Colección- El domadragón y la entrenadora

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FranquiciaCoregames
GéneroRomance
Resumen

Colección de todos los one-shots que escribiré sobre mi OTP. Lance/Lira (Trickyshipping).

#1
Mostrar Aclaraciones previas
Viendo que últimamente me estoy viniendo muy arriba con la OTP, y como me hace ilusión subir lo que escribo sobre ellos aquí también, he decidido hacer esta colección para no inundar la sección de terminados con one-shots míos, no sea que alguien nuevo que llegue se asuste y piense que es de lo que va el foro (y me baneen por ello (?). Antes de cada escrito dejaré una breve descripción para que se sepa de qué va, unos serán más alegres y cortos y otros más serios y elaborados, depende de como me dé el día. Seré bastante irregular a la hora de actualizar, ya que dependerá de la inspiración, ganas y tiempo de escribir que tenga. A lo mejor hago tres one-shots en una semana o me paso meses sin hacer nada, ya se irá viendo. ¿Qué más? Serán drabbles y one-shots, como mucho a lo mejor incluyo un two-shot que tengo medio hecho. Hm, creo que eso es todo.

Tanto si venís porque tenéis curiosidad por el ship o si solo queréis ver qué le ha dado por hacer a Saku ahora, quiero agredeceros de antemano vuestras lecturas y comentarios (si es que los hay). Como ya he dicho, esta es mi OTP, y sea por la razón que sea que os decidís a leer esta colección me llenará de orgullo y alegría que mis niños sean más conocidos poco a poco y se extiendan como una especie de... ¿culto? Nah, todavía no estoy tan loca para eso.

A no seeer...

[Imagen: 3LJqJu7.jpg]

Como dejéis algún comentario de hate sufriréis las consecuencias, avisades estáis todes :)
 

 
ÍNDICE
1. Encuentros inesperados

2. En el escondite del Team Rocket
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#2
Mostrar Resumen
Tras su retiro como campeona de Johto, Lira decide esconderse en las rutas menos transitadas de su región para disfrutar de la tranquilidad que tanto anhela. Sin embargo, y contra todo pronóstico, un encuentro inesperado hará que su tarde sea mejor de lo que ya estaba siendo. One-shot.

 

 
1. ENCUENTROS INESPERADOS

La ruta 48 era una de las más tranquilas de Johto, de eso podía dar fe Lira. A la entrenadora le encantaba pasar horas ahí, pues los pokémon solían ser pacíficos y no eran muchas las personas que la frecuentaban, a pesar de ser el lugar donde se hallaba la zona Safari. La excampeona se encontraba en uno de sus puentes, sentada con los pies descalzos para disfrutar del discurrir del río entre sus pies.
 
Siempre le había gustado la naturaleza y eso no era un secreto para nadie, así como que su elemento favorito era el agua. Puede que nacer y crecer en un pueblo que contaba con un río cerca de su casa tuviera algo que ver, el caso es que por muchas comodidades que pudieran ofrecerle las grandes ciudades siempre volvía a la naturaleza, donde se sentía como en casa. La paz y tranquilidad que se podían respirar en un bosque no tenían rival, y para ella eso era más importante que los caprichos que le podía dar la tecnología.
 
Alzó la mirada y vio que el gran manto anaranjado que le cubría se extendía hasta donde podía alcanzar la vista, siendo decorado por un par nubes que, por suerte para ella, no amenazaban con lluvia. Para Lira ningún cuadro podía capturar los colores que se fundían y mezclaban en el firmamento, era una obra de arte original que cambiaba constantemente y tenía el privilegio de ver siempre que quería con un simple movimiento de cabeza. Inspiró hondo y sonrió.
 
Tenía claro que no había mejor lugar para ella y, si lo había, sabía que le costaría mucho irse de allí para descubrirlo.
 
Vio a algo dar un par de vueltas en el cielo, y en un primer momento pensó que se trataba de un pokémon salvaje, pero esa idea se esfumó tan rápido como le vio descender. Supuso que tardó en bajar porque quería asegurarse de que era ella antes de acercarse más, ya que no le habría hecho ninguna gracia que al final se tratara de una fan. Aun así, sabiendo que era él no le dirigió la mirada ni cuando Dragonite aterrizó a un par de metros de distancia del puente. Él le retiró y se acercó a ella lentamente, Lira podía oír el sonido de la madera crujiendo bajo sus pies con cada paso que daba.
 
Ninguno de los dos dijo nada cuando se sentó junto a ella, era como si estuvieran juntos pero cada uno pensara en sus cosas. El río bajo ellos cada vez discurría con más rapidez y, tras unos segundos, Lira decidió que era el momento de empezar a hablar, pues por mucho que le gustara el sonido de la naturaleza su voz le resultaba igual de agradable.
 
—Ha pasado mucho tiempo, Lance.
 
Él asintió.
 
—Más del que me gustaría.
 
No se veían desde hacía semanas, cuando ella renunció al título de campeona. Sí, era un gran honor ser considerada la entrenadora más fuerte de su región, y le encantaba representar a Johto allá adonde fuera, pero desde el momento en que derrotó a Lance tantos años atrás sabía que ese no era su lugar. No estaba preparada para codearse con las grandes estrellas, o mejor dicho, no estaba preparada para renunciar a todo lo que le gustaba para codearse con las grandes estrellas. Su agenda siempre estaba apretada a pesar de que el domadragón se ofrecía a ayudarla cuando podía, y eso le impedía dar largos paseos por su amada región para disfrutar de sus paisajes, por no mencionar que cada vez veía menos a sus amigos y familiares.
 
Ser campeona estaba muy bien, pero ya tenía una edad y quería dedicar su vida a algo que de verdad le gustase.
 
¿Qué has estado haciendo durante todo este tiempo?
 
—Pasear por la región, retomar el contacto con viejos amigos… Continuar con mi vida desde el punto en el que la dejé. La gente ha sido muy amable, me reconocen pero la mayoría me trata como una ciudadana normal. Si me ven por aquí tranquila siguen con lo suyo y me permiten disfrutar de la soledad.
 
—Vaya, lo siento si te he molestado al venir —Ella negó con la cabeza.
 
—Qué va, tranquilo.
 
Tú nunca me molestas.
 
—Eso lo dices para quedar bien —Las mejillas de Lira se sonrojaron levemente por la indignación.
 
