Índice - Alma de Plata
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Longfic- Alma de Plata

Extension largaLongfic
FranquiciaCoregames
GéneroAmistadAventura
Resumen

Lira empieza una gran aventura para convertirse en la próxima Campeona de Johto. Sin embargo, no va a ser un camino de rosas. Una amenaza que se creía extinta hace tres años vuelve a resurgir y ella es la única capaz de detenerla. ¿Cumplirá sus objetivos o acabará siendo aplastada por sus enemigos?

Holi!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Dentro del marco de "quiero leer más fics de la cueva", decidí comenzar con el tuyo, porque sucede en Johto, lo venía pensando hace bastante tiempo y decidí no pensarlo tanto y leer, no leí todo lo que has publicado, el tiempo no me da para hacerlo de una vez, pero espero ponerme al corriente lo más pronto posible. Llegué hasta el capítulo 2, leí sus dos partes.

Como ya dije, me encanta johto y eso le da un plus a tu historia, johto es la única región que me genera lo ir descubriéndola mientras viajo por ella. La historia está calcada a la del juego, PERO, nos muestras lo que hacen los demás personajes antes de que la protagonista se tope con ellos, eso me gusta mucho, también me agradó la forma en que separaste las escenas, siento que esto va sentando las bases para el futuro clímax que conocemos pero que no sabemos cómo lo ejecutarás tú. Me agrada Lira, pensé que viajaría con Eco, y plasmaste muy bien la personalidad de Silver, mi personaje favorito de toda la saga de pokémon, lo amo. También me agradó que Lira escogiese a Totodile, lo hizo menos predecible, comúnmente se la asocia con Chikorita. Siento que la historia sucederá rápido. 

No sé si darte alguna apreciación sobre detalles y narración, pues no sé cuánto has avanzado en ello en los siguientes capítulos. Ciao.
[Imagen: giphy.gif]
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Menudo análisis de la personalidad del husbando me he marcado en la respuesta a una parte del comentario de Tommy... Si es que si me pongo a hablar del husbando no hay quien me pare.

Franeer: y ya te digo que está tenso, ya... Solo espera a leer este cap y el que viene xdd. Vemos que efectivamente hay un cambio en la personalidad de Silver, esperemos que siga evolucionando y que no haya nada que le haga arrepentirse de escoger ese camino. Por último, ya se verá si se llega a tiempo al rescate del husbando, que si me quedo sin él me MUERO.

Tommy: mil perdones por el megaanálisis que te he hecho, pero es que he empezado y no he podido parar. Bueno, te respondo, que el vínculo entre Lira y Silver no terminara de consolidarse lo hice justo por eso, porque no sería creíble que de repente ah, todos somos amigos y nos llevamos bien, ¡sí! Le ha costado a Silver toda la aventura plantearse que a lo mejor estaba equivocado y lo que lleva odiando es lo correcto, así que no va a cambiar tan fácilmente. Y sí, Carol ya estaba al tanto de que Mary no era una santa, pero pensó que al ser amigas ella no le traicionaría y el ver que no ha sido así le ha dolido, bastante, porque confiaba en ella. Veo que Protón te ha caído bien, pues espera que en este capi te caerá incluso mejor. Sobre la acción es lo que intento, con eso y con todo (dejando de lado algunos eventos del juego) que sea algo que se da porque no se puede evitar y así queda orgánico y con sentido, me alegra que dé esa sensación.

Lo bueno de tener pokémon poderosos es que son fuertes, lo malo de tener pokémon poderosos es que son fuertes. Lance podría acabar con todo perfectamente si le pidiera a sus dragonite que lanzaran un hiperrayo, pero claro, hay que tener en cuenta que se encuentra dentro de un edificio que no fue construido con la idea de soportar combates pokémon, cualquier ataque potente puede ser fatal y hacer que la estructura se venga abajo, por eso no ha podido usar todo su potencial y se ha visto obligado a huir. Sobre lo que dices de que yo le hago más humano y bajado a tierra, la verdad es que esa es la impresión que me dio en HGSS y justamente una de las razones por las que me "enamoré" tan fuertemente. Si recuerdas los diálogos, nada más conocerte te trata de tú a tú, ya que se presenta así "Me llamo Lance y soy entrenador como tú". A pesar de ser el maldito Campeón, te está tratando como a un igual, y por si eso fuera poco te pide que le ayudes ("Si no te importa, ¿podrías echarme una mano?"). Luego, durante todo el escondite, va curando a tus pokémon cada poco, y cuando se une al combate doble dice que te había dejado actuar [email protected] porque veía que lo estabas haciendo muy bien por tu cuenta (Lo siento, _____. He visto que lo estabas haciendo tan bien tu [email protected] que me he mantenido al margen" O sea es que encima te pide perdón por intervenir porque sabe que eres completamente capaz de hacerlo por ti [email protected] ASHSJKDSJ ME MATO). En vez de intervenir y llevarse la fama a lo "mírame, soy el Campeón y salvo a mi región del peligro", se queda al margen para convertirte también en un/a héroe/heroína, eso dice mucho de él. Ah, sí, cuando todo acaba dice "Por fin se ha detenido esa extraña señal. Y seguro que el lago ha vuelto a la normalidad. Y todo gracias a ti" quitándose mérito, como si él no hubiera tenido nada que ver en la victoria.

Pero lo que más me impactó de él, sin duda, fue que al perder en el combate por el título de Campeón no se enfada, ni se indigna, ni siquiera se pone triste. No, en vez de eso, como él dice, "Se acabó... Pero es extraño. No estoy enfadado por perder. De hecho, estoy más bien contento por haber presenciado tu triunfo. ¡No tienes igual!". O sea, te acaba de patear el trasero por tercera vez un/a crío/a, ¿y me estás diciendo que no sientes ninguna emoción negativa? ¿Ni siquiera un poco? ¿Solo alegría? Es que le tengo que querer.

Por eso me choca que algunos le hagan ver como alguien prepotente y chulesco. Sí, ¿quién en su posición no se sentiría así, al ser uno de los mejores domadragones del mundo y el Campeón de tu región? El caso es que él era así en Kanto, si echamos un vistazo a sus diálogos podemos ver que antes de combatir y de explicarte que los dragones son seres míticos y casi invencibles, te dice "Bueno, sabes que vas a perder, ¿no? ¡Tu desafío en la Liga termina conmigo, _____!" mostrando una prepotencia que ya no se ve en Johto y, aquí sí, cuando le ganas "¡Odio admitirlo pero eres una pasada con los pokémon!". Odia admitir que le has superado, esta vez no hay sentimientos buenos. Por si fuera poco, al perder bromea contigo diciendo que has ganado la Liga, o bueno, la habrías ganado de no ser porque alguien se te adelantó y ganó al Alto Mando antes que tú, convirtiéndose en el auténtico Campeón de la Liga. Después de derrotarle tras decirte que ibas a perder contra él te habla de esa manera, casi como si sintiera algo de rencor hacia a ti.

Lance empezó siendo de una determinada manera (según yo, a partir de los datos que tengo, parecido a Débora pero menos enfadón), y creo que las derrotas frente a Azul y Rojo le dieron un baño de humildad que necesitaba. Después de perder comienza a madurar, cambiando radicalmente de personalidad, pasando de ser un chulo prepotente que da por sentada su victoria y te muestra rencor al ganarle, a una persona que no se ve superior a ti a pesar de serlo técnicamente, que te ayuda y te trata siempre de igual a igual y, por si fuera poco, se alegra de todas tus victorias, incluso de cuando consigues ganarle a él. Como se dice en el vídeo que adjunto a continuación, Lance ha cambiado, Lance ha madurado, y por eso es uno de mis personajes favoritos y no puedo quererle más.

Este es un vídeo que vi de él en el que se cuenta de forma más extensa lo que yo he dicho, básicamente mi respuesta es un resumen de este vídeo. No hace falta que lo veáis, pero la percepción que tengo sobre él ha cambiado para bien porque aquí se ve esa evolución, y si queréis saber más sobre este personaje os recomiendo verlo encarecidamente: 
https://www.youtube.com/watch?v=2-S8jtUW9b8

Ah, y otra cosa.

 
(23 Jun 2020
06:15 PM)
Tommy escribió:
Como sea, decidas lo que decidas me gustará, porque es tu historia y es tu impronta al 100% en cada capítulo, eso es lo que verdaderamente nos tiene enganchados.

Mil gracias, en serio, no sabes cuánto significa esto para mí y la tranquilidad que me da.

DoctorSpring: me alegra que te vaya gustando el desarrollo de Silver, porque es uno de mis personajes favoritos y quiero que, al final de la historia, os guste a vosotros también, así que espero cumplir con eso. Sobre lo de Mary y Carol, ya se verá si le perdona.

Nemuresu: digamos que en cierto modo podrá pagar por lo que ha hecho, pero no será en este capítulo ni en el siguiente.

Thranduil: ¡Erfo! ¡Qué alegría me ha dado ver que has empezado a leer mi fic! Tú tranquilo, ve a tu ritmo que entiendo que hay muchos capítulos y puede costar un poco ponerse al día. Me alegra que te guste la personalidad que le estoy dando a tu personaje favorito y espero estar a la altura cuando la historia acabe, ya que también es de mis favs. Puedes ir dándome consejos si quieres, que aunque haya cambiado en algunos aspectos nunca viene mal que te recuerden tus errores, aunque algunos ya me han dicho cuales son pero siempre viene bien tener más perspectivas. En fin, ¡espero que sigas disfrutando de la historia y que no te decepcione!

 

 
Capítulo 29: Hacia la Torre Radio
 



—¡Sois unos monstruos! ¿Se puede saber qué tenéis planeado? ¡¿Por qué nuestros pokémon no nos han hecho caso?!
 
Los tres reclutas encargados de vigilar el gimnasio suspiraron al oír por enésima vez los quejidos de la líder. Si asaltar el gimnasio les había parecido agotador era porque no sabían lo que era tener que aguantar a una Blanca enfadada durante horas.
 
—Podrías callar un rato, monina. Me va a estallar la cabeza como te sigas quejando con tu voz de pito.
 
Gracias por el cumplido, pero que sepas que no me pienso callar. Habéis entrado sin permiso, habéis asaltado mi ciudad, ¡os habéis hecho con mi gimnasio y nos habéis atado! —La líder se revolvió en sus ataduras, como si quisiera hacer énfasis en la última parte de su oración— ¡Exijo una explicación! ¡Cuando consiga liberarme se os caerá el pelo bien caído!
 
—Ya está, ¡ya no te aguanto más! ¡Si no te vas a callar te callaré yo misma!
 
La recluta de antes se quitó el cinturón y se acercó a la líder. Se situó detrás de ella para ponérselo en la boca, pero Blanca se lo impedía sacudiendo la cabeza incontrolablemente.
 
—Por favor, esto es ridículo. ¡Que alguien me ayude!
 
Los otros dos reclutas se acercaron y consiguieron inmovilizarla el tiempo suficiente para que su compañera pudiera amordazarla. Al acabar dio un suspiro de alivio y se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano.
 
—A ver si así estamos más tranquilas.
 
—No tenéis ni idea de lo que acabáis de hacer.
 
La rocket se dio la vuelta hacia la fuente del sonido y vio que se trataba de una de las modelos del gimnasio. Le miraba con rabia, pero sobre todo con impotencia por saber que era totalmente incapaz de asistir a su líder. La recluta bufó y se cruzó de brazos.
 
—¿También quieres acabar como ella? Nos quedan dos cinturones, ¿quieres tentar a la suerte?
 
No dijo nada, y la rocket sonrió satisfecha. Volvió a su puesto inicial junto a sus dos compañeros y siguió montando guardia, aunque no tardó en darse cuenta de que sin los gritos de la líder se aburría. Después de todo ahí no había nada que hacer, la verdadera acción estaba fuera, y tras unos instantes se preguntó si de verdad era necesaria tanta vigilancia para la líder. También había reclutas vigilando la entrada, y ella y todas las entrenadoras estaban atadas, ¿cuál era el peligro?
 
No es como si fuera a venir alguien a salvarlas. Para eso tendrían que atravesar toda la seguridad, que no es poca.
 
Casi como si alguien hubiera escuchado que se aburría, vio que una de las macetas que adornaban el gimnasio empezó a moverse. Uno de sus compañeros se dio cuenta también y fue a ver de qué demonios se trataba, pero cuando llegó dejó de moverse. Él le miró confundido y se encogió de hombros, pero cuando fue a dar un paso para volver con su grupo cayó al suelo de manera fulminante. La recluta abrió los ojos ante aquella escena, y habría ido a ver qué le había pasado, si no fuera porque sintió que alguien le dio una bofetada. Se giró y vio que su otro compañero estaba dando vueltas y haciendo movimientos erráticos, casi como si estuviera confundido. Antes de poder echarle una reprimenda sintió una ráfaga de aire frío por detrás, así que se dio la vuelta rápidamente para ver de qué se trataba, pero ahí solo estaban la líder y sus entrenadoras. Se llevó una mano a la Poké Ball mientras escudriñaba cada rincón de la sala, aunque no fue capaz de hacerlo, ya que las luces del gimnasio comenzaron a parpadear hasta que al fin se apagaron. Ella tragó saliva e intentó tranquilizarse, aunque no pudo evitar ponerse alerta cuando sintió una presencia a escasos centímetros de ella. Las luces volvieron a encenderse y ella se dio la vuelta lentamente, para ver de qué o quién se trataba.
 
Un hombre rubio más alto que ella se encontraba ahí, mirándole con unos ojos vacíos carentes de emoción. La recluta reprimió un grito, pues entre su expresión y la palidez de su piel parecía un fantasma en toda regla. ¿Y si era el fantasma del gimnasio que había ido a castigarles por lo que habían hecho?
 
—Bu.
 
El pequeño susto del chico fue suficiente para hacer que cayera desmayada al suelo. Gengar y Misdreavus se materializaron un par de segundos después, riendo a carcajadas tras ver que su entrenador al fin se había unido a ellos a la hora de asustar a humanos desprevenidos. Morti rodeó a la chica y entró en la última estancia del gimnasio, donde tenían lugar los combates y se encontraban las entrenadoras y la líder presas. Blanca abrió los ojos y empezó a revolverse en sus ataduras al verle, pero se detuvo cuando él se situó detrás y empezó a deshacer los nudos que le impedían moverse. Cuando acabó le quitó el cinturón de la boca y ella no tardó ni medio segundo en darse la vuelta para hacerle frente.
 
