Índice - El Recuerdo de un Ladrón
#1
Mostrar Índice
1° "Un inesperado cruce de caminos"
2° "La llegada a Casa"
3° "Un día intenso"
4° "Un día lluvioso"
5º "Hallazgos Sosegados"
6º "El Concurso"
7º "La Estatua de Ciudad Vetusta"
8º "Una Noche Estrellada"
9° "El Hada Veraz"
10° "La entrega"
11° "Calma antes de la Tormenta"
12° "Revelaciones"
13° "Nuevo Comienzo, Viejo Mundo"
14° "Los Encargados de los Kecleon"


Mostrar Personajes
Skugge:
 
Edad:
21 años

Apariencia:
Es un muchacho de pelo negro, este está muy despeinado casi siempre, lleva gafas para poder ver de lejos sobre sus ojos marrones.
Viste una bata de laboratorio algo peculiar y unas botas altas.

Personalidad:
Prefiere la soledad, aunque si está con gente que le agrade eso cambiará rápidamente, es bastante pensativo y reservado, aunque eso no le impide tener sus momentos de humor.

Sprite:
[Imagen: view?usp=drivesdk]​​​​

Chimchar:
​​​​​
Nivel:
5

Edad:
7 años
 aproximadamente.
 
Apariencia:
Es un Pokémon de tipo fuego bastante energético, se trata de un pequeño simio que habita en la región de Sinnoh.
Es uno de los posibles 3 iniciales de esta región.
 
Personalidad:
Es bastante curioso, y sociable con otros Pokémon cuando los conoce mejor.
Por otro lado, desconfía de los científicos e investigadores Pokémon.
 
Capitulo 1

"Un inesperado cruce de caminos"

Una melodía inunda el lugar, es la música del profesor Pokemon que comienza a sonar.

Se aproxima la silueta de lo que parece ser el mayor investigador de la región, aunque hay algo que no te cuadra.

¿No es demasiado joven para serlo?

El muchacho se detiene delante de ti y comienza a hablarte con un tono tranquilo.


???: ¡Hey! ¡Hola! Bienvenido, estás en la región de Sinnoh.

¿Oh? ¿Esperabas al profesor Serbal?
Bueno, está ocupado buscando datos de unos Pokémon en el norte de la región.
Pero no te preocupes, yo puedo presentarte la región.

Deja de hablar un momento y este recuerda algo.

???: ¡Es verdad! Si aún no me he presentado, soy un desastre, perdóname, me llamo Skugge y soy uno de los ayudantes del profesor Serbal.

Skugge: Pues como te dije antes, estás en la región de Sinnoh, una región llena de misterio y misticismo, aunque también cuenta con zonas donde abunda la tecnología como la famosa ciudad Jubileo que está cerca de aquí.

Estás en una región muy diversa, hay muchos Pokémon por doquier y también tienes muchas cosas que hacer, desde combates, concursos, criar Pokémon…

Realmente hay de todo aquí, pero no quiero quitarte el gusto de que descubras las fantásticas cualidades de esta región, así que dejaré que descubras por tu propia experiencia como es.

Una vez terminada la presentación de la región… ¿Te importaría decirme cómo te llamas? Es para hacer una estadística sobre la demografía de aquí.
 
Decides decirle tu nombre al ayudante del profesor.
 
Skugge: Vaya, es un nombre muy bonito.
Ya para terminar con la estadística, dime:

¿Eres un chico o una chica?

No es que no vea lo que eres, para algo tengo estas gafas, solo que… ya sabes, cosas de estadística.
 
Una vez se lo has dicho, el ayudante del profesor se despide de ti.
 

Skugge: Bueno, siento mucho no poder hacerte de guía pero debo ocuparme de unos asuntos.
 
El chico te da un ligero apretón de manos y se despide.
 
Skugge: Por cierto, recuerda ir al laboratorio del profesor sobre las cuatro o cinco del mediodía, pues el profesor llegará tarde y estimo que llegará sobre esa hora.
 
Ves como el ayudante del profesor se aleja caminando.
 
Unos minutos después podemos centrarnos en el verdadero protagonista de la historia, que por supuesto es Skugge, mientras guardaba un pequeño altavoz en su bolsillo.
 
Skugge: Me encanta como ha salido todo, creo que podría ser actor y todo.
Y con ayuda de la música se lo creyó completamente. -Sonrió un momento para después apresurarse en ver su botín- Bien, veamos que tenemos aquí.

Skugge observó el dinero que había robado a la persona recién llegada a la región.
 
Skugge: Bueno, no es mucho pero por lo menos podré conseguir algo, se acerca el invierno así que creo que vendrá bien tener una manta por si el frío viene fuerte esta vez.
 
El chico comenzó a caminar en dirección a pueblo Arena en busca de una tienda, aunque de camino a ese destino, observó a lo lejos como un Pokémon se escondió tras unos arbustos cercanos.
 
Skugge: ¿Eh? Quizás haya huido de algo… y si es la policía de la región estoy jodido, bueno sólo tomé prestado algo de dinero, pero no quiero que me molesten con sus linternitas ni sus placas, y menos que me quiten el dinero que tan honradamente he robado, así que supongo que nunca está de más asegurarse.
 
Se acercó al Pokémon y de la forma más discreta posible, le preguntó.
 

Skugge: Ey tu, hola… eh ¿Hay Mankeys en la costa?
 
El Pokémon miró a Skugge, con una expresión dudosa, aunque rápidamente esta pasó a un gesto de terror, y tras unos momentos habló bastante agitado.
 
Pokémon: Eh… ¡Ah! ¡Eres uno de esos locos del laboratorio! Pues… ¡No conseguirás atraparme! Quiero ser un Pokémon libre ¡y no vas a impedírmelo!
 
Skugge: Ah, no te preocupes, no tengo nada que ver con esos de pueblo Arena.
Tampoco es que quiera un Pokémon, y mucho menos quiero ser un entrenador, así que si quieres ser libre, por mi adelante.
 
Pokemon: Pe-pero... ¡Si  vas vestido igual! No me intentes engañar.

Skugge: Oye ¿Qué tiene de malo llevar esto? Además, no sabes lo poco que me molestan los pesados de los entrenadores.
Cuando me ven con esta bata, se creen que estoy haciendo un trabajo de investigación y me dejan tranquilo.

Pokemon: ¿De verdad me juras que no eres uno de ellos?

Skugge: Bueno, no tengo porque, pero si te quedas mas tranquilo… Te juro que si te estoy mintiendo eh… no sé. -Pensó en algo- Que me pise un Garchomp ahora mismo.

Pokemon: Bueno, no sé que es eso pero… de acuerdo, además si me está mintiendo siempre podré escapar.

Skugge: Exactamente.

Pokemon: ¡Ah! ¿¡Lo he dicho en voz alta!?

Skugge: Si, lo has dicho, pero de verdad, no te preocupes que no te miento y por favor, habla mas bajo.
Por cierto ¿Puedo verte?
Se que tienes miedo y es normal, pero de verdad, no te voy a hacer daño y tengo curiosidad por ver que eres.
 
Pokemon: De acuerdo… pero si intentas algo raro… ¡Te morderé!
 
Skugge: Mira, si intento algo raro contigo hasta yo mismo me morderé porque no estoy interesado en hacer nada a nadie.
 
Un poco indeciso el Pokémon salió de entre los arbustos y se mostró ante el muchacho.
 
Skugge: Oh… que curioso… no había visto a ningún Pokemon cómo tu antes, pero bueno yo me voy, suerte.
 
Skugge comenzó a alejarse del Pokémon.
 
Skugge: Espero que te vaya bien ¡Adiós!
 
Un frio viento se levantó, haciendo que un escalofrío recorra el cuerpo del muchacho.
 
Skugge: Dios, el invierno ha llegado antes de lo que creía…
Puede que me arrepienta pero, no creo que sea muy buena idea dejarlo por ahí con este frio. Aunque antes, creo que debo ir a comprar algo.
 
Tras unos minutos, Skugge volvió donde estaba escondido el Pokémon.
 
Skugge: ¡Hey! Hola, otra vez, no entraba en mis planes volver a verte, pero está empezando a hacer frío y… Creo que debes venir conmigo, además si crees que escaparás de esos científicos quedándote por aquí… bueno… estás bastante equivocado.

No estoy diciendo que te quedes conmigo ni nada, tampoco tengo gran cosa para ofrecerte, pero no me gustaría que un Pokémon se muera por culpa mía o bueno, por qué no quise ayudarle, así que… te ofrezco sin ningún compromiso un lugar para quedarte hasta que pase el invierno, y esta manta.
 
Pokémon: Bueno, muchas gracias… aún no me fío de ti del todo pero… creo que es la mejor oportunidad que puedo tener ahora mismo.

Y… por cierto ¿Para que es la manta?

Skugge: Ah, es para que pases desapercibido hasta que lleguemos a mi casa, o bueno, hasta que pasemos pueblo Arena y también para el frío.
 
Pokémon: ¿Y cómo voy a pasar desapercibido con eso?
 
Skugge: Oh, es muy fácil no te preocupes, ahora ven aquí.
 
Ambos caminaron por el pueblo Arena hasta que escucharon el sonido de una puerta cercana y vieron como uno de los ayudantes del profesor salía del laboratorio, el cual estaba bastante agitado.
 
Ayudante: Perdone ¿Ha visto usted un Chimchar por aquí?

Skugge: Mierda. Bueno, a disimular, de algo servirá la manta. -Pensó-
¿Un Chimchar? No sé a qué Pokémon se refiere, lo siento.

Ayudante: Bueno, es como un pequeño primate con la cola en llamas.

Skugge: Um… lo siento, no me suena.

Ayudante: Maldición, perdone.
Eh -Este vió a una pequeña silueta bajo la manta- ¿Qué es lo que está bajo la manta? ¿Es un Pokémon?

El muchacho intentó parecer lo más indignado posible y tras eso le gritó al ayudante del profesor.

Skugge: ¿¡Un Pokémon!? Es mi hijo pequeño. ¿¡Cómo se atreve a llamarle Pokémon!?
 
Ayudante: Uh… eh… perdone señor, es que como está bajo esa manta, pues… no pude distinguirlo bien. Lo siento.
 
Skugge: ¡Claro! Porque está haciendo mucho frío y no quiero que se resfríe.
 
Ayudante: De verdad, lo siento señor.
 
Skugge: Ya ya… tiene suerte de que tengamos prisa por llegar a casa antes de que el frío aumente, que si no hablaría con el profesor sobre lo que ha pasado, pero bueno, espero que no se repita. Vamos a casa, hijo.
 
Una vez que se alejaron del pueblo, el muchacho no pudo aguantar más y miró al Pokémon bajo la manta al borde de la risa.

Skugge: ¿Qué te ha parecido esa interpretación, hijo? -Dijo esto mientras reía de forma bastante audible- Perdón, continuemos, ya casi estamos en la ciudad.

Tras unos momentos llegaron a su primer destino.
Ambos miraron a su alrededor y observaron unos grandes edificios bastante modernos.

Como le dijo antes a la persona que le robó el dinero, ciudad Jubileo es bastante moderna, una ciudad tecnológica y con muchos sitios que ver, aunque ellos no verían ninguno de ellos, ya que tenían prisa. 

 
Skugge: Bueno, creo que ya pasó el peligro pero por si acaso sigue con la manta puesta, es mejor ser precavidos hasta que lleguemos a mi casa.
 
Chimchar: Vale -Se detuvo un momento- Y por cierto, muchas gracias por no delatarme a ese tipo.
 
Skugge: No hay de que. Por cierto, un poco mas adelante hay una cueva donde podremos ir por un atajo hacia mi casa, así que nos queda poco para llegar.
 
Chimchar: Oh de acuerdo, han sido demasiadas emociones hoy y todo lo que haga llegar antes a un sitio para descansar, me parece bien.
 
Skugge: No te preocupes, podremos descansar en un rato.
Nos saltaremos Pueblo Aromaflor pero ya podremos visitarlo otro día, es bastante bonito.
 
En la ruta 211 se encontraron a varios entrenadores que querian luchar pero Skugge tenía mejores cosas que hacer, así que los ignoró mientras seguía su camino.

Entrenadora 1: Tienes pinta de ser poca cosa ¿Combates conmigo?

Skugge: No tengo ganas, gracias.

Entrenadora 1: ¡Oye! ¡Se supone que eso no se puede hacer!

Skugge: Pues acabo de hacerlo.

Entrenador: ¡Voy a ganarte con el Magikarp que ha pescado mi padre!

Skugge: Me da a mi que no. Vamos, ¡míralo! Es un Magikarp, creo que podría vencerle incluso sin Pokemon.

Entrenador: Uh… tienes razón, ¿En que estaría pensando? Un Magikarp…

Entrenadora 2: ¿Te molestaría mucho combatir conmigo un rato?

Skugge: No es cuestión de molestia sino de prisa, de la cual tengo bastante, así que me temo que esta vez no podrá ser.
 
Tras esos “trepidantes” combates contra los entrenadores, ambos llegaron a la Senda Desolada y avanzaron hasta que encontraron un camino sin salida por causa de unas rocas en el camino.

Chimchar: ¿No me dijiste que con esa ropa no te molestaban los entrenadores? Y por cierto, no podemos pasar por aquí, está bloqueado.

Skugge: Ah, no lo hacen, también es cierto que paso de sus combates lleve o no esta bata, y claro que podemos pasar, mira, voy a enseñarte un secreto, el secreto arte de saltar.
No sé, parece que la gente no sabe saltar en esta región, pero mira esa roca: bloquea el camino, si, pero es pequeña y la podemos saltar y seguir por el atajo que está justo ahí.

Chimchar asintió mientras reía un poco al no haber caído en algo tan simple y ambos saltaron las rocas, mientras comenzaban a adentrarse en el túnel, en dirección a la casa del muchacho.

Tras varios minutos caminando, tanto el Pokemon como el chico llegaron a la superficie, observaron una gran extensión de árboles antiguos, y en medio de estos, se encontraba una pequeña edificación hecha de madera.

Chimchar: Vaya, es un lugar muy bonito.

Skugge: Gracias, esta es mi casa.
Está un poco alejada de todo, aunque hay una ciudad cerca, la ciudad Vetusta.

Pero mientras no vayas quemando el bosque o molestando a los Pokémon de por aquí no tendremos problemas.

Venga, entremos, ya va a ponerse el sol y hará más frío.
 
Chimchar: De acuerdo y, gracias de nuevo.

Skugge: No hay de que, tampoco podía dejarte solo con este frío o dejarte cerca del laboratorio si no quieres ir con un entrenador. -Miró a Chimchar y sonrió un poco-

Venga, vamos dentro, si no te convertirás en un tipo hielo.

Y ambos entraron en la casa para refugiarse del frío.

Mostrar Notas del Autor
¡Buenas! Gracias por leer.
En un principio esto era un guión para un vídeo de Pokémon (que haré en cuanto pueda) pero se me fue de las manos y lo estoy convirtiendo en un "pequeño" fanfic.

Originalmente esta historia estaba inspirada en uno de los juegos de Pokémon, por eso lo de la música al principio o lo de el camino bloqueado por rocas, aunque esté en un principio inspirado en ese "universo", no seguirá completamente los sucesos de los juegos, por eso lo puse como "original" no se si lo hice bien pero cualquier modificación necesaria con respecto a eso la haré encantado.

Quizás no sea el mejor momento para empezarlo, pero si espero quizás nunca lo haga.

También esto es un pequeño logro personal, ya que hace unos años escribí mi primer fanfic en otra página pero nunca terminé la historia.

Cualquier crítica constructiva o comentario serán bien recibidos y tomaré nota para mejorar tanto la historia como yo como escritor.

También, si hay alguna errata o redundancia que se me pasó, me encantaría saberlo para poder corregirlo.

Muchas gracias y nos vemos en un próximo capítulo.
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Longfic- El Recuerdo de un Ladrón

Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAmistadAventura
Resumen

La vida de un ladrón de la región de Sinnoh se verá alterada cuando se encuentra con un Pokémon que escapó del laboratorio del profesor Serbal. Ambos se verán involucrados en una serie de eventos, los cuales resolverán una de las grandes incógnitas del protagonista ¿Qué pasó en su pasado?

#16
Capítulo 11

"Calma antes de la Tormenta"
Skugge entró en las instalaciones del equipo Galaxia de nuevo, rumbo al despacho de Helio.

Vio a varios reclutas hacerle una reverencia por el camino, ya que sabían que era uno de los comandantes, cosa que le causó bastante gracia y más mientras recordaba que uno de sus amigos le había echo eso mismo hace unos momentos a modo de broma de parte de Haunter.

Aunque permaneció serio, ya que no quería salirse del modelo de "Comandante temido y respetado" que había visto, aunque a el no le iba ese modo de actuar.

Una vez que consiguió volver al despacho de Helio, tras haberse perdido cinco veces por las laberínticas salas, llegó y observó como la puerta del despacho se encontraba cerrada.

Por lo que llamó a esta para escuchar la voz de su nuevo jefe tras esta.


Helio: ¿Quién es?

Skugge: El comandante Skugge. -Dijo mientras sonreía al hacerle gracia lo de comandante-

Helio: De acuerdo, puedes pasar.

La puerta se abrió y el muchacho entró y la se cerró tras este.

Helio: Bien ¿Qué tal fue el paseo?

Skugge: Bastante bien. -Observó el despacho y el teletransportador, que brillaba con su color característico- Helio, tengo que preguntarte algo.

Helio: Adelante.

Skugge: Veamos... ¿Cómo podrás asegurarte de que ese mundo que crearás será habitable?

Helio: Bueno, si los Pokémon del espacio y del tiempo pudieron crear este mundo habitable, con su poder, volveré a replicarlo, pero de manera más perfecta que este.
Más completo.

Skugge: De acuerdo.

Helio: ¿Por qué preguntas eso?

Skugge: Nada, solo no me gustaría que tras todo el esfuerzo, sea en vano y no se pudiera crear uno habitable.
Además, tras ver que la cadena funciona, me iré.

Helio: ¿Y por qué harías eso?

Skugge: Supongo que alguien tan... extraño como yo no encararía en un mundo así.

Helio: Bueno, no te preocupes por eso, ninguno iréis a ese mundo. -Lo observó-

Skugge: Ah, está bien.

Helio: Curioso ¿No sientes ira, rabia o algo sobre que no vas a tener un hueco en el nuevo mundo y por lo tanto vas a morir?

Skugge: Sinceramente, no.
He llegado a un punto en el que... por extraño que parezca... no siento nada, y me da igual vivir o morir.
Es lo mismo, no sentir nada.
Además los sentimientos están sobrevalorados, no merece la pena sentir si sabes que te hará sufrir ese sentimiento. Esa esperanza que te da el sentimiento... es el peor castigo.

Helio: Eres la primera persona que dice eso. Quitándome a mi, por supuesto.
Quizás puedas unirte a mi mundo perfecto.

Skugge: Gracias, aunque ya hablaremos de eso.
Sinceramente me da igual.

Cambiando de tema, no soy psicólogo ni nada, pero ¿por qué quieres crear un mundo solo para ti?

Helio: Para que ninguna persona o Pokémon pueda estropearlo.

Skugge: Pero tu eres una persona ¿podrías estropearlo entonces?

Helio: No, por que, como tu, yo no tengo sentimientos, así que una persona sin ese lastre, esa imperfección, no se deja llevar por cosas tan banales como las acciones que te llevan a cometer las emociones.

Skugge: En la mayoría de los casos, el hecho de no querer sentir las emociones, es un signo de que en el pasado te hicieron tanto daño que, para que no lo volvieras a sentir, creaste una... coraza, un escudo contra el mundo y esos sentimientos.
Es normal que tras sufrir algo así quieras evadirte del mundo.

Helio: Tonterías, yo no tuve ningún problema en mi pasado, siempre he sido así.

Por la cabeza del hombre pasó una serie de imágenes, recuerdos que dejó pasar, aunque uno de ellos, aunque no quisiera, impactó en el, pero trató de disimularlo.

Pasaron las imágenes de un Helio mucho más joven aparecieron en su cabeza.
Recordó como, una de las veces que volvía solo del colegio, mientras se dirigía a su casa fue acorralado por unos chicos bastante mayores que el en ese momento.


???: Vaya vaya... Si eres el rarito de mi escuela ¿Qué haces en nuestro territorio?

Helio: ¿Te-territorio? Solo pasaba por aquí porque tengo que llegar pronto a casa... Si no mis padres me regañarán.

???: Pues haberlo pensado antes de venir por aquí. -Sacó una Pokéball-

Helio: No tengo Pokémon, no puedo luchar contra ti.

???: ¿Quién ha dicho que vas a luchar contra mi? -Hizo una pausa- ¡Rapidash! 

Un Pokémon flameante salió de la esfera y observó al chico.

???: Los que invadan el territorio en ciudad Marina deberán ser castigados... ¡Incinera!

Unas horas después, el chico volvió a casa y para su desagradable sorpresa, sus padres no le recibieron de la mejor manera.

Padre: Creía que serías mas fuerte y no te dejarías intimidar por ese brabucón que ronda nuestra ciudad, eres una vergüenza. Deberías haberle dado una paliza antes de que si quiera pudiera tocar la Pokéball.

Madre: Además perdiste medio punto en el examen por fallar un decimal de una ecuación, debes esforzarte más, a no ser que no seas lo suficientemente bueno para formar parte de esta familia.

Otro recuerdo fugaz, aunque mucho más agradable vino a su mente, esta vez se trataba de el abuelo del pequeño Helio.

Abuelo: No te preocupes, pequeño. No pudiste saber que ese vándalo iba a atacarte... No es culpa tuya... Y sobre tus padres... Intentan hacer lo mejor para ti, aunque no de la mejor manera, si te soy franco. 

Helio: ¿Y que debo hacer abuelo?

Abuelo: Bueno, hoy oficialmente tienes la edad para salir de viaje con tu Pokémon, quizás un tiempo fuera pueda ayudarte.

El anciano tomó una Pokéball de su mesa.

Abuelo: Aquí tienes tu primer Pokémon, solo es un pequeño Zubat, pero seguro que te ayudará en tu viaje.

Helio: No... no creo que sepa usarlo.

Abuelo: No tienes que usarlo, tienes que entrenarlo y este Pokémon crecerá junto a ti.

Helio: Pero... ¿No son más seguras las máquinas?

Abuelo: Es cierto, pero...

La cabeza de Helio volvió al presente.

Helio: Bueno, tonterías a parte... -Se tocó el pecho con su mano, recordando el lugar donde le quemó aquella llamarada hace ya tantos años- ¿Tienes algo más que comentarme?

Observó al peliazul.

Skugge: Así es, debo ir a recoger algunas cosas de mi anterior trabajo ¿Me das permiso para ir?

Helio: Por supuesto, ¿Cuánto tiempo necesitas?

Skugge: Quizás unas horas, sobre las once de la mañana

Helio: Está bien, antes de irte mañana te daré el dinero. Parece ser que van a tardar un poco con eso.

Skugge: Ah, no te preocupes.
Soy una persona paciente.

Helio: Bueno Skugge, puedes ir al laboratorio de nuevo a ayudar a Plutón o... puedes dormir unos minutos, lo que quieras.

Skugge: De acuerdo. Hasta luego Helio.

Se despidió y caminó hacia el teletransportador, yendo de nuevo hacia el laboratorio.

Por su parte, Helio, aunque intentó liberar esos sentimientos, tras tantos años bloqueando estos, no pudo.


Helio: Debo seguir adelante con mis planes, no debo ser tan débil como antes.
Un nuevo mundo está al alcance de mi mano y no voy a desperdiciar esto.
Tendré el poder absoluto en mi mundo.
Y nadie volverá a dañarme.

Skugge sonrió al encontrarse lejos de Helio.

Skugge: Bien... menos mal que el papel de "no tengo sentimientos, me da igual si estar vivo o muerto" ha terminado... que incomodo, por... ¿Arceus? -Rio al pensar esas cosas- 

Tras unos minutos caminando, llegó al laboratorio.

Skugge: Hola, Plutón ¿Cómo vas?

Plutón: Bien, en unas horas estará lista la cadena roja y pondremos rumbo a la Columna Lanza.

Skugge: ¿La Columna Lanza?

Plutón: Es normal que no lo sepas, son ruinas muy antiguas, de un antiguo santuario Pokémon, tan viejas que no aparecen en las leyendas... Por lo menos las que encontramos nosotros.

Pero se dice que desde ahí comenzó la creación del mundo, y debe ser el lugar donde se encuentren Dialga y Palkia.

Skugge: ¿Y dónde está eso? 

Plutón: En la montaña que separa Sinnoh en dos, aunque realmente es una cordillera, que originalmente llamaron "Kuraun" aunque también tuvo otros nombres a lo largo de la historia.

Skugge: ¿Y en lengua moderna tiene algún significado esa palabra?

Plutón: Se podría traducir como "Corona" pero tampoco soy un experto en lenguas antiguas.

Skugge: Sobre la corona de la creación... -Susurró-

Plutón: ¿Dijiste algo?

Skugge: ¿Eh? Ah nada, que creo recordar una vieja canción con ese nombre.

Plutón: Está bien, deja las canciones a un lado y ayúdame con esto, se me está complicando.

Skugge: Claro ¿Qué necesitas?

Plutón: ¿Ves ese sulfuro de potasio de ahí, frente al Difloruro de tungsteno? 

Skugge: Si.

Plutón: Bien pues sobre eso hay dinero, quiero que vayas a comprarme algo de comer, que aún no comí nada... y después puedes ir a dormir.

Skugge: De acuerdo ¿Pero no puede hacerlo un recluta?

Plutón: Aja, ya se te ha pegado nuestra manera de trabajar. -Sonrió- Podrían, pero están todos dormidos, además me fío mas de un comandante que de un recluta.

Skugge: Está bien. Ahora vengo. Por cierto ¿Qué te compro?

Plutón: Lo que sea, me da igual, también compra algo para ti si tienes hambre. 
Y lo siento, debería habértelo dicho cuando saliste a hablar con el jefe.

Skugge: Nah no te preocupes no tengo.
Y está bien, me gusta caminar de todas formas.

Tras eso salió de nuevo a la calle.

Skugge: A ver donde encuentro algo abierto a las tres y pico de la mañana... -Bostezó y siguió caminando-

Con algo de suerte pudo encontrar una tienda en la ciudad donde compró algo de comer, no era gran cosa pero le habían regalado un pequeño paquete de Pokochos junto a la comida, cosa que agradecía.

Skugge: Espero que esto sea suficiente, total, tampoco es que haya mucho donde elegir tan tarde.

Tras volver y darle la comida a Plutón, observó como empezaba a devorarla como si no hubiera comido en días.

Skugge tomó el paquete que contenía los dulces y lo abrió.


Skugge: Bueno, por lo menos con esto si que no tendré hambre hasta mañana. -Tomó uno y comenzó a degustarlo- Algo seco... algo dulce... está bien. -Pensó para si mientras los sabores del Pokocho inundaban su paladar.

Plutón, al ver esos dulces los señaló con uno de sus dedos.

Plutón: ¿Puedo quitarte uno?

Skugge: Claro, toma los que quieras, hay cinco más, aunque hay algunos picantes... Por si no eres de los que le gustan, como a mi.

Plutón: No, está bien, me gusta el picante, pero tomaré otro primero.

De la caja sacó un Pokocho que era dulce y algo ácido.

Una vez que lo probó, puso una cara de disgusto y escupió el trozo que había mordido.


Plutón: ¡Qué asco! ¿Qué es esto? Sabe horrible.

Skugge: Son Pokochos, quizás te tocó uno en mal estado.

Plutón: ¿Pokochos? ¿Comes esas cosas? ¡Son solo para Pokémon! Además saben horrible.

Skugge: Pues a mi me gustan, que quieres que te diga, prueba otro, quizás te sepa mejor.

Plutón: De acuerdo...

Tomó otro y salvo por un agudo ardor en su lengua por culpa del ingrediente picante, le seguía sabiendo horrible.

Plutón: Asqueroso, voy a tirarlos.

Skugge: ¡Si hombre! Si no te gustan no te los comas, pero no los tires.
Que para eso los estoy comiendo.

Plutón: En serio, no entiendo como pueden gustarte.

Skugge: Todos tenemos gustos diferentes. -Dijo mientras tomaba otro dulce-

Plutón: Eso es verdad, pero bueno voy a seguir con esto.
Ve a dormir, la máquina completará la secuencia y en unas horas estará acabado.

Skugge: De acuerdo. Nos vemos mañana.

Plutón asintió y continuó observando la máquina que crearía la cadena roja mientras tomaba algunas notas.

Skugge, por su parte, fue al teletransporte que lo llevó a un cuarto con varias camas y tras tumbarse, pensó en sus amigos.


Skugge: Espero que estén bien. -Pensó- Tengo que decirles que ya se donde tenemos que ir... aunque no es nada seguro que existan, pero... por si acaso debo ir preparado... Y tengo que preguntarle a Darkrai sobre la flauta Azur esa... Seguramente el me la diera en las ruinas... supongo. -Agitó su cabeza- Aunque ya se lo diré mañana... antes tengo que ocuparme de algo más...

Cerró los ojos y antes de que se diera cuenta ya era de día.

Fue despertado por Plutón, el cual estaba bastante nervioso.

Al ver esto, Skugge, tras bostezar le preguntó sobre el motivo de su nerviosismo.


Plutón: Verás, por algo que no entiendo, la maquina se ha quedado congelada al 59 por ciento de la creación de la cadena roja... y no sé que hacer.

Skugge: Bueno, según mi punto de vista profesional... creo que deberías dejarlo como está, no tocas nada y si pasan unas horas y sigue igual... deberé aplicar mis conocimientos avanzados sobre la mecánica.

No tenía ninguno pero pensó que eso tranquilizaría al científico, cosa que lo hizo.

Plutón: Está bien, por cierto nuestro jefe me dijo que te diera esto.

Un maletín de color negro estaba en las manos del hombre, el cual entregó al muchacho.

Skugge: ¿Está todo?

Plutón: Así es, lo comprobé dos veces.

Skugge: ¿Y no te has llevado nada como intermediario? 

Plutón: ¡Por supuesto que no! ¡Tengo principios! Además me subirán el sueldo cuando se termine la cadena roja.

Skugge asintió.

Skugge: Está bien. -Abrió el maletín y comenzó a contar los billetes-

Plutón: ¿Qué haces? 

Skugge: Contar los billetes. ¿No ves que lo escribí en la línea de arriba?

Plutón: ¿Arriba de dónde?

Skugge: Ah perdona, se me fue la cabeza un poco y he dicho tonterías... No sé ni lo que he dicho.

Plutón: Es normal, tantas horas en el laboratorio pasan factura... Y... ¿vas a contar uno a uno los billetes para asegurarte de que hay 3 millones?

Skugge: Si, no tengo prisa. -Recordó que tenía cosas que hacer y cerró el maletín- Bueno, lo haré después, tengo que irme.

Plutón: ¿Dónde?

Skugge: Oh, a recoger algunas cosas de mi antiguo trabajo, volveré sobre las dos o así, tu quédate tranquilo con la máquina. Si no se arregla ya veremos que hacer.

El científico asintió.

Skugge se levantó y caminó a las afueras de la cuidad.

Una vez ahí, dijo una frase infalible para atraer a sus amigos.


Skugge: Ay... que me estoy muriendo... Veo una luz y un túnel. -Por supuesto todo era lo más dramatizado y exagerado que te puedas imaginar, cosa que funcionó, ya que Haunter apareció.

Haunter: ¡Ve hacia la luz! -Sonrió-

Skugge: No hoy.
Bueno Haunter, tengo ya el dinero. -Observó a su alrededor algo extrañado al no ver a los demás aparecer junto al fantasma- Oye ¿y los demás?

Haunter: Oh estaban muy cansados, ayer fue un día de muchas emociones.
Así que vine yo para recoger el dinero.

Skugge: De acuerdo... Necesito que contéis cuanto dinero hay, para ver si hay tres millones o nos han timado.

Haunter: Cuenta con ello.

Skugge le dio el maletín al Pokémon fantasma.

Skugge: Por cierto, necesito que me lleves.

Haunter: ¿A casa?

Skugge: No, aún no... tenemos que ir a un sitio primero, creo que le debo algo a alguien.

Haunter: Pues a medio Sinnoh -Rio-

Skugge: No me refiero a los que hemos robado... sino a alguien que conocemos.

Haunter: Ah, Rotom ¿Vas a comprarle un televisor super HD?

Skugge: Con su parte de los tres millones podrá comprarse hasta una pantalla de cine, pero me refiero a otro Pokémon.

Haunter: Está bien, tu me guías.

Skugge: Pueblo Arena.

Haunter: Oh, ya veo... ¿Vas a patearle el trasero a esos científicos?

Skugge: Por supuesto.

Unos momentos después se encontraron frente a la puerta del laboratorio.

Haunter: Voy a dejar los tres millones a casa, no hagas nada de lo que puedas arrepentirse... hasta que no esté yo delante para verlo, claro. -Sonrió-

Skugge: No te preocupes, esperaré.

El fantasma desapareció para volver a aparecer junto con el maletín en la casa de Skugge.

Haunter: ¡Ya lo tenemos! -Eso despertó a los presentes-

Darkrai: Eh... -Bostezó- ¿Puedo tomar mi parte para mi multa?

Haunter: Bueno, no creo que le importe, pero creo que lo mejor es que estemos todos cuando lo repartamos...
​​​​​​Además me dijo que teníamos que contar el dinero para ver si no nos habían timado.

Darkrai: Está bien.

Chimchar: ¿Skugge está bien?

Haunter: Si, lo está.
Además en un rato nos reuniremos con el.

Chimchar: Genial

Pierre: Oye... Si hay tres millones ahí dentro... ¿Cómo caben todos ahí? Es un maletín bastante normal como para que quepan tres millones.

Rotom: Quizás tenga un doble fondo o triple, uno para cada millón. -Sonrió-

Haunter: Pierre... esto es como lo de la mochila de Skugge.
¿Cómo es posible que quepan tantas cosas en una simple mochila y no se rompa o se parta y encima que aún tenga espacio para más? Es un misterio misterioso.

Pierre: Es verdad, pasan cosas raras.

Darkrai: Bueno, vuelve con él, quizás necesite ayuda con algo más.

Haunter: Ah, si, no os vais a creer lo que va a hacer.

Rotom: ¿Qué va a hacer?

Haunter: Eh... bueno, os lo contará después... Tengo que volver, no vaya a hacer algo y me lo pierda.

Darkrai: Si necesitáis ayuda, gritad e iremos en un momento.

Haunter: De acuerdo.

Haunter se despidió con su mano y el Pokémon fantasma volvió con Skugge.

Haunter: Ya estoy aquí ¿Has hecho algo ilegal mientras no estaba?

Skugge: No, todavía.

Haunter: Bueno, pues yo te autorizo a hacer cosas ilegales desde este momento, que los puedo ver. -Sonrió-

El muchacho entró al laboratorio.

Los científicos lo observaron algo confundidos, salvo uno de ellos que se escondió tras una estantería para no volver a repetir lo de la otra vez en el lago.


Skugge: Buenas... He venido por información.

Un señor bastante mayor y con un bigote blanco se levantó de su escritorio y observó al chico.

???: ¿En que puedo ayudarte? 

Skugge: Soy de la PTEP.

???: ¿PTEP?

Skugge: Personas para el Tratamiento Ético de los Pokémon y me han llegado informes de primera mano, y anónimos, sobre que aquí no tratan bien a los Pokémon, que viven en condiciones horribles.
Sin hablar de vuestros experimentos.

???: ¿Cómo te has enterado de nuestro proyecto de hibridación entre diferentes especies? ¿Alguien se le ha soltado la lengua? ¡Sufrirá mi ira, como me llamo Serbal!

Científico: No jefe, matamos a todos los híbridos, y los que sobrevivieron lo vendimos a gente rica pero no hay pruebas de eso.

Skugge: Bueno, Serbal... Creo que debo cerraros el chiringuito... Porque estas no son formas de tener a los Pokémon.
Y si queréis un híbrido no hace falta usar Pokémon.

Estoy viendo unos híbridos justo delante de mí.

Vosotros sois medio idiotas y el otro medio sin escrúpulos.

Haunter, intentaba no reír por el comentario de su amigo.
Ya que se encontraba invisible, aprovechó para observar el laboratorio.
Hasta que vio un botón en la pared y flotó hacia este. 

Pensó en preguntarle a Skugge sobre si apretarlo, pero sus ganas de saber que pasaría, le ganaron.

Serbal: Bueno, lo siento pero no puedes demostrar que hicimos nada ni que tenemos a los Pokémon de formas inadecuadas.

Skugge: Eso habrá que verlo... El tiempo saca todo a la luz y simplemente tengo que esperar a tener una prueba...

El fantasma apretó el botón y de la pared salieron jaulas con Pokémon en pésimas condiciones.

Skugge: Y mira, ahí la tengo. -Sonrió-

Haunter dejó de ser invisible.

Haunter: ¡La leche! Que hijos de Ditto.

Serbal: No podemos dejar que salgas vivo de esta... Matadle. -Señaló al chico-

Skugge: Oye Haunter... Me quieren matar. -Sonrió-

Haunter: ¡Nadie va a matar a Skugge! A no ser que sea yo para que sea un fantasma, pero ese es otro tema...

El Pokémon abrió sus manos y unas extrañas ondas comenzaron a crearse en dirección a los científicos.

Skugge: Ja ¿Hipnosis? ¿Desde cuando sabes usarlo bien?

Haunter: Ah, Darkrai me enseñó mientras desayunábamos.

Skugge: Mola. Pero céntrate, has dejado a todos hipnotizados menos al Serbal.

Haunter: Ah, es que lo dejé para ti... Para que sea más entretenido.

Skugge: Gracias.

Haunter: A ver, vosotros.
Tomad cada uno una de esas jaulas y metéos dentro.

Los científicos comenzaron a caminar hacia las jaulas. 

Skugge se acercó al profesor Serbal y le pegó un puñetazo en la cara, haciendo que se le saltara un diente.


Skugge: ¡Ah! -Se sacudió la mano- En las películas parece tan fácil e indoloro... 

Serbal: Deberías -Escupió algo de sangre que terminó en el suelo- ver menos televisión y leer más, entonces.

Skugge: Por supuesto, voy a seguir los consejos de un tío que trata mal a los Pokémon y hace cosas raras con ellos...
Además ¿Qué tu no eras un profesor admirado en la región o algo así por el cariño que le tenías a los Pokémon y esas cosas cursis?

El Profesor sonrió.

Serbal: Paparruchas, odio esos bichos con toda mi alma.
El papel de el profesor Pokémon amigable con los Pokémon lo utilicé para que el gobierno me diera más subvenciones a mi y a mi equipo para seguir investigando sobre la hibridación y la evolución de estos.

Crees que si no fuera así y no recibiera nada a cambio, ¿le daría a esos Pokémon a unos niños que aún no saben ni como funciona el mundo? El más listo gana y domina sobre los demás.

