Longfic- Charizard: Planeta Dinamax

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FranquiciaOriginal
GéneroAventuraCiencia ficción
Resumen

Un incidente que obligó a la humanidad y a los pokémon a abandonar la tierra. Pero tras una década, deberán volver a ese planeta ahora dominado por gigantes, ya que allí se encuentra la ultima esperanza.

AdvertenciaViolenciaMutilaciones
#1
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Índice:
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#2
Capítulo 0: Mundo en llamas
 
Ciudad Algaria, Hoenn, 15 de noviembre del 2019.
 
Una alarma roja no dejaba de sonar, informando a todas las personas que se encontraban en Ciudad Algaria, más específicamente en el Centro Espacial de la ciudad, de acelerar el paso e ir ingresando lo más rápido que podían a unas gigantescas naves espaciales, 8 para ser más específico, cada una designada a una región diferente, Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh, Unova, Kalos, Alola y Galar.
 
Todas las personas estaban vestidas igual, utilizando un traje de cuerpo completo de color blanco en su totalidad, con rayas negras en los costados y unas botas grises equipadas a este, de un material bastante ligero, pero resistente.
 
Las personas iban subiendo en filas de dos en las enormes máquinas de color blanco de su respectiva región, que tenían forma de prisma de base rectangular, mientras otros vehículos transportaban cajas llenas de materias primas y otros recursos en las partes posteriores de las naves.
 
- ¿Te encuentras bien? - preguntó Victor, un niño de piel pálida de 10 años, de ojos y cabello castaño a otro niño que estaba delante de él.
 
Tenía su misma edad, de piel oscura y ojos amarillos, con el cabello de color morado.
 
-Si, estoy bien - dijo Hop, mientras daba un gran suspiro - Solo que, aun no puedo creer todo lo que está pasando - mientras seguía avanzando junto al resto de las personas.
 
-Tampoco yo, es algo que nos tomó por sorpresa a todos - dijo con una mirada triste.
 
- ¡Solo corre! -
 
De pronto, unas palabras le resonaban en la cabeza y apretaron su corazón.
 
- ¿Tú te encuentras bien? - preguntó Hop al ver el estado de Victor, viéndose un poco más preocupado que él, casi como si sintiera culpa.
 
-Ehhh… si - dijo Victor, disimulando su distracción - Es que estoy un poco preocupado por Marnie, por Gloria y los demás, al igual que nuestros pokémon.
 
-Ellos ya deben estar en el interior de la nave de Galar - dijo Hop - Al igual que nuestros pokémon, que están siendo transportados al interior de sus pokéball.
 
Victor sonrió, no era la preocupación tal cual que tenía, pero igual se sentía aliviado que sus amigos ya estuvieran a bordo de la nave, que los sacaría de su planeta hogar para siempre.
 
- ¡AHÍ VIENE! - gritó una voz masculina, señalando al cielo.
 
Todas las personas de las distintas filas miraron al cielo, encontrándose con un enorme resplandor de fuego, similar al propio sol, que se iba dirigiendo a la ciudad mientras la iluminaba.
 
- ¡ES ÉL, CORRAN! - grito otra persona, comenzando a correr, generando una estampida de personas que iban ingresando a las 8 naves espaciales de forma desordenada.
 
Tanto Victor como Hop estaban siendo arrastrados por la ola humana, que entraban lo más rápido que podía antes de que esa gigantesca bola de fuego del cielo llegará a su posición.
 
Se escuchó un enorme estruendo con la caída de varios edificios de la zona, seguido de un rugido poderoso y abrasador, causando escalofríos en todos los presentes, que aceleraron más el paso para ingresar una buena vez a las naves.
 
Victor y Hop lograron ingresar a la nave donde se encontraban sus amigos y sus pokémon.
 
Lo último que pudieron alcanzar a ver antes de que la rampa se extendiera para cerrarse, dejando afuera a un gran número de personas, fue una gran silueta alrededor de los edificios, similar a un dragón, de alrededor de 30 metros de altura, extendiendo unas enormes alas hechas de fuego, soltando otro rugido, seguido por un disparo de fuego al cielo, iluminando el firmamento de un color anaranjado con su ataque.
 
Unas 6 torretas colocadas a los extremos del Centro Espacial de Algaria, comenzaron a disparar contra el gigante, evitando que este se acercara a las máquinas antes de que partieran.
 
Al mismo tiempo, llegaron 3 entrenadores para ayudar a retener al gigantesco Charizard que estaba causando estragos en la isla de la región de Hoenn.
 
El trío estaba conformado por Red, Cynthia y Lance, que estaban montando un Aerodactyl, Garchomp y Dragonite respectivamente, mientras lo atacaban con ataques de tipo roca, agua y eléctrico para contener el movimiento del gigantesco Charizard de alas y mandíbula en llamas.
 
Las naves partieron de inmediato de manera simultánea, con sus pilotos evitando mirar atrás a la enorme criatura que estaba cerca de ellos, y de todas las personas que estaban dejando en la tierra, ya sean ancianos, mujeres o niños inocentes.
 
Tras traspasar la mesosfera e ingresar en la termosfera, Victor y Hop buscaron a sus amigos en el interior de la nave, encontrándose con Sonia, Gloria y Marnie, a quienes abrazaron mientras comenzaban a derramar lágrimas, tanto por el miedo como por la alegría de que ellos dos alcanzaron a ingresar en la nave.
 
Estaban un poco tranquilos de al menos estar con sus seres queridos, al menos los que se pudieron salvar.
 
Sin embargo, en la mente de Victor quedó grabado, ese mundo en llamas que ese Charizard gigante, y los demás pokémon de similares proporciones que estaban en la tierra habían provocado, al igual que la sensación de impotencia y frustración que sentía, al no haber podido detener todo eso en su momento.
 
Ese ya no era su planeta, y ya no podían estar en él nunca más. Ahora era un planeta gobernado por los pokémon Dinamax.
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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#3
Capítulo 1: El peso de la capa sobre tus hombros
 
26 de junio del año 10.
 
Un joven se estaba retorciendo en su helada cama, teniendo una de las tantas pesadillas que tenía cada vez que cerraba los ojos para descansar.
 
Fuego, gritos y culpa, eran las cosas que atormentaban su mente cada noche desde hace 10 años.
 
10 años en que ocurrió un evento que no solo cambió su vida, sino de toda la humanidad y el mundo pokémon para siempre.
 
- ¡Solo corre! –
 
- ¡Victor! - dijo una voz femenina intentando despertarlo - ¡Victor! - volvió a decir, esta vez zarandeándolo un poco.
 
El mencionado abrió los ojos, con la respiración entrecortada y un poco alterado, antes de darse cuenta de que todo había sido una pesadilla, aunque no muy alejada de su realidad actual.
 
-Gloria - dijo Victor, un muchacho de 20 años, piel pálida y tanto cabello como ojos castaños - ¿Qué sucede? - le preguntó a la chica que lo había despertado, que tenía los mismos rasgos que él, solo que su cabello era un poco más largo.
 
Tanto Gloria como Victor estaban usando unos trajes especiales, que cubrían todo su cuerpo, dejando la cabeza libre. Eran de color blanco en su totalidad, con rayas negras en los costados y botas grises equipadas. Todo estaba hecho de un material ligero, que facilitaba el movimiento y también conservaba el calor.
 
-Es la señora Opal - dijo Gloria bastante preocupada, a lo cual Victor se levantó inmediatamente de su cama.
 
Ambos salieron del cuarto del chico, pasando por los pasillos del lugar donde estaban, una nave espacial que utilizaban como base, que estaba sobre un planeta similar a la tierra, solo que en vez de la verde vegetación que la caracterizaba, predominaba el café de la tierra virgen que tenía, con un porcentaje de H2O similares a su planeta natal, una atmósfera sustentable en la cual podían habitar, además de una gravedad parecida, sumado al hecho de que orbitaba una estrella con características similares al sol.
 
Llegaron al cuarto de medicina donde se hallaban varias personas hospitalizadas, entre ellas la señora Opal, una mujer mayor de edad, de cabello gris blanquecino, unos enormes ojos que se encontraban cerrados en ese momento, una contextura muy delgada y una nariz larga.
 
Estaba postrada en una camilla, usando una bata blanca de hospital, conectada a un ventilador mecánico y a un monitor de pulso, el cual estaba bastante bajo.
 
En el cuarto también se encontraban Nessa, Marnie, Raihan, Klara, Gordie, Allister, Kabu y un médico. Todos usando el mismo tipo de traje que Victor y Gloria, salvo el médico, que tenía un signo triangular en medio de su pecho.
 
Se encontraban rodeando a la señora Opal, cuyo pulso se iba deteniendo, así como también su ventilador automático iba cesando su función a lo que Victor y Gloria llegaban.
 
Nadie decía nada, no sabían qué decir, simplemente podían llorar y acontecer como la señora, camarada suya, líder de gimnasio y buena amiga lentamente se iba a los brazos de Arceus.
 
Ya con el ventilador cesando su función y con el monitor graficando una línea horizontal en su pantalla, además de la señal que hizo el médico en la sala fue suficiente para certificar el deceso de la mujer.
 
Todos los presentes trazaron una X en sus pechos, señal de respeto ante los fallecidos y una súplica a Arceus, para que el alma de la persona pueda descansar en paz.
 
-Creo que hay que prepararla para el deceso - dijo Raihan, un sujeto moreno y de cabello negro un poco largo, secando las lágrimas de sus ojos turquesa - ¿Ayudas Victor?
 
-Si Raihan - dijo simplemente, secándose las lágrimas también.
 
El moreno y Victor, ayudados por otros dos sujetos que estaban en la sala. Gordie, de contextura robusta, de cabello gris con puntas amarillas, y Kabu, un hombre de cabello canoso y expresión seria. Los cuatro llevaron la camilla de Opal a otra habitación, seguidos por el resto de las personas que se encontraban en la sala médica, a excepción del médico, quien permaneció haciendo sus funciones.
 
Pasaban por los pasillos de la base, ignorando la vista que podía apreciarse en las ventanas de la nave, otras 7 naves iguales a la suya. Varias personas hacían la X por respeto a Opal, siendo ella una figura muy respetada por su posición de líder de gimnasio de la región de Galar, tristes por la pérdida de otra compañera más.
 
