Longfic- El desafío de Tess; Un viaje por Hoenn

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FranquiciaOriginal
GéneroAventuraSuperación
Resumen

Un adolescente se le presenta la oportunidad de su vida al conocer a un persona importante, este es empujado para tomar el desafío más importante hoy en día. Acompaña a Tess en un viaje por Hoenn para saber si está a la altura de la talla mundial.

#1
Ficha:

Audiencia: T-M (PG13 es lo principal pero tiene aspectos de R) 

-Uso y abuso de alcohol.
-Uso de tabaco.
-Lenguaje de moderado a agresivo.
-Temas sugestivos.
-Apuestas.

Comentarios del autor:

Remake y adaptación de la versión que hice en inglés que fue un Remake del Remake... O sea un caos con esto porque nunca me conformo. 

Actualizaciones cada vez que el cuerpo y el trabajo me lo permita, principalmente el segundo.

Este es un trabajo que desde hace años quiero terminarlo y espero que al fin lo haga con esta versión, pero bueno, que disfruten su lectura y agradezco su tiempo. Que tengan un buen día.
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#2
Capítulo 1: El empujón.
 
Primeras horas de la mañana en el escaso pueblo de Oldale, para muchos es el inicio del verano debido al intenso calor que proporcionaba los rayos del sol, pero para otros, el inicio de un viaje que marcará su vida. Hoy varios niños van en camino a conseguir su primer compañero de bolsillo. 
 
Se notaba la intensidad y la alegría de los menores al saber que, en cuestión de horas, serían oficialmente lo que se denominó, ’Entrenador Pokémon’, un título que solo unos cuantos verdaderamente lo obtienen gracias a su esfuerzo del día a día para tener domado a estas criaturas.  
 
Para muchas personas ese título es un gran paso para ser alguien en la tan peleada disputa de saber quién es el mejor, pero para otros, esto solo es un mero entretenimiento de los sábados por la noche. Entre ese porcentaje de personas, está este joven que descansaba en un banco cerca de la estación de autobuses riéndose de la ‘nueva generación’ de entrenadores, tal como los medios solían decirlo.
 
—Entrenadores Pokémon… Ser campeón de la liga, ¡Ja! — El joven tomó un bocado de su cigarro y soltó el humo. El muchacho tomó una posición para escuchar mejor a la oleada de padres y niños que esperan con emoción su primer compañero.
 
—Escucha muy bien hijo, llegar a convertirte en el campeón de esta liga es bastante difícil, pero…
 
—El cielo es el límite y tú solo puedes romperlo— El joven repitió lo que escuchó del padre del menor— Que mierda debes de ser para darle falsas esperanzas a tus hijos— El muchacho volvió a tomar un bocado del cigarro y sostuvo el humo por bastante tiempo.
 
Varios de los habitantes de la ciudad se acercaron a la estación de autobuses en espera al siguiente camión a Littleroot. Él sabe que, a la edad de diez años, por lo menos en Hoenn, pueden pedirles a sus padres una criatura de bolsillo para que empiecen a ser más responsables en sus vidas, otros los ocupan para empezar un viaje de madurez y conocer el mundo, lo bueno y lo malo de ello. Por obvias razones, el motivo que muchos chicos quieren es ser campeón de una Liga Pokémon, especialmente la que se volvió popular hace unos años.
 
El joven siguió escuchando el bullicio de las personas y escuchaba claramente las iniciales de la liga que todos esos chiquillos desean participan. ‘ALP’, leyó el joven de los labios de varios padres de familia, el adolescente recostó su espalda en la banca y dejó caer la colilla de cigarro.
 
—Supongo que lo hacen para estar tranquilos… — El joven empezó a buscar su cajetilla entre los bolsillos de su pantalón.
El aviso del conductor del transporte resonó en casi en toda la cuadra, las familias presentes no se hicieron de esperar para que se subieran en el vehículo y por fin ir al centro de Littleroot, lugar donde los chicos recogerán su primer Pokémon.
 
—Ya podré relajarme un poco más— suspiró el adolescente mientras buscaba su encendedor. Entre todos sus bolsillos, no logró encontrarlo y emitió un sonido de disgusto. Cuando se paró de su asiento, se topó con un hombre un poco más alto que él ofreciéndole la llama de su encendedor.
 
—¿Lo necesitas aún? — preguntó el hombre aun sosteniendo el encendedor, el joven colocó su cigarro en la llama para que prendiera y agradeció el gesto. — Una pregunta… ¿Ese es el camión a Littleroot o a qué ciudad va?
 
—Littleroot, el próximo sale entre media hora. —El adolescente soltó el humo del cigarro de su boca, aunque más lento de lo normal. El hombre tomó asiento a lado del chico, a lo que él le ofreció un cigarro de su cajetilla.
 