—¿Qué? ¡No! —Se giró para poder explicárselo mejor pero vio que él estaba sonriendo. Alargó su brazo y le revolvió afectuosamente el cabello, como tantas veces había hecho cuando era una niña.
 
—Ya sé que si te molesta algo no tienes reparo en decirlo.
 
Es una de las cosas que más me gustan de ti.
 
Lira volvió a centrar su vista en el río. Estaba atardeciendo, y los últimos rayos de Sol se reflejaban sobre la superficie del agua de una forma muy bonita.
 
—¿Y tú qué has estado haciendo?
 
—Lo de siempre. Ya sabes, reuniones por aquí y por allá, con el papeleo más de lo mismo. Mi vida no ha cambiado mucho, supongo que es algo aburrida.
 
—Aburrida para mí, pero es lo que te gusta a ti.
 
—Cierto. Supongo que eso es lo importante.
 
A veces Lira se ponía nerviosa cuando se quedaba en silencio con otras personas, pues podía llegar a crear una situación incómoda, así que eso le animaba a decir la primera cosa que se le pasara por la cabeza. Sin embargo, ella nunca había tenido ese problema con Lance, sus silencios estaban llenos de una cómoda complicidad que les permitía a ambos no intercambiar ninguna palabra y seguir sintiéndose igual de tranquilos.
 
Cualquiera de esos silencios es mejor que decir palabras vacías, nuestras conversaciones son mucho más que eso.
 
—¿Cómo sabías dónde encontrarme?
 
—Esta ruta es uno de tus lugares favoritos, no dejabas de repetir cuánto te gustaba. Tenía unos asuntos que atender en Ciudad Orquídea y quería ver si por casualidad estabas aquí.
 
Debe ser mi día de suerte.
 
—Sí, es que es naturaleza en estado puro. El paisaje es verde hasta donde alcanza la vista, tanto flora como fauna conviven en harmonía y el agua y el aire son muy limpios —Como si quisiera demostrarlo, ella alzó uno de los pies que tenía hundidos en el río para que se viera en el aire la transparencia del agua que había levantado. Lance asintió.
 
—Sí, ya veo —Él se asomó con cuidado y metió una mano en el río—. Si te paras a pensarlo es gracioso. El agua del río no pasa dos veces por el mismo lugar, al igual que no se vive un momento de la misma manera dos veces.
 
—Guau, qué profundo. Donde yo veo agua tú ves una reflexión, cómo se nota la diferencia de edad —Lira rio pero Lance frunció el ceño ante sus palabras. No se lo había tomado tan bien como ella.
 
—¿Soy muy mayor para ti? —Lira dejó de reír al oír esas palabras. Parecía genuinamente afectado por su comentario y esa no había sido su intención en absoluto. Solía hacerle ese tipo de bromas antes, ¿por qué ahora le había sentado mal?
 
—Qué va. Además, Eco es como tú y tenemos los mismos años, no te comas la cabeza por eso.
 
Él no dijo nada más y Lira se mordió el labio. Después de estar tanto tiempo sin verse no quería crear una situación incómoda, ¿qué podía hacer para solucionarlo? Su cadena de pensamientos se detuvo cuando escuchó al domadragón tumbarse en el puente.
 
—Me gusta pasar tiempo contigo, me das la tranquilidad que necesito —Lira estuvo a punto de suspirar de alivio al oírle hablar de nuevo. Falsa alarma, no había estropeado nada todavía.
 
—¿Seguro? —Una sonrisa se plasmó en sus labios— Creo que eres el único que me asocia con la tranquilidad —Él sonrió.
 
—Eres un terremoto, pero eres de las pocas personas con las que puedo ser yo mismo y eso se agradece.
 
Después de todo, gran parte de su educación se había basado en aprender a tratar con los demás y crear una personalidad agradable con la que encandilar al resto. De cara al público tenía una imagen que mantener, lo mismo con todas las personalidades con las que se tenía que relacionar por ser el heredero del clan Endrino y uno de los miembros del alto mando. Sin embargo, las falsas sonrisas y las dulces palabras desaparecían cuando estaba con ella, pues tenía la libertad de mostrarse tal y como era.
 
Y no sabes cuánto me alegra que seas así conmigo.
 
—Imagino que al final se hace un poco cansado en ese sentido, fingir ser alguien que no eres para agradar a los peces gordos.
 
—Es un mundo complicado pero es en el que me ha tocado desenvolverme —Extendió el brazo hacia el cielo con la palma de la mano abierta, como si quisiera agarrar algo—. Tengo que admitir que ahí me das un poco de envidia.
 
—¿Por qué?
 
—Porque eres libre —dijo mientras cerraba la mano en un puño—. Puedes permitirte el lujo de pasear por aquí y rescindir de algunas de tus responsabilidades mientras que yo, por mucho que quiera, seguiré atado a mis obligaciones de por vida.
 
—Siempre puedes huir.
 
—Imagínate el revuelo que se formaría, traería más mal que bien —Al final volvió a bajar el brazo—. Tampoco es que me desagrade mucho, pero sí es cierto que me gustaría tener más libertad de movimiento.
 
—Vente conmigo durante una semana. Te puedo enseñar los lugares más recónditos de la región, ¡seguro que los paparazzi no pueden seguirnos el ritmo! —Una triste sonrisa se formó en los labios del domadragón.
 
—Créeme que si pudiera lo haría encantado.
 
Porque pasar siete días seguidos juntos suena demasiado bien.
 
—En ese caso disfruta de este pequeño momento de descanso.
 
—Es lo que estoy haciendo.
 
Podía oír la felicidad en su tono de voz y eso hizo que Lira se pusiera todavía más contenta. Se giró para poder verle mejor, siempre le había parecido atractivo y verle feliz le hacía, a su juicio, todavía más hermoso. Sus sonrisas verdaderas eran de las más bonitas que había visto nunca, si la población pensaba que sus sonrisas falsas eran encantadoras era porque no le habían visto reír a gusto.
 
—Estás muy guapo, estas semanas sin mí te han sentado muy bien.
 
—Mis canas no dicen lo mismo —Lira rio mientras pasaba una mano por su pelo, él cerró los ojos al sentir el contacto. A primera vista no se veían, pero si le revolvía un poco el cabello podía ver que algunas raíces se estaban volviendo blancas.
 
—A muchas personas les gustan, dan un toque de madurez —En vez de quitar la mano siguió masajeándole la cabellera—. ¿Son del estrés o de la edad?
 
