Oneshot- Aquí Me Tienes

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaCoregames
GéneroDramaRomance
Resumen

Brendan y May despiertan en medio de una lluviosa mañana. Y May sabe exactamente qué hacer para matar el tiempo. Fic escrito para la actividad "7 días de shipping".

AdvertenciaContenido sexual
#1
KRAKOOM!

“¡AAAH! ¡¿Pero qué de...?!”

Brendan despertó súbitamente, viéndose incapaz de no hacerlo gritando aterrorizado, como si Yveltal hubiese venido personalmente a arrancarle el alma del pecho. Había sido arrebatado de su sueño por la caída de un trueno tan potente y tan estruendoso que cualquiera podría haber jurado que solo podía haber salido del escroto de Zapdos, de Raikou o de Zekrom. Allí afuera, a través de las dos grandes ventanas que se hallaban frente a la cama de ambos, Ciudad Corazón era presa de una espesa y torrencial lluvia. Las familias y los pokémon que se hallaban en las calles desde luego debían de estar corriendo a refugiarse a sus hogares o en la catedral, pues esta última recibía tanto a ciudadanos como a peregrinos a cualquier hora del día.

La velocidad de los latidos de su corazón y la de su pulso subieron drásticamente mientras las iris amarillas de sus ojos se contraían a causa del miedo, enviando información al cerebro y haciendo que rememorase ciertos recuerdos. Recuerdos que llevaba mucho tiempo reprimiendo, y que ahora la lluvia había traído de regreso consigo, haciendo trizas la metafórica presa que había diseñado como barrera mental para mantenerlos a raya.

Llevó los dedos de su mano derecha a su temporal en pos de reconstruir lo que había sido destruido y, cuando no le cupo duda alguna de que el proceso había concluido al ver que había dejado de hiperventilarse, giró su cabeza hacia la izquierda para encontrarse con una grata sorpresa: May se hallaba junto a su lado y encarándole, aplastando la mullida almohada blanca con su mejilla derecha y con su cabello castaño suelto, completamente revuelto. Sus párpados estaban alzándose lentamente, revelando sus bellos y resplandecientes ojos celestes. En cuanto estos detectaron el pálido rostro de su prometido, se llenaron de preocupación.

“¿Qué sucede?” preguntó levantando su cabeza de la almohada, corriendo la grisácea frazada para apoyar su mano derecha sobre el cerrado puño izquierdo de él. Solo un simple roce de sus dedos con su piel fue necesario para percatarse del estado de ánimo de aquel al que amaba más que a la vida misma “¿Te encuentras bien? Estás...muy frío.”

“Estoy bien” musitó él en un susurro casi imperceptible, pero que los oídos de ambos captaron más que bien “Estoy muy bien.”

“¿Estás seguro?” inquirió May dubitativa, al mismo tiempo que procedía a sentarse en posición vertical y a tocar los hombros de Brendan con ambas manos. El cuerpo del muchacho estaba rígido, como si estuviese alerta a causa de algo “Te noto demasiado tenso.”

“Muy seguro” mintió él, desviando la mirada avergonzado. Ella también lo hizo, y al hacerlo contempló las innumerables gotas de agua que seguían cayendo una tras otra a la velocidad de un Taillow lanzándose en picada sobre un Wurmple indefenso, empañando más y más las ventanas de su dormitorio. Sus ojos se abrieron como platos en cuanto su cerebro hizo la conexión.

“Oye, relájate” dijo volteándose a verlo para acariciar su desnudo pectoral izquierdo, cerca de la zona en donde se encontraba su corazón para intentar reconfortarlo. Su cuerpo pareció reaccionar positivamente al estímulo “Es solo una lluvia ordinaria. No hay nada que temer. Aquí me tienes.”

“Aquí me tienes.”

Él giró la cabeza nuevamente para verla a los ojos, sorprendido ante su acción. Amarillo entró en contacto con celeste. El color regresó a su rostro, y su pulso se fue normalizando mientras una endeble pero cálida sonrisa repleta de alivio iba formándose en sus labios. Volvía a hallarse sereno y en paz.

