Longfic- Endless Waltz.

Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónRomance
Resumen

Uno, dos tres... uno, dos tres... qué comience la danza del caos.

AdvertenciaDrogasViolencia
#1

Intro


Hace mucho que no escribo algo que tenga más de un capítulo, así que esto es mi regreso a las andadas para tratar de hacer fics largos. Espero que disfruten este escrito; como estoy medio oxidado, puede que se noten las asperezas   en los capítulos.

Eso sí, esto se despega un poco de mi tópico usual, dígase, no esperen ver lesbianas aquí. No de protagónico al menos(?). Y también en teoría sería el primer fin con un protagonista masculino no-emo(?). 

Anyways, ya saben que cualquier crítica u observación denle con confianza. 

Vamos a empezar. 

Arco Introductorio: Silver Snow.

Capítulo Zero: Danza con el Diablo
Capítulo Uno: Hay sangre en el agua.
Capítulo Dos: Abrumado.
Capítulo Tres: Tango

Región


..


Liga


[Imagen: FWcej5U.png]Nombre:  Dante Bradford
                                                                             Edad: 46 años
                                                                             Ocupación: Entrenador Pokémon || Campeón de la Liga || Boxeador Profesional.
                                                                          Equipo Pokémon: [Imagen: garchomp.png]

 
[Imagen: rWZiIJC.png] Nombre:  Daiki Tetsuya.
                                                                             Edad: 29 años
                                                                             Ocupación: Entrenador Pokémon || Sustituto de E4 (O conocido vulgarmente como E5).
                                                                               Equipo Pokémon: [Imagen: mimikyu.png] (Mimi)

[Imagen: kEplauu.png]Nombre:  Seijuro Koganei "Koga".
                                                                             Edad: 28 años
                                                                             Ocupación: Entrenador Pokémon ||Miembro de la Elite 4. E4.
                                                                           Equipo Pokémon: [Imagen: darmanitan-galarian-standard.png]


[Imagen: PRh1CDi.png]Nombre:  Samuel "Sam" Clover.
                                                                             Edad: 35 años
                                                                             Ocupación: Entrenador Pokémon ||Miembro de la Elite 4. E3.
                                                                               Equipo Pokémon: [Imagen: magmar.png](Levi)


[Imagen: rqndfZI.png]Nombre:  Alana "Lena" Rhodes.
                                                                          Edad: 26 años
                                                                          Ocupación: Entrenador Pokémon ||Miembro de la Elite 4. E2 || Actriz || Modelo.
                                                                           Equipo Pokémon: [Imagen: tauros.png]

[Imagen: 40WqoFe.png]Nombre:  Akashi.
                                                                             Edad: 21 años
                                                                            Ocupación: Entrenador Pokémon ||Miembro de la Elite 4. E1 || Chef.
                                                                          Equipo Pokémon: [Imagen: togekiss.png]

Otros.


[Imagen: ZjoqW11.png]  Nombre: Richard Lambert.
                                                                                Edad: 47 años. 
                                                                                Ocupación: Primer Ministro de la Región de Yohsen.

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#2
 
Danza con el Diablo. 

Por años, la región había luchado de forma incansable para poder tener un torneo de tales magnitudes; un torneo donde medirían sus fuerzas contra extranjeros y dicho espectáculo sería mostrado en vivo a lo largo del mundo. Por fin, sus esfuerzos habían rendido fruto, por lo que el evento resonó como un llamado resonante que hacía eco en los corazones de la gente.

El estadio estaba lleno, cada grada, cada escalón, incluso fuera del edificio había una gran muchedumbre viendo fijamente las pantallas que el edificio poseía para transmitir la batalla de aquella noche. En todos sus años de historia, era la primera vez que la región Yosen inauguraba el inicio de la Liga de Invierno con un combate contra la Elite de otra región. La región por sí misma nunca había atraído atención externa, pues a pesar de ser considerada uno de los pocos lugares estables y pacíficos, sus aptitudes competitivas estaban muy por debajo del resto de sus hermanas.

Yohsen siempre se había caracterizado por ser un lugar meramente turístico y cuyo atractivo yacía en los performace y concursos a gran escala, temiendo durante muchos años las encarnizadas batallas que desde el inicio de los tiempos cautivaron al mundo de forma especial y donde la gran mayoría de las regiones había adoptado tanto como forma de espectáculo así como centro de su pujante economía.

Tampoco ayudaba a su reputación el hecho de que su aparente retraso bélico se tradujera durante muchos años en pasividad, lo que derivaba de una falta de enfoque, factores que combinados sólo provocaron que la región fuera desapercibida y pasara sin pena ni gloria a los anales de la historia mientras sus contrapartes se alzaban entre los reflectores y el mundo conocía de su presencia.

Hasta el día de hoy.

La historia por fin daría un giro y Yohsen se sentía preparado para brillar ante los reflectores de la gran escena competitiva; subirían al podio compartido con el resto de sus hermanas y el mundo conocería su poder.

Expectativas propias, expectativas ajenas y sólo habría una resolución.

Y en su afán de destacar, en su voraz hambre de gloria, el campeón eligió a quién consideró el rival más adecuado para ayudarlos a devutar ante el resto.

Una región que durante los recientes años se destacó por su poderío, por su tecnología y, recientemente, por su escándalo. Una región mancillada que gracias a su reputación, serviría de carne de cañón para catapultarlos hacia su merecido puesto entre los grandes.

Un sacrificio necesario.

Aiwass.

Dante se encontraba sentado en una de las bancas que había tras vestidores, con una toalla húmeda cubriendo casi por completo su rostro, mientras sus ojos avellanados se enfocaban en la gran pantalla que había en el cuarto, la cual proyectaba una nítida imagen de la arena del estadio; bostezó y se quitó el trapo del rostro, aprovechando para erguirse de su asiento y estirar sus músculos. Se suponía que debía estar descansando antes de su gran debut, pero lo cierto es que no podía contener ni su emoción, ni sus ganas.

Sonrió al ver a algunos ciudadanos alzándose de sus bancos para cantar un himno en honor a la liga; otros tantos traían banderas de su nación las cuales agitaban vigorosamente para mostrar su apoyo.

Dante no los decepcionaría, su fe y esperanzas serían recompensadas; estaba seguro de su victoria aquel día, pues su oponente había sido escogido con la finalidad de ser una batalla introductoria y subir la moral tanto de su región como de su Elite. Quizás no fuera lo más justo, pero tenían que empezar con el pie derecho si querían aprovechar ese impulso fresco, ese renovado patriotismo.

Aiwass no era una región fuerte, al menos, no a sus ojos; una región que cae fácilmente en una guerra civil, incapaz de controlar a su liga, a sus investigadores, no merecía ese título. Estaba seguro que su fama se había salido de control gracias a entrenadores ineptos e incapaces; que su reputación no era más que una ilusión cristalina que engañó al resto del mundo; palabrerías, patrañas, engaños.

Quizás estaba pecando de arrogante, pero ¿cómo no hacerlo? Se sentía orgulloso de lo que había logrado en tan poco tiempo en su región, lo que vería tangible después de tanto sudor y lágrimas desde que logró hacerse un puesto hace muchos ayeres en una liga precaria y poco estable. Y eso lo logró con sus propias manos, mientras veía como la ilusión de Aiwass caía como si tuviera la consistencia y fragilidad de una casa de naipes.


Sin embargo, estaría mintiendo si no dijera que aquel extraño golpe de estado que presentó hace algunos meses no le resultó beneficioso al final; pues se había asegurado que su liga aún estuviera recuperándose junto a sus líderes, pues el daño hecho al parecer había sido tan grande que pasarían incluso algunos años antes de que Aiwass pudiera volver a elevarse en tales condiciones.

Era el momento perfecto para invitarlos a su torneo de apertura bajo una excusa de falso compañerismo, pues necesitarían batallas para reactivar su economía y para comenzar a volver a reconstruir su reputación; más su poder no estaba completo, sus heridas aún se encontraban abiertas. Eran una región tambaleándose a duras penas para sobrevivir.

Eran el rival perfecto. Una presa fácil.

Cualquiera lo consideraría un villano, pero realmente había hecho lo que tenía que hacer en sus circunstancias. Como Campeón, era su deber poner a su región como un posible destino que atrajera a las masas, pues nada traía tantos beneficios a la economía como vender el sueño de superioridad, atrayendo así a entrenadores extranjeros dispuestos a medirse con los lugareños sin importar el precio a pagar.

La pantalla entonces cambió la imagen, enfocándose sobre un reloj de números rojos que marcaba diez minutos en cuenta regresiva antes de comenzar.

—¿A quién van a mandar a combatir, si se puede saber?

Una pregunta, seguida del distintivo sonido del abrir de una soda, provocaron que el campeón regresara súbitamente hacia la realidad, ahora más consciente de sus alrededores que antes. Dante giró levemente el cuello, como quién no quiere la cosa, para encarar al sujeto había osado escabullirse dentro de los bastidores e interrumpir su ensoñación.

Se encontró con un hombre de estatura promedio, con una musculatura apenas marcada, con el cabello de un color verdoso recogido en una coleta. Su barba incipiente y junto a sus jeans descoloridos y su camisa apenas planchada le daban un aspecto todavía más desaliñado. Un vagabundo, probablemente; y si bien Bradford se hubiera preguntado cómo es que logró colarse a los bastidores del campeón, sus pensamientos rápidamente cambiaron de dirección en cuanto se encontró con la mirada del extraño; una mirada llena de aburrimiento y contemplación.

—¿Quién eres tú? —Preguntó Dante con demasiada brusquedad, incapaz de guardarse para si mismo sus emociones. No tenía porque ser amable o considerado con alguien a quién no conocía y que seguro tenía una posición más baja que él en la escalera social.

—Mathos. Mathos Van Prince. —Se presentó el hombre y dio un leve sorbo a su bebida carbonatada antes de seguir. —Campeón de Aiwass. Me dijeron que aquí podía esperar y ver los combates antes del mío, ¿estoy equivocado?

La revelación lo hizo reír. ¿Ese enclenque era el tan afamado campeón? Casi parecía un sueño surrealista; no tenía el porte y seguro tampoco el poder. Sólo era un mero estandarte para no dejar aquel puesto tan importante vacío, seguro.

—Oh… no, no estás equivocado. Pero ¿qué le pasó a ese tal Heru del que tanto oí hablar?

Esperaba ver una reacción de miedo, de ansiedad, como un actor que se ve descubierto en su papel; no obstante, Mathos se limitó a dar otro sorbo a su soda, encogiéndose de hombros.

—Quién sabe. Heru siempre ha sido un dolor de cabeza. Me sorprende que no sepas del cambio, les enviamos una lista de nuestra nueva Elite hace tres meses para confirmar nuestra participación y que ustedes decidieran el orden de los encuentros. —Bostezó. —Diablos… esta cosa necesita un poco de alcohol.


Ah… esa lista. Si era sincero, no la había visto, pues lo consideraba trabajo innecesario del que se debía encargar su asistente. De todos modos, dudaba que se hubiera perdido algo de valor dentro de ese papel, así que imitó el gesto de Van Prince y también se encogió de hombros.

—Muchos papeles, ¿sabes? Además, ¿qué no te han dicho que el alcohol hace daño?

—Lo sé de primera mano. Type se dio a la tarea de rehabilitarme, por eso el refresco. —Le mostró la lata como si fuera el objeto más interesante del mundo. — Pero esto sabe a nada.

Bradford rio, divertido. Al parecer la victoria iba a ser muchísimo más fácil de lo que pensó; si su campeón era un don nadie alcohólico, su Elite no debía ser mucho mejor. Sonrió con suficiencia, ganándose una mirada curiosa por parte del otro hombre en el cuarto.

—Un recuerdo divertido, supongo. —Comentó Mathos, dando un largo trago para terminar con su envase y luego aplastar el aluminio vacío con fuerza.

—Bas…


“¡Bienvenidos señoras y señores, al primer torneo internacional de la región!”

La gran pantalla en la sala lo interrumpió, pero no podía estar más alegre de darle fin a esa conversación tan incómoda. Tanto él como Mathos dirigieron su mirada al aparato, con el conductor haciendo las presentaciones iniciales y mostrando los equipos a enfrentar. Del lado derecho, Yohsen mostraba a sus cinco Elites, mientras Aiwass mostraba solo tres del lado izquierdo quienes daban la impresión de ser inexpertos y poco adecuados para sus respectivos puestos; segundos más tarde, en la pantalla se mostró el primer enfrentamiento del día, una mujer pelirroja del lado de Aiwass contra un hombre de cabello gris del lado de Yohsen.

—Vuelvo a repetir. —Insistió Mathos. —¿A quién van a mandar a combatir?

Dante rechinó los dientes, sintiendo que aquel hombre estaba burlándose de él. ¿Acaso estaba ciego?, ¿no podía ver los nombres en pantalla que claramente decía quién iba a ser el representante del primer enfrentamiento? Una parte de él quiso insultarlo, pero debía seguir manteniendo las apariencias de momento si no quería que aquel tipo sospechara de sus verdaderas intenciones.

—Se llama Daiki. Por él hicimos una excepción. Es el quinto Elite; como puedes imaginar es bastante poderoso; era una adición que no podíamos dejar pasar. Así que creamos un puesto especial para él.


“¡Tenemos reglas especiales al ser nuestro primer torneo por petición del Campeón! El oponente inicial puede seguir combatiendo en caso de salir victorioso. ¡Es decir! Si uno de nuestros Elites resultó vencedor en su primer combate, tendrá que pelear contra el segundo Elite de Aiwass y así sucesivamente hasta que sea derrotado. “

—Ya veo. Bastará, supongo. —Comentó Mathos con apatía, dejando que el ruido blanco de la televisión envolviera la sala.

El presentador entonces se calló de forma súbita para dejar que la cámara enfocara a los dos combatientes tomando sus respectivas posiciones dentro de la arena; por un lado, la mujer se veía impasible, un velo de misterio rodeándola. Su contrincante, por el contrario, se veía bastante risueño y animado. El contacto visual entre ambos duró apenas unos milisegundos antes de que sus respectivos Pokémon fueran llamados al combate.

Del lado de Aiwass, la mujer sacó a un Golduck mientras que el Elite local optó por un Mimikyu. Y en cuanto el gran reloj rojo que se encontraba en el tablero digital marcó el fin de su cuenta regresiva, el combate estaba listo para iniciar.

El estadio volvió a llenarse de euforia, gritos de apoyo llovían de todas direcciones; flores, cánticos, seguros de que su Elite daría un espectáculo sin igual, sumiendo a la chica y al resto de sus compañeros en un vórtice unilateral, donde sus nombres no eran más que un susurro perdido en el viento.


—Me sorprende que siga en la arena, dispuesta a luchar. Cualquier otro simplemente se hubiera abrumado al verse opacado de tal manera. —Comentó Bradford con cierta burla, viendo como Daiki parecía extasiado por tal atención hacia su persona. —Es una mujer, después de todo, siempre se enojan si la atención se desvía de ellas.

Mathos no respondió; dejó su lata aplastada en el cesto de basura y se acercó su mochila para sacar otra, abriéndola en el proceso.

—Me pregunto…—Dio un vistazo al techo, hablando más para sí que como un comentario dirigido hacia el otro campeón —
 
…cuánto va a demorar.

Una emoción que no sentía hacía muchísimo tiempo comenzó a llenar lentamente su cuerpo de un renovado vigor. Oír su nombre siendo vitoreado, oír las alabanzas hacia su persona, dibujaban una sonrisa en su rostro; durante años, después de alcanzar lo que creía la cúspide de su carrera como entrenador, su vida se había vuelto monótona, confortable, estática. Había dejado de ser lo que era y se había convertido en la sombra de lo que debía ser; un ente indistinguible, sin presencia, sin esencia y, a ojos de todos los demás, sin voluntad.

Pero escuchar a los ciudadanos animándolo como si fuera un héroe de guerra, reconociéndolo a él y no comparándolo directamente con la imagen del resto de sus compañeros, le hizo pensar por un leve instante que esos pensamientos que habían plagado casi en su totalidad sus años posteriores a su debut estaban completamente equivocados.

Y que ese, en definitiva, era sin duda el momento más alto de su carrera como Elite y, a un nivel más visceral, como entrenador.

Así que cuando salió a la arena, dejó que el sonido de su gente lo envolviera, sintiéndose cobijado por su apoyo y dejando que su energía lo bañara y bendijera. Ignoró por un gran momento a su contrincante, saludando a los entusiastas, estrechando manos con los más cercanos al campo, riendo y saltando como si fuera un niño otra vez.

Después de tanto tiempo, Daiki Tetsuya por fin sentía algo más que indiferencia y vacío.

Cuando llegó el momento de enfrentarse a su par, le tiró una sonrisa amistosa, pero la mujer que se encontraba al extremo opuesto ni siquiera lo volteó a ver; no hubo tiempo ni para el saludo reglamentario, pues el reloj llegó al final de su cuenta regresiva, obligando a ambos a liberar a sus respectivos Pokémon para iniciar el combate.

Daiki no lo pensó dos veces, extasiado de por fin usar a su equipo original, aquel que había formado y criado desde que comenzó su viaje, supo de forma inmediata cual Pokémon usar sin siquiera ver su cinturón. Su mano se movió por instinto y se cerró justo sobre el esférico que necesitaba, lanzándolo al aire y liberando a la criatura que contenía.

Una Mimikyu apareció y cayó de forma grácil sobre la tierra; su oponente hizo lo propio y también soltó a su compañero, pero cuando el rayo blanquecino dejó entrever la figura de un Golduck, Tetsu miró a su rival con extrañeza.

Con la mirada aún gacha, la mujer no parecía querer ordenar su primer movimiento, pero la fiereza que había en los ojos del pato no languidecía por más que la incertidumbre los estuviera rodeando. Pero Daiki no iba a desaprovechar tal oportunidad, si ella no iniciaba el combate, él lo haría y mediría de primera mano el poder de esos extranjeros.

—Mimi, ¡Usa…

Su frase murió a medio camino, pues Golduck se movió de su lugar de forma tan rápida que apenas le dio tiempo de procesar lo que estaba viendo. ¿Acaso ese Pokémon se había movido por cuenta propia? Clavó de nuevo sus ojos sobre la mujer, quién no parecía haber dado ninguna orden. ¿Acaso no la había oído por los gritos que inundaban el estadio o…?

Sea como fuere, no era momento de divagaciones, tan pronto como el pokémon acuático saltó y lanzó de su pico un rayo hielo, Daiki se concentró de nuevo en el combate. Si no hacía algo pronto, Mimi recibiría un impacto que probablemente la dejaría congelada si la suerte deseaba no estar a su favor.

—¡Esquívalo y usa Mazazo!

El rayo gélido impactó sobre la tierra, congelado un buen radio y provocando que, aunque su pokémon hubiera dado un salto oportuno para esquivar el ataque, terminara resbalándose levemente al momento de volver a caer sobre el suelo. Sin embargo, a pesar de la falta de fricción, Mimikyu aprovechó la nueva superficie para impulsarse con sus manos fantasmales; su pequeño cuerpo no tardó en ganar velocidad y mientras Golduck se quedaba estático en la arena, Mimikyu formó un gran mazo de aura verdusca en una de sus garras, preparándose para dar el golpe fatal.

Tetsuya observó al pato rodearse de una capa verde, pero seguía impávido en su lugar, sin hacer el menor esfuerzo de esquivar el ataque inminente. Su entrenadora tampoco parecía con ganas de querer ordenarle algo y algo dentro de él comenzó a arder; ¿acaso esa región extranjera no tenía control sobre sus propios Pokémon? Sólo así se podría explicar tal comportamiento tan… tan… raro.

Quizás los sobreestimó demasiado, gruñó y cerró los ojos, preparándose mentalmente para oír el característico timbre de un combate terminado, pues Mimi se encontraba a escasos centímetros de su contrincante y un golpe desde esa distancia y a esa velocidad sumado a la ventaja de tipos, dejaría noqueado a ese Golduck sin lugar a dudas.

Confío en la capacidad de su compañera, pero un segundo pasó, luego otro, y otro; más la campana que anunciaba su victoria nunca sonó.

Abrió los ojos, extrañado, y la escena frente a él casi provoca que se fuera de espaldas. Golduck se encontraba en el mismo lugar, ninguna herida visible en su cuerpo, pero con sus ojos brillando de color azulado, sosteniendo con relativa facilidad el mazo que Mimi se esforzaba por empujar hacia él, tratando de herirlo en vano.

—¡Atrás, Mimi! —Ordenó lo más rápido que pudo, aún asombrado por tal demostración de poder.

Mimi se tambaleó y aquella minúscula apertura fue suficiente como para que Golduck dejara de ejercer presión y ejecutara una devastadora Hidrobomba que le dio de lleno.

Por fortuna, el disfraz de su pokémon había absorbido la mayor parte del ataque, pero aquel combo tan oportuno le hizo ver que no podía tomarse ese combate con calma y la rabia que amenazaba por consumirlo cesó, agradecido porque aquella batalla siguiera perdurando.

—Mazazo al hielo y luego ¡Ataca con Juego Rudo!

Golduck pareció querer contraatacar antes de que Mimikyu ejecutara sus movimientos, lanzándose sobre el hielo para alcanzarla, más la hembra fue mucho más rápida. Aprovechando la distancia que esa hidrobomba había puesto entre ambos, acortó todavía más las posibilidades de su oponente de alcanzarla de forma inmediata al partir el hielo enfrente de ella con su poderoso ataque; acto seguido, mientras veía como Golduck frenaba en seco al verse desprovisto de terreno donde pudiera deslizarse cómodamente, usó los fragmentos de hielo como proyectiles, usando sus brazos fantasmales para lanzarlos de forma vertiginosa, aprovechando también para imbuirlos de energía durante esa sucesión.

Golduck reaccionó irguiendo una pared de hielo, pero varios de los cristales lograron penetrar su defensa y provocarle heridas superficiales, aunque se deshizo del resto de ellos gracias a otra hidrobomba subsecuente.

Una nube de humo se levantó entre ambos y cegándolos momentáneamente. Una distracción que no sería desaprovechada por Tetsuya, viendo como aquello podría beneficiarlo.

—¡Bola sombra!

La esfera fantasmal salió despedida desde el centro del pokémon imitador; al mismo tiempo, una lluvia comenzó a caer sobre el campo, despejando el humo que se había formando con anterioridad y prevenir el que se formaría a continuación; pues la bola sombra se deshizo en una explosión al encontrarse envuelta en una confusión de su contrincante, anulándola tan rápido como entró en el rango de visión de Golduck.

Daiki se mordió los labios; sin duda, aquel combate estaba siendo mucho más duro lo que esperaba; no obstante, le extrañaba el mutismo de su rival y hasta el momento aquel Golduck, aunque no había recibido mucho daño de su parte, tampoco se había esforzado por infringirles grandes heridas en retribución.

¿Acaso pensaban seguir con esa estrategia de desgaste? Tetsuya sabía de antemano que los Golduck eran pésimos para seguir una guerra de aguante, por lo que seguro pronto estaría llegando a su límite, mientras ellos apenas habían calentado. Mas no podía quejarse, pues ese pato había aguantado mucho más de lo que esperaría en una competencia de nivel profesional.

Pero era tiempo de seguir, no podían monopolizar el combate sólo ellos. Aunque hubiera querido que su momento de gloria fuera eterno, sabía que todo tenía que acabar tarde o temprano; le gustara o no era una sombra y aunque por leves instantes había brillado bajo la luz que el resto de sus compañeros, no era el lugar a donde pertenecía. No ahora, no más.

Y por más que lo detestara, era hora del final.

—Som…

—Reinhart, deja de jugar de una vez.

¿Eh? ¡¿eh?!

¿Había escuchado bien? ¿Las únicas palabras que le había dedicado a su pokémon en todo el combate habían sido “deja de jugar”? ¿Estaba jugando? ¿Él… era un juego acaso?

¿Qué…?

Cuando los ojos del Golduck volvieron a brillar, Tetsu sintió un escalofrío recorrerle la piel y la sombra que había comenzado a proyectar su Mimikyu se veía empequeñecida ante la poderosa presencia que ahora destilaba por cada poro de su rival.