—Gracias, necesitaré algo con que pasar el tiempo— dijo el hombre al tomar el cigarro y lo colocó en su boca, prendió su encendedor para luego cubrir la llama con su mano. —¿Qué esperas muchacho?
 
—Nada en particular… solo disfruto del primer día del verano…
 
—Sin escuela ni deberes, solo el pacífico día de tantos en tus vacaciones ¿Verdad?
 
—Algo así, aunque el bullicio de los niños de hace un momento si fue algo… molesto por así decirlo— comentó el joven al dejar caer las cenizas de su cigarro.
 
—Pues es así todos los años. — agregó el hombre al hacer lo mismo que el joven— Todos van a las dependencias para pedir su Pokémon y que ya sean ‘Entrenadores Pokémon’, con todo y su licencia tramitada, qué fácil se han vuelto las cosas.
 
—Suenas como un anciano… ¿Hace cuánto que eres Entrenador?
 
—Tengo 24 para ser francos y empecé hace 4 años más o menos, quien los cuenta… —El hombre colocó el cigarro en su boca para dar una buena aspirada al cigarro, sostuvo el humo y lo soltó con tranquilidad— ¿Y tú qué? ¿Hace cuánto que eres como esos niños?
 
—No, no quiero un Pokémon, para qué si tengo suficiente conmigo mismo…
 
—Nunca es tarde joven… ¿Cuál es tu nombre?
 
—Tess, me llamo Tess.
 
El hombre agradeció la respuesta del joven, al estrechar su mano con la del adolescente, se dedicó a observarlo de pies a cabeza. El chico es de tez moreno claro, su estatura es promedio para la edad que aparenta, su cabello castaño completamente desordenado era cubierto por un visor que cubría lo necesario de los rayos del sol. El joven portaba un chaleco anaranjado que no aparenta ser caluroso, debajo de ella una playera blanca con una imagen distorsionada de lo que sería una pintura de un artista renacentista. Sus pantalones de mezclilla desgastados y sus tenis deportivos también aparentan sus años encima.
 
—Oye Tess ¿Qué planes tienes en un futuro? ¿A qué te quieres dedicar o qué anhelas? — preguntó el hombre al dejar caer la colilla del cigarro.
 
—Salir de aquí y dejar todo, pero se me es imposible, tengo cosas más importantes que atender aquí que ese sueño lo dejé hace tiempo. — contestó el joven a estirar sus brazos y bostezar.
 
—Puede ser un gran motivo o tú mismo te estás impidiendo ese sueño, sabes que el cielo es el límite y…
 
—No digas esas patrañas, me dan asco… — interrumpió Tess con un tono más agresivo— Ese tipo de frases son para dar falsas esperanzas a aquellos ilusos que creen que pueden con todo, pero el mundo te devora enseguida— El joven chasqueó los dedos para rematar lo que dijo.
 
—Parece que hablas por experiencia… Te propongo algo— El hombre le dio una palmada en la espalda de Tess— Acompáñame a Littleroot, tengo unas cosas que hacer ahí y me caería bien una mano ahí.
 
—Mi mamá me enseñó que no debo subirme con extraños— comentó de forma burlona— Solo hemos compartido un cigarro y un encendedor, pero no significa que seamos besties.
 
—Buen punto, no te he dicho mi nombre— El hombre se levantó de la banca y estiró su mano— Mi nombre es Joseph Lowell, investigador y actual campeón de la Liga Pokémon de la Asociación de la Liga Pokémon.
 
Tess se quedó callado por unos segundos y miró de pies a cabeza al hombre que se decía llamar el actual campeón. De altura un poco más alto que del promedio, su tono de piel es clara y su cabello negro es lo suficientemente largo para tenerlo amarrado con una pequeña cola de caballo. Algo que captó su atención fue la vestimenta, con un traje gris cruzado de dos botones abrochados, que por debajo se aprecia una camisa formal blanca con una corbata negra.
 
El juego de pantalón gris y zapatos negros bien boleados resaltan el porte elegante de este investigador, además de que su Homburg grisácea lo hace ver mayor de lo que aparenta. Sobre todo, el único detalle que hace creer a cualquiera que esta persona sea el campeón de la Liga son los rasgos asiático-europeo en su rostro.
 
—Wow…— suspiró el joven al apartar la mirada— ¿Qué hace el Campeón Rechazado en esta ciudad? Aquí ni en Littleroot hay algo de interés…
 
— Pasarán los años y no podré quitarme ese sobrenombre…— El campeón bajó un poco su Homburg para disimular el sonrojo de la vergüenza— Vengo a saldar un favor al Profesor Birch, él me guio al inicio de mi investigación y ahora quiere que le eche una mano para entregar los Pokémon a la ‘nueva generación’. Por eso pedí tu ayuda, dos hombres no podrán contra un ejército de niños, pero con tres… sobreviviremos. No te preocupes, te recompensaré con algo.
 
