Índice - Deseos de Cosas Imposibles
#1
Bienvenidos a lo que va ser (si las cosas salen bien) el fanfic más largo que he hecho en lo que llevo escribiendo sobre estas cosas. Es una historia que por ahora esta siendo una montaña rusa de emociones... escribirla, digo, leerla no lo sé xd. Es probable que les guste o puede que no, pero al menos esta bien hacer el intento. En un principio, trataré que la publicación sea semanal, pero si me surge algún imprevisto, no alcanzo a corregir el cap o simplemente no alcanzo a mantener el ritmo (llevo escrito hasta el cap 30, pero ahorita estoy yendo lentito), supongo que tendré que romper con eso.

Agradecimientos a @Maze  por su beteo de los primeros caps.  Bueno, vamos con el indicé. Esta historia va estar dividida por arcos como buen chonen.
Indicé
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Longfic- Deseos de Cosas Imposibles

Extension largaLongfic
FranquiciaMystery Dungeon
GéneroAcciónComedia
Resumen

Una joven eevee planea convertirse en líder mundial, pero los sueños no son fáciles y menos uno así

AdvertenciaDrogasViolencia
#76
Drogas, facciones, gente pobre, una loli castaña idiota insoportable en el grupo principal, poderes, equipo rival… yeah, esto es Railgun pero en versión Zootopia

Si tengo que decir algo es que… un cap me gustó y el otro no. El primero lo sentí un tanto de relleno. No parecía que estuviera avanzando mucho la trama o a los pjs y quiero creer que no nos olvidemos de que Alfred sigue rondando por ahí. Pero el hecho de que casi todo el capítulo fuera una persecución que fuera dos peleas… lo hace, para mi, un poco pesado.

El siguiente me gustó mucho más. En primer lugar porque, como ya te dijeron, la exposición a la drogadicción fue… no tan alejada de la realidad, e incluso podría decir que fue realista, y se integra bien con el tono que llevas trayendo de velada sátira social. Plus, tener un poco de foco en Laura, la personaje con la que inició esta historia, nunca está de más.

Ahora, hace un… ayer, Meri dijo que soy re weeb. Así que voy a ilustrar mi punto siendo lo más weeb posible con una referencia que tal vez no entiendas.

No sé si has oído hablar de Haruhi Suzumiya. Es un anime sobre una chica con un deseo irracional: encontrar aliens, espers, viajeros del tiempo y toda clase de ser sobrenatural porque la vida normal "la aburre". Es egoísta malcriada, abusiva y voluble, pero es linda, lista y buena en todo lo que se propone, además de tener algo que la hace aún más especial. Para este punto ya debes haber hilado un par de similitudes.

Y por azares del destino, su grupo de amigos (que ella llama subordinados) lo componen

1: Pj sarcástico que se fastidia con sus locuras pero la sigue igual y se lleva bien con el resto.
2: Pj buenita y tímida que los sigue por timidez y se lleva buena parte del abuso.
3: Pj de lealtad incondicional que se unió después y soporta todo sin cuestionar.
4: Clon de Rei Ayanami.

Lo que quiero decir con esto es que te consigas una clon de Rei Ayanami. Nah. Mentira. Que veas Haruhi Suzumiya aunque sea sólo por este temazo: https://m.youtube.com/watch?v=k76j3YROSWQ

Dejando las bromas aparte, creo que tal vez te convendría darle una mirada. Ver un pj similar a Denisse como lector y no como autor. Supongo que trato de ahondar en el punto de Ramen de por qué Denisse puede ser molesta y por qué Ceratti no apantalla como villano.

Por un lado Denisse es graciosa. Es divertida cuando es comedia y es divertida cuando hay peleas ligeras. Sin embargo, los humanos somos como somos. Vemos una escena en la que algo está mal, como una Denisse siendo una completa hdp insensible en un capítulo como este y con pjs como la familia Gray, en especial después de todo el esfuerzo que pusiste en hacernos empatizar con ellos a través del pov de Laura, vemos esto y dan ganas de golpear a Denisse, no de que se salga con la suya. Hay un montón de cosas pasando alrededor y problemas pero el acercamiento de Denisse es muy superficial. Su búsqueda de los supervivientes viene de una subtrama con el escritor con ocd. Su enemistad con Melina es una fijación infantil. La idea de que Ceratti las ponga en la mira se siente floja porque no se ha establecido una verdadera conexión, al menos desde el punto de vista del lector. Y si bien estoy seguro de que tienes tus razones para todo esto, si el lector no cuenta con una justificación válida para que pase lo que pasa, será difícil que tenga el mismo impacto. Hay una historia muy interesante ocurriendo. Hay subtramas conectadas a esa historia igual de envolventes y un montón de personajes carismáticos. Pero son las costuras, las conexiones entre este mundo y los pjs principales lo que no acaba de encajar.

Más o menos. Porque hay dos cosas muy, muy interesantes de este último capítulo.

Michelle tuvo algo parecido a desarrollo de pj. Un augurio de desarrollo al expresar internamente su enfado con Denisse y retarla a un combate. Más aún, insistir cuando esta se niega. Fue sólo un momento, pero por ese momento a la foquita le crecieron un par de bolas. Y un augurio de que esa sensación desagradable con Denisse fue a propósito.

El otro es precisamente que Laura fue quien tomó la misión y las demás la que la siguieron, y es en parte a lo que me refería con las conexiones. Tiene mucha más fuerza que Laura y las demás quieran salvar a la señora mamá de Reyna aunque sea un pj prácticamente nuevo y no tan cercano, que el que Denisse desafíe a Melina. Un objetivo te hace querer que los pjs triunfen. Te pone de su lado. Y en este caso funciona.

Sorprendenos Doc. Cuida de tus OCs y no te olvides de ninguna. Esos detalles sutiles hicieron mucho bien al grupo principal.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#77
Capítulo 22: ¿Un Duelo de Caballeras?

I

Después de recibir las indicaciones para llegar al club de lucha femenil de Excalibur en el segundo piso, no tardaron ni un segundo en atravesar esa puerta de madera. Afortunadamente entraron antes de que empezase el entrenamiento lo que era bueno porque Denisse quería una victoria perfecta y eso significaba, entre otras cosas, no encontrarlas ni debilitadas ni cansadas. Las miradas de sus rivales mostraban diferentes sentimientos. El único ojo de Danielle se abrió todo lo posible que se podía abrir, luego languideció. Esa es la reacción que esperaba de esa maldita espada que la humilló el otro día en la playa de los cangrejos calenturientos. Aunque no tenían demasiado tiempo, gastaron dos días en prepararse.

La glameow evitaba los ojos de la mapache que aún estaba ansiosa de darle una paliza. La enmascarada, que antes se preparaba para ser la primera en combatir, hizo una mueca de aburrimiento. La ardilla daba saltos mientras soltaba destellos de electricidad y la espada fantasma, como suponía, observaba desde una distancia segura. Aunque esas chicas serían suficientes para su plan, en aquella habitación se encontraba alguien más o más bien la mitad de alguien más. Un ser humanoide cuyas pieles azules estaban cuarteadas. Llevaba una bata morada de terciopelo en vez de un traje de karate de cinturón negro. A lo mejor, quizás, podía ser, que lo más llamativo fuera que de cintura para abajo no había mucho más que ver aparte de la silla de ruedas en la que se encontraba sentado. Su respiración, que era tan inútil que necesitaba la ayuda de un tanque de oxígeno, era un ruido constante que resultaba demasiado molesto. A Denisse ese lisiado no le podía interesar menos así que lo desechó de su mente con un desdén.

—Has vuelto, señorita Flower —dijo Danielle.

—¡Vine para desafiarte! —exclamó Denisse mirándole con una sonrisa.

—No le hagas caso a esta mocosa, Dani —dijo la vulpix—. Aun no puede aceptar que es inferior.

—¡Yo estoy más que encantada de darles una paliza! —opinó Beatriz acomodándose el cuello.

—Una caballera nunca rechaza un desafío, hija —dijo la voz grave del luchador—. Mucho gusto señoritas de Candelor, soy el director de esta respetable institución. Me pueden
llamar el señor Excalibur.

—¿En serio eres el director? —preguntó Deni—. Yo soy Denisse Flower. Ellas son mis subordinadas.

Las tres saludaron.

—Ejem —dijo Danielle volviendo a tomar el mando de la conversación—. Señorita Flower, la justicia me dicta que, ya que le he impuesto mis condiciones y le oculté mis verdaderos motivos, es por justicia que usted las proponga.

«¡Sí! ¡Eso es lo que planee!» pensó Denisse.

—Las condiciones son simples —empezó a explicar la eevee—. Va ser un combate cuatro contra cuatro donde quien sea dejado inconsciente va quedar fuera. Si perdemos, nosotras nos uniremos a ustedes y las obedeceremos sin rechistar. Si ganamos… tendrán que retirarse contra Las Sombras de la Noche para que las derrote yo y contarme todo lo que saben —volvió a sonreír—. ¿Qué les parece? ¿No es emocionante?

—¡Estás loca si piensas que vamos a aceptar eso! —Intervino la zorra nívea.

—¿Qué pasa? —inquirió Laura burlona—. ¿Nos tienen miedo? ¿No se suponía que éramos inferiores?

—¿Acaso piensan que tienen posibilidades de perder? —insistió Zaira.

—¿Cuáles son las condiciones de la derrota, señorita Flower? —dijo Danielle tratando de tranquilizar a su subordinada.

—Ah, pensé que era obvio. El primer equipo que caiga entero pierde.

—¿Para los dos? ¿No querías una victoria perfecta? —preguntó Elizabeth.

—Este…

—Si eliminan a cualquiera de sus integrantes, ganara el equipo Excalibur automáticamente —sentenció el sawk—. El equipo Candelor deberá derrotar al otro sin que ninguno de sus miembros caiga.

—¡Eso es mucha desventaja! —protestó Michelle.

—Una caballera debe ser fiel a su palabra. Además, creo que está a la altura de su petición.

Denisse rio.

—Si eso es lo que quieres, no veo por qué no, pero tengo una mejor idea. ¿Qué tal si mis subordinadas pelean contra las suyas? Si ganan sin que nadie caiga inconsciente, vamos a tener nuestra propia pelea.

Danielle asintió.

—Que así sea. Un duelo de caballeras.

—Te voy a quebrar todos los huesos —murmuró Beatriz yéndose a su esquina.

El equipo de Candelor hizo lo mismo mientras que el señor Excalibur rodaba hacia la puerta, quedándose como un espectador más. En realidad, esperaba que Danielle sugeriría aquello de ponérsela más difícil y de hecho rompería la pared sino fuese así, porque sería reconocer que existía dentro de su mente la posibilidad de no obtener una victoria perfecta. Las cosas no iban a ser como el otro día ya que tenían la ventaja de conocer los ases del otro grupo, excepto el de la estúpida espada. Aparte de ese conocimiento, tenían otras cartas bajo la manga. El problema era que sus subordinadas no parecían demasiado seguras.

