Oneshot- Duelo de ajedrez (ClassyRebelShipping)

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaCoregames
GéneroDramaRomance
Resumen

Para Serena Gladio era como un alfil que se alejaba de ella en un tablero de ajedrez

#1
***

El día era claro, una chica de cabellos miel se había despertado con una naturalidad sorprendente, se miró al espejo sonriente y se cambió el pijama con rapidez por su ropa casual, vio que su 3DS XL seguía encendida, posiblemente se hubiera quedado dormida jugando al ajedrez en aquel juego llamado "Los 42 juegos de siempre", cerró el juego y apagó la consola, para justo después ponerla a cargar. Bajó las escaleras velozmente pero con cuidado de no caerse y se preparó un desayuno como los de siempre. Por motivos que no entendía se sentía excepcionalmente bien ese día, como se suele decir, es un día que ''cunde".

Terminó de desayunar y tomó su bolso para salir a dar un paseo matutino, generalmente se debería hacer en ayunas, pero ella temía morirse de hambre al hacer eso. Se despidió de su madre y de Rhyhorn y salió del pueblo que respondía al nombre de Boceto para irse a Pueblo Acuarela.

Cuando llegó recordó el bar donde recibió a su primer Pokémon de manos de Benigno, por algún casual decidió echar un vistazo y ver las mesas del lugar, en una de ellas se hallaba un viajero al que Serena había conocido de manera reciente, era un chico rubio de ojos verdes, <<qué cliché>> pensó la primera vez que lo vio, ¡pero qué gran sorpresa se llevó! resultó no ser el típico chico rubio, guapo y con clara estupidez y serrín en el cerebro, aparentaba más ser el típico chico malo. Pero, para su sorpresa y gratitud resultó ser un chico amable, y, aunque se notaba que era un chico frío y cortante, era un buen chico sin duda alguna. Dio unos pasos acercándose a él, recuerda el día en el que le conoció, fue también en Pueblo Acuarela, se interesó por el en el momento en que no se sobresaltó tras saber que frente a él se encontraba la campeona de Kalos. Una de las cosas que más amaba es que la tratasen como igual, ignorando que es una campeona, porque ella no se considera superior a nadie, se le daban bien los combates ¿y qué? eso no le hacía mejor que el resto, por eso le gustaba como Gladio la trataba, le tenía respeto por ser mayor que él, pero la trataba de igual a igual y eso cautivaba a la joven campeona. Llegó a la mesa donde se situaba el rubio e hizo una tos falsa para llamar su atención.

—Hola, ¿puedo sentarme?

La voz calmada de la chica era un arma de doble filo, lograba poner nervioso al rubio en tres simples palabras, este cerró los ojos un segundo y habló:

—Claro, ¿quieres que pida algo para tí?—La pregunta logró hacer reír a Serena.

—Tranquilo querido, ya lo pido yo, no te preocupes—. Comentó con total naturalidad.

Por la parte de Gladio este se sonrojó con brusquedad al escuchar como Serena le llamaba <<querido>>, apartando su mirar esmeralda de la chica.

La pelimiel pidió un Affogato que no tardó mucho en llegar, empezó a tomarlo mientras charlaba un poco con el rubio, le interesaba saber por qué el chico había viajado a Kalos, curiosa fue la respuesta, pero se la debió imaginar, quería entrenar para tener un combate en condiciones con su mejor amigo, un tal <<Elio>>

Un poco antes de terminar sus respectivos tentempiés sus miradas se cruzaron, se formó un universo nuevo conectado con sus miradas, Serena sentía que se encontraba en un tablero, un enorme tablero de ajedrez, se sentía como si ella fuerza una de las dos torres que componen las piezas necesarias, mientras que Gladio era un alfil que avanzaba en diagonal por su mundo, era difícil hablar con él siendo una torre, porque debía defender algo. Aquello en lo que Serena debía poner el esfuerzo era defender su trono de campeona, mientras que Gladio, al tratarse de un alfil se alejaba más y más de ella, porque el objetivo del chico estaba más allá de la región de Kalos.