—Una oferta difícil de negar señor Lowell, pero me has convencido… señor investigador Lowell.
 
—Dime Joseph, no hay necesidad de tanta formalidad ¿cuántos años nos diferencian? ¿seis u ocho? Acompáñame, el auto lo dejé estacionado cerca de la estación.
 
Ambos hombres se dirigieron al lugar indicado, Joseph invitó al joven que tomara asiento en donde más le gustase. El investigador prendió su GPS y un Pokémon de piedra con nariz roja apareció haciendo un saludo con lo que parece ser su mano. Ese Pokémon se colocó en la esquina del dispositivo para ser un compás, la cual la nariz apuntaba al norte.
 
Una voz salió del dispositivo dando las indicaciones necesarias para llegar a Littleroot, el investigador siguió todas las instrucciones al pie de la letra. El viaje es de alrededor de dos horas, y en lo que llevaban de viaje se hizo tranquilo, aunque la música que colocó Joseph no era del gusto del adolescente, no puede negar que tarareó una que otra al ritmo del campeón cantando.
 
—Sabía que la conocías muchacho, por lo menos hay gente que reconozca las clásicas…— comentó Joseph al bajar el volumen del estéreo. El dispositivo GPS señaló que a la siguiente salida da camino a Littleroot— Ya casi llegamos muchacho, prepara tu mejor sonrisa, porque esta generación de padres es algo delicada…
 
Al tomar la salida indicada, pasaron unos cuantos metros para que lograran ver el letrero de bienvenida a Littleroot. El joven tenía varios años que no visitaba esta ciudad, a pesar de los años, el lugar mantenía el ambiente cálido y agradable, los frondosos árboles que rodean la ciudad y varios Pokémon de tipo insecto en los troncos logran captar esa esencia que enamora a cualquier turista.
 
Joseph siguió el camino que le indicaba el dispositivo y con facilidad llegó a un edificio de un solo piso, no obstante, era bastante amplio, casi abarcaba media cuadra y se veía que abarca más hacia al fondo, lo cual sorprendió al joven por ver tal magnitud de edificio.
 
—Como te dije, sonrisa en alto y esperemos lo mejor— dijo Joseph al apagar el automóvil. Se bajó del carro para estirar el cuerpo con el fin de relajarse, el joven se bajó del transporte e hizo lo mismo pero la diferencia radica en la sonrisa falsa que desprendía Tess.
 
El campeón se encaminó hacia la entrada principal y este fue sorprendido por una multitud de personas afuera del edificio, la mirada enojada y penetrante logró intimidar al investigador. De manera rápida repuso su compostura para ir a preguntar a una de las personas presentes el motivo del enojo.
 
Tess se quedó muy atrás de la muchedumbre, ver tanta gente reunida no era lo suyo, pero las indicaciones de Joseph eran muy claras, él tenía que mantener una sonrisa en el rostro y entendió el por qué, en cualquier momento de debilidad, ellos te devorarán enseguida.
 
Joseph se rascó la parte trasera de la nuca y no tenía remedio para la situación presente, sacó su móvil para llamar al encargado del lugar. Tras varios tonos, la llamada fue transferida a buzón de voz, algo que disgustó al investigador.
 
—¿Por qué de todos los días tenía que ser este? — susurró el investigador para sí al frotarse el rostro. — Por favor reúnanse todos, no estorben la calle tengo algo que decir a todos.
 
La multitud volteó a ver al campeón y muchos sonrieron de oreja a oreja al ver el mismísimo ganador del último torneo realizado por la ALP. Por obvias razones todos hicieron caso y el ruido provocado por ellos poco a poco disminuía. Al ver que todos le habían hecho caso, Joseph se abrió camino al centro para que todos tuvieran la oportunidad de verlo y que sea parejo para todos.
 
—Voy a tratar de ser lo más breve niños…
 
El investigador eligió un dispositivo color blanco con franjas rojas en medio. Tocó el centro para hacer que este se hiciera más grande y así lanzarlo al aire. Tess conocía algunos de los Pokémon de Joseph, por lo que estaba entusiasmado para ver a Typhlosion o a Staraptor. Ya cuando iba de caída el dispositivo, este se abrió y materializó una figura humanoide desconocida por el joven, pero para los niños presentes era ver a una estrella en persona.
 
Casi de la misma estatura del joven, un vestido blanco predomina la criatura, aunque el cuerno rojo en el pecho es lo que llama más la atención. Lo que parece ser su cabello color verde claro cubría un lado del rostro de la criatura, esa parte descubierta resaltaba el color rojo brillante de los ojos de la criatura. Algo que notó el joven, fue ver un collar metálico con una gema brillante en medio.
 
—Hola niños, un gusto conocerlos— habló la criatura con una voz femenina, ella realizó el saludo de reina y una sonrisa se presentó en su rostro. Esto era inaudito para los niños, ellos no habían escuchado un Pokémon hablar como humano, por lo que los gritos de adulación no se hicieron esperar, algo que la criatura hizo que se sintiera superior y empezó a reírse como toda una doncella.
 
