Colectivo- Crónica de dos sueños entrelazados

Extension largaColectivo
FranquiciaOriginal
GéneroAmistadAventura
Resumen

Dos mellizos se embarcan en una gran aventura para cumplir su sueño de convertirse en los mejores domadragones del mundo. Saben que no se trata de una tarea fácil pero no serán conscientes de lo que de verdad les aguarda hasta que empiecen su viaje.

#1
ÍNDICE

Mostrar Introducción
¡Bienvenidos seáis todos al fic de los dracotwins! Por fin, este proyecto que llevamos meses preparando mi compa @Fafnir y yo sale a la luz. Muchos sabéis de qué va pero por si acaso alguien no se ha enterado este será un longfic colectivo que narrará las aventuras de dos mellizos, Arne y Aila, que sueñan con convertirse en los mejores domadragones del mundo. Esta historia nace del amor que Fafnir y yo compartimos por los dragones así que miradlo como nuestra oportunidad para fangirlear sobre ellos y llenar la cuevita del mejor tipo que existe, porque no nos basta con los noivern que pululan por ahí. Cada uno escribirá y subirá un capítulo, así que si yo subo el primero él subirá el segundo, yo el tercero y así, pero que conste que la planificación de la historia es conjunta. Esperamos que disfrutéis de la lectura y que acabéis tomándole cariño tanto a los mellizos como a los pokémon que los acompañan <3

Capítulo 1: Todo comienzo tiene su parte previa
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#2
Capítulo 1: Todo comienzo tiene su parte previa


—Zeph, ¡dragoaliento!

—Kamao, ¡garra dragón!

Los dos dragones rugieron antes de lanzarse a por su rival, decididos a asestar su golpe más fuerte a pesar de que llevaban horas entrenando y el cansancio ya había hecho mella en ambos. Ellos no eran los únicos que se encontraban al borde del desfallecimiento, pues sus entrenadores también estaban exhaustos, y las enormes ojeras que había bajo sus ojos eran una prueba fehaciente de ello, pero aun así no estaban dispuestos a dar por finalizado aquel combate. No, no todavía, no cuando no habían conseguido aquello que tanto tiempo llevaban esperando y lo único que les faltaba para empezar su aventura.

Kamao alzó el brazo izquierdo y su garra se vio envuelta por una luz roja y púrpura, violenta y elegante a partes iguales. Zeph no hizo nada por esquivar el ataque, y lo recibió de lleno para liberar un rayo que impactara de lleno en el pecho de la gabite, lo que la empujó un par de metros. El shelgon también retrocedió, tanto por el golpe recibido como por el retroceso de su ataque, y se levantó una gran polvareda que cubrió el campo de combate durante unos instantes.





Los dos jóvenes miraron con atención el campo mientras contenían el aliento y por unos segundos pareció que el sueño se les escapaba de los ojos de tan abiertos que los tenían. Sin embargo, cuando la polvareda desapareció y esto permitió ver que sus pokémon seguían siendo un shelgon y una gabite, el cansancio les dio una bofetada y volvieron a su estado anterior, e incluso peor. Sintieron el peso de la desilusión en sus hombros y esta carga terminó de hundirlos.

—Uf, pues me da a mí que hoy tampoco es el día —susurró Arne mientras se llevaba una mano al cabello y suspiraba. Llevaban semanas, no, meses entrenando día sí y día también para conseguir que sus pokémon alcanzaran el último estado evolutivo, y si bien por lógica ese momento estaba cada vez más cerca últimamente tenían la sensación de que este se alejaba tras cada combate—. Creo que lo mejor es dejarlo y descansar un poco, ninguno de los cuatro está en condiciones de seguir.

La persona que se hallaba en la otra punta del campo y a la cual se estaba dirigiendo no era otra que su melliza, Aila. La joven se había agarrado la cabeza con ambas manos al ver el resultado del combate, y algo le decía a su mellizo que estaba empleando toda su fuerza de voluntad para no arañarse las mejillas presa de un ataque de histeria. Su mirada estaba perdida, yendo más allá de algún punto en el suelo, y parecía que se había quedado tan inmóvil como una estatua. Sin embargo, esta no tardó en caer al suelo como si una bola de demolición la hubiera empujado con todas sus fuerzas, y al ver aquello Arne salió disparado para comprobar el estado de su hermana.

—¡Aila!

—¡AAAAAAAH! —chilló desesperada en cuanto sintió que Arne se arrodilló a su lado. Él le dio un par de palmaditas en la espalda para tranquilizarla y tranquilizarse a él, al ver que por suerte no se había desmayado. La joven alzó la mirada y sus ojos azules se encontraron con los rojos de su mellizo, aunque podría decirse que los dos los tenían rojos del cansancio y el esfuerzo— ¿Cuánto más nos va a costar, eh? ¡¿Qué más tenemos que hacer?! ¡Llevamos toda una vida así y no avanzamos! ¡Qué más tenemos que hacer, si entrenamos como nadie! —Aila se llevó ambas manos al pelo, pero antes de tirar de él se las llevó a los ojos y suspiró— Estoy tan cansada que te juro que tengo ganas de llorar.

—Venga, venga, tampoco es para ponerse así —dijo Arne mientras le daba una última palmada para terminar de consolarla—. Ya continuaremos luego, ahora toca descansar.

—Es lo que menos quiero.

—Es lo que más necesitamos.