—Espero que no tengamos que repasar el plan —dijo Denisse.

Zai negó.

—Ya sabemos que es lo que tenemos que hacer. Deni.

—Si perdemos prefiero romperme una pata para quedarme en cama un tiempo convenientemente largo que tener que obedecer a esas estúpidas así que más vale que tengamos una victoria perfecta.

—Deni… —preguntó Michelle, luego sacudió su cabeza—. Algunas cosas me parecen muy arriesgadas para ellas, pero lo aceptaré.

—No quiero que duden ningún segundo. Ellas son nuestras enemigas.

—Más vale que sepas lo que haces —dijo Laura mirando sus garras.

—No te lamas las garras, Lauri —dijo la brionne preocupada.

—No soy una gata salvaje. Puedo controlarme.

A las líderes de cada equipo les quedaba claro que era lo que tenían que hacer. Las dos se fueron a un lado de la pequeña arena de piedra marcada con un gis. Las miradas no dejaban de chocar como trompos siendo girados en un mismo patio. Danielle levantó su listón, marcando el inicio de la primera ronda del combate sin decir ni una palabra. Las tres subordinadas de cada una saltaron hacia el encuentro de sus rivales mientras tanto Denisse y Dani se mantuvieron en el mismo sitio. A la primera le preocupaba que su plan tuviera tan poco margen de error. Un plan más encorsetado que la cintura de una leavanny. Eso no era digno de una aspirante a líder mundial y le daba resquemor. Al notar que no dejaba de pisar el suelo con una de sus patas, paró. No quería mostrarse vulnerable ante ella.

II

Durante los dos malditos días, aparte de otras cosas que le hacían doler los huesos a más no poder, había aprendido a controlar esas malditas ganas de lamerse las garras. Aunque sabía que lo hacía por costumbre, no sabía hasta qué punto se iba descubrir a si misma haciéndolo sin quererlo. La joven sacudió su cabeza, dándose cuenta de que estaba en medio de un combate y que debería usar ese cerebro suyo para acordarse del plan. El primer paso lo tenía en la mira. Su antigua amiga Beatriz corría hacia ella a toda velocidad, dejando piedras detrás de sí, pero no pudo llegar antes de que la parálisis de Zaira la detuviese. Después de disculparse, saltó sobre la mapache y usando su cola se impulsó hacia la vulpix quien pensaba irse hacia su líder. A pesar de que intentó atraparla, no tardó en esquivarle, para la fortuna de las dos.

—Una descerebrada no merece pelear contra mí —dijo la tipo hielo acomodándose la capa.

—¿Vas a escaparte, estirada? 

—No, tú lo vas a hacer.

La enmascarada abrió la boca para lanzarle una estela de hielo que esquivó agazapándose y apuntó a su frente con una ballesta oculta en su pata o al menos así sería si no fueran tres patas con tres ballestas. Dos de ellas salían de la primera como si fueran las ramas de un árbol. Las tres flechas salieron volando hacia ella y la glameow solo podía sonreír. Esas cosas nunca podrían darle a una gata, pero no debía confiarse. Si esquivaba era posible que hubiese doble truco. Laura entornó los ojos, sacó las garras y destrozó dos de los proyectiles mientras que uno se pasó de largo clavándose en la pared y aun le sobró tiempo para impulsarse contra la tipo hielo quien había dejado una copia de sí misma que acabó siendo un montón de nieve después de mantenerse por unos segundos. La verdadera le disparó otro rayo hielo que apenas pudo evitar, yéndose hacia un lado. 

Era claro que esa zorra sabía que iba a hacer eso y volvió a dispararle con una flecha. Atrapó la munición con su cola ayudándose de sus reflejos sin darle el tiempo de esquivar un golpe cargado de maldad contra su costado. No había sido un ataque demasiado fuerte, pero le dio de lleno, además de que le sirvió para dispararle con cuatro ballestas en ese mismo sitio, casi a quemarropa. Repelió dos. Las otras dos le dieron entre las costillas. Eso fue una verdadera finta con todos esos putos trucos que tuvo que hacer para dañarle. A pesar de que tener algo clavado en su cuerpo era una verdadera molestia, se las sacó sin problemas, tirándolas donde sea. 

—Eres una maldita salvaje —murmuró la enmascarada agarrando distancia para volver a cargar la ballesta.

—Esto solo es el piquete de un combee —dijo Laura con una sonrisa presumida—. ¡No dejaré que cargues esa mierda!

La embestida de una liepard salvaje acabó siendo desperdiciada en otra montaña de nieve que la vulpix dejó en su lugar simplemente saltando y tocándose el pecho. La frustración comenzaba a emerger dentro de su cuerpo. La enmascarada volvió a usar la misma técnica de las múltiples ballestas tan solo haber tenido los segundos suficientes para recargarla. Las diferentes flechas atravesaron el aire. Los sentimientos de hastío eran demasiado grandes. Aunque pensaba guardárselo un poco más, estaba harta de esos malditos juegos. En unos simples segundos, Laura rodeó una de sus patas con su cola, luego la hizo girar. Aquella extremidad recubierta de pelaje gris se convirtió en un taladro eléctrico que acabó con esas amenazantes flechas, convirtiéndolas en unas astillas. Era una nueva técnica que había entrenado durante esos días. Si tenía que ponerle un nombre, la llamaría Drill Bone. Usarla era un puto infierno. El sentir sus huesos girando le provocaba un terrible dolor al que tuvo que acostumbrarse. La chica sonrió al ver la sorpresa en el hocico de la zorra pese a que sus ojos apenas podían verse detrás de esa mascara.

—Estas agotando demasiado mi As y yo también estoy harta de jueguecitos. Nos vemos después.

Ahí hizo lo que quería que hiciese. No dejó de crear clones que aparecían de todos lados los cuales fueron hacia ella apuntando sus ballestas. Los seguros del recubrimiento eran tan cómodos que no tardó en quitarlos, alzó una de sus patas y volvió a girarla, haciendo que esa pieza de metal saliera disparada lo que arañó el costado del ultimo clon. Las quince enmascaradas corrieron para aplastarla, usando la misma técnica que había derrotado a la líder. Al final iba a derrotarse ella misma. Las flechas salieron desde esa nube de hielo. Usando el Drill Bone rompió una que otra mientras que las demás se le clavaban en el cuerpo, cosa que le daba igual a esas alturas.

Ya había ganado.

Al igual que una población siendo atacada por la peste, uno a uno los clones de la enmascarada caían muertos, convirtiéndose en copos de nieve. La vulpix no entendía lo que estaba pasando hasta que el efecto dominó llegó hasta su cuerpo. Los ojos azules de la zorra nívea se contrajeron, se llevó la pata a su pecho. Un clon apareció de manera involuntaria, pero apenas pudo formarse su contorno antes de caerse. Al tener su garra liberada de esa armadura, Laura la lamió con placer. La había envenenado con una dosis mortal de veneno de cobra. La loca de la zorra que no era de hielo dedujo que los clones transmitían un porcentaje del daño que recibían al original. Si envenenaba a uno de los últimos con una dosis mortal sin que la original se diese cuenta, terminaría desmayada. Era una puta locura que solo se le podría ocurrir a esa lunática. La estudiante becada de Candelor sacó de dentro de su piel las flechas que quedaban mientras volvía a ponerse el recubrimiento. Eran un simple piquete. La verdad era que tenía ganas de echarse a una esquina para lamerse las heridas, pero a su alrededor todavía estaban ocurriendo cosas.

Ayudaría en lo que pudiese.

III

Durante todo el combate, las dos líderes observaban con paciencia sin moverse de su posición. La maestra del club de la lucha de Excalibur aceptó con abnegación la derrota de su primera alumna. Al mirarlo todo con su único ojo fantasmal, notaba los sutiles detalles del aura de los combatientes. La aura de Beatriz era una fuerte llama a la que le habían echado gasolina, aun comparándolas con las demás que estaban igual de intensas. Ella ya perdió. Las subordinadas de la señorita Flower se encontraban tan ocupadas que en cualquier momento podría darle un tajo a una de ellas para acabarlo todo, pero su padre no le permitiría hacer algo así de poco caballeresco. Además, la energía que rodeaba Denisse era sencillamente hermosa. Esos colores nunca los volvería a ver en su no vida. Ellas estaban destinadas a enfrentarse a solas como las dos líderes que eran. 

IV

Desde que tuvieron el incidente con aquel guardia, Zaira no dejaba de darle vueltas a lo que pasó cuando logró salvar a su querida hermana de una dolorosa muerte por veneno. Recordaba que en ese momento tenía las orejas un tanto levantadas y sintió una punzada que no podía describir. Era como un pinchazo en la cabeza, aunque no dolía. En el momento en que sintió la energía del señor Excalibur, que era más fuerte que el calor que salía de un radiador, una intuición le hizo saber que lo que notó era la sed asesina de esa serpiente. En el instante en que Beatriz estaba paralizada en el aire, volvió a desenrollar unos cuantos centímetros sus antenas; bastante poco. La ira que sentía saliendo de ese saco de carne café le impactó en la mente al igual que un ariete golpeando las puertas de su alma.

A pesar de lo enojada que estaba, logró calmarse lo suficiente para ajustar su trayectoria y cuando el tiempo recuperó su cauce, ayudándose de un viento venido de ninguna parte, Beatriz se lanzó como un meteorito y como si su nariz fuera la punta de una lanza, trató de impactarla en el vientre. Zaira agarró una de las cuatro esferas de hierro que llevaba escondidas y la levitó en frente de ella. Aquel movimiento fue tan rápido que la misma velocidad a la que iba la zizagoon hizo que se golpeara con fuerza en el entrecejo. La meowstic tuvo que agarrarse el pañuelo para que no saliera volando porque su contrincante invocó otra corriente que soplaba del lado contrario, amortiguando el golpe, aunque se llevó un daño considerable a juzgar por esa mancha de sangre entre los ojos

Beatriz transpiraba. Apenas había empezado la pelea y estaba empapada en sudor. Sus colmillos, que apenas habían sido reemplazados por una dentadura de verdad, se mostraban desde un pequeño espacio en medio de su hocico. Un ruido que era parecido al de un motor sonaba desde su cuerpo. La chica negó con la cabeza. La antigua amiga de Laura había perdido antes de comenzar si estaba tan cegada por la ira. Sus movimientos eran tan predecibles que no le costaba nada chasquear los dedos para paralizar una de sus patas, lo que provocaba que solo girara en círculos hasta salir disparada, cosa que quería aprovechar para tratar de darle a la glameow antes de que volviera a pararla en seco.

—¡Deja de estorbar, maldita gata parada!

—Estorbaré lo que sea necesario —dijo Zaira con una sonrisa.

