Oneshot- Aquel día te tuve que haber dicho sí

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FranquiciaCoregames
GéneroDrama
Resumen

¿Cómo hubiera podido adivinar las consecuencias que habría tenido negarse? // Segundo lugar del concurso "Adiós... Amor"

#1
—¿Quieres salir conmigo?
 
La joven se dio la vuelta y vio que su amigo se había arrodillado. En su mano derecha tenía un ramo de flores que le estaba ofreciendo tímidamente, con una pequeña sonrisa y un ligero rubor en sus mejillas. El tiempo pareció detenerse en ese instante, él estaba aguardando con impaciencia su respuesta y ella no daba crédito a lo que veían sus ojos. Se le quedó mirando un rato más, como si acabara de decir la mayor estupidez del mundo, y al final acabó riendo descontroladamente.
 
—Pero qué tonterías estás diciendo, Cheren —Ella se forzó a dejar de reír, por muy graciosa que le pareciera la situación no quería hacerle sentir mal—. Anda, levántate del suelo. ¡Estás haciendo el ridículo! Si no podemos ser más opuestos. Somos buenos amigos pero como pareja no pegamos ni con cola. Ah, espera, no me lo digas. Es una broma, ¿verdad?
 
Cheren se levantó lentamente del suelo y se limpió el polvo de las rodillas. Su sonrisa se volvió algo rígida y el rubor desapareció por completo.
 
—Jajaja. Sí, Touko, es una broma.
 


 
El despertador sonó, aunque si por alguna razón no lo hubiera hecho no habría pasado nada. Touko se había pasado la noche despierta, después de todo era difícil conciliar el sueño cuando el peor día de tu vida iba a tener lugar a la mañana siguiente. Se cubrió la cara con las sábanas y cerró los ojos, tenía ganas de llorar pero tras pasarse horas haciendo precisamente eso ya no tenía más lágrimas que derramar. Mejor, así se aseguraba de que no acabaría llorando delante de todo el mundo.
 
—¡Cielo! El desayuno ya está. Date prisa que hoy no puedes permitirte el lujo de llegar tarde —Claro, no tendría ni un segundo de tregua ese día. Se destapó y se levantó lentamente.  Aunque lo que más quisiera en aquel momento fuera quedarse ahí y no volver a salir, sabía que no podía hacerlo.
 
Antes que nada fue a su baño para arreglarse un poco ya que estaba segura de que si bajaba con la cara hinchada, los ojos rojos y el pelo hecho un desastre su madre empezaría a sospechar. Se lavó la cara y se hizo una coleta alta, aunque al final optó por deshacérsela y peinarse el pelo un poco para que este le cubriera la cara. Bajó las escaleras con cuidado y se sentó en una de las sillas de la cocina.
 
—Buenos días —En el momento en el que abrió la boca lamentó haberlo hecho. Tenía la garganta seca, muy seca, y solo le había salido un hilo de voz ronca que revelaba su malestar.
 
—Cómo estás, al final sí que fue buena idea que pasaras la noche aquí. Es una pena, mira que encontrarte mal de repente… Con la ilusión que le habría hecho a Bel que hubierais pasado la noche anterior a su boda juntas —Touko se forzó a sonreír. Sí, en circunstancias normales habría sido algo muy bonito, pero lo que ella estaba viviendo no se podía considerar una circunstancia normal—. En fin, aquí tienes tus tortitas. Tienes que estar en media hora en la peluquería para que te arreglen ese nido de pájaros que llevas por pelo y te maquillen, luego tendrás que ir a echar una mano para realizar los últimos preparativos de la boda y-
 
—Mamá llevo un par de años siendo adulta, no hace falta que me recuerdes qué es lo que tengo que hacer como si fuera una niña pequeña.
 