La joven coordinadora le devolvió la sonrisa, feliz de ver que su gesto lo había tranquilizado. Buscando afecto, se recostó y acurrucó aún más cerca de él, apoyando suavemente su cabeza sobre su torso y cerrando los ojos. Su pareja la rodeó instintivamente con su brazo izquierdo, embelesado.

“¿Qué hora es?” le preguntó en forma de cuchicheo, dejando salir un tierno bostezo.

Brendan miró hacia el pequeño chifonier de madera ubicado a la derecha de la cama: el reloj despertador, casi tapado por su gorra de la suerte, marcaba las ocho y treinta y uno. Media hora después de la que había sido programado para sonar y despertarlos a ambos. Con ligero fastidio procedió a responder a la pregunta de su amada.

“Ay, no” rezongó May agotada y decepcionada consigo misma, llevándose ambas manos a la cara “Nos hemos quedado dormidos.”

“Manectric se pondrá muy triste” suspiró él mientras bajaba la vista hacia el suelo para terminar detectando la ropa de ambos esparcida por todas las partes de la pieza, haciendo que recordase la alocada noche de borrachera que habían tenido el día anterior para celebrar el éxito que había sido la gira de May como coordinadora por toda Unova. Afortunadamente la cantidad de alcohol que habían consumido no había sido lo suficiente como para dejarlos con resaca “Le prometí que hoy lo llevaría a la Plaza Amistad para sacarlo a pasear. Pero no puedo levantarme y salir afuera. No con este clima.”

“Se supone que debería levantarme, conectarme al PC y cerciorarme de que Lyra me haya mandado por correo la copia de los datos de su nueva investigación sobre el Chikorita del profesor Elm para reenviárselos a papá” dijo ella fatigada, imaginándose a sí misma abandonando la cama de puntillas para sentarse frente a la computadora que se hallaba en la habitación contigua “Pero no quiero salir de aquí. No todavía. Y tampoco puedo regresar a dormir.”

“Tampoco yo” reconoció él, tapándose la boca con su mano derecha para intercalar un momentáneo bostezo. La modorra era más que mutua “¿Quieres hacer algo?”

May no dijo nada. Se quedó unos segundos en silencio, contemplando el panorama de la situación en la que se hallaban, hasta que eventualmente una sonrisa pícara apareció en su rostro.

“Tengo un par de ideas” bromeó con un tono sugerente. Él captó la indirecta, y devolviéndole la sonrisa le permitió subírsele encima, dejando que se montase justo encima de su entrepierna mientras le ayudaba a hacer a un lado las sábanas.

Comenzaron con un lento y apasionado beso compartido en los labios. Eventualmente ella descendió hacia su cuello, aplicándole leves mimos en el cuello, pero se detuvo en cuanto notó que la piel de su enamorado se había tornado rígida una vez más. Algo no estaba bien.

“¿Sucede algo?” preguntó asustada, mirándole para descubrir que el rostro de él denotaba intranquilidad una vez más “Oh no, ¿Fui demasiado brusca? ¿Te mordí sin darme cuenta? ¡Lo siento, lo siento!”

“No, no, no es eso” negó él tragando saliva. Dos frías gotas de su sudor descendían desde su frente “Es que...creo haber oído un trueno a la distancia.”

May se entristeció. Sabía más que bien lo mucho que Brendan temía a la lluvia y a los truenos. No podía culparle teniendo en cuenta la nefasta experiencia que habían tenido muchos años atrás, cuando un cardumen de Lanturn les rodeó mientras buceaban e intentaron expulsarlos de su territorio utilizando aquel condenado movimiento pokémon del mismo nombre, y necesitaron tanto de Swampert como de Wailord para espantarlos. Desde entonces ambos habían desarrollado cierta fobia a los truenos, especialmente él. Pero tenía que ayudarle a quitarse el miedo para lograr que dejase de estremecerse. No podía dejarle seguir viviendo con el temor de que los Lanturn regresasen por él. Debía ayudarle a reunir coraje. Y sabía perfectamente cómo hacerlo.

“Brendan” dijo con un tono solemne “Eres el campeón de...”

“Ex-campeón” aclaró él, titubeando.