—¿Pero qué se han creído los del Team Rocket? Lo sabía, ¡sabía que algo pasaba en mi ciudad! ¡Pero atreverse a invadir mi gimnasio y atar a mis chicas! —Dejó de hablar cuando vio la mirada de su amigo. La preocupación se mezcló con el alivio en sus ojos, y le pareció ver que una ligera sonrisa empezaba a asomarse en sus labios. Le acarició el cabello y se la acercó al pecho para darle un abrazo que la líder correspondió casi al instante, intentando contener las ganas de llorar. Estuvieron así hasta que un ooh generalizado por parte de las entrenadoras les hizo recordar que no estaban solos, así que se separaron y comenzaron a desatarlas.
 
—Todavía no entiendo cómo ha podido pasar —decía Blanca mientras liberaba a una modelo—. ¡Fue todo tan rápido! ¡No tuvimos ni una oportunidad!
 
—Debían tenerlo todo preparado. Nos atacaron desprevenidas y cuando quisimos actuar ya era demasiado tarde.
 
—¿Qué ha pasado exactamente? —preguntó Morti. Blanca frunció el ceño mientras deshacía los nudos que retenían a la última entrenadora.
 
—Estábamos abriendo el gimnasio cuando de repente entraron decenas de rockets. Comenzaron a atacarnos a discreción y aunque quisimos defendernos no tardamos en vernos superadas, nos ataron en cuestión de minutos.
 
—Bueno, ahora que sois libres podremos encargarnos de ellos. No habrá que bajar la guardia, no sabemos de lo que son capaces de hacer —Blanca negó con la cabeza.
 
—No, Morti. Tenemos que quedarnos aquí.
 
—¿Por qué?
 
—Porque nuestros pokémon no nos obedecieron cuando les sacamos a combatir —Los ojos del líder se abrieron al oír aquello—. Fue como si algo les hubiera sometido, por eso acabaron con nosotras tan rápido. Es peligroso salir en estas condiciones, si nuestros pokémon no siguen nuestras órdenes no duraremos mucho.
 
—Pero Gengar y Misdreavus me han hecho caso —Como si hubieran sido invocados, los dos pokémon aparecieron al lado de su entrenador. Ambos rieron—. Probad con vuestros pokémon ahora —Las entrenadoras sacaron a sus compañeras y vieron que esa vez, al parecer, estaban libres de lo que fuera que les hubiera sometido. Les sonrieron a sus entrenadoras y parecían ajenas a todo lo que había ocurrido. Al ver aquello Blanca asintió.
 
—Entonces no podemos perder el tiempo, aprovechemos ahora que podemos.
 
—En ese caso deberíamos ir a la Torre Radio. Lance y Lira también han venido y seguro que necesitan nuestra ayuda —Blanca se llevó una mano a la frente y suspiró.
 
—Madre mía, menudo lío tenemos entre manos —La líder retiró a sus pokémon y avanzó un par de pasos—. Chicas, ¿vosotras qué haréis?
 
—Nosotras nos quedaremos por aquí para intentar ahuyentar a los rockets de la zona. Veremos si podemos ayudar a los ciudadanos más cercanos.
 
—Perfecto. Vámonos, Morti, mi ciudad no puede esperar más.
 
Los dos líderes cruzaron el gimnasio y al llegar a la entrada se detuvieron. Tomaron aire y se miraron, seguramente se encontrarían con muchas dificultades, pero no podían quedarse de brazos cruzados y permitir que el Team Rocket campara a sus anchas. Asintieron y estuvieron a punto de salir, pero antes de abandonar el gimnasio alguien llamó a Morti. Él sacó su Pokégear y al ver quien era, Blanca pudo notar que aceptó la llamada con una mezcla de nerviosismo y alivio.
 
—¿Sí? ¿Karen?
 

 
Su preocupación crecía conforme se iba acercando.
 
Los desperfectos de la Torre Radio eran cada vez más evidentes, pues además del humo que surgía de esta Lira también pudo ver que la mayor parte de las ventanas estaban destrozadas. Supuso que Lance habría intentado defenderse lo mejor posible, pero también era consciente de que él no podía usar toda su fuerza porque acabaría derrumbando la torre. Esperaba que eso no le hubiera supuesto un problema ni que se hubiera visto obligado a rendirse.
 
Al fin entró de nuevo, y esa vez sí que ayudó a las recepcionistas. Con todos los rockets ocupados ninguno le daría importancia a esas tres mujeres, así que se dio prisa y al fin las liberó. Ellas se lo agradecieron y le dijeron que tuviera mucho cuidado, pues la torre había temblado un par de veces y de vez en cuando oían rugidos procedentes de las estancias superiores. Lira asintió y subió a la primera planta, dispuesta a acabar con todo cuanto antes.
 
Lo que vio allí le abrumó. Había infinidad de pokémon debilitados y de reclutas al borde de la inconsciencia que lamentaban lo ocurrido, por no mencionar que la habitación estaba patas arriba. Ella avanzó lentamente con la vista al frente, intentando ignorar los quejidos de los rockets, pero se vio forzada a parar cuando sintió que uno le agarró del tobillo.
 
—No… sola… espera… refuerzos.
 
Ella levantó la pierna de golpe del susto y aligeró el ritmo, aunque no pudo evitar sentir algo de pena por ellos. Que tuvieran que pagar por lo que habían hecho no significaba que tuvieran que sufrir de esa manera.
 
Llegó al fin a la segunda planta, donde el panorama era parecido. En esa sala había más material, pues estaba llena de ordenadores y demás equipo, así que el destrozo fue todavía más evidente. Ella avanzó hasta el final y pudo ver que ahí se encontraba la puerta que le llevaría a lo más alto, así que se apresuró en sacar la tarjeta que le dio el director y pasarla por la ranura. Tras un clic esta se abrió, y así pudo al fin subir las escaleras que se encontraban tras esta.
 
Al subir no encontró nada que indicara que una cruenta batalla había tenido lugar. Se trataba de una pequeña estancia vacía, casi vacía, con dos ventanas que al final tenía otra escalera que le llevaría a otro piso superior. Hubiera avanzado sin más dilación, si no fuera porque justo frente a ella se encontraba uno de los ejecutivos del Team Rocket. Le reconoció al instante, fue el hombre a quien se enfrentó en Pozo Slowpoke.
 
—Mira quien ha venido. Temía que te vieras superada por las circunstancias pero te las has apañado para seguir adelante —Su sonrisa crecía conforme iba hablando—. Aunque a juzgar por tu expresión y el temblor de tus piernas estás a nada de dar media vuelta.
 
—Estoy a nada de hacer que deis media vuelta.
 
—Desde luego, como los dragones de tu compinche sigan haciendo de las suyas todos acabaremos huyendo por patas. Hablando de él, ¿sabes si está bien? Si se ha visto obligado a subir es porque se ha visto superado por nosotros —Los ojos de Lira se abrieron y Protón sonrió—. Seguro que no habías caído en eso. Puedes ir a ver cómo está, pero puede que cuando vuelvas para hacernos frente ya sea demasiado tarde. ¿Qué dices?
 
—Que no sé por qué estás retrasando el combate —Protón agarró una Poké Ball de su cinturón y comenzó a juguetear con ella.
 
—Tranquila, muchacha. Te pones nerviosa y se te sale la fuerza por la boca, alguien debería darte una lección. Menos mal que aquí hay alguien, y ese alguien soy yo. Golbat, ¡adelante!
 
—¡Togetic!
 
Los dos pokémon voladores salieron al mismo tiempo y se encararon en el aire, esperando las órdenes de sus respectivos entrenadores para lanzarse al ataque.
 
—¡Rayo confuso!
 
—¡Paranormal!
 
Golbat creó una luz que giró alrededor de Togetic y este la siguió con la mirada, lo que hizo que se mareara en cuestión de segundos. El pokémon comenzó a girar sobre sí mismo y emitió un par de ondas que rebotaron contra la pared y obligaron a Lira a agacharse para esquivarlas.
 
Empiezas bien. ¡Ataque ala!
 
Golbat se acercó a Togetic y le hizo un corte en el brazo, pero al estar confuso él no se dio cuenta. Siguió dando vueltas hasta que el murciélago le estampó contra la pared con otro ataque ala y gracias a eso consiguió salir de su confusión. Sacudió la cabeza para centrarse de nuevo y Lira repitió la orden.
 
—¡Paranormal!
 
Togetic liberó un par de ondas que hicieron retroceder a su adversario, pero Golbat se recuperó y se abalanzó sobre él de nuevo.
 
—¡Mordisco!
 
—¡Esquiva! —Togetic alzó el vuelo y esquivó el ataque por los pelos. Después se situó justo detrás de Golbat— ¡Poder pasado!
 
Togetic cerró los ojos y, al abrirlos de nuevo, estos desprendieron una tenue luz azul. Invocó un par de rocas que se vieron envueltas por el mismo color y antes de que Golbat pudiera reaccionar se las lanzó a él, dejándole sepultado bajo los pedruscos. Al desaparecer el brillo de los ojos de Togetic las piedras desaparecieron también, y aunque el murciélago pudo levantarse apenas podía mantenerse unos centímetros sobre el suelo.
 
—¡Chupavidas!
 
De los colmillos de Golbat surgieron dos proyectiles que acabaron en el cuello de Togetic, los cuales le drenaron vitalidad para pasársela al atacante.
 
—¡Paranormal!
 
Pero no bastó para hacer que Golbat fuera lo suficientemente rápido como para esquivar el ataque, ni para que pudiera soportarlo. Cayó debilitado después de verse afectado por las ondas, permitiendo a Togetic descender unos segundos para recuperar el aliento.
 
Tch, qué aburrido. Tendré que darle un poco de emoción al combate —Protón retiró a Golbat y agarró la otra y última Poké Ball que le quedaba—. No hay gracia si no hay un poco de sangre, ¿no crees?
 
—Creo que estás loco —Protón echó la cabeza hacia atrás y soltó una enorme carcajada que llenó el silencio de la estancia.
 
—Me han dicho tantas veces esa palabra que ya me la tomo como un halago. No te confundas, querida, que yo estoy muy cuerdo. Que no sea tan delicado como tú y el resto de la región no significa que lo sea menos. Weezing, ¡anima un poco el ambiente! ¡Pantallahumo!
 
De la Poké Ball del ejecutivo surgió un pokémon parecido a Koffing. Solo se diferenciaba de este en que parecía que le había salido otra cabeza del cuerpo y en las expresiones de la cara, pues Koffing parecía más alegre que su evolución, tal vez porque al ser más pequeño los gases le afectaban más. El tipo veneno expandió su cuerpo y al volver a reducirlo soltó una mezcla de gases negros que se difundió por toda la habitación, lo que la llenó de un hedor nauseabundo. Lira se tapó la nariz y retrocedió un poco para no verse rodeada de esos gases, al mismo tiempo que retiraba a Togetic y sacaba a Espeon, pues pensó que sus grandes poderes psíquicos le serían más útiles a la hora de detectar y atacar a Weezing.
 
—Se ha escondido tras esa cortina pero sé que puedes averiguar dónde está. ¡Psicorrayo!
 
Al felino le empezó a brillar la gema de la frente nada más salir, y cuando localizó a su enemigo giró su cabeza hacia este para enviarle un gran rayo de un tenue color verde. Escuchó un grito por parte del tipo veneno así que supuso que Espeon había acertado, como siempre.
 
—Hm, hasta tus pokémon son igual de repelentes que tú. Supongo que de tal palo tal astilla. Weezing, vamos a dejarnos de chiquitas, ¡residuos! ¡Tal y como te dije que lo hicieras!
 
Weezing lanzó una masa viscosa venenosa, pero en vez de echársela a Espeon se la echó a Lira. Como no supo que iba hacia ella hasta que la vio salir de los gases no le dio tiempo a esquivarla. No tardó en sentir el ardor que esta producía en su piel y dio un grito de horror al darse cuenta de lo que había pasado. Intentó sacar a Feraligatr para que se la quitara con un movimiento de tipo agua pero los nervios le hicieron tardar en sacar a su compañero. Al ver lo que el tipo veneno le había hecho a su entrenadora, Espeon concentró toda su energía psíquica en hacer la presión suficiente sobre este como para debilitarle, al mismo tiempo que levantaba a Protón y le estampaba contra la pared. El ejecutivo rio al ver la escena, y si Lira hubiera podido abrir los ojos habría visto un brillo sádico en su mirada.
 
—¿Qué pasa? Te dije que te iba a dar una lección y eso he hecho. Ahora no eres tan gallita como antes, ¿eh?
 
Al fin pudo liberar a Feraligatr y cuando el reptil vio el estado de su entrenadora no tardó en crear una pequeña ola que le quitó todos los residuos. Lira se frotó los ojos después de eso, pues le escocían demasiado, de la misma manera que también le dolía la garganta y estaba empezando a encontrarse muy débil. Al oír la risa de Protón, Feraligatr se dio la vuelta y sus ojos se inyectaron en sangre. Se lanzó a por el ejecutivo pero Espeon logró detenerle, pues por muchas ganas que también tuviera de acabar con él sabía que eso solo les traería problemas a ellos y a su entrenadora.
 
—¿Vas a permitir que me ataque? En ese caso no serías mejor que yo.
 
Lira rebuscó en su bolso y consiguió sacar una baya meloc. Se la comió y tras unos segundos comenzó a sentirse mejor, aunque el susto todavía seguía presente en su cuerpo. Retiró a Feraligatr y alzó la mirada lentamente hasta que estableció contacto visual con el ejecutivo.
 
—Espeon, sácale de aquí.
 
El felino asintió y le bajó al piso inferior con toda la amabilidad que fue capaz de mostrarle en ese instante, que fue la mínima para no romperle el cuello. Después se acercó a su entrenadora y Lira le abrazó con fuerza mientras le acariciaba el suave pelaje, Espeon por su parte frotó su mejilla con la de ella.
 
