Longfic- Entre entrenadores

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FranquiciaOtros
GéneroAventura
Resumen

Cuando los fantasmas del pasado, no dejan de perseguirte.

AdvertenciaViolenciaTrastornos mentalesNo consensual
#1
Advertencia:

Este fic no es una novelización y será de desarrollo lento, pero que eso no los engañe. Contendra temas fuertes y que quizás puedan incomodar. No creo llegar a escribir algo intolerable o que resulte ofensivo, pero prefiero advertir de antemano (ya que todo va a la mano de la historia y desarrollo del personaje, aunque no incumplire las reglas puede que tenga más puntos que los señalados en advertencia ^^)

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[Imagen: regiones-pokemon-y-japon_tdev.jpg]


Contexto:

Acompaña a Galen un personaje con un pasado un tanto incierto mientras intenta buscar algo de luz en su vida, sin perder la importancia de la oscuridad que recide en él.


Índice:

Prólogo: El Comienzo de todo.
Capítulo 1: Presentaciones
Capítulo 2: Sospechas molestas
Capítulo 3: Primeras batallas
Capítulo 4: La mala suerte de algunos
Capítulo 5:....
Capítulo 6:....

Nota final: Aquí apareceran muchos personajes, tanto de la franquicia como inventados por mí. Habló por todos cuando digo que hare el esfuerzo para mantenerlos en caracter y si esto por algún motivo no se mantiene, espero sepan comprender y disculpar. Seguramente sea en pro de un evento fortuito para garantizar la continuidad de la historia (habló por si a alguno le ofende ver a su personaje hacer/decir x o y cosa) y porque no me gusta tirar del poder del guión (aunque supongo que será inevitable)
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#2

 

 
Prólogo: El comenzo de todo
 

 


Un hombre mayor de cabello malva buscaba desesperado entre una pila de cuadernos, archivos y hojas sueltas. Soltó un gruñido exasperado, cuando se vio forzado a limpiar parte del polvo de sus manos en la bata de laboratorio que usaba, antes de tomar sus lentos y volverlos a ajustar en su nariz.

No muy lejos un joven de cabello y ojos azules lo observaba en silencio. Este esquivó con desgano cada nuevo cuaderno revisado que era descartado por el hombre mayor entre gruñidos bajos. Pero cada vez que esto ocurría, un golpe sordo resonaba en la habitación y levantaba el polvo acumulado o exparcia más papeles por el suelo.

— Abuelo... — Inició el joven

— ¡Saturn! ¿Qué te he dicho sobre llamarme así? — El hombre rugió y pisó fuerte en dirección del más joven — Ten más respeto por mí, tu nuevo líder ¿Has entendido?

Saturn entornó los ojos mientras cruzaba los brazos sobre su pecho y se recostaba contra el marco de la puerta. No apartó la vista del científico y de su ciclo aparente ciclo infinito, hasta que se hartó y decidió que debia dar fin a su repetitiva acción.

— Abuelo... deberías parar... —  Saturn intentó razonar El Sr. Cyrus no va a regresar y el Equipo Galaxia esta... — Arrugó el ceño y apretó los puños, aún sin ser completamente capaz de admitir la arruina — Han pasado tres años desde que desapareció y tú llevas el último excavando sin sentido en esos papeles...

Saturn no pudo más que suspirar, al ver como su abuelo no le prestaba atención y seguía con su frenética búsqueda. Estaba en un punto en el que se sentía agotado y quería dar fin a todo, ya no quería tener que seguir viviendo del modo en el que lo estaban haciendo en ese momento.

— Creo que ya es momento de tomar una decisión... — Saturn suspiró — Deberíamos pensar en el equipo y... — Dejó de hablar, al escuchar a su abuelo reír
 
— ¿Y despedirlos...?.

Saturn entrecerró los ojos, cuando su acompañante chasqueó la lengua y torsió su rostro en disgusto.

— ¿Crees que vale la pena perder todo lo que hemos logrado? Solo porque Cyrus no fue lo suficientemente bueno y dejó que un niño arruinara todo.

Saturn se estremeció ante la declaración y apretó la mandíbula mientras sentía como la impotencia se acumulaba en él. El hombre más viejo ignoró a su acompañante mientras tomaba un cuaderno viejo y desgastado, antes de comenzar a pasar las páginas de forma errática.

— Haré como que no escuche eso... Saturn susurró con los dientes apretados  Y solo diré que los chicos están cansados… los ánimos están bajos y sin un líder real…

— Es por eso que todos son débiles — De nueva cuenta el hombre interrumpio a Saturn.

— Charon… — Saturn soltó en advertencia, pero el hombre mayor lo siguió ignorando y continuó como si nada.

— Si te soy sincero… no sé porque Cyrus te hizo su mano derecha — Charon miró por encima de sus gafas al Comandante General — Viendo lo que ayudaste en el momento más crucial... dejas mucho que desear, pero… eso es solo uno más de sus errores.

Saturn se tensó y sus dedos arañaron la tela de su uniforme, ira burbujeando dentro de él. Sus ojos azules se centraron en el otro humano del lugar, cuando una sensación desagradable recorrió su espalda, al ver a Charon dedicarle una sonrisa retorcida.

— Sabes… No necesitamos a Cyrus — Charon declaró — Yo soy mejor líder que él, ya que no voy a cometer los mismos errores.

Saturn dio un paso atrás, sin reconocer a la persona delante de él

— Yo no permitiré que nadie interfiera en mis planes ni mocosos ni ineptos ¿Has entendido, Saturn?

Para este punto, Saturn decidió lo más sensato y retrocedió lentamente. En silencio se tragó sus pensamientos y simplemente le dio una última ojeada al maniático hombre, antes de darse vuelta y retirarse.

— Recuerda Saturn, tu nuevo líder es Charon... y espero que sepas mantener tus lealtades, porque los débiles como tú no tendrán otro medio de salvación.

Saturn se detuvo incapaz de creer las palabras del que era su camarada y abuelo, así que apenas se recompuso y retomó su retirada a paso apresurado. Ni siquiera miró al recluta con el que tropezó y que parecía llevar más documentos al científico, simplemente se perdió por los pasillos oscuros de su refugio improvisado e intentó apartar la inquietud que comenzó a devorarlo lentamente.

— ¿Qué debo hacer Sr Cyrus...? — Saturn preguntó a nadie, cuando estuvo dentro de la seguridad de su cubículo y seguro que nadie podría escucharlo.




Un barco procedente de Hoenn desembarcaba en Ciudad Olivo y entre la multitud de turistas que descendían, se encontraba un joven entrenador. Usaba lentes oscuros para ocultar sus ojos de color miel, algo tan inusual en la región que había convertido su viaje en un acoso constante.

Sacudió la cabeza para espantar las situaciones incomodas por las que tuvo que pasar, antes de suspirar y observar con cierto interés su alrededor. El objetivo de su viaje era descansar y no pensar, así que con esa meta en mete comenzó a caminar en dirección de la Ciudad portuaria.

Por primera vez no tenía un plan y estaba tomando la oportunidad como una nueva aventura. Una en la que era menos inocente y entusiasta que cuando la hizo años atrás.
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#3
Y… no entiendo nada. O quizás entiendo un poco. No sé.

Honestamente no recordaba que Charon y Saturn fueran parientes… claro que jugué Platino por última vez hace tres años y recuerdo bastante poco. 

Por un lado, la relación antagónica que se perfila entre Saturn y Charon es bastante interesante… en especial porque el viejo hijo de puta nunca me cayó bien pero relacionarlos más hace que el conflicto se abra a otros matices…

Y eso es todo lo que puedo decir. Supongo que el chico que salió al final es el tal Galen, aunque no tengo ni idea de cómo vaya a relacionarse con la trama de Sinnoh (que justo llegó a Ciudad Olivo, que por lo menos guarda cierta relación con Ciudad Marina). Sea como fuere, aún es muy pronto para especular. Espero al siguiente capítulo para decir más.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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#4
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Se me hace interesante el como repercutirán las acciones de Charon y Saturn, además de como eso va a converger con el protagonista en cuestión, Galen que supongo es el joven del final. Me generó una incertidumbre para querer saber que más sucederá, nada más que escribir.
Ah, y bienvenida a la cueva, espero que lo pases muy bien aquí.
                                         [Imagen: u5rXkYn.jpg]
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#5
 



Capítulo 1 – Presentaciones

 




El joven se encontraba en Ciudad Cerezo, una pequeña localización apartada y lo suficientemente reducida para dudar su clasificación como Ciudad. Estaba sentado a la orilla de un lago oculto entre el bosque circundante, una sección apartada que siempre parecía estar desierta. Apenas llegó a la ciudad portuaria e hizo los papeles pertinentes, se trasladó a aquel retirado lugar en un intento por mantenserse en un entorno tranquilo.
 
Cerró los ojos, antes de dejarse caer sobre la hierba para cruzar los brazos sobre su cabeza. El viento sopló con suavidad agitando su cabello azul mientras el aroma floral del campo cercano innundaba sus sentidos y de forma inconsciente relajaba su cuerpo.

Ahora entendía cual era el atractivo del lugar y porque parecía ser un punto de interés a pesar de no contar con ningún edifcio de importancia reseñable. El escenario de un pueblo rodeado de flores le resultaba sumamente familiar y a la vez nostalgico, hasta llegar al punto de preguntarse si aquí también se usaba la miel para atraer a Pokémon de paladar dulce.

Volvió a apartar los recuerdos, casi con disguto y en cambio se centro en lo que podía escuchar desde su posición. Las hojas meciéndose, el suave movimiento del agua, el revoloteó casual de algún Pokémon salvaje por las cercanías. Todo le resultó agradable y normal, hasta que un gimoteo captó su atención.

Por pura curiosidad volvió a sentarse y buscó la fuente del ruido. No se sorprendió, al ver a una niña difusa entre los árboles ni del pequeño Pokémon verde que la acompañaba.
 
Conocia a ese Pokémon, sabía que era un Chikorita y que era un Pokémon raro a la par que típico para ciertos niños que gozaban con el privilegio de iniciar su aventura con "Pokémon Oficiales". El joven dejó que una sonrisa tirara de sus labios mientras el recuerdo de su propio inicio de viaje hace 8 años y con un Pokémon poco recomendable, pero tan rápido como se sumergio en ello lo sacudio.

Lo que menos quería era recordar y dejar que pensamientos indeseados se filtraran en su mente, pero parecía que todo lo que podía hacer era mirar con nostalgia y eso solo lo exasperaba. Finalmente soltó un suspiro y volvió a dejarse caer en la hierba mientras ocultaba su rostro debajo de su brazo y estiraba su cuerpo de forma perezosa.

Se giró sobre su costado y cerró los ojos dispuesto a descansar mientras se olvidaba de su entorno. Estaba a punto de quedarse dormido, cuando escuchó el crujido de la hierba cercana y los pasos apresurados que lo causaron, así como un jadeo poco disimulado del causante.

Volvió a abrir los ojos y con cierta flojera, se apoyó sobre un codo para poder visualizar a su repentino visitante. Frente a él y apenas un par de pasos de distancia, se encontraba la misma niña que había visto al otro lado del claro oculto.

Sus grandes ojos marrones lo observaban con curiosidad y algo de temor, pero lo que más llamó la atención del joven fue el gran y extraño gorro blanco que la niña llevaba sobre su cabeza. El accesorio era sumamente llamativo y disonante en comparación con la complexión de la niña, quién era demasiado delgada y pequeña.
 
— Uhm… ¿hola? — La niña saludó temerosa con el Chikorita a sus pies.
 
No sabía como exactamente habían llegado allí, pero podía intuir que estaba teniendo una carrera con su Pokémon y en las prisas ambas ingresaron al claro por error. Por lo que su comportamiento temeroso no era extraño, si tenía en cuenta que se encontraba en un callejón natural y que él era un completo extraño.

Así que se enderezó hasta quedar sentado y no parecer tan intimidante a los ojos de la intranquila niña.
 
— Buen día — Regresó el saludo con una pequeña sonrisa.
 
