Oneshot- Ardiente Ambición

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaCoregames
GéneroAventuraSuperación
Resumen

Brendan y Flannery investigan juntos la Gruta Solar. ¿Qué encontrarán en ella?

#1
“B-bueno” tartamudeó Brendan, tiritando mientras contemplaba el gran boquete que servía de entrada a la cueva. El joven entrenador de dieciséis años estornudó violenta e involuntariamente, llevándose las manos cubiertas por dos gruesos guantes negros para la nieve a su roja e irritada nariz. Llevaba puesto más de tres capas de remeras y buzos, una gruesa campera azul, una larga bufanda color verde claro que le cubría hasta el tabique, un oscuro pantalón impermeable, botas para caminar sobre la nieve y un par de calcetines térmicos. Y aún con todo eso, el invierno se las había apañado para que pillase un resfriado “S-supongo que ya hemos llegado. S-será m-mejor que entremos para r-resguardarnos. N-no creo que p-pueda resistir por m-mucho ti-tiempo m-más con este frío.”
 
“Me halaga que me hayas pedido ayuda para investigar la Gruta Solar, Brendan” dijo orgullosa Flannery mientras se ingresaban en la cueva, montados sobre el Swampert de Brendan, quien les llevaba sin prisa pero sin pausa a través de las gélidas aguas. La joven veinteañera y pelirroja líder de gimnasio de Pueblo Lavacalda vestía únicamente su característico top rojo con el dibujo de una llama amarilla, su chaleco negro corto, sus largos vaqueros azules y sus zapatillas negras con suelas cuyo color hacía juego con su cabello y sus ojos “Debo confesar que, cuando recibí tu llamada por el poké-multinavegador, temía que estuvieses planeando gastarme una broma para aprovecharte de que me da miedo la oscuridad.”
 
“P-p-para nada, F-Flannery” aseguró el muchacho una vez llegaron a tierra firme y pudo regresar a Swampert a su poké ball, con sus dientes todavía castañeteando en contra de su voluntad. Sentía como si todos y cada uno de sus huesos estuviesen a punto de separársele del cuerpo a causa del frío que había pasado “N-n-necesitaba a a-alguien q-que tuviese co-conocimiento en p-pokémon de ti-tipo fuego p-para i-investigar l-los rumores s-sobre ese e-extraño p-pokémon. A-aunque n-no entiendo c-cómo puedes soportar t-todo este fr-frío vestida así.”
 
“Niño, me la paso entrenando todos los días junto a mis pokémon en el volcán del Monte Cenizo” replicó la muchacha, arqueando una ceja y colocando sus  manos sobre sus caderas “Incluso he practicado junto a Glacia del Alto Mando el resistir temperaturas bajo cero con sus pokémon de hielo. Para mí esto no es más que una simple nevada acuosa.”
 
“¡¿Niño?!” exclamó Brendan enfadado mientras terminaba de recuperar el calor corporal “¡Solo soy ocho años menor que tú! ¡Además te derroté justamente en una batalla de gimnasio!”
 
“Tal vez me hayas derrotado y seas más fuerte que yo, pero no dejarás de ser el hijo de Norman ante mis ojos” objetó Flannery de forma sarcástica, para luego estallar en carcajadas y golpear fuertemente a Brendan en el hombro izquierdo con su puño derecho “¡JA, JA, JA, JA! ¡Solo estoy jugando contigo, cabeza de chorlito! Además, los gritos y el ser intensa debes dejármelos a mí.”
 
“Recuérdame de nuevo porqué sigo soportando tus bromas” dijo él reponiéndose del potente golpe que Flannery le había propinado y llevándose la mano derecha al hombro. La líder de gimnasio todavía no sabía medir su fuerza con él.
 
“Porque adoras mi compañía y nos llevamos bien” respondió ella entre risas, dándole un poderoso abrazo “Además, no hay nada que no haría por el hijo de Norman. ¡Prácticamente eres como mi pequeño hermano putativo! Por no mencionar que siempre te estaré en deuda por haberme enseñado a ser yo misma a la hora de ejercer mi profesión. ¡De no ser por ti probablemente hubiese tirado la toalla y renunciado a mi título mucho tiempo atrás!”
 
“Pues...” titubeó Brendan después de que ella le soltase “...supongo que tienes razón. Aunque todavía pienso que no fue para tanto. Solo te vencí en un combate común y corriente.”
 
“¡Discrepo!” refutó Flannery cruzándose de brazos “¡No tienes idea de la presión que conlleva el ser constantemente comparada con alguien de tu familia! Traté por mucho tiempo de querer ser como mi abuelo, y sin darme cuenta exploté a mis pokémon sin tener en cuenta su cansancio. El perder contra ti me abrió los ojos.”
 
“Quizás nos parezcamos más de lo que crees” admitió él “Cuando era pequeño, papá quería que me metiese de lleno en las batallas pokémon y me volviese el mejor en ello lo más pronto posible, puesto que temía que los demás pensaran que su hijo era un debilucho. Me sentía...mal por congelarme cada vez que el Zigzagoon que él me prestaba para entrenar con él recibía un ataque y no sabía qué ordenarle, y cuando mamá y yo nos mudamos aquí a Hoenn para vivir más cerca de él y así poder entrenar con mayor frecuencia, pensé que jamás aprendería a superar ese miedo. Pero cuando tuve que usar a Mudkip para salvar al profesor Birch de ese Poochyena salvaje...sentí algo distinto. Era como si Mudkip y yo nos entendiésemos sin tener que vernos el uno al otro a los ojos, y esa conexión fue lo que me dio el coraje suficiente para ganar una batalla por primera vez, aunque fuese contra un pokémon salvaje. Desde ese día, y con mis padres alentándome, decidí finalmente convertirme en entrenador, ¡Y mira lo lejos que he llegado!”
 
“Y vaya que has llegado lejos, pequeño mequetrefe” rió ella propinándole nuevamente un golpe en el hombro, pero más suave que el anterior “Pero no creas que he olvidado la paliza que me diste. Pienso seguir entrenándome como llevo haciéndolo desde aquel día, y cuando sepa que esté lista, ¡Te pediré la revancha!”
 
“Y estaré esperando a que lo hagas” contestó Brendan mientras daba unos pasos hacia adelante en dirección hacia las escaleras que los llevarían hasta el piso de abajo “Entonces, ¿Qué dices? ¿Vamos?”
 
“¡VAMOS ES MI SEGUNDO NOMBRE!” vociferó Flannery con uno de sus típicos gritos de batalla, golpeando fuertemente el suelo con sus pies y doblando las rodillas para adoptar una pose de combate. El eco de su voz produjo que varios Zubat y Golbat que dormían colgados del techo se despertasen y saliesen volando de la cueva, tanto inquietos como amedrentados “¡HIYAAA!”
 