Llevaron el cuerpo a una habitación donde traspasaron el cuerpo de Opal de la camilla a una especie de ataúd tecnológico, habiendo varios de ellos allí, siendo en realidad unas cápsulas de expulsión.
 
Era la única forma en que podían despedir a las personas fallecidas, ya que estaba prohibido enterrar los cuerpos en la tierra de ese planeta, pues estaban investigando y experimentando con él.
 
En su interior la decoraron con las pertenencias de la difunta, como la medalla que entregaba cuando era líder de gimnasio en la tierra, su paraguas y su sombrero, además de una flor de color morado.
 
Ingresaron la cápsula a una cabina aislada, cerrando la compuerta de esta.
 
Raihan hizo una señal y Gordie presionó un botón, abriendo una compuerta externa de la base, que soltó la cápsula donde se hallaba Opal, lanzándola al vacío del espacio.
 
Volvieron a llorar, pese a que era la manera en la que enterraban los cuerpos ahora, y de que habían hecho lo mismo con varias personas anteriores a Opal, el acto seguía causándoles tristeza.
 
Permanecieron en el lugar por un momento, viendo como la cápsula de Opal se iba perdiendo en el espacio. Lentamente cada uno se iba retirando de la habitación, ya que, aunque una querida amiga suya había fallecido, debían de seguir realizando sus tareas rutinarias en la base.
 
Victor junto a Marnie, que tenía los ojos aguamarina y cabello negro recogido hacia atrás en una cola de caballo corta, con un largo flequillo sobre su ojo derecho, fueron los últimos en quedarse.
 
- ¿Vienes? - preguntó Marnie, un poco preocupada por Victor, tocándole el hombro.
 
-No, me quedaré un poco más - se limitó a decir, quedándose, viendo el espacio profundo.

 
Victor volvió a su cuarto, que tenía solamente una cama, una pantalla en la pared y una ventana que le brindaba una vista del planeta. Ya había realizado todas sus tareas de ese día.
 
Se tumbó en su cama. Estaba cansado, cada día era más duro seguir manteniendo esa base en dicho planeta. Los suministros se iban agotando, la comida y el agua.
 
Durante esa década completa viajando por el espacio, buscando algún planeta en el cual iniciar desde cero, la humanidad se vio forzada a cambiar su estilo de vida en un giro de 180º. Incluso los niños pequeños debieron renunciar a su infancia para empezar a trabajar en lo que pudiesen, nadie se escapaba de eso, y mientras los años pasaban, varios de sus camaradas iban pereciendo, producto de enfermedades incurables, golpes de temperatura, o hasta suicidándose por no poder soportar más con ese viaje que parecía eterno.
 
Fue un milagro encontrar Terra Beta, un planeta similar a la tierra en su estado más primitivo, sin que haya vida en la superficie del suelo. Era una pequeña luz de esperanza haber encontrado dicho lugar, que el cuerpo científico estaba experimentando para poder terraformar y que los humanos y pokémon puedan colonizarlo.
 
Estaba agradecido de que al menos su equipo y el resto de los pokémon que pudieron retirar de la tierra antes del incidente, estaban en sus pokéballs en un estado de hibernación temporal, librándolos de la sensación de hambre, sed y frío.
 
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando su pantalla comenzó a sonar, señalando que tenía una llamada en curso.
 
-Hop - pensó para aceptar la llamada.
 
La pantalla de su cuarto mostró a un chico, de su misma edad, piel oscura y ojos amarillos cubiertos por unas gafas de cristal, teniendo su cabello de color morado corto hasta el cuello, además de que se veía un poco más en forma que Victor.
 
-Hola Hop - dijo Victor, levantándose de su cama.
 
-Hola Victor, Gloria me contó brevemente lo que ocurrió hoy - dijo el chico triste por la noticia que le había contado su amiga - ¿Cómo se fue ella?
 
-Podría decir que se fue tranquila, dada la expresión final que tenía cuando falleció - dijo Victor - Sin embargo, llegué tarde y no pude ver sus últimos momentos.
 
La tasa de mortalidad había incrementado a lo largo de esos 10 años viajando por el espacio, con la tasa de natalidad disminuyendo en una relación lineal inversa con la anterior. Las condiciones en las que estaban no les permitían mantener a los lactantes.
 
Aproximadamente cada una de las 8 bases contaba con 5.000 tripulantes, dando un total de alrededor de 40.000 humanos.
 
El chico moreno no sabía qué responderle, haciendo que se generara un silencio.
 
- ¿Cómo han estado ustedes en los laboratorios de Terra Beta? - preguntó Victor, rompiendo con el silencio incómodo - ¿Han conseguido resultados favorables?
 
-Algunos. Logramos estabilizar un porcentaje del agua en agua dulce similar a la tierra, pero aún no hemos podido hacer que las semillas que plantamos en el suelo germinen a un paso acelerado, al parecer todavía no se adaptan a esta tierra - dijo Hop - Esto es un problema, las pruebas no están funcionando y en las bases se están disminuyendo los suministros.
 
-Al menos no tendremos problemas con el agua - dijo Victor - ¿No existe una solución a corto o largo plazo para el tema de la vegetación? - preguntó - ¿Han intentado usar alguno de los pokémon que tenemos con la capacidad de hacer crecer las plantas?
 
-Ocurrió lo mismo, ninguno de los pokémon que tenemos logró hacer algo al respecto - dijo Hop.
 
-Ya veo - dijo simplemente Victor.
 
Terra Beta tenía ciertas particularidades que la diferenciaban con el planeta azul. Una de esas era que no contaba con organismos de flora o fauna, tanto unicelular como pluricelular en la superficie terrestre. En el agua habitaban algas que ayudaban a crear la atmosfera habitable.
 
Este planeta no requería la presencia de pokémon legendarios como Kyogre, Groudon, Rayquaza u otros similares que cumplían una función como en la tierra. Parecía un planeta que a la larga podía producir únicamente flora en las zonas de tierra, ya que de igual forma llovía, sin embargo, el proceso iba a ser bastante lento, además de que todavía la intervención con los pokémon que tenían a la mano no surtiría efecto.
 
- ¿Entonces no hay esperanza? - preguntó Victor.
 
-No necesariamente - dijo Hop - Sonia estuvo indagando algo de información que logramos salvar cuando dejamos la tierra, y se encontró con los planos del Arma Definitiva que el Equipo Flare iba a utilizar en Kalos - dijo Hop, proyectando los planos en la pantalla - Omitiendo las razones por las que iban a usarla y sus inconsistencias en su plan, mencionan algo que nos llamó mucho la atención.
 
-Xerneas - dijo Victor leyendo los escritos.
 
-Exacto, el legendario proveniente de Kalos, la divinidad representante de la vida - dijo Hop - Puede que suene algo descabellado, pero solo quizás, ¿Y si pudiéramos … volver a la tierra y capturar a Xerneas para poder usar su poder aquí en Terra Beta?
 
-Tardamos una década entera en llegar a este rincón del universo, aun con las naves de transporte que tenemos, tardarías en ir y venir unos 5 años aproximadamente - dijo Victor - ¿Cómo esperas que logremos esa misión, si es que en teoría funciona, sin que tardemos tanto tiempo?
 
-Tenía la misma duda que tú, pero al parecer la señorita Oleana y Sonia tienen una posible solución - dijo el moreno - Una nave equipada con desplazamiento por curvatura.
 
- ¿Qué es eso? - preguntó Victor - Trabajó con las fuentes de energía, pero no soy tan sabiondo como tú.
 
-Básicamente, podríamos viajar a una velocidad similar y hasta superior a la velocidad de la luz y se evita el problema asociado a la dilatación relativista del tiempo - dijo Hop, sacando otros planos de la nave diseñada por Oleana y Sonia, pequeña y de forma esférica, con una capacidad de 4 tripulantes, rodeada por 2 anillos - En teoría esta nave podría viajar de Terra Beta a la tierra de ida y vuelta en 4 días, más el tiempo que se demore la misión.
 
El chico de pelo castaño miraba detenidamente los planos, no entendiendo la física detrás del viaje, sin embargo, entendía el mecanismo, y como los anillos servían para desplazar el espacio-tiempo alrededor de la nave, además de la enorme cantidad de energía que necesitarían para dar los dos saltos sería recolectada de los pokémon de tipo eléctrico que se encontraban hibernando en la nave y de la reserva que se encontraba en las 8 naves en suspensión. Las materias primas necesarias para elaborar dicho transporte también estaban a su alcance.
 
Era algo que le llamaba la atención a Victor. El cuerpo de científicos liderados por Oleana, la antigua secretaria del innombrable Chairman Rose, parecía que ya tenían un plan para poder terraformar Terra Beta de una manera más rápida, y, aun así, si no podían encontrar a Xerneas en su viejo planeta azul, fácilmente podrían usar esas naves para buscar recursos y otras fuentes en lo que las semillas terminen de adaptarse a la tierra.
 
- ¿Por qué me estás mostrando esto a mí? - preguntó Victor.
 
Era una duda que tenía el muchacho. Porque su amigo le estaba mostrando esa información tan importante a él, cuando debería mostrarla al Alto Mando de la base y de las demás también.
 
El alto mando de la base de Galar, además de Sonia, tenía de integrantes a Raihan, Kabu y a Mustard, este último siendo alguien que no había asistido al deceso y despedida de Opal, que fue su rival en la Liga Pokémon cuando ambos eran más jóvenes.
 
-La verdad es que ya se está elaborando el proyecto mientras estamos hablando - dijo Hop - Hablamos con el consejo de Altos Mandos, y aprobaron el proyecto, sin embargo, nos dieron unas condiciones para poder realizarlo.
 
- ¿Qué condiciones? - preguntó Victor.
 
-Los integrantes de la misión a la tierra deberán ser parte de la base de Galar - dijo Hop - 4 básicamente, ya que al utilizar una nave más grande el desplazamiento por curvatura tendría menos posibilidades de funcionar.
 
Victor tenía una corazonada de lo que Hop iba a decir a continuación, algo que no sería agradable para él.
 
-Yo y Raihan nos ofrecimos como voluntarios para la misión - dijo Hop - Marnie es una candidata que Sonia está convenciendo en estos momentos - mirando un monitor - Ya aceptó de hecho, y el último tripulante espero que seas tú…
 
- ¡NO! - grito Victor, sorprendiendo un poco a Hop por su reacción - No voy a volver ahí - dijo Victor - Lo siento - apagando la pantalla para cerrar la llamada y acostarse en su cama.
 