—Lo sé cariño, ¡es que estoy tan emocionada! Hoy es un gran día, no puedo creerme lo que está a punto de suceder —Touko asintió y tocó las tortitas con el tenedor. No se las iba a comer, sabía que todo lo que metiera en el cuerpo aquel día lo acabaría vomitando. Jugó un rato con ellas y al final dejó el cubierto al lado del plato.
 
—La verdad es que no tengo mucha hambre, serán los nervios.
 
—Te entiendo, es completamente normal. Yo el día de mi boda no comí nada hasta que di el sí quiero, después arrasé con el banquete.
 
—Hmm —La mujer se levantó y dejó el plato en la encimera. Touko clavó la mirada en la mesa, pensando en todo y en nada a la vez. Volvió a recluirse en su mundo interior hasta que sintió el abrazo que le dio su madre por detrás—. ¿Mamá?
 
—Lo siento mucho, cielo —A final de frase se le entrecortó la voz. Touko se zafó del abrazo y se dio la vuelta para poder verla, tenía los ojos llorosos y estos le miraban con una mezcla de tristeza y empatía.
 
—¿Qué? Pero, ¿lo sabías? ¿Cómo? —A Touko se le escapó un sollozo y se llevó una mano a la boca. Ver a su madre así hizo que el cuerpo encontrara la manera de generar más lágrimas. Las dos mujeres se fundieron en un gran abrazo mientras lloraban al unísono, Touko se aferraba a su madre y ella le acariciaba el pelo, con la intención de calmarla aunque fuera un poco.
 
—Encontrarás a otro mi amor, no te preocupes —decía una y otra vez. La morena tuvo que morderse el labio para evitar contestar.
 
Sí, mamá. Encontraré a otro pero yo le quiero a él.
 
 
 
—¿Cómo me queda el vestido? ¿Es muy largo? Sabía que era muy largo pero a mi padre le gustó y me hizo cambiar de opinión en el último momento. Yo quería el cuarto que me enseñaron, el de escote de palabra de honor, ¿por qué sigo haciéndole caso a estas edades? —Touko no pudo evitar sonreír, aunque eso fuera lo que menos le apeteciera en aquel momento. Si Bel de por sí era una chica nerviosa lo era incluso más en días importantes, era de esperar que el día de su boda fuera de un lado para otro de la habitación cuestionando todas sus elecciones.
 
—Estás fantástica Bel, en serio. No le des más vueltas al tema, todo va a salir a la perfección —La rubia frenó en seco. Miró a su amiga y fue corriendo a darle un abrazo, obligando a Touko a emplear la poca fuerza que tenía aquel día en mantenerse en pie.
 
—Por Arceus, Touko. Estoy taaan nerviosa y contenta. Gracias por todo, en serio, si hoy no hubieras podido estar a mi lado creo que habría acabado huyendo.
 
—Tonterías. Eres una mujer fuerte y valiente, habrías encontrado el valor necesario para afrontar este día —La morena se separó y le dirigió una severa mirada—. Por cierto, espero que lo último fuera una broma. Ni se te ocurra huir ahora porque lo acabarás lamentando el resto de tu vida.
 
No cometas mi mismo error.
 
—Tranquila, después de lo que nos ha costado organizarlo todo… Como para echarme atrás ahora. Por cierto, ¿puedes echar un vistazo rápido a los demás y asegurarte de que todo va bien? Lo haría yo pero...
 
—Por supuesto. Tú céntrate en prepararte para el gran momento, déjame el resto a mí.
 
—Gracias Touko, si es que eres la mejor —Al salir de la habitación y cerrar la puerta la morena se apoyó en ella. Menos mal que no había tenido que recurrir a una excusa poco creíble para dejar a su amiga, porque no estaba segura de poder seguir fingiendo mucho más.
 
—Ey, organizadora —¿En serio? Un segundo, solo pedía un segundo en el que pudiera estar sola para dejar de actuar. Alzó la mirada y vio que Mirto se iba acercando a ella poco a poco—. Permíteme felicitarte, has hecho un trabajo increíble.
 