Al descender, una abrumadora oscuridad les rodeó por completo. No se podía ver absolutamente nada.
 
“Vaya” dijo ella entornando los ojos, en busca de algo que les indicase dónde se hallaban parados, sin éxito “Este lugar es más oscuro de lo que recordaba.”
 
“Lo solucionaré de inmediato” afirmó él mientras lanzaba al aire la poké ball que había sacado de su mochila mientras bajaban “¡Gardevoir, sal y usa Destello!”
 
La poké ball se abrió en el aire, liberando un brillante haz de luz del cual emergió su Gardevoir. La pokémon psíquica bailarina, con elegantes y refinados movimientos similares a una danza, alzó las manos y, motivada, liberó de su cuerpo un aura cían resplandeciente. Sus ojos irradiaron un fulgor idéntico, y antes de que Brendan y Flannery pudiesen pestañear, una potente luz iluminó por completo la zona, revelando un sótano muy parecido a la planta de arriba, con un terreno duro y rocoso y dos pequeños lagos azules que se hallaban más adelante.
 
“¡Muchas gracias, Gardevoir!” agradeció Brendan con alegría. Gardevoir respondió con una reverencia, feliz de haber complacido a su entrenador “Será mejor que nos acompañes fuera de tu poké ball. Quién sabe cuántos cuartos oscuros más nos esperan.”
 
Gardevoir asintió con la cabeza y comenzó a caminar junto a ellos, levitando unos centímetros por sobre el suelo.
 
“Sabes” comenzó a decir Flannery mientras avanzaban “Me sorprende que hayas venido volando tan rápido desde Sinnoh hasta aquí en cuanto recibiste el e-mail de tu padre sobre el incidente con el pokémon que vive aquí.”
 
“Tenía que” dijo Brendan “Desde lo que sucedió con Deoxys y las vidas que quitó me sentí culpable por no estar aquí para ayudar en la batalla. Tal vez ahora viva en otra región, pero no debo dejar de lado mis responsabilidades como héroe de Hoenn.”
 
“Oye, no debes castigarte por eso” aseveró ella apoyando su mano sobre su hombro, intentando reconfortarle “No pudiste saber que eso pasaría. Además, pudiste haber dejado que Wallace se encargase de esto. Ha hecho un muy buen trabajo suplantándote a ti y a Steven como campeones, y ya hasta ha arrestado a los culpables de todo lo ocurrido.”
 
“Sí, pero también está muy ocupado con todo el papeleo para las obras de reconstrucción de Ciudad Calagua y Ciudad Portual” refutó él, cabizbajo “Deoxys era mi responsabilidad, y terminé dejando mi responsabilidad en las manos equivocadas. No volveré a dejar que nadie, humano o pokémon, vuelva a lastimar a la gente de esta región sin que yo esté allí para impedirlo.”
 
“Estás siendo demasiado duro contigo, chico” señaló Flannery “Ni siquiera los héroes pueden estar en todos lados a la vez.”
 
Brendan no dijo nada. Siguió caminando, esta vez con mayor rapidez, como si quisiese huir de la conversación, y Gardevoir fue tras él. Flannery se detuvo por un instante y empezó a caminar más despacio, comprendiendo que debía darle un poco de espacio.
 
“Si quieres ser una buena entrenadora y digna de ser llamada líder de gimnasio, tú y tus pokémon deben siempre valerse de la astucia, el miedo, la intimidación y la sorpresa. De lo contrario jamás podré confiarte este gimnasio.”
 
Los recuerdos de sus primeros años de entrenamiento comenzaron a retorcerse en su memoria como un Seviper ejerciendo presión sobre el cuerpo de un Zangoose.
 
“¡Niña tonta y necia! Tus pokémon no son débiles, ¡ eres débil! ¡Deja de usar ataques ofensivos y detente por un instante a estudiar a tu oponente! ¡Observa su forma de combatir, halla sus puntos débiles y explótalos!”
 
El duro entrenamiento al cual su abuelo la había sometido desde pequeña y las valiosas enseñanzas que este le había dado, en retrospectiva, poco habían servido. Llevaba más de cuatro años siendo la líder de gimnasio especializada en pokémon de fuego, gozaba de una buena reputación entre sus compañeros de trabajo, era una de las mejores amigas del salvador de Hoenn y, a pesar de ello, seguía viéndose a sí misma como una novata rodeada de expertos. No importaba qué tanto entrenara o lo mucho que se esforzara, sus pokémon no mejoraban en lo más mínimo y su progreso había sido nulo comparado con el de los demás líderes y el del Alto Mando. Incluso Roxanne, su amiga de la infancia y aquella que había sido escogida en una encuesta nacional como la líder de gimnasio más débil, había logrado recientemente que su Nosepass, su pokémon más poderoso, evolucionase en un poderoso Probopass durante la visita que habían hecho juntas a Malvalanova, la central eléctrica de Ciudad Malvalona.
 
“¿Qué vas a hacer, huerfanita? ¿Llamar a tu abuelito y llorar hasta que llegue y nos eche?”
 
“¡Déjenla en paz! ¡Al menos no es una cobarde que se junta en grupo para aprovecharse de los demás, como lo hacen ustedes, par de incivilizados!”
 
Roxanne siempre había estado allí para ella, protegiéndola de los bravucones que solían atormentarla en la escuela de entrenadores. Era más joven que ella, pero mucho más sabia y mucho más hábil a la hora de combatir. Le había hecho apreciar la sutileza en valerse del clima soleado para potenciar los ataques de sus pokémon, así como también la gracia en utilizar movimientos como Atracción, mediante los cuales su Torkoal había conseguido derrotar a incontables aspirantes a campeones, haciendo que sus pokémon cayesen ante sus encantos femeninos. Gracias a ella y a su abuelo había dejado de ser una niña asustadiza y había aprendido a ser fuerte. Pero, si en verdad no había flaqueado ni un solo segundo en su entrenamiento, ¿Por qué sus pokémon no evolucionaban? ¿Acaso sentían lo mismo que ella? ¿Miedo al cambio? ¿Inseguridad con respecto a la experiencia que habían ganado?
 
El ver a Brendan bajando por los escalones que conducían hacia el segundo sótano la sacó del trance, trayéndola de regreso al presente. Sacudiendo su cabeza hacia los costados, volvió en sí y corrió para alcanzarle, dejando detrás el murmullo de los Magikarp, Barboach y Goldeen que nadaban de un lado al otro dentro del lago de la izquierda.
 
