Longfic- Endless Waltz.

Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónRomance
Resumen
AdvertenciaDrogasViolencia
#1

Intro


Hace mucho que no escribo algo que tenga más de un capítulo, así que esto es mi regreso a las andadas para tratar de hacer fics largos. Espero que disfruten este escrito; como estoy medio oxidado, puede que se noten las asperezas   en los capítulos.

Eso sí, esto se despega un poco de mi tópico usual, dígase, no esperen ver lesbianas aquí. No de protagónico al menos(?). Y también en teoría sería el primer fin con un protagonista masculino no-emo(?). 

Anyways, ya saben que cualquier crítica u observación denle con confianza. 

Vamos a empezar. 

Arco Introductorio: Silver Snow.

Capítulo Zero: Danza con el Diablo

Región


Liga


Otros.


[Imagen: iSs3j2Q.jpg] 
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#2
 
Danza con el Diablo. 

Por años, la región había luchado de forma incansable para poder tener un torneo de tales magnitudes; un torneo donde medirían sus fuerzas contra extranjeros y dicho espectáculo sería mostrado en vivo a lo largo del mundo. Por fin, sus esfuerzos habían rendido fruto, por lo que el evento resonó como un llamado resonante que hacía eco en los corazones de la gente.

El estadio estaba lleno, cada grada, cada escalón, incluso fuera del edificio había una gran muchedumbre viendo fijamente las pantallas que el edificio poseía para transmitir la batalla de aquella noche. En todos sus años de historia, era la primera vez que la región Yosen inauguraba el inicio de la Liga de Invierno con un combate contra la Elite de otra región. La región por sí misma nunca había atraído atención externa, pues a pesar de ser considerada uno de los pocos lugares estables y pacíficos, sus aptitudes competitivas estaban muy por debajo del resto de sus hermanas.

Yohsen siempre se había caracterizado por ser un lugar meramente turístico y cuyo atractivo yacía en los performace y concursos a gran escala, temiendo durante muchos años las encarnizadas batallas que desde el inicio de los tiempos cautivaron al mundo de forma especial y donde la gran mayoría de las regiones había adoptado tanto como forma de espectáculo así como centro de su pujante economía.

Tampoco ayudaba a su reputación el hecho de que su aparente retraso bélico se tradujera durante muchos años en pasividad, lo que derivaba de una falta de enfoque, factores que combinados sólo provocaron que la región fuera desapercibida y pasara sin pena ni gloria a los anales de la historia mientras sus contrapartes se alzaban entre los reflectores y el mundo conocía de su presencia.

Hasta el día de hoy.

La historia por fin daría un giro y Yohsen se sentía preparado para brillar ante los reflectores de la gran escena competitiva; subirían al podio compartido con el resto de sus hermanas y el mundo conocería su poder.

Expectativas propias, expectativas ajenas y sólo habría una resolución.

Y en su afán de destacar, en su voraz hambre de gloria, el campeón eligió a quién consideró el rival más adecuado para ayudarlos a devutar ante el resto.

Una región que durante los recientes años se destacó por su poderío, por su tecnología y, recientemente, por su escándalo. Una región mancillada que gracias a su reputación, serviría de carne de cañón para catapultarlos hacia su merecido puesto entre los grandes.

Un sacrificio necesario.

Aiwass.

Dante se encontraba sentado en una de las bancas que había tras vestidores, con una toalla húmeda cubriendo casi por completo su rostro, mientras sus ojos avellanados se enfocaban en la gran pantalla que había en el cuarto, la cual proyectaba una nítida imagen de la arena del estadio; bostezó y se quitó el trapo del rostro, aprovechando para erguirse de su asiento y estirar sus músculos. Se suponía que debía estar descansando antes de su gran debut, pero lo cierto es que no podía contener ni su emoción, ni sus ganas.

Sonrió al ver a algunos ciudadanos alzándose de sus bancos para cantar un himno en honor a la liga; otros tantos traían banderas de su nación las cuales agitaban vigorosamente para mostrar su apoyo.

Dante no los decepcionaría, su fe y esperanzas serían recompensadas; estaba seguro de su victoria aquel día, pues su oponente había sido escogido con la finalidad de ser una batalla introductoria y subir la moral tanto de su región como de su Elite. Quizás no fuera lo más justo, pero tenían que empezar con el pie derecho si querían aprovechar ese impulso fresco, ese renovado patriotismo.

Aiwass no era una región fuerte, al menos, no a sus ojos; una región que cae fácilmente en una guerra civil, incapaz de controlar a su liga, a sus investigadores, no merecía ese título. Estaba seguro que su fama se había salido de control gracias a entrenadores ineptos e incapaces; que su reputación no era más que una ilusión cristalina que engañó al resto del mundo; palabrerías, patrañas, engaños.

Quizás estaba pecando de arrogante, pero ¿cómo no hacerlo? Se sentía orgulloso de lo que había logrado en tan poco tiempo en su región, lo que vería tangible después de tanto sudor y lágrimas desde que logró hacerse un puesto hace muchos ayeres en una liga precaria y poco estable. Y eso lo logró con sus propias manos, mientras veía como la ilusión de Aiwass caía como si tuviera la consistencia y fragilidad de una casa de naipes.


Sin embargo, estaría mintiendo si no dijera que aquel extraño golpe de estado que presentó hace algunos meses no le resultó beneficioso al final; pues se había asegurado que su liga aún estuviera recuperándose junto a sus líderes, pues el daño hecho al parecer había sido tan grande que pasarían incluso algunos años antes de que Aiwass pudiera volver a elevarse en tales condiciones.

Era el momento perfecto para invitarlos a su torneo de apertura bajo una excusa de falso compañerismo, pues necesitarían batallas para reactivar su economía y para comenzar a volver a reconstruir su reputación; más su poder no estaba completo, sus heridas aún se encontraban abiertas. Eran una región tambaleándose a duras penas para sobrevivir.

Eran el rival perfecto. Una presa fácil.

Cualquiera lo consideraría un villano, pero realmente había hecho lo que tenía que hacer en sus circunstancias. Como Campeón, era su deber poner a su región como un posible destino que atrajera a las masas, pues nada traía tantos beneficios a la economía como vender el sueño de superioridad, atrayendo así a entrenadores extranjeros dispuestos a medirse con los lugareños sin importar el precio a pagar.

La pantalla entonces cambió la imagen, enfocándose sobre un reloj de números rojos que marcaba diez minutos en cuenta regresiva antes de comenzar.

—¿A quién van a mandar a combatir, si se puede saber?

Una pregunta, seguida del distintivo sonido del abrir de una soda, provocaron que el campeón regresara súbitamente hacia la realidad, ahora más consciente de sus alrededores que antes. Dante giró levemente el cuello, como quién no quiere la cosa, para encarar al sujeto había osado escabullirse dentro de los bastidores e interrumpir su ensoñación.

Se encontró con un hombre de estatura promedio, con una musculatura apenas marcada, con el cabello de un color verdoso recogido en una coleta. Su barba incipiente y junto a sus jeans descoloridos y su camisa apenas planchada le daban un aspecto todavía más desaliñado. Un vagabundo, probablemente; y si bien Bradford se hubiera preguntado cómo es que logró colarse a los bastidores del campeón, sus pensamientos rápidamente cambiaron de dirección en cuanto se encontró con la mirada del extraño; una mirada llena de aburrimiento y contemplación.

—¿Quién eres tú? —Preguntó Dante con demasiada brusquedad, incapaz de guardarse para si mismo sus emociones. No tenía porque ser amable o considerado con alguien a quién no conocía y que seguro tenía una posición más baja que él en la escalera social.