Tras unos segundos en los que Aila intentó serenarse, al fin Arne pudo ayudarla a levantarse y conducirla fuera del sótano donde se encontraba el campo de combate, no sin comprobar antes que sus pokémon se encontraban bien. Dejaron a Zeph y a Kamao ahí para que pudieran tener su merecido descanso, pues era el único lugar de la casa donde los pokémon podían estar fuera de sus Poké Balls, y cuando se aseguraron de que todo estuviera en orden entraron finalmente en el salón de su hogar.

—¡PAPÁAAA!

Fue mágico, al cruzar aquella puerta que separaba el área de entrenamiento del resto de la casa Aila recuperó la energía que le caracterizaba y fue corriendo a la cocina, donde se encontraba su padre fregando los platos. Después de todo, Aila y tranquilidad no solían durar mucho juntas. Arne negó con la cabeza al ver como su hermana se alejaba rápidamente de él y decidió ir al sofá, donde se encontraba su madre con una tablet tomando notas del enfrentamiento del año pasado entre Raihan y Leon.

—¿Qué quieres, cielo?

<<Cielo>>, el apodo que le había puesto cuando se tintó el pelo de azul por su similitud con este. El padre de Aila era un hombre risueño y extrovertido, de apariencia amable, pero quien le conocía sabía que no era un hueso fácil de roer. Bajo ese aspecto de persona cándida y bonachona se encontraba un hombre de acero cuyos principios y decisiones eran igual de inamovibles que una montaña; ni las sonrisas de sus hijos ni sus miradas llenas de súplica eran capaces de hacerle cambiar de opinión. Eso ellos lo sabían muy bien, por eso Arne ni intentaba hablar con él, pero si una de las características de su padre era que no cambiaba de idea con facilidad la de Aila era luchar por lo que quería hasta la saciedad. Los choques entre ellos eran frecuentes en esa casa, aunque aquel que acababa siempre riendo era el progenitor. De hecho, a veces daba la impresión de que se tomaba sus discusiones como un amistoso debate y, tal vez para Aila, era mejor que su padre se tomara su insistencia con humor.

—¿Podemos irnos ya mañana de aventuras?

Arne no supo qué hacer al escuchar aquella pregunta. La respuesta era más que obvia, los dos lo sabían, pero aun así supuso que hablar con su padre y pegar cuatro gritos era la forma que tenía su melliza de descargar su frustración. Decidió pasar del tema, o al menos intentarlo, pues el que hablaran como si se estuvieran dirigiendo a todo el vecindario dificultaba ignorarles.

—Depende, ¿habéis conseguido que Zeph y Kamao evolucionen?

—No, pero-

—Entonces no.

—¡Pero papá! —Halstein se reacomodó las gafas y se secó las manos después de fregar el último plato y dejarlo en su sitio— ¡Llevamos entrenando meses como nadie, están a puntito de evolucionar!

—Entonces estáis a puntito de iros por ahí —dijo dedicándole una sonrisa a su hija. Aila hizo pucheros y frunció el ceño todavía más pero antes de poder añadir algo su padre abandonó la cocina y fue a su estudio para tomar una carpeta en la que había varios documentos.

—Y ahí va. Es la tercera vez esta semana, ¿no? —le preguntó Arne a su madre. Se trataba de una mujer seria y reflexiva que raramente sonreía a personas que no fueran de su familia, pero quien la conocía sabía que tenía un corazón de oro. Aunque parecía que estaba analizando el combate de forma sumamente fría y calculadora, el brillo que se podía atisbar en sus ojos verdes indicaba que la pasión que sentía por los dragones le quemaba de la misma manera que a su marido e hijos. A Arne se le escapaba una sonrisa cada vez que la veía así, pues la luz de sus ojos iluminaba su rostro y daba la impresión de que el rojo de su cabello rizado, un poco apagado y con algunas canas producto de la edad, se volvía más intenso y recuperaba el color de fuego que tenía de joven.

—A saber, hace tiempo que perdí la cuenta —Dahlia alzó la mirada para encontrarse con la de su hijo y en ese momento surgió uno de sus habituales momentos de complicidad. Ambos sonrieron mientras la mujer agarraba el mando de la televisión y subía el volumen para que el sonido de los pokémon luchando encarnizadamente superara el de las voces que surgían de la cocina.

Al volver a la habitación donde había dejado a su hija, Halstein dejó caer con algo de fuerza la carpeta en la isla. Sacó varios documentos, uno parecido al título que reciben los graduados de la universidad, y dos casi iguales que solo se diferenciaban en que en uno ponía el nombre de Aila y en el otro el de Arne. Ambos estaban llenos de firmas, de sus padres y de personas que ninguno de los mellizos conocían.

—¿Qué es eso? —preguntó el hombre señalando el primer documento. Aila no tuvo que pensar para responder.

—Tu título de examinador.

—¿Y qué es eso? —Esa vez señaló los otros dos documentos.

—El permiso que tenéis mamá y tú para supervisar nuestro viaje.

—Exacto. ¿Sabes lo que significa?