—Quiero pensar que lo primero.
 
Lira volvió a reír y se tumbó también, de lado, para poder masajearle y verle mejor. Ya se notaban algunas arrugas alrededor de los ojos y otras “imperfecciones” fruto de su estresante modo de vida que, lejos de restarle belleza, hacían que Lira se sintiera todavía más atraída a él. Eran la señal de que él se seguía manteniendo natural, y de que era tan normal como el resto de los mortales.
 
Se levantó una suave brisa y ella cerró los ojos mientras juntaba su frente con su cabeza. Él se dio la vuelta para estar uno frente al otro, con las puntas de sus narices rozándose levemente. La mano de Lira bajó de su cabello a su cuello y ella sintió que él le rodeó la cintura con uno de sus brazos. Era curioso.
 
Cómo a veces siento más paz estando contigo que sola.
 
—Te he echado de menos.
 
Iba a ser un mero pensamiento pero ella lo acabó expresando en voz alta. Cuando se fue de la Liga no se dio cuenta de lo que realmente había dejado atrás hasta que pasaron unos días, pues allí veía tanto al alto mando como a Lance diariamente. Pasar de verle todos los días a no verle nada fue algo duro para ella, aunque sabía que había tomado la decisión correcta para su futuro. No lo vio porque tenía los ojos cerrados, pero intuyó que sonrió un poco.
 
—Lo mismo digo. De todas formas sabes dónde estoy y cuál es mi número de teléfono.
 
—No quería molestar, sé que estás muy ocupado. Al irme tuve que aceptar las consecuencias, sería muy egoísta por mi parte no hacerlo.
 
—Nunca estaré ocupado para ti —Otro pensamiento que al final fue expresado en voz alta. Él le abrazó con más fuerza y ella hizo lo mismo—. Tu decisión de ser libre no influye en nuestra relación para nada, me alegra que al fin estés haciendo lo que quieres —La forma en la que dijo nuestra relación hizo que se le erizara el vello de la piel a la entrenadora.
 
—Yo quiero lo mismo para ti.
 
Y yo lo único que quiero es estar contigo.
 
Una bandada de fearow alzó el vuelo y sobrevoló el puente donde se encontraban. Si se afinaba el oído, se podía oír el sonido de más pokémon preparándose para volver a sus nidos para pasar la noche. Lira habría sido capaz de distinguir cada especie si hubiera prestado más atención a los gritos, pero prefería centrarse en la sensación que los brazos del pelirrojo causaban en ella.
 
¿Cuándo fue la última vez que estuvimos tan cerca durante tanto tiempo?
 
Tuvo la sensación de que el río que discurría bajo ellos aminoraba el ritmo, y hasta la brisa parecía soplar con más suavidad. Era como si el mundo se estuviera durmiendo para permitirle disfrutar al máximo de ese momento, acallando todos los sonidos para darle la oportunidad de escuchar la respiración y los latidos del hombre que le sostenía en brazos. Con toda esa tranquilidad sintió que ella también empezaba a dormirse, era la primera vez en mucho que sentía tanta paz y estaba surtiendo efecto en ella.
 
No supo durante cuánto tiempo estuvieron así, dejando que el tiempo simplemente fluyera entre ellos, pero lo cierto es que cuando él empezó a separarse y ella abrió los ojos ya estaba oscureciendo.
 
—Me tengo que ir —dijo en un susurro que más que un hecho, parecía una disculpa—. Aníbal me está esperando y no me gustaría hacer que mantuviera el gimnasio abierto fuera de su horario.
 
—Oh —No hacía frío, pero sintió que todo el calor le abandonó cuando sus brazos dejaron de abrazarla. Su corazón se encogió al ver que se levantaba y se limpiaba el polvo de la ropa—. Claro, lo entiendo.
 
Ella se sentó y se alisó la ropa. Podrían haber estado así una hora pero a ella le parecieron escasos minutos, aunque a decir verdad, todo el tiempo que pasaba con él le parecía poco. Paró cuando sintió que él le tocó el hombro y ella alzó la mirada.
 
—Me ha encantado verte —dijo con una sonrisa. Lira también sonrió.
 
—¿Te ha encantado verme o abrazarme? —Por un momento, a la entrenadora le pareció ver un brillo nuevo, travieso, en los ojos del domadragón.
 
—Besarte.
 
En un rápido movimiento Lance se agachó y le dio un beso en la mejilla a Lira. Fue momentáneo, pero bastó para pillarla desprevenida y hacer que se sonrojara por completo. Él se puso de pie sin perder la compostura y sacó a Dragonite.
 
—Hay un restaurante muy bueno en Ciudad Endrino al que hace tiempo que quiero llevarte. Estate atenta a los mensajes, te enviaré uno cuando esté libre.
 
Vamos a vernos más a menudo.
 
Él hizo un ademán de despedida y le dedicó una última sonrisa antes de subirse a Dragonite. Ella alzó la mano y la agitó suavemente hasta que se convirtió en un punto en el horizonte que desapareció en dirección a Ciudad Orquídea. Cuando dejó de verle se llevó la misma mano con la que le había despedido al lugar donde él le había besado, pues todavía sentía el tacto de sus labios en su piel. Su sonrojo se hizo más evidente al recordar el momento.
 
—Arceus, que ya no soy una adolescente.
 
Negó con la cabeza para intentar aclararse y tranquilizarse, aunque la sonrisa permaneció durante un buen rato más. Alzó la mirada de nuevo y vio que las estrellas comenzaban a ser visibles, era hora de acampar o de ir a un Centro Pokémon para pasar la noche si no quería pasar frío. Lira se levantó y puso rumbo a la zona Safari, sujetando con firmeza el Pokégear que llevaba atado al bolso.
 
Nunca pensó que tendría tantas ganas de recibir un mensaje y de volver a una ciudad.
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#3
Vaya, esto sin dudas es material de la OTP puro y directo, y me parece muy práctico que hayas hecho un tema dedicado a publicar estos escritos. 
Hablando de este primero... qué puedo decir. Pensar que el mismo señor que hizo crecer a una entrenadora cuando apenas era una adolescente, es el que ahora, años después donde ella ya es una mujer, le anda tirando los perritos por así decirlo. Es muy linda la interacción entre ambos, la curiosa decisión de Lira de abandonar su puesto -aunque no sorprende, ella siempre quiso vivir una vida tranquila, algo así como Alder de BW- y ver ese lado más tierno de Lance. Es obvio que ya existe una intimidad entre ellos que tarde o temprano terminará explotando (y ojalá sea pronto).

