Índice - Alma de Plata
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ÍNDICE
 
 
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~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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Longfic- Alma de Plata

Extension largaLongfic
FranquiciaCoregames
GéneroAmistadAventura
Resumen

Lira empieza una gran aventura para convertirse en la próxima Campeona de Johto. Sin embargo, no va a ser un camino de rosas. Una amenaza que se creía extinta hace tres años vuelve a resurgir y ella es la única capaz de detenerla. ¿Cumplirá sus objetivos o acabará siendo aplastada por sus enemigos?

Oh Dios. Ya Lira y su grupo están quedándose sin tiempo. No sé muy bien a donde vaya a parar esa pobre Master Ball que seguramente robó el Equipo Rocket, pero independientemente si apunta Lugia, Ho-Oh o Celebi, los héroes deben apurarse y tener una prueba de combate contra las Chicas Kimono les puede consumir más tiempo del que se pueden permitir.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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Bueno, me he leído otra tanda de Alma de Palta. Del 7 al 16 y aunque aún me falta un largo camino por recorrer, ciertamente lo estoy disfrutando mucho.

La verdad es que cuando retomé la lectura si me costó un poco, porque noté más las similitudes muy marcadas con el juego, pero ciertamente lo que hizo que volviera a tomarle el ritmo es la side-story con Carol y Silver. Leer sobre ellos, su relación y circunstancias, lejos de Lira, hizo que le volviera a agarrar el ritmo al fic y a partir de ahí, las andanzas con Lira no se me hicieron tan pesadas.

Se nota la mejoría, poco a poco, pero se nota, como te vas distanciando del juego también metiendo a Lance en el combo y cómo va su investigación y vigilancia de Lira por su trayecto; más ahora que saben que ella es la elegida. Entiendo que Lance no quisiera actuar cuándo descubrió lo del Lago Furia con Frodo/Price para dejarle a Lira esa prueba, pero mentiría si dijera que no le quise dar un zape en ese momento (?); es como, entiendo su punto, pero ya estaba ahí y podía hacerle la vida más fácil (?????????) en vez de esperar que todo termine por explotar. Pero si es su destino, enfrenarlos aún con todo en contra no debería suponer un problema.

LOL Lira justamente recibió una piedra fuego y se le cruza un Vulpix. Si no estoy mal, en esa ruta son medio comunes (junto con los Growlithe en HG) así que podría decir que es algo de conveniencia, pero ponerme de exquisito por un detalle de caps sería demasiado nitpick dado que son detalles que seguro están ya atinados y revisados en caps recientes.

Blanca me encanta, no sé, a pesar de lo berrinchuda que es al perder me agrada la vibra que se carga y su relación con Morty donde casi casi creo que le pregunta si la dirección por la que camina es la correcta(?).

Eusine es re tsudere. Mira que en su cap debut casi que dice que Lira es una campesina inculta y luego se vuelva casi su fangirl número uno cuando Suicune se fija en ella y vence a Morty xD. Sí que es medio volátil el muchacho. La explosión de Morty se venía venir, era de esperar pues nada más lo esperanzaban incluso al saber quién era el Elegido, no me imagino lo traicionado que se ha de sentir y que ciertamente se pudo haber evitado en su mayoría de haberle dado la noticia más temprano.

El único cap que me hizo medio flojito fue del Pokéalthón, pero siento que fue necesario para mostrar todavía más la relación y cuidado que tiene Lira con sus Pokémon y dar que Lance empezara a conectar puntos; sin duda la charla de esos dos fue lo que más me gustó de ese capítulo. Del resto que leí no sentí que ninguno sobrara, pues todos a su forma avanzan la trama; los chicos desaparecidos que poco a poco reaparecen, Carol y su relación con Silver, introspección de Silver, como el TR va hilando sus planes y el porque aún tienen a Carol en sus filas a pesar de ser uno de sus elementos más débiles y problemáticos.

La que me cae hasta el momento medio mal es Mary, por hipócrita; se aprovecha de la confianza de Carol para apuñalarla por la espalda para seguir avanzando y todavía tiene el descaro de pedir que la pongan con ella y extrañarla. No dudo que tenga sus razones y hacerlo sea su forma de hacerse la existencia más fácil, pero de momento no siento que sea justa con ella, y Carol ni enterada de que su supuesta mejor amiga la anda usando para su propio beneficio.

Igual seguiré leyendo los caps restantes a ver en qué deriva todo, pero quise dejar mi comentario de una vez porque ha pasado rato desde el último. Y ahorita me voy a jugar HG porque el fic me despertó unas ganas tremendas de terminarlo; Johto no es de mis regiones favoritas, pero Alma me ha hecho tomarle un poco de cariño.
pikaowo
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Y las aventuras de la Elegida y el pájaro plateado presionador no-dragón continúan.

En sí un episodio bastante movido y dinámico, donde todo avanza rápido, pero con los suficientes intervalos para no sentirse tan cargado y apresurado. Se muestra a un Silver más calmado y resuelto, Lyra se prepara para verse cara a cara con Lugia, Lance se ve forzado a aceptar que debe dejar ir a la joven para que cumpla con la profecía por sí misma y se viene el combate contra las chicas Kimono. De paso Dialga da acto de presencia, mientras se ve a Celebi yendo de acá para allá, aparentemente poniendo un plan en acción para salvar a Carol y a Johto. El posible segundo elegido sigue sin ser mencionado o dar señales de vida, aunque creo que es evidente su identidad en este punto.

Se está poniendo interesante, y la batalla final está literalmente a la vuelta de la esquina. A esperar con anticipación el próximo capítulo se ha dicho.
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Este es el primer capítulo de un fic que comento desde hace mucho tiempo por estar ocupado con temas de la universidad y esas cosas, pero mejor no hablemos de mí, digo esto porque me ayuda a arrancar y tal (??). Me gusta que otra vez has demostrado lo buena que eres para transmitir ciertos sentimientos y sensaciones al lector. En primer lugar, lo haces con el sueño con Lugia que si se siente como uno de esos sueños re chill donde nadas sobre un legendario y suena lo fi de fondo. Unos puntos extra por el detalle de que a Lira le haya preocupado verse bien para encontrarse con Lance pese a todo el quilombe que había en su cabeza y eso nos lleva a la siguiente sensación. La de urgencia y de peligro. Es en cierta parte interesante que los mismos personajes estén conscientes de que se acerca el climax de la historia y que lo que pase va definir el destino de la región y por lo mismo de todos los involucrados. Las escenas con la madre, los pensamientos de Lance y sobre todo la preocupación del profesor refuerzan eso, además del empujoncito que le da Eco que remarca la relación entre los dos como lo hizo el inicio.

Me gusta que Lira es la elegida no por ser la más chipocluda de todas sino porque tener un buen equilibrio entre dos virtudes que son importantes para el legendario del turno y hablando de legendarios, la conversación de Celebi con quien supongo es Dialga también estuvo buena y fue un buen añadido. 

El hecho de que Celebi este viajando por el tiempo me hace pensar que va haber algo relacionado con esas cosas tiemposas. Veremos que pasa.

Saludos.
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Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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NO TE LO PUEDO FUCKING CREER. 

Primero lo primero... pobre Silver, si bien es un chico que no expresa mucho sus emociones, seguramente estaba super emocionado de querer obtener su octava medalla, especialmente luego de todo el cambio que tuvo y de incluso como estaba haciendo progreso contra una Débora que al principio de mostró fría pero luego se fue calentando como en el combate con lira. Pero las urgencias llaman y hay que acudir a ellas. 

El sueño de Lugia, tanto que se hizo esperar... por fin ya lo tenemos. Y me sorprende con la frialdad que se manejan los legendarios a la hora de poner a prueba a sus Elegidos, con esto de no pensar soltar a la última chica hasta que haya acabado todo y el como en si secuestró a los cuatro para hacer que Lira si o si consiga las medallas. Pero bueno, solo un legendario con su vasta sabiduría y experiencia sabe las pruebas que le debe imponer a tales elegidos. Al menos ya le avisó de lo inminente a Lira y el motivo de la urgencia en sí que mencioné antes.

Pobre Elm también, el tipo un poco más y se muere de la desesperación... igual que feo debe ser que algo tan importante como una Master Ball haya sido robada. Ojalá puedan sacarsela de las manos a aquél vil ser que la haya agarrado. Y ni hablar de la madre de Lira, que un poco más y lo amenaza a Lance por si le llega a suceder algo. Mal por ella que no sabe en lo que su hija anda metida. 

Y otro desafío más para Lira? Realmente el momento se está haciendo esperar, pero que genial que ahora su prueba la tenga con nada más ni nada menos que las chicas Kimono bajo unas estrictas reglas de combate. 

Y OMG LO QUE ME MATÓ la parte de Celebi. Por fin se develó quien es esa criatura de la que tanto se atemorizaba Carol -o no sé- y algo más de trasfondo a lo de Celebi. No puedo creer que puede que la historia de Johto y Sinnoh puedan conectarse en cualquier momento... aunque simplemente sea un escenario del tipo "En caso de que" propuesto por Dialga,

Sin dudas me ENCANTÓ ese capítulo. No lo leí al toque cuando recibí la notificación debido a que no me encontraba de ánimos y no quería saber nada, pero que bueno poder haberlo leído ahora y saber que esto se va poniendo cada vez mejor. Ojalá tengamos pronto el siguiente, que me quedé en el borde del hype total. <3
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(Cortesía de Luna)
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¿Sabes? Hace poco leí un fanfic en el que Lyra luchaba contra Clair. También empezaba con alguien despertando, en este caso, Lance, que acudía a ver ese duelo entre Lyra y Clair porque sabía que iba a pasar algo terrible. Y tenía razón: este fanfic ocurría en un universo más edgy, de modo que Clair hacía que su pokémon le lanzara una Llamarada al Meganium de Lyra que la empujaba a la lava y la mataba, igual que el Dactyl de Lance había matado al Pekachu de Red con un mordisco tres años atrás. Lyra destruye su Pokéball y libera a Gyarados, como hizo Red, y procede a matar a los pokémon de Clair. Por alguna razón no me lo podía sacar de la cabeza mientras leía el capítulo, pero como me dijo alguien alguna vez: ahora tú tampoco Ja!

​​​​​Lo primero que quiero decir es que… Tremendo hijo de puta es Lugia. Mira que eso de andar secuestrando gente que se acerca a tus dominios ya es bastante jerk, pero hacerlo para chantajear a una niña a que juegue su papel en tu plan maquiavélico, dejando a un montón de gente con pstd en el camino y todavía fardar de ello como si estuviera por encima de la moralidad… yo no sé tú, pero de haber estado en el lugar de Lyra le decía unas cuantas cosas al pajarraco pecho frío. 