—Me da igual lo que diga, está loco —dijo en un agitado susurro. Todavía seguía temblando, era la primera vez que sufría el ataque de un pokémon en sus propias carnes y había sido una experiencia aterradora—. Espero que ese monstruo no le haya hecho nada malo a Carol.
 
Se apartó después de unos largos segundos y echó un vistazo a su traje. Estaba deteriorado y mojado por el ataque, y ya no solo eso, era incapaz de seguir viendo esa R en su pecho sin que le entraran náuseas. Decidió que ese era el mejor momento para cambiarse y volvió a ponerse su atuendo habitual, el cual había guardado en su bolso, antes de subir el siguiente tramo de escaleras.
 
La siguiente estancia era silenciosa también, aunque tuvo que detenerse cuando un gran rugido sacudió la torre durante unos segundos. Lira se apoyó en la pared durante el tiempo que duró el temblor y cuando este paró siguió caminando, con Espeon siguiéndole fielmente a su lado.
 
Al final de la habitación, a mano derecha, había dos puertas rojas que le indicaban a Lira que tras ellas se encontraba el ascensor que necesitaría tomar para seguir subiendo. Por desgracia, frente a ellas se encontraba la mujer pelirroja contra la que ya había combatido en el escondite rocket, y algo le decía que si quería continuar tendría que volver a vencerla. La ejecutiva estaba con las manos apoyadas en sus caderas, y su semblante serio no cambió ni lo más mínimo al verla.
 
—Así que al final has conseguido llegar hasta aquí, ¿eh? —A ella no se le veía tan animada como a Protón. De hecho, a pesar de que el Team Rocket todavía tenía una gran ventaja y el tiempo iba en contra de la joven, no parecía estar del todo tranquila—. Me sorprende un poco, la verdad, pensé que no serías capaz de superar todos los obstáculos.
 
—Me ayudaron —se limitó a decir, pues tenía prisa y quería avanzar cuanto antes. Sin embargo, parecía que la ejecutiva no estaba muy por la labor de combatir.
 
—Sabes, no entiendo a Atlas. Hace tiempo que no le entiendo —Empezó a decir mientras se cruzaba de brazos y perdía la mirada en los recuerdos—. Lo tenemos todo, absolutamente todo para conquistar a Johto, y él se resiste. Quiere enfrentarse contigo, no sé si para demostrar su superioridad y vengarse de lo que ocurrió hace tres años o qué, pero teniendo en cuenta que te las has apañado para llegar hasta aquí no me sorprendería que le ganaras, y eso me preocupa. Se está arriesgando inútilmente y soy incapaz de entender por qué.
 
Lira no dijo nada. Parecía que estaba pensando en voz alta más que hablando con ella, y para ser sincera, no se veía capaz de detenerla. Le parecía que era una mujer que había pasado por mucho y tras tanto pelear ahora estaba cansada, pero se veía incapaz de disfrutar de la recompensa de su esfuerzo porque las cosas, en el último momento, no estaban saliendo como pensaba.
 
—Tenemos varios ases bajo la manga, por eso hemos tardado tanto en resurgir, pero la verdad es que ahora no tengo nada claro. ¿Ganaremos o perderemos? Ya no sé qué pensar.
 
Su mirada se centró de nuevo y descruzó los brazos, parecía que su viaje al pasado había acabado. Miró a Lira y fue como si al fin se diera cuenta de que la joven estaba ahí.
 
—Míranos, parece que nos han invitado a las dos a un funeral —La ejecutiva rio con sarcasmo y negó con la cabeza—. No me imaginaba este día así, la verdad, pero ¿cuántas cosas me han salido como quería a lo largo de la vida? Se pueden contar con los dedos de una mano, ¿no es un poco triste? —Cerró los ojos durante unos minutos y pareció reconsiderar un par de cuestiones—. En fin, no estoy aquí para contar mis penas. Tengo una misión… Una misión que cumplir como ejecutiva del Team Rocket —Al volver a abrirlos parecía que había sufrido una transformación total. No había ni rastro de la mujer dubitativa, y hasta frágil, de antes. La locura se reflejó en sus ojos al mismo tiempo que sus labios formaban una sonrisa maniática—. Y esa misión es detener a todo aquel que se interponga en nuestros planes, ya sea una niña o una adulta. Lo he decidido, me entregaré al Team Rocket en cuerpo y alma hasta el final porque es la única decisión que he tomado de la que no me he arrepentido, y no voy a hacerlo ahora. Si la organización cae, caeré con ella. Arbok, ¡adelante!
 
La famosa cobra salió de la Poké Ball de la ejecutiva y le siseó a Lira nada más verla. Espeon dio un par de pasos y se situó delante de su entrenadora, Lira pudo ver cuando pasó por su lado que sus de normal calmos ojos solo reflejaban ira. Tal vez seguía afectado por lo de antes y se negaba a permitir que alguien volviera a hacerle daño.
 
—Espeon, ¡psicorrayo!
 
—Arbok, ¡triturar!
 
La cobra intentó constreñir con su cuerpo al felino para poder atacarle mejor, pero él dio un ágil salto y consiguió evitarlo con facilidad. La gema de su frente brilló intensamente y de esta surgió un rayo que acabó dándole al tipo veneno en la cabeza, lo cual le dejó algo desorientada, pero seguía estando en forma para continuar con el combate.
 
—¡Deslumbrar!
 
Arbok le dedicó una mirada tan aterradora a Espeon que le acabó paralizando. Al estar en ese estado el tipo veneno sí pudo enroscarse a su alrededor, y esa vez aprovechó para clavar sus colmillos en el cuello del felino. Espeon soltó un chillido de dolor y Lira pudo ver que intentaba quitarse a su adversario de encima por todos los medios posibles, pero al estar paralizado no pudo hacer gran cosa.
 
—Tranquilízate, Espeon. ¡Usa tus poderes para liberarte!
 
Poco a poco, Arbok se vio envuelta por una tenue luz verde que hizo que se desenroscara paulatinamente del felino, pero este tuvo un espasmo por estar paralizado y la luz desapareció, permitiendo a la cobra volver a retenerle.
 
—¡Triturar de nuevo!
 
Arbok volvió a morder a Espeon y, esa vez, la luz que le envolvió fue todavía más fuerte. Consiguió apartar a la cobra del todo y la estampó contra la pared para alejársela lo máximo posible. El felino comenzó a jadear, así que Lira se acercó y le roció con un antiparalizador al mismo tiempo que le acariciaba y le besaba la frente. Ya quedaba poco, si podía moverse con libertad acabaría con Arbok en nada.
 
—¡Deslumbrar!
 
—¡Cierra los ojos!
 
Al fin y al cabo, no los necesitaba para localizar al enemigo. Espeon cerró los ojos, lo que evitó que se quedase paralizado, y volvió a lanzarle un rayo a Arbok, que retrocedió hasta chocar con la pared de nuevo. Atenea apretó los puños y empezó a temblar de rabia.
 
—¡No dejes que acabe contigo! ¡Constricción!
 
—¡Un último psicorrayo! ¡Vamos!
 
Arbok intentó enroscarse alrededor de Espeon otra vez, pero el felino saltó alto y desde ahí le lanzó el rayo que le dejó fuera de combate. No volvió a levantarse, y al caer al suelo Lira vio que su pokémon tampoco estaba en muy buenas condiciones. Había abusado mucho de sus poderes psíquicos y eso tenía que haberle dejado mella.
 
—He estado a nada, si no hubiera cerrado los ojos… —Atenea retiró a Arbok y agarró otra Poké Ball—. Espero que hoy hagas algo más que repetir frases, porque entonces sí que me haré un sombrero contigo. ¡Sal, saco de plumas!
 
—¡Sal, saco de plumas!
 
De la Poké Ball de Atenea salió el murkrow que ayudó a Lira en el escondite rocket de Pueblo Caoba, y a juzgar por la sonrisa que llevaba en el pico no había cambiado nada desde entonces. La entrenadora retiró a Espeon y sacó a Ampharos, cuando antes acabara con el combate mejor.
 
Ya empezamos… ¡Impresionar!
 
Murkrow se acercó rápidamente a Ampharos y se situó justo delante de sus ojos, lo que hizo que el tipo eléctrico retrocediera un par de pasos por el susto. Murkrow rio y Atenea sonrió.
 
—¡Tinieblas!
 
El pokémon batió sus alas y creó una niebla espesa que cubrió toda la habitación. Lira no podía ver un palmo más allá de sus narices, y supuso que Ampharos tampoco. Ambas afinaron el oído para ver si podían escuchar algo que les permitiera conocer el paradero del pokémon, tal vez el sonido de su aleteo podría darles una pista, pero no oyeron nada.
 
—¡Krow!
 
Hasta que fue demasiado tarde.
 
Después del grito de Murkrow, Lira escuchó que Ampharos chilló de dolor. La morena se mordió el labio inferior mientras trataba de pensar una estrategia que les permitiera ver aunque fuera un poco, pues estaba claro que era la única forma que tenían de asestar un golpe certero.
 
—Ampharos, carga. Así podrás iluminar un poco la estancia.
 
El tipo eléctrico hizo caso y empezó a almacenar electricidad en su cuerpo, lo que le permitió brillar durante unos instantes. Tanto ella como Lira entornaron los ojos para intentar captar cualquier mínimo indicio de movimiento. Tras unos segundos, a la morena le pareció ver una sombra por la derecha.
 
—¡Puño trueno a la derecha!
 
Ampharos dirigió toda la electricidad a su puño y atacó en la dirección que su entrenadora le indicó. Le dio a algo, algo que acabó cayendo al suelo y tras lo cual hizo que toda la niebla se disipara.
 
—¿Qué? ¡¿Pero cómo es posible?!
 
En el suelo yacía Murkrow, que había vuelto a levantarse después del tremendo golpe que había sufrido. Alzó el vuelo de nuevo aunque con algo de dificultad, pues se negaba a perder tan fácilmente, pero el ataque de Ampharos le había dejado algo tocada.
 
—Venga, otra vez. ¡Tinieblas!
 
—¡Chispazo!
 
Ampharos generó una gran bola de electricidad y la lanzó al techo, lo que permitió disipar las sombras que había creado Murkrow. Al volver a estar a la vista de todas, Ampharos bajó la bola y la dirigió hacia el pájaro, que no pudo hacer nada por esquivarla y acabó de nuevo en el suelo. Para asegurarse de que no volvería a levantarse, Ampharos fue corriendo hacia ella y le dio otro puño trueno, lo que le dejó finalmente fuera de combate. Atenea rechinó los dientes.
 
—Tch, vaya tela —Retiró a Murkrow y agarró su última Poké Ball, con la cual jugueteó un rato antes de sacar a su próximo pokémon—. Pero no importa lo que pase, no puedo permitir que llegues hasta Atlas, aunque eso sea lo que él quiere. Voy a darlo todo en lo que queda de combate, porque el futuro del Team Rocket está en juego y no pienso tomármelo a la ligera. Vileplume, ¡adelante!
 
De la Poké Ball surgió un pokémon parecido al último que la ejecutiva sacó en el escondite rocket, pero tenía que haber evolucionado, pues el capullo había florecido y en su lugar había una hermosa flor roja con motas blancas que adornaban sus pétalos. Tras observarla durante un rato Lira retiró a Ampharos y sacó a Ninetales, ya solo le quedaba un último obstáculo que superar y, como la ejecutiva, pensaba darlo todo en ese combate.
 
—Veamos cómo acaba todo esto. ¡Somnífero!
 
—¡Fuego fatuo!
 
Al mismo tiempo que Vileplume liberaba una gran nube de polen, Ninetales enviaba en su dirección un par de llamas diminutas que rodearon al tipo planta e hicieron que se quemara. Por su parte, la vulpina se quedó dormida tras inhalar el polen, y Lira tuvo que retroceder un par de pasos para evitar quedarse dormida también.
 
—¡Ácido!
 
Como sabía que no podía hacer nada hasta que se despertara, Lira se quedó inmóvil mirando como Vileplume aprovechaba el estado de su pokémon y le atacaba una y otra vez, parando cada vez que las quemaduras hacían que se resintiera. Mantuvo la calma y esperó a que su pokémon abriera los ojos, pues ya sabía por experiencia que perder los nervios en ese tipo de situaciones era lo peor que podía hacer. Cuando vio que Ninetales empezó a parpadear, dio su orden sin vacilar.
 
—¡Ataque rápido!
 
La vulpina se levantó y embistió al tipo planta con tal velocidad que fue incapaz de reaccionar hasta que fue demasiado tarde. Vileplume se levantó y trató de liberar más esporas, pero las quemaduras volvieron a surtir efecto y se lo impidieron.
 
—¡Lanzallamas!
 
Ninetales abrió el hocico y soltó una gran bocanada de fuego en dirección a Vileplume.
 
—¡Megaagotar!
 
Que no fue suficiente para debilitarla, porque esta consiguió algo más de vitalidad gracias a ese ataque y consiguió aguantar el golpe. Aun así, era evidente que ya estaba muy malherida por las quemaduras, y tanto Lira como Atenea sabían que no aguantaría mucho más.
 
—Vamos Vileplume, ¡tú puedes! ¡Ácido!
 
Pero la ejecutiva estaba dispuesta a darlo todo hasta el final, y Lira pudo ver que su pokémon estaba igual de determinada a pesar de las heridas que tenía por todo el cuerpo. Le supo mal ordenar otro lanzallamas, pero era lo que tenía que hacer si quería seguir avanzando. Cuando el fuego alcanzó a Vileplume ella se mantuvo de pie durante unos segundos más, pues quería que su entrenadora se sintiera orgullosa de ella, pero al final acabó cayendo al suelo. Al contrario de las veces anteriores, Lira no se alegró al ver que había ganado.
 
—Hm, pues claro, claro que ibas a ganar.
 