—Papá-

—En Mystra, quien quiere convertirse en domadragón debe pasar por un par de pruebas —Aila suspiró. Se sabía la parrafada que le iba a soltar de memoria, hacia adelante y hacia atrás, y lo peor es que cuando su padre se ponía así ya no había forma de detenerlo. Se cruzó de brazos y esperó a que terminara de hablar— y dichas pruebas son supervisadas por examinadores, domadragones con experiencia que se encargan de velar que aquellos aspirantes que quieren conseguir el título las pasan debidamente y tienen la aptitud y actitud necesarias para convertirse en uno. Como tales, debemos encargarnos de que los aspirantes cumplan todos los requisitos necesarios para progresar adecuadamente, y vosotros no habéis logrado los necesarios para empezar las pruebas. Ya os habéis graduado del instituto, ya habéis cumplido quince años, ya habéis hecho el test de conocimientos básicos, solo os queda llevar a vuestros iniciales a su máximo estado evolutivo y podréis emprender vuestra aventura. ¡No os queda nada! Aguanta un poco.

—Pero-

—Nada de peros, Aila. Sabes que a tu madre y a mí nos hace mucha ilusión que empecéis este viaje pero no os vamos a dar facilidades solo porque sois nuestros hijos. Vamos a ser igual de objetivos que con el resto y os vamos a tratar como si fuerais unos completos desconocidos, ser examinador es todo un honor y no vamos a mancillar el nombre de tan noble oficio por haceros un flaco favor.

—Sí, no hace falta que lo jures —dijo la joven moviendo una mano en el aire. Sus padres nunca les habían regalado nada, solo habían cubierto sus necesidades básicas, desde pequeños si querían algo se lo tenían que ganar por mérito propio. El esfuerzo era uno de los tantos valores que se les había inculcado en esa casa—. No te estoy pidiendo que hagas la vista gorda, no soy de las que va por la vía fácil. Solo quiero salir un rato con Kamao, ¡viajar a la siguiente ciudad y volver! ¡Quiero experimentar brevemente lo que sentiré cuando empiece mi aventura y salir ya a explorar mundo! ¡Solo te estoy pidiendo eso, ya empezaré las pruebas cuando evolucione!

—Viajarás cuando Kamao evolucione.

—¡Pero papá! ¡Me voy a volver loca como tenga que esperar un día más encerrada aquí!

—¡Por tu bien espero que no! —exclamó antes de soltar una gran carcajada y revolverle el cabello a su hija— ¡No podrás llevar dragones si no estás en tus cabales!

—¡OOOOH! ¿HAS VISTO ESO? —gritó Arne mientras se ponía de pie en el sofá. Dahlia esbozó una tenue sonrisa al escuchar el entusiasmo de su hijo mientras anotaba algo relacionado con el combate en su tablet— ¡Rebobina! ¡Rebobina! ¿Has visto como Duraludon ha aguantado la llamarada de Charizard? ¡AAAAH ES INCREÍBLE! ¡MENUDA BESTIA!

—Sí, cariño. Lo he visto varias veces pero no deja de parecerme tan magnífico como a ti —Dahlia fue a agarrar el mando de la televisión para cumplir con los deseos de Arne pero antes de que su mano se hiciera con él otra más grande lo envolvió con sus dedos. Al alzar la vista vio que se trataba de su marido, que llevaba a su hija aferrada a su espalda triste, enfadada y desesperada. Halstein le dio al botón de encendido y tan pronto como el monitor se apagó también lo hizo la expresión de Arne, que se quedó mirando su reflejo confundido en vez de la parte del combate que le había pedido a su madre.

—Bueno, familia, creo que va siendo hora de que nos vayamos a dormir, ¿no os parece? —preguntó Halstein con una amplia sonrisa. Arne se bajó del sofá algo resignado y Dahlia asintió al darse cuenta del estado en el que se encontraban sus hijos.

—Me parece —respondió ella mientras se ponía de pie. Se quitó las gafas durante unos segundos para frotarse los ojos y luego se las volvió a poner—. Ha sido un día largo para todos pero sobre todo para vosotros dos, no habéis parado de entrenar y seguro que estáis agotados. Una buena noche de descanso mejorará esos ánimos.

—Pero papá… —gimoteó Aila sin ganas, sabiendo que a esas alturas su padre pasaba de ella y ya no había forma de hacerle cambiar de idea. Arne le dio dos palmadas en la espalda y ella al fin bajó al suelo, sintiendo como el peso de la desilusión se posaba en sus hombros y le impedía mantener una postura recta.

—Tu tozudez es digna de admiración, una lástima que empleada contra el adversario equivocado te haga parecer más cabezona que un dracovish—Aila estaba tan cansada que ni ganas tuvo de responder a su hermano, aunque fuera dándole un golpe en el brazo. Los dos mellizos se fueron a su cuarto sin decir nada más, o mejor dicho, hicieron como si se fueran a este, pues una vez se aseguraron de que sus padres se habían acostado y no se iban a volver a levantar volvieron de nuevo a la sala de entrenamiento.

Tal vez no lo mostraba con tanta energía como Aila pero Arne tenía las mismas ganas de irse que ella. Los dos estaban impacientes por abandonar su hogar y comenzar de manera oficial el viaje que les llevaría a cumplir su sueño, así que entrenaban siempre que tenían la ocasión por muy cansados que estuvieran. Aquella noche, como venía siendo habitual, no iba a ser diferente a las anteriores.

 


Eran las tres de la madrugada cuando algo despertó a los mellizos. Ambos sintieron un aliento cálido en sus cuellos y eso les hizo sobresaltarse de inmediato. ¿Se habían dormido? ¿Cuándo? ¿Llevaban mucho tiempo? ¿Ya era de día? ¿Cómo había acabado el entrenamiento?