La oscuridad del segundo piso era, sorprendentemente, incluso mayor a la del primero. Brendan, sin perder ni un solo segundo, le ordenó a Gardevoir que usase Destello una vez más, y esta se encargó nuevamente de iluminar el sendero para que pudiesen seguir adelante. Mientras avanzaban en silencio, el muchacho se quedó pensando en el e-mail que su padre le había enviado aquella mañana. Cada palabra escrita en aquel correo electrónico denotaba tanto urgencia como preocupación:
 
“Muy buenos días, Brendan:
 
Tu madre, Birch y yo esperamos que May y tú estén disfrutando juntos de las fiestas. Lamento mucho importunarte en plena víspera de Navidad, pero debo hablarte de un asunto de extrema importancia. El día de la fecha, una mujer fue ingresada en el hospital de Ciudad Arborada. Su cuerpo presentaba quemaduras de tercer grado, y los médicos no están del todo seguros si sobrevivirá. Su hija, la única testigo de lo ocurrido, no deja de asegurar que estaban explorando juntas la Gruta Solar cuando un monstruo las atacó. Tenemos motivos para creer que el incidente debe de guardar alguna relación con los rumores sobre el pokémon de fuego que lleva años habitando esa gruta. Steven, Wallace y el resto del Alto Mando se preguntan si podrías investigar por ellos mientras nosotros nos encargamos de consolar a su familia y velar por su recuperación. Sé que estoy poniéndote en medio de una situación muy difícil, pero espero entiendas que no tenemos a nadie más a quien confiarle semejante tarea. Esperaré tu respuesta, hijo.
 
Te quiere,
                                                                                                                                        Papá”
 
El mero hecho de imaginarse el horror que aquella mujer había experimentado en carne propia hacía que todo su cuerpo se estremeciese. ¿Con qué clase de amenaza estaban enfrentándose? Fuera como fuere de algo estaba seguro: aquella criatura no podía ser dejada en libertad. Debía detenerla cuanto antes.
       

Tras dar dos largas vueltas, una hacia la izquierda y otra a la derecha, se toparon con una gran roca de forma cuadrada y coloración grisácea, que se hallaba ubicada unos cuantos centímetros a la derecha de los escalones que conducían hacia el tercer piso.
 
“¿De dónde rayos salen todas estas rocas cuadradas?” protestó Brendan, irritado “Me he recorrido de cabo a rabo esta región desde el día en que mi madre y yo vinimos desde Johto, ¡Y todo lo que he encontrado todas las cuevas son puras rocas cuadradas! ¿Quién y por qué las fabrica siquiera?”
 
Flannery, quien hasta aquel entonces se había distraído observando la poké ball que contenía a su Numel, pokémon que tenía con ella desde la infancia, volvió en sí y se dispuso a responder a la pregunta del muchacho guardando la ball en sus bolsillos para tener las manos libres.
 
 “Se dice que los pueblos originarios de Hoenn y muchas otras regiones usaban los rompecabezas con rocas cuadradas como un obstáculo que entrenadores y pokémon debían resolver para demostrar que eran dignos de enfrentar a aquellos miembros que eran considerados los más fuertes de su clan” explicó ella, acercándose para inspeccionar y tocar la lisa y suave superficie de la roca “Era como una prueba tanto de fuerza como de astucia que afianzaba el vínculo entre humano y pokémon. Aún solemos hacerlo en la Calle Victoria y en otras cavernas para imitar las costumbres de nuestros antepasados a modo de tradición, honrando su memoria y sus principios. Me sorprende que no lo sepas, considerando que pasaste mucho tiempo excavando rocas y piedras extrañas con el ex-campeón, Steven Stone.”
 
“Algo debió haberme dicho” suspiró él, admitiendo que no había prestado mucha atención a los mil y un datos que Steven le había compartido sobre cada piedra que habían hallado “Espera un segundo, ¿Cómo es que sabes eso?”
 
“Steven y Roxanne son amigos, y Roxanne es mi amiga” se sonrojó Flannery mientras seguía examinando la roca, maravillándose por lo bien pulida que estaba a pesar de tener probablemente tres millones de años de antigüedad. Sabía que Roxanne se habría fascinado ante la ausencia de imperfecciones en la superficie y en los extremos de haber estado allí con ellos “Ella me cuenta todo.”
 
“Debí suponerlo” dijo él, sintiéndose un tonto “Entonces, ¿Qué deberíamos hacer con ella?”
 
“Hmmm” pensó ella en voz alta, escudriñando el resto de la cueva con su mirada “Qué interesante. Si cruzamos por aquí, podremos tomar un camino recto y corto que nos llevará de regreso al piso de arriba. Será mejor que corramos la roca si después queremos evitar la molestia de tener que dar esas dos vueltas infernales otra vez.”
 
“Sí, tienes razón” dijo Brendan con los ojos fijos hacia donde Flannery le señalaba “Hagámoslo. Gardevoir, ¿Crees poder encargarte?”
 
La pokémon psíquica intentó usar sus poderes mentales para hacer levitar la gran roca, pero terminó cayendo exhausta al suelo a los pocos segundos. El gigantesco bloque rocoso era tan pesado que no pudo moverlo.
 
“Supongo que depende de nosotros” dijo Flannery escupiendo y frotando sus manos, esparciendo su saliva a lo largo de ambas. Brendan devolvió a Gardevoir a su poké ball y se preparó para asistirle “Esto me vendrá bien para mantenerme en forma. ¡Empuja!”
 
Los dos jóvenes emplearon toda su fuerza disponible, haciendo un esfuerzo mortal por unos cuantos minutos, sin éxito. La roca permaneció donde se hallaba, sin haber sido corrida ni un centímetro de distancia.
 
“¡Es inútil!” maldijo ella cuando finalmente se cansaron “Es más pesada que cualquier otra roca que haya visto. ¿No tienes algún otro pokémon que pueda ayudarnos a moverla?”
 
“Sí, sí lo tengo” contestó Brendan, sintiéndose un estúpido y golpeando fuertemente su cara con su mano derecha, al mismo tiempo que sacaba de su mochila su super ball y la lanzaba al aire “¡Hariyama, sal y usa Fuerza sobre esta roca!”
 
La super ball se abrió en pleno vuelo y liberó a Hariyama. El voluminoso y musculoso pokémon humanoide con aspecto de luchador de sumo aterrizó sobre sus patas traseras de una forma algo torpe y, una vez su dueño y la líder del gimnasio se hicieron a un lado para permitirle trabajar, movió fácilmente y sin siquiera sudar la roca con sus grandes manotas anaranjadas, hasta que esta cayó justo sobre un profundo pozo del mismo alto y ancho, llenando un hueco en el suelo y formando un puente que permitía cruzar hacia el otro lado.
 