Ahora, la pelea de Silver vs Clair parecía interesante… lástima que, según lo visto, Silver se equivocó al pensar que lo que le faltaba para ser un buen entrenador era amar a sus pokémon… ERA APRENDERSE LA MALDITA TABLA DE TIPOS PELOTUDO QUE TIENES STAB X4 Y LE TIRAS SUPERSONICO A GYARA LA PUTA MADRE. Me resulta igual de curioso lo casual que es que todos se metan a los tubos de teletransporte y que el gimnasio de Clair al parecer tiene pésima cobertura. Seguro que toda esa lava genera interferencia telefónica de la ostia. Y sí, hago chistes idiotas para olvidarme de lo oscuro yet fascinante de la historia que te acabo de contar. 

Sigamos con los misterios. ¿Quién en el puto mundo sería tan puto imbécil de darle la puta Masterball a PUTAS ELM??? Es Casi como ponerle un cartel de "Robable GUIÑO GUIÑO", pero de todos modos está muy linda la escena de los adultos preocupados por Lyra que al fin se dan cuenta de que su viaje no es tan inocente como parecía… normal, ellos no sabían que la pobre es extorsionada por el pajarraco pecho frío que, estoy seguro, hará lo mismo que en sus películas y saldrá por unos minutos para ser oneshoteado. Seguramente por la misma Masterball que acaban de robarle a Elm. 

También me agrada como se sigue construyendo la relación entre Lance y Lyra, un tanto más desde su perspectiva. Por ahí es parte del problema… no del fic, sino de los personajes, y no de que los pjs estén mal sino que como personas tienen fallas, y es que, al igual que Lugia, Lance se enfocó tanto en todo el asunto de la elegida que tardó tiempo en comprender que, de hecho, esa elegida sigue siendo una niña y que eso de seguir los planes de una ballena voladora psicópata ha causado daño a un montón de personas. No como la cebollita que rompe las reglas del tiempo porque sabe que hace lo correcto aunque pueda enfurecer a mamá Sayalga. 

Éste lienzo monocromático ha ganado varias capas de gris y de color en el camino. Has hecho un excelente trabajo dando más complejidad a este homenaje. Honestamente, no creo que eso tenga que entrar en conflicto con que sea un homenaje. ¿Qué forma mejor de alabar algo que ponerle algo de tu propia esencia?
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Ais lo que me ha costado decidir la distribución de este cap y los siguientes... No sabía por donde cortar y me estaba suponiendo un dolor de cabeza. He decidido hacerlo un poco más largo y contar lo que quería contar porque sino iba a ser un desastre y se me iba a trastocar todo así que espero que lo disfrutéis muy mucho. Qué difícil es esto de organizar, ¿eh? Una solo quiere escribir y se encuentra con que tiene que planear mil cosas para que la historia no se vaya al traste ;-;

(Jope como echaba de menos contaros mis movidas por aquí <3).

Aaaah sí, algo super importante antes de empezar my loves. Mini spoiler del cap: como sabréis por el título aquí Lira lucha contra las chicas kimono y a la hora de realizar el combate me he basado en el tema que suena cuando bailan para llamar a Ho-Oh y/o Lugia. Os recomiendo que lo leáis con la música de fondo del vídeo que pondré a continuación porque ahí se oyen las campanas a las que hago referencia y lo entenderéis mejor, o si sois como yo y a veces os cuesta leer con música de fondo ponérosla antes durante unos segundos para captar la idea y ya leéis. Ha sido un experimento que se me ocurrió de improviso, ver si podía hacer algo basado en la música, y la verdad es que lo he disfrutado, ya me diréis qué os parece~

Sé que hay una versión extendida pero en esa no se oyen las campanillas y en esta sí, y es de vital importancia que las ubiquéis, por eso prefiero que escuchéis esta:

 


Ya basta de intro, paso a responderos <3

@Thranduil : la escena en la que Morti salva a Blanca está basada en un one-shot que leí sobre ellos hace tiempo. Quedé tan encantada con la idea que quise hacer mi versión en Alma de Plata. La escena del ascensor en la que Lira sube me gustó mucho también en su momento justo por lo que representa, por ese momento de tensión y sentir el peso sobre sus hombros. Con Silver igual, llevaba desde que empezó Alma queriendo llegar a esa escena para mostrarles a todos como es y empezar su cambio. Sobre lo de Débora tengo muchísimas ganas de que veas lo que he hecho con ella y lo que tengo preparado para ver qué te parece, estoy muy orgullosa con lo que he hecho con ella hasta ahora jeje. Besis

@Lawl. : JAJAJA EL MEME DE LA PRESIÓN. Pibe no sabes lo contenta que me pongo cuando dices que se te puso la piel de gallina con la escena del sueño PORQUE ME COSTÓ LO MÍO QUEDARME SATISFECHA CON ELLA. QUÉ BIEN SIENTA ESFORZARSE Y QUE TE LO RECONOZCAN. Totalmente lo que dices, los nenes ya están acostumbrados y concienciados, ahora se viene algo muy feo para Johto y saben que tienen que estar listos para actuar, aunque se les trastoquen los planes y tengan que cambiarlos radicalmente. Sobre Dialga, te diré para que no te hagas ilusiones que solo veremos ese cameo sobre él, porque podría meter a más pokémon pero me estaría yendo por las ramas y no quiero agobiarme creando una historia más grande ya de lo que tenía pensado y agobiarme por no saber como dirigirla. Aun así tendremos visitas sorpresa igual de interesantes, a ver cómo te quedas.

@Nemuresu : creo que os sorprenderá quien y en qué usa la Master Ball pero eso ya lo veréis cuando toque. Sobre el combate, si bien puede llegar a retrasar el momento de la verdad un poco, las chicas kimono solo quieren asegurarse de que no van a enviar a una joven a una muerte segura por precipitarse. Tienen casi seguro que es ella pero prefieren no arriesgarse con algo tan importante.

@Gold : Carol creo que es lo que salva a Alma en los primeros capítulos. Bueno, tampoco sería justo como autora decir eso porque la intención de Alma al principio era ser un calco e ir añadiendo poco a poco algunos detalles, y eso se cumple a la perfección, pero digamos que ahora que he cambiado un poco de visión le estoy agradecida por haceros el principio más ameno.

Aaaaah pero si hacía que Lance actuara en el Lago de la Furia no tendría mi posterior escena con la OTP (?) Nah, es broma, pero supongo que sí podría haber encontrado una justificación mejor, punto flojo por mi parte. Me alegra que te encante Blanca porque es una de mis NIÑAS y le tengo mucho cariño y lo paso muy bien escribiendo sus escenas aquí, ya sea aquellas donde aparece sola o con Morti. Eusine es un personaje que admito que lo tengo para dar toques cómicos, no es su única función obviamente, pero me gustaba la idea de probar como sería escribir a alguien tan extravagante y un poquito ido de la cabeza y me encanta.

Me hace gracia porque algunos adoraron el capítulo del Pokéathlon y otros no, es uno de los temas en los que no hay una opinión unánime. Cuando fui a escribirlo pensé que me aburriría describir las pruebas pero quise hacerlo igualmente porque pasaba horas ahí y quería darle un homenaje; y contra todo pronóstico me encantó escribir sobre él. Me parece una forma distinta y efectiva de mostrar el vínculo que hay entre Lira y sus pokémon. En cuanto a Mary, también hay opiniones divididas sobre este personaje, así que estoy deseando ver que acabais pensado de ella cuando muestre todo lo que tenga pensado.

Me alegra un montón que le tengas un poco más de cariño a Johto gracias a Alma porque es uno de los grandes objetivos del fic <3 ojalá que sigas pudiendo ver la mejoría y disfrutando de esta región que me robó el corazón.

@Lunarium : quién nos iba a decir que Silver sería el calmado y resuelto, los niños cambian tan rápido. El combate contra las chicas kimono ya está aquí y aaaaah quiero ver qué os parece el experimento musicaaaaal. Os diría que no asumáis tan rápido la identidad del segundo Elegido para no llevaros una posible decepción pero bueno, creo que os parecerá correcto igualmente.

@DoctorSpring : la vieja confiable de hablar sobre uno mismo para empezar la intro de los caps/reviews (?) Qué haríamos sin ella. Ayyy muchas gracias de nuevo por tus preciosas palabras en serio, me alegra horrores ver que sigo siendo capaz de transmitir lo que quiero. Me da un poco de pena porque en este capítulo, al estar más centrado en el combate, no he podido enfocarme tanto en lo que me gusta pero bueno, en los futuros capítulos podré lucirme en lo que quiero.

Con Lira pasa que al principio, cuando empecé la historia, la idea de hacer una "Elegida" me sonaba muy atractiva y pensaba que era lo más pero con el pasar de los años... dejó de gustarme tanto y hasta vi esa idea un poco ridícula, podríamos decir. Me gusta más que haya trabajo en equipo y que sea Elegida no por ser la más mejor, porque siempre habrá alguien mejor que nosotros, si no por tener una mezcla de cualidades que hacen que sea la indicada para ese rol. Increíble como cambia nuestra visión con los años.

@Franeer : F por Silver, tan emocionado que estaba pero cuando el deber llama no lo puedes ignorar. Por alguna razón pienso que los legendarios son muy suyos y por mucho que sientan que eres el indicado les cuesta llegar a confiar del todo de buenas a primeras, por eso ponen todo tipo de pruebas para ver si de verdad merecen la pena, y algunas llegan a ser así de importantes porque hay mucho en juego y no quieren arriesgarse a que todo salga mal por una elección errada. El momento del combate ya ha llegado y el final del capítulo... creo que os dejará con ganas de leer más jeje. Como le dije a Lawl, toda posible relación con Sinnoh se quedará en ese cameo de Dialga porque sino ya estaría haciendo de Alma una historia demasiado grande y esa no era mi intención. Aun así tendremos invitados especiales pronto así que no cambien de canal, que hay sorpresas para rato.

@Maze : antes que nada man muchas gracias por los consejos que me das sobre esta cosa. A veces a una le cuesta ver por donde tirar y tus palabras me ayudan a organizarme y verlo más claro so thanks <3

El fic del que me hablas me resulta... interesante de algún modo (?) Aunque hay too many deaths para mi body (?) Y sí, Lugia es todo lo que dices y más, es así como me imagino a algunos legendarios (you know, el poder se les sube a la cabeza y pasas que cosan). El humor es el mejor coping mechanism y no lo digo yo, lo dice la ciencia.

Me alegra que señales la evolución entre Lance y Lira, porque me pareció un buen momento para mostrar como dices que las personas tenemos fallos (husbando incluido) y que justamente, que Lance se preocupe tanto por su región (algo que a priori parece que es bueno) hace que termine lanzando a una niña de cabeza a algo que puede acabar con ella y se da cuenta tarde de eso. Una lástima porque sus intenciones eran buenas, y había aprendido la lección hace tres años de no subestimar a los más jóvenes pero... A veces hay que pararse a pensar antes de actuar.

