Índice - Desquiciada Libertad
#1
Holi mis niñes, estuve pensando muy bien con qué fic comenzar en este foro (no es que tenga muchos, sólo 2 por ahora), y me decidí por este, espero les guste, puedan disfrutarlo. Esperaré con ansias sus opiniones, críticas, sugerencias, etc.

Breve reseña: ¿Cómo enfrentarías la noticia de un virus que transforma en zombis a humanos y pokémon? ¿Qué harías para sobrevivir a un apocalipsis zombi? ¿Cómo te divertirías en un apocalipsis zombi? ¿Crees que los zombis son la peor amenaza?

Capítulo 1
 
     Más allá de los edificios de la colorida ciudad, el sol se ocultaba sin apuro, las sombras poco a poco cubrían de acechadora oscuridad cada rincón de la urbe, invitando a todos a descansar luego de una intensa jornada. Las personas transitaban en dirección a sus casas y los pokémon se ocultaban para dormir en sus escondites.
 
     La Universidad de Kanto ya había despachado a sus alumnos a sus hogares, excepto aquellos que hospedaban en ella, el centro de educación proporcionaba cuartos para aquellos que vivían muy lejos y no podían costear algún arriendo en la ciudad.
 
     Por alguna razón, aquel día se sintió diferente del resto, una extraña sensación rondaba por los antiguos pasillos de piso de madera encerada, no era el frío de la tarde previa al oscurecimiento total, ni la quietud que lo precede. Era como esos momentos en que sabes que algo extraño sucederá, de esas cosas que irrumpen en la cotidianeidad de manera inesperada. Y no era menos, la afamada empresa BioGen había anunciado con bombos y platillos una cura para una problemática enfermedad que afectaba a los pokémon, y se disponían a presentarla al público esa misma noche, como si intentasen emular algún morboso programa estelar de antaño dispuesto a todo por ganar audiencia.
 
     Muchos estudiantes ya estaban en sus cuartos, algunos habían acordado juntarse para ver tal evento, sería transmitido en vivo para todo el país, otros ya se hallaban protestando en las afueras del laboratorio, quedaba a sólo unas calles de la universidad. Mientras que un alumno en particular prefería la soledad de su habitación.
 
     Aquel muchacho de cabellos rubios, estaba sentado en su cama, con las piernas estiradas sobre ella. Observaba gélidamente la televisión desde la oscuridad de su recámara, no entraba mucha luz por su ventana. La transmisión en vivo mostraba al periodista en la entrada del laboratorio, cerca de los protestantes, a pesar de que BioGen había escogido esa hora para evitar una turba, mucha gente se había reunido en el lugar, con pancartas y cantos ensayados.
 
     Alguien tocó la puerta con algo de insistencia, el chico se movió con pereza, caminó descalzo por el alfombrado piso y se dejó ver por la persona del otro lado del umbral. Una chica de larga cabellera teñida de un falso rojo estaba parada con sus manos en las caderas, mostrando su impaciencia y disconformidad. Los marrones ojos del joven miraron directamente a los pardos de la muchacha, aunque ésta era más baja.
 
     —¿Sí? —preguntó arqueando una ceja, como si no supiese quién era.
 
     —No te hagas el tonto, Victor —protestó la chica—. Mañana hay una asamblea estudiantil y es importante que todos vayan.
 
     —Anna, siempre atribuyéndote responsabilidades que no te competen —indicó apoyándose en la pared, cruzándose de brazos. Continuó mirándola a los ojos, ignorando completamente su ligera forma de vestir—. ¿A quién quieres impresionar con eso? ¿A Alex?
 
     —¡Sólo intento ayudar! —se defendió— Y mi relación con Alex no es de tu incumbencia —le reclamó con molestia.
 
     —Puedo oler tu sed de poder —le confesó con mucha calma—. Dispuesta a hacer lo que sea por conseguir lo que anhelas. Como aprobar las materias —comentó detenidamente, expectante a la reacción de Anna—. Es sabido por varios cómo has pasado algunos ramos. Dime, ¿a cuántos profesores o profesoras les has hecho favores especiales?
 
     La chica no supo qué decir ante tal revelación, sintió como el calor se apoderaba de su cuerpo, estaba segura de haber enrojecido, ya no había forma de negarlo ante Victor, su reacción la había delatado, su respiración estaba agitada. El chico se limitó a sonreír triunfante ante la muchacha, regocijándose sutilmente en su propia cara. Luego cerró la puerta sin intercambiar más palabras.
 
     —Patética —dijo para sí mismo.
 
     Victor tomó un paquete de galletas y se sentó a los pies de su cama, ya estaban por comenzar con el experimento en vivo. Muchas quejas por parte de la comunidad había traído aquel anuncio, las implicancias morales y éticas eran pasadas a llevar por los intereses monetarios de algunos, era lo que alegaban sus detractores. No obstante, de alguna forma se las arregló BioGen para realizar su cometido.
 
     Ahora la imagen mostraba a algunos pokémon poseedores de la enfermedad, en diferentes grados de avance, con científicos a sus espaldas, acompañados por jeringas con sus agujas preparadas para la demostración. Un poco más adelante se hallaba el periodista de la ambiciosa cadena de televisión junto al hombre encargado de toda la parafernalia mediática, era un sujeto calvo con la mirada llena de satisfacción, la felicidad por todo el dinero que iba a ganar se le notaba al hablar.
 
     La prueba comenzó. De resultar todo bien, más allá del dinero que esto desembolsaría, sería un gran avance para la medicina pokémon, de lo contrario, una enorme demanda colectiva los esperaba a la vuelta de la esquina. Las agujas atravesaron las pieles de los pokémon, un pidgey, un eevee, un rattata y un spearow eran los sujetos de prueba. Los pokémon recibieron muy bien la dosis de la vacuna.
 
     El sujeto a cargo celebraba apresuradamente ante el periodista, ya podía ver todo el dinero que ganaría a costa de una enfermedad, traspasando todos los límites de la moralidad, muchos entrenadores sin dinero verían a sus pokémon perecer, aun teniendo la cura. Sin embargo, una de las criaturas comenzó a actuar extraño, gritaba con desesperación y se retorcía cual película de terror, su sufrimiento era evidente. Los otros pokémon comenzaron a actuar de igual manera, pero la cadena de televisión no paró de transmitir, la audiencia era alta.
 
     Inesperadamente, los cuatro sujetos de prueba se lanzaron contra los científicos, picoteándolos o mordiéndoles la piel, en pocos segundos, los investigadores que habían estado de pulcro blanco, lucían manchas de sangre por todo el cuerpo, con la piel desgarrada en varias zonas. No obstante, esto no era impedimento para que caminasen y atacasen al periodista, el camarógrafo y el representante de BioGen. El pidgey y el spearow, que de vivos parecía quedarles muy poco, con sus ojos llenos de sangre, atravesaron la ventana, directo a la gente protestando en las afueras. Causando el terror en los televidentes. La cura se había convertido en un virus, uno que no demoraba en esparcirse.
 
     Sin percatarse, Victor estaba de pie frente al televisor, su impresión había sido tan grande que su reacción fue involuntaria. El chico sintió cómo su respiración se agitaba de golpe, su sudor era helado, pero no era de miedo. La posibilidad estaba ante sus ojos, si la situación se agravaba, sería capaz de conseguir su mayor anhelo, una completa libertad de acción sin consecuencia alguna.
 
     Ya todos sabían la mala nueva, Azulona estaba siendo azotada por una ola de algo similar a zombis, sólo que estos se limitaban a morder y no comer como en las películas, además, parecían no sufrir ningún tipo de dolor, eran plenamente capaces de moverse llenos de heridas.
 
     A la hora después, todos se hallaban en el auditorio, un lugar de paredes blancas, con parlantes en ellas, al fondo estaba el escenario, con grandes cortinas rojas, como si de un teatro se tratase. El caos era general, todos conversaban sobre lo sucedido, intentando comunicarse con sus familias, otros llorando. Las autoridades habían sugerido a la población permanecer en sus hogares. Se podía oír a las sirenas en las calles. Los noticieros sólo mostraban hordas de infectados por las calles de Azulona, la infección no tardaría en propagarse a otras ciudades aledañas.
 
     —¡Por favor, cálmense! —gritó el presidente de la federación de estudiantes, estaba parado en el escenario, intentando mantener el control— ¡Necesito que se calmen! —Alex era un sujeto alto, de piel morena y cabello corto. Siempre había destacado por ser un buen líder, defendiendo los intereses del alumnado, incluso en tiempos complejos para la universidad— ¡Debemos organizarnos hasta que la situación se calme! —su mirada expresaba preocupación mezclada con ansiedad. Anna estaba cerca del chico.
 
     —¡¿Qué la situación se calme?! —gritó alguien desde el público sin mucha esperanza— ¡¿No ves que vamos a morir?!
 
     Todos se callaron de súbito, era algo que se les había pasado por la cabeza en algún momento, pero nadie se había atrevido a decirlo. El silencio fue sepulcral, y no demoró en tornarse incómodo. Como líder, Alex debía hacer algo al respecto, o el ambiente sería más caótico de lo que ya era. Mientras tanto, Victor disfrutaba silenciosamente de la histeria colectiva desde el fondo del salón.
 
     —Aún seguimos vivos —dijo con seguridad— y nos mantendremos así lo más que podamos. Tenemos reservas de comida que nos ayudará a sobrevivir, aún hay agua y electricidad en la universidad, y si se corta la luz, tenemos un generador —exhaló aire, todos parecieron calmarse, al menos un poco—. Pero primero será necesaria la seguridad. ¡Que ninguna de esas cosas entre! Vayan a asegurar todas las puertas y ventanas.
 
     Los estudiantes se dispersaron por la universidad, vaciando el auditorio en pocos segundos, algunos a regañadientes abandonaron el lugar, sólo reclamando con sus pares y sin dar mejores ideas por seguir.
 
     Un repentino grito irrumpió el aire de resignación que Alex había logrado con su improvisado discurso. Los que lo oyeron corrieron inmediatamente a su origen, suponiendo lo peor mientras se aproximaban al lugar. Pensando que la infección ya había entrado al recinto, pudieron observar a una chica rubia y con anteojos, temblando en el suelo, mirando hacia dentro de una habitación.
 
     —¡Mary! —se le acercó Anna a consolarla— ¿Qué sucede? —la chica, entre sollozos, apuntó hacia adentro del cuarto.
 
     Alex, y otros chicos que llegaron junto a él, se asomaron por el umbral. Era la sala de seguridad, donde estaban todas las imágenes captadas por las cámaras repartidas por todo el recinto. Todo el equipo estaba destruido, los televisores, las grabadoras, absolutamente inservibles. Sin embargo, eso no era lo que había provocado el susto de Mary.
 
     Un cuerpo humano se hallaba tirado en el suelo, con mordidas extrañamente cauterizadas que impidieron la salida de sangre. No obstante, lo más dantesco de la escena fue notar la ausencia de la mitad superior del cadáver, sólo sus piernas se encontraban en el lugar.
 