—Me permites terminar ¿Quieres? — dijo Joseph a regañadientes, pero con una sonrisa para evitar malentendidos en el público, a lo que la criatura retrocedió unos cuantos pasos—Saga, darte ese aparato es uno de mis grandes errores en estos años.
 
—Bah… haz las cosas aburridas…— respondió la Pokémon con telepatía hacia su entrenador. Cuando el investigador llamó la atención de los presentes, él de nuevo tomó el centro.
 
—El mundo está rodeado de criaturas como ella, todos tienen una función en el planeta y como nosotros somos ayudados por ellos, es nuestro deber ayudarlos cuando se les necesite. Aunque hay gente que los usa para diferentes cosas, aquí mi amigo Tess es un claro ejemplo.
 
Joseph da un paso a su derecha para dejarle espacio para que entrara Tess, algo que hizo quedar en shock al adolescente, la mirada del público hacia el joven era muy fuerte, negarse sería echarse la soga al cuello, por lo que no tuvo alternativa más que entrar al centro. Con la sonrisa nerviosa saludó a los presentes, pero con un tono serio para que no denotara el pánico escénico.
 
—Él es un ‘Entrenador Pokémon’, son aquellas personas que buscan la gloria mediante combates a nivel global, y como ustedes saben chicos… Este año el campeonato de la Asociación tendrá como sede aquí en Hoenn y mi amigo buscará el título este año— El investigador se colocó en postura desafiante y preparó su garganta para hablar un poco más serio— Como él niños, ustedes pueden romper el límite del cielo, porque solamente ustedes deciden cuánto esfuerzo necesitan dar, el esfuerzo para escribir su historia en este mundo.
 
Los presentes se sorprendieron de las palabras del actual campeón y aplaudieron el pequeño discurso para alentar a la ‘nueva generación’ de ‘Entrenadores’. Ese discurso resonó en la mente del adolescente, volvió a decir lo de ‘el cielo es el límite’ pero algo distinto hubo en esas palabras.
 
Recordó palabra tras palabra, entre esas memorias recientes se le vino lo que Tess le comentó cuando estaban en la parada de autobuses. Tal vez esa frase no solamente sirve para dar falsas esperanzas, si no para alentar a cualquiera, sobre todo con esa tonalidad de voz. El joven pensó que a veces la gente necesita darse un poco de fe y esperanzas para lograr un cometido, tal vez esa fue la razón por la cual Joseph quiso traerlo hasta aquí, para darle una pequeña lección, aunque le duela admitirlo, él tiene la razón.
 
—Niños, tener un Pokémon es una experiencia grata y emocionante, cuídenlos como si fueran alguien más de la familia, ¿Está claro? —Los pequeños presentes gritaron al unísono.
 
El campeón agradeció el tiempo brindado y cuando apenas relajó su cuerpo, varios padres de familia lo rodearon para hacerle preguntas relacionadas al cuidado de las criaturas. Mientras eso ocurría, Tess se apartó del camino, él sabe que no puede responder a todas esas preguntas, pero esa preocupación le cayó encima al ver como una pequeña niña le agarró de la mano.
 
—Disculpe señor— la pequeña llamó al joven jalándole la mano con fuerza, aunque el dolor de la palabra le perjudicó más— ¿Usted será el nuevo campeón?
 
Tess se quedó escéptico ante esa pregunta, no sabe nada de los Pokémon más que lo básico gracias a los documentales de la televisión, se preguntó cómo él iba a ser el campeón si ni siquiera tiene un Pokémon. Aunque la sonrisa tierna e inocente de la niña, confía en él y apenas lo conocía. El joven se agachó para estar a la altura de la pequeña para sonreírle con confianza.
 
—Créelo pequeña— Tess le guiñó el ojo y le dio su meñique para hacerlo una promesa. Joseph vio cómo la niña aceptó la promesa de meñique, se limitó a sonreír y ver cómo el joven sonreía con entusiasmo, aunque sabe que necesita otro empujón para hacer esa promesa diminuta en una realidad sorprendente.
 
No pasó mucho tiempo para que el dueño del laboratorio se hiciera presente, llegó pidiendo disculpas mientras pedía permiso para poder abrir el lugar. Al toparse con Joseph y Tess, este les agradeció al haber entretenido a la audiencia. Antes de que metiera la llave dentro del cerrojo, la persona encargada pidió que los niños se formaran conforme una lista que llevaba consigo, lista que entregó a los ahora asistentes por obligación. Tess miró la lista y se sorprendió de ver la cuantiosa cantidad de niños.
 