El joven aprovechó su nuevo posición para detallar mejor a la niña que por su estatura y apariencia no parecía tener más de 12 años, demasiado baja y delgada para pensar otra cosa. Todo en ella gritaba que era una novata, así que se no tuvo que razonar mucho para hacerse a la idea de porque lo miraba con tanta intensidad y curiosidad.

El Chikorita a los pies de la niña se sobresaltó y tensó, cuando el joven se puso de pie para sacudir sus pantalones y chaqueta dejando muy clara la diferencia de tamaños entre ambos entrenadores. Miró momentaneamente al Pokémon en busca de alguna señal alarmante, pero pareció relajarse junto con su entrenadora.
 
— Aunque no soy nativo de esta región, puedo decir que con ese Pokémon... ¿estás iniciando tu viaje? — Rio al escuchar el jadeo sorprendido de la chica que aún seguía manteniendo una distancia cautelosa.
 
— Uhm… No, se equivoca.

El chico dejó de reír y parpadeó desconcertado

— Estoy haciendo un recado, yo… no puedo iniciar mi viaje sin una Pokédex.
 
El joven entrecerró los ojos y bajó la mirada para perderse momentaneamente en sus pensamientos. Esto le dio margen a la niña para poder observar más de cerca al otro entrenador y como era de esperarse lo que más llamó su atención fueron los ojos de color inusual del mayor, así que terminó por acercarse de manera inconsciente para poder apreciarlos mejor.
 
— ¿Eso es algún requisito en esa región...?

La niña parpadeó y el calor se instaló en su cara, al ser descubierta tras acercarse para buscar la mirada del otro entrenador.
 
— No, realmente… — La chica susurró avergonzada mientras retrocedia un par de pasos — Es un requisito impuesto por mi madre y el profesor...
 
Los ojos de la pequeña volvieron a centrarse en el chico frente a ella, antes de que su postura nerviosa se enderezara y tendiera la mano.
 
— ¡Mucho gusto! Soy Lyra Soul de Pueblo Primavera y está es Chika — Señaló al pequeño Pokémon a sus pies — ¿Usted es… ?
 
El joven intercambió la mirada entre la mano ofrecida y la niña con una sonrisa nerviosa. No tardó en corresponder el gesto con un suave apretón entre sus manos y una sonrisa amble.
 
— Un gusto Lyra, Soy Galen Archaic de Ciudad Eterna.

Lyra ladeó la cabeza y entrecerró los ojos, abriendo y cerrando los labios.
 
La repentina acción causó gracia a Galen que no pudo evitar reír, a pesar de ser consciente de la cara disgustada y avergonzada de que Lyra le estaba dedicando.
 
— ¿Ciudad Eterna…? — Lyra desvió la mirada — No me suena a una ciudad de Johto... — Se llevó la mano a la barbilla — ¿Quizás eres de Kanto?

Galen sacudió la cabeza, aun riendo.
 
La duda de la niña parecía genuina, ya que si decía la verdad al asegurar que todavía no comenzaba su viaje, significaba que era demasiado joven o inexperta para conocer algo más que su propia región. La mueca en el rostro de la pequeña pareció agravarse mientras tomaba en brazos a su Chikorita y lo apretaba contra su cuerpo, así que el joven se forzó a recomponerse y tomar una actitud más adecuada.
 
— No es ni de Johto ni de Kanto, sino Sinnoh — Galen miró de reojo a la niña, solo para ver como tanto ella como su Pokémon le brillaban los ojos con obvia curiosidad — Veo que tienes un vínculo bastante fuerte con ese Pokémon ¿Estas segura que no estas por iniciar tu viaje?
 
Lyra se encogió con una pequeña sonrisa en sus labios mientras Chikorita soltaba un chillido alegre y se frotaba contra la mejilla de su entrenadora.
 
— Es verdad que aún no inicio mi viaje, pero me alegra escuchar eso... — Lyra dio un rápido vistazo a la ruta detrás de ella, antes de volver a enfrentar al joven frente a ella — Sr. Archaic.
 
— Por Arceus... ¿Parezco tan mayor? — Galen sonrió con incomodidad — Está bien si solo me llamas Galen, así que... ¿En qué puedo ayudarte?
 
Lyra asintió en comprensión y depositó a Chikorita en el suelo

— No quisiera molestarlo más de lo necesario, pero… — Lyra se movio incomoda en su lugar — ¿Podría indicarme donde vive el Sr. Pokémon? Estuve intentando preguntar, pero nadie me dio una respuesta clara.
 
— Uhm… — Galen vaciló ante su propio desconocimiento de la región — Como dije soy de Sinnoh…
 
El problema estaba en el rostro desanimado que mostró la niña tras su declaración y que solo hizo que sintiera pena por ella. Se maldijo internamente por ser tan blado, antes de recobrar su sonrisa y agregar.
 
— Aunque puede que haya visto a esa persona... — Galen notó como su declaración hizo que la expresión de Lyra cambiara por una alegre.

Galen se llevó una mano a la barbilla e hizo memoria para ver si entre la lista de personalidades que fue forzado a conocer estaba un tal Sr Pokémon. No quería arruinar las pequeñas esperanzas que la chica parecía estar depositando en él, pero nadie llegaba a su mente y eso era extraño si tenía en cuenta su trabajo.

Entonces un recuerdo de un par de días atrás le dislumbró a un hombre vestido de forma llamativa, algo demasiado formal para la zona semi-rural y que a pesar de todo daba la sensación de familiaridad con las personas del lugar. Era un hombre mayor que había pasado a comprar algunos suministros básicos, pero que logró llamar su atención por esa vestimenta inusual.
 
— Creo que se de quién hablas — Galen desplegó el Pokégear en su muñeca y navegó por las opciones hasta dar con la aplicación del mapa — Si no me equivoco, que espero que no, hay una cabaña en lo profundo de esta ruta y ese debe ser Sr. Pokémon
 
Lyra se acercó a Galen para observar el punto indicado y casi al momento se encogió abatida. Esto llamó la atención de Galen que miró a Lyra de reojo mientras esta se alejaba a paso lento y temeroso en dirección a la ruta señalada.
 
— Sabes que mientras Chika este contigo no te pasara nada ¿verdad? — Galen pronunció la frase que muchas veces escucho en su niñez, aunque lo preocupó el asentimiento vacilante que recibió como respuesta — ¿Qué te molesta?

— Los Pokémon salvajes no son el problema, sino los entrenadores... — Lyra suspiró y miró a su Pokémon — Aunque tengo tiempo con Chika… no sé si esté lista para una batalla real — Se agachó y cepilló la cabeza de su pequeña compañera.
 
— Comprendo el sentimiento, ya que también tuve miedo en mi primera batalla Pokémon — Galen recordó el momento con cariño — Pero te aseguro que no tienes que preocuparte por nada y ese miedo pronto lo perdera o terminara por transformarse en determinación.
 
— Eso espero…— Lyra dedicó una sonrisa tensa a Galen.
 
Lyra balanceó su peso sobre sus piernas y se frotó el brazo con insistencia mientras reunía valor para dar el primer paso con Chika igual de ansiosa. Galen presenció la escena en silencio, antes de dejar escapar un suspiro y decidir que podía darle un pequeño empujón a la joven entrenadora. A fin de cuentas, él no tenía nada mejor que hacer y el hacer de escolta no sonaba tan mal en ese momento.
 
— Sabes... tenía planeado hacer una caminata — Galen dio un par de pasos y se detuvo junto a Lyra — ¿Qué dices si aprovechamos y te acompaño hasta esa cabaña?
 
Lyra miró sorprendida a Galen, antes de que sus ojos tomaran un brillo humedo. Galen pensó que la niña iba a ponerse a llorar, pero esta le dedicó una gran sonrisa y asintió con entusiasmo.

Esta vez fue el turno de Galen de sorprenderse, cuando Lyra lo tomó por la muñeca enguantada y tiró de él para dar el primer pasó dentro de la ruta con Chika siguiendolos de cerca.
 
— ¡Muchas gracias, Galen! ¡De verdad! — Lyra tarareó mientras evitaba hacer contacto visual y practicamente arrastraba al varón.

— No hay de qué, Lyra… — Galen notó que las manos de Lyra estaban frías y algo húmedas 

«Está nerviosa...» Pensó con diversión.

 
 




Lyra se detuvo vacilante y apretó la unión que tenía con el otro entrenador, antes de dar su primer paso dentro de la hierba alta. Una idea tardía paso por la mente de Galen mientras comprobaba las Pokéball que descansaban en su cinturón y hacía memoria de los Pokémon que traía consigo.

No creía que la zona ameritara ser tan cauteloso, pero si algo había aprendido con sus años de viaje y entrenamiento era que toda precaución podía ser poca. Vio como Chika saltaba dentro de la vegatación con más confianza que su entrenadora, algo que lo desconcerto momentaneamente hasta que sus dedos tocaron papel duro en su cinturón.

Confundido sacó el objeto para encontrar con una guía que había olvidado que poseía y aprovechó para revisarla mientras se dejaba guiar por la pequeña entrenadora. Confirmó con cierto alivio que sus sospechas eran ciertas y que al final de la ruta se haya la casa del Sr. Pokémon.
 
— Eres entrenador ¿cierto?

La repentina pregunta de Lyra hizo que Galen dejara de leer y le prestara atención.
 
— Sí, soy entrenador nativo de Sinnoh. Aunque he estado viviendo por un tiempo en Hoenn — Al ver la expresión emocionada de Lyra, Galen agregó divertido — Ahora he venido para conocer un poco Johto y quizás Kanto.
 
— ¡Wow! seguro conoces muchos lugares... y Pokémon — Lyra hizo un puchero y bajo la mirada para darse cuenta que aún sostenía al otro entrenador por la muñeca — ¡Bienvenido a Johto! — Soltó la mano del varón mientras levantaba las suyas y sonreía con nerviosismo — Y lamento... haber agarrado tu mano así.
 
La acción llamó la atención de Galen y le causó gracia la timidez que podía expresar la entrenadora novata.
 
— Gracias y... no es malo buscar seguridad cuando se está nervioso — Galen se detuvo y ofreció su mano — Si aún te sientes insegura puedes seguir tomando mi mano, no me incomoda, Lyra.
 
Lyra pareció entrar en una pequeña crisis que a Galen le causó gracia y pena por igual, así que decidió no molestarla más y simplemente retiró su mano, antes de sonreír y sacudir la cabeza de un lado a otro. Galen admitió en silencio que la niña era adorable y que no se arrepentía de acompañarla.
 
— Será… mejor apresurarnos ¡No quiero tomar tanto de tu tiempo! — Fue la excusa que soltó Lyra, antes de apresurarse a tomar la delantera.
 
De repente unos gritos de batalla Pokémon se escucharon desde la distancia, pero a penas fueron captados por Lyra detuvo su pequeño trote. La acción repentina hizo que Galen tropezara con ella y tuviera que sostenir el cuerpo tenso de Lyra para que no cayera contra el suelo.
 
— ¿Estás bien? — Galen preguntó preocupado.
 
— No es nada… — Lyra sacudió la mano como para restar importancia al asunto, antes de forzarse fuera del agarre del varón y caminar un par de pasos rígidos.

Los gritos se hicieron más nítidos a medida que se adentraban en el bosque, hasta que finalmente se revelaron los dos niños que estaban teniendo un combate entre un Ratatta y un Pidgey. Galen observó divertido el encuentro entre los dos entrenadores principantes que erraban en sus comandos por su nerviosismo y solo confundian a sus Pokémon.
 
Galen solo dejó de restar atención a la batalla, cuando sintió la presión de un par de delgados brazos sobre el suyo y como el pequeño cuerpo de Lyra, se presionó contra su costado. No dijo nada respecto al extraño comportamiento y solo se limitó a continuar caminando mientras hacía de barrera entre la niña y la batalla que parecía no querer presenciar.

Podía entender que un entrenador novato tuviera miedo a enfrentarse contra otro por la novedad y la inexperiencia, pero sentir el cuerpo tembloroso junto a él, solo lo inquietó. Se preguntó si ella tuvo alguna mala experiencia en batalla en el pasado o si simplemente aún no tenía una y estaba temiendo de alguna forma encontrarse en el peor escenario posible cuando el momento llegara.
 