Una esfera que había dejado detrás de ella salió disparada contra la mapache pasando a través de sus orejas. Aquella impactó con tanta fuerza en las costillas de Beatriz que le hizo rodar, dejando una estela de sangre y acabando inconsciente de una vez por todas. Eso fue patético. Aunque una sensación de confianza le hizo saber que las cosas hubieran salido iguales si no se hubiera deajado cegar por la furia, al menos pensaba que pudiera haber dado un poco más de emocionante pelea . Aunque la hubiera dado, su deber era derrotarla para que el plan de su hermana funcionara y así lo hizo. 

No le importaba nada más.

V

Al entrar en el combate, Michelle hizo todo lo que pudo para quitarse los pensamientos negativos de encima, que eran como unas virutas de algodón que no querían desprenderse de su pelaje. La predicción de que Beatriz iba ser la primera en atacar había sido correcta y corrió por debajo de su cuerpo mientras congelaba sus aletas para dirigirse contra June. La mirada de la pequeña era tan brillante como los voltios que soltaba en sus amarillas mejillas. La joven ardilla dio un salto, abalanzándose sobre la brionne con su puño electrificado. Un ataque bien dado en su cuerpo sería el final. Si pensaba en que necesitaba estar mojada para que su habilidad funcionase, eso hacía todo mucho peor. A Denisse le interesaba tan poco que la mandó a un suicidio… no, no debía pensar así. Lo hizo porque confiaba en ella, sí, debía ser eso…

La señorita Granat congeló su aleta izquierda para chocarla contra el golpe eléctrico de June. La protección de hielo hizo que los dos ataques acabaran equivaliendo lo mismo y las echara hacia lados opuestos. La joven congeló su aleta trasera para volver a deslizarse al centro mientras que la estudiante de Excalibur dio un golpe contra el suelo para que la gravedad la reclamara. En una alegría infantil, volvió a atacarle con mucha más rapidez, tanto que apenas tuvo tiempo de protegerse la cara, empujándola unos centímetros y sintiendo que su cuerpo se resentía por la electricidad. Antes de dejarle unos segundos de descanso, regresó al ataque con una sonrisa permanente en la cara como quien disfrutaba por el mero hecho de moverse de un lado a otro o de estar vivo.  A Michelle le daba la impresión de que esos golpecitos eran un calentamiento porque su rival era cada vez más rápida y el tiempo que le daba para tratar de repelerla no dejaba de hacerse menor.

Era claro que no podía seguirse defendiendo, sino que tenía que responder antes de que rompiera su armadura superficial. En el momento en el que la pachirisu lanzó una oleada rápida de puñetazos que Michi absorbió colocando sus aletas en cruz de manera que hicieran una especie de escudo, se dejó vulnerable a propósito con el conocimiento de que su oponente no desaprovecharía una apertura. Aunque no tenía los suficientes reflejos para predecir el golpe, disparó un chorro de agua a través de su boca que no le hizo ningún daño a la ardilla, lo que era normal porque no era una habilidad que tuviese demasiado entrenada para la ofensiva. Eso no era su intención de todas formas. Ese chorro salió con suficiente fuerza para empujarse a sí misma hacia atrás, ayudándose de su cola que aun estaba congelada. El único puñetazo cargado de June solo le hizo daño al aire.

—¡Te tengo!

En ese pequeño tiempo de vulnerabilidad, como una artista de circo, echó su cabeza hacia atrás y disparó otro chorro de agua para impulsarse contra la estudiante. Al estar cerca, logró conectar un puñetazo helado en su cara, haciéndola retroceder. Un desconsuelo le punzó en el corazón cuando vio que la ardilla había aterrizado sin hacerse mucho daño, aun con esa cara sonriente que la caracterizaba. El pelaje de cerca de la mejilla derecha era un nido de escarcha del que todavía salía vaho. Una de dos; o ella era demasiado débil o esa ardilla tenía una potente fuerza de voluntad. Antes de poder decantarse por una de las dos, June recorrió el poco espacio que las separaba, dispuesto a seguirlo intentando. Michelle trató de usar su aleta izquierda para contrarrestar, pero al intentar moverla sintió un doloroso hormigueo que le hizo soltar un gemido que acabó convirtiéndose en un grito cuando un certero golpe eléctrico le dio en el pecho sin tiempo a defenderse.

—¡Eso fue divertido! ¡Otra vez! ¡Otra vez!

Mientras rodaba por el suelo, se dio cuenta de lo que había pasado en ese instante. La urgencia de acabarlo todo en un movimiento para demostrar lo que valía terminó con su aleta haciendo contacto con una de las mejillas de June. Aunque no había sido suficiente electricidad para paralizarla por completo, a su aleta le sobró.  Denisse tenía razón; la mayoría de sus ataques eran con la izquierda. No importaba si fuera por mera casualidad o si la roedora lo había planeado desde el principio, terminó haciéndose daño por culpa de esa costumbre. La actitud deportiva de su rival fue lo único que le ayudó porque en cuanto se incorporó, la entusiasta pachirisu regresó a la carga con los dos puños electrificados. Eso significaba que pensaba darle con la oleada de golpes. Al hacerlo, necesitaba repartir la energía entre sus dos patas, porque no podía cargar tanta como cuando usaba el puñetazo único.

Así mismo funcionaba su Ice Close Combat; cada golpe dentro de la tormenta era bastante débil por si solo, pero cuando daba varios en poco tiempo eran devastadores. Esa técnica se le hacía imposible de realizar en esas circunstancias; su aleta dominante paralizada, el dolor que no había abandonado su pecho y al que su corazón aportaba en cada latido y la imposibilidad de un margen lo suficientemente amplio en el que podría impactar todos los golpes sin que fueran repelidos. Si recibía otro ataque como el de antes, aunque estuviera repartido en más golpes, caería inconsciente y perdería el combate en automático, echando a perder el esfuerzo de sus amigas. Quizás podría hacerse cargo de la mitad con la aleta derecha y esperar a que le quedara suficientes energías para contraataque. El mismo truco del chorro de agua no funcionaría dos veces. No había suficiente tiempo para formar la armadura completa de Famous Blue Raincoat. Esos pensamientos se le pasaron por la cabeza en unas milésimas de segundo hasta que llegó el momento de tomar una decisión. 

Agarrándose la aleta izquierda con la derecha, hizo que una le transmitiera la parálisis a la otra y se las llevó frente a la cara mientras apretaba los dientes para no gritar. El contacto entre las dos electricidades provocó un corto circuito que empujó a la pequeña hasta el otro lado de la pared, logrando detenerse antes de estrellarse contra el muro de piedra por pocos centímetros. A su pesar, se enteró de que solo había ganado algo de tiempo y que June ya estaba corriendo de vuelta para atacarla. En esos segundos logró formarse el peto de la armadura por lo que la ardilla tuvo que cambiar su ataque de dirección. Un instante antes de que pudiera acabarla con un último golpe, las milésimas de segundos que gastó en apuntar a otra parte de su cuerpo bastaron para que apareciese el casco justo en el momento en el que Michelle dio un cabezazo con todas sus fuerzas.

Una sonrisa apareció debajo de su nariz rosa. Era imposible que saliese ilesa de ese golpe. Esa expresión desapareció de su rostro cuando June volvió a sonreírle. Aunque tenía un poco de sangre en la frente, estaba como si nada ¿En serio era así de débil? ¿Ya había perdido? Si cambiaba un poco la forma de su casco de caballera quizás podría haberle perforado el cráneo y hubiera ganado, después de todo no existían reglas sobre matar a tu oponente. Un escalofrió azotó su ser al descubrirse a sí misma pensando en esas cosas. Al menos el puñetazo de June la dejaría dormida para que reflexionase en sueños o al menos eso es lo que iba a pasar cuando el esperado impacto se detuvo en plena trayectoria. A su lado sintió el tacto de la pata de Laura que no era más que un gesto condescendiente.

—Menos mal que acabamos con nuestra parte a tiempo —dijo Zaira apareciendo a su lado—. Lauri, tengo una idea. Usemos la electricidad que recorre el cuerpo de Michi.

—¡A la orden! —exclamó la glameow.

Zai explicó cuál era su plan.

—Que inteligente —dijo Michelle obligándose a sonreír.

—Ahí viene —dijo la tipo psíquico—. Como acordamos.

Al contrario de asustarse por tener tres oponentes en vez de uno, la ardilla parecía mucho más entusiasmada, dando saltos de felicidad al mismo tiempo que se acercaba con una somanta de golpes preparada para sus nuevas compañeras de juego. Laura sacó una de sus garras para ponerla cerca de las partes paralizadas del cuerpo de la brionne, imbuyéndolas de electricidad para luego apuntarla hacia la cara de June. Zaira, con sus ojos atentos, chasqueó los dedos en el momento exacto, lo que también sirvió como señal para que la gata lanzase la prótesis a una de las mejillas de June la cual se quedó clavada en ese exacto punto celeste.

—Mi hermana me ha preparado para esto. Las glándulas que usan los pokémon eléctricos para cargarse de energía se encargan de procesarla para poder sacarla al igual que como entró. Si una de las glándulas no funciona, almacena la energía hasta que…

Antes de que Zai pudiese decir la palabra, June paró en secó y con el sonido fuerte de un transformador tronándose en algún rincón del pueblo, lo que provocó que la meowstic tuviese que echarse al suelo mientras sudaba frío, un destello cegó a los presentes. Al volverles la vista, vieron a una pachirisu debilitada con apenas unos relámpagos cruzándole la cara. Los pensamientos negativos volvieron a acosar a Michelle. A diferencia de sus otras dos compañeras, necesito que la ayudaran para vencer a su objetivo. Sus ataques no le hicieron nada a esa ardilla mientras que sus amigas la vencieron con un solo movimiento. Michi se regañó a si misma por pensar así. Era más importante la misión que su maldito ego. 

VI

Aunque había preparado a sus subordinadas en caso de que sucediera, no hizo falta. Las tres estudiantes de Excalibur habían sido derrotadas sin que las dos líderes hayan movido ni una garra ni un poco de su cuerpo de metal. Aun así, Denisse estaba segura de que las dos se mantuvieron observando o al menos eso es lo que hizo ella. Aparte del contratiempo final, el plan había salido casi a la perfección. Ese maldito “casi” le carcomía, pero ya hablaría con Michelle después. Los aplausos pausados del lisiado interrumpieron sus pensamientos.

—Al parecer ha entrenado muy bien a sus subordinadas, señorita Flower.

—No necesito tus cumplidos, anciano —dijo Deni tratando de ocultar el rubor de su rostro.

—Los verdaderos combates de caballeras que luchan por su causa son uno a uno y eso es lo que vamos a tener. Un combate de verdaderas líderes.

Denisse asintió.

—Así es.

Después de que el auxiliar de enfermería más valiente llegó a retirar a las chicas inconscientes de la arena, las dos líderes fueron a diferentes lados del campo. Denisse se aseguró de que su pajarita estuviera sujetada como debería estar debajo de la mata de su cuello. El único ojo de Danielle no dejaba de penetrarle con la mirada. Si esa espada fuera un macho, quizás tendría que correr por una orden de alejamiento. En esos dos días no es que hubiera hecho mucho entrenamiento, pero si se había encargado de ajustar unas cuantas cosas que esperaba que le dieran la victoria.