 
(25 Jan 2021
02:19 AM)
Maze escribió:
Éste lienzo monocromático ha ganado varias capas de gris y de color en el camino. Has hecho un excelente trabajo dando más complejidad a este homenaje. Honestamente, no creo que eso tenga que entrar en conflicto con que sea un homenaje. ¿Qué forma mejor de alabar algo que ponerle algo de tu propia esencia?

Parezco la mujer de las gracias pero me quedé con cara de estúpida feliz al leer esto. Gracias man, really, estas palabras significan un montón cuando todavía me sigue entrando la duda de vez en cuando. Me esforzaré por seguir haciendo un gran homenaje que todos puedan disfrutar.


¡Jajaja! Querida Johto, ¿nos oís? ¡Somos el Team Rocket! Después de tres largos años, al fin hoy resurgimos más fuertes que nunca. Si pensabais que estábamos acabados volved a pensar, porque los únicos acabados son aquellos que no pertenecen a nuestra organización. El asalto a Ciudad Trigal es solo el primer paso de nuestro plan, no estáis preparados para la que se os viene encima. Giovanni, ¿nos oyes? ¡Lo hemos conseguido! ¡Ya puedes volver con nosotros! A ver quién nos puede parar ahora, porque con nuestra pequeña sorpresa nadie será capaz de hacernos frente.
 
Aquel mensaje se repetía una y otra vez en el interior de una de las cuevas que había entre Johto y Kanto. La radio que lo emitía tenía un buen par de años pero todavía funcionaba a la perfección, a eso había que sumarle el aprecio que su propietario sentía hacia ella, razón por la cual aunque podía permitírselo de sobra no quería encontrarle un reemplazo todavía.
 
—Sí, os oigo alto y claro, y estoy muy orgulloso de vosotros —dijo el dueño del objeto, que se encontraba de pie a escasos centímetros de este, como si sus subordinados pudieran oírle de alguna forma—. Sin embargo, me temo que todavía tengo algo que hacer antes de acudir a vuestro encuentro. Atlas hizo un buen trabajo pero no acabó con nuestra pequeña amenaza.
 
El hombre se alejó de la radio y se acercó a la obertura de la pequeña cueva en la que se encontraba. Al hacerlo, el sonido del mensaje de sus subordinados se fue perdiendo gradualmente hasta ser sustituido por el rumor de las cascadas que había ahí dentro. Era curioso, como la historia tenía la costumbre de repetirse y como un par de niños podían llegar a representar un peligro mayor que las autoridades supuestamente competentes de las dos regiones. Tal vez se debía a que tenían más agallas por su juventud o menos miedo por su libertad, lo que estaba claro es que no tenían a nadie que les dijera que se estaban metiendo en la boca del lobo y eso era una verdadera lástima para ellos.
 
—Es entrañable que quieras parar algo mayor que tú, supongo que todavía no has aprendido que quien juega con fuego se acaba quemando —dijo mientras retrocedía y volvía a situarse al lado de la radio. Una sonrisa siniestra cruzó sus labios—. Pero no pasa nada, no me importa enseñarle lecciones a los niños que las necesitan. Así que si vienes prepárate y ven con todo, Lira, porque me aseguraré personalmente de que no vuelvas a entrometerte en nuestros planes, ya sea por las buenas —sus ojos se apagaron durante un suspiro— o por las malas.

 

 
Capítulo 41: Las chicas kimono
 

 
—Empezamos —Tamao sonrió y asintió, sacando de su manga finalmente una Poké Ball que le mostró a la joven entrenadora.
 
—No esperaba menos de vos. No os contengáis ni un pelo, muéstrenos como ha sido capaz de llegar hasta aquí y por qué ha sido elegida. Adelante, ¡Umbreon!
 
Un pokémon que Lira no había visto hasta ese entonces se materializó delante de ella. Se trataba de un cuadrúpedo de pelaje corto y negro, con diversos círculos amarillos dispersos por este, y ojos rojos, fríos y calculadores. Parecía tranquilo, correcto, educado: era como ver a Tamao reflejada en su pokémon, era como ver a otra chica kimono sentada delante de ella. Lira se preguntó si también bailaría y, tratando de no formar esa imagen en su cabeza, eligió una Poké Ball al mismo tiempo que las artistas alzaban su brazo derecho. Eso le sorprendió un poco, pero no le impidió pulsar su botón y liberar a Feraligatr, al mismo tiempo que ellas bajaban el puño derecho sobre el izquierdo.
 
Ding
 
El sonido de unas campanillas llenó el escenario del teatro. Al oírlo Umbreon se levantó instintivamente, como si su voluntad estuviera ligada al sonido de aquellos instrumentos. Parecía el inicio de una función planeada con cuidado y que Feraligatr hubiera salido un poco a destiempo no le daba a ella una buena imagen.
 
Ding
 
Las campanillas volvieron a sonar y las cuatro chicas se pusieron a bailar con una sincronización sin igual. Empezaron a dar vueltas sobre sí mismas y a intercambiarse el sitio con la hermana que tenían más cerca, al mismo tiempo que realizaban unos movimientos tan amplios que parecían llenar todo el espacio sobrante, cuando en realidad no salían de un cuadrado de escasos centímetros cuadrados.
 
Ding
 
—Rayo confuso.
 
Lira estaba tan embelesada con la función que casi olvidó que estaba en mitad de un combate y toda la atención tenía que centrarse en este. Para cuando dejó de mirar a las cuatro bailarinas solo acertó a ver como una diminuta bola de luz creada por Umbreon envolvía a Feraligat siguiendo el ritmo de las campanillas. Su pokémon intentó seguirla con la mirada y, por eso, acabó mareándose.
 
Ding
 
Umbreon se tensó ligeramente y se preparó para atacar.
 
—Pulso umbrío.
 
El pokémon cerró los ojos y alzó una pata.
 
Ding
 
Para bajarla en el momento en el que los instrumentos volvían a sonar. Al hacerlo creó unas ondas oscuras que se deslizaron por el suelo y le dieron a Feraligatr en el contratiempo mientras él seguía dando vueltas. Cuando le llegaron hizo una mueca de dolor pero aun así siguió bailando, como si el espectáculo debiera continuar. Umbreon alzó de nuevo la pata pero antes de que pudiera bajarla Lira gritó su orden.
 
—¡Surf!
 
Ding
 
Como sería casi imposible hacer que cuchillada, colmillo hielo y triturar dieran en el blanco, Lira pensó que surf sería la mejor opción ya que había más posibilidades de que una gran ola le diera al objetivo. Por desgracia, con lo que no contó fue con que Feraligatr lo hiciera justo cuando la estaba mirando a ella, así que recibió el ataque de lleno y cayó al suelo por la fuerza de este. La joven sacudió la cabeza y no pudo evitar sentirse algo avergonzada, pues tenía la sensación de que estaba haciendo el ridículo desde el primer momento, pero intentó que eso no le afectara. Estuvo a punto de impulsarse para levantarse pero desde esa posición pudo ver, con claridad, que Feraligatr giraba al son de las campanillas justo como las bailarinas. Fue ahí cuando se dio cuenta de que no podía ignorarlas por completo, el patrón de sus movimientos marcaba el ritmo del combate y si ella no estaba atenta y jugaba fuera de ese ritmo acabaría mal, tal y como había comprobado en los primeros turnos. Se puso de pie completamente maravillada ante esa revelación, estaba combatiendo contra una pero eran las cuatro ajenas quienes escribían el guión que había que seguir.
 
Era la primera vez que tenía un combate de esas características y, lejos de abrumarla, eso le llenó de determinación.
 
Ding
 
—¡Surf!
 
Esa vez esperó a que Feraligatr, las bailarinas y las campanillas se alinearan para dar la orden. La tendría que haber dado un poco antes para que fuera el movimiento de su pokémon y no su voz la que cuadrara con el tiempo pero aun así la ola consiguió dar en el blanco. Un poco descentrada, pero era mejor que nada.
 
—Bola sombra.
 
Ding
 
La que conseguía hacer que los movimientos de su pokémon cuadraran sin aparente esfuerzo era Tamao. Lira se preguntó cuántos días y cuántas noches tendrían que haber practicado las artistas para que les saliera de forma natural, seguro que hacía años que seguían un entrenamiento estricto. Eso hizo que el respeto por sus contrincantes aumentara todavía más y fue el último empujón que necesitó para meterse de lleno en el combate. Umbreon cargó una bola oscura y la lanzó contra Feraligatr.
 
—¡Abajo!
 
Ding
 
Feraligatr se agachó justo a tiempo para evitar que la energía oscura le diera. El reptil se tambaleó un poco por moverse tan rápido cuando todavía seguía confundido pero logró mantener el equilibrio.
 
—Última baza.
 
Ding
 
Umbreon atacó y tiró a Feraligatr al suelo. El reptil se quedó boca arriba y Lira vio, aliviada, que sus ojos habían vuelto a la normalidad. Si ya era un combate difícil de por sí lo era todavía más si su compañero no estaba al cien por cien, ahora podía intentar darle la vuelta a la situación.
 
—Pulso umbrío.
 
Ding
 
—¡Salta!
 
Umbreon bajó la pata en el tiempo y Feraligatr logró ponerse a cuatro patas y saltar en el contratiempo para esquivarlo limpiamente. Lira abrió los ojos: era la primera vez que un paso de Umbreon y Feraligatr se sincronizaba a la perfección, lo que daba la impresión de que se trataba de una coreografía bien preparada. Sus labios se curvaron ligeramente hacia arriba, eso era lo que tenía que hacer para asegurar la victoria.
 
—Bola sombra.
 
Ding
 
—¡Cuchillada!
 
Si Umbreon se movía en el tiempo entonces ella lo haría en el contratiempo, se convertiría en la sombra del tipo siniestro. Umbreon lanzó su ataque y Feraligatr lo encajó para darle un buen arañazo que hizo sisear a su adversario. Lira volvió a tensarse, le había hecho daño pero él también había sufrido por adelantarse.
 
—Con calma. No te precipites, sigue el ritmo.
 
Feraligatr asintió pero Lira sabía que no le haría caso, no porque no quisiera, sino porque no podía. Su pokémon era energía pura y acostumbraba a atacar de forma dinámica y rápida guiado por los impulsos de dicha energía cuando ella se lo ordenaba. Para él solo existía la voz de Lira y el adversario en los combates, no podía seguirle el ritmo a un juego externo. Recaía en ella como su entrenadora la labor de guiarlo lo mejor posible pese a todo, así que se armó de paciencia y volvió a la carga.
 
—Pulso umbrío.
 
Ding
 
—¡Salta! —Feraligatr iba a saltar pero entonces Lira se fijó en que Umbreon cambió la dirección del pulso. Lo dirigió hacia arriba porque ya había visto que Feraligatr saltó la otra vez y quería asegurarse de que esa vez le daría— ¡Ah! ¡Rueda y saca las garras! —Él hizo lo que le pidió y acabó tumbado al lado del tipo siniestro. Lira aguantó un segundo y volvió a hablar— ¡Cuchillada!
 