—Qué esperabas. Es la boda de mis mejores amigos, solo se merecen lo mejor.
 
—Ahí le has dado, tienes toda la razón del mundo — El excampeón señaló con el pulgar una habitación que estaba unos metros tras él—. Por cierto el novio me ha enviado en tu búsqueda, dice que quiere verte.
 
—Vale, ahora voy. Gracias por avisarme.
 
—No las des —Mirto se fue y Touko inspiró hondamente. Tomó todo el aire que pudo y lo soltó, si fingir delante de Bel había sido agotador no quería ni pensar el esfuerzo que tendría que hacer con él. Fue a la habitación y tras llamar dos veces esperó pacientemente hasta que oyó un adelante.
 
Abrió la puerta y ahí estaba. Con un impresionante smoking blanco de cola larga, parecía un príncipe recién salido de un mundo de fantasía. Llevaba lentillas y el pelo más largo de lo habitual, si le hubierais preguntado Touko habría dicho que se veía perfecto.
 
—Mirto me ha dicho que querías verme —dijo cuando salió del trance. Cheren sonrió y a la morena le temblaron las piernas durante un segundo.
 
—Así es, quería pedirte un favor —Señaló su cuello y Touko vio que todavía no se había anudado la pajarita—. Has ayudado a Bel a arreglarse, yo también quiero que me ayudes en mi día —Ya está, tenía que tratarse de una broma. Es como si le estuvieran presionando, a ver cuánto tardaba en venirse abajo. Pero no, Cheren no hacía bromas y era completamente ajeno a sus sentimientos, no sabía el dolor que le producía al pedirle eso. Tragó saliva y se acercó a él, tomó la pajarita y procedió a atarla lo mejor que pudo. Se puso de puntillas y no pudo evitar dirigir brevemente su mirada a sus labios. No debería haberlo hecho, y lo sabía, porque los tenía a escasos centímetros y sentía que le estaban llamando…
 
No, ¡Touko! No la líes en el último momento. Fijó de nuevo la mirada en la pajarita y por fin terminó de atarla. Cheren volvió a dedicarle una de sus encantadoras sonrisas.
 
Y pensar que yo podría haber acabado con él.
 
—Gracias.
 
Pero ya es tarde, ahora va a estar con alguien que le hace feliz.
 
—No hay de qué.
 
Con alguien que no tiró su oportunidad por la borda.
 
No como yo.
 
—No, en serio, ya no solo por esto. Ni te imaginas el estrés que hemos tenido durante estos meses por la boda y tú has estado ahí, a nuestro lado en todo momento. Tu apoyo ha sido fundamental para nosotros, créeme cuando te digo que eres la mejor amiga del mundo. Te quiero un montón, Touko —Tras eso Cheren le dio un gran abrazo. Ella se quedó quieta y, pasados unos segundos, acabó devolviéndole el abrazo. Ella también le quería, en el mayor sentido de la palabra, pero no se lo dijo. No lo hizo porque sabía que su voz le traicionaría y que, seguramente, acabaría confesándole todo.

 

 
 
—Bel.
 
Lo sabía.
 
—¿Aceptas a Cheren como esposo en sagrado matrimonio?
 
Sabía que lo iba a acabar haciendo.
 
—Cheren. ¿Aceptas a Bel como esposa en sagrado matrimonio?
 
Sabía que no iba a aguantar ahí hasta el final.
 
—En ese caso yo os declaro marido y mujer. Ya puedes besar a la novia.
 
Dio por hecho que después de eso se besaron, porque no lo vio. Pudo reprimir las lágrimas, pudo reprimir el beso, hasta pudo reprimir el último te quiero pero no pudo reprimir las ganas de echar a correr al ver que el fatídico acto estaba a punto de suceder. Les había visto besarse muchas, incontables veces, pero esa era diferente. Esa iba a marcar un antes y un después, esa iba a marcar el paso de su relación a un nivel superior.
 