Se quedó mirando el techo de su pequeño cuarto.
 
- ¡Solo corre! –
 
La plática final con Hop lo había dejado nervioso.
 
No quería ir a la tierra, no le gustaba esa idea, ya que ese fue el mundo que no pudo salvar, al no poder detener a Rose, quien al intentar proveer de energía ilimitada a la región de Galar utilizando el Fenómeno Dinamax, se le fue de las manos, y provocó el denominado “Amanecer Eterno”, haciendo que algunos pokémon que fueron alcanzados por la onda de energía Dinamax, aumentaran de tamaño y arrasaran con todo para luego movilizarse a las otras regiones.
 
Muchas personas murieron en el proceso, entre ellas líderes de gimnasio y Altos Mandos de las 8 regiones, algunos sacrificándose para que un gran porcentaje de la humanidad pudiera salir del planeta.
 
Dicho planeta en sí representaba su fracaso, recordándole lo impotente e inútil que fue en el momento.
 
Estaba sorprendido de que Marnie fuera una de las tripulantes de la misión, y más que haya aceptado, ya que su hermano mayor Piers, fue una de las víctimas del “Amanecer Eterno”, siendo asesinado por el Gimmsnarl Gigamax de ella, creciendo en pleno Pueblo Crampón para sorpresa de todos los habitantes y creando un gran caos donde la joven de milagro pudo sobrevivir.
 
Tanto pensar en los sucesos hicieron que de a poco se quedara dormido, más el hecho de que ya estaba cansado desde antes.
 
Cerró los ojos, volviendo a ese mundo onírico que tanto fastidio le daba y que se repetía una y otra vez en su cabeza desde hace una década completa.
 
Estaba en la Corona de la Torre, ubicada en la cima del gimnasio del Estadio de Ciudad Artejo. En medio del extenso lugar se hallaba Rose, al lado de lo que él denominaba “La esperanza de Galar”, un enorme generador conectado a la Planta Eléctrica de la ciudad.
 
Estaba acompañado por Bede, un muchacho de la edad de Victor, con el cabello rubio platinado bastante alborotado con un conjunto de una gran chaqueta morada.
 
Leon, campeón de Galar y el hermano mayor de su mejor amigo Hop, estaba también en el lugar junto a su Charizard, dispuesto a detener a Rose, ya que Oleana había advertido que el funcionamiento del generador todavía no estaba listo para funcionar a su máxima capacidad.
 
Víctor también estaba acompañado por su inicial, Cinderace, pokémon que le había sido entregado por Leon cuando era solo un pequeño Scorbunny.
 
El demente señor de negocios encendió su generador, acumulando una gran cantidad de energía de los gimnasios de toda la región, para que esta fuera procesada por el aparato para maximizarla y conseguir energía infinita.
 
En un inicio la máquina funcionaba bien, de hecho, por un instante Leon y Victor pensaron que el plan de Rose podía resultar sin consecuencias, pero comenzó a soltar chispas y a sobrecalentarse, asustando a los presentes.
 
- ¡Corre! - le gritó Leon a Víctor, en un acto de heroísmo, ya que ese generador parecía que estaba a punto de explotar.
 
El chico no respondió a las órdenes del campeón, al igual que como sucedió en la vida real, estaba nervioso y no sabía qué hacer ante esa situación, pensaba que a lo mejor podía ser de ayuda si las cosas se complicaban.
 
No quería escapar como cuando ocurrieron los sucesos, quería estar allí para ayudar a Leon a prevenir la catástrofe, esta vez quería que todo fuera diferente.
 
-Pero… -
 
- ¡Solo corre! - grito otra vez Leon, erizado la piel de Víctor por la intensidad del grito.
 
El joven entrenador comenzó a irse, por más que no quería hacerlo, no tuvo más remedio que huir y seguir con ese sueño, tal y como ya estaba escrito, devolviendo a su inicial de regreso a su pokéball y sacando a su Corviknight en su lugar, subiéndose en su lomo y escapando de la Corona de la Torre sin mirar atrás.
 
Mientras volaba sintió una enorme onda de energía que se originó con la explosión del generador de Rose, liberando toda la energía Dinamax que había consumido para extenderla por toda la región de Galar.
 
Detuvo el vuelo de su pokémon para poder contemplar con mejor claridad lo que había ocurrido, encontrándose con la imagen del Charizard de Leon en su forma Gigamax, extendiendo sus alas de fuego en la cima del gimnasio que se encontraba cubierto en llamas, mientras el cielo a su alrededor se tornaba anaranjado.
 
- ¿León? - preguntó el joven.
 
El Charizard gigante miró al muchacho detenidamente y lanzó un poderoso rugido para luego atacar con el movimiento lanzallamas.
 
Despertó de golpe, con la respiración incontrolable y su corazón palpitando como loco. Ese sueño parecía ser más real que los anteriores.
 
Miró su pantalla, había despertado antes que su alarma para ir a trabajar sonara para despertarlo.
 
Decidió levantarse e ir a su trabajo más temprano, tal vez con eso logre relajarse un poco.

 
Se encontraba midiendo los niveles de energía de la base de Galar, era un trabajo que realizaba en colaboración con Raihan junto a otras personas más, solo que con el moreno tenía turnos similares.
 
Su trabajo simplemente consistía en hacer una revisión diaria de los niveles energéticos que se utilizaban en toda la nave, de igual forma la regulaban si es que había alguna anomalía o desequilibrio.
 
Ambos no habían intercambiado palabras, más que un buen día y ya. Victor seguía pensando en la propuesta que Hop le había hecho ayer, sumado a que Raihan también estaba involucrado con la misión de volver a la tierra.
 
-Victor, ¿Puedes ir al cuarto de calderas a conseguir una destornillador de punta plana cónica? - preguntó el antes líder de gimnasio especializado en el tipo dragón, quien estaba anotando los niveles de energía de la planta baja.
 
- ¿Para qué lo necesitas? - preguntó Victor.
 
-El panel de control que mide la planta 2 y 3 está algo suelta –
 
-Ok, iré a buscarlo - dijo Víctor.
 
-Por favor - dijo Raihan.
 
Cómo le había dicho el moreno, fue al cuarto de calderas para conseguir la herramienta. En esa sala trabajaba Kabu, antiguo líder de gimnasio de tipo fuego en la tierra. Ahora cada uno tenía un trabajo que cumplir en ese lugar, teniendo que realizarlo todo el día, todos los días por una década.
 
Gloria trabajaba en el cuerpo de científicos junto a Hop, Sonia y Oleana, esta última no siendo muy de confianza para Víctor, tras ayudar a Rose con el generador que condenó a la humanidad, aunque de igual forma logró ser una integrante muy importante de la tripulación en sí, más ahora considerando que había ideado el proyecto y misión para poder terraformar Terra Beta.
 
Klara y Gordie trabajaban en la sección de suministros, encargados de entregar los recursos del día a todos los tripulantes, teniendo que a veces, reducir las muestras por temas de ahorro de provisiones.
 
Marnie y Nessa eran asistentes de la sala de medicina, encargadas de suministrar los sueros, vacunas, cambio de vendajes, etc.
 
Llegó donde Kabu, este estaba encargado de regular la temperatura de toda la base, teniendo cuidado con no distribuir de mal manera la energía. Realizaba ese trabajo junto a Allister.
 
Sin muchos rodeos, le entregó el destornillador a Victor, quien se devolvió por la misma ruta por donde vino a su lugar de trabajo.
 
Mientras caminaba por los pasillos de la base, miraba fijamente el objeto, pensando todavía en la misión para conseguir a Xerneas.
 
Se detuvo un momento, recordando donde se encontraba, miró la pared al lado suyo, contemplando una placa de acero donde estaba dibujada la figura de Leon, campeón de la región, pegada en la pared.
 
Sonrió con algo de tristeza.
 
Cada una de las bases regionales en Terra Beta tenía una placa igual de su respectivo campeón: Red, Lance, Steven, Cynthia, Iris, Diantha, Selene y Leon.
 
Todos ellos, dieron sus vidas para que un porcentaje de los humanos y los pokémon pudieran escapar de los Dinamax y Gigamax que estaban atacando al mundo, sin poder encontrar una manera de controlarlos o hacerles frente.
 
La placa de Leon lo tenía sonriendo como era característico de él, con su típica pose que hacía en cada duelo, con esa gran capa sobre sus hombros.
 
Recordaba que Leon le entregó a Hop, Gloria y a él su primer pokémon, Grookey, Sobble y Scorbunny respectivamente, con la promesa de que él los estaría esperando para combatir.
 
Un combate que nunca llegó, ni llegará.
 
En su viaje para cumplir esa promesa, descubrió a muchas personas maravillosas, los líderes de gimnasio, a la profesora Magnolia, a Sonia, a Gloria y a Marnie.
 
Su querido equipo pokémon. Cindy, su Cinderace hembra, AC/DC, su Corviknight macho, Empa, su Flapple macho, Sora, su Hatterene, Loki, su Toxtricity grave macho y Kilmi, su Dracovish. Todos ellos entrenados con mucho cariño, compartiendo momentos de alegría y tristeza, y que, pese a cada obstáculo, iban a seguir adelante, con el objetivo claro, combatir contra Leon, asegurando su victoria y volviéndose los nuevos campeones de Galar.
 
- ¿Victor? - preguntó Raihan, apareciendo al lado suyo, ya que el chico se quedó atrapado pensando, viendo la placa de Leon.
 
El joven se percató de la presencia del moreno, más continúo mirando la placa.
 
Raihan se colocó a su lado para ver la placa junto a él.
 
-Se ve pesada, ¿No crees? - preguntó el moreno de ojos turquesa.
 
- ¿La placa? - preguntó Victor.
 
-La capa, la real más específicamente - dijo Raihan, mirando con cariño la figura dibujada de su amigo.
 
Lo conocía desde que tenía memoria, siendo su rival autoproclamado, teniendo como objetivo derrotarlo. Se divertía mucho peleando con él, pese a que en todas sus batallas nunca logró derrotarlo, se sentía realmente feliz entablar una batalla con él.
 