La ejecutiva cayó de rodillas al suelo después de retirar a su pokémon. La Poké Ball rodó de su mano al suelo y chocó con el pie de Lira. Parecía derrotada, pero no solamente por la batalla, algo más le había vencido. Su mirada había vuelto a perderse y la entrenadora dudaba que fuera a decirle algo más. Lira se agachó, tomó la Poké Ball, dio un par de pasos y se arrodilló frente a la ejecutiva para dejársela en la palma de la mano. Apretó su hombro y volvió a levantarse para dirigirse finalmente al ascensor, pues ya no había nada ni nadie que pudiera impedírselo.
 
Las puertas se abrieron con un ding después de apretar un botón cercano a ellas. Antes de entrar retiró a Ninetales, y cuando las puertas se cerraron, caminó hasta la otra punta del ascensor y se dejó caer al suelo mientras se apoyaba en la pared.
 

 
Silencio.
 
Hacía mucho que no se encontraba completamente en silencio, desde que empezó su aventura si quería ser exacta. Tenía la sensación de que no había descansado desde entonces, y que por una razón u otra siempre estaba rodeada de sonidos. Ya fueran los gritos de sus pokémon, las órdenes de los entrenadores y líderes contra los que combatía, aquellos sueños que no le dejaban descansar ni aunque estuviera dormida y hasta el propio Team Rocket. Siempre había algo que le mantenía alerta, y extrañamente se estaba dando el lujo de tomarse un pequeño descanso en mitad de todo el peligro, cuando más atenta tenía que estar, en el peor momento de todos.
 
Cerró los ojos, inspiró y espiró. La tensión de las últimas horas y los combates contra los ejecutivos le habían dejado para el arrastre, de hecho, todavía tenía la garganta algo irritada por el enfrentamiento contra Protón, pero tenía que seguir hacia adelante. Solo… necesitaba unos minutos para descansar.
 

 
Volvió a abrir los ojos.
 
Por primera vez estaba siendo consciente de que el futuro de su región estaba en sus hombros, y todo lo que eso conllevaba. La presión de llevar tal responsabilidad empezó a sofocarla y sintió que le faltaba el aire dentro de esas cuatro paredes. Ya no había marcha atrás, y aunque la hubiera no la daría, pero ¿estaba preparada para lo que estaba a punto de vivir en unos minutos? Atlas podría estar tendiéndole una trampa, y ella entraría en la boca del mightyena con la única ayuda de sus pokémon.
 

 
Y sabía que con eso le bastaba, pues si había llegado tan lejos era gracias a ellos.
 
Se levantó y se acercó de nuevo a las puertas, ya que a su lado se encontraba el botón que tenía que pulsar para poner en marcha el ascensor. Al presionarlo este tembló un poco y comenzó a ascender, acercándole con cada segundo al último obstáculo que tenía que vencer para acabar de una vez por todas con el Team Rocket. Tragó saliva y asintió para darse fuerzas.
 
Estaba preparada para el enfrentamiento final.
 

 
—Silver, ven. Tengo una sorpresa para ti.
 
El niño dejó de jugar con unos juguetes que ya le estaban empezando a parecer aburridos y alzó la mirada para ver qué quería su padre. Se encontraba en la puerta de su habitación, con una de sus imborrables sonrisas que no parecían esfumarse ni en el peor de los momentos. Aunque le había dicho que fuera, Silver no se levantó del suelo.
 
—¿Qué quieres?
 
—Esa no es forma de hablarle a tu padre, y menos después del regalo que estoy a punto de darte.
 
Si el regalo iba a ser otro juguete que acabaría aborreciendo a la semana prefería seguir con sus cosas. Estuvo a punto de ignorarle y volver a lo suyo, pero antes de desviar la mirada Giovanni se apartó un poco, revelando a una persona que Silver conocía muy bien. Los ojos del niño se abrieron tanto que estuvieron a punto de salírsele de las cuencas, y se los frotó un par de veces para asegurarse de que no estaba imaginando cosas.
 
—Mira quién va a vivir con nosotros a partir de ahora, tu amiguita.
 
Pero no. Por mucho que quisiera no verla, detrás de su padre se hallaba Carol. Su amiga tenía los ojos rojos y los labios temblorosos, como las pequeñas manos que sujetaban la Poké Ball de Zoah. Silver se quedó boquiabierto al mismo tiempo que su padre le empujaba para que entrara en la habitación.
 
—A ver si eres capaz de calmarla, creo que se ha asustado al ver que vivimos en un lugar tan grande. Podéis jugar hasta la hora de la cena.
 
Sin decir nada más Giovanni se fue, dejando a los dos niños solos. Silver no había entendido aún lo que había sucedido, su amiga ya tenía un hogar, ¿por qué iba a vivir con ellos? La niña se acercó a él dando pequeños pasos, temblando todavía por el disgusto.
 
—Silver —acertó a decir tras unos segundos—, ¿es verdad que ya no puedo volver a casa?
 
Al final cayó de rodillas y empezó a llorar descontroladamente. Eso sirvió para espabilar al pelirrojo, que se levantó y fue corriendo a darle un abrazo. Carol no paraba de preguntar por qué no volvería a ver a su abuelo y Silver solo podía quedarse ahí, atónito ante lo que había acabado de pasar.
 
¿Qué demonios había hecho su padre ahora?
 
 
¿En serio pensabas que era tan estúpido como para creer que lo habías hecho por mí y no por ti?
 
Silver le dio un puñetazo a una de las paredes del Túnel Trigal. No importaba el tiempo que hubiera pasado, no importaba las veces que repitiera la escena en su mente, aquel momento le seguía causando la misma rabia e impotencia que la primera vez.
 
Y aunque de verdad hubiera sido por mí no tenías derecho a arrebatarle su vida.
 
Apartó el puño de la pared y se miró los nudillos. Se había hecho un poco de sangre, pero nada grave que no le impidiera continuar con su misión.
 
Tienes que dejar de ser tan bruto, algún día te harás daño de verdad y lo lamentarás.
 
La voz de su amiga resonó en su cabeza. Un par de días antes se habría esforzado por echar esa voz de su mente y seguir con lo suyo, pero algo le hizo parar a pensar.
 
Él solo había conocido la violencia y los gritos como método para conseguir sus objetivos. El más fuerte ganaba, y eso había sido así durante gran parte de su vida, nunca lo había puesto en duda porque todas las experiencias que había vivido habían corroborado que así era. El secuestro de su amiga, el robo de pokémon por parte del Team Rocket, los miles de intentos fallidos de huir de aquel lugar…
 
Si en vez de gritarle como un poseído le hubieras animado y tratado con cariño tal vez hubieras tenido alguna oportunidad.
 
Pero al salir de la organización se dio cuenta de que no todo el mundo compartía esa visión, es más, la violencia era rechazada y hasta condenada. Fue un choque muy fuerte para él, así que la primera vez que oyó esas palabras por parte de Lira quiso echarla a los houndour. El amor no servía para nada, ¡para nada! Lo había visto de primera mano con Carol, había sido bondadosa dentro del Team Rocket y era la más débil de todas. No podía defenderse de las burlas, ni de los robos, siempre tenían que estar Mary y él pendientes para que nadie le hiciera nada. La bondad y el amor solo le trajeron problemas en un mundo lleno de gente despiadada.
 
Ciertamente me has derrotado, pero deberías mejorar la forma en la que tratas a tus pokémon. La fuerza no te llevará muy lejos si no les tratas con cariño.
 
Lira no fue la única que se lo dijo, después de su primer enfrentamiento llegó a la Torre Bellsprout y el anciano del piso superior le vino con el mismo cuento. No entendía cómo era capaz de decir eso cuando él le había derrotado momentos antes usando simplemente la fuerza, obviamente tenía que estar equivocado.
 
La culpa no es de los pokémon, la culpa es tuya. Les tratas como si fueran meras herramientas y eso te pasa factura, tal vez si les mostraras algo de amor establecerían un vínculo más profundo contigo y responderían a él, siendo capaces de superar situaciones adversas, como han hecho los míos.
 
Le derrotó dos veces, y él pensó que se trataba de la suerte del principiante. Estaba teniendo mucha, tal vez le había caído en gracia a algún pokémon que concedía deseos y le estaba ayudando en su viaje. Esa tenía que ser la única explicación lógica, pues él conseguía aplastar a cualquiera que se entrometía en su camino, solo había tenido problemas con ella.
 
No es suerte, ya te lo he dicho pero no me haces caso. Si trataras a tu equipo con amor…
 
Tonterías y más tonterías, pensaba. Se negaba a pensar que eso fuera verdad, antes se creería que alguien le había echado una maldición y por eso no paraba de perder. Además, ¡ella no era tan fuerte! Tampoco era nada del otro mundo.
 
Vas a hacer que tus pokémon sufran innecesariamente solo porque no sabes cuándo rendirte, un equipo no debería sufrir nunca por la incompetencia de su entrenador. Eres fuerte, pero sin amor y confianza la fuerza no sirve de nada, el combate se acaba aquí.
 
Pero el entrenador de la capa sí era fuerte, muy fuerte. Más fuerte que él, más fuerte que los ejecutivos, más fuerte que su padre, incluso. Era tan fuerte que había sido capaz de derrotar a su mejor pokémon de un solo movimiento y de hacerle volar a él mismo por los aires sin siquiera llegar a usar todo su potencial. Y él pensaba lo mismo que el anciano, que Lira, que Carol, y parecía que después de todo el amor sí funcionaba en algunos casos.
 
¿Estaré equivocado?
 
No había dejado de darle vueltas al tema desde aquel enfrentamiento. Las palabras del domadragón se quedaron grabadas en su mente como un eco eterno, que le obligaron a replantearse todo en lo que había creído hasta ese entonces. Si tenía razón, entonces entendería por qué Lira parecía ir siempre un paso por delante, por qué Carol a pesar de todo parecía que aguantaba mejor estar encerrada en el Team Rocket que él, y por qué un hombre de la edad de aquel anciano podía seguir combatiendo día sí y día también en lo alto de aquella torre.
 
¿Sería verdad? ¿Era eso lo que necesitaba para soportar todo lo que le echaran y seguir hacia adelante?
 
El combate contra Lira le estaba ayudando a entender muchas cosas, pero entonces surgieron los rockets a estropearlo todo. O eso había pensado, pues el combate doble acabó dándole la oportunidad de observarla de cerca, y desde esa proximidad fue capaz de sentirlo todo. La confianza que desbordaban tanto ella como Ninetales era tan abrumadora que por un momento se sintió atacado, era imposible no sentirse intimidado ante la clara conexión que había entre ellas dos. El amor que sentían la una hacia la otra era muchísimo más fuerte que cualquier lazo que había establecido con su equipo a base de insultos y amenazas, y en ese instante lo entendió todo.
 
Ya sabía de dónde sacaba la fuerza su rival.
 
No iba a ser capaz de alcanzar su nivel a tiempo, todavía no tenía muy claro cómo debía darle amor a su equipo exactamente, pero sí sabía que le debía una disculpa y esa era una buena forma de empezar de nuevo. Irónicamente, Carol le había dado la clave para ser el mejor durante todos esos años, pero él había estado demasiado ciego para verlo.
 
Se llevó ambas manos al cinturón, pero se detuvo en cuanto le pareció ver una sombra con el rabillo del ojo. Su naturaleza desconfiada le impidió ignorar lo que sus sentidos habían captado, así que se dirigió a las escaleras del túnel, donde le había parecido ver a alguien.
 
—¡Te tenemos!
 
Tan pronto como se asomó un grupo de reclutas se abalanzó sobre él, inmovilizándole en el acto y tirándole al suelo. Silver se revolvió con todas sus fuerzas e intentó agarrar una Poké Ball, pero los rockets se lo impidieron al instante.
 
—¡¿Qué hacéis?! ¡Soltadme de una vez y enfrentaros a un combate pokémon, que es lo que toca!
 
Oyó unos pasos que se acercaban por detrás y al alzar la vista vio que se trataban de más reclutas. Uno de ellos, que parecía ser el líder del grupo, suspiró y se rascó la nuca.
 
—Ya sabíamos que te ibas a resistir pero tampoco es para ponerse así. Estás en clara desventaja, ¿por qué no te rindes?
 
—¡Porque yo no me rindo! ¡No habré perdido hasta que deje de darlo todo, así que si pensáis que me voy a dejar atrapar por vosotros estáis muy equivocados!
 
El recluta chasqueó los dedos y los de su grupo se unieron a los que estaban inmovilizando a Silver. Entre todos lograron ponerle de pie y sacarle del Túnel Trigal a rastras mientras él soltaba todo tipo de improperios y conseguía darle codazos a algunos de ellos. El rocket se quedó mirando las escaleras durante un par de segundos y al final esbozó una gran sonrisa, todo estaba saliendo según lo planeado y ya no quedaban cabos sueltos, tal y como había planeado Atlas. Sintió que el pecho se le lleno de alegría al ver que todo estaba saliendo tan bien para ellos, por fin podrían vengarse de lo que ocurrió hace tres años.
 
Sí, definitivamente iban a ganar esa vez.
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Sin dudas Lira se enfrentó verdaderamente a un par de maniáticos. Bueno, la mujer no, pero Protón si que lo es, un vil y tramposo que es capaz de recurrir a lo que sea con tal de ganar, al punto de atacar al entrenador oponente. Obviamente que nuestra protagonista, luego de haber pasado por todo lo que pasó, no se detuvo ante ello ni tampoco deseó atacarlo a el, ya que ella conserva algo que el no y es dignidad. Feraligatr no pensaba lo mismo por lo visto y casi que le asesinaba a sangre fría; parece que todavía el tipo agua conserva su lado salvaje, especialmente si ve a sus seres queridos en problema. Vamos a ver que sucede con Lira ahora, a punto de enfrentar el mayor desafío que su aventura le interpuso hasta ahora.

El Team Rocket este se nota que es una versión más violenta del anterior. Al menos Giovanni aceptó la derrota hace años y decidió que la organización no tenía futuro -al menos el, los demás...-. Ahora estos, imbuidos en un sentimiento de venganza plena, están haciendo lo que pueden con tal de reinar Johto, pero más importante, de llamar a su antiguo líder. Si, sigue siendo una organización tan temible como antes pero en el fondo se nota que están desesperados por conseguir lo que quieren. 