Ding
 
El ataque dio en el blanco cuando las campanillas sonaron y eso hizo que Lira se sintiera el doble de satisfecha, era un cosquilleo agradable notar que todo se alineaba. Ese cosquilleo se acrecentó cuando vio que tanto Feraligatr como Umbreon estaban jadeando, lo que indicaba que el final del combate estaba cerca. Ya quedaba poco, tenía que sacar a relucir todo su ingenio.
 
—Bola sombra.
 
Ding
 
—¡Gira! —Feraligatr giró, lo que hizo que su cola le diera a la bola de energía oscura y la mandara de vuelta a Umbreon. Él se dio cuenta y la esquivó por los pelos, tal y como Lira pensó que haría— ¡Surf!
 
Umbreon fue capaz de esquivar su propio ataque pero no la ola. Esta le dio justo cuando sonaron las campanillas por última vez, y su sonido se quedó suspendido en el aire durante los segundos que tardó el agua en desaparecer. Él no se levantó, las cuatro artistas dejaron de bailar y Tamao asintió solemnemente. Lira no se dio cuenta porque su atención estaba puesta en las cinco mujeres pero si hubiera estado un poco más atenta habría captado el débil aplauso de su maravillado mejor amigo.
 
—Un combate justo e igualado. Espero que os mostréis igual de tenaz ante mis hermanas.
 
Con eso dicho Tamao volvió a su puesto y la mujer que se encontraba en el extremo izquierdo del escenario caminó hasta situarse delante de Lira. La joven aprovechó ese momento para retirar a Feraligatr, que estaba visiblemente agotado, y esperó a que se presentara.
 
—Sois verdaderamente fuerte. Fui testigo de cómo derrotasteis al Team Rocket en el Pozo Slowpoke y ayudasteis a César; por si eso fuera poco, luego me rescatasteis en el Encinar. Soy Umeko y tiendo a perderme, pero cuando se trata de música y combates no hay nadie más centrada que yo. Vi de lo que erais capaz de hacer en aquel entonces así que ahora os ruego que demostréis vuestra valía una vez más en un combate pokémon.
 
Umeko sacó una Poké Ball y de ahí salió un pokémon que a Lira le resultó más que familiar. Se trataba de un espeon muy parecido a su compañero, pero ese no le miraba con el amor que estaba acostumbrada a ver en los ojos del suyo cada vez que cruzaban miradas (algo completamente lógico, pues no se trataba de su entrenadora). Lira acarició su cinturón de Poké Balls y detuvo la mano en una en particular, la cual agarró y lanzó al suelo del escenario.
 
—Adelante. ¡Ampharos!
 
Tal y como pasó anteriormente, las chicas kimono empezaron a bailar en cuanto el pokémon de Lira apareció en escena. A la joven le hizo gracia ver que, a diferencia de Feraligatr, Ampharos captaba tan bien el ritmo que movía su cola al son sin darse cuenta, casi parecía un metrónomo con patas.
 
Ding
 
—Psíquico.
 
—¡Onda trueno!
 
Las órdenes se dieron a la vez y Lira se quedó un poco confundida. Estaba acostumbrada a que Umbreon atacara en el tiempo pero al parecer Umeko tenía otro estilo con Espeon y prefería el contratiempo. El tipo psíquico logró usar los poderes de su ataque para evitar las ondas de Ampharos como si nada y logró que su ofensiva diera en el blanco.
 
Ding
 
—Psíquico.
 
—Eh…
 
Espeon atacó de nuevo y acertó. Lira se maldijo a sí misma, ¡no podía confundirse con tanta facilidad! Pero ella no estaba acostumbrada a dejarse guiar por la música y ya le había costado adaptarse al estilo de Tamao como para tener que descifrar el de Umeko. Tenía la sensación de que le estaban hablando muy rápido en un idioma que no conocía y eso hizo que empezara a frustrarse.
 
Ding
 
—Psíquico.
 
—¡No sigas el ritmo!
 
Ampharos dejó de mover la cola y se quedó quieta durante un segundo, luego se desplazó bruscamente hacia la derecha. Ese cambio de última hora no fue previsto por Espeon, que no pudo fijarse bien en Ampharos y acabó atacando a la nada.
 
Ding
 
—Rapidez.
 
A Lira no le dio tiempo a celebrarlo, porque la canción no se detenía y Umeko seguía dando órdenes de forma constante. Esa constancia le impedía pararse a pensar con detenimiento, así que se vio obligada a usar estrategias anteriores para ir haciendo algo y ver si tenía la ocasión de acertar.
 
—¡Carga!
 
Hubo dos ráfagas por parte de Espeon: una en el contratiempo y otra en el tiempo. Ampharos esquivó la primera pero no se esperó la segunda y le acabó rozando el brazo. Aun así logró recuperarse y empezó a almacenar electricidad, tal y como le había pedido su entrenadora.
 
—¡Chispazo!
 
Ampharos alzó los brazos y creó una gran bola de energía. Todo apuntaba a que la lanzaría cuando las campanillas sonaran, pero empleó la electricidad que había almacenado con carga para acelerar el proceso y atacar dos segundos antes, lo cual fue suficiente para pillar desprevenido a Espeon e impedir que tuviera tiempo para reaccionar. Lira no pudo evitar dar un salto de alegría y le costó mucho controlarse para no ir y darle un abrazo a Ampharos: había sido capaz de entender y romper las reglas del juego para anotar un punto a favor sin que ella tuviera que decirle nada. Su pokémon se dio la vuelta brevemente y sonrió antes de volver a centrarse en su adversario, pues sabía que era peligroso darle la espalda a un contrincante poderoso.
 
—Psíquico.
 
—¡Onda trueno!
 
Ding
 
Espeon tardó un poco en reincorporarse, lo que le dio a Ampharos el tiempo justo para esquivar el ataque y contraatacar con sus propias ondas. El tipo psíquico quedó paralizado y Lira quiso aprovechar esa situación para tomar la delantera.
 
—¡Puño trueno!
 
Sin embargo, la emoción le hizo olvidarse de que había algo que marcaba la evolución del combate, y de forma instintiva sin que Umeko le dijera nada Espeon ya se había preparado para atacar cuando sonaran las campanillas.
 
Ding
 
Y eso es lo que hizo, tomando por sorpresa a Ampharos y enviándole una ráfaga en su dirección gracias al movimiento rapidez, lo que le salvó de recibir el puñetazo. Ella retrocedió, asombrada y molesta, pero logró mantenerse en pie para aguantar otra ronda.
 
—Tranquila, lo ha hecho bien pero ya no tendrá tiempo para prepararse. ¡Chispazo! ¡Y acaba con puño trueno!
 
Ampharos atacó y, tal y como dijo Lira, Espeon no pudo ni esquivar ni contraatacar. El felino recibió el primer impacto y ya quedó muy mal para evitar el segundo, así que lo recibió lo más dignamente que pudo y las campanillas dejaron de sonar cuando cerró los ojos definitivamente. Umeko asintió como había hecho su hermana al perder y retiró a Espeon al mismo tiempo que Lira retiraba a Ampharos para que tuviera un más que merecido descanso.
 
—Sois fuerte, de eso no hay duda. No bajéis la guardia con el resto de mis hermanas —Umeko volvió a su sitio al mismo tiempo que del extremo derecho del escenario se aproximaba otra de sus hermanas para tomar su puesto. Cuando lo hizo se aseguró de que tenía el kimono impecable y, una vez comprobado, comenzó a presentarse.
 
—Es la segunda vez que nos vemos aquí. Muchas gracias por defenderme de ese danzarín del Team Rocket pero ¿pensáis que no podría haberme encargado de él personalmente? Aunque no lo creáis, tengo algunos ases escondidos en la manga del kimono. Me presento: soy Satsuki. Mostradme de nuevo como os desenvolvéis en un combate pokémon.
 
De la Poké Ball de la artista salió otro cuadrúpedo cuya piel naranja parecía aclararse y convertirse en algodón en la cabeza, alrededor del cuello y en la cola. Parecía alegre y juguetón, tal vez eso fue lo que hizo que Lira eligiera de forma inconsciente al siguiente miembro de su equipo que se enfrentaría a las chicas kimono.
 
—Vamos. ¡Togetic!
 
Togetic salió gritando de alegría al mismo tiempo que las artistas retomaban su danza. Él y Flareon se miraron y sonrieron; a Lira y a Satsuki les dio la impresión de que tenían ganas de jugar pero por desgracia eso tendría que esperar. Lira sonrió apenada y la chica kimono le devolvió la sonrisa mientras asentía; otra vez sería.
 
—Fuego fatuo.
 
—¡Velo sagrado!
 
Ding
 
Por suerte los dos pokémon se pusieron a combatir sin demora. Togetic se balanceaba en el aire al son de las campanillas y Flareon hacía que las pequeñas llamas se dirigieran a él siguiendo ese ritmo. En vez de esquivarlas, se cubrió con el velo y dejó que chocaran con él, creando una pequeña nube de chispas y humo que le envolvió brevemente antes de desaparecer. Un ooooh se pudo oír por parte de alguien del público pero todas estaban tan centradas en lo suyo que no lo oyeron.
 
—Llamarada.
 
Ding
 
—¡Poder pasado!
 
Togetic invocó las rocas para usarlas como escudo, lo que hizo que la llamarada se dividiera en dos al chocar con ese muro improvisado e iluminara todavía más el escenario. Luego, cuando acabaron su primera labor, las rocas empezaron a caer una tras otra siguiendo el tiempo y el contratiempo e hicieron una especie de círculo alrededor de Flareon hasta que finalmente cayeron sobre él. El tipo fuego salió de debajo de ellas como buenamente pudo e intentó aparentar que no había quedado muy tocado.
 
—Ataque rápido.
 
Y lo hizo a la perfección, porque atacó tan rápido que consiguió darle a Togetic antes del tiempo.
 
Ding
 
Lira frunció el ceño ligeramente. Así que las chicas kimono también estaban dispuestas a adelantarse o atrasarse con tal de dar en el blanco. <<Bueno>> se dijo <<es un combate pokémon al fin y al cabo y lo que más importa ahora es ganar, ya se preocuparán de seguir el ritmo en las actuaciones>>.
 
—Última baza.
 
—¡Vuelo!
 
Ding
 
Togetic alzó el vuelo y logró esquivar el ataque pero Lira se dio cuenta tarde de que el techo no era lo suficientemente alto como para que su pokémon pudiera hacer un placaje potente. Y así fue, Togetic embistió a Flareon pero no le hizo todo el daño que podría haberle hecho si las condiciones fueran más favorables, y no solo eso, sino que el tipo fuego aprovechó la proximidad para hacer que su llamarada le diera de lleno en el pecho. Togetic se vio obligado a retroceder y volver a su posición inicial; aun así Lira no se preocupó mucho, y es que a pesar de sus esfuerzos por aparentar lo contrario poder pasado había dejado a Flareon muy malherido.
 