— Lyra... — Galen llamó la atención de la temerosa niña — Entiendo que tengas miedo, pero no debes temer a las batallas, porque tu Pokémon ansia batallar
 
Lyra parpadeó entre confundida y sorprendida mientras miraba de reojo a Galen, sin comprender del todo sus palabras. Pero cuando bajo la mirada y se topo con su Pokémon, no tardó en darse cuenta de como Chika observaba la batalla.

El Pokémon estaba tan concentrado en el evento que tropezaba sobre sus propios pies y aun así se negaba a apartar sus grandes ojos del encuentro. Lyra hizo una mueca ilegible, antes de suspirar y asintir en comprensión.
 
— No... tengo miedo a las batallas — Lyra susurró, sin mirar al otro entrenador — Solo... no quiero que Chika se lastime.
 
Galen meditó la respuesta de la niña, antes de suspirar y palmear su cabeza hasta hundir ligeramente el gran gorro.
 
— Eso puede ocurrir, pero creo que también deberías considerar los sentimientos de tu Pokémon — Galen se detuvo y se arrodilló para quedar al nivel de Chika — Ella es tu compañera, así que no se quejará, pero no es justo que le niegues la experiencia por tus temores y más cuando ella parece entusiasmada con la idea.
 
Lyra miró a su Pokémon mientras este soltaba un chillido alegre, antes de dar un par de pequeños saltos cerca de sus pies. Terminó por arrodilarse junto a Galen y acariciar a Chika con cariño, al tiempo que este comenzaba a ronronear.
 
— Lo siento Chika... Debo ser una compañera egoísta y descuidada.

Chika brincó a los brazos de Lyra que rio, antes de alzarla por encima de ella

— Oye Chika ¿Quieres tener una batalla Pokémon?
 
El pequeño y tierno Pokémon verde chilló emocionado mientras se retorcia en las manos de su entrenadora.
 
— Te prometo que pronto tendremos una batalla Pokémon y que me comportare como un compañero digno — La determinación brilló en los ojos de Lyra.

Galen observó la escena en silencio y no pudo evitar recorar con diversión sus propios problemas al iniciar su viaje, aunque él no tuvo tanta suerte y se vio forzado a avanzar por si solo, sin recibir apenas consejos y cargando con un Pokémon problemático. Por instinto llevó una mano a su cinturón y acarició las Pokéball en él.

Lyra se incorporó con Chika aún en brazos y miró de reojo a Galen que parecía estár perdido en sus pensamientos. El calor volvió a acentarse en el rostro de la niña mientras pensaba en el tiempo que estaba haciendole perder al otro entrenador con sus problemas triviales, así que carraspeó para llamar la atención del varón.

— Gracias por tus palabras, Galen — Lyra agradeció con sinceridad mientras se inclinaba frente al joven — De verdad nunca pensé en como se sentía Chika al respecto y eso fue muy egoista de mi parte — Se lamentó — También discúlpame por estar robando tanto de tu tiempo.

— No es para tanto, Lyra — Galen se alarmó ante el gesto exagerado — Es algo que tarde o temprano hubieras notado.

— Si tú lo dices... — Lyra suspiró no muy convencida, pero de igual forma relajó su cuerpo y mente — Creo que tomare tu palabra...
 
Lyra intercambio miradas entre su Pokémon y Galen, antes de sonreír y volver a tomar la muñeca del desprevenido entrenador. Galen se sorprendido por la acción repentina, pero no opusó resistencia y solo se limitó a seguir el ritmo de la enérgica joven.


 




Fin del capítulo 1...


 




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Wiki: Como ya te comente por privado... Gracias por leer y lamento dejarte con tantas dudas, pero eso sera la esencia de este fic. Si son parientes, después de derrotarlo te lo revelan y Ciudad Olivo esta en Johto D:

Pyro: Gracias por la bienvenida y por pasarte por este fic. Espero disfrute de la historia que esta apunto de desarrollarse. ^^
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#6
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El personaje de Galen se me hace un enigma en cierto sentido. Me gusto mucho su interacción con Lyra, siendo bastante fluida y tierna de momentos, como también la misma Lyra, como definiste sus expresiones, reacciones y demás.
Estuve un poco preocupado por la niña, considerando las advertencias que pusiste antes y lo enigmático que resulta ser Galen como personaje.
Esperando apreciar también cuales serán las reglas y otros detalles del mundo que estas creando, que de momento se me hace interesante, esperando ver como acaba la pequeña aventura de Lyra y Galen.
Un agradable primer capítulo.
Nos leemos en otra ocasión.
                                         [Imagen: u5rXkYn.jpg]
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#7
 



Capítulo 2: Sospechas molestas

 




— ¡Al fin llegamos! — Lyra soltó a Galen y se dejó caer de rodillas en un gesto demasiado dramático.

— Exageras… solo fueron un par de horas — Galen miró divertido a la chica, cuando esta le dedicó un puchero junto con Chika.

Después de una caminata prolongada y algunas vueltas innecesarias, ambos entrenadores dieron con una cabaña de tejado marrón que se encontraba en la parte más profunda de aquel bosque. Sino fuera por el nexo disonente de metal que se unía a la madera y que seguramente servía como laboratorio para el Sr. Pokémon, la casa no resaltaría mucho entre la frondosa vegetación.

Chika soltó un chillido alegre, antes de brincar de manera inquieta entre los pies de su entrenadora y Galen. Lyra se limitó a reír del comportamiento enérgico de su Pokémon y se incorporó mientras sacudia su overol.

— ¡Muchas gracias por acompañarme, Galen! — Lyra viroteó feliz mientras miraba de reojo al entrenador mayor.

— No ha sido nada, así que no tienes que agradecer — Galen se encogió de hombros y metió las manos en los bolsillos de su pantalón —  Ha sido una caminata entretenida y una compañia agradable.

Ambos escucharon el crujir de una puerta al abrir, por lo que buscaron la fuerte del sonido con la mirada. Frente a ellos y en la entrada de la extraña cabaña se encontra el mismo sujero que Galen había visto en la Ciudad, solo que encima de su traje formal ahora descansaba una bata blanca.

— Uhm... — El hombre intercambio la mirada entre ambos jovenes — Con razón me pareció escuchar voces... — Carraspeó su garganta — ¿Puedo ayudarlos en algo...?

— Bueno... Uhm… — Lyra que de la impresión se había ocultado detrás de Galen, se separó temerosa y rebuscó en su mochila — El Profesor Elm me pidió que le entregara esto — Le tendió un paquete pequeño al hombre que lo miró confundido.

El hombre miró el paquete, antes de volver a fijarse en la joven.

— ¡Oh! Entonces tú debes ser Lyra ¿Estoy en lo correcto? — El reconocimiento pareció entusiasmar al hombre mientras aceptaba el paquete que la niña ofrecia — ¡Oh! Elm me habló mucho de ti, pero... ¿tú eres...? — Sus ojos se posaron en Galen.

— Soy Galen Archaic — Galen se presentó y esperó que el hombre no lo reconociera — Solo acompañaba a la chica hasta acá.

Se escuchó un jadeo desde el interior de la cabaña y al poco tiempo otro hombre hizo acto de presencia. Tanto Lyra como Galen se sorprendieron al reconocer al personaje ante ellos, pero Galen se recompuso primero e hizo un gesto a espaldas de Lyra para que el profesor permaneciera en silencio.

El dueño de la cabaña miró extrañado y desconcertado el gesto entre ambos hombres, así que buscó una explicación en su sonriente colega, pero este no dejaba de mirar entrenador mayor y parecía no tomarle atención.

— Pero miren nada más ¡Que sorpresa tan agradable! — El hombre mayor cambio de objetivo y se fijó en la chica que lo miraba con los ojos muy abiertos — El bueno de Elm no ha dejado de hablar de ti, así que es un placer conocerte por fin, Lyra — Mostró su mejor sonrisa — Soy Samuel Oak.

— Es… es un placer — Lyra aceptó temblorosa la mano ofrecida y la sacudió con torpeza — Uhm… vaya... no pensé conocer a una celebridad como usted mientras hacia un simple recado.

Galen escuchó el comentario tímido y observó como Lyra retrocedia hasta él para volver a aferrarse a su brazo en busca de seguridad. No pudo evitar que el gesto le sacara una sonrisa, pero desapareció al instante que sintió los ojos del profesor sobre él.

— ¿Me creerías si te digo que será más que eso, pequeña? — El otro hombre tarareó, antes de intercambiar miradas con Oak y sonreír — ¿Por qué no pasan y descansan un momento? Debió ser un camino largo —  Hizo un además al interior de la cabaña.

— No sé si debería — Galen se excusó, sin estar dispuesto a que alguno de los hombres lo delatara.

— Tonterías, Galen.

Lyra parpadeó un poco confundida por la aparente confianza del Prof. Oak al momento de dirigirse con el otro entrenador.

— Lyra... ¿Por qué no le dices que tomar un poco de té y descansar no le hara ningún mal a nadie? — Oak sonrió al notar la expresión irritada comenzaba a formarse en el rostro del joven y volvió a cambiar su objetivo a Lyra — Estoy seguro que estas cansada y sedienta después de tal camina...

Lyra apretó su agarre sobre el brazo de Galen mientras meditaba las palabras del profesor, antes de levantar la cabeza y mirar contrariada al entrenador.

— Uhm… Bueno... eso es cierto — Lyra murmuró — Yo no... creo que pase algo porque nos quedemos un momento, pero... Te prometo que lo compensare después… Solo ¿Por favor…?

Galen se tensó y observó receloso a la chica junto a él, pero terminó por ceder cuando tanto Lyra como Chika lo miraron con ojos llorosos y expresiones cansadas. Asintió no muy seguro de su decisión, pero dejó eso de lado al escuchar el gritillo alegre de Lyra que lo agarró por el brazo, antes de que pudiera reaccionar para meterlos a ambas denrto de la cabaña.

Oak y el dueño de la casa sonrieron divertidos por la escena, aunque ignoraron deliberadamente la mirada aguda y pesada que el chico les dedicó una vez pasó junto a ellos.


 




— Lamento no haberme presentado antes — El hombre se rascó la nuca avergonzado — Me llaman Sr. Pokémon y estoy encantando de conocerlos — Sonrió e hizo un pequeño gesto con la mano — Entonces iré a preparar el té y algunas botanas — Se giró y enfrentó al Profesor — Querido amigo, te los encargo.

Sr. Pokémon se perdió en el interior de la casa mientras Oak los guió a una sala amueblada, en donde los invitó a tomar asiento. Galen se sentia demasiado incomodo por la situación y más con la presencia del conocido profesor, pero se resignó al ver como Lyra tomaba asiento con Chika para después mirarlo expectante.

— ¿Ese Pokémon te lo dio el Profesor Elm? — Oak tomó asiento en el mueble frente a la pareja — Quien lo diría… elegista un Chikorita... ¿Te gustan los Pokémon tipo hierba?

— Uhm… no realmente — Lyra entrecerró los ojos y acarició al Pokémon en su regazo — Pero en ese momento me agrado mucho Chika y simplemente sentí que nos íbamos a llevar bien.

Como para enfatizar las palabras de su entrenadora, Chika soltó un chillido

— Y no me arrepiento de haberla elegido, aunque siempre me dijeron que hubiera sido mejor alguno un Totodile o un Cyndaquil — Lyra comentó con los ojos entrecerrados.

— Si… Generalmente los novatos rechazan el Pokémon de tipo planta de entre los iniciales, aún no entiendo por qué — Oak se rascó la barbilla y observó al otro entrenador en la sala — Un placer el volverte a ver Galen ¿Cómo te está tratando Johto?

Galen casi deja escapar un resoplido de frustración, cuando el Profesor le habló con tanta naturalidad, pero podía sentir la mirada curiosa de Lyra a su costado, así que solo podía quejarse mentalmente del astuto hombre.

— Apenas llevo dos días y no puedo dar un juicio tan rápido, pero… — Galen se encogió de hombros — Diría que bien... es una región bastante tranquila y pacifica... — Arrastró la última palabra.