Lo que si se lleva este capítulo y por lejos es Silver. Me encantó como está plasmado su momento de duda, su momento donde está dándose cuenta de un montón de cosas, recordando lo que todos le dijeron a lo largo de su viaje y cuestionándose su método de la fuerza y violencia como la solución a todos los problemas de la vida. Y no sólo eso, sino también dándonos una pequeña muestra del pasado, donde se pudo ver el lado más sombrío de Giovanni al querer complacer a su hijo. Sin ninguna duda me pareció lo más llamativo POR LEJOS del capítulo y esperemos ya poder ver a un Silver nuevo, que aprendió del pasado. Y lo más importante: que él y Carol se puedan volver a ver.
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Protón culero.

[font]Ahora que sacamos eso de la ecuación, cada vez se esta poniendo mas emocionante la cosa. No puedo esperar a que Lira le saque su mandarina a gajos al Atlas para que deje de molestar a su Lance. Las partes de Silver me siguen agradando, que buena complejidad le estás añadiendo al personaje. Me hizo gracia que el vato quería pelear contra los reclutas del Team Rocket y esos tipos nomas de montoneros sacándolos a empujones. A ver si los logra vencer por el poder del amor y la amistad y los crobat y todas esas cosas que aprendió (?).

Saludos.
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Bueno, la recta final, okay tal vez no, porque todavía queda una líder de gimnasio, cinco entrenadores de élite y la problemática que requiera la invocación de Lugia; ¿pero con los Rocket? Su tiempo ya va en cuenta regresiva.

Tengo qué estar de acuerdo con Fran con ese deseo de que Silver vuelva a ver a Carol, simplemente siento que la oportunidad está ahí, y conociendo a ese chico, los Rocket no van tener la última risa con él.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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Holi, leí el capítulo 3 y 4.

Me encanta la simpleza, tranquilidad y rapidez con la que avanza tu fic, aunque extraño un poco la descripción de los lugares, porque siento a veces que los personajes caminan o están en un vacío, no obstante, creo que eso es parte de tu historia, pues no se detiene en explicar o describir cosas que ya sabemos de los juegos, como los lugares, personajes y pokémon, pues asume que el lector es fan de pokémon y que sabe de lo que hablan, permitiendo que la lectura sea más fácil y vaya directo al grano. Creo que eso es un punto a favor a destacar, entiendo que está basado en una partida tuya de soulsilver, porque el legandario del que hablan es lugia, y también pienso que transmites la rapidez de un juego de pokémon para alguien que ya sabe jugarlo. Creo que en tu fic lo interesante está en el trasfondo de la historia, en esos momentos que describes lo que sucede en otros lugares con otros personajes, revelando poco a poco lo que se le viene a Lira y creo que ese es el fuerte de tu fic, de lo contrario, relatar sólo la historia de Lira y que el lector sólo lea cómo avanza sin ver alguna amenaza seria, puede aburrir al lector y que pierda interés, a mí me pasó con mi fic, por lo que creo que usaste un buen recurso para ello.

Intentaré leer pronto más capítulos. Ciao.
[Imagen: giphy.gif]
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Uf, esta semana fue una de las más intensas (negativamente) en mi vida y no me quedó resto para leer absolutamente nada. Así que me pongo en modo turbo y me apresuro antes de que subas el siguiente. Hoy me pintó ir comentando a medida que voy leyendo, porque puedo hacerlo con calma y sin interrupciones desde casa. Así que...
 
Cita:—Gracias por el cumplido, pero que sepas que no me pienso callar. Habéis entrado sin permiso, habéis asaltado mi ciudad, ¡os habéis hecho con mi gimnasio y nos habéis atado!

[Imagen: tenor.gif?itemid=5585182]

¡Que el bondage gratuito a Blanca no nos distraiga! Sigamos con la historia, que estamos en un punto crucial y--
 
Cita:La recluta de antes se quitó el cinturón y se acercó a la líder. Se situó detrás de ella para ponérselo en la boca, pero Blanca se lo impedía sacudiendo la cabeza incontrolablemente.


[Imagen: AliveDenseAmoeba-small.gif]

¡Agh! ¡Basta! Pongámonos serios, no dejemos que la mente turbia y perversa de Saku nos distraiga del punto central. Bueno, una más y ya.
 
Cita:—¿También quieres acabar como ella? Nos quedan dos cinturones, ¿quieres tentar a la suerte?

¡Ya amordacen a la modelo de una maldita vez! Ok no. xD!

Ah, la escena de Morti entrando a salvar a Blanca fue adorable. Combinaste a la perfección la esencia de ambos líderes, con el momento de película de terror del de Iris y la ternura y adorabilidad de la de Trigal. Y una pizca de su bocota charlatana e insoportable también. Pero eh, cualquiera hablaría hasta por los codos si acaban de sacarle un cinturón de la boca. (?)
 
Cita:—¿Sí? ¿Karen?

RELEASE THE KAREN. Sí. Por favor. Quiero. Compro. ¡Necesito a Karen participando de esto! Bueno, no estaría mal el combo completo de la E4 de Johto, pero con la especialista en usar a sus pokes favoritos sin dejarse llevar por si son especies fuertes o débiles.

Me gustó la descripción de zona de guerra que presenció Lira mientras iba subiendo en la torre. Te imaginarás que yo lo habría hecho todavía más oscuro y crudo de leer, pero para el estilo "suave" de tu narrativa me transmitió bastante bien que lo que la pequeña vio no fue nada, nada apropiado para una chica de su edad. Este es el punto donde empieza a ver definitivamente otra cara del mundo, después de haberse vuelto consciente de lo terroríficos que pueden ser algunos pokémon, como ese primer encontronazo con Lugia y la pelea contra el Gyarados manipulado por las ondas de los Rocket. Ahora ve lo bajo que pueden llegar las personas en pos de alcanzar su ambición de grandeza. ¡Pero nuestra niña se volvió terriblemente fuerte en el viaje! Y lo demuestra acá:
 
Cita:—Mira quien ha venido. Temía que te vieras superada por las circunstancias pero te las has apañado para seguir adelante —Su sonrisa crecía conforme iba hablando—. Aunque a juzgar por tu expresión y el temblor de tus piernas estás a nada de dar media vuelta.
 
—Estoy a nada de hacer que deis media vuelta.

¡Nice! Me encantan esos micro-momentos de pura badassidad.

Escribiste a Protón tan sádico e hijo de puta como me gusta verlo, además de recurrir a salidas tan bajas y grotescas como ordenarle a Weezing que ataque a la mismísima Lira, cubriéndola de heces y cosas cochinas. No voy a decir que eso fue sexy, prefiero las mordazas. (?)
¡Pero! Lo que sí me gustó fue que Espeon contraataque barriendo no solo con las cabezas-tumor, sino también con el propio ejecutivo. Me lo imaginé estrellándose violentamente contra la pared a causa del ataque psíquico, pero riendo como el psicópata que es mientras sentía cómo se le quebraba algún hueso en el proceso. Así de extremo es su disfrute por los combates y la agresividad en batalla.

Asimismo, la intro de Atenea también fue una estupenda caracterización del personaje. La recuerdo más del lado Protón de la vida en el videojuego, aunque capaz un poco más comedida. Pero mostrar esa dualidad y esas grietas en su alma a raíz de su propio hijo la vuelve mucho más interesante, aunque al final acabase eligiendo a la R roja en su pecho antes que al recuerdo del chico pelirrojo en su corazón. ¡Mala, mala madre! Por cierto, me gustaría mucho un capítulo enfocado bien en ella, Giovanni y Silver. Creo que cargaría de muchos más matices a todos ellos.
 
Cita:—He estado a nada, si no hubiera cerrado los ojos… —Atenea retiró a Arbok y agarró otra Poké Ball—. Espero que hoy hagas algo más que repetir frases, porque entonces sí que me haré un sombrero contigo. ¡Sal, saco de plumas!
 
—¡Sal, saco de plumas!

¡Momento! ¿Lira le dijo "saco de plumas" a su Ampharos? xD!
¡Ah! ¡No! Ya entendí, es el propio Murkrow el que graznó eso imitando a su entrenadora. Mierda, es un gimmick al que todavía no me adapto. Pero es gracioso, una vez que caés en el chiste. (?)

Qué turrrbio ese flashback de Silver. El enfermito de Giovanni anda por ahí secuestrándole "amiguitas" al colorado como si las personas pudieran obsequiarse como juguetes a su hijo. Me dio vibras muy oscuras todo eso y pensar cómo la arrebató de su hogar en Azalea y la apartó de César.
Y conecta de manera impecable con el final del capítulo, mostrándonos a un Silver curiosamente tan hundido en sus dudas y sus sombras como lo está, en otra parte, su propia madre. Ambos marcados a fuego por la intromisión de luz en sus caminos. Es interesante pensar que lo único que aleja a Silver de volverse tan horrible como su madre y el resto del Team Rocket... Es el hecho de que sus padres sean el Team Rocket. Esa enemistad jurada a la organización criminal, pero, más genuinamente a su propia familia abandónica, hace que Silver tenga, de algún modo, el mismo objetivo que Lira y Lance, pasándolo al lado de "los buenos". Cuando en realidad su mente está configurada por su propia crianza hacia una tendencia más bien cruel y violenta. Espero con ansias ese momento revelador en el que finalmente hará el "click" en su cabeza y termine de abrazar la luz que Carol tanto necesita para juntos levantarse. Y... bueno, también su Golbat para evolucionar definitivamente a Crobat. xD

Excelente capítulo, Saku. No deja de ser una transición a lo más importante, pero funciona perfectamente como tal porque en el proceso hay un viaje emocional enorme de los personajes, y seguro acabarán siendo personas muy diferentes que cuando empezó su misión en Trigal para desmantelar a los Rocket.

Lo bueno es que solo tengo que esperar un día para leer cómo sigue, ¡yay! <3
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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Hola holaaa~ Bueno, este es un capítulo que me pone muy nerviosa y contenta a partes iguales, la verdad, y es que no sé qué efecto va a causar exactamente y si gustará cómo continúa el cap que viene, pero tenía muchas ganas de llegar a esta parte para ver vuestras reacciones y ver qué os parece. Disfruté un montón con las interacciones, pero lo mejor es el final, a ver qué pensáis. Sin más dilación empecemos, iba a poner una advertencia porsi pero los que me leéis sois gente que no se va a asustar con eso, así que vamos allá.

Franeer: Feraligatr todavía conserva parte de su lado salvaje, y ver a Lira en esa situación le hizo reaccionar así porque nadie se mete con la mami. Me gusta pensar que a pesar de todo sigue siendo un pokémon pues eso, más salvaje y primitivo que responde a sus instintos, por eso Lira tiene que andar con ojo y estar muy pendiente siempre de él. Me alegra muchísimo que te gustara tanto la parte de Silver, pues es uno de mis personajes favoritos (otro hijo mío, vaya) y quiero plasmar muy bien ese cambio para hacerle justicia y conseguir que os guste un poco más si es alguien que no teníais en alta estima. Me esforzaré por seguir haciéndolo así.

DoctorSpring: Lira por fin se dará de putazos con Atlas, a ver qué sale. Como le he dicho a Fran me encanta que os esté gustando cómo estoy tratando a Silver, tenía algo de duda por si no os gustaba, pensabais que podía hacerlo mejor o que iba muy rápido y no quedaba creíble. Me seguiré esforzando para acabar de darle la evolución que merece y convertirle en uno de los mejores personajes del fic.

Nemuresu: a los rockets no les queda nada, aunque como veremos aquí puede que les quede algo más de lo que se pueda pensar en un principio. Carol y Silver se volverán a ver pronto, aunque no será como la mayoría está esperando.

Thranduil: gracias por seguir leyendo Erfo. Exacto, eso forma parte de mi historia, como imagino que los que me leen ya han jugado a SoulSilver no quiero detenerme en describir algo que ya saben cómo es, aunque es cierto que no me vendría mal añadir un par de descripciones, es una de las cosas que tengo apuntadas para mejorar. Por eso también voy algo más rápido, no quiero detenerme en aspectos innecesarios que todos hemos jugado mil veces porque siento que aburriré al lector. Compartes la misma opinión de todos, que lo interesante es lo que ocurre tras la historia principal, por así decirlo, y me alegra mucho que penséis eso porque justo una de las razones por las que empecé el fic era para darle más profundidad a mi juego preferido, añadiendo interacciones que pueden resultar interesantes.

Tommy: ¡Tommy querido de mi corazón de melón! No te preocupes, imaginaba que algo había pasado, he notado tu ausencia en Discord también. Si alguna vez necesitas hablar sabes que conmigo puedes, estoy para lo que necesites, y si los quieres te envío mil abrazos para allá. No te preocupes si alguna vez no te da tiempo a comentar por x motivo que se entiende, a veces la vida puede llegar a ser dura. Pero mirando el lado positivo, como bien dices solo tendrás que esperar un día para saber lo que sucede, aunque creo que esa estrategia habría sido mejor con este cap y ya verás por qué. Sabía que la escena de los cinturones me quedó medio así aunque no era mi intención, y estaba claro que alguno de vosotros me lo iba a decir, ya tenemos otra joya que nos regala Almita (?) Me alegra que te gustara la escena de Morti y Blanca porque fue de mis favs, me gusta mucho pensar en las interacciones de estos dos porque siento que sus personalidades pueden combinar muy bien, por eso no sabes lo que me alegra que dijeras que lo hice a la perfección.

En efecto, podría haber sido mucho más gráfica con lo que Lira vio en la torre pero sabes que no es mi estilo y tampoco me gusta ahondar mucho en el sufrimiento de los demás, por lo visto logré transmitir el mensaje de todas formas así que genial. Los sucesos de la Torre Radio van a ser cruciales para ella y su forma de ver el mundo, ya se está dando cuenta que de verdad no es tan de rosa, y no son solo palabras de otros que se las lleva el viento.