Otro rayo hielo; Mimi trató de usar su propia sombra vil para cubrirse del ataque, pero el rayo se desvió y Daiki vio como el pokémon acuático parecía controlar la dirección de su propio ataque con sus aletas, usando su confusión como un catalizador.

—¡Bola sombra!

El rayo hielo se alzó al cielo, provocando que la lluvia se convirtiera en un millar de púas heladas con dirección hacia el campo. Con un movimiento brusco de sus aletas, Golduck dejó que algunas de las púas que había suspendido bajaran a una velocidad incontenible; miles de agujas, millones de gotas que se convertían en un arma letal al estar levemente en contacto con el frío.

—¡Mimi, protégete!

Un grito desesperado, una plegaria que trataba de ahogar su creciente desesperanza; Mimikyu trató de romper todas las que pudo, usando sus ataques, pero otras tantas terminaban clavándose en su piel, cayendo del cielo como cuchillas.

Eventualmente, la lluvia de agua se volvió de hielo y las estacas que caían del cielo se clavaron una tras otra en el campo, sin piedad, sin misericordia. Una de ellas rasgó profundamente una de las mejillas del Elite, quién muy apenas reaccionó ante ello. La sangre tiñó sus dedos, más su mente era incapaz de procesar el dolor, conmocionada por lo que veía que no pudo siquiera pensar si aquel ataque desviado había sido a propósito o un mero accidente.

La sucesión tan brutal de ataques provocó que una gran capa de escarcha se elevara en el estadio durante varios segundos, pero pronto una figura se hizo distinguir entre el hielo. Golduck había saltado a lo alto, con lo que parecía ambas garras de sus aletas cubiertas de hielo, posicionándose para dar la estocada final; una bola sombra fue lo segundo que resaltó entre la pesada tela de hielo, sólo para ser erradicada por Reinhart con un manoteo de una de sus aletas heladas; los ojos del pato volvieron a brillar al tiempo que unas manos fantasmales salían de la neblina para atraparlo, levantando las partículas de hielo entre ambos y sumiendo todo nuevamente en un una ceguera parcial; algunos segundos pasaron y el mutismo fue interrumpido por el inconfundible pitido de finalización. Daiki ni siquiera tuvo que esperar a que el hielo se dispersara para saber el resultado, apretando uno de sus puños para tratar de calmar su impotencia.

Pero el público aún creía, ingenuo quería pensar que, en esos últimos momentos, su Elite y su compañera habían asestado un golpe contundente para dejar a su rival fuera de combate. Pero cuando su visión volvió a ser clara, los gritos de ánimo que tanto cantaban cesaron, siendo reemplazados por rostros de sorpresa y horror.

Mimikyu se encontraba con varios cristales de hielo clavados en partes no letales de su cuerpo, fuera de combate, mientras el Golduck apenas y presentaba una herida en su pecho y rostro, seguro un último ataque desesperado antes de caer.

El rayo rojo distintivo de una pokébola devolvió a la maltrecha hembra a su refugio y miles de ojos veían de forma incrédula el tiempo que había quedado grabado en la pantalla, todavía más horrorizados al ver aquel resultado.

Dos minutos.

El estadio se sumió en un silencio absoluto.


El dolor de su herida llegó de forma tan agonizante como el peso de su derrota. No tuvo el valor de ver el rostro de miles de ciudadanos que antes lo habían apoyado con los ojos iluminados y sonrisas vibrantes, transformados en gestos de decepción y tristeza. Era el primer combate, sí, pero su aplastante victoria había marcado un patrón del cual sería muy difícil reponerse.

La sangre que manaba de su herida era copiosa, seguro necesitaría varios puntos para cerrarla y la marca quedaría en forma de una espantosa cicatriz.

Salió de la arena de forma silenciosa, tratando de no llamar más la atención para evitar causar reacciones indeseables si alguien se daba cuenta del corte y la sangre.

«Fue un accidente. Un accidente»

Quería convencerse de eso, pero era difícil tener la mente en orden cuando todo lo que podía pensar era sobre cómo llegar a la enfermería y el paso siguiente a dar antes de perder el equilibrio. No quería causar un escándalo, pues si se sabía de ese pequeño desliz estaba seguro de que Bradford haría todo lo posible para sacarlo de proporción; o peor aún, se podía llegar a suspender la apertura, por lo cuál el campeón estaría todavía más enojado.

No, ya habían sido muchas decepciones por un día; a pesar de su derrota, su destino no estaba escrito en piedra y quizás podrían darle la vuelta al marcador que ponía de momento a los extranjeros con ventaja.

—Dai… ¿Qué demonios te pasó? —Inquirió su compañero, Seijuro Koganei, antes de salir a la arena para enfrentarse a esa extraña mujer.

Tetsuya se sobresaltó al escucharlo, pues se había concentrado tanto en seguir caminando que había obviado cualquier otra presencia.

—Nada, nada. Sólo… un percance.

Una excusa barata, ambigua, pero que fue suficiente para apaciguar la curiosidad del otro varón, quién simplemente se encogió de hombros y le dio unas cuantas palmaditas en la espalda antes de salir a la luz del estadio.

Mejor así, pues lo que menos requería en ese momento eran palabras de aliento y falsa empatía; Koga seguro se olvidaría de lo que vio al día siguiente, si es que el alcohol y las drogas lo dejaban levantarse siquiera.

La enfermería, sí, debía ir a la enfermería.


Dante apretó los puños y rechinó los dientes, pero trató de que su rostro no lo traicionara; no le daría a ese enclenque campeón extranjero la satisfacción de verlo perder la calma. Así que siguió tratando de fingir que no se había alterado en lo absoluto, viendo como su siguiente Elite entraba a la arena para combatir.

—Pensé que duraría más. Como lo alabaste tanto, pensé que sería alguien excepcional. —Comentó Mathos, aunque no con malicia, sino más bien con decepción.

—Fue suerte. —Bramó Bradford. —¿Tú chica no va a retirar a ese Golduck? Su arrogancia va a ser su perdición—agregó con una leve sonrisa, esperando que aquella muchacha fuera lo suficientemente tonta como para dejar a ese insulso pato en su siguiente round.

—No, no es necesario.

Y al escuchar la respuesta, Dante sonrió para sí. Una mala decisión que esperaba le diera a Yohsen su victoria.


—¡Eh, tú! —Koga ni se inmutó cuando la chica le dedicó una mirada fría y distante, como si lo estuviera comparando con un mono estúpido sin mucho valor. —Ni te creas la gran cosa, ¡ahora verás lo que es pelear contra un Elite de verdad!

El chico, un hombre de 1.90 de pelo morado desordenado y largo, se quitó rápidamente su chaqueta de cuero, mostrando el cinturón de pokébolas colgado a lo largo y ancho de sus hombros, sonriendo con suficiencia. Dio la espalda a su rival, sin importale lo mal que se vería ese gesto en televisión internacional y miró al público que aún se encontraba conmocionado por el resultado anterior.

—¡Quiten esas caras largas! ¡Estar aquí, en este momento, nos costó sangre, sudor y lágrimas! Y les juro, no vamos a dejar que eso se vaya en vano. ¡Somos Yohsen, carajo!
¡Nos sobreponemos a todo!

>>¡Aún tenemos mucho que dar, no dejen que una pequeña piedra en el camino nos estorbe! ¿Quiénes somos?

—¡Yohsen!

—¡¿Quiénes somos?!

—¡¡Yohsen!!

El ánimo se reinstauró en esos instantes y Koga volvió a encarar a su oponente, sonriendo de oreja a oreja mientras la señalaba.

—Y hasta aquí llegó tu racha. —Proclamó, tirando el cinturón de pokébolas al suelo en un impulso dramático, provocando que la mujer lo viera con algo de interés mezclado con condescendencia. —Elige uno, cualquiera de ellos será el heraldo de tu derrota.

Aquella oración pareció divertir a la pelirroja, quién sin chistar eligió la pokébola del centro. Koga tomó la esfera indicada entre sus manos y su sonrisa zorruna se ensanchó todavía más, burlándose abiertamente de ella.

—Qué mala elección.

Un simio de afro color blanco hizo aparición y ni corto ni perezoso, el Darmatian galariano no tardó en gruñir con fiereza y mostrar los colmillos, tratando de amedrentar al rival que tenía en frente. Sin embargo, Golduck no tuvo ningún tipo de reacción ante la amenaza que se presentaba ante él, optando por simplemente agachar un poco su cuerpo y posicionar sus garras enfrente suyo en preparación para el enfrentamiento inminente.

—¡Fuerza Bruta!

Esta vez, Koganei no dio tiempo a su rival de reaccionar. Recordaba vagamente el combate que sostuvo hacía poco tiempo Daiki; y aunque en su momento no le había prestado mucha atención por su desenvolvimiento tan rápido y sorpresivo, confiaba que al menos había mapeado los ataques principales de ese pato. Además, las heridas que esbozaba su rival, aunque superficiales, eran prueba de que se enfrentaba a un rival cansado, por lo que confiaba que su combate no duraría más allá de unos limitados intercambios de ataques e intentos de escapismo para evitar un daño contundente o mayor.

Darmatian era su mejor opción para terminar ese molesto espectáculo de forma rápida.

El pokémon daruma se abalanzó sobre su oponente con bestialidad, imbuyendo sus puños en un aura amarillenta que no tardaron en estrellarse contra el cuerpo de Reinhart, reventando el hielo que cubría esa parte del campo y levantando una enorme nube de polvo en el proceso.

—¡Golpe Cabeza!

Usando la misma estrategia que esa chica usó momentos antes con su compañero, Koganei aprovechó la falta de visión para tomar la delantera; esperó oír otro crujido, pero el choque, a pesar de la orden, nunca pareció llegar. Una hidrobomba despejó el la barrera de polvo y con ello, dejando ver la escena oculta.

Golduck apenas y podía resistir el impacto de la cabeza del gorila, quién yacía con el pelaje empapado gracias al poderoso chorro de agua que lo impactó de lleno. Sin embargo, de nuevo un aura verdusca cubría al pato, quién finalmente terminó cediendo ante el golpe de Darmatian.

—¡Chuzos!

Pronto Reinhart se volvió a levantar, mientras la tercera paz mental recorría su cuerpo, viendo como el pokémon galariano creaba líneas de carámbanos de hielo que se dirigían hacia su posición. Ejecutó una cuarta paz mental, dejando que las estacas se acercaran cada vez, sin intención alguna de moverse. A pesar del dolor, tenía los músculos relajados y la mente despejada.

Cerró los ojos, dejándose guíar por el sonido que hacían esas lanzas de hielo al momento de formarse desde sus cimientos en el terreno; y esperó, esperó. Dejó que una de ellas se formara justo bajó sus pies, creciendo a un ritmo exponencial que amenazaba con empalarlo.

Saltó.

Reinhart dio un giro en el aire y dejó que una poderosa hidrobomba rompiera cada estaca de hielo como si no fuera más que papel. Después, usó su confusión para levantar al Darmatian de Galar del suelo antes de que pudiera concentrar su siguiente ataque. Y, sin contemplación alguna, estampó su cuerpo contra una de las paredes que los circundaban.

—¡Levántate, Darmatian! ¡Usa…!

Pero, al igual que Daiki antes que él, sus palabras murieron en su boca, pues de nuevo, el sistema anunció el termino del combate por medio de su característica alarma. Y, en efecto, Koga vio como su pokémon se encontraba totalmente inconsciente después de ese ataque; ni siquiera le dio tiempo de entrar a en su modo daruma, pues las llamas yacían extintas mucho antes de que pudieran nacer.

Seijuro quiso alegar al ver el resultado, pero nunca habían establecido reglas más allá de el uso de un solo pokémon.

El contador en favor de Aiwass volvió a subir y la muchedumbre, quién momentos antes había sido reanimada, volvió a callar; aunque de forma más súbita y el silencio se sintió más atroz.


Tenía que ser una broma, debía ser una broma.

Uno a uno, Bradford veía como sus mejores entrenadores caían ante una mujer que apenas se dignaba a decir algo entre los combates. ¿Cómo? ¿Cómo es que sus pokémon lograban destruir en cuestión de minutos a sus Elites?

Una parte de él quería pensar que era trampa, que esos pokémon estaban alterados, dopados; pues ni los polvos que se comercializaban para los combates oficiales daban tal incremento de poder. Sólo eso explicaría su fuerza extraordinaria, su estamina inagotable y su naturalidad en las batallas; sabía de primera mano lo que unas drogas ilegales podían hacer en el cuerpo de un pokémon, alterando sus instintos y volviéndolos máquinas primitivas de combate.

Por Arceus, lo sabía tan bien porque el mismo había ordenado al resto de sus Elites usar lo que fuera necesario para detener el avance de Aiwass y sabía que varios de ellos tenían en su posesión diversos mejoradores de procedencia dudosa.

Sin embargo, eso no impidió que el resultado fuera el mismo, una y otra y otra vez, uno a uno, todos terminaban obliterados. El único consuelo que le servía algunos, es que la chica no potenció todavía más su humillación ganándoles solo con un pokémon, pues a partir de su tercer combate optó por cambiar a su pato por un Flygon de extraños y vibrantes colores; no obstante, en cuanto ese dragón pisó la arena, los tiempos entre cada batalla se vieron reducidos sustancialmente.

Si antes parecía que Yohsen al menos ofrecía un poco de resistencia y había por lo menos un combate, el espectáculo pasó a ser una masacre en cuanto aquel Flygon hizo acto de aparición. La resistencia que podían ofrecer simplemente se esfumó.

Para estos momentos, Dante esperaba un milagro. Lo que fuera, cualquier desliz que lo hiciera tener una ventaja o cualquier excusa para descalificar a esos extranjeros, algo que le dijera que todo lo que estaba viendo no era más que la consecuencia de juego sucio.

Pero nadie escuchó sus plegarias y vio, con sumo rencor e impotencia, como su último Elite caía ante el dragón y su entrenadora. Su joven más prometedor, no había sido más que un mero muro de papel para la fuerza devastadora que eran esos foráneos.

Un escalofrío recorrió su piel en cuanto escuchó de nuevo el sonido de una lata siendo aplastada, seguido del crujido de unos nudillos; volteó para encontrarse con Mathos, quién le regresaba la mirada con condescendencia y aburrimiento.

Mas antes de que alguno de ellos pudiera decir algo, el presentador televisivo llamó su atención, haciendo notar a todos los televidentes que había sucedido un pequeño altercado antes de que la chica de Aiwass pudiera abandonar la arena. Al parecer, sus otros dos compañeros, un chico pelirrojo y otro castaño, impidieron su salida.

Por lo que se lograba ver en la imagen, el muchacho pelirrojo parecía ser el más alteraado de los tres, haciendo gestos con las manos y golpeando el suelo bajo sus pies, mientras su otro compañero, el muchacho de cabellos castaños y con unos extraños googles arqueológicos en la cabeza, trataba de calmarlo y explicarle a la mujer cualquier cosa.

Dante sonrió al ver la escena, pues si había discordancia entre los mismos miembros quería decir que no todo estaba estable dentro de su Liga; esperaba que aquel altercado verbal llegara a más. Algún golpe, alguna herida; algo que le diera material para enmarcar. Sabía que la derrota absoluta estaba cerca, pero no se iría con las manos vacías. Cualquier cosa le serviría para lavarse la culpa de tal deshonroso espectáculo.

Volteó a ver a Mathos con suficiencia, como si esperara que el otro campeón le rogara para evitar hacer mención de ese vergonzoso percance entre sus miembros; pero la mirada del forastero no cambió en lo más mínimo.

—¿No vas a detener a tus perros? ¿Evitar que se maten entre ellos?

—No. No son niños, no soy su niñera y no es necesario. —Dio un bostezo. —¿Sabes? No por nada es la nuera de Miriam, ella. Aunque si Miriam o Heru hubieran estado presentes, esta apertura no hubiera durado más de cincuenta segundos en total.

—Tú…—Gruñó Bradford, mas fue incapaz de rebatirle tal suposición; quería golpearlo. Hundirle la cara, pero se contuvo; el miedo dio paso a la ira, y la ira a la bravuconería . —¡Acabaré contigo!

Mathos señaló el televisor, el cual mostraba como los tres Elites finalmente habían terminado su discusión, con el chico pelirrojo arrastrando los pies y con la mirada gacha, mientras su compañero trataba de darle ánimos y la chica los seguía detrás.

—Sabes lo que significa, ¿no? —Van Prince le dio la espalda, caminando hacia la salida sin molestarle en volver a mirar a su próximo rival. —Trata de no decepcionarme, tus Elites creo que fueron suficiente tragedia.

Y lo dejó ahí solo, dejando que Dante fuera incapaz de siquiera insultarlo antes de desaparecer.

Pero la furia debía desaparecer, por lo que el campeón no dudó en aplastar su puño contra uno de los casilleros, abollando el metal bajo sus nudillos; y soltó un grito de frustración.


La lluvia empapaba su visión, mientras el estadio se iba vaciando poco a poco, cada uno de los hinchas que había ido aquel día para presenciar un hecho histórico, se fue con la mirada gacha y los ánimos destrozados. No hubo victoria alguna ese día, pero nadie se esperó la derrota tan aplastante que sufrió su campeón.

Mathos aún se encontraba en la arena, mientras su Hawlucha se daba golpes en el pecho al ver a su rival tendido en el suelo, incapaz de moverse o siquiera continuar. Bradford se encontraba al otro lado de la arena, temblando y con la respiración agitada. Se dejó caer en el lodo mientras la lluvia lo seguía empapando, mientras trataba de camuflar las lágrimas que habían comenzando a salir.

Para ese punto, Mathos Van Prince regresó a su compañero a su pokébola, abandonando silenciosamente el campo y dejando a su rival ahogarse en su miseria; no le dedicó ni una mirada más ni un solo pensamiento.

No tenía nada más que decir después de un espectáculo tan lamentable.
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#3
No sé qué decir... mentira. Sí sé qué decir. ¡Esto es una pasada!

Sabe Dios que si algo necesitaba en este momento, era esto. Es lo mejor que podía leer. Lo mejor que podía esperar. O que no esperaba porque, pedazo de bastardo, te lo tenías bien escondido. Era lo último que hubiera imaginado leer.

Ah. Vi una falta de ortografía grave casi al principio pero... se me olvidó completamente cuál era de tan bueno que estuvo el capítulo. Que algún personaje sin importancia te lo señale, yo estoy demasiado ocupado fangirleando.

Por un lado, escribes tan bien como siempre. No mejor, no peor. Mantienes el nivel, la precisión en el detalle y esa visión relativamente cínica de lo que describes. Apasionada, pero fría. Cruel. Cómo es la acción que se narra.

Ojalá pudiera decir más pero es difícil decir algo que no sea fanboyismo. I mean. Parecía que iba a involucrar una especie de conflicto político contra esta región superpoderosa que usa a las otras como piezas. Y estaba seguro de que esa iba a ser una historia interesante; vamos, que hasta el primer duelista tenía pinta de prota shonen y en la intro nos dices que esto no va a ser tan cínico o edgy y por como decías que sería tu nuevo prota se parecía a este tipo...

Then Duck.

Fuck, Duck.

Pato pisa muy fuerte. Pato pisa al pseudo prota y luego al tipo rudo que... se lo merecía. Vamos, que mandó a un Fuego/Hielo contra el pato que acaba de hacer sushi con el fantasmita.

El caso es que estos que se veían re pros acabaron siendo carne de cañón para la Shishou. Y en lugar de ser los overpowereados que parecían, solo fueron basuras dispuestos a dopar a sus pokes. Incluso el campeón, tan pagado de sí, acabó hecho mierda contra Lucho. Creo. Lucho era el Lucario o el Hawlucha? Creo que el Hawlucha porque el Lucario era Lucas.

Ah. Me encanta el detalle de que el ENVIPI se viera tan seguro de la victoria aplastante de Lex durante todo el combate. Precisamente porque fueron ellos los que se enfrentaron al final en H/H. Maaaaaaan qué nostalgia. Qué tremendo viaje de nostalgia.

El caso es que no tengo idea de qué sigue a partir de ahora. Como que volteaste todas mis expectativas y eso es una cosa buena. No tengo idea de cómo va a seguir pero sé que quiero que siga.

Nos andamos leyendo.
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Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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#4
ERA "VAN PRICE" NO "VAN PRINCE" LA CONCHA DE TU MADRE . JPG
DIOS QUE MEMORIA QUE TENGO COMO SE NOTA QUE ME DIVERTIA CON ESTA MIERDA

Volé por el capítulo tan rápido que dije nah esto no son 7200 palabras ni a palos, la pasé por el word, eran 6500 - a mí me parecieron 2000
Es como volver al fucking 2015, que recuerdos. Intentá no tardar 300 años en actualizar, aunque quien soy yo para hablar.
Más fresco que el pana rabbit el 1er capitulo, Tomá el meme chau :P
[Imagen: iBRKG73.png]
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#5
Cita:Ah. Vi una falta de ortografía grave casi al principio pero... se me olvidó completamente cuál era de tan bueno que estuvo el capítulo. Que algún personaje sin importancia te lo señale, yo estoy demasiado ocupado fangirleando.

¡Yo! ¡Yo! ¡Yo lo vi! Puso DEVUTAR el muy desgraciado, espero que lo cuelguen con ganchos en los talones por esto.
Y también hizo la gran yo y le pifió a un nombre ni bien arranca el capítulo: EL DE SU FUCKING REGION INVENTADA. Puso "Yosen" cuando durante el resto del cap se refiere a ella como "Yohsen". Me da artrosis en los ojos. Ah, ¿eso no tiene sentido?

No, porque todo lo que leí después fue una genialidad tras otra. Tras otra y tras otra. Empecé sintiéndome muy contrariado porque había leído un par de one shots tuyos, estimado Gold, y recordaba que escribías tan asquerosamente bien y con un estilo tan característico que... no empecé esto encontrándome con ninguno de esos rasgos distintivos. Curiosamente, aquello me alivió en cierto modo, porque no podía imaginarme un fic de poke con un torneo a lo Shuumatsu no Memery con una prosa como la que usabas en el relato de la Muerte. Pero manejás tan bien el degradado que la visión completa de esta introducción a tu historia se vuelve súper nítica. Este es tu estilo, y es tu declaración de intenciones sobre el gramaje que le querés dar a tu peculiar torneo.

Bah, el torneo se terminó prácticamente antes de empezar. No fue más que un circo para ejercitar tibiamente a un pato y una libélula escamada. En definitiva, los de Aiwass optaron por darse una vueltita por Yohsen en lugar de ir a trotar alrededor de la plaza esa mañana. Bah, se hubieran agotado más trotando...

AIWASS. ¿Por qué carajo siento que debería conocer esa cosa? Y a sus personajes. No se introducen pelirrojos en un fic con tanta sutileza. Es como si estuviera leyendo una historia de mineros y de golpe me decís que cayó una colorada con la parte de arriba de un bikini y un topo asomando entre sus gomas a disparar con un rifle de dos metros de largo... O sea, agradecería mucho la introducción de esa colorada, pero no entendería qué carajos está pasando. Igual a la paja no se le dice nunca que no.

¿Y por qué me puse a divagar con fantasías con Yoko? ¡Ah sí! ¡Hijo de puta, avisá que es recomendable leer un fic previo antes que esto! Quiero decir... Ya sé que esto es su propia cosa y que las referencias al pasado solo son un plus para los ancianos que te leyeron vaya a saber uno en qué década. ¿Habían Flygon shiny en los 90s? Bueno, como sea, quiero aunque sea mirar por arriba ese fic de Aiwass del que leí alguna vez... no sé si acá mismo o por Discord en alguna de las tantas charlas de borrachines. Porque cuando llegué a ese nombre no me extrañó en absoluto, y se sintió demasiado familiar para ser obviamente el nombre de otra región inventada para un fanfic.

Y hablando de Aiwass... ¿Le pusiste así por "I was"? ESAAAA MIRA COMO SE INGLES NIVEL CUARTO GRADO DE PRIMARIA.