— Me alegra escuchar eso — Oak asintió y volvió a fijarse en Lyra — Por cierto, Lyra... ¿Sabías que el Profesor Elm es conocido por ser una eminencia en la evolución Pokémon y que ha logrado muchos avances en la investigación de este enigma? Siempre me he interesado en escuchar sus teorías y comprobar si realmente son ciertas o no.

— Si… Algo he escuchado — Lyra hizo memoria de los monólogos que esporádicamente surgían de Elm y que compartía con ella las veces que lo visitaba en el laboratorio — Siempre anda buscando nuevas formas de evolución y… algunas veces se pierde en otro mundo, incluso se pierde en su laboratorio al igual que sus cosas.

Ambos rieron ante el comentario, pero la sonrisa de Oak no disminuyó, sino que se volvió más radiante mientras miraba al otro entrenador en la sala que permanecia tenso y alerta a él. Galen tuvo un mal presentimiento en el mismo momento que sus ojos se cruzaron con los del anciano, así que entrecerró los ojos dispuesto a objetar cualquier cosa que pudiera soltar, pero la expresión del hombre se suavizó y en cambio miró un poco más abajo de ambos.

— Elm fue el que descubrió las formas evolutivas de Eevee y también fue quien encontró otras cuatro que no requieren de piedras evolutivas — Oak usó un tono orgulloso.

Lyra miró con atención al Profesor

— Dos de ellas están ligadas al vínculo que tengas con tu Eevee y en el momento del día en el que acostumbren entrenar o que ocurra el evento.

— ¿Umbreon de noche y... Espeon de día? — Lyra preguntó algo dudosa

Oak asintió.

— Ethan me comentó algo al respecto — Lyra sonrió demasiado emocionada por haber recordado correctamente

— También descubrió otras dos formas relacionadas a la exposición con una roca de un terreno específico en Sinnoh — Tanto Oak como Lyra miraron a Galen — Si entrenas a un Eevee cerca de una roca hielo se convertirá en un Glaceon, pero si lo entrenas cerca de una roca musgo será un Leafeon — La sonrisa de Oak creció — Esto solo ocurre en la región de Sinnoh.

Galen casi siente su ojo temblar, al ver la sonrisa de Oak agrandarse

— Por cierto Galen ¿Cómo está…?

— Ya entendí… — Galen suspiró resignado a la emoción burbujeante que podía sentir a su lado.

Buscó en su cinturón una Pokéball azul y la arrojó en un espacio vacio de la pequeña sala.

— Sal y presentarte Lion — Galen soltó la Pokéball sin animos.

Un pequeño zorro verde con amarillo, emergió y miró de reojo el lugar

— Él es Lion un Leafeon y la evolución de Eevee de tipo hierba — Galen presentó a la eeveevolunción.

— ¿Eso es un Leafeon? — Lyra preguntó emocionada — ¡Qué lindo!

En su entusiasmo estiró la mano e intentó acariciar al Pokémon, pero Lion la rechazó con un golpe de la hoja de su cola, antes de brincar lejos de su alcance. Se sentó al otro lado del sofá junto a su entrenador mientras miraba con desconfianza a los demás habitantes en la habitación.

Galen le dedicó una mirada de reproche al Pokémon que solo resopló y lo ignoró. Conocia el temperamento de su Pokémon, así que se limitó a suspirar mientras se giraba y revisaba la mano de Lyra en busca de algún daño. Se sintió aliviado al no entrar ninguna herida o rosetón y casi agradecio que su Pokémon tuviera la decencia de ello.

— Eso es muy grosero hasta para ti, Lion — Galen regañó al Pokémon, solo para recibir otro resoplido y que este se acurrucara en su lugar — Discúlpalo, Lyra... Lion es un poco... huraño.

— No hay problema — Lyra sonrió al varón.

Lyra miró una última vez al Leafeon y centrarse en calmar al Pokémon preocupado en su regazo. Oak observó la escena con curiosidad y evito deliberadamente llamar la atención del varón.

— Lyra — Oak llamó a la entrenadora más joven — El profesor Elm aún busca nuevas formas de evolución y hay una que no ha podido comprobar del todo su veracidad — Pareció meditar momentaneamente — El hecho es que desconocemos que tanto afecta el establecer un vínculo o no con un Pokémon, ya que es difícil para nosotros tomar el tiempo y desarrollar un vínculo sincero, sin involucrar nuestros objetivos científicos.

— Sí, creo que tiene sentido — Lyra asintió.

— Lo que quiero decir, Lyra — Oak metió la mano en uno de los bolsillos de su bata y sacó un pequeño aparato que tendió a Lyra — El Profesor Elm quiere que lo ayudes con esa investigación, así que me pidió ayuda para alentarte y conseguir el permiso de tu madre — Rio al ver como la niña quedaba petrificada — Además que yo también me encargó de estudiar a los Pokémon y me interesaría que ayudaras a actualizar mi base de datos con las nuevas localizaciones que tienen en la zona.

Lyra se estremeció, sin apartar los ojos del pequeño aparato. La duda estaba visible en su expresión mientras intercambiaba la mirada entre el profesor y el entrenador a su lado, antes de extender una mano temblorosa y tomar el Pokédex. Galen suspiró por las intenciones de los profesores de aprovecharse de los entrenadores novatos, pero no pudo evitar sonreír, cuando miró a la niña prácticamente cohibida por la emoción.

— Felicidades, Lyra — Galen felicitó con sinceridad — Ahora nada impide que comiences tu aventura.

— Gracias… — Lyra gimoteó.

Galen no pudo más que petrificarse, cuando la niña se giró y lo abrazó. Lyra enterró su cara llorosa en el pecho del entrenador mayor, sin tomar encuenta que empapaba su chaleco y que este permanecia rígido entre sus brazos.

Galen apenas pudo recomponerse, rodeó a la niña en un abrazo vacilante e intentó reconfortarla. Todo hubiera quedado en un momento enternecedor, sino fuera porque recordó la presencia del Profesor en la sala y como este miraba con una gran sonrisa a la niña en sus brazos.

Sabía por experiencia que algo no estaba bien con esta situación, ya que los elegidos para ayudar con las "investigaciones" de este tipo nunca tenian un camino agradable, pero ya no podía hacer nada más que esperar estar equivocado y que esto fuera un acto genuido de bondar por parte del profesor con una entrenadora novata.

El problema estaba en que ya no era crédulo e inocente, así como era consciente de las implicaciones ocultas que podría traer a la niña tener posesión uno de esos aparatos, algo que no consideraba idóneo para alguien como Lyra. Recuerdos no deseados comenzaron a filtrarse y nublaron momentaneamente su juicio mientras miraba con intensidad al Profesor en el mueble cercano, quién se estremecio bajo el peso de su mirada.

No fue hasta que sintió la mano de Lyra arañar su chaqueta que parpadeó y recobró el sentido, antes de estrechar a la niña un poco más. No perdió detalle de la expresión preocupada Chika ni de la postura alerta de Lion a un costado y fuera de escena.

Finalmente volvió a fijarse en el Profesor Oak y en silencio le dedicó una clara advertencia. Oak se estremeció, su sonrisa vaciló bajo la mirada filada y peligrosa del joven, hasta la llegada oportuna del Sr. Pokémon que rompió el ambiente tensó. El hombre repartió el té y botanas, completamente ajeno a lo ocurrido, para dar paso a una conversación más agradable y esponjosa con la menor aún mocosa.


 




Fin del Capítulo 2...


 



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@Pyro Me gustaría decir que esta historia esta hecha para crear más dudas que respuestas y que la mayoría serán respondidas a lo largo de la misma historia (y las que no las respondere yo en el momento en el que surjan) así que esperó que te mantenga enganchado y poder disfrutar de tu compañia hasta el termino de la misma ^^
 
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#8
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Me causo mucha gracia la parte en que Lyra menciona que le dijeron que escogiera a Cyndaquil o a Totodile. totodile
Otro capítulo interesante donde al fin llegan a su destino, con Lyra al fin recibiendo su pokédex, así como también mostrar a un pokémon de Galen, que es Leafeon.
Por un segundo pensé que le había hecho una herida más grande a Lyra.
Me intrigó mucho la relación que existe entre el profesor Oak y Galen, como su pasado y como este último esta preocupado de que los profesores utilicen niños de 10 años para sus misiones y demás cosas, siendo algo que se ha visto por toda la franquicia en general, ya que se puede meter con alguna mafia o un grupo de activistas extremista, y en lo personal y en lo que yo he escrito, no resulta bien para esos entrenadores.
Me esta gustando mucho la dupla Galen/Lyra, bastante tierna y divertida de leer, esperando por lo que les deparara el futuro.
Sin nada más que escribir, nos leemos en otra ocasión.
                                         [Imagen: u5rXkYn.jpg]
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#9



Capítulo 3 – Primeras Batallas


 




Galen y Lyra emprendían su viaje de regreso a Ciudad Cerezo, aunque la joven no paraba de hacer pucheros.

— ¿Sabes que podrías haber avisado que no te gusta el té? — Lyra miró de reojo a su acompañante, antes de suspirar — Porque de saberlo no habría insistido en quedarnos, Galen.

— Lyra... seguramente si no nos hubieramos quedado no habrías recibido esa Pokédex — Galen puntunalizó sin mirar a la niña — Además que no me guste, no significa que vaya a morir por ello — Se encogió de hombros.

Lion lideraba el camino mientras era seguido muy de cerca por una Chika curiosa. El Pokémon inicial se mostraba sumamente curioso por el otro tipo planta, aunque este no parecía muy a gusto con este hecho y seguía mostrandose agresivo ante cualquier acercamiento.

A pesar de las muestras de rechazo que Lion estaba teniendo con los dos novatos, Galen sabía que su Pokémon no dañaría ni a la niña ni al pequeño Pokémon y que solo estaba marcando un límite de interacción entre ellos. No podía forzar a Lion a aceptar el afecto de Lyra, aunque esta última no parecía muy afectada por ello y en cambio se mostraba más entusiasta por seguir insistiendo.

— ¿En serio...? — Lyra se burló sacando a Galen de sus pensamientos — Porque tu cara de asco era tan obvia...

Lyra comenzo a reír ante el recuerdo de la cara asqueada de Galen, cuando le entregaron la taza humeante y después de dar un primer sorbo largo.

— Ah... ¿Te parece graciego, eh? — Galen sonrió dispuesto a molestar a la entrenadora más joven — Por lo menos... yo no estuve sorbiendo mocos con mi té.

Lyra dejó de reír para soltar un gemido y ocultar su cara detrás de sus manos, aún consciente de su exagerada reacción al recibir la Pokédex. De repente el pelaje de Lion se erizó y detuvo sus pasos para mirar a un arbustro cercano.

Galen también se detuvo y observó con interés a la misma dirección que su Pokémon, aunque no estaba muy preocupado por lo que pudiera salir. Lyra y Chika imitaron a los mayores, pero permanecieron espectantes ante lo que parecía iba a ocurrir.

— Uhm... — Lyra agarró el brazo de Galen, sin apartar los ojos del arbusto — ¿Qué pasa...?

Chika dio un paso al frente y se paró junto al otro Pokémon más viejo, incluso cuando no parecía muy consciente de lo que hacía, aún se colocó entre la amenaza y los entrenadores. Galen tuvo que aplaudir el gesto del pequeño e inexperto Pokémon que a pesar de todo estaba actuando de forma correcta.

El arbusto comenzó a crujir y de él salió un pequeño gusano marron con un pincho blanco en la cabeza. El Pokémon levantó la mirada y dejó a la vista una nariz redonda y roja, antes de soltar un chillido en dirección de los Pokémon y sus entrenadores mientras arruinaba todo el ambiente tenso.

— Bueno... — Galen puso sentir como Lyra temblaba ligeramente — Un aterrador Weedle aparecido... ¿Sería un buen oponente para inciar oficialmente tu aventura? — Tuvo que morderse la lengua para no reír del tope avance del gusano que parecía muy dispuesto a batallar con ellos.

Para sorpresa de Galen, Lyra tomó enserio sus palabras y se apartó de él para hacerle frente al Weedle. Su sugerencia había sido una broma, pero si ella quería tomarla enserio podría convertirse en una buena o mala experiencia.