Los pequeños momentos de badassidad de Lira creo que son importantes para reflejar su personalidad, mi intención al ponerlos no es para decir "oh mira qué cool que no le teme a nada", no, su gracia está en que sí teme pero es tan cabezona por un lado y tiene tantas ganas de ayudar a los pokémon por otro que es a lo "mira, me estoy muriendo de miedo, pero solo por borrarte esa estúpida sonrisa voy a quedarme y pelear". También muestro de paso que no se achanta ante las injusticias y lucha por lo que cree, aunque esté temblando. Por último, me alegra que te gustara cómo hice a Protón y Atenea. En serio, una de mis mayores preocupaciones y al mismo tiempo con lo que más disfruto son con los personajes, así que me encanta que os guste el enfoque que les doy. Atenea escogió al Team Rocket porque siente que es lo único bueno de su vida, gracias a él hasta tuvo a su hijo. Fue una decisión difícil, pero quiso dedicarse en cuerpo y alma a lo único que sintió que le salió bien, por eso quiso apostar por la organización una vez más.

Lo que pasa con Silver es justo lo que dices y lo que dijo él en otro capítulo, que comparte el mismo objetivo que Lira (y el resto de buenos) pero por razones distintas. Esperemos que sea capaz de abrazar la luz a tiempo y pueda salirles a todos bien la jugada (y, en serio, si alguna vez necesitas hablar puedes contar conmigo).

 

 
Capítulo 30: El comienzo del final
 



Las puertas se abrieron con un ding y Lira salió del ascensor. Se encontraba en la planta superior de la Torre Radio, un observatorio cuyas paredes estaban formadas por grandes ventanales y desde el cual se podía ver gran parte de toda la región con claridad, y en su totalidad si se llevaban prismáticos. Lira se quedó embelesada con las vistas, pues desde ahí podía ver a lo lejos el Encinar y a su derecha las Islas Remolino. Se habría quedado viendo el panorama más tiempo pero las puertas se cerraron, y ese sonido le hizo recordar por qué estaba ahí y a quién debía enfrentarse, así que apartó la vista del bello paisaje y empezó a caminar.
 
Avanzaba lentamente. El silencio sepulcral que había ahí le incitaba a pensar que no había nadie, pero pronto se dio cuenta de que estaba equivocada. Al dar la vuelta al ascensor vio que ahí había un hombre, de pelo aguamarina y traje blanco, impoluto. Estaba de espaldas a ella, con los brazos cruzados tras él y una pose tan recta que podía confundirse con el palo de una escoba.
 
—He estado esperando este momento, Lira.
 
Al fin se dio la vuelta, y la joven pudo ver que llevaba el escudo del Team Rocket en el pecho derecho, al igual que el uniforme de Atenea. Sin embargo, eso era lo de menos para ella, lo que le había dejado sorprendida y algo inquieta era que él le había llamado por su nombre.
 
—¿Cómo sabes mi nombre?
 
—Te he estado observando. Me gusta tener a mis enemigos controlados, si no, puede que te ataquen cuando menos te lo esperes. La preparación y la previsión son vitales para que cualquier plan funcione.
 
Él avanzó unos pasos y dio un par de vueltas alrededor de ella, observándola con detenimiento. Lira se quedó completamente inmóvil y se limitó a seguirle con la mirada, por si acaso hacía algún movimiento extraño. El hombre volvió a detenerse delante de ella y le sonrió.
 
—Me presento. Soy Atlas, el líder provisional del Team Rocket y la gran mente que ha estado planeando nuestro resurgir desde las sombras. Si no te hubiera estado vigilando desde que derrotaste a uno de mis mejores hombres en Pozo Slowpoke pensaría que tu presencia aquí se trataría de un mal chiste, pero te has ganado a pulso el lugar en el que estás. Eres una oponente formidable.
 
Atlas rodeó sus hombros con su brazo y le empujó para que avanzara un poco junto a él, acercándola a los ventanales. Desde ahí podía ver el Pokéathlon, el Parque Nacional, la Torre Quemada y la Torre Campana de Ciudad Iris y Pueblo Caoba y su Lago de la Furia. Al aproximarse a los ventanales, Lira se dio cuenta de que uno de ellos estaba abierto y que ese llevaba a una pequeña terraza exterior.
 
—¿Sabes? Me recuerdas a Rojo. Él era un niño como tú, venía de un pueblo olvidado solo conocido por ser donde se encuentra el laboratorio de un reconocido profesor pokémon. Nadie se tomó en serio su fuerza, nadie se molestó en tomar las precauciones necesarias por si nos hacía frente, y al final acabó derrotando a Giovanni en más de una ocasión y le obligó a tomar la drástica decisión de disolver el Team Rocket. Todos nuestros sueños, aquello por lo que luchamos, la familia que creamos… Todo eso fue arrebatado de nuestras manos por un entrenador que estaba empezando en el mundillo.
 
Lira notó que Atlas hizo un poco de fuerza sobre sus hombros antes de seguir hablando.
 
—¿Cómo te sentirías si un niño de diez años te quitara lo único que le da sentido a tu vida? Es patético, ¿no crees? La impotencia, la humillación… Todo lo que sentí sigue grabado a fuego en mi alma, nunca olvidaré aquel día.
 
Al fin le soltó y se acercó al ventanal, dándole la espalda de nuevo. Admiró las vistas durante unos segundos y tras otro corto silencio volvió a hablar.
 
—¿Era muy fuerte o nosotros muy confiados? Puede que una mezcla de las dos, pues algunos éramos nuevos en el mundo de las organizaciones criminales y él acabó convirtiéndose en el Campeón de Kanto —Se dio la vuelta y clavó su mirada en los ojos de Lira—. Sea como fuere perdimos, y parece que hoy los hechos se repiten. Tú, una mera niña proveniente de un pueblucho apartado, ha conseguido apañárselas para llegar hasta lo alto de uno de los edificios más importantes de su región y desafiar al líder del Team Rocket. Supongo que algo de razón hay cuando dicen que la historia se repite, pero esta vez el final será muy distinto —Atlas extendió sus brazos y su sonrisa también creció al hacerlo—. Observa bien a tu amada región, Lira, pues será la última vez que la verás siendo libre.
 
Fue como si eso le diera a un interruptor en su cabeza que le hizo salir del trance en el que se encontraba. Lira parpadeó un poco y se cruzó de brazos, podía llegar a entender las intenciones del Team Rocket pero todo aquello le parecía excesivo.
 
—Comprendo vuestra situación y que queráis recuperar a vuestro líder pero ¿por qué tanto empeño en someter a Johto? ¿No hay otra manera más fácil y menos costosa de llamar la atención de Giovanni? —Atlas bajó los brazos y negó con la cabeza mientras cerraba los ojos.
 
—No lo entiendes, no se trata solo de llamar a Giovanni. El orgullo del Team Rocket está herido, fuimos derrotados por un crío y la gente empezó a burlarse de nosotros, perdimos prestigio. Hay que demostrarles que no somos una organización cualquiera, que vamos muy en serio y nos tienen que temer. La conquista de Johto servirá para dejar claras nuestras intenciones, después de eso estamos convencidos de que Giovanni se sentirá lo suficientemente seguro como para volver con nosotros de donde sea que esté. Ah, sí, y otra cosa —Atlas agarró una Poké Ball de su cinturón y la lanzó varias veces en el aire—. Me tendrás que perdonar pero soy humano. No pude darle su merecido a aquel niño, pero ahora se me presenta la oportunidad de derrotar a una niña igualita a él que cree que puede hacerle frente a nuestros planes y necesito darle una lección. ¿Qué te parece? Si pierdes te quedas como espectadora y ves en primera línea cómo controlamos a tu amada región, pero si ganas, disuelvo la organización delante de tus ojos y aquí no ha pasado nada.
 
Lira alzó las cejas ante su propuesta. Lo que había dicho Atenea resonó en su cabeza durante unos instantes, ya lo tenían todo para poner el plan en marcha, ¿por qué arriesgarse a perder el fruto de sus esfuerzos por un mísero combate? ¿Tal era su sed de venganza que estaba dispuesto a desperdiciar el trabajo de años solo para intentar humillarla?
 
—Me cuesta creer que quieras arriesgarlo todo en el último momento.
 
—Pues si quieres salvar a Johto empieza a creértelo, porque ganarme en un combate es la única manera de hacer que cambie de opinión.
 
Lira se le quedó mirando durante un rato. Estaba tan herido que le daba igual echar a perder su trabajo, solo quería ganar. Lo pensó con detenimiento, otra derrota para él sería fatal, y la humillación sería tal que no sería capaz de seguir adelante con la organización, pues el Team Rocket quedaría en evidencia por segunda vez. Lo consideró durante un tiempo, y al final se encontró asintiendo.
 
—Está bien, acepto tu reto —La sonrisa de Atlas creció todavía más—. Si gano disuelves el Team Rocket.
 
—Eso es lo que he dicho —Atlas dejó de jugar con su Poké Ball y apuntó al suelo con ella—. Y si pierdes te quedas quietecita sin molestar, ¿te parece bien?
 
—Me parece perfecto.
 
—Muy bien, no lo alarguemos más. Houndour, ¡dalo todo por la organización!
 
De la Poké Ball del líder en funciones salió un pokémon parecido a un perro de corto pelaje negro, vientre y hocicos rojos y orejas puntiagudas. Lira acarició su cinturón, pensando cual podría ser la mejor opción para ese combate. Algunos ya estaban cansados, y tenía que tener eso en cuenta a la hora de escoger. Sintió que la adrenalina empezó a fluir por sus venas cuando hizo su elección, pues el combate más importante de su aventura hasta ese momento estaba a punto de comenzar.
 
—Sal, ¡Ampharos! —Dicha pokémon salió enérgica, con más ganas de combatir que nunca— ¡Puño trueno!
 
—¡Colmillo ígneo!
 
El pequeño pokémon fue raudo a atacar a su adversario, dándole una mordedura en toda la pierna que hizo a Ampharos retroceder un poco, quedándose a punto de perder el equilibrio. Al clavar sus afilados colmillos estos se calentaron tanto que empezó a salir fuego de ellos, lo que hizo que Ampharos reaccionara al dolor dándole un puñetazo electrificado con el que consiguió quitárselo de encima. Houndour salió volando pero logró aterrizar en sus cuatro patas y volver a su posición inicial.
 
Es más ágil que Ampharos pensó Lira. Tengo que hacer algo para ralentizarle, su velocidad puede llegar a ser un problema.
 
—Ampharos, ¡onda trueno!
 
—¡Finta!
 
Ampharos emitió una serie de ondas eléctricas dirigidas al can pero este desapareció durante unos instantes, por lo que consiguió evitarlas. Lira miró por toda la estancia, tratando de averiguar dónde se había metido, aunque no le hizo falta buscar mucho ya que en cuestión de segundos volvió a materializarse detrás de su pokémon, embistiéndole con fuerza antes de que pudiera avisarla.
 
—¿Quieres rendirte? Aún estás a tiempo.
 
—Si el combate acaba de empezar, y no, no me voy a rendir ahora ni dentro de diez turnos. Ampharos, ¡puño trueno!
 
Ampharos se dio la vuelta rápidamente para tratar de darle otra vez a Houndour, pero este esquivó el ataque y volvió a darle por detrás. Ampharos no paraba de girar sobre sí misma para intentar darle pero Houndour conseguía esquivar los golpes y escabullirse entre sus piernas. Eso estaba empezando a cansarla, y Lira dedujo que podría tratarse de una estrategia para cansarla.
 
—Ampharos, para —Ella hizo caso y se detuvo, aunque al hacerlo Houndour tuvo más facilidad para atacarla y le embistió de nuevo.
 
—¡Colmillo ígneo!
 
El can dio un gran salto y esa vez le mordió en el cuello. Ampharos le dio otro puñetazo y consiguió sacárselo de encima, pero Lira no tardó en darse cuenta de que no podía estar todo el rato así. No podía estar esperando a que Houndour atacara para poder contraatacar, si no el combate acabaría muy mal para ella. No era muy fan del movimiento que iba a ordenar, pero confiaba en que su potencia le ayudaría a tener algo más de ventaja.
 
—Ampharos, ¡chispazo!
 
Ampharos creó una gran bola de electricidad y la sostuvo sobre su cabeza. Houndour fue corriendo hacia ella pero frenó en seco al ver lo que estaba haciendo, y cuando trató de dar la vuelta Ampharos se la lanzó, dándole en toda la espalda. El can fue arrastrado un poco y al detenerse Lira vio que un par de chispas salieron de él, pero no fue suficiente para dejarle paralizado.
 
—Ya veo que puedes ser bruta cuando quieres. Me gusta, no quiero que te contengas. ¡Finta!
 
Houndour se levantó como pudo y desapareció de nuevo como la otra vez. Lira se dio cuenta de que había tardado un poco más en desvanecerse, señal de que ya estaba cansado. Si estaba atenta y jugaba bien sus cartas, podría acabar con él de una vez.
 
—Ampharos, carga. ¡Prepárate!
 
Ampharos empezó a acumular electricidad y adoptó una pose ofensiva, esperando a que su contrincante surgiera en cualquier momento y desde cualquier lugar. Tras unos segundos, Houndour volvió a hacerse visible delante de ella, pero en vez de atacarla sucedió algo completamente distinto.
 
—¡Rugido!
 
Houndour dio un potente ladrido, tanto que hizo que Ampharos retrocediera y volviera a su Poké Ball. Después de eso otra se abrió, liberando a Espeon, que se sostenía sobre sus temblorosas cuatro patas como podía. Ya se había esforzado mucho durante ese día y Lira dudaba que pudiera hacer más esfuerzos, pero si le cambiaba Atlas podría volver a pedirle a su pokémon que hiciera ese movimiento y podría hacerle salir de nuevo, lo que era un fastidio. Houndour también estaba cansado, así que decidió intentar derrotarle con su tipo psíquico.
 
—Espeon, ¡ataque rápido!
 
—¡Finta!
 
Houndour desapareció, pero Espeon logró localizarle gracias a sus poderes y consiguió darle. Este retrocedió un poco por el ataque, pero se recuperó y se abalanzó sobre el felino, mordiéndole en el cuello antes de que su entrenador se lo pidiera. Se apartó de nuevo y Espeon intentó levantarse, pero ya le resultaba casi imposible.
 
—¡Finta!
 