“Gracias por tu ayuda, Hariyama” dijo su entrenador, regresándolo a su ball.
 
“Bueno” dijo Flannery, sintiéndose un poco avergonzada de sí misma por haber sido superada por un pokémon en poder “Supongo que es un problema menos.”
 
“Eso creo” asintió Brendan, a la vez que observaba las escaleras que tenían justo enfrente “Ahora solo nos queda bajar hasta allí y ver si hallamos alguna pista.”
 
“¡Guía entonces el camino, oh todopoderoso salvador de Hoenn!” anunció ella con una alabanza a modo de burla. El muchacho decidió ignorar la broma pesada de la líder y pasó primero.
 
Apenas se hallaban a mitad de las escaleras cuando fueron recibidos por una intensa y sofocante ola de calor que empezó a ejercer una presión invisible sobre sus pechos. La mera acción de respirar comenzaba a resultarles una odisea.
 
“¡¿Pero qué demonios...?!” consiguió preguntar Brendan mientras tosía y se quitaba desesperadamente todas sus prendas de invierno, dejándose puesta únicamente su ropa de entrenador “¡¿Por qué ha cambiado tanto la temperatura?! ¡Hace unos segundos solo hacía frío!”
 
“¿Crees que tenga algo que ver con eso?” preguntó Flannery, frunciendo el ceño y apuntando con el dedo índice de su mano derecha algo que se encontraba mucho más abajo. 
 
Brendan miró tosiendo hacia donde la líder apuntaba, y lo que detectó le dejó tanto maravillado como asustado: allí, ubicado justo al fondo del sótano, lo que parecía ser un gigantesco anillo dorado flotaba en el aire, desafiando las leyes de la gravedad y de la física. En su interior, una extraña energía de coloración azul purpúrea fluía en forma de espiral. El espacio alrededor parecía distorsionarse cuanto más tiempo uno se quedase viéndole.
 
“¡Recuerdo haber visto un anillo igual a este antes!” exclamó mientras seguían bajando, corriendo hacia el gigantesco objeto ovalado “Fue hace unos años, cuando me perdí en uno de esos extraños parajes espejismo cerca de Ciudad Colosalia mientras volaba sobre Latios. Cuando me acerqué para inspeccionarlo pude ver dentro de él un muy extraño pokémon de plumas brillantes que salió para desafiarme a un combate y luego desaparecer tras que le derrotase. Estos anillos, provengan de donde provengan, deben de ser portales a otras dimensiones, o quizás a otros mundos, y de ser así las teorías de Zinnia sobre  universos y tierras paralelas y su conexión con las distorsiones que suele producir la energía de la mega-evolución podrían ser ciertas. Flannery, ¿Te das cuenta de lo que esto significa?”
 
“Eh...¿Que estamos en una película de ciencia ficción?” preguntó ella, completa y llanamente perdida.
 
“No” negó él, dándose la vuelta “¡Significa que el pokémon que lleva años viviendo aquí y que atacó a esa pobre mujer debe de estar dentro de ese anillo! ¡Debemos investigarlo!”
 
“¡Ni pienses que entraré ahí!” negó Flannery, sacudiendo la cabeza a una sorprendente velocidad “¡No sabemos qué nos espera una vez crucemos ese portal! ¡Debemos regresar y avisar a los demás líderes de gimnasio y al Alto Mando para asegurarnos de que nada malo vaya a suceder, antes que hagamos algo imprudente que nos cueste la vida!”
 
“Es verdad” reconoció Brendan, tragando saliva y notando para su sorpresa que tenía la lengua y la garganta más secas que el desierto de la ruta 111. El calor estaba comenzando a afectarle “Será mejor que volvamos. Después de todo no creo que pueda soportar estar aquí abajo por mucho más tiempo. ¡Este lugar parece un horno! No había sentido tanto calor desde que Groudon Primigenio intentó...”
 
“¡BRENDAN, AGÁCHATE!” gritó de pronto Flannery, tirándose al suelo. El muchacho, desconcertado y confiando en ella al mismo tiempo, hizo lo mismo. Un milisegundo después de que lo hiciera, un poderoso rayo de energía salió disparado del portal para terminar impactando contra una pared de la cueva, desintegrándola.
 
Al alzar la cabeza, los dos jóvenes vieron para su horror que el anillo descendía para terminar rozando el suelo. Segundos más tarde, un colosal y cuadrúpedo ser de aspecto similar a una tortuga y de titánicas proporciones comenzó a salir de su interior aplastando la tierra al pisarla con sus grandes patas y sujetarse a ella con sus afiladas garras, como si fuese papel. Su piel, áspera y similar al magma, presentaba numerosos agujeros a lo largo de su lomo por los cuales fluía lava volcánica. Su gran cabeza, al igual que sus garras y el tórax, estaba cubierta de una aleación de hierro, níquel, iridio y osmio que era tan dura como el diamante. Pero lo que más destacaba de aquella criatura eran sus temibles colmillos y sus bestiales ojos anaranjados, que ardían con la furia de mil soles.
 
“¡¿Qué clase de pokémon es ese?!” exclamó Flannery, arrastrándose y retrocediendo aterrorizada. No tenía dudas de que estaba ante el ser que habían estado buscando y del que su abuelo le había contado años atrás, y ahora que le tenía justo frente a ella, lo único en lo que podía pensar era en salir corriendo.
 
Brendan no vaciló. Decidió abrir su mochila para sacar de ella la pokédex rosada y rectangular que Dawn le había entregado aquel día antes de partir por si llegaba a toparse con alguna especie de pokémon extraña que no estuviese registrada en la suya. Una vez la tuvo en sus manos, la abrió y la apuntó hacia el ser. El dispositivo indexador emitió un rayo verde claro que escaneó al engendro y luego se desvaneció. Acto seguido una voz sintética femenina comenzó a hablar.
 
“Heatran, el pokémon domo lava. Su cuerpo es de rugoso acero, pero su propio calor corporal lo ha derretido en algunos puntos.”
 
“¡Sabía que se me hacía conocido de alguna parte!” afirmó “¡Es Heatran, el pokémon legendario de la región de Sinnoh! Dawn me contó historias sobre él. Me dijo que habita la Montaña Dura, y que según la leyenda destruirá todo lo que tenga a su paso si alguien se atreve a mover la sagrada Piedra Magma de su sitio en la montaña.”
 
“¡¿Qué?! ¡P-pero eso es imposible!” dijo Flannery “Si es de la región de Sinnoh, ¡¿Qué está haciendo en esta cueva?!”
 