“Como sea” retrucó ella “Ganaste la Liga Pokémon venciendo a los cinco entrenadores más fuertes de Hoenn. Frustraste los planes de esos lunáticos del Equipo Magma. Salvaste el mundo en dos ocasiones, una vez de la ira de la furia de Groudon y otra con ayuda de Rayquaza. Eres capaz de cualquier cosa que te propongas, así que no debes seguir temiéndole a los truenos. En todo caso son los truenos los que deberían temerte a ti.”

Se inclinó para volver a besarle en los labios. Él la miró atónito, todavía no habiendo podido reunir el valor suficiente como para eliminar sus nervios.

“Ahora solo relájate y disfruta de este momento conmigo” le suplicó “Hazlo por nosotros. Por mí.”

“No es que no quiera, May” contestó él apenado “En serio quiero. Pero no consigo superarlo. Tengo mucho miedo.”

“Ya no lo tendrás” prometió ella, besándole por tercera vez “No estás solo.”

Casi en forma de reflejo tomó la mano izquierda de él con la derecha  de ella para hacerle sentir los latidos de su corazón bajo su pecho izquierdo. Los percibía algo agitados, pero también pacíficos, tan calmos y atrayentes como el fluctuante murmullo del oleaje del océano. Hacía tiempo que no sentía aquella sensación. Desde luego no la había tenido desde aquella mágica noche en su base secreta. Y volver a tenerla después de tan larga espera le hacía creer que se hallaba en un paraíso repleto de hermosos y azules mares eternos, cuya coloración era idéntica a la de los ojos de la chica. De su chica.

“Aquí me tienes.”

El pavor abandonó su sistema mientras la tomaba de los hombros para traerla hacia él y conectar labios una vez más. Los truenos en el fondo ahora no parecían ser muy distintos del zumbido de los Volbeat e Illumise a los cuales se había acostumbrado a escuchar durante sus cuatro largos años de estadía en Hoenn con sus padres. Apenas una simple y lejana molestia que ahora era problema de alguien más. No sabía con exactitud de quién, y francamente no le importaba. Ella estaba allí con él, y eso era todo lo que necesitaba.

Sintió como ella reanudaba los mimos en el cuello. Sabía lo mucho que le gustaba que le besase allí, en aquel que consideraba su punto más débil. Le dejó continuar mientras sus músculos se aflojaban, momento que May aprovechó para unir sus manos con las de él, superponiéndolas con delicadeza contra la cama. Su pasión comenzaba a manifestarse en forma física.

Siguió aplicando secos besos que luego se convirtieron en lamidas, hasta que decidió hacer una breve pausa para admirar el torso de su amado. La gran cicatriz que conectaba el centro de su tórax con el final de su cintura, producto de cuando él tuvo que aprender a entrenar y amaestrar a su testarudo Shelgon una vez evolucionó en un iracundo y violento Salamence, ahora le resultaba más cautivante y atractiva que nunca. No podía poner el porqué de ello en palabras, más sí sabía que la encendía. Que la excitaba más de lo que ya estaba, despertando su lujuria.

Una salvaje idea atravesó su mente. Una que ya había dado vueltas entre el mar de pensamientos diarios que se arremolinaban alrededor de ella cada vez que tenía sueños húmedos. Pero primero tenía que asegurarse de que contaba con el permiso requerido para llevarla a cabo.

“Brendan” dijo de pronto, sonrojada. No tuvo que esperar mucho para recibir la respuesta.

“¿S-sí, May?” contestó él en forma de pregunta, abriendo sus ojos de nuevo muy confundido.

“Hay...algo nuevo que quiero probar” respondió titubeando, con sus mejillas tornándose más rojas que nunca “No...no puedo decirlo directamente porque es demasiado vergonzoso, pero...”

Sin poder contenerse, separó su mano derecha de la izquierda de él, y acarició gentilmente la fuente de su virilidad. El sentir cómo la erección de su novio se volvía dura como el acero le hizo gemir involuntariamente. La anticipación estaba matándola.

“¿Lo...dices en serio?” preguntó Brendan estupefacto y temeroso.

“Supongo...que sí” admitió ella, desviando la mirada avergonzada “Quiero...quiero llevar nuestra relación al siguiente nivel. Si me lo permites...claro está.”