—Mathos. Mathos Van Prince. —Se presentó el hombre y dio un leve sorbo a su bebida carbonatada antes de seguir. —Campeón de Aiwass. Me dijeron que aquí podía esperar y ver los combates antes del mío, ¿estoy equivocado?

La revelación lo hizo reír. ¿Ese enclenque era el tan afamado campeón? Casi parecía un sueño surrealista; no tenía el porte y seguro tampoco el poder. Sólo era un mero estandarte para no dejar aquel puesto tan importante vacío, seguro.

—Oh… no, no estás equivocado. Pero ¿qué le pasó a ese tal Heru del que tanto oí hablar?

Esperaba ver una reacción de miedo, de ansiedad, como un actor que se ve descubierto en su papel; no obstante, Mathos se limitó a dar otro sorbo a su soda, encogiéndose de hombros.

—Quién sabe. Heru siempre ha sido un dolor de cabeza. Me sorprende que no sepas del cambio, les enviamos una lista de nuestra nueva Elite hace tres meses para confirmar nuestra participación y que ustedes decidieran el orden de los encuentros. —Bostezó. —Diablos… esta cosa necesita un poco de alcohol.


Ah… esa lista. Si era sincero, no la había visto, pues lo consideraba trabajo innecesario del que se debía encargar su asistente. De todos modos, dudaba que se hubiera perdido algo de valor dentro de ese papel, así que imitó el gesto de Van Prince y también se encogió de hombros.

—Muchos papeles, ¿sabes? Además, ¿qué no te han dicho que el alcohol hace daño?

—Lo sé de primera mano. Type se dio a la tarea de rehabilitarme, por eso el refresco. —Le mostró la lata como si fuera el objeto más interesante del mundo. — Pero esto sabe a nada.

Bradford rio, divertido. Al parecer la victoria iba a ser muchísimo más fácil de lo que pensó; si su campeón era un don nadie alcohólico, su Elite no debía ser mucho mejor. Sonrió con suficiencia, ganándose una mirada curiosa por parte del otro hombre en el cuarto.

—Un recuerdo divertido, supongo. —Comentó Mathos, dando un largo trago para terminar con su envase y luego aplastar el aluminio vacío con fuerza.

—Bas…


“¡Bienvenidos señoras y señores, al primer torneo internacional de la región!”

La gran pantalla en la sala lo interrumpió, pero no podía estar más alegre de darle fin a esa conversación tan incómoda. Tanto él como Mathos dirigieron su mirada al aparato, con el conductor haciendo las presentaciones iniciales y mostrando los equipos a enfrentar. Del lado derecho, Yohsen mostraba a sus cinco Elites, mientras Aiwass mostraba solo tres del lado izquierdo quienes daban la impresión de ser inexpertos y poco adecuados para sus respectivos puestos; segundos más tarde, en la pantalla se mostró el primer enfrentamiento del día, una mujer pelirroja del lado de Aiwass contra un hombre de cabello gris del lado de Yohsen.

—Vuelvo a repetir. —Insistió Mathos. —¿A quién van a mandar a combatir?

Dante rechinó los dientes, sintiendo que aquel hombre estaba burlándose de él. ¿Acaso estaba ciego?, ¿no podía ver los nombres en pantalla que claramente decía quién iba a ser el representante del primer enfrentamiento? Una parte de él quiso insultarlo, pero debía seguir manteniendo las apariencias de momento si no quería que aquel tipo sospechara de sus verdaderas intenciones.

—Se llama Daiki. Por él hicimos una excepción. Es el quinto Elite; como puedes imaginar es bastante poderoso; era una adición que no podíamos dejar pasar. Así que creamos un puesto especial para él.


“¡Tenemos reglas especiales al ser nuestro primer torneo por petición del Campeón! El oponente inicial puede seguir combatiendo en caso de salir victorioso. ¡Es decir! Si uno de nuestros Elites resultó vencedor en su primer combate, tendrá que pelear contra el segundo Elite de Aiwass y así sucesivamente hasta que sea derrotado. “

—Ya veo. Bastará, supongo. —Comentó Mathos con apatía, dejando que el ruido blanco de la televisión envolviera la sala.

El presentador entonces se calló de forma súbita para dejar que la cámara enfocara a los dos combatientes tomando sus respectivas posiciones dentro de la arena; por un lado, la mujer se veía impasible, un velo de misterio rodeándola. Su contrincante, por el contrario, se veía bastante risueño y animado. El contacto visual entre ambos duró apenas unos milisegundos antes de que sus respectivos Pokémon fueran llamados al combate.

Del lado de Aiwass, la mujer sacó a un Golduck mientras que el Elite local optó por un Mimikyu. Y en cuanto el gran reloj rojo que se encontraba en el tablero digital marcó el fin de su cuenta regresiva, el combate estaba listo para iniciar.

El estadio volvió a llenarse de euforia, gritos de apoyo llovían de todas direcciones; flores, cánticos, seguros de que su Elite daría un espectáculo sin igual, sumiendo a la chica y al resto de sus compañeros en un vórtice unilateral, donde sus nombres no eran más que un susurro perdido en el viento.


—Me sorprende que siga en la arena, dispuesta a luchar. Cualquier otro simplemente se hubiera abrumado al verse opacado de tal manera. —Comentó Bradford con cierta burla, viendo como Daiki parecía extasiado por tal atención hacia su persona. —Es una mujer, después de todo, siempre se enojan si la atención se desvía de ellas.

Mathos no respondió; dejó su lata aplastada en el cesto de basura y se acercó su mochila para sacar otra, abriéndola en el proceso.

—Me pregunto…—Dio un vistazo al techo, hablando más para sí que como un comentario dirigido hacia el otro campeón —
 
…cuánto va a demorar.

Una emoción que no sentía hacía muchísimo tiempo comenzó a llenar lentamente su cuerpo de un renovado vigor. Oír su nombre siendo vitoreado, oír las alabanzas hacia su persona, dibujaban una sonrisa en su rostro; durante años, después de alcanzar lo que creía la cúspide de su carrera como entrenador, su vida se había vuelto monótona, confortable, estática. Había dejado de ser lo que era y se había convertido en la sombra de lo que debía ser; un ente indistinguible, sin presencia, sin esencia y, a ojos de todos los demás, sin voluntad.

Pero escuchar a los ciudadanos animándolo como si fuera un héroe de guerra, reconociéndolo a él y no comparándolo directamente con la imagen del resto de sus compañeros, le hizo pensar por un leve instante que esos pensamientos que habían plagado casi en su totalidad sus años posteriores a su debut estaban completamente equivocados.

Y que ese, en definitiva, era sin duda el momento más alto de su carrera como Elite y, a un nivel más visceral, como entrenador.

Así que cuando salió a la arena, dejó que el sonido de su gente lo envolviera, sintiéndose cobijado por su apoyo y dejando que su energía lo bañara y bendijera. Ignoró por un gran momento a su contrincante, saludando a los entusiastas, estrechando manos con los más cercanos al campo, riendo y saltando como si fuera un niño otra vez.

Después de tanto tiempo, Daiki Tetsuya por fin sentía algo más que indiferencia y vacío.

Cuando llegó el momento de enfrentarse a su par, le tiró una sonrisa amistosa, pero la mujer que se encontraba al extremo opuesto ni siquiera lo volteó a ver; no hubo tiempo ni para el saludo reglamentario, pues el reloj llegó al final de su cuenta regresiva, obligando a ambos a liberar a sus respectivos Pokémon para iniciar el combate.