     Uno de los estudiantes que llegó a la escena, apuntó hacia el ducto de ventilación, la rejilla estaba colgando de un tornillo, con leves rastros de sangre que indicaban que algo se había llevado el resto del cuerpo por ese sitio, arrastrándolo para profanarlo quién sabe de qué manera.
 
     —Alex —llamó Anna— ¿Qué hay? —desde su perspectiva en el suelo, aun consolando a Mary, no podía ver nada.
 
     —El guardia está muerto —dijo volteándose, sus ojos expresaban un disimulado pánico y horror, la pelirroja lo pudo notar—. Revisen todas las salidas del ducto de ventilación que den en el interior de la universidad —ordenó el presidente estudiantil, los demás fueron enseguida, gran parte de la comunidad lo respetaba, por lo que podía darse el lujo de atribuirse ciertas responsabilidades como líder—. Si hay un pokémon infectado en el ducto…—no terminó la frase, no sabía muy bien qué decir en semejante situación.
 
     Anna se llevó a Mary del lugar, mientras que otro muchacho llegó al sitió, no era muy alto, su cabello era oscuro y sus ojos azules. No había escuchado el grito de la rubia, pero se había encontrado con algunos estudiantes de los que Alex había pedido ir a inspeccionar los ductos.
 
     —¿Dónde está el cadáver? —preguntó directamente. Alex apuntó hacia el interior sin pensarlo dos veces, tenía confianza en aquel chico, lo conocía desde hace tiempo, estudiaba psicología, tal vez podría decir algo al respecto, aunque en ese momento lo dudaba.
 
     —¿Qué dices, Michael? —lo observó impaciente, luego de que el muchacho observase el lugar.
 
     —Que deberías llamar a un estudiante de medicina humana para que vea esto —le respondió, su voz no era muy masculina a la hora de expresarse, pero eso no le quitaba seriedad al asunto—. Sin embargo, creo que es un asesinato.
 
     Ya eran altas horas de la noche y todos estaban en sus cuartos, intentando conciliar el sueño luego de aquel brutal incidente. Victor estaba sentado a los pies de su cama, observando fijamente el cuadro de luz de luna que se proyectaba sobre el alfombrado.
 
     Un oscuro gas abrió la rejilla de la ventilación desde adentro, era púrpura y traía en su interior una pokéball que depositó en las manos del rubio. De la cápsula salió un can de pelaje tan oscuro como la noche misma, dueño de una apariencia infernal, con cuernos en vez de orejas y una cola terminada en punta de flecha, su aliento era a muerte. Mientras que el gas viviente dejó ver una esfera negra dominada por un horrendo rostro que no paraba de sonreír.
 
     —Bien hecho —dijo Victor sin mirarlos, una sonrisa maliciosa se formó en su rostro. Su anhelo de libertad comenzaba a cumplirse.
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Longfic- Desquiciada Libertad

Extensión
Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroSuspensoTerror
Resumen

¿Cómo reaccionarías frente a un virus que convierte en zombis a humanos y pokémon?

AdvertenciaViolenciaMutilacionesTrastornos mentalesSuicidio/Intento de
#31
Hello, mis niñes!!!! He vuelto con nuevo capítulus, pero antes a comentar lo que me han comentado.

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@Nemuresu Sí, los pokémon de Mary serán usados para algo muy malo, no sé qué nivel de maldad se le podría otorgar a algo así, pero será algo nuevo para Victor.

@Lizzar Justamente la idea del capítulo 5 era ese, explicar más o menos cómo funciona el virus, también un poco que Victor se cuestionase sus propias habilidades para hacer el mal, todo protagonista necesita ser cuestionado en algún momento, sentir que falla en lo que sabe hacer. No sé si ahonde mucho en como funciona en los de tipo planta, pues eso ya no es tan trascendental para la historia. 

@Maze Pues, lo de andar en pequeños grupos no lo había pensado como idea para descubrir al segundo asesino, fue más bien una idea desesperada de Alex para mantener un poco más la calma. No sé cuánto más evolucione el virus, pues no lo tengo muy planeado en ese sentido. El trato de Alex a Alice se me ocurrió en el momento, para reflejar otra arista de su cobardía.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.
 

 
Capítulo 7
 
     Caminó a paso seguro por los sombríos pasillos, esperando porque ningún temerario estudiante se asomase, todos deberían estar en la zona de las habitaciones, durmiendo o al menos intentando conciliar el sueño. La luz de la Luna iluminaba sin timidez alguna el lúgubre camino por el que el rubio muchacho transitaba, las ventanas otorgaban un espectáculo a la inalterable noche que escondía los más oscuros secretos del exterior.
 
     Su gastly lo condujo sin prisa ni demora hacia donde su aventajado oponente lo esperaba, en pocos minutos, Victor llegó ante las puertas del comedor, tan frías como siempre, dispuestas a dar la bienvenida a cualquier estudiante con hambre, pero ahora era diferente.
 
     Se detuvo frente a la entrada para tomar la perilla, dispuesto a abrirla, pero su respiración se agitó, se sentía nervioso y ansioso al mismo tiempo, no sabía quién era ni si el otro sabía sobre él, sólo quería salir luego de aquella situación tan desagradable, no soportaba que alguien más estuviese por delante de él, y mucho menos le gustaba no conocer su nombre. Pero no tenía otra opción, si quería seguir ejecutando sus descabelladas ideas y satisfacer sus malsanos impulsos, debía enfrentarlo. Respiró hondo.
 
     El chico entró a la enorme habitación, ya no tenía el olor a comida de la última vez que estuvo ahí. Las ventanas no eran lo suficientemente grandes como para iluminar toda la habitación, pero era posible ver a la única figura humana que se hallaba ahí. Victor se sorprendió con moderación, de todos los estudiantes, aquella persona era una de las pocas en las que no había pensado. Disimulando perfectamente su nerviosismo, habló.
 
     —Vaya —dijo sonriendo—. Sabía que eras una buena actriz, pero nunca pensé que nos engañarías a todos.
 
     La chica estaba parada a la luz, dejándose ver sin preocupación alguna, llena de arrogancia y altanería. Su mirada era soberbia, con un vacío lleno de asesinatos a vista y paciencia de otros. Tan bella como letal. Estaba acompañada por un ser delgado y con bigotes, sostenía una cuchara en cada mano, su mente estaba tan tocada como la de su entrenadora. Aunque desde la otra vereda no había mucho que envidiarle, las acciones de Victor y sus pokémon, carentes de emociones, también dejaban mucho que desear en asuntos morales.
 
     —Esperaba que te sorprendieras, siempre espero que los demás lo hagan —dijo muy segura, sin mirarlo a la cara, su vista seguía fija en el exterior del comedor, puesta sobre un objetivo invisible.
 
     —Lo estoy. No pensaba que fueras tú —insinuó—. ¿Por qué me llamaste? —preguntó curioso— Pudiste haberme descubierto usando a tu alakazam, entrando en las mentes de las personas.
 
     —Sí, pero corría el riesgo de que alguien se diese cuenta. Además, no sabía qué pokémon tenías tú —se apoyó en la ventana, mirando hacia el chico, mostrando una sonrisa rodeada por aires de superioridad—. Pero no fue sólo por eso —Victor la observó intrigado—. Quiero que dejes de matar.
 
     —¿Por qué? ¿No te gustó que matara a tu amigo? —intentó provocarla con una rudeza amable, a pesar de la seguridad de la chica, ella claramente no le tenía miedo.
 
     —Yo quería matarlo —el muchacho no comentó nada, esperando a que ella explicara la razón—. No nos llevábamos mal ni nada parecido, sólo…quería matarlo, es cuestión de vanidad —sonrió maliciosamente—, tú entiendes, ¿no? —Victor sólo asintió— Pero no es por eso que quiero que dejes de matar.
 
     —¿Entonces? —la curiosidad carcomía al chico por dentro, sentía que hablaba con alguien tan trastornado como él, pero lo que más anhelaba era saber sus intenciones tras sus asesinatos, su motivación.
 
     —Es que, sólo quiero ser la única que lo haga…eso es todo.
 
     La voz de la chica era tan calma a la hora de jactarse de sus retorcidos pensamientos, que cualquiera se asustaría de tan sólo oírla, pero el rubio permaneció indolente ante tales confesiones, las entendía después de todo, él también pecaba de vanidad, su codicia por la muerte era similar a la de ella, sólo que la expresaba de una manera diferente. Pero no le agradó lo que le dijo.
 
     —Que egoísta eres —la modesta sonrisa se le quitó de la cara, más no la tranquilidad de sus palabras—. Es un mundo libre.
 
     La tensión reinó, sus miradas lanzaban fuegos y rayos imaginarios que sólo un espectador podría haber sentido, ninguno estaba contento con la presencia del otro, ambos querían dominar la situación y no tenían ninguna intención de dar su brazo a torcer. Era una guerra de egos, una muy peligrosa.
 
     —Me gusta que la atención esté sobre mí —dijo sin importarle la opinión de su oponente—. Sólo yo mataré. A su tiempo, todos sabrán de lo que soy capaz, todos me observarán, todos se preocuparán de lo que yo haga, todos estarán…pendientes de mí.
 
     —No creas que dejaré que me obligues a hacer algo que no quiero —anunció con molestia—. A mí nadie me prohíbe nada —el gaseoso pokémon de Victor apareció ante él, mirando a la chica, listo para atacar.
 
     —¡Telequinesis! —gritó la chica.
 
     El alakazam levantó sus cucharas, lanzando una ansiosa mirada hacia el rubio, lo levantó con sus temibles poderes psíquicos, presionándolo violentamente contra el cielo del comedor, Victor no pudo evitar lanzar un grito de dolor debido al impacto. Por otro lado, el gastly del muchacho no esperó ninguna orden para aventarle al otro pokémon una esfera tan negra como la noche misma que los rodeaba.
 
     Ante la desconcentración del alakazam por intentar esquivar la nocturna ofensiva, el joven asesino fue soltado de la psíquica arremetida, comenzando a caer, no obstante, su fantasmal compañero alcanzó a sujetarlo para que no se azotase contra el suelo.
 
     —Tu gastly está bien entrenado —comentó la chica, ni siquiera se había movido de su lugar, comenzar una batalla no era suficiente para que lo hiciera.
 
     —Tu alakazam está demente —contestó Victor mientras se levantaba del suelo—. Está tan trastornado como tú.
 
     —Agradece que no le permito meterse en tu mente —indicó sonriendo—. De lo contrario, te hubiese destrozado en un parpadeo, aunque debo decir que a él no le gusta sólo matar. Poco a poco iremos evolucionando en nuestra forma de asesinar, cada vez será más interesante. Por ahora sólo estamos…complicando las cosas —explicó.
 
     —Niebla.
 
     Una gélida bruma apareció en el lugar, sin prisa logró inundar todo el comedor. La temperatura descendió abruptamente, salía vapor de sus bocas, aunque no podían percatarse de ello, la niebla era tan espesa que no lograban ver casi nada. Un escalofríos recorrió el cuerpo del alakazam, el frío no lo dejaba pensar con tranquilidad, sus poderes psíquicos se volvieron erráticos. En circunstancias normales aquello no hubiese sucedido, no obstante, la locura que compartía con su dueña no le permitía actuar con naturalidad.
 