Lo admiraba mucho, tanto como amigo, rival y como persona, ya que tenía una gran influencia positiva sobre la población de Galar.
 
-Todo ha cambiado radicalmente, los tiempos se han puesto difíciles - dijo Raihan, que seguía mirando la figura de Leon - Pero las personas necesitan algo en que apoyarse y en lo que puedan creer, necesitan un símbolo.
 
Analizó las palabras de su compañero de trabajo, y tenía razón. Los campeones representaban las esperanzas de la gente. Un símbolo de determinismo, de nunca rendirse y seguir luchando. Tanto Red, Lance y Leon representaban eso, el último más que todos, pues era el más apegado y que más apoyaba a la gente de su región, inspirándolos a ser la mejor versión de ellos mismos.
 
En el fondo esa era la razón por la cual quería combatir contra Leon y ganarle. También quería ser un símbolo para las personas, algo que representara esfuerzo y no rendirse, quería inspirar a otros, así como Leon lo había inspirado a él.
 
-Tienes razón - dijo Víctor - también con lo otro, esa capa se ve muy pesada - sonriéndole a su compañero.
 
-Jajaja, muy cierto - dijo el moreno, para luego colocar su mano izquierda en el hombro derecho de Victor - pero, en los hombros correctos no debe pesar tanto.
 
Tras eso, ambos volvieron a realizar su trabajo hasta que su turno terminó, separándose para volver a sus habitaciones.
 
Victor se recostó en su cama, pensando en lo que había hablado con Raihan ese día. En ningún momento le comentó sobre el viaje a la tierra o le dijo que debería aceptar la petición y ser un tripulante.
 
Se sentía culpable por no ayudar cuando Rose causó el Amanecer Eterno, escapando con la cola entre las patas.
 
Años enteros atormentándose y sintiéndose una basura, sin embargo, sus compañeros, que habían sufrido igual o hasta más que él, estaban dispuestos a volver al planeta donde perdieron a muchos de sus seres queridos, con tal de poder ayudar a los que tenían presentes.
 
Ya nunca más podría remediar eso, sin embargo, aún podía esforzarse para dar todo de sí por los que estaban y por los que ya no con él, siendo su mejor versión, la que Leon había querido que fuera.
 
Se levantó y prendió su pantalla para llamar a Hop.
 
-Victor, que sorpresa - dijo Hop, recordando lo que había sucedido ayer - ¿Qué sucede?
 
-Aceptó, Hop - dijo Victor - Me uniré a la misión.
 
Hop estaba sorprendido, dado a la negativa y algo agresiva respuesta que tuvo ayer por parte de Victor, pero se alegraba, ya que esa era la respuesta que Victor diría, al menos él antes del incidente con los Dinamax.
 
-Esperaba esa respuesta - dijo Hop - El entrenamiento para la preparación física comienza mañana, ven a la sala de ciencias a primera hora.
 
 
Continuará.
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#4
Fah.

... tengo algunas cosas para decir.

Me presento: Soy la máxima autoridad de la cueva con respecto a Galar... y a cocodrilos. Y Krookodile suckea.

Habiéndome sacado eso de encima, prosigo con la introducción:

Hace unos años, alguien hizo un fic sobre Galar muy genérico y apegado a los videojuegos. El fic no estaba del todo mal, pero no ibas a encontrar ahí muchas cosas que suelen volver estúpidamente divertidos a los fics, salvo por el hecho de que definitivamente no iba a verse tan estúpido como el material que tomaba de base para desarrollar una historia. Ese fic se llamó Vitito y los Dynasauriox, y fue un éxito abrumador, aclamado por la crítica y por hermosas mujeres en traje de baño.

Al poco tiempo, otra persona de la misma comunidad se decidió a hacer otro fic sobre Galar, pero poniéndole un toque de thriller y suspense envolviendo la trama en una conspiración relacionada con la Liga Pokémon y sembrando dudas sobre la idoneidad del vigente campeón para ocupar dicho cargo de manera "honesta". El fic tenía ideas interesantes, pero su autor misterioso decidió que le daba paja seguir con él, y lo mató al cabo de unos días.

Luego vino Kiwi y flasheó cualca con Masaru, Yuri y Yaoi en un mundo angst postmodernista lleno de drogas psicodélicas y rebeldía londinense. Obviamente la rompió, y todas las mujeres en traje de baño fueron corriendo hacia él. Yo incluido.

¡Y ahora venís vos! No, pará... Estoy seguro de que más personas ya escribieron galarcosas acá, pero no las leí. El punto es que siempre que agarro algo que involucre a los británicos lo leo con muuucha atención y una ceja medio crispada de viejo gruñón diciendo "A ver qué hicieron con los muchachos esta vez". Y, te voy a ser honesto: al principio me horroricé con tu propuesta. El prólogo se me hizo por demás confuso, el setting no me resultaba claro, que Victor tuviera DIEZ años y ya una vida hecha como entrenador (porque en mi mente y en los otros fics que leí se los hace más adolescentes) me resultaba tan surrealista como las naves espaciales abandonando el planeta luego del apocalipsis... Y ni hablar de la mención a los otros campeones luchando épicamente contra el Gigachad. Lo leía y pensaba: Uhm, esto debería ser genial, ¿por qué no lo estoy disfrutando?

Y... porque no había pasado al primer capítulo hecho y derecho. Que tiene MUCHAS cosas muy bomba a las que tuve que rendirme y simplemente aceptar que esto es un fucking fanfic con ideas locas y situaciones plenamente sci-fi... con los personajes de Galar. Y compro totalmente. Tu fic de Red es un viejo pendiente ya, que recuerdo arrancar y nunca retomar. Pero ya ahí he visto a Luna insistiendo con cómo dabas giros de 180º a la historia y a sus personajes, poniéndolos en contextos inusuales o tomando decisiones totalmente rompedoras con el esquema de sus personalidades más estereotipadas (Red el héroe, Green el rival medio guachito, Oak el viejo verde con alzhéimer, etc.). Luego leí ese one-shot zarpado de Green volviéndose chiflado, y entendí por dónde iban los tiros. Acá... Los tiros se convirtieron en rayos láser que cruzaron la atmósfera y se perdieron en las estrellas. Y eso es excelente.

No soy muy fan de cómo escribís, en el sentido de que usás esos guiones cortitos para los diálogos, y cierto espaciado que me choca a la vista. Tampoco me atrapó demasiado la prosa, aunque la verdad es que yo no soy nada virtuoso con eso y solamente me remito a gustos específicos. Como que no hay mucho detalle, pero tampoco hay nada esencialmente mal con tu narración. De hecho, voy a ir en sentido contrario: este primer capítulo está LLENO de detalle, solo que lo plasmás a través de tus ideas y no tanto de párrafos elaborados y una construcción narrativa especialmente brillante. Digo, todo pasa medio secuencialmente, hay una clara división de escenas, vamos de A a B y de B a C con cierta agilidad, así que el ritmo garpa. Pero el contenido de cada escena me pareció devastador. Es muy bueno.

- Arrancamos con DIEZ AÑOS EN EL FUTURO, colonias espaciales, naves inmensas destinadas a habitantes de cada región por separado. Los pibitos de diez años tienen veinte y, claro, ahora entiendo totalmente por qué tomaste esa rara decisión de hacerlos nenitos de primaria en el capítulo 0.

- OPAL PALMO. Adiós viejita linda, que la fuerza te acompañe. Momento un tanto frío, pero... ¿Sabés? Queda perfecto. Tu estilo de escritura acá encaja, porque, al menos yo como lector, lo percibí todo escrito con cierta distancia y resignación. Como que la gente que la rodea, si bien tenía aprecio por ella, ya estaba acostumbrada a la idea de pérdida y de muerte. Al fin y al cabo, ya habrán visto morir a mucha gente antes, en circunstancias mucho más horribles, y a edades mucho más injustas.

- El plan de recolonización y la misión de vuelta a la Tierra para atrapar a Xerneas. Ésta es la clave. Acá está lo que me hizo abrir los ojos y pensar en lo BUENO que es el plan. O sea, es re simple, pero yo lo pienso a nivel narrativo y el potencial que te brinda a vos como autor para salir con toda clase de ideas ramificadas y... nada, es una joyita conceptual. Espero que el viaje sea así de refrescante.

- ¡Pero hay más! Como la sensación de resentimiento de Victor consigo mismo luego de su actitud cobarde (ánimo Victor, que tenías diez añitos, no nacen Reds todos los días), y hasta esa idea de no pertenencia suya cuando se entera de que su mejor amigo Hop, su rival Marnie y el mejor amigo del campeón van a ir a dejar el cuerpo al planeta robótico de Ed Edd y Eddy.

- O cuando Marnie cuenta entre lágrimas que todos los Krookodile se extinguieron luego del ataque de los g-max y que ya jamás volveremos a verlos de nuevo en ningún planeta de todo el cosmos. Ok, eso no pasó. Todavía.

- Y el laburazo que te mandaste detallando pormenorizadamente qué función ocupa cada tripulante de la colonia, cómo se distribuyeron las tareas, con Kabu controlando la temperatura, o Nessa siendo enfermera sexy (fanservice re gratuito y que apruebo completamente), o Mustard tomando el lugar de su difunta amiga en la élite de su región.

- Sí, se pone un poco denso cuando además parás para contarnos cómo Marnie perdió a Piers y dejás claro que muchos otros famosos personajes de la franquicia murieron. Eso está genial, peeero el problema es que capaz soltar TANTA data en el primer capítulo te roba momentazos que den más espacio a lucirse a personajes como... bueno, precisamente Marnie. Habría sido cool verla toda edgy como es ella, tan reservada y poco demostrativa de emociones, revelando más adelante lo mucho que la aflige haber perdido así a su hermano mayor. Claro, se supone que no debería ser un misterio su muerte, pero podría quedar más implícito y tener un momento catártico la propia Marnie abordando ese trauma. Digo, teniendo en cuenta que pinta que va a ser un personaje principal ya que va a estar entre los cuatro condenados valientes que irán a la tierra devastada por el cornudo.