Ah, no estoy hablando un carajo de lo que pasa acá. Es que no tengo ningún pero para ponerle a nada, más allá de un clarísimo desorden al principio donde parecía que arrancaste más con el corazón que con el cerebro (y es la mejor forma de arrancar una historia, especialmente después de tanto tiempo sin volcarte a una historia larga). Por lo demás, este arranque fue una montaña rusa espectacular. La acción es clarísima, bombástica y cruda, pero te tomás la molestia de dosificarla en el punto justo para que no veamos gore tan rápido (¡ja! yo sí decapité un Mimikyu y pretendía que mi fic se salve de explícitos), aunque no sé si para dejar tranquilo al lector de que no irías TAN lejos con la crudeza, o para guardarte los mejores momentos para más adelante.

No soy súper fan del factor dopaje de pokémon, tal vez porque esperaba que simplemente los de Aiwass fueran excesivamente fuertes o, mejor dicho, que los de Yohsen fueran absurdamente débiles y patéticos, como se nos había aclarado al principio. Si hasta parecía que Dante había elegido al panadero, el lechero, la verdulera y el acomodador del bazar chino para llenar slots en su particular Elite 4. Pero no, resulta que los pobres eran entrenadores competentes con personalidad y alma y ganas de demostrarle a su pueblo lo que valía... Y valió madres. Sí, tuve que usar una expresión mexicana para darle punch line a una oración que no iba a ningún lado. Y los forros de Aiwass hicieron todos trampa como el Dieguito Maradona. Aunque todavía no me cierra del todo eso.

¡¿Y a dónde irá Dante ahora?! Bueno, si su nombre es indicativo de algo, supongo que acá empezará su particular descenso a los infiernos. Después de semejante humillación, y de que la teoría del dopaje crece y crece hasta toparme con la advertencia de CONTENIDO SOBRE DROGAS en tu fic (¡¿alguien quiere pensar en los niños?!), no le veo muchos otros caminos que el de la venganza. O aunque sea la redención. Está obligado a obtenerla después de semejante paliza si no quiere que los habitantes de su región lo cuelguen con ganchos de los talones.

Sea como sea, no me caben dudas de que vas a darnos algo bien original y con varias sorpresas. Sos muy bueno escribiendo como para no escribir, así que... ¡Escribí! Acá te leemos.

Dato de color: No sé por qué leí por ahí que Kiwi decía algo de Brock relacionado a tu nuevo fic, y... me pasé todo el puto capítulo esperando que apareciera Brock, pero no apareció nunca. O yo estaba muy drogado o Kiwi estaba muy drogado o ambas premisas son ciertas pero no tienen nada que ver con el hecho de que Brock jamás estuvo ni estará acá. ¿Puede salir Brock más adelante? Hacé que salga, no nos hagas quedar a los dos como drogadictos.

¡EDIT DE COLOR!

[Imagen: GUiQZLi.png]

nvm
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#6
Bueno, vengo a hacer aquello que los otros han tenido los huevos o la paciencia de hacer (?)

No, ahora en serio, no tengo nada de contexto respecto a trabajos anteriores tuyos, y junto a ser relativamente nuevo en la cueva, puedo dar un punto de vista mucho más neutral, mesurado, incluso desapasionado. Que no se me malentienda; sin duda, ha sido una gran lectura y la he disfrutado tanto como quienes ya han dejado sus impresiones, a pesar de que buena parte de los personajes me caen peor que una patada (como en No More xD). Pero vamos en orden.

La introducción de esta nueva región nos da un buen contexto de su lugar en el mundo y el rol que Dante, nuestro supuesto protagonista, quiere lograr a través de este evento deportivo que considera más bien un juego de caza con una presa sumamente sencilla. Me resulta deliciosamente irónico y gratificante que un engreído crea tener la victoria servida en bandeja de plata y que no sólo se la quiten, sino que se la acaben estrellando contra la cara, como si no fuera nada. Pero no quiero desviarme. Mathos hace su aparición para incordiar a su par de Yohsen, justo antes de que empiece la masacre. Si lo hace adrede o no queda en el misterio, pero me encanta esa ambigüedad, todo ese pavoneo de Dante delante de alguien a quien tiene por muy inferior, que suele ser el primer paso para una caída estrepitosa. En este punto, aún podía creer que las cosas iban a salirle relativamente bien... pero ese Golduck. Llámame loco, pero no puedo dejar de pensar que no es una coincidencia que fuera este Pokémon el que marcara la debacle por el hecho del juego de palabras (Golduck). En fin, fuera de esta suposición con un fundamente aparentemente débil, ¡menudo combate! Me encantan esas instancias de combinaciones de ataques, en la que el Pokémon está tan bien entrenado que el entrenador puede confiarle el combate e intervenir para cualquier eventualidad, o en este caso, instarle a tomárselo en serio. Qué grande la pelirroja, en serio. Y todo porque el tonto de Dante no se molestó en mirar un papel que le enviaron con antelación o estudiar un poco a un rival que consideró poco digno. Antes no he querido decir que era un pelele, pero creo que tengo que decirlo, visto lo visto. Y ese primer combate nos dio la impresión de que la cosa podría ser distinta... hasta que acabó. A partir de aquí, todo fue cuesta abajo para los anfitriones.

Me encanta la cadencia del cambio de situación, empezando con la arrogancia de Dante para luego pasar al enojo ante algo supuestamente accidental, remontable. Luego el desconcierto, y finalmente el pavor... antes de recibir su propia paliza. Por no leer un miserable papel. Y aun empleando anabólicos ilegales. Menudo show, en serio, y obviar mostrarnos la paliza le da mucho más impacto a la escena final, con un Mathos que empezó cordial (a su manera), para finalmente ignorarle como al lodo de sus zapatos. Lo cierto es que, a partir de este punto, ignoro hacia qué se dirigirá esta historia, aunque me imagino que será algo depravado y muy inclinado hacia el cinismo, más que un arco de redención, como mencionó Tommy. Podría equivocarme, pero suelo fiarme mucho de mis sensaciones y no suelen traicionarme (ahora, podrías hacer lo contrario para dejarme en evidencia, pero igualmente saldría ganando porque estaría llevando la historia hacia lo que me gustaría que fuera [?])

Una cosa que debo destacar es que, ya con un primer episodio, tenemos buenas dosis de world building y caracterización, al menos para los personajes que han aparecido explícitamente (incluso un par que no han tenido líneas, los compañeros de la pelirroja; entiendo la reacción del otro pelirrojo, que seguramente quería participar también en la paliza). La narración hace el relato muy llevadero, y como mencionó Meri, hace que se pase enseguida (que ya es mucho cuando tienes que ir citando cosas porque... bueno, ya llegaré a ese punto), con un buen balance entre las descripciones y el flujo de la historia. Y es por esto mismo que las erratas saltan mucho más a la vista, dado lo bien escrito que está esto. Y que no hay nada que me dé un peor dolor de ojos que faltas tan... evidentes (esto sin contar tildes faltantes o sobrantes por aquí y allá). Entiendo lo de estar oxidado, pero en un par de líneas han caído algunas redundancias que chirrian mucho con lo bien redactado que está todo lo demás. Los personajes hacen esta historia interesante, pero eso, en su mayoría no me gustan, por meros temas personales (sobre todo los de Yohsen, no son gente de la que querría compañía xD)

Ahora, toca lo usual owo

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Cita:Por fin, sus esfuerzos habían rendido fruto, por lo que el evento resonó como un llamado resonante que hacía eco en los corazones de la gente.
Quizá sea para dar énfasis, pero tanta resonancia me satura los tímpanos owó
 
Cita:era la primera vez que la región Yosen inauguraba el inicio de la Liga de Invierno con un combate contra la Elite de otra región.
Lo dicho por los otros, "Yohsen"
 
Cita:Y en su afán de destacar, en su voraz hambre de gloria, el campeón eligió a quién consideró el rival más adecuado para ayudarlos a devutar ante el resto.
quien, debutar
Oh, dear... la que se avecina
 
Cita:Y eso lo logró con sus propias manos, mientras veía como la ilusión de Aiwass caía como si tuviera la consistencia y fragilidad de una casa de naipes.
cómo
Menudo foreshadowing... para lo que está a punto de pasarle xD
 
Cita:más su poder no estaba completo, sus heridas aún se encontraban abiertas.
mas
Dicen que un animal herido es tan o más peligroso que si estuviese ileso...
 
Cita:Eran el rival perfecto. Una presa fácil.
Y esto acabó de marcar la tónica del relato. Y el principio del fin.
 
Cita:—¿Quién eres tú? —Preguntó Dante con demasiada brusquedad, incapaz de guardarse para si mismo sus emociones. No tenía porque ser amable o considerado con alguien a quién no conocía y que seguro tenía una posición más baja que él en la escalera social.
sí, por qué
 
Cita:—Muchos papeles, ¿sabes? Además, ¿qué no te han dicho que el alcohol hace daño?
que
Baka, baka Dante owo
 
Cita:supo de forma inmediata cual Pokémon usar sin siquiera ver su cinturón.
cuál
 
Cita:Clavó de nuevo sus ojos sobre la mujer, quién no parecía haber dado ninguna orden.
quien
 
Cita:Confío en la capacidad de su compañera, pero un segundo pasó, luego otro, y otro; más la campana que anunciaba su victoria nunca sonó.
Confió, mas
 
Cita:lanzándose sobre el hielo para alcanzarla, más la hembra fue mucho más rápida.
mas
 
Cita:Mimi trató de usar su propia sombra vil para cubrirse del ataque, pero el rayo se desvió y Daiki vio como el pokémon acuático parecía controlar la dirección de su propio ataque con sus aletas,
cómo
 
Cita:Una de ellas rasgó profundamente una de las mejillas del Elite, quién muy apenas reaccionó ante ello. La sangre tiñó sus dedos, más su mente era incapaz de procesar el dolor,
quien, mas
Eso va a dejar marca (?)
 
Cita:Así que siguió tratando de fingir que no se había alterado en lo absoluto, viendo como su siguiente Elite entraba a la arena para combatir.
cómo
Está en fase de negación (?)
 
Cita:—Fue suerte. —Bramó Bradford. —¿ chica no va a retirar a ese Golduck? Su arrogancia va a ser su perdición—agregó con una leve sonrisa, esperando que aquella muchacha fuera lo suficientemente tonta como para dejar a ese insulso pato en su siguiente round.
Tu
Qué gracioso, cómo esto le acaba rebotando, de verdad xD
 
Cita:Aquella oración pareció divertir a la pelirroja, quién sin chistar eligió la pokébola del centro.
quien
 
Cita:Golduck apenas y podía resistir el impacto de la cabeza del gorila, quién yacía con el pelaje empapado gracias al poderoso chorro de agua que lo impactó de lleno.
quien
 
Cita:Pronto Reinhart se volvió a levantar, mientras la tercera paz mental recorría su cuerpo, viendo como el pokémon galariano creaba líneas de carámbanos de hielo que se dirigían hacia su posición.
cómo
 
Cita:Y, en efecto, Koga vio como su pokémon se encontraba totalmente inconsciente después de ese ataque; ni siquiera le dio tiempo de entrar a en su modo daruma, pues las llamas yacían extintas mucho antes de que pudieran nacer.
cómo
PWNED x3
 
Cita:El contador en favor de Aiwass volvió a subir y la muchedumbre, quién momentos antes había sido reanimada,
que (al ser un sustantivo plural, un grupo)
 
Cita:Uno a uno, Bradford veía como sus mejores entrenadores caían ante una mujer que apenas se dignaba a decir algo entre los combates.
cómo
 
Cita:Pero nadie escuchó sus plegarias y vio, con sumo rencor e impotencia, como su último Elite caía ante el dragón y su entrenadora.
cómo
 
Cita:volteó para encontrarse con Mathos, quién le regresaba la mirada con condescendencia y aburrimiento.
quien
El cazador se ha convertido en la presa. Hermoso.
 
Cita:Mathos señaló el televisor, el cual mostraba como los tres Elites finalmente habían terminado su discusión, con el chico pelirrojo arrastrando los pies y con la mirada gacha, mientras su compañero trataba de darle ánimos y la chica los seguía detrás.
cómo
 
Cita:Y lo dejó ahí solo, dejando que Dante fuera incapaz de siquiera insultarlo antes de desaparecer.
Adelantándonos lo que ocurriría a continuación...
 
Cita:Para ese punto, Mathos Van Prince regresó a su compañero a su pokébola, abandonando silenciosamente el campo y dejando a su rival ahogarse en su miseria; no le dedicó ni una mirada más ni un solo pensamiento.

No tenía nada más que decir después de un espectáculo tan lamentable.
Un buen final para esta triste historia.

¿Impresiones finales? Tengo curiosidad por cómo seguirá, aunque algo me dice que será más leña para alimentar mi antipatía por Dante y compañía. A ver qué será.

Also, no sé si te lo he dicho, pero me encanta tu firma (?)

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[Imagen: anh12KW.png]

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
 
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#7
Política, corrupción, detalles de inmersión similares a la realidad… 
Si buscas algo de esto siempre puedes recurrí al buen doradito.  (aunque esta vez no allá min lesbi o prota ultra edgy (?)

Pues, simplemente vengo a decir que el capítulo me dejo bastante metido.

Ya sabes, amo como manejas la estructura de la sociedad pokemon como un reflejo de nuestro mundo; tales como la liga como recurso de poder y economía…  asiqué solo me senté a disfrutar. (no prestándole tanto al análisis.

Detalles que ya dejas ver al principio y me encantan. 

la verdad, (obviando que conozco a la región invitada a este torneíto) me olía dos opciones.

o veríamos a los protas aplastar a la liga tal como habían ¿profetizado? O…   serian ellos los hechos papilla.
mis quinielas estaban en el segundo

En ese sentido me encanta como construiste el escenario de un Dante totalmente confiado, con un plan infalible-que en realidad tiene muchos agujeros…  y como ni siquiera es capaz de darse cuenta de ello ya cuando tiene un enorme agujero en la sala de máquinas. Es genial.  

Entonces tenemos la humillación de un tipo calculador, un chico genki y un puro fuerza bruta. Tres personajes tipos que podríamos ver en un manga de acción y aventuras. (por no decir tu shonen favorito)

rompiendo todos esos sueños de esperanza de una hinchada que soñaba al fin estar a la par de la elite del mundo…    
aquí debo decir que está bastante nice todo el planteamiento del estadio. Sobre todo, el significado que tiene para hinchada de un equipo chico estar por primera vez en primera y el apoyo incondicional que se forma y cómo puede afectar un golpe de realidad. Es, algo que siempre agradezco que un autor tome en cuenta a la hora de escribir ligas…  porque las gradas tienen un alto grado implicación emocional que no solo afecta a ellos mismos, también a los participantes.
La verdad, es un comienzo muy inusual en ti, donde el objetivo u intensiones de los personajes se pueden ya medio intuir… 
En este quiero saber si los personajes se levantaran, si querrán venganza o tomaran un rumbo inesperado y esta derrota solo es un detonante a un giro completo de timon.

En fin.
Cuando tengas el siguiente da un chiflido.
saludos!
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@"KiwinShiHuang" Espero que este cap cumpla tus expectativas, aunque la verdad es algo más tranquilo. La verdad es que batallé mucho para darle forma a esta historia, porque tenía la idea muy vaga coqueteando en mi mente durante varios meses, pero después llegué a un punto donde no sabía como avanzar en el general plot y eso también estancó la publicación del primer capítulo. Pero ahora me complace anunciar que ya tengo todo mapeado y con notitas para no perderme y no perder de vista la trama de esta cosa, que dicho sea de paso, no creo que sea tan compleja como aquel otro fic. Aunque no sea compleja no la hace menos interesante. 

Mi primer instinto era volver a Aiwass como tal, pero decidí probarme con una nueva historia y otra región como ejercicio. Pero aaahh... como me encanta revivir esa nostalgia y se nota mucho. ¡Y no es lo último!

@Velvet  ¡VAN PRINCE SUENA MAS CHIDO! Pero demonios, tienes razón. El chiste con este fic es no hacerlo tan denso o pesado como los otros, o al menos eso espero con los caps siguientes. 

Lo más chistoso es que este cap ya estaba casi listo cuando cosas de la vida, dígase la Uni siendo culera, pasaron, lo que provocó su retraso. Igual estoy tratando de ir escribiendo y tener bonchecitos de capítulos para no caer en el hiatus, aunque no prometo nada. 

Pero espero no tardarme eones entre uno y otro. 

@Tommy  Aiwass ya es un tema medio viejo, ¡pero descuida! no es necesario leer ningún fic anterior para leer esta cosa. Lo curiso es que hay... tres. No, cinco. El fic colectivo original, un fic mío que esta en FFL y que no está terminado pero sí almacenado su culminación rara en mi HDD, uno de Meri en a misma página, un AU de dicho fic colectivo que también fue un colectivo pero que no se terminó y un fic del Kiwi que está perdido por acá, pero que se concentra más en su pj que en la región. Bah, el de Meri también. Y el mío antiguo era una mezcla entre cosas del pasado y actualidad hasta llegar a cierto tope. 

De hecho si te lees ese colectivo y el au del colectivo, notarás esa redacción pesada en casi todo momento, incluso el fic ese antiguo que menciono tiene ese peso ominoso y violencia muy gráfica (o bueno, tan gráfica como lo puedo describir), realmente lo que esta aquí es súper vainilla comparado con lo de antes. Perduró incluso en unos OS que tengo por acá, "Oro" que es más antiguo que el año del caldo, "Descenso" y "Terapia de Shock". 

Aiwass se la inventó el Kiwi, namás que yo quedé super encantando que la uso hasta en la sopa y en los anuncios del Spotify porque me re gustó. Si no mal recuerdo, tenía algo que ver con Alister Crowley, so no me puedo tomar el crédito de eso. Y lo del dopaje, espero que el cap este aclare esas dudas. 

@SoujiFujimura Lo del Golduck no tiene que ver con mi nick xD pero entiendo la correlación, le tengo mucho aprecio al pato y es uno de los pokémon de la chica que casi no brilló, lo que lo hacían el pokémon perfecto para encarnar un ambiente de desesperación, dado lo mucho que se suele subestimar y dejar de lado a este pato por sus stats y en general su desempeño en batallas. 

No sé, siento que Golduck tiene muchísimo potencial pero siempre es opacado por sus pares mejores. Afortundamente estamos en un fic, y Reinhart -el nombre del pato- tiene combustible para lucirse(?).

Una de las cosas que mas me gusta hacer es justamente, que los entrenadores luchen sin necesidad de andar gritando por aquí y por allá, al menos cuando ya tienen cierto nivel -de elite para arriba- siento que le da otra sensación a los combates. 

Soy relativamente nuevo en el worldbuilding y justamente quería construir el mundo sin revelar demasiado o dar largas explicaciones sobre tal o cual cosa, por lo que me motiva a seguir adelante con ello. Also, ¡muchas gracias por los señalamientos! Trataré de arreglarlos en el transcurso de la semana. Espero que este cap tenga menos; es difícil volver a retomar unas reglas ortográficas -dado que hace mucho que no consulto el uso de algunas tildes- pero espero también mejorar en eso en los siguientes. 

@Dr.Kaos ¡Qué bueno verte por acá, Kaos! Sí, todo esto es relativamente nuevo para mí, dado que estoy acostumbrado a un ritmo más lento, personajes más... ¿camaléonicos? si podría decirse así, pero sin dejar de lado todos esos temas que me gustan cómo es ver el mundo pokémon con un lente más cínico y esta vez más enfocado a la competición. De aquí en adelante, van a ir surgiendo más sorpresas -espero-. Eso sí, creo que este cap y el siguiente serán un poco más tranquilos para ir descubriendo más a estos personajes. 




Capítulo 1: Hay sangre en el agua.

“Han pasado varios días desde el enfrentamiento con Aiwass y la Elite de la región no se ha pronunciado desde entonces. Ni siquiera el campeón de la región, Dante Bradford, ha lanzando una rueda de prensa para explicarle a los ciudadanos aquel desempeño tan lamentable. ¿Realmente estamos listos para competir contra las grandes ligas? Muchos creen que las promesas de Bradford no fueron más que patrañas para endulzar su ascenso al título […]”.
 
“El Primer Ministro tuvo una rueda de prensa hace unos días, manifestando su preocupación por los resultados de la Liga de Invierno, pues después de la inauguración, no fueron pocos los entrenadores que prefirieron abandonar la competencia. Aseveró que una falta tan grave no pasará desapercibida y ya ha programado una visita para ver al campeón; aseguró que, si pronto no se ven resultados, la Liga será desmantelada en su totalidad”.
 
“Tras el espantoso espectáculo por parte de la Liga, miles de ciudadanos se han manifestado, molestos, sobre el uso de sus impuestos para construir estadios y remodelar gimnasios, exigiendo que esos recursos se inviertan mejor en el turismo de la región, los concursos y el performance.”
 
“El descontento es generalizado, los números de entrenadores caen estrepitosamente año con año. ¿Realmente mantener a seis fulanos con los impuestos del pueblo mejorará algo? Ellos viven como reyes mientras nosotros…”
 
El control remoto se clavó estrepitosamente en el aparato, callando a los noticieros y provocando un cortocircuito que se prolongó por todo el apartamento, apagando las luces en un santiamén y amenazando con provocar un incendio si no se hacía algo pronto para contener las chispas que saltaban del televisor.
 
El hombre se removió bajo sus sábanas y maldijo por lo bajo las consecuencias de su acto tan impulsivo. Había olvidado que había programado la televisión justamente para que lo despertara puntualmente a las siete de la mañana, pero se le escapó el pequeño detalle de que los noticieros matutinos se habían llenado de veneno, chismes, rumores y exigencias desde que su derrota fue transmitida mundialmente.
 
Mierda…
 
Se sentó al borde de la cama y se talló los ojos, tratando de desperezarse lo más posible antes de tomar una ducha fría y comprar algo de desayunar antes de embarcarse hacia la sala de reuniones de la Liga.
 
Su vista cansada se clavó en el techo y estuvo varios minutos concentrándose en el recuerdo de la persona que no lo dejaba dormir por las noches, mas el ruido de las chispas volvió a captar su atención. Si era sincero consigo mismo, ese día en particular no tenía ganas de presentarse; durante años había asistido religiosamente a cada junta, por muy pequeño o insignificante que fuera el asunto a tratar.
 
Durante años aguantó estar al margen de las decisiones importantes, pues a pesar de lo que se anunciara en los tabloides acerca de su puesto como miembro de la Elite, la realidad es que él era más bien un sustituto conveniente en vez de un miembro formal.
 
Y sabía lo que se vendría en esa reunión, podía presentirlo y preferiría ahorrarse los regaños del campeón. Pero años de disciplina no iban a desaparecer sólo porque lo deseara; no era como Koga, Sam o Akashi, los cuales podían disponer de su trabajo a su antojo gracias a sus privilegios. Se dio unos cuantos golpecitos en la cara, gruñendo por lo bajo cuando por accidente tocó la herida en su mejilla.
 
Diez puntos, una cicatriz que quedaría visible por el resto de su vida. Mas aún así no echaba culpas ni guardaba rencores; había sido un accidente, un desliz y aunque la gente deseaba convencerlo de lo contrario, no es como si le importaran realmente sus opiniones al respecto.
 
Daiki entonces observó con detenimiento el desastre que había hecho y soltó un largo suspiro, levantándose de la cama para rebuscar en uno de los cajones del buró más cercano algún pokémon que le ayudara con esas molestas chispas eléctricas que amenazaban por consumir su hogar.
 
Ser un sustituto tenía sus ventajas, si quería verlas así; tenía un equipo elemental preparado en casos en los que sus compañeros no estuvieran disponibles para algún combate particular, osea casi todo el tiempo, por lo que era su deber tomar su lugar y enfrentar a los retadores como si el Elite en cuestión no hubiera desaparecido en primer lugar. Con ello se le creó la necesidad de criar y entrenar una diversidad bastante saludable de criaturas, pues además quería estar preparado por si alguno de sus compañeros decidía cambiar su tipo de especialización; no era algo que sucediera comúnmente, pero quería ser precavido si el caso se llegase a dar.
 
Después de estar rebuscando y tanteando esferas por algunos minutos, encontró la pokébola que había estado buscando y sin pensarlo más liberó al Pokémon que yacía en su interior. Un majestuoso Luxray hizo acto de aparición y no dudó en lanzarse hacia los cables, tomándolos entre sus colmillos y drenando toda la energía posible.
 