     —¿Por qué no le dejaste matarme? ¿Por qué me quieres vivo? —preguntó desde la bruma.
 
     —Verás, no me siento preparada para mostrarme al mundo, pero mis ansias por ser admirada son más fuertes. No me dejan dormir tranquila, por lo que te usaré a ti para que estés pendiente de mis movimientos, sé que no podrás evitarlo, pretendo matar muy seguido, sé que tendré tu atención —explicó triunfante con una sonrisa que Victor no pudo ver.
 
     —Tu vanidad y arrogancia serán tu perdición —sentenció el rubio—. ¡Lanzallamas!
 
     Una poderosa flama de fuego se abrió paso entre la niebla, directo hacia la chica y su pokémon. Su origen era infernal y siniestro, proveniente de un can lleno de una maldad tan grande que era muy difícil de apaciguar o dominar. El houndoom de Victor apareció por detrás de la engreída asesina, amenazando con incinerarla sin piedad para la siguiente ocasión, pues no había alcanzado a quemarla.
 
     La bruma se dispersó un poco, lo suficiente como para que el chico pudiese ver la fiera mirada que su oponente le lanzó, la altanería de la muchacha era tan grande que no lograba concebir que alguien casi la matase. Su situación no le gustaba. Debía hacer algo para recuperar su posición frente a Victor, aun sabiendo que éste no se la dejaría fácil.
 
     —No te ves contenta —sonrió el chico—. Dejemos las cosas claras. Como creo en la libertad de acción sin restricción alguna, te dejaré seguir buscando la atención que deseas, siempre y cuando no interfiera con mi libertad —la chica lo miraba desde el suelo, sin moverse, el ataque de houndoom la había botado y no tenía ganas de hacer un trato—. Por lo que yo seguiré matando si es que se me da la regalada gana. Estaré pendiente de tus planes si eso te deja tranquila con tu obsesión de ser el centro de atención. Sin embargo, si tú le dices a alguien que yo he matado gente, no dudes en que diré que tú también lo has hecho, pero si llegan a describir a uno de los dos, no diremos quién es el otro. Cada uno irá por su lado —respiró profundo.
 
     —¿Por qué crees que aceptaré? —le preguntó mirándolo con desdén.
 
     —Porque necesitas salir viva de aquí y cumplir tu anhelo de ser admirada. Si no aceptas, mi houndoom te incinerará a ti y tu pokémon tan rápida y dolorosamente que durante los pocos segundos que sigas viva desearás no haber tenido esta conversación —la amenazó sonriendo, a lo que ella contestó con una sonrisa.
 
     —En ese mismo tiempo, mi alakazam puede destruir tu mente y nunca más serás libre, estarás aprisionado en tu propio cuerpo, en tus propios pensamientos sin sentido, sin poder efectuar ninguna idea, porque ni siquiera sabrás dónde estarás parado —rió mientras se paraba, para volver a su ventajosa posición.
 
     —Entonces estamos iguales.
 
     —No lo creo —su sonrisa aumentó de tamaño, lo tenía en sus manos—. Si sigues matando, no te mataré para que te detengas, pues te necesito vivo, pero nada me impide matar a…Michael —lo miró expectante, ese era su as bajo la manga.
 
     Sabía que Michael podría estar en peligro de morir a manos del otro asesino, pero Victor no pensó que le importase tanto, ni que su vivaz oponente lo usaría en su contra. Sintió cómo su corazón se aceleró sin previo aviso, no sabía por qué le pasaba eso, nunca le había importado la vida de otra persona, nunca había sentido preocupación por alguien, pero el psicólogo estaba generando cambios en su actuar.
 
     Las palabras de su contrincante calaron tan hondo en su mente que no pudo evitar mostrar su malestar. Tan sólo la idea de que Michael estuviese en serio peligro no le agradó en lo absoluto.
 
     —La expresión en tu rostro me lo dice todo —dijo victoriosa—. Ni si quiera tú mismo sabías cuánto te importa, un sentimiento limitante para alguien que busca la libertad como tú lo haces —continuó sonriendo, triunfante, como si hubiese sabido desde un inicio cómo terminaría todo—. Me pregunto cómo lidiarás con eso, sin duda alguna será muy interesante observarlo.
 
     —¿No lo matarás si dejo de matar? —tragó saliva, estaba claramente en una posición de desventaja, ella sabía sobre su debilidad, un punto débil que acababa de descubrir. Se sintió derrotado.
 
     —Exacto —dijo saboreando su victoria.
 
     —Bien —aceptó resignado mientras regresaba a houndoom a su pokéball—. Estaré atento a tu próximo asesinato —la chica sonrió.
 
     El gas de gastly rodeó a Victor hasta cubrirlo por completo, en segundos, abandonó el lugar como si fuese una sombra errante buscando alguna víctima, hasta que desapareció en la oscuridad. La asesina y su alakazam quedaron solos en la habitación.
 
     —Las cosas se pusieron interesantes.
 
     El chico volvió a su recámara, eran más de las dos de la mañana y Michael seguía en la cama, durmiendo plácidamente, sin siquiera saber que su vida corrió peligro por unos instantes. Victor lo observó dormir, no estaba seguro de por qué lo había hecho, pero ahora sólo podía estar tranquilo, la persona por la que había sacrificado su libertad estaba ante él, en su cama, ahora lejos de la muerte.
 
     Se acostó a su lado, pero sus pensamientos lo agobiaban, a pesar de sentirse cansado, ninguna posición le era suficiente para poder conciliar el sueño. Pasó más de una hora antes de que pudiese sentir algo de sueño.
 
     Al día siguiente, ambos chicos tomaban desayuno con tranquilidad en la habitación de Victor, estaban en silencio, el rubio lo creía culpable de su desdicha, le molestaba haber renunciado a su libertad para que él siguiera vivo, pero no lo odiaba ni sentía resentimiento. Era una sensación extraña y no sabía qué significaba, sentía que estaba dispuesto a hacerlo mil veces, pero no tenía claras las razones. Por otro lado, no quería dejar su sueño en simples ilusiones, tenía que encontrar la manera de seguir siendo libre, sin que Michael saliese lastimado.
 
     —Estás callado. ¿Te pasa algo?
 
     —No, nada, sólo estoy algo distraído con la investigación, sigo pensando en lo que ocurrió ayer con las plantas —mintió hábilmente, para luego cambiar de tema—. ¿Sabías que Amanda tiene un alakazam?
[Imagen: giphy.gif]
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#32
Ya me imaginaba que el asesino era una chica. Aunque pensé más bien que se trataba de una de las amantes de Alex por lo extrañamente ausentes que se habían puesto últimamente.

Eso sí, siento que esa pregunta de Víctor a Michael le va a costar caro.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#33
O_O Holy Shit...

La verdad no esperaba que Amanda fuera el segundo asesino. Aunque tiene sentido porque es una actriz y puede perfectamente hacer una faceta de sí misma cuando en realidad es otra.

Victor ahora sí se metió en un lío, y más encima ahora se estuvo jugando la vida de su husbando D: (hay que darle nombre a este ship). Aunque por ahora no le pasará nada, verdad?

Capítulo ligero, más para conocer al segundo asesino, sus motivaciones, su posible papel futuro y ver que llegaron a una "tregua" momentanea, a ver cuanto dura.
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#34
En retrospectiva, tiene sentido que sea Amanda por cómo ocurrió el asesinato del chico escoba; pero en su momento dudaba precisamente de Michael. 

Y no, Comita, tachar el nombre no lo hace menos spoiler.

Igual tengo la sensación de que esto tarde o temprano le va a estallar en la cara a Amanda, porque amenazar a un psicópata especializado en emboscar a sus víctimas no es como que el plan más astuto del mundo. Víctor podrá estar atado a Michael, pero aún tiene muchas formas de hacerle daño si es que se lo propone.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#35
He vuelto con nuevo capítulus, pero debo comentar lo que me han comentado.

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@Nemuresu No sé qué tan caro le costará esa pregunta a Victor, lo que le puede costar caro son sus nuevas acciones. Victor no se quedará de brazos cruzados ante Amanda, pero debe asegurarse de que ella no lo descubra.

@Lizzar Me alegro haberte sorprendido con el segundo asesino, su motivación para matar fue lo que más me costó establecer, pero al ser una actriz, necesita de que la atención esté sobre ella, obviamente aquí fue llevado a algo más psicótico. A Michael no le pasará nada, eso espero. El ship ya tiene nombre; FreedomShipping, cortesía de Maze.

@Maze Me encantó el nombre que le diste al Ship entre Victor y Michael, espero seguir profundizando esa área de alguna manera. Sí, Amanda no se llevará gratis esa amenaza.

 
Capítulo 8
 
     Era un nuevo día en la universidad, los ánimos estaban por el suelo, incluso la motivación de Victor había decaído un poco. Amanda estaba un paso delante de él, lo tenía atado de manos. Su ansiada libertad había sido interrumpida por una mujer egocéntrica con aires de diva del Pokéwood, pero eso no lo detendría a efectuar su plan, pues sus nuevas pretensiones no violaban el pacto con su contendora.
 
     La búsqueda de los pokémon de Mary se reanudó temprano, ella había insistido en continuar, no logró conciliar el sueño y, de no ser por Anna, hubiese salido sola durante la noche, convirtiéndose en una presa fácil para el asesino.
 
     Durante el apocalipsis zombi, como lo habían llamado algunos en sus momentos de conversación, Mary había sido la encargada de entregar toda la información a Alex acerca de los avances del gobierno para controlar la amenaza. Con ayuda de su porygon-z había logrado reunir información confidencial de la que no hablaban en los noticieros, si es que alguno era capaz de entregar algo. Pero ahora estaba perdido junto al resto de sus pokémon, los pocos estudiantes de informática que aún estaban en la universidad, intentaban hacer algo, pero sin la chica no podían llegar muy lejos.
 
    El día pasó y no hubo rastros de ellos, el cansancio terminó por agotar a la desconsolada rubia, quedándose dormida en el sofá de su habitación. Anna sólo la arropó y se acostó en su cama, sintiendo lástima por la chica, ya no sabía cómo ayudarla.
 
     Del otro lado de la zona de habitaciones, Victor y Michael se disponían a comentar el agitado día que tuvieron. Con la búsqueda de por medio, no habían tenido mucho tiempo para dedicar a sus investigaciones. Por un lado, el psicólogo no había podido seguir con sus interrogaciones, mientras que el rubio no había avanzado con la muestra de sangre, pero eso poco le importaba. No obstante, lo más importante del día había sido otro asunto, uno muy inquietante.
 
     —Hoy no hubo asesinato —dijo Michael, ocupando un tono de voz bajo, mientras arreglaba algunas cosas.
 
     —Y nos parece raro —comentó Victor—. Nos acostumbramos, la situación se normalizó.
 
     Era el segundo día en que Amanda no mataba, luego de la confrontación de aquella noche, la estudiante de actuación se había limitado a seguir con su farsa. El rubio se había topado con ella en una ocasión, pero la chica sabía actuar muy bien. La única explicación que se le ocurría para el cese de sus homicidios era la poca atención que tendría, todos estaban enfocados en la desaparición de los pokémon de Mary.
 
