Oneshot- Días perfectos

ExtensiónOneshot
Extension larga
Franquicia
GéneroSuspensoTerror
Resumen

¿Qué puede ser mejor que unos días llenos de paz y tranquilidad con tus hermanas?

Advertencia
#1

DIAS PERFECTOS



Era un día silenciosa de hecho mucho más de usual, a esta hora normalmente Papá llegaría gritando por comida antes de ir a su trabajo como conserje en el gimnasio de la ciudad, me había acostumbrado a despertar más temprano de lo que debería pero poco importaba ya, realmente querría simplemente disfrutar este momento de pequeña tranquilidad para finalmente relajarme después de todo este tiempo, por fin había algo de silencio y paz, no más niñas llorando ni tampoco unos padres gritoneándose uno al otro sin parar y sin tener consideración del miedo que le causaban a mis hermanitas definitivamente… Era el día perfecto.
 
—¡Alice! ¡Yuki! —Levante mi voz llamando a mis hermanas, unas gemelas de 8 años de edad, ambas bastante tranquilas y pacificas, aunque la situación actual las había vuelto algo miedosas.
 
—¡Ya vamos! —Ambas gritaron al unisonó respondiendo a mi grito, realmente me alegra escucharlas tan animadas como siempre y en cierta forma me tranquilizaba.
 
Un par de chicas de la misma apariencia comenzaron a bajar dando pequeños brincos por las escaleras sin soltar su mano por un solo segundo, era una bonita imagen sin duda, además ambas tenían en sus manos una pokeball era realmente curioso, pero nunca se separaban de ella aun así se había vuelto prácticamente un souvenir pues el Pokémon que contuvo en algún momento hace mucho tiempo que no estaba con nosotros, era una pequeña Clefairy que había acompañado a nuestra familia durante muchos años aunque lamentablemente con el tiempo comenzó a hacerse mas vieja hasta que finalmente, después de habernos acompañado a nosotros e incluso a nuestros padres de joven la edad termino por llevársela, fue una época amarga pero al menos me reconfortaba saber que ahora se encontraba descansando en paz.
 
—¡Rápido que las clases empezarán pronto! —Hace varios años que yo no estudiaba, pero mis hermanitas asistían religiosamente a sus clases en la escuela Pokémon, ambas deseaban ser entrenadoras cuando crecieran y tener un viaje Pokémon juntas.
 
—¡Lo siento! Ambas nos quedamos dormidas y Yuki tarda mucho en cambiarse —Alice intento excusarse mientras hacía lo posible por apurar paso, sosteniendo su pequeña gorra amarilla haciendo lo posible por que no se cayera.
 
—¡Oye! Tu fuiste la que pensó que era buena idea quedarse hasta tarde dibujando —Yuki por su parte refunfuño, intentando compartir la culpa de la situación con su hermana gemela
 
—Oigan, da igual de quien sea la culpa, se hace tarde y quizá no las dejen entrar —Respondí mientras rápidamente abría la puerta principal de la casa para comenzar a hacer mi camino hacia el exterior del lugar
 
Al oír que sus clases podían ser interrumpidas por la tardanza ambas tomaron una mirada mucho más decidida, dejándose de culpar para rápidamente comenzar a tomar la delantera del camino, adelantándome un par de metros hacia el exterior de la casa, me sorprendí un poco, pero me recompuse rápidamente antes de comenzar a guiar el camino hacia el exterior de la casa. Realmente vivíamos un poco apartados de la ciudad en una gran casa que nuestro abuelo materno le heredo a mi madre cuando esta falleció, al principio me encantó un lugar tan grande y vistoso, pero luego me di cuenta que vivir en un lugar así cuesta mucho tiempo  mantenerlo en un estado decente, aunque la edad de la ya vieja casa no ayudaba precisamente, aun así no podía negar que era una casa bonita en un lugar tan silencioso como un pequeño bosque, eso sí, era una lástima que ese bello silencio fuese interrumpido constantemente por gritos y discusiones.
 
La caminata hacia la ciudad fue bastante tranquila, solo escuchaba el tarareo constante de Alice y Yuki mientras no soltaban su mano, en cierta manera era bastante lindo.
 
Con el tiempo aquel paseo rutinario se había vuelto bastante monótono y eso empeoro cuando se volvió algo que veía día a día en mis tiempos de estudios, mas aún ahora que yo me dedico a llevar a mis hermanas hacia allí, un sentimiento mezclado de nostalgia y calma recorría mi cuerpo, pesé a eso no se puede negar que el camino es bastante traicionero, la ruta que lleva a la ciudad no es perfecta y si no estas atento es bastante sencillo perderte entre los bosques, por eso debo acompañar a mis hermanitas a pesar de que sea un camino relativamente seguro pues los Pokémon salvajes de la zona son asustadizos y bastante débiles.
 
Después de perderme en mis pensamientos antes de que me diese cuenta ya estábamos frente a la escuela Pokémon, la profesora estaba apurando a los últimos alumnos que corrían en dirección al lugar, en ese momento mire a Alice y Yuki, ambas tiraron de mi chaqueta para estar a mi nivel y así darme un beso en la mejilla y un abrazo antes de correr en dirección a la profesora.
 