Ambos volvieron a la realidad, dándose cuenta de que llevaban mirándose un rato, apartaron la vista sonrojados y terminaron sus respectivos tentempiés.

—¿Dónde vas ahora, Gladio?

—No había pensado en nada, tal vez vuelva al hotel de Novarte.

—¿Qué tal si te vienes a mi casa?

El rubio se quedó en silencio durante unos segundos por no saber qué contestar, estaba en blanco, no sabía ni qué pensar. La propuesta le había dejado totalmente descolocado.

—¿Seguro que no es molestia?

—¡Que va! Además, mi madre no estará hasta la noche, así que puedes estar sin problemas.

Gladio bajó la mirada algo apenado, respiró profundamente y alzó el rostro.

—Está bien—. Dijo con su tono más convencido posible, pero no lo estaba del todo, le ponía nervioso ir a casa de Serena, y todavía más el saber que estarían solos, pero no quería ser maleducado y rechazar la oferta.

—¡Genial! ¡Vamos!

Ambos se levantaron y Gladio se vio obligado a alzar la cabeza para ver a Serena, quien sonriente empezó a caminar, el chico me siguió hasta quedar a su lado y pasaron el portón que separaba la Ruta 1 con Pueblo Acuarela. La pelimiel estaba feliz con la idea de que el de hebras rubias estuviera en su casa, mas no sabía por qué, simplemente le gustaba la idea. Sin darse cuenta acercó su mano a la de Gladio y la rozó, haciendo que ambos se sobresaltasen un poco por el contacto, pero al final Serena tomó la mano del chico, quien trató de ignorar lo hecho por la chica apartando la mirada con un sonrojo bastante notorio.

Siguieron el camino sin separar sus manos, llegando a la casa de la chica tras poco más de un minuto. Serena abrió la puerta con las llaves y tras soltar un <<bienvenido a mi humilde morada>> invitó a pasar al rubio, separando definitivamente sus manos, que quién sabe si se volverían a juntar.

—¿Te gusta el ajedrez, Gladio?—Preguntó ella curiosa con un tono que al inicio logró hacer sentir en el chico un escalofrío. Miró a la chica a los ojos; era alta, más que él y eso le hacía sentir extraño, pero le gustaba.

Serena le gustaba, y eso está bien, pero no se había dado cuenta todavía.

—Sí...bueno, no me apasiona, pero no me disgusta en absoluto.

—¿Echamos una partida? Es mi juego de mesa favorito.

—Vale, me parece bien—. Por primera vez Gladio sonrió al ver a la chica tan feliz.

La pelimiel fue a buscar el tablero y las piezas emocionada por empezar, lo colocó todo en la mesa del salón e invitó a Gladio a sentarse en el sofá.

—¿Blancas o Negras?—preguntó ella con una sonrisa en el rostro.

—Blancas—. Musitó él con calma, recibiendo las susodichas fichas y colocándolas en el tablero. Serena echó una risa.

—Pensaba que elegirías las Negras, ya sabes, por tu estilo.

—Ya, pero el blanco me recuerda a mi hermana.

—Es tierno de tu parte elegir las blancas por tu hermana...por cierto, no sabía que tenías una.

—Je, ya te hablaré de ella.

La partida empezó, al inicio era simple, ambos estaban concentrados en pensar cómo atacar, tal y como a Serena le parecía, a Gladio me gustaban los alfiles. Para ella él era como uno. Mientras avanzaba la partida Serena no pudo evitar perder su mirar en Gladio, le observaba mientras él decidía que acción hacer, era guapo y le encantaban sus ojos, por no hablar de que su personalidad le atraía mucho.

Gladio le gusta y eso está bien, se ha dado cuenta de ello y está feliz sabiéndolo.

Cada vez que Gladio piensa en la siguiente jugada ella se queda observándole, es algo que simplemente es incapaz de evitar. Lo que no sabe es que el chico hace lo mismo. La partida termina en el momento en que Gladio exclama un <<Jaque Mate>>, Serena mira al tablero anonadada dándose cuenta de que era verdad.