El can desapareció, y al volver a aparecer embistió a Espeon, que ni siquiera volvió a moverse tras recibir el ataque. Lira le retiró y besó la Poké Ball, había hecho un gran trabajo y por fin se merecía un buen descanso. Agarró la cápsula que contenía a su siguiente compañero y la lanzó, se le estaba empezando a alargar el combate contra Houndour.
 
—Vamos, Togetic. ¡Poder pasado!
 
Nada más salir Togetic invocó un par de piedras, como hizo contra Golbat, y se las lanzó a su desprevenido adversario. Aunque intentó esquivarlas no fue lo suficientemente rápido, y un par de ellas le dieron en la cabeza, así que como Espeon cayó debilitado ante ese ataque. Atlas le retiró y agarró su próxima Poké Ball con calma.
 
—Los dos tenemos una baja, ¿estás nerviosa?
 
—Yo tengo más pokémon que tú.
 
—Cierto, y a estas alturas deberías saber que eso no importa mucho. Koffing, ¡adelante!
 
Después de enfrentarse a tantos ya debería estar acostumbrada al hedor que emanaba esa especie de pokémon, pero no, a Lira le seguían entrando náuseas cada vez que le tocaba combatir contra uno de ellos. Hizo su mejor esfuerzo por no hacerle mucho caso y centrarse en el combate, aunque al posar sus ojos en él lo que sucedió con Protón le vino a la mente y eso le hizo dudar un poco a la hora de dar su próxima orden, a diferencia de Atlas.
 
—¡Pantallahumo! —Lira no podía creérselo. ¡Otra vez, cada vez que se enfrentaba a un koffing su entrenador recurría al mismo truco de siempre! Cerró las manos en dos puños y sintió que su cuerpo comenzó a temblar de rabia.
 
—¡¿Es el único movimiento que conoce ese pokémon?! —gritó alterada, olvidando por completo el incidente con Protón. Atlas se encogió de hombros y sonrió ante la indignación de la joven.
 
—¿Qué le vamos a hacer si resulta efectivo?
 
Su sonrisa fue lo último que vio antes de que la sala se llenara del famoso humo negro. Si Espeon estuviera en condiciones de combatir… No tenía más remedio que apañárselas como fuera. Se llevó ambas manos a las caderas, eso podría llegar a ser un auténtico fastidio. Tenía que pensar en algo para disipar el humo, aunque lo mejor sería derrotar al pokémon directamente ya que podría volver a expulsar sus gases tantas veces como quisiera.
 
—Vuelo, a ver qué ves desde arriba.
 
Togetic se alzó unos metros sobre el suelo y echó un vistazo desde los aires, pero no consiguió ver nada desde su posición. Dio un par de vueltas para ver si captaba aunque fuera una sombra moviéndose, pero tuvo que apartarse bruscamente al ver que una masa morada viscosa salió del humo en su dirección y casi le da. Lira escuchó a Koffing reír.
 
—Casi. Lo bueno de pantallahumo no se limita a que nos puede esconder, sino que además podemos atacar y el adversario no se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde porque no nos puede ver —Sí, Lira lo había sufrido en sus carnes en uno de sus anteriores combates—. Tu Togetic tiene buenos reflejos, debo felicitarte por ello.
 
—Gracias, aunque preferiría que le dijeras a tu pokémon que parara de expulsar tantos gases y se hiciera visible para poder combatir en igualdad de condiciones.
 
—Pero entonces esto no tendría ninguna gracia. Mira.
 
Al acabar su frase otra masa viscosa surgió del humo y, esa vez sí, logró darle a Togetic en todo el vientre. Su pokémon se sacudió para intentar quitársela, pero cuando lo consiguió Lira se dio cuenta de que lo había logrado tarde, pues su blanca piel adquirió una tonalidad violácea. Había sido envenenado.
 
—Perfecto, ¿ahora tu pokémon explotará entre risas como los demás también? —No, se le acababa el tiempo para pensar y tenía que dejar de caer en las provocaciones de Atlas, no podía descentrarse por eso. Inspiró hondo e intentó tranquilizarse, tenía que atacar a Koffing, lo que hiciera o dejara de hacer no importaba tanto—. Togetic, ¡poder pasado hacia abajo!
 
Tal vez una lluvia de pedruscos le obligaría a salir, o a lo mejor tenía suerte y una le daba y todo. Los ojos de su pokémon desprendieron una luz azul y volvió a invocar las rocas de antes, las cuales lanzó hacia abajo de manera indiscriminada. Eso hizo que el humo se difundiera más, pero Lira también escuchó algunos gruñidos por parte del tipo veneno, y eso le motivó a repetir la orden.
 
—¡Poder pasado!
 
Togetic intentó repetir el movimiento, pero entonces su piel se volvió morada de nuevo y se vio obligado a posarse en el suelo. El envenenamiento le estaba pasando una mala jugada y estaba empezando a notar sus efectos. Lira no quería que tuviera que sufrir más así que se acercó a él y le dio una baya meloc, gracias a la cual Togetic volvió a recuperar el color de su piel y alzó de nuevo el vuelo, esa vez con una sonrisa.
 
—¡Placaje!
 
Como si de una bala se tratara, Koffing salió del humo que le cubría disparado hacia Togetic, y el tipo volador se vio forzado a retroceder por el impacto. Lira no se quedó inmóvil y aprovechó esa oportunidad.
 
—¡Paranormal!
 
Al haber salido de su refugio era completamente visible para su pokémon, que giró hábilmente en el aire y envió una serie de ondas que le empujaron de nuevo al humo. Por lo menos había recibido una buena cantidad de daño antes de volver a esconderse.
 
—¡Poder pasado!
 
Togetic invocó de nuevo una lluvia de rocas que lanzó hacia abajo, y tras realizar el ataque Koffing salió de nuevo, pero empezó a girar sobre sí mismo y vomitó una sustancia venenosa que bañó de nuevo a Togetic y le obligó a posarse en el suelo, pues sus alas se llenaron de esa masa viscosa.
 
—Togetic, ¿estás bien? —Él asintió, aunque parecía estar bastante malherido. Ya no podía volar y el humo seguía estando presente, así que solo podía atacar a ciegas— Entonces ¡paranormal! ¡De izquierda a derecha!
 
Si hacía ese barrido alguna de las ondas tendría que darle, y si no le obligaría a salir para evitarlas. Bingo, Koffing subió para evitar el ataque de Togetic, lo que le hizo visible de nuevo para todos los presentes. El tipo volador cambió la dirección de su ataque para darle al tipo veneno, que no se lo esperó y recibió el ataque de lleno, cayendo al suelo de manera fulminante. Tanto Lira como Togetic miraron la cortina de humo expectantes, ya que no sabían si habían derrotado al tipo veneno o no. Aunque pudiera parecer que sí por la forma en la que había caído, los gases seguían ahí, lo que les hacía dudar sobre el estado de su adversario
 
—Muy bien Koffing, regresa.
 
Lira se relajó al oír aquello, pero volvió a ponerse en alerta en cuanto vio que otra masa morada salió del humo y fue hacia Togetic. Se trataba de un engaño, tendría que haberlo sabido.
 
—¡Paranormal!
 
Togetic reaccionó a tiempo y disparó las ondas, las cuales atravesaron la masa y entraron en la cortina de gases. Por desgracia, como atacó no le dio tiempo a evitar los residuos, así que estos le dieron en el pecho y le obligaron a arrodillarse por el dolor. Lira se acercó a él alarmada y se agachó cuando llegó a su lado, lo que le impidió ver que los gases fueron desapareciendo poco a poco hasta que se desvanecieron por completo, revelando a la figura de Koffing debilitada en el suelo. Atlas le retiró y ella sacó rápidamente el uniforme rocket para quitarle los residuos a Togetic, pero cuando consiguió limpiarle las alas él se apoyó en ella y cerró los ojos, indicando que también había sido debilitado. La entrenadora tembló de rabia y se lo acercó al pecho, aunque esa acción hiciera que parte de la masa viscosa acabara en su ropa. Después de sostenerlo en sus brazos durante un tiempo le retiró, y se quedó agachada unos segundos más hasta que se levantó lentamente.
 
—Los dos hemos tenido otra baja de nuevo. Las cosas se ponen interesantes, ¿no crees? Digno de un enfrentamiento final.
 
Atlas agarró su última Poké Ball y Lira copió el gesto. Solo le faltaba un pokémon y ella ya había hecho su elección, con la que esperaba ponerle punto final al combate. Ambos entrenadores lanzaron sus Poké Balls a la vez, liberando a sus compañeros más fuertes al mismo tiempo.
 
—Houndoom, ¡adelante!
 
—¡Feraligatr!
 
El pokémon del líder en funciones era la evolución del primero que había sacado. Además de ser más grande, su cola era más larga y acababa en forma de flecha, y también le habían salido unos grandes cuernos blancos que le conferían un aspecto amenazador. Para rematar, llevaba lo que parecía ser un collar con una pequeña calavera en este.
 
Lo primero que hizo Feraligatr al salir fue inspeccionar a Lira. Gruñó al ver que estaba cubierta de nuevo por esa asquerosa masa viscosa, pero antes de que pudiera alterarse más ella le tranquilizó.
 
—Tranquilo, él no ha tenido nada que ver —El reptil dejó de gruñir, pero aun así se le seguía viendo muy enfadado. Limpió a su entrenadora de nuevo con una pequeña ola y le dio la espalda, listo para enfrentarse cara a cara a la máxima autoridad del Team Rocket.
 
—¿Estamos listos? Perfecto. ¡Que dé comienzo el gran final! ¡Finta!
 
Houndoom desapareció y Feraligatr se puso a cuatro patas, pues quería saltar al ataque rápidamente en cuanto volviera a hacerse visible. Su adversario se materializó detrás de él y le embistió, pero lejos de verse afectado Feraligatr se dio la vuelta rápidamente. Por desgracia, había vuelto a desaparecer.
 
—Tranquilízate, estás muy nervioso —Su pokémon no paraba de mirar hacia ambos lados frenéticamente, deseando que Houndoom apareciera para poder saltarle al cuello. Lira esperó pacientemente, pues después de haberle visto ordenar ese movimiento tantas veces ya sabía que los pokémon de Atlas atacaban por la espalda cada vez que usaban finta. Solo tenía que fijarse bien para darle al reptil la orden adecuada en el momento justo. Le pareció ver que una masa oscura empezó a materializar tras su pokémon, y fue entonces cuando vio la oportunidad—. ¡Detrás de ti!
 
Feraligatr dio un gran coletazo que impactó con el cuerpo de Houndoom al volver a materializarse detrás de él, lo que le desplazó un par de metros. El reptil fue corriendo hacia él y le mordió en el cuello, aunque el tipo siniestro no se vio muy afectado por él y desapareció de nuevo tras expulsar una gran humareda por su hocico. Feraligatr retrocedió rápidamente y se cubrió la nariz al mismo tiempo que tosía, Lira pudo ver que un par de lágrimas se asomaron en sus ojos.
 
—No debería acercarse tanto, los gases tóxicos de polución no sientan muy bien cuando la víctima los inhala tan de cerca. A ver si eso le enseña a mantener las distancias.
 
Lira decidió ignorarle y centrarse en el combate. Tenía que volver a identificar el momento en el que Houndoom se materializaría para avisar a Feraligatr, pero para su sorpresa y fastidio, esa vez no reapareció detrás de su pokémon. Lo hizo delante, y volvió a expulsar esos gases tóxicos que le cegaron durante unos instantes y le hicieron volver a toser de forma descontrolada. Lira se mordió el labio con tanta fuerza que sentía que se iba a hacer sangre, pero se relajó al ver que la garra de Feraligatr empezó a brillar y le dio un zarpazo rápidamente a Houndoom, que retrocedió tras dar un aullido de dolor con la marca del arañazo en su hocico. Había usado cuchillada como acto reflejo para defenderse.
 
—¡Agáchate! —El reptil había vuelto a ponerse de pie al retroceder por polución, pero Lira le pidió que intentara mantenerse lo más cerca posible del suelo para evitar inhalar el humo. Tenía que protegerse como fuera, pues se negaba a que otro de sus pokémon volviera a envenenarse.
 
—Hm, no solo te limitas a atacar, también piensas. Eso está bien, estaba empezando a pensar que estaba luchando contra una descerebrada. Houndoom, ¡mordisco!
 
Houndoom sacudió la cabeza para intentar ignorar el dolor que le producía el gran arañazo que le había dado Feraligatr y se lanzó al ataque, clavando sus colmillos en las duras escamas del reptil. Feraligatr se sacudió, y al no poder sacárselo de encima volvió a defenderse con cuchillada. Si triturar le hiciera más daño Lira le enseñaría quien era el verdadero rey de los mordiscos, pero al ser del mismo tipo que Houndoom no resultaba muy eficaz. Pasaba algo similar con colmillo hielo, así que solo podía contar con cuchillada y surf. Tenía que encontrar la manera de engañarle para que se confiara y estuviera presente el tiempo suficiente para enviarle una gran ola.
 
—Feraligatr, ¡apártale y quédate de pie!
 
El reptil hizo lo que le pidió, en parte. Le apartó, pero después de eso alzó los brazos, la señal de que iba a crear una ola. A Lira casi se le paró el corazón, si Atlas descubría que su pokémon podía hacer ese movimiento antes de tiempo tendría más cuidado y le costaría más pillarle desprevenido. Houndoom estaba a cuatro patas, podría esquivarlo con una finta sin mayor problema, tenía claro que ese no era el momento de ejecutar surf.
 
—¡Feraligatr, ya está bien! —le regañó a su inicial. No podía permitirse que le desobedeciera en un combate tan importante— ¡Sé que estás enfadado, yo también, pero si nos dejamos llevar por la ira vamos a acabar revelando todas nuestras estrategias y perderemos, y eso es justo lo que él quiere! ¡No caigas en su juego, no te dejes provocar!
 
Feraligatr se quedó quieto durante unos segundos, y al final acabó bajando los brazos a regañadientes. Quería darle una lección a Houndoom, pero también confiaba en que su entrenadora sabría qué era lo que había que hacer. Se quedó quieto y de pie, esperando las órdenes de Lira.
 
—¡Finta!
 