—Como mamá y papá nos pillen aquí tan tarde... —murmuró Arne mientras intentaba levantarse. Aila, por su parte, se tapó la boca mientras bostezaba y se sentaba.

—Bah, seguro que todavía es pronto. Cinco minutos más —susurró mientras volvía a tumbarse, aunque no se quedaría en esa posición por mucho tiempo. Arne cayó de espaldas encima de ella y eso terminó de despertarla, pues tanto el dolor como la sorpresa se encargaron de borrar el sueño de su sistema. La joven se reincorporó de nuevo con una rapidez asombrosa y, en el proceso, terminó por empujar a su hermano—. ¡Ah! Pero bueno, ya voy, tampoco hace falta ser tan bru-

—A-A-A —tartamudeaba él mientras señalaba algo que se encontraba en el techo de la habitación. Aila se levantó sin hacerle caso, pues estaba más interesada en quitarle el polvo a su pijama que en ver qué había causado la reacción de su mellizo.

—¿Qué quieres? Seguro que no es para tanto, relájate un poco que te has estresado al pensar que mamá y papá nos pueden echar la bronca —Aila sintió las garras de su pokémon acariciando su espalda para asistirla en la tarea de alisar su pijama. Con una sonrisa, la joven se dio la vuelta para dirigirse a ella—. Muchas gracias Ka… Ka…

Ahora la que tartamudeaba era Aila y durante unos segundos fue incapaz de salir de ese bucle. Sintió la espalda de su mellizo tras ella y no supo decir si se habían chocado porque ella había retrocedido, porque había retrocedido él o ambos. Los causantes de la sorpresa de los dos se situaron finalmente uno al lado del otro y eso hizo que los mellizos miraran en la misma dirección, lo que les permitió ver a un enorme dragón turquesa que se mantenía a unos metros del suelo gracias a sus robustas alas rojas y a otra dragona esbelta cuyas afiladas cuchillas invitaban a todo aquel que tuviera malas intenciones a pensar si realmente quería llevarlas a cabo delante de ella. Tuvieron que pasar un par de segundos pero cuando los jóvenes se dieron cuenta de lo que había sucedido reaccionaron a la vez y de la misma forma.

—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

El chillido de euforia que dieron fue la señal de que habían despertado de su trance. Ambos fueron a abrazar a sus respectivos dragones, quienes recibieron sus muestras de afecto con el mismo entusiasmo que mostraban sus entrenadores.

—¡Esto es genial! Pero… pero... ¿cómo? —se preguntó Arne cuando se separó de Zeph. Habría jurado que seguía siendo un shelgon cuando cayó víctima del sueño y aun no pudiendo asegurarlo al cien por cien sabía que la emoción de haberle visto evolucionar en un imponente salamence no le habría permitido dormir. Entonces, ¿cuándo tuvo lugar ese suceso?

—AAAAAAH MIRA LO FUERTE QUE ERES AHORA SÍ QUE NOS VAMOS A IR POR AHÍ.

Por su parte, Aila seguía saltando alegremente junto a Kamao, que estaba tan emocionada que no había caído en lo que su mellizo estaba empezando a cuestionar. Arne miró a ambos pokémon pero antes de poder decir nada sintió que su melliza tiró de su brazo con fuerza.

—¡VENGA, VENGA! ¡HAY QUE DECÍRSELO A PAPÁ Y A MAMÁ!

Y sin más dilación le llevó a la velocidad del sonido al cuarto de sus progenitores. Fue como volver a su infancia, pues ambos se subieron a la cama y empezaron a saltar con cuidado de no pisar a los adultos. Estos se sobresaltaron enseguida pero antes de que pudieran preguntar qué estaba pasando los jóvenes respondieron con un par de gritos.

—¡YA HAN EVOLUCIONADO YA HAN EVOLUCIONADO!

—¿Que ya han qué?

En cuanto procesó y entendió lo que estaban diciendo Halstein agarró las gafas de su mesita de noche y se las puso enseguida. Salió de la cama rápidamente y esperó a que Dahlia hiciera lo mismo para comprobar que lo que gritaban sus hijos era verdad. Los adultos fueron arrastrados a la sala de combate por dos jóvenes hiperactivos que no se detuvieron hasta llegar a su destino, y cuando al fin lo hicieron la enorme sorpresa que sintieron los mayores los hizo reaccionar de manera distinta.

—Oh, por el amor de —Dahlia se llevó las manos a la boca y Halstein soltó una gran carcajada. El hombre bajó al sótano para echarle un vistazo a los pokémon y en cuanto se recuperó de la sorpresa su mujer hizo lo mismo, aunque de forma más pausada.

—¡Mira eso! Tenías razón, hija, estaban a puntito a puntito. No es que dudara de ti ni mucho menos pero… Oh, ¡esto es increíble!

—¿Os habéis quedado hasta tarde para evolucionarlos? —preguntó Dahlia en cuanto se acercó a Zeph. En su voz no había ni un ligero matiz que indicara que les estaba reprochando algo, aunque Arne no pudo evitar sentir que no acababa de aprobar el sacrificio de horas de sueño que habían hecho. Era una buena domadragones que valoraba el esfuerzo pero, ante todo, era su madre.

—Es lo que estaba pensando —respondió de forma ausente, pues su mente volvió a intentar darle respuesta a esa incógnita—. Nos quedamos hasta tarde entrenando pero… creo que nos dormimos antes de que evolucionaran.

—¿Y entonces cómo-?