—¡Muy buena Gladio! Oye, había pensado una cosa...si tu objetivo es derrotar a tu amigo Elio, ¿no te ayudaría luchar contra la campeona de Kalos?

—¿Me harías el favor?—pregunta sorprendido y emocionado a partes iguales.

—Claro, pero tiene que ser de uno contra uno, en un rato me tengo que poner a cocinar.

—Me parece bien, tengo a un compañero al que quiero fortalecer, es bastante reciente.

—Bien, ¡vamos!

Ambos salieron de la casa dispuestos a echar un combate, se trataba de la mismísima campeona que iba a luchar contra un chico que casi nadie conocía, por eso mismo casi todos salieron a ver el combate, en especial cierto chico de ojos grises, que miraba a Serena y a Gladio interesado.

—Como campeona me corresponde a mí elegir antes a un Pokémon—exclamó Serena confiada, sacó una Pokéball de su bolso y gritó el nombre del Pokémon tras lanzar la Pokéball al aire, una vez esta se abrió se dejó ver a un Sylveon tras un haz de luz.

—Bien, ¡vamos Blastoise, a combatir!—El rubio lanzó la Pokéball dejando ver al Pokémon armazón.

El combate dio inicio bajo la atenta mirada de aquel chico, quien sonriente miraba cada movimiento del Sylveon de Serena, que se movía exactamente como en su último combate, puede que ella fuera una entrenadora realmente poderosa, pero no solía variar mucho su manera de combatir, ella era directa y precisa.

El combate era de lo más intenso, cuando ambos Pokémon estaban bastante candados Gladio preparó un movimiento Z, hizo los pasos necesarios y estaba a escasos segundos de atacar.

—¡Hidrovórtice abisal!

Serena vio el peligro que suponía ese ataque tan enorme, como pudo gritó una orden:

—¡Sylveon, protección!

El Pokémon hada obedeció y activó la protección, el colosal ataque de Blastoise impactó contra la defensa de Sylveon y logró destrozarla por completo, impactando en el Pokémon rival con la potencia algo reducida.

Serena al ver el estado de su compañera pensó que si ese ataque hubiera dado de lleno hubiera acabado con ella. Parecía que el combate iba a seguir con normalidad, pero Gladio se llevó la mano al pecho, se notaba que estaba respirando mal. Serena puso una cara confusa que se convirtió en una aterrorizada al ver como el chico se desplomaba en el suelo.

—¡Gladio!—gritó aterrada corriendo hacia el chico, al estar junto a él se agachó y puso la cabeza de este en su regazo—. ¿Qué te ocurre?

El rubio habló con dificultad, indicando que en su riñonera habían unas medicinas que tenía que tomarse; Serena las sacó y ayudó a Gladio a bebersela con un masaje en el cuello tras ayudarle a sentarse.

Pasados unos tres minutos el rubio pareció haberse recuperado, todo el pueblo le miraba confuso y asustado, mientras que Serena estaba muy preocupada por él. Al ver que el chico estaba mejorando la pelimiel le ayudó a levantarse y le acompañó hasta su casa, dejándole sentado en el sofá, tras esto anunció al pueblo que ella se ocuparía de todo. El Blastoise de Gladio se quedó fuera junto a Rhyhorn por tener demasiado tamaño para entrar por la puerta, mientras que Sylveon entraba y salía para informarle al Pokémon grande de la situación de su entrenador.

Gladio le explicó a Serena que debido a las toxinas de Nihilego que tenía su madre él había contraído problemas de corazón por estar en contacto con ella mucho tiempo, por lo tanto debía estar medicándose para mejorar su condición y, al parecer, el ataque Z había sido una muy mala idea, ya que provocaba cansancio al instante.

Tras recibir la explicación del chico la pelimiel estuvo con él un rato tratando de cuidarle lo mejor posible, cuando se acercó la hora de comer se puso a cocinar aún preocupada por él, vigilando de reojo por si acaso. Comieron juntos, él le contó sobre su hermana, Elio, Selene, Tilo y su madre, sobre todo lo sucedido desde que se escapó del paraíso Æther junto a Código Cero. Mientras tanto Serena escuchaba muy intrigada, la vida del chico había sido bastante movida y sentía lástima por lo ocurrido con su padre, todavía no comprendía muy bien los ultraumbrales, era demasiado confuso y enrevesado siendo que ella nunca había oído hablar de ello.