—¡Poder pasado!
 
Ding
 
—Ataque rápido.
 
Flareon esquivó las rocas gracias a ataque rápido y logró embestir a Togetic. Sin embargo, lo que no esperaba era que Lira tuviera un plan B por lo que pudiera pasar.
 
Ding
 
—¡Paranormal!
 
Togetic dirigió el movimiento a las rocas para poder manejarlas a su voluntad y hacer que le dieran a Flareon. Estas se amontonaron y cayeron encima de él cuando Togetic dejó que la gravedad hiciera su trabajo. Flareon intentó ponerse de pie pero Lira repitió la estrategia.
 
—¡Paranormal!
 
Ding
 
Y las campanillas sonaron por última vez en ese combate.
 
Satsuki retiró a Flareon sin decir nada y asintió ligeramente con una pequeña sonrisa. Con ella Lira se dio cuenta de que, más que asentir, parecía que estaban haciendo una pequeña reverencia. Aunque las bailarinas se comportaban de forma parecida (se movían lenta y grácilmente, no parecían desesperarse ni preocuparse en los combates cuando empezaban a torcerse para ellas y aceptaban la derrota con integridad) cada una tenía una manera de actuar que mostraba su personalidad. Estaba claro que Tamao era la líder, por ser la que estaba situada en el centro y la que le había explicado todo al principio; Umeko parecía ensimismarse mucho fuera de los combates y de la danza y Satsuki parecía algo más callada y reservada, pues no se había despedido con palabras como lo habían hecho sus dos hermanas y parecía preferir comunicarse con el lenguaje no verbal, como hacía con las continuas sonrisas. Ella volvió a su sitio y la segunda bailarina de la izquierda empezó a andar para posicionarse donde había estado su hermana segundos antes. Su rostro alegre y jovial, algo más encendido que el resto, hizo que Lira fuera capaz de reconocerla como la artista que la ayudó en la Ruta Helada.
 
—¡Un combate ardiente si se me permite decirlo! Vos y yo lo pasamos muy bien de camino a Ciudad Endrino —dijo antes de saludar discretamente a Eco y Silver—. Pero ya no estamos jugando y ahora no tengo que ayudaros. Me presento formalmente: soy Sakura, la que desliza sobre el frío hielo. Desde fuera del santuario oí que superasteis la prueba en la Cueva Dragón con todos los honores y no sabéis lo contenta que me puse. Todo indica que sois la indicada pero tenemos que asegurarnos. ¡Mostradme vuestra valía en un combate pokémon!
 
Al decir eso sacó una Poké Ball de la manga de su kimono y liberó a su pokémon. Tenía el aspecto de un zorro de pelaje amarillo acabado en punta y cuello blanco, lo que indicaba que se trataba de un tipo eléctrico, el mejor para una persona tan enérgica. Lira retiró a Togetic y decidió sacar a Ninetales para ese enfrentamiento. Le había ido muy bien en el combate contra Satsuki, tal vez porque estaba empezando a entender la dinámica y porque tenía un movimiento muy eficaz contra el tipo de su pokémon, pero no podía permitirse el lujo de confiarse.
 
Ding
 
—¡Doble equipo!
 
Varios clones de Jolteon aparecieron en el escenario, tan parecidos al original que era imposible distinguirlos. Lira tenía que deshacerse de ellos de alguna forma para poder atacar al verdadero y eso hizo que le viniera una idea a la mente.
 
—¡Lanzallamas!
 
—¡Rayo!
 
Algunas copias desaparecieron gracias al barrido horizontal que hizo Ninetales con sus llamaradas pero otras saltaron junto al original y Lira se quedó con las ganas de saber quien era el auténtico. Todos los jolteon cegaron momentáneamente a los presentes con el brillo de sus pelajes y seguidamente lanzaron una lluvia de rayos que no hizo nada a Ninetales.
 
Ding
 
Hasta que sonaron las campanillas y uno le dio de lleno, el que habría lanzado el verdadero. Los clones no servían solo para distraer a la hora de atacar sino a la de defenderse, así era imposible saber de quien tenía que estar pendiente.
 
—¡Fuego fatuo!
 
Ninetales contrajo sus colas y al estirarlas liberó una gran cantidad de llamas diminutas. Algunas le dieron a los clones y estos desaparecieron, muchos las esquivaron, pero lo bueno de ese ataque era que la vulpina podía mover las llamas como quisiera así que hizo que las que fallaran volvieran y les dieran a todos. Las réplicas desaparecieron en cuestión de segundos y Jolteon acabó quemándose, ya había logrado anotarse un punto a favor.
 
—¡Doble equipo!
 
Jolteon volvió a crear varias copias y estas también simularon estar quemadas. Aun así Lira intentó no preocuparse mucho, por lo menos con la quemadura se iría resintiendo poco a poco hasta que lograra encontrar la forma de atacarle. Era mejor que nada.
 
—¡Rayo!
 
—¡Lanzallamas!
 
Ding
 
De nuevo algunas copias esquivaron el ataque y otras desaparecieron por el fuego. Lira le pidió a Ninetales que se moviera cuando sonaran las campanillas para evitar que el rayo le diera pero, para su sorpresa, esa vez no ocurrió nada. No, la descarga cayó en el contratiempo, cuando no se lo esperaba, así que su pokémon no pudo esquivarla. Lira se frustró un poco de nuevo, era incapaz de saber cuándo atacarían esas mujeres, pues seguían el ritmo marcado por la música con la misma facilidad con la que respiraban. Podrían utilizar un montón de estrategias más basándose en conceptos de los que no había oído hablar en su vida y ella no tendría forma de saberlo, la música era un campo del cual tenía unas nociones muy básicas y las artistas parecían haberse entregado a él durante toda su vida, no había forma humana de poder superarlas en ese aspecto. Solo le quedaba confiar en su equipo y fijarse en los detalles para sacar a relucir sus dotes como entrenadora.
 
—Veamos, ahora tengo que actuar rápido o se me tiene que ocurrir una estrategia —susurró para sí misma aunque acabó teniendo una idea mejor. <<¿Por qué no ambas?>>—. ¡Fuego fatuo!
 
Ding
 
Las llamas fueron saliendo al son de la música y cada vez que las campanillas sonaban algunas copias desaparecían junto al sonido. Otras las esquivaban y no las perdían de vista para evitar que volvieran y les dieran, como había sucedido antes, por lo que estaban demasiado ocupadas para centrarse en Ninetales.
 
—¡Rapidez!
 
La vulpina se impulsó y se llevó por delante a todos los jolteon que pudo. Uno de ellos resultó ser el verdadero, que acabó dando vueltas por el escenario y terminó tumbado sobre su lado izquierdo. Sin embargo, Lira no pudo alegrarse por eso, ya que vio con horror como Ninetales se estremeció y unas chispas salieron de su pelaje tras volver a su posición inicial. Jolteon se había aprovechado de la cercanía para paralizarla con onda trueno y con eso había perdido parte de la velocidad necesaria para superar a las copias.
 
—¡Doble equipo y última baza!
 
Que volvieron a multiplicarse y amagaron con atacar a la vez, pero solo un golpe fue el que le hizo daño a su compañera.
 
Ding
 
Uno estaba quemado, la otra paralizada. Se encontraban en un momento crítico y es que con cada segundo la energía que tenían para combatir disminuía. Ninetales no podía moverse y Jolteon se escudaba tras doble equipo porque otro golpe podía resultar fatal por la acumulación de las quemaduras.
 
—¡Rayo!
 
Aun así Lira tenía que hacer algo, pues la derrota llegaría seguro si se quedaba quieta. Se había quedado sin forma de deshacerse de los clones así que solo le quedaba averiguar quién sería el verdadero. Ese sería el único que haría un ataque efectivo, el único cuya electricidad sería algo más que una simple ilusión.
 
Hmmm. ¿Y sí...?
 
—¡Recíbelo y cabezazo zen!
 
Ding
 
En otras circunstancias habría sido gracioso ver como la vulpina tembló al son de las campanillas pero en esa ocasión resultó hasta un poco tétrico. Ninetales cerró los ojos cuando recibió el impacto y se quedó unos segundos quieta, dando la impresión de que se había sumergido en su propio mundo.
 
—¡Doble equipo!
 
Sakura mandó la orden con la intención de confundir más a Ninetales y hacer que se diera por vencida pero no dio resultado. La vulpina abrió los ojos y clavó su mirada en Jolteon, lo que hizo que este se estremeciera. Había sido capaz de identificarlo con sus poderes gracias a la atención que había prestado al recibir su rayo, pues al hacerlo dejó un rastro de electricidad que conducía hasta él, por eso no importó que sus réplicas se pusieran delante para tratar de evitar la ofensiva. Ninetales creó una bola de energía delante de su frente y le dio un cabezazo tan fuerte que salió despedida a una velocidad incapaz de esquivar, así que terminó por darle a Jolteon. Él trató de recibirlo lo mejor posible, pero se quedó tendido en el suelo y cerró los ojos cuando las campanillas sonaron por última vez, marcando el final del cuarto combate y de la vida de los clones. Sakura lo retiró sin demora y Lira hizo lo mismo con Ninetales, que ya se había tumbado debido al cansancio del combate. No habría aguantado otro golpe ni con toda la suerte del mundo.
 
—Vaya, y yo que creía que los clones servirían para despistaros —se lamentó la bailarina—. ¡Estuve cerca! Pero está claro que no fue suficiente. Aun así no estoy triste porque tanto yo como Jolteon lo hemos dado todo. Ha sido un buen combate, seguid así.
 
Sakura hizo una reverencia y abandonó su puesto. Finalmente, la chica kimono que quedaba salió de su puesto del lado derecho del escenario y se acercó a Lira, con la misma gracilidad con la que lo habían hecho sus hermanas.
 
—Yo soy la última. Os vi en el Subterráneo de Ciudad Trigal y a pesar del contratiempo que sufrimos sé que podemos confiar en vos, aun así me gustaría medir vuestra fuerza personalmente. Soy Komomo, la que danza incluso bajo tierra. ¡Demostradme vuestra valía en este combate final!
 
De su Poké Ball salió un pokémon azul y de orejas amarillas y puntiagudas. Tenía una cola parecida a la de un pez, una serie de picos escamosos por toda la columna, una gorguera blanca, una aleta en la cabeza y una sonrisa muy bonita que irradiaba seguridad en sí mismo. Lira tenía dos pokémon para elegir pero una no tenía la experiencia necesaria para hacer frente a la bailarina, así que decidió sacar al otro.
 
—Adelante. ¡Espeon!
 