Las luces de su condominio brillaron y se apagaron de forma sucesiva durante varios segundos, hasta volver finalmente a la oscuridad total. Luxray a su vez dejó los cables que traía en el hocico, satisfecho por la comida y Tetsuya aprovechó para rascarlo detrás de sus orejas, felicitándolo por el buen trabajo.
 
Tendré que llamar a un electricista más tarde… y pedir otro centro eléctrico de emergencia…
 
Si Daiki hubiera estado en cualquier otro lugar, sin duda su pequeño acto impulsivo le hubiera costado quejas de los vecinos, o quizás de todo un vecindario; sin embargo, uno de sus pocos privilegios como parte de la Elite era disponer de un condominio privado, con su propio centro eléctrico, aislado de los demás. Por lo que podía hacer y deshacer todo lo que quisiera mientras estuviera dentro de los confines de su propia casa sin llegar a perjudicar a nadie más que a él mismo.
 
Echó de nuevo una mirada al televisor y su vista se fijó en el reflejo que le transmitían los cristales rotos y desperdigados del aparato. Se rascó la nunca, nervioso y avergonzado consigo mismo; ese no era él, estaba actuando de forma irracional por sólo unos cuantos comentarios que realmente siempre estuvieron presentes desde el inicio de su carrera, pero que ahora hacían más eco del que debían.
 
Le estaba dando demasiada importancia; en el siguiente combate se aseguraría de ser mejor, de actuar con más cautela en vez de subestimar a un rival desconocido. Y mientras divagaba entre sus hipotéticos enfrentamientos y posibles resultados, su cuerpo comenzó a moverse de forma mecánica para iniciar con su rutina del día.
 
Guardó a su Luxray y giró las manijas de la ducha para que el agua empezara a correr, dejando que el agua emparara su cuerpo y sus pensamientos siguieran fluyendo con ella. Por un leve instante, un segundo de distracción, pensó en  renovar su sistema de alarmas.
 
Antes, cuando era un entrenador joven, inexperto y hambriento, apenas independiente, había optado por comprar un televisor portátil con reloj para tener un cómodo sistema donde el mismo aparato lo despertara y le diera las noticias del día, para así evitar gastar dinero necesario en otras fuentes de información; dinero que en ese entonces bien podría aprovechar para pociones, pokébolas o suplementos.
 
Se recargó contra el la pared de la ducha y se dio cuenta de lo mucho que había cambiado su vida gracias a su esfuerzo y dedicación. No era un puesto que deseaba, pero era un puesto que le daba comida, un techo y varios lujos para no morirse en la calle de hambre mientras contaba las escasas monedas de sus victorias; ya no era un niño y quizás debería cambiar a un sistema mucho más tradicional.
 
Pero el pensamiento y la reflexión desaparecieron tan rápido como vinieron y el agua ahogó el resto de sus pensamientos divergentes. 

 

 
Llegó puntual a la las nueve de la mañana a la gran sala de la liga y, como se imaginó, sólo él y Lena ocupaban la sala de conferencias a la hora designada. La mujer rubia y ojos rosacéos volteó a verlo y le saludó de forma amable, indicándole después que tomara asiento a su lado.
 
No dudó en obedecerla, y notó rápidamente la formación de asientos que se encontraban en la gran mesa del salón; cinco asientos perfectamente alineados, cuatro para los miembros oficiales de la Elite y uno, el más importante, ocupando la cabecera; así mismo, estos estaban ordenados por importancia; dos de los asientos se encontraban a los lados de la silla central, mientras los últimos dos se encontraban en la parte baja y más lejana del inmueble, justamente los lugares que ocupaban él y Lena.
 
¿Crees que vengan?Preguntó Daiki de forma repentina, sabiendo que cuando el resto de los Elites comenzaran a llenar el cuarto, a él le correspondería desocupar el lugar para darle espacio al miembro respectivo. Podría ir al salón contiguo y traer otro asiento, pero sabía que dicha acción disgustaría más al campeón, por lo que llegado el momento tomaría su respectivo espacio detrás del respaldo de Lena.
 
Es una junta oficial. Dante nos llamó personalmente. Deben de venir aunque no quieran…Contestó la rubia lanzándole una mirada furtiva; sus ojos se clavaron especialmente en la cicatriz de su cara.¿En serio estás bien? Ya han pasado semanas, pero si quieres que hable con los chicos de Aiwass para que…
 
Estoy bien, Lena. Fue un accidente, no es nada.Interrumpió Tetsuya.¿Has visto las noticias últimamente?
 
La mujer no le respondió, en cambio, sacó de su elegante abrigo color negro un teléfono Rotom y con solo un clic, hizo que la pantalla del aparato se iluminara.
 

«Estamos a las afueras del Estadio de Johto, donde de nuevo los Elites de Aiwass dieron de que hablar con su espectacular y aplastante victoria sobre la Elite y el campeón regional.»
 
Daiki clavó su vista en el reportero, su cara se le hacía escandalosamente familiar y no pasaron más que algunos segundos para que pudiera ubicarlo; era uno de los mejores reporteros de Yohsen, por lo que se le hacía extraño que una celebridad local estuviera en el extranjero teniendo cobertura sobre victorias de una región ajena. Aquel sujeto se dedicaba más que nada a reportajes de concursos, corrupción y desastres ambientales.
 
Su atención cambió abruptamente cuando Mathos salió del estadio, la cámara se movió y el sujeto no tardó en acercarse al campeón de Aiwass. Van Prince trató de quitarse el micrófono de encima, pero pronto se vio rodeado de una oleada de periodistas que bloqueaban su salida.
 

«Señor Van Price, desde su aplastante victoria en Yohsen y ahora en Johto, todos tenemos una incógnita respecto a su gran poder. Dígame, ¿los rumores de dopaje en su equipo y en sus Elites son ciertos?»
 
La expresión del campeón se mantuvo impasible, apenas sonriendo de forma burlesca cuando el periodista le repitió, esta vez con más agresividad, la misma pregunta de antes.
 

«Los rumores que invente su campeón para lavarse las manos no son problema mío. Si él entrenara como es debido, si sus Elites fueran sólo lo mejor de lo mejor, no tendrían que inventar excusas para justificar su pobre nivel. Nos pueden hacer mil pruebas y en todas se mostrará que las capacidades de nuestros Pokémon son naturales; que los laboratorios de Sinnoh, Kanto, Johto, Kalos, incluso Unova o el suyo lo comprueben. Nosotros ya lo hicimos, y los resultados de todos estos exámenes están en línea. No tenemos nada que esconder»
 
La muchedumbre se enardeció y el reportero no dudó en abalanzarse sobre Mathos. Sin embargo, Daiki no logró ver el desenlace de aquel encuentro, pues Lena apagó la pantalla tan rápido como la encendió.
 
¿Qué…? Pero nosotros fuimos los que…
 
No… no es lo que nuestros resultados reflejan.
 
Daiki apretó los labios, consciente de lo que aquellas palabras significaban. Control de daños; una medida drástica para al menos apaciguar un poco a la población para distraerlos de su enojo justificado; para menguar su sensación de sentirse traicionados.
 
Lena, ¿Por qué?
 
Ella largó un exagerado suspiro, escondiendo sus ojos bajo su flequillo para que Daiki no pudiera mantener contacto visual. La Elite apretó los labios y meditó durante varios segundos la respuesta, debatiéndose sobre si hablar y dar una respuesta a sus dudas o callar tal y como le habían dicho.
 
Sin embargo, su parte racional ganó, aunque la respuesta que salió de sus labios dejó a Tetsuya todavía más confundido.
 
El torneo mundial.
 



Un gancho.
 
Sus nudillos colisionaron contra el saco, empujándolo y la cadena que lo sostenía se sacudió ante la fuerza infringida.
 
Un golpe bajo, que terminó mandar todavía más atrás el saco; el acero que lo sostenía se volvió a sacudir de forma todavía más salvaje.
 
Un derechazo.
 
La bolsa de arena estalló y la cadena se rompió, dejando que polvo y acero se entremezclaran y ensuciaran el recinto.
 
Dante sólo veía el espectáculo desenvolverse, sin esforzarse por recoger el desastre que había hecho. Jadeó de forma pesada, mientras dejaba que el sudor bajara por su frente y aguantaba el escozor en los ojos; rememorando aquel amargo combate. Se dejó caer en una de las sillas de su gimnasio personal y volteó a ver al techo, como tratando de buscar las respuestas a su dilema.
 
Sabía lo que se avecinaba, su asistente se lo había dejado más que claro. Una reunión con el Primer Ministro tan pronto no auguraba nada bueno, pero las promesas que había dado se habían roto, fragmentando en pedazos irreconocibles después de una derrota tan apabullante.
 
Y la amenaza que se cernía sobre sus cabezas, su posible desmantelación, sólo le agregaba más sal a la herida todavía punzante.
 
Pero se negaba a rendirse, se negaba a simplemente colgar la toalla. Le había dedicado todos los años de su juventud a la construcción de la Liga, había entrenado y había entrenado a sus Elites bajo estrictos regímenes deportivos y los seleccionó con cuidado al ver el potencial de cada uno de ellos.  Sin embargo, por más que lo pensaba, no encontraba una explicación racional para una disparidad tan grande de nivel y fuerza.
 
Al menos había plantado la semilla de duda en los pobladores, argumentando el uso de sustancias ilegales por parte de aquellos extranjeros; era una mentira, una acusación grave, pero sabía que le perdonarían en caso de descubrirse el engaño, aunque había cubierto bien sus huellas. No podía permitir que los hundieran más si se sabía que después del segundo combate solicitó a sus subordinados usar sustancias ilegales potenciadoras para tratar de al menos resistirse ante una inevitable caída.
 
¿Y qué mejor que lavarse las manos mientras culpaba de lo mismo a sus contrincantes? La credulidad de Aiwass había sido mermada después de la guerra civil, aunque tuvieran pruebas, sabía que los ciudadanos de Yohsen no creerían tan fácilmente en sus palabras.
 
Ahora eran su “enemigo” número uno, y que mejor que redirigir el resentimiento hacia un blanco tangible, culpable imaginario de sus desgracias.
 
El sonido de un comunicador interrumpió sus pensamientos y Dante sabía lo que significaba; sin poder evitar más aquel enfrentamiento, presionó el botón de respuesta.
 
—Dile al primer ministro Lambert que me de quince minutos y me reuniré con él. Y Diana, prepara la documentación de Aiwass.
 
Entendido, campeón.
 
 



Richard Lambert no era alguien letrado en los combates pokémon, pero si había sido en su tiempo un prolífico coordinador y criador; por lo mismo, su visión de las batallas y la vida de entrenador era quizás distorsionada y sus ideas erróneas, pero sentía que en Yohsen no era necesaria la introducción de otro deporte. Y menos uno tan violento como aquel.
 
Sin embargo, concedía que dicho estilo de vida de entrenadores había sido parte de la cultura de sus otras regiones hermanas, casi podría decir que era el eje central donde muchas de ellas tenían mayor soltura, por que tacharlo de inútil y poco productivo sería una falacia y caería en el autoengaño.
 
No obstante, Yohsen no estaba a la altura de las otras grandes regiones, fingir que su nivel competitivo rivalizaba contra incluso Kalos sería mentir; quizás, al final, nunca llegaría a un nivel decente, algo completamente normal considerando que apenas hace unos pocos años comenzaron a tomarse en serio el entrenamiento de atletas de alto rendimiento para a lo mucho rozar lo que eran las ligas internacionales; el cambio no nacía de la noche a la mañana, lo sabía, pero sus regiones hermanas le llevaban años de ventaja en ese aspecto.
 
Los pocos años de entrenamiento nunca se podrían equiparar a generaciones de entrenadores que vivían por y para el entrenamiento y la lucha.
 
Había querido creer, ingenuamente, que sí; seducido por promesas de un futuro brillante y el tan ansiado reconocimiento del resto. Pero aferrarse a esa fantasía sería infantil, pues los resultados de la Liga de Invierno le mostraron la cruda realidad que había optado por ignorar en favor de cultivar esperanzas poco infundadas.
 
Y antes de convertir a Yohsen en la burla mundial, prefería ponerle un alto a todo ese circo antes de que fuera demasiado tarde. No tenía intenciones de desmantelar nada, pero tampoco podía dejar que la Liga siguiera avanzando en una batalla que perderían más temprano que tarde.
 
Pasó sus dedos por su cabello rubio y dejó caer los hombros al ver el reloj. Cualquier otro se hubiera ido al ver la desfachatez del campeón al llegar tarde a su reunión, pero quería creer que esos minutos lo estaban ayudando a pensar. A darle la tan ansiada claridad de mente que estaba buscando.
 
Era el mandatario de toda una región, no podía simplemente tomar decisiones con la cabeza caliente. Sabía que cada una de sus palabras se traducía en acciones y cada acción tenía consecuencias que afectarían a todos bajo su mando.  
 
Tomó la copa de vino que la asistente de Dante le había proporcionado y le dio un único sorbo antes de que la puerta se abriera estruendosamente de par en par.
 
Volteó y ahí Dante se encontraba con la vista fija en él, el cuerpo tenso y los labios apretados. Su cabello se encontraba amarrado a una coleta y su torso desnudo mostraba cada una de las cicatrices que se había hecho a lo largo de su carrera, sólo siendo cubierto por un pantalón de mezclilla holgado, como un luchador callejero. Lambert roló los ojos y se levantó de su asiento; a pesar de que el campeón le sacaba cabeza y media de altura, el mandatario estaba ya acostumbrado a esos despliegues de agresividad y no se dejó amedrentar a pesar de que el aura que proyectaba el campeón era más que amenazante.
 
 
Nadie dijo nada por unos tortuosos minutos y la tensión en el ambiente era tan palpable y desagradable, que, si un Bisharp decidiera cortarla con la punta roma de uno de sus brazos, lo lograría sin siquiera hacer un mayor esfuerzo.
 
—¿Vas a desbandar la Liga, Lambert? ¿Después de todo lo que hemos pasado? —Preguntó Bradford sin siquiera saludarlo.
 
El ambiente, de por sí hostil y cargado de resentimiento, se tensó todavía más ante aquella pregunta dirigida con toda la intención de obtener una respuesta de su parte.
 
—Eso depende completamente de ti, ¿vas a escucharme?
 
Un gruñido por lo bajo, pero ninguna réplica. Dante simplemente sentó en el asiento que se encontraba frente al suyo y Richard se decidió a tener de una vez por todas esa conversación incómoda que sabía que no le iba a gustar.
 
Se reacomodó en la silla y tomó su vaso de vino, sus ojos azules se endurecieron y meneó con impaciencia el contenido de su copa.
 
—Estoy preocupado, Dante. Estoy preocupado porque más que celebraciones y alegrías, los combates están haciendo todo lo contrario. Veo resentimiento, veo enojo. Cada segundo que pasa, los niños prefieren decantarse por opciones más seguras que creer en el sueño de un viaje, de recolectar medallas y participar en la Liga. ¿Dónde esa afluencia que me prometiste? ¿Dónde están los resultados? —Cuestionó Richard con dureza, recordando esa vaga promesa que le hizo el antiguo campeón antes de dar paso a su sucesor.
 
—Sabes tan bien como yo que los logros no se dan de la noche a la mañana. Tuvimos un pequeño obstáculo con Aiwass, pero nos repondremos.
 
—Eso no fue un “pequeño obstáculo” fue una completa masacre. Y no es solo eso, sabes tan bien como yo a qué me refiero. —Lambert suspiró y volvió a pasar una de sus manos por su cabello, en claro gesto de incomodidad. — El resentimiento genera odio, el odio genera violencia. Y la violencia…
 
Groudon y Kyogre en Hoenn; Lugia en Orre; Yvetal en Kalos; ese monstruo púrpura en Aiwass… todos esos ataques, todos esos incidentes, generados por un sentimiento en común. Lo había visto; si de repente todos comenzaran a andar con pokémon exclusivamente entrenados para el combate, en vez de ser sólo criaturas de exhibición o concursos, era lo mismo que estarle dando armas a la población.
 
Y sólo con que una pequeña chispa se generara hacia el blanco correcto, convenciendo a los demás de sus convicciones…
 
Eran una región pacífica, no tenían rencillas con nadie. Eran una región tranquila, con una historia sin ningún antecedente altamente violento, donde la delincuencia era perseguida y erradicada, donde la inseguridad casi era inexistente y la mayoría de la población tenía un sueldo digno.
 
¿Para qué romper el estatus quo? ¿Para qué crear un desbalance en su perfecto modo de vida? Se habían mantenido vivos dedicándose a actividades mucho más atractivas que poner a dos pokémon a mantenerse entre sí de forma regulada.
 
—Una disculpa, Lambert. Creo que te olvidas quienes somos. —Sonrió Dante —No somos como todos ellos, esclavos de sus impulsos primarios. Tenemos pedigree, sabemos controlarnos. Y si no seguimos por este camino, nadie nos respetará. El mundo seguirá viéndonos como una región llena de pusilánimes.
 
Richard apretó los mangos de su silla, tratando de tragarse su creciente ira. ¿Quién se creía que era él, expresándose de los valientes coordinadores y criadores así? ¿De dónde salía tanta arrogancia de un líder que se vio incapaz de dar la talla y que se lamía las heridas tratando de encubrir sus errores?
 
—¿Pusilánimes? Te recuerdo, Dante, qué gracias a ellos, le hemos arrebatado la corona a Kalos en Performance dos años seguidos; nuestros coordinadores han ganado más de un Gran Festival y han siempre calificado para la Copa de las Rosas junto a la Copa Wallace de forma anual. Nos buscan por nuestros pokémon de alto linaje. ¿Es que acaso no lo entiendes? Esto es lo que funciona, esto es lo que le da a la población lo que quiere y no los arriesga inútilmente a las adversidades del clima o a la naturaleza salvaje.
 
<<Esto es seguro>> Fue lo que nunca dijo.
 
—Parece que te olvidas que las batallas pokémon han existido desde muchos siglos antes que todo lo demás. —Gruñó Bradford. —Y nadie nos respetará en el ambiente internacional si no seguimos las reglas del juego; sin poder de fuego, no somos nada. ¿Qué pasara si algún día una de las regiones decide que, no sé, le gustaría tener nuestros recursos naturales? ¿Qué pasará cuando los concursos aburran y la juventud junto con el talento de los artistas de los Performace muera?
 
—No quieras fingir que sabes de política o de como se mueve el mundo actual, Dante.
 
—¡Ellos nos miran en menos! Siempre nos han mirado en menos por no estar a su altura; siempre siendo descartados para eventos de gran envergadura por no tener un sistema de batallas establecido.
 
—Hay cosas más importantes que vender un sueño imposible. Sabes tan bien como yo que al menos los coordinadores y criadores tienen una oportunidad y pueden vivir de eso, aunque sean mediocres; un entrenador mediocre está condenado al fracaso y a la pobreza. ¿Quieres eso acaso?
 
—Jo, como si todo fuera tan utópico como lo quieres pintar, Richard. —Dante se levantó y se apoyó sobre su escritorio, acercando su rostro hacia Lambert como un Pyroar acercándose a su presa. —¿Te has olvidado como tratan a los entrenadores aquí? Como si fueran nada; o déjame rectificar. Como si fueran menos que nada.
 
—Y no mejoraremos sus condiciones si les continúas vendiendo un imposible. —Se jactó el Primer Ministro. —Podemos ayudarlos, pero sólo si esto se mantiene como una Liga local; no tenemos los recursos para mantener a un gran número y bien lo sabes.
 
—¿Nos vas a quitar todavía más recursos? ¡Qué demonios, Richard!
 
—No puedo gastar el presupuesto de la nación en algo que se ve a todas luces que no funcionará. Ya renovamos los gimnasios y laboratorios, pero después de esto, no puedo hacer mucho más. No de momento.
 
—¡¿Acaso nos castigas por esa derrota?!
 
—Fue una ofensa, Dante. Una escupida en la cara. Toda esa gente, joder, incluso yo, depositamos toda nuestra fe en esta renovación de la Liga ¿y qué obtenemos a cambio? Ser la burla. Este pequeño teatro acaba aquí y ahora. No estamos listos para las grandes Ligas, y prefiero que Yohsen se quede con la Liga local antes de siquiera pensar en destruir todo esto.
 
—Fue un fallo, no volverá a suceder. —Respondió el campeón entre dientes. —Y sobre todo no ahora, no cuando estamos en proceso de ir al torneo mundial.
 
—¿El torneo mundial? —Richard emitió una carcajada seca. —¿Acaso has perdido la cabeza? El torneo mundial sólo recibe a lo mejor de lo mejor y, como has demostrado, estamos lejos de ser uno de los humildes seleccionados.
 
—Podemos serlo. —Alegó Bradford. —Unova ha abierto rondas preliminares. Y ya sabes lo que sigue; eliminatorias, cuartos de final… ¿Me doy a entender? Sólo las mejores cinco regiones podrán participar en un torneo de campeones al final de esta fase.
 
—Que la campeona Iris haya hecho esto es sin duda algo insólito. Pero te olvidas que también van a competir Sinnoh, Johto, Galar. —Richard esbozó una sonrisa cínica, propia de quién ha perdido toda esperanza. —No me vendas sueños rotos, Dante, porque ya no te los voy a comprar.
 
—Quiero mejorar las condiciones de los entrenadores, Lambert. Es cierto, un entrenador mediocre es un entrenador fracasado, pero ¿sabes como surgen más oportunidades? Ganando, arriesgándonos.
 
El Primer Ministro se alzó de su asiento, terminando de beber su copa de vino de una sentada antes de darle la espalda a su campeón. Había dado la conversación por finalizada, pero, antes de que pudiera salir del despacho, Dante volvió a llamarlo a sus espaldas.
 
—¿A qué le temes, Lambert?  
 
Richard se detuvo antes de girar el pomo de la puerta, pero sin volverlo a encarar. Meditó por varios segundos sus siguientes palabras, sus consecuencias.
—Yo no le temo a nada. —Dijo—Si no ganas la primera ronda preliminar, todo esto se acabó. Que se te quede grabado.
 
Y salió de ahí, sin siquiera darle la oportunidad al campeón de justificar sus acciones. Intuía que todo ese montículo de papeles que tenía en su escritorio solo era información para tratar de respaldar algo que seguramente tenía que ver con Aiwass.
 
Ya no quería saber nada de esa región, ni siquiera si era para echarle la culpa de sus errores; los habían vencido, eran superiores, tratar de torcer la historia para hacerlos ver más crueles que lo que eran ya no tenía sentido a estas alturas.
 
Mas tan sólo esperaba que su amigo de la infancia aprovechara la última oportunidad que le había dado, antes de que tuviera que retomar de nuevo las riendas de su papel como dirigente de la región.  
 
Y los años de amistad ya no importarían, porque pondría el beneficio de su gente primero antes del de un colectivo en específico.
 
 



La impaciencia crecía a medida que el reloj seguía avanzando, por primera vez en mucho tiempo, todos los Elites se encontraban reunidos bajo un mismo techo, pero el autor de dicha hazaña seguía ausente.

Koga se encontraba dormido sobre la mesa, mientras Samuel, un hombre rubio de estatura promedio y ojos azules con una cicatriz de quemadura recorriéndole la mitad de la cara, trataba de despertarlo gentilmente dándole toques repetidos sobre el hombro; dicha acción era repetida por su Magmar, el cual  se encontraba al otro lado de la mesa junto al hombre inconsciente en cuestión, pero sin obtener resultado alguno.
 
Akashi, un muchacho de pelo castaño y ojos avellanados, se encontraba balaceándose en la silla que horas antes había ocupado Daiki, viendo al resto de sus compañeros con una mezcla de condescendencia y aburrimiento mientras lanzaba una bola de papel al aire para después atraparla; un vano intento de hacer tiempo y tratar de ignorar al resto de forma simultánea.
 
Lena se había rendido hacía mucho tiempo en tratar de sacar plática, prefiriendo usar su teléfono Rotom para escuchar música a través de sus audífonos inalámbricos.  De vez en cuando trataba de dirigirle la palabra a Tetsuya, quién se había apostado en una de las esquinas más alejadas, pero se retraía en cuanto el susodicho le indicaba que con señas que no era una buena idea.
 