Él la miró preocupado. No tenía problema con su proposición, más no quería forzarla a hacer algo que no quería. Pero su sexto sentido, algo en su interior, le decía que contestase que sí. Que le diese el visto bueno. ¿Acaso era una reprimida fantasía sexual finalmente surgiendo de su subconsciente? ¿O quizás había algo más? Algún deseo de conectarse aún más con ella. De que sus almas se uniesen más de lo que ya estaban.

“E-está bien” contestó por fin, tartamudeando “Ha-hazlo. P-p-por favor.”

“De acuerdo” aceptó May, aún sin poder deshacerse de su rubor “Solo...prométeme que no me mirarás a los ojos. Hay algo...que me dice que me sentiré incómoda si lo haces.”

“Lo prometo” afirmó él con el mismo tono de antes. 

Ella le tomó la palabra. Volvió a tocar su lisa montaña, esta vez apretándola con algo más de fuerza. El gemido de su amado mientras se deshacía de sus oscuros bóxer fue música para sus oídos, y su deleite fue aún mayor cuando contempló su falo. Se movía con vigor, expectante. La punta era tan roja como una dalia.

Para su fortuna, su deseo pudo más que el pudor, y sin pensarlo mucho introdujo aquella maravillosa vista en su boca, tomando el riesgo. Y no se arrepintió de hacerlo. Era como saborear una paleta. La más dulce que hubiera probado en toda su vida. Se dejó llevar por aquel gusto a ambrosia, entusiasmada ante la promesa del celestial néctar que sus papilas gustativas tan frenéticamente demandaban probar.

Brendan se aferró con fuerza a la blanca colcha, cerrando los ojos mientras sentía como el mundo empezaba a darle vueltas, como si alguien le hubiese invitado a subirse a un angelical carrusel volador que giraría eternamente, hasta hacerle alcanzar el cielo. Involuntariamente abrió los ojos, sintiéndose como un desvergonzado al hacer lo que había prometido que no haría. Pero consiguió distraerse con una vista mucho más interesante que los cerrados párpados de May: el perfectamente formado final de su espada, alzado debido a la postura en la que ella se encontraba, portaba aquellas bellas bragas negras y semi-trasparentes que tanto le prendían, con el deslumbrante dibujo tramado de un Beautifly que le miraba fijamente con sus penetrantes ojos, teniendo extendidas sus alas para realzar la magnificencia de las mismas. Ver aquel hipnótico dibujo le hizo regresar a aquella nostálgica y ahora tan distante tarde que había pasado explorando el Bosque Petalia, un día después de haber comenzado su viaje como entrenador junto a Mudkip.

Ahora se sentía tan cerca de Hoenn como nunca antes. Era como si la combinación de aquel dibujo y May paladeando su masculinidad hubiesen despertado en él un sentimiento de añoranza, uno que le hacía verse a sí mismo como un niño otra vez. Pero eso no era posible, ¿O sí? Ambos habían dejado de ser niños mucho tiempo atrás. Ahora eran adultos haciendo cosas de adultos, como hubiese dicho su madre. O tal vez...tal vez había tenido un concepto erróneo sobre la adultez hasta aquel punto. Tal vez ser adulto simplemente significaba ser un niño grande tanto física como espiritualmente, y no desapegarse de la niñez como él pensaba.

El ver a su novia retirando su boca le sacó de sus contemplaciones, haciendo que su satisfacción fuese reemplazada por miedo. Miedo a la espera de una bofetada o de una reprimenda por haberla mirado a los ojos.

“¿Q-qué pasa?” preguntó desconcertado y tragando saliva una vez más “¿P-por qué te detuviste?”

No. May no era sí. Ella nunca le haría algo parecido. Confiaba en ella más que en cualquier otra persona sobre la faz de la tierra. No había faltado a su palabra. Y algo en el más recóndito sitio de su cerebro le decía que ella sabía que no lo había hecho.

“Es que...no estoy lista” respondió ella dubitativa y suspirando con un dejo de melancolía “Supongo que todavía no tengo el valor suficiente para hacerlo.”

“O-oye, está bien” le dijo él incorporándose y tomándole de las manos. Tenía que confortarla de inmediato “Si no te sientes cómoda haciéndolo no hay problema. Podemos esperar. No hace falta hacerlo tan aprisa.”