“Esto confirma lo que sospechaba” aseguró Brendan con un dejo de orgullo, mientras guardaba la pokédex “Esos anillos son portales hacia otras dimensiones, lo que significa, ¡Que este Heatran debe provenir de un mundo distinto al nuestro! ¡Zinnia tenía razón! ¡Los universos paralelos sí existen!”
 
Pero la sonrisa repleta de regocijo ante su hallazgo se le desdibujó de inmediato. El Heatran lanzó un rugido atronador que hizo que la tierra se estremeciese y crujiese, y comenzó a avanzar hacia ellos, evidentemente con cualquier cosa menos buenas intenciones. Fue entonces cuando tanto Brendan como Flannery advirtieron que de las pisadas del pokémon había empezado a salir lava que no tardaría mucho en esparcirse por el resto de la cueva.
 
“¡Debemos tumbarle antes de que nos mate!” exclamó Brendan mientras tomaba de su bolsillo derecho la poké ball que contenía a su Swampert, preparándose para lanzarla “¡Adelante, Swam...!” 
 
“No, Brendan” dijo de pronto Flannery, ya habiéndose incorporado y sujetándole la mano con su mano izquierda “Yo me encargaré.”
 
“¿A qué te refieres con eso?” preguntó él, perplejo.
 
“¡A que debo ser yo quien luche contra él!” exclamó ella, dando un paso hacia el frente para encarar al pokémon legendario “Estoy cansada de siempre sentir que nunca mejoro como líder de gimnasio. ¡Toda mi vida he sido comparada con mi abuelo, y nunca he logrado nada significativo que me diferencie de él! Pero hoy eso cambiará. ¡Demostraré lo que mis pokémon y yo valemos derrotando a Heatran!”
 
“¡¿ESTÁS LOCA?!” vociferó Brendan “¡No tenemos tiempo para eso! ¡Este lugar se llenará de lava en menos de cinco minutos, y si no nos apresuramos seremos menos que calacas rostizadas!”
 
“¡Confía en mí!” dijo Flannery mientras se volteaba para guiñarle y cerrar su mano izquierda para alzar su pulgar “Acabaré con él en un santiamén. Solo no interfieras.”
 
“E-está bien” dijo él, comprendiendo y decidiendo depositar su confianza sobre su amiga “A-adelante. Confío en ti.”
 
Heatran observó a la humana que se le había plantado en frente con furia. Iracundo, lanzó otro potente rugido que hizo que la tierra alrededor de los tres se resquebrajase, pero la líder de gimnasio no se inmutó en lo más mínimo.
 
“¡Muy bien, volcán con patas!” gritó Flannery ajustando su cinturón blanco para luego agacharse y proceder a adoptar su característica pose de combate “¡Acepto tu desafío! ¡HIYAAA! ¡Slugma, yo te elijo!”
 
La joven pelirroja tomó del bolsillo izquierdo de sus vaqueros una poké ball y la lanzó con todas sus fuerzas, haciendo que de ella emergiese su Slugma. La pokémon babosa de fuego gruñó y, sintiéndose un poco intimidada por su oponente, se preparó para combatir.
 
“¡Abramos con Sofoco, Slugma!” vociferó Flannery entusiasmada.
 
Slugma obedeció y lanzó un potente remolino de fuego que impactó de lleno contra su oponente, produciendo una gran explosión. A pesar de que el despliegue de poder de la babosa había sido impresionante, Heatran demostró no haber recibido ni un rasguño cuando el humo se disipó, y contestó con un potente ataque de Humareda, generando un círculo de lava alrededor suyo que estalló ipso facto, alcanzando a Slugma y dejándola fuera de combate con un solo golpe. Flannery mordió inconscientemente su labio inferior, presa de la rabia. Había subestimado el poder del legendario.
 
“¡Si los ataques de fuego no funcionan, entonces recurriré a los encantos!” anunció en voz alta mientras retiraba a Slugma del campo de batalla y tomaba otra poké ball de su bolsillo “¡A luchar, Torkoal!”
 
Torkoal salió de su cápsula contenedora suspirando y echando humo tanto de sus orificios nasales como de su caparazón. Al ver a quien se enfrentaría retrocedió asustado pero, al igual que Slugma, decidió dejar atrás el miedo y llenarse de valor.
 
“¡Hagamos que se doblegue, Torkoal!” dijo Flannery, señalando a Heatran “¡Usa Atracción!”
 
Torkoal se concentró y, haciendo uso de su belleza, liberó una serie de esporas de aura rosada  y con forma de corazón. Desgraciadamente, y al igual que como había pasado con el Sofoco de Slugma, Heatran las recibió de lleno y sin siquiera sentirse afectado.
 
“¡Diantres!” maldijo Flannery “¡Tampoco ha surtido efecto! ¡¿Pero por qué?!”
 
“¡Por supuesto!” dijo Brendan, quien hasta aquel entonces había permanecido detrás de ella, observando el combate y viendo preocupado cómo la lava seguía saliendo de aquellos hoyos en el suelo “¡Atracción solo funciona si el pokémon que recibe el ataque es del sexo opuesto!”
 
“Espera un segundo” le detuvo ella, finalmente dándose cuenta del error que había cometido “Entonces, ¿Estás diciendo que este Heatran....es una chica?”
 
Heatran rugió nuevamente y, furiosa, arremetió contra Torkoal, embistiéndole. Acto seguido abrió sus grandes mandíbulas para hacer uso del movimiento Triturar, comenzando a ejercer presión sobre el caparazón de la pobre tortuga, que se hallaba vulnerable e incapaz de defenderse.
 
“¡Oh, no!” dijo Flannery mientras regresaba a Torkoal a su poké ball, viendo cómo la presión que ejerció Heatran con sus dientes sobre ella casi logró hacer trizas su caparazón “Mejor vuelve, Torkoal. No quiero que te haga daño.”
 
La joven líder se sentía desesperada. El coraje y la fiera pasión con los que había iniciado comenzaban a abandonarla. Enojada consigo misma, sacó su tercera y última poké ball. La única que le quedaba.
 
“Flannery, no tiene caso” dijo Brendan, notando su estado de ánimo “No eres rival para ella. Déjame usar a Swampert o vayámonos de aquí antes de que la lava termine de rodearnos por completo.”
 
“¡NO!” estalló ella mientras lanzaba la poké ball “¡NO VOY A RENDIRME! ¡Pelearé hasta mi último aliento! ¡Cuento contigo, Numel!”
 
Una vez más un halo de luz iluminó el centro de la cueva, y la Numel de Flannery aterrizó de manera casi perfecta sobre sus cuatro patas. La pequeña pokémon dromedario gruñó a su oponente con determinación, resistiendo sin problemas las ondas sonoras que salieron del siguiente rugido de Heatran.
 