Daiki no lo pensó dos veces, extasiado de por fin usar a su equipo original, aquel que había formado y criado desde que comenzó su viaje, supo de forma inmediata cual Pokémon usar sin siquiera ver su cinturón. Su mano se movió por instinto y se cerró justo sobre el esférico que necesitaba, lanzándolo al aire y liberando a la criatura que contenía.

Una Mimikyu apareció y cayó de forma grácil sobre la tierra; su oponente hizo lo propio y también soltó a su compañero, pero cuando el rayo blanquecino dejó entrever la figura de un Golduck, Tetsu miró a su rival con extrañeza.

Con la mirada aún gacha, la mujer no parecía querer ordenar su primer movimiento, pero la fiereza que había en los ojos del pato no languidecía por más que la incertidumbre los estuviera rodeando. Pero Daiki no iba a desaprovechar tal oportunidad, si ella no iniciaba el combate, él lo haría y mediría de primera mano el poder de esos extranjeros.

—Mimi, ¡Usa…

Su frase murió a medio camino, pues Golduck se movió de su lugar de forma tan rápida que apenas le dio tiempo de procesar lo que estaba viendo. ¿Acaso ese Pokémon se había movido por cuenta propia? Clavó de nuevo sus ojos sobre la mujer, quién no parecía haber dado ninguna orden. ¿Acaso no la había oído por los gritos que inundaban el estadio o…?

Sea como fuere, no era momento de divagaciones, tan pronto como el pokémon acuático saltó y lanzó de su pico un rayo hielo, Daiki se concentró de nuevo en el combate. Si no hacía algo pronto, Mimi recibiría un impacto que probablemente la dejaría congelada si la suerte deseaba no estar a su favor.

—¡Esquívalo y usa Mazazo!

El rayo gélido impactó sobre la tierra, congelado un buen radio y provocando que, aunque su pokémon hubiera dado un salto oportuno para esquivar el ataque, terminara resbalándose levemente al momento de volver a caer sobre el suelo. Sin embargo, a pesar de la falta de fricción, Mimikyu aprovechó la nueva superficie para impulsarse con sus manos fantasmales; su pequeño cuerpo no tardó en ganar velocidad y mientras Golduck se quedaba estático en la arena, Mimikyu formó un gran mazo de aura verdusca en una de sus garras, preparándose para dar el golpe fatal.

Tetsuya observó al pato rodearse de una capa verde, pero seguía impávido en su lugar, sin hacer el menor esfuerzo de esquivar el ataque inminente. Su entrenadora tampoco parecía con ganas de querer ordenarle algo y algo dentro de él comenzó a arder; ¿acaso esa región extranjera no tenía control sobre sus propios Pokémon? Sólo así se podría explicar tal comportamiento tan… tan… raro.

Quizás los sobreestimó demasiado, gruñó y cerró los ojos, preparándose mentalmente para oír el característico timbre de un combate terminado, pues Mimi se encontraba a escasos centímetros de su contrincante y un golpe desde esa distancia y a esa velocidad sumado a la ventaja de tipos, dejaría noqueado a ese Golduck sin lugar a dudas.

Confío en la capacidad de su compañera, pero un segundo pasó, luego otro, y otro; más la campana que anunciaba su victoria nunca sonó.

Abrió los ojos, extrañado, y la escena frente a él casi provoca que se fuera de espaldas. Golduck se encontraba en el mismo lugar, ninguna herida visible en su cuerpo, pero con sus ojos brillando de color azulado, sosteniendo con relativa facilidad el mazo que Mimi se esforzaba por empujar hacia él, tratando de herirlo en vano.

—¡Atrás, Mimi! —Ordenó lo más rápido que pudo, aún asombrado por tal demostración de poder.

Mimi se tambaleó y aquella minúscula apertura fue suficiente como para que Golduck dejara de ejercer presión y ejecutara una devastadora Hidrobomba que le dio de lleno.

Por fortuna, el disfraz de su pokémon había absorbido la mayor parte del ataque, pero aquel combo tan oportuno le hizo ver que no podía tomarse ese combate con calma y la rabia que amenazaba por consumirlo cesó, agradecido porque aquella batalla siguiera perdurando.

—Mazazo al hielo y luego ¡Ataca con Juego Rudo!

Golduck pareció querer contraatacar antes de que Mimikyu ejecutara sus movimientos, lanzándose sobre el hielo para alcanzarla, más la hembra fue mucho más rápida. Aprovechando la distancia que esa hidrobomba había puesto entre ambos, acortó todavía más las posibilidades de su oponente de alcanzarla de forma inmediata al partir el hielo enfrente de ella con su poderoso ataque; acto seguido, mientras veía como Golduck frenaba en seco al verse desprovisto de terreno donde pudiera deslizarse cómodamente, usó los fragmentos de hielo como proyectiles, usando sus brazos fantasmales para lanzarlos de forma vertiginosa, aprovechando también para imbuirlos de energía durante esa sucesión.

Golduck reaccionó irguiendo una pared de hielo, pero varios de los cristales lograron penetrar su defensa y provocarle heridas superficiales, aunque se deshizo del resto de ellos gracias a otra hidrobomba subsecuente.

Una nube de humo se levantó entre ambos y cegándolos momentáneamente. Una distracción que no sería desaprovechada por Tetsuya, viendo como aquello podría beneficiarlo.

—¡Bola sombra!

La esfera fantasmal salió despedida desde el centro del pokémon imitador; al mismo tiempo, una lluvia comenzó a caer sobre el campo, despejando el humo que se había formando con anterioridad y prevenir el que se formaría a continuación; pues la bola sombra se deshizo en una explosión al encontrarse envuelta en una confusión de su contrincante, anulándola tan rápido como entró en el rango de visión de Golduck.

Daiki se mordió los labios; sin duda, aquel combate estaba siendo mucho más duro lo que esperaba; no obstante, le extrañaba el mutismo de su rival y hasta el momento aquel Golduck, aunque no había recibido mucho daño de su parte, tampoco se había esforzado por infringirles grandes heridas en retribución.

¿Acaso pensaban seguir con esa estrategia de desgaste? Tetsuya sabía de antemano que los Golduck eran pésimos para seguir una guerra de aguante, por lo que seguro pronto estaría llegando a su límite, mientras ellos apenas habían calentado. Mas no podía quejarse, pues ese pato había aguantado mucho más de lo que esperaría en una competencia de nivel profesional.

Pero era tiempo de seguir, no podían monopolizar el combate sólo ellos. Aunque hubiera querido que su momento de gloria fuera eterno, sabía que todo tenía que acabar tarde o temprano; le gustara o no era una sombra y aunque por leves instantes había brillado bajo la luz que el resto de sus compañeros, no era el lugar a donde pertenecía. No ahora, no más.

Y por más que lo detestara, era hora del final.

—Som…

—Reinhart, deja de jugar de una vez.

¿Eh? ¡¿eh?!

¿Había escuchado bien? ¿Las únicas palabras que le había dedicado a su pokémon en todo el combate habían sido “deja de jugar”? ¿Estaba jugando? ¿Él… era un juego acaso?

¿Qué…?

Cuando los ojos del Golduck volvieron a brillar, Tetsu sintió un escalofrío recorrerle la piel y la sombra que había comenzado a proyectar su Mimikyu se veía empequeñecida ante la poderosa presencia que ahora destilaba por cada poro de su rival.