Antes de que el joven realizara una pregunta, se fijó en el dueño del laboratorio. Un hombre que claramente pasó sobre los treinta, su cuerpo robusto era algo raro en una comunidad de investigadores, su cabello castaño está bien cuidado para lo que es su atuendo, su bata blanca está desabrochada y debajo de ella una playera azul oscura lisa, las bermudas verde crema hacían juego, para variar, las sandalias que traía puesto. Esta imagen arruinó el concepto que tenía sobre los investigadores, sobre todo al ver el atuendo de Joseph.
 
El joven solamente suspiró y empezó a llamar a los niños presentes para que hicieran una fila, leyó cuidadosamente el procedimiento, en el cual se tenía que entregar el Pokémon junto con un manual y además de la licencia de ‘Entrenador’. Para él esto es nuevo, para el joven siempre fue el ‘Ten 10 años, ten esta cosa, lárgate’, pero ahora todo es tan meticuloso y que todo se acomode al sistema es complicado para él.
 
Tess aprovechó a observar la licencia de ‘Entrenador al ver cómo unos padres de familia se le acercaron para hacerle preguntas, el joven a duras penas logró responder algunas, pero en otras se limitó a decir ‘detalles minúsculos, en el manual que le di a su hijo’. Esa licencia viene con un logo de la famosa ALP, quien parece ser la encargada de organizar todo este desmane, pero había muchas preguntas que le quedaban confusas, que ojalá, Joseph le pudiese responder.
 
Varias horas pasaron y el último niño recibió su criatura de bolsillo para que al fin se pudiese declarar ‘Entrenador’. Tess tomó asiento en una de las sillas que estaba cerca de la entrada principal y soltó un suspiro frustrado que se podía escuchar en toda la cuadra. Acto que no impresionó a los investigadores, al contrario, el joven expresó lo que ellos sentían en ese momento.
 
—Dios… ¿Qué le dan de comer a estos niños? — El joven volvió a dar un suspiro frustrado.
 
—Pero no hemos terminado— comentó Joseph al acercarse al encargado de la oficina para pedirle prestado la PC— Quieras o no, te tengo que recompensar por la ayuda masiva que nos brindaste hoy.
 
El campeón colocó dentro de la computadora su licencia y el monitor proyectó el logo de la ALP, la cual Tess vio con detenimiento. Es similar a la que se presentó en Unova hace algunos años, pero este se diferencia al tener una corona de laurel dorada y dos estrellas debajo de la corona, el joven asumió que hace ilusión a la cantidad de eventos principales realizados.
 
—Ten, todo tuyo.
 
El investigador se acercó al adolescente para hacerle entrega de lo que parece ser el famoso dispositivo de captura, aunque este tiene un color diferente al que él conocía o el que Joseph tiene en su Pokémon que presentó hace unas horas. De color negro de la mitad para arriba con una franja roja en medio, la mitad para abajo es blanco con franjas rojas a los costados.


La mirada de Joseph indicada que el joven debía abrir la Pokéball, bajo esa pequeña presión decidió tocar el botón de en medio para hacer grande el dispositivo y liberar la criatura que tenía dentro.
 
Al materializarse el Pokémon, la figura de lo que sería una hormiga anaranjada apareció frente a él, con una cabeza bastante grande con su zigzagueante boca puede intimidar a cualquiera, pero parece que no es así, la criatura parece actuar de manera dócil, amigable y curioso, ya que, en vez de ver a los presentes, se dirigió a las máquinas para intentar morderlo, algo que el nuevo dueño lo detuvo al sostenerlo en sus manos.
 
—Lo he visto en un documental acerca de los desiertos de aquí en Hoenn, pero no ubico su nombre… es con T ¿Verdad? — preguntó el joven al ver detenidamente a la criatura.
 
—Su nombre es Trapinch, joven…— El hombre se quedó en silencio unos segundos— Vaya… te puse a trabajar y ni siquiera pregunté tu nombre y mucho menos presentarme— El encargado del laboratorio se acercó para estirar su mano derecha— Mi nombre es Birch, te agradezco de nuevo por haberme ayudado, de hecho, permíteme un segundo.
 
El profesor se dirigió a la parte trasera de su laboratorio y estuvo ahí durante varios minutos e hizo preocupar a los presentes, ya que se escuchaban cajas caerse, uno que otro objeto metálico o en el peor de los casos, quejidos del encargado. Ya cuando regresó, tanto como Joseph como Tess alzaron una ceja de ver cómo el profesor estaba cubierto de polvo, pero lo que llamó la atención al joven, fue ver una cápsula con tres Pokéball dentro.
 
—Te pienso recompensar como lo hizo Joseph contigo— El profesor dejó la cápsula y apretó el botón para abrirlo. —Verás, desde que la Asociación se forjó hace un poco más de un lustro, el proceso de selección de Pokémon cambió bastante como ya lo notaste. Ahora hay un registro muy meticuloso.
 
—Supongo que tiene como objetivo regular cada posible integrante para su torneo…
 
—Así es, pero bueno, contigo va a ser a la antigua.
 