—Dígame, señorita Flower, ¿Sus subordinadas actuaron bajo sus planes?

—¿Y que si lo hicieron? —dijo Denisse recordando esa estúpida parte final.

—Durante el tiempo en el que no nos vimos usted entrenaba junto a ellas. ¿Cuánto tiempo fue?

—Eso… 

Danielle soltó una risilla.

—Señorita Flower. Yo no necesito apretarles la cintura a mis subordinadas dentro de un corsé de acero. Ellas saben actuar en cualquier momento, o acaso dígame, ¿ellas actuaron movidas por sus hilos durante todo este combate? ¿Acaso hubo algo que no contempló dentro de sus planes?

Denisse sonrió, maldiciendo por dentro.

—¡Nop! ¡Cada detalle salió como quería!

Danielle mantuvo un rato de silencio.

—Es una lastima que no pueda saber si mientes o no. Noto cierta alteración en tu aura que también puede deberse a los nervios que sientes al notar la evidente verdad de que no puedes acabar conmigo por más que te esfuerces.  Aunque le aseguro que si estuviese segura en mi fuero interior de que fuera a perder,aceptaría el desafió como buena caballera, juro por mi padre que acá esta presente que ese no es el caso.

Denisse puso los ojos en blanco.

—¿Vas a seguir echándome un sermón o vas a pelear?

—No se preocupe, señorita Flower. Soy capaz de hacer las dos.

Aunque Danielle no necesitaba llevarse la mano a su propia empuñadora, la agarró fuerte usando el listón que usaba como brazo y deslizándose por el aire atacó con un tajo común. Denisse respondió con un Cola Férrea. Los dos tipos de acero chocaron entre sí y como bien suponía que iba a pasar, las diferencias de fuerza la hicieron retroceder unos centímetros más que a la atacante que aprovechó ese maldito segundo para darle otro. Lo que no esperaba era que se transformara en una espeon por ese mismo corto periodo de tiempo. Los reflejos aumentados le ayudaron a dar un salto sobre la caballera, impulsándose en el cuerpo de la misma. Al verla vulnerable cuando volvió a su forma normal, Dani fingió no saber que hacer hasta que le trató de dar con una bola oscura a quemarropa en el vientre. Otra cosa que no sabía es que Deni sabía que iba a saber que le iba a intentar atacar con su ataque de fuego que la haría vulnerable a la Bola Sombra. En el último momento, la honedge deshizo su ataque, convencida de que su rival habría llegado a esa conclusión. La verdad era que Denisse había adivinado eso también así que volvió a prenderse en llamas y cayó como un cohete encima de Dani. Al apagarse, la chica chasqueó la lengua. Además de un poco de hollín en el borde de su acero, ese movimiento no le dañó lo suficiente. Aun así, sintió cierta satisfacción de que al menos Danielle dudara un poco a la hora de atacarle de nuevo. Ese pequeño placer desapareció cuando escuchó otra risilla.

—No me has decepcionado en el primer intercambio —dijo la fantasma—. Si te lo has preguntado, no siento ningún dolor con este cuerpo de acero.

—Eso ya lo sabía —dijo Denisse con toda la sinceridad del mundo, porque decía la verdad— Lo único que necesito para dejarte fuera de combate es romperte. Ojalá no tengas que devolver esa espada porque su dueño se va enojar mucho.

Esa espada no sería muy fácil de romper. Era una lástima porque esperaba hacer las cosas más sencillas.

—Que lo sepas da lo mismo. No te dejaré hacerlo.

Al salir esas palabras de su alma, un brillo apareció en el filo de Danielle e impulsada con la propia energía de su aura, volvió a atacarle con mucha más rapidez que antes con un ataque contundente. Agarró la ayuda de la especie de su madre para esquivar. Aunque pudiera soportar un ataque, eso la dejaría demasiado dañada para seguir peleando. El espadazo que más bien parecía un porrazo rompió la pared de piedra, cayéndose en demasiados pedazos. A pesar de que fue tarde, pudo darse cuenta del plan. Una de las lámparas del techo casi la aplastó sino hubiera dado otro salto con la misma especie. El mero hecho de salvar la vida era bastante sencillo de predecir así que simplemente le dio con una bola sombra que fue tan rápida que no le dio el tiempo suficiente de volver a la normalidad. Un horrible escalofrío recorrió todo su cuerpo que se quedó a la mitad al convertirse en una eevee. Cuando lo hizo, la energía fantasmal salió por su boca en forma de humo morado.

—¡Denisse! —exclamó Michelle desde el otro lado.

—¡Casi la matas, hija de puta! —secundó Laura.

—El combate acabó —dijo Danielle preparando otro espadazo.

—¡Yo decido cuando acaba! —dijo Denisse sacando una vara alargada y pegándosela a su propio cuerpo.

La electricidad de la vara paralizante la cubrió, reemplazando los escalofríos paranormales por toques eléctricos. Lo repentino de esa maniobra hizo que Danielle se quedara paralizada (nunca mejor dicho), además de que sus amigas abríeran la boca. No les dijo que eso ocurriría porque le gustaba mantener algunas sorpresas para el ultimo. Los spoilers eran lo peor que podía pasar en la vida. En un principio pensó que acababa de hacer una estupidez, pero en pocos segundos, cuando comenzó a inyectarse piedra trueno con su modificador de ADN, sintió que el pelaje de su cuello se movía por la estática hasta establecerse toda ahí. Al darse cuenta de lo que estaba pensando, la espada volvió a la carga, pero era demasiado tarde. Las patas de Denisse se hicieron más largas por un segundo y en un destello, estuvo detrás de Danielle.

—¿¡Es putamente en serio!? —exclamó Laura—. ¡Estuvimos dos días practicando y a ella se le ocurre inventarse un poder en medio de la pelea!

—¡Así es más divertido! —dijo Denisse rodeándose de fuego—. ¡A ver qué te parece esto!

Desde el principio sabía que para descolocar a Danielle necesitaba algo que no pudiera predecir y claro que lo había conseguido. Al igual que un obús de una bazuca del tamaño de un ariete al que le habían prendido fuego antes de dispararlo, chocó con fuerza contra la honedge. Una explosión cegó a todos en el club de la lucha, excepto Zai, que se había ido hace rato como se lo pidió. En unos segundos, con un zumbido en los oídos, pudieron ver el resultado; el cuerpo de la fantasma estaba tan negro como un tronco en una fogata y con unas grietas, aunque todavía entera, mientras que Denisse tosía por el cansancio. El pelaje de su cuello poco a poco se pintaba de un rojo intenso. Los ojos de sus subordinadas se abrieron todo lo que pudieron al ver como su líder perdió.

—¿Cómo hiciste eso? —preguntó Deni faltándole la respiración.

—Ya sabía que ibas a hacerme una treta así, señorita Flower —dijo la señorita Excalibur—. He hecho el juramento de que ibas a hacer algo sin contarle a tus subordinadas y en cambio pedí una mayor defensa. Así es el funcionamiento de mi As; Buen Caballero.

—Oh…

—Lamento no habértelo dicho antes. En el combate de la playa hice lo mismo, prediciendo las dos que caerían primero —dijo Danielle al mismo tiempo que materializaba un viejo papiro con una letra indescifrable—. Lo único que tengo que hacer es sostener esto mientras hago mi predicción en voz alta y lo que quiero a cambio de acertar. En caso de que no acierte, me pasa lo contrario. Mientras más precisa sea mi afirmación, más fuerte me haré.

—Eso… es… imposible. No te quite la vista de enci…

—Aja. Cuando June sufrió un corto circuito, tuve tiempo suficiente de hacerlo. Si lo has olvidado, yo soy una fantasma y mis sentidos no necesitan de receptores orgánicos débiles a la luz o sensibles a los ruidos fuertes. Si te lo explico, es en compensación a una humillan…

La líder del equipo de Excalibur nunca terminó esa oración porque sencillamente la de Candelor no pudo aguantarse las carcajadas que le venían amartillando en la garganta. Sus subordinadas quizás pensaban que había perdido la cordura por semejante derrota, porque quizás no eran tan avispadas para darse cuenta de que alguien con un corte en el cuello no podía soltar esa risotada. Un collar de acero con un agujero que era del justo tamaño para que la pajarita tuviera contacto con su piel cayó a sus patas, además de un bote de pintura cortado a la mitad.

—¿¡Es que no te ha quedado claro, estúpida!? —dijo Denisse con una sonrisa diferente a la habitual. Una que mostraba todos sus colmillos, incluyendo el que todavía era de leche—. ¡El combate se acaba cuando yo quiero! ¡diez segundos! 

—¿Qué hiciste? 

—¡Ah, no es nada! ¡Una bomba que se activa con el plasma es bastante novedosa! ¡Nueve segundos!

—Que…

—¡Es más novedosa cuando en vez de activarse inmediatamente, empieza su cronometro! ¡Ocho segundos!

El ojo de Danielle miró hacia abajo. Una pajarita estaba pegada a su hoja.

—¿Qué es esto?

—¡Y si está pegada con pegamento, es mejor! ¿No crees? ¡Siete segundos!

—Acabas de hacer…

—¡Y sabes que el plasma en esencia es fuego con electricidad, ¿no?! ¡Seis segundos!

—¡No! ¡No puedo perder! —exclamó Danielle yendo a por ella.

A medio camino, el mundo se volvió blanco por un momento mientras que un molesto zumbido era el único ruido en la faz de la tierra. Al acabarse la ilusión, lo único que quedó de Danielle era una simple empuñadora, unos cuantos pedazos de metal que yacían esparcidos por todo el suelo, aun oscuros, y una llama azul que flotaba en estado dormido. El siguiente sonido que Arceus decidió crear fue el de la desternillante risa de Denisse que hasta le obligó a tumbarse para contenerse. Al agarrar un poco de aire, por fin pudo decir su frase final.

—Eran cuatro segundos, imbécil. Te mentí.


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Lamento la tardanza, veo que tengo muchos comentarys así que voy a responderlos bien happy. Muchas gracias a todos por leer, lo digo de una vez para no tener que repetirlo en cada comentario. A Ramen y a Kiwi voy a respondedles de una al final porque comparten varias observaciones.

@Nemuresu No te preocupes que ellas no van a pedirles ayuda. Se la van arrancar a la fuerza.

@Sakura Me alegro que te alegres. Recuerda que la Denisse solo puede transformarse en otra evolución por máximo dos segundos y luego vuelve a la normalidad.  Es una transformación muy momentánea. Sobre Bea y Laura, me temo que van a tener que separarse un poco más antes.

@Bancho Ramen y @Maze A ver, chavos, vengan para acá que tengo para todos (?????)

Okno.