Otro rayo hielo; Mimi trató de usar su propia sombra vil para cubrirse del ataque, pero el rayo se desvió y Daiki vio como el pokémon acuático parecía controlar la dirección de su propio ataque con sus aletas, usando su confusión como un catalizador.

—¡Bola sombra!

El rayo hielo se alzó al cielo, provocando que la lluvia se convirtiera en un millar de púas heladas con dirección hacia el campo. Con un movimiento brusco de sus aletas, Golduck dejó que algunas de las púas que había suspendido bajaran a una velocidad incontenible; miles de agujas, millones de gotas que se convertían en un arma letal al estar levemente en contacto con el frío.

—¡Mimi, protégete!

Un grito desesperado, una plegaria que trataba de ahogar su creciente desesperanza; Mimikyu trató de romper todas las que pudo, usando sus ataques, pero otras tantas terminaban clavándose en su piel, cayendo del cielo como cuchillas.

Eventualmente, la lluvia de agua se volvió de hielo y las estacas que caían del cielo se clavaron una tras otra en el campo, sin piedad, sin misericordia. Una de ellas rasgó profundamente una de las mejillas del Elite, quién muy apenas reaccionó ante ello. La sangre tiñó sus dedos, más su mente era incapaz de procesar el dolor, conmocionada por lo que veía que no pudo siquiera pensar si aquel ataque desviado había sido a propósito o un mero accidente.

La sucesión tan brutal de ataques provocó que una gran capa de escarcha se elevara en el estadio durante varios segundos, pero pronto una figura se hizo distinguir entre el hielo. Golduck había saltado a lo alto, con lo que parecía ambas garras de sus aletas cubiertas de hielo, posicionándose para dar la estocada final; una bola sombra fue lo segundo que resaltó entre la pesada tela de hielo, sólo para ser erradicada por Reinhart con un manoteo de una de sus aletas heladas; los ojos del pato volvieron a brillar al tiempo que unas manos fantasmales salían de la neblina para atraparlo, levantando las partículas de hielo entre ambos y sumiendo todo nuevamente en un una ceguera parcial; algunos segundos pasaron y el mutismo fue interrumpido por el inconfundible pitido de finalización. Daiki ni siquiera tuvo que esperar a que el hielo se dispersara para saber el resultado, apretando uno de sus puños para tratar de calmar su impotencia.

Pero el público aún creía, ingenuo quería pensar que, en esos últimos momentos, su Elite y su compañera habían asestado un golpe contundente para dejar a su rival fuera de combate. Pero cuando su visión volvió a ser clara, los gritos de ánimo que tanto cantaban cesaron, siendo reemplazados por rostros de sorpresa y horror.

Mimikyu se encontraba con varios cristales de hielo clavados en partes no letales de su cuerpo, fuera de combate, mientras el Golduck apenas y presentaba una herida en su pecho y rostro, seguro un último ataque desesperado antes de caer.

El rayo rojo distintivo de una pokébola devolvió a la maltrecha hembra a su refugio y miles de ojos veían de forma incrédula el tiempo que había quedado grabado en la pantalla, todavía más horrorizados al ver aquel resultado.

Dos minutos.

El estadio se sumió en un silencio absoluto.


El dolor de su herida llegó de forma tan agonizante como el peso de su derrota. No tuvo el valor de ver el rostro de miles de ciudadanos que antes lo habían apoyado con los ojos iluminados y sonrisas vibrantes, transformados en gestos de decepción y tristeza. Era el primer combate, sí, pero su aplastante victoria había marcado un patrón del cual sería muy difícil reponerse.

La sangre que manaba de su herida era copiosa, seguro necesitaría varios puntos para cerrarla y la marca quedaría en forma de una espantosa cicatriz.

Salió de la arena de forma silenciosa, tratando de no llamar más la atención para evitar causar reacciones indeseables si alguien se daba cuenta del corte y la sangre.

«Fue un accidente. Un accidente»

Quería convencerse de eso, pero era difícil tener la mente en orden cuando todo lo que podía pensar era sobre cómo llegar a la enfermería y el paso siguiente a dar antes de perder el equilibrio. No quería causar un escándalo, pues si se sabía de ese pequeño desliz estaba seguro de que Bradford haría todo lo posible para sacarlo de proporción; o peor aún, se podía llegar a suspender la apertura, por lo cuál el campeón estaría todavía más enojado.

No, ya habían sido muchas decepciones por un día; a pesar de su derrota, su destino no estaba escrito en piedra y quizás podrían darle la vuelta al marcador que ponía de momento a los extranjeros con ventaja.

—Dai… ¿Qué demonios te pasó? —Inquirió su compañero, Seijuro Koganei, antes de salir a la arena para enfrentarse a esa extraña mujer.

Tetsuya se sobresaltó al escucharlo, pues se había concentrado tanto en seguir caminando que había obviado cualquier otra presencia.

—Nada, nada. Sólo… un percance.

Una excusa barata, ambigua, pero que fue suficiente para apaciguar la curiosidad del otro varón, quién simplemente se encogió de hombros y le dio unas cuantas palmaditas en la espalda antes de salir a la luz del estadio.

Mejor así, pues lo que menos requería en ese momento eran palabras de aliento y falsa empatía; Koga seguro se olvidaría de lo que vio al día siguiente, si es que el alcohol y las drogas lo dejaban levantarse siquiera.

La enfermería, sí, debía ir a la enfermería.


Dante apretó los puños y rechinó los dientes, pero trató de que su rostro no lo traicionara; no le daría a ese enclenque campeón extranjero la satisfacción de verlo perder la calma. Así que siguió tratando de fingir que no se había alterado en lo absoluto, viendo como su siguiente Elite entraba a la arena para combatir.

—Pensé que duraría más. Como lo alabaste tanto, pensé que sería alguien excepcional. —Comentó Mathos, aunque no con malicia, sino más bien con decepción.

—Fue suerte. —Bramó Bradford. —¿Tú chica no va a retirar a ese Golduck? Su arrogancia va a ser su perdición—agregó con una leve sonrisa, esperando que aquella muchacha fuera lo suficientemente tonta como para dejar a ese insulso pato en su siguiente round.

—No, no es necesario.

Y al escuchar la respuesta, Dante sonrió para sí. Una mala decisión que esperaba le diera a Yohsen su victoria.


—¡Eh, tú! —Koga ni se inmutó cuando la chica le dedicó una mirada fría y distante, como si lo estuviera comparando con un mono estúpido sin mucho valor. —Ni te creas la gran cosa, ¡ahora verás lo que es pelear contra un Elite de verdad!

El chico, un hombre de 1.90 de pelo morado desordenado y largo, se quitó rápidamente su chaqueta de cuero, mostrando el cinturón de pokébolas colgado a lo largo y ancho de sus hombros, sonriendo con suficiencia. Dio la espalda a su rival, sin importale lo mal que se vería ese gesto en televisión internacional y miró al público que aún se encontraba conmocionado por el resultado anterior.

—¡Quiten esas caras largas! ¡Estar aquí, en este momento, nos costó sangre, sudor y lágrimas! Y les juro, no vamos a dejar que eso se vaya en vano. ¡Somos Yohsen, carajo!
¡Nos sobreponemos a todo!

>>¡Aún tenemos mucho que dar, no dejen que una pequeña piedra en el camino nos estorbe! ¿Quiénes somos?

—¡Yohsen!

—¡¿Quiénes somos?!

—¡¡Yohsen!!

El ánimo se reinstauró en esos instantes y Koga volvió a encarar a su oponente, sonriendo de oreja a oreja mientras la señalaba.