El Profesor Birch abrió los tres dispositivos de captura para materializar a las criaturas que estaban dentro. El primero fue un Pokémon lagartija de color verde y en su panza color rojiza, la cola de la criatura tiene un color verde más oscuro. El Pokémon tenía una postura orgullosa y su rostro denotaba que se sentía la gran cosa a pesar de ser una criatura para los nuevos entrenadores.
 
El segundo Pokémon es una criatura que se parece a la de un cochino color anaranjado, pero debajo de lo que sería su cintura es de color negro, aunque parece que forma un atuendo de luchador, sobre todo que la mancha negra que cubre su rostro forma una máscara. A diferencia del otro Pokémon, este dormía y parecía que no le molestaba el ruido de la lagartija.
 
Por último, la criatura tiene forma de un pingüino color azul cielo en su cuerpo y en su rostro predomina más el azul fuerte. En la parte superior de su pecho se puede apreciar unos puntos blancos. Este Pokémon veía a sus alrededores posiblemente preguntándose ‘¿Qué hago aquí?’.
 
—Estas criaturas llegaron a mí debido a un descuido de la Asociación o que los que se habían registrado nunca llegaron por ellos, así que… que mejor que dártelo a ti. — añadió el profesor cuando se alejó de la mesa para darle espacio al joven, pero para sorpresa del dueño del lugar fue ver a Tess ya sosteniendo a un Pokémon.
 
—Te ves tan perdido al igual que yo, a lo mejor nos estamos haciendo la misma pregunta… ¿Qué mierdas hago aquí?
El adolescente se quedó mirando a la criatura por un rato más hasta que se dio cuenta de que sus mayores lo andaban observando. Sostuvo la criatura en sus manos y se acercó al profesor para reclamar al pingüino como el regalo que le fue prometido. El joven agradeció el gesto brindado por los dos y decide regresar a sus criaturas a su respectivo dispositivo.
 
—Sabes Tess, pareces un chiquillo— comentó Joseph al darle unas palmadas en la espalda del joven. — Un Trapinch y un Piplup son una pareja bastante rara, pero funcional para el torneo en el que vas a participar.
 
—Espera ¿Qué? — El joven se quedó en silencio unos segundos hasta que captó el mensaje— Viejo, no… Yo no voy a participar en el torneo ni de loco… Ni siquiera sé nada de combate Pokémon ni de…
 
—Si jugaste Pokémon Stadium ya sabes lo básico— interrumpió el campeón con una sonrisa burlona— Además ¿Qué es lo que impide salir a desafiar al mundo?
 
—Que no tengo experiencia en el mundo real… Esto está afuera de mis límites.
 
—Y los límites se crearon para romperlos— añadió el Profesor Birch al acercarse a la plática— Un Pokémon cambia la vida de cualquiera, pero obviamente sabiéndola usar. Que no te intimide eso, todos empezamos con cero conocimientos y cada uno aprende de diferentes formas.
 
—Y… ¿Los gastos de mis viajes? ¿Cómo sabré si estoy tomando la dirección correcta hacia la siguiente ciudad? — preguntó el joven con miedo.
 
—¡Eso es lo divertido de una aventura! — exclamó Joseph con alegría— Entiendo que sea difícil, pero este será un gran cambio para tu vida.
 
—Yo nunca pedí un cambió de mi vida, estoy bien como estoy— dijo Tess más calmado, tomó un bocado de aire para luego suspirar con lentitud y dirigirse a la puerta principal— Agradezco esto, pero…
 
—Salir de aquí y dejar todo… ¿Eso no fue lo que dijiste cuando nos conocimos? — El campeón detuvo al joven con esas palabras.
 
Tess se quedó mirando la puerta sosteniendo la manija, esa frase que le dijo hace unas horas resonó muy fuerte en su mente. En cierta parte Joseph tenía razón, dejar Oldale es su mayor sueño, pero no sabría cuantificar los problemas que surgirían si toma este desafío o no. El adolescente abrió la puerta y se salió sin decir nada, el silencio llegó a la sala del laboratorio.
 
—Bueno Profesor… ¿No tendrás esa bebida que la otra vez me diste? Tengo antojo de tomar uno desde que llegué aquí a Hoenn. — Joseph acabó con el silencio incomodo al tomar asiento cerca de la mesa donde yacían las demás Pokéballs.
 
—¿No piensas detenerlo? — preguntó consternado Birch.
 
—Es un adolescente, hay que darle tiempo y espacio, tú muy bien lo sabes ¿Verdad?
 
—Eso no lo puedo negar…— El profesor se rascó la cabeza y le pidió a Joseph que esperara unos momentos en lo que le traía lo que el investigador le había pedido.
 
