto —Asintió Leif, antes de dar un par de pasos y señalarles el camino—. Seguidme.





Ahí estaba, dando vueltas con la cabeza gacha, como si fuera un cachorro abandonado. A Firo se le encogió el corazón al ver a Cinna tan desanimada, y no pudo evitar que la culpa volviera a oprimirle el pecho.


—Venga, te está esperando —dijo el arborícola mientras le daba un empujón para quitarle la indecisión. Vydra asintió y Firo tomó aire antes de encaminarse hacia la pequeña, que todavía no se había dado cuenta de su presencia.


—Cinna —la llamó cuando se quedó a poca distancia de ella. La mawile alzó la mirada en cuanto escuchó que alguien la llamaba y sus ojos se iluminaron al ver quien era—. Ven, hay algo que tengo que decirte.


La tipo acero se quedó quieta en el sitio y no mostró ninguna señal de que iba a moverse. Firo supuso que tardaría una eternidad en volver en sí, así que fue él quien se puso a su lado y empezó a hablar.


—Para empezar lo primero. Feliz cumpleaños —El charmeleon se llevó una garra a la nuca y se la rascó con fastidio. Se sentía como un idiota pero tenía que continuar—. Perdón por haber tardado tanto en decírtelo, me pasé estas dos semanas intentando conseguirte un gran regalo pero no lo encontré y ahora tengo las manos vacías.  Quería darte el mejor regalo de todos y no solo no te he traído nada sino que me he pasado el día evitándote cuando eso no está nada bien, y menos en una ocasión tan especial para ti. Lo siento mucho, de verdad, perdona si te he hecho pensar que estaba enfadado contigo o algo.


Cinna siguió mirándole sin hacer nada. Firo se preguntó si no sería un ditto gastándole una broma, pero antes de que pudiera seguir pensando eso la mawile salió de su trance y fue directa a por él.


—¡Jo, por fin vienes! ¡Llevo todo el día buscándote! —exclamó mientras le daba un gran abrazo. Firo se lo correspondió al instante, aliviado porque al parecer Vydra y Leif tenían razón— ¡Pensé que la broma que te gasté la semana pasada te sentó muy mal y ya no querías saber nada de mí!


—No, no. Me enfadé de más porque no había forma de encontrar tu regalo y ya me estaba desesperando.


—Menos mal. Aunque supongo por lo que dices que no habrás leído mi nota.


—¿Qué nota? —Firo se separó y miró a Cinna sorprendido. Ella soltó una risita y procedió a responderle.


—Como te ibas a investigar con Lyd y no querías que nadie te molestara, lo cual me quedó muy claro después de ver como reaccionaste con mi broma, te dejé una nota con lo que quería para mi cumple para que la leyeras.  ¿No la viste?


—Pues no, si te soy sincero, tenía la cabeza en otras cosas. ¿Qué ponía en esa nota?


—Que si hoy podíamos organizar una gran cena todos juntos y contar historias de miedo hasta más tarde de medianoche —Firo sentía que la alegría volvía definitivamente a él. Y pensar que ella quería algo tan simple, ¿por qué todos los problemas no tenían una solución tan sencilla? El charmeleon alzó el mentón y le dedicó una sonrisa radiante a la pequeña, pues se encontraba pletórico al ver que todo estaba bien, y quería compensarle lo ocurrido con creces.


—¡Por supuesto que podemos! ¡De hecho hoy dormir está terminantemente prohibido! ¡Nos pasaremos la noche despiertos contando historias!


—¡Y comiendo bayas asadas!


—¡Y asustando a Leif!


—¡Y cantando canciones de piratas!


—¡E investigando el bosque en total oscuridad!


—¡Y por fin probaré el sake de Vydra!


—Ah, no, eso sí que no —dijo Firo mientras se ponía un poco serio—. Ese tipo de bebidas se reservan hasta que seas una pokémon hecha y derecha. ¡Nada de alcohol en esta fiesta jovencita!


—Oooh… Bueno, por probar no perdía nada —dijo mientras se encogía de hombros—. ¡Me basta con que haya una fiesta! ¡Y todos están más que invitados!


—¡Pero antes tenemos que asegurarnos de que tenemos todo lo necesario!


—¡Pues vamos a buscarlo!


Firo y Cinna chocaron las palmas y se fueron corriendo juntos de allí, gritando y riendo en busca de varios materiales mientras entonaban cánticos que solo ellos conocían. Leif y Vydra les miraron desde la distancia y sonrieron, contentos y agradecidos de que todo hubiera salido bien.


—Ese cabezahumo, hace las cosas más difíciles de lo que son. Me alegra que al fin se haya podido solucionar todo —dijo Leif y Vydra asintió, satisfecho. Aun así el tipo planta vio que la expresión del tipo agua se ensombreció durante unos instantes y fue algo por lo que no pudo evitar preguntar—. ¿Pasa algo?