— Muy bien... — Lyra tomó una respiración profunda — Esto será fácil porque Chika es fuerte — Su postura se hizo más segura — ¡Adelante Chika!

Ante la orden el pequeño Pokémon avanzó con enérgicos brincos y se detuvo frente al Weedle.

— Hojas navaja.

Galen observó pasivamente y esperó que el ataque ordenado hiciera poco o ningún daño al Pokémon insecto, lo que si no se esperaba era que este saliera disparado para estrellarse contra un árbol cercano y caer insconciente al instante. Parpadeó momentaneamente consternado por lo que acababa de presenciar, pero entonces recordó el comportamiento extraño de la joven y su temor por las batallas con otros entrenadores, así que era muy probable que este no fuera su primera combate y lo que sea ocurrio en aquel entonces era la causa de su temor.

Lion bostezó no muy interesado en el pequeño espectaculo mientras mantenía sus orejas alertas al entorno y al pequeño Weedle humillado. Galen también miró al Pokémon insecto con cierta preocupación, ya que era consciente de las posibles consecuencias que podría traer esa batalla, antes de fijarse en el bosque que los rodeaba.

— ¿Quieres capturarlo? — Galen dejó de mirar alrededor y se fijó en la niña a unos pasos de él.

Lyra parpadeó largamente, antes de sacudir la cabeza de un lado a otro.

— Aunque quisiera no tengo Pokéball — Lyra se rascó la nuca mientras sonreía avergonzada — Además no creo que este feliz si lo llevo conmigo, así que mejor que sea libre.

Chika comenzó a brincar entre los pies de Lyra mientras esta la acariciaba y felicitaba por su primera victoria como entrenadora oficial. Galen dejó de observar a la niña y en cambio se fijó en como el gusano recobraba la consciencia, antes de huir por el mismo lugar de donde había salido.

Entrecerró los ojos y rezó porque no ocurriera nada, aunque estaba muy seguro que nadie lo escucharía y que terminaría por pasar lo que temia. Suspiró ante las malas sensaciones que tenía y decidió observar a la novata con su Pokémon.

— Por cierto... — Galen caminó junto a la entrenadora para acariciar a Chika — No pude evitar notar que Chika tiene algo de experiencia — Observó como Lyra se tensaba a su lado — ¿Tiene tiempo contigo?

Lyra se incorporó de forma mecánica y comenzó a jugar con sus manos en un gesto nervioso, antes de enfrentar a Galen con la mirada.

— Bueno... Chika ya tiene conmigo dos años — Lyra rio nerviosa — Y hemos tenido batallas amistosas con Ethan — Su expresión se ensombreció — Siempre perdiamos y en una... Chika resultó bastante herida...

Galen permaneció unos segundos en silencio mientras estudiaba la expresión y reacciones de la joven.

— Ya veo... — Galen le dedicó una sonrisa comprensiva, al ver la mirada triste de la joven — Este Ethan... ¿Es algún conocido tuyo?

— Si... es un vecino y mi amigo de la infancia — Lyra comentó con cariño — Se supone que ibamos a empezar nuestro viaje juntos, pero me enferme unos días antes de que el Profesor Elm nos entregara nuestro Pokémon y no pude iniciar con Ethan, pero consiguió a alguien...

Galen procesó las palabras mientras miraba la expresión abatida de Lyra tras su última declaración. Chika pareció notar el estado de ánimo de su entrenadora, ya que se apresuró a demandar atención que Lyra regresó gustosa, antes de parpadear y buscar en los bolsillos de su overol.

Galen se estremeció ante la vista de la Pokédex y observó en silencio como la niña señalaba a los Pokémon para que el aparato cantara la información almacenada.

— ¡Ah...! — Lyra exclamó entre risas — Ahora entiendo todo... No sabía que los Leafeon fueran Pokémon evasivos — Sonrió al escuchar el resoplido del Pokémon — Supongo que tuviste suerte al encontrarte con Lion...

— No realmente — Galen sacudió la cabeza mientras cerraba los ojos y se cruzaba de brazos — Lo tuve desde que era un Eevee y evolucionó literalmente por accidente... — Se encogió de hombros — Será mejor que retomemos el camino.

Lyra asintió ante la sugerencia y ambos se pusieron en marcha mientras Lion volvía a tomar la delantera del grupo y Chika permanecía cerca de su entrenadora. Avanzaron en silencio por algunos minutos, hasta que Lyra no pudo con el aburrimiento y miró curiosa a su acompañante.

— ¿Lion es tu primer Pokémon? — Lyra se inclinó y cruzó las manos por detrás de su espalda.

Galen estaba a punto de responder, cuando escuchó el sonoro siseo de Lion. Por lo que buscó al Pokémon para encontrarlo con los caninos visibles y el pelaje erizado mientras mantenía la vista en el bosque que los rodeaba.

Desenganchó otra Pokéball de su cinturón, antes de interponerse entre la entrenadora y el bosque. Lyra que no sabía que estaba pasando, se acurrucó detrás de la espalda de Galen y observó como Chika miraba confundida a ambos mayores.

— Este es el motivo por el que mucho entrenadores evitan enfrentarse a los Weedle — Galen susurró lo suficientemente alto para que la entrenadora escuchara.

— ¿¡Qué!? — Lyra se alarmó — ¿Es mi culpa...?

Galen no tuvo tiempo de responder, cuando una sería de zumbidos comenzaron a escucharse y las copas de los arboles crujieron al ceder ante el paso de algo. Lyra soltó un chillido agudo, al ver a un grupo seis Beedrill zumbando enfadados y preparandose para atacar a la pareja.

Chika y Lion brincaron al frente, pero Lyra retrocedió asustada mientras se escondia por completo detrás del varón. Chika miró preocupada la vacilación de su entrenadora, así que dio un par de pasos atrás.

— Lion, usa hoja aguda — Galen ordenó.

Lion se avanzó a gran velocidad y destreza mientras usaba los árboles cercanos como soporte para tomar altura y atacar a los Pokémon insecto en el aire. Logró golpear a dos, antes de caer con gracia en el suelo y volver a brincar para esquivar los aguijones que iban en su dirección.

El zorro evitaba sin problemas los aguijones de los enfurecidos Beedrill, pero no lo dejaban atacar y los caidos comenzaban a salir de su estado aturdido. Galen pudo escuchar como más zumbidos comenzaban a hacerse presentes, antes de que otros tres Beedrill hicieran acto de presencia junto con los dos caidos que retomaban vuelo.

Lion reaccionó a los nuevos atacantes y brincó encima de ellos para llamar la atención a él. Siguió deslizandose entre las copa de los árboles, troncos y suelo mientras evitaba con gracia las arremetidas de los enloquediso insectos.

Galen suspiró ante el pequeño batallón que se estaba formando frente a él, antes de buscar a Lyra para encontrarla aferrada a su chaqueta. La chica temblaba, al tiempo que mantenía la mirada fija en los Pokémon salvajes e ignoraba los gimoteos de Chika.

— Oye Lyra ¿Puedes mirarme? — Galen intentó llamar la atención de la niña, pero esta lo ignoró — ¡Lyra!

La nombrada se estremeció y giró la cabeza hasta que sus ojos se encontraron.

— Tienes que calmarte ¿vale? — Galen sonrió con suavidad — Antes me preguntaste cuál era mi primer Pokémon — Hizo girar la Pokéball en sus manos — Creo que es buen momento para presentarlo — Su sonrisa vaciló — Solo... no te asuste ¿si? Puede parecer intimidante, pero... es mucho más agradable que Lion.

Lyra se estremeció al escuchar los ataques cercanos, pero asintió sin dejar de mirar al varón. Galen le regresó el gesto, antes de darse la vuelta y lanzar la Pokéball.

— Ginger, usa Garra dragón y dispersa a esos Beedrill.

Galen sintió como Lyra tiró de su chaqueta, cuando una especie de tiburón de pecho rojo y vientre amarillo emergió de la Pokéball con un rugido, antes de abalanzarse con los pinchos de sus alas recubiertos en un brillo verdoso contra el grupo de insectos aturdidos por el rugido. De nueva cuenta dos Beedrill fueron golpeados contra el suelo e incapacitados al instante por el tiburon de tierra que chasqueó sus fauces y dejó que las ascuas salieran en anticipación.

— Lanzallamas...

Galen observó indiferente como el ataque impactaba de lleno en cuatro de los insectos y como estos caían inertes al suelo. El resto del batallón se apresuró en tomar a los caidos y no paso mucho tiempo, antes de que el lugar quedara desprovisto de los molestos zumbidos.

El olor a quemado aun estaba en el ambiente, cuando Galen observó detenidamente a sus Pokémon, antes de relajarse y buscar a Lyra. La encontró aún aferrada a su chaqueta y con la mirada clavada en el Pokémon dragón, aunque no pudo identificar si tenía miedo o solo estaba impresionada.

Galen soltó un suspiro desganado mientras se preguntaba si había mostrado algo demasiado impactante a la joven o si actuó de forma adecuada ante el ataque los insectos. Sabía que generalmente la gente huía de los Beedrill, pero sintió que no era necesario si casi cualquier de sus Pokémon podía hacerles frente con facilidad.

— Lyra — Galen llamó a la niña que se sobresaltó al escuchar su nombre — Él es Ginger mi primer Pokémon, es un Garchomp y aunque tenga esa apariencia es más amigable que Lion — Presentó oficialmente, cuando el masivo Pokémon se giró y observó curioso a la chica junto a su entrenador.

Ginger caminó a paso lento y cautelosa hasta los entrenadores, solo se detuvo cuando Chika se interpuso en su camino y lo observó desafiante. Lyra se horrorizó ante esto y se apresó en alcanzar a Chika para tomarla en brazos, pero con esa acción quedó a merced del inmenso Pokémon.

Galen observó entre preocupado y divertido como Ginger se inclinaba para olisquear a la entrenadora con su Pokémon. Toda su preocupación se esfumó, cuando escuchó a Lyra reír y retorcerse en el momento en el que la piel áspera del tiburón terrestre fue frotada contra su mejilla.

Lyra dejó salir un chillido ahogado, al ser jalada contra el cuerpo del dragón y estrechada en un abrazo tosco. Galen entornó los ojos ante la escena y golpeó el lomo de Ginger, cuando la expresión de Lyra paso de la diversión a la incomodidad.

Ginger soltó un resoplodo, pero hizo caso a su entrenador y soltó a la joven.

— Se te olvida tu fuerza y que tu piel no es del todo agradable al tacto ¿verdad? — Galen reprendió la actitud pegajosa de su Pokémon.

Ginger parpadeó y ladeó la cabeza en confusión, antes de bajarla y observar a Lyra espectante.

— Tengo a Ginger desde que era un Gible — Galen acarició la cabeza del Pokémon que soltó un rugido bajo símilar a un ronroneo — Créeme si te digo que este grandulón no se comportaba así cuando era pequeño y fue en muchos sentidos el peor inicial que pude elegir — Rio al escuchar el gruñido del dragón — Pero fuera de lo díficil y complicado que fue criarlo, no me arrepiento de haber empezado mi aventura con él.

Lyra asintió sin dejar de mirar al dragón y a Galen.

— Ya veo... — Lyra pareció relajarse por completo y sonrió a la pareja ante ella.

Lyra volvió a acercarse al Garchomp y extendió la mano para comenzar a acariciarlo de la misma forma que hizo el otro entrenador. Galen aprovechó que la joven estaba entretenida con Ginger para revisar a Lion, el zorro se encontraba parado junto a él, no parecía estar envenenado y seguía tan alerta como antes de empezara la repentina batalla.

— Un placer Ginger y gracias por la ayuda.

Ginger ronroneó y se apoyó a la caricia de Lyra, hasta que el sonido estridente de un Pokégear lo hizo gruñir. Lyra apartó la mano y se apresuró en tomar el dispositivo que colgaba precariamente de su bolso.

Galen tomó nota de aconsejarle cambiar el lugar de su Pokégear, ya que allí podía desengancharse con fácilidad, antes de darse la vuelta dispuesto a alejarse para darle privacidad a la joven. No llegó a dar el primer paso, cuando sintió el tirón conocido en el dobladillo de su chaqueta, así que se giró para buscar alguna explicación, pero Lyra estaba completamente centrada en el aparato en sus manos.