“Tienes razón” respondió May con una sonrisa débil, soltándose para hacer un lado su cabello “Lo siento. Lo eché a perder, ¿No es verdad?”

“¡¿Qué?! ¡No, no, no!” negó Brendan asustado, parándola con ambas manos para indicarle que eso no era lo que pensaba “¡E-estuviste sensacional! Fue...wow.”

Ella volvió a sonreírle, esta vez con más confianza en sí misma.

“Tal vez será mejor que nos conformemos con...bueno, ya sabes” dijo frotando involuntaria pero deseosamente su zona pélvica con su cañón. Él cazó al vuelo lo que le decía.

“S-sí” le contestó él, estremeciéndose al sentir aquel excitante contacto “T-tal vez s-será mejor.”

May no perdió tiempo y se apartó para ponerse boca arriba y alzar sus piernas en el aire, lo que le facilitó deshacerse de sus bragas, haciéndolas desaparecer en un abrir y cerrar de ojos y dejando su feminidad expuesta. Luego volvió a acercarse lentamente a él, gateando.

“Trata de no moverte tanto” dijo mientras iba poniéndose en posición “A-así no me dolerá mucho.”

“Bu-buena idea” reconoció Brendan con miedo a lastimarla.

El sentarse sobre su mástil de carne para conectarse con él la hizo liberar un alarido tanto de suplicio como de alborozo, mucho más fuerte que el de él. Ya había sentido esa sensación antes, cuando lo habían hecho en la base secreta. Pero en esa ocasión había algo distinto, algo mejor. ¿Imaginaciones suyas o evidencia de la experiencia que ambos habían adquirido en la cama desde lo amateur que había sido su primera vez? No sabía con cuál explicación quedarse. Pero no podía negar que el gozo que ahora sentía entre sus piernas era indescriptible. En cuanto se repuso desabrochó con impaciencia su sostén, quitándoselo con mucha prisa. Sus senos se sentían más pesados que nunca a pesar de su tamaño.
Nunca habían sido precisamente enormes. Dawn se había reído inocentemente de ellos en una ocasión, describiéndolos como minúsculos. Desde entonces siempre se sentía humillada cada vez que pensaba en ellos. ¿Y qué tal si Brendan opinaba lo mismo? Nunca se lo había dicho, pero sabía que esa no era prueba irrefutable de que no los veía así.

No. Él no le diría eso. Sabía que no le faltaba tacto. Pero aun así, aún si le bastase con que él pensase que lo eran, quería sentirlos grandes. Tenía que sentirlos grandes. ¿Pero qué podía hacer al respecto? ¿Qué podía pedirle para lograrlo sin que resultase...?

La obvia respuesta llegó a su mente más rápido que un Nidoking o un Heracross embistiendo a su oponente con Megacuerno.

“Tócame.”

“¿Q-qué cosa?” preguntó Brendan sintiéndose completamente perdido.

“Tócalos” repitió expresándose de una manera más clara, señalando sus pechos con ambas manos “Exprímelos.”

“¿Estás segura de que...?” comenzó él.

“¡HAZLO, POR FAVOR! ¡QUIERO...!”

Pero su petición terminó en un grito de gozo al detectar las dos manos de su mano apretando sus glándulas mamarias con fuerza. Involuntariamente se echó hacia atrás, y el movimiento hizo que sintiese un delicioso cosquilleo dentro de su argolla.

Inconscientemente mordió su labio en pleno éxtasis, y se movió hacia adelante, haciendo que el placer aumentase tanto para ella como para él. Sus senos se pararon en respuesta, y el deseo de él por estrujarlos subió.

Repitió la acción una y otra vez, manteniendo un ritmo lento y seguro, pero sin duda placentero, hasta que llegó un punto en el que ya ninguno de los dos podía pensar con claridad, por lo que comenzó a moverse a una velocidad vertiginosa, hallándose incapaz de dejar su lengua dentro de su boca y de no relamerse mientras continuaba aquella macabra pero hermosa danza que representaba la carnal unión de miembro con miembro. Quería ser polinizada hasta el fondo, hasta haber recibido la última gota. Y él tampoco quería decepcionarla.