En primer lugar, me alegró que les haya gustado Ray a ambos. En segundo lugar, sí, Denisse es una odiosa y es posible que se le suba a la cabeza un poco, en esto estamos de acuerdo. Únicamente les voy a decir que se agarren fuerte y que no están equivocados al no querer que se salga con la suya. Aun así, ya pensé en una solución para que el personaje no se les haga tan pesado. No sé si han notado que mi narración ha cambiado de omnisciente a basarse en un punto de vista en concreto, pues va por ahí.  Eso de "yo pienso antes que tú" lo puse más como una muestra de que Denisse sabe observar y anticiparse a cada movimiento (de hecho su habilidad es anticipación; tiene la oculta como toda mary sue xd) y sí, que es una presumida. Sí, Ramen, tienes razón; en fuerza de combate no es muy fuerte, pero en inteligencia y malicia se come a sus subordinadas con papitas, como vemos precisamente en este capítulo.

Y sí, estoy de acuerdo. Zaira necesita salir aunque sea un poco de las faldas de Denisse, por su propio bien. Ojala lo haga tarde o temprano.
 
En cuanto a Cerati, yo mismo noto que le falta un poco de fuelle. A ver que hago al respecto. 

Eso sería todo. Muchas gracias y espero que sigan leyendo para que se les aclaren las dudas que seguramente rondan por su cabeza.

Todo será resuelto a su momento.
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#78
De Buen Caballero ese az no tenía mucho que digamos. Danielle quiso hacer su "trato con el diablo" y lo que recibió fue lo que le pasa a cualquiera con ese tipo de tratos: lo peor. Aunque ese detalle de la llama me parece curioso, ¿será que todavía está viva de cierta forma? O bueno, tal vez no haga falta si pueden obligar a otro miembro de las Excalibur a que escupan la sopa en su lugar.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#79
Capítulo 23: ¿Es Malo Lamentarse?

I

A Laura nunca le gustó que le regalaran cosas porque sentía que quienes lo hacían se lo daban con una terrible condescendencia y causar lastima le desagradaba. Recordaba con asco que cuando era una niña iba a esos eventos de caridad a mendigar un juguete o un helado. Muchas veces iba acompañada de la gorda cuando no era gorda, su padre cuando aún estaba con ella, Beatriz o incluso los cuatro juntos. Algunas ocasiones eran organizados por la iglesia, por los directivos de una escuela privada, por algún político o por un empresario que quería hacerse publicidad. En cualquier caso, la verdad era la misma; eras pobre así que tenías que mendigar. 

Al su padre largarse por ahí no volvió a pisarlos al comprender que ya no podía depender de nadie. Aunque Bea siguió yendo hasta los once porque era una excusa como cualquier otra para no estar en su casa. Lo sabía porque mientras entrenaba a saltar de tejado en tejado, quizás con la estúpida esperanza infantil de que en las alturas podía escapar de su realidad, miraba por el rabillo del ojo a muchos de sus vecinos y a los de los otros barrios formando parte de la fila de la vergüenza, estando la mapache entre ellos. A lo mejor porque los gritos de Beatriz peleando por el ultimo micro hornito con la desgraciada de turno le distraían demasiado.

Es seguro que ese era el motivo del por qué Laura dudó un poco en aceptar la invitación de Michelle a comer. En la televisión había visto algunos anuncios del PokéDonals. No parecía ser el lugar más elegante del mundo y, aun así, ya pensaba en una excusa para rechazarla de manera educada. Después de todo acababan de salir de una pelea con un posible daño permanente en los tímpanos, un mal cuerpo encima que un gengar saldría corriendo y un olor mal interpretable a alcohol por todas las pociones que tuvieron que echarse encima. Si le dio una segunda vuelta fue porque no era propio de Michi invitarla sabiendo lo cansadas que estaban. Al mirarla un poco más, vio que cruzaba sus aletas en una posición suplicante, en sus ojos notaba cierto temblor y aunque el combate había terminado desde hace rato, aun sudaba a chorros, cosa que dudaba que solo fuera por el calor.

—¿Por qué no? —respondió Laura con una sonrisa.

—¿Quieres avisarle a tu mamá? —preguntó Michelle haciendo el ademán de sacar su celular.

La glameow negó con la cabeza.

—Si a ella le da igual, a mí también. 

El único Pokédonalds del pueblo estaba en el centro comercial de North Marine Star hasta el fondo. Era un pequeño lugar con unas cuantas mesas de cafetería con asiento acolchado de un color amarillo.  A la izquierda estaba un área para niños de donde las crías salían corriendo y gritando mientras sus madres observaban desde el otro lado. Al frente, un slakoth quien atendía el mostrador les esperaba con una mirada más muerta que un caterpie pisoteado por un ponyta. El perezoso lanzó un bostezo antes de hablar.

—¿Qué es lo que desean? 

—Lo más barato —respondió Laura secamente.

—No es necesario que estés tan nerviosa —murmuró Michelle con una sonrisa que reflejaba ese mismo sentimiento—. Yo quiero una premium con aros de cebolla y refresco grande.

Laura parpadeó. 

—Es que tengo hambre —dijo Michelle dándole explicaciones que tampoco pensaba pedir.

Sin decirse ni una palabra fueron a la mesa más apartada de las demás, quizás porque las dos sabían que hablarían de cosas que nadie debería escuchar. No tardaron casi nada en entregarles las hamburguesas; no se llamaba comida rápida por nada. Al ver el tamaño de la de Michi comenzaba a arrepentirse de la miniatura que había pedido, pero ya era tarde para arrepentirse. Las dos comenzaron a comer. El ambiente no era el de dos chicas normales comiendo juntas. Era tenso. Las miradas ocasionales de Michelle le hicieron ver que trataba de hablarle sin atreverse. A lo mejor alguien tenía que romper el hielo para que se dé la plática y para ello dijo lo primero que se le pasó por la mente. Unas palabras que llevaba en la garganta desde que salieron de la preparatoria Excalibur.

—Deni me da miedo —dijo Laura sorprendiéndose

Michelle masticó.

—No nos dijo nada de esa estupidez de la pintura ni lo de la bomba porque se le dio la gana y cuando hizo explotar a esa tipa se puso a reír como puta desquiciada. Ha de tener un tornillo suelto por ahí.

—No me atrevería a decir eso. Debe de haber sido la emoción del momento. Lo único que me dio miedo es cuando sonrió de esa manera —Michi sacudió la cabeza borrándose ese recuerdo—. Al menos tuvo la amabilidad de avisarle a Zaira para que se fuera de la escuela antes de…eso. Además, no hubiéramos ganado si no fuera por ella.

—Me gustaría contar contigo para mantener a Denisse a raya y —Laura miró al techo buscando la palabra adecuada— sin que haga una estupidez. Zaira esta encandilada así que cualquier cosa que haga la va ver bien. Solo quedamos nosotras para cuidarla. Por más inteligente que se crea, no deja de ser una maldita niña malcriada.

Michelle asintió.

—Lauri, ¿Quisieras hablarme sobre Beatriz? Estoy preocupada de que las cosas vayan a peor.  

Ese nombre provocó que se pusiera en guardia por mero instinto salvaje. La expresión culpable de la tipo agua acabó relajando su postura, acomodándose más en el respaldo de cuero sintético como si quisiera que la protegiera. Las dos siguieron comiendo en silencio. Después de unos cuantos mordiscos, la hamburguesa, las papas fritas y el refresco desaparecieron. Ya no le quedaba más comida con la que distraerse. Aunque sabía que podía mantenerse callada y Michi lo comprendería, ella misma quería hablar. 

—Beatriz y yo nos peleamos cuando le dije que no iba a entrar a la secundaria con ella, pero eso ya lo sabes. Lo que no sabes es que fui tan idiota para decírselo antes de que me dijera que se iba a mudar al Barrio Umbrali. Me enteré de eso después sino no estuviésemos hablando ahora. 

—¿Crees que se haya sentido abandonada? —dijo Michelle tocándole la nuca con afecto.

—Algún día tendré los ovarios para hablarle. Es por eso que no quiero pelear con ella. Si lo hago voy a acabar echándolo a perder más de lo que ya lo hice—la vergüenza quiso que cambiara el tema de conservación—. Ya hablé mucho de mí ¿Qué es lo que me querías contar?

La brionne acabó con su ultimo aro de cebolla.

—No es nada —dijo la chica bebiendo hasta la última gota de su refresco de un sorbo.

—No me mientas, Michi. Desde que salimos querías decirme algo.

—Es que no es importante —murmuró la foca—. Es lo que tú llamarías problemas del primer mundo…

—No es competencia de quien esta peor —dijo Lauri con una risilla—. Anda, dime lo que quieras.

Michelle tragó saliva.

—Es que… siento que me estoy quedando atrás.  Si no fuera por ustedes hubiera perdido contra June y estuve a punto de arruinar el esfuerzo de todas. En la primera pelea que tuvimos contra Excalibur también fui la primera en perder. Lo peor es que—se secó una lagrima con el dorso de su aleta— Anastasia se suicidó porque sabía que era débil y que Cerati iba a matarme. No tengo tu resistencia ni las habilidades psíquicas de Zaira ni la inteligencia de Denisse. No entiendo cuál es mi papel si no tengo ninguna cualidad…

—Tienes una cualidad que nadie tiene —dijo Laura sin siquiera pensarlo—. Eres más amable que nosotras tres juntas.

—¿Eso de qué sirve? ¿Crees que voy a poder derrotar a alguna de Las Sombras de la Noche dándoles abrazos?
Lauri la rodeó con su cola. 

—Lo que digo es que eres importante para nosotras. No te platiqué la gran cosa sobre Beatriz y aun así me siento mucho mejor. Sobre lo otro, apenas estamos empezando—puso las patas encima de la mesa para tocar las aletas de Michelle—. ¿Recuerdas lo que me prometiste cuando estaba en el hospital?

—Sí… por mi culpa…

—Yo quise ayudarte —corrigió la glameow—. Y quiero seguir haciéndolo. Aun nos queda mucho por aprender sobre esto de darle palizas a los demás y lo haremos mientras acabamos con Las Sombras de la Noche. Así rescataremos a la señora Gray… y vengaremos a tu maestra. 

Michelle dio un respingo.

—Es por eso que le insististe tanto a la zorra para que fuéramos contra Las Sombras desde antes. Aunque seas tan bondadosa para decirlo, sé que eso es lo que quieres.

—Sea cierto o no, es mi responsabilidad hacer algo. Anastasia tuvo que morir porque no era lo suficientemente fuerte…

—Ninguna éramos lo suficientemente fuertes. Si alguien tiene que tener la culpa, pues que seamos las cuatro. Denisse se rindió tan fácil porque no teníamos ninguna oportunidad. Estamos hablando de una zorra tan terca que hasta le duele decir que se equivocó.

—Eso es un raro consuelo —dijo Michelle soltando una risita y borrándose las lágrimas de los ojos con una de las servilletas.