Finalmente, a las dos y media de la tarde, la puerta se abrió de par en par, dejando ver a la figura imponente del campeón del otro lado, mientras una mujer de aspecto menudo y gafas entraba velozmente y repartía varias carpetas a los miembros presentes como si su vida dependiera de ello.
 
Dante entró poco después, con pasos lentos y pausados, causando que los Elites lo vieran con un dejo de molestia y reproche; incluso Koga quién se había despertado después del sonido tan abrupto y quién se encontraba demasiado adolorido para enfocar bien la vista, no dudó en reprender a su superior con la mirada como si realmente su tardanza le hubiera afectado o importado.
 
La asistente de Bradford salió tan rápido como entró una vez entregó todo lo que tenía en sus manos, musitando varias disculpas por lo bajo y haciendo varias reverencias exageradas en su camino hacia la salida.
 
El mutismo volvió a caer sobre la sala, pero en vez de ser un silencio impaciente e incómodo, era un ambiente que pronto se tornó tenso y hostil, cortesía del ceño fruncido del campeón.

—Abran las carpetas. —Ordenó.
 
Los rostros de sorpresa no tardaron en aparecer, pues la primera página de las dichosas carpetas contenía la información que Aiwass había mandando meses antes de su enfrentamiento. Sin embargo, antes de que alguien pudiera preguntar sobre el motivo de hasta ahora tener acceso a la información, Dante se levantó de su asiento y apretó los puños.
 
—Díganme, ¿qué ven ahí? —Preguntó, como si no fuera obvio, tratando de evitar el contacto visual con el resto de sus subordinados.
 
—Son…—Sam tragó saliva. — Son estadísticas.
 
—No… No entiendo. —Dijo Koga, aún más aturdido. —¿Por qué…?
 
—¿Qué no es obvio? Nos ven con lástima. —Respondió Akashi con frivolidad. —Nos mandaron un reporte detallado de todos sus Elites. Joder, incluso de su campeón; pokémon más usados, sus ataques y las veces que cada uno de ellos los ha usado en un combate oficial.
 
Tetsuya no trató ni de ocultar su obvia curiosidad cuando, al darle vueltas a la página, dio con la mujer que había estando rondando su cabeza desde aquel fatídico día. El nombre
«Alexandra Weiss» no le sonaba de nada, pero había captado su atención después de ese despliegue de brutalidad deportiva.
 
Sin embargo, lo que más le extrañó fueron, precisamente, los datos que llenaban su ficha. Todos los demás Elites tenían al menos cuatro páginas dedicadas a ellos y a sus criaturas, pero la mujer sólo tenía una sola; notó como, aquel Golduck que había usado, sólo tenía registrados sus ataques, mientras la pequeña gráfica que se encontraba a su lado -representando su uso en combate- lo mostraba como un pokémon poco usado. Después, la otra gráfica bajo esa, mostraba que era un pokémon veloz y resistente, pero el resto de sus estadísticas permanecían en blanco.
 
Con el Flygon variocolor que había usado a partir del tercer combate la información era todavía más parca; se le registraba como un cambio reciente en su equipo, con solo un ataque mostrado y una gráfica tanto de uso como de estadísticas completamente en blanco.

Luego se encontró con una especie de Pokémon llamada “Ivornose”, una criatura que nunca había visto en su vida y figuró que sería una especie nativa de aquella región; no obstante, el registro de sus datos era casi idéntico al de Flygon, con la excepción que marcaba un poco más de tres ataques, mas su gráfica de uso permanecía en blanco.
 
Siguió bajando y se dio cuenta de que las únicas gráficas medianamente llenas eran las pertenecientes a un Raichu, un Houndoom y un Tyrantrum. Los gráficos del Houndoom eran especialmente impresionantes,  aunque no debería de sorprenderle tanto dado que se le marcaba como el “as” del equipo, seguido de Raichu.
 
Al final, como una pequeña nota, se encontraba una muy breve descripción de la mujer, así como sus hazañas; la citaban como
«una retadora que careció del impulso necesario para recolectar todas las medallas, pero que desatacó por mérito propio» además de una «importante miembro de los Caballeros Blancos» seguido de las medallas obtenidas junto a la chapa distintiva de tal organización.
 
Y la información le extrañó todavía más; si no había sido una retadora, ¿por qué tenía un puesto dentro de la Elite? Peor aún, ¿a qué se debía esa fuerza tan avasalladora? Nada le hacía sentido; no obstante, para asegurarse que no estaba divagando demás, revisó el resto de las fichas proporcionadas.
 
El primer Elite, Keynan West, tenía muchísimas notas sobre su estilo de combate, sus pokémon y, un extenso detalle sobre el recorrido por las insignias de la región; a todo eso se le sumaba el hecho de ser condecorado “héroe nacional” gracias a su ayuda prestada en el conflicto de Aiwass, del cual no se hablaba en ningún lado.
 
El siguiente Elite, Darent Takamori, recibía un tratamiento similar; además destacándolo como un arqueólogo bastante competente en su campo, llegando a hacer descubrimientos bastante importantes pertinentes a la historia de la región, además de ponerlo como un luchador pacífico pero capaz si la situación así lo ameritaba.  
 
El resto del archivo era hablar sobre el Campeón y su trayectoria, pero eso a Daiki ya no le importó. Miles de dudas asaltaban su cabeza, tratando de darle un sentido a toda la información que había leído; sin duda, todos ellos tenían una trayectoria palpable, pero Alexa parecía ser la menos calificada de los tres, mas aún así poseía un alto puesto dentro de la jerarquía.
 
Iba a tratar de hacer una pregunta, esperando que no lo ignoraran en el proceso, pero su voz fue ahogada por el grito colérico de su única compañera.
 
—¡Debiste darnos esto antes! —Bramó Lena con un claro enojo. —¡Entramos a ciegas a ese combate, con esto hubiéramos quizás tenido una oportunidad?
 
—¿No lo entiendes, verdad, Rhodes? —Gruñó Dante y dio un fuerte manotazo sobre la mesa de madera, tan fuerte que la hizo temblar. —¡No hubiera cambiado un carajo!
 
—No pudimos siquiera vencer a uno de sus Elites. Y eso que casi todos usamos esos potenciadores ilegales. No pudimos ganar con potenciadores, Lena; tener conocimiento previo no nos hubiera servido de nada. —Añadió Akashi con simpleza. —Sólo hubiéramos perdido de forma todavía más miserable.
 
—Tu pudiste ganar, Lena. —Dijo entre dientes Bradford, clavando su mirada severa en la mujer. —¿Por qué rayos no seguiste mi orden?, ¿eh? ¿Para que sirven todos esos pokémon que te jactas de criar de forma perfecta?
 
—¡Por qué tengo principios, Dante! ¡No voy a arriesgar la vida de mis pokémon por la victoria!
 
—No los van a matar. —Comentó Koga entre dientes. —¿O temes manchar su perfecta genética con un poco de ayuda en polvo?
 
—Además. —Repuso Lena, ignorando a Seijuro en el proceso. —Yo fui una de las pocas que le aguantó un poco más de treinta segundos. El otro fue Daiki. Ni siquiera con potenciadores Koga, Akashi o Sam pudieron hacer durar la pelea lo suficiente como para realmente desgastarla.
 
De repente, el resto de sus compañeros decidieron posar su mirada sobre él, incomodando a Tetsuya. Sin embargo, lo único que pudo hacer fue voltear el rostro para encontrarse con sus ojos acusadores; sabía lo que estaban pensando, podía intuirlo y prefería que ese escrutinio innecesario terminara de una vez.
 
Daiki. —Siseó Dante, quién dejó su lugar para acercarse al quinto de sus subordinados.
 
El Elite tuvo la mala suerte de encarar a su campeón justo en ese momento, pues Bradford lo alzó de las solapas de su traje como si pesara lo mismo que un Hopip; los ojos avellana lo veían con sumo desprecio y Tetsuya pensó que le rompería la nariz justo en ese momento.
 
Sólo duro unos segundos, pero Dante lo terminó de estrellar contra la pared y lo hizo caer de bruces después de soltarlo, dándole la espalda para volver a su lugar.
 
—Es tu culpa, Daiki. —Declaró después de tal despliegue y una mirada severa bastó para que el resto de sus Elites se callaran. —Si no hubieras dado un espectáculo tan pobre, no nos hubieras maldecido con tu mala suerte.
 
—Pero Lena tiene razón. —Intervino Koga. —Él fue quién más duró en los combates junto a ella, ¿cómo…?
 
—¡Silencio, Koganei!
 
—Eh… e-estoy d-d-de acuerdo con Dante. —Dijo Samuel Clover, dejando que su voz se escuchara por segunda vez desde el inicio de la reunión en la sala de juntas. —S-sí hubiera luchado mejor… quizás en el segundo c-combate con Koga la h-hubiéramos podido derrotar.
 
Samuel, a pesar de medir 1.75 metros, rubio y de ojos azules con una cicatriz de quemadura recorriéndole el rostro, se encontraba apeñuscado en su silla, tratando de evitar la atención. Hablaba con voz tenue y entre tartamudeos, sin siquiera dignarse a mirar a Koga o a Dante.
 
—Habló el perro faldero. —Se burló Akashi. —Si no me necesitan para nada más, me voy.
 
—Si no tenemos un buen desempeño contra Alola en la ronda introductoria del torneo mundial, nos van a desmantelar. —Soltó Bradford sin contemplación.
 
Aquella simple oración hizo que Akashi se detuviera a medio camino antes de salir, y se volteó para encarar a su campeón. Las miradas anonadadas de todo el cuarto se posaron entonces sobre Dante, quién se encogió de hombros ante las dudas que carcomían a sus subordinados.
 
—Es así de simple. Si queremos vivir, tenemos que ganar.  Es en un mes. —Escupió como si fuera lo más banal del mundo y no la supervivencia de todo lo que habían trabajado puesta en riesgo de un momento a otro. —Y debemos recuperar el apoyo de la gente.
 
—¿Qué somos, su circo? —Preguntó Akashi, mordaz. —Sólo nos apoyan cuando les interesa.
 
—Somos su Elite. —Fue la simple respuesta del campeón. —Su esperanza, su bastión. Y de ahora en adelante, van a hacer todo lo necesario para recuperar su confianza; no me importa que anden por ahí vendiendo su dignidad al mejor postor, mientras nos traiga buena publicidad y la gente vea lo que quiera ver.
 
—¡Pero…!
 
—Es todo. Pueden retirarse.
 
—¡Ah, Daiki! ¿Puedes encargarte de mi retador? Viene dentro de dos horas. Es que tengo una cita médica y…—Sam se acercó al sustituto antes de salir, tratando de convencerlo, el tartamudeo ya olvidado.
 
—Sí, Sam. Yo me encargo.
 
Samuel le dio una palmada y salió presuroso de la sala de reuniones. Tetsuya soltó un suspiro cansando; aunque hubiera querido negarse, no es como si pudiera hacerlo. Su puesto dependía de atender a los retadores que sus colegas no querían enfrentar, ya fuera por aburrimiento, asuntos externos o… cualquier otra excusa, en realidad.
 
Y si quería seguir con su estilo de vida actual, tendría que acatar cada petición que le hicieran; y ganar, por supuesto.
 
Siempre ganar.
 
 



La curiosidad lo había consumido casi por completo, así que tan pronto salió de la sala y con la tarea de llamar al electricista totalmente olvidada, Daiki buscó en su laptop toda la información que hubiera en la red sobre Alexa Weiss; torneos pasados, entrevistas, lo que fuera, pues se negaba a creer que una luchadora tan prodigiosa no tuviera una historia de sus logros detrás para respaldar su puesto.
 
Página en blanco. Página caída.
 
Una pequeña entrevista sobre un campeonato de hace más de diez años en Hoenn.
 
Vídeos de mala calidad de sus días como entrenadora.
 
Otra entrevista de sobre su quinto lugar en Sinnoh.
 
Más links que no llevaban a ningún lado.
 
Ningún reportaje sobre su participación en Aiwass.
 
Una foto vieja de su ficha de entrenadora cuando era una niña de diez años.
 
Una participación escueta en la Liga de Unova.
 
Desaparición por todos los años siguientes.
 

Nada.
 
—Awn, estás enamorado. —Declaró de repente Lena, sorprendiéndolo por la espalda y sacándolo de su investigación. —Nadie había llamado tu atención desde Rina. Estoy orgullosa.
 
—No estoy enamorado. —Contraatacó sin saber que más decir. No quería quedar tampoco como un stalker o un degenerado. Si Lena preguntaba más, ¿qué debía responderle? No era alguien vengativo y ella lo sabía, por lo que la excusa de un estudio de campo para contraatacar no se la creería.
 
—Claro, lo que digas. —Le sonrió. Sin embargo su semblante cambió segundos después. Dejó de sonreír y tomó a Tetsuya por los hombros en un extraño gesto reconfortante. —Mira, Daiki. Quiero disculparme.
 
—¿Pero por…?
 
—Sobre el torneo mundial. Nunca debí habértelo ocultado; pero Dante fue demasiado explícito en que no te contáramos nada. Yo… no sé. Me enteré que eras el primer luchador en la apertura apenas unas horas antes del evento y…
 
Ah, lo sabía. Esa extraña dicotomía entre revelar información confidencial a alguien que esta en el extraño limbo de ser un miembro oficial o no serlo. Así que, antes de que Lena pudiera seguir, Tetsuya se levantó de su asiento y la abrazó de improvisto.
 
—Está bien, lo entiendo.
 
No tuvo que decir mas, y se mantuvieron así por un buen rato; Lena tratando de hablar para acallar su culpa y él simplemente dejando que el momento durara lo que tuviera que durar.
 
Su concentración había sido rota y ahora debía consolar a su amiga antes de su combate.
 



 
El retador era un chico de tez tostada y ojos oscuros, no muy maduro, porque no dudó en burlarse de él en cuanto tuvo la oportunidad, alardeando que sería un combate rápido y fácil ahora que había visto su nivel en televisión nacional, así como manifestar su decepción de que él fuera quién tuviera que recibirlo en combate, dado que esperaba al “experto en tipo fuego” Sam Clover con tal de medir fuerzas.
 
Sin embargo cuando el Arcanine del retador chocó contra su Charizard, el ganador se decidió en sólo una cuestión de minutos. El chico lo maldijo en cuanto perdió y le aseguró que no era más que humo, que su victoria no contaba y que demandaba ver a Sam Clover para tener una batalla de verdad.
 
Seguridad lo echó poco después, dejándolo en una arena vacía cuya luz se iba apagando poco a poco, hasta dejarlo en la oscuridad total.
 



 No quería ir a su departamento, no quería tampoco quedarse en la Liga, así que lo mejor que pudo hacer fue tomar un ferry hacia el Puerto Ryusei de la Ciudad Shozen para tratar de aclarar su mente un poco.
 
Visitar a su madre, dejarse ver.


 Y tratar de pensar cómo arreglar todo lo que había provocado.
 

Mostrar Notas de Autor
En un principio Dante se iba a llamar Devin, pero luego sólo lo asociaba con el Noivern goodboi, así que pedí varias recomendaciones de nombres y se quedó Dante. Que debo decir, escribiendo esto siento que le queda como anillo al dedo.

No sabía como ponerle a la región, así que me piratée el nombre de un equipo de Kuroko no Basket y solo le agregé la "h" en medio. Y hablando de KNB, fue una gran inspiración para este fic, y probablemente el resto de los nombres de los equipos salgan áca de una u otra forma.
 

 
 
 
 
 
 
 
[Imagen: EoTbvLf.png]
[Imagen: rdHpyS1.png]
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#9
Chabón, ¿podés creer que TODO EL PRIMER CAPITULO ESTUVE PENSANDO QUE AIWASS POSTA HABÍA HECHO TRAMPA? xD
Capaz al final resulta que sí fueron unos delincuentes con abuso de esteroides, pero leyendo todo de nuevo y especialmente este primer capítulo "oficial", estaba claro que Dante y su crew en Yohsen son tan patéticos que no solo perdieron estrepitosamente contra un Golduck y algún chobi más, sino que lo hicieron habiendo sido ellos los tramposos que quisieron inflar a sus bichos. Creo que hundiste tanto en la mierda a tus protagonistas tan rápido que de ahora en adelante solo pueden... ¿mejorar?

Sea como sea, este capítulo deja de lado las piñas y patadas para enfocarse en las consecuencias para la región luego de la violada que les pegó Aiwass. Lo iba leyendo y me agarraban ciertas vibras -salvando las distancias incestuosas- de GoT, seguramente por el tono tan político, las discusiones tras bambalinas, las reuniones de gente importante en torno a mesas bien prolijitas bardeándose en la cara, las amenazas veladas, la sensación de desasosiego por estar persiguiendo una causa que en absoluto parece que vaya a levantar a Yohsen. Por empezar... Porque se nos habla de Yohsen como una región donde la gente vive bastante bien, donde no hay grandes conflictos, donde hay plata y trabajo, donde los coordinadores y criadores se llevan todos los aplausos (malditos pusilánimes >_O pero tengo que reconocer que son actividades más... dignas, aunque sigo pensando que los concursos fomentan la poke-anorexia) y donde la gente es lo suficientemente sensata como para ver a las batallas pokémon como algo casi anticuado ya. Pero hey, bien que cuando Dante puso a pelear al lechero y el verdulero contra la colorada, todo el mundo estaba recontra manija con ver a su elite alzarse con la victoria.

El tono cínico y de historia de perdedores se marca muy bien desde el inicio con el clásico recurso del personaje arrojándole el control remoto a la pobre televisión que solo hacía su trabajo. ¿Qué tanta fuerza tenés que tener para incrustarle un control remoto tirándoselo a distancia? Y después vemos al poronga de Dante haciendo mierda un costal de boxeo y arrancándolo de la cadena que lo sostenía, así que algo me dice que los anabólicos que no pudieron usar con el resto de sus pokes después de la paliza de Aiwass se los terminaron tomando ellos mismos.

Btw dejen de decirle Koga al baboso del Darmanitan de Galar, que no puedo evitar leerlo como... el verdadero elite de Poke. ¿Te acordás? ¡El ninja!
Y hablando de Darmanitan de Galar, me sentí halagado (?) por leer a Galar entre las consideradas "regiones fuertes" para el campeonato mundial. e.e Entiendo que Sinnoh esté ahí por Shirona y todo eso, pero... ¡¿Johto?! Es mi región favorita pero no creo ni en pedo que ahí estén algunos de los entrenadores más fuertes. Ponele que capaz los domadragones, pero por lo demás son bastante meh (plus, ellos ya tienen su Koga, y opacaría severamente al Koga dormilón y soberbio de este fic).

Me gustó el diálogo con el primer ministro (ahora llamado Comodoro Norrington porque estaba escuchando un podcast de Piratas del Caribe y me hizo acordar a él) y el paneo general que se le hace a la región, y cómo Dante y sus más capitos están pendiendo de un hilo luego de haber perdido toda credibilidad como entrenadores. Vemos que al final el che pibe suplente de Daiki pwneando fácilmente al gil hablador de Alola, y me causa gracia el ínfimo espacio que le dedicás, aunque ese puñado de oraciones descriptivas sobran para atisbar un posible conflicto para el sustituto de la elite, porque parece que lo sobran y basurean todo el tiempo cuando tiene que dar la cara por los vagos y drogadictos de sus colegas. ¿Se revelará en algún momento exigiendo respeto, o estará bien tranquilo con su laburo, su residencia bonita y con gastos cubiertos haciendo algo que evidentemente se le da mejor que al promedio de entrenadores? Me gustaría ver si llega a algún punto de quiebre ante futuros oponentes que lo subestimen. Aunque, claro, los de Yohsen vienen con el peor antecedente de "subestimar al oponente y terminar con el culo roto".

¡Ah! Y para cerrar dejame felicitarte porque acá se nota que hubo alguna relectura previa y por lo menos yo no encontré ningún error destacable como había sucedido en el anterior. Creo que faltó una coma por ahí, pero es la nada misma.

Espero el próximo cap Gold, metele con esto que promete.  Larvitar
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#10
Me hice una imagen de perfil nueva. Había un creador de tamborcitos en Picrew pero no me gustaba las cosas que podía tener en las manos así que le puse un mate y un martillito baneador porque se me hizo gracioso. Probablemente una de las mejores imagenes meme que hice en mi vida.

¿En que estabamos? Ah si, el capitulo. Siendo una de las espectaculares 2 (DOS) personas restantes que quedan en este foro capaces de reconocer las referencias, siempre fue muy interesante ver cómo las secuelas tratan a los personajes de un trabajo anterior. Y aunque no me canse de repetirme a mí misma, me encanta usar los juegos de Dragon Age como punto de referencia tanto a la hora de hilar la continuidad como para hacerle homenaje a los personajes de trabajos anteriores.

La historia en estos juegos siempre fue divergente - podés darle un final de mierda a todo el mundo así como buscar la mejor opción para todos, y como fanática de los finales buenos que soy obviamente los callbacks al grupo original de compañeros de los juegos anteriores terminan convirtiéndose en un rey, una consejera real del trono y una maestra espía del Papa. Es muy satisfactorio ver a tu grupo de héroes anteriores tener un futuro honorable, e incluso mas interesante rodear al protagonista anterior en un velo de misterio.

Me llama mucho la atención lo poco que me pueden llegar a importar los... NPCs (por llamarlos de alguna forma) del colectivo anterior y lo mucho que se me iluminan los ojos cuando veo a algún miembro del colectivo viejo en el mismo capítulo. Siento que lograste un buen balance al hacer a los antiguos protagonistas una especie de gente que no me atrevería a decir peligrosa, pero si temeraria. Y como obviamente es muy difícil ganar simpatía con alguien que lo tiene todo, es natural ver que el protagonismo se enfoque en el grupo de underdogs que tiene la misión de hacerle frente por [INSERTE PLOT POLÍTICO]

Me da un poco de lástima que dos capítulos entrados en la historia ya se esté hablando del clásico torneito con combates y BLA BLA BLA que probablemente lleve el ritmo de esta historia PORQUE ESE TAG DE ACCION EN LA HISTORIA NO ESTA DE ADORNO, pero a la vez me interesa mucho ver cómo vas a usar tus habilidades para manejar al grupo de cameos que tenés a tu disposición.