Finalmente estaban unidos de nuevo, por un vínculo mayor que el de la mega-evolución, que el que los unía a sus pokémon. Un vínculo que les ayudaba a alcanzar un estado desconocido. Uno de dicha y de puro placer, que trascendía más allá de aquella cama, de aquel dormitorio compartido. Del cielo. De las estrellas y de las galaxias. Incluso más allá de la existencia...

“Aquí me tienes.” 

Y entonces sintió otro cosquilleo, uno mucho más vibrante y que auguraba la llegada de lo inevitable, de lo que tanto su mente como su cuerpo habían estado esperando desde el inicio. Él estaba por descargar.

“¡BRENDAN!” clamó fuera de sí. Ya no podía reconocer ni su propia voz “¡LIBÉRALO TODO, POR FAVOR! ¡NO RESISTIRÉ MÁS!”

“¡YA VOY!” contestó él con la misma energía, deseoso por complacerla y lograr que ambos se sintiesen bien.
Y así lo hizo. Como el Disparo demora de un Wurmple para frenar a un oponente más veloz que él, el lechoso jugo de la vida de Brendan salió lanzado como proyectil, inundando a May con toda su calidez y sabor. La joven coordinadora gimió de alegría como si hubiese recibido el más delicioso y rejuvenecedor de los baños y, exhausta, se desplomó sobre su hombre para besarle con las pocas fuerzas que le quedaban. Él correspondió el beso colocando sus dos manos sobre su desnudo y liso lomo con intención de recorrerlo, deteniéndose en sus glúteos. Ella volvió a gemir en cuanto lo hizo, solo para después besarle con mayor intensidad.

Finalmente, y con sus energías finalmente drenadas, los jóvenes amantes se separaron, con ella haciéndose a un lado y dejándose caer boca arriba sobre el colchón, cerrando sus piernas y llevando involuntariamente ambas manos a su ombligo. Los dos jadeaban a una velocidad alarmante, y sus cuerpos habían empezado a transpirar, como si hubiesen acabado de perder una gran cantidad de calorías. Se sentían más vivos y satisfechos que lo que jamás hubiesen podido pedir.

“Eso...fue...glorioso...” consiguió decir él entre exhaladas.

“Sí...lo...fue” alcanzó a contestar ella, mirándole a la cara con ojos soñadores y con sus labios temblándole de la emoción “Te amo.”

“Y yo a ti” respondió él con el mismo tono de voz para hacerle una pregunta con la mayor educación posible “¿Quieres hacerlo de nuevo?”

“Ya lo creo que sí” dijo ella, sin poder evitar reírse a causa de la emoción.

Y procedieron a besarse nuevamente, esta vez abrazándose como si el mundo fuese a acabarse si se soltaban del otro. La lluvia amainó y las nubes grises se apartaron, dándole la bienvenida al radiante sol de Ho-Oh.  
[Imagen: nDb2mjH.png]
   Pokémon Ragnarok
"Al fin, el gran fiestón."-Pyro
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#2
Bueno, nada como sanar a una persona de la depresión que el sexo. Always works.
Vídeo para la ocasión:


Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#3
Pues, que puedo decir. ¡FUE MAGIFICO! Y tal vez pueda aprender de esto para futuros fics lemon.

(Y con @Lunarium  inicio los comentarios para la semana de 7 días de ship. Y sobre lo que publicare, la siguiente semana o cuando termine todos los fics los posteare uno a uno.) 
Cita:La obvia respuesta llegó a su mente más rápido que un Nidoking o un Heracross embistiendo a su oponente con Megacuerno.

“Tócame.”

“¿Q-qué cosa?” preguntó Brendan sintiéndose completamente perdido.

“Tócalos” repitió expresándose de una manera más clara, señalando sus pechos con ambas manos “Exprímelos.”

“¿Estás segura de que...?” comenzó él.

“¡HAZLO, POR FAVOR! ¡QUIERO...!”

Bueno, no te sientas mal. Brendan te amara sin importar tu físico, y si hablamos de planas, Misty es la reina. 

[Imagen: mewtwoLUL.png] [Imagen: mewtwoLUL.png]

¡ENSEÑAME MOON! Oh gran maestra del lemon.

pikaowo pikaowo
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#4
No hay depresión o miedo que el rapidito no pueda curar(?
Modo sexo:

[Imagen: azV9wLR.jpg]
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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