Terminaron de comer y dejaron los platos en el fregadero, Serena tomó la mano del rubio y lo llevó hasta su habitación, una vez dentro el chico observó algo disimuladamente, mucho rosa para su gusto.

—¿Qué te parece echar una siesta?—sugirió ella con una bonita sonrisa en el rostro.

—¿Eh? ¿Aquí?—los nervios por dormir en la cama de Serena empezaron a subir por su cuerpo haciéndole tambalear un poco.

—Claro, no voy a dejar que duermas en el sofá, ¡así que dormiremos juntos!

—¿¡Eh!?

Las mejillas del chico se tornaron de un rosa muy intenso tras escuchar la propuesta, o mejor dicho, decisión de Serena, empezó a balbucear de manera ininteligible que provocaron una risa en la chica.

—Venga...no pasa nada—. Sonrió con dulzura acompañando al rubio hasta su cama, quien todavía más nervioso se tumbó en ella totalmente rojo.

Serena se tumbó justo después y abrazó a Gladio una vez estaban ambos en la cama, de manera involuntaria el abrazo provocó que la cabeza del rubio, en especial su cara, quedase a escasos centímetros del pecho de la chica. Ella no tardó mucho en dormirse, se sentía tan bien tener abrazado al chico que en seguida se sintió reconfortada, por otra parte, Gladio estaba muy nervioso, no sólo estaba compartiendo cama con Serena, no sólo esta le estaba abrazando, sino que además tenía sus pechos a escasos centímetros de su cara, y ni por asomo se atrevería a tocarlos ni a dormir ahí. Cerró los ojos y trató de mentalizarse en pensar en otras cosas, al final cayó dormido tras unos minutos.

***

Gladio despertó algo confuso, le dolía un poco la cabeza y se sentía aturdido, frente a él había dos bultos en tela negra, no recordaba muy bien qué era, hasta que vio unos mechones de color miel, ahí recordó que estaba dormido junto a Serena, quien dormía plácidamente abrazando al chico, él se atrevió a mirar el rostro de la chica, era guapa, muy guapa, podría pasarse eones enteros mirándola.

Serena le gustaba, y ahora se había dado cuenta.

Se le permitió observar a la pelimiel durante unos minutos más, tiempo en el que ella despertó tranquilamente, al abrir los ojos se topó con el mirar esmeralda de Gladio, sonrió con dulzura y llevó su mano a la mejilla del chico, acariciándola posteriormente, causando un sonrojo intenso en el rubio.

Ella le preguntó se había dormido bien, a lo que él le contestó que sí, aún estando nervioso recibiendo una risita suave por parte de la pelimiel.

Sus ojos conectaron de nuevo, a Serena le volvió a venir esa sensación de estar en un tablero de ajedrez, mas esta vez era distinto, no sentía que el alfil que representaba Gladio para ella se estuviera alejando, más bien todo lo contrario, sentía que se estaba acercando, notó como su respiración se agitaba y el tablero se hacía más pequeño, para volver a la realidad en el momento en que sus labios chocaron con los de Gladio.

No supo en qué momento pasó, él tampoco lo supo nunca, ambos se dejaron llevar y se habían besado, compartiendo el dulce contacto de sus labios con el otro, daba la impresión de que no querían separarse, como si no pudieran porque al tablero ya no le quedaban casillas a las que moverse. Lentamente se fueron separando mientras trataban de recuperar el aliento, ese beso les había dejado sin él y necesitaban recuperarlo. Se miraban con los ojos brillosos y ella le pudo sonreír.

—Te quiero.

En ese momento Gladio se quedó sin habla, el beso y lo confesión de la pelimiel le dejaron atónito, a duras penas pudo articular palabra, hasta que vio como el rostro de la chica se apagaba.