Un nivel que le alejaría de él para siempre, y todavía no estaba lista para aceptarlo.
 
Huyó sin rumbo fijo y el que las lágrimas le nublaran la vista no le hacía más fácil saber hacia dónde iba. Al final lo había arruinado todo, ahora los invitados estarían murmurando, preguntándose qué le habría podido pasar para levantarse de esa manera y abandonar la sala con esa rapidez. Para la mayoría, la respuesta era más que evidente.
 
—Lo siento —No solo había fastidiado la boda, también había fastidiado su amistad. Estaba segura de que después de eso su relación no volvería a ser la de antes. Aminoró el ritmo cuando empezó a notar que todo le daba vueltas y cuando sintió que estuvo a punto de desmayarse se dio el lujo de parar. El no haber dormido ni comido le estaba pasando factura en el momento más inoportuno. Se tumbó en el suelo y cerró los ojos, solo quería despertar de esa pesadilla.
 
Touko, ¿te puedo contar un secreto?
 
—No es justo.
 
Me gusta Cheren.
 
—A mí también me gustaba y le dije que no por ti.
 
¿Me ayudarás a que se fije en mí?
 
¿Cómo se iba a imaginar por aquel entonces las consecuencias que habría tenido el negarse? ¿Quién le iba a decir que lo que pensaba que sería una relación de tres meses acabaría evolucionando en una estable que culminaría en una gran boda? Touko volvió atrás en el tiempo, hasta aquel momento. Un joven tímido le estaba ofreciendo las rosas que tanto se había esforzado en hacer florecer y, junto a ellas, su amor. Una sonrisa amarga se dibujó en su rostro.
 
—Aquel día te tuve que haber dicho sí.
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#2
Decisiones letales.

La pobre Touko no sabía que iba a arrepentirse de su decisión, pero al final lo hizo. Solo algo que la retrospectiva le permitiría ver. No es que pueda recuperar ese tiempo, pero lecciones tendrá de la experiencia.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#3
Fue una grata historia, me refiero, a nivel de lectura, porque Touko no aprovechó la oportunidad cuando la tenía. Debo decir que soy despistado y no me percaté hasta cuando la madre la abraza a ella de que Touko estaba de mal ánimo porque perdió la oportunidad de estar con Cheren cuando la rechazó. Jajaja.

Lo que me gustó de la historia es la moraleja de aprovechar los momentos o las oportunidades que te da la vida (¿Carpe Diem, acaso?). No solo en temas así, sino generales. A veces tenemos la oportunidad de ganar algo o cambiar, y no la aprovechamos. Nos damos cuenta tarde.

Lo otro es que Touko tiene una gran fuerza de voluntad. Ayudó a sus amigos y se tragó todo lo que sentía. Es consciente que no es el momento, que su oportunidad ya lo tuvo. No es que lo supere del todo, apenas y lo puede aceptar dado que aún sus emociones y sentimientos son como un mar embravecido a plena tormenta.

Sabes, de momento es la historia más ejemplificadora que he leído por aquí.

Saludos.
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#4
Move on, Touko, Move on…


Sí, estuvo súper lindo, y sí, es fácil identificarse con Touko porque creo que más de uno de nosotros ha estado ahí, en la posición de ver a quien queremos ser feliz con alguien más, y duele muchísimo, pero por alguna razón… no logro simpatizar del todo con ella. Es decir, pude; pero dejé de hacerlo al final porque la verdad creo que, igual que Murray, obtuvo lo que putas merecía; mirando con una actitud de condescendencia los sentimientos de Bel y Cheren en el pasado. Cuando lo rechazó, no se detuvo a pensar en lo que él sentiría y cuando decidió apoyar a Bel, lo hizo pensando que de separarían. No le dio un valor verdadero a los sentimientos de sus amigos y, en última instancia, más bien parecía querer sentirse bien consigo misma.

Un final triste bien merecido. Pikaheart
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