El felino aterrizó elegantemente en el campo de batalla y el combate dio comienzo cuando sonaron las campanillas.
 
—Surf.
 
—¡Psíquico!
 
Lira se cubrió la cara con los brazos aunque eso no hizo nada por impedir que la ola le mojara. Era la segunda vez aquel día, llevaba toda la vida pensando que el agua era un imán para ella pero estaba empezando a pensar que a lo mejor era al revés. Bajó los brazos y vio que Espeon parecía confundido y cuando dirigió su mirada al campo de batalla entendió por qué. El escenario tenía una fina película de agua, solo esa película de agua, Vaporeon no estaba visible por ninguna parte. Era como si se hubiese evaporado sin más. Tanto Lira como Espeon trataron de localizarle pero fueron incapaces de dar con él.
 
—Rayo aurora.
 
Ding
 
De un punto del agua salió un rayo de hielo que le dio a Espeon en el costado. El tipo psíquico dirigió su mirada hacia el lugar donde detectó el movimiento pero luego volvió a mostrarse perdido. ¿Tal vez Vaporeon se había camuflado en el agua? Pero no solo se había camuflado, Espeon estaba teniendo problemas para detectar su presencia, ¿se habría fundido con ella hasta el punto de que era imposible distinguir al pokémon del agua? ¿Cómo podría entonces reunirse para atacar? ¿Y cómo podría su pokémon atacarle a él? ¿Cómo se le hace daño al agua? Si Espeon conociera algún movimiento de tipo eléctrico la cosa sería más fácil pero no tenía esa suerte.
 
—Surf.
 
Y más agua.
 
Ding
 
Así sería ya casi imposible acertar. No tenía sentido atacar a diestro y siniestro porque seguro que se iría desplazando por el agua para evitar los movimientos. No, tenía que localizarlo de alguna forma y entonces ir a por él con todo.
 
—Premonición —Espeon cerró los ojos y la gema de su frente brilló durante unos instantes, tras lo cual volvió a abrirlos. Había hecho su apuesta, solo le quedaba esperar—. ¡Esquiva todo lo que puedas!
 
—Rayo aurora.
 
Ding
 
Espeon hizo su mejor esfuerzo por esquivar los rayos que iban en su dirección pero aun así no pudo evitar ser alcanzado por algunos. Intentó devolver algunos con sus poderes con la esperanza de que le dieran a quien los había lanzado en su dirección pero eso no sucedió. A Lira le pareció una eternidad por los nervios pero finalmente la gema de la frente de Espeon brilló otra vez y el agua tembló, momento en el que el felino dirigió su mirada hacia el lado izquierdo del escenario.
 
—¡Psíquico!
 
Ding
 
Y ahí fue donde él lanzó el ataque. Lira escuchó un gemido y suspiró aliviada; gracias a premonición Espeon pudo detectar una pequeña diferencia en la vibración de las moléculas de agua y localizar a su adversario para poder atacarle. Sería un combate un poco más lento pero al menos había encontrado la forma de no quedarse estancada.
 
—Rayo aurora.
 
—¡Premonición! ¡E intenta hacerte con todos los rayos posibles!
 
Ding
 
Espeon cargó el ataque y usó parte de sus poderes para detener algunos de los fragmentos de hielo que iban dirigidos a él aunque no pudo pararlos todos. El felino hizo que se quedaran levitando a su lado y esperó y esperó. Tuvo que pasar un rato hasta que premonición hiciera efecto y entonces pudo notar de nuevo en qué zona estaba camuflado, momento en el que Lira dio su orden.
 
—¡Lánzalos y psíquico!
 
Los fragmentos de hielo se estrellaron en el suelo y fueron seguidos de un potente psíquico que hizo que se escuchara otro siseo de dolor. El agua tembló durante unos segundos y empezó a formar una figura que resultó ser Vaporeon, herido y molesto porque su tapadera no estaba siendo tan eficaz como pensó que lo sería. Se estaba tambaleando así que Lira no se lo pensó dos veces.
 
—¡Psíquico!
 
—Rayo aurora.
 
Los dos ataques chocaron, lo que resultó en una explosión que terminó por llenar el escenario de un humo que hizo que solo se pudiera adivinar la silueta de dos sombras, una de las cuales acabó cediendo y se quedó tendida en el suelo.
 
Ding
 
La última campanilla sonó cuando la nube se disipó y se vio que quien había caído era Vaporeon. Durante unos segundos no pasó nada, pero entonces Komomo lo retiró e hizo una reverencia mientras sonreía a Lira; la joven hizo lo mismo con Espeon.
 
—Ha sido un combate excelente. Gracias por dar el máximo y no confiaros.
 
Cuando acabó de hablar volvió a su sitio y Tamao se posicionó de nuevo delante de la joven, en el lugar que había ocupado al principio. La bailarina enderezó su postura y Lira parpadeó un par de veces para volver a la realidad, pues sentía que acababa de salir de un sueño. Se había sumergido de lleno en el combate y despertar del embrujo del baile de las hermanas no le estaba resultando nada fácil, pero cuando vio la grave expresión de la que tenía delante entendió que estaba a punto de suceder algo importante y necesitaba prestarle toda su atención.
 
—No nos cabe la menor duda. Ahora sabemos con certeza que sois la Elegida y que estáis preparada para desempeñar vuestro rol —sentenció de manera clara y firme al mismo tiempo que volvía a introducir una mano en la manga de su kimono. Lira no pudo evitar estremecerse al oír aquello—. Eso significa que ahora necesitaréis esto —continuó la artista mientras sacaba un objeto y se lo daba. Se trataba de una campana plateada que contaba con el dibujo de un par de olas en su superficie—. Es la Campana Oleaje, debéis tenerla en vuestra custodia porque la necesitaréis en breves.
 
Lira se quedó mirando aquel objeto durante unos segundos. Por alguna razón verlo le provocaba cierta intranquilidad, sentía que se le cerraba la boca del estómago y que la cabeza le daba vueltas. Lo guardó antes de que se pusiera peor y se quedó ahí plantada sin saber muy bien qué más hacer o decir. Por alguna razón las cinco hermanas parecían haberse puesto un poco tensas tras la entrega y ella no entendía por qué, si ni siquiera sabía para qué servía aquel objeto. La joven se dio la vuelta para mirar al público por primera vez desde el combate y vio que Eco y Silver parecían estar igual de confusos que ella, pero las otras cuatro personas que había sentadas compartían la misma inquietud que las hermanas. Quería preguntar qué pasaba, y Tamao estuvo a punto de añadir algo más, pero antes de poder hacerlo la puerta del teatro se abrió de golpe, revelando a una niña pequeña que no tendría más de diez años y que compartía algunos rasgos con las chicas kimono.
 
—¡Hermanas! —gritó de una forma que hizo que cualquiera se sintiera obligado a acudir en su ayuda, fuera familiar o no. Las cinco bailarinas bajaron del escenario rápidamente para reunirse con ella, pero antes de que Lira pudiera seguirlas el teatro tembló. Todos se quedaron quietos en el sitio, expectantes, y otro temblor sacudió de nuevo el edificio.
 
Crack
 
Ese sonido indicó que una grieta se había formado en alguna parte de la estructura. Lira miró a su alrededor pero no vio nada y, para empeorar las cosas, escuchó que después de ese crujido le siguieron varios. Finalmente observó que un poco de polvo cayó a sus pies y cuando alzó la mirada para ver de qué se trataba deseó no haberlo hecho.
 
Porque vio como un enorme boquete se formó en el techo, al mismo tiempo que una buena parte de este se desprendía y caía sobre ella.
 
No pudo gritar. No pudo alarmarse ni echarse a un lado, porque sintió que se había quedado paralizada y no lograría apartarse a tiempo, pero por suerte un fuerte empujón la envió lejos del derrumbamiento. Lira sintió que la persona que lo hizo envolvió sus brazos alrededor de ella e hizo que ambos giraran hasta que toparon con la pared que había al fondo del escenario. Ella cerró los ojos con fuerza al escuchar el gran estruendo que eso había ocasionado, y sintió que todo le daba vueltas y que el corazón se le iba a salir del pecho de un momento a otro. Durante unos instantes sintió que no podía hacer nada, hasta que la voz de la persona que le había salvado le hizo volver en sí.
 
—Ya ha empezado.
 
Un escalofrío recorrió su cuerpo. Normalmente la presencia de Lance le tranquilizaría en cualquier situación pero el significado de esas palabras era demasiado fuerte e importante como para impedir que los nervios dominaran cada célula de su ser. Al fin se animó a abrir los ojos y descubrió al hacerlo que se había formado un gran agujero en el techo por el que se colaba la luz del sol y se asomaban algunos pokémon de tipo volador con miradas siniestras. Después de aquello giró la cabeza y vio que en las butacas también había restos de escombros, y que Débora estaba cubriendo a Eco y Silver, quienes habían sido desplazados de sus asientos por ella. La líder se había lanzado a tiempo para evitar que el techo se les cayera encima, tal y como Lance había hecho con ella. Los rápidos reflejos de los primos les habían salvado la vida a los tres, y si bien eso era algo por lo que se sentían agradecidos, el estado de shock en el que se encontraban les impedía expresar debidamente su gratitud.
 
—Tenemos que irnos —terminó por decir el domadragón con voz grave. Él se puso de pie y le tendió una mano a Lira, que se la quedó mirando y tardó un rato en tomarla.
 
—¿Qué ha pasado? —preguntó lentamente mientras Lance tiraba de ella. Él miró el boquete del techo y la joven hizo lo mismo, más por imitación que por curiosidad.
 
—Creo que ha sido la señal —se limitó a responder. Bajó la mirada y miró a Lira seriamente—. No tengo muy claro qué ha pasado pero creo que a partir de aquí nos separamos.
 
—¿Nos separamos? ¿A dónde iremos?
 
—Yo me quedaré aquí para proteger la ciudad y la región pero tú-
 
—Lira, tú tienes que ir a las Islas Remolino —anunció Shin mientras subía las escaleras del escenario. Los dos entrenadores le miraron sorprendidos, lo que contrastaba con la nula expresión que reflejaba el rostro del anciano—. Las chicas kimono han hecho camino, te estarán esperando en el puerto de Ciudad Olivo. No puedes demorarte mucho más.
 
—Sí. Tienes que irte, ya —repitió Lance con urgencia—. La cosa solo va a empeorar si no hacemos algo. Me quedaré aquí para proteger la región pero tú tienes que irte, Lugia te está esperando.
 
—Vale —dijo algo más animada. Aunque estaba temblando por dentro las expresiones de los adultos indicaban que la hora de la verdad se aproximaba y no podía mostrarse débil en un momento tan crítico como ese, así que reunió el valor que había ganado a lo largo de su viaje y dejó los miedos a un lado. Los dos entrenadores asintieron para darse ánimos, pero antes de irse Lira le dio un abrazo a Lance que fue correspondido casi al instante.
 