—No. Mis bigotes se han movido —dijo mientras miraba hacia ambos lados y luego se relajaba—. Pero no pasa nada, serán imaginaciones mías o las vibraciones que van dejando esos dos —se dijo a sí mismo intentando tranquilizarse. Después de todo, ya no había motivos por los que preocuparse, Firo y Cinna estaban como siempre y esa noche les esperaba una gran celebración. ¿Qué podía ir mal?





—Uf, increíble como se nos pasó el día —dijo Taro cuando el combate contra Taika llegó a su fin. El tipo fuego asintió, mostrándose de acuerdo con su compañero de equipo.


—Ya te digo, amigo —coincidió Taika mientras se secaba el sudor de la frente con su brazo. Había sido agotador e intenso pero sentía que había aprendido mucho del garchomp, y que gracias a él mejoraba a pasos agigantados. Fue a por un poco de agua para hidratarse y en ese entonces se dio cuenta de que Vydra no había vuelto, lo que le hizo tener la sensación de que los dos se habían olvidado de algo—. Oye, ¿qué fue eso que nos dijo Vydra?


—¿Vydra? ¿Nos dijo algo?


—Antes de irse.


—¿Antes de irse? ¡Ah, sí! Dijo que vigiláramos su sa- —El puro horror se dibujó en el rostro de Taro, lo que hizo que Taika dirigiera su mirada hacia donde estaba mirando su amigo. Un escalofrío le recorrió la espalda, al ver que el sake del samurott no estaba por ninguna parte—. Oh, no.


—Bueno, calma, tranquilo. No tiene por qué haber pasado algo malo, a lo mejor se ha evaporado, o Lyd ha tomado un sorbo, o Andros, o-


—¡Chiiiicooos! ¿Ya habéis acabado? —preguntó una voz alegre y cantarina. Los dos pokémon miraron temerosos los arbustos, pues de ahí provenía la voz, que acabó materializándose en una de sus peores pesadillas. Ziel apareció frente a ellos, totalmente sonrojada y trastabillando, tratando de controlar su risa floja— Tenemos que hacerle la mejor fiesta del mundo mundial a Cinna, ¡ya se ha reunido con Firo así que ahora nos toca a nosotros! ¡Vamos a hacer una gran cena para celebrarlo cuando vuelvan!


—Eh, creo que primero tendríamos que calmarnos un poco —dijo Taro en cuanto vio que la gardevoir ya estaba usando sus poderes para reunir una gran cantidad de leña a su alrededor, que un poco más y acaba con todos los árboles de la improvisada zona de entrenamiento. Taro tragó saliva y se acercó a ella, le tocó el hombro izquierdo e hizo que le mirara a los ojos—. Eh, Ziel, sé que tienes buenas intenciones y lo apreciamos, de veras, pero creo que tienes que relajarte un poco.


—¿Crees que no lo estoy haciendo bien? —preguntó la gardevoir frunciendo el ceño. Toda su alegría desapareció en cuanto hizo ese interrogante y Taro sintió que la muerte estaba muy cerca, lo que le dejó paralizado en el sitio. Él no supo muy bien qué responder así que Taika acudió en su rescate.


—No, Ziel, lo estás haciendo de maravilla. Lo que Taro quería decir es-


—¡PUES HACEDLO VOSOTROS SI TAN FÁCIL CREÉIS QUE ES! —gritó antes de lanzarles toda la leña que había recolectado. Taro y Taika trataron de esquivarla pero estaban tan cansados por el entrenamiento que recibieron todos los golpes de lleno. Sintieron que la consciencia estuvo a punto de abandonarlos cuando sus espaldas tocaron el suelo pero, antes de que eso sucediera, escucharon perfectamente como el hada se iba tarareando de allí, como si nunca hubiera estado enfadada y su única preocupación fuera preparar una gran celebración aquella noche.


—¿Qué… acaba de pasar? —preguntó el incineroar, sintiendo que toda su vida pasaba delante de sus ojos.


—Cometimos... un gran error —respondió Taro antes de soltar un quejido. Cerró los ojos e inspiró hondo, con la esperanza de que el dolor se calmaría un poco gracias a eso—. Perdónanos Vydra y feliz cumpleaños Cinna. Espero que la loca esa no te lo arruine.
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#2
[Imagen: O2nqsZy.jpg]

Jajaja c mamo
Hic sunt dracones

[Imagen: coURMrK.gif] 
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#3
Mostrar Lagartijas ebrias
Nooooooo, muchas gracias Saku, de verdad, de corazón, de alma, de palta[?????] Amé el fic como no sabes, no se que más decir porque creo que te dije todo por privado pero de verdad, de verdad muchas gracias, me encantó como representaste a cada uno de los mensos que apareció, desde Firo dándole más envergadura a los problemas hasta los peleones de Taro y Taika, de verdad muchas gracias pikaowo el chiste de la fidelidad de Firo me hizo reír como bestia así como el de Ziel ebria y la relación Firo-Cinna es justo lo que siempre he intentado hacer de hermano mayor-hermana menor

I love it <3
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#4
Vaya desastre que hizo ese pobre de Firo para conseguir un buen regalo. Pero bueno, a veces el mejor obsequio es la mera presencia. Too bad it won't help with the fire from later... Malicious
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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