En lo que los adultos aprovecharon para actualizarse, Tess reposaba su espalda en la pared, el joven cerró sus ojos y empezó a listar las cosas en la que le beneficiase tomar este viaje, quiso tener una balanza para que no cometiera ninguna estupidez. El joven empezó a escuchar a sus alrededores, el sonido de las hojas de los árboles que chocaban con el viento, el llamado de unos Pokémon insecto para recordar que ya empezó el verano. Todo estaba en calma, justo que necesitaba el joven.
 
Al cabo de una media hora el joven regresó y vio cómo sus mayores estaban platicando al fondo del laboratorio, él no quiso interrumpir, así que agarró una silla para esperar que a los adultos terminasen de hablar. Pero su curiosidad era mucho, por lo que poco a poco se acercaba con la silla para enterarse de qué hablarían dos investigadores.
 
—Joseph, tu investigación es bastante interesante a mi punto de vista, y me sigue sorprendiendo de cómo es posible que un Pidove haga ver a un ciego— comentó el profesor al dejar su bebida en la mesa— Si ambos sabemos que los Pidove olvidan todo para la mañana siguiente y siguen su vida tal cual, esto es obra de… cómo se llama… ¿Soul Bonding?
 
Soul Bonding, Soul Trigger, Seventh Sense, llámalo como tú quieras, pero esto es una mezcla entre el refuerzo y mi investigación. — Joseph dejó su bebida en la mesa y soltó un suspiro de alegría— Como ambos sabemos, el refuerzo es algo con lo que cualquier Pokémon se puede hacer gracias a la recompensa y o castigo, este aprenderá qué debe de hacer ante ciertas situaciones, en caso de mi chico Fernando, él logró que su Pokémon aprendiera a realizar actividades sencillas antes de que su entrenador se levantase en la mañana. Ahora con lo que ‘puede ver’, entra el Soul… thingy, Fernando no ve cómo nosotros, pero con la ayuda de su Pokémon, puede percibir sus alrededores, él me explicó que puede ‘ver’ como unas líneas rojas, haciendo que se guíe su día a día en base a las líneas rojas.
 
Esa plática resultó interesante para el adolescente, obviamente hay cosas que hay que no entiende y que hay detalles que se deben pulir, es por eso que no se ha hablado mucho de eso en la televisión, pero captó más su atención la conexión Entrenador-Pokémon, eso es lo que define si esto del ‘Soul Bonding’ resulta ser algo diferencial entre una personal normal y alguien que lo ocupe para el combate, que supuestamente eso es lo que investiga Joseph, el uso de este fenómeno para el combate Pokémon.
 
—Oh… ahí estás… ¿Todo bien? — preguntó el campeón ofreciéndole la bebida que tanto le gusta a Joseph, pero es detenido por el Profesor argumentando que es una bebida alcohólica. — Lo conocí fumando, es obvio que sabe tomar el muchacho.
 
—Sí tomo, pero como también fumo, decidí optar por este, mínimo no quiero matar mi cuerpo tan rápido.
 
—Tú muy bien, no seas como yo— concluyó Joseph al tomar de su bebida. — Lo que me importa ¿Tomaste una decisión?
 
—No… necesito más tiempo para decidir…
 
—Vale, podrás decidir en el transcurso del viaje de regreso, no quiero manejar de noche, así que es mejor que ya partamos— Joseph se levantó del asiento y agradeció la hospitalidad del profesor, sobre todo, agradeció la reja de la dichosa bebida que tanto le gusta al campeón.
 
Ambos se dirigieron al lugar donde dejaron estacionado el carro y fueron acompañados del Profesor para despedirse como es debido. Después de un fuerte apretón de mano para decirse un ‘hasta luego’, el campeón prendió de nuevo el GPS, él ordenó que se tomara el camino más rápido para llegar a Oldale antes de que fuera muy de noche.
 
El camino de regreso fue tranquilo, poco a poco la luna se hacía presente en la carretera. Nadie se dirigió la palabra en las casi dos horas de viaje, Joseph sabe muy bien que le dio el empujón que necesitaba para que tomara la iniciativa, pero la última decisión la tiene el joven.
 
De vez en cuando volteó a ver a Tess para ver cómo estaba, en todo el viaje fue igual, mirando por la ventana suspirando una que otra vez. Joseph se preguntó si lo que hizo le dio mucha carga al joven, se sintió mal, pero mantuvo su decisión de ayudarlo en lo que pudiese.
 
—Mira Tess…—Joseph irrumpió el silencio al ver el letrero de bienvenida a Oldale— Si no quieres tomar el desafío, está bien, cualquier decisión que tomes es buena, pero escúchame— siguió hablando con un tono amigable manteniendo su mirada en la carretera—Cuando de una forma u otra empieces a culpar a todos por tus fracasos… Recuerda que desechaste una oportunidad única en tu vida, así que no tendrías el derecho de culpar a gente que no tiene nada que ver… Fue tu decisión y solamente tuya, nadie te dijo ‘no lo hagas’, pero sé que hay más motivos personales en lo que no pienso entrometerme…
 
Tess se mantuvo en silencio en esa pequeña plática y odió admitirlo, pero Joseph tiene razón, se le está presentando una oportunidad única, pero se pregunta del por qué no lo acepta, cualquiera diría sí de inmediato. Aunque sabe muy por dentro que es el miedo del mundo afuera de su pueblo, él es un ranchero, qué va a saber un pueblerino del mundo tan inmenso que lo rodea.
 