Por como está la narración de las escenas y etc, recomiendo leer esto con un buen temita tranquilo de fondo. Espero con ansias lo próximo  pikaowo
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#4
Lo que es tener qué adaptarse a la fama. Lira no tiene el crédito que merece por haber logrado ser vista como una persona normal. O bueno, normal mientras no pierda la cabeza junto a Lance [Imagen: mewtwoLUL.png]
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#5
Herou(?).
Bueno, primero que nada, me vi tentado a darle click porque aunque no sea un shipping al que orbite (no soy muy fan de los shipping entre campeones y fem!protag) me gusta la forma en que vas narrando las cosas, porque empecé a leer Alma de Palta pero no he podido dejar un comentario porque siempre me interrumpen No .

Segundo, la verdad es que se me hizo muy tierna como narraste todo en el OS, de forma muy inocente pero también romántica, pero sin tener ese romance super cargadísimo de lujuria donde todo es pasión. No dudo que luego haya OS así, quizás, tal vez (?), pero se sintió re lindo el setting y como va fluyendo todo y es super fluff.

So, aunque no sea mi ship favorito sin duda estaré por acá para los siguientes OS para ver que más sorpresas nos dan Lira y Lance.
[Imagen: iSs3j2Q.jpg] 
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#6
Mostrar Resumen y comentarios
¡Buenas a todos! Aquí estoy con otro OS de la OTP, y antes de proceder a dar el resumen y responder a los comentarios quería dar una breve explicación sobre lo que estáis a punto de leer. Este one-shot es muy importante para mí porque recoge las razones por las que decidí juntar a estos dos hace tanto, que se pueden resumir en el suceso del escondite del Team Rocket en Pueblo Caoba. Aquí describo cómo yo creo que le surgiría a Lira el crush que luego se volvería en un sentimiento más profundo basándome en interacciones 100% canon, tan canon que he mantenido los diálogos lo más fieles posibles al juego pero intentando que se sintiera orgánico dentro de mi relato. Obviamente he hecho un par de modificaciones para que quede bien, pero nada muy drástico. Me lo he pasado bien escribiéndolo y ya tenía ganas de hacerlo porque la parte del escondite es una de mis favoritas del juego, no sé por qué no lo hice antes la verdad. En fin, que me enrollo, nada solo quería que supierais lo importante que resulta este OS para mí y que por eso mismo espero que lo disfrutéis. Tengo otro fic empezado que es similar pero desde la perspectiva de Lance, solo que el suyo recoge más interacciones, a ver si lo acabo y lo subo también.

Ah, sí, os daréis cuenta pero le doy más importancia al proceso de cómo surge el crush que a lo que sucede propiamente en el escondite porque eso es justamente lo que quiero explorar. Bueno, ahora sí que sí paro.

Resumen: tras capturar a Gyarados en el Lago de la Furia, Lira conoce a un hombre misterioso que le pide ayuda para acabar con las ondas que están dañando a los pokémon del lago. Ella accede, sin saber muy bien qué es lo que le está esperando en esa extraña tienda.

@Franeer: aw, me alegra un montón que te pareciera linda la interacción. Estaba buscando algo dulce y tierno, me apetecía verles así. Como habrás leído este OS trataría el inicio total de su relación, no voy a seguir ningún orden cronológico a la hora de subir estos fics, tan pronto estarán saliendo como volveremos a la etapa en la que son solo amigos. Quiero escribir uno donde se den su primer beso, pero ese me lo quiero pensar muy bien, hmm... A ver si se me ocurre algo bonito.

@Nemuresu: habrá que echarle un ojo a estos dos, no sea que un día decidan desaparecer y volverse locos juntos (?)

@Gold: jo, muchísimas gracias, no tienes ni idea el orgullo que me da como escritora saber que vas a leer algo que no es del todo de tu agrado porque te gusta mi forma de narrar, espero que los OS que se vienen no te decepcionen. Sobre Alma de Plata no te apures, que todavía le quedan unos cuantos caps y estoy segura de que te dará tiempo a dejar un comentario. Por último, sobre lo que dices de la lujuria, la verdad es que no creo que haga OS así en esta colección porque me gusta imaginarme a la OTP de normal siendo lo más cute del mundo y mostrar un amor más puro e inocente, aunque no descarto hacer algo un poco más... provocativo en un futuro. Eso sí, en el caso de que lo hiciera no sería nada digno de acabar en explícitos y sería algo muy puntual.

 

 
2. EN EL ESCONDITE DEL TEAM ROCKET
 
Lira jadeó cuando Feraligatr volvió a sortear una de las olas que la gran serpiente marina mandó en su dirección. Se le estaba empezando a complicar el combate, cuando se metió en el agua para intentar tranquilizar a Gyarados nunca pensó que acabaría teniendo tantos problemas, pero el pokémon estaba demostrando ser un adversario formidable.
 
—Espeon, ¡psicorrayo!
 
Sabía que los de su especie eran temidos por su genio y poder, pero no se habría llegado a imaginar cuan de resistentes podían llegar a ser también. En cuanto el felino lanzó su ataque y ella vio que Gyarados seguía casi igual le cambió por Ampharos, pues necesitaba acabar antes de que ella se quedara sin energía y estaba a punto de quedarse exhausta.
 
—¡Onda trueno!
 
No había querido sacarle por si sus ataques afectaban al resto de pokémon del lago, ya que el agua conducía la electricidad, pero estaba desesperada y quería acabar con el combate cuanto antes. Además, un onda trueno no podría causar muchos estragos, ¿verdad?
 
Ampharos lanzó un par de ondas y estas llegaron a su oponente, paralizándole por completo. Gyarados dejó de moverse y Lira suspiró aliviada al mismo tiempo que lanzaba una Ultra Ball. Ya se le estaban acabando, así que cruzó los dedos para que esa vez sí se dejara atrapar. La Poké Ball se movió una vez.
 
 
Dos veces.
 
 
Tres veces.
 