Simplemente sonreí unos momentos llevando mis manos a mis mejillas, aunque no estábamos en una buena situación debía aguantar… Debía hacerlo por ellas.
 
—¡Cuídense! ¡Vendré por ustedes más tarde! —Grité mientras ellas ya estaban prácticamente dentro del lugar.
 
No tarde en girarme y regresar a mi hogar, no me llevaba muy bien con la gente del pueblo pues siempre nos vieron como bichos raros, la familia que vive a las afueras de la ciudad en una vieja casa antes habitada por un anciano solitario… No puedo negar que son caldo de rumores absurdos, pero ya me había acostumbrado y simplemente me limitaba a no interactuar mucho con ellos.
 
Al volver a casa no podía evitar sentir un fuerte escalofrío, la edad de la casa junto a los materiales usados en su construcción provocaron que esta no tuviera ninguna protección ante el frio.
 
Me recompuse lo mejor que pude, di un largo y cansado suspiro antes de reanudar mis labores diarias, limpiar y dejar todo en orden además de preparar la cena para mis hermanas era algo que se había vuelto mi cometido, tengo que admitir que me había acostumbrado y ahora podía presumir de tener una gran habilidad, pero eso no era lo importante ahora.
 
El tiempo paso nuevamente, logré terminar la limpieza diaria que la casa necesitaba, había pasado tiempo libre en mi habitación jugueteando algo aburrido con los cachivaches de mi habitación hasta que finalmente se había vuelto hora de partir de nuevo a buscar a la pequeña pareja de hermanas.
 
De nuevo el camino fue algo monótono, pero no tarde en llegar a la escuela otra vez, aunque la cosa había cambiado, mis hermanas tenían una expresión algo pesada y triste, no pude evitar sentirme mal por ellas y al verlas en ese estado corrí en su dirección para rodearlas con mis brazos.
 
—E-Ellos —Yuki sollozo mientras luchaba por mantener sus palabras entendibles.
 
—Ellos nos… Ellos nos dijeron brujas… —Alice termino la oración de su hermana, dejando caer su rostro en mi pecho mientras apuntaba con su dedo a un grupo bastante numeroso de niños que se estaban por marchar.
 
No podía negar mi enfado, de algún modo unos niños pequeños que ni siquiera conocían habían hecho arder mi sangre, pero… Después de todo eso eran… Niños, simplemente suspiré, metí a un más a ambas entre mis brazos mientras les daba pequeños besos en sus frentes, no podía hacer nada por ahora más que reconfortarlas como pudiese, al menos por ahora…
 
Finalmente había llegado la noche, el ambiente seguía pesado después del incidente en la escuela, pero al menos se había relajado un poco, no era raro pues me esforcé bastante en calmar y entretener a las niñas me había agotado, pero realmente había valido la pena.
 
No tarde demasiado en alimentarlas y arroparlas en sus camas, intentaba siempre que durmieran antes de que mis padres llegarán y tuvieran que aguantar sus pequeños espectáculos, pero al menos estos días no sería necesario después de aquello fui hacia mi habitación, me tire en cama y cerré los ojos lo más rápido que pude.
 
—Es hora… —Una voz lejana y profunda me hizo abrir los ojos —Es hora… —Para mi sorpresa la voz no había desaparecido y parecía provenir del patio —Vamos… —En un primer momento simplemente suspire intentando ignorar la molesta voz, pero en cuanto intente cerrar los ojos de nuevo buscando recuperar el sueño, mi ventana y puerta se abrieron fuertemente, azotándolas mientras que una corriente helada había entrado lentamente al lugar.
 
—¿Pero que mierda? —Pregunté en vano mientras intentaba ponerme en pie de nuevo para intentar escuchar aquella voz de nuevo.
 
Aquella voz que anteriormente había pronunciado claramente las palabras “Es hora…” No se había vuelto más que un distante susurro que no parecía decir nada claro, aunque al menos me dejaba algo clara su ubicación, el patio trasero.
 
Mi primer instinto antes de salir a investigar era verificar el estado de mis hermanas, después de todo el golpe de mi puerta había sido muy fuerte y quizá se habían asustado. Lentamente me dirigí a su cuarto, toqué la puerta de madera un par de veces antes de abrirla lentamente, no había nadie allí.
 
Un miedo repentino me invadió y en ese instante salí corriendo en pijama a investigar el patio, una leve nevada había golpeado el bosque, formando una delgada capa de nieve en el lugar, mis pies apenas cubiertos y mi falta de abrigo me golpeaban con fuerza mientras luchaba por alcanzar el patio de la casa mientras que escuchaba aquella voz de nuevo, aunque con un tono áspero, grave y aterrador…
 
—Vengan aquí… —Escuche cada vez más claro mientras me acercaba cada vez más —Solo un poco más… —Con cada palabra que llegaban a mis oídos un pánico se apoderaba de mi cuerpo siendo lo único que podía lograr jadear mientras sentía que en cualquier momento podría darme un ataque.
 