- El momentazo final con Raihan manipulando copadamente a Victor para que no sea un cagón frente a la placa de Leon y la figura de los campeones siendo auténticos héroes que dejaron sus vidas por la humanidad... Uf, acá ya se me vienen diez ideas de cosas geniales que podés hacer con eso mismo, partiendo por la posibilidad de que no todos ellos hayan sucumbido a la hecatombe gigante en la Tierra, y que capaz no todos sean tan heroicos, o reciban con los brazos abiertos a la tripulación aventurera que vaya a reclamar a Xerneas. ¿Y si en esos diez años ya formaron una nueva civilización ahí? ¿O si los pokes mutaron de formas grotescas? ¿O si se reúsan a darles a Xerneas porque haciéndolo condenarían a la nueva humanidad y a ese planeta que ya se acondicionó a vivir entre gigantes furiosos? Uh, hay muchas posibilidades muy locas.

Voy a leer esto con mucho interés, definitivamente.
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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#5
Capítulo 2: Da inicio la misión
 
12 de julio del año 10.
 
Habían pasado unas semanas desde que arrancó el entrenamiento físico y psicológico de Victor, Hop, Marnie y Raihan, siendo asistidos por Mustard, antiguo líder de gimnasio tipo lucha y ex campeón de la Liga Pokémon de Galar.
 
Tenían que estar capacitados físicamente, pues iban a ingresar a un planeta muy distinto al que habían dejado atrás, una atmósfera más hostil esperándolos y otras interrogantes que estaban sólo en hipótesis.
 
También era necesario la capacitación psicológica, ya que iban a estar durante 2 días seguidos, uno de ida y otro de vuelta, en un ambiente limitado, por lo que querían evitar escenarios de peligro como alguna crisis de pánico durante el transcurso del desplazamiento por curvatura.
 
Estaban agradecidos y muy felices de que podían entrenar junto a sus queridos pokémon como en los viejos tiempos, ya que los iban a llevar en caso de alguna emergencia durante la misión.
 
El equipo de Hop está conformado por su primer pokémon, Shaun, su Dubwool macho, Bolt, su Boltund macho, Nemo, su Barraskewda macho, Hundred, su Centiskorch macho y Marx, su Snorlax macho.
 
Maco, el Grookey macho que recibió por parte de su hermano Leon, y que logró entrenar hasta convertirlo en un gran y poderoso Rillaboom, fue uno de los 23 pokémon de la tierra en ser afectados por el Amanecer Eterno, haciéndose Dinamax, pues no poseía el factor Gigamax, creando un caos junto a los otros pokémon gigantes.
 
El equipo de Marnie por su parte estaba constituido por Ribbon, su Morpeko hembra que su hermano Piers había capturado para ella cuando era una niña. Kiss, su Obstagoon hembra, Punky, su Scrafty hembra, Boss, su Umbreon macho y Rudy, su Krookodile hembra y último integrante de su equipo, que fue un presente que aceptó del Equipo Yell a regañadientes antes del incidente que Rose causó.
 
Al igual que Hop, Marnie también tuvo un pokémon afectado por el Amanecer Eterno. Gizmo, su Grimmsnarl macho, el tercer pokémon que atrapó durante su viaje, y que a diferencia del Rillaboom de Hop, este sí contaba con el factor Gigamax.
 
Todo parecía estar yendo bien, de hecho, el ánimo de los 4 había aumentado producto de poder volver a convivir con sus pokémon, teniendo resultados más que positivos durante los entrenamientos físicos realizados en una cámara construida a un lado de la sala de ciencias, para poder monitorearlos.
 
Los ejercicios de su entrenamiento estaban enfocados en aumentar su resistencia y agilidad, además de volver a desplegar sus habilidades en combates pokémon, que llevaban 10 años dormidas.
 
— ¡Suficiente por hoy!  — dijo Mustard — Es todo, con esto termina su capacitación física — preparándose para marcharse de la habitación — Mañana deben estar aquí a la misma hora, ya que deberán probar el equipo que usarán para la misión.
 
El viejo se fue de la habitación, dejando atrás a los 4 tripulantes y a sus pokémon.
 
— Que descansen — dijo Marnie, devolviendo a su equipo de regreso a sus pokéballs.
 
La chica salió antes que sus compañeros de la habitación, sin darles tiempo de despedirse.
 
Tenían cierta idea de lo que le ocurría a ella desde que iniciaron con el entrenamiento, siendo algo evidente de suponer, pero difícil de tratar. No querían arruinar su ánimo estando tan cerca de iniciar la misión a la tierra.
 
— Yo también me voy — dijo Raihan, también devolviendo a sus pokémon a sus cápsulas — Nos vemos mañana.
 
— Cuídate — dijeron Hop y Victor al unísono.
 
El chico de cabello café se recostó en una de las paredes de la habitación, con Cindy y Kilmi acomodándose al lado suyo.
 
— Te veo cansado — dijo Hop sentándose al lado de Victor, siendo seguido por Bolt.
 
— Un poco — dijo algo exhausto por el ejercicio — Ya sabía que iba a tener que hacer algo así cuando acepte — mientras acariciaba la cabeza de su inicial y la de su pokémon fósil — Aunque no me espere poder volver a estar con ellos. En verdad es algo maravilloso.
 
— Si que lo es — dijo el moreno, acariciando el lomo de su pokémon eléctrico, que se acostó en sus piernas para ser mimado por su entrenador — ¿Crees que Marnie se encuentra bien?
 
— No lo está. Debe sentirse triste de recordar a Piers a causa de Morpeko, es la suposición más lógica — dijo Victor preocupado por su amiga y vieja rival — Pero sería raro que no lo hiciera, es algo normal y me gustaría apoyarla, pero no sabría qué decirle, ¿Qué hay de ti?, ¿Cómo te sientes tú?
 
Hop dio un fuerte respiro, para luego apoyar su espalda en la pared.
 
— Yo también extraño a mi hermano, que te puedo decir — dijo con los ojos cerrados — Es más, cada vez que veo mi reflejo parece que estoy frente a él — dibujando una pequeña sonrisa en su rostro — Pero sé que me golpearía si me viera llorando jajaja — reía mientras bajaba la cabeza.
 
— Estoy seguro de que sí — dijo Victor, colocando su mano en la espalda de su mejor amigo y riendo junto a él — De cualquier forma sabes que puedes confiar conmigo en lo que sea.
 
— Gracias, pero enserio estoy bien — dijo el moreno levantándose, con una sonrisa en su rostro — podrías decirle lo que me dijiste a Marnie, sonaste como un verdadero campeón.
 
— Jajaja, ¿Tú crees? — dijo Victor, levantándose también, junto a su Cinderace y Dracovish para devolverlos a sus pokéballs.
 
— Por supuesto — dijo Hop, devolviendo a Bolt a la suya — Tal vez no uno de alta categoría, pero sí como uno — bromeando — Ahora vamos a dormir, mañana es el último día de entrenamiento — Saliendo juntos de la habitación.
 
Mientras ellos estaban realizando sus entrenamientos físicos y psicológicos, Oleana, Gloria y Sonia junto al cuerpo de científicos, ya habían terminada la nave equipada con desplazamiento por curvatura, siendo la parte más difícil de construir los dos anillos que desplazarían el espacio-tiempo alrededor de la nave, considerando que también debían ser bastante resistentes para poder soportar toda la energía que se necesitaba para el mecanismo, cosa que ya habían conseguido, extrayéndola de los pokémon de tipo eléctrico en estado de hibernación.
 
Paralelo a la construcción de la nave, Sonia había realizado los cálculos del tiempo que habría pasado en la tierra desde el momento en que se fueron en las naves, dando un rango de entre 500 a 1000 años. Tras eso surgieron varias teorías sobre lo que había pasado con la tierra bajo el dominio de los 23 pokémon gigantes.
 
La primera era que dado el paso del tiempo, los pokémon gigantes habrían perecido, tomando en cuenta que las 23 especies de pokémon afectados por el Amanecer Eterno no tenían una esperanza de vida que llegase siquiera a los 500 años. Sin embargo, Oleana estaba un 35% segura de que el efecto del generador les había causado a los pokémon una cierta esperanza de vida más longeva, dado a que estaban expuestos a energía Dinamax pura.
 
Aunque fuese la hipótesis que fuese, estaban preparando equipo para cualquier tipo de escenario, tratando de hacer la misión más segura y rápida posible. Al igual que con Xerneas, la clave principal, llegaron a una teoría en base a los registros de la región de Kalos. No importaban las condiciones enigmáticas del planeta tierra, Xerneas iba a estar presente si o si, pues representaba a la vida misma.
 


Hop se hallaba acostado en su cama, sin poder relajar su mente para poder descansar. No podía hacerlo, no con el viaje a la otra vuelta de la esquina, además de que en su cabeza rondaba la plática que tuvo con Victor en la cámara de entrenamiento.
 
Desde que inició su viaje a los 10 años tenía un único objetivo y propósito, convertirse en el campeón de Galar al igual que su hermano. Realmente admiraba como él podía mover a una región completa y darles esperanzas y seguridad a todos.
 
No obstante, también debía admitir que sentía cierta envidia hacia él, y un poco de resentimiento. En cada ciudad que ponía un pie para retar a su gimnasio, cada vez que ganaba y se hacía presente, siempre en cada ocasión lo etiquetaban como el hermano del campeón. Estaba feliz de serlo, pero en el fondo, no quería ser conocido solamente como el hermano menor de Leon y estar bajo su sombra. Quería que la gente lo conociera cómo era, cómo Hop, aquel que se convertiría en el nuevo campeón de Galar.
 
Aun con todo eso, lo extrañaba, quería que estuviera a su lado, toda la tripulación lo quería y lo necesitaba, más que nunca, a alguien que les diera esperanza y que sacará lo mejor de cada uno.
 
— Esto es lo que tú harías — pensó Hop mientras cerraba los ojos y respiraba profundamente, extendiendo su mano abierta al techo para luego cerrarla — No te defraudare, hermano.


— Hermano — pensó Marnie mientras se arropaba para dormir.
 
Estaba refugiada en su habitación junto a Morpeko, su primer pokémon entregada a ella por su hermano Piers, abrazándola fuertemente mientras varias lágrimas salían de sus ojos.
 
Varios años estuvo reprimiendo sus emociones. Sin poder llorar la pérdida de su hermano, sin poder lamentarse el perder su hogar donde creció junto a él, como uno de sus queridos pokémon se había salido de control y mató a muchas personas, y como tuvo que dejar atrás su niñez, algo que nunca recuperaría y que no apreció en su momento.
 