Se cruzó de brazos resignado mientras esperaba que la niña tomara la llamada y acabara con el sonido infernal que había elegido como tono, otro consejo sería cambiar su molesta elección. Miró largamente a Lyra y se preguntó si era normal que tomara confianzas tan rápido con un desconocido como él.

— ¡LYRA! — Una voz masculina resonó del otro lado de la línea — ¡Esto es un gran problema! ¡Uno muy grande! — Declaró desespero — Debes tener cuidado al... — La llamada terminó de forma abrupta.

—¿Uhm...? — Lyra parpadeó largamente sin apartar los ojos del dispositivo, antes de buscar a su acompañante — Creo... que debo ¿Apresurarme...? — Dudó de sus propias palabras, antes de volver a fijarse en el aparato — Bueno... — Enfrentó a Galen y se inclinó — Muchas gracias por la ayuda y... por acompañarme.

— No hay nada que agadecer... como te dije a sido un placer — Galen palmeó el gorro de Lyra y rio al ver su mueca de disgusto — Ve con cuidado y no ataques Weedle salvajes...

Lyra frunció los labios mientras el calor subía por sus mejillas.

— Me cuidare y no atacare más Weedles — Lyra relajó su expresión — Ustedes cuidense también — Volvió a acariciar a Ginger y miró de reojo a Lion — Fue un placer conocerlos y esperó que la próxima vez que nos volvamos a encontrar, Lion sea un poco más amigable — Rio cuando el Pokémon se giró ofendido.

Lyra soltó a Chika y estuvo a punto de girar, cuando cambio de idea y enfrentó a Galen. Antes de que el muchacho pudiera apartarse, extendió los brazos para engancharlos alrededor del cuello más alto y tirar de la unión para recargar todo su peso en él.

Se alejó tan rápido como sus pies volvieron a tocar suelo, no sin antes dedicarle una sonrisa burlona a la expresión pasmada del varón.

— Muchas gracias, Galen — Lyra gritó después de alejarse — Ojala conozca más gente como tú en mi viaje — Sacudió la mano en un gesto de despedida, antes de comenzar a trotar para tomar ventaja del otro entrenador.

Galen observó aturdido a la niña alejarse, hasta que un resoplido burlón lo sacara de su estado y se palmeara el rostro con vergüenza. La idea de que una niña timida e inocente se acabara de burlar de él, aún se sentía extraña, pero no le resultó tan ofensivo como debío serlo.

Escuchó de nuevo el resoplido burlón de su compañero, así que le dedicó un manotazo en el lomo, antes de regresarlo a su Pokéball. Lion que había permanecido indiferente a todo, miró fijamente a su entrenador y simplemente sacudió la cabeza de lado a lado en respuesta a lo ocurrido.

— Es solo una niña que no sabe lo que hace — Galen se defendió de las acusaciones silenciosas — Es algo normal que sienta apegos esporadicos... — Vaciló — Dawn hacía lo mismo con casi cualquier joven con el que nos cruzabamos.

Galen se límito a suspirar, al ver como Lion entornaba los ojos y miraba sin intereés el bosque cercano. Se resignó de intentar converser a su Pokémon y en cambio, buscó su propio Pokégear en su muñeca.

Navegó por las aplicaciones del aparato y desplegó la mensajeria mientras se hacía a la idea que debía permanecer un poco más en la zona. Los Beedrill podrían volver a aparecer y atacar a cualquier entrenador novato que pasara por el lugar, así que asegurarse que dicho evento no se presentara.

Caminó hasta un árbol cercano y se dejó caer contra el troncó mientras comenzaba a leer los mensajes. Por su parte, Lion se acurrucó cerca de él y reclamó por todo el cariño no entregado.

— Eres un odioso... — Galen cepilló el pelaje del Pokémon — No te costaba nada dejar que Lyra te acariciara — Miró el camino por donde acababa de desaparecer la joven — Por Arceus, espero estar equivocado...


Lion se quejó y golpeó el rostro de Galen con la hoja de su cola, cuando este dejó de acariciarlo. Galen entrecerró los ojos a su Pokémon, pero agradeció en silencio la distracción, antes de retomar sus caricias e intentar apartar la sensación incomoda demasiado conocida que se retorcia en su interior.




 



 
Fin del Capítulo 3


 


 
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@Pyro Gracias por leer y referencias a los juegos no van a faltar, porque es lo que más manejo y bueno porque tampoco voy a sacarme TODO de la manga LetalQQ Esta historia abarca mucha infomación y tendre que rasponear de muchos lados posibles.

Lion es solo un huraño que no le gusta que extraños tomen familiaridad con él, pero no hara daño sin un motivo real.

Hay que ser claros y aunque no se si tendran una mafia... esos profesores algo se cargan al mandar a niños de 10 años a hacer su trabajo y eso si no cuentas que no todos los niños reciben su inicial del profesor o una Pokédex, así que eso solo aumenta la desconfianza que le tengo a esos frescos GrowThink

A Lyra yo siempre la he visto como un personaje adorable a la par que excesivamente comprensivo, ya que aún me pregunto como deja que Silver le arranque el disfraz de TR en la torre... en fin.
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#10
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Las aventuras de Galen y Lyra, han llegado a su fin(?
La verdad me dio pena que se separaran, a pesar de que era algo inevitable.
[Imagen: Zv69bEb.jpg]
En verdad que sigo disfrutando la interacción de ambos, realmente enternecedora y divertida al mismo tiempo. Me sorprendió lo de Chika, ya me la imaginaba modo Trunks, partiendo en dos a ese bicho.
La parte de todos los Beedrills, la sentí bastante emocionante, de hecho, ya lo venía venir cuando cuando vi a ese Weedle, y aun así, no le resto epicidad y factor de suspenso a esa parte, realmente sentí algo de nervios con Lyra apegada a Galen sin poder hacer nada.
Y al fin vemos otro pokémon del protagonista, siendo un Garchomp, y más encima su inicial. Me quedo sin palabras, únicamente me quito el sombrero. Me causo gracia la personalidad que tiene, distinto a Leafeon, y como ronroneaba ante Lyra, en verdad te pasaste, en el buen sentido.
También tenemos una mención de Dawn, haciendo una posible conexión con el prologo y lo relacionado a Saturn y a su abuelo.
Veamos como continua la historia, y ver si lo de Lyra vuelve a tener un nexo con Galen y demás.
Sin nada más que escribir, nos leemos en otra ocasión.
                                         [Imagen: u5rXkYn.jpg]
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#11
¡Hola Miss!

Han pasado casi... ¿seis meses desde que leí aquel prólogo? Bueno, no sé, pero lo que puedo decir es que sí ha cambiado de lo que fue hace ya hace tiempo, hay uno que otro typo por ahí perdido, pero a lo que a mi parecer el cambio más importante fue:

¡Finalmente usas guion largo antes de cada diálogo! 

¿Quién o qué fue lo que te hizo cambiar de opinión después de tanto tiempo?

Realmente no puedo decir algo más de la historia de lo que ya te he comentado tiempo atrás. Reitero, de lo que era antes a hoy es un cambio muy bueno y no me quiero imaginar de lo que era mucho antes como me habías dicho.

Sabes que estoy abierto a cualquier duda que tengas.

¡Hasta luego!
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#12




 
Capítulo 4 – La mala suerte de algunos


 




A pesar de sentir que el aire comenzaba a faltarle, Lyra no detuvo su pequeña carrera hasta que estuvo segura que se encontraba bajo el umbral que marcaba el inicio de Ciudad Cerezo. Se apoyó sobre sus rodillas e intentó recuperar el aliento mientras bajaba la mirada para buscar con su pequeña compañera que a diferencia de ella estaba fresca y relajada.

— Envidio... tu... energía... — Lyra habló entre jadeos — Creo... que no debí... correr tanto — Entonces recordó el motivo de su huida y el calor subió por su cara — Tampoco... debí hacer eso... — Susurró avergonzada.

De repente Lyra comenzó a toser y cayó sentada en el suelo mientras se tapaba la boca y su cuerpo se sacudía en pequeños espasmos. Chika se sobresaltó ante el repentino ataque y observó preocupada a su entrenadora, al tiempo que usaba la hoja de su cabeza para mover el aire y un aroma dulce del lugar en dirección de su entrenadora.

Tuvo que tomar un par de respiraciones profundas para poder calmarse, antes de dejar salir un suspiro de alivio y mirar cansada a su compañera. Lyra sonrió a la cara preocupada de su Chikorita y la invitó a su regazó para acariciarla mientras le agradecía su gesto anterior.

— Gracias... ya estoy mejor — Lyra apartó a Chika y se incorporó con cierta dificultad — Será mejor que nos demos prisa... — Declaró al recordar la extraña llamada que había recibido — El profesor parecía algo... alterado por alguna razón.

Lyra no llegó a dar el primer paso, cuando sintió como Chika le daba pequeños golpesitos en el pie mientras soltaba sonidos de protesta. Dejó que las comisuras de sus labios se levantaran, antes de arrodillarse junto a su Pokémon y rascarle el mentón.

— Tranquila... — Lyra intentó calmar a la preocupada Chikorita — No voy a correr como antes, solo... vamos a caminar rápido — Se enderezó y sacudió sus ropas.

Chika soltó un chillido alegre y comenzó a caminar junto a su entrenadora mientras esta miraba con curiosidad la Ciudad. Lyra se detuvo frente al Centro Pokémon para intercambiar mirada entre su Chikorita y la puerta del establecimiento, antes de señalar este último y recibir la negativa de Chika.

Retomó su camino con un asentimiento y una sonrisa alegre, aunque después de pasar por el mercado sintió como alguien la tomaba por el cuello de su camisa para tirarla con brusquedad al suelo sucio del callejón. Lyra cayó sobre su trasero y soltó un quejido de dolor mientras sentía como las palmas de sus manos ardían, al raspar contra la superficie irregular.

Buscó al causante enojada, solo para encontrarse con un hombre de cabellos y ojos violeta que vestia completamente de negro. El desconocido dejó salir un resoplido burlón y ajustó el gorro sobre su cabeza mientras escaneaba a la joven entrenadora

Chika se apresuró en colocarse entre su entrenado y el sujeto mientras agitaba su hoja de forma brusca para parecer más amenazante. Los ojos violeta se posaron sobre el pequeño Pokémon y una sonrisa siniestra tiró de los labios del hombre, antes de que chasquear la lengua y volver a fijarse en Lyra.

— ¿Po... por... qué? — Lyra tartamudeó mientras se incorporaba — ¿Por qué hizo eso? — Declaró con más fuerza y confianza, al tiempo que sacudía su overol.

El hombre volvió a soltar un resoplido y en cambio, metió las manos en los bolsillos de su pantalón y le dedicó una mirada descarada a la chica. Lyra entrecerró los ojos y arrugó el ceño mientras intentaba buscar una vía de escape, pero palideció al ver como la sonrisa del hombre se retorcia para volver a la mueca burlona.

— ¿Esta cosa... es la que recibiste en ese laboratorio...? — El hombre se burló — Es simplemente patético, aunque... considerándolo mejor... — Se llevó la mano a la barbilla — Darte cualquier otro hubiera sido un desperdicio en manos de una niña como tú

Lyra sintió como todo el miedo e incomodidad eran reemplazados por una ira burbujeante mientras apretaba las manos en puños y pateaba el piso bajo sus pies.

— Estoy seguro que en mis manos — El hombre extendió una mano hacía Chika — Ese Pokémon podría tener un mejor uso.

Chika soltó un chillido de indignación y golpeó el suelo con su hoja mientras veía como el hombre se sostenía el estómago para reír.

— Realmente... que desperdicio — El hombre se lamentó mientras se limpiaba una falsa lágrima de los ojos — Un Pokémon tan raro y valioso... en manos de una inutil mocosa como tú... una verdadera lástima... un desperdició.

— ¡OYE! — Lyra vio rojo ante las provocaciones de aquel desconocido — ¿¡Cómo te atreves a decir eso!? — Dio un paso al frente y lo señaló con un dedo acusador — Te voy a demostrar que merezco a Chika o a cualquier Pokémon y que no soy una mocosa inutil — Siseó con los dientes apretados — ¡Te reto a una batalla! ¡Tú...!