Finalmente, había llegado para encontrarme con una escena que ojalá no hubiese podido presenciar, ambas de mis hermanas en un estado deplorable, húmedas por la nieve y con la piel levemente azul estaban frente a una figura grande e intimidante, de rasgos bizarros e incomprensibles, pero con una mirada burlona y rojiza, acompañada de una gran y tenebrosa sonrisa, una sonrisa que sabía que nunca olvidaría.
 
Aquella figura utilizo sus puntiagudas garras acercándolas hacia las pequeñas, pasándola lentamente por sus mejillas, dejando pequeñas cortadas que dejaron salir unas pocas gotas de sangre.
 
—¡YUKI! ¡ALICE! —Grité a todo pulmón mientras mis piernas luchaban por moverse y no caer rendidas por el miedo —¡DÉTENTE MALDITA SEA! —Volví a gritar mientras finalmente mis manos lograron tocar el hombro de ambas pequeñas, que se giraron al unisonó para verme fijamente, vacías… Prácticamente sin expresión alguna antes de caer al suelo desmayadas, dejando salir una fina línea de sangre de su nariz.
 
—¡JODER! —Me gire hacia la figura momentos antes de que estas simplemente se desvanecieran, no sin antes dejar atrás aquellos susurros ominosos en aire.
 
No podía perder tiempo siquiera pensando en lo que acababa de vivir, sabía que, si lo hacia el miedo se adueñaría totalmente de mí y no podía permitirme siquiera perder un solo segundo, saque toda la fuerza de voluntad que aún me quedaba mientras tomaba a las hermanas entre mis brazos corriendo tan rápido como mis piernas me permitiesen de vuelta a casa, lleve a ambas a la sala mientras hacía todo lo que se me pudo ocurrir.
 
Encendí la chimenea para que estas recuperaran el calor poco a poco, tome ropa de su habitación y las cambie para quitarles aquella ropa húmeda y por último trate la cortada que tenían en las mejillas y las quemaduras por el frio.
 
—Vamos… Vamos despierten —Después de todo aquello solo me tire al suelo, simplemente repitiendo esas palabras una y otra vez intentando tranquilizarme todo lo que me pudiera permitir, aunque era obvio para mí que no era algo que pudiese lograr.
 
Permanecí en el suelo, abrazando mis piernas mientras que enterraba mi cara en las mismas, no podía hacer más, simplemente me mecía adelante y atrás una y otra vez hasta que de repente todo se había vuelto oscuro, de la nada, comencé a sentir como el calor regresaba hacia mí y como esa sensación de desesperación se iba lentamente.
 
Abrí mis ojos rápidamente, di un salto de la cama y corrí como nunca creí poder hacia la habitación de mis hermanas, saltando hacia su cama, al verlas no pude hacer otra cosa que solo suspirar de alivio mientras las abrazaba.
 
El día continuo transcurriendo con normalidad, llevar a las chicas a la escuela, volver, hacer las tareas del hogar y recogerlas para pasar un rato con ellas y cenar, eso sí, había notado algo especialmente extraño, eso sí, al regresar a casa pude sentir una sensación extrañamente pesada que no pude llegar a pasar antes, aquel frio que solía recibirme en casa era mucho más intenso de lo normal, aquellos rechinidos que la casa solía tener por su edad y mantenimiento se habían vuelto especialmente ruidosos, quizá la casa simplemente estaba cediendo y las épocas frías no ayudaban demasiado pero había algo en todo esto que no me daba buena espina, de todas maneras el fin del día había llegado y era hora de asegurarme de que todo estuviera como es debido, di un último vistazo a través de la casa buscando algún detalle olvidado para al final ir a la habitación de mis hermanas, tocando la puerta un par de veces antes de entrar.
 
—Buenas… —Para mi sorpresa, al entrar no me encontré con el escenario usual, ambas chicas debajo de las mantas ya dormitando o habiendo caído presas del sueño, en su lugar, se encontraban en una esquina de la habitación agachadas observando algo.
 
Entiendo… ¡EH! ¡COMO! ¡CUANDO! ¡POR QUE! —Alice dio un salto gritando aquellas palabras mientras yo lleve las manos a mis oídos intentando disminuir el sonido.
 
—¿Qué hacen? —Pregunte mientras me acercaba en su dirección lentamente.
 
—¡Nada! —Yuki grito mientras se ponía de pie teniendo algo en su espalda de manera tremendamente obvia.
 
—Créeme, no es tan fácil engañarme ¿Qué es eso que tienes ahí? —Me acerque más rápido aprovechando la altura para observar aquello que tenía entre manos.
 
—¡De verdad que no es nada! —Alice se puso en medio de mi campo de visión, dificultándome ver aquello que sea lo que sostenían.
 
—Vamos, déjenme ver —Di un largo suspiro, acercando mi mano en esa dirección sintiendo como inútilmente ambas chicas intentaban detener mi avance.
 