“¡Vamos, Numel!” gritó Flannery con todas sus fuerzas “¡Demostrémosle todo nuestro poder, así veremos si puede contra mil doscientos grados centígrados! ¡Usa Sofoco!”
 
Numel no esperó a que terminase la última sílaba, y expulsó de su giba y de su boca dos deslumbrantes tornados de fuego en dirección a su objetivo. Heatran contestó al mismo tiempo usando Hiperrayo, y ambos ataques colisionaron, interceptándose mutuamente en un intento por abrirse camino y llegar hasta el rival. La temperatura dentro del sótano aumentó exponencialmente, alcanzando los cincuenta grados, mientras la lava seguía fluyendo, finalmente rodeando tanto a los dos pokémon como a los jóvenes. Mientras sentía cómo el aire escapaba de sus pulmones y el suelo bajo sus pies ardía con mayor intensidad que nunca, Brendan consiguió vislumbrar cómo la ropa de invierno que había tirado del suelo era disuelta en un pestañeo por el magma. Y pronto seguiría él.
 
El choque entre ataques duró unos cuantos segundos, hasta que el Hiperrayo de Heatran comenzó a ganar más terreno. Sabiendo que en pocos segundos tanto Numel como Brendan y ella conocerían su fin, Flannery cayó al suelo de rodillas, aceptando con lágrimas corriendo por sus mejillas que por su necedad los había condenado.

“Lo siento, abuelo. No fui lo bastante fuerte...”

Numel pudo sentir cómo su entrenadora y amiga de toda la vida se estaba rindiendo. Sintiéndose impotente ante el avance del Hiperrayo de Heatran, emitió un fuerte ronquido y usó la poca energía que le quedaba para aumentar la potencia de sus llamas. Sin previo aviso, y tanto para sorpresa de ella como para de los demás, su cuerpo empezó a brillar, siendo rodeado por una luz cegadora.

“¿Acaso está...?” alcanzó a preguntar Brendan, pero Flannery le interrumpió igual de asombrada.

“¡EVOLUCIONANDO!” gritó ella con una mezcla de asombro y de felicidad.

Las llamas de Sofoco se intensificaron, y el Hiperrayo comenzó a retroceder, hasta que Heatran recibió ambos ataques de lleno, finalmente retrocediendo y sufriendo daño. Cuando el  polvo se asentó, Flannery y Brendan vieron que Numel había desaparecido. En su lugar se hallaba una gigantesca y fiera pokémon camello. Su pelaje amarillo había pasado a ser mucho más espeso y rojo como el fuego, con los dibujos de seis círculos azules distribuidos en ambos costados de su cuerpo, tres en el izquierdo y los otros tres restantes en el derecho. Sus nuevas jorobas parecían dos pequeños volcanes por el momento inactivos, y sus pezuñas se habían vuelto visibles. Sus ojos irradiaban tanto odio hacia Heatran como el anhelo de proteger a su entrenadora a toda costa.

“¡Numel!” vociferó Flannery con júbilo mientras corría a abrazarla, acariciando su cabeza y hocico. La recién evolucionada pokémon aceptó el gesto contenta de ver a su dueña a salvo “¡Lo hiciste! ¡Has evolucionado en Camerupt!”

Brendan decidió sacar una vez más la pokédex, esta vez la suya. Si bien no era para nada la primera vez que veía un Camerupt en su vida, tenía interés por saber qué diría el dispositivo de Dawn sobre ella, pues nunca había capturado o entrenado uno y sabía que el indexador de su amiga tenía muchísimas más especies registradas que la de él. Un escaneo rápido y la voz femenina de la pokédex volvió a hablar.

“Camerupt, el pokémon erupción, y la forma evolucionada de Numel. Tiene volcanes en el lomo. Si el magma se acumula en su cuerpo, se sacude y estalla con violencia.”

Pero la celebración tendría que esperar. A pesar de haber recibido daño, Heatran aún no había caído, y una vez más se encontraba rugiendo, dispuesta a derribar a su rival a como diera lugar.

“¿Lista para el segundo round, chica?” preguntó Flannery, apartándose de Camerupt para regresar a su posición. Su pokémon asintió con la cabeza y resoplando con una sonrisa en el rostro “¡Entonces, mostrémosle de lo que somos capaces ahora! ¡Usa Terremoto!”

Camerupt no se lo pensó dos veces: se irguió levemente sobre sus patas traseras y, roncando con vigor, golpeó fuertemente la tierra, liberando unas intensas ondas sísmicas que alcanzaron a Heatran, penetrando sus defensas y haciendo que perdiese el equilibrio, viéndose incapaz de responder.

“¡La tenemos justo contra las cuerdas, Camerupt!” chilló Flannery eufórica “¡Contraataquemos antes de que se levante con la llama de nuestra pasión! ¡Utiliza Derribo!”

Apenas había terminado de hablar cuando Camerupt se echó a correr, rodeándose de un aura blancuzca con la energía cinética que habían generado los músculos de sus patas. A los pocos segundos se estrelló de lleno contra Heatran, dándole de lleno en el torso y sin darle tiempo para recuperarse. Tras recibir el golpe, la pokémon legendaria se incorporó lo mejor que pudo y volvió a rugir, pero esta vez sin convicción.

“¡Flannery!” gritó de pronto Brendan mientras arrojaba una ultra ball hacia donde se hallaba la líder de gimnasio “¡Atrapa!”

Flannery consiguió darse la vuelta e interceptar la ball a tiempo con su mano derecha. Le tomó dos segundos darse cuenta de lo que el muchacho trataba de decirle.

“¡Te hemos vencido, saco de alquitrán!” gritó furiosa mientras cobraba impulso para lanzar la ball con todas sus fuerzas, retirando el sudor de su frente con la mano izquierda “¡Ahora, por el bien de toda la región de Hoenn y por esa mujer a la que has lastimado, eres mía!”

Y sin extender más su discurso, dejó ir la ultra ball de su mano. La cápsula contenedora rebotó contra la cabeza de Heatran y se abrió, aprisionando a su objetivo dentro de ella con un gigantesco haz de luz y cayendo al suelo. La tensión se mascaba en el ambiente, y la lava estaba así de cerca de tocar sus pies. Si querían sobrevivir, solo tenían una oportunidad. Y si Heatran conseguía escapar, jamás saldrían de allí con vida.

La ultra ball dio una vuelta.

Dos vueltas.

Tres vueltas....
 