—Y hasta aquí llegó tu racha. —Proclamó, tirando el cinturón de pokébolas al suelo en un impulso dramático, provocando que la mujer lo viera con algo de interés mezclado con condescendencia. —Elige uno, cualquiera de ellos será el heraldo de tu derrota.

Aquella oración pareció divertir a la pelirroja, quién sin chistar eligió la pokébola del centro. Koga tomó la esfera indicada entre sus manos y su sonrisa zorruna se ensanchó todavía más, burlándose abiertamente de ella.

—Qué mala elección.

Un simio de afro color blanco hizo aparición y ni corto ni perezoso, el Darmatian galariano no tardó en gruñir con fiereza y mostrar los colmillos, tratando de amedrentar al rival que tenía en frente. Sin embargo, Golduck no tuvo ningún tipo de reacción ante la amenaza que se presentaba ante él, optando por simplemente agachar un poco su cuerpo y posicionar sus garras enfrente suyo en preparación para el enfrentamiento inminente.

—¡Fuerza Bruta!

Esta vez, Koganei no dio tiempo a su rival de reaccionar. Recordaba vagamente el combate que sostuvo hacía poco tiempo Daiki; y aunque en su momento no le había prestado mucha atención por su desenvolvimiento tan rápido y sorpresivo, confiaba que al menos había mapeado los ataques principales de ese pato. Además, las heridas que esbozaba su rival, aunque superficiales, eran prueba de que se enfrentaba a un rival cansado, por lo que confiaba que su combate no duraría más allá de unos limitados intercambios de ataques e intentos de escapismo para evitar un daño contundente o mayor.

Darmatian era su mejor opción para terminar ese molesto espectáculo de forma rápida.

El pokémon daruma se abalanzó sobre su oponente con bestialidad, imbuyendo sus puños en un aura amarillenta que no tardaron en estrellarse contra el cuerpo de Reinhart, reventando el hielo que cubría esa parte del campo y levantando una enorme nube de polvo en el proceso.

—¡Golpe Cabeza!

Usando la misma estrategia que esa chica usó momentos antes con su compañero, Koganei aprovechó la falta de visión para tomar la delantera; esperó oír otro crujido, pero el choque, a pesar de la orden, nunca pareció llegar. Una hidrobomba despejó el la barrera de polvo y con ello, dejando ver la escena oculta.

Golduck apenas y podía resistir el impacto de la cabeza del gorila, quién yacía con el pelaje empapado gracias al poderoso chorro de agua que lo impactó de lleno. Sin embargo, de nuevo un aura verdusca cubría al pato, quién finalmente terminó cediendo ante el golpe de Darmatian.

—¡Chuzos!

Pronto Reinhart se volvió a levantar, mientras la tercera paz mental recorría su cuerpo, viendo como el pokémon galariano creaba líneas de carámbanos de hielo que se dirigían hacia su posición. Ejecutó una cuarta paz mental, dejando que las estacas se acercaran cada vez, sin intención alguna de moverse. A pesar del dolor, tenía los músculos relajados y la mente despejada.

Cerró los ojos, dejándose guíar por el sonido que hacían esas lanzas de hielo al momento de formarse desde sus cimientos en el terreno; y esperó, esperó. Dejó que una de ellas se formara justo bajó sus pies, creciendo a un ritmo exponencial que amenazaba con empalarlo.

Saltó.

Reinhart dio un giro en el aire y dejó que una poderosa hidrobomba rompiera cada estaca de hielo como si no fuera más que papel. Después, usó su confusión para levantar al Darmatian de Galar del suelo antes de que pudiera concentrar su siguiente ataque. Y, sin contemplación alguna, estampó su cuerpo contra una de las paredes que los circundaban.

—¡Levántate, Darmatian! ¡Usa…!

Pero, al igual que Daiki antes que él, sus palabras murieron en su boca, pues de nuevo, el sistema anunció el termino del combate por medio de su característica alarma. Y, en efecto, Koga vio como su pokémon se encontraba totalmente inconsciente después de ese ataque; ni siquiera le dio tiempo de entrar a en su modo daruma, pues las llamas yacían extintas mucho antes de que pudieran nacer.

Seijuro quiso alegar al ver el resultado, pero nunca habían establecido reglas más allá de el uso de un solo pokémon.

El contador en favor de Aiwass volvió a subir y la muchedumbre, quién momentos antes había sido reanimada, volvió a callar; aunque de forma más súbita y el silencio se sintió más atroz.


Tenía que ser una broma, debía ser una broma.

Uno a uno, Bradford veía como sus mejores entrenadores caían ante una mujer que apenas se dignaba a decir algo entre los combates. ¿Cómo? ¿Cómo es que sus pokémon lograban destruir en cuestión de minutos a sus Elites?

Una parte de él quería pensar que era trampa, que esos pokémon estaban alterados, dopados; pues ni los polvos que se comercializaban para los combates oficiales daban tal incremento de poder. Sólo eso explicaría su fuerza extraordinaria, su estamina inagotable y su naturalidad en las batallas; sabía de primera mano lo que unas drogas ilegales podían hacer en el cuerpo de un pokémon, alterando sus instintos y volviéndolos máquinas primitivas de combate.

Por Arceus, lo sabía tan bien porque el mismo había ordenado al resto de sus Elites usar lo que fuera necesario para detener el avance de Aiwass y sabía que varios de ellos tenían en su posesión diversos mejoradores de procedencia dudosa.

Sin embargo, eso no impidió que el resultado fuera el mismo, una y otra y otra vez, uno a uno, todos terminaban obliterados. El único consuelo que le servía algunos, es que la chica no potenció todavía más su humillación ganándoles solo con un pokémon, pues a partir de su tercer combate optó por cambiar a su pato por un Flygon de extraños y vibrantes colores; no obstante, en cuanto ese dragón pisó la arena, los tiempos entre cada batalla se vieron reducidos sustancialmente.

Si antes parecía que Yohsen al menos ofrecía un poco de resistencia y había por lo menos un combate, el espectáculo pasó a ser una masacre en cuanto aquel Flygon hizo acto de aparición. La resistencia que podían ofrecer simplemente se esfumó.

Para estos momentos, Dante esperaba un milagro. Lo que fuera, cualquier desliz que lo hiciera tener una ventaja o cualquier excusa para descalificar a esos extranjeros, algo que le dijera que todo lo que estaba viendo no era más que la consecuencia de juego sucio.

Pero nadie escuchó sus plegarias y vio, con sumo rencor e impotencia, como su último Elite caía ante el dragón y su entrenadora. Su joven más prometedor, no había sido más que un mero muro de papel para la fuerza devastadora que eran esos foráneos.

Un escalofrío recorrió su piel en cuanto escuchó de nuevo el sonido de una lata siendo aplastada, seguido del crujido de unos nudillos; volteó para encontrarse con Mathos, quién le regresaba la mirada con condescendencia y aburrimiento.

Mas antes de que alguno de ellos pudiera decir algo, el presentador televisivo llamó su atención, haciendo notar a todos los televidentes que había sucedido un pequeño altercado antes de que la chica de Aiwass pudiera abandonar la arena. Al parecer, sus otros dos compañeros, un chico pelirrojo y otro castaño, impidieron su salida.

Por lo que se lograba ver en la imagen, el muchacho pelirrojo parecía ser el más alteraado de los tres, haciendo gestos con las manos y golpeando el suelo bajo sus pies, mientras su otro compañero, el muchacho de cabellos castaños y con unos extraños googles arqueológicos en la cabeza, trataba de calmarlo y explicarle a la mujer cualquier cosa.