Al final entre mis manos pude sentir un artefacto circular que cualquier persona con dos dedos de frente podría reconocer, tomándolo con fuerza antes de levantarlo para observarlo mejor.
 
No había dudas, era una pokeball, pero para mi sorpresa no era cualquier tipo, tenía un diseño que no había podido observar antes, era totalmente oscura con pequeños detalles de diferentes colores, pero a final de cuentas casi irreconocible como una pokeball normal ¿Quizá era una de las que los entrenadores experimentados utilizan para atrapar Pokémon en ciertas circunstancias? Realmente no importaba ahora, solo suspire antes de mirar a ambas hermanas de manera penetrante.
 
—¿Qué es esto y de dónde rayos lo sacaron? —Pregunté con severidad, mientras alejaba aún más el artefacto de sus manos, ellas daban pequeños saltos intentando alcanzarlo, pero fracasando rotundamente en el intento.
 
—Estaba en el jardín… —Alice confesó mientras agachaba un poco la mirada, intentando no hacer contacto directo con mi mirada.
 
—¡Demonios, Alice! ¡Hablas muy rápido! —Yuki miro a su hermana molesta y decepcionada.
 
—Yuki, Alice hizo lo correcto ¿Desde hace cuando la tienen? —No disminuí la intensidad de mis palabras, pero ahora se notaba mi real preocupación acerca de la procedencia del objeto.
 
—Pues… Ayer cuando salimos a jugar al patio lo encontramos en el suelo, creímos que era un Pokémon abandonado y lo trajimos, pero no se puede abrir —Alice respondió cabizbaja y quizá sintiéndose algo culpable, tal vez no era su intención hacer algo malo, pero no quitaba el hecho de que hacía peor la situación.
 
Mientras tanto, no pude evitar tener una terrorífica sensación de Deja Vu ¿El patio? El solo recordar aquella pseudo pesadilla no hizo nada mas que hacerme tener un leve escalofrío antes de tomar aquella esfera y meterla en mi bolsillo.
 
—Mañana la entregare a la policía, si realmente querían un Pokémon podían decirme y podría haber encontrado la forma de atrapar uno —Suspire sintiendo el peso del cansancio encima, pero por ahora no había nada que le podía hacer mas allá de simplemente aceptar la situación.
 
Ambas gemelas fueron sorpresivamente receptivas con mis palabras, solo asintieron ligeramente mientras suspiraban quizá algo aliviadas de ya no tener que esconderlo, pero eso ya no importaba, finalmente podía volver a normalidad, por lo que después de darle su respectivo beso en la frente y abrazo cálido a cada una antes de arroparlas me dirigí a mi habitación, dejando la pokeball en mi tocador antes de acostarme cayendo dormido al instante.



Ya es demasiado tarde… —Los mismos susurros ominosos de la última vez habían vuelto a sonar, no pude mas que alarmarme mientras abría los ojos rápidamente pasando la mano por el tocador en busca de la pokeball que había confiscado.
 
Ojalá fuese tan sencillo —Para mi desgracia mi mano no pudo sentir nada, por lo que di un brindo de la cama frotando rápidamente mis ojos antes de mirar a todos lados completamente alerta.
 
—Po-por A-arceus que esto solo sea un-una pesadilla —Trague saliva en un patético intento por tranquilizarme, aunque lo único que pude lograr fue sentir un gran nudo en la garganta.
 
—¡VENGANZA! —Un gritó con un tono especialmente macabro había recorrido absolutamente todos los rincones de la casa, no había duda… Estaba volviendo a pasar…
 
Mi puerta y ventana que estaban perfectamente cerradas ahora se abrían bruscamente dando un fuerte golpe con el marco de la misma, haciendo un sonoro crujido que hizo que varios pequeños trozos de madera volaran en mi habitación cayendo hacia mis pies.
 
—¡Joder! ¡No de nuevo! —Grité en reacción, había recordado lo que había pasado antes, sea lo que fuera no podía terminar bien, pero al mismo tiempo se me hizo imposible pensar en mi seguridad, no había tiempo para eso.
 
—¡AYUDA! —La aguda voz de Yuki recorrió los pasillos rápidamente no había duda, estaba aterrada.
 
—¡YUKI! —Como si fuese una reacción natural de mi cuerpo, Sali lo más rápido que pude en dirección al gritó, no venía de la habitación, era de la planta baja.
 
Corrí tan rápido como pude a través de las escaleras mientras esa sensación de un repentino frio recorría cada poro de mi piel, haciéndome titubear unos pocos segundos mientras mis piernas luchaban por moverse, este no era un simple frio, esta sensación me causaba un terror y angustia sin igual, mis cuerdas bucales estaban deseando gritar con todas sus fuerzas, pero de alguna manera logré contenerme.

—Después de ese horripilante frio y después de dar varios saltos en las pequeñas y angostas escaleras finalmente había llegado al piso de abajo, esta vez para encontrarme con una escena aún peor que anterior.
 