—Es lo único que tenemos ¿Lo hacemos o no? —dijo Laura con una expresión desafiante—. La próxima vez que veamos a Cerati o a cualquiera de esas sombras les va faltar calle para correr.

La brionne asintió con una sonrisa amarga.

—Está bien.

II

Esa mapache había sido una contrincante tan patética que Zaira había salido intacta. Aparte de un poco de cansancio tanto físico como mental que venía de regalo. Aunque llegó a casa mucho antes que la eevee, la expectación no le dejó hacer otra cosa que caminar de un lado a otro de la sala. No podía ver la televisión porque a sus ojos hasta el programa más interesante era una porquería en comparación a lo que podría pasarle a Denisse, era incapaz de tragar el helado de fresa por el que fue a la cocina y a pesar de que la sirvienta le insistía, no quería darse un baño hasta que su hermana volviera. Aquellos minutos que parecieron horas llegaron a su fin cuando Denisse entró por esa puerta, provocando un soponcio en María y en ella misma al ver que estaba cubierta de sangre. Después de que la señorita Flower dijo que solo era pintura, la mirada de Zaira brilló por semejante estratagema mientras que a la coneja le daba otro porque estaba tan seca que sería una tortura de quitar. No tuvo que preguntarle si había ganado o no porque la felicidad la notaba a kilómetros de distancia. Cuando las dos estaban en la bañera, se quejó más de una vez al sentir el tacto rasposo del estropajo que usaba la lopunny. 

—¡Ah! ¡Más lento!

—A ver si lo piensas más antes de hacer estas travesuras —dijo la coneja con el ceño fruncido—. ¡Al menos podrías haber usado una pintura lavable!

—¡No había una con el color que quería!

Al desaparecer toda molécula roja del pelaje de su hermana, la misma pidió a la sirvienta que las dejara a solas. El agua de la bañera parecía de sandía y tendría que meterse a la ducha después si no quería ser de color rosita, pero estaba tan cómoda que le daba igual. Notando que los pasos de María no se escuchaban, Denisse mostró una sonrisa altanera, hundiéndose un poco más en el liquido caliente. Zaira no aguantó más la maldita espera.

—¡Ya cuéntame que pasó!

—Cuando te fuiste Danielle trató de pegarme, pero obviamente no lo consiguió ni de cerca. Aunque como quería darle un regalo a mi enemiga, decidí que dejaría que pensase que me había ganado para darle una satisfacción antes de acabar con ella. Usé la bomba que te dije que usaría y acabó hecha pedazos. Ojalá hubieras estado ahí.

—Sí, ojalá —murmuró Zai decepcionada—. Pero, cuando despierte y se entere de que perdió se va sentir peor.

—Las cosas no son gratis —dijo Denisse con sencillez— ¡El punto es que todo salió como lo planee!

—Claro—respondió Zaira con una sonrisa demasiado grande para su especie—. ¡Sabía que lo conseguirías!

—¡Y yo sabía que podrías darle una paliza a Beatriz con los ojos cerrados! ¡Era perfecta para ti!

—Hablando de eso —dijo Zaira haciendo levitar al señor patito—. ¿Por qué decidiste enfrentar a Michelle contra June?

—Fue la parte más arriesgada del plan —admitió Deni chapoteando con su pata—. Podría haber puesto a Laura porque es la que más fuerza bruta tiene y la que resiste mejor los golpes, pero entonces no podía hacer eso del veneno de cobra ¡Eso no podía quedarse fuera! —exclamó—. Así que confié en Michelle porque de todas formas es la que tiene más motivación de nosotras cuatro y no deja de ser la más rápida.

—¡Oh! ¡Lo tenías todo planeado! ¿¡Incluso eso de que tuvimos que ayudarla al final!?

—Digamos que solo se me escapó un pequeño detalle… Según mis cálculos, esos golpes deberían haber derrotado a June en condiciones normales lo que significa que…

—Un pequeño detalle no importa —dijo Zai todavía con una sonrisa en la cara—. Lo demás salió perfecto.

—Sí, tienes razón —contestó Deni respondiéndosela.

Ese era el motivo por la que adoraba tanto a su hermana; ella siempre lo tenía todo bajo control y las cosas que no estaban bajo su control las volvía a controlar en cuanto se escapaban. Además, siempre hacía lo que quería cuando lo quería. Esa era una de las muchas razones por la que siempre la seguiría hasta el fin del mundo. Unas increíbles ganas de abrazarla la invadieron, pero el concepto de espacio personal que ya formaba parte de su diccionario la contuvo.

—¿Cuál es el siguiente paso? —preguntó Zai con ilusión.

—Mañana volveremos a la preparatoria Excalibur para que Danielle nos diga todo lo que queremos saber, pero primero necesito reconstruir lo que destruí con esa bomba. Se me van acabar todos los materiales cuando lo haga y no tengo forma de conseguir más por el momento. Esa bomba me costó muy cara, pero espero que le baste a Danielle para que sepa que no puede hacer nada contra mí.

—Ya le quedó claro ¿Por qué no le pides dinero a mamá?

Denisse mostró un leve sonrojo.

—¡Su tarjeta de crédito es una extensión de la de papá! ¡No quiero que ese idiota se de cuenta de que necesité su dinero!

—Oh.

—Mientras más rápido comience, más rápido voy a terminar —dijo Denisse haciendo el ademán de llamar a María—. Pero tú necesitas una ducha, no quiero que te quedes rosita.

Zaira asintió maravillada.

—Entendido.

III

Al no ser día de comité escolar, Lady regresó mucho antes que su hermanastra a la casa. Las sirvientas preparaban la mesa siendo ayudadas por su patrona; algunas pokémon no estaban entrenadas en el valeroso arte de hacer nada mientras sus empleadas domesticas hacían todo el trabajo. Al ver eso, una ventisca de nostalgia le hizo sonreír porque su madre era igual e incluso cuando estaba enferma no pudo mantenerse quieta hasta sus últimos días. Las cosas se habían normalizado bastante en esos días. Aunque esos mocosos pintarrajeados aun hacían de las suyas, poco a poco se acostumbraron a su nuevo estilo de vida. Las habitaciones de huéspedes se convirtieron en cuartos para cada uno de los diez hijos. Los diseñadores que vinieron a remodelarlos tuvieron que hacer mapas para distinguir que era lo que pedía cada quien. En un principio pensaba que los machos eran una especie de mente colmena, pero ya comenzaba a reconocer a cada uno. 

—¿Cómo les fue en la escuela? —preguntó el señor Valt tragándose una baya.

—¡Hicimos figuritas de plastilina en el recreo! —exclamó Alexis.

—¡Ya contaste todo lo interesante! —espetó Jared alzando el tenedor.

—La maestra estaba usando un perfume nuevo —comentó Carlos perdido en sus pensamientos.

—¡Yo encontré dulces debajo de la resbaladilla del patio! —dijo Javier enseñando envoltorios celestes en su pata—. ¡Son de menta!

Eliza le dio un toquecito a su padre.

—Tu madre dice que no deberías agarrar cosas que no sabes de dónde vienen.

—¡Quizás lo escondió la pelota de Harry! —sugirió Jaime lanzando risotadas.

Los demás niños rieron y Lady tuvo que retener una risilla que se ahogó al ver que Eliza frunció el ceño.

—¡No falten el respeto a sus compañeros! —dijo Sir.

Aunque su madrastra y su padre sabían lenguaje de señas desde hace rato, la mayoría del tiempo no lo necesitaban para entenderse. No era raro que la primera se comunicara a través del segundo quien siempre acertaba en lo que quería decir en cada momento. Eso significaba que se conocían más de lo que ella podía llegar a pensar. Al ver esas cosas no dejaba de sentirse estúpida por como había reaccionado cuando se enteró de que el señor Valt iba a casarse de nuevo. Si es que los dos eran la pareja perfecta. Después de que los otros dijeran lo que tenían que decir, llegó su turno.

—Bien —contestó Lady con cierto aire presumido—. Mis compañeras se han estado portando decentemente.

Antes de que pudiese seguir hablando, la puerta de la mansión se abrió y la sirvienta que fue a recibir a la recién llegada, una arbok de una región alejada, casi le dio algo al ver el estado en el que llegó la señorita Beatriz. El cuerpo entero lo tenía cubierto de tiritas que pronosticaban un verdadero festival del dolor cuando llegase el momento de arrancárselas. El instinto maternal de su madrastra hizo que se levantase, pero la chica no le prestó atención para subir a su habitación en el segundo piso. Eliza pidió a una de las empleadas el plato de comida de Bea para llevarlo ella misma y abandonó la mesa, alzando una zarpa para disculparse con los demás.

—Su hermana no tuvo un buen día —dijo Valt aunque no era necesario aclararlo—. Es mejor que no la molesten.

Después de acabar de comer, los niños fueron a jugar al patio mientras que Lady planeaba estar recostada el resto del día. La próxima semana el comité comenzaría a organizar el festival benéfico de la secundaria Candelor y estaría de arriba abajo vuelta loca. No tendría una mejor oportunidad para descansar que esa en un buen rato. La habitación de la sylveon estaba repleta de rosa pastel por todas partes. Una cama con dosel, un tocador de abedul pintado de blanco en el que escondía el maquillaje para ocultar sus ojeras y un espejo donde no le gustaba mirarse más de lo necesario. En la pared había varios cuadros colgados, la mayoría de decoración insulsa salvo una foto con su madre que enmarcó hace poco.

La joven se tiró sobre la cama sin ninguna contemplación al estar libre de ojos ajenos que pudieran criticarla por esa muestra de desidia y sacó su celular dispuesta a entretenerse para luego quizás tomarse una siesta. Ese era el plan cuando escuchó un repiqueteo en la pared de la derecha, como si alguien la estuviese golpeando con un martillo. Según recordaba, ya no había obreros en la casa. La atareada mente de la hada cayó en la cuenta de que la habitación de Beatriz era contigua a la de ella. A juzgar por los curitas, a su hermanastra no le fue muy bien en ese dichoso club de la pelea. En cualquier otra circunstancia hubiera mantenido las distancias con una hembra que se daba de golpes por mera diversión, pero se sorprendió a si misma tocando a su puerta.

—Bea, ¿estás bien?

—¡No, no estoy bien! —exclamó la zigzagoon desde el otro lado.

—¿Puedo pasar? —preguntó Lady después de recuperarse del respingo que le provocó esa respuesta.

La mapache quiso gritar de nuevo, pero se le ahogó la voz y terminó desquitándose con la pared en vez de con la estudiante de Candelor. Las dos quedaron en silencio por un momento, una de cada lado de la puerta de roble. Lo único que podía escuchar era el ruido de sus hermanos jugando al compás de los gritos de las sirvientas quienes intentaban que no se hiciesen daño a sí mismos o entre sí. Dentro de la incertidumbre, pensó si esa era una forma de decirle de manera implícita que le daba permiso o quizás sea lo contrario, pero antes de tomar una decisión volvió a oír esa voz.