—Lo siento...yo—fue interrumpida sorpresivamente al notar como los labios del chico se posaban sobre los suyos, trató de evitar sonreír durante el beso y correspondió lentamente, degustando cada segundo del contacto entre sus labios. Gladio marcó la distancia rompiendo el beso con delicadeza, no quería ser demasiado brusco con ella.

—Esto...—se quedó callado un segundo, pensando bien en qué decir—¿responde al <<te quiero>>?

La chica de ojos grises sintió una enorme satisfacción subir desde sus piernas hasta su cabeza, provocando un suave cosquilleo en ella.

—A mi parecer...sí—. Tras asentir con la cabeza Serena tomó la mano del chico de ojos verdes—. ¿Salimos de la cama?

Él asintió y se levantaron, pero en ningún momento soltaron el agarre de las manos, se sentía demasiado bien como para hacerlo, bajaron al salón y vieron a Sylveon durmiendo en la puerta entreabierta, en ese mismo instante Gladio recordó que habían dejado a Blastoise fuera, así que salió y le pidió disculpas para después guardarle en la Pokéball.

Gladio y Serena pasaron el día juntos, así como los siguientes tres, en ningún momento se atrevieron a formalizar su relación, de vez en cuando se tomaban de las manos en público, pero los besos solamente llegaban en privado.

Ese día habían decidido pasar la tarde en Ciudad Luminalia, su opción principal era ver una película que a Serena le hacía mucha ilusión ver desde hacía tiempo, si bien entrar al cine fue molesto por los reporteros que buscaban que la campeona les otorgase una entrevista el chico de ojos verdes logró ahuyentar a la prensa con su cortante mirada.

La película, para el gusto de Serena fue estupenda, por otra parte Gladio se había aburrido tanto que hubiera preferido gastar su tiempo durmiendo  en la sala de cine, pero eso denotaría una falta de educación que el rubio no estaba dispuesto a demostrar, así que empezó a pensar en mil cosas a la vez, no sabía exactamente qué era su relación con Serena, la quería y ella a él, mas no eran una pareja oficial, y eso confundía bastante al rubio.

—¡La película ha sido increíble! Me ha encantado, los personajes, la historia, ¡todo! buah, me la compro nada más salga la versión coleccionista.

Él rió al ver la emoción que desprendía la chica, para justo después quedarse parado, llamando la atención de la chica, quien se quedó ojiplática al ver como Gladio caía al suelo. Musitó un <<Oh, no>> para después correr hacia el chico y ayudarle a sentarse, apoyándole en una pared, buscó desesperadamente la medicina de Gladio en su bolso, se suponía que debía llevarla ella ahí, mas no la encontraba, así que sacó su móvil y llamó rápidamente a la ambulancia.

La ciudad que era llamada como Luminalia era bastante transitada, así que la ambulancia tardó en llegar, lo suficiente como para que fuera demasiado tarde.

Probaron primeros auxilios, trataron de reanimarle, probaron darle respiración boca a boca, mas no funcionó nada, en ese mismo lugar, frente a los ojos de Serena, Gladio había muerto.

*

**

Eso fue hace tres días, ahora Serena caminaba tambaleándose por las ostentosas calles desiertas de Ciudad Luminalia, la lluvia le estaba calando en todo el cuerpo que se hallaba únicamente protegido por su ropa casual, sin una simple chaqueta que le ayudase a mantener el calor. Se abrazaba a sí misma mientras se movía con muy poco equilibro, repitiéndose constantemente que todo había sido su culpa. En un acto de desesperación se clavó las uñas de los dedos profundamente en sus brazos. Lo hizo con tanta rabia e intensidad que acabo sangrando en ambos brazos, dio un paso el falso y tropezó, cayendo de bruces contra el suelo.

Tras la caída empezó a llorar, no por el impacto contra el suelo, sino por el asco y decepción que sentía por ella misma, por haber permitido que Gladio muriese. Se echaba la culpa y lo tenía más que asimilado.