Yuki se encontraba en una esquina, abrazando sus piernas con timidez y terror, simplemente liberando un sollozo suave y especialmente triste, mientras que su piel… Su piel poco a poco se volvía grisácea.
 
Mi primera reacción fue intentar acercarme, pero nada más di unos cuantos pasos un par de sillas volaron en mi dirección, arrojándome unos pocos metros hacia atrás, mientras que las sillas que no eran especialmente resistentes se habían partido en impacto.
 
—¡AAAGH! —Me queje mientras sentía pequeños y puntiagudos trozos de madera que se había clavado varias partes de mi cuerpo.
 
Nada más volver en mi volví a intentar correr hacia mi pequeña hermana esta vez observando como la gran y pesada mesa de madera se elevaba poco a poco pareciendo ser nada más que un pedazo de utilería barata.
 
Mientras tanto, una sinfonía de pequeños susurros azotaba mi cabeza con fuerza, susurros que al acercarme hacia Yuki se intensificaban, volviéndose más claros y aterrorizantes, palabras incompresibles para mi volaban sin parar de un lado a otro.
 
“Bienvenido” “te habíamos estado esperando” “¿Me recuerdas?” “Deberías tener cuidado” Predicaban con fuerza prácticamente atornillándome la cabeza, mientras sentía que una delgada línea de un líquido rojizo bajaba de mis oídos, recorriendo lentamente mis mejillas antes de caer en pequeñas gotas al suelo.
 
Cada vez me sentía más débil, la fuerza de mis extremidades se alejaba poco a poco mientras sentía unas repentinas y fuertes ganas de dormir, pero no lo permitiría, rápidamente con los últimos ápices de fuerza que me hubiesen podido quedar corrí una última vez en dirección a Yuki, siento lo último que recuerdo sentir, un golpe con una fuerza abrumadora hasta que de nuevo… Todo fue oscuridad.
 
—¡AAAAAAAGH! —Di un salto de la cama dando un sonoro grite que intente silenciar inútilmente llevándome la mano a la boca.
 
—¿Estas bien? —Unos fuertes golpes detrás de la puerta de mi habitación, antes de ser acompañados por el grito de Alice.
 
—¡Si! —Dije mientras miraba mis manos un par de segundos jadeando por la experiencia mientras solo podía aparentar estar en un buen estado.
 
Me levante poco a poco de la cama, frotando mis ojos fuertemente intentando alejar aquellas escenas de mi mente, antes de dirigir inconscientemente mi mirada hacia el tocador de mi cama buscando aquella Pokeball que supuestamente iba a llevar al pueblo.
 
Que carajo… —Susurre mientras la veía tal y como la había dejado la última vez, no habiéndose movido ni un centímetro —Tengo que entregar esta porquería —Dije para mí, llevando mi mano al artefacto esférico para guardarlo en mi bolsillo.
 
Al salir de mi habitación un par de rostros llenos de preocupación se habían cernido completamente sobre mí, Alice y Yuki hicieron un pequeño puchero en señal de enfado antes de correr a su habitación a cambiarse ante esto solo pude reír nerviosamente mientras bajaba las escaleras, finalmente era viernes.
 
Esta vez ambas hermanas bajaron con una cantidad decente de tiempo, además de llevar consigo aquella pokeball vacía que tanto significaba para ellas, por mi parte me sentía mejor al verlas en un estado tan reluciente como era común, pero no podía quitarme de la cabeza aquellas horríficas escenas, aunque haciendo lo que pudiese para sacármelas de encima partimos de casa para dirigirnos de nuevo a la escuela Pokémon.
 
Al llegar, el ambiente era mucho más pesado de la normal, la profesora en lugar de observar a los pequeños con una sonrisa complacida ahora tenía el miedo plasmado en el rostro, intentando disimularlo para los niños permaneciendo con la mirada baja todo lo que podía, mientras que varios adultos que había reconocido de varias reuniones en este sitio paseaban de un lugar a otro totalmente nerviosos y fuera de sí.
 
—¡Vamos! Deberían entrar o se les hará tarde —Dije a las hermanas mientras miraba a la profesora de reojo.
 
—¡Si! Ten cuidado de regreso —Ambas contestaron al unisonó, corriendo a la entrada de la escuela tomándose de la mano.
 
Algo me decía que algo malo había pasado, así que después de despedirme di unos cuantos pasos ligeros y tranquilos hacia la profesora, llevando mi mano a su hombro en un intento de reconformación.
 
—Disculpe… ¿Sucedió algo? —Pregunte de la forma más tranquila que mi voz pudo permitirme, aunque sin poder evitar que mi nerviosismo se viera refleja por la forma en la que mi voz tembló.
 
—E-e-eh… —La profesora tragó saliva antes de levantar la mirada para verme a los ojos —Los niños… Mis niños… Desaparecieron… —Dijo mientras tropezaba con todas y cada una de sus palabras, al verla a los ojos un escalofrió recorrió mi columna, estaba vacía…
 
—¿Desaparecieron? —Me atragante con la saliva que trague en un estúpido intento de calmarme —¿A qué se refiere? —Continúe intentando mantener mi voz lo más entendible posible mientras no podía separar los ojos de su vacía mirada.
 