Al grupo protagonista una ficha de personajes le vendría como anillo al dedo, no lo postergues demasiado.
A Katsu se le cayó la foto de perfil por el concurso de Halloween. Creo que pasa cuando alguien cambia la foto de perfil.
[Imagen: iBRKG73.png]
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#11
Y volvemos a la acción con otro episodio de "Descenso a los infiernos", con nuestro protagonista Dante... no, para xD

El caso es que tenemos aquí las consecuencias de la debacle tras la aplastante derrota contra Aiwass. A diferencia de Meri, no pillo ninguna referencia... cosa que generalmente no me agrada, pero al mismo tiempo, añade un toque de misterio que me lleva a preguntarme más cosas, dado lo jodidamente curioso que soy. En fin, con todas las dosis de caracterización que hemos tenido hasta ahora, empiezo a ver (o eso creo) más claramente los roles que tendrán los personajes en su propia historia. Por el momento, sólo Daiki y Lena tienen mi simpatía, visto lo visto, mientras que a los demás de momento los podrían quemar en una pira y no me molestaría en alzar un dedo para evitarlo (bueno, quizá sí... quizá), así que con todo lo ocurrido, aunque deseo que estos dos puedan recuperar buena parte de su dignidad, parece que será en tándem con los otros (nunca mejor dicho, siendo los pesos que tienen que arrastrar). Nada, ha sido un gran episodio de intrigas, secretos que van saliendo poco a poco y otros que quieren asomar, pero requerirán un poco más de tiempo. Sin embargo, hay algún que aún me falta ver y el siguiente episodio podría traerlo por fin, tras toda esta tensión (ya diré qué es cuando ocurra, no antes, aunque este episodio ha dado atisbos de ello)

Y de nuevo, a diferencia de Meri, OH YES, TORNEO MUNDIAL!!! Por fin voy a poder leer una instancia de esto (nótese todos los años que estuve desconectado del fandom, a pesar de estar escribiendo y reescribiendo para mí mismo), en un fic que promete tanto por el manejo de personajes y batallas (aunque mi gusto siga siendo para las cosas algo más ligeras más que las cínicas, cosa mía). Toda buena lectura es bienvenida, sobre todo si puede proporcionarme inspiración para mis propias cosillas. Así pues, has añadido un punto de mucho interés que estaré encantado de seguir (aunque estaré en esa posición de alentar y abuchear a los de Yohsen casi por partes iguales xD)

Mostrar Citas reveladoras
(05 Jan 2022
01:30 AM)
Owain escribió:
No sé, siento que Golduck tiene muchísimo potencial pero siempre es opacado por sus pares mejores. Afortundamente estamos en un fic, y Reinhart -el nombre del pato- tiene combustible para lucirse(?).
Quac (?)
Es la magia de los fics, sin duda :D
 
Cita:Una de las cosas que mas me gusta hacer es justamente, que los entrenadores luchen sin necesidad de andar gritando por aquí y por allá, al menos cuando ya tienen cierto nivel -de elite para arriba- siento que le da otra sensación a los combates. 
Sin duda, añade mucho a la mística de los mismos y esa sensación de ser muros inamovibles :o
 
Cita:Soy relativamente nuevo en el worldbuilding y justamente quería construir el mundo sin revelar demasiado o dar largas explicaciones sobre tal o cual cosa, por lo que me motiva a seguir adelante con ello. Also, ¡muchas gracias por los señalamientos! Trataré de arreglarlos en el transcurso de la semana. Espero que este cap tenga menos; es difícil volver a retomar unas reglas ortográficas -dado que hace mucho que no consulto el uso de algunas tildes- pero espero también mejorar en eso en los siguientes.
!Muchos ánimos con todo ello! Lo cierto es que la historia está muy bien y, aunque sé que es algo más de presentación que de sustancia en sí, me gusta ver aquello que me agrada aún mejor de lo que ya está o.o
 
Cita:Ser un sustituto tenía sus ventajas, si quería verlas así; tenía un equipo elemental preparado en casos en los que sus compañeros no estuvieran disponibles para algún combate particular, osea casi todo el tiempo, por lo que era su deber tomar su lugar y enfrentar a los retadores como si el Elite en cuestión no hubiera desaparecido en primer lugar.
o sea
Aparentemente, la complacencia pegó muy fuerte en Yohsen... no me extraña que los hayan apalizado así, entonces.
 
Cita:dos de los asientos se encontraban a los lados de la silla central, mientras los últimos dos se encontraban en la parte baja y más lejana del inmueble, justamente los lugares que ocupaban él y Lena.
"mueble", en este caso, si te refieres a la mesa; "inmueble" (no movible) hace referencia a las construcciones, ergo, cosas que no pueden ser movidas (fácilmente, con cierta libertad, ya sabes xD)
 
Cita:«Estamos a las afueras del Estadio de Johto, donde de nuevo los Elites de Aiwass dieron de que hablar con su espectacular y aplastante victoria sobre la Elite y el campeón regional.»
Toma, Saku (?)
 
Cita:«Señor Van Price, desde su aplastante victoria en Yohsen y ahora en Johto, todos tenemos una incógnita respecto a su gran poder. Dígame, ¿los rumores de dopaje en su equipo y en sus Elites son ciertos?»
Prince
Eso, directo al punto xD
 
Cita:Sin embargo, su parte racional ganó, aunque la respuesta que salió de sus labios dejó a Tetsuya todavía más confundido.
 
El torneo mundial.
Oh, yes, baby owo
 
Cita:¿Y qué mejor que lavarse las manos mientras culpaba de lo mismo a sus contrincantes? La credulidad de Aiwass había sido mermada después de la guerra civil,
"credibilidad", en este caso (credulidad implica ser crédulo, creerse las cosas)
 
Cita:—Dile al primer ministro Lambert que me de quince minutos y me reuniré con él. Y Diana, prepara la documentación de Aiwass.

 
Cita:¿Dónde esa afluencia que me prometiste?
Falta un "está" en medio
 
Cita:Yvetal en Kalos;
Yveltal
 
Cita:Se habían mantenido vivos dedicándose a actividades mucho más atractivas que poner a dos pokémon a mantenerse entre sí de forma regulada.
¿matarse?
 
Cita:—Una disculpa, Lambert. Creo que te olvidas quienes somos. —Sonrió Dante —No somos como todos ellos, esclavos de sus impulsos primarios. Tenemos pedigree, sabemos controlarnos. Y si no seguimos por este camino, nadie nos respetará. El mundo seguirá viéndonos como una región llena de pusilánimes.
quiénes
Sí, sabéis controlaros, Dante, sin duda *rolleyes*
 
Cita:—No quieras fingir que sabes de política o de como se mueve el mundo actual, Dante.
cómo
 
Cita:—Quiero mejorar las condiciones de los entrenadores, Lambert. Es cierto, un entrenador mediocre es un entrenador fracasado, pero ¿sabes como surgen más oportunidades? Ganando, arriesgándonos.
cómo
 
Cita:Mas tan sólo esperaba que su amigo de la infancia aprovechara la última oportunidad que le había dado, antes de que tuviera que retomar de nuevo las riendas de su papel como dirigente de la región.  
Uh... esto explica mucha de su paciencia con Dante; dejarlo para el final para darle un efecto mayor ha sido genial.
 
Cita:quién se había apostado en una de las esquinas más alejadas,
quien
 
Cita:incluso Koga quién se había despertado después del sonido tan abrupto y quién se encontraba demasiado adolorido para enfocar bien la vista,
quien, quien y una coma antes del primer "quien"
 
Cita:—¿Qué no es obvio?
Que
 
Cita:notó como,
cómo
 
Cita:Luego se encontró con una especie de Pokémon llamada “Ivornose”, una criatura que nunca había visto en su vida y figuró que sería una especie nativa de aquella región;
Con este nombre... ¿mamut de tipo hielo?
And that's a first. Primer Fakémon que me encuentro al leer fics (que seguro que hay más, pero it's my Gold Experience... ok, no más referencias a Jojo's xD)
 
Cita:Al final, como una pequeña nota, se encontraba una muy breve descripción de la mujer, así como sus hazañas; la citaban como «una retadora que careció del impulso necesario para recolectar todas las medallas, pero que desatacó por mérito propio» además de una «importante miembro de los Caballeros Blancos» seguido de las medallas obtenidas junto a la chapa distintiva de tal organización.
destacó
Hmm... cosas interesantes, incluyendo eso de los "Caballeros Blancos"; considerando la historia de guerra de Aiwass, pues... ¿modificación genética para fines bélicos? Tendremos que esperar y ver owo
 
Cita:mas aún así poseía un alto puesto dentro de la jerarquía.
aun
 
Cita: Tu pudiste ganar, Lena. —Dijo entre dientes Bradford, clavando su mirada severa en la mujer. —¿Por qué rayos no seguiste mi orden?, ¿eh? ¿Para que sirven todos esos pokémon que te jactas de criar de forma perfecta?

 
Cita:—¡Por qué tengo principios, Dante! ¡No voy a arriesgar la vida de mis pokémon por la victoria!
Porque
... now she's waifu material (?)
 
Cita: 
—Además. —Repuso Lena, ignorando a Seijuro en el proceso. —Yo fui una de las pocas que le aguantó un poco más de treinta segundos. El otro fue Daiki. Ni siquiera con potenciadores Koga, Akashi o Sam pudieron hacer durar la pelea lo suficiente como para realmente desgastarla.
OUCH
 
Cita:—Daiki. —Siseó Dante, quién dejó su lugar para acercarse al quinto de sus subordinados.
quien
 
Cita:—Es tu culpa, Daiki. —Declaró después de tal despliegue y una mirada severa bastó para que el resto de sus Elites se callaran. —Si no hubieras dado un espectáculo tan pobre, no nos hubieras maldecido con tu mala suerte.
Oh, ya empezamos a usar chivos expiatorios, Dante? owo
 
Cita:—Si no tenemos un buen desempeño contra Alola en la ronda introductoria del torneo mundial, nos van a desmantelar. —Soltó Bradford sin contemplación.
Oh, ya sabemos quién va a recibir owo (?)
 
Cita:quién se encogió de hombros ante las dudas que carcomían a sus subordinados.
quien
 
Cita: Y tratar de pensar cómo arreglar todo lo que había provocado.
¿Culpa autoimpuesta o hay algo más que no hemos visto? Interesante owo
 
(07 Jan 2022
02:49 PM)
Tommy escribió:
y cómo Dante y sus mascapitos están pendiendo de un hilo luego de haber perdido toda credibilidad como entrenadores.
Corregido, de nada (?)
Y no, ese al que Daiki frió no era de Alola, que eso todavía será dentro de un mes, Tomás xD

No tengo mucho más por decir, salvo que por aquí estaré cuando salga el siguiente. ¡Suerte con el nuevo trabajo y todo en general! :D

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[Imagen: anh12KW.png]

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
 
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#12
Aiwass. Aiwass... man. Es difícil leer este fic sin que te pegue en la cara una brisa llena de recuerdos, tanto dentro como fuera de la historia. Y es difícil no enfocarse en eso y querer ver más de eso. 

Me gusta imaginar que Keynan y Darent son élites y acudieron solo porque se los pidieron ya que cada uno andaba en sus cosas. Y que en sus ratos libres Lex gaebolgea gente por diversión. Pero especialmente me gusta ver qué el foco no está en ellos, sino en otro sitio. Porque ahora la historia demanda otros protagonistas.

Y los odio. A casi todos.

Dunno. Están estos personajes llenos de conflictos con problemas y todo eso... pero a mí me cuesta empatizar con ellos cuando son tan basura como personas. Y eso me pasa con Dante y con Lamebert. Dante se me presenta como un pedazo de mierda obsesionado con sus propias metas y manipulador, que apela a los sentimientos de otros para sus propios fines y luego los culpa de circunstancias ridículas para no aceptar sus propios errores. Un poco como Kreese en Cobra Kai, pero Kreese tiene una voz súper sexy y es un badass. Dante puede romper todos los costales que quiera y tratar de seducirme con sus abdominales perfectos, que no voy a olvidar que el MVP le dió sus pataditas con todo y su equipo dopado de caramelos raros. Es tremendo loser que pone sus metas egoístas por encima de todo lo demás... está dos escalones abajo de May en la lista de personajes de fic que más odio.

Igual su lameculos rubio cuyo nombre ya no recuerdo. Y este Koga que creía que era Koga pero Tommy dice que no es Koga. 

Por cierto, cuando leía este capítulo andaba buffeando a mí Chihuahua, así que ahora a Lena me la imagino como a Koryanchihuahua. Lo cual es raro porque hace que ame al personaje por las razones equivocadas, es decir, porque parece un poco decente en comparación al resto (y eso es el completo opuesto de mi chihuahua). Also me gusta que Akashi al menos tenga los huevos de decir lo que piensa, al igual que Lena, en lugar de andar todos sumisos con Dante. 

Daiki es amorsh. Es difícil no identificarse con él un poquito, y no quererlo un poco más cuando todos los demás son tan basura. Realmente me dan ganas de ver qué pasa con él, con Lena y con Akashi y una parte de mí quiere verlos triunfar tanto como quiere ver a Dante pateado de nuevo. Tiene ese encanto del underdog que se ha matado para llegar a dónde está y aún así donde está sigue siendo miserable aunque trate de convencerse de lo contrario, siendo el mandadero de gente más inútil pero mejor colocada, por influencias o lo que sea, recibiendo ningún respeto y sí todos los desaires. La clase de personaje que dan ganas verlos mandar todo a la mierda pero que siguen siendo decentes por dentro. Quiero ver cómo exploras sus relaciones, y qué clase de papel tendrá Lexa acá. 

Ah. Algo que quería comentar era el nivel. Que me llama la atención. En el capítulo anterior los de Aiwass parecen dioses (admitedly, a todos se nos fue la mano) que podían barrer el piso con duelistas de élite. Y si bien parte de eso sigue siendo verdad, me agrada ver que no es que estos sean élites, sino que son una liga novata, con nada de experiencia, que trata de aparentar un prestigio y capacidades que realmente no poseen. Son peces medianos en un pozo pequeño que ahora deben probarse contra los peces grandes de verdad, y tengo esta impresión de que Cynthia, Leon o... Lance, era? Serían capaces de barrer el piso con ellos tan fácilmente como la Aiwassband. Y encima tienen la caradura de acusarlos de dopaje ilegal cuando precisamente por eso perdieron. I mean, pese a toda su investigación que hasta se aprendieron los movimientos de cada Poke y tienen fotos de Alexa Lily antes de que se volviera mercenaria, qué no saben con qué clase de gente se están metiendo? ¿No tienen idea de lo que enfrentaron en Aiwass? ¿No se imaginan lo que esa misma Lex puede hacerles a todos ellos si la agarran de mal humor? 

No sé qué tanto peso tenga el aspecto político. Una parte de mí sospecha que es más bien un punto de partida para cimentar las motivaciones de los personajes y situarlos en un contexto, ya que acá el aspecto político parecía precisamente un punto de partida para explorar a los élites de región y a Lamebert. Pero conociéndote, me espero que en cualquier momento pase algo más y se nos venga una revolución del proletariado de esas que le gustan a Kaos, con espías y demás. 

Hacele un cameo a un aiwassmon así sea al Fuegaborto no seas malo.
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Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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#13
Cuando los había conocido hace ya varios años, me había intrigado por saber exactamente qué era este gran proyecto de Aiwass que alguna vez fue un éxito para todos. Lo único que tenía para saber del tema fueron unos pocos fics que Kiwi y Wiz habían publicado aquí, así que me alegra poder ver más de todo ahora, con esta idea de que la región quiere vender como la mejor de todas, casi igual que Galar es tratada ahora, aunque claramente, aquí es donde la publicidad termina por desvanecerse, porque tuvieron qué ver a su campeón en un mal momento, de los que desgraciadamente le toca a la gente en algún punto de su vida, y los trajes, como siempre, fallan en entenderlo. Aunque debo ser justo, esa amenaza morada de la que muchos hablan debió haber dejado a al menos algunas partes del mundo con secuelas, para que la gente de Aiwass quiera tanto la publicidad buena.
[Imagen: l1Mexwv.png]
Best Friends
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#14
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@Tommy  Me encantan las historias con tonos políticos, aunque curiosamente no estoy tan influenciado por Got (dado que no he leído casi nada de los libros), si soy sincero toda mi influencia viene de Gundam, que a pesar de ser de mechas usualmente si suelen tratan estos temas políticos dado que es como que el eje central de la franquicia. Y me sorprende el potencial que tiene Pokémon para esto con todas las regiones y sus campeones; igual dado el público objetivo no creo que algún día lleguemos a ver esto en el anime, manga o juegos, pero el mundo es tan rico que es casi imposible no imaginar las relaciones que tendrán las regiones entre sí. 

Este capítulo deja un poco las politequerías de lado, pero no por eso están olvidadas, sólo que es para rebajar un poco en lo que se viene el resto del stack. Los de Yohsen deberían buscar maneras más sanas de desahogarse, pero eso no pasará en un futuro lejano/cercano(?.

@Velvet Dragon Age es buenísimo y aunque Mass Effect sigue la misma línea, es un poco más pesado por las mecánicas de shooter, que no son para todo mundo. The Witcher es un buen sustituto, como creo que hemos hablado ya en veces anteriores, pero se ve opacado por lo mal que envejeció el primer juego, el mal port a consolas para el segundo y la gran brillantez del tercero; también ya es raro encontrar títulos así, con historias con varios finales y que luego se entralacen con más títulos por la complejidad que eso conlleva. 

Eh, bueno; en parte lo que me gusta mucho de Aiwass es lo bien que quedó marcado el camino para varios y trato lo más posible de apegarme a eso, aunque con las propias libertadas artísticas y sin tocar muchos personajes más allá del mío. 

Y quisiera decir algo de la trama del torneo, pero no. No sé si mi cuerpo aguante para escribir batallas tras batallas, pero sí tengo planeado algo para él y no es tan simple como quisiera, así que de momento lo voy a dejar al aire pero espero que una vez entrados a ese arco se vea lo que quiero hacer con él. 

Las fichas ya están subidas, sólo falta la región, pero esa planeo subirla más tarde después del capítulo 4 aproximadamente, explorando un poquito más sus ciudades y con ello también para ese entonces los Elites y demás tendrán algo más de su personalidad y pokes que sólo la imagen y un representante de su equipo. 

@SoujiFujimura Con el paso de los caps espero responder las referencias, igual  no son muchas tampoco para sobresaturar el fic y que todos puedan entenderlo. Este cap es mucho más ligero, pero espero que lo que estabas esperando se haya resuelto; el torneo mundial es algo a lo que el traigo muchas ganas, aunque como le dije a Meri no sé que tanto aguante con las batallas xD, pero espero darle el giro que quiero y que se noten mis razones del por qué. Realmente esta historia comenzó porque quería escribir un torneo, pero que no fuera sólo eso, sino algo más y vualá, salió Endless. 

Al menos espero que se entienda la actitud de Daiki un poquito más. 

@MrKiwi Daiki es un amor y justamente me gusta porque no es tan emo como Blake (aunque Blake tiene sus propias razones para andar así). Y sí, todos son una mierda, aunque espero explorar en los siguientes capítulos porque son así, aunque no con el fin de ganar simpatía. Pero falta un poquito para eso; sobre lo de Devastal, este capítulo no resuelve esa incógnita, pero en el siguiente sí, junto a las respuestas de por qué se los tomaron muy a la ligera (a parte de creerse superiores moralmente). 

Lexa... mm... sí, es importante, pero aún no puedo decir que tanto. Pero sí puedo decir que al menos acá no está al nivel obsesivo de Blake, pero es importante por lo que es. 

Yohsen de hecho ES una liga novata, digamos que la apertura de la liga de invierno para ellos era la oportunidad de empezar a hacerse un nombre con el resto del mundo cuando invitaron a Aiwass, pero todo les salió mal porque Aiwass a pesar de sus desgracias, es una región mucho más fuerte de lo que calcularon. Creo que Alola estaría más al nivel de los chicos de acá, dado que comparten muchas similitudes (aunque en Alola la Liga está recién creada mientras en Yohsen la Liga lleva ya algunos años existiendo, aunque sólo a nivel local). 

Pero me estoy adelantando, pero qué ganas tengo de escribir la interacción con Alola. Sin duda es de mis momentos planeados favoritos. Este cap es puro Daiki y como le dije a Danot, espero que se pueda conocer más y sus razones/acciones hagan algo más de sentido. 

@Nemuresu Nemu, tienes casi todo bien, sólo te equivocaste en un detallito, Yohsen es la que quiere una buena publicidad, fama y reputación. Aiwass digamos que después de lo que pasó tiene que volver al ruedo y reactivarse, por lo que la invitación de Yohsen les vino como anillo al dedo y ellos aceptaron para probar que estaban de nuevo en la arena. Lamentablemente Yohsen no los tomó en serio y pasó lo que pasó. Es algo temprano para desenredar todos los líos que tiene Yohsen, pero tiene varios líos. 

 
Capítulo 2: Abrumado.

El ferry ancló en un puerto casi vacío, escabulléndose entre la oscuridad para ocultar su presencia. Daiki agradeció el gesto al capitán, puesto que lo que menos quería encontrarse una vez saliendo del barco era una muchedumbre abarrotada a su alrededor reclamándole y exigiéndole. Sin embargo, una vez dejó las sombras de la embarcación y vio como el ferry de nuevo partía de regreso hacia la isla, nadie se acercó a él.

Su alta figura resaltaba entre la muchedumbre, su saco de color rojo lleno de medallas y hombreras doradas emitía un claro brillo bajo las luces de del puerto que lo iluminaban mientras el viento ondeaba la capa que llevaba en sus hombros; pero aún así, nadie parecía notarlo.

Los ciudadanos parecían mucho más entretenidos y ocupados con el festival que se estaba llevando a cabo, del cual Daiki había olvidado su nombre y su existencia hasta hacía unos pocos segundos;  los diversos juegos, así como los stands de comida que ahora ocupaban la mayoría del espacio del embarcadero, eran mucho más atractivos para una multitud decepcionada que un Elite no oficial venido a menos llegando en medio de creciente oscuridad de la tarde.

Daiki se abrió paso entre la multitud, observando como todos parecían estar ataviados en yukatas y  llevaban máscaras de Ninetales para cubrir sus rostros. De un momento a otro, la familiaridad lo embargó; se vio así mismo correr entre esas mismas calles, riendo y danzando junto a todos los demás, siendo un niño sin responsabilidades ni preocupaciones. Y mientras seguía caminando, veía ese niño irse desvaneciendo poco a poco, pedazos de esa visión desprendiéndose con cada sombra, hasta perderse en la oscuridad que no alcazaba a ser iluminada por el festival.

Una sensación amarga se instauró en su pecho, pero su parte más racional le dijo que debía de estar agradecido con tal indiferencia. Si no lo recordaban, si no lo notaban, tenía menos enmiendas que hacer.


Sus pies lo llevaron hacia la zona residencial, la más baja de todas. Ciudad Shozen se caracterizaba por su terreno paulatinamente elevado, con marcadas divisiones entre sus mismos niveles; la zona más baja pertenecía a la clase obrera, la única que tenía conexión directa con el puerto. 

Las casas eran, por lo tanto, sumamente pequeñas, pero no por ello burdas o simplistas. Con techos de teja roja, la cual se curvaba a medida que el mismo techo lo hacía, dando la sensación de ser un tallo partido que cubría todo el cuerpo de la pequeña vivienda. La fachada estaba hecha de madera, elegantemente tallada y de un color café oscuro que contaba con sólo un par de puertas corredizas y seis ventanas distribuidas a lo largo la construcción; un sencillo balcón con tablas de un color más claro y unas escaleras que daban a la entrada. 

Todas las casas seguían el mismo molde, una tras de otra, con ligeras variaciones de color; la mayoría tenía las luces apagadas, dado que sus ocupantes se encontraban en el festival, pero si Daiki se concentraba lo suficiente, podía ver los fantasmas de su pasado; a las mujeres apurando a sus hijos dentro de las casas cada vez que llovía, los hombres tomando una cerveza en el sol y los ancianos amables que se ofrecían a compartir lo poco que tenían con los chiquillos de la cuadra. 

Sus pasos se hicieron más lentos a medida que avanzaba, rememorando su infancia en aquel lugar. Siendo hijo de un marinero, era lo más natural haber crecido cerca del puerto dado el trabajo de su padre, pero lo cierto era que el mar le había dado más penas que buenos momentos. 

Las casas de esa zona eran desechables. Las olas las destruían con facilidad y se llevaban sus restos devuelta al océano, y durante un tiempo prolongado, a él le había tocado vivir la peor época de huracanes y Tsunamis de su vida. 

Recordaba el sabor del agua salada y la desesperación al nadar, el miedo que sentía cada vez que la marea se elevaba y su deseo de escapar de ahí; al fijar su vista en una de las tantas casas similares, pudo rememorar el extraño olor a quemado que emitía el kotatsu cuando era tragado por el agua salina y lo frágil que se volvía el suelo bajo sus pies cuando había estado sumergido bajo la marea por mucho tiempo. 
 


El viento ondeó su capa cuando pasó hacia la zona de los comerciantes. Casas mucho más lujosas, hechas de ladrillo, con balcones forrados de azulejos y escaleras de piedra; estancias mucho más amplias con techos de teja negra que extendían sus curvas por la casa principal y sus alrededores. 

Al contrario que la zona obrera, los comerciantes, maestros, científicos y líderes de gimnasio paseaban por las calles, con negocios que rebosaban de actividad y varios comercios abiertos que anunciaban su funcionamiento incluso hasta altas horas de la noche y donde los albergues para desastres naturales se encontraban cerrados a pesar del tiempo. 

Poca gente se sobresaltó al verlo y aunque su presencia se hizo más notoria entre los transeúntes, no hubo susurros ni reproches. A pesar de que llamaba la atención, los ciudadanos preferían inmiscuirse en sus propios asuntos antes que acercarse o discutirle. 