“¡BANZAIIIIIIIIIIII!!”, gritó Brendan mientras se quitaba la toalla, saltaba y, adoptando una posición de bola de cañón en plena caída, aterrizaba justo dentro de la balsa de agua natural, dándose un buen chapuzón. En cuanto subió a la superficie para poder recuperar el oxígeno perdido, las aguas termales comenzaron a hacer su trabajo relajando sus adoloridos músculos y protegiéndole del viento gélido que rugía afuera del gimnasio, invitándole a descansar. Era como si medio millón de manos invisibles acariciasen y masajeasen con cuidado y con cariño sus nervios, eliminando toda la tensión que había sentido desde el momento en que comenzó a leer el e-mail de su padre.

“¿No te lo dije?” rió Flannery con la nuca y los brazos apoyados sobre la pared hecha de bambú, viendo la expresión de deleite que el rostro del muchacho había adoptado. Al igual que Brendan, la líder de gimnasio se hallaba sin su ropa, con su largo y cautivador cabello suelto y valiéndose de las burbujas  “Las aguas termales de Lavacalda no son famosas por nada. No solo quitan el estrés, ¡También tonifican los músculos! Hidroterapia ideal tras un largo día de entrenamiento, entablar combates, seguir las normas reglamentarias y firmar papeleo.”

“Y tenías razón” dijo Brendan mientras veía como en la piscina de al lado tanto sus pokémon como los de la líder descansaban y reían animadamente entre ellos, como si estuviesen conversando y contándose chistes “No puedo creer que en todas las veces que pasé por tu gimnasio esta sea la primera vez que decido darme un baño aquí.”

“¿Lo ves?” dijo ella, volviendo a reír “Es lo que te pasa por vivir siempre tu vida a prisa .”
“Como si tú fueras quien para hablar” contestó él a modo de broma mientras imitaba a Flannery y se recostaba sobre uno de los muros, el cual le sirvió como almohada “Pero estás en lo cierto. Supongo que debí haberte hecho caso antes y haberme percatado de que este era el lugar perfecto para descansar cada vez que venía del Frente Batalla.”

“¿Cuándo entenderás que todas mis ideas son buenas?” presumió orgullosa Flannery mientras se deslizaba con su espalda hacia abajo, hundiéndose un poco más para permitir que el agua le llegase hasta el cuello y envolviese el resto de su torso como si fuese una cálida sábana. Luego suspiró “¿Sabes? En serio agradezco que me hayas permitido enfrentarme a Heatran sola. Realmente me ayudó mucho a levantar mi autoestima y a darme aún más cuenta de todo lo que puedo hacer cuando me lo propongo. Mi abuelo puede haber pertenecido al Alto Mando, pero hay algo de lo que jamás podrá jactarse: haber derrotado y capturado a un pokémon legendario de otra dimensión como su valerosa nieta.”

“No fue nada” replicó Brendan arqueado una ceja “Solo, ya sabes, trata de no matarnos a ambos la próxima vez que sufras una crisis existencial, ¿De acuerdo?”

“Está bien, lo admito, fue irresponsable de mi parte” admitió ella encogiéndose de hombros.

“¡Y prométeme que mantendrás a esa Heatran dentro de esa ultra ball por el bien de todos!” exigió el joven.

“¡Tranquilízate, si he podido capturarla estoy segura de que sabré domarla!” dijo Flannery mirando para otro lado. Le urgía cambiar de tema “Oye, ¿Y por cuánto tiempo más te quedarás?”

“Temo que no por mucho” reconoció él “Debo irme volando en Latios en menos de una hora si quiero llegar a tiempo a Ciudad Corazón para celebrar Navidad con May y con los demás. Se sentirá muy mal si no pasamos juntos nuestro momento favorito del año. Espero sepas disculparme.”

“Oh” dijo ella, sintiéndose decepcionada “No te preocupes, lo entiendo. Es solo que...bueno, ya no nos vemos tan seguido como antes. Sé que técnicamente tienes correo, pero ya sabes que me expreso mejor hablando directamente con alguien que escribiendo lo que pienso. Además...no suelo llevarme muy bien con la tecnología.”

“Pues, ¿Por qué no vienes conmigo?” propuso Brendan motivado “¡Así podrás ver a mis nuevos amigos y llegar a conocerlos mejor! Luego por la mañana te traeré de vuelta hasta aquí.”

“Me encantaría” respondió Flannery, sintiéndose aplastada por lo que iba a decir “Pero no puedo. Como todos los chicos se han ido a pasar las fiestas con sus familias debo quedarme aquí cuidando el gimnasio. El abuelo me mataría si descubre que lo he dejado desprotegido aunque sea por un minuto.”
Los dos permanecieron callados unos cuantos segundos. Solo se oía el chapoteo y los gruñidos de alegría y de gozo de Swampert y compañía en el fondo.

“Flannery” dijo de pronto Brendan, rompiendo el hielo “Hay algo que debo decirte.”

“¿Ah, sí?” preguntó Flannery sorprendida “¿De qué se trata, mequetrefe?”

“Es algo que me he guardado para mí mismo desde el día que entré a tu gimnasio a retarte” confesó él, avergonzado “P-pero nunca hallé el momento apropiado para hablarlo contigo. Verás...durante los años en los que todavía me costaba aceptar lo que sentía por May, yo....q-quiero decir tú....m-me gustabas.”

La joven veinteañera se sonrojó al escuchar aquellas palabras. Intentó disimularlo, pero ya era demasiado tarde.

“¿L-lo dices en serio?” dijo ella, ruborizándose todavía más. Aún le costaba trabajo procesar lo que acababa de oír.

“Podría decirse que fuiste la primera chica después de May por la que sentí atracción” continuó Brendan “Eres fuerte, honesta y sabes hacerme reír. Traté de decírtelo varias veces, pero...las chicas eran en aquel entonces todo un misterio para mí, y temía que me rechazaras y no quisieses volver a hablar conmigo. Maldita sea, lo lamento, eché a perder nuestro momento de tranquilidad. No debí haber dicho nada.”

“Yo...” empezó Flannery, para luego aclararse la garganta y proseguir “Me siento halagada, Brendan, pero...lo nuestro jamás funcionaría. Soy mayor que tú, y además tú ya tienes novia.”

“Lo sé y lo entiendo” contestó él, finalmente alzando la cabeza para verla a los ojos y esbozando una sonrisa tímida “Solo quería compartírtelo para sacarme un peso de encima. Entonces, supongo que no tienes problema en que te lo haya dicho y podemos seguir siendo amigos, ¿Verdad?”

“¡Por supuesto que sí, tontito! ¡Jamás dejaría de ser tu amiga por nada del mundo!” contestó ella de forma animosa, para luego señalar con el dedo índice de su mano izquierda hacia arriba “Oye, dime, ¿Qué te parece el muérdago que los chicos pusimos para decorar el gimnasio esta semana? Es muy bonito, ¿No lo crees?”
Brendan alzó la vista y para su sorpresa se encontró muy cerca de su cabeza con un muérdago resplandeciente, fresco y recién cortado. El verde de sus hojas era fuerte e intenso, y parecía estar lleno de vida.