—¡NUESTROS NIÑOS! —Una gritó fuerte interrumpió el silencioso dialogo mientras sentía que alguien me dio un empujón que me hizo retroceder una considerable distancia.
 
—¡SEIS NIÑOS DESAPARECIERON! ¡NUESTROS HIJOS SE DESVANECIERON! —Un gritó aún más fuerte que el anterior me aturdió, mientras pude ver al hombre más claramente, un padre de mediana edad, pero de gran altura y con un aspecto intimidante.
 
—Yo no sé nada al respecto —Respondí mientras me recomponía lo mejor que podía.
 
—¿DE VERDAD? TU Y TU FAMILIA DE LOCOS VIVEN EN MEDIO BOSQUE AISLADOS DE TODO —El hombro se acercaba aún más en mi dirección mientras yo no podía hacer nada más que retroceder.
 
—Que viva en el bosque no significa que sepa algo —Replique intentando mantener cierta calma y firmeza en mis palabras.
 
—¿NO LO SABES? CUANDO EL IDIOTA DE TU ABUELO VIVIA ALLI CONVENIENTEMENTE UN GRUPO DE NIÑOS DESAPARECIO Y EL SOLO SUPO ECHARLE LA CULPA A “LA VOZ” DICIENDO QUE NO HABIA NADA QUE HACER PUES YA SE HABIAN VUELTO PHANTUMPS —El hombre se acercó cada vez más hacia mi antes de empujarme otra vez haciendo que me tropezara cayendo al suelo.
 
Ya había oído esa historia antes, pero siempre la vi nada más que una historia tonta para encubrir un crimen peor, seguramente le echaron la culpa al abuelo que tenía una vida solitaria y conociéndolo este nunca haría un esfuerzo real por defenderse, pero para los demás la cosa cambiaba completamente…
 
Un grupo cada vez más grande de susurros se escuchaban a mi alrededor, cuchicheos que ya había escuchado más de una vez…
 
“¿Sera que la historia se volverá a repetir?” “Esa familia esta maldita” “De verdad que no entiendo como no han hecho nada para sacarlos de aquí…” “Estaríamos mejor sin un incordio como ellos”
 
Frases que no hacían más que llenarme de rabia mientras lentamente me ponía de pie, llevando la mano al bolsillo donde tenía la pokeball guardada.
 
—Esto no es mi asunto… Busquen en el bosque… Si hubiera algo allí lo habría notado —Hice lo mejor por contenerme mientras me giraba en dirección a la comisaria más cercana.
 
—¡Vamos! ¡Busquemos en el bosque! —Un grupo de personas relativamente grande se proclamaba poco a poco, mientras algunos sacaban Pokémon para ayudar en la búsqueda.
 
Los Pokémon y sus respectivos entrenadores tardaron poco en correr en dirección al denso bosque, ordenando a sus compañeros rastrear cualquier cosa que pudieran para encontrar a los chicos perdidos.
 
Por mi parte, fui a la comisaria donde dejé aquella pokeball casi completamente negra en objetos perdidos, esperando que la persona a la que perteneciese de verdad pudiese encontrarla. Aunque después de aquello solamente caí rendido en una banca cercana a la escuela, simplemente intentando procesar la semana tan estúpidamente loca que estaba viviendo, y como de alguna manera a cada segundo se volvía peor…
 
Sin ganas de volver a casa pues en el camino seguramente me encontraría con el grupo de búsqueda, simplemente me limite a esperar hasta que las clases finalmente terminaron, ambas chicas habían escuchado el alboroto de afuera de la escuela pues al salir ambas permanecían cabizbajas y serias.
 
—Los… Los chicos que ya no están… —Dijo Yuki casi murmurando.
 
—Fueron los… Los que nos dijeron brujas… —Alice continuo la frase de su hermana, terminándola.
 
En ese momento había sentido la peor sensación que jamás habría pensado experimentar, un dolor agudo en mi cabeza era acompañado de un escalofrió que recorrió cada poro de mi piel mientras una sensación de peligro me alerto lo suficiente como para tomar la mano de ambas pequeñas y prácticamente correr hacia casa.
 
Ambas permanecieron calladas en el camino, pero se notaban realmente nerviosas, simplemente luchando por mantener mi velocidad para no quedarse atrás, realmente sabía que esto… Esto no terminaría bien.
 
Nada más llegar a casa abrí la puerta lo más rápido que pude, para notar como aquel frio había hecho acto de presencia… Pero esta vez no como una simple brisa, era una sensación de frio extremo que prácticamente me paralizo… Era como en aquel ¿sueño?
 
En ese momento las puertas detrás nuestro se cerraron con fuerza mientras los muebles en nuestro alrededor comenzaban a temblar como si estuviésemos siendo víctimas de un terremoto.
 