El estómago de Lyra cayó, al ver como la sonrisa del hombre volvia a hacerse siniestra mientras la mirada de arriba abajo. De repente el sujeto dejó de sonreír y en cambio mostró una expresión aburrida, antes de enderezar su forma y desenganchar una Pokeball de su cinturón.

— La verdad es que tengo algo de prisa... — El sujeto admitió — Pero no creo que me tome mucho tiempo enseñarle una lección a una niñata inutil como tú — Lanzó la Pokéball — Aunque... deberíamos aumentar la apuesta ¿no?

— ¿Qué estas...? — Lyra miró preocupada al Raticate que emergió de la Pokéball.

— Que hagamos esto divertido — El hombre se inclinó con una sonrisa extraña en sus labios — Si te gano... — Señaló a Chika — Esa cosa será mía.

— ¿¡QUÉ!? — Lyra dio un paso atrás.

— Bueno... — El hombre se encogió de hombros — Solo quiero que mi tiempo no se desperdicie de forma tan absurda — Se burló — Aunque si no quieres... — Dio un paso y sonrió al ver como Lyra retrocedia otro — Puedo tomarlo como que tenía razón y eres una...

— ¡No lo soy! — Lyra volvió a dar otro paso al frente — Yo te ganare y no dejare que te lleves a Chika, así que preparate.

El hombre sonrió ante la determinación de la niña, pero no retrocedió y forzó a Lyra a hacerlo para abrir espacio para los Pokémon. Lyra solo pudo mirar con preocupación como el hombre cubría su única vía de escape y su espalda chocaba contra el final del callejón.

Lyra no pudo evitar tensarse y arrepentirse de sus palabras, al enfrentar la mirada del sujeto y su Pokémon. Entonces recordó al entrenador que dejó atrás y su consejo sobre no temer a las batallas por el bien de su Pokémon, aunque también se preguntó como era posible que sus dos encuentros con extraños fueran tan diferentes entre sí.

— ¡Chika! — Lyra llamó a su Chikorita que corrió para reposicionarse — Es momento de demostrar lo que podemos hacer.

— Uhm... — El hombre miró a su Raticate — Hipercolmillo.

El roedor regordete clavó sus garras en el suelo y tronó sus dientes, antes de que estos comenzaran a brillar. Sin previo aviso el Pokémon rata comenzó a correr en dirección al Chikorita mientras blandía sus incisivos, listó para morder a su oponente apenas estuviera a su alcance.

— Chika usa Reflejo.

Chikorita agitó la hoja de su cabeza, antes de que apareciera una pantalla delgada y transparente delante de ella. Los dientes del Raticate se estrellaron contra la barrera que terminó por consumir el brillo de sus incisivos e hizo que el roedor soltara un chillido molesto mientras pisaba el suelo con sus patas traseras.

— Chika aprovecha y usa Polvo veneno.

Con un chillido de respuesta, Chika abanicó su hoja para guiar el aire hacía su oponente mientras liberaba esporas venenosas. Raticate volvió a ponerse en cuatro patas e intentó alejarse del veneno, pero al estar tan cerca no pudo evitar que las esporas llegaran a él.

El roedor retrocedió hasta estar cerca de su entrenador, antes de soltar una tos aspera y dolorosa. El hombre volvió a sonreír mientras hacía un gesto de aprobación con la mano.

— Parece que te he subestimado... — El sujeto aplaudió — Bastante bien jugado para una niñata como tú, pero eso no será suficiente... — La sonrisa del hombre cayó y miró al Raticate a sus pies — Has sido muy lento, pequeña basura — Pateó al Pokémon — Ahora ve y acaba con esto o no necesitare más de ti.

Lyra no puedo evitar jadear horrorizada, al ver como el hombre trataba a su Pokémon mientras este último intentaba mantenerse en pie entre el veneno y el trato tosco. Tuvo que agarrarse las manos para ocultar el temblor que comenzaba a sacudir su cuerpo y mantenerse firme ante el hombre violento.

El Raticate pareció recuperarse lo suficiente para correr a gran velocidad hacía Chika que al darse cuenta de inminente ataque, se preparó para recibirlo. Lyra salió de su trance y se regaño mentalmente, cuando vio al regorderte roedor impactar contra su Chikorita.

— ¡Chika! Usa hoja navaja.

Chika sacudio el aturdimiento recibidio por el golpe reciente e hizo brillar la hoja sobre su cabeza, antes de usarla para golpear al Raticate. El roedor aletargado por el veneno recibió el golpe de lleno y salió aventado contra la pared del callejón, soltó un resoplido mientras hacia una mueca de dolor por el veneno y luchaba por ponerse de pie.

— Chika usa... — Lyra vaciló en dar la siguiente orden, al ver al roedor tambalearse.

— Deja de desperdiciar mi tiempo y usa Hipercolmillo... — El hombre ordenó con indiferencia.

Lyra miró sorprendida al desconocido que forzaba a su Pokémon exhauto a levantarse y atacar. Apretó las manos en puños hasta que sus nudillos se pusieron blancos y los ojos se le aguaron.

— ¡Chika no lo permitas! — Lyra señaló al Raticate — De nuevo usa hoja navaja.

Chika se apresuró a cargar contra el roedor para golpearlo con su hoja y regresarlo al suelo. El Raticate intentó levantarse, pero una última mueca de dolor lo hizo desistir y quedar quieto en el lugar donde había caido.

Lyra observó intranquila al Pokémon insconsciente mientras se preocupaba por su estado envenenado, hasta que vio al hombre acercara él y patearlo a un lado para apartarlo de su camino. No puedo evitar soltar un grito de sorpresa, al tiempo que se pegaba a la pared asustada y Chika corría a su encuentro para hacer de barrera contra el hombre que parecía acercarse.

— Ya no me sirves... — El hombre descartó la Pokeball del Pokémon junto al cuerpo inconsciente — Entonces... — Miró de reojo a la entrenadora y después al Pokémon a sus pies — Creo que tendre que quitarte a esa cosa con otros métodos — Dio un paso al frente y sonrió al ver como la niña se estremecia — Oh... esto será muy fácil.


 




Galen caminaba de regreso a Ciudad Cerezo, después de haber despachado a Leafeona su Pokéball y terminado de revisar los mensajes de su Pokégear. Había esperado alguna solicitud inoportuna, pero solo tenía mensajes de conocidos que lo saludaban por formalidad o que se preocupaban por su paradero, por lo que se tomó un momento para agradecer o responder gestos.

Se detuvo un momento para observar la entrada a la ciudad mientras meditaba cuales serían sus siguientes acciones. El tiempo que pasó con la niña fue agradable, pero ahora que había terminado y volvía a estar sin nada que hacer, se sintió ligeramente perdido.

Galen levantó la vista para ver como el cielo comenzaba a teñirse en tonos narajas y amarillos en un claro indicio de la proximidad de la noche. Pero a pesar de ello, él aún no quería regresar y hundirse en el aburrimiento de su habitación en el Centro Pokémon.

Entonces recordó el claro en donde antes descansaba y en el pequeño lago en él, así que consideró la idea de realizar una pequeña pesca noctura mientras pasaba el tiempo en algo más que mirar la pared. Con ese pensamiento se dispuso a regresar a su habitación por su caña para poder probar suerte en el claro oculto, en donde Lyra lo había encontrado.

En ese momento recordó con vergüenza que esa era su idea original para el día, pero terminó por distraerse al encontrar el claro y la pereza arruino el resto, aunque tampoco había planeado encontrarse con una niña temerosa. El recuerdo de un chico con una boina roja y una sonrisa estúpida, se sobrepuso al de Lyra y lo hizo arrugar el ceño.

Galen entrecerró los ojos y sacudió la cabeza irritado de sus molestos pensamientos, antes de soltar un suspiro. Estaba cansado de no poder evitar recordar cosas que no quería, pero la situación de la niña era tan extrañamente conveniente que le era imposible no ver sus desagradables vivencias reflejadas en ella, solo para esperar lo peor de todo.

Volvió a sacudir sus pensamientos y decidió que necesitaba centrarse en la actividad que se había propuesto para la noche mientras retomaba su camino al establecimiento donde se hospedaba. Estaba por entrar al Centro Pokémon, pero se detuvo al escuchar un murmullo y sentir como su brazo era jalado en una dirección.

Galen parpadeó momentáneamente, antes de avanzar por sí mismo en la dirección indicada y solo se detuvo al escuchar un grito ahogado desde el callejón. Se encontró con un hombre cernido sobre otra persona que forcejaba para liberarse de su agarre mientras no muy lejos de la pelea podía divisar a un Raticate inconsciente.

Casi atribuye el hecho a un riña a una batalla perdida, sino fuera porque los murmullos tomaron intensidad y los tirones en su brazo fuerza, antes de que el agredido volviera a hablar.

— ¡NO VOY A... ENTREGARTE A CHIKA!

Solo tardó un par de segundos en reconocer la voz de Lyra, antes de avanzar por el callejón con la vista clavada en el hombre sobre ella.

— Eres muy ruidosa, mocosa — El hombre siseó — Solo entregame esa basura de Pokémon que traes contigo y le sacare provecho como se debe — Alzó un puño listo para golpear a Lyra mientras la sostenía por el cuello con su otra mano.

El hombre cargó su puño contra Lyra, pero sintió como este era retenido en medio camino.

— ¿Qué crees que estás haciendo...? — Galen siseó mientras tiraba del hombre lejos de la niña.

Lyra soltó un jadeo audible y se llevo la mano libre al cuello, cuando su garganta fue liberada mientras con la otra acunaba la Pokéball donde resguardaba a su Pokémon. El hombre maldijo en voz baja la intromisión del nuevo entrenador y como este había intercambio su posición con él para intentar someterlo.

El sujeto se retorció con habilidad para evitar ser dominado por completo en el agarre de Galen mientras lo forzaba a detener algunos golpes aleatorios, antes de desviar una de sus manos al suelo y tomar un puñado de tierra sucia. Galen se preparó para recibir el posible ataque, pero en cambio se encogió de dolor al recibir un golpe en el costado y ser apartado de un empujón por el otro hombre.

— Maldito... — Galen tosió mientras se incorporaba y escuchaba murmullos alterados cerca de él — No... — Despues de su negativa los murmullos pararon.

— Tienes suerte... — El hombre miró a Lyra una última vez — Pero yo no contaría siempre con ella — Se dio la vuelta y huyó por el callejón.

Galen observó con frustración como el hombre huía hacía la calle, solo lo siguió con la miradas hasta que se perdió de su vista, antes de desviar su atención al otro habitante del callejón. Encontró a Lyra acurrucada mientras abrazaba sus piernas para mantener oculta una Pokéball y su rostro.

La niña estaba en un silencio aparente, pero el temblor que sacudia su menudo cuerpo era un claro indicio del precario estado en el que se encontraba. No pudo más que maldecir la suerte de la pobre chica y rezar porque la experiencia no la hubiera traumatizado lo suficiente para hacerla desistir de comenzar su aventura o de tener batallas Pokémon, ya que la ilusión que mostró no merecía quebrarse por culpa de una sabandija cualquiera.

Galen miró largamente a la niña y se preguntó como debía proceder para acercarse o tranquilizarla, ya que era consciente que debía sacarla de su trance y de ese lugar lo más rápido posible o podrían arriesgarse a que ese sujeto regresara para terminar lo que había empezado. Por lo que tomó una decisión mientras se incorporaba y sacudia sus ropas, antes de enfrentar a la joven temerosa.

— ¿Lyra...? — Galen llamó con la esperaza de alertarla de su presencia — Lyra... — Intentó tocarla, pero esta se sobresaltó.

Lyra destapó su rostro y observó nerviosa al entrenador mayor sin ser capaz de reconocerlo, ya que tenía la vista nublada por las lágrimas contenidas y el miedo acumulado. Se apartó del toque ajeno y balbuceó palabras incoherentes mientras se acurrucaba más contra la esquina y abrazaba con fuerza la Pokéball entre sus brazos.