El volver a ver a su Morpeko fue un punto que hizo desbordar todo lo que había guardado en esos años, liberando sus lágrimas en las noches de Terra Beta después del entrenamiento, para no molestar a los demás, y tampoco quería exponer esas emociones que sentía, pues no la verían calificada para realizar la misión a la tierra.
 
No tenía idea de su razón para aceptar esa misión. En el momento en que Sonia le había planteado la situación aceptó de inmediato.
 
Tal vez se debía a que escuchó por parte de la miembro del Alto Mando de Galar, qué Hop y Victor, sus viejos rivales cuando estaban compitiendo para ver quién iba a ser el próximo campeón de la región, iban a ser parte de dicha misión para capturar a Xerneas.
 
Tal vez lo hacía para aportar en algo ella también, por los que ya no se encontraban a su lado, y los que seguían con ella.
 
De cualquier forma, todo lo que podía hacer era ocultar esas emociones para ella, y esforzarse al máximo en la misión.


Los 4 tripulantes habían llegado temprano tal cual les había dicho Mustard. Junto a ellos también se encontraban Oleana, Sonia y Gloria, listas para mostrar y explicar los distintos equipos e inventos que diseñaron para la misión.
 
El más impresionante y notorio de todos era la nave, que se encontraba detrás de las 3 integrantes del cuerpo científico. La nave poseía una forma esférica similar a un huevo, de un color blanco con una gran ventana negra que también funcionaba como puerta para ingresar a su interior. Su tamaño era equivalente al de un automóvil terrestre para 5 personas.
 
Los dos anillos que eran la parte fundamental y vital del vehículo espacial estaban a cada lado de la nave, dejando espacio para que esta pueda abrir su ventana y dejar ingresar a los 4 tripulantes.
 
— Se ve bastante bien — dijo Raihan contemplando el vehículo espacial frente a él, añorando sacarse una selfie para el recuerdo.
 
— Obviamente — contestó Oleana — Está hecho con el mejor metal, evitando cualquier ruptura o sobrecarga de energía durante el viaje, al igual que la radiación cósmica.
 
— Además, la estructura del vidrio también fue diseñada para evitar la repentina proyección de luz durante su movimiento — explicó Sonia.
 
— ¿Cómo se maneja? — preguntó Raihan, mirando la nave desde otro ángulo.
 
— ¿Manejar? — preguntó Oleana, con cierto tono de risa en su voz — Ni creas que dejaré que alguno de ustedes conduzca esta nave como si fuera un simple auto.
 
— Para eso le incorporamos un Rotom — dijo Gloria — pilotará la nave, al igual que ajustará la temperatura del interior y otras cosas.
 
— Que útil — dijo Marnie.
 
— Para un humano sería imposible pilotar este tipo de nave, necesitarían tener reflejos increíbles — dijo Oleana, para luego retirarse por un momento a una habitación cercana para buscar algo.
 
— Lo que faltaría es como vamos a encontrar a Xerneas — dijo Victor.
 
— Eso les íbamos a explicar ahora — dijo Sonia.
 
Bond, el Inteleon de Gloria y su primer pokémon, salió de la habitación donde Oleana había entrado, y trajo consigo una caja que tenía en su interior 4 dispositivos similares a unos poké-relojes de color gris, siendo más parecidos a los utilizados en la región de Sinnoh, teniendo una pantalla verde en el centro, con tres botones rojos a cada lado y uno más grande debajo de la pantalla.
 
Por inercia, cada uno de los tripulantes tomó un dispositivo. Marnie y Hop se lo colocaron en su muñeca derecha, mientras que Victor y Raihan en la izquierda.
 
— Presionen el botón grande — dijo Sonia.
 
Los cuatro obedecieron y en un parpadeo se materializó un traje gris claro encima del que ya tenían puesto.
 
El traje era similar al que llevaban puesto, salvo que este era de color gris claro, y en vez de las líneas negras en los costados, estas eran dos líneas a los lados de color rojo, con un cinturón de un color gris más oscuro integrado al traje. También tenía un casco integrado que se despliega sólo, a diferencia del modelo anterior que iba separado de este. El casco era del mismo color del traje, siendo parecido a un casco de motociclista, con un visor transparente que dejaba ver el rostro de los tripulantes.
 
— Para quitarse los cascos presionen una sola vez el botón grande — dijo Sonia.
 
Obedecieron a la orden del Alto Mando, liberando sus cabezas tras presionar el botón.
 
— Que locura — dijo Hop.
 
— Estos trajes son de un material más resistente, les servirán para adaptarse a las posibles nuevas condiciones del planeta tierra — explicó Gloria.
 
— ¿Y qué tiene que ver estos trajes con encontrar a Xerneas? — preguntó Marnie, sin encontrar una conexión.
 
— Los dispositivos en sus muñecas tienen la función de rastrear, catalogar y discriminar distintos tipos de energías en un radio de 1 kilómetro — dijo Gloria — Tiene una función especial para omitir los rastros de energía Dinamax, ya que hay un 80 % de probabilidad de que la tierra haya sido irradiada por dicha energía.
 
— La energía que irradia Xerneas por otro lado es energía vital, según las fuentes y documentos que nos entregaron el Alto Mando de Kalos — explicó Sonia.
 
— Entonces podremos saber si estamos o no cerca de Xerneas — dijo Victor.
 
— Exacto — dijo Gloria — Además están vinculados al Rotom de la nave en caso de cualquier emergencia, incluso sirven como comunicadores.
 
— ¿Qué tipo de pokéball usaremos? — preguntó Raihan.
 
— Masterballs — dijo la antigua secretaria de Rose, apareciendo con otra caja — Usamos los planos de Silph S.A. que nos entregó el Alto Mando de Kanto para hacerlas, con el fin de facilitar la captura del objetivo.
 
La caja tenía en su interior varias de las así llamadas Masterballs, siendo iguales en forma a las pokéballs ordinarias, salvo que estas eran una mitad morada y otra mitad blanca, con una M roja en la parte morada.
 
— Pensaron en todo — dijo Victor, asombrado con todo el equipamiento.
 
— Desde luego, habrán pasado entre 500 a 1000 años en la tierra, existen múltiples cambios posibles en el ecosistema — dijo Gloria — Tratamos de abarcar todos los posibles para una misión más segura.
 
— Solo tendríamos que hacer un viaje de prueba, solo para checar el comportamiento de la nave — dijo Sonia — ¿Algún voluntario?
 
— Yo lo hago — dijo Raihan sin dudarlo.
 
Quería aportar en algo él también. Victor y Hop habían estado muy entusiasmados con todo lo relacionado a la misión, el primero de hecho lo sorprendió bastante, considerando que antes no quería participar.
 
Como miembro del Alto Mando de la base de Galar y antiguo líder de gimnasio más fuerte de dicha región, no podía permitirse no ser un agente activo en lo que implicaba una gran oportunidad para la prosperidad de la humanidad. Es algo que su amigo Leon haría.
 
— Por aquí — dijo Sonia, señalando la nave que abrió la ventana negra, mostrando su interior.
 
Contaba con 4 asientos, dos en frente y dos atrás, un panel de control con un comunicador y una pantalla similar a la de sus dispositivos de muñeca, donde se podía distinguir el rostro del Rotom en la pantalla.
 
Raihan se subió, sentándose en el asiento delantero derecho. Automáticamente se desplegaron los cinturones de seguridad, formando una cruz en el pecho del moreno, además de uno en la cintura.
 
— Enviaremos la nave a un rincón de este sistema planetario que equivaldría a un viaje de 1 semana en una nave común y corriente en solo ir allí — explicó Gloria — Con esta te demoraras un minuto aproximadamente en ir, más otro en regresar.
 
— Estarás un poco desorientado cuando la nave se detenga, pero será una sensación normal — dijo Sonia — Cuando eso ocurra permanecerás a la deriva por unos cuantos minutos, en ese tiempo entraremos en contacto contigo para probar la comunicación. Luego Rotom devolverá a la nave y a ti a su posición inicial.
 
— Copiado — dijo Raihan, presionando el botón de su dispositivo de muñeca para desplegar su casco.
 
Todos los presentes salieron de la cámara de entrenamiento, para dirigirse a una cabina de control resguardada, viendo a través de un cristal reforzado la nave con desplazamiento por curvatura, que estaba cerrando su ventana negra, dejando a Raihan en su interior.
 
— Todo listo — dijo Oleana, presionando unas teclas de la cabina para desplegar el techo de la cámara de entrenamiento.
 
— Iniciando viaje — dijo el Rotom a través de la pantalla, encendiendo los motores de la nave para levantarla del suelo lentamente, saliendo por el agujero del techo.
 
— Anillos en perfecto estado, motores alineados, posición y sentido en espera — dijo Sonia, mirando en la cabina el estado de la nave.
 
El vehículo espacial ya se encontraba a una altura de 100 metros sobre su posición inicial, inclinada hacia su destino, comenzando a girar sus dos anillos de manera lenta alrededor de la nave.
 
Raihan estaba un poco nervioso. Confiaba plenamente en las habilidades de Sonia y del cuerpo de científicos, pero eso no quitaba que se encontraba en una situación que era naturalmente inquietante, pues solo podía escuchar levemente el sonido de los anillos aumentando sus revoluciones, ya que la ventana negra obstruía su visión sobre lo que se encontraba adelante.
 
— Listo, todo preparado, inicia la cuenta regresiva — dijo Gloria, viendo como los anillos iban aumentando la velocidad de giro, esperando la cuenta regresiva del Rotom de la nave.
 
— 5, 4, 3, 2, 1… ¡Despegue! —
 
Al momento de decir esas palabras la nave se perdió en el cielo de Terra Beta, sorprendiendo a todos menos a Oleana, quienes perdieron de vista la nave en tan solo un parpadeo.
 
Era extraño, pero Raihan no sentía nada, dudaba si la nave estaba en movimiento o no, de igual forma no escuchaba a los anillos girar. Tenía como única vista el panel de control con algunos medidores de tiempo, presión y oxígeno al interior de la nave. En la pantalla se observaba la ruta que estaba tomando la nave a través del espacio.
 
Ya habían pasado 30 segundos relativos de viaje. Ahora entendía un poco porque era necesario la capacitación psicológica, pues el estar tanto tiempo en un espacio limitado sin tener una percepción clara de tu ruta de viaje, era algo bastante estresante y agotador para la mente humana. Al menos en la misión real se tendrían los 4 para apoyarse.
 