 
Clic
 
El suspiro de alivio que dio fue tan largo que estuvo a punto de quedarse sin aire. Feraligatr habría pensado que su entrenadora estaba exagerando si no fuera porque había formado parte del combate desde el primer momento y era consciente de lo que le había costado esa captura. Retiró a Ampharos y le dio un par de pataditas en la espalda a su inicial para que avanzara hacia la Ultra Ball, la cual agarró y meció con sumo cuidado como si se tratara de un bebé. La puso a buen recaudo en su cinturón y le pidió a Feraligatr que le llevara a la orilla, pues no quería estar más tiempo del necesario en ese condenado lago.
 
Al llegar a tierra firme hizo su mejor esfuerzo por salir, pues había una altura considerable entre la orilla y la superficie del lago. Fue como salir de la piscina tras pasarse el día dando largos, y Lira agradeció que la gran lluvia limitara la visibilidad considerablemente, porque lo último que quería era que los demás le vieran salir como si se tratara de un dewgong. Una vez en tierra firme se levantó y Feraligatr logró salir sin ningún problema, así que siguió avanzando con la esperanza de llegar al pueblo sin mayores percances, pero algo hizo que se quedara completamente quieta. O alguien, mejor dicho. Juraría que no estaba cuando se metió en el lago, y no, definitivamente no estaba, porque no podría haber ignorado a alguien así ni queriendo, y en caso de haberlo hecho no podría haber ignorado al enorme dragón que tenía al lado.
 
Se trataba de un hombre pelirrojo que se encontraba al lado del cartel del lago. Estaba de brazos cruzados, con la mirada clavada en el agua y su gran capa ondeando en el viento, lo que le confería un aspecto heroico. Aunque tenía el pelo de punta, parte de este se había mojado lo suficiente como para cubrirle parcialmente sus ojos marrones, que parecían brillar con un fuego que Lira no había visto antes en nadie. Se le quedó mirando durante un buen rato, sintiéndose maravillada por su presencia, hasta que se dio cuenta de que eso no era de muy buena educación y decidió centrarse en el dragonite. Estaba al lado de su entrenador, mirando el lago también, pero cuando se dio cuenta de que Lira les estaba mirando dirigió su vista hacia ella para dedicarle una sonrisa. La entrenadora sintió que las mejillas comenzaron a arderle al haber sido descubierta, así que le devolvió una temblorosa sonrisa y decidió pasar de largo antes de que pudiera seguir dejándose en evidencia.
 
—Ese gyarados rojo no parecía del todo normal…
 
El hombre murmuró algo cuando pasó por su lado, lo que hizo que frenara en seco. ¿Estaba hablando con ella? ¿O tal vez estaba pensando en voz alta? Su vista seguía estando clavada en el lago, a lo mejor ni se había dado cuenta de su presencia.
 
—Da la impresión de que alguien lo ha forzado a evolucionar de esa manera…
 
El hombre giró su cabeza hacia ella repentinamente, lo que hizo que Lira se sobresaltara ligeramente por la rapidez del acto. Como no sabía qué hacer ella se quedó quieta, mirando sus ojos que parecían escanearla con curiosidad.
 
—Te he visto combatir, ¿viniste por los rumores?
 
—¿Eh? Ah, sí, sí. Escuché que había un pokémon enfurecido en el lago y vine a ver qué pasaba.
 
—Ya veo. ¿Cuál es tu nombre?
 
—Lira —Él asintió.
 
—Yo me llamo Lance y soy un entrenador, como tú. También oí los rumores y por eso vine a investigar —Lance miró hacia el lago momentáneamente y después volvió a mirar a Lira—. Te vi luchar antes y creo que tienes una habilidad considerable. Si no te importa, ¿podrías echarme una mano?
 
La joven se quedó callada durante un momento y echó un breve vistazo a Dragonite, que volvió a dedicarle otra sonrisa. Lance parecía ser mucho más fuerte que ella y aun así le estaba pidiendo ayuda, ¿qué podría aportarle ella a él? Probablemente no la necesitaba. Volvió a mirarle de nuevo, aunque pensaba que no sería de mucha utilidad nunca se negaba a prestar su ayuda si alguien se la pedía.
 
—Vale.
 
—Genial, muchas gracias —Él se llevó una mano a la barbilla y miró hacia el suelo. Lira pensó que le explicaría aquello con lo que necesitaría ayuda, pero parecía estar más interesado en sus propios pensamientos. Después, alzó la cabeza rápidamente y juntó su puño con la palma de su otra mano—. ¡Claro, eso es! Creo que las misteriosas ondas de radio procedentes de Pueblo Caoba son lo que está forzando la evolución de los magikarp. Sí, tiene que ser eso. Entonces, esa extraña tienda de recuerdos…
 
Silbó y Dragonite se situó delante de él. Su pokémon se agachó un poco para que pudiera subirse con más facilidad, y cuando estuvo en su lomo el dragón se elevó un par de centímetros sobre el suelo.
 
—Tenemos que ir a Pueblo Caoba, Lira, creo que ya sé qué está pasando. ¡Te veo allí!
 
Con eso dicho Dragonite emprendió el vuelo y desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Lira miró la dirección en la que se había ido durante unos instantes, intentando asimilar lo que había ocurrido.
 
—Bueno… Pues ya tenemos plan —Miró a Feraligatr y este asintió—. Venga, vamos. A ver qué nos espera en Caoba.
 

 
Tardó un poco, pero al fin llegó al pueblo. Estaba empapada por la lluvia pero no dejó que eso le detuviera. Si su madre le viera en ese estado estaba segura de que se llevaría las manos a la cabeza y le prohibiría salir a la calle hasta que se secara del todo, lo cual le retrasaría bastante. Por suerte su madre no estaba en el pueblo, ni nadie que la conociera, así que se limitó a seguir hacia adelante hasta llegar a su destino.
 
—Veamos, sé que dijo algo de la tienda, así que imagino que estará dentro.
 
Lira avanzó hacia el centro del pueblo, donde se encontraba la tienda de recuerdos que el pelirrojo había mencionado. Tomó aire antes de entrar y empujó la puerta, sin tener ni la más mínima idea de lo que iba a encontrarse dentro.
 
—Buenas-
 
—Dragonite, hiperrayo.
 
Nada más entrar vio, por primera vez en su vida, cómo un pokémon atacaba a un ser humano. Había visto a algunos morder al profesor Elm en sus investigaciones, pero nada tan serio como lo que acababa de presenciar. Dragonite echó la cabeza hacia atrás y liberó un gran rayo de energía hacia uno de los empleados, que acabó semiinconsciente en la otra punta de la tienda. Lance, que estaba de brazos cruzados, no hizo ningún comentario al respecto cuando la vio entrar.
 