     —No le he preguntado nada —indicó el psicólogo, a lo que Victor respondió con cara de no saber a qué se refería—. A Amanda, sobre su alakazam. Cuando la vi olvidé hacerlo.
 
     —Tal vez no deberías hacerlo —Michael sólo lo observó, no necesitó preguntar por qué, sabía que se lo explicaría—. Quizás no quiere decirlo, debe tener sus razones para ocultarlo, incluso a ti que eres muy cercano a ella —sacó una playera de la cómoda—. Posiblemente no quiere que piensen que ella es la asesina —miró al chico a la cara—, ya sabes, lo del posible control mental y todo eso.
 
     Victor se retiró hacia el baño sin decir más, mientras que Michael permaneció pensativo por lo que su compañero había dicho, la duda ya estaba instalada en su cabeza.
 
     La noche llegó y todos se fueron a sus recámaras a descansar, los pasillos prontamente se vaciaron, algunos ya no deseaban seguir buscando a los pokémon de la chica, habían recorrido todos los lugares posibles, incluso algunos sectores de la universidad al aire libre. Sólo estaba faltando el invernadero, pero Alex había prohibido que se acercasen siquiera.
 
     —Bebe de este té —dijo Anna mientras le pasaba una taza a Mary—. Disolví un relajante en él, eso te hará dormir.
 
     —Gracias —dijo con voz suave y fingió beber en frente de ella. Anna se alejó para ir al baño. La rubia no lo dudó un segundo, cambió su taza por la de su compañera.
 
     Al cabo de una hora, Anna era quien estaba durmiendo sin moverse un centímetro, de no ser porque se encontraba respirando, cualquiera hubiese pensado que estaba muerta. Mary se vistió cuidando no hacer ruido, luego salió de la habitación, cerrando la puerta con mucho cuidado.
 
     Los pasillos parecían ser más lúgubres de lo normal. La luz de la Luna entraba para iluminar el camino de la acongojada chica, a ratos se sintió arrepentida de haber salido a tan altas horas de la noche. Todos estaban durmiendo, pero eso no evitaba que se sintiera observada.
 
     Llegó ante un corredor totalmente oscuro, no había ventanas en él, pero podía ver su final gracias a la luz lunar. No podía prender las luces, podría llamar la atención de un infectado del exterior. No obstante, algo había ahí, ella no lo veía, pero lo sentía observándola. Su cuerpo no reaccionó, impidiéndole avanzar por ese trayecto, como si intentase protegerla de algo peligroso, era una sensación desagradable. La otra opción era a su derecha, un extenso pasillo que la alejaría de los dormitorios, si corriese algún peligro, no obtendría ayuda fácilmente. Sin embargo, sus deseos de encontrar a sus pokémon eran más grandes.
 
     Continuó por el que creyó que era la opción más obvia. Varias aulas con sus puertas cerradas hacían de paisaje para el largo trayecto de Mary, a paso firme transitó entre la luz y la sombra que la conducían sin timidez. Pasó frente al laboratorio, lugar de trabajo de Victor. La sala de comunicaciones estaba próxima, pero una nueva sensación extraña la hizo detenerse.
 
     La chica volteó y lo que observó la espantó con creces. Un infernal can de pelaje tan negro como la oscuridad misma estaba parado, mirándola con sus malignos ojos rojos. Tenía el hocico lleno de ardiente fuego, su cola con punta de flecha se meneaba de un lado hacia otro, cual depredador apreciando los últimos minutos de vida de su presa.
 
     Mary se horrorizó en segundos, no tenía más escapatoria que meterse a uno de los salones cercanos. No lo dudó, ingresó a la sala de comunicaciones, sacando fuerzas de flaqueza movió una mesa y la puso en la puerta, para dificultar la entrada del perro. En aquel lugar se llevaban a cabo algunas transmisiones televisivas y otras radiales de la región.
 
     La rubia continuó por el lugar, explorando con cautela, pues el can no intentó seguirla, le pareció extraño, pero aprovechó la oportunidad para indagar, aún estaba agitada y nerviosa por la presencia del infernal perro. Entró a la habitación donde se emitían los programas radiales, la luz no entraba por ninguna parte, por lo que encenderla no traería problemas.
 
     Se hizo la luz, dejando ver la habitación, las paredes eran azules, de un material aislante de sonido, cualquier cosa que sucediese en aquel lugar, nadie lo escucharía, perfecto para esconder o hacer cosas sin ser escuchado. Mary notó que había algo extraño en el orden del lugar, la mesa principal y las sillas estaban hacia un lado de la habitación y no en su centro. Los micrófonos estaban de costado, sobre la mesa.
 
     Antes de poder voltear, un brazo la rodeó para sujetarla, al mismo tiempo que le ponían un paño húmedo con un extraño aroma en la nariz. Luego de pocos segundos de forcejeo, todo se volvió oscuro nuevamente para Mary.
 
     De repente comenzó a moverse, la cabeza le dolía. Cuando su vista se afirmó, logró ver a un chico rubio de fría y malintencionada mirada, la observaba con detención, Mary no pudo evitar sentirse incómoda, se estaba imaginando lo peor, su respiración se agitó e inconscientemente juntó sus piernas.
 
     —No, no haré eso, si es lo que crees —comentó Victor, suponiendo lo que la chica creyó que haría—. No soy de esos, no me rebajaré a ese nivel tan burdo —sonrió con falsa amabilidad.
 
     Mary no contestó, tenía la boca tapada, sus manos estaban atadas detrás de la silla en la que se hallaba sentada, imposibilitada para escapar o hacer algo contra el chico.
 
     —Imagino que te preguntarás qué haces aquí —dijo el rubio con voz tranquila, esperando una respuesta que sabía que no llegaría—. Verás, hace algunos días tuve un pequeño imprevisto y el asunto es que ya no puedo expresar mi anhelo de libertad como lo hacía antes o como me gustaría hacerlo, pero no te preocupes, ya me estoy encargando de ello —le comentó como si ella supiese de qué hablaba—. Por otro lado, tenía planeado hacer esto desde antes del imprevisto, es una forma nueva de libertad en la que estoy trabajando y espero que resulte, estoy muy entusiasmado —le comentó con emoción, cual niño recibiendo un nuevo juguete—. Aquí es donde tú entras —le sonrió.
 
     Victor se levantó de su asiento, se acercó a una caja que tenía preparada y la abrió. De ella sacó una cabeza rosada con una punta en su parte superior y algo que parecía ser un pico celeste en la parte de la boca. Sus ojos eran amarillos y expresaban temor, dentro de lo que podían, pues no era un ser de naturaleza muy expresiva.
 
     La chica, al verlo, comenzó a llorar e intentó zafarse inútilmente. La cabeza de su porygon-z estaba demasiado lejos del resto de su cuerpo, eso debilitaba al artificial pokémon.
 
     —Me fue muy difícil separarlo, había como una especie de fuerza que lo atraía, pero ya está —explicó sin sentirse culpable—. Esto va a ser divertido.
 
     El joven asesino se aproximó a la chica, poniendo la cabeza de la criatura muy cerca del rostro de su entrenadora, quien sólo lloró más al ver a su compañero en esas circunstancias. Una de sus lágrimas llegó a la cabeza de su pokémon, dejando una pequeña zona húmeda, cerca de su ojo derecho.
 
     Entre los sollozos de Mary, Victor retrocedió un poco, dejando la cabeza del pokémon en el suelo, para poner un pie sobre ésta. Los ojos de la muchacha no demoraron en demostrar su temor.
 
     El rubio comenzó a presionar con su pie, los ojos de porygon-z empezaron a desestabilizarse, como un televisor perdiendo la señal. Victor terminó presionando tan fuerte que la cabeza del pokémon se rompió, dejando ver su interesante interior, lleno de chips y cables de complejo funcionamiento. La chica estalló en llanto, su más preciado compañero estaba muerto y ella no pudo hacer nada para impedirlo.
 
     —¿No es curioso? No sabía que porygon-z tuviese todo eso en su interior —expresó Victor sin mayor remordimiento por su crueldad—. Me pregunto cómo puede ser posible.
 
     Las lágrimas corrían por las mejillas de Mary, sus ojos estaban rojos de tanto llorar, el desconsuelo se había apoderado de su corazón, en ese minuto, sus anteojos sólo le sirvieron para ver la maldad de Victor, ser testigo de un acto perverso del que el rubio se sentía orgulloso.
 
     —No te culpes —intentó consolarla, la chica no comprendía su falsedad—. No es culpa tuya…no espera, sí lo es. Debiste haberlos cuidado mejor, de lo contrario ahora no estarías acá —suspiró—. Pero la gente cobarde dice por ahí que la esperanza es lo último que se pierde —se puso de cuclillas frente a Mary, mirándola directamente a los ojos, ella calmó su sollozo por un momento—. Tu otro pokémon aún está vivo, pero no está a salvo, está en un lugar peligroso. ¿Estás dispuesta a hacer lo que sea por salvarlo?
 
     Mary asintió con timidez, sus lágrimas parecieron parar, aún podía recuperar a su otro compañero, debía seguir el juego de Victor, estaba dispuesto a devolvérselo, no tenía más opción que intentarlo.
 
     El chico la desamarró, quedando ambos parados frente a frente, ella era más baja. Lo miró con sutil odio, pues no era una muchacha muy apegada a manifestar su molestia, pero no podía evitar sentir la ira en su interior, tal maldad merecía algún castigo, no podía quedar impune. Totalmente dominada por su instinto, Mary alzó su mano y le acomodó una furiosa cachetada a Victor, dejando roja su mejilla, éste sólo se sobó la zona golpeada.
 
     —Tu pokémon está en el invernadero —dijo sin expresar dolor.
 
     La chica corrió de la habitación, dispuesta a salvar a su otro compañero, ya no le importaba si aquel perro infernal estaba a la salida, después de haber visto morir a su porygon-z sin haber hecho nada por impedirlo, no podía quedarse ahora de brazos cruzados. Parecía ser que la desagradable experiencia la había cambiado en algo, el miedo ya no estaba en su interior, aquella chica ya no era la temerosa de antes que dejaba que todos pasasen por encima de ella sin pedir permiso.
 
     —Que cambio tan interesante, me pregunto a dónde la llevará…si es que logra salir con vida —dijo Victor con indiferencia, su gastly apareció a sus espaldas—. Cerciórate de que lo encuentre y que se infecte ante sus ojos, que su esperanza se derrumbe como la de un infeliz entrando al infierno.
 
     El fantasma se desvaneció tan pronto como Victor comenzó a moverse, Mary dejaría todo abierto en el invernadero, debía asegurarse de que todo permaneciese cerrado, las plantas podrían escaparse. Por otro lado, la tortura mental recién realizada no había surtido el efecto deseado, no le importaba la actitud de la chica, sino su regocijo propio, ésta vez la satisfacción de cruzar un límite no lo llenó como otras veces. No se sentía libre.
 
     —No fue tan emocionante como esperaba —comentó mientras caminaba junto a su houndoom—. Tendré que volver a matar. Estoy obligado a sacar a Amanda del camino.
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#36
Me pregunto qué tan complicado habrá sido separar a Porygon-Z. Hasta me imagino que causó alguna clase de explosión lográndolo.