—Tranquila, todo saldrá bien.
 
—Siempre dices lo mismo.
 
—Y siempre tengo razón —contestó él con una sonrisa. Le acarició el cabello por última vez y se apartó de ella—. Ve, el destino de Johto está en nuestras manos.
 
Lira asintió por última vez y bajó las escaleras con toda la rapidez que le permitieron sus piernas. Al llegar a lo que quedaba de la primera fila de butacas se encontró con Silver, y en ese momento sintió que debía tener un par de palabras con él antes de irse. El joven le había dicho en reiteradas ocasiones que quería obtener la ayuda del legendario para conseguir su objetivo, por eso se sentía un poco mal por haberle ocultado su rol como Elegida desde lo sucedido en Ciudad Trigal, pero no había encontrado el momento oportuno de decírselo. Tragó saliva y se acercó a él rápidamente, tenía que solucionarlo cuanto antes.
 
—Silver, lo siento, a lo mejor te lo tendría que haber dicho antes pero-
 
—Ya me lo explicarás luego —le cortó secamente mientras se quitaba el colgante que siempre llevaba y se lo daba con urgencia, lo que sorprendió a la joven—. No hay tiempo así que seré breve: esto me lo dio Carol y Celebi se lo dio a ella. Es una especie de talismán protector, me dijo que el sonido del cascabel es capaz de calmar a los pokémon, tal vez por eso mi equipo no me abandonó ni me atacó a pesar de lo mal que les trataba —dijo con un evidente resentimiento hacia él mismo. Lira lo miró dubitativa, pues no sabía si debía aceptar algo que podía tener mucho valor para él, pero al ver que ella no se movía Silver se impacientó y se lo puso él mismo—. No te lo pienses tanto, después de lo que ha dicho la chica kimono creo que lo vas a necesitar más que yo. Al fin y al cabo, yo no me voy a explorar las Islas Remolino con un par de bailarinas en busca de un legendario —Cuando Silver acabó de hablar apretó los hombros de Lira con fuerza y clavó su mirada en los ojos de ella—. Salva a Carol, Lira, no me decepciones.
 
—No lo haré —Silver asintió y se hizo a un lado para que pudiera abandonar el teatro. Ella iba a hacerlo, pero no podía irse sin despedirse de alguien, alguien que le miraba como lo habían hecho su madre y el profesor Elm aquella mañana. Ella no pudo evitar volver a sentirse mal, pero sabía que lo que tenía que hacer era irse, por mucho que los ojos de su amigo le pidieran hacer otra cosa.
 
—Ten cuidado —le dijo Eco. Lira se acercó a él y le dio un gran abrazo que fue correspondido al instante.
 
—Haré lo que pueda —dijo en un susurro mientras le acariciaba el cabello—. Tú cuida a Silver.
 
—Haré lo que pueda —La joven rio tristemente y acabó apartándose. Le dedicó una última sonrisa a su amigo de la infancia y se fue, abandonando finalmente el edificio.
 
La situación que había en las calles no era idílica, precisamente. Parecía que varios pokémon se habían vuelto salvajes y estaban causando estragos, pues atacaban a todo lo que se movía y lo que no también. Algunos rattata habían empezado a morder los bancos de madera y los gastly atemorizaban a los ciudadanos, que corrían de un lado para otro tratando de deshacerse de los fantasmas. Por si eso fuera poco, muchos pokémon de tipo volador bajaban y trataban de acabar con los tejados de las casas, tal y como habían hecho con el del Teatro de Danza. Lira quería hacer algo para ayudar, pero eran muchos y sabía que su deber era dirigirse a Ciudad Olivo sin demora, así que sacó a Togetic de su Poké Ball y le dio una hiperpoción para curar sus heridas y asegurarse de que estaba bien antes de emprender el vuelo.
 
—Tenemos que ir a Ciudad Olivo, rápido —Lira se subió en él pero su pokémon no le hizo caso. Ella le miró extrañada y vio que comenzó a temblar; parecía que estaba asustado por algo, así que la joven se bajó de él rápidamente y se agachó a su lado—. ¿Te encuentras bien? —Togetic negó con la cabeza y comenzó a temblar todavía más— ¿Qué pasa, pequeñín? Solo tienes que llevarme hasta allí, no pasa nada.
 
Togetic miró a los pokémon que se habían vuelto salvajes y entonces Lira lo entendió. Tenía miedo de volverse como ellos, y aunque ella desconocía el motivo de ese extraño comportamiento, estaba segura de que ninguno de sus compañeros haría algo que pudiera perjudicarla. Pero Togetic no lo tenía tan claro y no quería arriesgarse a que aquello que enloquecía a los demás le hiciera volverse loco a él y acabara por tirar a su entrenadora desde una altura mortal.
 
—Mira, no tienes por qué preocuparte, Silver me ha dado esto —dijo mientras mostraba su colgante y lo movía de lado a lado para hacer sonar el cascabel. Togetic se tranquilizó un poco pero aun así se siguió mostrando reacio a llevarla. Lira se desanimó durante unos segundos, hasta que otra idea le vino a la mente. ¿A lo mejor eso le animaría? Por probar no perdía nada. Hurgó en su bolso y estuvo un buen rato buscando, hasta que sus dedos acariciaron su última esperanza—. Dime, te sentirías mejor… ¿si fueras más fuerte?
 
No pensó que sería así como le haría entrega de aquello, pero le pareció que era el momento adecuado. Lira sacó la piedra día ante la mirada atenta y animada de Togetic, que asintió enérgicamente en cuanto la vio. A lo mejor llevaba un tiempo queriendo evolucionar y no se había dado cuenta, siempre había sido el bebé del grupo porque era el único miembro que había estado con ella desde que era un huevo y le causaba ternura al resto de integrantes, pero no por ello tenía que olvidar que ya era un pokémon hecho y derecho que tenía el mismo derecho a crecer que todos. La joven dejó la piedra en el suelo, a escasos centímetros de él, y se alejó un poco.
 
—Pues ahí tienes, es toda tuya.
 
Togetic tomó el objeto con sus manos con una alegría evidente y empezó a brillar en cuanto entró en contacto con ella, con una luz más intensa que la de la propia piedra. Esta deformó su figura para convertirlo en un nuevo ser, y cuando finalmente la luz se disipó reveló a una nueva criatura. Se trataba de un pokémon con tres cuernos blancos, aunque el derecho contaba con una marca roja y el izquierdo con una azul. Sus patas eran más cortas que las de su preevolución pero sus alas más grandes y robustas, y todavía tenía en el pecho los triángulos rojos y azules característicos de sus versiones anteriores.
 
—¡Tooogekiss! —exclamó irradiando felicidad. Lira rio al verle tan feliz y sacó su Pokédex
 
Togekiss.
 
Descripción: la evolución de togetic. Se dice que aparece en zonas pacíficas y las bendice con sus dones.
 
—Mira qué bien, seguro que ya te sientes más seguro —Togekiss asintió y le dio la espalda a Lira para que pudiera subirse a su lomo. Ella adoptó un semblante serio y se subió finalmente, tratando de prepararse para lo que estaba a punto de suceder.
 
El cambio que notó a la hora de volar fue sorprendente. Antes sentía que tenía poco espacio en el lomo de Togetic y que a lo mejor le molestaba, pero Togekiss era más ancho y parecía ser más fuerte, así que tenía más espacio y se sentía más reconfortada. Era como volar sobre una nube y por ello sintió que empezaba a relajarse un poco, pero antes de poder tranquilizarse del todo una bandada de fearow apareció y se interpuso en su camino. Los pokémon tenían toda la intención de atacarles, y de hecho se lanzaron a por ellos en cuanto los vieron, pero antes de que Lira pudiera siquiera entender qué estaba pasando Togekiss hizo una pirueta para evitarlos y realizó un paranormal que derribó a tres de los siete que les seguían. Lira se aferró a los lomos de su pokémon y dejó que tomara las riendas de la situación, pues parecía que evolucionar le había dado la confianza necesaria para actuar por su cuenta y ella creía en él lo suficiente como para tener la certeza de que era más que capaz de sacarles de allí.
 
Su compañero dio otra pirueta y aceleró para tratar de llegar a Ciudad Olivo lo antes posible, aun así los fearow no se dieron por vencidos y siguieron persiguiéndoles. Togekiss dejó de avanzar y comenzó a ascender, lo que hizo que los siete fearow se situaran debajo de él, momento en el que sus ojos se iluminaron de una luz azul. Lira sabía lo que eso significaba y sonrió en cuanto unas rocas aparecieron junto a Togekiss y cayeron en picado gracias al efecto de la gravedad, lo que hizo que seis de los perseguidores quedaran fuera de combate. Poder pasado hizo que solo quedara un fearow en pie y Lira pensó que se iría al ver que sus compañeros habían sido derrotados pero no fue así, fue a por ellos como si no hubiera pasado nada. No le costó mucho a Togekiss librarse de él con otro paranormal, tras lo cual retomó la marcha para llegar a su destino lo antes posible, pero eso no hizo que Lira se quedara tranquila. Primero atacan el Teatro de Danza, luego atemorizan a los humanos y se ponen a destruir la ciudad, y por último se cruzan en su camino y van a por ella cegados de ira, como si fuera la responsable de alguna desgracia. Casi parecía que los pokémon…
 

 
Un escalofrío le recorrió el cuerpo y sintió que las fuerzas estuvieron a punto de abandonarla. No, no era posible, Lance destruyó todo lo que quedaba de aquel experimento y la seguridad había aumentado considerablemente en Ciudad Trigal, no había forma de que..
 

 
No, no era posible pero ¿entonces qué demonios estaba pasando?
 
—Togekiss, vamos —le imploró a su pokémon. Sabía que iba lo más rápido que podía y no quería meterle más presión de la que ya tenía pero estaba empezando a ponerse muy nerviosa por la situación y quería llegar ya. Por suerte no hubo más contratiempos y su pokémon solo frenó cuando llegaron a Ciudad Olivo, y fue entonces cuando el malestar de Lira creció, pues fue testigo de que se estaba repitiendo el mismo escenario de Ciudad Iris y de los cielos de su región.
 
Por alguna razón los pokémon también parecían haberse vuelto locos allí. Poliwag y poliwrath se rebelaban contra los marineros y le daban cabezazos y puñetazos a todo lo que se cruzara en su camino. Algunos ciudadanos intentaban hacer barricadas con lo que podían y trataban de protegerse en sus casas, otros les hacían frente a los pokémon y procuraban que se quedaran encerrados en algún sitio en vez de atacarlos directamente para no hacerles daño. Lira no podía dar crédito a lo que estaba viendo, entre eso y la fuerte tormenta que se había desatado parecía una de las películas que simulaban el fin de mundo, solo que aquello no tenía nada de ficticio. Se quedó viendo la escena completamente atónita, y no fue hasta que alguien la llamó por su nombre que por fin reaccionó.
 