—¡Ya estás aquí! —Es más, sonrió al verla, como si no hubiera pasado nada— Tal y como creía, esa extraña señal de radio proviene de aquí. Ven, sígueme.
 
Él se dirigió al final de la tienda y ella dudó un poco antes de seguirle, pues acababa de atacar a alguien sin pestañear, aunque supuso que lo habría hecho en defensa propia. Al final le hizo caso y se acercó a una estantería dorada, al lado de la cual había otro dependiente que se apartó rápidamente en cuanto vio venir a Lance.
 
 —Mira, las escaleras están justo aquí.
 
Con un gran empujón, Lance desplazó la estantería, revelando las escaleras que esta escondía. El dependiente que aún estaba plenamente consciente se sorprendió al ver aquello, pero no se atrevió a decir nada por temor al pelirrojo. Lance asintió, como si hubiera tomado una decisión.
 
—Lira, debemos separarnos para inspeccionar el lugar. Iré yo primero.
 
Con eso dicho bajó las escaleras, sin esperar a que ella dijera nada. Lira miró al dependiente y le dedicó una tímida sonrisa antes de seguir al pelirrojo.
 
No sabía cómo las habría esquivado Lance, pero ahí abajo había unas malditas estatuas que llamaban a un par de rockets cada vez que pasaba por delante de ellas. Tal vez se habría montado en Dragonite y así es como las habría sorteado. Sea como fuere, no le quedó más remedio que avanzar, así que luchó contra los que fueron a por ella y siguió investigando el lugar. Después de un rato logró encontrar el ordenador que controlaba las estatuas, y tras derrotar al científico que lo vigilaba pudo apagarlas. Se sintió mucho más aliviada al hacerlo, ya que así tendría que enfrentarse a muchos menos reclutas y sus pokémon tardarían más en fatigarse, algo que le vendría de perlas ya que llevaban cansancio acumulado por la batalla del lago. Abandonó la habitación y siguió recorriendo los pasillos de ese piso hasta que llegó a un par de escaleras mecánicas que conducían a una estancia inferior, así que las bajó.
 
Al llegar al siguiente piso lo primero que vio fue a Lance apoyado en la pared. Parecía que la estaba esperando, pues al verla se separó y se acercó a ella. Tal y como suponía, no parecía muy necesitado de ayuda, pues se le veía muy tranquilo y a Dragonite en plena forma.
 
—¿Qué tal? ¿Estás bien? —preguntó cuando estuvo lo suficientemente cerca. Ella se quedó un poco perpleja, ¿solo le había esperado para ver cómo se encontraba?
 
—Sí, aunque mis pokémon están algo débiles y cansados.
 
—Ya veo —Él se llevó una mano a la espalda y de ahí sacó un par de pociones—. Toma, dales un poco de mi medicina —Lira las tomó con cuidado y procedió a rociarlas sobre sus Poké Balls.
 
—Muchas gracias.
 
—No las des, después de todo hemos de dar lo mejor de nosotros por los pokémon —dijo con una sonrisa que hizo que se la acelerara el corazón un poco a la entrenadora—. Yo me voy adelantando, que tengas suerte y mucho ánimo.
 
Con eso dicho se dio la vuelta y volvió a desaparecer. Lira se le quedó mirando, y cuando volvió en sí y se aseguró de que su equipo estaba en perfectas condiciones siguió avanzando, hasta que llegó a una doble puerta de acero junto a la que había un cartel en el que se podía leer Emisor de ondas dañinas. Estaba segura de que ese era el lugar que tenían que investigar, pero parecía que para entrar era necesaria una contraseña que no conocía. Como no, no le volvía a quedar otro remedio que continuar.
 
Derrotó a otro par de rockets que se cruzó en el camino y, al final de la habitación, vio otras escaleras que de nuevo le llevaban a otra estancia inferior. Las bajó, puesto que era la única forma de continuar, y allí se encontró de nuevo a Lance, que se acercó a ella después de interrogar a un atemorizado rocket.
 
—¿Has visto la sala del emisor de ondas dañinas? —Ella asintió.
 
—Se necesita una contraseña para entrar.
 
—Sí, y según este recluta con eso no basta. Hace falta la voz de alguien en particular, la del ejecutivo Petrel del Team Rocket para ser exactos.
 
—Seguro que se ha escondido en algún lugar —susurró ella mientras se cruzaba de brazos. Lance sonrió y asintió.
 
—En efecto, en el despacho de su jefe. Bien deducido —dijo mientras le revolvía el cabello. Lira bajó la mirada mientras sus mejillas se sonrojaban levemente—. Sin embargo, para entrar también es necesaria una contraseña.
 
—Entonces no perdamos el tiempo, alguno de los reclutas la sabrá.
 
—Seguro que sí, la cosa es si estarán dispuestos a colaborar… —susurró antes de dar la vuelta y volver a desaparecer junto a Dragonite. Ella miró a Feraligatr y retomó el camino, con el ánimo de encontrar información que les fuera de ayuda.
 

 
Después de obtener las dos contraseñas para entrar en el despacho de Petrel, Lira consiguió vencerle. Y no solo eso, un murkrow que estaba por ahí tuvo que divertirse mucho con la voz del ejecutivo, ya que se dedicó a imitarla repitiendo la contraseña que él mismo había revelado. Parecía que animaba a Lira a que le siguiera así que eso fue lo que hizo, con la esperanza de que no le estuviera tendiendo una trampa. Con algo de suerte acabaría en la sala del emisor de ondas y podría abrir la dichosa puerta.
 