—¡No te quedes ahí afuera, hembra! ¿¡Querías pasar!? ¡Pues pasa!

La zorra dio un suspiro y entró en el pequeño cuarto de Beatriz, que era el más sencillo de la mansión porque así debía sentirse en casa. Las paredes eran blancas e impolutas a excepción de cierta grieta donde le gustaba chocar su cabeza. La cama individual tenía unas simples sábanas blancas. Menos mal que le hicieron darse una ducha antes de venir para acá porque sino las ensuciaría. Bea estaba sentada sobre ellas, dándole la espalda o más bien el lomo. Lady se sentó al lado de su hermanastra con la delicadeza que vio necesaria. Lo primero que quiso hacer era verle la cara, pero la susodicha hizo maniobras dignas de una contorsionista para evitarlo. Eso no evitó que viera por el rabillo del ojo que tenía la mirada humedecida.

—¿Qué pasó? —preguntó Lady acariciándole el lomo con su cinta a lo que primero reaccionó con brusquedad para después calmarse.

—No, nada. Nomás me dieron una paliza.

—Supongo que no era un entrenamiento.

—No, pero tampoco era un combate oficial. El punto es que perdí.

—Ya ganaras otras peleas —dijo Lady dándole palmaditas.

—¡No lo entiendes! —exclamó Beatriz zafándose—. ¡Las amigas con las que me reemplazó Laura me dieron una paliza! No… ¡Lo peor es que solo fue una de ellas! ¡Ni se dignaron a darme todas a la vez!

—¿Quién fue? ¿Laura?

Bea gruñó.

—¡Ojalá hubiera sido ella, pero todavía no tiene los ovarios para verme a la puta cara! ¡La muy… ¿qué mierda estás haciendo?

La señorita Valt movía sus cintas frente a la tipo normal como si fueran tentáculos. Desde que era niña había escuchado que las sylveon podían detener las peleas con una especie de poder tranquilizador o una cosa de esas. Aun así, nunca supo como se supone que tenía que hacerse. Al menos ese ridículo sirvió para interrumpir el frenesí de insultos de Beatriz, aunque tampoco es que la hiciera reír.

—Esa maldita gata parada —espetó Beatriz—. No pude hacer nada cuando ya me había roto los huesos y lo peor es que no fui la única que acabó jodida. Esa mocosa hizo que nos dieran una paliza a las cuatro.

—Con mocosa…

—Sí, me refiero a esa zorra.

—Denisse… esa niña…

—Esta desquiciada. 

—Sí, lo está.

Aunque también es verdad que si Deni hubiera estado un poco más arriba en la escala de la cordura (o más abajo en la de la locura), no sabía que le podría haber pasado y todos los poros de su piel temblaban al pensarlo. Bueno, siendo justos, no habría estado en ese problema en primer lugar si no fuera por eso. Esos pensamientos no llegaron a ninguna conclusión satisfactoria así que los abandonó en la avenida de su mente. La parte buena era que Beatriz se había tranquilizado, acostándose de nuevo en la cama y comenzando a comer de ese plato que tenía en el suelo que a esas alturas se encontraba más frío que el baño de un snorunt.

—¿No has pensado en que lo que necesitas es hablar con Laura antes de pegarle?

Beatriz le miró con incredulidad.

—No tengo nada de que hablar con esa puta traidora. Si quiero romperle los huesos es porque la cabrona se lo merece.

—Si tú lo dices… —dijo Lady.

—Buena respuesta —dijo Bea con una sonrisa antes de seguir comiendo—. El punto es que como esas taradas nos dieron una paliza, Danielle va dejar de ser la jefa por un tiempo y el señor Excalibur nos va dar clases

—Oh.

—No creas que será por mucho tiempo. En la revancha no van a saber ni quién les golpeó ¡No van a poder pararse en una semana!

Lady ensanchó su sonrisa, más nerviosa que amistosa

—No lo dudó.

IV

Los fantasmas de primera generación no podían quedarse inconscientes. No tenían un intermedio entre estar muertos o vivos, simplemente estaban. Si las señoritas quienes acababan de arrebatarle la victoria pensaron que estaba dormida, era porque hace tanto que no se encontraba en el estado más puro de su existencia que tardó en volver a acostumbrarse a ser únicamente energía. Al calibrar su alma para imitar a los sentidos de los seres biológicos, lo primero que escuchó fue la gruesa voz de su padre anunciándole un resultado que ya sabía.

—Has perdido. Ahora tienes que cumplir tu promesa.

—Lo sé, padre —dijo con una voz con demasiado eco que tuvo que ajustar hasta encontrar su tono predilecto—. Un juramento de una caballera es un juramento de una caballera.

—Espero que no tenga que decirte por qué perdiste —dijo el sawk cuya aura no parecía estar demasiado alterada a pesar de sus palabras.

Sí, no tenía por qué decírselo porque lo sabía. La confianza resultó ser contraproducente. Estaba tan segura de su victoria que terminó dándola por un suceso seguro. En el momento en el que recordó que era lo que había prometido, se dio cuenta del error que había cometido. La misión que le heredó su padre estaba en manos de otros pokémon. Si fueran de su confianza no tendría tanto problema e incluso debía decir que la señorita Flower pequeña, la señorita Granat y la señorita Miller no eran malas chicas. Aun así, la mejor de las doncellas puede ser peligrosa siendo liderada por semejante demonio.

Dentro de su cuerpo etéreo, volvió a sentir lo mismo que sintió hace unos minutos cuando vio esa maldita sonrisa. El aura de Denisse, que hace un instante era tan hermosa, cambió de repente como una avioneta atropellando a una deerling en una bucólica llanura. El resto de animales eran destripados por mitghyena. Los numerosos colores que representaban los posibles futuros para la señorita Flower desaparecieron, convirtiéndose en un negro absoluto que resultaba de la ausencia de todo color. La sensación no era miedo ni tristeza sino desolación. El sentimiento de que no importara lo que hiciera. iba a morir. Quienes conocía iban a morir. Todos iban a morir. La muerte oscurecería sus miradas.  

La oscuridad era tan grande que sintió las alteraciones en las energías tanto de la señorita Miller como de Granat. Dos pokémon que por su tipo no tenían la capacidad de ver ni sentir el aura. Los lucario y su padre eran un caso especial en un área donde quienes no sean psíquico o fantasma no podían decir nada. Entre pisar las entrañas de quienes quería a estar cerca de esa maldita aura no existía nada de diferencia.

—¡Padre! ¡Tenemos que acabar con ella! ¡Es un peligro latente para todos! ¡Tenemos que hacer algo!

—Mantén la calma —dijo el señor Excalibur—. Sí, tienes razón. Ese tipo de aura solo la he visto unas cuantas veces viniendo de ciertos pokémon. Antes de irse había vuelto a la normalidad así que estamos a tiempo de evitar una tragedia. La señorita Flower no tiene suficiente fuerza por si misma. No hubiera llegado tan lejos sino fuera por sus subordinadas. 

Esas palabras hicieron que Danielle diera un respingo.

—Sé lo que tengo que hacer —murmuró Dani—. Espero que no sea demasiado tarde, ¿dónde están mis subordinadas?

—Están recuperándose en la enfermería. Los cortocircuitos en tipos eléctricos son comunes y son fáciles de tratar así que la señorita June estará consciente enseguida. Las heridas de Folk son las menos graves y ya debería estar despierta. Me temo que nuestra señorita enmascarada es la que se llevó la peor parte, pero por suerte le administramos el antídoto enseguida.

—¿Vamos a tener que trasladarla al hospital? Ya sabes que eso sería un problema.

El director negó.

—Lo trataré de la forma más discreta posible. A la escuela tampoco le conviene tener problemas con el señor Seagull.

—Iré a verlas. Ellas son mis subordinadas y es parte de mi culpa que hayan acabado así.

Aunque los enfermeros se sorprendieron de que una llama azul apareciese enfrente de ellos, tuvieron que acostumbrarse a golpes porque su caballerosidad no era tan importante que el compromiso con sus escuderas. La vulpix dormía con una vía intravenosa en una de sus patas, la pachirisu se había despertado y comía una baya mientras que la zigzagoon, la más complicada, ya estaba levantándose para irse. Al verla en la puerta de la enfermería, se detuvo.

—Lo lamento, chicas, pero me temo que perdimos.

—¡Ella hizo trampas! —exclamó Beatriz.

—Aunque sea rastrero, nada de lo que hizo la señorita Flower estaba en contra de las mismas condiciones que ella estableció.

—¡Si hubieras usado tu máximo potencial no hubieran durado nada! —exclamó June pataleando en el aire.

—Mi código me impide usar más fuerza de la necesaria. Me confié y no tomé en cuenta las viles estratagemas de esas chicas. Pero eso no es lo importante porque lamentarse esta bien, pero no es bueno a la larga. No creo que sea necesario preguntar si es que quieren seguir a Denisse y aunque quisieran les ordeno lo contrario. Mientras llega el momento de tener otro duelo, les encargo acabar con el tráfico de las bebidas sabor menta. Sé de buena fuente que Bea tiene conexiones en el Barrio Umbrali. Eso harán hasta nuevo aviso.

—Si eso es lo quieres, obedeceré —dijo la mapache con las orejas gachas.

—Eso no es todo. Me temo que no voy a poder entrenarlas durante un tiempo porque tendré que seguir las ordenes de las chicas de Candelor. Mi padre tomará mi lugar y les enseñará más técnicas. Si queremos derrotarlas tenemos que aumentar nuestro arsenal.

—¡Un paralitico no puede enseñarnos a pelear! —espetó la ardilla haciendo puchero.

—¡Cierra la boca, pila con sobredosis!

—¡Tú perdiste primero!

Danielle aclaró su garganta inexistente.

—Ejem. Entiendo su escepticismo, pero no lo subestimen. Mi padre sabe más que ustedes. Confío en que habré tomado una buena decisión dejándole la responsabilidad a él por un tiempo, pero tampoco será demasiado. A partir de hoy las clases serán en el salón del club que esta desocupado al otro extremo del castillo y en la tarde noche para evitar encuentros desafortunados.

—¡Confíe en nosotras, jefa!

—¡Mientras pueda seguir peleando está bien!

—Me alegro. Ahora, si me disculpan…

La fantasma abandonó aquella habitación para volver al pasillo, encontrándose con uno de los asistentes de su padre. Un pato de plumaje café claro con una única ceja en forma de “V” que se hundía entre sus ojos. Vestía un casco de acero con visera que siempre llevaba levantada por el calor. En el cuello llevaba un broche morado con el símbolo de Excalibur. Entre las alas sostenía un puerro del que nunca se separaba.

—Francis, manda una misiva a la señorita Flower. Mañana tendremos una reunión urgente.

—A la orden, señorita Excalibur ¿Algo más?

—Sí, dígale al maestro de herrería que me reuniré con él y sus alumnos más tarde. Necesito un cuerpo nuevo.