También, sorprende que Victor sea un torturador profesional encima de asesino. Algo me dice que sacará mucho provecho de esa capacidad para deshacerse de Amanda.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#37
Fue bastante ingenioso ese uso del porygon Z, siempre me he preguntado qué tiene dentro de la cabeza. En cuanto a Víctor... Parece que tiene problemas, y tarde o temprano tendrá que enfrentar a su Némesis. Por otro lado, Amanda tampoco las tiene todas consigo y ahora que Víctor ha sembrado en Michael las sospechas, siento que este conflicto va a escalar en gran medida a partir de ahora.

Muy bien logrado el estado mental de Víctor. Nos estamos viendo.
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#38
Holi mis chiquiwawis, les vengo con nuevo capítulo, pero antes a comentar lo que me han comentado.

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@Nemuresu la verdad, no me detuve a pensar cómo separa a un porygon-z, pero supuse que sería algo difícil de realizar. La verdad, con lo que tengo planeado por ahora, no veo que Victor vuelva a torturar, puesto que el resultado que le dejó no le gustó, la tortura no fue lo que esperaba, respecto a cómo se va a deshacer de Amanda, falta poco.

@Maze más que enfrentar a Amanda, Victor debe deshacerse de ella lo antes posible, creo que la manera en que lo haga podría ser interesante e inesperado, espero sorprender un poco con eso. Respecto al estado mental que presenta Victor durante la tortura, en ese momento él se mostró tal cuál es frente a alguien, no tenía que fingir ni nada, porque era parte del plan, fue interesante dar algunas luces de eso, más adelante pretendo explorar más sobre ese estado mental, mostrarlo con mas soltura.

Gracias por tomarse su tiempo para seguir leyendo y comentando. Los amo. Besos.

Capítulo 9
 
     La luz comenzó a entrar tímidamente por la ventana de la habitación, la pelirroja comenzaba a despertar de su placentero sueño, gozando de esos primeros segundos que toman lugar después de abrir los ojos y antes de recordar lo sucedido el día anterior. La chica miró a su alrededor y alguien faltaba, Mary no estaba por ningún lado, la taza que le había dado estaba a un costado, con el té frío.
 
     —¡Maldición! —exclamó mientras se vestía con rapidez— Debió haber cambiado las tazas.
 
     Anna salió corriendo de la habitación, directamente hacia la recámara de Alex, debía informarle lo sucedido lo antes posible, ahora no sólo los pokémon de Mary estaban perdidos, por lo tanto, era necesario que comenzaran a buscar a la chica cuanto antes. Sin ella, era poco lo que podrían hacer para saber lo que estaba sucediendo en el exterior.
 
     Entró sin llamar a la puerta, pues por ser novia del chico nunca lo había hecho, no obstante, esta vez se arrepintió de aquel hábito. Lo que vio la destrozó por completo, Alex y Alice estaban desnudos entre las sábanas de la cama del líder estudiantil, con una cercanía tan íntima que había espacio para otra pareja más. Las lágrimas cayeron por los ojos de la pelirroja, lo sintió como una puñalada directa al corazón, con una herida que no sanaría fácilmente. Traicionada por quien creía que era el amor de su vida. Alex hizo a un lado a su amante para socorrer a su pareja oficial, pero la chica sólo atinó a irse.
 
     Las horas transcurrieron lentamente en la universidad, la noticia del extravío de Mary ya se había esparcido de boca en boca, por lo que, procurando no estar en grupos muy grandes, comenzaron su búsqueda. Sin embargo, lo más comentado era el ánimo de Anna, todos notaron que ya no estaba cerca de Alex. Las inevitables especulaciones comenzaron.
 
     La chica no había querido contar lo sucedido, no quería ser el centro de atención, no sería capaz de soportar la enorme vergüenza que la acechaba. Era posible que alguien supiese desde antes sobre la infidelidad y la divulgase de manera malintencionada.
 
     —Me pregunto qué le sucede a Anna —dijo Michael mientras revisaba el salón audiovisual—. Está muy extraña…especialmente con Alex.
 
     —Es posible que se haya enterado de lo de Alex y Alice —comentó Victor sin ningún remordimiento por comenzar a divulgarlo, pues no eran los únicos en la sala audiovisual, al menos dos personas más los acompañaban.
 
     —¿Cómo dices? —se le acercó susurrando— ¿Cómo lo supiste?
 
     —Una vez fui a la oficina del centro de estudiantes y los encontré juntos —explicó sin tomarle importancia—. No fue hace mucho.
 
     —Ya veo —dijo algo triste por la muchacha—. Seguro que Alex lleva mucho más tiempo haciendo eso.
 
     —Seguro —concordó el rubio—. Anna ya tiene unos cuernos que harían que un bouffalant sintiese envidia. Creo que no hay nadie aquí —dijo rápidamente al ver la cara de Michael por haber hecho ese comentario tan farandulero, pues no le gustaba que Victor se refiriese al resto de esa forma.
 
     Comenzaron a dejar el salón de a poco, sin mucho apuro, pues luego de la desaparición de Mary, reinaba la idea de que la encontrarían muerta en alguna parte, probablemente de alguna forma espantosa como en los asesinatos anteriores.
 
     El rubio se dispuso a cruzar el umbral de la entrada, detrás del estudiante de psicología, pero un fuerte dolor en su cabeza lo detuvo abruptamente, instintivamente se puso una mano en la cabeza, pero se vio obligado a tirarse al suelo para no caerse, todo comenzó a darle vueltas, sentía nauseas. En pocos segundos no supo ni siquiera en qué posición estaba.
 
     —¡Aaaaaaaaahhhhh! —gritó Victor, el dolor de cabeza se extendía por todo su cuerpo como un terrorífico escalofrío, punzante en cada segundo que pasaba— ¡Mi cabeza! —Michael intentó ayudarle, pero al verlo en tal estado de sufrimiento quedó en blanco, no supo muy bien cómo reaccionar más que salir y pedir ayuda a algún estudiante de medicina u otra carrera, temía que su amigo estuviese sufriendo algún ataque o algo parecido. Los otros dos estudiantes que los acompañaban sólo atinaron a mirarlo perplejos.
 
     <<¡¿Qué demonios hiciste, Victor?! —escuchó una voz femenina retumbando en su mente, estaba notoriamente molesta y se escuchaba como un eco.>>
 
     <<No sé de qué hablas —pensó Victor con sus alaridos de dolor como fondo.>>
 
     <<¡Rompiste el trato! —le reclamó— ¡Te dije que quería la atención sobre mí!>>
 
     <<¡El trato era que yo no mataría a nadie! ¡¿Por qué demonios me duele tanto?! —le costaba mantener la conversación son su contendora>>
 
     <<Te hablo a través de Alakazam, y sabes que está medio loco —explicó—. Pero no cambies el tema. ¡La atención que tanto deseo no está sobre mí, sino sobre la desaparición de Mary! Es obvio que fue obra tuya, lo tenías planeado de antes y aceptaste el trato sabiéndolo. Muy inteligente.>>
 
     Victor comenzó a sentir cómo su cuerpo se debilitaba, el dolor de cabeza era totalmente invalidante, una jaqueca horrible que le hacía desear querer cortarse la cabeza y lanzarla lejos. Ya ni siquiera recordaba dónde estaba, apenas pudo percatarse de que estaba tirado sobre el suelo y que mantenía una conversación telepática con una mujer tan psicópata como él.
 
     <<Bueno, éste es el nuevo trato —le comunicó Amanda ya más calmada—. No desvíes la atención de mí con alguno de tus juegos. Tienes prohibido quitarme el protagonismo o mataré a tu amigo. Estás advertido. Ahora me iré antes de que te desmayes.>>
 
     El dolor se desvaneció tan rápido como apareció, Victor sintió su cuerpo temblar por unos segundos, le dolía todo. Estaba recostado en el alfombrado suelo de la sala audiovisual, su respiración se había agitado demasiado, por un instante creyó que su vida acabaría sin volver a experimentar su anhelada libertad. Sintió el mismo terror que sus víctimas antes de que las matase sin piedad.
 
     Michael llegó corriendo al lugar, junto a un estudiante de medicina, aunque era de segundo año, tal vez podría ayudar en algo.
 
     —¿Ya estás bien?
 
     —Sí, ya pasó.
 
     —¿Cómo fue el dolor? —preguntó el futuro médico, su voz era suave y firme.
 
     —Intenso y punzante, sentí cómo se esparcía por todo el cuerpo —explicó, ya estaba más calmado—. Todo daba vueltas. Una sensación desagradable.
 
     —¿Puedes hacer algo? —preguntó Michael al estudiante de medicina.
 
     —No. Sin un escáner no puedo hacer mucho más que decirte que descanses —le dijo al rubio—. Tal vez algunos exámenes generales, pero nada más —miró al psicólogo—. No lo dejes sólo —el psicólogo asintió.
 
     Ambos ayudaron a Victor a levantarse, se sentía algo débil y sus extremidades temblaban un poco. El ataque de Amanda a su mente había sido extremo, pudo haberle hecho más daño si lo hubiese querido, incluso matarlo si se le hubiese dado la gana. Sólo estaba seguro de una cosa, debía deshacerse de ella lo antes posible, si desaprovechaba alguna oportunidad para hacerlo, sería su perdición, debía arriesgarse.
 
     El estudiante de medicina debió adelantarse para atender otro asunto, por lo que Michael se quedó para llevarlo a su habitación, aunque de todas maneras lo hubiera hecho. Caminaron a paso firme y constante, hasta pasar por fuera del gimnasio, donde escucharon un escandaloso bullicio proveniente de su interior. La curiosidad les ganó.
 
     Entraron y vieron a la multitud de estudiantes, espectadores de una improvisada batalla entre Anna y Alice. Ya todos estaban al tanto de la infidelidad de Alex, era el comentario entre los cuchicheos de la pequeña muchedumbre. El presidente estudiantil estaba presente, quieto sin saber qué hacer, ambas chicas habían ignorado sus súplicas de no pelear.
 
     —¡Mamoswine, viento hielo! —del lado de la amante peleaba una enorme criatura cuadrúpeda similar a un mamut, poseía un grueso pelaje invernal de color marrón y unos poderosos colmillos blancos. Aquella criatura creó una impresionante ráfaga de viento helado, cubriendo de nieve gran parte del lugar. Más de uno de los presentes soltó un estornudo.
 
     —¡Híper rayo! —del lado de la pelirroja, quien peleaba era una estrella de diez picos, su color era púrpura, con una formación dorada en su centro que rodeaba una preciosa joya roja. Starmie, como se le conocía a esa especie, lanzó un poderoso rayo de luz cuyos colores saltaban entre el amarillo y el naranja. No obstante, no golpeó al pokémon contrincante, sino a su entrenadora, lanzándola lejos hacia las graderías.
 
     —¡Anna, basta! —gritó Alex.
 
     —¿Ahora la defenderás? —lo cuestionó entre lágrimas, el dolor en su corazón no la dejaba pensar con claridad, sólo quería huir, pero sus piernas no reaccionaban. Todos observaban— Sólo eres un cobarde que no soporta no tenerlo todo bajo control, siempre ha sido así —le dijo para desquitarse, sacando un poco de su dolor, con ganas de verlo hundirse.
 