Dahlia se detuvo a mitad de pregunta. Sus ojos buscaron los de Halstein y los de él encontraron los suyos enseguida. Una mirada bastó a los adultos para entender lo que había pasado.

—¿Qué? ¿Por qué os miráis así? —preguntó Aila, que ya parecía más calmada después de lo sucedido. Dahlia asintió y Halstein acarició la piel de Kamao mientras se rascaba la barba.

—Vosotros caísteis rendidos antes de que evolucionaran pero ellos han evolucionado, y los pokémon no lo hacen por arte de magia, lo que significa que Zeph y Kamao siguieron entrenando aun sin vuestra presencia.

—Sintieron vuestras ganas de aventuras, el esfuerzo que le ponéis a alcanzar vuestras metas día sí día también —continuó Dahlia sin apartar la vista de Zeph—. El esmero y la constancia con la que peleáis les indica cuánto significa esto para vosotros y la dedicación que ponéis en su entrenamiento les muestra cuánto los queréis. Ellos han sentido vuestro amor y compromiso —terminó con una pequeña sonrisa adornándole los labios— y os lo han querido devolver así.

—Establecer un vínculo tan profundo con los pokémon como para que sigan hacia adelante aun cuando su entrenador no puede más —Halstein se cubrió los ojos con la palma de su mano y contuvo la respiración. Al destapárselos y volver a mirar a sus hijos la emoción fue más que evidente en su rostro—. Esto me muestra lo lejos que vais a llegar.

—Aaaah jolines papá —Aila abrazó a su padre tras aquello y los dos dejaron que un par de lágrimas cayeran por sus mejillas. Dahlia rodeó la cintura de Arne con su brazo y él apoyó su cabeza en la de su madre—. ¿Entonces podremos empezar mañana nuestro viaje?

—¡Mañana no quiero ver a nadie aquí! —exclamó Halstein mientras deshacía el abrazo súbitamente y alzaba un puño en el aire— ¡No tiene sentido quedarnos en esta casucha! ¡Nos vamos los cuatro de aventuras!

—¡SÍIIIII! —gritaron los mellizos al unísono mientras imitaban el gesto que había realizado su padre. Dahlia, por su parte, se limitó a reacomodarse las gafas y esbozar una sonrisa que indicaba que aunque no reaccionaba de la misma manera compartía el entusiasmo de los tres.

—Cielos, cuánto alboroto en un momento…

Al terminar el momento familiar los dos jóvenes se reunieron junto a sus pokémon e hicieron una piña para comentar qué harían al día siguiente. Las emociones estaban a flor de piel y las risas no tardaron en llenar el lugar cuando Arne se montó en Zeph para comprobar como volaba su amigo y Aila abrazaba continuamente a Kamao entre saltos a pesar de las raspaduras que le hacía su piel tosca. Por fin, después de tanto esfuerzo, aquella sería la última noche que pasarían en casa en mucho tiempo.

 


—¿Hiperpociones?

—Sí.

—¿Antihielo?

—Sí.

—¿Capas?

Los mellizos se miraron en el espejo que había en el vestíbulo y posaron delante de este. Cada uno llevaba un mono de manga larga que cubría sus cuerpos enteramente para protegerlos del frío de su región, Arne de color rojo y Aila de color azul. Además, como no podía faltar si tenían pensado convertirse en domadragones, llevaban una capa negra que aumentaba considerablemente su confianza. Con ella puesta sentían que eran capaces de superar todos los obstáculos que surgieran en su camino.

—Obvio —respondió Aila con una sonrisa seductora. Arne sacó su móvil e hizo una foto al reflejo de ambos para subirla cuanto antes a la historia de su cuenta de Pokégram, y mientras esperaban a que esta cargara oyeron a alguien carraspear tras ellos. Se dieron la vuelta y al hacerlo vieron que sus padres se encontraban allí, con el mono y las capas negras que conformaban, junto al escudo que llevaban en el pecho derecho idéntico a la medalla de gimnasio de Endrino, el uniforme de los examinadores.

—Bueno, oficialmente empieza el viaje de Arne y Aila para convertirse en un par de domadragones hechos y derechos —empezó Halstein empleando su característico tono ceremonioso. Aila iba a decir algo para interrumpir el sermón de su padre, pues conocía de sobra su afición por ellos, pero su madre levantó una mano para indicarle que le dejara hablar. Ella también detenía a su marido cuando se iba por las ramas pero sabía la especial ilusión que le hacía dar el discurso de inicio a sus hijos, así que lo dejó pasar por esa vez—. Como sabéis, aquí quien quiera convertirse en uno debe pasar por una serie de pruebas divididas en dos tipos. Pruebas de aptitud y actitud, pruebas de fuerza y control de emociones… Ponedle el nombre que queráis pero en una tendréis que mostrar vuestra valía como domadragones y en otra tendréis que aprender a manejar vuestras emociones para que estas no influyan a la hora de dirigir a estos poderosos seres. El recorrido es el que vosotros elijáis, podéis empezar por donde queráis pero debéis superar todas con éxito para conseguir el título. Para dar fe de vuestro progreso, Dahlia y yo supervisaremos la realización de todas vuestras pruebas, así que os tendréis que poner en contacto con nosotros el día de antes para acordar la hora de la reunión. ¿Y bien? ¿Tenéis dudas? ¿Sabéis por qué pruebas queréis empezar?