Skugge: Creo que ya va siendo hora de que vayas a la cárcel, o a un geriátrico por lo menos.

El profesor Pokémon rio.

Serbal: Claro... Pues no seré yo el que acabe en la cárcel. 
¿A quién crees que creerán primero? ¿Al amado y respetado profesor de la región o a un simple don nadie?

Unos suaves golpes se escucharon el la ventana del laboratorio.

Algo confundido, Haunter fue a abrir, sin dejar de vigilar a los hipnotizados.

Una vez que abrió, pudo ver a un policía tras la ventana.


Policía: Al don nadie, por supuesto...
Lo tenemos todo grabado.

Más de treinta policías, que no sé como pudieron caber todos, entraron en el laboratorio en un abrir y cerrar de ojos.

Uno de ellos, vestido de forma completamente diferente a los demás se dirigió al profesor.


???: ¡Serbal! Viejo escurridizo...
Tu y tus ayudantes quedáis arrestados por los cargos de abuso de la integridad y salud de los Pokémon, realizar hibridaciones contra la ética y por el intento de asesinato de este muchacho.

Uno de los Policías de uniforme se acercó a la oreja del hombre que iba vestido con una gabardina marrón.

???: Ah, si. 
Y también por no pagar los impuestos, pero ese será tu menor de los problemas. ¡Detenedlos!

Uno de los policías se dispuso a arrestar a Skugge.

Skugge: Oye, creo que te equivocas de científico.

Policía: Ah si, perdona, es que como todos lleváis bata, me confundo.

Una vez que el Profesor estaba arrestado, intentó hacer lo mismo que Skugge.

Serbal: Creo que te equivocas de científico.

El policía observó a su superior.

???: NO ¿No ves que es Serbal? Llévalo al camión policial junto con los demás... Estos de Sinnoh... -Suspiró-

Los policías llevaron a los científicos, los cuales se encontraban con jaulas en su cabeza, ya que no tenían el tamaño suficiente para meterse dentro como ordenó Haunter.

Una vez que las cosas se calmaron, el hombre de marrón se acercó a Skugge.


???: Con las prisas no me he presentado... mi nombre en clave es Handsome aunque también me conocen como Looker en algunos lugares.
Y en nombre de la Policía Internacional de la cual soy detective, te doy las gracias por haber destapado tan rápido a ese viejo.

Skugge: No ha sido nada... Además se lo debía a un amigo.

Handsome: ¿Un amigo Pokémon de tipo fuego?

Skugge: Si, exactamente ¿Cómo lo sabes?

Handsome: Llegó una denuncia de desaparición de un Chimchar de este laboratorio y tras investigar varias irregularidades, pudimos saber que algo raro pasaba entre las pareces de este laboratorio, así que era solo cuestión de tiempo que metieran la pata y has conseguido que lo hagan en unos ¿diez minutos? Ha sido increíble. -Sonrió el detective-

Investigamos por los alrededores para hacer ver como que estábamos buscando ese Chimchar, pero te vimos con el y otros Pokémon en ciudad Corazón.

Por cierto, tus Pokémon hicieron muy buena actuación en los concursos, y oye, un segundo lugar está bien para empezar.

Skugge: Gracias... eh Handsome, una cosilla. -Señaló los Pokémon que eran liberados de las jaulas-

Handsome: ¿Preguntas sobre qué vamos a hacer con los Pokémon que están aquí y los que vendieron a los ricos? No te preocupes... Les daremos un buen hogar a cada uno.

Skugge: Me alegro, aunque... creo que deberíais de hacer un hueco para otros más.

Handsome: ¿Por?

Skugge: Bueno... estoy como infiltrado en el equipo Galaxia y... un amigo va a liberar a los Pokémon que tienen ahí.

Handsome: Ah, el equipo Galaxia... Tenemos pendiente la captura de su líder. ¿Sabes algo?

Skugge: Bastante.

Handsome: Dime entonces.

Skugge: Bueno... Helio está intentando crear un mundo nuevo en la Columna Lanza, que se supone que está en la zona esa del monte que separa la región en dos, para ello ha querido capturar a los Pokémon de los lagos y... bueno se los entregué.

Handsome: ¿Para que harías eso? Discúlpame pero... ¿Estás bien de la cabeza?

Skugge: Creo que si, pero hice un plan con los Pokémon de los lagos y... bueno, no sufrieron daños y Helio se cree que tiene las verdaderas, así que creo que no podrá hacerlo.

Handsome: ¿Me estás diciendo que hiciste un plan con unos Pokémon que solo aparecen en las leyendas? Perdona si soy escéptico.

Skugge: No te preocupes, es normal serlo, hace unos días creía que ni existían.
Y verás, investigo los mitos de la región y una cosa llevó a la otra y... bueno, aquí estamos ahora.

Handsome: Bueno... Por si acaso estaremos atentos ¿Cuándo crees que Helio y su equipo hará eso?

Skugge: Cuando se termine de hacer la cadena roja, la unión de los tres cristales, y su clonación, en unas horas o mañana quizás.
No lo sé con seguridad.

Handsome: De acuerdo.

Skugge: Por cierto, una cosilla Handsome.

Handsome: ¿Si?

Skugge: ¿Cuándo podríais atender a los Pokémon que mi amigo liberará del equipo Galaxia? Planeamos hacerlo hoy cuando vuelva y yo esté junto a los comandantes o junto a Helio, para tener una coartada.

Handsome: Enviaremos a unos Pokémon guías que los lleven a nuestra estación temporal de Pokémon.

Skugge: Bueno, pensé en hacerlo de otra forma, tu dime donde está esa estación y espéralos ahí.

Handsome: De acuerdo, está en Ciudad Pradera, en la casa que está al norte, donde antes vivía un chico que repartía pañuelos.

Skugge: Ah, si, creo que al final se fue a vivir con su novia a ciudad Rocavelo ¿no?
Por cierto, no voy a devolver a Chimchar, ya nos hemos hecho amigos y se lleva genial con los demás Pokémon.

Handsome: Si, por eso dejó la casa y la tenemos nosotros ¿los conoces?
Y yo no he escuchado nada de eso último, así que por lo que a mi respecta ese Pokémon no se ha encontrado.

Skugge: Gracias y si, una vez les ro... -Pensó en algo para decir otra cosa que no fuera robar delante de un policía- rocié sus plantas con unos productos químicos porque tenían una plaga.

Miró a Haunter y este estaba al borde de la risa.

Skugge: Bueno, déjame donde antes, tengo que preparar mi coartada.

Haunter asintió y antes de que se fuera le dio una caja con cosas científicas del laboratorio.

Skugge: Eh ¿Puedo llevarme esto? Sé que pueden ser pruebas pero... lo necesito como coartada.

Handsome: Claro, claro, todo sea por pillar al equipo Galaxia con las manos en la masa.

Skugge: Gracias Handsome, nos vemos en la Columna Lanza, pero por favor, que no me detengan a mi también. -Sonrió recordando lo del policía-

Handsome: No te preocupes, suerte.

El chico asintió y junto con el fantasma fueron de vuelta a ciudad Rocavelo.

Aunque volvieron en un segundo donde estaba Handsome ya que a Skugge se le olvidó algo.
 

Skugge: Oye Handsome.

Handsome: ¿Si?

Skugge: Verás, se me olvidó comentarte algo.
Mi amigo, el que va a liberar a los Pokémon del equipo Galaxia en un rato... Tiene una multa y... Me gustaría que, si se puede hacer algo, ya no esté.

Handsome: Cuenta con ello, además, va a salvar a muchos Pokémon, así que lo tiene merecido.
Dile que se espere cuando traiga a los Pokémon a Ciudad Pradera y le quitaremos la multa.

Skugge: Muchas gracias.

Handsome: De nada, ahora ten cuidado con el equipo Galaxia.

Skugge: Gracias, aunque no me preocupan... Son muy tontos.

El investigador se despidió y Skugge volvió a la ciudad junto a Haunter.

Skugge: Bueno, voy para dentro, cuando veas a Darkrai dile que de paso se quede un rato para que le quiten la multa.

Haunter: De acuerdo, se lo diré.

Skugge se despidió de Haunter y volvió dentro del edificio con la caja de cosas que había "recuperado" de su anterior trabajo.

Skugge: ¿Cuántas veces tendré que caminar por aquí para llegar hacia el laboratorio? Que asco de salas... -Suspiró-

Una vez que llegó al despacho de Helio lo saludó.

Skugge: Ya tengo mis cosas, gracias por dejar que las recuperara.

Helio: De nada, ahora vuelve al laboratorio, necesito esa cadena lo más rápido posible.

Skugge: Por supuesto, jefe.

Fue al laboratorio y observó a Saturno junto con Plutón.

Skugge: Buenas, ya he vuelto.

Saturno: Hola, te estaba sustituyendo porque me dijeron que ibas a ir a por tus antiguas cosas.

Skugge: Gracias, por cierto ¿Habéis conseguido que avance la máquina? 

Plutón: La verdad es que no.

Skugge dejó la caja sobre una mesa y se remangó su bata.

Skugge: Bueno... Hay que probar la manera de Skugge.

Saturno: ¿Y cual es esa manera?

El muchacho sonrió y se acercó a la máquina que estaba detenida, aunque podía verse como iban formándose las hebras de las que después se convertirían en una cadena.

Skugge: Veamos...

Se escucharon varios golpes fuertes hacia la máquina seguido de los gritos de oposición de los dos Comandantes del equipo.

Plutón: Es un equipo muy caro y golpearlo no servirá para que vuelva a...

Escucharon un pitido largo proveniente de la máquina, la cual comenzó a ir más rápido.

Plutón: Funcionar.

Tras unos minutos terminó de forjar la tan preciada cadena.

Se pudo ver el numero cien, seguido de un "proceso terminado" en la pantalla de la máquina.

Saturno: Vaya... sinceramente no creía que funcionara.

Skugge: Yo tampoco, pero mira, ahí está la cadena del jefe.

Plutón: Ahora faltaría clonarla, que es un proceso muchísimo más rápido.

Skugge: Genial.

Se escuchó una alarma que sobresaltó a los que se encontraban en la sala.

Skugge: ¿Qué es eso?

Saturno: Una alarma.

Skugge: No me digas... ¿Y por qué suena esa alarma?

Plutón: No lo sé.

Una voz salió por los altavoces del edificio.

Venus: Soy la Comandante Venus, han robado nuestros Pokémon, repito, han robado nuestros Pokémon, el único miembro que cuentan con Pokémon es nuestro jefe Helio, por lo tanto, hay que tener cuidado por si alguien intenta algo contra nosotros, se concede permiso para neutralizar a cualquier persona que intente entrar en el edificio.

La descripción del causante de esto se trataba de la apariencia humana de Darkrai, cosa que tranquilizó al muchacho ya que sabía que había salido bien el plan.

Skugge: Maldición, no me ha dado tiempo a ver qué Pokémon teníamos, ni organizar para que los reclutas tengan Pokémon más poderosos.
​​​​
Plutón: No te preocupes, seguro que encontrarán al responsable... Ahora debemos centrarnos en clonar la cadena.

Saturno asintió y comenzaron con la clonación.
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#17
Capítulo 12

"Revelaciones"
Una vez que se terminó de clonar la cadena, los científicos sonrieron aliviados y tras avisar a Helio, este se llamó a la sala de conferencias a todos sus reclutas y comandantes.

Helio: ¡Camaradas del Equipo Galaxia! ¡Escuchadme! -Se aclaró la voz-
Skugge: A ver qué tonterías dice... -Pensó-

Helio: Mi nombre, como algunos sabéis es Helio.
Este mundo en el que habitamos es... en palabras simples, primitivo, está incompleto.

Siempre habrá una guerra por la supervivencia en este mundo.

Eso es culpa del espíritu de este mundo, esas emociones hacen que siempre se encuentren bandos en conflicto.

Nosotros y los Pokémon también estamos incompletos...

Al ser tan... Deficientes y débiles por culpa de las emociones, luchamos, causamos daño... Es vergonzoso.

Odio esta toda esta imperfección, con todo mi ser.

Odio que todos seamos tan incompletos.

El mundo debería ser perfecto.

El mundo debe cambiar.

Pero ¿Quién va a cambiarlo?

​​​​​​Exactamente, yo, Helio.

Y vosotros, el Equipo Galaxia.

Juntos hemos estudiado los mitos de la región, pata desentrañar la verdad tras estos.

Y gracias al nuevo comandante del equipo Galaxia, Skugge, nos trajo a los Pokémon de los lagos y forjó junto a Plutón y Saturno la cadena roja.

Ahora el equipo Galaxia ha conseguido la energía suficiente para cambiar este mundo.

La fuerza de los legendarios está en la palma de nuestras manos.

¡Debéis comprenderlo, camaradas!

Un sueño, mi sueño está a punto de hacerse realidad.

Un mundo nuevo, perfecto, está a punto de hacerse realidad.

Todos aquellos que vayan junto a mi, y a los que se queden aquí guardando esta base...

Aunque nuestra misión sea distinta... ¡Nuestros corazones laten al unísono!

¡Viva el Equipo Galaxia!

Los gritos de los reclutas resonaron en la sala, con júbilo y admiración.

Se pudo escuchar a uno de los reclutas gritarle "guapo" al líder y otros se unieron diciéndole cosas tales como "engendra un hijo conmigo" y "el maestro Helio es el más grande"

Cosa que hizo reír a Skugge, aunque por el ruido no se escuchó, para su suerte.

Helio, ignorando a todos, volvió a su despacho, usando el teletransportador que se encontraba en la parte lateral.

Skugge fue al despacho de Helio.


Skugge: Una gran actuación, jefe.

Helio: Gracias, ellos no son dignos de pisar ese nuevo mundo.
Solo necesito usarles un poco más, hasta que construya mi sueño.

Skugge: Está bien, espero que lo disfrutes.

Helio: ¿Pensaste en unirte a mi en mi nuevo mundo? 

Skugge: Bueno, a no ser que sigas actuando para utilizarme a mi también...
Claro ¿Por qué no?
Estoy cansado de tanta imperfección y sentimientos.

Skugge: Joder, que gran actor soy, debería plantearme estudiar actuación. -Pensó-

Helio: Excelente, ven, acompáñame.

Skugge: ¿Dónde?

Helio: Te llevaré junto a Saturno y a Ceres a la Columna Lanza.

Skugge: ¿Y cómo lo harás? 

Helio: Usaré a mis Pokémon voladores para llegar hasta allí, las comandantes Ceres y Venus nos acompañarán.

Skugge: ¿Y Plutón?

Helio: El debe quedarse aquí para comandar a los reclutas.

Skugge: Está bien.

Ambos salieron a una terraza, donde les esperaban las comandantes.

Venus: ¿Estamos listos, jefe?

Helio: Si
Ceres: ¿Tiene las cadenas?
​​​​​​
Helio: Así es, todo está preparado.

Sacó a un gran Crobat y a un Murkrow de sus Pokéballs, en los cuales subieron todos.

Skugge: Antes de nada, os tengo que avisar de que no me sienta bien volar.

Ceres le entregó una pequeña bolsa al muchacho.

Skugge: ¿Para que es esto?

Ceres: Por si terminas vomitando durante el vuelo.

Skugge: Ah, genial. -Tomó la bolsa-
Una vez que se subieron a los Pokémon estos salieron a gran velocidad hacia la cima del monte más alto de la región.

Skugge, mientras intentaba no marearse, pensó en una forma de llamar a sus amigos, por si la policía que estaría por la columna Lanza no fueran suficientes, además que confiaba en ellos más que en cualquier uniformado.

Unos minutos después llegaron al antiguo santuario.

Las columnas se encontraban derruidas por el paso del tiempo, quedando un poco más de la mitad de estas en los mejores casos.

El sol se encontraba en lo alto del cielo y antes de que sus Pokémon tocaran el suelo, Helio saltó y caminó hacia el centro de la construcción.


Helio: Aquí empezará un mundo nuevo.
Donde empezó este también acabará y de sus cenizas comenzará un mundo libre de espíritu e imperfección.

Los comandantes se quedaron a una cierta distancia de su jefe, vigilando por si algún intruso intentaba acceder.

Skugge por su parte, se cayó al suelo por el mareo.

La comandante de pelo rojo se acercó a este.


Venus: Eh, veo que el viaje no te sentó muy bien ¿no? -Dijo mientras le ayudaba a levantarse-

Skugge: Uf... Que va, pensaba que me estaba muriendo, quería que terminara ya el viaje.
​​​​​
Una vez que estaba de pie otra vez, se apoyó en una de las columnas.

Skugge: Gracias por ayudarme.

Venus: De nada.

Helio observó al muchacho.

Helio: Skugge, ven, acércate, quiero que veas esto en primera fila.

Skugge se acercó apoyándose en las columnas hasta que llegó donde Helio, ya algo mas recuperado.

Skugge: ¿Vas a comenzar ya?

Helio: Si, ahora observa la creación de un nuevo mundo.
Uno perfecto.

Skugge: De acuerdo.

Helio sacó las cadenas.

Helio: Gracias a tu valiosa aportación por fin pude tener lo que tanto necesitaba para invocar a los Pokémon que formarán un nuevo universo libre de espíritu.

Ahora... Contemplad... El poder de las cadenas rojas, la original y la que dupliqué con el uso de la tecnología.

Skugge: Bueno, lo hizo Plutón realmente.

Helio: Nimiedades, no importará cuando comience todo de nuevo, pero a mi manera.
La manera correcta.

Dio un paso adelante, el cual resonó por el lugar.

Helio: ¡Entregadme vuestro poder!

Las cadenas comenzaron a flotar y emitieron un brillo rojizo que se intensificó mientras estas giraban alrededor del peliazul.

Helio: Dialga, el Pokémon mítico señor del tiempo y Palkia, el Pokémon mítico señor del espacio y de las dimensiones.

​​​​​​¡Apareced y doblegaos ante mi voluntad!

Dos pequeñas esferas aparecieron algo alejadas de los humanos.

Estas emitieron un extraño sonido mientras crecían más y más hasta que unos huecos rompieron la realidad.

Dentro de uno de estos podía verse una silueta cuadrúpeda, muy extraña que salía de uno de los huecos que dejaban ver algo completamente incomprensible, la dimensión donde habitaba Dialga.

A su vez repitiendo el mismo proceso, una silueta bípeda salió del otro agujero en la realidad y la criatura llamada Palkia salió imitando al primero.


Skugge: Son enormes... -los observó- no creía que fueran así de grandes. -Dijo mientras observaba una de las columnas- Ah si -Se giró y vio a los Pokémon del tiempo y del espacio- ellos también son grandes.

Helio, ignoró ese comentario, ya que se encontraba tan concentrado en controlar a los dos Pokémon.

Helio: He estado esperando tanto tiempo este momento... Dialga y Palkia... Una doble espiral de tiempo y espacio da forma a este mundo...

Exactamente lo que podéis contar... ¡Haréis lo que os pida! ¡Haréis mías vuestras habilidades!
​​​​​​
Suficientes palabras, este mundo feo e imperfecto ya puede desaparecer.

Y empezaremos uno nuevo. ¡Ahora!

Las cadenas que se encontraban alrededor de Dialga y Palkia se apretaron, haciendo que estos soltaran un grito.

Un viento salió de esos Pokémon haciendo que el suelo y las columnas se agrietaran. 


Venus: El mundo... Se está rompiendo... Y de estos pedazos saldrá un mundo nuevo. ¡Viva Helio!

Helio: Algo tan ambiguo como el espíritu no puede perdurar en mi nuevo mundo.

Skugge observó a los Pokémon, que se veían que no lo estaban pasando nada bien, siendo apretados por esas cadenas cada vez más y más.

El chico vio de reojo a las comandantes, las cuales estaban con una mirada extrañamente familiar.

La sonrisa de Skugge apareció en su rostro mientras veía como una extraña nube oscura apareció en el cielo, tapando el sol, indicando la presencia de los Pokémon legendarios.


Helio: Parece que te han impresionado tus propios inventos ¿no? Sinceramente no creía que estas cadenas funcionaran tan bien.

Skugge: Oh, no es nada... ¿Sabes? Creo que pensé mejor lo de formar parte de ese mundo nuevo que dices...

Helio: ¿Y a que conclusión has llegado?

Skugge: Lo pensé mucho y... 

Helio observó como unas extrañas luces vinieron flotando desde los lagos de la región.

Helio: ¿Los Pokémon del espíritu intentan entrometerse en mis planes? ¡Destruidlos!

Skugge observó como las comandantes se habían quedado estáticas.
Observó sus pies y lo comprendió.


Skugge: Vaya... Han copiado mi viejo truco... Pero creo que tengo que enseñarles como se hace. -Pensó-

Skugge tomó una piedra y se acercó a Helio, que estaba de espaldas y con cuidado la colocó tras él.

Unas pierdas idénticas aparecieron a los lados y frente al hombre.


Helio: ¿No me habéis escuchado? ¡Destruid-!

Skugge: No voy a unirme, porque no tendrás ese mundo "perfecto".

​​​​​​Helio: ¡Claro que lo tendré! Tengo bajo mi control a los Pokémon del tiempo y del espacio, puedo tener lo que quiera.

Agarró el cinturón de las Pokéballs de Helio y lo lanzó lejos.

Helio: ¿Crees que vas a impedir algo lanzando ese cinturón? Ahora tengo el poder de los Pokémon míticos en la palma de mi mano.

Skugge: Me da a mí... Que no. -Los señaló- Mira eso.

Señaló las cadenas que ataban a Dialga y a Palkia y estas se rompieron en pedazos.

Helio: ¡I-imposible!

​​​​​Antes de que Skugge pudiera contestarle observó que en el suelo apareció un extraño líquido de color oscuro, más oscuro que la noche.

Poco a poco ese líquido se fue juntando en un círculo y dentro de este se podían observar unos ojos rojos que parpadearon.

Y de esa oscuridad se alzó una figura alada, aunque tenía la forma de una sombra.


Helio: ¿Un Pokémon que solo puede aparecer como una sombra? Me da igual... Si hace falta dominaré a a este Pokémon y... 

Helio trató de caminar hacia ese Pokémon, pero vio que estaba atrapado por unas rocas a sus pies que no le dejaron continuar.

Helio: ¿Qué es esto? 

Skugge: Oh ¿no conoces mi truco de las piedras? Bueno, lo acabas de conocer. -Sonrió- Además, sale mejor si lo haces con tus amigos ¿Verdad chicos?

Los Pokémon aparecieron.

Haunter: Jaja ¡Y tanto!

​​​​​​Chimchar: Skugge, has estado genial.

Skugge: Bueno, todos lo hemos estado. -Observó a las comandantes, también atrapadas por las rocas- Bueno chicos, podéis salir ya, esas no se van a mover de ahí.

Rotom y Pierre salieron de ellas y flotaron hasta el muchacho.

Pierre: Y no podrán usar Pokémon, porque se los robamos todos -Rio-
Rotom: Bueno... Ahora que ya no van a hacer nada raro... ¿Qué hacemos?

Skugge: Oh, pues... -tomó la cadena roja- crear mi propio mundo.

Chimchar: ¡Skugge!

Skugge: Que es broma, hombre.

Los Pokémon legendarios se miraron entre si.

Dialga: Oye, digo yo que si el loco ese y sus secuaces han sido neutralizados ¿Podemos irnos no?

​​​​​Palkia: Claro además tengo cosas importantes que hacer.

Giratina: Claro... Claro... "Cosas importantes"

Dialga: Venga pues yo me voy, que no tengo tiempo para esto.

Skugge se acercó.

Skugge: Oye, oye, de irse nada.
Ya que estáis aquí os voy a hacer unas preguntas.

Palkia: ¿Nos está hablando un humano?

Giratina: No conocí a nadie que pudiera.

​​​​Palkia: Bueno, siendo justos... Tu no sales mucho, así que es normal que no lo sepas.

Giratina: Quizás que papá me castigara en mi cuarto 3.000 años haya influido un poco.

Palkia miró al humano.

Palkia: ¿Y que crees que vas a hacer para que nos quedemos? Esa cosa no funciona y nada nos retiene.

Skugge: Bueno... Creo que tengo algo que puede hacer que os quedéis un rato.
​​​​​​
Dialga: No creo que un simple humano pueda hacer que nosotros nos quedemos.

Skugge: ¿Seguro? Bueno, vamos a comprobarlo...
​​​​​​
Comenzó a buscar en su mochila.

Skugge: A ver... Dinero... Las tablas... Mis libros... Cosas que les robé a los del equipo Galaxia... Bayas para los Pokochos...

Chimchar: ¿Qué estás haciendo? ¿La lista de la compra? 

Skugge: No, es que hay muchas cosas y... -Tocó lo que quería encontrar- Aquí está.

De la mochila sacó el instrumento extraño que encontró en las ruinas Sosiego.

Darkrai: Ey, eso te lo di yo.

Skugge: Pues no veas lo bien que me va a venir, Darkrai... Voy a intentar chantajearles con esto. ¿Crees que funcionará?

Darkrai: Por supuesto, no creo que les guste su "melodía" -Sonrió-

Skugge: Por cierto... Si he tardado tanto en encontrarlo ¿Por qué no se han ido ya?

Darkrai: Bueno... Escuché que cuando se abre una mochila, el mundo se congela y el tiempo no pasa, que puedes estar horas buscando algo, pero que para los demás solo pasaron unos segundos.

Skugge: Ah ¿Por eso Mesprit y los demás están congelados en el aire? -Los señaló-
Darkrai: Supongo que si.

Skugge: ¿Y por qué vosotros no estáis congelados?

Darkrai: Supongo que no afectan a los Pokémon del personaje principal.

Skugge: ¿El qué?

Darkrai: Nada, nada.
Bueno... ¿Lo has encontrado?

​​​​​Skugge: Si, aquí está.

Darkrai: Vale, entonces cierra la mochila y continúa con esto.

Skugge: ¡Espera! ¡espera! -Recordó algo-
Darkrai: ¿Si? ¿Pasa algo?

Skugge: ¿Te quitaron la multa al final?

Darkrai: Ah si, gracias -Sonrió-

Skugge: De nada, es que no me ha dado tiempo de nada últimamente.

Darkrai: Puedes pedirle un poco a Dialga. -Empezó a reír-

Skugge: Quizás luego -Sonrió- Venga, cerremos esto de una vez.

El muchacho cerró la cremallera y todo volvió a la normalidad.

Skugge alzó la flauta Azur y esto hizo retroceder a los Pokémon legendarios.

Dialga: N-no... No creas que nos asustas con ese instrumento viejo...

Skugge: Ah... Entonces no os importará que toque algo de música ¿Verdad?

Dialga: P-por supuesto que no.

​​​​​Palkia: ¡Giratina! ¡Te dije que llevaras eso al lugar más alejado de la región!

Giratina: Claro... Culpa al que castigaron 3.000 años sin salir...

Skugge: Bueno... entonces tocaré algo.

A las espaldas de Skugge, se encontraba la policía,  que con mucha discreción, se llevó a los miembros del equipo Galaxia, ya que no querían acercarse a esos gigantescos Pokémon.

Venus: ¿Está dominando a esos Pokémon con una flauta? Es lo más asombroso que he visto.

Ceres: Te recuerdo que nos ha atrapado y ahora la policía nos está arrestando.

Venus: Ah, es verdad.

Helio: Por no hablar de su traición al equipo Galaxia.

Apareció una mujer acompañada de un Garchomp, de cabellos rubios y vestida de negro.

???: ¡Equipo Galaxia! Yo, como campeona de Sinnoh, os ordeno que... -observó la escena-
El hombre vestido con una gabardina marrón, apareció tras ella.

Handsome: Hola, Cintia, mis hombres ya los están arrestando, no te preocupes.

Cintia: Oh... Bueno, no me esperaba esto. -Observó a Skugge- ¿Y ese chico quien es?

Handsome: Era un infiltrado en el equipo Galaxia y los saboteó desde dentro.

Cintia: Oh... Entonces... ¿Ya está todo controlado?

Handsome: Si, así es.
Creo que está hablando con ellos.

Cintia: ¿Hablando con ellos? Eso es imposible.

Handsome: ¿Por qué dices eso?

Mesprit flotó sobre Skugge.

Mesprit: Oye... Se que estás ocupado ahora mismo pero... Tenemos que decirte algo.

Haunter: Ah es verdad, nosotros también tenemos algo que decirte, Skugge.

Skugge: Eh, esperad un momento. -Señaló a los Pokémon gigantescos que se encontraban delante de él- Estoy en medio de un chantaje.
​​​​​​
Chimchar: ¿Pero por qué no se lo dijiste antes?

Haunter: Bueno... creo que impedir que ese loco o su equipo se carguen el mundo... Ha hecho que se me olvide.

Rotom: Ya, pero es importante.

Pierre: Si, muy importante... -observó a la campeona- Oye Haunter ¿No era ese Garchomp el que te comió?

Haunter lo observó.

Haunter: Ah, demonios... -Agitó su cabeza- Ahora no importa eso, tenemos que decirte algo Skugge, algo importante.

Mesprit: Nosotros también.

El muchacho suspiró.

Skugge: A ver, decidme ¿Qué es lo que tenéis que decirme? Perdonad -observó a los Pokémon Dragón que estaban esperando para ser chantajeados-
Dialga: ¿Me estás diciendo que yo, Dialga, la encarnación del tiempo, debo esperar?
​​​​​
Skugge: Si.
A ver ¿Qué tenéis que decirme? -Se giró-

Los dos grupos de Pokémon hablaron a la vez.

¡Eres un Pokémon!

Skugge rio al escucharles.

Skugge: Claro, tipo un Pokémon tipo humano-ladrón.

Azelf: No, no, lo decimos en serio.

Darkrai: Si, y nosotros también.

Palkia: Eh... Perdonad que me meta pero... Yo le veo demasiado humano como para que sea un Pokémon.

Mesprit: Claro, porque vosotros sois los Pokémon de la materia, solo veis lo de fuera.
Nosotros somos los Pokémon del espíritu y vemos por dentro, y el, por dentro en un Pokémon.

Rotom: Cuando yo le poseía, su interior era muy humano, con tripas y esas cosas asquerosas.

Uxie: No habla del interior del cuerpo, sino del espíritu.

Azelf: Además ¿Cuántas personas conocéis que pueda hablar con los Pokémon?

Todos señalaron a Skugge.

Skugge: A ver... que no se os vaya la cabeza, que es lo normal ¿No? Los Pokémon hablan y se comunican con los humanos y viceversa.


El detective y la campeona, que no entendían nada, se miraron de una forma incomoda.


Handsome: Creo que nosotros no hacemos nada aquí, el tiene la situación controlada, es una tontería que estemos aquí esperando.

Tras eso se fueron dejando la columna Lanza solo con Skugge y los Pokémon.


Darkrai: No es normal Skugge, cada uno tenemos nuestro propio idioma.

Chimchar: Por eso me sorprendió que pudieras leer nuestro idioma en la biblioteca de ciudad Canal.

Skugge: Pero... Ese era idioma humano ¿No?

Pierre: No, esa biblioteca está separada por secciones y nosotros estábamos en la sección de nuestro idioma.

Recordó lo de los Pokochos "rancios" que le dio a Plutón, y que casi los tira.

Giratina: Esto está interesante, yo no me voy.

Palkia: Ni yo.

Skugge: ¿Por eso me saben bien los Pokochos? Creía que Plutón tenía un gusto pésimo o que le había tocado uno en mal estado...

Pierre: Eres la única persona que conozco que los coma.

Rotom: Además cuando leímos tu diario... Entendimos que antes de que perdieras la memoria eras un Pokémon, porque escribiste en nuestro idioma.

Skugge: Pero... Lo habré aprendido antes de perder la memoria... Aunque... Yo escribí el diario en mi idioma, en el humano.

Darkrai: Se reconocer nuestro idioma cuando lo veo, y la variante escrita solo se aprende a través de padres a hijos... Por lo tanto... Antes de que perdieras la memoria, eras un Pokémon.

El muchacho se sentó en el suelo.

Skugge: Si es una broma... Es la mejor preparada que he oído... Pero os falla algo si yo era un Pokémon... ¿Cómo es que soy humano ahora?

Pierre: Bueno... Eso no lo sabemos.

Skugge miró a los Pokémon legendarios.

Skugge: Y vosotros, señores del Universo. ¿Sabéis algo?

Los tres se miraron y negaron con su cabeza.

Skugge: Vale... ¿Puedo tener una prueba de que esto es verdad?

Darkrai: Has tenido muchas, las acabas de recordar.

Skugge: No... Me refiero a... Algo más... Palpable, no solo... Circunstancias.

El Pokémon renegado extendió sus alas.

Giratina: A ver, podrías tocar la flauta...

Dialga: ¡No!

Palkia: ¿Tienes miedo de que se despierte papá?

Dialga: Cla-claro que no...

Skugge: ¿Y que probaría eso?

Dialga: Solo se despertará si uno de sus hijos Pokémon utiliza la flauta.

Skugge: Entonces... Si antes no sabíais que era un Pokémon. -Los miró-
Que, ahora veré si es verdad... ¿Por qué simplemente no os fuisteis si no iba a funcionar con humanos?

Dialga: Ah, queríamos ver hacerte el ridículo. 

Palkia: Pero ahora la cosa cambia, aunque espero que te estén gastando una broma, aunque no creo que los espíritus de los lagos mientan en algo así.

Skugge: Si esto funciona... ¿Qué pasa?

Chimchar: Por nuestra parte, nada, te vamos a tratar igual -Sonrió-

Haunter: Aunque tengo curiosidad de que Pokémon eres.

Darkrai: La verdad es que yo también la tengo.

Pierre: ¡Y yo! 

Rotom: Yo también.

Giratina: Por mi parte, yo también tengo curiosidad.

Palkia: Ya, pero nadie te ha preguntado.

Dialga: Bueno, sinceramente yo también tengo curiosidad, un Pokémon con apariencia humana es algo im-presion-ante
Darkrai: Por favor, Skugge, toca esa flauta rápido.
No aguanto los chistes de Dialga.

El muchacho rio por ese comentario y tocó la flauta.

Un sonido surgió del interior de este instrumento que resonó entre las antiguas columnas.

Tras eso, Skugge comenzó a elevarse en el aire, mientras sujetaba la flauta entre sus manos.


Skugge: Eh... ¿Esto es normal?

Palkia: Si, papá te está llamando ante su presencia.

Skugge: Eh... ¿Cómo es?

Dialga: Ahora lo verás, no tengas prisa.

Sus amigos observaron a Skugge levitar.

​​​​​Haunter: Vaya, has aprendido levitación -empezó a reír-

Pierre: Haunter, esto es un momento serio, solo tenemos que esperar a que "evolucionará" esto. 

Sin poder evitarlo todos rieron, incluso Skugge, cosa que lo tranquilizó un poco.

En un abrir y cerrar de ojos el muchacho desapareció.

Chimchar: Eh... ¿Estará bien?

Dialga: Claro, papá no es alguien por el que preocuparse... 

Giratina: Lo dirás por ti.

Palkia: ¿Quién fue el que se comió Andrómeda?

Giratina:  Eh... Bueno, a no ser que haga algo que no deba, estará bien.


El muchacho apareció en una plataforma muy por encima de la región, en ella se encontraba un ser cuadrúpedo, con una melena que ondeaba al viento y con partes de oro en sus patas y frente.

Aunque lo más característico de todo era su gran aro en su torso, con gemas brillantes casi tocando las puntas de este.

Skugge se acercó mientras escuchaba sus pasos resonar sobre la acristalada superficie.


Skugge: ¿Podré robar el oro y las joyas que tiene? -Pensó pero tras recordar la seriedad de la situación lo descartó de momento- Eh... ¿Hola? Eres eh... ¿Dios? Bueno, un dios más poderoso que los de ahí abajo ¿no?

El Pokémon observó al muchacho.

Arceus: Así es hijo mío ¿Por qué llevas ese disfraz?

Skugge: Es la segunda vez que escucho lo del disfraz...
A ver... ¿Cómo explico yo esto? -Suspiró algo agobiado-

Al notar eso, el Pokémon creador se acercó.

Skugge: Veamos... me han dicho que soy un Pokémon pero... como podrás ver soy un humano...y tengo ahora mismo un lio en mi cabeza que no sé que hacer.

Arceus notó enseguida el Pokémon que era en su forma original y tras un momento el muchacho estaba siendo elevado por una fuerza, que supuso que provenía del gran Pokémon.

Arceus: Veamos... -Se concentró y entró en su mente- Hace unos momentos no sabías que eras un Pokémon y estás confuso ¿Verdad?

Skugge asintió.

Arceus: Bueno, no es algo que se vea todos los días, sinceramente, pero... acompáñame, creo que puedo intentar darte algo de luz a esa confusión.

Tras eso, Skugge flotó junto a Arceus hasta un extremo de la plataforma.

Arceus: Desde aquí podré ver de donde eres, porque no eres de Sinnoh... -Dijo mientras percibía la energía del muchacho- oh... creo que incluso no eres de esta tierra.

Skugge: ¿Ah soy un alienígena? ¿Cómo los Clefairy?

Arceus sonrió.

Arceus: Bueno, si me dejas ver un poco más, podré decirte.
Por cierto ¿Quieres café o algo? Es que me acabo de despertar

Skugge: No, gracias, nunca me ha gustado. -Recordó algo- Oye, por cierto, creo que tengo algo que es tuyo.

Arceus: ¿Qué es?

Skugge: Bueno, considéralo como un pago por adelantado.

Arceus: No hace falta que me pagues, un padre no podría aceptar eso de un hijo suyo.

Skugge: ¿Ni siguiera si te doy tus tablas?

La expresión del Pokémon cambió.

Arceus: Bueno, haré una excepción esta vez. ¿Dónde las has encontrado?-Dijo

Skugge: Durante mi viaje encontré una con una inscripción y tras leerla quise investigar más.

Arceus: Bueno, siendo miembro de esa especie no me sorprende que supieras leerlo -Sonrió- Pero bueno, volvamos al tema ¿Me das permiso para ver más a fondo de donde eres?

Skugge: Claro, aunque te aviso que no recuerdo muchas cosas.

Arceus: No te preocupes -Dijo mientras las tablas aparecieron alrededor del Pokémon Alfa- No miro la mente, sino el corazón, desde ahí puedo saber de donde vienes y más cosas que te resultarán útiles en tu camino de vuelta.

Skugge: De acuerdo, gracias.

El Pokémon miró los ojos de Skugge y una pequeña esfera apareció junto a este.

Skugge: ¿Qué es eso?

Arceus: Es una ventana al multiverso, todos los universos que existen, las diferentes posibilidades que hay... existen aquí.
Por ejemplo, hay una posibilidad en la que no existen los Pokémon y los humanos comparten el planeta con unas criaturas que llaman "animales".
Otra posibilidad que existe es que hay unos mundos donde los Pokémon combaten con humanos y... otra, que es donde tu perteneces... es un mundo donde los humanos son algo muy extraño, criaturas legendarias incluso.

El Pokémon miró un universo aleatorio.

Arceus: Oh, y en este un escritor bastante vago está escribiendo esto desde un ordenador.