     —Sólo detente…por favor —le suplicó con una voz casi inaudible, intentando soportar la vergüenza que el mismo se había provocado.
 
     El silencio reinó, mientras tanto, Alice intentaba pararse, sentía su cuerpo adolorido pues las gradas eran de madera, con armazón de fierro, quizás tenía alguna fractura o hemorragia interna, la adrenalina aún no la dejaba sentir con claridad.
     —¡Aaaaaaaaaaahhhhhhh! —gritó de súbito la amante de Alex. Un poderoso dolor remeció su cabeza desde su interior.
 
     La cabeza de la desesperada chica explotó a vista y paciencia de todos los presentes, los más consternados eran su pokémon, su contrincante y su amante, aunque para los demás no dejaba de ser chocante aquella dantesca escena. La sangre salpicó las graderías y el resto del cuerpo cayó inerte. Los ojos de Victor se posaron involuntariamente sobre Amanda, quien permanecía falsamente horrorizada desde el otro lado del grupo de estudiantes.
 
     —Michael —susurró Victor al oído de su amigo—. Observa a Amanda, busca algún indicio en ella.
 
     El psicólogo lo miró algo sorprendido, no esperaba que el rubio permaneciese tan poco impresionado por el horror que estaban viviendo y que hubiese pensado en observar la reacción de Amanda. Pero hizo lo que le pidió.
 
     Mamoswine se acercó a su entrenadora, sin saber qué hacer más que llorar y emitir ruidos de pena. Algunos estudiantes no lograron contener las lágrimas, no sólo por la muerte de Alice, sino por la tristeza del pokémon.
 
     El mamut volteó con la mirada llena de cólera, observando fijamente hacia la pelirroja y su estrella flotante, dispuesto a tomar venganza por el deceso de su entrenadora.
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#39
Bueno, supongo que mantenerse al margen de los eventos será más necesario para Victor si quiere deshacerse de Amanda, pero con esa forma que tiene ella para usar a Alakazam, seguro será más difícil hacer un plan efectivo.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#40
Al fin se le descubre el engaño a Alex! O eso me gustaría decir porque le abrieron la cabeza a su amante.

Al fin, un poco de karma para Vic, pero no creo que eso le baste para reflexionar (o que lo haga eventualmente). Al menos ahora entiende que debe deshacerse de Amanda. Y eso sólo va a ponerse mejor. Me encanta que trato de burlarse del acuerdo con Amanda y esta le da vuelta en la primera oportunidad. Pero al mismo tiempo... Vic está arriesgando mucho a Mike al involucrarlo en la búsqueda de Amanda.

Y la MVP es Anna, que tira el hiperrayo a su oponente XD.

Un capítulo muy divertido.
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#41
Holi mis niñes, les vengo con nuevo capítulo, pero antes a comentar lo que me han comentado.

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@Nemuresu Sí, se ha vuelto imperativo detener a Amanda y Victor tiene un pequeño plan, pero con mucho potencial para que sucedan "cosas".

@Maze la idea de que Amanda atacase a Victor de esa manera, es para acentuar la agresividad y el peligro que representa Amanda, con la que no se puede jugar y siempre está al acecho. Victor debe deshacerse de ella lo antes posible.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Los amo.

Capítulo 10
 
     El Mamoswine no quitaba los ojos de encima de Anna, la culpaba a ella de la muerte de su entrenadora. El mamut lanzó un fuerte ruido que hizo temblar el gimnasio, para luego echar marcha contra la pelirroja, dispuesto a hacerle daño con sus enormes colmillos. No obstante, Alex dejó salir a uno de sus pokémon. Un gallo humanoide salió de la pokéball lanzada por el presidente estudiantil, su plumaje era principalmente rojo en su cuerpo y beige en su cabeza, sus muñecas estaban rodeadas por un explosivo fuego. Aquella criatura envolvió una de sus patas con fuego y le propinó un fuerte golpe en toda la frente al Mamoswine, dejándolo inconsciente.
 
     El lugar quedó en silencio absoluto, nadie estaba seguro de cómo actuar, se miraban entre ellos, nerviosos. Alex había demostrado no ser un buen líder, se había dejado llevar por sus propios intereses, ni siquiera él sabía cómo actuar en semejante situación, mucho menos sabía hacia dónde mirar. Era como ver caer a un político frente a sus adeptos. Había llegado al clímax de su ineficiencia, culminado por una vergonzosa escena. Por otro lado, Michael no le quitaba los ojos de encima a Amanda, analizando cada movimiento que diese, si tenía la oportunidad de desenmascarar a uno de los asesinos, debía hacerlo.
 
     —¡Has sido un mal líder, Alex! —comentó un chico entre los estudiantes, los ojos se fueron hacia él— Te dejaste llevar por tus propios intereses y mira lo que provocaste.
 
     El chico tenía razón, la vanidad y lujuria del presidente estudiantil ocasionaron el enfrentamiento entre Alice y Anna, lo que concentró a la mayoría de los estudiantes en un mismo lugar, dándole al asesino la oportunidad de actuar nuevamente. Todo había sido una invitación involuntaria para volver a matar, y la habían aceptado con gusto.
 
     —Ya no te seguiremos —dijo otro joven, uno que era parte del grupo de estudiantes que siempre le había prestado su apoyo. Otros comenzaron a dar su opinión, formándose un pequeño bullicio.
 
     Anna se dispuso a retirarse del gimnasio junto a su Starmie, no tenía intenciones de permanecer un segundo más en aquel lugar, lo único que conseguiría sería sentirse humillada por la situación.
 
     —¿Has podido ver algo interesante? —preguntó Victor a Michael, en voz baja, aprovechó que estaban cerca.
 
     —Amanda es muy sensible, cuando la observé ya estaba llorando —le dijo, no se atrevía a acusarla de algo—. Pero cuando Alex usó a su Blaziken, ella paró de llorar casi instantáneamente.
 
     —O sea, no sentía verdadera pena.
 
     —No estoy seguro de eso.
 
    —¡Por favor, Michael! ¡Es una actriz! —le reclamó con insistencia— A ver, imagina que una actriz tiene el papel de una farsante y esa farsante se encuentra en una situación en la que debe llorar porque es parte de la farsa, ¿si? —Michael asintió— Pero sucede algo que la hace desconcentrarse de esa farsa —el psicólogo continuó escuchando atentamente—. Entonces deja de llorar…
 
     —Porque de esa manera la actriz le transmite al público que su personaje es una farsante —terminó Michael la frase mirándolo a los ojos—. Está actuando.
 
    —Es innato en ella.
 
     Michael no sabía qué hacer, sus dudas sobre Amanda eran muy grandes, más no eran suficientes para acusarla de varios asesinatos. Sólo era una hipótesis muy convincente, además, no tenía prueba alguna de que tuviese un Alakazam, no era que no confiase en Victor, pero debía demostrarlo. Por otro lado, si era ella y no hacía nada al respecto, muchos pagarían el precio de su silencio.
 
     Victor ya saboreaba su victoria sobre Amanda, ya estaba a un paso, todo dependía de que Michael se atreviese a increparla, había instalado la duda en la mente de su amigo hace unos días, en la mañana después de haber enfrentado a la chica, ahora sólo le había dado el empujón necesario. Sin duda, Amanda no vería venir su jugada, quedaría al descubierto ante todos.
 
     —Supongo que será necesario elegir a un nuevo líder —propuso un chico del público, era alto y delgado—. Sólo alcemos las manos y ya.
 
     —Espera, aún seguimos siendo un número muy grande —expuso una chica de larga cabellera negra—. El asesino puede volver a atacar. Y tenemos que hacer algo con el cuerpo de Alice y su Mamoswine inconsciente.
 
     A vista y paciencia de Alex, comenzó un cuchicheo donde los temas principales eran el asesino y la elección, todo sumamente improvisado. No obstante, a nadie pareció importarle los sentimientos que podría tener el ahora destituido presidente estudiantil, estaba derrumbado por dentro y con justa razón, había abusado de su posición, además de la horrible traición que le había hecho a Anna.
 
     —¡Esperen! —intervino Michael ante la expectación de Victor, aunque debió disimularla, Amanda estaría mirando sus movimientos.
 
     Todos observaron al estudiante de psicología caminar unos pasos hasta pararse frente a la actriz, ésta lo miró con una expresión de curiosidad y pregunta. El chico pudo ver sus ojos de cerca, ya no había rastros de lágrimas en ellos, aun así mantenía un mirada de angustia.
 
     —¿Sucede algo, Michael? —preguntó la chica.
 
     —Dejaste de llorar muy rápidamente cuando el Blaziken noqueó al Mamoswine —Amanda lo observó fijamente, pero no emitió ningún comentario—. Eres una muy buena actriz —todos escucharon claramente lo que dijo el chico y permitieron que siguiera, la curiosidad de los presentes sobre su actuar era mayor—. Si lloras para mantener una farsa y dejas de hacerlo inmediatamente ante una distracción, el público verá que es una farsa. Pero en la vida real no hay público, por lo que nadie debe percatarse de esa farsa. Entonces ya no eres tan buena actriz.
 
     —¿Qué insinúas? —demandó saber Amanda, su cara ya era de pocos amigos, simuló creer para dónde iba la conversación— ¿A dónde quieres llegar?
 
     —Quiero llegar a saber…por qué nos escondiste a tu Alakazam —fue directo al grano, debía hacer la acusación, ya no había vuelta atrás. Su relato ya daba luces de las sospechas.
 
     Amanda lo observó perpleja y molesta, su indignación era tal que todos pudieron observar cómo su cara se tornó levemente roja, como si fuese a estallar en cólera. La mayoría no entendía por qué la chica tenía una expresión de molestia, esconder una Alakazam no les pareció a todos algo muy descabellado, tal vez su enojo era por la duda sobre su capacidad actoral, aunque la pequeña muchedumbre deseaba saber por qué Michael había hecho hincapié en ello.
 
     —¿Cuál es el problema con que haya escondido un Alakazam? ¿Qué tiene de malo eso? —inquirió con voz de ofendida— ¿A alguien le molesta? —miró a los presentes, todos los que pudo observar negaron con la cabeza— ¿Lo ves? Solo a ti te llama la atención, a los demás no les interesa —le evidenció con desdén.
 
     —Otras veces que has tenido problemas con personas, nunca has sido despectiva para hablar, pero ahora sí lo eres. ¿De qué tienes miedo? —Michael ya estaba convencido de que Amanda era la asesina.
 
     —¿Intentas acusarme de algo?
 
     —Sólo evidencié tu conducta extraña —le respondió con seguridad en su hablar.
 
     Victor no podía hallar más regocijo en la escena que estaba viendo, no importaba si no podía reír con las carcajadas más altas y burlescas del mundo, estaba viendo cómo Michael arrinconaba ingeniosamente a su contrincante, y más encima enfrente de muchos estudiantes. Ya podía oler nuevamente su libertad, sólo le faltaba deleitarse con el desenlace.
 