—Por las de fuerza de cabeza, lo otro suena a un tostón… —contestó Aila rodando los ojos. Arne no pudo evitar sonreír al oír aquello.

—¿Eres consciente de que tendremos que hacerla en algún momento?

—Prefiero que sea al final. ¡Yo quiero acción! ¡Movimiento! —exclamó su melliza mientras daba un par de puñetazos en el aire— ¡Ya he estado mucho tiempo quieta! Seguro que en la de control de emociones nos ponen a meditar o algo así y yo paso fuertemente de eso ahora.

—No sé por qué me da que justo es por la que más te convendría empezar… —Arne ahogó una risa mientras alzaba un brazo para bloquear el golpe que le iba a dar Aila y con la otra mano miraba cuantas personas habían visto su historia. Dahlia dio un par de palmadas y sus hijos volvieron a prestarle atención, no sin antes darse un par de golpes discretos en la espalda.

—Muy bien, si lo tenéis todo claro es hora de partir. Comprobad que lleváis lo que necesitáis y en marcha —Por un momento, tanto Arne como Aila juraron que vieron una chispa de nostalgia en los ojos de su madre, pero no pudieron asegurarlo porque aquello solo duró un segundo—. Nos vemos en la siguiente ciudad.

No necesitaron oír nada más para moverse. Se cargaron la mochila a las espaldas, comprobaron que el cinturón donde llevaban las Poké Balls de Zeph y Kamao estaba bien atado a sus cinturas y se miraron por última vez en el espejo. Antes de partir, se despidieron de sus padres con un cálido abrazo y se calzaron las botas recién compradas para la ocasión. Abrieron la puerta y al sentir los copos de nieve en sus rostros se dedicaron una sonrisa que dejaba entrever sus dientes. Por fin, su aventura estaba a punto de empezar.
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#3
Podría decir muchas cosas y lo haré: Básicamente para poder eludir el spoiler de Discord.


No se como os repartiréis los capitulo o vuestro modo de trabajo, o el grado de comunicación para poder escribir un fic en conjunto, debe ser un proyecto dificil pero no me cabe duda que con la ilusión y el amor por los dragones que ambos portais en vuestros escamosos corazones todo se hará mucho más fácil, sin embargo mi primer pensamiento no es vosotros chillando como colegialas japonesas porque habéis destrabado (Que curiosa elección de palabras ¿verdad?) algun atasco. No. Mi primer pensamiento es.


¿ALGUIEN QUIERE PENSAR EN DOC? ME VIENE A LA CABEZA LA ESCENA DE LOS SIMPSON, DOC ARRASTANDOSÉ HASTA MORDE Y SAKU MIENTRAS DICE: ¡DAME PIERNAS PAAAADRE, TERMINEMOS NUESTRO FIC! HUYE PEQUEÑO DOC, HUYE, SAKU QUIERE HACERTE LA STEVENACIÓN ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO, VIENE A POR MÍ!¡QUE ALGUIEN HAGA SONAR CRIME OF PASSION DE MIKE OLFIELD! 











Bien.

Mi primera impresión fue de sorpresa al ver que se les pide que lleven a un pseudo legendario en su tercera fase evolutiva para poder empezar su viaje. Suerte de que no son un Dragapult y un Hydreigon. Los mellizos parecen más comedidos que en sus One-Shot, nada de mutilaciones. El hecho de que sea una región imaginaria también me resulta llamativo, y confío en el conocimiento de Morde para no poner ríos de chocolate, cascadas inversas y barbaridades varias. También que pese a que Saku-Junior y Arne no parecen ser herederos legendarios de un clan de Domadragones si llevan los dragones en la sangre, sangre que derramaron en los OneChots por cierto(?) Y hablando de sangre los padres de ambos me parecen a priori, más interesantes que los gemelos. Hubo detallitos que me gustaron como el clásico de que el hijo tiene mejor relación con la madre y la hija con el padre, y que estos no van a ser unos padres normales del Pokemundo sino unos más involucrados en el viaje de sus hijos, por su trabajo sí, pero de sus hijos, también. Veremos a ver que dragoncitos capturan, cuanto de bullying le haréis al Exeggutor Español y a cuantos Druddigon entortará Poi. Y como son las pruebas de este inusual viaje Que quizás adapte para Alola 



Teniendo en cuenta que hace mucho que no leo Alma de Plata y que esto más allá de un Drabble suelto es lo primero que leo de Morde...Veo, comparándolo con alma de Plata, como una Saku mucho más suelta Si, estoy asumiendo la Sakuridad del capitulo  más liberada. Quizás porque por mucho que Lyra sea un lienzo en blanco y de libertad...Ayla no es un lienzo sino una masa de arcilla que se puede manejar mucho más, me gusta el detalle de que le pongas/pongáis motes a los Pokémon, no afecta en nada a la calidad de la historia pero le da un toque más propio. Espero y deseo que hagáis unas fichas de personajes bien organizaditas con los motes de los distintos pokes y desearos mucha suerte en este proyecto.
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#4
Buen dia/tarde/noche 

¡Me alegra que por fin haya empezado esta historia, así que mucho exito a ambos con este proyecto! pikaowo

Primero que nada... como se nota la ausencia del masoquismo/competición por las cicatrices, aunque me gustaría creer que es porque ya solucionaron el malentendido que lo inicio o alguien les hizo ver que sus acciones solo iban a terminar cuando alguno se mutilara un miembro.