Skugge: Qué cosas más raras dices, por favor ¿Cómo va a estar escribiendo exactamente esto si está en un universo diferente?

Arceus: Quizás le llega información de este universo de alguna manera.

El muchacho lo observó para después girarse para ver al Pokémon creador.

Skugge: Bueno... dejando a escritores raros a un lado, centrémonos en lo importante... Si yo soy un Pokémon como me estáis diciendo todos ¿Cómo he llegado de otro universo hasta aquí?

Arceus: Eso no lo sé, pero sé como hacerte volver.

Skugge: Una pregunta ¿No se supone que Palkia era el Pokémon del espacio y de las dimensiones? ¿Cómo es que tu puedes ver todo esto?

Arceus: Bueno, obviando el hecho de que lo cree todo... Un padre sabe la contraseña de sus hijos -Sonrió- Además Palkia solo tiene dominio dentro de los Universos y sus dimensiones, pero no fuera de esto, no tiene dominio del multiverso.
Ese es mi trabajo.

Skugge: Interesante... Sobre lo de hacerme volver... ¿Puedo llevar a mis amigos allí?

Arceus: En una situación normal diría que no, pero en un caso tan excepcional... Y que me has devuelto mis tablas de poder, haré una excepción con ellos.

Skugge: ¿Y eso no hará que la línea temporal sea inestable o algo así?

Arceus: No porque le diré a Dialga que haga la vista gorda esta ocasión.

Skugge: Siempre es bueno ser amigo de Dios y que haga estos favores. -Sonrió- Por cierto, tengo algunas preguntas.

Arceus: Dilas

Skugge: Bueno primero ¿Qué pasa cuando morimos? Siempre me he preguntado eso... Aunque viendo a Haunter, más o menos me lo imagino.

Arceus: Cuando algo muere, pasa a un nivel superior de energía, según las circunstancias puede reencarnar o puede unirse a mi, compartir mi cuerpo junto a los demás.

Skugge: ¿Los demás? ¿Cuántos muertos hay dentro de ti?

Arceus: Bueno, mentiría si dijera que pocos, porque existo desde el principio de toda la creación.
Para que lo entiendas, cada planeta, cada estrella, cada ser vivo o no vivo... es un... avatar, un disfraz, que utilizo para vivir experiencias.
Pero cuando ya he quedado satisfecho, vuelvo a mi mismo y me fusiono con esas experiencias.

Skugge: Ah, o sea, me estás diciendo que todo incluso este suelo y yo... ¿Somos tu?

Arceus: Si, aunque es algo difícil de comprender, pero es como una obra de teatro donde soy el director y el actor al mismo tiempo.

Skugge: Creo que lo pillo. -No realmente pero quería pasar a la siguiente pregunta, ya que no podía imaginar algo así- Siguiente pregunta... Si eres el que lo ha creado todo ¿Por qué permites que equipos malvados y gente sin escrúpulos existan?

Arceus: Es algo bastante simple... Si todo fuera perfecto... no podría experimentar mi creación en su totalidad, ya que le faltaría una gran parte a esta, que serían las adversidades y el crecimiento a partir de estas.
Por eso no puedo "arreglar" las cosas, ya que estaría quitando una parte de las experiencias.

El chico se encontraba abrumado por tanta cosa metafísica, así que preguntó algo más normal, dentro de lo que cabía en esa situación.

Skugge: Si tengo que ir a un mundo lleno en su mayoría de Pokémon ¿Cómo puedo volver a ser uno? No es algo que me haga ilusión porque... bueno, no sé si sabré ser un buen Pokémon, pero no quiero que me disequen o algo si ven a un humano por ahí corriendo.

Arceus: No te preocupes, una vez que entréis por el portal, volverás con la forma que tenías cuando, de alguna forma, acabaste aquí.

Skugge: ¿Y sabes que Pokémon seré? o sea... ¿fui? o ¿soy?
Esto es muy raro.

Arceus asintió.

Arceus: Por supuesto, pero lo verás en seguida, no seas impaciente.

Skugge: Por cierto, creo que aceptaré el café o una bebida.
Necesito algo para bajar toda esta información.

Arceus: No creo que debas tomar café, pero tengo zumo si quieres.

El muchacho asintió.

Un vaso apareció en la mano de Skugge.


Skugge: Gracias. -Comenzó a beber-

Arceus: No hay de que. 
El portal tardará un poco en buscar una localización en el otro mundo, así que mientras tanto... ¿Quieres ver fotos de mis hijos?

Skugge: ¿De Dialga y los demás? 

Arceus: Bueno, realmente todos los seres son mis hijos, pero a ellos les tengo un cariño especial, así que si.

Skugge: Claro saca esas fotos.


Unos minutos después Arceus le estaba enseñando una página de un álbum enorme de fotos.

Arceus: Y aquí estaban ellos en esa época donde querían parecerse a mi y... bueno hicieron un estropicio -Empezó a reír- Después tuve que volver a ponerles sus patas y cuellos en su sitio.

Skugge, al ver eso, no pudo más y comenzó a reír al ver las formas primigenias de Dialga y Palkia.

Skugge: Necesito una copia de estas fotos, por dios... o sea... -Lo miró- ¿por ti? 
Aunque tengo que admitir que al que le quedó mejor fue a Giratina.

Pasando las páginas pudo ver un grabado que a Skugge le resultaba familiar, se encontraba un hombre gigante, junto con lo que parecía ser una versión joven de Arceus, y a sus espaldas se encontraba una muralla.

El chico reconoció la procedencia del grabado y comenzó a reír.

Skugge: No me lo creo -Sonrió- Así que tu eras el misterioso "caballo" Svadilfar -Miró a Arceus con una sonrisa antes de empezar a reír- 

Arceus: Eh... Era joven y... eran otros tiempos.
Además ¿Cómo sabes esas cosas?

Skugge: Oh, por que estudié varios mitos desde que estoy aquí... Ahora entiendo de donde salieron Spectier y Glastrier. -Siguió riendo-

Arceus: Te agradecería que no le dijeras nada a nadie.

Skugge: No te preocupes, aunque con una condición.

Arceus: Dime, pero tampoco me pidas imposibles.

Skugge: Bueno, eres Dios, pocas cosas imposibles hay para ti ¿no?

Arceus: Está bien ¿Qué quieres?

Skugge: Bueno... necesito que me garantices que si necesito ayuda en ese otro mundo, me echarás una... pata.
Necesito garantías de que no estaré desaviado en un mundo que no conozco.

El Pokémon Alfa asintió.

Arceus: Está bien, trato hecho.

Tras eso, el muchacho siguió bebiendo del vaso que le había dado Arceus unos minutos antes, con una sonrisa.

Skugge: Vaya, en un momento he chantajeado a los Pokémon más poderosos de Sinnoh. -Sonrió-

Al ver que estaban tardando, los Pokémon legendarios, aparecieron donde estaban ellos aunque también traían a los Pokémon que acompañaban a Skugge.

Giratina: Papá ¿Qué estás...?

Al observar el álbum y al supuesto humano riéndose, sabían que imágenes estaban viendo.

Dialga: No me digas que estás enseñándole sobre nuestra época donde queríamos parecernos a ti. 

Skugge: Así es, y os vi recién salidos de Arceus.
Erais super monos ¿Qué os ha pasado? -Sonrió-

Haunter vio a Skugge.

Haunter: ¿Estás bebiendo con un dios? Vaya... Creía que no vería algo así en mi eternidad.

Unas risas y una explicación de parte de Skugge después, el portal quedó listo.

Skugge: ¿Estáis seguros de que queréis ir conmigo? No sé como será ese mundo, o bueno, por lo menos no lo recuerdo.

Darkrai: Exactamente por eso tenemos que acompañarte, además... quizás ahí descubras tu nombre y pueda volver a mi hostal.

Haunter: No creo yo que tengas muchas ganas de volver ahí, señor caramelos raros. -Sonrió-

Chimchar: Puede ser algo peligroso, pero... creo que hemos escapado bastante bien de los peligros hasta ahora ¿No?

Rotom: Eso es verdad, además, si surge algún problema podremos solucionarlo.

Pierre: ¡A golpes! -Hizo unos gestos con su cuerpo simulando como golpeaba con sus inexistentes manos fantasmales-

Skugge: Bueno, también es una opción... Oye -Recordó algo- No sé que Pokémon fui en ese mundo, así que si soy algo extremadamente poderoso no os asustéis ¿Vale? -Empezó a reír intentando quitar la tensión- 

Chimchar: Bueno... lo descubriremos en unos momentos. 

Skugge: Es verdad ¿Estáis listos?

Todos asintieron y tras agarrarse de las manos, salvo Pierre y Rotom, que iban flotando ya que no tenían manos, se despidieron de los Pokémon legendarios para cruzar el portal.

Skugge: Bueno... un nuevo mundo nos espera.

Haunter: Querrás decir "viejo" ya que es tu mundo de origen.

Skugge: Pero como no me acuerdo para mi es algo completamente nuevo.

Haunter: Eso si.

Skugge: Oye, en serio, gracias por acompañarme.

Chimchar: De nada, somos amigos... y además podré devolverte el favor.

Skugge: No hace falta, pero gracias. A todos -Sonrió-


Una vez que pusieron un pie dentro del portal  este los absorbió, cerrándose tras ellos.


Dialga: Espero que les vaya bien.

Palkia: Si

Giratina: ¿Queréis verlos desde uno de mis portales?

Dialga: Por supuesto.

Palkia: Eso no se pregunta, hermano.

Arceus tosió al escucharles.

Arceus: Así que vais a usar un portal para ver que harán ellos en el otro mundo... no me esperaba eso de vosotros. -Los miró con un gesto severo- 

Los Pokémon dragón bajaron su mirada, esperando la riña de su padre.

Arceus: Id preparándolo, iré a por palomitas -Sonrió-

Las hadas de los lagos observaron al creador.

Mesprit: ¿Podemos verlo nosotros también? 

Azelf: Si, por favor papá.

Uxie: Por favor.

Arceus los miró.

Arceus: Está bien, id cogiendo sitio, quedamos en el cuarto de Giratina en dos minutos.

Tras eso, los Pokémon desaparecieron de la Columna Lanza.
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#18
Capítulo 13

"Nuevo Comienzo, Viejo Mundo"

Aunque el viaje entre realidades fue algo agitado, el portal los escupió sobre unas aguas.

Una vez que aterrizaron en estas, la tranquilidad de esas se rompieron, haciendo que el líquido saliera disparado en varias direcciones por la entrada de los cuerpos al medio.

El Sol estaba a punto de ocultarse, cosa extraña, ya que cuando entraron por el portal no serían más de las dos de la tarde.

Ese cambio de hora fue notado rápidamente por los Pokémon.


Rotom: ¿Cómo es casi de noche tan rápido?

Pierre: Quizás tardamos mucho y se hizo de noche.

Haunter: Puede ser... Oye... estamos todos ¿no? -Comenzó a contar a los presentes- Veamos... Yo estoy, el cabezón de Pierre también, Rotom también y Chimchar, Darkrai ahí está... ¿Me he dejado a alguien?

El primate observó a su alrededor.

Chimchar: ¿Y Skugge?

Pierre: Oye es verdad ¿Dónde está? ¿Se habrá perdido entre el tiempo y el espacio y deberemos encontrarlo en una aventura épica?

Una vez que Pierre dijo eso, la cabeza de un Pokémon salió del agua, mientras intentaba mantenerse a flote.

???: El agua está muy profunda. -Dijo mientras usaba sus brazos para mantener su cabeza fuera del agua.

Darkrai: No está para nada profunda.

Haunter: Es verdad, podría tocar el suelo con mi pies ahora mismo.

Rotom: Te recuerdo que no tienes piernas.
Haunter: He dicho que podría, no que puedo.

Pierre: Pero no tienes piernas.

Haunter: Ni tu tienes cuerpo, y no digo nada.
Pierre: ¡Claro que lo dices!

Al ver que nadie iba a ayudar al otro Pokémon, el primate se acercó y lo agarró sacándolo del agua.

Chimchar lo observó y pudo notar algo bastante extraño en ese Pokémon, ya que el color de su pelaje no era normal.

???: Uf... Gracias... Pensé que me moría. -Comentó el Pokémon-

Los demás observaron al Pokémon que hace unos momentos se encontraba luchando en el agua.

Rotom: ¿Ese es Skugge? No me lo creo -empezó a reír-

Uno de los fantasmas se acercó al Pokémon que estaba sujeto por Chimchar y empezó a reír.

Haunter: Parece ser que el agua le ha encogido, como con la lana. -Sonrió-
Pierre: Además, ha dicho "casi me muero" así que hay muchas posibilidades de que sea el.
Darkrai observó el color del Pokémon y bastante confundido también se acercó.

Darkrai: Ese no es el color normal de esa especie, ni siquiera es su versión variocolor.
Es extraño. Aunque oye, a lo mejor aquí es normal, estamos en otro mundo al fin y al cabo.

Haunter: Quizás cambió de color con el agua, como cuando mezclas ropa -Sonrió-
​​​​​​
El Pokémon suspendido en el aire por el primate observó a los demás.

???: Eh... ¿Quiénes sois? -Comentó mientras empezaba a temblar-
Haunter: Genial... Ha perdido la memoria, otra vez.

Darkrai: Esto solo complica más las cosas.

Pierre: Bueno, por lo menos así podremos tener una segunda buena impresión con él.

Tras unos momentos el Pokémon empezó a reír.

???: Intenté mantener la broma un poco más pero no he podido aguantar la risa. 
Claro que soy yo, chicos... Aunque... ¿Cómo es que habéis crecido tanto?

Chimchar: Bueno... Realmente nosotros no hemos crecido, Skugge.

El Pokémon observó a sus compañeros.

Skugge: Entonces... ¿Por qué os veo tan grandes?

Darkrai: Bueno, siendo justos, cuando eres un Pokémon tan pequeño lo ves todo más grande. -Sonrió-

Skugge: ¿Cómo que soy un Pokémon pequeño? 

Observó las aguas donde estaban y el reflejo le devolvió la mirada de un extraño Pokémon de color blanco.

Skugge: Oye ¡esto no es justo! -Se cruzó de brazos-

Haunter rio al ver la reacción de su amigo.

Rotom: Vaya, vaya... Así que la persona... Bueno, el Pokémon, que robó tanto junto a nosotros en Sinnoh es un...

Skugge: ¡Que no! Esto es un error, seguro. 

Chimchar rio y observó las grandes orejas de Skugge.

Chimchar: No creo que sea un error.
Además, seguro que con esas orejas podrás escuchar cosas a una gran distancia.

Skugge: ¿Me estás llamando orejón?

Chimchar: Un poco -Sonrió-

Skugge rio al escucharle.

Pierre: Oye Skugge, si sabías que éramos nosotros ¿Por qué empezaste a temblar antes? 
​​​​​​
Skugge: Oh... Porque hace mucho frío fuera del agua.

El pequeño Pokémon notó como el aire frío impactó contra su cuerpo y estornudó.

Skugge: Pi... ¡Chu!

Al escucharse estornudar, miró rápidamente a sus compañeros.

Skugge: No quiero escuchar ni una palabra sobre este estornudo.

Todos rieron y comenzaron a salir del agua, la cual estaba rodeada por unas piedras.

Una vez pusieron sus patas fuera de esta, Chimchar dejó a Skugge en el suelo, ya que no había agua donde pudiera ahogarse.

 Cuando estuvieron fuera de esta, un Pokémon bastante anciano se acercó.

Caminaba lento, quizás por la edad o por el hecho de que era una tortuga.

Torkoal: Buenas, soy Torkoal. 
¿Qué hacéis aquí? Aún queda un poco para que abra las termas.

Skugge: Digamos que... Acabamos de aterrizar aquí -Sonrió-
Pierre: Si, le juramos que no hemos robado nada.

Torkoal rio 

Torkoal: ¿Y qué podríais robar aquí? Solo hay...
Darkrai: Haunter, deja esas piedras.

Haunter sonrío.

Haunter: Solo quería llevarme un recuerdo del viaje.

Torkoal: Oh ¿No sois de esta región?

Todos negaron.

Darkrai: Que va... Venimos de... Muy lejos, más de lo que se imagina.

Torkoal: Bueno, entonces os haré una presentación de la región.

Estáis en Hammel, una región hermosa y misteriosa.

Skugge sonrío.

Skugge: Vaya, esto me recuerda a cuando le robé el dinero a aquel recién llegado de la región.
¿Dónde estará ahora? -pensó-


Tras atravesar las entrañas del monte Corona y alzárte victorioso tras los innumerables peligros, por fin pudiste admirar la cima, la columna Lanza, donde se encontraban los Pokémon legendarios de la región tras los que iban el malvado equipo Galaxia, acompañado de tu fiel Torterra, observaste el lugar.

​​​​​​Equipo Galaxia, salid.
He atravesado este enorme y laberíntico monte para impedir que consigáis el poder de los Pokémon legendarios de esta región.
Gracias a mi fiel Pokémon conseguimos desbaratar vuestros planes en el valle eólico y en ciudad Vetusta.

Así que... ¡preparaos para luchar!

Nadie, a parte de ti y de tu equipo, se encontraba ahí.

Esto es extraño -pensate mientras caminabas - pero supongo que llegué antes que ellos, podré preparar una emboscada... Aunque... Deberían estar ya aquí, pero... Supongo que me faltó algo.

Tras de ti se alzó un colosal Pokémon, no era como nada que hubieras visto antes.

Ese Pokémon se encontraba hecho de sombras, y alzó sus alas, soltando un gran rugido.

Al ver eso, y sin contar con nada más que Pokeballs en tu mochila, además de tener un nivel bastante bajo en tu equipo, decides que lo más sensato es salir corriendo de ahí.

Así que te subes a tu Torterra y vais deslizándose por la ladera del monte para no volver a pisarlo nunca más.

Una vez que el Pokémon de las sombras vio eso, volvió a su mundo, para ser recibido por todos los demás que se encontraban viendo que hacían Skugge y los demás en Himmel. 

Dialga: Giratina ¿Qué ha pasado? ¿Quién era el que estaba gritando?

Giratina: Ah, creo que alguien que llegó tarde a detener al equipo Galaxia.

Palkia: ¿Y dónde está?

Giratina: Ah, se fue montado en su Pokémon y se ha ido monte abajo.

Palkia: ¿Qué le has dicho para que se vaya?

Giratina: Nada, le dije que llegaba tarde a la fiesta.

Arceus: Recuerda que los humanos no pueden entendernos, creo que le has asustado demasiado.

Giratina: Ah, pues puede ser. -Observó a las hadas- ¿Aún quedan palomitas?

Uxie: Claro, aquí tienes.

Dialga: Oye Uxie ¿Cómo piensas ver esto con los ojos cerrados?

Uxie: Ah, es verdad, perdón, es la costumbre de "no lo mires o le borras la memoria a los humanos" -abrió sus ojos- mucho mejor.
​​​​​

Skugge agitó su cabeza.

Skugge: Bueno... Ahora no tengo tiempo para pensar en eso. -Observó al Pokémon tortuga- No había escuchado ese nombre en mi vida.

Torkoal: Bueno, seguramente aún no has tenido tiempo de haber vivido mucho, pequeño.
Los demás rieron y siguieron escuchando ​​​​​​al anciano.

Torkoal: Como iba diciendo Himmel es una región muy diversa, hay desde los ardientes volcanes hasta los fríos glaciares que se encuentran por la región.
También es un lugar lleno de misterios... como las antiguas ruinas que están escondidas por el continente.

Haunter: ¿Ruinas? Seguro que habrá algún tesoro ahí dentro.

Torkoal: Por supuesto que los hay, existen muchos lugares que están ocultos por las nubes, que esconden increíbles tesoros esperando a ser rescatados, aunque es una tarea difícil.
Pero poco a poco se está haciendo un mapa de esta parte del mundo.

Rotom: Oh, genial ¿Y sabe usted donde podemos encontrar ese mapa?

Torkoal: Claro está haciéndose en... -Se quedó en silencio por unos momentos- Los siento chicos, no lo recuerdo, haber vivido 130 años pasa factura para recordar cosas... Pero mientras lo recuerdo podéis acompañarme, os guiaré hasta la zona para abrir las termas a los demás Pokémon.

Chimchar: Está bien.

El anciano comenzó a caminar de forma lenta, muy lenta, demasiado lenta.
Tan lenta que incluso ahora Skugge podría adelantarle si se lo propusiera, aunque estaba algo ocupado tratando de caminar sin pisar su cola, cosa que no conseguía del todo.

Skugge: Dios, no sé como lo harán los Vulpix o los Ninetales... -Suspiró-

Pierre sonrió al ver a una versión tan diferente de su amigo, ya que en su forma humana no era tan patoso.

Pierre: Venga pequeño, tu puedes ¿Estás dando tus primeros pasos? ¡Ven con tito Pierre! -Empezó a reír-

Skugge se cruzó de brazos, algo enfadado por escuchar eso.

Skugge: Te recuerdo que era más alto que tu hace unas horas...

Pierre: Ya, pero ahora no lo eres -Sonrió-

Haunter lo tomó con sus manos.

Haunter: Venga, Pierre, deja tranquilo a Skugge.

Que sea tan pequeño y torpe no quiere decir que no siga pudiendo hacerte un exorcismo como aquella vez... ¿Te acuerdas?

Pierre sintió un escalofrío.

Pierre: Ug... no me lo recuerdes eso. -Se alejó de ellos-

Skugge: Eh... bueno... no creo que ahora pueda. -Susurró-

Haunter: Ya, pero eso el no lo sabe -Sonrió-

Darkrai, cansado de la lentitud de la tortuga, hizo lo mejor que se le ocurrió.

El Pokémon oscuridad levantó a Torkoal con sus manos.

Darkrai: A ver, yo le llevo y me dices donde es, porque no quiero que nos llevemos una semana por el camino. 

Tras eso los Pokémon fueron rápidamente hasta el principio de las Termas, donde el anciano tocó una campana.

Torkoal: Bueno, ya están avisados que las termas están abiertas.

Chimchar: ¿Quiénes? 

Torkoal: Oh, cualquier Pokémon que quiera relajarse.

Rotom: Genial ¿Y cobras algo por que estén en las termas?

Torkoal: No, nada.
Es gratis.

Skugge: Pues que montón de dinero te estarás perdiendo... -Comentó aunque se encontraban a una cierta distancia y no pudo escucharlo el anciano- 

El Pichu se frotó los ojos, ya que se dio cuenta de que su visión estaba borrosa.

Chimchar: ¿Estás bien Skugge? ¿Te entró algo en el ojo?

Skugge: No, es que desde que llegamos estoy viendo borroso, no sé por qué -Recordó sus gafas- ¿Oye habéis visto mis gafas por algún lado?

Pierre: Creo que no.

Haunter: No que yo haya visto.

Los demás, que se habían acercado, negaron con su cabeza.

Darkrai: Nosotros tampoco.

Skugge: Ah, genial... se habrá perdido por el camino... -Miró a la tortuga que aún se encontraba comenzando a caminar hacia donde se habían desplazado el resto de los Pokémon- Oye... eh ¿Sabes donde puedo conseguir unas gafas? Creo que perdí las mías.

El anciano asintió.

Torkoal: Claro, hay una aldea más o menos cerca de aquí donde hay varias tiendas, uno de ellos supongo que tendrá algo.

Skugge: Gracias ¿Podrías guiarnos? -Sonrió mientras miraba a Darkrai-

Darkrai: No, por Arceus. Ya nos apañaremos nosotros, solo díganos en que dirección se encuentra la aldea.

Torkoal: Por supuesto, está al oeste de aquí, es la única aldea que hay por la zona, no entiendo muy bien por qué no hay más, pero hay de todo allí.

En ella habitan Pokémon muy amigables y bueno, también escuché que están planeando abrir una cafetería y todo.

Una vez que se despidieron de la tortuga, Darkrai tomó a Chimchar y a Skugge entre sus brazos, ya que no tenía ganas de caminar.

Skugge: Oye ¿Por qué no vamos caminando? Yo quería ver un poco del paisaje... -Sus orejas se bajaron un poco- Además no me sienta bien volar...

Darkrai: Bueno, ya podremos visitar esto con más tiempo.
Y tranquilo, será un vuelo rápido, espero.
Así que si tienes ganas de vomitar o algo me avisas y paramos.

Skugge: Ug... Está bien. 

Darkrai voló y fue seguido por los Pokémon fantasmas.
En las alturas pudieron observar de una forma más amplia la región en la que se encontraban.

Chimchar: Vaya... hay unas vistas muy bonitas, abre los ojos Skugge, te lo estás perdiendo.

Skugge: No estoy seguro de si quiero hacerlo.

Haunter: ¡Venga! Las vistas son increíbles ¿Te las vas a perder?

Rotom: Eso Skugge ¡Mira esto!

El Pokémon suspiró.

Skugge: D-De acuerdo...

Poco a poco comenzó a abrir los ojos y cuando finalmente los abrió pudo ver que se encontraban a bastantes metros sobre el suelo.
Sobre la región, era muy extensa aunque, como dijo anteriormente Torkoal, había zonas las cuales estaban ocultas por las nubes.

Desde las alturas pudo observar extensos bosques y misteriosos lagos, aunque borrosos, eran bastante impresionantes pero sus ojos se fijaron sobre unas formas a la lejanía.

Skugge: ¿Es eso la aldea?

Rotom: Supongo ¿Vamos a ver?

Pierre: Bueno, unos mas que otros -Sonrió-

Skugge: Cuando tenga unas gafas nuevas, Ya "veremos" quien ve mejor. -Sonrió también-

Darkrai: Bueno, vamos allí ¿Aterrizo sobre los Pokémon o busco un lugar donde nadie resulte herido?

Rotom: ¡Darkrai! No queremos problemas en este mundo, todavía.

Haunter: Exacto, hay que hacer las cosas bien ahora para que podamos robar y esas cosas después.

Skugge: ¿Incluso con los tres millones en casa vamos a seguir robando?

Pierre: De algo tendremos que comer.

Skugge: Por cierto... ¿Dónde dejasteis el dinero para cuando volvamos?

Haunter: Uy, se me olvidó y nos lo robó un ladrón... -Sonrió- Nah, están en la mansión, creímos que estarían más seguros dentro del televisor de Rotom.

Skugge: Ah, está bien.

Darkrai: Bueno, aterrizaré ahí, donde no hay nadie.

Los Pokémon aterrizaron sobre la tierra marrón, y el sol estaba más bajo en el cielo, dejando ver los últimos rayos de sol antes de que estos fueran sustituidos por la luz de la luna.

Los Pokémon observaron que habían aterrizado junto a un curioso estandarte con un extraño dibujo, el cual era mecido por el viento.

Chimchar: Creo que ya será algo tarde para ir por las gafas de Skugge ¿no?

Haunter: Bueno, podemos intentarlo... ¿Podéis ir buscando algún lugar para pasar la noche? Yo lo llevaré.

Chimchar se acercó al único tipo fantasma que contaba con manos.

Chimchar: Os acompañaré, creo que será lo mejor.

Haunter: No te preocupes, no me lo comeré ni nada de eso. -Rio-

Chimchar: No es por eso, es que si se nos hace de noche, os podré alumbrar con mi llama.

Skugge: Oh, bien pensado... Gracias -Sonrió-

Chimchar: No hay de que, vamos antes de que sea más tarde, aunque no sé si estarán abiertas las tiendas.

Skugge: Bueno, a ver si con suerte lo están.

Se despidieron de los demás y fueron rápidamente hacia la zona comercial de la aldea.

Allí se encontraban varias tiendas que sorprendentemente seguían abiertas y atendiendo a los clientes.

Se acercaron a una que era atendida por dos Kecleon, ambos de colores diferentes.

El Kecleon de color verde los saludó.

Kecleon: Hola ¿Puedo ayudaros en algo?

Skugge: Eh... Bueno, yo necesitaba unas gafas.

Observó curioso al pequeño Pokémon blanco y asintió.

Kecleon: Claro, tenemos gafas que son útiles para cuando se explora un territorio.

Skugge: No, no... me refiero a unas gafas para ver.

Kecleon: Ah, bueno, también tenemos de esas, pasa por aquí, mi hermano pequeño te dará algunas para que te pruebes para ver con cual ves mejor.

Skugge: Uh... muchas gracias pero...

Kecleon: Los peros para luego, venga, pasa, sin miedo.

Chimchar: No queremos molestar, además seguramente ya es tarde y cerraréis pronto.

El Keckeon de color morado negó con su cabeza.

Kecleon: Estamos en horario de verano, abrimos hasta las nueve de la noche, no te preocupes.

El ahora Pichu escuchó las palabras del camaleón verde.

Skugge: Espera... ¿Has dicho verano? -Preguntó bastante confundido mientras recordaba como el frio invierno se quedó en la región de Sinnoh desde que encontró a Chimchar- Si que es distinto este sitio...

Kecleon sonrió al escuchar al curioso ratón.

Kecleon: Oh, es normal que con tu corta edad lo sepas, pero en este mundo existen varios climas, seguramente vosotros procedéis de alguna parte donde sea predominante un clima frio, por los colores de tu pelaje. -Comentó, aunque realmente nunca había visto a un Pokémon de su especie que contara con esos colores- aquí en esta parte de la región tenemos un clima templado, pero bueno, a medida que crezcas aprenderás esas cosas, pequeño. -Sonrió-

El ex humano se sintió bastante avergonzado al notar como creían que era un Pokémon aún en una etapa infantil de su vida, ya que el no lo era, o eso creía, ya que no podía saber con exactitud que edad tenía.

El Kecleon más joven, ayudó a subir a Skugge al mostrador, mientras lo tomó con sus manos y desde ahí lo llevó a la parte del almacén de la tienda.

Skugge: ¿Por qué todos me toman en brazos? Puedo caminar por mi mismo... mas o menos... -Pensó y tras eso, miró su cola-

El Pokémon camaleón lo sentó en una silla y comenzó a darle diferentes monturas de gafas para que viera cual era la que más le gustaba al pequeño.

Skugge, tras un rato, se decidió por unas bastante similares a las que tenía cuando era humano.

Eran gafas cuadradas aunque con la diferencia de que estas no tenían patillas para las orejas, que serían un poco inútiles ahora mismo, ya que al ser un Pichu sus orejas se encontraban en lo alto de su cabeza, en vez de en los lados de esta.

Skugge: Creo que estas.

Kecleon: Estupendo, ahora déjame que pruebe algunos cristales y dime con cuales ves mejor ¿De acuerdo?

Skugge asintió.

El Kecleon tomó una manzana y lo alejó de el Pokémon que estaba sentado.

Kecleon: ¿Desde esta distancia lo ves bien?

Skugge: Si. -Parpadeó un par de veces para que su vista se adaptara a los cristales- Aunque creo que las veo un poco borroso.

Kecleon: ¿Las? Ah, definitivamente ese cristal no te vale. -Rio-

Tras un par de pruebas más con cristales, pudo al fin encontrar la graduación de cada ojo.

Kecleon: Ya no ves tres manzanas ¿no?

Skugge negó con su cabeza mientras reía un poco.

Kecleon: Estupendo, ahora solo queda una cosa por hacer... -Tomó un cordón y lo ató en los extremos de las gafas del Pokémon para después volverlas a poner sobre los ojos del Pichu.

Kecleon: Bien, así no se te caerán.

Skugge: Muchas gracias... um... pero... -Pensó si podía robarlas, aunque con su tamaño y por la amabilidad con la cual le trató, desechó ese pensamiento rápidamente- no puedo tenerlas.

Kecleon: Oh ¿Por qué dices eso? 

Skugge: Es que, no tenemos dinero para pagarlas.

Kecleon sonrió.

Kecleon: No pasa nada, puedes quedarte con ellas.

El pequeño Pokémon se sorprendió.

Skugge: ¿En serio? M-muchas gracias...

Kecleon lo levantó de la silla y lo llevó fuera, dejándolo en el mostrador.

Kecleon: Bueno, ahora ve perfectamente.

Chimchar lo miró.

Chimchar: Te quedan muy bien, Skugge -Sonrió-

Haunter: Oye, pues si, seguro que con eso tendrás una fila de Pokémon siguiéndote, pareces inteligente y todo. -Rio-

El hermano mayor de los Kecleon miró al pequeño.

Kecleon: ¿Cuántos Poké les cobramos?

El otro Kecleon sonrió.

Kecleon: Me dijo que no tenían dinero, así que pensé en ofrecerles trabajo para que las puedan pagar.

Haunter: ¿Trabajar? ¿De qué?

Kecleon: Podréis llevar objetos a los clientes, así en vez de que tengan que venir hasta aquí, incluso podrán hacer el pedido vía Pelipper y podréis llevárselos.

Chimchar: Perdón por interrumpiros pero... El "Poké" es la moneda de aquí ¿Verdad?

Los Kecleon asintieron a la vez.

Kecleon: Así es, es la moneda en curso que sirve para comprar cosas. -Los observó- Estáis de turismo por la región ¿verdad?

Todos negaron.

Kecleon: Oh, creo que sé porque habéis venido.

Skugge: A mi me da que no... -Pensó-

Kecleon: Para uniros al Gremio ¿verdad?

Haunter: Es la primera vez que escucho esa palabra... ¿Qué es un Gremio?

Los camaleones se miraron asombrados de que no supieran sobre eso, ya que era bastante famoso.

Kecleon: Si, definitivamente no sois de esta región... pero no os preocupéis, os lo explicaremos.
Se trata de una asociación de exploradores, dirigida por el prodigioso Wigglytuff.

Es un Pokémon que se ha ganado el corazón de sus reclutas y de esta aldea, la Aldea Tesoro, ya que
 es comprensivo y amable, y también acepta a todos aquellos Pokémon que tengan deseos de ser exploradores en su gremio.

Chimchar: Bueno... por lo que cuentas parece ser un buen tipo... pero exactamente ¿Qué se hace en el gremio ese?

El hermano pequeño contestó.

Kecleon: Bueno, escuché que están haciendo un mapa con ayuda de sus exploraciones, para poder tener una mejor vista de la región.. Además de eso, visitan los territorios y ayudan a los Pokémon que necesitan ayuda sin pensarlo, aunque sus políticas sobre el dinero son un poco... extremas.

Skugge: ¿Qué quieres decir con "extremas"?

Kecleon: Bueno... imagínate que haces una misión y como recompensa te dan 60.000 Poké, bueno,  pues ellos te darían solo 6.000... Por los gastos de tu entrenamiento y la comida... Pero como eso está permitido dentro de la ley de "Entrenamiento y Formación de los Gremios de Exploradores" pues... no se puede hacer gran cosa.

Haunter: Vaya, son los primeros ladrones que conozco que usan las leyes para robar... Increíble.

Chimchar: ¿Y por qué alguien querría unirse a ellos si les quitan casi todo el dinero?

Kecleon: Bueno, eso es una gran pregunta... Que no sé responderte, porque nosotros no sabemos el caso de cada uno de los Pokémon que se han unido... Aunque ser un miembro del gremio es considerado un gran honor, ya que de ahí salen muy buenos equipos exploradores.
Pero bueno, mañana queremos que estéis aquí para que podáis empezar a pagar las gafas de este pequeño.

Haunter: ¿Cuánto tiempo tardaremos? Más o menos.

Kecleon: Unos días, no mucho más.

Chimchar: Está bien. -Pensó- Además, no podemos llamar la atención el primer día.

Skugge: De acuerdo.

Se despidieron de los camaleones y volvieron con los demás.

Rotom: ¡Justo a tiempo! Darkrai se ha caído en ese arbusto y ha encontrado un lugar para quedarnos.

Skugge: ¿Qué se ha caído? -Empezó a reír- Qué pena no haberlo visto.

Darkrai: Te escucho ¿Sabes? Y no, no me caí, me apoyé en el palo ese que tiene una tela rara ondeando y... cuando quise darme cuenta había encontrado ese lugar.

Pierre salió del arbusto.

Pierre: Venga, venid, es bastante amplio y podremos dormir esta noche.

Una vez habían bajado las escaleras que se encontraban escondidas por el arbusto, llegaron a una casa que se encontraba equipada con una pequeña fuente de agua, con una cama y varios barriles dentro de esta.

Skugge: Parece que alguien estaba viviendo en este lugar. -Observó el polvo- aunque parece que no está por aquí.

Haunter: Bueno... quien se fue de su casa, perdió su... cama.
Así que nos quedaremos aquí hasta que encontremos algo mejor.

Darkrai: Bueno, mientras no venga nadie, no habrá problemas... por cierto Skugge, me gustan tus nuevas gafas.

Pierre: ¿Las robaste?

Skugge: No, no se puede robar nada tan temprano... 

Rotom: Bueno, entonces esperaremos a que sea de noche, no te preocupes.

Skugge: No me refiero a eso... sino que... somos unos recién llegados a la región y... si empezamos a robar... quizás levantemos sospechas entre los de la aldea ¿no?

Todos asintieron, mientras el Pichu bostezó.

Pierre: ¿Tienes sueño?

Skugge negó con su cabeza.

Skugge: No, no tengo...

Darkrai: Venga, a dormir, seguro que estás muy cansado.
Hoy te pasaron muchas cosas...

Evitamos que el equipo Galaxia destruyera el mundo.

Pierre: Chantajeaste a los señores del Tiempo y del Espacio

Haunter: Conociste a Arceus.

Chimchar: Te dijimos que eras un Pokémon... Aunque bueno, no en ese orden exactamente -Sonrió-

Rotom: Y ahora estamos en otro mundo, que resulta que es tu mundo de origen... para ver si descubrimos tu nombre y si recuerdas algo.

Pierre: Ah, y casi te ahogas nada más llegar. -Sonrió-

Skugge se quedó un momento en silencio al escuchar las palabras de Rotom.

Skugge: Dios, si que han pasado cosas en un día... -Recordó algo y comenzó a gritar- ¡Aaah!

Todos le miraron preocupados.

Haunter: ¿Qué pasa? ¿¡Por qué gritas!? -Gritó el Pokémon fantasma también-

Skugge: ¡Por que soy tonto!

Pierre: Ah, pero eso no es nada nuevo, nosotros te queremos igual. -Rio-

Chimchar: ¿Qué pasa Skugge?

Skugge: Que tendría que haberle dicho a Arceus que me devolviera la memoria.

Rotom: ¿Pero puede hacer eso?

Skugge: A ver, supongo ¿no?
Es un Dios, puede hacer lo que quiera.


Los Pokémon legendarios miraron a su padre.

Dialga: Oye papá, ahí ha tenido razón.

Arceus: Ya, pero no me dijo nada de devolverle la memoria.

Palkia: Venga papá, seguro que podrías habérselo ofrecido después que recuperó tus tablas ¿no?
.
Arceus: Ya... Pero se me olvidó.

Giratina: Ay la edad... -Sonrió-

Arceus: ¿A que te quedas sin ver a Skugge y a sus amigos?

Giratina: No no, que quiero ver que pasa después.


Darkrai: Bueno, no te preocupes por eso, ahora ve a dormir.

Haunter: Eso, que mañana tenemos trabajo.