Dante sonrió al ver la escena, pues si había discordancia entre los mismos miembros quería decir que no todo estaba estable dentro de su Liga; esperaba que aquel altercado verbal llegara a más. Algún golpe, alguna herida; algo que le diera material para enmarcar. Sabía que la derrota absoluta estaba cerca, pero no se iría con las manos vacías. Cualquier cosa le serviría para lavarse la culpa de tal deshonroso espectáculo.

Volteó a ver a Mathos con suficiencia, como si esperara que el otro campeón le rogara para evitar hacer mención de ese vergonzoso percance entre sus miembros; pero la mirada del forastero no cambió en lo más mínimo.

—¿No vas a detener a tus perros? ¿Evitar que se maten entre ellos?

—No. No son niños, no soy su niñera y no es necesario. —Dio un bostezo. —¿Sabes? No por nada es la nuera de Miriam, ella. Aunque si Miriam o Heru hubieran estado presentes, esta apertura no hubiera durado más de cincuenta segundos en total.

—Tú…—Gruñó Bradford, mas fue incapaz de rebatirle tal suposición; quería golpearlo. Hundirle la cara, pero se contuvo; el miedo dio paso a la ira, y la ira a la bravuconería . —¡Acabaré contigo!

Mathos señaló el televisor, el cual mostraba como los tres Elites finalmente habían terminado su discusión, con el chico pelirrojo arrastrando los pies y con la mirada gacha, mientras su compañero trataba de darle ánimos y la chica los seguía detrás.

—Sabes lo que significa, ¿no? —Van Prince le dio la espalda, caminando hacia la salida sin molestarle en volver a mirar a su próximo rival. —Trata de no decepcionarme, tus Elites creo que fueron suficiente tragedia.

Y lo dejó ahí solo, dejando que Dante fuera incapaz de siquiera insultarlo antes de desaparecer.

Pero la furia debía desaparecer, por lo que el campeón no dudó en aplastar su puño contra uno de los casilleros, abollando el metal bajo sus nudillos; y soltó un grito de frustración.


La lluvia empapaba su visión, mientras el estadio se iba vaciando poco a poco, cada uno de los hinchas que había ido aquel día para presenciar un hecho histórico, se fue con la mirada gacha y los ánimos destrozados. No hubo victoria alguna ese día, pero nadie se esperó la derrota tan aplastante que sufrió su campeón.

Mathos aún se encontraba en la arena, mientras su Hawlucha se daba golpes en el pecho al ver a su rival tendido en el suelo, incapaz de moverse o siquiera continuar. Bradford se encontraba al otro lado de la arena, temblando y con la respiración agitada. Se dejó caer en el lodo mientras la lluvia lo seguía empapando, mientras trataba de camuflar las lágrimas que habían comenzando a salir.

Para ese punto, Mathos Van Prince regresó a su compañero a su pokébola, abandonando silenciosamente el campo y dejando a su rival ahogarse en su miseria; no le dedicó ni una mirada más ni un solo pensamiento.

No tenía nada más que decir después de un espectáculo tan lamentable.
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#3
No sé qué decir... mentira. Sí sé qué decir. ¡Esto es una pasada!

Sabe Dios que si algo necesitaba en este momento, era esto. Es lo mejor que podía leer. Lo mejor que podía esperar. O que no esperaba porque, pedazo de bastardo, te lo tenías bien escondido. Era lo último que hubiera imaginado leer.

Ah. Vi una falta de ortografía grave casi al principio pero... se me olvidó completamente cuál era de tan bueno que estuvo el capítulo. Que algún personaje sin importancia te lo señale, yo estoy demasiado ocupado fangirleando.

Por un lado, escribes tan bien como siempre. No mejor, no peor. Mantienes el nivel, la precisión en el detalle y esa visión relativamente cínica de lo que describes. Apasionada, pero fría. Cruel. Cómo es la acción que se narra.

Ojalá pudiera decir más pero es difícil decir algo que no sea fanboyismo. I mean. Parecía que iba a involucrar una especie de conflicto político contra esta región superpoderosa que usa a las otras como piezas. Y estaba seguro de que esa iba a ser una historia interesante; vamos, que hasta el primer duelista tenía pinta de prota shonen y en la intro nos dices que esto no va a ser tan cínico o edgy y por como decías que sería tu nuevo prota se parecía a este tipo...

Then Duck.

Fuck, Duck.

Pato pisa muy fuerte. Pato pisa al pseudo prota y luego al tipo rudo que... se lo merecía. Vamos, que mandó a un Fuego/Hielo contra el pato que acaba de hacer sushi con el fantasmita.

El caso es que estos que se veían re pros acabaron siendo carne de cañón para la Shishou. Y en lugar de ser los overpowereados que parecían, solo fueron basuras dispuestos a dopar a sus pokes. Incluso el campeón, tan pagado de sí, acabó hecho mierda contra Lucho. Creo. Lucho era el Lucario o el Hawlucha? Creo que el Hawlucha porque el Lucario era Lucas.

Ah. Me encanta el detalle de que el ENVIPI se viera tan seguro de la victoria aplastante de Lex durante todo el combate. Precisamente porque fueron ellos los que se enfrentaron al final en H/H. Maaaaaaan qué nostalgia. Qué tremendo viaje de nostalgia.

El caso es que no tengo idea de qué sigue a partir de ahora. Como que volteaste todas mis expectativas y eso es una cosa buena. No tengo idea de cómo va a seguir pero sé que quiero que siga.

Nos andamos leyendo.
[Imagen: lJSXFvs.jpg]
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#4
ERA "VAN PRICE" NO "VAN PRINCE" LA CONCHA DE TU MADRE . JPG
DIOS QUE MEMORIA QUE TENGO COMO SE NOTA QUE ME DIVERTIA CON ESTA MIERDA

Volé por el capítulo tan rápido que dije nah esto no son 7200 palabras ni a palos, la pasé por el word, eran 6500 - a mí me parecieron 2000
Es como volver al fucking 2015, que recuerdos. Intentá no tardar 300 años en actualizar, aunque quien soy yo para hablar.
Más fresco que el pana rabbit el 1er capitulo, Tomá el meme chau :P
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#5
Cita:Ah. Vi una falta de ortografía grave casi al principio pero... se me olvidó completamente cuál era de tan bueno que estuvo el capítulo. Que algún personaje sin importancia te lo señale, yo estoy demasiado ocupado fangirleando.

¡Yo! ¡Yo! ¡Yo lo vi! Puso DEVUTAR el muy desgraciado, espero que lo cuelguen con ganchos en los talones por esto.
Y también hizo la gran yo y le pifió a un nombre ni bien arranca el capítulo: EL DE SU FUCKING REGION INVENTADA. Puso "Yosen" cuando durante el resto del cap se refiere a ella como "Yohsen". Me da artrosis en los ojos. Ah, ¿eso no tiene sentido?

No, porque todo lo que leí después fue una genialidad tras otra. Tras otra y tras otra. Empecé sintiéndome muy contrariado porque había leído un par de one shots tuyos, estimado Gold, y recordaba que escribías tan asquerosamente bien y con un estilo tan característico que... no empecé esto encontrándome con ninguno de esos rasgos distintivos. Curiosamente, aquello me alivió en cierto modo, porque no podía imaginarme un fic de poke con un torneo a lo Shuumatsu no Memery con una prosa como la que usabas en el relato de la Muerte. Pero manejás tan bien el degradado que la visión completa de esta introducción a tu historia se vuelve súper nítica. Este es tu estilo, y es tu declaración de intenciones sobre el gramaje que le querés dar a tu peculiar torneo.