Bueno ahora sí... Siento que tanto Arne como Aila han madurado bastante en comparación a las introducciones que hicieron, pero como aún falta que Fafnir escriba su parte y nos muestre la verdadera naturaleza de Arne (ya que Aila (Saku) lo tiende a poner más "tranquilo") lo dejare en una sensación.

Me parece interesante la adición de los padres a la historia/aventura, aunque como supervisores y no como miembros del equipo que hacen sus hijos. El que sean personajes que no fueron introducidos con anterioridad les da un plus, junto al hecho que parecen tener gran influencia en los mellizos, incluso más que los primos famosos  Malicious

También me encanto la referencia a los complejos de edipo y electra, aunque si tenemos en cuenta que los cuatro son domadragones... era algo muy necesario o no me quiero ni imaginar que pasaria dentro de esa casa Psweatduck 

Por cierto... acepto casi todos los requisitos para hacerse un domadragones, menos el de tener que llevar su inicial a la última evolución. Hay varios por allí con el título y sin un dragón con esteroides o en su última etapa No pero bueno... siento que también tiene sentido por como son los mellizos, así que mejor que los protejan dos dragones en su última etapa en vez de unos canijos feroses con aspiraciones de ser un lagarto subdesarrollado y escupe fuego a futuro.

Bueno creo que no tengo nada más que decir... aparte de estos adolescentes y su asco por dormir LetalQQ
Con mucho cariño en cada comentario, en especial si hablamos de Gloria
[Imagen: 0OOlYSM.gif]
Y de Ash no hablemos por favor No
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#5
Mostrar Pyromentario
Ya llego ya llego, acaparando la atención estos mellizos con un sueño que cumplir.  No
Las personalidades, acciones, etc. siguen el mismo ritmo graciosos y enternecedor de los Drabbles, sumado a dos personajes más, los padres, quienes entregan la información al lector sobre el mundo, las reglas, y demás, sin que se sienta irrisible, ya que seria estúpido que le estuvieran explicando cosas que ellos por naturaleza deberían saber, por eso, buen detalle con el carácter del padre.
No tendría nada más que decir en este primer capitulo, salvo con que en un inicio pensé que fue el padre quien hizo evolucionar a los pokémon de sus hijos usando carameloraros, pero al final resulto que terminaron de evolucionar por:
[Imagen: 9Nue7vB.jpg]
Espero que la cara de Aila no quede tan rasmillada por la piel de su Garchomp, aunque creo que a ella no le importa eso.
Con capas y todo, los mellizos están listos para su viaje para cumplir su objetivo. Espero que se cuiden del frio, las hadas y por supuesto de Green y su Nidoking  Malicious .
Sin más que escribir, nos leemos en otra ocasión. 
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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#6
Tengo un miedo terrible con este proyecto conjunto de parte de los más enfermizos admiradores de los dragones en la comunidad cuevil: Y es que terminen volviendo aburridos a los dragones. ¿Qué? Puedo empezar el comentario con una nota negativa, pero es solo para que se esfuercen tanto como sus personajes en alcanzar un nivel absoluto contándonos esta historia fantástica y que estén a la altura del desafío que se impusieron. Escribir algo de a dos no debe ser moco de pavo, y no alcanza con que uno solo esté con las pilas lo suficientemente puestas para que lleguen a buen puerto. Los dos tienen que aprender a entenderse, a sincronizarse y a revalorar sus ambiciones con la historia y su pasión por las dracoaventuras y las capaventuras. No me cabe duda de que les gusta mucho todo eso, pero no se lo tomen como un meme y ya. Si es algo que les importa, confío en que podrán hacer algo muy divertido. Nada es más lindo que encontrar pasión entre las palabras de un autor, así que espero que puedan transmitirlo bien.

Ahora, pasando al capítulo en sí... ¿Qué puedo decir? Me pareció adorable. Un buen setting (el nombre de la región es badass, y no lo recordaba de los cortitos previos), una estructura familiar muy al estilo de los clanes domadragones de antaño (el padre, Halstein, me cayó diez puntos), pero que también me trae reminiscencias de historias de fantasía más clásicas. Al principio pensé que los hermanitos cabezaduras iban a hacer la típica de escaparse en contra de las normativas estrictas de sus progenitores, pero... ¡Esto lo está escribiendo Saku, que es un pan de Dios! Obvio que no iban a hacer otra cosa que escabullirse por la noche a la sala de entrenamiento para acelerar el proceso evolutivo. Si estos dos son un amor, y sus padres también. Me gustaría comprobar si el tono de Morde es un poco más cínico y consigue aportar tramas grises sobre las personalidades de todos estos personajes, porque el toque Sakurístico quedó clarísimo, y funciona bien para un arranque optimista y colorido.

En los drabbles previos ya vimos que meterse con dragones es cosa seria, y que no es lo mismo abrazar a un Gabite que a un Lillipup, así que espero que parte del proceso evolutivo de Zeph y Kamao implique revelarlos como las bestias temibles que son, y no como simples mascotas cool para los protagonistas. Por algo, parte de su desafío es iniciar con ellos ya plenamente desarrollados, y aunque el vínculo forjado es clave, también me parece que debería serlo el peligro que suponen para ellos. Me interesa mucho ver la parte de la "doma", en este caso, y cómo controlarán el temperamento agresivo que a priori parecieran tener muchas de estas criaturas.