Se levanta entre lágrimas notando sus brazos arder por el dolor que se había provocado hace unos minutos. Suspira dolida por lo acontecido y empieza a caminar por las calles, buscando un taxi que la llevase al laboratorio del Profesor Ciprés, con tal de que él le pudiera dejar dormir ahí. De repente le pareció haber visto a un chico rubio girar la esquina, su cabello parecía idéntico al de Gladio.

Serena corre tratando de seguir al chico, tropieza, pero no se cae, consigue recuperar el equilibrio. Se da cuenta de que sus tacones eran una molestia para correr. Se los quita con rapidez y empieza a correr con simples calcetines, corre y corre notando como sus pies empiezan a doler por no tener zapatos adecuados para la actividad que se encontraba haciendo. Ve que el chico sigue caminando; es idéntico a Gladio. Logra hacer un acelerón para acercarse definitivamente al chico, sus lágrimas restantes le dificultan la visión, pero determinada extiende la mano para alcanzarle.

Pero no hay nadie.

Serena se cae al suelo de nuevo, esta vez su nariz sangra, ella empieza a llorar mezclando su dolor anímico y físico. La sangre de su nariz caía con rapidez, pasando ella a verlo todo de color negro tras escuchar el aleteo de las alas de algo muy familiar.

***

Serena despierta aturdida, mira hacia sus brazos y ve que los tiene vendados, siente un ardor particular en ellos y en su nariz. Observa el lugar, es una habitación azul que le resulta demasiado familiar, de repente la puerta se abre y escucha una voz archiconocida para ella.

—Veo que ya te has despertado, buenos días—. Serena mira al chico que le da los buenos días, se trata de Kalm, su vecino y mejor amigo.

—¿Kalm? ¿Qué hago aquí?

El joven suspira y con su tono tranquilo le contesta:

—Ayer noche vagabas por Ciudad Luminalia y tu madre me llamó para que fuera a buscarte, te traje con Altaria...estabas bastante herida, vi cómo te caías al suelo.

La pelimiel se mira de nuevo los brazos y sonríe con la poca felicidad que le queda.

—Gracias por curarme las heridas...

—Nada que debas agradecer...bueno, podrías agradecerme de una manera—Serena está a segundos de preguntar cómo, pero Kalm es más rápido y habla sin dilación—no vuelvas a autolesionarte.

Ella se levanta de la cama, recibiendo una riña, Kalm dice que está débil y que debe reposar, mas ella tiene otros planes.

—¿Puedes darme un abrazo?

La voz rota y desesperada de Serena logra ablandar el corazón de Kalm, quien se acerca a ella y la envuelve en un abrazo.

—Era muy importante para tí ¿verdad?

Se escucha un sollozo, y después otro, y así continuamente.

—¡Y-yo lo amaba!—Serena llora en los brazos de Kalm quien sonríe por la ternura que le da ver a Serena enamorada, es su mejor amiga y quiere que sea feliz, pero ahora Gladio ya no estaba—. ¡Y fue mi culpa! Si tan sólo no me hubiera dejado las medicinas en casa...¡él estaría aquí!—ahora ella llora intensamente entre los brazos sobreprotectores de Kalm, quien no sabe muy bien cómo ayudarla.

—El funeral es esta noche—comenta él—¿vas a ir?

—No sé si tendré valor de mirar a su familia a la cara pero...¡iré!

Y llega la noche tras ella ser consolada por su mejor amigo, está nerviosa, tiembla y ve como una chica vestida de negro, al igual que ella se acerca. Tiene la gran sospecha de quién es, y está muy asustada.

—Hola, ¿eres Serena?—pregunta la chica más bajita con una voz dulce y simpática, pero al mismo tiempo apagada y triste que sólo logra poner más nerviosa a Serena.

—S-sí...soy yo.

—Me llamo Lylia...soy la hermana de Gladio—.Y sus sospechas son más que ciertas.

—L-lo siento m-mucho y-yo...n-no quería, no era mi intención olvidarme de las medicinas y-yo...—se calla en cuanto siente las manos de Lylia tomar las suyas.