Y el alivio dio paso al temor, pues las palabras de Dante comenzaron a resonar en su mente; ¿cómo se suponía que iba a hacer enmiendas, si la gente prefería ignorarlo? ¿Qué se suponía que debía hacer para mendigar un perdón entre un mar de aparente indiferencia? 

Era alguien tranquilo, sin trabajos extras como la mayoría de sus compañeros y cuyo rostro usualmente quedaba delegado para eventos como aperturas, cierres o combates oficiales donde sustituía a alguno de los otros Elites; era una sombra, sin rostro y sin importancia, pero su cara había sido vista en esos fatídicos minutos aquel día y la calma tan aparente que lo envolvía en ese mar de gente comenzaba a tornarse preocupante, fría y hostil. 

No obstante, quizás sólo eran las palabras de su superior haciendo mella en su mente. Pero sabía de antemano que la gente no olvidaba con facilidad; estaban decepcionados, querían resultados, la prensa lo había expresado así desde que despertó aquella mañana y podía notar cómo a pesar del aparente ánimo de la zona, el ambiente se sentía mucho más templado y menos jovial. 

Siguió en ascenso y cuando iba a pasar a la zona más pudiente de la ciudad, unos niños se acercaron a él antes de que pudiera hacerlo. Chiquillos inocentes que pidieron su autógrafo y el cuál les dió sin agregar nada más. 

—¡La próxima nos irá mejor!—Animó un niño antes de que Tetsuya siguiera con su camino; Daiki simplemente le sonrió y lo saludó, cosa que complació al más pequeño, que comenzó a alzar los brazos y mover las manos con euforia para despedirlo. 

El padre del niño no tardó en unirse, aunque de forma más sosegada que su retoño y, antes de que Tetsuya pudiera darle completamente la espalda, alcanzó a notar las comisuras de sus labios alzadas en una sonrisa forzada. 

Pronto, al dar unos cuantos pasos más,  unos guardias estuvieron a punto de detenerlo, pero al reconocerlo con facilidad, le dieron el paso con un firme asentimiento de cabeza. La comodidad dio paso a la opulencia y el sector más rico era un paraíso complemente distinto a todo lo anterior. 

Casas enormes, centros comerciales lujosos, arenas de concursos, pequeños sets de grabación de películas; disqueras y bares tan exclusivos que las reservaciones se hacían con meses de antelación; brillo y luces. El distrito dorado de Shozen parecía estar siempre despierto sin importar la hora. 
La anterior calma se perdió entre los cuchicheos y los comentarios dirigidos hacia su persona, pues como un “nuevo rico” gracias a su posición, aquellos de fortuna que se remontaba generaciones atrás no veían bien como el hijo de un marinero podía pasear libremente entre ellos. 
Sumado a su estigma desde la Liga, era el alimento perfecto para los buitres, quienes lo saludaron con sonrisas llenas de sorna y comentarios cargados de veneno poco disimulado. 

Él apenas y correspondió dichos gestos hostiles, palabras cortantes y frías eran lo que necesitaba para despejar su camino hacia su destino final. Estaba demasiado cansado de su viaje como para perder la poca energía que le quedaba en peleas verbales o gestos de superioridad vacíos y banales. 
La casa de su madre se encontraba en una de las zonas más alejadas del centro, donde se respiraba una mayor calma al resto del distrito; si bien seguían siendo casas lujosas con fachadas impecables, a Daiki le gustaba la sensación más hogareña que llegaba a sentir, contrastando contra la superficialidad de la zona principal. 

Sonrió al ver la casa de su madre, una preciosa mansión de suelos de mármol y caoba, con jardines llenos de flores que se extendían desde la entrada hasta el final de los amplios terrenos de la vivienda. El escudo familiar, un Arcanine devorando un Arbok, tallado finamente en piedra, se encontraba a ambos lados de la entrada como dos guardianes vigilando el recinto. 

Cuando abrió el portón y dio unos pasos para adentrarse, notó la entonces falta de sirvientes y personal dispuesto a recibirlo; roló los ojos y soltó un suspiro, mientras seguía su camino hacia la puerta principal. 

Con delicadeza, abrió las puertas corredizas que daban al salón principal y se encontró con su madre y un par de sirvientes rezando en el cuarto contiguo al corredor. Dejó sus zapatos en la entrada, como siempre le habían enseñado hacer y se acercó de forma silenciosa hacia ellos. 

Olía a incienso y notó de pasada la fotografía en blanco y negro  que se encontraba al centro de la habitación adornada con varios listones de color púrpura y flores; su altar se encontraba rebosante de frutos y condecoraciones, contrastando con la simpleza y vacío del resto de la sala; los muebles al parecer habían desaparecido temporalmente, pues el cuarto se sentía muchísimo más grande de lo que recordaba. 

Le generó extrañeza, pero al concentrarse en la fotografía un poco más cayó en cuenta del día y se sintió un poco culpable por no recordarlo antes. 
Era el festival de la Luna Nueva y también el cumpleaños de su padre. 

Esperó pacientemente a que su madre terminara con sus rezos; había llegado a medio festejo, por lo que entrometerse sería descortés y de todos modos no tenía prisa por irse. Se sentó a un lado de la sala, dejando que los cánticos susurrantes lo arrullaran en la seguridad de su hogar. 

Si era sincero consigo mismo, el rostro de su padre se había ido desvaneciendo de su memoria con el gran paso de los años; había fallecido en batalla cuando él y su hermano no eran más que unos niños; sus recuerdos con él también eran pocos, considerando que gran parte de ese tiempo su padre se encontraba en altamar. 

Y si no fuera por aquella foto quizás ni siquiera lo habría recordado en primer lugar. Aquella imagen se encontraba sumamente desgastada por el paso del tiempo y que a pesar de eso era la única prueba tangible de que su progenitor vivió alguna vez entre ellos. Su rostro y sus facciones eran tan parecidas a las suyas que fácilmente se podría confundir con un autorretrato. 

O quizás simplemente su mente llenaba los huecos de esa desgastada foto con sus propios rasgos. 

Había resentimiento guardado, también; sentimientos negativos que se comenzaron a gestar cuando no era más que un adolescente, furioso con la vida y con el hombre que los abandonó demasiado pronto para ir a  pelear en una guerra que ya no le correspondía. Por dejar a una mujer sola y con dos bocas extras que alimentar. 

Su padre había escogido morir. Lo supo desde el momento en que su madre le dijo que decidió ir a luchar como soldado encubierto del gobierno de Johto contra una organización terrorista llamada el Equipo Rocket.

También le había dicho, años antes, que migraron de Johto gracias a la inseguridad y la falta de oportunidades, mas su padre nunca dejó de extrañar su antigua tierra, por lo que la paga y el deseo de volver fueron los únicos motivadores que necesitó para decidir embarcarse en una aventura sin retorno. 

Pocos meses pasaron antes de que la carta de su deceso llegara a su puerta; sin embargo los detalles sobre cómo murió jamás fueron compartidos. No hubo un gran funeral pues apenas y trajeron sus cenizas en un improvisado buque de paso. 

Y cómo habían peleado; durante los años venideros, su madre se había encargado de quitar y esconder cada cuadro y cada fotografía de su difunto esposo, pero insistía en seguir recordando y festejando su recuerdo en sus fechas correspondientes; pero ¿Cómo festejar a alguien que no conoces? ¿Cómo querer a un muerto cuyos recuerdos no eran más que migajas en su inconsciente? 

Su hermano había sido más diligente, pues apreciaba esos pequeños momentos para fingir estar cerca de alguien a quién nunca realmente conoció; era el consuelo de su madre, quién la ayudaba en esos momentos difíciles donde Daiki se negaba a dejar que un fantasma consumiera su valioso tiempo. 

No había dejado aquel resentimiento detrás, pero no culpaba a su madre por querer rememorar a su padre a su manera. Según supo, lo había amado mucho y aquellas eran las  únicas ocasiones donde podía sentir que estaba cerca de él sin sentir ese punzante dolor y vacío en su pecho cada vez que veía su rostro en los cuadros que antes solían adornar su antigua casa. 

—Hijo mío, es de mala educación no avisar que vienes. Te hubiera advertido sobre el día de hoy. —Regañó su madre, quién se encontraba justo detrás de la puerta, instándolo a moverse de su sitio para al menos encararla. 

Daiki se levantó con avidez ante el regaño y envolvió a su progenitora en un fuerte abrazo mientras los sirvientes los observaban desde una distancia prudente. Ella le correspondió el gesto, aunque no con la misma efusividad; Tetsuya ya se había acostumbrado a sus muestras de afecto algo más despegadas. No podía esperar menos de una mujer de carácter fuerte que había sido marcada por la vida desde muy joven; aunque apreciaba el esfuerzo que hacía para hacerlo sentir querido y reconfortado. 

Ella fue la primera en separarse y se dio la vuelta para despedir al par de mozos que se habían quedado durante la ceremonia, los cuales habían decidido bajar la mirada e inclinar su cabeza ante tal muestra de afecto esporádica. 

—Yukio, Yato, pueden retirarse. 

—Con gusto, mi señora.—respondió el varón, haciendo una marcada reverencia para salir por una de las puertas contiguas de la sala; la mujer que lo acompañaba le siguió después, apenas inclinándose antes de salir. 

Su madre sonrió, satisfecha con la lealtad de sus siervos, y se echó a andar una vez ambos sirvientes desaparecieron de su vista, urgiendo a su hijo a seguirla antes de que la distancia entre ambos se hiciera más grande. 

—Madre, ¿Qué pasó con el resto de los sirvientes?

Se encontraban en el largo pasillo principal, dirigiéndose hacia una habitación desconocida como su nuevo destino, Daiki sólo podía suponer que se trataría del comedor o de la sala más alejada de la mansión; su madre lideraba el trayecto, por lo tanto se encontraba dándole la espalda, así que Tetsuya no pudo ver su mueca de irritación ante una pregunta hecha de buena fe. 

—No necesito tantos sirvientes, aún puedo valerme perfectamente por mi misma.

Daiki suspiró. 

—Sé que aún eres suficientemente capaz, pero tú sola no puedes mantener la casa y el Estado familiar. Madre, deja que te ayuden y te hagan la vida más fácil; quiero que disfrutes el resto de tus años sin que tengas ninguna necesidad o preocupación.

Era una conversación que tenían de forma regular en cada una de sus visitas; él contrataba sirvientes para que la ayudaran en el mantenimiento, aseo y en general todas las otras tareas mundanas de las cuales su madre ya no tenía que encargarse dado su estatus; pero ella siempre insistía en despedirlos y quedarse sólo con unos pocos que consideraba de su agrado. 

Estaba seguro que la mansión no contaba con más de ocho sirvientes, escogidos personalmente por su madre después de cada ola de despidos masivos, los cuales muchas veces se hacían por los motivos más irrisorios y banales. 

Daiki entendía que durante toda su vida su querida madre tuvo que luchar y mantenerse por sus propios medios; él y su hermano eran el resultado de sacrificios y congojas, al cuidarlos y mantenerlos durante toda su infancia con un salario mínimo y horas extenuantes. 

Pero ahora estaban libres de esas labores, Daiki se había asegurado de ello. Su principal motivo para volverse Elite, aparte de mejorar sus habilidades y rendimiento, era la estabilidad que el puesto proveía, la seguridad de tener un sueldo digno para poder darle a su familia todas las comodidades que necesitara y deseara. Y le dolía que su madre descartara los esfuerzos que hacía para mantenerla cómoda con tanta facilidad, insistiendo en querer hacer las cosas a su manera. 

Lejos estaban ya esos días de vivir con el temor a la siguiente inundación, o con la incertidumbre de su comida; enterrados esos recuerdos dolorosos de inviernos crudos por falta de calefacción funcional o ropa rota. 

Al llegar a la gran sala principal, Daiki observó a la mujer que tenía enfrente cuando ella volvió a encararlo, estoica y distante. Notó las incipientes arrugas en su cara, alrededor de su  rostro y sus ojos cansados, las leves canas que resaltaban entre su cabello negro y las manchas alrededor de sus delicadas manos. 
Su madre estaba envejeciendo y cada vez que lo recordaba le rompía el corazón. Quería lo mejor para ella y para su hermano, regresarles un poco la felicidad que les fue arrebatada de forma tan abrupta, envolverlos bajo un manto de seda y evitarles más sufrimiento. 

Para eso había entrenado tanto, aguantando las inclemencias del clima sin quejarse cuando tuvo la suficiente edad para iniciar un viaje que a primera vista parecía infructífero y caprichoso, para protegerlos, para cuidarlos. Y no podía evitar sino sentirse desdichado al respecto; había desperdiciado su oportunidad para hacer sentir a su madre orgullosa, para demostrar que todo su arduo trabajo no había sido en vano y ahora…

—Daiki. —Su voz resonó por toda la sala, sacándolo de su espiral de pensamientos antes de que pudiera hundirse todavía más.—Toma asiento. 
Tetsu la obedeció sin rechistar así que se sentó en una de las sillas más cercanas a la cabecera mientras su madre permanecía de pie. La mujer no tomó asiento y en su lugar levantó el mentón de su hijo con una de sus manos, obligándolo a verla a los ojos. 

—Deja de pensar que es tu culpa. Deja de darle más vueltas ya.

—Pero yo…

—Tuviste una mala racha, ¿y qué? Respóndeme algo. ¿Sabías quiénes eran tus oponentes antes de lanzarte hacia ese combate? 

Él lo meditó por un instante, pero no recordaba nada más. Las fichas técnicas sobre la Elite de Aiwass y su campeón nunca se les dieron hasta hoy; Dante había decidido la alineación unos días antes, pero decidió no comunicarla hasta el día de la ceremonia. 

Realmente habían entrado a ciegas, todos ellos. Y ellos creyeron, en su falta de información, que su oponente sería sólo una inconveniencia menor. 

—No. 

Su madre le dio varios golpes ligeramente fuertes en la mejilla, y Daiki no supo si fueron las molestias del golpe o la súbita realización, pero por un instante ya no se sentía ahogado en su propia miseria. 

—Hijo mío, ¿Cómo esperabas que el resultado fuera diferente? Si no te dan información, si no conoces a quién te estás enfrentando, ¿piensas que si quiera vas a dar un digno combate así?

—Pero la prensa no sabe eso, madre.

—La prensa sólo es un gran buitre que verá lo que le conviene ver, y ciertamente, creo que ese campeonsucho que tienen ahí en parte tiene que ver con eso. No va a delatarse con los medios y qué mejor que arrastrarlos junto a él. Así comparten todos la culpa. 

Ella no dejó que apartara la vista y sus ojos se habían tornado fríos por un instante; sin embargo, dicha mirada se suavizó momentos después y le dio unas cuantas palmatidas en la cabeza a su primogénito antes de continuar. 

—Mi niño, no hay necesidad de seguir así. —El agarre que lo mantenía con firmeza sin apartar la mirada se fue suavizando hasta que finalmente lo soltó y tomó ambas manos de su hijo entre las suyas —No tienes porque rebajarte a ser un mero chivo expiatorio siguiendo las órdenes de una sanguijuela. 

—Madre, yo…

—No te preocupes por nada, Daichi; ni de contratar sirvientes innecesarios ni de vivir en lujo y extravagancia. He estado ahorrando gran parte de lo que me has estado mandando mes con mes, durante todos estos años. 

Cuando su nombre, su verdadero nombre, salió de sus labios, un sudor frío le recorrió la espalda; a sabiendas lo que su madre le diría a continuación su mente trató de buscar una salida para evitar que terminara de pronunciar esas palabras. Sin embargo, se vio incapaz de interrumpirla; sabía que no habían malas intenciones de por medio, mas su orgullo le impedía pensar con claridad en esos instantes. 

—Puedes renunciar, ¿sabes? Tenemos el dinero suficiente para vivir bien, incluso en una gran mansión como esta. 

No tuvo que pensar, negó con la cabeza tan rápido como la oferta salió de los labios de su progenitora.

—No… aún no.

No supo qué más agregar, pero su madre no insistió más después de sus palabras. Él sabía que para ella era un libro abierto y tampoco se le daba bien disimular.  Sus razones eran simples, pero aún sentía que era demasiado joven para abandonar una carrera a la que le había dedicado tanto esfuerzo y quizás estaba pecando de soberbio e ingenuo, pero sentía la necesidad de hacer algo grande antes de pensar en el retiro. 

No se dijo nada más durante los siguientes minutos, dónde su progenitora decidió soltar sus manos. Ella suspiró y le dijo que podía pasar la noche en la mansión o quedarse de forma permanente si así lo decidía; asimismo le urgió a revisar su cuarto, pues quería saber si era de su agrado la decoración que hacía mucho había elegido para él. 

Tetsuya revisó el reloj de su teléfono, cayendo en cuenta que el último ferry de regreso hacía mucho se había marchado y no tenía más medios para regresar. Su madre pareció darse cuenta de su reacción, por lo que antes de retirarse a sus propios aposentos, agregó: 

—Todas las cartas de Ryota están en tu cuarto. Puedes revisarlas, no he abierto ninguna desde que llegó la primera misiva; seguro se alegrará de que le respondas. 

De haber sido un poco más atento, Daiki hubiera notado su tono lleno de fastidio y, de haber visto su rostro, Tetsuya hubiera podido ver el ínfimo instante en que sus ojos se llenaron de desdén. 

Pero estaba demasiado cansado para notar las leves articulaciones de su voz y su espalda se encontraba viéndolo a él en su lugar, por lo que sólo podía imaginarse el rostro impasible de su madre al decir esas palabras. 
 


Su habitación se le figuraba extraña, aunque suponía que era debido a que sí lo era. Las veces que había regresado al Estado junto a su madre, nunca se quedaba lo suficiente cómo para dormir en la mansión; siempre habían sido visitas cortas y demasiado rápidas, unas palabras, unos cuantos abrazos, a veces un almuerzo. 

La cama era lo suficientemente grande para él y lo bastante cómoda para evitar dolores de espalda; lo notó cuando se recostó por primera vez después de ducharse. 

Había dado un vistazo a su closet poco después, donde descubrió que su guardarropa no era para nada ostentoso; sus ropas eran simples, pero no por ello corrientes: algunos pantalones de mezclilla, varias camisas de vestir, zapatos. Lo que le sorprendió fue más el hecho de encontrarlo casi lleno, pues estaba seguro de que su madre sólo le habría comprado lo necesario para pasar si acaso una noche o dos dentro del Estado. 

Se vistió con un conjunto casual; una chamarra de cuero, unos jeans azules y una camiseta roja; después colgó sus prendas anteriores para evitarles arrugas o desperfectos, a sabiendas que tendría que usarlas después cuando volviera a la isla. 

Luego se acercó al gran escritorio hecho de caoba, donde varios sobres de manila se encontraban apilados. Todos sin ningún desperfecto o mancha, ni siquiera abiertos. Daiki soltó un suspiro y abrió el que contenía la fecha más próxima.

No entendió casi nada de su contenido, más que nada porque su hermano le hablaba de acontecimientos de los cuales desconocía su origen o su razón e hizo una nota mental de contestar por orden todas las misivas de su hermanito para compensar los años de silencio que debió haber aguantado. 

Sin embargo, antes de que sus manos pudieran tomar otro sobre de la pila, el repentino timbre de su télefono lo sobresaltó. Una notificación de Seijuro apareció en la pantalla y al desbloquear su celular se encontró con una invitación directa a uno de los bares más populares y exclusivos de la ciudad. 

No lo pensó mucho; aunque adoraba a su hermano estaba demasiado cansado para escribir, y relajarse un rato no lo mataría. 

Mandó una simple afirmación antes de guardar el aparato en sus bolsillos y salir hacia la calle. 


El bar “Rosas de Otoño” era todo lo que se imaginó a pesar de ser la primera vez que lo visitaba; lleno de coordinadores y bastante ostentoso tanto por dentro como por fuera, tratando de encubrir su fachada como bar deportivo con mesas talladas a mano hechas de madera cara, sillones de terciopelo rojo con ligeros laminados de oro sobre las cabeceras y menús llenos de excentricidades que costaban un ojo de la cara. 

La recepcionista se tardó en dejarlo pasar, en parte quizás por su oficio, en parte porque a pesar de que no iba mal vestido, los clientes paseaban por las instalaciones en trajes elegantes y vestidos de cóctel y quizás en parte por el simple desdén que sentía al verlo. 

Seijuro tuvo que ir a su rescate para convencer a la mujer que, a pesar de su atuendo poco convencional y su trabajo, era lo suficientemente pudiente para entrar y unirse a él al salón VIP. Y Daiki no supo si fue por el tono casi seductor que usó, la promesa de recompensarla unas noches después o el hecho de acercase tan peligrosamente a ella que casi parecía cortarle el aliento, pero la mujer no rechistó más y lo dejó entrar. 

Después, a pesar de que Seijuro lo invitó a estar junto a él en la mesa VIP junto a otros tantos extraños que parecían beber como si el mundo se fuera acabar esa noche mientras otros tantos jugueteaban con un polvillo blanco que se extendía sobre la mesa. 

—Vamos Daiki, ven conmigo. ¡Incluso te concreté una cita!— Exclamó, emocionado tanto por el hecho de que Tetsuya hubiera aceptado una de sus salidas, como por la posibilidad de encontrarle una pareja. 

Él sonrió de forma cortés, pero le dio unas palmaditas en la espalda a su colega. 

—Creo que estaré mejor en la zona normal. Está menos concurrida y veo que tienen sus propias actividades preparadas. 

—¡Bah! Podemos simplemente traer unas cervezas y beber tranquilos. Aunque si luego quisieras de ese polvo…

Tetsuya dejó que su compañero pasara uno de sus brazos detrás de su cuello y lo atrajera más hacia él, en falso secretismo. La escena era bastante extraña dado que Daiki terminó casi encorvado para poder estar a la altura de Koganei, pero él pareció obviar la situación, revolviendo el cabello Daiki con brusquedad como si él fuera un chiquillo rebelde. 

—¡Vamos! Te prometo que te divertirás. Además por lo que sé tu cita es bastante guapa. Me lo dijo la chica con la que estoy saliendo. —Insistió, tratando de arrastrarlo consigo de nuevo a la concurrida mesa. 

—Tal vez después, Seijuro. Yo…

—¡Diviértete un poco, Daiki!

Un silencio los envolvió y Koganei no supo qué más hacer para rellenarlo. Siempre tenía una respuesta para las excusas de Tetsu, pero una vez el ruido ambiental reemplazó su conversación, se sintió extraño. 

Seijuro se removió un poco, incómodo; al parecer esperaba que la noche fuera diferente dado que había aceptado su invitación, mas decidió no seguir insistiendo con sus propios planes al ver la misma incomodidad en los ojos de Tetsu. Lo soltó y le lanzó su cerveza medio vacía que para ese punto sólo balanceaba entre sus dedos. 

—¡Está bien, pero de tu cita no te salvas! ¡Atento!

Daiki volvió a sonreírle, atrapando el brebaje antes de que pudiera causar un desastre y dejó la botella sobre la barra para que el cantinero la recogiera después. 

Koga se retiró de nuevo hacia su lugar, Tetsuya le dedicó una simple despedida con la mano y se instaló en un sillón lo más lejos que pudo del bullicio y  de los televisores que sólo transmitían el Gran Festival de Johto. 

Pidió unos cuantos entremeses y otras cuantas cervezas; conectó unos audífonos que traía hacia su teléfono Rotom y abrió el navegador para investigar sobre el enfrentamiento de la Elite de Aiwass contra Johto. 

Había demasiada información y los vídeos de los combates eran mucho más largos, aunque no por mucho. Un leve vistazo hacia el enfrentamiento de campeones le indicó que Mathos había salido vencedor y la batalla no había durado más de tres minutos. 

Lo que volvió a llamar su atención fue la alineación de ese combate; de nuevo, se encontraban Keynan, el novato prometedor, Darent, el arqueólogo, y Mathos, el campeón. Sin embargo no había rastro alguno de Alexa, su lugar había sido ocupado por otro Elite del cual no sabía mucho; un tal Bastian Eriksen cuyo combate contra el viejo Koga fue una burla; el extranjero de Aiwass obviamente salió vencedor, pero el vídeo apenas si duraba unos cuarenta segundos. 