No pudo evitar pensar en Lance mientras seguía al pokémon, al mismo tiempo que un ligero rubor se esparcía por sus mejillas. Hacía tiempo que no le veía y se preguntaba si estaría bien, aunque sabía que tratándose de él no tendría mucho de lo que preocuparse. No, lo que quería era simplemente verle, y cuando se dio cuenta de eso el rubor se hizo más intenso. Le conocía de un par de horas pero aun así sentía que el corazón le latía un poco más rápido cada vez que él estaba cerca. La primera impresión tuvo algo que ver, ya que se veía tan heroico y apuesto en el lago, con su capa ondeando en el viento, que no pudo evitar quedarse maravillada, y el dragonite que le acompañaba solo le hacía ver todavía más fuerte. Por si eso fuera poco, había reconocido sus habilidades como entrenadora y le había pedido ayuda, a pesar de que estaba segura de que podía encargarse de todo él solo, y para rematar iba parando cada poco para asegurarse de que estaba bien, compartía información valiosa con ella y tenía en cuenta lo que decía, siempre con una sonrisa. Se sentía bien al ver que alguien la valoraba y se preocupaba por ella, fue un cambio muy agradable en comparación a los empujones que le daba Silver, y eso hizo que se quedara encandilada. Negó con la cabeza mientras maldecía sus hormonas y seguía persiguiendo al pokémon, ahora no podía pensar en eso, tenía que seguir avanzando y desactivar el emisor con o sin ayuda de Lance, aunque esperaba que al final volviera a aparecer.
 
Al fin, el murkrow llegó a la sala y repitió la frase VIVA GIOVANNI con la voz de Petrel, lo que hizo que las puertas se abrieran de par en par. Lira suspiró, y tras comprobar que todos sus pokémon estaban bien entró en la estancia, con la intención de apagar de una vez el emisor.
 
—¡Eh, tú!
 
O eso es lo que le habría gustado hacer, ya que antes de poder poner un pie dentro alguien le llamó la atención. Al volver al pasillo vio que se trataba de un recluta y de una mujer pelirroja que no había visto antes, pero supuso por su uniforme blanco que sería un miembro de alto rango.
 
—¡Con críos como tú entrometiéndose todo el tiempo el orgullo del Team Rocket está continuamente en juego! —exclamó enfurecida cuando se acercó a la entrenadora— Ya basta de palabrería, vamos a poner fin a esto de una vez por todas.
 
—Así es, niña. Por muy fuerte que seas no tienes ninguna posibilidad con nosotros dos al mismo tiempo, y menos cuando se trata de la ejecutiva Atenea —dijo el recluta esbozando una sonrisa malévola—. Lo siento mucho pero ¡vete preparando!
 
Genial, como si no hubiera tenido suficientes combates ahora tenía que lidiar con dos adversarios al mismo tiempo. Se mordió el labio mientras se llevaba una mano al cinturón, considerando cuál de sus compañeros podría irle mejor en una batalla de esas características.
 
—¡No tan deprisa!
 
Pero una voz le detuvo antes de poder hacer su elección.
 
Al mirar a los reclutas vio que estaban boquiabiertos, con una expresión que revelaba su incredulidad. Ella se dio la vuelta, y sus ojos se abrieron al mismo tiempo que el rubor volvía a sus mejillas.
 
Al final del pasillo se encontraba Lance, que iba corriendo hacia ella a una velocidad impresionante, aunque a Lira le pareció que iba a cámara lenta pues el tiempo pareció detenerse al verle de nuevo. Su capa ondeaba tras él y Dragonite iba volando a una corta distancia de su entrenador, dándole al pelirrojo un aura amenazante y cautivadora al mismo tiempo.
 
—¿No os parece que un combate de dos contra uno es totalmente injusto? —dijo cuando llegó a su lado. Puso una mano en el hombro de la entrenadora y lo apretó— Eso de jugar sucio es muy propio del Team Rocket. ¡Os guste o no, yo también tomaré parte en este combate!
 
—¿Qué? ¿Tenías un cómplice? —Atenea parecía ofendida por la repentina aparición del domadragón. Lira habría respondido, de no ser porque se había quedado hechizada al sentir la mano del pelirrojo en su hombro— ¿Dónde está tu sentido del honor? Como sustituta provisional de Giovanni, ¡voy a enseñaros lo que pasa cuando dos impertinentes como vosotros se atreven a plantarle cara al Team Rocket!
 
—No es que seáis lo más indicados para hablar de honor, precisamente… —susurró Lance mientras apartaba la mano. Miró a Lira con una de sus encantadoras sonrisas y ella sentía que se derretía— ¿Estás preparada?
 
—Preparadísima.
 
—Entonces vamos. ¡Dragonite!
 
—¡Feraligatr!
 
La batalla transcurrió sin mayores dificultades. Eso le sirvió a Lira para reafirmar lo que ya creía, que Dragonite era lo bastante fuerte como para que Lance hubiera podido encargarse de todo por su cuenta. Parecía que los golpes le afectaban entre poco y nada, y no pudo evitar quedarse embobada algunas veces por la fortaleza del dragón, pero no tardaba en centrarse y guiar a su pokémon. Se esforzó por dar lo mejor de ella, ya que quería demostrarle a Lance lo buena que podía llegar a ser, y cuando quiso darse cuenta el combate había terminado. Dragonite y Feraligatr se habían complementado a la perfección, pues habían combatido de forma coordinada, cubriendo al otro cada vez que los reclutas mandaban un ataque que podía ser eficaz contra su compañero. Los dos reptiles rugieron eufóricos e hicieron el equivalente de chocar los cinco, mientras que Lira dio un salto alzando el puño en el aire.
 
—¡Ja! ¡En vuestra cara! —dijo mientras les señalaba con el índice a los rockets, aunque pronto se arrepintió de haberlo hecho. Ese había sido un acto muy infantil, incluso para ella, así que no tardó en retraer el brazo y dejar que cayera a su lado. Quería causarle una buena impresión a Lance, no que pensara que era una niñata. No lo vio porque no quiso mirarle por la vergüenza, así que se perdió la sonrisa divertida que apareció en los labios del domadragón.
 
—Argh, ¡qué lástima! Si te unieras al Team Rocket podrías llegar a ser del ejecutivo —se lamentó Atenea. Retiró a su pokémon caído y después bufó—. Qué más da, ahora que el experimento de emisión ha sido un éxito lo que le pase a esta guarida nos importa un bledo. Nuestras miras son mucho más elevadas, muy pronto conocerás lo temible que puede llegar a ser el Team Rocket. Disfruta ahora que aún puedes.
 
Con esa amenaza tanto ella como el recluta huyeron, dejando a los dos entrenadores solos. Lance les vio desaparecer con un enfado más que evidente, que desapareció del todo cuando sus ojos cayeron en Lira, momento en el que su mirada se endulzó por completo.
 
—Lo siento, Lira. He visto que lo estabas haciendo tan bien tú sola que me he mantenido al margen —dijo en un susurro. La entrenadora sintió que se le llenó el pecho de orgullo al oír esas palabras—. Ahora todo lo que queda por hacer es apagar esa extraña señal de radio.
 