Pierre: ¿De qué?

Haunter: Te lo explicaré después.

El ex humano miró a sus amigos.

Skugge: Bueno... Hasta mañana -Caminó hacia la cama y se acostó ahí-
Rotom: Descansa -Sonrió-

Chimchar miró a Skugge que se encontraba ya dormido.
Chimchar: Vaya... Si que debía estar cansado.

Darkrai: Bueno, para ser justos ha tenido demasiadas emociones hoy, además que los Pichus se cansan bastante rápido.

Chimchar: Oye... ¿Os habéis dado cuenta de que se ha dormido con las gafas puestas? -Sonrió-

Pierre: Oh, me ha entrado la necesidad de hacerle una foto. -Empezó a reír-

Haunter: Yo la hago, en mis tiempos como humano hice un cursillo de fotografía Pokémon.

Rotom: Ya pero ¿de dónde sacamos una cámara aquí?
​​​​​​
Darkrai sonrió.

Darkrai: Bueno, como dueño de un hostal debo tener una cámara siempre a mano por si algún cliente se va del lugar sin pagar... Les puedo poner en la lista de morosos.

Pierre: ¿Y la tienes aquí? La cámara, no la lista.

Darkrai: Claro. -Sonrió-

Chimchar: ¿Y no se estropeó con el viaje por el portal o cuando caímos al agua?

Darkrai sacó una cámara, aunque no se supo de donde.

Darkrai: Bueno, creo que no, además es a prueba de agua.

Rotom: Que conveniente.

Darkrai: ¿A qué si? -Sonrió-

Haunter: Bueno, conveniencias a parte, dame esa cámara. -Sonrió-

Unas fotos después al dormido Pichu, los demás las observaron y empezaron a reír.

Haunter: No creía que diría esto nunca, pero Skugge se ve bien en su nueva forma.

Chimchar: Querrás decir vieja forma ¿no?

Haunter: Bueno, eso.

Rotom: ¿Cómo pensáis que reaccionará Skugge cuando vea las fotos?

Pierre: No lo sé, pero no puedo esperar a verlo. -Sonrió-

Un poco de carla más tarde, los demás también fueron a dormir mientras la luna se alzaba poco a poco en el cielo.
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#19
 
Capítulo 14:
"Los Encargados de los Kecleon"
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Skugge se despertó y observó a su alrededor, el sol ya había salido y se estiró en su cama.
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Skugge: Que sueño más raro he tenido... Soñé que conocí al Dios de los Pokémon y encima resultó que yo era un Pokémon venido de otro... ¿Universo? -Agitó su cabeza- Debo de dejar de comer Pokochos antes de dormir -Bostezó y caminó por la casa, estirándose-

Llegó hasta una pequeña fuente de agua y lo que le devolvió la mirada era el mismo, aunque pudo ver como un pequeño ratón de pelaje blanco sustituía su apariencia humana.

Eso terminó de despertar a Skugge por completo.

Skugge: Ah, no era un sueño... -Miró sus patas que ahora estaban en lugar de sus manos- ¿Y se supone que yo era así antes de ser humano? Y... ¿Cómo llegué a otro universo? A ver, no creo que sea algo como ir caminando por la calle, tropezar y estar en otro lado ¿No? -Suspiró- Creo que son demasiadas preguntas tan temprano... -Notó una ligera presión en su pecho pero trató de ignorarla- Bueno... Creo que voy a -Observó dos círculos rosados en sus mejillas- ¿Qué es esto? -Tocó uno con su pata y este comenzó a emitir un leve brillo y unas pequeñas chispas comenzaron a salir de este, asustando bastante al Pichu.

Skugge: ¡Ah! -Notó una pequeña descarga en la pata con la cual tocó su mejilla y agitó su brazo a causa de la electricidad-

Eso lo desconcentró lo suficiente como para tropezarse con su cola y caer contra uno de los barriles que se encontraban ahí.

Tras un fuerte ruido, los Pokémon que se encontraban fuera de la casa bajaron rápidamente para encontrarse la graciosa escena de como el ahora, pequeño Skugge, intentaba apartar algunas docenas de manzanas de encima de él.


Haunter: Vaya... Así que has descubierto comida ¡Genial! -Sonrió- Así no tendremos que robar de momento.

Chimchar: ¿Estás bien Skugge?

Este, tras salir del mar de manzanas con ayuda de sus amigos, los miró mientras se colocaba bien las gafas.

Skugge: Muchas gracias... y siento ser tan patoso... no sé que me pasa.

Chimchar: Bueno, estás en un cuerpo nuevo, para ti.

Haunter: Bueno, realmente es de segunda mano ¿no? -Sonrió-

Skugge rio al escuchar el comentario de su amigo fantasmal.

Skugge: Bueno... realmente para mi es algo completamente nuevo, por que no recuerdo nada de aquí ni de este cuerpo.

Chimchar: No pasa nada, solo necesitas tiempo para adaptarte. -Sonrió y acarició las orejas del Pichu-

Skugge: Oye, para. -Agitó sus orejas- 

Haunter: ¿Qué pasa?

Skugge: Nada, que me hace cosquillas y no me gusta.

Haunter sonrió.

Haunter: Así que cosquillas ¿no? -Rio- Vaya, parece que he descubierto una debilidad de Skugge.

Skugge: ¡Ni se te ocurra! 

Haunter: ¿Ah no? ¿Y que me lo impediría? ¿eh? Pequeño Pokémon que duerme con sus gafas puestas -Rio-

Skugge: Eso es mentira, no me dormí con mis gafas puestas.

Chimchar recordó la foto que le hicieron a Skugge mientras dormía y empezó a reír un poco.

Skugge: ¿Qué pasa?

Chimchar: Nada, nada... Solo que en esta nueva forma eres muy fotogénico -Sonrió-

El Pokémon los miró.

Skugge: No me digáis que me habéis hecho una foto mientras dormía. 

Haunter tomó una pequeña hoja cuadrada y se la acercó al Pichu.

Haunter: Dicen que una imagen vale más que mil palabras ¿no? 

En esta se podía ver como la noche anterior, Skugge, efectivamente se había quedado dormido con sus gafas, y realmente era una imagen bastante graciosa.

Skugge: Seréis... -Intentó pensar en algún insulto- eh... 

Ya que no se le ocurría ninguno simplemente los miró.

Haunter: Vaya, esto es raro en ti, Skugge, siempre tienes una contestación graciosa para todo. -Le tocó la cabeza- ¿Tienes fiebre o algo?

Skugge: No creo que sea nada... -Dijo mientras agarraba la mano con sus patas- Supongo que es muy temprano y mi cerebro aún no está despierto del todo. -Bostezó-

Pierre apareció.

Pierre: ¡Buenos días! Los hermanos Kecleon me han dicho que os acerquéis para empezar el trabajo.

Haunter: ¿Y por qué te lo dijo a ti?

Pierre: No lo sé.

Chimchar: ¿Y cómo supo que estabas con nosotros? 

Pierre: Ah, simplemente fui a ver si tenían algo de comer, pero como tienen la extraña manía de que todo cueste dinero... Pues me volví con las manos vacías pero al final hablamos de todo un poco y les dije que estábamos con un amigo por la zona, que era blanco y patoso. -Rio- 

Skugge: Normal, no tienes manos, es normal que volvieras sin nada. -Empezó a reír-

Haunter se quedó más tranquilo al escuchar a su amigo contestar como usualmente lo hacía.

Pierre observó al Pichu.

Pierre: Deja que los mayores hablen, es de mala educación que los Pokémon tan pequeños hablen cuando lo hacen los grandes. -Sonrió-

Skugge: Te recuerdo que aunque sea esta cosa tan pequeña, soy más grande que tu como humano, por lo menos.

Pierre: Bueno, si hablamos de altura si, pero ahora no hay mucho que puedas hacer para ganarme en eso.

Skugge: Claro que si, evolucionaré y volveré a ser más grande que tu, como debe ser.

Pierre: Oh, aun te queda mucho para eso... -Sonrió- Bueno, id yendo para la tienda, se os hace tarde.

Haunter: Ah, es verdad... Se me había olvidado, venga vamos.

Asintieron y caminaron fuera de la casa.

Skugge había agarrado como buenamente podía tres manzanas, por si por el camino necesitaban comer algo.

Chimchar al ver que le costaba mantener las tres manzanas lejos del suelo, tomó dos de estas con sus manos.

Skugge: Eh... gracias.

El Pokémon de fuego sonrió.

Chimchar: De nada.

Unos minutos después llegaron a la tienda de los camaleones de ayer, los cuales les saludaron de forma alegre.

Kecleon: Buenos días ¿Estáis listos para trabajar?

Skugge: Si

Chimchar: Claro ¿Dónde hay que ir?

Bueno -Empezó a hablar el hermano menor de los Kecleon- Cómo sabemos que no sois de por aquí os vamos a dar un mapa con las casas de nuestros clientes.

Haunter: Gracias.
Si no quizás acabemos en otra región -empezó a reír-

Los Kecleon sonrieron.

Kecleon: Para eso deberíais caminar mucho, así que no os preocupéis.

Haunter tomó el mapa y a Chimchar le dieron una pequeña bolsa que contenía los objetos que les dieron los camaleones, para sus clientes.

Tras desearles suerte, los tres caminaron en dirección a uno de los clientes de Kecleon.

Haunter: Son 5, así que puede que terminemos relativamente temprano.

Skugge: Espero... Oye ¿Y cómo sabremos que objeto darle a cada Pokémon?

Chimchar: Ah tranquilo, nos dejaron un papel con los nombres y los objetos de cada uno en la bolsa.

Skugge: Ah, estupendo... -Recordó los tres millones que tenían en la mansión- Y pensar que tenemos que trabajar cuando tenemos tres millones en casa... -bostezó-

Haunter: Oye ¿Podemos volver y traer algo de dinero aquí?

Chimchar: No sé... Además tendríamos que despertar otra vez a Arceus ¿No?

Skugge: Bueno, creo que la flauta está en ni mochila. -Se quedó pensando un momento- ¿Dónde se habrá quedado la mochila? Y... sinceramente no creo que nuestro dinero tenga valor aquí ¿No? Es otro mundo con monedas distintas y eso.

Todos se encogieron de hombros y caminaron en rumbo hacia la casa del primer cliente.

Esta estaba algo alejada de la Aldea, a las afueras de esta para ser más exactos.

​​​​​​Caminaron hasta llegar a un cruce de caminos que se dividía en cuatro.

Haunter: Veamos... Según esto debemos seguir hacia delante, hasta llegar a unos árboles y se supone que ahí estará el primer cliente.

Skugge: Suena como si fuéramos a hacer algo ilegal, unos árboles, un cliente misterioso y un objeto que entregarle a cambio de dinero...

Chimchar: Un poco ilegal si que suena dicho de esa manera -Rio el primate-

Unos minutos después fueron rodeados por la vegetación, hasta encontrar un árbol con un Pokémon encima de una rama.

Skugge: ¿Será el cliente? 

Chimchar tomó el papel con los nombres de los Pokémon y vio que a su lado habían unas fotos, así que la tomó y comparó a ambos Pokémon.

Chimchar: Creo que si, aunque falta que nos responda por su nombre.

Haunter: ¿Y cuál es?

Chimchar: Según esto... Se llama Drati.

Skugge: Ah -miró al Pokémon- Y es un Dratini, que original... -Sonrió- Oye... Si no tiene brazos ni piernas... ¿Cómo se ha subido al árbol?

Haunter: Bueno... Eh no lo sé.

Chimchar: ​​​​​​¿Y cómo va a bajar?

Skugge: No lo sé.

El Pokémon saltó de la rama y haciendo una voltereta en el aire aterrizó en el suelo de una forma bastante épica.

O eso era lo que había pensado, ya que realmente tropezó y cayó de cara sobre el suelo.

Haunter empezó a reír al ver eso aunque Skugge se acercó a el Pokémon que estaba besando el suelo.

​​Skugge: ¿Te has hecho daño? -Levantó la cara del Pokémon del suelo-

El Dratini lo miró y sonrió.

Drati: Oh... Si, estoy bien, solo que no calculé bien el salto.
Gracias pequeño -Sonrió-

Al escuchar la última palabra que dijo, Skugge soltó la cabeza del Pokémon, volviendo esta a besar en el suelo.

Drati: Ay.

Los Pokémon rieron al ver la reacción del Pichu y pidieron observar como su amigo se cruzaba de brazos.

Chimchar: Eh... Tu eres Drati ¿Verdad? Tenemos algo que encargarte.

El Dratini se levantó.

Drati: ¡Ah si! ¿Tenéis mi Fugaesfera?
Gracias, estaba esperándola antes de ir de exploración.

Chimchar: ¿Fugaesfera? -Buscó entre los demás objetos y sacó una cosa de color azul- ¿Esto es? Es la única cosa que parece una esfera.

Drati: Si, esa es. -Miró a Skugge- Por cierto ¿Qué le pasa? -Dijo mientras podía ver como el pequeño ratón seguía enfadado-

Haunter: Oh, creo que no le gustó que le dijeras pequeño... Por cierto ¿Para que es ese objeto?

Drati: Ah, es para huir si las cosas se complican en la exploración.

Haunter: Ah, entonces nosotros éramos Fugaesferas y no lo sabíamos. -Pensó y no pudo evitar sonreír-

Drati: Ah, pero es un Pichu, con un pelaje más blanco de lo normal, pero... los Pichus son pequeños.

Chimchar: Bueno, pero no se lo digas.

Drati: Bueno... -Rio un poco- Está bien, por cierto me voy a preparar las cosas para la exploración.
Aquí tenéis el dinero. -Sonrió y le dejó unas cuantas monedas al primate.-

Nos vemos -Se despidió de ambos y después el Pokémon dragón se dirigió al Pichu- Nos vemos peq... Eh... -Se detuvo y miró a los otros dos Pokémon- ¿Cuál es su nombre?

Haunter: Skugge.

Drati: Bueno, pues hasta luego Skugge. -Sonrió-
​​​​​​
​​​​​​Tras eso, el Pokémon dragón comenzó a irse mientras veían como sujetaba la esfera con su boca y reptaba hacia una de las raíces del árbol.

Chimchar: Bueno, ya solo nos quedan cuatro, vamos Skugge. -Lo miró-

Haunter tomó de los pies al Pokémon que aún seguía enfadado y lo puso encima de su cabeza mientras sonreía.

Haunter: A ver ¿Por qué estás enfadado? ¿Eh pequeño? -Sonrió-

Skugge trató de bajar del Pokémon fantasma aunque le seguía agarrando sus pies.

Chimchar: Cuéntanos -Se acercó- ¿Por qué te enfadas?

Skugge: Yo... Eh... Por qué esa serpiente rara me ha llamado pequeño.

Haunter: A ver, es que grande... lo que se dice grande no eres. -Sonrió-

Chimchar: No te preocupes, Skugge.
Verás como pronto darás el estirón y volverás a ser más grande.

Skugge: ¿Estás seguro?

Chimchar: Bueno... Seguro, seguro... No. -Sonrió- Pero no te preocupes, seas así o midas tres metros, te seguiremos tratando igual.

Haunter: Bueno...

Skugge: ¿Cómo que "bueno"? -Intentó imitar la voz del fantasma, aunque esta sonaba bastante aguda, como es normal en los Pichus-

Ambos rieron al escuchar a Skugge, incluso este empezó a reír tras escuchar su voz.

Skugge: Sueno fatal -Dijo mientras reía-

Haunter: Nah... Suenas como tienes que sonar.
Según tu tamaño -Sonrió-

Los Pokémon siguieron caminando, en dirección hacia los siguientes clientes que los Kecleon habían apuntado.

La siguiente entrega era en una casa, con forma de Azumarill.

Era una construcción bastante extraña, aunque en la Aldea ya habían visto algunas así.

Llamaron a la puerta de madera y fueron recibidos por un Pokémon de color azul.

El Pokémon de tipo agua los observó.

Marill: Buenos días ¿Qué desean? 

Chimchar: Hola, venimos de parte de los hermanos Kecleon, para daros una... -Observó la lista- semilla cura ¿Es correcto?

Marill asintió con una sonrisa.

Marill: Así es, señor. Muchas gracias. Iré por el dinero, esperad un momento.

Cuando se dispuso a entrar de nuevo a casa, otro Pokémon, más pequeño que el que entró, se asomó tímidamente entre la puerta y observó a Skugge con curiosidad.

Por su parte, este pudo observar al Pokémon espía.

Skugge: Vaya... menos mal, alguien más bajo que yo. -Soltó un suspiro, bastante aliviado-

Los fantasmas rieron al escuchar ese comentario.

El más pequeño de los dos hermanos, se acercó al Pichu mientras lo observaba con curiosidad.

Azurill: Oh... nunca había visto a un Pichu con este color de pelo... ¡Mola! -Sonrió-

Skugge lo miró agachando su cabeza, para poder ver mejor al Pokémon que daba saltos utilizando su redondeada cola para eso, cosa que hizo sentir alto al Pokémon por primera vez desde que estuvo en ese mundo.

Skugge: Eh... Gracias, supongo.

Azurill: ¡De nada! -Dijo mientras sonreía- ¿Cuántos años tienes? Yo haré dos desde que salí del cascarón la semana que viene

Haunter: Eh, mira Skugge, has encontrado a un amiguito de tu edad. -Sonrió-

Skugge: Serás... -Lo miró de la forma más asesina que pudo, aunque realmente siendo un Pichu, esa mirada no asustaba en lo más mínimo-

El primate sonrió al ver ese intento de intimidar al fantasma por parte de Skugge.

Chimchar: Realmente... no sabemos cuantos años tiene.

Azurill los observó algo confundido.

Azurill: ¿No sabéis cuantos años tiene?

Todos, incluido Skugge, negaron con sus cabezas.

Skugge: Bueno, supongo que en Sinnoh tendría unos ventialgo más o menos. -Pensó pero observó sus patas- Aunque si este es mi mundo "original" no tengo ni la más mínima idea de cuantos años tiene este cuerpo.

El Pichu se rascó su cabeza, algo incomodo.

Skugge: Perdí mi memoria y no recuerdo casi nada... bueno, realmente ese "casi" sobra.

Azurill: Oh, lo siento, debe ser algo muy malo no poder recordar nada.

Skugge: Ah, no te preocupes, realmente es extraño no poder recordar nada, pero no es algo tan malo. -Sonrió un poco al escuchar esa preocupación por parte del Pokémon-

Haunter: Mira, parece que se han hecho amigos. -Rio-

Skugge: ¡Que no, cabeza de-! -Miró a su alrededor recordando donde estaban- quiero decir... Haunter.

El pequeño Pokémon lo observó, y se pudo ver un gesto de pena en su rostro.

Azurill: Ah... es que... yo creía que... -Sus pequeñas orejas bajaron un poco, indicando cierta tristeza-

El Pichu observó a sus compañeros sin saber muy bien que hacer.

Skugge: Em... uh... 

Chimchar: El quiso decir que estaría encantado de ser tu amigo ¿Verdad? -Le dio una palmada en la espalda haciendo que avanzara unos pasos hasta el Pokémon redondo-

Skugge: Eh... claro.

Haunter: Es que es muy pequeño todavía y no sabe decir bien algunas cosas. -Sonrió-

Skugge: Te vas a enterar cuando lleguemos a casa.

El Pokémon fantasma comenzó a temblar.

Haunter: Oh, ahora mismo estoy muerto de miedo. -Comenzó a reír-

El otro roedor sonrió al escuchar la respuesta del Pichu.

Azurill: ¡Genial! Por cierto ¿Quieres-?

Antes de que pudiera continuar, el hermano mayor, salió con el dinero.

Marill: Aquí tenéis. -Sonrió y extendió su brazo para entregar el dinero-


Tras unos momentos, el dinero cayó sobre la mano de Haunter.

El Azurill miró a Marill con una sonrisa.

Azurill: ¡Hermano! ¡Hermano! 

Al verlo tan animado, este sonrió.

Marill: ¿Qué pasa?

Azurill: Pues que ahora, ese Pichu y yo somos amigos.

Marill: Oh, me alegro mucho. -Lo miró- ¿Y cuál es tu nombre, pequeño?


Tragándose su orgullo al escuchar como le decían pequeño de nuevo, respondió.

Skugge: Eh... me llamo Skugge.

Marill: Oh, no había escuchado ese nombre antes, pero suena bonito. -Sonrió-

Azurill le hizo una señal a su hermano mayor.

Unos susurros después, este asintió.

Marill: Me parece bien, aunque tengo que comentárselo a mamá, y bueno, tenemos que ver si le parece bien a él y a sus... -Miró al fantasma y al primate algo confundido, ya que no sabía que parentesco tenían con Skugge-

Chimchar: Somos sus...

Haunter: Amigos, y compañeros de equipo, claro.

Azurill: ¿Equipo? Oh -Sonrió-

Marill: ¿Eso quiere decir que vosotros también estáis en el Gremio de Exploradores?

Skugge: ¿También? ¿Vosotros estáis ahí?

Marill: No, no podemos, pero nos referimos a que si vosotros sois uno de los equipos que se encargan de ayudar y explorar la región.
Es que hace unos meses conocimos a unos aprendices que rescataron a mi hermanito de un ladrón. -Dijo mientras recordaba los sucesos- 

Haunter: Bueno, realmente aún no fuimos pero no es algo que descartemos.


El Pichu miró a los Pokémon de tipo agua.

Skugge: ¿Qué es lo que nos tiene que parecer bien? -Comentó con curiosidad recordando las palabras del Marill-

Azurill: Bueno... ya que somos amigos... me gustaría que... si no hay ningún problema... que pases el día con nosotros. -Sonrió mientras botaba con su cola, bastante emocionado-

Antes de que pudiera contestar, Chimchar asintió.

Chimchar: Claro, sin problema -Sonrió-

Skugge: Oye, iba a hablar yo...

Haunter: Bueno, ya está todo hablado -Sonrió- Pasadlo bien, pequeños. -Dijo mientras reía-

Chimchar: Claro, nos vemos luego, pórtate bien.
Nosotros terminaremos el reparto y en unas horas vendremos a por ti.

Skugge: Ya pero...

Marill: Está bien, ahora solo falta preguntarle a mamá si le parece bien.

Azurill: De acuerdo... ¡Voy a preguntarle! 

Tras eso el más pequeño de los hermanos corrió dentro de la casa, seguido por su hermano mayor.

Marill: Oye, que mamá está dormida, no hagas mucho ruido.

El Pichu miró como se iban y se giró hacia sus amigos.

Skugge: ¿Por qué me hacéis esto? 

Haunter: Oh, pues....


Azurill salió y envolvió a Skugge con su cola, para después llevarlo dentro de la casa junto a ellos.

Azurill: Mamá ha dicho que si ¡Vamos! -Sonrió-


Los Pokémon que se encontraban fuera se despidieron.

Chimchar: Pasadlo bien -Sonrió-

Haunter: Eso, Skugge ¡Diviértete!


Los miró mientras era llevado dentro de la casa.

Skugge: ¡E-Esto no se quedará así!


Marill cerró la puerta tras ellos y los amigos de Skugge comenzaron a caminar en dirección al siguiente objetivo en la lista de clientes.

La casa era bastante grande, o por lo menos eso le parecía a Skugge, dejó de ser arrastrado y observó la sonriente cara de Azurill.

Azurill: ¿A que quieres jugar?

Marill: Azurill, espera un momento ¿Has desayunado?

Azurill: Eh... bueno, se me olvidó.

Marill: Te dije que tienes que desayunar antes de jugar. -Observó al Pichu- ¿Tu desayunaste?

Skugge: Ah, pues no, pero no os preocupéis por mi.

Marill: Claro que nos preocupamos, estás en crecimiento. -Miró a su hermano- Y eso va por ti también -Sonrió- Así que tenéis que desayunar.

Azurill: Pero tu también estás creciendo, así que tu también tienes que desayunar con nosotros.

Marill sonrió al escuchar a su hermano.

Marill: Está bien. -Los miró- ¿Qué queréis desayunar?

Skugge: Yo... de verdad, no quiero ser molestia ni que gastéis comida de más.

Marill: Bueno... -Sonrió al notar como se preocupaba, aunque sabía que hacer, ya que su hermano pequeño también hacía algo parecido de vez en cuando- Entonces... si tu no comes, yo tampoco comeré.

Skugge: Oye, eso no vale.

Marill: Entonces... ¿Desayunarás con nosotros?

El Pichu asintió.

Skugge: Está bien...

Azurill: ¡Genial! -Sonrió-

Marill: ¿Qué te apetece desayunar?

Skugge: Uh... No lo sé, la verdad.

Azurill: ¿Puedes comer cosas como manzanas y bayas?

Skugge: Eh... Supongo.

Marill: Hay que saberlo, porque si aún no tienes dientes o no son lo suficientemente fuertes, las cosas sólidas pueden hacerte daño en el estómago. 

Se acercó y comenzó a observar la boca del Pichu en busca de algún diente.

Skugge: No sabía que habían dentistas aquí también. -Pensó-

Una vez que el Pokémon tipo agua terminó de buscar dientes, sonrió un poco.

Marill: Bueno... No quiero arriesgarme, así que vosotros dos desayunareis lo mismo.

El estómago del Pokémon eléctrico sonó, haciendo sonreír a Azurill.

Azurill: Creo que alguien tiene hambre. -Su estómago sonó también- Bueno, y yo también. -Comenzó a reír-

Un rato más tarde todos terminaron de desayunar, los más pequeños tomaron zumos de diferentes bayas y trozos de manzanas, cortadas a muchos trozos.
Por su parte, Marill, desayunó casi lo mismo, aunque el no necesitaba cortar las manzanas.


Azurill miró a Skugge.

Azurill: Bueno... Ya desayunamos, así que eso significa una cosa.

Skugge, lo estaba escuchando con curiosidad, y como muestra de eso, sus orejas apuntaban hacia el Pokémon, ya que quería prestarle atención.

Skugge: ¿Qué cosa?

Azurill: ¡Que ya podemos jugar! -Sonrió-

Skugge: Sinceramente... No soy muy de juegos... -Dijo mientras imaginaba las miles de venganzas que haría contra Haunter y Chimchar cuando volviera a casa-
Marill: Oh ¿Por qué? 

Skugge: Supongo que ya crecí demasiado para jugar.

Azurill: No digas tonterías, si más o menos tendremos la misma edad -Se elevó usando su cola superando la altura del Pichu- Incluso puede ser que yo sea más mayor que tu -Comentó mientras reía un poco-
 
Chimchar y Haunter siguieron caminando tras haber dejado a Skugge con los dos Pokémon, mientras seguían con los encargos de los Kecleon.

Haunter: Oye ¿Crees que ha sido buena idea dejarle con esos Pokémon?

Chimchar: Creo que si. -Sonrió- Además... Creo que es bueno que conozca más personas... O sea, Pokémon.
Porqué... Realmente Skugge, sin contarnos a nosotros y a las personas que ha robado, que no sé si esos últimos cuentan...
​​​​No es muy sociable ¿No?

Haunter: Es normal.
Imagínate perder la memoria y no saber quién eres realmente.
Eso, quieras o no, te aísla de los demás porque crees que se pueden aprovechar de ti si descubren lo que te pasa, supongo.

Chimchar: Eso es verdad.
Por cierto, Haunter.

El fantasma lo miró.

Haunter: ¿Si?

Chimchar: ¿Cuánto tiempo viven los Pichus?

Haunter: Ah ¿Quieres que se muera para que sea un Pokémon fantasma? ¡Genial! ¿Quieres apostar cuando morirá?
Pierre y yo tenemos una porra para ver quien se acerca más a su fecha de muerte.

El Pokémon de tipo fuego sonrió.

Chimchar: No, no quiero que se muera.
Es que me preguntaba algo.
​​​​​​
Haunter: ¿Qué te preguntabas? -Lo observó curioso-

Chimchar: Bueno... Si Skugge no sabía que era un Pokémon...

Haunter: Si, un pequeño Pichu. -Comenzó a reír un poco-

A Chimchar se le formó una sonrisa al escuchar ese comentario.

Chimchar: Eso.
​​​​​​Si no sabía que era un Pichu...
El parecía un humano y se comportaba como tal.
Bueno, menos por lo de los Pokochos y lo de hablar nuestro idioma. -Sonrió- Supongo que ahora le estará costando ser lo que realmente es ¿No?

Haunter: Supongo que si, se comportaba de una manera bastante diferente a como un Pichu tiene que ser.

Chimchar: ¿Y cómo tiene que ser un Pichu?

Haunter: Ah, no tengo ni idea -Comenzó a reír- Supongo que como es una cría... De una forma más afín a su edad.

Chimchar: Hablando de eso... ¿Cuánto hace que lo conocéis?

Haunter: Unos... Cuatro o cinco años, más o menos.

Chimchar: Y aproximadamente, como humano ¿Cuántos años crees que tenía? Porqué si es un Pichu, no entiendo como no era un niño en Sinnoh.
​​​​​​
​​​​​​Haunter: Aproximadamente veintidós, no estoy seguro pero más o menos, año arriba año abajo.

Chimchar: Entonces... ¿Porqué aquí es un Pichu? ¿No debería haber evolucionado con esa edad? 

Haunter: Sinceramente no tengo ni idea.
Quizás como fue a otra dimensión o universo, o lo que sea, las leyes de ese universo no se aplican en este.

Chimchar: Ah, o sea que es algo como que el tiempo que vivió en Sinnoh no se refleja aquí y por eso es un Pichu ¿no?

Haunter: No lo sé, Chimchar.
Cómo no le preguntemos a Dialga, que es el que controla el tiempo y esas cosas...

Chimchar: ¿Qué estarán haciendo ahora Dialga y los demás?

Haunter: Quizás se hayan vuelto a dormir, los legendarios son muy vagos ¿No viste a Mesprit? 

Ambos rieron y siguieron caminando.

Skugge se cruzó de brazos al escuchar el comentario de Azurill.

Skugge: Yo... Eh... Claro que soy más grande que tú, mínimo tengo unos... Veintiún años.

El hermano mayor comenzó a reír al escucharle.

Marill: Creo que se te ha colado el veinte delante de tu edad. -Sonrió-

Skugge: Oye, ¡Qué es verdad! Además... Yo soy un humano... Bueno... Antes lo era. -Se rascó su cabeza y comenzó a pensar para si- Aunque se supone que este era yo antes de llegar a Sinnoh... Pero... Realmente es muy confuso todo esto...
¿Porqué soy un Pichu? -Los miró-

Los hermanos sonrieron al escucharle.

Marill: Ah, así que eres un humano -Sonrió mientras pensaba que quizás era una forma para que el pequeño ratón se relajara y jugara con ellos- 

Azurill: -Sonrió al escuchar a Skugge- ¡Mola! ¿Y que hacen los humanos?

Skugge: Eh... Bueno... Muchas cosas... Eh... Bueno... La mayoría utilizan a los Pokémon en combates, pero... Bueno... A mi no me gustó nunca eso. 
Pero si fui un Pokémon desde el principio, realmente entiendo porqué no me gustaban esas cosas... -Pensó-

Marill: ¿Y que te gustaba?

Skugge: Um... Pues ayudar a otros Pokémon si necesitaban ayuda, también ir a ver algún concurso...

Azurill: ¿Un concurso?

Skugge: Oh, era bastante divertido -Sonrió un poco- participaban varios Pokémon y quien ganaba conseguía dinero y unos lazos y cintas.

Marill: Suena divertido.

Skugge: Si... Aunque fue más divertido cuando robé el premio -rio un poco-

Azurill: ¿Eres un ladrón? 

Marill pudo observar como su hermano pequeño comenzaba a ponerse algo nervioso, ya que recordaba su experiencia con aquel Pokémon psíquico que le engañó para robar un tesoro, pero le acarició su cabeza para calmarle.

Marill: Oh, pero seguro que no lo robaste para hacer daño ¿Verdad?

El Pichu negó con su cabeza.

Skugge: No, no... Yo nunca haría daño a nadie... Solo fue para que mis amigos y yo pudiéramos tener comida durante un tiempo.

Azurill al escuchar eso, se tranquilizó.

Azurill: ¿Y cómo lo robaste?

Marill, por su parte lo observaba con una pequeña sonrisa, escuchando lo que diría el pequeño ratón.

Skugge: Bueno... Me disfracé con un traje y... Me hice pasar por un... -Se rasco la cabeza intentando recordar- miembro especial de la policía y pude robar el dinero.

Azurill: ¿Pero te lo llevaste todo?

Skugge negó con su cabeza.

Skugge: No... Bueno, si, pero les dejé dinero falso.

Marill comenzó a reír.

Marill: Vaya, eres un pequeño con una gran imaginación -Sonrió- ¿Os apetece dibujar algo mientras voy a darle la semilla a mamá?

Azurill: Si hermano, además así podré enseñarle a Skugge lo bien que dibujo. -Sonrió-

Skugge: E... está bien. -Miró sus manos- No sé si podré dibujar bien con estas... patas pero lo intentaré.

Marill: Bueno, si pudiste robar el dinero, no creo que tengas problemas para dibujar.

Marill les dio una hoja de papel a cada uno, junto con varios lápices de cera, para que pudieran dibujar mientras tanto.

Marill se despidió con su pata, diciendo que volvería pronto.

Skugge: Eh... ¿Para que es esa semilla? -Preguntó bastante curioso-
Azurill: Ah, es para curar a mamá.
Lleva un tiempo enferma y las semillas cura que nos venden los señores Kecleon la ayudan... Aunque tiene que tomar varias.

Skugge: ¿Qué le pasa? ¿Porqué está enferma? -Preguntó mientras observaba al ratón azul-
Azurill: Bueno... Según mi hermano... Nuestra mamá nos defendió de unos Pokémon.
Pero yo aún no había salido del huevo, así que no sé cuándo fue realmente.

Skugge: ¿Y qué querían esos Pokémon? ¿Por qué os atacaron?

Azurill: No lo sé -Comentó mientras seguía dibujando- pero por culpa de ellos, mamá ha estado enferma. -Agitó su cabeza- P...pero bueno... Sigamos dibujando -lo miró con curiosidad- ¿Qué vas a dibujar?

Skugge soltó un pequeño suspiro al escuchar lo que pasó, pero al oír la pregunta, negó con su cabeza.

Skugge: Yo... No sé que dibujar.

Azurill lo miró.

Azurill: Puedes dibujar lo que quieras -Sonrió- O si no se te ocurre nada... Puedes dibujar lo primero que se te ocurra.

Skugge: Está bien... -Comenzó a pensar mientras se peleaba con el lápiz, ya que no podía agarrarlo bien con sus nuevas patas-
Una vez que comenzó a dibujar, sus patas se movieron sin saber muy bien que iba a plasmar en el papel, pero eso le pareció emocionante, ya que quería ver que resultado saldría de ahí.

Marill volvió y los miró con una sonrisa.

Marill: Ya estoy aquí -Observó a los dos Pokémon que se encontraban dibujando sobre la mesa de la cocina y se acercó-

Marill: Parece que hay dos grandes artistas aquí. -Dijo mientras observaba los dibujos de cada uno-

​​​​​​Skugge: N-no es para tanto. -Se sonrojó un poco-
Azurill: ¿Qué dices? ¡Si dibujas muy bien! -Sonrió-
Marill: Es verdad.
Bueno, cuando no tengáis más ganas de dibujar, podemos ver la televisión un rato, si queréis.

El Pichu, bastante sorprendido, lo miró.

Skugge: Espera... ¿Aquí tenéis de eso?

Ambos asintieron.

Azurill: Claro.

Marill: ¿Tu no tienes una en tu casa?

Skugge: En mi casa... Claro pero -dijo mientras recordaba su casa en el bosque Vetusto- bueno... Realmente ahora no tenemos.

Azurill: ¿Por qué?

Skugge: Bueno, podríamos decir que... Nos mudamos aquí y, no ha dado tiempo a traer nuestras cosas.

Marill: Ah ¿Te mudaste junto a tus padres?

Skugge agitó su cabeza.

Skugge: No, bueno, la verdad es que no sé si tengo padres.

Azurill lo miró.

Azurill: Oh, es por lo que me dijiste, eso de que perdiste la memoria y no recuerdas nada ¿Verdad?

El ratón eléctrico asintió.

Marill: Ah ¿Y te están ayudando esos Pokémon con los que viniste?

Skugge: Bueno, no a buscar a mis padres, porque nunca me había planteado que yo tuviera padres, ni si quiera si están en esta región, sino que me están ayudando de otras formas.

Azurill: ¿Y hace mucho que estáis aquí?

Skugge: Pues ayer llegamos a la región.

Marill: ¿Llegasteis ayer y ya trabajáis con los señores Kecleon?

Skugge asintió.

Skugge: Si, es que... -Se ajustó sus gafas- perdí las mías en el viaje y no teníamos dinero, así que dejaron que me las quedara a cambio de que les entregáramos los pedidos a algunos clientes que no pueden ir hasta ahí todos los días.

Ambos Pokémon asintieron.

Azurill: Son muy buenos, incluso cuando vamos a comprar nosotros nos regalan alguna manzanita de más.

Marill: Cierto -Rio- 

Se pudo escuchar como comenzaba a llover fuera de la casa, cosa que preocupó un poco a Skugge y este miró por la ventana.

Skugge: Si vienen se mojarán por la lluvia, bueno, Chimchar es el que me preocupa, es tipo fuego.
​​​​​​Haunter... como ya está muerto y es un fantasma, no me preocupa demasiado. -Pensó-
Azurill: Oh ¿te dan miedo las tormentas? No te preocupes, a mi también. -Sonrió un poco-
Marill: No pasa nada -les sonrió de la manera más tranquilizadora que pudo, aunque realmente el también tenía un poco de miedo a los truenos- Aquí dentro estamos a salvo.
​​
El Pokémon de tipo agua los miró.

​​​Marill: Bueno ¿Queréis ver la televisión? Seguro que después de una película, todos los miedos y la tormenta, se irán.

Los Pokémon más pequeños asintieron y caminaron hasta el sofá, que se encontraba al lado de la mesa donde se encontraban.

Los hermanos se sentaron en el sofá, para Skugge era algo difícil llegar, ya que seguía tropezando con su cola de vez en cuando y le dificultaba el caminar.

Pero tras unos momentos, por fin llegó y saltó para subir al sofá, aunque su cola volvió a interponerse entre su pata y el suelo, haciendo que no llegara al sofá como había calculado.

Al aterrizar sobre los cojines, lo hizo al revés, sus patas estaban donde sus orejas, en el respaldo y su cabeza estaba en equilibrio donde los demás estaban sentados, aunque gracias a sus orejas, lo mantenían equilibrado, haciendo que los hermanos rieran.

Se giró para ver la televisión, aún estando del revés, y sonrió.

Skugge: Bueno, ya puedo ver la tele.

Marill tomó al ratón y lo puso del derecho, ahora sentado como los demás.


Terminaron de repartir, todo lo que les encargaron, aunque una fuerte lluvia les pilló por sorpresa a ambos Pokémon.

Haunter: Bueno, no sé si esto funcionará en este mundo pero... Agárrate fuerte Chimchar, voy a sacarnos de aquí.