“Ya lo creo que sí. ¿Cuánto tiempo les tomó...?” empezó a preguntar, deteniéndose cuando sintió un dulce sabor tanto en su lengua como en sus labios. Y al bajar la vista, se encontró con lo que jamás se hubiese imaginado que hallaría: Flannery estaba besándole. Acto seguido se separó de él, quedándose a escasos centímetros de su rostro para dedicarle una sonrisa cálida.

“Feliz Navidad, Brendan” dijo la líder de gimnasio, manteniendo la sonrisa y guiñándole con el ojo izquierdo.

Brendan se quedó unos segundos boquiabierto y patidifuso, sin saber qué decir o hacer a continuación. Segundos más tarde, abrazó fuertemente a la líder de gimnasio tomándola de la cintura, intentando no oprimir sus pechos.

“Feliz Navidad, Flannery” respondió finalmente, agradecido. La pelirroja, nuevamente sonrojada, le devolvió el abrazo.
                           [Imagen: 5jKLfmz.jpg]
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#2
 
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Es muy interesante lo que podés lograr metiendo a una protagonista que no sea parte del harem del niño OP, que efectivamente lo trata como un niño y que le roba el protagonismo de una forma espectacular, mostrando que es una mujer fuerte, hecha y derecha y que ella también puede defenderse por su cuenta sin tener que recurrir a la ayuda del todopoderoso campeón y su POWER FANTASY TENÍA QUE DECIRLO UNA VEZ MAS PERDON
 

Y es que en el primer 80% de la historia, venía espectacular. El shot se centraba en Flannery, la continuidad se mantenía con Brendan siendo el personaje secundario de apoyo al que tiras un par de referencias más, pero la protagonista seguía siendo ella, y es ella la que pelea, y es ella la que tiene dilemas, y es ella la que se encarga de lidiar con el Heatran – acá podría discutirte que la evolución epica con el poder del amor en las peleas se ha visto más que los simpsons en Telefé los fines de semana, y de referencia te dejo:
 

EL FIC DE SAKU
EL FIC DE LAWL
EL FIC DE TOMY
 

Y paro ahí para no quemar más gente en esta review que se supone que va enfocada a vos. Por qué digo que iba bien en casi toda la historia para tirarla por la borda al final. Y por qué digo que, espero que si leíste esta review última como una persona normal en lugar de ser la primera, es que en la primera review te dije que la ira autista volvía “al final del último fic”.
 

La historia podría haber terminado perfectamente después del Heatran, con una charla wholesome de la amistad y como esta piba que es más grande que él, en el fondo medio como que respeta al niño P.F. (heh) a pesar de la diferencia de edad.
 

Pero no. TENÍAS QUE HACERLA PARTE DEL HAREM. La puta madre. No solamente eso, sino que AMO (o sea, odio) como esta mina que es mucho más grande que él y que claramente lo ve como un pendejo, se pone toda ruborizada y adolescente cuando le dicen que la aman.
 

Al igual que May en el barco. Y al igual que Hilda en su pieza.
 

Toooooodas se ponen colorás’ y tímidas de golpe cuando el husbando les dice lo mucho que la quiere, sin importar lo mucho que desencaje completamente con la personalidad que tenían anteriormente porque las chicas tienen que ruborizarse y mover el mechón de pelo porque así quedan más bonitas en la historia.
 

Por más que la historia haya reforzado durante 8000 palabras que “ser tímida y bonita” no era lo primordial en ese personaje, sino cosas como su determinación, o su alegría, o su tenacidad, o su impulsividad o como carajo se escriba. Porque aunque se nota que estás haciendo el intento, es como que a la hora de cerrar el shot siempre terminas volviendo a lo mismo.
 

Cosificación, Lun. Valorá a los personajes femeninos que usás, y no los defaultees solamente como el objetivo/trofeo del protagonista. Nunca dejes pasar eso por alto, Y MENOS en historias de romance.
 

Me voy a mimir, si después de esto todavía me adorás quoteame por discord mañana que seguro aparezco tipo 2pm o algo así 
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#3
Primero que nada tengo que decir que el inicio me trae flashbacks de esta película:
Mostrar

 
(20 Nov 2020
05:31 PM)
Lunarium escribió:
“¿De dónde rayos salen todas estas rocas cuadradas?” protestó Brendan, irritado “Me he recorrido de cabo a rabo esta región desde el día en que mi madre y yo vinimos desde Johto, ¡Y todo lo que he encontrado todas las cuevas son puras rocas cuadradas! ¿Quién y por qué las fabrica siquiera?”

poneglyphs
 
(20 Nov 2020
05:31 PM)
Lunarium escribió:
“¿Cuándo entenderás que todas mis ideas son buenas?”

[Imagen: GppR9Q4.jpg]Por acá tengo que estar de acuerdo con Meri, y no sabes lo mucho que te odio por hacerme darle la razón a Meri. Pero es cierto que iba bastaaaaaaante bien la historia hasta ese momento al ser una historia sobre Flannery teniendo su momento de brillar y su desarrollo y el final en cierto modo lo rompe un poco. Me quieeeero ir con la idea de que Flannery reacciona así porque simplemente no está acostumbrada pero se sigue sintiendo raro y sí tira ciertas vibras de harem. Also, está el hecho de que durante toda la escena están desnudos y que Flannery se saca el muérdago de los cuadrantes de Balkemy lo que da la sensación de que el beso está ahí nada más para que hubiera un beso. Por ahí siento que Brendan queda un tantito como un jerk porque, tío, tú no tienes novia y vas y le dices a tu "amiga" que siempre tuviste alto crush con ella sin segundas intenciones en mente. Bamos Vrendan no seas basura.

Me hubiera resultado mucho más natural si Brendan sí se declara y Flannery le corta el rollo diciendo que ya lo sabía y le lanza otra puya como vienen haciendo todo el fanfic. Pero que quede claro, por encima de todo, que esta es solamente mi opinión igual que Meri da la suya, y espero que no creas que ninguno de los dos quiere decirte cómo debes escribir tus fanfic fanfics.

Eso sí, cada vez me pongo más Plasma leyendo tus fics. Ahora resulta que porque una vieja idiota se metió en una ruta peligrosa POR BOLUDA el pendejito de Brendan cree que está bien tener a la pobre Heatran encerrada para siempre, luego de presumir cómo se despacharon al pobre Deoxys como si fuera el malo, de dumb fucks. Ojalá que May te sea infiel con un Ambipom. Por basura  No
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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