     —¿A dónde quieres llegar, Michael? —preguntó el chico que hace unos minutos había propuesto elegir un nuevo líder estudiantil.
 
     —Al control mental —para sorpresa de muchos, fue Alex quien dijo esas palabras—. Esa era la teoría que teníamos —la increpada chica volvió a mirar a Michael.
 
     —¿Crees que yo los maté? —preguntó Amanda, mirando directamente a los ojos de su acusador.
 
     —Lo creo y lo afirmo. Tú los mataste, con tu Alakazam —le respondió con la misma firmeza—. Yo soy la persona más cercana a ti, y ni siquiera yo sabía de tu Alakazam. ¿Por qué otro motivo más lo harías?
 
     —Eso no es suficiente para acusarme —se defendió—. También eres el único muy cercano a Victor, ¿sabes acaso qué pokémon tiene él?
 
     Amanda parecía deleitarse de cierta manera con la situación, había mantenido una expresión de molestia en todo momento, no obstante, su actitud se contrastaba con la sonrisa que su rostro expresaba antes las acusaciones de Michael, la que era acrecentada por su sarcástica forma de responderle. A pesar de estar siendo acorralada, tenía toda la atención sobre ella.
 
     —Si nada temes, entonces muéstranos a tu Alakazam —contestó Michael.
 
     La chica lo observó por unos segundos, meditando la propuesta del psicólogo, hasta que se decidió por sacar una cápsula bicolor, para dejar salir a su lunático compañero. Todos vieron a un Alakazam con la mirada extraña, su aspecto era desaliñado y sus cucharas estaban retorcidas. A simple vista era fácil percatarse de la inestabilidad mental que presentaba la criatura. Todos observaron con horror y resquemor al pokémon de la chica.
 
     —Me atraparon —sonrió descaradamente—. Tenía pensado revelarme en unos días más, pero qué más da. ¡Aquí estoy! —se anunció felizmente, estaba teniendo la atención que tanto quería— Lamento haberlos hecho esperar, sé que estaban ansiosos por conocer mi identidad, pero no se preocupen, los mataré uno por uno —anunció sin ningún pudor ni vergüenza—. ¡Será el mejor espectáculo en el que participarán, y yo estaré en el papel protagónico! ¡Todos estarán pendientes de mí! —continuó sonriendo.
 
     —¡¿Qué te hace pensar que te dejaremos hacerlo?! —la increpó Michael— ¡Podemos detenerte ahora mismo!
 
     —Muy cierto, Michael —concordó—. Pero no pueden contra esto.
 
     Repentinamente, Victor comenzó a gritar de dolor, de la misma forma que lo había hecho en la sala audiovisual. Se botó al suelo, sintiendo como el dolor se esparcía por todo su cuerpo, como un terrible escalofríos que remecía cada rincón de su ser. Punzante y peligroso. Michael corrió inmediatamente a socorrerlo, pero no podía hacer nada.
 
     —Como pueden ver, Alakazam es capaz de destruir la mente de una persona, con el mayor dolor posible. Si alguien intenta detenerme, le haré lo mismo —todos observaron estupefactos cómo Amanda torturaba mentalmente a Victor, era el estudiante con más mala fama de todo el recinto, había tenido rencillas con varios, pero ninguno fue capaz de evitar sentir lástima y miedo por lo que le estaban haciendo.
 
     —¡Basta, Amanda! ¡Déjalo! —le imploró Michael, pero la asesina sólo se limitó a sonreírle.
 
    <<Bien jugado, Victor —escuchó el rubio en su mente—. Hiciste que Michael dudase de mí para que me descubriese, como podrás ver, ya no te necesito.>>
 
     <<Nos veremos en el infierno —pensó el torturado asesino, ya veía su muerte muy cercana, ya no le quedaba más que hacer, el Alakazam acabaría con su mente y lo haría pedazos.>>
 
     Inesperadamente, Mamoswine despertó del golpe ocasionado por el Blaziken de Alex, desde su lugar pudo observar confundido la dantesca escena provocada por la chica de cabello negro. Amanda sólo lo observó con indiferencia, mientras que Alakazam seguía torturando a Victor.
 
     —¡Mamoswine! —gritó Alex— ¡Ese Alakazam mató a Alice! ¡Por órdenes de esa chica! —apuntó a la asesina.
 
     El mamut entró en cólera fácilmente, pues había entendido a la perfección el mensaje del amante de su difunta entrenadora. Mamoswine lanzó un ruido fuerte que remeció el gimnasio, antes de disponerse a embestir a la actriz y su demente compañero. Ante tal amenaza, la psíquica criatura dejó de torturar a Victor para disponerse a atacar al pokémon de hielo, no obstante, el Mamoswine estaba a segundos de impactarlos, por lo que sólo les quedó una opción.
 
     —¡Sácanos de aquí!
 
     Amanda y Alakazam desaparecieron de la vista de todos, mientras que el mamut fue a chocar contra una puerta que daba acceso a uno de los pasillos colindantes. Las puertas cedieron ante el impacto, destrozándolas de paso. Sin embargo, del otro lado estaba lo que nadie esperaba. Los pokémon planta del invernadero entraron, invadiendo y atacando todo a su paso, la primera víctima fue el Mamoswine de Alice, quien gritaba por los cortes propinados por las hojas de las desdichadas criaturas. Estaban tan o más podridos que la última vez que alguien los vio.
 
     El caos no se hizo esperar, todos comenzaron a gritar y correr hacia otra de las salidas cercanas, los más próximos a la entrada impactada fueron los siguientes en sufrir los ataques de las mortíferas plantas, la liana de Victreebel era la que tenía el ataque de más larga distancia, atravesando a varios por el pecho. Otros pokémon lanzaron sus esporas, con efectos desagradables para quienes alcanzaba, pues al más mínimo contacto, comenzaba a arder como un peligroso ácido corrosivo, carcomiendo la piel de sus víctimas.
 
     Michael ayudó a Victor a ponerse de pie rápidamente, el rubio aún estaba débil por el ataque mental, pero no lo suficiente como para no reaccionar ante el peligro. Ambos corrieron entre la multitud, huyendo sin rumbo.
[Imagen: giphy.gif]
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#42
Ya al día, otra vez e.e

Disculpa si me tardo un chingo en leer los capítulos, pero espero que junten unos tres porque tu estilo es muy liviano y puedo leerlos en una noche.

Esto se ha descontrolado bastante, por no decir que quedo la caga en buen chileno. Podría decir que Amanda está fuera del partido pero como dicen por ahí "se pierde la batalla mas no la guerra", me gustaría ver más de ella pero si de verdad ya está fuera pues... Nanai

Ay Victor, a ver como sales de esta situación, aunque no negare que su hipotética caída cuando le descubran sera muy disfrutable, puedes matar a los humanos que quieras pero no toques a los pokémon! D: que hasta a mi me dio pena el pobre de porygon.
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#43
Holas mis niñes, lamento haber tardado, pero quería tener escrito un capítulo más antes de publicar el siguiente, pero no lo terminé, estoy medio bloqueado en inspiración, pero de todas maneras les traigo un nuevo capítulus. Pero debo antes comentarlo que me han comentado.

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@Lizzar Que bueno que mi estilo de resulte liviano, recuerdo que en algún momento, cuando escribía hace tiempo, se me hacía difícil redactar, tómate tu tiempo para leer. Bueno, Amanda no está técnicamente derrotada aún puede hacer de las suyas por ahí. Aún no decido la caída de Victor, ni siquiera estoy convencido de si deba caer o no, supongo que yo mismo me puedo sorprender con lo que se me ocurra en ese momento. Gracias por tu comentario.
 

Capítulo 11
 
     El caos reinaba en cada rincón de la desdichada Universidad de Kanto, estudiantes corriendo con desesperación para intentar salvar sus vidas, otros luchando codo a codo con sus pokémon, muchos de ellos pereciendo ante las salvajes mordidas de sus oponentes. El virus se esparció con fervor, infectando cada célula viva a su paso. Algunos alumnos lograron escapar, sellando las puertas del pasillo más grande y central del recinto educativo, quedando aislados, sin comida ni dormitorios. Se hallaban del lado de los salones de clase y la biblioteca.
 
     —¡Fascinante! —gritó Alex lleno de ira— ¡Rodeados de zombis y con una asesina loca suelta por ahí!
 
     —¿Qué crees que haga Amanda? —preguntó Victor a Michael, ignorando completamente a Alex— ¿Es posible que siga matando?
 
     —Ella quiere atención e intentará obtenerla—indicó el psicólogo—. Creo que seguirá matando, pero dudo que a nosotros, con la situación actual, seremos los únicos pendientes de ella —miró al rubio y luego al ex presidente, los otros estudiantes que lograron escapar con ellos estaban más lejos—. Los demás están preocupados de no morir por los zombis. Sabe que intentaremos detenerla de alguna manera.
 
     Victor se alejó de la pequeña multitud, necesitaba pensar un poco a solas, lejos de todo ese caos, la situación no era nada favorable. Subió al segundo piso para entrar a paso firme y seguro a un salón que ya no recordaba la última vez que había visto entrar a un estudiante, luego se sentó sobre un escritorio, mirando hacia el exterior, la calle estaba desértica, sin ningún rastro de vida ni de muerte andante, sólo un cuerpo tan o más podrido que su propia alma. El chico lo miró detenidamente, perdiéndose en el rojo infectado de su coagulada sangre.
 
     Casi tenía su preciada libertad en sus manos, no fue difícil convencer a Michael de que desenmascarase a Amanda en frente de todos, estuvo a segundos de quitarla de su camino, pero no lo logró y eso lo irritaba aún más. Había fracasado, era la única oportunidad de haberse deshecho de su mal habida contrincante. En la situación actual, ella podría revelarlo como el otro asesino, quizás otros no le creerían, sólo pensarían que intenta desviar la atención, pero Michael sabría la verdad, y eso le preocupaba, por alguna razón no quería perderlo de su lado.
 
     Se paró lentamente, su respiración se había agitado sin que lo notase, sentía el calor subir por su cuerpo, lleno de ira, tomó una silla y la lanzó lejos, pateó un pupitre y tomó otro para también lanzarlo lejos. Había fracasado en su intento de reconquistar su libertad y Michael podría ser asesinado en cualquier momento, no sabía qué lo enfadaba más, de lo único que estaba seguro era de una cosa, ya no quería ocultarse del mundo, deseaba poder expresarse tal cual era, estaba cansado de fingir.
 
     Levantó otro pupitre para tirarlo lejos, pero unos pasos en la entrada lo alejaron de sus inútiles intenciones de seguir destruyendo el lugar. Miró hacia la puerta y vio a Michael bajo el umbral, Victor no lo había notado últimamente, pero el profundo azul de los ojos del psicólogo hacían juego con su cabello negro, el que contrastaba con su suave piel blanca.
 
     —¿Por qué lloras? —preguntó Michael.
 