Chimchar: No es gran cosa, solo es lluvia.
Creo que podríamos... -Observó como una gran corriente de agua formada por la subida de un río se llevaba un árbol cercano hasta quién sabe donde- Bueno... lo he pensado mejor...

Haunter sonrío y tras eso desaparecieron para volver a aparecer frente a la tienda de los Kecleon.

Esto no hizo sino sorprender a los camaleones, haciendo que abrieran sus bocas bastante sorprendidos.

Keckeon: Vaya, no sabía que podíais hacer eso... -Agitó su cabeza- B-bueno... ¿Qué tal ha ido todo? 

Chimchar: Ah, está todo entregado.

Kecleon: ¡Estupendo! Buen trabajo.

El camaleón más pequeño, observó como estaban bajo la lluvia, y les invitó a pasar dentro de la tienda hasta que escampara.

Haunter: Gracias

Chimchar: Creo que ya deberíamos ir a por Skugge ¿No?

Kecleon: ¿Skugge? Ah el pequeño que os acompañaba ¿Dónde está?

Haunter: Se quedó con unos clientes vuestros a pasar el día.
Se hizo amigo de uno de los Pokémon a quienes teníamos que llevarle la semilla cura y bueno, tenemos que recogerle.

Kecleon: Ah, con los pequeños Marill y Azurill.
Nos alegra que se hayan hecho amigos, esos dos son muy buenos.

Haunter: Bueno, vengo en seguida.

El Pokémon fantasma desapareció para estar unos momentos después fuera de la casa con forma de Azumaril.

Observó por la ventana al interior de la casa y pudo ver una escena bastante entrañable, la cual protagonizaban Skugge y los otros dos Pokémon.

Sentados en el sofá se podían escuchar las risas de los tres mientras veían la película.

Esto hizo sonreír al espectro, el cual volvió hasta la tienda tras un momento.

​​​​​​Chimchar: ¿Y Skugge?

Haunter: Se lo está pasando bastante bien con ellos, así que creo que será mejor que mañana vayamos a por él.

El primate sonrió al escuchar eso sobre Skugge y asintió.

Chimchar: Está bien, pero ¿Cómo le avisamos? Seguro que se preocupa si no le decimos nada.

Kecleon: Oh, no os preocupéis, podéis llamarles por teléfono.

Haunter: ¿Tenéis de eso aquí? No me lo esperaba.

Kecleon: Claro que tenemos, esta región cada vez se está volviendo más moderna, aunque la gran mayoría aún usan a los Pelipper para enviar cartas y mensajes.

El camaleón tomó un aparato que parecía bastante moderno y tras buscar un poco el número de teléfono, se lo entregó al primate.

Chimchar: Muchas gracias.

Kecleon: No hay de qué -Sonrió- 

Chimchar llamó y unos momentos después fue respondido por una voz.

Marill: Hola señores Kecleon ¿Pasa algo?

Chimchar: Hola, no soy uno de los Kecleon, soy Chimchar, uno de los amigos de Skugge.

​​​​​​Marill: Oh, buenas -Sonrió- ¿Pasa algo?

Chimchar: No no, no te preocupes, solo que por la lluvia y porque se nos ha hecho tarde... Pensamos que si no os importa que Skugge se quede a dormir con vosotros esta noche.

El Pokémon al otro lado de la línea sonrío.

Marill: Ah, claro que no, no hay ningún problema por nuestra parte, aunque iré un momento a preguntarle a mi mamá.

Chimchar sonrió.

Chimchar: Claro, no te preocupes, aquí te espero.

Marill: Gracias, por cierto ¿Quieres hablar con él?

Chimchar: Ah, claro, así podré decírselo.

Marill: Está bien, espere un momento que le paso. -Dijo mientras presionó un botón, el cuál pausó la película-
Marill: Skugge, te llaman.

Skugge: ¿A mí? ¿Estás seguro? -Se podía escuchar un tono bastante confundido en su voz-
Marill: Si, es Chimchar.
Quiere hablar contigo.

Tras pasarle el teléfono, que era bastante más grande que el ratón, Skugge habló y Marill fue al cuarto de su madre a preguntar.

Skugge: Eh... ¿Hola? ¿Chimchar? ¿Cómo me estás llamando? ¿Y pasa algo? -Comentó preocupado-

Chimchar: No te preocupes, no pasa nada.
Los Kecleon nos dejaron su teléfono para poder llamarte.

Skugge: Ah vale.

Marill volvió tras un momento, sonriendo.

Marill: Mamá ha dicho que puedes quedarte, además está lloviendo aún y cuando llegues ya será muy tarde y los pequeños tenéis que ir a dormir temprano.

​​​​Skugge: Un momento Chimchar. -Alejó el teléfono de su oreja- Está bien, pero como no soy pequeño puedo estar más tiempo despierto. -Volvió a pegar su oreja al teléfono para ser recibida por la risa de Haunter y la del primate- ¡Oye!

​​​​​Chimchar: Bueno, eso era lo que te tenía que decir, que te quedarás a dormir con ellos esta noche porque... Bueno, lo acaba de decir él.

Skugge: Ah vale... Pero tened cuidado, sin estar yo ahí no podré protegeros -Sonrió-

Haunter: Ah no te preocupes, pequeño, nosotros los mayores podemos cuidarnos solos. -Se escuchó la risa del fantasma-

Chimchar: Venga Skugge, nos vemos mañana.
Pásalo bien y descansa.

Skugge: Está bien... Uh...

Chimchar: ¿Qué pasa?

Skugge se sentía algo avergonzado por tener que decir esto pero realmente sintió que tenía que decirlo.

Skugge: Es que... Eh... Creo que os voy a echar un poco, muy poco, casi nada... De menos -Un leve sonrojo se hizo notar en sus mejillas-

El Pokémon fantasma volvió a la llamada.

Haunter: Oh, que bonito, Skugge, no te preocupes nosotros también te echaremos de menos esta noche.
No podremos hacerte una foto mientras duermes con tus gafas. -Comenzó a reír-

Skugge: Oye, que solo pasó una vez...

Haunter: Venga anda, no te entretengo más, pásalo bien y descansa.

Skugge: Ah, eh... Vale... Gracias Haunter.

Haunter: De nada.
Que pequeño tan educado te has vuelto ¿No? Que sabes dar las gracias y todo. -Su risa volvió a escucharse y tras eso Chimchar, volvió al teléfono-

Chimchar: Bueno Skugge, eso, descansa, pásame al Pokémon que estaba antes.
Mañana vamos a por ti.

Skugge: Está bien, hasta mañana. -Sonrió- Eh... Quiere hablar contigo. -Dijo mientras señalaba el teléfono-

Marill: Oh, está bien. ¿Si? -Se acercó el teléfono-

Chimchar: Hola, era para agradecerte, bueno, a ti y a tu madre, que queráis quedaros con él hasta mañana, pero no os preocupéis que mañana vendremos a recogerlo.

Marill: Ah, no es nada, es un Pichu muy bueno, aunque bastante tímido, y creo que será un gran amigo para mi hermano pequeño, y para mi también -Sonrió- Ah por cierto, creo que no hará falta que vengáis aquí mañana.
Tenemos que ir a comprar varias cosas a la Aldea y podremos quedar por ahí.

​​​​​Chimchar: Estupendo. ¿Sobre las doce o así está bien?

Marill: Claro.
Por cierto, una pregunta ¿Sabes si necesita algo para dormir o alguna cosa que tenga que tener en cuenta?

Chimchar: Bueno... Realmente creo que no tienes que preocuparte por nada de eso, pero bueno... -recordó lo de las gafas- Ah si, bueno, tienes que vigilar que no se quede dormido con sus gafas puestas.

Marill: Oh -Sonrió- está bien, vigilaré eso.

Tras la llamada, ambos se despidieron y volvieron a ver la película.
Y tras esta, se habían olvidado completamente de la tormenta.

Aunque a estas alturas, había disminuido hasta ser solo unas pequeñas gotas.

Los rayos de sol comenzaron a filtrarse entre las cada vez más escasas nubes.

Eso fue notado por el pequeño Azurill, el cual fue rápidamente hacia la ventana y al ver que ya había parado de llover se giró.

Azurill: ¡Hermano! Ya ha dejado de llover ¿Skugge y yo podemos salir a jugar fuera? -Sonrió-

Marill observó a su energético hermano menor y asintió.

Marill: Claro, pequeños -Sonrió- pero solo un rato.
Tenéis que cenar pronto para que podáis descansar bien.

Skugge: Yo... Eh... Aún no tengo sueño.

Marill: Ya me conozco ese truco, además, debes dormir pronto, ya que aún necesitáis dormir bastante, aunque bueno...
Id a jugar, luego hablamos de quien tiene o no tiene sueño. -Sonrió-

Los Pokémon se miraron y corrieron fuera de la casa, mientras el más mayor de los tres los observaba.
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#20
Capítulo 15:

"Noche Sanadora"


Una vez salieron de la casa, fueron recibidos por unos grandes charcos en el suelo, formados gracias a la lluvia que acababa de parar hace nada.

Skugge pensó en esquivar los charcos pero Azurill tenía otros planes.

El Pokémon azul saltó dentro de un charco cercano, salpicando en el proceso al Pichu.

Skugge: ¡Oye!

Azurill comenzó a reír.

Azurill: ¿Qué?

Skugge: Que... Eh... Me has mojado.

Azurill: Pero estamos en verano. -Sonrió- Además soy más grande que tu y tengo permiso para mojarte.

Skugge: No eres más grande que yo, en todo caso yo soy mas grande que...

Fue interrumpido por Azurill, que le volvió a mojar de nuevo con el agua del charco.

El Pichu sonrió.

Skugge: Te vas a enterar.

Fue a un charco cercano y utilizando sus patas, comenzó a mojar al Pokémon azul.

El hermano mayor sonrió al ver a Skugge comenzar a jugar.

Un rato después, los dos Pokémon siguieron jugando hasta llegar a una zona algo alejada.

Marill: Oye, tened cuidado.

Skugge miró al Pokémon mientras seguía corriendo hasta otro charco.

Skugge: ¿Por qué?

Marill: Ah pues la zona...

Antes de que pudiera continuar, el Pichu se tropezó con su cola, de nuevo, lo que hizo que cayera al suelo.

No habría pasado nada más en otro momento, pero al haber llovido, la zona estaba embarrada y causó que Skugge se resbalara y volviera deslizándose junto al más mayor de los hermanos.

Marill: Está embarrada. -Sonrió un poco al ver al ahora marrón Pokémon, ya que estaba completamente cubierto por el barro-
Skugge: Podrías haberlo dicho antes -Comentó en un tono algo enfadado-

Azurill, al ver eso sonrió e imitando al Pichu, hizo lo mismo, llegando junto a ellos en un estado similar a él.

Azurill: ¡Ha sido muy divertido!

Skugge observó su pelaje manchado completamente por el barro y los miró.

Skugge: Bueno... Realmente tengo que admitir que si ha sido divertido -Rio un poco mientras recordaba que a Chimchar le pasó algo similar cuando estaban en el bosque Vetusto aquel día de lluvia-

Marill los miró sonriendo.

Marill: Ahora falto yo. -Dijo mientras corría hacia el barro.

Tras unos momentos se deslizó volviendo junto a ellos, cosa que hizo reír a los mas pequeños al verle también lleno de barro- Bueno -Sonrió- ahora toca algo mucho más divertido.

Skugge lo miró algo confundido.

Skugge: ¿El qué? -Comentó mientras sus orejas se elevaron para escucharle-

Azurill se adelantó a la respuesta de su hermano.

Azurill: ¡La hora del baño!

Antes de que Skugge pudiera decir nada, fue elevado por Marill junto con el pequeño ratón azul, que ahora tenía el color del barro en su cuerpo.

Marill: Exacto -Sonrió y comenzó a caminar dentro de la casa- Bueno ¿Quién quiere ser el primero al que bañe?

El Pichu agitó su cabeza.

Skugge: Yo... Eh... creo que puedo lavarme solo.

Azurill: Eso, y yo, como soy mayor que Skugge, puedo bañarme doblemente solo. -Dijo mientras sonreía-

Skugge: Que no eres más grande que yo.

Marill: Bueno... Pero como yo soy el más mayor de los tres, os bañaré a los dos. -Les acarició sus cabezas a ambos, mientras su pata se manchaba más de barro, aunque no le importaba demasiado- Además, seguro que estáis cansados de tanto jugar ¿No es así?

Skugge: Que va, yo no estoy cansado.

Marill: ¿Seguro? Tus ojos dicen lo contrario, pequeño. -Sonrió-

Skugge: ¿Mis ojos? -Lo miró confundido-

Azurill lo miró.

Azurill: Ah, es verdad.
Tienes los párpados casi cerrados, no sé ni como puedes ver -Rio un poco-

Skugge: Oye... Pero... -lo miró y vio que el también estaba cansado- tu también lo estás.

Azurill: Si, pero yo no digo que no estoy cansado -Comenzó a reír-

El Pichu se cruzó de brazos, algo enfadado.
Cosa que hizo reír a los demás Pokémon.


Unos minutos después, todos se encontraban dentro de la bañera, rodeados de espuma.

Skugge, que aunque cansado, tenía ganas de reír un poco, tomó algo de espuma y lo colocó sobre la cabeza de Azurill, intentando formar una especie de sombrero.

Skugge: Creo que te queda bien. -Comenzó a reír-

Tras eso, en la bañera se declaró una "guerra de espuma" entre los tres Pokémon.

Que terminó cuando la espuma se acabó, tiempo en el cual, Marill se dispuso a lavar a los dos Pokémon.

El primero fue Azurill, el cual volvió a su color original para después ser envuelto en una toalla, ya fuera de la bañera.


Marill: Ahora te toca a ti, pequeño -Sonrió-

Skugge: ¿Es necesario? De verdad, creo que yo puedo... -Bostezó- solo.

Marill: Creo que te quedarías dormido en mitad del baño.

Los dos hermanos rieron y Marill comenzó a lavar las orejas del Pichu, cosa que hizo que este notara cosquillas.

Skugge: Oye, para. -Las orejas de este se movieron un poco, tratando de alejarse de la pata del Pokémon azul-

Marill: Oh... No me digas que tienes cosquillas.

Skugge: E-eh... No, no tengo, p-para nada.

Azurill: Yo creo que si tiene, hermano. -Sonrió-

​​​​​Marill: Bueno, voy a comprobarlo.

El baño se llenó de la risa de Skugge, y una vez que los tres se encontraban sin ningún rastro de barro en su pelaje, se secaron y fueron a cenar.

Antes de que se dieran cuenta, ya era la hora de dormir, así que llevaron a su amigo al cuarto donde normalmente dormían ambos hermanos.


Este estaba decorado con motivos acuáticos, y la cabecera de las camas que se encontraban ahí tenían la forma de un Marill y un Azurill respectivamente, cosa que asombró al Pichu.
​​​​​​
Skugge: Vaya, es genial. -Sonrió al ver las camas- pero... ¿Dónde voy a dormir yo?

El más pequeño de los hermanos le respondió.

Azurill: ¡Conmigo!

Skugge: Ah, está bien.
Gracias.

Azurill: De nada -Sonrió- 

Ambos fueron elevados en el aire por los brazos de Marill, que los dejó sobre la cama del pequeño ratón azul.

Skugge: O-oye... Avisa cuando hagas eso. -Se podía escuchar el leve sonido de las chispas en las mejillas del Pokémon blanco, ya que eso lo había pillado de imprevisto, aunque esta vez, quizás por el cansancio, se encontraba algo irritado- Además... Yo podría haberme subido solo.

Marill sonrió al escucharle hablar en un tono bastante cansado.

Marill: Ya, tranquilo, pequeño.
Siento no haberte avisado, es que estoy acostumbrado a levantar a mi hermano pequeño cuando no puede llegar a algún sitio alto y, se me olvidó que tu no estás acostumbrado a eso. 
Además, no podrías haber subido por ti mismo a la cama.

Skugge: ¿Cómo que no? Solo es dar un salto... -Recordó la escena del sofá de hace unas horas- bueno... Quizás no hubiera sido tan fácil. -Comentó algo avergonzado y miró su cola con odio, aunque no le duró mucho-

Marill: Además de por tu cola... ¿No te has dado cuenta de algo que no podría haberte dejado saltar a la cama?

Skugge: Eh, no... -Observó una especie de barrera en los lados de la cama- Ah... ¿eso?

Marill: Si, eso es lo que no te habría dejado llegar a la cama.

Skugge: Ah, vale. -Observó una de ellas- ¿Qué son? -La señaló con una de sus patas-

Azurill: Es para que no me caiga de la cama mientras duermo.

Marill: Si, es que creo que quiere jugar mientras duerme y termina por caerse. -Sonrió- ¿No te importa dormir con esto a tus lados?

Skugge: Ah, no no. -Sonrió- Sin problema.
Yo... -Recordó lo de las gafas y empiezo a reír un poco- también tengo algún problema a la hora de dormir.

Marill: Ah, es verdad. -Dijo mientras le quitaba sus gafas y las dejaba en una pequeña mesita de noche- Me dijeron que estuviera atento para que no te durmieras con ellas puestas. -Sonrió- No te preocupes, no necesitas las gafas para ver bien los sueños. 

Todos rieron por ese comentario y tras eso, apagaron las luces del cuarto.

Al principio el Pichu solo veía oscuridad, pero cuando sus ojos lograron adaptarse a esta, pudo ver unas figuras que brillaban levemente en el techo.
​​​​​​
Skugge: ¿Qué es eso? -Las señaló con su pata, aunque no podían ver hacia donde señalaba así que la bajó, dejándola en la cama de nuevo-

Marill: Son estrellas.

Skugge: ¿Estrellas? Pero... ¿Cómo podemos verlas si está el techo? -Comentó algo confuso-

La risa de Azurill se escuchó junto al Pichu.

Azurill: Es que no son estrellas de verdad, van pegadas al techo.

Skugge: Ah vale. -Se quedó mirando a las brillantes estrellas de plástico por unos minutos, hasta que sin darse cuenta se quedó dormido.

Marill: Aunque no sean de verdad son bonitas ¿Verdad? -Preguntó esperando la respuesta del Pichu, aunque solo recibió la de su hermano pequeño-

Azurill: Si, son muy bonitas -Sonrió- ¿A qué si, Skugge?

Ambos escucharon la respiración calmada del ratón blanco y sonrieron.

Marill: Vaya, parece que estaba más cansado de lo que creía.
Bueno, vamos a dormir nosotros también, hermano, hasta mañana.

Azurill: Si, hasta mañana, hermano. -Sonrió y cerró sus ojos-

Según la noche avanzaba poco a poco, Skugge fue despertado por el sonido de la voz de Marill que se encontraba cerca de la cama.

Aunque este no se movió demasiado, ya que se encontraba relajado, pudo escuchar un pequeño fragmento de conversación entre los hermanos.


 Azurill: Y... después pasó eso en el sueño y me desperté. -Comentó en un tono nervioso-

Marill: Oh, no te preocupes, ven. ¿Quieres dormir conmigo esta noche?

Azurill: ¿Puedo?

Marill: Claro que puedes, hermanito. -Sonrió-
Venga, vamos a dormir.

El Pichu pudo notar como el ratón azul ya no se encontraba en la cama donde se encontraba antes y observó las estrellas de nuevo.

Skugge: No sé si tengo padres, ni si están en esta región, pero... -Se giró en la dirección donde se encontraba la cama de Marill, a unos metros de donde se encontraba tumbado-
Viendo como se llevan ellos dos... realmente no me importaría tener un hermano así. -Pensó para si mientras volvía a quedarse dormido-

Skugge se encontraba soñando.

En el sueño se encontraba sentado frente a una mesa.

Y frente a este, apareció él mismo, aunque con su forma humana.

El Pichu lo miró por un rato hasta que por fin habló.


Skugge: Definitivamente soy más guapo como humano que así como estoy. -Sonrió-

La risa del chico sonó por el lugar.

???: Justamente era de eso que te quería hablar, bueno, me quería hablar mejor dicho.

Skugge: Espera, espera... Ahora en serio ¿Cómo es que hay dos yo?

???: No hay dos tú, simplemente hay una idea de ti que no quieres dejar ir.
Y para eso estoy yo aquí, para ayudarte, bueno, me.

Skugge: ¿Y que idea eres? -Comenzó a notar una presión en su pecho y lo tocó con su pata-

???: Oye, tranquilo. Eso que sientes es normal.

Skugge: No lo creo.

???: Bueno, no soy una idea.
Soy tu, tu parte subconsciente.

Skugge: Ah, encantado de conocerte. -Sonrió, aunque eso no hizo más que aumentar el dolor en su pecho- Ug...

​​​​​​Subconsciente de Skugge: Sé que lo intentas sobrellevar con humor, pero necesitas enfrentarte a eso.

Skugge: ¿A qué?

Subconsciente de Skugge: A que ya no eres un humano, tienes que dejarlo ir.

Skugge: Es que no es tan fácil como dices... Estuve mucho tiempo siendo un humano y, encima no recuerdo mi pasado como Pokémon, como -se miró sus manos- c-como esto... -Suspiró- No sabes como me siento ¿Y me dices que simplemente tengo que dejarlo ir?

Subconsciente de Skugge: Claro que sé como te sientes, somos lo mismo, siento lo mismo que tú, pero tengo una forma diferente de ver las cosas.

​​​​​Y sé que lo mejor es que dejes ya de aferrarte a que fuiste un humano.

Mira, no digo que sea fácil, pero tienes que aceptar que ahora eres un Pokémon, y que realmente siempre lo has sido, bueno, lo hemos sido, ya me entiendes.
Porque ahora estás en tu mundo y si sigues con el royo de "fui un humano" no podrás centrarte en lo que tienes que hacer.

Skugge: ¿Y qué tengo que hacer, tío listo?

Subconsciente de Skugge: Primero, divertirte, como ya lo has estado haciendo.
Segundo... Tienes que recuperar la memoria y a partir de ahí... vivir lo mejor que puedas.

Skugge: Está bien, pero si eres mi subconsciente... ¿No podrías desbloquear mis... ,Nuestros o lo que sea, recuerdos?

Subconsciente de Skugge: Podría, pero no puedo dártelo todo ahora.
Será mejor que sea poco a poco.

Skugge: ¿Y por qué?

Subconsciente de Skugge: Porqué es demasiada información de golpe.
Pero primero debes dejar atrás tu pasado humano, para centrarte en lo que siempre has sido ¿De acuerdo? -Extendió su mano-

Skugge: De acuerdo, haré lo que pueda. -Puso su pata sobre la mano del chico, haciendo una especie de apretón de mano-pata-

Subconsciente de Skugge: Eso es suficiente para mí.

El Pichu dejó de notar el dolor tras eso, y suspiró aliviado.

Skugge: Uf... Menos mal. -Observó como la forma humana que tan bien reconocía, poco a poco iba cambiando- Oye... Una cosa.

Subconsciente de Skugge: Dime.

Skugge: Esto no será un truco de Pierre o de alguno de ellos ¿No?

Subconsciente de Skugge: No, además Pierre y Darkrai han estado muy ocupados con un proyecto.

Skugge: ¿Cuál?

Subconsciente de Skugge: Bueno, pregúntales a ellos mañana. -Sonrió- Diles que como han ido las inversiones y seguro que te lo contarán.

Terminó de cambiar, para ser una copia exacta de Skugge, aunque en Pokémon.

Skugge: Ah, genial, ahora somos dos Pichus -Comenzó a reír-

Subconsciente de Skugge: Somos la misma mente, así que siempre ha habido solo uno.

Skugge: Ya, si, eso...

La parte subconsciente del ratón sonrió al escuchar esa respuesta y tras despedirse con un abrazo, esta desapareció.

Skugge: ¿Acabo de abrazarme a mí mismo? 

La voz de Skugge sonó a su lado.

Subconsciente de Skugge: Si.

Tras reír un poco, se despertó de nuevo.

Todo se encontraba en silencio, y Skugge tenía la garganta seca, así que se dispuso a bajar de la cama a por un vaso de agua.

Cosa que no pudo hacer, ya que las barreras de la cama se lo impedían.


Skugge: ¿Y ahora cómo salgo yo de aquí? -Pensó-

Tocó con sus pies, la parte de la cama que se encontraba tocando estos, y pudo notar que era bastante mas bajo que las barreras de los laterales, así que con cuidado, bajó de la cama.

Sus pies tocaron el suelo tras un poco de esfuerzo, caminó hacia la cocina en silencio para no despertar a nadie.

La orientación de Skugge nunca fue buena, y menos en una casa que no era la suya, así que tras unos cuantos tropiezos con su cola, en lugar de ir a la cocina, terminó en el cuarto de la madre de los hermanos.

La habitación de esta estaba alumbrada por una lámpara encima de una mesita de noche.

A su lado se encontraba una cama, en la cual dormía una Azumaril.

El Pichu se acercó con curiosidad, ya que no la había visto desde que había llegado.

Se puso de puntillas mientras escuchaba como la Pokémon se encontraba dormida.

Su cabeza se elevó sobre el colchón mientras podía ver mejor a la madre de Marill y Azurill.

Parecía una especie de conejo, de forma redondeada y con algunas manchas de color azul.

Una vez que Skugge subió a la misma altura, pudo observar en la Pokémon de tipo agua, unas cicatrices en varias partes de su cuerpo.


Al observar más de cerca estas, vio un líquido de color morado brotando de algunas de las cicatrices que habían vuelto a abrirse un poco. 
​​​​​
Skugge: ¿Qué es esto? -Susurró mientras trató de tocar la extraña sustancia con una de sus patas-

Pero antes de que pudiera, notó como el cuerpo de la Azumaril comenzaba a moverse un poco, ya que ella notaba escalofríos por culpa de la fiebre que le provocaban esas heridas.

El Pichu recordó la conversación que tuvo con Azurill sobre su madre y comprendió que esas cicatrices y ese líquido eran las marcas de aquella pelea por defender a sus hijos.

Y se sintió triste al ver el estado en el cual se encontraba.


Skugge: Me gustaría poder curarle...
Pero no sé como hacerlo... Pero no sé si puedo curar a nadie... Solo soy un Pichu.

Tocó con suavidad la zona alrededor de las cicatrices más cercanas, intentando aliviar de algún modo el dolor, aunque no parecía servir de mucho.

Skugge: Subconsciente, échame una pata, anda. -Pensó, esperando una respuesta, aunque esta nunca llegó- Supongo que si estoy despierto no puedo escucharle, o algo así. -Suspiró-

Al ver que nada pasaba, cerró sus ojos mientras apoyaba su cabeza en el cuerpo de Azumarill.

Skugge: Yo... Sólo quiero que se cure...
Para que mis amigos puedan ser felices y no estén preocupados por si le pasa algo a su madre, porque está enferma. -Comentó en voz baja mientras unas lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos-

De repente, algunas pequeñas partes del pelaje del ratón cambiaron de color.

En contraste con el inusual blanco, el color azul apareció en algunos de los bellos de Skugge y del pequeño Pokémon, salió una extraña onda de color rosado, que impactó en el cuerpo de Azumarill.

Al notar eso, se despertó con un sobresalto.

Por primera vez en años no sentía ningún dolor en su cuerpo, cosa que la alivió.


Azumarill: ¿C-cómo ha pasado esto?
Ni siquiera las semillas cura me quitaron el dolor por completo.

Miró a los lados, buscando si algún Pokémon había tenido algo que ver con eso.
No pudo ver a nadie, aunque notó un pequeño peso en su costado.

Cuando miró ahí, pudo encontrarse al pequeño Pichu que la miraba preocupado.


Azumarill: Oh ¿Has sido tú, pequeño?

Skugge asintió débilmente, ya que después de eso se encontraba muy cansado.

Skugge: ¿E... está bien?
​​​​​​
La Pokémon sonrió.

Azumarill: Si, pequeño.
Estoy bien.

Skugge: M-me alegro...

Tras eso, el Pokémon al no tener más energías, perdió la conciencia y los mechones de pelaje azul desaparecieron, siendo sustituidos por el blanco habitual del Pokémon. 
​​​​​
​​Pero antes de que pudiera caerse, fue recogido por la señora Azumaril, que lo tomó entre sus brazos.

Azumarill, mientras observaba al pequeño ratón, salió de la cama.


Una vez que Skugge despertó, se encontraba en la cama.

Skugge: Um... ¿Quizás fue un sueño? -Bostezó-

Una voz le contestó.

Azumarill: No, no lo fue, pequeño.

Notó como una gran pata le acariciaba sus orejas, haciendo que sintiera cosquillas, e inevitablemente comenzara a reír.

Marill: ¿Ya está despierto?

Azurill: Solo hay una forma de comprobarlo... -Dijo con una sonrisa- Soy más grande que Skugge ¿Verdad hermano?

Marill sonrío también.

Marill: Oh, es verdad... Tu eres mucho más mayor que Skugge.

Las orejas del Pichu se levantaron y los miró.

Skugge: ¡Oye! Yo soy más grande que Azurill... Um... O eso creo -Se cruzó de brazos-

Las risas de los hermanos se hicieron presentes.

El ratón eléctrico observó su entorno, y vio que estaban todos sobre la cama de Azumaril.

Skugge: Ah... Pues va a ser verdad que no fue un sueño.

Azumarill: Claro que no.
De verdad, gracias Skugge -Sonrió- No sabía que los Pichus teníais la capacidad de curar.

Skugge: Sinceramente... Yo tampoco lo sabía hasta ahora. -Sonrió un poco- Por cierto -Los miró- ¿Cómo hemos acabado aquí todos aquí? Recuerdo que ellos dos estaban durmiendo en sus camas.

La madre de los hermanos sonrió.

Azumaril: Bueno, os traje a todos a dormir aquí cuando me sanaste, porque cuando tenía esos dolores no podíamos dormir juntos mis hijos y yo por los escalofríos... Y bueno, más cosas que no son para contarte a alguien tan pequeño.

​​​​​​Pero creo que gracias a ti podemos tener más noches como esta. -Sonrió de forma muy alegre y les dio un abrazo-

​​​​​​Skugge: Oh, no ha sido nada... -Sonrió algo sonrojado- pero me alegro mucho que esté bien.

El estómago del ratón sonó un poco, haciendo reír a los hermanos.

Azurill: ¿Ya tienes hambre?

Skugge: Bueno... Si, un poco.

Marill: Es normal... Seguramente usó toda la energía que tenía para curar a mamá, y ahora su cuerpo quiere recuperarla. -Sonrió-

Azumarill: Entonces voy a preparar el desayuno.

Marill: ¿Seguro que puedes hacerlo, mamá?

Azumaril: Claro.
Ya estoy bien, no te preocupes cariño.

Tras desayunar, se prepararon para dejar a Skugge de vuelta con sus amigos. 

Una vez todo listo dejaron la casa, y comenzaron a caminar rumbo a la Aldea.

Skugge se había divertido mucho, y el hecho de poder haber ayudado a alguien, aunque realmente no supo muy bien como lo consiguió, le hacía sentirse bien consigo mismo.

El Pichu caminó junto a los Pokémon, aunque de forma algo torpe por culpa de su cola.


Skugge: Eh... Yo... ¿podría volver a visitarnos? -Los miro sintiéndose algo nervioso-

Azurill: ¡Claro! Nos encantaría. -Sonrió-

Marill: Si, nos ha gustado mucho tu compañía, Skugge.

La madre sonrió al escuchar a sus hijos tan felices.

Azumaril: Claro, pequeño.
Además me gustaría que pasarais más tiempo juntos, así es como se forman las buenas amistades. 
 
Azurill: Además... Tenemos que invitarle a mi cumpleaños ¿Verdad?

Azumaril: Claro, si quieres, por supuesto.

Skugge: Si, me gustaría, aunque... No sé muy bien que puedo regalarle. -Comentó mientras se rascaba la cabeza-

Azumaril: Ah, seguro que lo que sea que le regales estará bien.
Por cierto ¿Cuándo es el tuyo?

Skugge: Yo... Eh... Realmente no lo sé.

Azumaril: ¿No sabes tu cumpleaños?
Bueno, les preguntaré a tus padres.
Y no te preocupes -Sonrió- Quizás aún eres muy pequeño para sabes los números y los meses.

Skugge: No es por eso... -Comentó sonrojado- Además, sé los números y todo eso desde hace tiempo...
Es que... Perdí la memoria y no recuerdo nada.

Azumaril: Oh vaya, lo siento mucho, pequeño.

Skugge: Además...
Por eso no sé si tengo padres ni si están por aquí.
Pero bueno, estoy bien, seguro que podré recordar pronto. -Sonrió-

Miró al pequeño con algo de pena, aunque al ver como intentaba estar positivo con respecto a su perdida de memoria, la emocionó un poco.

Azumaril: Verás como pronto recordarás todo, pequeño. -Sonrió-

Un rato más tarde, llegaron a la aldea y se detuvieron frente a la tienda de los hermanos Kecleon, al ver a la madre de los pequeños se sorprendieron bastante, y la primera reacción al verla fue de preocupación.

Kecleon: Señora Azumaril ¿Está lo suficientemente bien como para poder venir hasta aquí? ¿No cree que debería descansar?

La Pokémon soltó una risa y negó con su cabeza.

Azumaril: ​​​Muchas gracias por preocuparos, chicos, pero estoy bien.
Este pequeño pudo curarme y ahora me encuentro mejor que nunca.

El menor de los Kecleon observó a Skugge.

Kecleon: ¿Así que el pequeño Skugge pudo curarte? Eso es fantástico ¿Pero cómo?

Skugge se colocó sus gafas de la manera correcta y se propuso a contestar esa pregunta de la forma más inteligente que pudo.

Skugge: Oh, realmente es bastante sencillo... 
No tengo ni idea de cómo lo hice, pero funcionó. -Comentó mientras empezaba a reír-

Ese comentario hizo que los dos hermanos rieran también.

Una voz se escuchó tras ellos.

???: Es que este pequeño siempre ha sido bueno improvisando maneras para ayudar a los demás ¿Verdad Skugge? -Sonrió-

El Pichu al escuchar esa voz tan familiar, se dió la vuelta y sonrió al ver al Pokémon que habló hace unos segundos.

Skugge: ¡Pierre! 

El Pokémon fantasma sonrió.

Pierre: ¿Qué?

Corrió hacia el Gastly y se propuso a abrazarlo, aunque este lo detuvo.

Pierre: Vaya, al final era verdad lo que nos dijo Haunter y Chimchar de que nos echabas de menos. -Rio- Aunque te recuerdo que los gases que tengo a mi alrededor son tóxicos, así que no puedes abrazarme.

Skugge: Um... Bueno si, os eché de menos... Aunque también me lo pasé muy bien -Sonrió y miró a los tres Pokémon azules que le acompañaban- Y... no respiraré mientras te abrazo, así no podré Into... Intox... -agitó su cabeza- Bueno, lo que has dicho antes. -Rio un poco-

El fantasma sonrió al ver esa nueva actitud en su excompañero humano.

Pierre: Bueno, hay otra opción.

Todos le miraron con curiosidad.

Skugge: ¿Cuál?

Pierre sonrió y de repente los gases morados a su alrededor desaparecieron.

Pierre: Esta.

Venga, dale un abrazo a tito Pierre, pequeño. -Sonrió mientras recordó como la vez anterior hizo enfadar a Skugge-

Aunque no le gustaba que le dijeran eso, abrazó lo mejor que pudo a la esfera flotante con ojos que se encontraba delante de él y sonrió.

Pierre: Si tuviera manos ahora yo también te abrazaría, pero no puedo todavía. -Sonrió-

Los Kecleon sonrieron al ver ese gesto por parte del fantasma.

Azurill: Vaya, nunca había visto un Gastly calvo. -Sonrió-

Pierre: Oye, no estoy calvo, porque no tengo pelo. -Sonrió-

Skugge: Creo... Que eso no funciona así, Pierre -Comenzó a reír-

Se sumaron las risas de los demás, mientras Azumarill levantó un de sus brazos.

Azumaril: Bueno, tenemos que comprar algunas cosas.
-Miró a Skugge y le acarició su cabeza- Ha sido un placer tenerte en mi casa, pequeño, recuerda que cuando quieras puedes volver.

Los hermanos asintieron emocionados.

Azurill: ¡Claro! Te espero para mi cumpleaños.

Marill: Si, esperamos que vuelvas pronto. -Sonrió-

Skugge: Ah, claro. -Sonrió también- estaré por ahí para tu cumpleaños. 

Tras despedirse de todos, el fantasma y el ratón caminaron de vuelta a casa.

Skugge: Oye Pierre.

Pierre: ¿Qué pasa?

Skugge: De verdad, me alegro de veros otra vez, bueno, de verte... ¿Dónde está Darkrai?

Pierre: Ah, está en casa cocinando.

Skugge: ¿Desde cuándo Darkrai cocina? Creía que la comida que nos sirvió en Ciudad Canal era comprada ya hecha.

Pierre: Pues parece ser que no.

Skugge: Vaya, pues que sorpresa.

El fantasma sonrió.

Pierre: Para sorpresa la que me has dado tú.
¿Qué te ha pasado?

Skugge: Bueno... Creo que ya acepté que soy un Pichu, así que perdona si a veces...
No sé, actúo raro.

Pierre: Siempre has actuado raro, así que no te preocupes -Rio- pero sinceramente tiene mas sentido como actúas.

Skugge: ¿Ah si? -Lo miró con curiosidad-

Pierre: Claro, según tu edad.

Skugge: ¡Oye! 

Pierre: Oh, perdón, no quise decir que eres pequeño. -Hizo una pausa de varios segundos y después continuó- Bueno, si.

La risa del Gastly volvió y tras eso, llegaron a su casa, bueno, a la que habían tomado prestada.

Pierre: Cariño, ya he vuelto de trabajar. -Dijo mientras reía-

La voz del Pokémon oscuridad se escuchó junto con su risa.

Darkrai: ¿Pero tú te crees que un Pokémon de mi categoría me fijaría en alguien como tu? Quiero el divorcio, me llevo a los niños. -Dijo sonriendo-

Skugge: Y yo también me los llevo. -Comentó riendo-

Darkrai que se encontraba con un delantal, en una cocina portátil que habían conseguido, se giró y sonrió al ver al Pichu.

Darkrai: Hola Skugge ¿Cómo estás? ¿Te lo has pasado bien?

Skugge: Eh si, y estoy bien. -Al ver el delantal de Darkrai comenzó a reír- ¿Por qué llevas eso? Si no puedes mancharte ¿No?

Darkrai: Ah, es para meterme en el papel de cocinero y cocinar mejor. -Sonrió-
Pierre: ¿Y que era lo que estás cocinando?

Darkrai: Ah pues, comida.
Ya veréis. 

Skugge recordó el sueño que tuvo la pasada noche y miró a los otros Pokémon.

Skugge: Por cierto... ¿Cómo os han ido las inversiones? -Sonrió-

Pierre: Bastante bien, pero oye ¿Cómo te has enterado de eso?