Bah, el torneo se terminó prácticamente antes de empezar. No fue más que un circo para ejercitar tibiamente a un pato y una libélula escamada. En definitiva, los de Aiwass optaron por darse una vueltita por Yohsen en lugar de ir a trotar alrededor de la plaza esa mañana. Bah, se hubieran agotado más trotando...

AIWASS. ¿Por qué carajo siento que debería conocer esa cosa? Y a sus personajes. No se introducen pelirrojos en un fic con tanta sutileza. Es como si estuviera leyendo una historia de mineros y de golpe me decís que cayó una colorada con la parte de arriba de un bikini y un topo asomando entre sus gomas a disparar con un rifle de dos metros de largo... O sea, agradecería mucho la introducción de esa colorada, pero no entendería qué carajos está pasando. Igual a la paja no se le dice nunca que no.

¿Y por qué me puse a divagar con fantasías con Yoko? ¡Ah sí! ¡Hijo de puta, avisá que es recomendable leer un fic previo antes que esto! Quiero decir... Ya sé que esto es su propia cosa y que las referencias al pasado solo son un plus para los ancianos que te leyeron vaya a saber uno en qué década. ¿Habían Flygon shiny en los 90s? Bueno, como sea, quiero aunque sea mirar por arriba ese fic de Aiwass del que leí alguna vez... no sé si acá mismo o por Discord en alguna de las tantas charlas de borrachines. Porque cuando llegué a ese nombre no me extrañó en absoluto, y se sintió demasiado familiar para ser obviamente el nombre de otra región inventada para un fanfic.

Y hablando de Aiwass... ¿Le pusiste así por "I was"? ESAAAA MIRA COMO SE INGLES NIVEL CUARTO GRADO DE PRIMARIA.

Ah, no estoy hablando un carajo de lo que pasa acá. Es que no tengo ningún pero para ponerle a nada, más allá de un clarísimo desorden al principio donde parecía que arrancaste más con el corazón que con el cerebro (y es la mejor forma de arrancar una historia, especialmente después de tanto tiempo sin volcarte a una historia larga). Por lo demás, este arranque fue una montaña rusa espectacular. La acción es clarísima, bombástica y cruda, pero te tomás la molestia de dosificarla en el punto justo para que no veamos gore tan rápido (¡ja! yo sí decapité un Mimikyu y pretendía que mi fic se salve de explícitos), aunque no sé si para dejar tranquilo al lector de que no irías TAN lejos con la crudeza, o para guardarte los mejores momentos para más adelante.

No soy súper fan del factor dopaje de pokémon, tal vez porque esperaba que simplemente los de Aiwass fueran excesivamente fuertes o, mejor dicho, que los de Yohsen fueran absurdamente débiles y patéticos, como se nos había aclarado al principio. Si hasta parecía que Dante había elegido al panadero, el lechero, la verdulera y el acomodador del bazar chino para llenar slots en su particular Elite 4. Pero no, resulta que los pobres eran entrenadores competentes con personalidad y alma y ganas de demostrarle a su pueblo lo que valía... Y valió madres. Sí, tuve que usar una expresión mexicana para darle punch line a una oración que no iba a ningún lado. Y los forros de Aiwass hicieron todos trampa como el Dieguito Maradona. Aunque todavía no me cierra del todo eso.

¡¿Y a dónde irá Dante ahora?! Bueno, si su nombre es indicativo de algo, supongo que acá empezará su particular descenso a los infiernos. Después de semejante humillación, y de que la teoría del dopaje crece y crece hasta toparme con la advertencia de CONTENIDO SOBRE DROGAS en tu fic (¡¿alguien quiere pensar en los niños?!), no le veo muchos otros caminos que el de la venganza. O aunque sea la redención. Está obligado a obtenerla después de semejante paliza si no quiere que los habitantes de su región lo cuelguen con ganchos de los talones.

Sea como sea, no me caben dudas de que vas a darnos algo bien original y con varias sorpresas. Sos muy bueno escribiendo como para no escribir, así que... ¡Escribí! Acá te leemos.

Dato de color: No sé por qué leí por ahí que Kiwi decía algo de Brock relacionado a tu nuevo fic, y... me pasé todo el puto capítulo esperando que apareciera Brock, pero no apareció nunca. O yo estaba muy drogado o Kiwi estaba muy drogado o ambas premisas son ciertas pero no tienen nada que ver con el hecho de que Brock jamás estuvo ni estará acá. ¿Puede salir Brock más adelante? Hacé que salga, no nos hagas quedar a los dos como drogadictos.

¡EDIT DE COLOR!

[Imagen: GUiQZLi.png]

nvm
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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#6
Bueno, vengo a hacer aquello que los otros han tenido los huevos o la paciencia de hacer (?)

No, ahora en serio, no tengo nada de contexto respecto a trabajos anteriores tuyos, y junto a ser relativamente nuevo en la cueva, puedo dar un punto de vista mucho más neutral, mesurado, incluso desapasionado. Que no se me malentienda; sin duda, ha sido una gran lectura y la he disfrutado tanto como quienes ya han dejado sus impresiones, a pesar de que buena parte de los personajes me caen peor que una patada (como en No More xD). Pero vamos en orden.

La introducción de esta nueva región nos da un buen contexto de su lugar en el mundo y el rol que Dante, nuestro supuesto protagonista, quiere lograr a través de este evento deportivo que considera más bien un juego de caza con una presa sumamente sencilla. Me resulta deliciosamente irónico y gratificante que un engreído crea tener la victoria servida en bandeja de plata y que no sólo se la quiten, sino que se la acaben estrellando contra la cara, como si no fuera nada. Pero no quiero desviarme. Mathos hace su aparición para incordiar a su par de Yohsen, justo antes de que empiece la masacre. Si lo hace adrede o no queda en el misterio, pero me encanta esa ambigüedad, todo ese pavoneo de Dante delante de alguien a quien tiene por muy inferior, que suele ser el primer paso para una caída estrepitosa. En este punto, aún podía creer que las cosas iban a salirle relativamente bien... pero ese Golduck. Llámame loco, pero no puedo dejar de pensar que no es una coincidencia que fuera este Pokémon el que marcara la debacle por el hecho del juego de palabras (Golduck). En fin, fuera de esta suposición con un fundamente aparentemente débil, ¡menudo combate! Me encantan esas instancias de combinaciones de ataques, en la que el Pokémon está tan bien entrenado que el entrenador puede confiarle el combate e intervenir para cualquier eventualidad, o en este caso, instarle a tomárselo en serio. Qué grande la pelirroja, en serio. Y todo porque el tonto de Dante no se molestó en mirar un papel que le enviaron con antelación o estudiar un poco a un rival que consideró poco digno. Antes no he querido decir que era un pelele, pero creo que tengo que decirlo, visto lo visto. Y ese primer combate nos dio la impresión de que la cosa podría ser distinta... hasta que acabó. A partir de aquí, todo fue cuesta abajo para los anfitriones.