— No... Tranquila Lyra — Galen susurró mientras volvía a tomar los brazos de la niña con suavidad — Soy yo... Galen ¿Me recuerdas? — Sonrió al ver como la vista nublada volvía a buscarlo — Ya paso, Lyra... Ese hombre ya se fue... — Cepilló el cabello despeinado y buscó con la mirada el gorro olvidado — ¿Estás bien...? ¿Te hizo algo...? — Soltó mientras se estiraba para recuperar el gorro y sacudia la suciedad en él.

— ¡GALEN — Lyra se abalanzó sobre el nombrado que se tambaleo.

Galen tuvo que usar sus brazos para estabilizarse y no caer con Lyra al suelo sucio, antes de soltar un suspiro aliviado y rodear el cuerpo tembloroso que lloraba contra su pecho. Dejó a la chica desahogarse mientras la acomodaba entre sus piernas y cepillaba de forma improvisada su cabello para volver a colocar el extraño gorro sobre su cabeza.

Hizo círculos en la espalda de Lyra mientras la imagen de una niña de cabello azul se sobreponía a ella e ignoró las manos que aferraban a su chaqueta.

— Está bien… puedes desahogarte... — Galen susurró — No voy a dejar que te pase nada… así que puedes estar tranquila — Intentó consolar.

Galen se dio cuenta que esta era la segunda vez en el día que la chica lo usaba de pañuelo y estaba seguro que eso no era un buen presagio, pero tampoco sentía que debía rechazar su necesidad de apoyo. Dejó que un suspiro se deslizara de sus labios mientras rezaba porque nadie pasara por allí y malinterpretara la situación, ya que eso solo empeoraría las cosas.


 




— Espero que haya disfrutado de su estadía aquí, joven Archaic — Se despidió la recepcionista del Centro Pokémon de Ciudad Cerezo mientras la enfermera hacía un gesto con la mano para que se acercara — Si necesita alojamiento de nuevo. Por favor, no dude en buscarlo aquí.

— Así será — Galen asintió a las palabras de la recepcionsta, al tiempo que aceptaba las Pokéball que ofrecía la enfermera — Gracias por la habitación y los servicios — Hizo un pequeño gesto amistoso de despedida a ambas mujeres.

Galen aseguró la mochila que tenía sus cosas a su espalda, antes de girarse sobre sí mismo mientras se encaminaba al lobby del establecimiento y hacía un recuento de lo que había sido su día. Todavía estaba sorprendido de la cantidad de cosas que podían ocurrir en un lugar tan apartado y aparentemente tranquilo como era Ciudad Cerezo, pero tampoco era tan ingenuo como para creer que Johto estaba tan libre de criminales como querían hacer ver y más con el pasado que se cargaba junto a la región hermana.

Caminó en silencio hasta la sección de descanso del lobby para encontrar a Lyra sentada en uno de los sofás con la mirada perdida y bajo la atenta vigilancia de Lion. La niña aún tenía pequeños espasmos que sacudían de forma inconsciente su cuerpo y se sorbía cada tanto la nariz, pero estaba mucho más tranquila que cuando la encontró en aquel callejón.

Había insistido en que quería volver a casa y Galen se preocupó al descubrir que estaba dispuesta a hacerlo por sí misma, a pesar de que apenas podía mantenerse sobre sus piernas temblorosas y que las lágrimas no le permitían ver muy bien. Galen terminó desaprobando la idea, antes de tomar a Lyra en brazos y ofrecerse a llevarla a su destino como había hecho antes mientras los conducia al Centro Pokémon para buscar sus cosas.

Cuando Galen se reunió con Lyra y Lion en el área de descanso. La chica lo miró aletargada al recien llegado mientras dejaba a la vista sus ojos hinchados y resecos de tanto llorar.

Aunque la situación no era para tomarse en broma, pero Galen no puedo evitar resoplar ante la vista peculiar del rostro hinchado frente a él. Acto que parecío captar Lyra, ya que arrugó el ceño y frunció los labios, antes de desvíar la mirada y cruzarse de brazos, pero terminó por sobresaltarse al sentir como algo frío era presionado contra su mejilla.

— Usala para bajar la hinchazón de sus ojos — Galen ofreció la botella de agua fría.

Lyra aceptó vacilante el ofrecimiento e hizo lo recomendado mientras se recostaba en el sofá. Galen se dispuso a descolgar el bolso de su espalda y dejó caer en el lado del sofá que Lion había despejado para él.

— ¿Estás más tranquila? — Galen acarició a Lion que ronroneo en respuesta al gesto de su entrenador.

Lyra asintió en silencio mientras mantenía la botella contra sus parpados y los dedos de su mano libre jugaban con la tela sucia de su overol.

— ¿Sabes que harás con ese Raticate? — Galen enseñó las Pokéball que acababa de recoger de la recepción — Es de ese sujeto y puede que...

— Lo pateo... él lo pateo y lo dejó alli... a su suerte — La voz de Lyra salió rasposa y tuvo que abrir la botella para tomar algo del agua de ella — Yo... perdón — Hizo una mueca ante lo ronca y adoloría que salió su voz — A pesar que dije que no te molestaría mas... yo — Se ahogó cuando las nuevas lágrimas amenazaron con formarse.

Galen estiró un brazo hasta la niña y la atrajó para que se apoyara contra él.

— Ya te dije que no fue una molestia y sigue sin serlo, Lyra — Galen sonrió y palmeó el gorro — Supongo que dejaremos el tema de ese Pokémon para más adelante, pero... — Guardó silencio por un momento.

Galen quería preguntarle lo que había pasado en ese callejón, pero temía forzar a la niña a hablar de algo que no quería, así que decidió que lo mejor sería dejar que ella misma decidiera a quien contarle lo sucedido. Soltó un suspiro cansado, antes apretar el brazo de Lyra con suavidad y apartarla.

— Entonces… — Galen se incorporó — ¿Vamos a llevarte a casa? — Sonrió mientras le ofrecia la Pokéball de Chika que Lyra tomó sin dudar — Antes de que se ponga demasiado oscuro para que sea seguro caminar — Guardó la otra Pokéball en su chaqueta y le tendió la mano libre a Lyra.

Lyra miró largamente la mano ofrecida, antes de aceptarla y dejarse ayudar. Por otro lado, Lion miró a los entrenadores alejarse desde la comodidad del sofá con una mueca de disgusto, antes de bajar de un brinco y ponerse al día con su entrenador, pero eso no evito que refunfuñara cuando Lyra hizo el amago de querer tocarlo.

— Eres un caso perdido — Galen suspiró, ante la actitud de su compañero — Y eso que tenía algo de esperanzas en ti.

Galen había tenido la pequeña esperanza de que Lion se tomara la labor de consolar a la niña, pero solo tomó el rol de vigia que siempre asumía y que también agradecía. Ginger hubiera sido mejor opción, ya que él tenía una personalidad más amistosa, pero sacar a un dragón de tierra de su tamaño en la sala de descanso estaba fuera de discusión, al igual que sus otros Pokémon.

Sacudió sus pensamientos y tomó nota de como Lyra se apretaba contra su brazo mientras abandonaban el edificio sin dejar de mirar con cierto nerviosismo su alrededor. Volvió a suspirar, ya que nunca pensó que pasaría el día siendo un escolta, aunque por alguna razón la idea tampoco le desagradaba tanto si podía garantizar la seguridad de la joven entrenadora de alguna manera.

Ya no podía negar que la niña le recordaba a su viejo amigo y eso solo hacía que sintiera cada vez más preocupación por ella. Sonrió con ironía, al notar que era la primera vez que pensaba en él sin rememorar algo turbio y quisó creer que la niña lo ayudaba a no pensar tanto en el pasado.

Otro tirón en su brazo lo saco de sus pensamientos y se fijó como Lyra se acurrucaba contra él, al ser sorprendida por la sombra de un Hoothoot que se había posado en una farola cercana. Cerró los ojos por un momento, antes de volver a abrirlos para centrarse en el camino y los alrededores mientras se mantenía atento al comportamiento de sus acompañantes.


 



 
Fin del capítulo 4


 



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@Pyro Bueno allí los volvere a reunir para que no sufras (?) Me alegra saber que la parte de los Beedril te pareció emocionante, porque la verdad siento que soy bastante mala para redactar los momentos de acción y me da cierto temor al escribir esos trozos, ya que me da la sensación de que lo que escribo termina siendo muy aburrido y bueno...  quiero forzarme a escribirlas para completar escenas que de otro modo quedarían inconclusas y tendría que explicar más adelante.

Obviamente si hay un Huraño (Lion) en el grupo debe haber un chico Audaz (Ginger) para compensar los desplantes de su compañero Pokémon y que mejor opción que un Garchomp para que contraste con su aparencia intimidante Malicious Lo de Dawn y su relación con Galen se revelara más adelante.

@JoJoBaoh ¡Maestro! Me aprecio que se haya pasado a releer esto y me alegro que se note el cambio. Sobre lo de los guiones como ya le comente... simplemente no entendí lo que querías decirme en su momento y creí que era solo cambiar el guión en la oración, no que debía ponerlo al inicio... cosas que pasan por no corroborar y no querer ser una latosa preguntona LetalQQ

 
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#13
Mostrar Pyromentario
Estoy contento de que hayan vuelto a juntarse, pero no era la mejor manera de hacerlo, pero si predecible.
Tenia esa sensación, espera que no fuera así, pero sucedió. Me refiero a que algo le tenía que ocurrirle a Lyra luego de haberse separado de Galen.
En verdad estuve bastante preocupado del bienestar de Lyra, ya que uno hasta este punto logra encariñarse mucho con los personajes, y uno como lector quiere que le sucedan puras cosas buenas, pero en el mundo real las cosas no funcionan así.
Intuyó que el sujeto es Petrel del Equipo Rocket, por su manera de vestir, rasgos de ojos y pelo, y por tener un Raticate, tal vez estoy equivocado.
La pelea estuvo bien, bastante tensa por todo lo que estaba en juego, que si bien era un Chikorita, era Chika, la compañera de Lyra, con ella estando preocupada, pero dejándose llevar por las palabras del sujeto, pues claro, no tenia de otra, era una batalla pokémon o pelear contra ese tipo. (En un inicio pensé que quería la pokedex, porque pensé "Y para que querría a una Chikorita?") Y aun si en esas Lyra le ganaba, el tipo fácilmente podía actuar por si mismo (cosa que hizo), ya que no había nada que no se lo permitiera. 
Me gusto como la actitud cruel y sádica del tipo tuviera un efecto en Lyra, quien siendo alguien inocente, vio crueldad y malicia en el mundo en el cual ella quería viajar, y espero que a futuro siga queriendo y lo logre. Ella mismo lo piensa, que en un solo día encontró a 2 personas completamente distintas, Galen quien fue gentil con ella, le dio consejos y la ayudo, y este tipo que al principio pensé que quería hacer cosas más perturbadoras, temiendo más por lo que le sucedería a Lyra.
Ya cuando fue la elipsis de lo que estaba haciendo Galen, de inmediato se me vino a la mente, corre Galen, apresúrate!!!Ksad
Lo bueno, entre comillas, es que no hubo mayores inconvenientes cuando Galen encontró a Lyra, de ahí cuando ya estaban en el mismo escenario me sentí un poco más tranquilo, espantando al sujeto y consolando a la niña.
En verdad, pobre Lyra, como ya escribí antes, uno ya empatizo con ella, y en este caso y situación, uno como lector esta preocupado por ella, y de igual forma, aun si no hay nada grave físicamente, igual pueden haber secuelas psicológicas. 
Espero que a futuro Lyra logre anteponerse del trauma que vivió, y que Galen siga a su lado para apoyarla. Se vienen tiempo oscuros al parecer al parecer(?
Me llamo la atención cuando Galen menciono a un niño de boina roja, que intuyó que es Lucas, también intuyo que ocurrió algo entre ellos, o que Galen presencio algo y que algo le ocurrió a Lucas. Igual como escribiste antes, se ira respondiendo preguntas y generando otras, así que solo queda esperar.
Muy buen capítulo en conclusión, sin más que escribir, nos leemos en otra ocasión.
                                         [Imagen: u5rXkYn.jpg]
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