—¡Lira!
 
La joven buscó a la persona con la mirada y al fin la encontró. Se trataba de Yasmina, que alzó el brazo para captar su atención y señalar el puerto. Delante de ella estaba Steelix, que se encargaba de poner a raya a aquellos pokémon que intentaban acercarse al puerto.
 
—¡Las chicas kimono te están esperando en el puerto! —gritó sobre la tormenta sin dejar de señalarlo— ¡Vete!
 
Una parte de ella quería quedarse a ayudar, pues parecía que la situación le estaba sobrepasando a la líder, pero la otra le decía que lo mejor que podía hacer era reunirse con las chicas kimono cuanto antes, así que asintió y se fue a donde le dijo. Sin embargo, antes de darse la vuelta vio un brillo extraño en los ojos de Steelix, y tras unos segundos la serpiente de acero dejó de atacar a los pokémon. Esta se volvió a su entrenadora y la miró fijamente durante unos instantes en los cuales su cola empezó a iluminarse gradualmente. Yasmina no se dio cuenta porque le seguía dando indicaciones a Lira, y la joven solo se vio capaz de gritar su nombre lo más alto posible.
 
—¡YASMINA!
 
La líder miró a su pokémon tras el aviso y el horror absoluto se dibujó en su cara. Lira se quedó paralizada, Yasmina trató de decirle algo a Steelix para calmarla pero al ver que iba a atacar de forma inminente se agachó y se cubrió la cabeza con los brazos. Steelix levantó la cola y la bajó lo más rápido que pudo con la intención de atacarla con cola férrea.
 
CRASH
 
Pero no llegó a darle a la líder. Un rayo de hielo salió disparado tras Yasmina y le dio a la enorme serpiente de acero, lo que la obligó a retroceder. Steelix no pareció muy afectada por aquel ataque sorpresa pero fue lo suficientemente potente como para alejarla e impedir que cometiera una tragedia. Cuando pasó el tiempo y no sintió nada Yasmina se descubrió lentamente y miró hacia ambos lados con la intención de entender lo que había ocurrido mientras que Lira siguió la dirección de la cual provino el rayo y no pudo evitar quedarse maravillada al hacerlo.
 
Porque ahí, en todo su esplendor, se encontraba Suicune.
 
Su cabellera morada ondeaba elegantemente gracias al viento y su tranquilidad en medio de todo ese caos le confería un aura más cautivadora de lo habitual. Su mirada penetrante se posó en Lira y ella tuvo la sensación de que le estaba pidiendo que se diera prisa y acudiera al muelle cuanto antes, que él ya se encargaba de controlar las cosas ahí. Yasmina se le quedó mirando sorprendida y el pokémon se puso a su lado, como si esa fuera su forma de decirle que contaba con él para proteger la ciudad. Steelix volvió a fijarse en ella y Suicune dio un paso adelante mientras empezaba a crear una neblina, con la intención de reducir la visibilidad de los pokémon y ayudar a los ciudadanos a pasar más desapercibidos.
 
—Creo que estaremos bien, haz lo que tengas que hacer —dijo la líder todavía algo perpleja mientras se levantaba poco a poco. Lira asintió y se dirigió al puerto sin más demora, sirviéndose de la neblina para pasar desapercibida y evitar altercados con otros pokémon.
 
Tal y como le había dicho Yasmina, las bailarinas se encontraban allí, subidas en una embarcación que al parecer sería el medio de transporte que las llevaría a su destino final. Lira se subió en él rápidamente y en cuanto lo hizo las artistas abandonaron el puerto, dirigiéndose sin más dilación hacia las Islas Remolino.
 
—Diría que aquí estamos a salvo pero no lo tengo muy claro —Se lamentó Satsuki al asomarse y ver que un banco de tentacool liderado por unos furiosos tentacruel amenazaba con atacar el barco hasta hundirlo. Al escuchar aquello Sakura caminó grácilmente por la cubierta para dirigirse a la proa, sin mostrarse ni la mitad de preocupada que la otra bailarina.
 
—No temáis, hermanas, a ver si se atreven a atacarnos después de esto —dijo mientras sacaba a su fiel compañero—. ¡Jolteon!
 
Gracias a la gran tormenta que crecía por momentos, el tipo eléctrico fue capaz de usar las condiciones del ambiente a su favor y lanzar un potente rayo que estuvo a punto de dejar frito al banco de pokémon. Lira se sobresaltó, pues el ataque creó un par de olas que hicieron tambalear la embarcación y la obligaron a sentarse por seguridad, pero antes de que pudiera preocuparse mucho más Tamao se acercó y se agachó delante de ella.
 
—Vuestros pokémon no han recibido el cuidado que se merecen después de nuestro combate y eso es imperdonable por nuestra parte, más teniendo en cuenta que os vais a encontrar con el legendario. Permitidme —dijo mientras extendía la mano para que Lira le diera sus Poké Balls. Así lo hizo ella, y en cuanto movió el brazo para acercárselas vio que algo en su bolso empezó a brillar. Lira lo abrió para ver de qué se trataba y al hacerlo de él salió una pluma, la pluma plateada que le entregó el director de la Torre Radio. Parecía que había cobrado vida y seguía su propio camino, adentrándose en el mar y alejándose con la ayuda de las ráfagas de viento.
 
—¡Seguidla! —gritó Umeko al verla aparecer. Lira no sabía a quien se lo estaba diciendo pero teniendo en cuenta que Komomo no estaba ahí con ellas supuso que a lo mejor era la encargada de dirigir la embarcación.
 
Tal y como indicó Umeko, el pequeño barco hizo lo posible por seguir el rumbo de la pluma, que cada vez brillaba con más intensidad. Los pokémon que amenazaban con atacarlas se mantenían a raya gracias a los ataques de Jolteon, que se encargaba de que ninguno se atreviera a acercarse. Sin embargo, en un momento determinado los pokémon empezaron a alejarse y las dejaron solas, algo que sorprendió a las seis. Tamao le devolvió las Poké Balls a Lira y se levantó pero la voz de Komomo le advirtió del peligro antes de que pudiera verlo.
 
—¡Torbellino!
 
Y así era; la pluma se situó en el centro de un enorme remolino que tragaba todo lo que le llevaba la corriente. Las seis sabían que esa era la entrada que tenían que cruzar para llegar a su destino pero eso no hizo que la idea les resultara más agradable. Komomo no aminoró el ritmo y pronto se vieron atrapadas por el enorme torbellino que las condujo hacia el centro de este. La embarcación empezó a girar rápidamente y las chicas kimono se sentaron junto a Lira e hicieron una piña para tratar de darse seguridad antes de ser absorbidas. De repente el agua empezó a entrar y en cuestión de segundos el barco se hundió, aunque para cuando lo hizo tanto la joven como las bailarinas ya habían perdido la consciencia. El torbellino desapareció y allí solo se quedaron los pokémon que ya no tenían nada que atacar.
[Imagen: 6be4Jwe.jpg]
 
~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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Bueno, el clímax final arrancó con toda, y un viejo conocido asoma su horrenda cara desde el no muy lejano horizonte.

Sinceramente, si el capítulo anterior me había dejado con ganas de más, este no solo cumplió con las expectativas que este había dejado, sino que las superó enormemente. Toda la escena de los cinco duelos consecutivos dentro del Teatro Danza, además de recordarme a lo bastante complicados que son en los juegos, nos presenta más que despampanantes y asombrosas coreografías. Adoro cómo le diste a cada Chica Kimono y a su respectiva Eeveelución su propio estilo de combate, haciendo que cada dúo destaque lo más que suficiente para que no solo te puedas imaginar el combate en sí, sino que además te quede grabado en la mente. Vemos a Lyra al tope de sus habilidades, teniendo que valerse tanto de la astucia como de estrategias rápidas y semi-improvisadas para que sus pokémon no terminen cayendo frente a sus más que poderosos y sagaces adversarios.

Y en el otro lado del charco tenemos al Equipo Rocket atacando con toda, desatando todo el verdadero potencial de las ondas controladoras de radio. ESTE debió haber sido el clímax de la segunda generación, y la forma en la que lo describiste es brillante: la tensión se eleva rápidamente y cada pokémon pasa a ser automáticamente una amenaza para la humanidad, mientras que entre todo ese caos Togetic alcanza su forma final (¡¡¡Ya era hora!!!). Ahora solo queda ver la prueba final con Lugia, probablemente con el legendario desplegando todo su poder y magnificencia sobre la elegida. El momento que se venía cociendo a fuego lento desde hacía 40 episodios finalmente está acá, y el cliffhanger del último párrafo es sin lugar a dudas emocionante, dejándote ansiosa de más.

Espero que estés contenta, porque me hiciste escribir tres párrafos enteros de fangirleo. A mantener el nivel para el siguiente capítulo, donde finalmente vamos a ver el duelo épico que todos estábamos esperando. Nos vemos en el próximo comentario, Saku  totodile
                         [Imagen: pokemon-ultraluna-nintendo-3ds_322025.jpg]
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Desde hace rato que quiero leer, pero una o otra cosa se me atravesaba y apenas pude hacerlo así que vamos a allá. Me gustó que hayas experimentado con la musicalidad en los combates contra las chicas Kimono y que cada una tuviera su propio estilo de combate junto a su pokémon, bastante acorde a su personalidad. Tamao es la que sigue el ritmo al ser la más centrada, Sakura va más a lo ágil y la despistada es que le cuesta seguir un poco el ritmo. etc. Además, cada bailarina ha conocido a Lira en una parte de su viaje, lo que es bastante adecuado considerando que estamos casi al final y esto es una especie de prueba antes de la conclusión final. Lo del vaporeon estuvo bien traído, no he visto todavía a nadie más que haya aprovechado esa curiosa característica de la eeveelución dentro de una historia. La segunda parte del capítulo también me gustó, quizás eso de que se te caiga el techo y alguien te salve es un poco cliché para mí, pero supongo que fue para que Lance haga de las suyas. Ese ambiente apocalíptico y de urgencia es necesario para lo que estamos a punto de leer.

Eso sería todo por ahora.

Nos vemos luego.
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Debo admitir que me gustó mucho ese detalle con los ding que suenan continuamente durante el capítulo. Te dan esa sensación de que el tiempo se va acabando para aumentar la tensión del desastre. Un detalle simplemente excelente. Y en cuanto a la historia, pues debo admitir que Lira tuvo un timing un tanto "apropiado" por carencia de un mejor término, pues logró librarse de lo que era técnicamente su último obstáculo antes de que pudiera empezar la calamidad, aunque bueno, el camino hacia las Islas Remolino terminó por ser muy interesa. Arceus tenga piedad de todas esas chicas si Lugia les tiene una mala sorpresa después de haberlas hundido, o peor aún, que el Team Rocket de alguna manera ande al acecho.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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