     El rubio no lo había notado, pero las lágrimas caían por su rostro, mojando sus mejillas hasta caer de su barbilla hacia el cuello. Dejó a un lado el pupitre, ya no sentía las ganas de lanzarlo lejos. Michael se le acercó dudoso, pero una vez cerca de su amigo, sólo atinó a abrazarlo, a lo que Victor respondió de la misma manera, no recordaba cuándo fue la última vez que había recibido un abrazo, ni siquiera estaba seguro si había recibido uno cuando pequeño. Las muestras de cariño no eran afines a él, pero aquella no le molestó en absoluto, incluso le agradó sentir el calor de su amigo.
 
     —Ya no aguanto más todo esto —se sinceró entre sollozos cual niño pequeño, agachándose ligeramente para apoyar su cabeza sobre el hombro de Michael, pues éste era más bajo que él—. Quiero ser yo mismo, mostrarme tal cual soy…pero tengo miedo de perderlo todo, miedo de fracasar, miedo de no obtener lo que anhelo.
 
     El estudiante de psicología no entendía muy bien lo que el rubio le comentaba, aunque tenía un leve presentimiento de lo que podría ser, sólo tenía claro que necesitaba a alguien que lo reconfortara, que estuviese ahí para él. Por un momento, Victor creyó que Michael le preguntaría algo, pero un inesperado grito los interrumpió.
 
     —¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhh!
 
     Ambos corrieron hacia la biblioteca, el grito provenía de ese lugar. Entraron al mismo tiempo, quedando uno a cada lado de Alex, quien, junto a dos estudiantes más, miraba atónito la dantesca escena. Cuerpos desmembrados y repartidos por todo el lugar, como una macabra decoración sacada de una pesadilla, manchando de sangre los estantes, mesas y libros cercanos. El horror estaba en los ojos de los espectadores.
 
     —¿No les parece hermoso? —preguntó Amanda desde el segundo piso, estaba apoyada sobre la baranda de fierro forjado, cerca de la escalera, como si se tratase de una señora adinerada recibiendo a sus invitados, acompañada por su infame Alakazam— Me vi tentada a hacerlo, me pareció una maravillosa manera de mantener la atención sobre mí. Genera expectación. Ahora todos se preguntarán cuál será el próximo movimiento de Amanda —parloteó sin mayor preocupación, estaba contenta por mostrarse tan cual era, a diferencia de Victor, quien la miraba con profundo odio—. No me mires así, Victor. Cualquiera pensaría que somos…enemigos.
 
     —¡¿Qué es lo que quieres, Amanda?! —la interpeló Michael— ¡¿Qué consigues con esto?!
 
     —De ahora en adelante los mataré uno por uno —le contestó sin siquiera moverse—. Será divertido ver cómo no podrán descansar, porque los cazaré lentamente. Sus ojos estarán sobre mí, pero sin verme —sonrió con maldad—. Podría empezar ahora —los demás no pudieron evitar ponerse nerviosos—. ¿Te parece si comienzo contigo, Victor?
 
     Lo miró directamente a los ojos, Victor le respondió igual, pero sentía que todo estaba perdido, su corta vida pasó ante sus ojos, ahora la chica no lo necesitaba pendiente de ella, tenía a otros para ese trabajo. Su Alakazam podría destruir su mente en segundos, sin mencionar lo que había hecho con los que ahora estaban esparcidos decorando con sangre todo el lugar. Sintió cómo se le aceleró el corazón, tan fuerte que por un instante creyó que se saldría de su pecho. Su respiración era rápida, no quería rendirse, pero no se le ocurrió nada para salir de aquella situación. Se sintió nuevamente como sus víctimas.
 
     —¡Mátame a mí! —intervino Michael ante la sorpresa de todos, incluso la de Amanda, para luego mirar al rubio, mostrándole una modesta sonrisa, la que provocó en Victor una extraña sensación de alivio, creyó entender las intenciones de su amigo.
 
     —¿Por qué? —preguntó la asesina con mucha curiosidad.
 
     —Porque…si me mantienes vivo, podría detenerte —caminó unos pasos hacia adelante, manteniendo la mirada de la chica en él—. Creo ser el más astuto de los presentes, será más fácil para mí idear un plan para parar con tus fechorías.
 
     —Esa sólo es una razón para dejarte con vida —Michael la miró sin entender—. Estarás pendiente de mí en todo momento, eso es lo que busco, ¿recuerdas? Pensé que eras buen psicólogo —se burló.
 
     —No suelo ser soberbio —miró a Victor y éste le devolvió la sonrisa modesta—. Pero creo que lo soy. Te estoy engañando ahora —le sonrió a la chica.
 
     Amanda dejó de apoyarse en la baranda para voltear, pues había sentido una repentina presencia maligna a sus espaldas. Apenas vio en el pasillo a ese infernal can de oscuro pelaje, supo que su vida corría peligro, no pensó en salvar a su esquizofrénico compañero de las cucharas, sólo atinó a hacerse a un lado, antes de que el abrasador fuego expulsado de la boca de Houndoom la alcanzase. La flama rodeó a Alakazam en un abrir y cerrar de ojos, era tan ardiente que lo incineró en segundos, dejando sólo algunos restos chamuscados y con mal olor.
 
     —¿Cómo hicieron eso? —preguntó Alex.
 
     —Intuición, me ha funcionado últimamente —le contestó Michael, mientras Victor subía las escaleras.
 
     Amanda había intentado escapar, pero no tenía a dónde ir, Houndoom la había perseguido hasta tenerla acorralada al final de un pasillo del fondo, esperando por las órdenes de su amo, quien no demoró en llegar. La chica estaba agitada y exhausta, conocía su evidente y desgraciado destino, se veían lágrimas caer por su rostro, esta vez eran reales, tanto como la felicidad en el rostro de Victor.
 
     Había soñado con aquel momento, la tenía a sus pies, podía eliminar el dolor de cabeza más grande que había tenido hasta ahora en toda su vida. Su regocijo era como un regalo entregado por la divinidad misma. Nadie en la tierra era digno de experimentar lo que la libertad en su máxima expresión podría entregarle, nadie era capaz de sentirlo como él, de atesorarlo como él, de disfrutarlo como él.
 
     —Creo que es un buen día para ser libre —la miró a los ojos llorosos, ella estaba expectante e intranquila—. ¿Quieres saber cómo pasó todo? ¿Cómo te vencí? —Amanda no contestó, sólo siguió mirándolo fijamente, con su respiración agitada— El silencio otorga. Verás…no lo hice sólo. Cuando dijiste que me matarías, en serio creí que moriría, vi mi corta y oscura vida pasar frente a mis ojos, como en las películas, me sentí como una estrella por un segundo y eso que la estrella deberías ser tú, ¡ja! —se mofó, a lo que Amanda respondió lanzándole un libro en la cara— Sí, tranquila, ya te mataré luego, pero antes, quiero recordar la caída de tu reinado, tengo que hacerlo —le sonrió, realmente disfrutaba verla en ese estado—. ¿En qué iba? ¡Ah, sí! Yo era una estrella y tú no, a pesar de tener la atención de todos, entonces, Michael salvó el día. ¿Sabes? No me importa compartir el protagonismo con él, es el único al que no le importó mi fama de persona desagradable, no me juzgó —se quedó pensando por unos segundos—. Como sea. Gracias a su inteligente intervención, pude actuar sin que te dieses cuenta, tú, tonta, estúpida, ingenuamente, caíste en su plan. Novata. Aproveché ese momento para pasarle la pokéball de Houndoom a Gastly para que lo liberase detrás de ti, lo demás es historia. Debo reconocer que sin ellos no hubiese podido hacer todo lo que he hecho —sonrió orgulloso.
 
     Amanda lo observó sin contestarle nada. Victor entendió su reacción, su orgullo había sido roto de una abrupta manera, era como estar en shock, como si no asimilase lo que había pasado, intentado hacer caso omiso de lo que el chico decía, como si nada de eso estuviese pasando realmente, era ver a alguien culpable ignorando su culpa.
 
     El rubio metió la mano en su chaqueta para sacar un arma de fuego, de su bolsillo sacó unas balas que introdujo en la pistola, lentamente, prolongando el destino de la caída asesina. La chica lo observó con miedo, como si recién empezase a entender su posición, más no a aceptarla. Las lágrimas cayeron por sus ojos, implorando por piedad con su mirada, si la merecía o no, nadie lo respondería, nadie lo decidiría. Victor sólo la miró.
 
     —Esta se la robé al guardia que maté el primer día de la infección —explicó ignorando la suplicante mirada de su víctima—. Ahí supe que no era guardia, sino un vigilante, ¿sabes la diferencia? —no esperó por una respuesta— Pues un vigilante tiene permitido usar arma de fuego, el guardia no puede —la apuntó con la pistola—. La mitad que no encontraron del guardia…fue devorada por Houndoom. Sería interesante ver cómo lo hace contigo hasta matarte, cómo te despedaza mientras gritas de agonía y suplicas innecesariamente por ayuda, porque nadie te la dará. Estoy muy tentado a dejar que lo haga, pero tengo muchas ganas de matarte con mis manos y tengo la oportunidad ante mí…nunca lo he hecho con mis manos. Ensuciármelas realmente…es una posibilidad, una elección —respiró profundamente—. ¿No te fascina esa libertad? —preguntó sin mirarla, como si le estuviese hablando a otra persona.
 
     Victor la apuntó con el arma por varios segundos, torturándola con la incertidumbre, su respiración también se agitó, deseaba verla morir, pero la disyuntiva de cómo verla morir lo retrasaba, eran muchas las posibilidades, cada una tan agradablemente despiadada como la anterior. Bajó la pistola. Amanda sintió una leve sensación de alivio que duró menos que un suspiro.
 
     —Devórala.
 
     Houndoom se lanzó sobre ella, con el hocico lleno de fuego le propinó mordida tras mordida, arrancándole pedazos de carne que no demoraba en tragar para poder sacar otro lo antes posible. Marioneta de la maldita gula que su dueño había impulsado malsanamente en él desde que los cuentos de terror sobre zombis se hicieron reales.
 
     La desdichada chica lanzó gritos de dolor por casi un minuto, gritos que eran como una dulce música para los oídos de Victor, quien sentía cómo su sangre hervía de emoción al ver semejante atrocidad permitida y promocionada por él mismo. El deleite para sus ojos era insuperable, se sentía vivo, lleno de alegría malsana. Su rostro no podía más de felicidad, la sonrisa en él fue inevitable. Parecía que ya nada le importaba, sólo su preciada libertad a la que abrazaba como a una vieja amiga, pero había olvidado algo.
 
     —Por un momento no quise creerlo, pero ahora sé que tú eres el otro asesino.
[Imagen: giphy.gif]
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#44
Increíble lo de estos dos capítulos.

Primero Michael logra que Amanda sea descubierta y encima ponerla en jaque. Victor logra ponerle un fin gracias a su astucia, y cuando siente que ya nada puede detenerlo, termina siendo descubierto.

Sorprendente.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#45
Oh dios! Amanda oficialmente está fuera del juego, peeeeero, Victor literalmente se delató solo. Sus deseos de libertad y el aprovechar la oportunidad para dejarse ser hizo que cometiera el error de olvidar que no estaba sólo él en esa sala.

O quizá, fue un plan que tenía Michael? Cuándo habrá empezado a sospechar de su amigo? Ohhh duele en el ship, justo cuando tuvieron un momento lindo párrafos antes!!
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