Skugge: Bueno... Con estas orejas puedo escuchar muchas cosas. -Comenzó a reír, aunque iba a decirles sobre su sueño pero Darkrai le interrumpió-

Darkrai: Bueno, después de comer te lo enseñaremos, la comida ya está lista.

El Pichu asintió y Darkrai sirvió los platos.

Un rato después, salieron de la casa, y Skugge observó como Darkrai cambiaba a su conocida forma de Pachirisu.


Skugge: ¿Por qué te transformas? -Lo miró con curiosidad-

Darkrai: Oh -tosió un poco para después hablar con la voz de un Pachirisu- es porque creo que si voy por ahí con mi forma normal, asustaría a toda la aldea.

Pierre: Además nuestro inversor lo conoció como un Pachirisu, así que tiene que seguir con el papel fuera de casa. -Sonrió-

Skugge: ¿Inversor?

Pierre: Bueno, al Pokémon que hemos convencido.

Darkrai: Ahora lo conocerás, no seas impaciente.

Caminaron por la aldea hasta llegar a un edificio con forma de Pokémon fantasma.

Duskull: Bienvenidos al banco Duskull ¿Queréis...? -Los miró- ¡Ah hola! ¿Cómo estáis?

Pierre: Hola Duskull, bien.
¿Sabes? Me muero, de ganas por saber como va lo que te dijimos.

Eso hizo reír al escuchar al Duskull.

Duskull: Pues bastante bien, solo vinieron dos Pokémon a depositar su dinero, no entiendo porqué los demás no lo hacen.

Skugge: ¿Quiénes son? -Preguntó curioso-

Duskull: Ah, son un equipo explorador que trabaja para el gremio de la aldea. -Miró con su ojo rojizo al Pichu- Ey pequeño ¿Quieres depositar tus ahorros aquí? 

Al ver como movía su ojo dentro de las cuencas de la calavera parlante, sintió un pequeño escalofrío.

Skugge: Eh... No tengo...

Duskull: Ah, no te preocupes, al ser aún tan pequeño es normal que no tengas ahorros, pero si depositas en mi banco algún Poké, cómo eres amigo de Pierre y de Pachi no te cobraré comisión.

Skugge: ¿Pachi? -Miró a Darkrai y aguantó la risa- Ah, si. 
Pues... Muchas gracias señor. -Sonrió y miró al Gastly- 
Así que las "inversiones" son comisiones en el banco ¿No?

Pierre: Así es, Duskull no cobraba nada por que el dinero estuviera en su banco, hasta que le hicimos ver que no conseguía ganancias.

Skugge: ¿Y vosotros que sacáis de esto? 

Darkrai: El cincuenta por ciento de sus comisiones.

Skugge: Ah, genial. -Sonrió-

Un rato después dejaron al banquero fantasma y pasearon alrededor de la zona comercial de la aldea.


Skugge: Por cierto chicos, creo que tengo una idea que nos hará ricos aquí también.

El Duskull lo miró al escuchar eso.

Duskull: ¿Y que idea es esa?

El Pichu se sobresaltó al verlo a sus espaldas.

Skugge: ¿¡Qué haces aquí!? ¿No se supone que no puedes moverte del banco?

Duskull: ¿Quién te ha dicho eso? Además es mi hora del bocadillo, pero bueno, sobre tu idea...

Skugge: No sé, solo lo supuse... Y aún no puedo decirla, porque no sé si funcionará, además que no te conozco de nada.

Darkrai: Pero nosotros si.

Skugge: Ya, pero es la primera vez que le veo.

Duskull: Bueno, es normal.
No os preocupéis, cuando tenga más confianza me lo dirá.
Además tengo que ir a buscar mi comida.

Skugge: ¿Y que comes?

El huesudo fantasma sonrió.

Duskull: Niños. 

Skugge: ¿Cómo?

Duskull: No, no, me los como yo, tu comerás bayas o algo parecido. -Sonrió de forma juguetona-

Skugge: ¿Y me vas a comer? -Parpadeó varias veces-

Duskull: No, siempre y cuando me digas esa idea.

Skugge: Eh... Está bien.

Los otros espectros comenzaron a reír al ver la reacción del ratón.

Duskull sonrió.

Duskull: Es broma, pequeño, no te comeré.

Skugge: Ah... Menos mal...
Entonces lo de que comes niños ¿También era broma? 

Duskull: Ah no, eso es verdad. -Comenzó a reír- Pero ya que eres amigo de ellos dos, no te haré nada.

Skugge: Eh... -recordó a los Pokémon con los cuales había pasado el día anterior- Pero... ¿Te comes a los que viven aquí?

Duskull: No, no voy a una aldea que está un poco lejos, pero como floto pues tampoco me importa mucho. -Sonrió- Bueno chicos, nos vemos, voy a comer.

Haunter: Hasta luego.

Darkrai levantó su pequeña pata para despedirse del otro espectro.

Skugge se despidió también, aunque no se sentía muy cómodo, y menos sabiendo sobre su dieta.

Una vez que se fue, el Pichu, algo más tranquilo, recordó a sus otros amigos y al no verlos, preguntó por ellos.


Skugge: Oye... ¿Dónde están los demás?

Pierre: Oh, es que tuvimos que venderlos para que se fiara de nosotros y nos dejara nuestra parte del dinero.

Un gesto de preocupación se formó en el rostro del ratón, cosa que fue notada por ambos.

Darkrai: Es broma, Skugge. -Sonrió- Chimchar y Haunter están haciendo los encargos de hoy para terminar de pagar tus gafas.

Skugge: Ah, es verdad... ¿Y Rotom?

Haunter lo miró.

Haunter: Pues no tengo ni idea, la verdad.

Unos gritos se escucharon a lo lejos y se pudo ver como Rotom flotaba dentro de un televisor mientras era perseguido por un ave extraña, la cual era la fuente de los gritos.

Skugge: ¿No se supone que teníamos que pasar desapercibidos? -Susurró el Pichu-

Darkrai: Si, pero... Bueno, Rotom parece que no pudo esperar tanto sin una televisión. -Sonrió-


El Pokémon blanco sonrió.


Skugge: Bueno, ya que estamos... creo que cuando ese deje de perseguirle, trataré de que mi idea funcione.

Observó como el pájaro se acercaba, y pensó en algo para ayudar a su amigo.

Skugge: Chicos, ahora tenéis que actuar como si fuera algo grave ¿De acuerdo?

Pierre: Claro, pero ¿Qué va a ser "algo" grave?

Darkrai: Eso ¿Qué vas a hacer?

Skugge: Ah, observad. -Sonrió-

El Pichu sonreía mientras veía como aquella extraña y colorida ave se acercaba más hacia ellos.
​​​​​

Mostrar Nota del autor:
Vaya ¿Llevo ya 15 capítulos?

Creo que es el fanfic mas largo que he escrito hasta la fecha y realmente me gusta como va yendo la cosa.

Espero que tu también lo estés disfrutando y si tienes alguna sugerencia, duda o crítica constructiva te ánimo a que la dejes en un comentario si tienes ganas o tiempo.

Muchas gracias y nos leemos en el siguiente capítulo.
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#21
Capitulo 16: "El Plan"

Observaron al Pokémon que iba persiguiendo a Rotom, mientras avanzaba dando pequeños saltitos lo más rápido que sus pequeñas patas se lo permitían.
 
Cosa que le pareció muy gracioso a Skugge y trataba de aguantar la risa al verlo correr de esa manera.
 
Pero tenía que centrarse para ayudar a su amigo a librarse del molesto Pokémon volador.
 
Una vez que este se encontraba lo suficientemente cerca de el, Skugge se dejó caer al suelo haciendo un bastante aceptable papel de que se había desmayado.
 
Pero el Pokémon pasó de largo, sin darse cuenta de esto.
 
Hasta que los gritos de Haunter le hicieron girar su cabeza.


Haunter: ¡Eh! ¿Qué te pasa? -lo movió con sus manos- 

Pachi, que al fin y al cabo era Darkrai disfrazado, también les siguió el juego, y con la voz típica de un Pachirisu, habló.

Pachi: Oye... -Le dio una pequeña descarga, aprovechando su forma de Pokémon eléctrico, cosa que le hizo cosquillas al Pichu, pero tenía que seguir aparentando que no estaba consiente- Oh, Dios, esto es malo... No se despierta.

Al escuchar eso, el Pokémon dejó de perseguir al televisor flotante y se giró rápidamente y fue hacia ellos.

???: ¿Qué ha pasado?

Haunter actuaba como si estuviera al borde de un ataque de nervios, cosa que le salió bastante bien.

Haunter: Eh... Pues... ¡No lo sabemos! Simplemente en un momento se cayó al suelo y no se despierta ni con las descargas de mi amigo.

Pachi: Cierto, estábamos dando una vuelta por la aldea y de repente se ha desmayado.

???: Vaya, eso puede ser grave ¿Tiene alguna alergia?

Pachi: No que sepamos.

El ave lo tomó con sus alas.

???: Bueno, será mejor que lo lleve al gremio.

Haunter: ¿Para qué?

???:  Allí hay un miembro que puede atenderle, y quizás pueda hacer que recobre la consciencia.

Pachi: Está bien. -Soltó un suspiro- Espero que se vuelva en sí pronto.

???: No te preocupes, los miembros del gremio y yo haremos todo lo que esté en nuestras patas, y en mi caso, alas, para que se recupere.

Caminaron en dirección al gremio, que se encontraba relativamente cerca, aunque tenían que subir algunas escaleras para llegar hasta ahí, por fin vieron el edificio.

Este tenía, como parecía costumbre por esos lares, la forma de un Pokémon, este caso se trataba de un Wigglytuff.


Haunter: Oye, no es que agradezcamos tu ayuda pero hay algo que me pregunto.

???: ¿Si?

Haunter: ¿Porqué lo haces?
No es problema tuyo ni de tu gremio.

???: Oh, es muy simple.
Queremos hacer que este mundo sea un lugar mejor, es uno de los objetivos de este gremio.
Poder ayudar a los Pokémon que estén en apuros.

Pachi: Es algo muy noble, pero ¿no crees que es muy ambicioso querer cambiar el mundo?

???: Lo es, por eso hemos empezado por nuestra región.

Haunter: Bueno, sea por lo que sea, gracias por ofrecer tu ayuda.

???: Aún no dadme las gracias, tenemos que curar a este pequeño.

Al escuchar esa palabra, el Pichu estuvo tentado a darle una descarga al colorido Pokémon, pero se contuvo y trató de disimularlo lo mejor posible.

Caminaron hasta estar frente a un extraño agujero, el cual estaba rodeado por piedras y estaba tapado por una reja de madera.

Haunter: ¿Qué es esa cosa?

???: Oh, es un sistema de seguridad.
Ahí se detectan las huellas de cada Pokémon y se decide si puede entrar o no.

Pachi: Interesante ¿Y para qué tenéis eso?

???: Oh, por si algún Pokémon desconocido intenta entrar.

Pachi: ¿Por? ¿Ha pasado algo?

???: Solo es para prevenir que nos ataquen, porque hace un tiempo, a un grupo de reclutas no les pareció bien nuestra política de reparto de dinero y tras irse, vinieron una noche a robarnos.
Pero bueno, aprendimos de nuestros errores y tenemos un vigía que controla quien entra y quien sale.

Haunter: Cambiando de tema ¿A quién estabas persiguiendo? -Lo miró intentando parecer ajeno a Rotom-

???: Oh, pues no tengo ni idea, solo vi uno de nuestros televisores flotar, supongo que algún Gastly o un Shuppet travieso se metió dentro, y cuando fui a echarle la bronca, comenzó a huir.

Ambos sonrieron al ver que no había visto a Rotom, cosa que les dejó más tranquilos.

Pachi: Si, seguramente.

Haunter: Bueno, en su defensa, cuando yo era un Gastly también hice muchas locuras. -Sonrió-

Pachi: Si, además sabiendo que antes fuiste un humano que fue comido por un Garchomp.

Darkrai, bajo la forma de Pachirisu, comenzó a reír, aunque su risa fue superada por la del ave.

???: ¿Un humano? -Volvió a reír- Esos seres solo existen en las leyendas.
Son criaturas mitológicas, es imposible. -Sonrió- Además, se dice que la leyenda de los humanos comenzó en una tribu cerca de aquí hace muchos años.

Skugge: Me está gustando mucho la clase de historia, pero os recuerdo que estoy desmayado ¿eh? -Pensó mientras escuchaba al pájaro-

???: Pero bueno, ahora no hay tiempo para contaros eso, vamos dentro.

Asintieron y le siguieron en dirección al edificio con forma de Wigglytuff.

​​​​​​Mientras cruzaban por encima del agujero rejado, se escuchó una voz desde abajo.

???: ¡Pokémon detectado! ¡Pokémon detectado!

Otra voz bastante más ruidosa apareció.

???: ¿De quién es la huella?

Al escucharlos, el ave se inclinó y observó al Pokémon que se encontraba al fondo del agujero.

???: ¡Diglett! ¡Loudred! Dejaos de tonterías, sabéis perfectamente que soy yo.
Dejadnos pasar, es importante.

Las dos voces se escucharon a la vez.

Diglett: Ya, Chatot, pero...

Loudred: Es el protocolo.

Chatot: Lo sé perfectamente.
Pero tenemos prisa, hay un Pokémon desmayado y no podemos perder el tiempo en protocolos.
Avisad a Chimecho ¡rápido!

Tras escuchar un "Está bien" por parte de los dos Pokémon, los Pokémon de la superficie pudieron continuar.

La reja que bloqueaba la entrada se abrió y bajaron por unas escaleras echas de troncos hasta la planta mas subterránea del lugar.

Una campañilla flotante siguió a Skugge, que se encontraba entre las plumas del ave.

Chimecho: ¿Qué le ha pasado?

Chatot: Se desmayó, no sabemos muy bien por qué.

Al ver el alboroto, los demás miembros del Gremio siguieron a Chatot hacia donde estaban las habitaciones, dejando a los acompañantes del Pichu atrás.

Haunter: Oye, Skugge serviría para actor, ¿eh Darkrai?

Pachi: No me llames así aquí, se pueden asustar, supongo, no están acostumbrados a ver a un legendario, y encima uno que no es el de esta región, pero bueno, tampoco es que haga mucho, solo se hace el inconsciente, para eso no hay que tener tanto talento.

El Pokémon fantasma sonrió.

Haunter: Ah, así que estás celoso.

Pachi: ¡No! Pero bueno, no me vendrían mal unas clases de actuación.

Haunter: Bueno, puedes pedírselas a Skugge cuando "se recupere" -Sonrió-

Pachi: Venga, vamos, que nos quedamos atrás.

Los dos Pokémon se las arreglaron para pasar entre los miembros del gremio que obstaculizaban el camino, Haunter lo tuvo muy fácil, ya que solo tuvo que traspasarlos, pero Darkrai, por su tamaño, le fue bastante complicado, así que tomarlo con sus manos y hacer que atravesara a los presentes.

Cosa que a estos les provocó varios escalofríos al ser atravesados por los seres espectrales.

Llegaron hasta donde se encontraba Skugge, tumbado sobre una cama bastante similar a la que se encontraba en la casa que habían tomado prestada.

Chimecho: Bueno, intentaré curarle, si no es nada grave en algunas horas estará mejor.

Pachi: ¿Qué vas a hacerle?

Chimecho: Usaré uno de mis ataques sanadores.

Haunter: Espero que funcione, es demasiado pequeño para que se muera todavía. -Intentó disimular su sonrisa, por la relativa seriedad de la situación lo mejor que pudo-

Chatot: No digas tonterías, no va a morirse.

Haunter: Menos mal.

El Pokémon Campanilla pidió que los presentes retrocedieran, para poder concentrarse.

Unos momentos después, una campana sonó por el lugar, haciendo que el supuestamente desmayado Pokémon despertara unos momentos después.

Skugge: E-eh... -Observó a los desconocidos Pokémon que lo observaban desde una cierta distancia, junto con sus ya conocidos amigos y trató de sonar lo más aturdido que pudo- Yo... eh... ¿D-dónde estoy?

Chimecho se acercó y ofreciéndole una sonrisa cálida le contestó.

Chimecho: Estás en el Gremio de Exploradores Pokémon, o Pokégremio para abreviar.
Te desmayaste y Chatot te trajo junto con tus amigos.
Nos alegra mucho que estés despierto, pequeño.

Las mejillas de Skugge comenzaron a cargar electricidad, dispuestas a electrocutar a todos los que les llamaron pequeño, aunque estas desaparecieron, ya que tenía que seguir con su actuación.

Skugge: M-muchas gracias, realmente no sé que me ha pasado... -Observó a Chatot tras escuchar a la Pokémon- Ah... eh pues muchas gracias señor pájaro. -Dijo mientras parpadeaba varias veces-

Al escuchar eso, todos los presentes rieron.

Chatot: Me llamo Chatot, y no fue nada, también debes agradecerle a Chimecho, que fue la que te curó. 

Skugge: Está bien señor pájaro Chatot. -Sonrió y miró a la Pokémon- Y muchas gracias, Chimecho.

Chimecho: No hay de que, pequeño.

Haunter se acercó al Pichu.

Haunter: Creía que te nos ibas para el otro barrio. -Sonrió- Bueno, muchas gracias por curarle.
Venga, Skugge vamos a casa.

El Pichu comenzó a levantarse, aunque fue detenido por Chatot.

Chatot: Creo que debería quedarse hasta mañana, por si vuelve a desmayarse, Chimecho estará mas cerca aquí.

Pachi: Pero, ya está curado ¿no?

Chimecho: Bueno, ahora mismo no tiene nada, pero puede volver a desmayarse, por eso es mejor que se quede aquí hasta que se estabilice.

Haunter: Bueno, está bien.
Si pasa algo, di lo que sabes, y apareceré aquí en un momento.

Skugge asintió.

Skugge: Está bien. -Sonrió-

Tras despedirse, salieron del gremio para dirigirse de nuevo a casa.

Mientras bajaron los escalones y llegaron a una fuente que se encontraba en los cuatro caminos, tomaron algo de agua de ahí. Para después encontrarse con Chimchar y Pierre que llegaron del reparto de hoy.

Pierre: Hola chicos ¿Qué hacéis aquí?

Haunter: Nada, que Skugge se desmayó y una cosa llevó a la otra y se quedará esta noche en el Gremio ese raro.

Chimchar: ¿Se ha desmayado? -Preguntó preocupado- ¿Qué ha pasado?

Pachi: Te explicas igual de claro que un libro sin páginas, Haunter, no os preocupéis.
No le ha pasado nada, pero os lo explicaremos cuando lleguemos a casa.

Pierre: De acuerdo.

Comenzaron a caminar hacia la casa, pasando por la tienda de los Kecleon, los cuales se encontraban preocupados, ya que se habían enterado del desmayo del pequeño Pichu.

Kecleon: ¿Cómo está?

Haunter: Ya está bien, pero se quedará en el gremio por si acaso, mañana iremos a por él.
¿Cómo os habéis enterado? 

Kecleon: Oh, es una aldea pequeña y aquí las noticias vuelan como los Starly. -Los miró- Y no os preocupéis, ahí estará bien cuidado por si vuelve a desmayarse. -Comentó intentando calmar a los Pokémon-

Pachi: Muchas gracias, de todas formas si pasa algo, os avisaremos.

Los dos camaleones asintieron y se despidieron, mientras se alejaban de la tienda.

Una vez que todos se encontraron en casa, junto a Rotom, que había dejado la televisión a un lado de los barriles con manzanas, les contaron el plan de Skugge.

Tras unas risas, Rotom sonrió.

Rotom: Vaya, parece que hay cosas que no cambian ¿eh?
Incluso en esta forma sigue intentando ayudarnos.

Haunter: Claro, sigue siendo Skugge, por muy pequeño que se vea ahora. -Sonrió-

Pierre: Bueno, realmente ya era así antes de acabar en nuestra región, así que al haber vuelto a su mundo, quizás esas cualidades que tenía, se intensifiquen ¿no?

Darkrai, que volvió a su forma normal contestó.

Darkrai: Supongo que es lo más lógico.

El Pokémon fantasma se frotó sus manos recordando lo que pasó en el laboratorio.

Haunter: Oye, hemos estado muy ocupados con esto del cambio de mundos y todo este lío...
Y nos he contado que fue lo que hicimos después de daros los tres millones. -Sonrió- Y Chimchar, escucha, que esto te interesa.

Chimchar: ¿Me interesa? ¿Qué hicisteis? 

Haunter: Oh, les dimos una buena paliza a los científicos de Pueblo Arena.

Chimchar: Vale, me interesa. -Se acercó al ente- No te dejes ningún detalle, ¡cuenta! ¡cuenta!

Haunter sonrió.

Haunter: Está bien.

Tras contarles los hechos acontecidos en el laboratorio, todos comenzaron a reir.

Darkrai: ¿En serio les hicistes ponerse las jaulas como sombrero?

Haunter: Bueno, mi plan era que entraran dentro, pero no cabían, así que tuve que improvisar. -Sonrió-

Rotom: Y eso de que casi detienen a Skugge ¿Qué es? 

Haunter: Oh, es que uno de los tantos policías que entraron para detenerlos, confundió a Skugge con uno de los científicos, y después el viejo quiso utilizar lo mismo que dijo Skugge para librarse de la cárcel. -Comenzó a reír- Ah ¿Y recordáis al científico sobre el que aterrizó Darkrai?

Todos asintieron, aunque Darkrai quiso aclararlo.

Darkrai: No aterricé sobre ese tipo, simplemente no le vi cuando toqué tierra.

Pierre: Bueno, detalles, detalles -Sonrió- ¿Qué pasó con ese?

Haunter: Ah, cuando vio a Skugge entrar por la puerta se escondió tras una de las estanterías.

Las risas llenaron el lugar al escuchar eso.


Por la parte de Skugge, se encontraba bastante aburrido, ya que no dejaban levantarse de la cama, por si volvía a perder la conciencia.

Skugge: De verdad que puedo levantarme, no voy a desmayarme otra vez.

Chimecho: Eso no lo sabes, además es mejor que te quedes aquí por si te pasa algo.

Skugge: Ya, pero me aburro estando aquí.

Chimecho: Puedes dormir un poco, pequeño.

Skugge: Es que no tengo sueño. -Comentó en un tono algo molesto-
Tras pensarlo unos minutos, la Pokémon de la especie Campanilla, lo miró.

Chimecho: Bueno, hagamos una cosa.

Skugge: ¿Qué? -Sonrió-

Chimecho: Puedes dar una pequeña vuelta por por el gremio.

El Pichu levantó uno de sus brazos, en señal de victoria.

Skugge: ¡Genial! -Sonrió-
Se levantó de la cama y comenzó a caminar, acompañado de Chimecho.

Pudo observar como era el lugar por dentro, los pasillos y realmente todas las instalaciones parecían haber sido cavadas en el Interior de la montaña en la que se encontraban.

Unas pequeñas plantas crecían por las paredes y podía ver como algunos de los Pokémon del lugar lo observaban pendientes por si volvía a desmayarse, cosa que no iba a pasar, pero ellos no lo sabían.

Tras unos minutos salieron de los pasillos y se encontraron con Chatot de nuevo.


Chatot: Hola, pequeño ¿Estás seguro de que debes estar tan lejos de la cama?

Skugge: Claro señor paj... Quiero decir... Chatot. -Sonrió- Bueno, estaba aburrido y creo que tampoco me vendrá mal estirar un poco mis patas. 

Chatot: Está bien, recuerda que si te sientes mal o algo, tienes que avisar ¿De acuerdo?

Skugge: Está bien, muchas gracias. -Observó el lugar- Por cierto... ¿Qué hacéis aquí?

Chatot: Bueno, si te ves con fuerza puedo darte un pequeño tour para explicarte mejor.

Skugge: Está bien, gracias.
Bueno... -Recordó las palabras de uno de los hermanos Kecleon - a parte de ayudar a los Pokémon perdidos y explorar territorios misteriosos.

El pájaro sonrió.

Chatot: Vaya ¿Así que incluso tan joven sabes eso? Seguramente tengas madera de explorador en un futuro.
A parte de eso, ayudamos a la policía de la región a atrapar criminales.

Skugge: ¿Criminales? ¿De que tipo?

Chatot: Desde simples ladrones hasta grandes fugitivos buscados por la justicia.

Skugge: ¿No es peligroso eso?

Chatot: Claro, todo tiene un cierto nivel de peligro, pero nuestros aprendices tienen un duro entrenamiento para poder enfrentarse a cualquier situación. -Sonrió- Acompañame, te enseñaré los tablones.

Skugge: ¿Tablones?

Chimecho: Es donde los miembros del gremio pueden ser asignados a una misión.

Skugge: Suena complicado, la verdad.

Chimecho: Para nada, ahora Chatot te lo explicará mejor.

La Pokémon Campanilla elevó al Pichu por encima de la escalera y lo dejó sobre el suelo de la planta superior.

Tras eso, ambos Pokémon subieron por la escalera y comenzaron a explicarle como funcionaban los tablones.


Chatot: Por ejemplo, si un Pokémon necesita un objeto y se encuentra en un territorio, nosotros se lo entregamos.

Skugge: O sea que... ¿sois como los carteros de la región? 

El ave comenzó a reír por el comentario del roedor.

Chatot: Podría decirse que somos algo parecido, pero también nos enfrentamos a malhechores.

Skugge: ¿Y con cuántos os habéis enfrentado? -Comentó con curiosidad-

Chimecho: Te mentiríamos si te dijéramos que pocos.

Chatot: Unos cientocincuenta el mes pasado.

Skugge: ¡Eso son muchísimos!

Chatot: Si, lo son.
Cada vez hay más reportes de Pokémon malvados por la región y es algo que nos preocupa.

Skugge: ¿Y se sabe el por qué?

Chatot: Bueno, se cree que se debe a los Engranajes del Tiempo.

Skugge: ¿Los qué?

Chimecho: ¿No conoces que son?

El Pichu negó con su cabeza.

Chatot: Según cuentan, son unos artefactos que hacen que el tiempo pueda fluir por el mundo.... Y como supongo que sabrás, el tiempo es algo muy importante, gobierna toda nuestra vida.

Skugge: Eso lo entiendo, pero... ¿Qué tiene que ver con los Pokémon malvados?

Chatot: No seas impaciente, ahora te lo cuento. -Sonrió- Si uno de esos engranajes es robado... Eso repercutiría en el Tiempo de esa zona.
Y por supuesto, a los Pokémon de esa zona.

Por eso hay cada vez más Pokémon malvados, no es que no los hubieran antes, pero han aumentado en número.

Skugge: Ah ¿Así que por eso hay tantos Pokémon con malas intenciones?
Pero... ¿Quién querría robar uno de esos?
​​​​​Además, seguro que no lo comprarían en ningún lado. -Pensó eso último-
Chatot: No lo sabemos, pero quien lo esté haciendo no tendrá muy buenas intenciones, porque al retirar el engranaje del Tiempo de su lugar, pueden ocurrir cosas extrañas.

Skugge: ¿Qué cosas extrañas? -Miró con curiosidad al ave-
Chatot: Bueno... Desde la aparición de Pokémon malvados, hasta que el tiempo se detenga en ese territorio.

Skugge: ¿Se detenga? ¿Quieres decir que se queda congelado o algo así?

Chatot: Si, aunque realmente no estamos muy seguros.

El Pichu se acercó al pájaro.

Skugge: Oye ¿Y cómo sabes esto? Sinceramente es muy interesante ¿Hay algún libro o algo dónde pueda leerlo?

Se pudo notar una sensación de nerviosismo en el pájaro, recordando su relativamente cercano viaje del Gremio a un lago que guardaba en su interior uno de estos extraños engranajes.

Chatot: Oh ¿Ya sabes leer? V-vaya, es fantástico.
Realmente no es de un libro, sino que son leyendas que pasan de boca a pico entre los habitantes de la región.

Skugge: Ah... Está bien. -Recordó unas de las palabras más atrás que fueron dichas por Chatot- Espera, Espera, Espera... -Hizo unos pequeños gestos con sus patas- ¿Me estás diciendo que hay alguien que está robando esos engranajes, ahora mismo?

Chatot: Creemos que si.
Ya que es la única relación entre el aumento de los Pokémon malvados y las extrañas anomalías en los territorios.

Skugge: ¿Lo de quedarse congelado en el tiempo?

Chatot: Eso también, pero hay algo más.

Chatot: ¿El qué?

Chimecho: Ah ¿Te refieres a lo que pasa en los territorios misteriosos?

Chatot: Así es.

Skugge, sin saber a lo que se referían solo se les quedó mirando con un gesto de desconcierto en su rostro.

Chatot: Claro, aún no habrás enterado a ninguno para saber que pasa dentro, bueno, antes de todo esto de los Pokémon malvados existían, y bueno todavía existen, unos territorios a lo largo del mundo.

Algunos están siendo explorados por nuestro gremio ahora mismo, antes eran lugares normales: bosques, cuevas, mares...
Comunes y corrientes, como este gremio o la aldea Tesoro, pero cuando empezó todo esto del robo de los engranajes, esos territorios se han vuelto extraños, y ciertamente peligrosos si no vas preparado.

Skugge: ¿Qué pasa para que sean tan peligrosos?

Chatot: Cuando los visitas por primera vez, parece que todo está bien y que es relativamente normal, pero cuando vas una segunda o tercera vez, podrás notar que ha cambiado, quizás hayan más o menos pisos que atravesar en el territorio, y podrás ver como hay objetos que en tu primera visita no estaban, también existe la posibilidad de que aparezcan Pokémon que no estaban la primera vez y que al avanzar desaparezcan.
Es extraño y puedes llegar a perderte dentro de ellos.

Skugge: ¿Y todo eso pasa por no tener un engranaje en su sitio? 

Chimecho sonrió al escucharle.

Chatot: Así es, son necesarios para que el tiempo fluya adecuadamente, imagínate lo que podría pasar si alguien los robara, bueno... No hace falta que te lo imagines, porque acabo de contarte que está pasando ahora mismo. -Sonrió- Bueno, creo que ha sido demasiada información por hoy ¿Qué tal si vas al comedor? Es casi la hora de cenar.
Chimecho llamará a los demás para que cenemos.

Skugge: Está bien, muchas gracias. -Sonrió- Pero, tengo una duda.

Chimecho: ¿Cuál es?

Skugge: ¿Se sabe quién está robando los engranajes?

Chatot: No, de momento.

Skugge: ¿Y por qué no hay Pokémon protegido algo tan valioso como un cacharro que puede desestabilizar el tiempo?

Chatot: Claro que los hay, que no te quepa duda de ello... ¡Cruac! -movió sus alas- Quiero decir... Seguramente hayan Pokémon que los protejan, ya te digo, son solo habladurías y leyendas.

Skugge: Pues... Si existen... No creo que estén haciendo muy bien su trabajo si se los está robando alguien.

En el mundo distorsión, Giratina sonreía y miraba a los Pokémon de los lagos.

Giratina: ¿Habéis escuchado? No estáis haciendo bien vuestro trabajo. 

Mesprit: Ni siquiera somos nosotros, son versiones nuestras de otra realidad... Y por lo que veo, bastante más torpes que nosotros.

Dialga: Excusas, excusas.

Mesprit: ¿Ah si? ¿Y que me dices de tu yo de esta dimensión eh? -Señaló con su dedo a una parte de la región de Himmel y el portal cambió de lugar-
En la cúspide de una torre lejana se encontraba un enorme Pokémon, el cual observaba el ocaso.

Dialga: Oye, si me veo igual ¿Qué pasa con ese yo?

Azelf: Bueno, adelanta un poco, quizás se vea algo diferente.

Dialga: Está bien.

Arceus: Sabéis que eso no está bien ¿Verdad? No podéis interferir en otros mundos.

Palkia: Ya papá, pero no queremos esperar para ver si pasa algo interesante.

Arceus: Está bien, hacedlo porque yo también tengo curiosidad, pero después lo volvéis a dejar como estaba.

Dialga: Está bien papá. -Sonrió-

El Pokémon temporal brilló en un tono azul mientras veían como los días se adelantaban cada vez más rápido, el sol salía seguido por la luna cada vez más rápido, hasta que llegaron a un punto de total oscuridad.

Giratina: ¡Ya lo has roto!

Dialga: Que no, yo solo he hecho que el tiempo pase rápido.

Palkia: ¿Entonces porque se ve todo oscuro? 

Uxie: ¿Será un eclipse?

Azelf: Eso está durando demasiado para que sea uno, ahí pasa algo.

Arceus: Veamos... Dejadme ver... -Se acercó al portal y sacó su cabeza- No, no es un eclipse, pero tengo que iluminar un poco para que podamos ver algo.

Dialga: ¡Tira un rayo! Como aquella vez en el Pokelimpo.

Arceus: Ah ¿Aún te acuerdas de eso? -Sonrió- Está bien.

El color de Arceus cambió a un amarillo eléctrico y segundos después unos rayos cayeron cerca de la torre, haciendo que la forma de este Dialga saliera a la luz.

Era relativamente normal, casi igual que el Dialga que lo estaba observando desde el cuarto de Giratina, salvo que el diamante que portaba incrustado en su pecho, que era de un color rojizo, al igual que sus ojos que desprendían un aura extraña, como la de un animal salvaje a punto de atacar.

También se dieron cuenta de que las normalmente celestes venas que recorrían a Dialga, eran en contraste, de un color anaranjado.

Dialga: ¡Mola!

Giratina: Que no te mole tanto, le pasa algo raro... Y mira que tu de por si ya eres raro, hermano -Sonrió-
Palkia asomó la cabeza y gritó lo más fuerte que pudo al Dialga del futuro.

Palkia: ¡Oye! ¿Estás bien?

La respuesta a esto fue un gran rugido por parte de ese extraño Pokémon, seguido por un ataque al emisor de esa pregunta.

El portal desapareció justo antes de que el ataque les diera a alguno, apareciendo después de que este pasara.

Mesprit: ¡Palkia, no hagas eso!

Palkia: Tenía que probar.

Azelf: ¿Que exactamente?

Palkia: Ah, pues si podíamos tener una conversación o algo.

Uxie: Ya has visto que no, vamos, Dialga, retrocede todo esto.

El Pokémon asintió y volvió todo al tiempo actual de ese universo.


Chatot sonrío.

Chatot: Bueno, seguro que están haciendo lo mejor que pueden, venga te acompañaré abajo para que estés en la mesa cuando Chimecho llame a los demás.

El Pichu asintió y tras bajar, pudo observar como la luna comenzaba a alzarse en el cielo.

Skugge: Creía que aún faltaban unas horas para que comenzara la noche -Comentó algo confuso al mirar por la ventana, aunque se dió cuenta de que efectivamente habían ventanas en la pared de la montaña- ¿Cómo hay ventanas aquí?

El ave sonrió al recordar como hace unos cuantos meses uno de los nuevos miembros le preguntó algo parecido.

Chatot: Vaya, parece que vuestra especie tiene algo con esta ventana -Comenzó a reír- venga, vamos a sentarte en un buen lugar. -Dijo mientras le daba el ala, a modo de mano, para llevarlo al comedor- Es normal que se pueda ver el exterior desde dentro, porque el Pokégremio está asentado en la ladera de una colina.

Skugge: Ah, tiene sentido.

Unos minutos después una campana sonó por el lugar, Skugge supuso que se trataba de Chimecho, ya que había escuchado el mismo sonido mientras se hacía el desmayado.

Casi inmediatamente muchos Pokémon llegaron corriendo a la mesa, cosa que no se esperaba el Pichu.

Skugge: Si que tiene que estar buena la comida de aquí, han corrido más rápido que yo cuando robo cosas. -Pensó mientras sonreía-

Una vez todos sentados los Pokémon se dispusieron a comer, aunque Chatot los detuvo.

Chatot: ¡Un momento!

Loudred: ¿Qué pasa? Tenemos hambre Chatot.

Chatot: Lo sé, pero creo que debéis saber algo.

Diglett: Será otra tontería de las suyas, ya veréis.

Chatot: Ejem.
Quería haceros saber que el Pokémon que vino desmayado ya se encuentra mucho mejor.

Loudred: Eso está genial Chatot, pero ¿por qué nos haces esperar por eso?

Skugge, que se encontraba por debajo de la mesa, ya que no llegaba, se subió a esta, pudiendo observar mejor a los Pokémon que se encontraban en el lugar.

Skugge: Creo que es por el hecho de que... ¿voy a cenar con vosotros? -Miró a los presentes y levantó su pata a modo de saludo-
Chatot sonrió.

Chatot: A parte de eso, es porque no todos estuvieron aquí cuando llegó desmayado, y quería haceros saber que se desmayó pero gracias a la ayuda de Chimecho ya se encuentra mejor.
Así que creo que lo mas adecuado es que nos presentemos todos.

Unas quejas se escucharon por parte de uno de los presentes.

???: Oye oye ¿Y tenemos que hacer las presentaciones ahora? Llevamos todo el día explorando y haciendo misiones, tenemos hambre.

Chatot: Lo sé, Corphish, pero creo que es lo más adecuado ¿No?

Skugge: Bueno, realmente a mi no me importa comer ahora y hacer las presentaciones luego.

Chatot: Bueno, está bien.
Aunque por lo menos nos presentaremos como es debido el Gran Bluff y yo. -Hizo un gesto con su ala señalando al Wigglytuff que se encontraba junto a el, aunque este Pokémon se encontraba absorto en la manzana que sostenía.-

Al ver esto, el ave suspiró.

Chatot: Bueno, está bien, nos presentaremos después...
Ahora todo el mundo, en sus marcas... Listos...

Todos los Pokémon gritaron un "A comer" y seguido de eso, comenzaron la cena, cosa que hizo reír un poco a Skugge.

Una vez que todos terminaron, comenzó la ronda de presentaciones, comenzaron por Chatot, el cual se presentó como la mano derecha del Gran Bluff, y "la enciclopedia con plumas del gremio."

Las risas no tardaron en aparecer en la mesa, mientras pasaba el turno al Pokémon rosado que se encontraba al lado del pájaro.

El Gran Bluff se presentó de una forma bastante sencilla, era el jefe del Gremio y creía en la amistad por encima de todo, todo esto dicho con una sonrisa, seguramente pensando en arrasar de nuevo con las reservas de manzanas.​​​​​​

Skugge: Ah... O sea que es el jefe... Um... -levantó el sombrero de su cabeza con su pata blanca como muestra de respeto-
Este gesto hizo reír a la gran mayoría.

Chatot: ¿De dónde has sacado el sombrero?

Skugge: Ah, lo encontré bajo la mesa.

???: Ah ¡Ahí estaba! -Sonrió el reptil- Seguramente se me había olvidado en alguna cena, gracias pequeño.

Skugge: Ah, Drati... Genial, estás aquí...
​​​​​​
Chatot: ¿Os conocéis?
​​​​​​
Skugge: Si, le entregamos una... Norecuerdoque-esfera.

El Dratini sonrió.

Drati: Una fugaesfera.

Skugge: Eso.

Drati: Realmente me fue muy útil, menos mal que llegásteis antes de que fuera a explorar.
Los encargos de los Kecleon son muy rápidos. -Sonrió-

Chatot: Ah ¿Trabajas para los Kecleon?