—¿Q-que p-pasa? —Pregunto Alice notablemente nerviosa, apretando mi mano con toda la fuerza que su pequeña mano podría permitir.
 
—No lo sé… —Respondí con temor, ya no podía fingir calma, solo podía prepararme para lo peor.
 
En ese momento algunos gritos comenzaron a escucharse, se me dificultaba mucho identificar las voces a las que pertenecían, hasta que un grito hizo darme cuenta de lo que estaba pasando.
 
—¡TU MALDITA CULPA! —Aquella voz fuerte del hombre de la ciudad penetro mis oídos con fuerza, haciéndome titubear mientras comenzaba a hiperventilarme.
 
—¿Q-q-que son e-e-esas voces? —Alice chilló desde atrás mío, además de no ser muy fácil de suponer que estaba a punto de romper en llanto.
 
—No… ¡No se preocupen! ¡Todo estará bien! —Me agache para abrazarlas intentando contener las ganas de caer rendido al suelo, no podía permitir decaer ahora, pero todo lo que sucedía no hacía más que hacerme dudar de todo.
 
¿En serio? —Aquella voz susurrante había vuelto viajando desde cada rincón de la vieja casa.
 
—No de nuev- —Antes de siquiera completar la frase en mis pensamientos una fuerza terroríficamente grande me lanzo hacia atrás, haciendo que perdiera el agarre de las gemelas —¡NO! ¡NO! ¡NO! —Grité a todo pulmón mientras recorría gran parte de la planta baja de la casa hasta chocar de lleno con una pared.
 
—¡Hermani-! —Pude oír como ambas gritaron a la vez mientras me alejaba, hasta que otro sonido proveniente de su dirección hizo que se me helara la sangre.
 
—¡AAAAAAAAAAAAH! ¡Yuki! —Alice gritó con un gran temblor en su voz… Sonaba como si la estuviesen moviendo agresivamente.
 
—¿Alice? ¿Herma -? ¡AYUDAAAAAAAAAAA! — Escuche varios golpes con una gran contundencia además de varios focos explotando, dejando todo en total oscuridad.
 
Estaba siendo empujado contra la pared con una fuerza totalmente imbatible, forcejeé con toda la fuerza que pude tener, aumentada aún más por escuchar el terrorífico grito de las pequeñas, pero no… No podía hacer nada, solo gritaba sin parar.
 
—¡YUKI! ¡ALICE! —De repente sentí si alguien agarrase con fuerza mi cuello haciendo mis llamados nada más que gritos ahogados.
 
Sabes lo que hiciste… —Llego a mi cabeza con contundencia, mientras luchaba por no caer inconsciente por asfixia —Sera mejor que lo veas por ti mismo…
 
De repente pequeñas luces rojizas comenzaron a mostrarse a mi alrededor que resplandecían cada vez más hasta volverse prácticamente unos pequeños focos, ya lo había visto antes… Eran pequeños espectros negros, con un pequeño tronco vacío que rodeaba sus grandes cabezas, en el momento en el que aparecieron todos se giraron a verme al unísono acompañados de leves lamentos.
 
Debería darte vergüenza… Como fuiste capaz —De un instante a otro, todas ventanas de la casa comenzaron a reventar una por una, mientras un estruendo provoco que la casa completa comenzara a venirse abajo.
 
No… No sabía de qué estaban hablando, pero el hecho de ver a aquellos espectros a los ojos me dio una terrible sensación de Deja vu que no pude terminar de procesar.
 
No te preocupes… Esto solo es el inicio —El susurro se desvaneció lentamente mientras una pequeña vela con ojos amarillentos y una flama morada dio algo de luz a la oscura sala.
 
La luz era tenue, pero a su vez suficiente para a ver a dos pequeñas figuras dándome la espalda, mirando fijamente a la espalda de un pequeño insecto de color dorado que levitaba en el aire, para después girarse repentinamente en mi dirección para verlas como si de un cascaron sin vida se tratase.
 
No pude gritar ni moverme mientras ambas solo se dieron la vuelta y se fueron lentamente, soltando la pequeña pokeball que siempre llevaban con ellas en el suelo.
 
¿Quieres más ayuda? —La regreso, mientras una especie de muñeco de ojos rojos acerco hacia mí la pokeball que había visto antes.
 
Finalmente, aquella voz se había personificado, apenas iluminada ligeramente por el destello morado de aquella vela, era una especie de figura totalmente negra como si de una neblina se tratase, con unos destellantes ojos azules acompañado de una especie de aditamento rojo alrededor de lo que parecería ser su cuello, este tomo la pokeball y la miro unos pocos segundos, antes de ponerla frente a mis ojos, presionando el botón del centro de la misma para comenzar a abrirla poco a poco, mientras que finalmente la asfixia había provocado que poco a poco mi fuerza me abandonara haciendo que cayera desmayado oyendo el característico sonido de una pokeball abriéndose.
 