V

En un lugar donde los rayos de sol iluminaban a cada ser que lo pisase y que a la vez estaba en la más absoluta oscuridad, Cerati esperaba. Desde su pequeño refugio en el mundo de los sueños, escuchaba el sonido del mar que le tranquilizaba. No era un océano insulso como los que existían en los parajes oníricos en los que tenía que vivir. Era uno del mundo real del que salía un olor relajante a uva. No sabía porque se encontraba en ese sueño eterno. Aun así, agradecía que le hubiera dejado ese rincón donde las cosas eran como deberían de ser. La paz era tal que por un momento olvidó que no era el momento de estar despierto. Si quería hacerlo, aun tenía asuntos que arreglar.

Ocho sombras estaban frente a él, ocultas debajo de las altas palmeras. La primera era la más alta de todas con sus ojos brillando en un fulgor morado, la segunda mostraba unos puntos rojos que hacían la misma función, la tercera tenía una protuberancia que apuntaba hacia el cielo, la cuarta levitaba sobre el suelo, la quinta era la más pequeña de todas, la sexta sostenía una guitarra, la séptima tenía orejas de murciélago y la octava era una bola de espinas. Ahí estaban todos sus colegas. La verdad era que los trataba demasiado bien para no ser reales.

—Ya estamos todos —dijo la última sombra.

—Más vale que sea rápido porque tengo que trabajar mañana temprano —espetó la cuarta—. Ese maldito explotador no me va dejar pasar ni una.

—¡Ratecore sanai! —maldijo la tercera con un fuerte acento silam.

—¡Dejen hablar al jefecito! —exclamó la séptima.

—Currucú —obedeció la quinta.

—Antes que nada, sé que están demasiado ansiosos por ayudarme a que me despierte. No quiero que se contengan. Si esa niña no llega hasta acá es que no me va despertar así que mejor que este muerta para ir descartando. Lo mismo con sus amigas, hagan lo que quieran con ellas. Alfred, tú eres el primer adversario, di lo que tengas que decir.

—¿Alguien sabe donde puedo servirme un vaso de agua? —preguntó el de los ojos morados—. Necesito…

—¿No prefieres beber tu sangre cuanto te corte la lengua? —dijo la segunda.

El mewtwo aclaró su garganta.

—Gracias a esa señorita de moral descuidada, sabemos donde estuvo mi archi… nuestra archienemiga —Alfred tecleó unas cuantas cosas en ese aparato de su brazo—. Mi determinación de venganza me hizo averiguar que tienen sus bases de operaciones en un castillo y Cryo se ha conectado a las cámaras de seguridad para escuchar todo lo que dicen. Mi predicción es que van a seguir la primera pista que tienen a la pata.

—Esas bebidas que quitan toda la esperanza con un rico sabor a cereza —adivinó la sexta.

—Exacto. Tarde o temprano esa maldita zorra llegará a la fábrica y ahí instalaré todas mis trampas. Lo único que necesito es el permiso de hacer unas cuantas modificaciones al edificio. No ocupo pandilleros ni nada.

—Oh, ya veo —dijo Gustavo—. ¿Alguien tiene una objeción?

—¿Dónde vamos a mover la producción de las bebidas? —preguntó la bola de pinchos.

—¿Una objeción que sea importante?

Los ocho negaron con la cabeza. Cerati asintió. A ver si Denisse lograba superar este primer asalto. Santana la mayoría del tiempo era el más fastidioso de todos los personajes de su sueño, pero de vez en cuando sugería cosas divertidas como reclutar a ese gato mutante al último momento. Esperar un poco más hacía las cosas bastante interesantes. Un impulso le hizo rascarse el cuello con ahincó. Aunque estaban ocultas por la oscuridad, sintió el miedo de las sombras. Esas señales no eran buenas en ese instante. Esas señales significaban que a su otro lado un poco de sangre no le vendría mal. El problema era que su otro yo le caía fatal así que podía irse al diablo. Lo único que quería era despertar de una vez y esa era su mejor oportunidad. No dejaría que ese bruto lo arruinara.


Un capítulo sencillito, pero importante.

@Nemuresu Gracias por leer. En efecto, Danielle sigue viva. Denisse no ha llegado al punto todavía de matar a alguien...todavía.

Buen Caballero es una referencia a una canción de Javier Krahe, por cierto. Hablando de eso, actualice la lista de espotifai :D.

https://open.spotify.com/playlist/3nkejI...BxgYBGpFJA

Eso sería todo por ahora. Saludos.
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#80
Noto bastante que la desconfianza y actos a la espalda de otros empiezan a reinar por el ambiente. Ni Laura ni Michelle aprobaron lo que hizo su líder para ganar a pesar de su efectividad, y del otro lado se nota que Beatriz no va a simplemente hacer caso a lo que ordenó Danielle. Considerando ese ataque preparado por Cerati y co., me extrañaría si no empiezar a abusar del clima tenso entre las heroínas.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#81
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...pensando que iba a encontrarme uno o dos capitulos como mucho para ponerme al día, pero en su lugar me encontré fucking 4 que me tire como 40 minutos para poder leer. Generalmente le digo esto a toda la gente que trabaja con historias originales, y es que tenes que tener mucho cuidado con cuantos personajes agregas a la historia.
 
Vos no se si estabas dando vueltas cuando me llego ese beteo en FFL de un chabón que tenia como 400.000 palabras porque era un enfermo de mierda y como no tenia amigos le pidió a una chica random que lo beteara. El problema principal con esa historia era que metió como 40 personajes en 8 capítulos, todos con su nombre y apellido y donde trabajaban y que hacían para 2 capítulos después desaparecer y nunca pisar un puto escenario nunca mas.
 

En tu caso afortunadamente no sos taaan autista y supiste controlarte un poco, pero aun asi hay momentos en los que me veo tratando de hacer memoria de “quien carajo era X”. Te digo, esto siempre se soluciona con unas fichitas de personajes hechas así nomás – que encima siempre ayudan para que no tengas todo en la cabeza, pero por el otro lado tenes el positivo de que sabes desplazar a los personajes que ya cumplieron su rol en la historia y centrarse en los importantes del arco o como tengas ganas de llamarlo.
 

Volviendo sobre lo que te había comentado del grupo original, concuerdo mucho con lo que te comentaron al respecto. Se nota que les has prestado mas atención a otros mas que a la eevee sue, y no solamente eso sino que a esta la empezaste a hacer un poco mas jodida para que choque con lo que piensa el lector de ella, no solamente a través de lo que hace sino como vos dijiste, usando los puntos de vista a tu forma para ver como los demás personajes la ven a ella. Bastante espectacular la ejecución, la verdad. No es que te este diciendo que acabas de hacer una cosa de otro mundo, pero realmente cómo has usado esa herramienta para solucionar uno de los puntos débiles de la historia me resultó muy interesante de ver.
 
Lo quise aclarar en estas reviews mas cortitas porque es un detalle que tiene que ver no con el desarrollo de la historia sino en la evolución tuya como escritor y como supiste sortear una adversidad. Y me parece que lo voy a ir dejando por aca porque me siento demasiado pedante escribiendo esto, parece que estuviera corrigiendo una tesis cuando estamos hablando de furtopia index by doc y no es para tanto.
 

Mientras te estes divirtiendo escribiendo yo me quedo tranquila. Por ahí trabajar en estas cosas hace que digas “la puta madre que bodrio hacer esto yo que venia a divertirme” pero AH cuando te llega un comentario como este diciendo “la verdad un genio doc como la manejaste” A QUE SE SIENTE BIEN NO??
Eso es todo. Realmente podría decirte UN MILLÓN mas de cosas sobre la historia, pero opte por dejarte la review cortita esta vez para poder comentarle a mas gente asi que no seas egoista (?). Espero sepa comprender doctor muchas gracias :meri:
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#82
Sup

Llevaba unos… dos capítulos sin leer. La verdad fue más rápido de lo que esperaba o tal vez es que tanto este como Crowned en verdad los disfruto mucho.

Cosas malas!
Las peleas. Bue, las peleas en sí fueron buenas, pero la ejecución deja algo a desear. En primera cagaste el capítulo desde el principio con "tenemos que ganar sin pérdidas" porque predispones al lector a creer que van a ganar todas, y en lugar de subir la tensión, la aniquilas porque sabemos que al menos las tres primeras van a ganar. No sólo eso, sino que adelantas al lector desde el principio que tendrá que leer cuatro peleas de las que ya conoce el resultado y, buenas o no, te gusten o no, ya pierden algo de fuerza. Y la verdad la humillación y el desarrollo pudo ser el mismo si simplemente quitas esa parte y dejas el 4-0 directamente. Dani se hubiera sentido igual de humillada, Deni se hubiera sentido igual de pletórica. Bea hubiera rageado igual y Michi se hubiera sentido igual de mal.

El veneno de cobra. No sé si es un error cuando en este mundo no hay animales o es una pista de que sí los hay. En caso de que sea un error es uno leve igual.

La pelea de Deni vs Dani. Demasiado over the top. Ya sé que sabes que sé que sabes que sé que sabes que sé… hasta Death Note se ve ridículo cuando hacen esto. Lo del plasma es una burrada sin importancia pero que tenga una bomba que se activa con plasma es demasiado rebuscado hasta para este fanfic, más cuando las otras tres peleas fueron geniales.


Cosas buenas!

Una vez más, los personajes. Pero primero, que ya te spoileé, las otras tres peleas. Las de Laura y Zai fueron buenas, pero la de Michi se lleva las palmas. No sé si lo hiciste a propósito pero la razón por la que Pachigod es Pachigod es precisamente por resistir como.un dios, justo como June que aguanta todo el castigo (granted, las estadísticas de Pachirisu son más defensivas que en otros pikaclones). Pero lo mejor es Michi. ¿Recuerdas que en tus primeros capítulos la Michi era la más op, la talentosa, la que tenía un as legendario heredado de su madre y la que de verdad tenía entrenamiento? Es increíble que sea justo ella la que se rompe por la presión. Increíble de bueno porque las otras son una terrorista rota, una streetwise y una Sue que la outclassean en cuanto a combate real, y es perfectamente lógico que le venga esa inseguridad cuando le han repetido desde el principio lo buena peleando que es y cuando al principio era ella la que carreaba a las demás. El hecho de que Denisse sea una especie de peligro latente y todos lo noten, la creciente relación entre Bea y Lady, emmm… estoy seguro de que noté un simbolismo pero no lo recuerdo… entre otras cosas me gustó que Zai y Denisse llegaran a la misma conclusión de que se va a quedar rosita, todo el tiempo que te tomas en explicar el trasfondo de Laura por algo tan sencillo como una invitación a comer, que el as de Dani está plagiado de HxH, que supongo que todo ese desmadre de la bomba de plasma es un chejov gun que vas a explotar después…

No sé. Fueron dos capítulos bastante buenos.

[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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