Iba a empezar a reproducir todos los vídeos para ver si en alguno se justificaba la falta de la pelirroja, cuando la televisión llamó su atención en cuanto escuchó a través de sus audífonos el nombre de aquella región. Se volteó, confundido, porque hasta donde tenía entendido Aiwass no era una región con concursos; pero hablaba desde la ignorancia, y si era sincero consigo mismo, no se le ocurrió buscar algo más sobre ella además de sus prodigiosos combatientes.

Dejó a un lado su teléfono Rotom y se concentró en la pantalla; una mujer de largo cabello blanco y ojos azules se paró encima de la tarima, ataviada con un sencillo vestido de color negro sin tirantes y con la espalda descubierta, un corte v que dejaba ver sus piernas torneadas; el único accesorio que portaba consigo era una sencilla tiara de cristal, adornada de varios diamantes azules que brillaban de forma hipnotizante ante las luces del escenario.
La franja amarilla que la presentaba ante el mundo en la transmisión la identificó como Scylla Frey, líder de gimnasio y coordinadora de la región de Aiwass, lo que provocó que los cuchicheos y susurros no se hicieran esperar dentro del bar.

Después de todo, Aiwass ya había demostrado que era competente en los combates, ¿pero resultaría igual de competente en una rama que requería más delicadeza que fuerza bruta?

Los susurros pararon en cuanto con un grácil movimiento de sus dedos la mujer deslizó uno de sus mechones de cabello para colocarlo detrás de su oreja, dejando ver un audífono que se conectaba a un micrófono, mientras que con su otra mano enmarcaba tres pequeñas pokébolas listas a ser lanzadas.

Una suave música comenzó a sonar y los esféricos tomaron su tamaño original; y, antes de que las primeras líricas pudieran salir de los labios, Scylla lanzó las pokébolas al aire, las cuales se abrieron en un espiral de electricicidad, nieve y agua, dejando ver a un hermoso Milotic, un temible Empoleon y un grácil Araquanid.

Y una vez que Scylla Frey comenzó a cantar, el silencio que se hizo para que resonara su voz fue unánime.

Mostrar Sing me a song, like her


Empoleon moldeó con sus aletas un remolino que iba creciendo conforme a las notas de voz de su entrenadora, Araquanid tomó las olas con gracia y agilidad, mientras Milotic se dejaba tragar por el torrente de agua.
 
Un pequeño movimiento de la mano de Scylla, y el remolino desapareció en una lluvia de escarcha. Milotic lo había congelado desde su interior, de forma tan lenta y pausada que aún con el agua semi-congelada, se podía apreciar el flujo que seguía dentro del hielo.

Todo mundo esperaba el temblor que provocaría el peso de Empoleon sobre el escenario en cuanto se vio desprovisto del agua, solo para que este nunca llegara.

Abajo, en el escenario, Araquanid había creado a una velocidad abrumante una fina tela donde su compañero pudiera apoyarse, sin que tocara plenamente el suelo y propocionandole una ligera altura sobre los demás.

Un cambio abrupto de ritmo al tocar la última estrofa, otro mínimo gesto por parte de la coordinadora; pero tan solo eso bastó para que Milotic liberara una torrente de agua de su boca por encima de su cabeza, envolviendo su cuerpo con él, al tiempo que usaba su cola para trasmitir las ondas acuáticas hacia Empoleon.

Con un solo batido de sus aletas, Empoleon las pintó de color plateado y, comenzó  a usar su cuerpo como transmisor. Onda que atrapaba, onda que redireccionaba de forma grácil hacia cualquier dirección donde se encontraba Araquanid.

La Hidrobomba cambió por un rayo aurora, y Empoleon entonces cambió su posición; con un pie adelante y otro atrás sobre la red donde se encontraba parado, con sus aletas formando un ángulo perfecto de noventa grados; las luces sobre Scylla se apagaron y la líder de gimnasio dejó de estar en el centro del escenario, ubicándose detrás de su Milotic mientras la iluminación se enfocaba en resaltar a sus pokémon mientras su suave voz seguía escuchandose por los altavoces.
 
El rayo aurora que Empoleon iba redirigiendo se vio reflejado pronto en pequeños objetos que iban formándose alrededor del escenario. Flores, hechas de hielo que contenían la aurora, iban cayendo sobre las cabezas de los presentes.

Miles de tulipanes cayendo, con pétalos pintados de rojo que resplandecían; otro remolino, surgido desde el pico del pingüino emperador que las encapsulaba en un torrente salvaje de agua; un salto mortal de Araquanid para desaparecer entre las aguas, imitando a Milotic momentos antes.  
 
Agua y aurora juntándose, creando un líquido cristalino variocolor que era moldeado a una velocidad apremiante por parte de Araquanid; sin embargo, a pesar de los movimientos rápidos y precisos que hacía con sus patas, el bicho jamás dejó de desentonar con la canción que salía de los labios de su entrenadora.
 
Un estruendo en la última estrofa, una sacudida violenta del agua donde Empoleon comenzó a elevar mucho más el remolino usando sus dos aletas ahora que Milotic liberaba de su boca un viento helado. Cualquiera pensaría que tal trabajo en proceso se desmoronaría ante un cambio tan abrupto, pero el agua apenas y amenazó con desbordarse.
 
Una estructura densa, que de pronto parecía una flor esculpida a mano, con los pétalos sobresaliendo entre el remolino, que poco a poco perdía su fuerza.
  
 Araquanid salió del interior de la estructura usando sus patas para capturar los finos pedazos de hielo que Milotic previamente había exhalado para crear de forma vertiginosa un círculo de hielo que le sirvió para amortiguar la caída, rompiendo su improvisada tarima una vez se encontró en el suelo.
 
Milotic recogió los pedazos de hielo y se elevó al centro del remolino, el cual se encontraba casi cristalizado. Empoleon entonces lanzó la gran estructura por los aires, dándole apenas tiempo suficiente a Milotic para que lograra escabullirse en el centro antes de que el hielo multicolor amenazara con estrellarse contra el techo del escenario.
 
 Pero del monstruoso choque jamás llegó; de forma simultánea, Milotic envolvió su cuerpo con un manto espejo, liberando un pequeño pulso de energía que se propagó por toda la estructura, mientras Empoleon por debajo del epicentro usaba las dos puntas de sus aletas, para golpearlo con apenas la suficiente fuerza para provocar un efecto en cadena.
  
La flor se resquebrajó, liberando de su interior varias réplicas hechas a tamaño real. Miles de tulipanes rojos cristalizados envolvieron la tarima mientras el canto cesaba y la luz sobre los pétalos los envolvía en una aurora celestial.
 
Pocos segundos pasaron para que la audiencia explotara en un mar de gritos y vitoreos y la calificación que se mostraba en la pantalla mostraba una puntuación perfecta. Los jueces no tardaron en seguir al público, con lágrimas empapando sus rostros y sin la capacidad alguna para hacer los comentarios pertinentes después de tal presentación.
 
La misma reacción se vivió dentro del bar, donde tanto Daiki como los coordinadores locales no tardaron en levantarse de sus asientos para correr hacia una de las pocas televisiones que tenían al aire las entrevistas que se llevaban a cabo después de las presentaciones introductorias al Gran Festival.
 
Con el teléfono olvidado, Tetsuya se apiló junto al resto de personas alrededor de la mesa; diversos comentarios se hicieron presentes, pero lo que más le llamó la atención al Elite era que, a pesar del supuesto ambiente de excitación, podía notar el miedo oculto entre los ojos de varios coordinadores. Se sentía rodeado de un ambiente pesado que trataba de parecer jovial y, cuando Scylla volvió a aparecer en las pantallas para dar su debida entrevista al público televidente, el ambiente se enfrío todavía más.
 
Sin embargo, antes de que un reportero pudiera acercarse demasiado a la despampanante mujer, un Houndoom le impidió el paso antes de que siquiera una palabra se formara en su garganta. El pokémon en cuestión se veía agresivo y fiero con los dientes pelados,  con varias marcas alrededor del cuello, pecho, patas y hocico, lo que sumado a su tamaño mucho mayor al normal y sus cuernos casi totalmente enroscados eran sin duda una visión atemorizante que no concordaba para nada con la mujer de largos cabellos blancos que se encontraba a su lado.
 
Pero la pechera de color blanco junto a lo que parecía ser el símbolo del gimnasio de su ciudad gravado en el cuero, daban a entender que semejante can pertenecía a Frey; por lo que pasaron varios tensos minutos en silencio antes de cualquiera de los otros periodistas se atrevieran a dar un paso.
 
A Daiki ese pokémon se le hacía demasiado familiar, pero entre el mar de pensamientos no podía ubicarlo de forma adecuada.
 
—Hellfire, atrás.—Ordenó una voz que resonó en los oídos de Tetsuya como una alarma.
 
Entre las sombras salió la dueña de aquella voz, quién envolvió a Scylla con una chaqueta de cuero negra forrada internamente con lo que parecía ser lana de Dubwool. Alexa, a pesar de no traer su atuendo de Elite, se seguía viendo bastante amenazante a pesar de traer una simple camisa de manga larga de color rojo y jeans ajustados de color azul. Quizás era la mirada fría que siempre adornaba su rostro; quizás era el abrazo posesivo con el que envolvía a Scylla, pero esa mujer tenía una presencia dominante e impotente que hacía temblar a Tetsuya a pesar de que se encontraba al otro lado de una pantalla.
 
El Houndoom, al que en ese entonces identificó como su as, dio tan solo unos cuantos pasos atrás y dejó de enseñar los dientes, permitiendo que la muchedumbre de entrevistadores pudieran acercarse a la sensación de la noche.
 
—¿Una Elite? ¿Esa mujer contrató a una Elite como guardaespaldas?—Escuchó decir a alguien a sus espaldas, una clara envidia perfilando su voz.
 
—¡No sólo es hermosa y talentosa, también tiene la autoridad suficiente para doblar a los Elites de su región!—Bramó otro, encantado ante tal desarrollo de los hechos. 
 
—Woah, me pregunto cuánto costarán los servicios de un Elite como guardaespaldas personal. —agregó otro con cierta burla.— Aunque bueno, seguro que los precios variarán entre una región u otra; los nuestros no deben valer mucho. 

—Por favor. —Soltó entonces una chica, mientras seguía escuchando como la coordinadora de Aiwass respondía cualquier pregunta con elegancia y elocuencia.

—¿Es qué acaso están sordos? ¿Tienen mala memoria? En un inicio, el presentador también dijo que era una líder de gimnasio. ¿Para qué necesitaría un guardaespaldas si sus Pokémon, aparte de gráciles, deben ser igualmente poderosos?

Daiki sintió como el ambiente se aligeraba ante tal revelación, pero la curiosidad seguía presente. Después de todo, las batallas y la coordinación eran mundos completamente diferentes y una imagen tan extravagante como lo eran coordinadores codeándose con Elites siempre levantaba sospechas sobre la naturaleza de su relación; siendo que incluso ver a coordinadores y entrenadores juntos era igualmente extraño. 

—Pueden ser amigas.—Alegó uno más, un chico de pelo negro y ojos color ámbar que se notaba sumamente aburrido por el gentío a su alrededor.—No sé porque lo analizan tanto. 

—Claro. — Se rió de nuevo la chica, una muchacha de cabello lila y sonrisa zorruna. —Se nota que son mejores amigas. 

Tetsuya no entendió el concepto de sus palabras, al menos, no en ese instante. Había dejado de prestar atención a la pantalla en cuanto aquella conversación llena de supuestos se desató y aún se sentía algo molesto por las palabras que dijo uno de ellos; sin embargo, cuando volvió su vista hacia el televisor, entendió a lo que se refería. 

Scylla había entrelazado sus dedos con los de la mujer pelirroja, al tiempo que tomaba su brazo y se colgaba de él mientras Alexa respondía el gesto abrazándola por la cintura con su brazo libre, encarando directamente a las cámaras. 

A pesar de la pose comprometedora, Tetsuya notó que ninguna pregunta inquirió en la naturaleza de su relación; los periodistas prefirieron ignorar a la Elite y concentrarse sólo en la coordinadora, aunque se notaba que se habían quedado sin preguntas qué hacerle, pues ahora sólo cuestionaban sobre temas sin importancia cómo sus gustos o sus intereses. 

Daiki vio como varios otros coordinadores pasaron y si bien la muchedumbre que rodeaba a la famosa Scylla se iba a mermando para ir a atosigar al resto de participantes, el gentío que la rodeaba no se hacía más tolerable. 

—Si me disculpan, creo que ya acaparé mucho de su tiempo y el resto de mis compañeros deberían recibir su total atención por igual. —Comentó la mujer, quién comenzó a avanzar tomada de la mano de la Elite sin molestarse en volver a mirar a la jauría de periodistas que se volvieron a abalanzarse tras sus pasos. 

Mas antes de que cualquiera de ellos pudiera volver a avanzar lo suficiente para volver a invadir su espacio personal, aquel can infernal que se había mantenido a raya de esa interacción se abalanzó de forma tan abrupta que en un santiamén cortó el paso de todos ellos. De nuevo con el aura amenazante y los colmillos ensañados, Hellfire se aseguró que ninguno de ellos pasara su guardia mientras se iba moviendo en dirección a su ama. 

La transmisión terminó y la muchedumbre que se había reunido alrededor del televisor comenzó a dispersarse, él incluido. La sesión había sido informativa y exacerbó más su curiosidad por esa peculiar región al enterarse de que los líderes también podían ser coordinadores sin que por ello sus capacidades se vieran mermadas. 

Yohsen era muy diferente a ellos, donde estabas ligado a una profesión de por vida según tus capacidades. Todos elegían en base a su propio talento nato, entrenando arduamente en esa disciplina para sobresaltar en aquel mundo lleno de competitividad por los reflectores. 

Desviarse a otro camino era mal visto, a menos que tuviera que ver como una especialización de su ramo; los entrenadores podían ser criadores y los criadores coordinadores, pero jamás se debían entrecruzar los caminos de los espectáculos y las batallas de forma tan directa.

Cuando se fue acercando a su mesa, dudó. Por un momento, su mente se confundió al ver a una mujer sentada en uno de los asientos y antes de acercarse estuvo recapitulando por algunos segundos el mapa de su trayectoria hasta ese momento. Estaba cansado y era más de medianoche, no esperaba a nadie pero después de repasar los recuerdos de su mente varias veces más, se convenció de que ese era su lugar correcto; entonces ¿qué hacía esa mujer ahí? Mas la pregunta dio paso al enojo cuándo notó que la chica traía entre sus manos su teléfono, jugueteando con el aparato como si fuera suyo y rebuscando entre sus aplicaciones y sus páginas como si contenido fuera de gran interés mientras bebía de una de las botellas y tomaba los aperitivos de la mesa sin cuidado. 

Dio varios pasos apresurados hasta que su alta figura obstaculizó la iluminación de las lámparas adyacentes, llamando la atención de la extraña, quién sonrió al verlo. 

—Ese es mi teléfono. — dijo sin amabilidad Tetsuya, frunciendo el ceño todavía más al ver que la sonrisa sinvergüenza de la mujer no desaparecía de su rostro. 

—Eso lo sé. Eres bastante curioso, ¿sabes? —Rió y le extendió el aparato, el cuál Daiki tomó sin delicadeza de sus manos. 

—Y también estás en mi asiento. 

—Nuestro asiento, dirás. Lamento haber llegado tarde, pero me abstraje tanto en mi trabajo que se me olvidó la cita. 

La última palabra hizo resonar algo en su agotada mente; si era sincero, se había olvidado de la supuesta cita que le organizó Koga después de una hora dado que pensó que la mujer en cuestión nunca aparecería. Pero ahora estaba ahí, sonriéndole como si no acabara de violar su privacidad y disculpandose por llegar a un encuentro que al parecer no tenía ganas de asistir en primer lugar. 

—Es de mala educación espiar en teléfonos de gente que no conoces. 

—Quizás. Pero tú lo dejaste en la mesa, desbloqueado, justo cuando llegué. Podría haberlo dejado pasar, si no fuera porque parecías muy entretenido viendo esa entrevista y no volverías hasta dentro de un rato. Así que tenía que mantenerme ocupada. 

—¿Estás insinuando que lo que tenga en mi teléfono debe ser entretenido para ojos ajenos? 

—En absoluto, pero es una tentación demasiado fuerte. Sobre todo si eres periodista. —admitió ella con simpleza. —Considéralo una advertencia; no sabes quién puede terminar con tu teléfono y malversar su contenido según sus intereses. 

—¿Debo confiar en qué no escribirás alguna nota sensacionalista desvirtuando todo lo que acabas de ver?—Inquirió Daiki con reserva; la prensa no había sido amable en los últimos días y no tenía razones para pensar que una mujer desconocida que casualmente compartía profesión con el resto de esos oportunistas sería diferente. 

—Te doy mi palabra. — dijo, y alzó ambas manos de la mesa en un gesto de paz. —No me interesa chismorrear, la verdad es que me gustan más las historias que tienen hechos detrás y no simples rumores.

La promesa no pareció calmarlo, pero hizo una leve nota mental de buscar a la mañana siguiente todos los artículos relacionados con esa chica, si es que en lo que restaba de la noche podía conseguir su nombre. Así que, derrotado, finalmente se sentó en el asiento al otro lado de la mesa. 

La chica pareció intuir su sospecha, por lo que con una mano posicionada justo encima de su corazón y la otra aún con la palma extendida, hizo un juramento. 

—Yo, Stella Noir, juro que…

—Está bien, es suficiente. —Daiki tomó ambas manos y las bajó de nuevo hacia la mesa, evitando que la chica llamara la atención innecesariamente con su juramento. —Te creo. 

—Para ser sincera, tampoco vi tu teléfono. Si lo revisas, notarás que está bloqueado. Pero la oportunidad de hacerte enfadar era demasiado buena para dejarla pasar.

Él frunció el ceño, extrañado por sus palabras y más aún por sus extrañas intenciones. ¿Enojarlo era divertido? 

—¿Por qué querrías hacerme enfadar? —Daiki chasqueó la lengua, confundido.

Ella pareció meditar sus palabras, desviando la mirada con rapidez para evitar el escrutinio del varón sobre ella, como alguien tratando de pensar la siguiente mentira que dirá para encubrir la verdad incómoda que soltó hace unos momentos.

—Porque se nota que estás enojado con algo, solo no lo exteriorizas adecuadamente.

—¿Qué?

—Por cierto, nunca me dijiste tu nombre. —Siguió ella, desviando la conversación hacia otro punto.

Aquello lo tomó por sorpresa, puesto que no creyó que fuera necesario dado su reputación como Elite, así que pensó que la mujer sólo estaba bromeando. Sin embargo, antes de descartar su petición, notó que la seriedad en la cara de la chica que lo decía muy en serio. 

—¿Por qué quieres saber mi nombre?

—Es lo justo. Yo te dije el mío en ese juramento improvisado que no me dejaste terminar, así que…

Él sonrió por primera vez en la noche, intrigado por actuar tan errático y encantador a partes iguales. 

—Daiki. Daiki Tetsuya. 

Ella extendió su mano, un ligero brillo de alegría se dejó ver en sus ojos cuando Tetsuya la estrechó en un fuerte apretón de manos. 

—El gusto es enteramente tuyo.
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#15
Yay, capítulo nuevo y unas cuantas revelaciones owo

La primera parte nos ha sumergido en el pasado de Daiki, dejándonos ver parte de su pasado y la complicada relación con su familia: una madre austera y estricta, pero quien no duda en mostrar aprecio; un padre desaparecido a quien prácticamente no conoció, pero a quien guarda resentimiento, y un hermano menor con quien prácticamente ha dejado en el olvido. Esto se entreteje con sus propias preocupaciones presentes, dándonos una lectura muy íntima a la vez que entretenida en la que podemos conocer mejor las circunstancias, motivaciones y deseos del chico, además de hacer algo más de worldbuilding (y situar Yohsen más cerca de lo que pensaba de Johto, vaya)

La segunda parte ahonda más en este último aspecto, aunque Koganei haya tenido otros planes. La demostración de Scylla en televisión fue impresionante, infundiendo admiración y miedo en los compatriotas de Daiki, pues como si no fuera ya suficiente que hayan pisoteado a su alto mando, ahora también temen por su estatus en el mundo de los coordinadores. Lo de la líder/coordinadora y Alexa no me ha resultado inesperado, pero sí un poco de eye candy (en el buen sentido, por decirlo de un modo); en cualquier caso, Aiwass está ahí no como ese elemento que será primordial para la trama, pero que moldea mucho de lo que ocurre con quienes llevan la historia a término. Oh, y me gustó el personaje de Stella y su primera interacción con Daiki. Tiene pinta de esa clase de periodistas que no se rendirán hasta dar con el fondo de una primicia real, no una buitre que busca vender por vender sus encabezados.

En cualquier caso, ha sido un gran capítulo para ahondarse en Daiki y darnos más contexto sobre él, además de marcar un poco el rumbo de lo que vendrá... quizá. Queda mucha tela por cortar, aún o.o

Mostrar Citas (no de la que le concertaron a Daiki xD)
(01 Mar 2022
01:57 PM)
Gold escribió:
su altar se encontraba revosante de frutos y condecoraciones, contrastando con la simpleza y vacío del resto de la sala;
rebosante
 
Cita:sentimientos negativos que se comenzaron a gestar cuando no era más que un adolscente,
adolescente
 
Cita:Su padre había escogido morir. Lo supo desde el momento en que su madre le dijo que decidió ir a luchar como soldado encubierto del gobierno de Johto contra una organización terrorista llamada el Equipo Rocket.

También le había dicho, años antes, que migraron de Johto gracias a la inseguridad y la falta de oportunidades, mas su padre nunca dejó de extrañar su antigua tierra, por lo que la paga y el deseo de volver fueron los únicos motivadores que necesitó para decidir embarcarse en una aventura sin retorno. 
Esta revelación D:
No, en serio, no me la esperaba. Creía que sencillamente habías elegido una región al tuntún para ser la próxima rival de Aiwass, pero no, había más detrás xD
 
Cita:Cuando su nombre, su verdadero nombre, salió de sus labios, un sudor frío le recorrió la espalda; a sabiendas lo que su madre le diría a continuación su mente trató de buscar una salida para evitar que terminara de pronunciar esas palabras. Sin embargo, se vio incapaz de interrumpirla; sabía que no habían malas intenciones de por medio, mas su orgullo le impedía pensar con claridad en esos instantes. 
Oh, me ha encantado todo este párrafo :D
 
Cita:Con el teléfono olvidado, Tetsuya se apiló junto al resto de personas alrededor de la mesa; diversos comentarios se hicieron presentes, pero lo que más le llamó la atención al Elite era que, a pesar del supuesto ambiente de excitación, podía notar el miedo oculto entre los ojos de varios coordinadores. Se sentía rodeado de un ambiente pesado que trataba de parecer jovial y, cuando Scylla volvió a aparecer en las pantallas para dar su debida entrevista al público televidente, el ambiente se enfrío todavía más.
A esto le llamo meter el dedo en la llaga... MUY profundo owó
 
Cita:Entre las sombras salió la dueña de aquella voz, quién envolvió a Scylla con una chaqueta de cuero negra forrada internamente con lo que parecía ser lana de Dubwool. Alexa, a pesar de no traer su atuendo de Elite, se seguía viendo bastante amenazante a pesar de traer una simple camisa de manga larga de color rojo y jeans ajustados de color azul. Quizás era la mirada fría que siempre adornaba su rostro; quizás era el abrazo posesivo con el que envolvía a Scylla, pero esa mujer tenía una presencia dominante e impotente que hacía temblar a Tetsuya a pesar de que se encontraba al otro lado de una pantalla.
Oh... OH :3UUUUUUUUUUUUU
 
Cita:—Claro. — Se rió de nuevo la chica, una muchacha de cabello lila y sonrisa zorruna. —Se nota que son mejores amigas. 
Ejem... xD

Pues nada, ha sido una lectura muy entretenida y lo cierto es que me ha entrado como agua, entre lo grata que ha sido y lo cansado que estoy (xD). Me pica mucho la curiosidad de cómo seguirá todo esto. ¡Nos vemos en el siguiente comentario! :D

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[Imagen: anh12KW.png]

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
 
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