Also, el inicio de su viaje (y de las pruebas a las que tendrán que someterse) me hizo acordar al hermosísimo Horizon Zero Dawn, y su partida con las capas y la nieve en clave tribu ancestral me hizo sonar este temita inmediatamente en la cabeza:



Muchas ansias por ver cómo sigue la historia, chicos. ¡Métanle garra y corazón, que un dragón no es dragón sin eso! 
(que cursi de mierda soy)
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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#7
Mostrar Capítulo 1 (comentarios)
Al fin comenzó oficialmente la saga de los draco-gemelos, y este primer capítulo no defraudó en lo uto. Me gustó el world-building que hicieron con la introducción de una región completamente nueva y esas sutiles conexiones con Johto y con Galar, además de que por fin vemos a Kamao y a Zeph evolucionados en las bestias pardas que estaban destinados a ser.

La relación de la familia también se me hizo tierna y muy orgánica, con Aila teniendo más química con su padre y Arne siendo más apegado a su madre. Y algo me dice que va a ser más que duro tanto para Halstein como para Dahlia el tener que poner a sus hijos bajo las duras y rigurosas pruebas que de seguro les esperan.

No tengo mucho más para añadir salvo lo ya antes dicho, que han arrancado con un muy potente comienzo, el cual es solo el principio para lo que será un viaje más que memorable. Nos estamos leyendo en el próximo capítulo chicos, y mucha suerte a los dos con este gran proyecto.
"Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer"-SoujiFujimura
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#8
Hola buen día.
 
Terminado de leer el primer capítulo, sí me quedó claro de que esto es bastante distinto a las "introducciones" de Aila y Arne, ya que me sentí más atrapado aquí de lo que fue en los drabbles, lo más seguro será de aquí los siento ya definidos más que de pedacito en pedacito.

No sé si sea bueno o malo, pero... Me interesó más Halstein que los mismos protagonistas, no sé porque la imagen que tengo del papá de los mellizos es que es un completo "himbo"  (Refiriéndome al término "moderno" de la palabra, la cual es más "wholesome", pero con las características físicas de las películas de acción de los 80s) Así que espero ver más de él cuando los protas terminen con sus pruebas, por razones completamente wholesome y nada más.

Hablando de las pruebas, sí me dejó intriga de lo que se puedan tratar dichas pruebas, ya que contar con Pokémon OU como "inicial" indica que no será algo sencillo, me imagino pruebas a lo Zelda o a lo Final Fantasy XIV ("A Long Fall" intesifies.) Aunque claro, puede ser de "estate quieto" hasta los puzzles de las "Alph Ruins" en Johto, sin contar con los peligros que un par de chicos con dragones en su etapa final puedan afrontar o crear. 

Se menciona que esta región es una zona de bajas temperaturas y un hackrom (Pokémon Unbound) me ayudó bastante a completar la imagen mental de lo que puede ser este lugar, la cual hizo que le de mayor profundidad a la escena final, por ende, un mayor impacto.

Creo que por ahora es todo por ahora, ¡Suerte a ambos!
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#9
Pasaba por acá. Me encontré con esto. Vi que tenía menos de 5000 palabras (una rareza en estos tiempos) y procedo a leer…

Y la única conclusión a la que puedo llegar es que quiero ver la parte de Morde. 

Sería cruel decir que el capítulo me pareció aburrido. Para un inicio no está realmente mal pero el planteamiento no acaba de hacerme click. Será que juega con extremos que, al menos para mí, y al menos en este capítulo, no acaban de conectarse bien.

Vamos por partes: la clásica familia nuclear se compenetra bien. Tenemos a una gemela que parece hermana menor, toda alborotada, impaciente e inmadura con el hermano mayor que, si bien comparte la pasión, se muestra más sosegado; puede seguirla en sus escapadas y demás, pero no pelea batallas perdidas como tratar de convencer al padre. Ya todo el mundo les dijo lo curioso que el padre con la hja y el hijo con la madre… pero a juzgar por sus personalidades, es bastante natural. Arne salió a Dahlia, la mamá chill que se sienta con el hijo al televisor mientras los otros dos discuten en círculos. Sí, se nota mucho el insertself. No, no es algo negativo​​​​​​. La interacción entre estos cuatros da para algo slice of life todo fluffy con ocurrencias familiares, but…


​​​​​​Los dragones. Los dragones es lo que me saca de la inmersión. Empezando con que abren la historia con la máxima evolución de dos de las especies más raras y poderosas entre los no-legendarios. Que acá parecen ser poco más que mascotas enormes, friendly y super leales a sus respectivos entrenadores. Overpowered pets más aptos para comedia (como en los drabbles) que para una historia de aventura. Entre que tienen a los padres atrás de ellos, las mascotas overpowered y esa sensación de que Family, family, da más una sensación de viaje vacacional que una verdadera aventura, con una red de seguridad abajo en todo momento (dos redes, entre las O-pets y los papás). Fuera del Awwwwww inicial, no siento una reacción luego de eso. Por ahí a lo mejor Tom lo dijo más directamente: esa sensación de que los dragones son aburridos.

No quiero ser demasiado duro sin leer la parte de Morde. Algo que me recuerde que estas son cosas peligrosas capaces de romper huesos con ese aire de comedia irreverente que pintaban el los drabbles. Tampoco es que tengan que hacer caso a esta opinión, si bien nada me gustaría más que me cerraran la boca sobre lo que digo acá con los próximos capítulos.

C U, and dracarys
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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