—Lo sé...no vengo a culparte ni a reprocharte...Gladio te tenía muchísima estima, me lo decía siempre antes de irse a dormir, me contaba lo maravillosa que eres...claro, a su manera...¿puedes quedarte con sus Pokémon? te lo ruego—. Parecía que Lylia estaba esforzándose por no llorar.

—Claro que sí, jamás podría negarme ante algo así, estarán bajo el mejor cuidado posible—. Dice Serena convencida, pero, al igual que Lylia, trata de no llorar.

De repente, se ve envuelta en un abrazo por la menor, quien le abraza cálidamente.

—Gracias...muchas gracias por hacer feliz a mi hermano en sus últimos momentos de vida—. Dicho esto Lylia se rinde, pierde la batalla y se echa a llorar abrazada a Serena, quien corresponde el abrazo también rota, la torre también ha perdido y ahora lloran en los brazos de la otra recordando la memoria del chico rubio al que tanto aman.

Es curioso como la derrota de un alfil puede llevar a que una torre se derrumbe.
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#2
Feo. Serena estaba teniendo una cita normal, pero ¡bum! La muerte va y lo reclama. Uno podrá ganar partidas de ajedrez con el corazón de alguien, pero con la parca es otra dificultad.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#3
Deberíamos rebautizar la cueva como la crackcueva porque acá todos somos cracks escribiendo crack  Larvitar
Los nevermet siempre tienen ese atractivo de que no sabes qué vas a encontrar y más en el rubro de los juegos donde el grueso de personajes son avatars y cuesta atinarle el enfoque pero lo mismo te da mayor libertad creativa respecto a lo que puedes hacer.

De lo que me gustó obviamente fue el hecho de haber apostado por personajes que si bien no pocos comunes sí poco empleados y ya ni hablemos de ponerlos juntos en una misma historia y respetando elementos básicos del canon como los eventos de SM o mantener a Serena como campeona regional tras el juego además de incluir interacciones con otros personajes. La razón del título y las alegorías dentro de la misma me han parecido bastante lindas, especialmente la frase con la que cierra es brutalmente buena.

Lo que sí es que como es común en estos trabajos donde no hay una base canónica y encima oneshot es que el pacing suele ir demasiado acelerado para poder llegar al punto que uno quería contar... like, me están diciendo que pasamos de "omg qué pena nos tomamos de la mano" a "oye, quieres dormir en la misma cama conmigo" en el mismo día  [Imagen: mewtwoLUL.png]

And then
 
(23 Jun 2020
04:26 PM)
EliuxW escribió:
frente a él había dos bultos en tela negra

CONTRÓLATE MUJER QUE ESTO ES UNA HISTORIA PG13... OH WAIT xD

Pero sí, como que se siente que en medio como que faltaron algo más de momentos para que el impacto de la muerte sea fulminante, pero se entiende que si así fueron mas de 4k de pronto aventarse todo un trabajo de desarrollo de relación o termina en un one de longitud infumable o se tiene que hacer de varios tirajes y puede ser cansado de hacer. Aún así la historia es disfrutable y es un ejercicio de imaginación interesante respecto a lo que se puede hacer con los personajes.
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#4
La verdad no esperaba ver un fic de esta pareja… pues jamás. Pero me ha gustado bastante. Dejando de lado el hecho de que narras muy lindo, y en este oneshot se nota mucho más, está el hecho de que llevas la trama muy bien. 

Algo que me llama la atención de historias así es que da para pensar. Sí, Gladio anda de intensito durante toda la partida de SM/USUM pero es que su vida anda en la mierda y no significa que siempre sea así de horrible o que esa sea su verdadera personalidad. Siento que el fanfic salta adecuadamente de un punto de vista al otro y que los pjs están bastante bien. La parejita tiene química. 

Also, el motivo de ajedrez mola mucho.

También me llama la atención que partiera de los eventos luego de los juegos para darle peso a la tragedia, y que el cierre sea con Lillie, a quien se menciona desde un principio y deja una sensación amarga, pero bonita.

De tus fanfics este de acá es el que más me ggusta gustado. Ojalá compartas más historias como esta
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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