Skugge: Si, aunque es solo hasta que se paguen estás gafas, perdí las mías en el viaje hasta aquí y bueno... Al final pude tener estas.

Drati: ¿De que región vienes?

Skugge: Realmente es muy complicado y... No creo que me toméis en serio sinceramente.

Loudred: ¡OYE!

Skugge se tapó los oídos al escuchar al Pokémon gritar.

Skugge: ¿¡Qué!?

Loudred: ¡NO LO SABES! !SI NO NOS LO DICES!

Chatot: ¡Deja de gritar!

Loudred: Perdón.

Chatot: Pero tiene razón, si no nos lo cuentas no sabrás si te tomaremos o no en serio.

Todos los miembros asintieron al escuchar a Chatot y observaron al Pichu.

Skugge: Bueno... Está bien.
Es un poco confuso realmente, pero no vengo de este mundo... Bueno, realmente este es mi mundo, pero he estado un tiempo fuera.

Antes de venir aquí, yo era un humano y... Sinceramente no recuerdo mucho de este mundo, sé que es mi mundo de origen, o eso me dijeron, pero no recuerdo nada de aquí.

He viajado hasta aquí desde una región llamada Sinnoh, lo que pasa es que no está en este universo... Sé que es difícil de creer.

Los Pokémon observaron al Pichu bastante incrédulos, aunque ciertamente interesados, pero especialmente 2 de esos Pokémon lo miraban con mayor atención que el resto.

Chatot: Sinceramente si que lo es ¿Tienes alguna prueba?

Skugge: Bueno... No realmente, aunque creo que puedo improvisar algo.
¿Queréis ver la región de dónde vengo?

???: Eso no es algo que se vea todos los días, yo digo que quiero verlo ¿Que dices, Pikachu? -Sonrió-

???: Bueno, está bien. -Asintió el roedor amarillo mirando al Totodile que le habló- 

El resto del Gremio se unió a ellos dos, con ganas de ver que podrían ver.

Skugge: Está bien... -Comenzó a hablar en un tono alto- Veamos... Arceus, abre un portal a Sinnoh, anda majo. -Sonrió-
Chatot: ¿Has dicho Arceus?

Skugge: Si, digamos que... Los extorsioné un poquito -Sonrió-
​​​​​​Gran Bluff: ¿Los? 
​​​​​​
Skugge: Ah si, a sus hijos también los extorsioné un poquito. -Rio un poco-

Al ver que no pasaba nada, cambió de táctica.
​​​​​​
Skugge: Por cierto... Mientras esperamos ¿Os puedo contar una anécdota muy graciosa sobre unos caballos? -Sonrió-
Arceus: Será cabrón -Movió su pata y un portal se abrió en una de las paredes del gremio, mostrando la Columna Lanza-
Skugge: Gracias -Sonrió- venga, vamos.

Todos se asomaron al portal, asombrados.

Chatot: ¿Es otro mundo? Nunca había visto una construcción así.

Skugge: Si. -Recordó algo- Esperad, os tengo que avisar de que aquí existen un tipo de humanos los cuales capturan Pokémon y los obligan a luchar.

Todos retrocedieron al escuchar al Pichu.
​​​​​​
Chatot: Creo... Que yo ya he visto suficiente.

Los demás dijeron lo mismo y se alejaron del portal.

Skugge: Bueno, no son muy problemáticos, sinceramente son bastante tontos. Pero bueno, quizás otro día os animéis. -Sonrió- Gracias Arceus, ya puedes cerrarlo.

El portal se cerró y todo volvió a la normalidad.

Skugge: Sinceramente no sabía si funcionaría. -Sonrió-

Para tratar de continuar con normalidad la cena, siguieron las presentaciones de los demás miembros.
​​​
Una vez que terminaron, todos se fueron a dormir, aunque Chatot detuvo a los Pokémon y a Skugge, antes de que se fueran.

Chatot: Chicos ¿Os importaría compartir cuarto con este pequeño esta noche? Se estuvo quedando en vuestro cuarto cuando se desmayó, pero estabais explorando, así que no lo sabíais.

???: Oh, por supuesto que no. -Sonrió-

???: En absoluto.

Skugge sonrió al escucharlos.

Skugge: Muchas gracias, prometo que no molestaré mucho... -los miró intentando recordar sus nombres- eh... Pikachu y... -Se rascó su cabeza intentando recordar el otro nombre- 

El Totodile sonrió y comenzaron a caminar hacia la habitación tras despedirse de Chatot.

???: Me llamo Fran.

Skugge: ¿No es un nombre muy...?

Fran: ¿Humano? Si -Sonrió-

Skugge: Iba a decir soso, pero... Me tienes que estar vacilando -Comenzó a reír-

Fran: Más quisiera, pero es verdad.
Yo, parece ser que al igual que tu, también soy, bueno, era un humano.

Skugge: ¿De otro universo también?

Fran: No tengo ni idea, la verdad.
No lo recuerdo.

Pikachu: Estuvimos intentando que recordara pero de momento no hay resultados con eso.

Skugge: Yo... Realmente no recuerdo mi pasado aquí ni como llegué a Sinnoh, ni porque era un humano si realmente era un Pokémon desde el principio. -Agitó su cabeza- pero bueno, no creo que se solucione esta noche, así que...

El Pichu se estiró un poco y se sentó en una de las camas.

Pikachu: ¿Crees que podremos visitar el mundo que nos enseñaste por el portal?

Skugge: ¿Aunque hayan humanos que hagan pelear a los Pokémon? -Sonrió-

Pikachu: Bueno... Conociendo a Fran, no creo que sean tan peligrosos. -Sonrió-

Fran: ¿Me estás llamando peligroso? -Sonrió tambien- 

Pikachu: No no ¡No quería decir eso!

Rieron y esperaron la respuesta del roedor más pequeño.

Skugge: Claro, cuando queráis. -Sonrió- Por cierto, me llamo Skugge, bueno, no realmente, porque no recuerdo mi nombre de verdad, pero hasta que lo recuerde, uso este nombre.

El Totodile observó al Pichu, con algo de pena, y se dio cuenta de que haber recordado su nombre cuando despertó había sido algo más liberador de lo que creía en un principio.

Un rato de charla después, los tres estaban casi dormidos, hasta que el Pichu recordó algo que le dijo Chatot.

Skugge: Eh... -Bostezó- una cosa.

Pikachu: ¿Qué pasa?

El Totodile se encontraba ya dormido, cosa que hizo reír un poco a Skugge.

Skugge: Perdón, es que me acordé de algo que me dijo Chatot, sobre los engranajes raros esos.

Pikachu: ¿Los engranajes del Tiempo? ¿Sabes algo?

Skugge: Bueno, no más de lo que me dijo, pero... -Recordó algo- creo que, si no os importa explorar a ciegas... Puede que sepa aproximadamente dónde pueden estar.

Pikachu: ¿Y por qué querrías saber dónde están?

Skugge: Me enteré de que posiblemente hay alguien que los está robando, así que podríamos llegar antes de que robe otro y preparar alguna trampa...
Además, sé muy bien como funcionan los robos y como echarlos a perder -Sonrió-
El Pokémon amarillo movió al Totodile para despertarle.

Pikachu: ¡Fran! ¡Despierta!

Fran: Ug... ¿Ya es de día? -Abrió los ojos- ¡Todavía es de noche! ¿Qué pasa?

Pikachu: Dice que puede saber dónde están los engranajes del tiempo.

Fran: Ah... ¿Tu también tienes visiones? -Comentó mientras se frotaba sus ojos-
Skugge: No, pero en mi tiempo como lad... Digo... Humano... -Sonrió- aprendí unas cosillas, un poco extrañas, pero que funcionan relativamente bien.

Fran: ¿Qué cosa?

Skugge: Mañana os lo enseñaré, ahora tengo sueño... Eso si, necesitaré un mapa.

Pikachu: Eso no será problema, tenemos uno en nuestra bolsa.

Fran: Bueno, ahora vamos a dormir, que Loudred empieza a despertar muy temprano.

Skugge: Muchas gracias, y hasta mañana.

Tras eso, los Pokémon se quedaron dormidos.

Bastante lejos de ahí, un Pokémon sonrió.

???: Vaya vaya... Parece ser que mi plan ha cambiado, pero puede que esta vez sea un plan fructífero.

Ya te haré una visita, aunque puede que tarde un poco más, ya que debo mantener un perfil bajo.

Tras ese discurso, el Pokémon volvió a las sombras.
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#22
Capítulo 17:
"El Gran Dusknoir"

Un sonido muy alto despertó a los Pokémon dormidos.

Loudred: ¡ARRIBA GANDULES! ¡YA ES DE DÍA!

Una breve paz apareció cuando el Pokémon se fue del cuarto.

Pikachu: Ug... Buenos días Fran...

​​​​​Fran: Buenos días... 

Ambos agitaron su cabeza y se levantaron para dirigirse a la sala de reuniones, donde se celebraba la típica reunión matinal del Gremio.

Mientras caminaban por los pasillos, recordaron algo.

Pikachu: Oye ¿Dónde está Skugge?
​​​​​​
El Totodile miró por su alrededor, aunque no lo vio.


Fran: No tengo ni idea
¿Habrá sido capaz de pasar por alto las voces de Loudred?


El Pokémon blanco, que se encontraba encima de la cabeza del Pikachu, sonrió.

Skugge: Ojalá, pero ese vozarrón despierta hasta a los muertos. -Bostezó-

El Pokémon de tipo agua sonrió al verlo ahí arriba.

Fran: ¿Qué haces ahí?

Skugge: Es que es muy temprano como para caminar, así que... ¿Qué mejor que otros caminen por ti? -Comenzó a reír-

Los Pokémon rieron, hasta que se dieron cuenta de que llegaban tarde.

Pikachu: Eh... Skugge... Creo que te deberías sujetar bien.

Skugge: ¿Por?

Fran: Llegamos tarde, así que toca correr.

Tras ese comentario corrieron hasta llegar donde se encontraban todos reunidos.

Loudred los miró.


Loudred: ¡LLEGÁIS TARDE!

Chatot movió sus plumas al escuchar al Pokémon dar gritos desde por la mañana.

Chatot: ¡Silencio! Es muy temprano para tus gritos.

Pikachu: Lo sentimos, es que...

Skugge: Es que tuvieron que bajarme de una de esas lianas, porque mi pata se lió con una de ellas.

Chatot: ¿Una liana? ¿Te refieres a las plantas que crecen en el techo?

Skugge: Si.

Chatot: ¿Y cómo has llegado al techo?

Skugge: Eso... No lo sé, pero cuando me quise dar cuenta ya estaba bocabajo.

Todos rieron al imaginarse la escena.

Chatot: Bueno, ya tienes los pies en la tierra y estamos todos, así que podemos empezar con la reunión. -tosió un poco- Como sabéis, tenéis que tener mucho cuidado cuando vayáis a explorar un territorio, a parte de los Pokémon de ese territorio, puede que os encontréis a algún Pokémon malvado, pero al ser miembros del gremio y colaborar con la justicia, tenemos el deber de detener a aquellos que pongan en peligro a los demás.

Así que ya sabéis, id preparados.

Skugge no se enteraba de gran cosa, ya que estaba con sueño, hasta que escuchó a Chatot decir su nombre.

Skugge: ¿Eh? ¿Qué pasa?

Chatot: Me comentaron Pikachu y Fran, que les dijiste algo sobre que podías saber dónde están los Engranajes del Tiempo ¿Es cierto?

Skugge: En teoría si, pero necesito algunas cosas.

Chatot: ¿Qué cosas?

Fran: Ah si. -De un saco que llevaba a la espalda sacó un mapa- aquí tienes.

Skugge: Gracias. -Sonrió-

Chatot: ¿El mapa mágico? Ah  ¿Lo usarás para marcar los lugares?

Skugge: Algo parecido... -Estiró sus patas- Ahora necesito un hilo y algo que pese.

Todos los miembros lo observaban, aunque el no se daba cuenta.

Chatot: Ah, por supuesto.

Una vez que le consiguieron esos materiales, el Pokémon los ató y lo sujetó con una de sus patas.

Pikachu: ¿Estás seguro de que esto te dirá dónde están los engranajes?

Skugge: A ver, seguro seguro... No.
Pero cuando necesitaba conseguir dinero en Sinnoh, antes de empezar a robar -bostezó- usaba esto para que me dijera dónde había dinero perdido por la calle.

Chatot: ¿¡Robar!? ¿Eres un ladrón?

Skugge: Si, bueno, ya no.
Solo robaba lo necesario para poder sobrevivir.
Allí las cosas son un poco más duras.

Si no eres un entrenador Pokémon, esas personas de las que os hablé ayer, no ganas dinero y si no ganas dinero, te mueres de hambre. -Sonrió-

Chatot: Entiendo que esas circunstancias te obligaran a cometer esos delitos, pero ¿No podías haber buscado un trabajo?

Skugge: Lo hice, y bueno, casi se cargan el mundo, pero todo salió bien al final.
Además, gané bastante dinero, pero con las prisas... pues no pude traermelo aquí.
Pero tranquilos que ya no robo... Palabra de Pichu. -Comenzó a reír-

Chatot: Es un alivio saber eso... -Suspiró- Espera ¿Cómo que casi se cargan el mundo?

Skugge: Nada, un tipo loco que quería hacer el universo de nuevo.

Pikachu: Lo normal, vamos... -Le salió una pequeña gota de sudor-

Skugge: Bueno, que nos vamos del tema... Voy a ver si puedo concentrarme para esto, pero... ¿Podéis describirme como es un engranaje de esos?

Chatot: No hemos visto ninguno, así que solo puedo hacer alguna conjetura. -Recordó la promesa que le hizo al guardián de uno de estos, así que no dijo nada sobre que realmente si sabían como era- Tiene forma de engranaje.

Skugge: Ah, menos mal, ya iba a buscar yo un Círculo del Tiempo.
Gracias por la aclaración. -Comenzó a reír- Perdón, perdón, sigamos...
​​​​​​¿Sabéis si tiene algún color?

El Gran Bluff observaba al Pichu.

Gran Bluff: Azul, no sé que tono exactamente, pero creemos que azul.

Skugge: Azul, como Dialga.
​​​​​Me cuadra, es egocéntrico así que si hay un Dialga por aquí, seguramente sea de su color. -Pensó- De acuerdo, voy a intentarlo.

El Pokémon cerró sus ojos y comenzó a imaginar lo que para su imaginación sería un Engranaje del Tiempo, no estaba lejos de como se veía uno real, pero eso no lo sabía.

Skugge tomó el extremo del hilo contrario al peso con su pata y tras unas inspiraciones por parte del roedor, se dirigió al instrumento que se balanceaba suavemente.

Skugge: ¿Dónde están los Engranajes del Tiempo? Muéstrame.

Soltó el péndulo improvisado con hilo y una moneda y para el asombro de todos los miembros del gremio, este se quedó suspendido en el aire.

Sunflora, una de los miembros del gremio se acercó.

Sunflora: ¡O sea, pero que fuerte! ¡Está flotando!

Chatot lo observó tan incrédulo como los demás.

Fran: ¿Eso lo estás haciendo tú?

Skugge: Si, parece ser que los Pokémon de aquí tenemos esta habilidad, creo.
No tengo ni idea, sinceramente, pero si funciona conmigo, supongo que vosotros también podréis hacer lo mismo.

Volvió a cerrar los ojos un momento, y cuando los abrió, el péndulo apuntaba a un lugar, aún cubierto por las nubes.

Skugge: ¿Puedo probar algo?

Todos asintieron y observaron como el Pokémon blanco tomaba el mapa.

Skugge: Invoco a los dioses del conocimiento, para que me guíen por un camino nublado, haced que mi visión sea clara.

Los Pokémon le observaron, esperando que pasara algo.

Skugge sopló en el mapa y una gran nube de polvo salió de este, haciendo que se viera la parte donde se encontraba uno de los engranajes.

Skugge: Bueno, ya hay uno localizado. -Sonrió-

Fran: ¡Estupendo! Pero ¿Qué era eso de los dioses del conocimiento?

Skugge: Ah, es que quería hacer mas interesante la espera.
Me lo he inventado, pero quería que sonara como algo épico y que no fuera un soplido y ya. -Sonrió-

Chatot: Esto es algo serio.

Skugge: Lo sé, pero quería romper un poco el hielo. 
Además, ya he encontrado uno. -Señaló con su pata lo más profundo de un desierto-
​​​​​​
​​​​Pikachu: ¿Me estás diciendo que ese desierto hay un Engranaje del Tiempo?

Skugge: Según el péndulo, si.

Chatot: ¿En el Desierto Norte? Realmente es un lugar inhóspito, creo que sería un buen lugar para que un objeto así pase desapercibido... ¿Puedes encontrar los demás?

Skugge: Claro, aunque tengo una condición.

Chatot: ¿Cuál es?

Skugge: Ah, quiero ver uno de esos Engranajes.

Chatot: ¡Ni hablar! Es muy peligroso, además, no eres miembro del gremio y ni siquiera tienes un equipo.

Skugge: Bueno... No creo que el peligro me asuste, y sobre lo de ser miembro del Gremio... Bueno, supongo que me podré apuntar en algún lado ¿Verdad, Gran Bluff? -Sonrió-

El Wigglytuff asintió.

Gran Bluff: ¡Por supuesto! Además, estás haciendo un gran trabajo encontrando los engranajes, creo que merece ser parte del Gremio ¿No Chatot?

Chatot: E-está bien... Pero aún te falta los miembros del equipo, no puedes ir tú solo.
​​​​​​
Skugge comenzó a reír.

Skugge: Ah, eso no es problema.
¿Os importa que llame a mi equipo?

Pikachu: ¿Tienes un equipo?

Skugge: Bueno, realmente son amigos más que un equipo, pero creo que podremos apañarnos bien ¿Puedo llamarlos?

Chatot: Está bien, aunque tardarán mucho en venir ¿No?

Skugge: ¡Que va! -Sonrió- Veréis, estarán aquí en un momento. -Se puso su pata sobre la frente y de la forma mas exagerada y dramatizada que pudo, dijo las siguientes palabras- Ay... Que me estoy muriendo, veo una luz... -Comenzó a reír-

Tras esas palabras, aparecieron Haunter y Pierre.

Skugge: ¿A que ha sido rápido?

El ave movió sus alas al ver aparecer a dos Pokémon delante de ellos.

Chatot: ¡Cruac! Si que lo ha sido.

Skugge: Hola chicos, no me muero ni nada pero necesito que os traigáis a todos, es algo importante, mas o menos.

Chatot: ¿Cómo que más o menos? 

Skugge: Bueno, es algo relativamente importante. -Sonrió-

Pierre: Está bien.

Los Pokémon desaparecieron y volvió a aparecer con todo el grupo.

Rotom, que estaba dentro del televisor, al ver a Chatot, desapareció lo más rápido que pudo y volvió a aparecer en su forma normal.

Darkrai, que no estaba preparado ya que se encontraba en la ducha, hizo lo mismo que Rotom, volviendo a aparecer en su forma de Pachirisu.

Ambos confiaban que no les hubieran visto.

Skugge: Bueno, ya estamos todos. -Sonrió- Os presentaré, estos dos cabezas de humo son Haunter y Pierre.

Los fantasmas saludaron a los Pokémon, que se encontraban asombrados al verlos aparecer así de la nada.

Skugge: El es Chimchar, es el Pokémon más "mono" de Sinnoh -Comentó mientras sonreía un poco-

Chimchar: Eh... Encantado.

Skugge: Y bueno, ellos dos son Rotom y Da... Ejem... Digo... Pachi. -Comenzó a reír, ya que no podía evitar hacerlo por el mote de su compañero-

Rotom: B-buenas.

Pachi: Hola, encantado.

Loudred: ¿Estás seguro de que quieres que este sea tu equipo?

Skugge: Si, este será mi equipo, yo seré el capitán, por supuesto.

Haunter: Si hombre, el capitán soy yo.

Pierre: Que va soy yo, además, Skugge no sabe ni cuantos años tiene, así que mejor que lo sea yo.

Esa pequeña discusión hizo reír a los presentes.

El Gran Bluff sonrió al ver eso.

Gran Bluff: Bueno, sea quien sea el líder del equipo, lo importante es que sois amigos, así que... ¿Qué nombre queréis para vuestro equipo?

Skugge: Yo soy malísimo para los nombres.

Pachi: Doy fe de eso. -Comenzó a reír-
Chimchar: Um... Bueno, como somos amigos y somos Pokémon... ¿Qué tal Pokéamigos?

Haunter: Eso es muy cursi -Sonrió- pero oye, no está mal, aunque prefiero algo más... Fantasmal.

Rotom: ¿Y que sugieres?

Haunter: Ya lo dije.
Equipo Fantasmal.

Skugge: Y los que estamos vivos ¿Qué?

Haunter: Ah, pues esperaremos hasta que seáis fantasmas. -Sonrió-

Skugge: Bueno, no suena mal. -Miró a Chatot- ¿Podremos cambiar el nombre más adelante por si se nos ocurre uno mejor?

Chatot: No veo porqué no.

Skugge: Bueno, pues entonces ya podemos ir a ver los engranajes ¿No?

Chatot: Si, pero primero tienes que enseñarnos donde se encuentran los demás.

El Pichu asintió.

Skugge: Está bien.

Rotom: ¿Qué es eso de los engranajes? ¿Vamos a ser relojeros o algo? -Sonrió-

Skugge: Bueno... Técnicamente si, porque tenemos que ir a ver unos engranajes que controlan el tiempo.

Una explicación después, los miembros del equipo de Skugge asintieron comprendiendo el asunto de los Engranajes del Tiempo.

Haunter: Vaya, se nos han adelantado.

Rotom: ¡Haunter! Que es algo grave.

Haunter: Perdón, mis tendencias ladronciles me persiguen. -Sonrió-

Chimchar: Oye ¿Y cómo puedes detectar dónde están esos engranajes?

Skugge: Bueno, como te incorporaste mas tarde a nuestros robos en Sinnoh no lo sabías, pero antes de llegar con Rotom y lo demás utilicé esto. -Señaló el hilo con el peso-
Bueno, no es esto exactamente, sino un péndulo, para poder encontrar algunas monedas perdidas.

Ya después comenzamos a robar y no lo utilicé más, pero oye, parece que recuerdo como se hace todavía.

Haunter: ¿Te acuerdas cuando ese cacharro te llevó directamente donde estaba un policía que había perdido su cartera?

Skugge: Uf, ni me lo recuerdes, que tensión. -Sonrió-

El Pichu se estiró un poco y utilizando el péndulo de nuevo, fue indicando la localización de los demás engranajes.

Skugge señaló el Lago Velado, lugar donde el Gremio encontró el primer Engranaje del Tiempo, cosa que asombró a los presentes.

Skugge: Aquí hay otro.

El péndulo se movió a un roquedal algo alejado de donde se encontraban.

Skugge: Y aquí otro. -Agitó su cabeza- uf... Esto cansa más de lo que recordaba.

Chatot: No te preocupes, ya has hecho bastante.

Skugge: Gracias, pero creo que hay más engranajes, pero no puedo concentrarme.

Chimecho: No pasa nada, más tarde o mañana puedes intentarlo otra vez.

Skugge: Está bien, entonces... ¡Vamos a ver esos Engranajes!

La voz de Skugge fue interrumpida por las palabras de Chatot.

Chatot: No.
No habéis ido ni siquiera a una misión ¿Y queréis explorar un lugar desconocido? ¡Me niego a que lo hagáis!

Haunter: Bueno, pues dadnos alguna misión rápida para que podamos ir a verlo.

Chatot: Una misión rápida... -Pensó- Bueno, puedes acompañar a ellos dos a preguntar en el bazar Kecleon si han pensado en vender manzanas perfectas.

Chimchar: ¿Manzanas perfectas?

Chatot: Es el alimento preferido del Gran Bluff, todavía tenemos reservas pero, se suele levantar a deshoras para tomarse una o dos docenas.

Haunter: Vaya, eso si que es tener apetito.

Pierre: Normal que parezca un peluche, seguramente esté relleno por dentro por tantas manzanas. -Comenzó a reír-

Chatot: ¿¡Qué has dicho!?

Skugge que también se había reído por el comentario de su amigo, reaccionó rápidamente.

Skugge: No ha dicho nada Chatot, lo importante es que vamos a ir a por las manzanas junto a Pikachu y Fran a la tienda de los Kecleon.
​​​​​Venga, vamos vamos. -Sonrió-

Subieron lo más rápido que pudieron las escaleras y unos momentos después se encontraban fuera del Gremio.

Chatot observó al Wigglytuff y soltó un suspiro.

Chatot: Menos mal que está dormido y no se ha enterado... -Observó al Pokémon, el cual estaba roncando mientras tenía sus ojos abiertos- 

Eso provocó la risa de los miembros del gremio.

Chatot: ¿Qué hacéis ahí parados? Hay que prepararse para explorar los territorios y asegurarnos que se encuentran ahí los engranajes para avisar a las autoridades.

Todos los miembros del gremio asintieron.

Chatot, que estaba observando a la parte del equipo de Skugge que no habían salido corriendo los llamó con su ala.

Chatot: Bueno, pasad por aquí, os daré algunas cosas que creo que os vendrá bien para la exploración.

Chimchar: ¿Qué cosas? -Comentó con curiosidad el primate-

Chatot: Lo básico para un equipo explorador: el mapa mágico, la bolsa y las placas, así como algunas provisiones.

Rotom: Oh, genial.

Pachi: Muchas gracias.

Tras eso siguieron al pájaro dentro de una sala.

Volviendo con Skugge y los demás, se encontraban hablando mientras se dirigían a la tienda de los Kecleon.

Skugge: Entonces... ¿No conocéis a ningún Pokémon que tenga un color diferente al resto?

Fran: No Skugge, lo siento.
Desde que estoy aquí no he visto a ningún Pokémon así... Bueno, a parte de ti y de ese Pachirisu.

Pikachu: Los Pokémon shiny son extraños de ver, pero... Quizás el color de tu pelaje sea debido a una adaptación.

Skugge: ¿Una adaptación? ¿A qué?

Pikachu: Puede que al lugar donde naciste.
Como tienes un pelaje blanco, quizás naciste en algún clima con nieve.

Pierre: Oye ¿Y cómo sabes esto?

Pikachu: Ah... Una vez escuché a Chatot hablando de eso y me pareció interesante.

Skugge: ¿Y escuchaste el nombre de algún lugar?

Pikachu: Que va, lo siento.

Skugge: No pasa nada, ya le preguntaré después.

Siguieron caminando y el banquero apareció tras ellos.

Duskull: Hey chicos ¿Váis a dejar dinero de nuevo en mi hermoso banco?

El Totodile sonrió.
​​​​​​
Fran: Hola Duskull, esta vez no, tenemos que ir a preguntar una cosa a los Kecleon.

Duskull: Ah, está bien.
Nos vemos luego.

Skugge: Eso, hasta luego comeniños. -Sonrió-

Los fantasmas rieron por ese comentario y tras eso continuaron su camino hacia la tienda de los hermanos camaleones.

Pikachu: No me digas que...

Skugge: Por lo menos eso fue lo que me dijo.

Pikachu: Será una broma, hombre.
¿Cómo va a comer niños?

Haunter: A lo mejor es una nueva moda. -Comenzó a reír -

Fran: Bueno... Yo ya no me sorprendo por nada. -Miró sus manos azules-

Una vez allí observaron a un ser bastante grande.

También era un fantasma, mucho más grande que Haunter, de color gris oscuro.

Su único ojo era rojo y eso no tranquilizó al Pichu.

Skugge: Y este será el padre del comeniños ¿No? 

Todos rieron rieron de nuevo, aunque el Pikachu trató de aclararlo.

Pikachu: No. Bueno, no que yo sepa.
Pero el es "El Gran Dusknoir", un explorador muy famoso, o eso nos dijeron. -Susurró- 

Fran: Además, escuché que es un prodigio y que tiene mucho conocimiento.
Y también que ha explorado cientos de territorios y ayudado a muchos Pokémon.

Skugge: Ah, pues me alivia un poco saber eso.

Pierre: Oye, quizás al ser más grande puede comer más niños. -Sonrió-

Fran: No creo que haga eso, espero.

Skugge: Yo también espero que no...

El Pokémon que se encontraba charlando con los Kecleon miró en la dirección de Skugge y todos los demás y habló con una voz profunda.

Dusknoir: ¡Hola! Sois miembros del Pokégremio, ¿Verdad?
Aunque... Sois muchos ¿No?
¿Pasa algo? ¿Queréis un autógrafo? -Sonrió-

Pikachu: Si, somos miembros del Gremio, somos dos de los equipos exploradores 
Y no, no queremos un...

​​​​​Haunter: ¡Claro que queremos!
Que poca visión empresarial tienes, Pikachu.
Podemos venderlo y sacar dinero, iríamos a medias.

Fran: ¿Cómo que a medias?

Haunter: Bueno, un 60 para nosotros y un 40 para vosotros. -Sonrió-

Pikachu: Oye, eso no es a medias.

Rotom: Bueno, sabemos que el gremio se queda con gran parte del dinero que conseguís, así que... ¿Por qué no ganar un sobresueldo?

Fran: Bueno, suena bien pero...

El Pichu se acercó al gran Pokémon y los Kecleon sonrieron al verle.

Kecleon: Hola Skugge ¿Te recuperaste del desmayo?

Skugge: Si -Sonrió-

Kecleon: Nos alegramos, por cierto ya están pagadas tus gafas.

Skugge: Ah vale, muchas gracias.

El Gran fantasma observó al Pichu, el cual le llamó la atención por el inusual color de pelaje.

Dusknoir: ¿Te desmayaste? Espero que ya estés completamente bien.
Y ciertamente hacía mucho tiempo que no había visto un Pokémon así...
¿Cuál es tu nombre, pequeño?

Skugge: Gracias, ya estoy mejor, y me llamo Skugge.

Dusknoir: ¿Skugge?
Nunca había escuchado ese nombre, pero es bastante bonito.
¿Tiene algún significado?

Skugge: Eh... Yo realmente no lo sé.

Dusknoir: Bueno, es normal, tener un nombre no quiere decir que tengas que conocer su significado. -Sonrió-

Skugge: Eso es verdad.
Por cierto, dijiste que hacía tiempo que no veías un Pokémon así ¿Recuerdas dónde?

Dusknoir: Creo que fue en el Gran Glaciar, habían Pokémon que se habían adaptado a su entorno y tenían un color similar al tuyo.

Skugge: ¿El Gran Glaciar? ¿Dónde está eso?

Una vez que el Pokémon le dijo la localización del lugar, los demás dejaron de discutir por el porcentaje.

Fran: Entonces 50 por cierto para cada uno.

Haunter: Está bien, me convenciste con que me ibas a vender al Pikachu.

Fran: Yo nunca dije eso.

Pikachu: Oye ¡No estoy en venta!

​​​​​​Los Pokémon rieron y se acercaron más.

Pikachu: Encantado de conocerte, Dusknoir ¿Qué haces en la Aldea? ¿Has venido a hacer compras?

Dusknoir negó con su cabeza mientras hizo aparecer unos folios, los cuales tenían la firma del Pokémon.

Dusknoir: No, que va.
Sólo estaba disfrutando de una tranquila conversación.

Kecleon: Así es.
Realmente fue cosa mía, le vi pasar y no pude evitar pedirle que se acercara.
Es alguien muy famoso en la región y no podía desaprovechar la oportunidad.
Además, es tan erudito como dicen por ahí, hemos estado charlando y conoce infinidad de temas. 

Dusknoir: No es para tanto, pero muchas gracias. -Sonrió- Ah, por cierto aquí tenéis vuestros autógrafos. 

Los papeles volaron hacia los Pokémon, los cuales agarraron los fantasmas rápidamente, bueno, solo Haunter ya que era el único con manos.

Haunter: ¡Gracias!

Dusknoir: No hay de que, hombre.
Es un placer.

Uno de los Kecleon observó al Totodile.

Kecleon: ¡Ah! Perdón por la espera, no todos los días se puede hablar con alguien tan sabio como Dusknoir.
¿Habéis venido a comprar algo?

Fran: No, esta vez solo vinimos a preguntar.

Kecleon: ¿Sobre qué?

Pikachu: Ah si, era sobre si habéis pensado vender manzanas perfectas.

​​​​​​Kecleon: No, no creemos que lo hagamos, no es algo muy rentable que digamos.

Pikachu: Vaya... Pues es una pena.

Fran: Chatot se pondrá de los nervios cuando se entere. -Suspiró-

Por otro lado, el otro Kecleon, de color morado, miró a Skugge.

Kecleon: ¿Así que ahora estás en el gremio?

Skugge: Eh... Si.
Tenía que inscribirme o si no no me dejaban ir a ver una cosa en un territorio.

Kecleon: Oh, seguro que lo pasarás genial, pero ten cuidado.

Skugge: Ah, no te preocupes, no estoy solo. -Sonrió y observó a sus amigos-

Dusknoir, que se encontraba pensativo, rompió el silencio.

Dusknoir: Por cierto, Skugge.

Skugge: ¿Si?

Dusknoir: Creo que tengo unos antiguos dibujos de algunas de las adaptaciones de los Pokémon que vivían en el territorio cuando fui a explotar ese lugar hace años.

Skugge: ¿Puedes enseñarme alguno? 

Dusknoir: Claro.

Las manos del gran Pokémon se movieron y en estas apareció una carpeta de color marrón.

Dusknoir: Aquí está, siéntete libre de mirar lo que quieras. -Sonrió-

Skugge: Ah, muchas gracias.

Dusknoir: No hay de que, todo sea por ayudar.

El Pichu abrió la carpeta y pudo observar varios dibujos bastante detallados de Pokémon que con el paso de los años, sus cuerpos se habían adaptado al clima frío de los glaciares.

El pelaje de la mayoría de estos era grisáceo y mucho más espeso que el de su variante de climas templados, aunque habían otros que habían cambiado su tipo original por el tipo hielo.

Era bastante interesante, por lo cual, los Pokémon se acercaron a Skugge, para poder observar mejor las ilustraciones de aquellos Pokémon.

Pierre: ¿O sea que Skugge puede venir de un glaciar?

Skugge: Puede ser ¿No?
Tenemos el pelaje blanco.

Dusknoir: El color no tiene porqué ser indicativo de procedencia.
En cambio el grosor de este, si lo es.

Haunter: Ah, pero Skugge tiene un pelaje muy fino. -Sonrió-

Skugge: Oye, eso es mentira.
Creo.

Dusknoir: Podemos hacer algo para comprobarlo.

​​​​​Antes de que pudiera preguntar, Dusknoir arrancó un pelo del pelaje de Skugge, haciendo que este se quejara.

Skugge: ¡Oye!

Dusknoir: Perdona, pero necesito comprobar el grosor entre ambos pelos.

Acercó el bello de Skugge a uno de los dibujos.
Junto a este se encontraba, pegado con un adhesivo, un mechón de pelo de una criatura de los glaciares.


​​​​​​Dusknoir comparó ambos y soltó un leve suspiro.

Dusknoir: Lo siento, pequeño, pero parece ser que no eres de ese lugar.

Skugge: Ah... Entonces estoy igual de perdido como antes.
Bueno, muchas gracias.

Dusknoir: Bueno, existe otra posibilidad.

Skugge: ¿Cuál?

Dusknoir: Puede ser que seas albino.

Skugge: ¿Albino? ¿Qué es eso? -Comentó bastante confundido-
Dusknoir: Un Pokémon albino es casi igual que los demás, salvo que por una falta de melanina, una cosa que da el color, su pelaje se vea blanco, como el tuyo.
También suelen tener problemas de visión y, como usas gafas, puede ser que seas uno.
Aunque debería asegurarme primero de eso ¿Podrías acompañarme para que te pueda observar los ojos?

Skugge: Ah claro.
¿Tardaremos mucho?

Dusknoir: Que va, unos minutos, no mucho más.

Skugge: Está bien.
​Ahora vengo chicos. -Sonrió-

Pierre: Ten cuidado y no le muerdas a este señor.

Skugge: No vas tu, así que no tiene que preocuparse de eso. 

Tras una risa por parte de los compañeros de Skugge, se despidieron mientras los veían caminar hacia las afueras de la aldea.

Tras andar un rato, ambos llegaron a una tienda de campaña.

Skugge: ¿Vives aquí?

El Pokémon fantasma sonrió.

Dusknoir: No -Comenzó a reír- es un lugar temporal.
Viajo mucho y necesito algo que pueda llevar con facilidad.

Skugge: Tiene que ser muy emocionante conocer nuevos lugares. -Sonrió-

Dusknoir: Lo es, ciertamente.
¿Aún no fuiste a ninguna exploración con tu equipo?

Skugge: No, nos unimos hace más o menos media hora. -Sonrió-

Dusknoir: Ah, te ha atrapado el espíritu de la exploración ¿No?

Skugge: Algo así.

El fantasma entró en la tienda y fue seguido por el ratón.

Una vez dentro, se sentaron y Dusknoir apuntó una luz hacia uno de los ojos del Pichu.

Se podía ver con claridad el color del iris del Pokémon.

El marrón, aclarado por la luz pudo mostrar un leve brillo azulado.

Dusknoir: Bueno, pues puedo decirte que no eres un Pokémon albino.

Skugge: Ah... Genial -apoyó su cabeza en la palma de su pata, algo desanimado-

Dusknoir: ¿Te hacía ilusión ser un Pokémon albino?

Skugge: No, no es eso...
Es que si no soy del glaciar ese ni soy albino... No sé de dónde vengo y no puedo saber por que lugar empezar a buscar.

Con bastante curiosidad, el fantasma lo observó.

Dusknoir: ¿Buscar qué exactamente?

Skugge: De donde vengo.
Si tengo padres o tíos, hermanos o algo así...

Dusknoir: Oh ¿No recuerdas donde naciste?

Skugge: No.
Realmente no recuerdo nada de aquí ni de mi pasado.

Dusknoir: Lo siento mucho.

Skugge: No pasa nada, por lo menos no soy el único que no recuerda.

Dusknoir: ¿A qué te refieres?

Skugge: Ah, pues... Uno de los Pokémon que estaban acompañándonos hasta la tienda de los Kecleon tampoco recuerda su pasado.

Dusknoir: Que alguien pierda la memoria es raro, pero que lo hagan dos Pokémon en la misma aldea...
Eso es muy extraño.

Skugge: Si, lo es, supongo.

Dusknoir flotó hacía unos libros mientras recordaba algo.

Dusknoir: Siguiendo con el tema de tu color de pelaje... Recuerdo haber escuchado una antigua historia, aunque no se nada respecto a la veracidad de esta.

Skugge: ¿Sobre qué trata?

Dusknoir: Era realmente curiosa.
Varios Pokémon con los que tuve la suerte de hablar en mis viajes me hablaron de unos escurridizos seres, de extraños colores.