Según el panel de control y el contador de Rotom, quedaba poco para que la nave se detuviera.
 
— Destino alcanzado — dijo el Rotom, distorsionando el vidrio lentamente, volviéndolo transparente para que Raihan tuviera una mejor vista de donde se encontraba.
 
Raihan abrió los ojos de sobremanera al contemplar donde se encontraba, además de todo lo que podía observar.
 
Frente a él podía apreciarse al imponente sol del sistema planetario que albergaba a Terra Beta, llamado Pyros por Sonia y Gloria. Además podía ver al resto de las estrellas lejanas, viéndose como simples puntos en el oscuro vacío del espacio.
 
— Hermoso — pensó de inmediato.
 
Pese a que ya estaba acostumbrado a contemplar el vacío del espacio, esa repentina experiencia de viaje y la posición en la que se encontraba, le hizo recordó de lo pequeño que era en todo el universo, algo que apreciaba mucho recordar, ya que también le recordaba que seguía siendo un ser humano, sin importar el esfuerzo que tuvo que hacer por una década para sobrellevar todo lo acontecido desde que dejaron la tierra.
 
Tuvo que ser un ejemplo que los demás siguieran, teniendo una responsabilidad enorme sobre sus hombros, como un gran capa. Debía dar el ejemplo, demostrar determinismo, de igual forma que los campeones hacían para inspirar a los demás.
 
Su amigo Leon no era un humano perfecto o un superhombre como todos pensaban. Era torpe, distraído fuera del campo de batalla, sin percatarse de los sentimientos que Sonia sentía por él, tenía una muy mala orientación, entre muchas cosas más. Pero detrás de todos esos defectos, era alguien que se preocupaba por los demás, alguien que quería lo mejor para la región y sus habitantes, queriendo que fueran mejores cada día.
 
Esa era la imagen que las personas seguían teniendo de Leon, pero él tenía la imagen completa del campeón de Galar, que más que un campeón para él era un amigo, su mejor amigo, que de igual forma lo motivaba a nunca rendirse, incluso si ya no estaba presente.
 
— Raihan, ¿Puedes oírme? — dijo Sonia por medio del equipo de comunicación del panel de control, sacando a Raihan de sus pensamientos.
 
— Ehhh… si, puedo oírte — respondió el moreno, buscando detenidamente en qué parte del panel se encontraba el comunicador — ¿A dónde me mandaron?
 
La pantalla comenzó a mostrar un mapa del sistema planetario, mostrando la posición inicial y actual de Raihan, así como también a Pyros para darle un plano más amplio de su recorrido.
 
Se encontraba en el lado opuesto de la posición de Terra Beta, al otro lado de Pyros. Había rodeado la estrella para llegar hasta su posición final, algo que sus naves no podrían hacer, porque se verían afectadas por la radiación de los rayos solares provenientes de la estrella del sistema planetario.
 
— ¿Cómo te sientes? — preguntó Sonia.
 
— Pequeño — contestó Raihan — Bastante pequeño.
 
— ¿No te sientes mareado o algo? — preguntó la chica.
 
— Al principio estaba algo impresionado, como si no pudiera percatarme de lo que estaba sucediendo a mi alrededor — dijo Raihan — Pero después se me pasó.
 
— Ya veo — dijo Sonia — Ahora mismo Rotom devolverá la nave de regreso a la base para terminar la prueba.
 
— Entendido — dijo el Alto Mando.
 
La comunicación con la chica se colgó, seguido de que la ventana se distorsionaba para volver a ser negra.
 
— Inicia cuenta regresiva — dijo el Rotom — 5, 4, 3, 2, 1
 
De nuevo, no sintió nada durante el trayecto, de hecho, se sentía menos nervioso que cuando la nave partió por primera vez, ya habiéndose acostumbrado un poco a la sensación de viajar en ella. No obstante, no era lo mismo un viaje de 1 minuto a uno de 2 días.
 
La nave se detuvo de golpe en la atmósfera de Terra Beta, sin tener repercusiones en el cuerpo de Raihan. El objeto permaneció así por unos momentos hasta cambiar su modalidad para ir descendiendo lentamente hasta llegar a la cámara de entrenamiento.
 
Al tocar el suelo el techo se cerró, la nave se apagó junto al Rotom, abriendo la ventana y quitando el cinturón de seguridad de Raihan, quien salió para ser recibido por sus compañeros.
 
— Funciona — dijo simplemente el Alto Mando, presionando el botón para desplegar su casco — Realmente funciona.
 
— Niveles cardíacos dentro de los límites de estabilidad, ondas cerebrales normales — dijo Oleana, escaneando el cuerpo de Raihan a través del traje que este estaba usando — Si, realmente funciona, tu cuerpo no presenta ninguna anomalía.
 
Estaban sumamente felices por el exitoso viaje de prueba, que a pesar de tener suma confianza en la nave construida por el cuerpo de científicos, era satisfactorio y relajante verla en funcionamiento real con resultados concretos.
 
— Entonces, ¿Cuándo empezamos la misión? — preguntó Hop.
 
— Iniciará en unas horas más — contestó Gloria — Nos dará tiempo para cargar la nave con algunas provisiones, correr algunos datos e informar al consejo. También les dará tiempo de descansar un poco.
 
— Muy bien — dijo Oleana dando un fuerte aplauso — Vuelvan aquí en 3 horas, realicen actividades distractoras para mantener sus ondas cerebrales normales. Eso es todo.
 
— ¡Si! — dijeron los 4 tripulantes al unísono, para luego separarse.


Raihan caminaba por los pasillos de la base de Galar, siguiendo las órdenes de Oleana de distraerse antes de partir a la tierra. Hace mucho que no se sentía así, con una sensación en el estómago no por nerviosismo, sino por estar entusiasmado por todo lo que significaba para él y los demás la misión a cumplir, siendo un faro de luz en una situación preocupante.
 
Era una sensación que no sentía hace ya bastante tiempo, cuando era líder de gimnasio de Ciudad Artejo y se enfrentaba a oponentes realmente fuertes que lo desafiaban, como lo eran por ejemplo Piers o Leon, siendo este último alguien que nunca logró vencer y que terminó yéndose del mundo de los vivos como un rey invicto libre de derrotas siendo el campeón de Galar.
 
— Ustedes los jóvenes nunca dejan de sorprenderme — dijo una voz anciana detrás del moreno.
 
Se volteó para encontrarse a Mustard, quien caminaba detrás de él mientras observaba el exterior de la base a través de las ventanas, parecía que estaba hablando solo. Se detuvo en seco y el anciano siguió su acción, acercándose un poco más a la ventana del pasillo.
 
— En todos mis años de entrenador, nunca me imaginé estar tan lejos de casa — dijo el anciano, observando el terreno de Terra Beta — Al menos puedo estar agradecido de que mi esposa e hijo se encuentran a mi lado, sin embargo, algunos tuvieron que empezar de cero, soportando la pérdida de sus seres amados en el proceso — cerrando los ojos como si recordará a alguien — ¿Tú qué crees?
 
El moreno se sorprendió un poco de que Mustard estuviera hablando con él, ya que se veía tan inserto en estar observando por la ventana, que no creía que esas palabras estuvieran dirigidas a él.
 
— Tiene razón — contestó Raihan, recordando todo lo que vivió desde el Amanecer Eterno hasta la llegada a Terra Beta.
 
No podía olvidar todo lo que había experimentado, por muy doloroso que fuera, pues era algo con lo que tendría que vivir el resto de su vida. Desde que vio al Charizard Gigamax de su amigo en la cima de su gimnasio, desplegando sus grandes alas de fuego y cubriendo en llamas toda la ciudad. No podía creer en su momento todo lo que estaba pasando, como los pokémon se estaban volviendo gigantes sin estar en los lugares correspondientes, y que no se trataban de simples proyecciones o distorsiones del espacio como en los combates de gimnasio, sino que de verdad estaban alcanzando esas proporciones.
 
— Estamos en tiempos difíciles, he visto morir a muchas personas, tanto a familiares como a amigos — dijo colocándose al lado derecho del anciano para apreciar de igual manera su nuevo hogar, presionando sus puños al recordar a todos los caídos — Todo lo que puedo hacer por los demás es dar lo mejor de mí, como persona y como Alto Mando.
 
Había perdido a muchos de sus amigos líderes en la tierra y de camino a Terra Beta. Estaba triste, pero no podía llorar por sus muertes, no todavía. No hasta que todo se haya estabilizado, hasta que encuentren a Xerneas y lo traigan a su nuevo hogar y puedan iniciar su vida allí. Solo ahí él podría llorar, mientras tanto tenía que ser fuerte, por aquellos que estaban a su lado, y por los que no.
 
— Por eso es que fuiste elegido — dijo Mustard, apoyando su mano en el hombro izquierdo del moreno.
 


Hop estaba en la sección de suministros donde se hallaban trabajando Gordie y Klara. Ese día no tuvieron que reducir en las provisiones diarias, por lo que la tripulación pudo disfrutar de los nutrientes necesarios que requerían sus cuerpos.
 
Prefería estar allí que en su cuarto, ya que sentía que se iba a estresar más en dicho lugar, de igual forma no estaba muy acostumbrado de ver a los demás miembros de la tripulación de la base de Galar, pues su trabajo en el cuerpo de científicos lo aislaba mucho de la interacciones con los otros.
 
Quería contemplar antes de partir como los demás vivían su día a día, no de forma estadística o de forma gráfica, sino de manera empírica, observando a los habitantes de la base con sus propios ojos. Después de todo, eran la razón por la que se realizaría la misión junto a Victor, Marnie y Raihan, por ellos, por las personas.
 
Algo seguro era que si su hermano estuviera con vida, definitivamente sería parte de la tripulación, siendo necesario solo explicarle que era para la prosperidad de la humanidad. Era bastante predecible y altruista, aunque también ingenuo, pero esos aspectos lo hicieron quien fue, su hermano y el campeón de Galar que todos admiraban.
 
— Así que esta es tu actividad distractora — dijo Gloria, apareciendo enfrente de él.
 
— ¿Qué haces aquí? — dijo sorprendido de ver a la chica, ya que pensaba que se encontraba observando los datos adquiridos en la prueba de Raihan.
 