Me encanta la cadencia del cambio de situación, empezando con la arrogancia de Dante para luego pasar al enojo ante algo supuestamente accidental, remontable. Luego el desconcierto, y finalmente el pavor... antes de recibir su propia paliza. Por no leer un miserable papel. Y aun empleando anabólicos ilegales. Menudo show, en serio, y obviar mostrarnos la paliza le da mucho más impacto a la escena final, con un Mathos que empezó cordial (a su manera), para finalmente ignorarle como al lodo de sus zapatos. Lo cierto es que, a partir de este punto, ignoro hacia qué se dirigirá esta historia, aunque me imagino que será algo depravado y muy inclinado hacia el cinismo, más que un arco de redención, como mencionó Tommy. Podría equivocarme, pero suelo fiarme mucho de mis sensaciones y no suelen traicionarme (ahora, podrías hacer lo contrario para dejarme en evidencia, pero igualmente saldría ganando porque estaría llevando la historia hacia lo que me gustaría que fuera [?])

Una cosa que debo destacar es que, ya con un primer episodio, tenemos buenas dosis de world building y caracterización, al menos para los personajes que han aparecido explícitamente (incluso un par que no han tenido líneas, los compañeros de la pelirroja; entiendo la reacción del otro pelirrojo, que seguramente quería participar también en la paliza). La narración hace el relato muy llevadero, y como mencionó Meri, hace que se pase enseguida (que ya es mucho cuando tienes que ir citando cosas porque... bueno, ya llegaré a ese punto), con un buen balance entre las descripciones y el flujo de la historia. Y es por esto mismo que las erratas saltan mucho más a la vista, dado lo bien escrito que está esto. Y que no hay nada que me dé un peor dolor de ojos que faltas tan... evidentes (esto sin contar tildes faltantes o sobrantes por aquí y allá). Entiendo lo de estar oxidado, pero en un par de líneas han caído algunas redundancias que chirrian mucho con lo bien redactado que está todo lo demás. Los personajes hacen esta historia interesante, pero eso, en su mayoría no me gustan, por meros temas personales (sobre todo los de Yohsen, no son gente de la que querría compañía xD)

Ahora, toca lo usual owo

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Cita:Por fin, sus esfuerzos habían rendido fruto, por lo que el evento resonó como un llamado resonante que hacía eco en los corazones de la gente.
Quizá sea para dar énfasis, pero tanta resonancia me satura los tímpanos owó
 
Cita:era la primera vez que la región Yosen inauguraba el inicio de la Liga de Invierno con un combate contra la Elite de otra región.
Lo dicho por los otros, "Yohsen"
 
Cita:Y en su afán de destacar, en su voraz hambre de gloria, el campeón eligió a quién consideró el rival más adecuado para ayudarlos a devutar ante el resto.
quien, debutar
Oh, dear... la que se avecina
 
Cita:Y eso lo logró con sus propias manos, mientras veía como la ilusión de Aiwass caía como si tuviera la consistencia y fragilidad de una casa de naipes.
cómo
Menudo foreshadowing... para lo que está a punto de pasarle xD
 
Cita:más su poder no estaba completo, sus heridas aún se encontraban abiertas.
mas
Dicen que un animal herido es tan o más peligroso que si estuviese ileso...
 
Cita:Eran el rival perfecto. Una presa fácil.
Y esto acabó de marcar la tónica del relato. Y el principio del fin.
 
Cita:—¿Quién eres tú? —Preguntó Dante con demasiada brusquedad, incapaz de guardarse para si mismo sus emociones. No tenía porque ser amable o considerado con alguien a quién no conocía y que seguro tenía una posición más baja que él en la escalera social.
sí, por qué
 
Cita:—Muchos papeles, ¿sabes? Además, ¿qué no te han dicho que el alcohol hace daño?
que
Baka, baka Dante owo
 
Cita:supo de forma inmediata cual Pokémon usar sin siquiera ver su cinturón.
cuál
 
Cita:Clavó de nuevo sus ojos sobre la mujer, quién no parecía haber dado ninguna orden.
quien
 
Cita:Confío en la capacidad de su compañera, pero un segundo pasó, luego otro, y otro; más la campana que anunciaba su victoria nunca sonó.
Confió, mas
 
Cita:lanzándose sobre el hielo para alcanzarla, más la hembra fue mucho más rápida.
mas
 
Cita:Mimi trató de usar su propia sombra vil para cubrirse del ataque, pero el rayo se desvió y Daiki vio como el pokémon acuático parecía controlar la dirección de su propio ataque con sus aletas,
cómo
 
Cita:Una de ellas rasgó profundamente una de las mejillas del Elite, quién muy apenas reaccionó ante ello. La sangre tiñó sus dedos, más su mente era incapaz de procesar el dolor,
quien, mas
Eso va a dejar marca (?)
 
Cita:Así que siguió tratando de fingir que no se había alterado en lo absoluto, viendo como su siguiente Elite entraba a la arena para combatir.
cómo
Está en fase de negación (?)
 
Cita:—Fue suerte. —Bramó Bradford. —¿ chica no va a retirar a ese Golduck? Su arrogancia va a ser su perdición—agregó con una leve sonrisa, esperando que aquella muchacha fuera lo suficientemente tonta como para dejar a ese insulso pato en su siguiente round.
Tu
Qué gracioso, cómo esto le acaba rebotando, de verdad xD
 
Cita:Aquella oración pareció divertir a la pelirroja, quién sin chistar eligió la pokébola del centro.
quien
 
Cita:Golduck apenas y podía resistir el impacto de la cabeza del gorila, quién yacía con el pelaje empapado gracias al poderoso chorro de agua que lo impactó de lleno.
quien
 
Cita:Pronto Reinhart se volvió a levantar, mientras la tercera paz mental recorría su cuerpo, viendo como el pokémon galariano creaba líneas de carámbanos de hielo que se dirigían hacia su posición.
cómo
 
Cita:Y, en efecto, Koga vio como su pokémon se encontraba totalmente inconsciente después de ese ataque; ni siquiera le dio tiempo de entrar a en su modo daruma, pues las llamas yacían extintas mucho antes de que pudieran nacer.
cómo
PWNED x3
 
Cita:El contador en favor de Aiwass volvió a subir y la muchedumbre, quién momentos antes había sido reanimada,
que (al ser un sustantivo plural, un grupo)
 
Cita:Uno a uno, Bradford veía como sus mejores entrenadores caían ante una mujer que apenas se dignaba a decir algo entre los combates.
cómo
 
Cita:Pero nadie escuchó sus plegarias y vio, con sumo rencor e impotencia, como su último Elite caía ante el dragón y su entrenadora.
cómo
 
Cita:volteó para encontrarse con Mathos, quién le regresaba la mirada con condescendencia y aburrimiento.
quien
El cazador se ha convertido en la presa. Hermoso.
 
Cita:Mathos señaló el televisor, el cual mostraba como los tres Elites finalmente habían terminado su discusión, con el chico pelirrojo arrastrando los pies y con la mirada gacha, mientras su compañero trataba de darle ánimos y la chica los seguía detrás.
cómo
 
Cita:Y lo dejó ahí solo, dejando que Dante fuera incapaz de siquiera insultarlo antes de desaparecer.
Adelantándonos lo que ocurriría a continuación...
 
Cita:Para ese punto, Mathos Van Prince regresó a su compañero a su pokébola, abandonando silenciosamente el campo y dejando a su rival ahogarse en su miseria; no le dedicó ni una mirada más ni un solo pensamiento.

No tenía nada más que decir después de un espectáculo tan lamentable.
Un buen final para esta triste historia.

¿Impresiones finales? Tengo curiosidad por cómo seguirá, aunque algo me dice que será más leña para alimentar mi antipatía por Dante y compañía. A ver qué será.

Also, no sé si te lo he dicho, pero me encanta tu firma (?)
Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
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