Al llegar a Oldale, Joseph se estacionó cerca del hostal donde se está hospedando, como el joven sabe, al campeón no le gusta viajar de noche por lo que tendrá que esperar hasta mañana para viajar a la siguiente ciudad. Tess se despidió del investigador, no obstante, el campeón lo detuvo al agarrarlo del hombro, el joven no se molestó en voltear a verlo.
 
—Si realmente quieres irte de aquí, te estaré esperando en el Centro Pokémon a las diez de la mañana…— Joseph soltó el hombro del adolescente para entrar al hostal. Tess tomó un gran bocado de aire y lo soltó con lentitud, decidió voltear a verlo. aunque el campeón ya no estaba. El joven ya no quiso perder más tiempo y se encaminó a su hogar.
 
Al llegar a su casa, lo primero que vio fue a su madre acostada en el sofá completamente dormida, ni el ruido de la puerta, ni de las llaves y ni siquiera las cosas que botó por accidente lograron despertarla.
 
—Por todos los cielos…— El joven entró a su habitación y buscó una sábana para cubrir a su mamá.
 
Aquí fue cuando se dio cuenta de un gran motivo por el cual no puede tomar el desafío, su madre. Se quedó mirando a la mujer que lo ha cuidado por varios años descansar plácidamente, aunque se le nota el cansancio en su rostro.
 
El joven se sentó cerca del comedor y empezó a meditar si esta oportunidad única en su vida valdría la pena. Vio todas las posibilidades, vio qué necesitaba económicamente, tuvo que poner todo en la mesa, incluida su madre.
 
Varias horas pasaron y Tess se le veía cansado, pero aún con la duda, no sabe qué decisión tomar, nunca pensó que salir de casa sería tan difícil bajo estas circunstancias, el sueño le ganó y se fue a su cuarto a descansar y seguir meditando sobre la decisión más importante en su vida.
 
La mañana llegó sin ningún inconveniente, Tess se levantó de su cama y lo primero que hizo fue ver la hora en su móvil, al darse cuenta de que eran las 8:30 de la mañana, este saltó de la cama y se fue a la cocina. Todas las mañanas a las 8:40 su madre desayuna para ir a su primer trabajo y él se estaba mortificando por lo tarde que es.
 
Al llegar a la cocina lo primero que notó fue ver una carta pegada en el refrigerador, el joven se sorprendió al ver que era la letra de su madre, la tomó y fue a su cuarto para preguntarle del por qué dejó eso. Tocó la puerta y nadie respondió, el joven advirtió de que iba a entrar, para sorpresa del adolescente fue ver que no había nadie. Tess vio de nuevo la carta y este fue el momento que decidió abrirla
 
Hijo mío:
Te escuché hablar de este supuesto viaje que planteas hacer, fui de atrevida a tu cuarto y me di cuenta de que ya tienes Pokémon contigo, ¡Me sorprendiste demasiado! Nunca habías querido tener uno y me echo la culpa, tampoco fui una persona muy apegada a ellos.
 
Tess, este desafío que te propones es lo mejor que puedes hacer, es la oportunidad de que conozcas el mundo, de que salgas y hagas el mundo tuyo, toma esta oportunidad que Yo nunca tuve. Sé que podrás llegar lejos.
 
Te quiere; Mamá.
PD: Tu padre me habló en la mañana y hablamos acerca de esto, tienes el permiso de ambos, no te preocupes por mí, sé cuidarme sola. En el cajón donde guardo las fotos hay una caja con dinero, úsalo para tu viaje.
 
El joven se cubrió los ojos y empezó a reírse para evitar soltar lágrimas. Tess agradeció el apoyo de ambos y se dirigió a su cuarto para empezar hacer maleta, buscó unos materiales de costura para hacer modificaciones en su ropa de viaje. Al tener todo lo necesario en orden tomó las llaves de su casa y miró su hogar.
 
—Esto era el empujón que necesitaba ¿Verdad? — dijo el joven al colocar sus dos compañeros dentro de su chaleco. Tess sacó sus audífonos y se dirigió al Centro Pokémon dando pasos firmes, este siendo su primer paso a una nueva vida.
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#3
Tess no es alguien de esperanzas, aunque me pregunto qué le llevó a tener esa mentalidad.

Ahora está tomando un nuevo camino gracias al apoyo de Joseph. Veamos cómo le irá.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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