Skugge: Ah ¿hablas de los Shiny? -Preguntó recordando lo que le dijo Pikachu hace un rato-

Dusknoir: No, en comparación con los Pokémon de la leyenda, los variocolores son muy abundantes.
Me contaron que existen unos Pokémon, que vivían en la profundidad de los bosques y que solo en casos muy excepcionales se dejan ver.
​​​​​​Quizás seas algún descendente de ellos, pero no lo recuerdes.

Skugge: Pero... Soy un Pichu.
No creo que yo sea uno de esos "Pokémon especiales"

Dusknoir: Bueno, creo que todos somos especiales, de algún modo u otro.
Así que... ¿Porqué no puedes ser uno de esos Pokémon de la leyenda?

Skugge: Bueno... No es lo más loco que me han dicho últimamente. -Sonrió- Eh... ¿Sabes por casualidad en que bosque viven?

Dusknoir: No me dijeron ningún nombre, así que supongo que vivirán en todos los bosques, o quizás al ser tan raros de ver solo vivan en algunos.
No estoy seguro, ya que son leyendas.

Skugge: Bueno... Por lo menos es algo más de lo que tenía.
Muchas gracias Dusknoir.

Dusknoir: No hay de que.
Bueno, volvamos con tus compañeros.

El Pichu asintió y tras eso caminaron de vuelta hacia la tienda de los camaleones.

Una vez que llegaron, saludaron a todos, aunque casi se chocaron con dos esferas azules.

Azurill: ¡Skugge!

Skugge: ¡Ah! -Parpadeó y observó al Pokémon- Por dios, que susto me has dado.

Marill: Perdón, es que tenemos que ir a la playa.
Escuché que ahí está nuestro Flotarill.

Skugge: Flota...Flo... ¿Un qué? -Preguntó confundido-
Los hermanos rieron y tras eso contestaron al ratón.

Azurill: Es nuestro tesoro familiar, que robaron hace tiempo, pero escuchamos que está en la playa.

Skugge: Ah ¿Hay una playa aquí?

Marill: ¿No la conoces? Es muy famosa.

Skugge: No, además no soy mucho de playa. -Agitó su cabeza- Pero bueno, me alegro que lo hayáis encontrado.

El Totodile sonrió al ver a los Pokémon que hablaban con Skugge y recordó cuando los salvaron hace unos meses.

Los Pokémon azules se miraron.

Marill:  Bueno, nos vemos después.

Tras eso volvieron a correr, alejándose.

Kecleon: ¿Exactamente qué es un Flotarill? Nunca habíamos escuchado ese nombre.

Dusknoir: Es un objeto específico de Azurill que potencia sus habilidades.

Skugge: ¿Un objeto puede hacer eso?

Dusknoir: Claro.

Haunter: Primera noticia que tengo.

Pierre: Anda, y yo.

Dusknoir sonrió.

Dusknoir: Es normal que no lo sepáis.
No es algo que se sepa todo el mundo.
Solo algunos comerciantes y equipos de rescate experimentados.

Kecleon: Pues si que ha de ser raro de conseguir, nosotros que nos dedicamos al negocio de las compraventas desde pequeños nunca habíamos escuchado sobre ese Flotarill.

Pikachu: Vaya Dusknoir, realmente eres tan erudito como dicen, sabes de todo.
Y me alegro por ellos, por fin han encontrado ese objeto que tanto estaban buscando.

Dusknoir: No es para tanto, simplemente me gusta saber un poco de todo, y también haber viajado por el mundo ha hecho que pueda saber muchas cosas.
Pero también hay cosas que solo el tiempo te hace aprender.

Fran: Si, tienes razón... El tiempo... -Recordó algo y miró a su compañero- ¡Pikachu! Tenemos que volver al gremio, hemos estado más tiempo del que se supone que tendríamos que haber tardado en preguntar eso.

Pikachu: Si, Chatot nos va a echar una buena bronca... 

Ambos miraron a Skugge y a sus compañeros fantasmas.

Fran: ¡Vamos! ¡Tenemos que volver corriendo al gremio a decirle a Chatot sobre las manzanas perfectas!

Skugge: ¿Otra vez? Aún no me recuperé de esta mañana.

Pikachu: Pero si estuviste todo el rato encima de mi cabeza, no te pudiste cansar.

Skugge: Es que veros correr me cansó mucho. -Sonrió-

Pikachu: Eso no es posible.

Fran: Ya aclaramos lo que es o no es posible después. ¡Corramos! 

Unos minutos después, los miembros de los dos equipos se encontraban delante de Chatot.

Chatot: ¿No tienen previsto vender manzanas perfectas? -Suspiró-

Skugge: Oye, me gustan vuestras placas -Sonrió al ver a sus amigos con las cosas que les había dado el Pokémon pájaro-

Chimchar: Gracias -Sonrió- también tenéis para vosotros.

Haunter: ¿Ah si? Genial, seré un policía.

Rotom: Explorador.

Haunter: También me vale.

Chatot: ¡Ejem!

Skugge: Ah, perdón. -Se frotó la parte trasera de su cabeza con su pata-

Chatot: Bueno... Tendré que ir yo mismo a por ellas.

Fran: Podemos ir nosotros.

Chatot: ¡Ni hablar! ¿Para que pase lo mismo de la última vez? 

Pikachu: Mientras que el Equipo Calavera no se encuentre por ahí, no pasará. -Comentó mientras se cruzaba de brazos-

Chatot: No me sirven vuestras excusas.
Habéis sido un equipo explorador excelente, uno de los que más Pokémon, y dinero habéis rescatado... Pero vuestro fracaso en esa misión y la reacción del Gran Bluff... -Sus plumas temblaron- me traumatizó un poquito.
Así que tendré que ir yo mismo a por ellas.

Fran: Si nos dejas explicártelo, entenderás que no fue nuestra culpa.

Pikachu: Exacto, fue culpa del equipo Calavera que nos tendió una trampa.

Chatot: Suficiente. 
¿Cómo va a poner una trampa un equipo a otro?

Skugge: ¿Y por qué no?

Chatot: ¿Cómo?

Skugge: Sinceramente tiene sentido.
Imagínate que por cosas que desconocemos, ese tal equipo calavera les tiene celos, odio, envidia, o lo que sea al equipo de Fran y Pikachu.
¿No sería posible que para molestarles y hacer que su reputación se manchara, les tendieran una trampa?
Es lo que haría yo si hay un ladrón que me haga la competencia.

Chatot: ¿Harías eso?

Skugge: Bueno, si es un mejor ladrón que yo... Le pediría que me enseñara sus trucos para poder superarle. -Sonrió- pero si es un ladrón de tres al cuarto que no podría superar ni en cien vidas mis habilidades... No veo porqué no hacerlo. -Sonrió-

Pikachu: ¿Ves Chatot? Si un Pokémon tan pequeño puede pensar en eso ¿No van a hacerlo los miembros del equipo calavera?

Chatot: Bueno, puede ser posible.

Skugge: ¿Cómo que pequeño?

Todos rieron al escuchar al Pichu.

Fran: Oye ¿No dijiste que dejaste de robar?

Skugge: Ah, si.
Pero me metí mucho dentro de mi papel de ladrón y me dejé llevar. -Sonrió-

Chatot: Bueno, de todas formas tenéis cosas que hacer, así que iré yo al manzanar a buscar las manzanas.
Iros preparando para explorar el Desierto Norte, saldréis esta tarde.

Skugge: ¿Los dos equipos?

Chatot: Creo que al ser primerizos debéis ir acompañados de un equipo más experimentado, pero también necesitamos todos los ojos posibles.

Pierre: Ah, entonces debes mandar a un Yanmega. -Sonrió-

Chatot: ¿Y eso a que se debe?

Pachi: Ah, creo que se refiere a su habilidad, ojo compuesto. -Comenzó a reír-

Chatot: Chistes a parte, debéis tener cuidado e informarnos de todo a vuestro regreso.
Nos vemos en 3 horas aquí, junto al resto del gremio.
Debo reunirlos para que vayan a buscar los otros engranajes, y si Skugge tenía razón, debemos avisar a las autoridades para que estén atentos, así como que Skugge encuentre el resto.

Todos asintieron y comenzaron a caminar hacia la entrada del edificio, aunque fueron detenidos por Chatot.

Chatot: Perdonad, se me olvidó comentaros que como ahora sois nuevos miembros, os facilitaríamos un cuarto para vosotros, pero creo que no contamos con suficiente espacio.

Es extraño ciertamente, teníamos un cuarto con dos camas pero fue ocupado por Pikachu y por Fran cuando llegaron.

No sé por qué no pensamos en hacer más... Pero supongo que no nos esperábamos que se apuntara nadie a corto plazo.

Rotom: Ah, eso no es problema.
Tenemos una casa cerca de aquí, así que podemos venir temprano a partir de mañana.

Pikachu: Ah ¿Tenéis una casa? ¡Genial! 

Skugge: Si, cuando queráis os daremos una visita. -Sonrió-

Chatot: Bueno, ahora hay que centrarse en prepararos para la expedición al desierto.

Chimchar: Cierto. -Asintió-

Skugge: Es verdad. 
Bueno, vamos a buscar algunas cosas.

Chatot: Aseguraos de venir a tiempo.

Haunter: Claro, no te preocupes.

Un rato después, se encontraban sentados en unas sillas, dentro de una cafetería con el logo de un Spinda en ella.

Fran: ¿No se supone que debemos estar preparándonos para explorar el desierto?

Skugge: Una buena preparación requiere una mente tranquila.

Chimchar: Que filosófico te has vuelto de repente. -Sonrió-

Skugge: Ah, yo solo estaba leyendo lo que ponía en esta servilleta. -Dijo mientras levantaba esta y se la mostraba a los Pokémon- Así podemos relajarnos antes de la acción.

Pikachu: Pero no podemos, tenemos una misión muy importante.

Skugge: La importancia de las cosas, depende del ojo con el que se observa.

Haunter: ¡Deja de leer esas servilletas!

Skugge: Perdón. -Comenzó a reír- es que tenía ganas de beber algo.
Además, ya tenemos bastantes cosas que nos dio el gremio para la exploración.

Fran: Eso es verdad.
Creo que no vendría mal relajarnos un poco.

Pikachu: Bueno, tienes razón, además aún nos queda como dos horas para que el gremio se reuna.

El Pokémon amarillo recordó algo.

Pikachu: Oye ¿Crees que podríamos ir a ese otro mundo del que vienes?

Pierre: Ah ¿ya se lo has contado?

Skugge: Si, es que ayer abrí un portal y... -observó como, atravesando el techo, la cabeza del Dios Pokémon salía através de un circulo- Bueno... Quiero decir... -Dejó de mirar el techo- que Arceus lo abrió por mí.

Arceus: Eso está mejor.

Todos miraron al techo y se quedaron asombrados al ver al Pokémon aparecer.

Haunter: ¡Hombre! Cuanto tiempo. -Sonrió-

Fran: ¿Qué hace atravesando el techo?

Skugge: Es que Arceus es un poco... 

Pikachu: Espera ¿Arceus? -Parpadeó varias veces- ¿Me estás diciendo que el dios Pokémon, el que creó la Tierra y las estrellas es... "eso"? -Lo señaló con su pata-

Arceus: ¡Oye! ¿A qué te refieres con "eso"?

Pikachu: Eh... es que a ver... No te imaginaba así para nada.

Fran: Y yo que creía que lo que me había pasado era raro...
Viendo como es Dios, creo que demasiado poco ha sido... 

Arceus: Puedo escucharte ¿Sabes?

El Totodile iba a disculparse con el Pokémon creador, aunque fue interrumpido por Skugge.

Skugge: ¿Y qué haces aquí?

Arceus: Ah, vine a tomar algo.
Este local es mi favorito de todo el multiverso.
Además me hacen buen precio, tengo el carnet de familia numerosa.

Skugge: Ya te digo que numerosa...
¿Cuantos hijos tienes en total, por cierto?

Arceus: ¿Aquí o en el multiverso?

Skugge: Dónde tu quieras.

Arceus: Bueno... Unos novecientos trillones en el multiverso y aquí entre diferentes especies del planeta...
Unos cien o trescientos millones en esta tierra.

Pachi: Casi nada.

Arceus: Bueno ¿Qué queréis tomar? Os invito.

Skugge: Yo nunca rechazo nada gratis, así que... No sé un zumo de algo.

Pierre: Oye Arceus
¿Dónde están Giratina y los demás?

Arceus: Ah, están esperando a que vuelva con sus bebidas.

El camarero, un Spinda, se acercó a la mesa.

Spinda: Hola Arceus ¿Lo de siempre?

Arceus: Si, gracias.
Y a ellos -señaló con su pata a los demás Pokémon en la mesa- que pidan lo que quieran.

Fran: ¿En serio un dios nos va a invitar a beber?

Pikachu: P-parece que si.

Arceus: ¿De que te sorprendes? Es algo que hago a menudo.

Skugge: Oye Arceus, necesito un favor, bueno, varios favores realmente.

Arceus: No me pidas imposibles.

Skugge: Uy si, que para el Dios que lo ha creado todo hay cosas muy difíciles ¿eh?

Arceus: Venga ¿Qué quieres?

Skugge: Bueno... Necesito que hagas aparecer más de esto. -Dejó un Poké en la mesa, el cual era anteriormente parte del péndulo improvisado- y necesito hacerte unas preguntas.

Arceus: Está bien.
Mientras traen las bebidas, tenemos algo de tiempo.
Después ya veremos lo del dinero.
 
​​​​​​El Pichu se levantó.

Skugge: Ahora vengo, chicos.

Haunter: Si tienes problemas, grita. -Sonrió-

Skugge: Vale.

El ratón salió de la cafetería seguido por el dios, la salida de este último fue bastante ruidosa, ya que se llevó una gran parte del local con el anillo que tenía en su costado.

Arceus: ¡Perdón!

Spinda: ¡Siempre haces lo mismo Arceus!
Ten más cuidado, que es mi local. 

Arceus suspiró y volvió a reconstruirlo utilizando sus poderes.

Tras eso, salieron fuera y comenzaron las preguntas.
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#23
Capítulo 18

"La Exploración"

Comenzaron a caminar y el dios observó a Skugge.

Arceus: ¿Qué preguntas tienes?

Skugge: Bueno... Supongo que sabrás lo de los Engranajes del Tiempo, el ladrón y toda la cosa.

Arceus: Así es.
¿Quieres que lo impida o algo así?

Skugge: ¡Para nada!
Quiero ver que Pokémon es capaz de hacer eso.
Entiendo que lo del tiempo y eso es peligroso, sólo que... mi cabeza está en otras cosas.

Arceus: ¿Qué cosas?

Skugge: Bueno.
¿Viste lo del péndulo?

El Pokémon asintió.

Skugge: Vale, pues... ¿Realmente están esos engranajes ahí?

Arceus: Como le dijiste a aquel tipo en Sinnoh, no quiero quitarte la oportunidad de que lo descubras por ti mismo. -Sonrió-

Skugge: Ah ¿Sabes eso también? ¿No era que estabas recién despierto cuando fui a verte con lo de la flauta?

Arceus: Que estuviera dormido no significa que no me enterara de lo que ocurre en el mundo.

Skugge: Serás...

Arceus sonrió.

Arceus: Bueno siguiente pregunta.

Skugge: Supongo que también escuchaste lo que me dijo Dusknoir.

Arceus: Si ¿Quieres que te diga si eres uno de esos Pokémon de la leyenda?

Skugge: A ver, me ahorrarías buscar para nada en todos los bosques de este mundo.

Arceus: ¿Y por qué crees que están en este mundo?

Skugge: ¿¡Tengo que buscarlos en otros mundos!? Mátame ya, no me hagas sufrir.

El dios comenzó a reír mientras caminaban, adentrándose entre unos árboles.

Arceus: Están en este mundo, no te preocupes.

Skugge: Ah, menos mal... -Suspiró algo aliviado- ¿Y puedes decirme dónde están?

Agitó su cabeza.

Arceus: No puedo.

Skugge: ¿Por qué?

Arceus: Eh... -Sonrió- Cosas de dioses, no lo entenderías.

Skugge: ¿A qué me hago ateo?

Arceus: Tampoco pasaría nada, pero venga... Están en algún bosque de esta región.

Skugge: ¿No podrías darme alguna pista más concreta?

Arceus: ¿Más concreta que "están en este mundo y en algún bosque de la región"?

Skugge: Si.

Arceus: Está bien... Te daré algunos nombres de lugares.

Skugge: Genial. -Pensó en algo que no había caído antes- Pero... Espera.
Yo podría encontrar a esos seres con el tiempo suficiente, pero... ¿Serían mi familia? ¿Tengo padres y esas cosas?

Arceus: Bueno... No debería decírtelo, pero desde que acabaste en Sinnoh, según lo que me dijo Dialga sobre el tiempo, pasaron casi doscientos años en este mundo desde que te fuiste.
​​​​​
​​​​​​Skugge: ¿Y por qué en Sinnoh solo estuve cuatro años y no doscientos, tío listo?

Arceus: Eso es cosa de la relatividad.

Skugge: ¿La qué?

Arceus: Es bastante complicado pero si no estás en tu mundo, el tiempo te afecta de forma diferente, también depende de en que universo estés.
Y como acabaste en otro con un tiempo diferente, te afectó de forma diferente.

Skugge: Y si aquí han pasado tantos años ¿Por qué soy un Pichu y no he evolucionado o algo así?

Arceus: La evolución, en la mayoría de los casos, se produce cuando se almacena suficiente energía para que las características del Pokémon mejoren.
Aunque en ciertos casos hay Pokémon que no pueden evolucionar.
Y tu... -pensó por un momento- al haberte trasladado a otro universo... Te has acostumbrado a la energía del otro universo y... Creo que no podrás evolucionar.

Skugge: ¿Me estás diciendo que seré un Pichu durante el resto de mi vida? -Se cruzó de brazos-

Arceus: Bueno... No estoy seguro, la verdad.

Skugge: Genial... Si el dios que lo ha creado todo no está seguro, yo ya me voy a tirar desde el acantilado ese. -Caminó de vuelta- Venga, hasta luego.

Arceus: ¡No!
Mira ¿Por qué no los buscas?

Skugge: Claro.
Y van a estar esperándome doscientos años después.

Arceus: Quizás haya algún descendiente tuyo.
Además, así podrás aspirar a una meta.

Skugge: ¿Una meta? ¿Y que tiene eso de importante?

Arceus: Mucho.
Sin una meta estamos perdidos en la vida, vamos sin rumbo.

Skugge: Bueno, supongo que no está mal.
Ahora dime esos nombres.

Arceus: Está bien. -Sonrió- Puedes empezar por el Bosque Sombrío, aunque está un poco lejos.

Skugge: Está bien, necesito un papel y algo para apuntar.

Arceus: Claro, espera, vamos a pedirlo en la cafetería, seguro que ya tienen nuestras bebidas.

Skugge: De acuerdo.

Una vez llegaron y se sentaron, el Pichu tomó una servilleta y con un bolígrafo que le dejó Spinda, comenzó a apuntar.

Skugge: A ver, dime de nuevo los nombres de los bosques.

Chimchar: ¿Bosques? ¿Para qué? ¿Vas a hacer otra casa?

Skugge: No, ya tenemos una aquí.
Es que Arceus me va a decir el nombre de unos lugares, para ir a explorar.
Necesito comprobar algo.

Pierre: ¿Y robar algún tesoro? -Sonrió-

Skugge: Eso no lo descarto. 

Fran: ¡Skugge!

Skugge: ¿Qué? -vio la moneda en la mesa-
Oye Arceus ¿Puedes multiplicar esto?

Arceus: Sinceramente creo que lo mejor tras una exploración es encontrar un buen tesoro.

Skugge: Eso es que no ¿Verdad?

Arceus: Ya voy a darte mucho.

Skugge: Ya, pero no dinero.

Arceus: Hay cosas más importantes que el dinero. -Sonrió- Bueno, te daré los nombres.

Skugge: Ya estás tardando. -Sonrió-

Arceus: A ver, apunta.
"Bosque Sombrío"

Skugge: Vale

Arceus: "Bosque Nocturno"

Skugge: Aja... -Siguió apuntando con el bolígrafo-

Arceus: "Bosque Niebla"

Skugge: Anotado.

Arceus: "Bosque Enraizado" y hasta ahí puedo leer.

Skugge: ¿Leer de dónde?

Arceus: Es una expresión.
Bueno, bebamos. -Comentó mientras hacía flotar un vaso hacia donde estaría la boca del dios.

Los demás bebieron, salvo Skugge, al cual no le habían traído nada ya que no pudo pedir una bebida.

Skugge: Bueno, voy a ir a pedir lo mío.

Haunter: No te pierdas. -Sonrió-

El Pichu caminó hacia donde se encontraba el jefe del local.

Spinda: Hola ¿Qué deseas?

Skugge: Buenas, eh pues una bebida.

Spinda: Está bien ¿De que tipo?

Skugge: Um... Pues no lo sé, la verdad.

Spinda: Tenemos bebidas a base de bayas, también a base de gomis, aunque estas son bastante fuertes, así que no podemos servirlas a niños -Sonrió- Así que puedo ofrecerte solo las bebidas hechas a partir de bayas.

Skugge: Está bien.
¿Y que bebidas son esas?

Spinda: Hay de todas las bayas que te imagines, desde las Meloc a las Higog.

Skugge: Bueno... Creo que -Observó una baya de forma redondeada y de color azul- esa.

Spinda: Ah ¿Una baya Aranja? Estupendo.
Acaban de llegar hace nada de una plantación.
Es un lugar donde tienen muy buena calidad.
​​​​​Te serviré una.

Skugge: Muchas gracias. -Sonrió-

Spinda: No hay de que, Skugge.

El Pokémon comenzó a mover un vaso el cual contenía una baya Aranja.

Una vez que estaba lista la bebida, se lo entregó al Pokémon.

Spinda: Aquí tienes.

Skugge: Gracias.

Tras eso, volvió a la mesa y comenzó a beber, aunque no tenía un sabor demasiado bueno.

Y continuaron hablando.


Un tiempo después, Skugge despertó entre unos arbustos.

Skugge: Ug... -Agitó su cabeza- creo que ese zumo no me sentó bien. -Notó un dolor de cabeza y se levantó- Ug... ¿Esto es tener resaca? Que mal se siente... 

Pudo observar como el sol comenzaba a descender en el cielo.

Skugge: Ah, me encantan las puertas de sol.

Estuvo observando el cielo hasta que recordó la exploración que tenía que hacer.

Skugge: Ah, mierda...

Agitó su cabeza y corrió lo más rápido que pudo al Gremio.

Una vez que llegó se encontró con Chatot.

Chatot: ¡Skugge! ¿Estás bien? 

Skugge: Eh... Si ¿Dónde están todos?

Chatot: Tu equipo y el de Fran están explorando el Desierto Norte, los demás están explorando otros lugares por si acaso pudieran encontrar donde se encuentran los demás engranajes.

El Pichu suspiró.

Skugge: Genial, entonces me he quedado sin verlos.

Chatot: Bueno, si se diera prisa aún podría encontrarse con ellos. -Pensó en voz alta-

Skugge: Ah genial. -Sonrió-
Pues nos vemos luego Chatot.

Comenzó a correr hacia la salida.

Chatot: Estos jóvenes, tienen tanta energía... ¡Espera! ¡Es muy peligroso ir solo!

Skugge abrió el mapa mágico que tenía en la mochila que le proporcionó el gremio y comenzó a ir rumbo al desierto norte.

Unas horas después se encontraba ya dentro de este, aunque solo estaba dando vueltas por el primer piso.

Skugge: Genial, llevo dando vueltas veinte minutos por el mismo lugar y encima esos Pokémon se están burlando de mi.

Observó como cada vez que daba un paso, otros Pokémon también lo hacían.

Bastante cansado de eso, corrió hacia un Sandsdrew que lo seguía.

Skugge: ¡Oye!

Sandsdrew: ¡Ah! ¿Qué quieres? -Se le podía ver bastante asustado-

Skugge: Perdón, no debería haber gritado.
Pero ¿Porqué todos hacéis eso?

Sandsdrew: ¿El qué?

Skugge: Pues eso de seguirme cuando doy un paso.

Sandsdrew: Ah, pues... Creo que es porque los territorios están hechos como un tablero y cuando uno se mueve, debe moverse otro.

Skugge: ¿Un tablero? -Miró el suelo- Pues yo no veo ninguno.
Además... Vivís aquí ¿No?

Sandsdrew: Claro, es nuestro territorio.

Skugge: Entonces podéis moveros y hacer lo que queráis.
No tenéis que hacer esa cosa rara de moverse cuando uno se mueva.

Sandsdrew: Oh, es verdad. -La expresión del Pokémon cambió a una de felicidad- ¡Eh! ¡Venid todos! Hay algo importante que os tengo que decir.

Tras unos minutos, una gran cantidad de Pokémon se reunieron alrededor de los dos.

Tras contarles lo que el ratón le dijo, todos asintieron.

Ryhorn: ¡Estupendo! ¿Para que hacíamos eso de todas maneras?

Aron: No lo sé.
Pero este Pichu tiene razón. 
¡Gracias! -Sonrió-

Skugge: Nah no hay de que.

Ryhorn: Por cierto ¿Qué haces aquí?

Skugge: Ah, tengo que alcanzar a mi equipo.
Están explorando en busca de un Engranaje del Tiempo.

Aron: ¿Un Engranaje del Tiempo? En este desierto no hay.

Skugge: Genial, me he equivocado. -Suspiró-
Ryhorn: ¿Y por qué lo buscáis?

Skugge: Ah porque nos enteramos de que hay un ladrón que los está robando y, queremos saber dónde están para impedir que los robe y que el tiempo vuelva a ser normal.

Ryhorn: Es una búsqueda muy noble, y ya que nos has ayudado, te diré que es cierto, aquí, en nuestro territorio, no hay ningún engranaje del tiempo.
Pero puede que si llegas al final del territorio encuentres algo interesante. -Sonrió-

Skugge: ¿Y cómo llego al final?

Sandsdrew: Pues muy fácil.
¡Por las escaleras!

Skugge: ¿Hay escaleras?

Sandsdrew: No has ido a muchos territorios ¿No?

Skugge: Que va, esta es la primera vez que entro en uno.

Ryhorn: Ah, entonces normal.
Para avanzar debes encontrar las escaleras para poder avanzar por el territorio.

Skugge: ¿Y dónde están esas escaleras?

Sandsdrew: Pues... -Comenzó a reír- estás sobre ellas.

El Pichu observó el suelo, en el cual era igual que el resto, arena.
Arena por todas partes, aunque pudo observar una piedra que sobresalía.


Se agachó y comenzó a desenterrar lo que finalmente eran unas escaleras de piedra.

Skugge: ¿Y cuanto tiempo lleva esto enterrado? A ver si me he equivocado de territorio.
​​​​​​
Sandsdrew: Que va, vas bien.
Tu equipo hace una hora o así que pasó por aquí, así que quizás ya lo hayan atravesado.

Skugge: ¿En una hora pueden cubrirse de arena unas escaleras? Creo que me voy a perder demasiado por aquí y más como soy yo para orientarme... 

Ryhorn: Si, las tormentas de arena son muy fuertes y pueden enterrar cosas en pocos minutos.
Y sobre lo de perderte, no te preocupes.
Nosotros conocemos un atajo.

Skugge: Ah genial.
Muchas gracias.

Los Pokémon subieron por la escalera y mientras avanzaban por esta, el Pichu observó los escalones.

Skugge: Por cierto... ¿Quién ha hecho las escaleras?

Aron: Ah, fue un amigo mío, fuimos el primer territorio que lo hizo, pero en seguida los demás Pokémon nos copiaron la idea.

Ryhorn: Bueno, una vez que lleguemos al siguiente nivel iremos a la derecha, ahí están nuestros refugios y conectan con el final del territorio, así que podrás llegar fácilmente al final.

Skugge: Oh, muchas gracias.
Pero pensé que vosotros estabais viviendo aquí.

Sandsdrew: ¡Que va! Tenemos nuestras casas y todo, solo salimos de vez en cuando para comer algo o patrullar nuestras tierras.
Y ahora que hablaste de un Pokémon que quiere robar los engranajes... Estaremos atentos.

Skugge: ¡Ah! Entonces hay un engranaje.

Sandsdrew: Yo no he dicho eso. -Sonrió-

Skugge: Pero si habláis de estar atentos, tiene que haber uno cerca.

Aron: Puede que si, puede que no. -Comenzó a reír- 

Skugge: Si sabéis algo tenéis que decírmelo.

Sandsdrew: ¿Por qué? No tenemos obligación de decirte nada, ya te estamos dando un atajo ¿Qué más quieres?

Skugge: Bueno... Está bien.

Un rato después llegaron al final del territorio.

Los remolinos de arena danzaban amenazantes, mientras la arena era arrastrada por el viento.

Ryhorn: Bueno, ya llegamos.

Skugge: Muchas gracias.
¿Sabéis si han llegado mis...?

Antes de terminar la frase, se pudo ver varias siluetas que se aproximaban, las cuales el Pokémon reconoció.

Skugge: Ah, menos mal.
Ahí están.

Aron: Bueno, nosotros nos vamos, que tenemos que preparar la cena.
Hasta luego.

Skugge asintió.

Skugge: Está bien.
Muchas gracias.

Sandsdrew: No hay de que.
¡Vuelve cuando quieras!

Skugge: Vaya, si que son hospitalarios. -Pensó- ¡Gracias!

Y tras eso se despidió con su pata mientras los Pokémon del desierto volvían a su casa.

Skugge: ¡Hasta luego!

Chimchar se acercó, acompañado por Darkrai, aunque verle en su forma de Pachirisu le hizo reír como siempre.

Se alegró bastante de verlos y pudieron ver como los seguían corriendo Pikachu y Fran.

Fran: ¡Oye! Se supone que así no se puede avanzar por un territorio.

Chimchar: Es que a vuestra forma habríamos llegado de noche aquí.

Pachi: Eso.
¿Crees que andar un paso y dejar a los demás Pokémon que se muevan es una buena estrategia para avanzar rápidamente por un desierto?

Pikachu: Ay... -Soltó un suspiro bastante cansado al haber seguido a los dos Pokémon- es que son las reglas que tienen que seguirse en un territorio.

Skugge, que estaba escuchando la conversación, se acercó.

Skugge: Esas reglas ya se han tirado a la basura hace rato. -Comenzó a reír- Además, esos Pokémon tan majos me agradecieron que les enseñara que pueden caminar como quieran en su casa.

Chimchar: ¡Skugge! -Lo levantó con sus patas y le dio un abrazo-
​​​​
Skugge: ¡Oye que no soy un peluche!

El Pokémon sonrió.

Skugge: Bueno, venga... -Le devolvió el abrazo y observó a los demás, saludándoles con su pata-

Pachi: ¿Dónde te habías metido? Haunter y los demás te han estado buscando por toda la aldea.

Skugge: Ah, pues... Creo que cuando volví del paseo me pasé con el zumo de Aranja y no sé muy bien como, terminé en unos arbustos, sinceramente creía que no llegaba a explorar esto. -Comentó algo aliviado-

Pikachu: ¿Zumo de Aranja? Creo que te has golpeado la cabeza.

Skugge: ¿Por qué lo dices? 

El Totodile llegó y sonrió al ver al Pichu cubierto de arena.

Fran: ¡El desaparecido! -Sonrió- ¿Cómo has llegado aquí? ¿Te trajeron Haunter y los demás?

Skugge: Que va, vine por un atajo que me dijeron los Pokémon del desierto.

Fran: ¿Un atajo? Espera... ¿Pueden hablar?

Skugge: ¿Puedes hablar tu?

Fran: Ya, pero son Pokémon salvajes.
No sabía que podían hablar.

Skugge: Claro que pueden, hombre, o sea... Reptil. -Sonrió-

Fran: Ya veo... Ratoncito.
Pero bueno, nos alegra que estés sano y salvo.

Pikachu: Si.
Menos mal...
Espera... Creo que ahora tenemos un problema.

Skugge: ¿Cuál?

Pikachu: Llamar al resto de tus compañeros.

Skugge: Ah eso es fácil.

Chimchar: ¿Usarás el clásico "ay que me muero?" -Sonrió-

Skugge: No, voy a probar con esto.

De su bolsa sacó una esfera de color azul.

Fran: ¡Deja eso! Si es una fugaesfera nos sacarás a todos del territorio.

Skugge: No lo es, no te preocupes.

Fran: ¿Y cómo sabes eso?

Skugge: Ah, porque Chatot dejó una nota al lado, mira.

En un papel amarillo ponía el siguiente mensaje: "Esto es una llamadaesfera, si algún miembro del grupo se pierde puedes llamarlo y acudirán a tu posición"

Pikachu: Ah si, tenemos varias de esas, son bastante útiles cuando Fran va a explorar zonas de agua y llega demasiado lejos. -Sonrió-

Fran: Sólo pasó unas cinco veces...

Todos rieron y Skugge tiró la esfera al suelo, haciendo que los fantasmas aparecieran.

Haunter: Y entonces nos fuimos al cementerio.

Pierre: Si Haunter, sabemos esa historia.

Rotom: Lo has contado unas quinientas veces.

Haunter: Ya pero... 

Los fantasmas observaron su alrededor.

Haunter: Como que hace calor ¿No?

Skugge: Es lo que tiene estar en el desierto. -Sonrió-

Haunter: Ay, menos mal, creía que estabas muerto y me lo había perdido.

Skugge: No te preocupes.
Ya sabes el dicho ¿No? 

Haunter: ¿Qué dicho?

Skugge: Pichu malo nunca muere. -Comenzó a reír-

Rotom: ¿Y dónde estabas? ¡Nos tenías muy preocupados!

Skugge: Lo siento. -Sonrió- Estaba en unos arbustos, creo que terminé con resaca por la bebida esa que me dio Spinda.

Todos se miraron bastante confundidos.

Chimchar: Eh Skugge... Creo que Pikachu tiene razón y te diste un golpe en la cabeza.

Skugge: ¿Eh? ¿Por qué?

Haunter: Porque desde que saliste de la cafetería no te hemos vuelto a ver hasta ahora.
Además, estabas actuando raro.

Skugge: Que no, que no.
Volví con Arceus y me dijo los nombres de unos bosques que tengo que explorar.
¿Y cómo que raro?

Pierre: ¿Qué tal si lo dejamos para después? No creo que sea el mejor sitio para hablar de esto.

Haunter: Es verdad. 
A este paso te volverás un Pokémon de tipo tierra o bueno, más bien... Arena -Sonrió y le quitó con sus manos fantasmales una gran cantidad de arena que se encontraba en el pelaje de Skugge- Veamos si está esa rueda del tiempo rara y volvamos.

Fran: Engranaje.

Haunter: Lo que sea.
No me gustan los desiertos, hay momias enterradas.

Skugge: No digas tonterías, esas están en las pirámides.

Haunter: Alguna habrá en la arena...
No me gustan. 

Los Pokémon observaron las arenas movedizas, y Fran se quedó en silencio.

Fran: Esto... Este sentimiento... es igual al del Lago Velado... Seguramente haya un engranaje aquí también, pero no veo dónde puede estar.

Skugge: ¡Aja! Así que ya habías visto uno.

Pikachu: Si, es cierto.
Aunque no solo nosotros.

Skugge: ¿A qué te refieres?

Pikachu: Bueno, todos los miembros del gremio sabemos que ahí hay uno, pero no podíamos decir nada a nadie, ya que le hicimos una promesa al guardián del lago.

Skugge: Y si les hicisteis una promesa ¿Para que nos lo cuentas?

Pikachu: Bueno, Fran ya lo dijo primero, además de que si vamos a trabajar por un objetivo común, creo que es necesario que lo sepáis.

Fran: Lo siento, pero no podía quedarme sin expresar eso.

Skugge: No te preocupes. -Sonrió-
¿Qué otros secretos tienes?

El Totodile sonrió.

Fran: Como que te lo voy a decir. -Comenzó a reír-

Ambos equipos pudieron ver como el sol era sustituido por la luna, así que volvieron de regreso al Gremio, ya que se les hizo tarde.

Chatot observó a los equipos que volvieron.

Chatot: Bueno, ninguno consiguió un avance encontrando un Engranaje del Tiempo, pero por lo menos os habéis esforzado todos y eso es de admirar.

​​​​​​Pikachu: Chatot, nosotros no encontramos nada que nos indicara que allí hay un uno.

Skugge: Aunque...

Chatot: ¿Aunque qué?

Skugge: Bueno, Fran tuvo una sensación al llegar al final del territorio.
Y los habitantes del desierto me dejaron caer que había uno mas adelante, así que... Como no esté dentro de las arenas movedizas del final del territorio... -Sonrió-

Fran: Oye, puede ser.

Skugge: ¿Cómo que puede ser? Lo he dicho en broma, por Dios.

Chatot: Bueno, pues podéis ir mañana a comprobarlo.
Nosotros debemos seguir buscando por otros territorios.

Chimecho hizo sonar la campana, indicando que la cena estaba casi lista.

Chimchar: ¿Qué es esa campana?

Skugge: Ah, es la señal para que vayamos a cenar.

Pachi: Vaya, eso si que lo aprendiste rápido ¿Eh? -Una sonrisa se hizo notar en el Pokémon-

Pierre: Genial, comida gratis.

​​​​​​Una vez que se encontraban todos en la mesa a punto de cerrar, Chatot los detuvo.

Chatot: ¡Escuchadme! Tengo que daros una noticia.

Haunter: ¿Una buena o una mala?

Chatot: Malísima.
Me acabo de enterar que han robado otro Engranaje del Tiempo.

Loudred: ¿OTRO? ¡NO PUEDE SER!

Chatot: Me temo que es la verdad.

Skugge: ¿Cuántos engranajes se han robado?

Chatot: Que sepamos, con este, han sido dos engranajes.

Bidoof, otro miembro del Gremio, miró a Chatot bastante preocupado.

Bidoof: ¿Ha sido el del Lago Velado?

Loudred: ¿Alguien se ha ido de la lengua y lo ha ido contando por ahí?

El reptil azul y el ratón amarillo se quedaron en silencio, mientras Skugge les hizo un gesto para que no se preocuparan, cosa que los calmó un poco.

Una pequeña discusión se formó por parte de los miembros del gremio, aunque fue calmada por el ave.

Chatot: No, no ha sido en el lago Velado.
Ha sido en el Roquedal.
Así que tenemos que intensificar la búsqueda.

Corphish: Claro, por eso no encontramos nada.

​​​​​​Chatot: Bueno, dicho esto, podéis comer.

Tras la cena, la cual les dejó un sabor amargo por la noticia a los presentes, todos se retiraron para dormir.

Haunter: Bueno, nosotros nos vamos.

Chatot: Siento no tener cuartos suficientes para todos.

Pierre: Ah, no te preocupes.
Nosotros iremos a dormir a casa y vendremos mañana.

Chatot: Está bien.
Estad aquí temprano.

Skugge: Vale.

Tras despedirse, todos desaparecieron del gremio y volvieron a la casa donde se alojaban, y tras un rato de charla, todos se durmieron.
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