— Sonia me dijo que también debía distraerme un poco — dijo la chica sentándose al lado de Hop.
 
— Deben estar muy cansadas también — dijo Hop.
 
— Un poco más por la realización de cálculos — dijo Gloria — Casi parecía algo imposible.
 
— Me lo puedo imaginar — dijo el moreno.
 
Se formó un silencio que ninguno de los dos estaba dispuesto a romper. Ya no estaban tan acostumbrados a hablar de manera tan casual, siendo que se conocieron cuando recién habían iniciado su viaje por Galar.
 
La primera vez que la vio estaba feliz, ya que hizo una amiga nueva, y también una nueva rival a parte de Victor, encontrándose en varias partes de su viaje, desarrollando un cariño que en su momento era un simple e inocente amor infantil, que actualmente no era lo mismo, no con la situación actual que vivían.
 
Seguía sintiendo una gran admiración por ella, considerando su edad estaba casi a la altura de mentes de otras bases, como Bill de la base de Kanto, Volkner de la base de Sinnoh o la misma Sonia de la base de Galar. Seguía asombrado que más allá de ser una entrenadora admirable como en los viejos tiempos, también era alguien muy brillante en el campo de la ciencia, siendo ella quien equipo a la nave con el Rotom, guiada por Oleana en algunos apartados.
 
— ¿Estás nervioso? —  preguntó Gloria — Es normal que lo estés, aunque no deberías estarlo ahora.
 
— Jajajajaja —
 
— ¿De qué te ríes? —  preguntó la chica sin entender la carcajada de su amigo.
 
— Es que, está bien que esté nervioso, pero al mismo tiempo está mal — dijo Hop — No hagas estallar el universo con esa superposición.
 
— Jajajajajaja, pero es la verdad — dijo la chica, contagiándose de la risa de su amigo, una acción que no había hecho hace mucho — En fin, no tienes que preocuparte, todo saldrá bien.
 
— Sólo espero que no sea como cuando tratamos de terraformar Marte — dijo Hop, recordando el primer plan que tuvieron tras salir de la tierra.
 
— Descuida, no creo que se encuentren con esos Deoxys — dijo Gloria — es muy poco probable que se hayan movido del manto marciano.
 
— ¿Cuál crees que es la probabilidad de que se hayan podido movilizar a la tierra? — preguntó el moreno, un tanto curioso por la respuesta de la chica.
 
— De hecho analizamos esa posibilidad, siendo la más baja de todas nuestras teorías — explicó la castaña — Un 5% de probabilidad de que pueda ocurrir.
 
— Hasta que sea 0% seguiré nervioso por el asunto de los Deoxys — bromeó el joven.
 
— Jajajajaja — se reía Gloria sin más, ya que el actuar de su amigo era indicio de que estaba distraído y poco nervioso por la misión.


Marnie estaba contemplando la placa de Leon. Sabía que si iba a su cuarto terminaría llorando desconsoladamente en su cama, y por el bien de la misión era algo que tenía que evitar a toda costa.
 
Sin embargo, dicha placa también le traía recuerdos similares. Recuerdos de su etapa como entrenadora con el sueño de ser campeona, con el objetivo de ayudar a su pobre pueblo y a su hermano.
 
No sabía dónde estar o cómo distraerse, siendo la placa el primer lugar que vino a su mente. Decidió sentarse en el suelo mientras cerraba los ojos, tratando de pensar en algo que pudiera distraerla, cualquier cosa.
 
Faltaba poco para la misión por el destino de la humanidad y los pokémon. No quería que sus emociones afectarán la misión, el trabajo y esfuerzo que todos realizaron para que se pudiera cumplir. Tenía que seguir siendo fuerte y guardar sus emociones para ella sola.
 
Sintió a una persona caminar por el pasillo en el cual se encontraba, pensando que se trataba de algún trabajador realizando sus tareas diarias. No obstante, dicha persona se detuvo al lado de ella, haciendo que abriera los ojos para ver quién era el individuo.
 
— ¿Qué haces aquí? — preguntó Marnie al ver a Victor parado al lado suyo, apoyado en la pared.
 
— Podría hacerte la misma pregunta — contestó el chico — No pensé encontrarte aquí.
 
— Fue el primer lugar que se me ocurrió cuando la señorita Oleana dijo que nos distraigamos — dijo la chica.
 
Victor no le respondió, ya que también fue el primer lugar que se le vino a la mente cuando los dejaron deambular por unas horas. Quería estar allí para sentir inspiración de la imagen del campeón de Galar, sentirse como cuando era un simple niño de 10 años viendo los combates en la televisión, ansioso de pelear contra Leon en un futuro y dar todo de sí.
 
— ¿Crees que funcione la misión? — preguntó Marnie.
 
Se sorprendió ante la pregunta de su amiga, siendo una que nunca se le vino a la mente, ya que estaba seguro del plan del cuerpo de científicos.
 
— Tiene que funcionar — dijo simplemente.
 
— ¿No pasa por tu mente que puede fallar? — preguntó Marnie, sin mirarlo a la cara — ¿Qué tal si no encontramos a Xerneas?
 
— Trato de evitar esos pensamientos — dijo Victor — Todo lo que podemos hacer respecto a eso es tener esperanza y hacer lo mejor que podamos, lo que sea necesario.
 
Recordó lo que Hop le había dicho anoche, sobre parecer un campeón, salvo que en ese momento no podía poner a colación el asunto de ella y su hermano, no era el momento.
 
— Lo que sea necesario — repitió Marnie.
 
Volvió el silencio, pero no era algo incómodo, era un silencio tranquilizante, que mantenía sus ondas cerebrales relajadas.
 
Le agrado lo que Victor le dijo, pese a lo simplón que sonaba, logró mantener su lente alejada de los pensamientos negativos que se estaban apoderando de ella, y que no era el momento apropiado en el que deberían salir.
 
En sus manos estaba el futuro de la humanidad, y la esperanza de todos los que estaban a su lado y los que no. Debía recordarlos para bien, ganando fuerza de los vínculos que aún existían en su memoria.


El tiempo ya había transcurrido, las pulseras de los 4 tripulantes habían sonado para que fueran inmediatamente a la sala de entrenamiento donde se hallaba la nave, que ya se encontraba con las provisiones necesarias para la realización del viaje ida y vuelta, al igual que las pokéballs para atrapar a Xerneas y unos cuantos pequeños drones de reconocimiento.
 
— Muy bien, el viaje será largo, pero seguro — dijo Sonia — El interior de la nave fue diseñado como un ambiente en el que puedan sentirse cómodos.
 
— Hay agua y comida suficientes para que sus cuerpos tengan los nutrientes necesarios para la misión — explicó Oleana — También sus trajes cuentan con una función para almacenar los desechos de sus cuerpos que serán liberados una vez lleguen a la tierra.
 
— En el camino también se les irán explicando las distintas funciones de sus dispositivos de muñeca, al igual que la de los drones — dijo Gloria, que se hallaba al lado de Hop — No son muchos ni tampoco son muy complicadas, básicamente son de comunicación y de rastreo.
 
Los cuatro tripulantes asintieron a los comentarios de las científicas de la base de Galar, teniendo sus trajes grises ya equipados, al igual que los pokémon que llevarían para la misión, teniendo las pokéballs de ellos en los cinturones del traje.
 
Se subieron a la nave, Hop y Raihan en los asientos delanteros, con el primero en el lado derecho y el segundo en el izquierdo. Por otra parte Victor y Marnie ocupaban los asientos traseros, con el chico en el lado derecho y la chica en el izquierdo.
 
Los cinturones de seguridad se desplegaron automáticamente alrededor de los tripulantes, quienes se colocaron sus cascos oprimiendo el botón de sus pulseras.
 
— Todo listo — dijo Sonia revisando las características de la nave.
 
— Éxito en la misión — dijo Gloria, para luego dirigirse a la cabina de control junto a Sonia y Oleana.
 
La ventana de la nave se cerró, al mismo tiempo que el techo de la cámara de entrenamiento se abría una vez las tres mujeres entraron a la cabina.
 
— Iniciando viaje — dijo el Rotom por medio de la pantalla, encendiendo la nave para comenzar a elevarla sobre el suelo, saliendo de la cámara de entrenamiento.
 
— Anillos en perfecto estado, motores alineados — dijo Gloria, monitoreando la nave — Todo en orden — viendo como los anillos comenzaban a girar.
 
Raihan era el más calmado de los cuatro, pues ya había experimentado lo que era viajar en la nave, aunque igual se sentía un poco emocionado, pues el viaje iba a ser mucho más largo que el que experimentó.
 
Hop, Marnie y Victor por otro lado estaban un poco tensos al sentir el leve movimiento de la nave, sin saber que cuando iniciará el movimiento de los anillos, no sentirían nada.
 
Marnie tenía los ojos cerrados, Hop presionaba su espalda contra el asiento, y Victor tenía sus brazos firmes sobre sus piernas, que se hallaban tensas.
 
— Iniciando cuenta regresiva — dijo Gloria, viendo como los anillos iban aumentando la velocidad de giro.
 
— 5, 4, 3, 2, 1… ¡Despegue! —
 
La nave había desaparecido de la vista de Gloria, Sonia y Oleana, en camino a su antiguo hogar, el planeta azul.
 
— Mucha suerte, chicos — pensó Gloria, mirando el cielo.
 
Continuará.

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@Tommy Muchas gracias por el comentario. La verdad esta historia trata de alejarse de la típica y cliché aventura por las medallas alrededor de la región, ya que existen muchas, yo tengo una xD. Tómalo como un capricho, un concepto peculiar ejecutado de una manera peculiar (en mis palabras), ya que me pareció interesante hacer un longfic tipo ciencia ficción con los conceptos que entrego la 8va generación y otros inventados por mi cabeza.
No responderé a algunos de tus puntos ya que son posibles spoilers para más adelante, no diré cuales por las mismas razones, pero si el de los guiones, hice el esfuerzo ya que mi computador no los puede generar.
El tema de la edad fue principalmente por lo que mencionas, todo tiene un punto y un propósito, al igual que al ser el primer capitulo quise centrarme únicamente en Victor, que no quería ser parte de la misión, que aun queda mucho por ver.
Espero que te sientas cómodo leyendo.
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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