—Sí, vamos.
 
Los dos entraron en la sala del emisor y Lance lo escudriñó atentamente con la mirada. Dragonite avanzó hacia la derecha y él fue a la izquierda, y después de unos segundos se juntaron de nuevo. Su pokémon negó con la cabeza y él asintió.
 
—Esa es la máquina, pero no vemos ningún interruptor —Su mirada se entristeció por un momento—. Debemos debilitar todos los electrode, eso detendrá la máquina y no transmitirá más esa extraña señal —Lira sintió que el corazón se le encogió en el pecho. No quería que los electrode pagasen por algo que no era su culpa—. Lo siento por ellos, no han hecho nada malo. Lira, yo me encargo de la derecha, ocúpate tú de la izquierda.
 
Ella le hizo caso y fue a la derecha, aunque cada vez que derrotaba a un electrode le daba parte de la medicina que Lance le había suministrado anteriormente. Eso hizo que recuperaran vitalidad y huyeran rápidamente del lugar, y por lo que pudo ver, por el lado de Lance los electrode también huían repletos de energía. Cuando acabó volvió a la puerta de la sala, donde se encontró de nuevo con el domadragón, que había acabado un poco antes que ella.
 
—Por fin se ha detenido esa extraña señal y seguro que el lago ha vuelto a la normalidad. Todo gracias a ti —le dijo con una amplia sonrisa. A Lira se le escapó una sonrisa tonta mientras miraba tímidamente el suelo y movía el pie de forma inconsciente, intentando esconder el ligero rubor que adornaba sus mejillas.
 
—Jeje, bueno, ha sido cosa de los dos.
 
—Cierto, hacemos un buen equipo —La sonrisa de Lira creció y su rubor se volvió más intenso—. Quiero darte las gracias en nombre de los pokémon, así que toma esto. Me lo he encontrado por ahí pero yo no lo necesito. Es la MO05 torbellino, si se la enseñas a un pokémon podrá cruzar torbellinos —dijo mientras le daba el disco a Lira. Ella lo tomó con las dos manos y se hizo la sorprendida tras escuchar su explicación.
 
—¿En serio? Y yo que pensaba por el nombre que enseñaría a volar a mis pokémon —Lance soltó una gran carcajada y se llevó una mano a la nuca, al mismo tiempo que se sonrojaba levemente por la vergüenza. Lira se sonrojó todavía más y sintió que sus manos comenzaron a temblar. No sabía si alegrarse por haberle hecho reír o no, porque ahora su corazón latía mucho más rápido. ¡Qué mono!
 
—Sí, supongo que era muy obvio, pero recuerda que solo podrás usarla fuera de los combates con la medalla del gimnasio Caoba —La sonrisa desapareció de golpe y él volvió a adoptar un semblante serio. La entrenadora se sorprendió por el cambio repentino de expresión—. Lira, el camino para convertirse en campeón Pokémon es largo y difícil. Aun así, ¿quieres continuar?
 
¿Qué clase de pregunta era esa? ¿Y por qué la había formulado de repente? La entrenadora sintió que le volvieron todas las fuerzas en ese instante, ¿es que le había dado la impresión de que se iba a rendir en cualquier momento?
 
—Pues claro que sí, no habría empezado ni continuado mi viaje si no fuera así —Él la escuchó atentamente y asintió.
 
—Cierto, si hubieras abandonado tan fácilmente nunca habrías seguido ese sueño en primer lugar —Sus hombros se relajaron considerablemente, y adoptó una pose mucho más relajada. Lira no se había dado cuenta, pero hasta ese entonces ella también había estado en tensión constante—. No sé si es apropiado decirlo puesto que se ha tratado de una misión seria e importante, pero me lo he pasado muy bien contigo —le dijo con otra de sus mágicas sonrisas. Lira sonrió también, hasta que sintió que sus mejillas se iban a rasgar.
 
—¡Yo también me lo he pasado muy bien contigo! —respondió un poco más animada de lo que debería, por lo que Feraligatr se cubrió los ojos con el brazo— Ha sido muy emocionante, gracias por pedirme que te acompañara.
 
—Gracias por aceptar mi petición y acompañarme —respondió mientras le revolvía el cabello con afecto—. Espero verte de nuevo, Lira. No tires nunca la toalla, pues si reúnes las ocho medallas seguro que nos encontraremos más pronto de lo que piensas.
 
—¿Tú crees? —preguntó como una niña emocionada. Él asintió y apartó la mano.
 
—No lo creo, lo sé. Ha sido un verdadero placer, ten por seguro que estaré esperando nuestro reencuentro. Dragonite, ¡vamos!
 
Con eso dicho, y tras dedicarle un ademán de despedida y una última sonrisa, Lance abandonó el escondite en un abrir y cerrar de ojos con Dragonite siguiéndole a escasos centímetros de distancia, el cual también sonrió a Lira antes de irse. Ella se quedó mirando el pasillo hasta que le vio desaparecer al doblar una esquina, mientras se acercaba al pecho y abrazaba con fuerza la MO que le había dado.
 
—Yo también lo estoy esperando —dijo en un susurro seguido de un gran rubor. Feraligatr le dio con el hocico en las piernas, en un intento de sacar a su entrenadora de su mundo de fantasía y bajarla al mundo real—. ¿Qué? ¿No puedo enamorarme platónicamente de un apuesto desconocido? ¡Tampoco es para tanto! ¿Le has visto bien? ¡Parece un príncipe! —Feraligatr negó con la cabeza y Lira al fin guardó la MO en el bolso— En fin, ya no tenemos nada más que hacer aquí. Vayamos a por esa medalla y luego a por la de Ciudad Endrino. ¿Sabes que es la ciudad de los domadragones? —preguntó con una amplia sonrisa, con la esperanza de encontrarse con cierto pelirrojo misterioso allí. Feraligatr se limitó a rodar los ojos mientras acompañaba a su entrenadora a la salida, la cual iba dando saltos de alegría, deseosa de hacerse con las ocho medallas por una razón más que por la que empezó su viaje.
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#7
Debo decir que es un buen re-telling de los eventos del escondite Rocket, en lugar de ya estar como un dueto establecido en Alma, aquí Lira no conoce a Lance y por lo tanto, su enamoramiento hacia éste resulta de una necesaria alianza. Da para pensar en varios escenarios que deriven.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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