—Buenos días… —Despierto para el despertador, era una buena hora para comenzar las labores diarias…
 
Miró por la ventana, observo detenidamente el lindo patio y las dos tumbas que lo acompañan cuidadosamente acompañada por brillantes flores antes de bajar las escaleras lentamente, sonrío al ver los rayos de sol atravesando la ventana.
 
Tomo un cuchillo, lo analizo unos pocos segundos y lo guardo, miro a la puerta, siento una cálida brisa regalada por un pequeño defecto de la casa, toma unas pokeballs y las guardo en mi mochila.
 
Paz, tranquilidad acompañada de un total y dulce silencio, a esta hora normalmente el sonido atronador de personas gritando arruinaría el ambiente, era bueno que me haya ocupado de eso ya.
 
Abro la puerta, miro a mis alrededores con tranquilidad antes de identificar el camino que debo seguir para ir a la ciudad.
 
—Wow… Este sí que es el día perfecto.
 
Silencio… Paz… Tranquilidad…

DIVIDIDO
-Sip, yo también estoy escribiendo cosas y no tengo citas cools para promocionarme, así que solo diré "Léelo, sé, que te va a encantar"
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Responder
#2
Mostrar Espera... creo que me estoy perdiendo de algo...
(17 Nov 2021
08:13 PM)
Dreckon escribió:
Paz, tranquilidad acompañada de un total y dulce silencio, a esta hora normalmente el sonido atronador de personas gritando arruinaría el ambiente, era bueno que me haya ocupado de eso ya.

Darius... ¿desde cuando llevas Pokémon a tus matanzas...? umbreonwhat , pensé que solo tenías ese pijama que parece mono de trabajo o el traje de policia, aparte de la mascara y el cuchillo.

Bien ahora con la historia

El relato en sí no le veo fallas... muy por encima de que no he visto ninguna de las peliculas de poltergeist y pocas de la temática de fantasmas, pero de lo que sé es que el ritmo está bien... en el sentido que normalmente estos eventos son intermitentes y la intensidad va escalando... podría decirse que solo apresuraste las cosas.

Quizás hubiera quedado mejor si incluias algunas acotaciones como que algún que otro suceso inusual o menor ocurría en la casa y que no tomaban muy enserio o dejaban pasar como descuidos, solo para dar un inicio a los eventos desde un punto más leve hasta finalmente llegar a la escala que presencio nuestro protagonista que es la cima de caos.

Otro punto a resaltar es que hay información que queda a la deriva y solo se da por dar... esas cosas las puedes omitir, porque solo desvian la atención a cosas que no se concretaran nunca... como el tema de los padres... si no salen no existen y punto. Puedes hacer una mención de que trabajan todo el día para excusar su ausencia o que están en otra Ciudad, pero hacer la alución de que los tres se van temprano a la cama para no escuchar sus discusiones, aunque estos sigan brillando por su ausencia todo el relato...
Es como que... ¿Por qué les pones fondo si no están ni pintados en él? GrowThink

El tema de los niños desaparecidos fue entre desaprovechado y aprovechado, ya que podías sacarle un poco más a ese evento, pero considero que está bien, porque su función la cumplió y era la de crear una excusa para contar la historia del abuelo para así dar razón al motivo por el que los del pueblo los miran mal.

El otro punto a resaltar es... ¡La forma en la que redactaste esto! Se el motivo por el que ocurrio este descuido tan monumental, pero podrías haber pedido ayuda o un tiempo extra... la idea es mejorar, no hacer regreciones Ksad

Pero en fin... siento que solo necesita limpieza para que logres trasmitir lo que quieres.
Con mucho cariño en cada comentario, en especial si hablamos de Gloria
[Imagen: 0OOlYSM.gif]
Y de Ash no hablemos por favor No
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#3
Buenas tardes. 

He decidido comenzar contigo con esta pequeña saga de comentarios ya que te debía una lectura. Va ser un comentario corto porque no tengo demasiado que decir que no te hayan dicho ya ¿Qué tenemos aquí? Una historia bastante tipica de un hogar en medio del bosque donde suceden sucesos (valga la redundancia) paranormales, la ausencia extraña de unas personas que al final se revela que el protagonista mató y una criatura misteriosa que nunca se revela de quien se trata, pero que acecha a los protagonistas desde hace tiempo. La historia no esta mal, pero siento que me falta algo, quizás más longitud para que pudieras cerrar mejor los cabos, pero si querías que nos quedara un poco de incertidumbre, lo lograste. Aun así, me hubiera gustado que te tomaras más tiempo en describir las cosas y así crear la atmósfera. Otra cosa que me chirría es que siento que la primera persona esta de más. Algo me dice que este cuento hubiera quedado mucho mejor en tercera persona, porque no siento que los pensamientos íntimos del protagonista influyan demasiado en el relato y sería mejor tomar cierta distancia para ver los sucesos desde otra perspectiva. En cosas buenas, me gusta el inicio donde haces enfasis en la tranquilidad del día y eso hace un interesante contraste.

En resumen, te digo lo mismo que Katsu, unas cuantas revisiones más habrían venido bien. pero tampoco esta mal. Sigue así.

Saludos. 
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