El reptil iluminó su garra, pero Lira no dijo nada. Ella contuvo la respiración, y no dio ninguna orden cuando vio al tipo siniestro aparecer tras su inicial. Feraligatr se dio la vuelta con el brazo extendido en cuanto sintió que le había embestido, con la esperanza de volver a arañarle, pero ya era demasiado tarde, había vuelto a desaparecer. Pasó un tiempo e hizo lo mismo, Feraligatr estaba volviendo a impacientarse, pero Lira confiaba en que esa vez conseguiría controlarse. Solo había que esperar al momento adecuado, y confiaba en que quedaba poco.
 
Al fin, Houndoom reapareció delante de Feraligatr, y no solo eso, sino que además abrió bien el hocico con la intención de liberar más gases que le pudieran intoxicar. Lira frunció el ceño, ese era el momento.
 
—¡Surf!
 
Feraligatr sonrió y levantó los brazos rápidamente, desconcertando tanto a Houndoom como a Atlas, antes de invocar una gran ola que se llevó al pokémon por delante y le arrastró un par de metros hasta llevarle al lado de su entrenador. Houndoom se sacudió antes de levantarse para intentar quitarse el agua y volver a pelear, pero se notaba que el ataque le había afectado bastante. Los arañazos le habían hecho daño, y si a eso se le sumaba la gran ola que le había barrido no era de extrañar que sus piernas comenzaran a temblar en cuanto consiguió levantarse. Si atacaba con rapidez…
 
No tuvo que decir nada, ya que Feraligatr fue corriendo hacia él y le dio otro arañazo en el lomo. Aun así Houndoom aguantó, y después de eso volvió a desaparecer. Lira miró brevemente a Atlas para saber cuál había sido su reacción, y le sorprendió ver que estaba extrañamente tranquilo.
 
—Parece que es hora de ir acabando. ¡Finta!
 
Feraligatr ya conocía el patrón, y cuando Houndoom apareció tras él se giró rápidamente y creó otra ola que arrastró de nuevo a su adversario. Al llegar al lado de Atlas este no se movió lo más mínimo, y los dos entrenadores esperaron un rato para ver si volvería a levantarse.
 
—Bueno, mira eso. Supongo que la historia sí se repite después de todo —Atlas retiró a Houndoom y agachó la cabeza con una triste sonrisa. Lira se quedó quieta durante unos segundos, atenta a cuál sería su próximo movimiento. Atlas volvió a alzar la mirada y borró la sonrisa de su cara, mostrando una expresión solemne—. Después de esto me ha quedado claro que nunca estuve a la altura, resucitar al Team Rocket fue un gran error por mi parte. Protón, Petrel, Atenea… Lo siento mucho, tal vez vosotros habríais sido unos líderes mejores. Los tres os esforzasteis mucho durante estos años, y estoy seguro de que no habría llegado hasta aquí sin vuestro duro trabajo, pero uno ha de saber cuándo rendirse. Ahora comprendo lo que sintió Giovanni y por qué decidió tomar esa decisión cuando fue derrotado por Rojo. No tiene sentido continuar, no después de esto. Yo, Atlas, como líder actual del Team Rocket, hago como Giovanni aquel día y ¡disuelvo la organización en este mismo instante!
 
Durante los primeros instantes Lira no reaccionó. No podía creer lo que había escuchado, ¿lo había conseguido? ¡Lo había conseguido! ¡Había derrotado a Atlas y al fin había acabado con el Team Rocket! Una sonrisa empezó a hacerse hueco en sus labios, la cual fue creciendo hasta que sintió que sus mejillas se iban a rasgar. ¡Había salvado a Johto! Quería gritar, quería saltar, quería bailar… Pero no hizo nada de eso al ver que Atlas había vuelto a sonreír de nuevo. Ella le miró confundida, y a modo de respuesta los ojos del líder desprendieron un brillo maligno.
 
—Eso es lo que te gustaría que hubiera dicho, ¿verdad?
 
Atlas chasqueó los dedos y del ascensor salió una oleada de reclutas que rodeó tanto a la entrenadora como al ejecutivo. Feraligatr les gruñó y adoptó una pose ofensiva, mostrándose dispuesto a despedazarles uno a uno si se atrevían a hacerle algo a su amada entrenadora. Ya le había visto sufrir a manos de Protón y se negaba a que esa escena pudiera volver a repetirse.
 
—¡Fera!
 
Mostró sus colmillos a los reclutas más cercanos, lo que hizo que retrocedieran un par de pasos. Lira se agachó a su lado y le acarició para intentar calmarle, era la primera vez que le veía tan alterado y eso no le gustaba nada.
 
—Tranquilo, no hagas nada todavía —No es que ella estuviera muy tranquila, estaba más nerviosa que su pokémon, pero no quería que hiciera una locura que le pudiera catalogar como un pokémon agresivo. Como no paraba de gruñir Lira le guardó en su Poké Ball para poder prevenir cualquier desastre. Eran demasiados, y estaba segura de que cuando atacara a unos los otros saldrían en su defensa y todo acabaría mal para ella. Solo podía esperar para ver cuáles eran las verdaderas intenciones del líder.
 
—No te preocupes, que no tengo pensado hacerte nada —Aunque parecía sincero, Lira ya no podía creerse nada de lo que decía después de lo ocurrido—. Solo quiero que veas cómo tus esfuerzos han sido en vano.
 
Uno de los reclutas del lado derecho avanzó un poco y saludó a Atlas con una pose digna de un militar. Tras unos segundos, bajó la mano y cruzó sus brazos detrás de su espalda.
 
—Señor, me temo que al final las ondas no funcionan como es debido. Me temo que alguien ha conseguido meterse en el despacho del director y hacerse con el USB que contenía la información, eso o el experimento no salió tan bien como creíamos.
 
—Ya veo —Atlas suspiró y se dio la vuelta para dirigirse de nuevo al ventanal que estaba abierto. Tomó un poco de aire y alzó el tono de voz para que Lira pudiera oírle mejor—. Nos acercamos a otro momento crítico. El futuro del Team Rocket vuelve a pender de un hilo, ya me lo imaginaba con la prueba de esta mañana. Por alguna razón las ondas solo surtían efecto en Ciudad Trigal, en el resto de la región no se detectó que los pokémon estuvieran bajo nuestra influencia, a pesar de que Atenea me aseguró y reaseguró que las ondas eran efectivas y su alcance era a nivel regional. Por si eso fuera poco, ahora parece que alguien ha conseguido llegar hasta el despacho del director y hacerse con el pendrive que contenía toda la información relativa a las ondas y su funcionamiento. De nuevo, el tiro nos ha salido por la culata.
 
El recluta volvió a su puesto y Atlas se dio la vuelta para mirar de nuevo a Lira a los ojos.
 
—¿Recuerdas lo que te dije al principio? ¿Que la preparación y la previsión son vitales para que cualquier plan funcione? A la hora de imaginarme este momento le di muchas vueltas al resultado final. Nos podría salir muy bien, bien, regular, mal o fatal, y parece ser que todo ha terminado en catástrofe. Todo lo que podía fallar ha fallado, cualquiera se habría venido abajo en esta situación, pero por suerte yo no soy cualquiera. Tengo un as bajo la manga, créeme cuando te digo que lo tenía todo calculado y bajo control. ¿En serio creías que iba a dejar el destino del Team Rocket en manos de la suerte? ¿En serio creías que iba a arriesgarme a echar todo el trabajo a perder en el último segundo por un simple combate y anteponer mi sed de venganza al objetivo de toda la organización? ¿En serio creías que era tan estúpido? No, Lira, no. Aprendí muy bien la lección ese día, se acabó subestimar al adversario, y se acabó no tener un plan B cuando las cosas fallan.
 
Él se acercó a ella con un semblante intimidante y la joven sentía que no podía reaccionar. Estaba en clara desventaja frente a todos ellos, y no solo eso, se sentía como una completa imbécil por haberse creído las palabras de Atlas. Pues claro que no iba a disolver el Team Rocket tan fácilmente, pues claro que iba a tener algo preparado, ¿cómo podía haberse dejado engañar por él tan fácilmente?
 
—¿Algo que decir? —Añadió cuando estuvo lo suficientemente cerca. Lira tragó saliva.
 
—Yo… te he ganado —Fue lo único que consiguió susurrar. La sonrisa de Atlas creció todavía más al escuchar aquellas palabras.
 
—Ah, has ganado, y seguro que te has esforzado para ello, ¿verdad? Has reunido medallas, has desafiado a infinidad de entrenadores, has conseguido infiltrarte en la ciudad y llegar hasta aquí. Lo has dado absolutamente todo y, aun así, todos tus esfuerzos han sido en vano. Dime, Lira, ¿qué se siente al saber que a pesar de haber ganado, has perdido?
 
Al decir eso, del grupo del lado derecho surgieron dos reclutas sosteniendo a otra. Los ojos de Lira se abrieron al reconocerla, pues se trataba de Carol, que estaba maniatada y no podía liberarse del agarre de ambos por mucho que lo intentara. Una parte de ella se alegró de ver que estaba bien, pero la otra no pudo evitar preocuparse por el estado en el que se encontraba. Atlas sonrió al verla y se acercó a ella lentamente, con una expresión que no le gustó nada a la morena.
 
—Por fin nos vas a ser útil —dijo mientras le levantaba el mentón, forzándole a mirarle a los ojos—. Al final Giovanni tenía razón, y vas a ser lo que evite nuestra ruina. Aguantar tus tonterías valió la pena —Con eso dicho, le agarró del brazo y se la acercó, para posteriormente darle un leve empujón. La espalda de Carol chocó contra la pared y ella se deslizó lentamente por esta, hasta acabar sentada en el suelo. Lira gruñó mientras se clavaba las uñas en las palmas de las manos.
 
—¡No tienes derecho a tratarla de esa manera!
 
—Vaya, por fin hablas sin tartamudear. Te invito a que intentes detenerme, aunque antes te recomendaría que le echaras un vistazo a tu alrededor para que seas consciente de la situación en la que te encuentras —Lira chirrió los dientes para intentar contener más gritos. No podía hacer nada, por mucho que le costara admitirlo, y eso le dolía más que las heridas que se estaba empezando a hacer por clavarse las uñas con tanta fuerza.
 
—No hay razón para perder el tiempo, ya sabes lo que tienes que hacer —Carol alzó la cabeza cuando escuchó que Atlas volvía a dirigirse a ella, y le desafió con los ojos cuando sus miradas se cruzaron.
 
—No pienso hacerlo. Has perdido, acéptalo y haz lo que se debió hacer en su momento hace tanto tiempo.
 
A pesar de la situación en la que se encontraba, la recluta conseguía mantener una voluntad de hierro envidiable. Lira no tenía ni idea de qué era lo que tenía que hacer, pero fuera lo que fuera le sorprendió que Carol fuera capaz de plantarle cara a su superior en una situación como esa. ¿Ella sería su as bajo la manga? ¿No quería hacer nada porque entonces el Team Rocket se saldría con la suya? Le pareció oír que las puertas del ascensor se abrieron, y al hacerlo Atlas se encogió de hombros.
 
—Está bien, como tú veas.
 
Lira no tardó en escuchar unos gritos que le parecieron familiares, y al abrirse el grupo izquierdo y dejar pasar a quienes habían subido vio por qué le sonaban tanto.
 
—¡Soltadme, malditos degenerados!
 
Otros tres reclutas llevaban como podían a Silver, que a diferencia de Carol no estaba maniatado. Lira supuso que sería porque no se habría dejado atrapar como si nada. No tardaron en ser asistidos por sus compañeros al ver que tenían problemas, ya que el pelirrojo no era de los que se dejaba someter con facilidad.
 
—¡Atlas! ¡Suéltame ahora mismo pedazo de-!
 
—Tranquilo, Silver. Esa no es manera de tratar a un aliado de tu padre.
 
Un aliado… ¿De su padre? ¿El padre de Silver trabajaba en el Team Rocket? ¿Entonces por qué odiaba tanto a la organización? Lira se quedó asombrada ante aquella revelación, pues era un giro que nunca habría visto venir y eso hizo que le surgieran varias dudas. Por su parte, el pelirrojo no paraba de moverse, estaba tan enfadado que ni siquiera había escuchado lo que el líder había dicho. Solo paró cuando se dio cuenta de que su amiga también estaba allí, maniatada y lista para ser usada por el Team Rocket. Eso hizo que se enfureciera más y pareciera una bestia, con los ojos inyectados en sangre y a punto de salírsele de las cuencas.
 
—¡SOIS UNA PANDA DE DESGRACIADOS! ¡SOLTADLA AHORA MISMO! —rugió mientras conseguía liberarse, pues verla en ese estado le dio la fuerza que necesitaba para escapar del agarre de sus captores, pero uno de los reclutas encargado de retenerle le dio un golpe en la nuca y eso le hizo caer de rodillas al suelo. Atlas esbozó una triste sonrisa, fingiendo sentir el estado en el que se encontraban los dos.
 
—Lo siento, pero me temo que no podemos soltarla justo a ella. Es parte fundamental de nuestro plan —La mirada del líder volvió a caer en Carol. Ella le mantenía la mirada—. Hazlo.
 
—No.
 
El ejecutivo chasqueó los dedos, y los reclutas que retenían a Silver asintieron. Le tiraron al suelo y levantaron las piernas, como si quisieran darle patadas, él se llevó las rodillas al pecho para cubrirse el rostro y las manos a la nuca para protegerse de los golpes que iba a recibir. Los ojos de Carol se abrieron, y la fachada que se había construido para permanecer impasible ante el líder cayó.
 
—¡No! ¡No le hagas nada, por favor! ¡Él no tiene nada que ver! —Ella intentaba liberarse de sus ataduras pero era imposible. Lira se llevó una mano a su cinturón pero ese gesto fue repetido por el grupo de reclutas, que le dejaron claro que si ella atacaba ellos también lo harían. Sus dientes chirriaron al darse cuenta de que no podía hacer nada, solo podía mirar lo que estaba pasando como si fuera una simple espectadora.
 
—Una lástima, porque él va a pagar las consecuencias de tu desobediencia.
 
—¡Pero es que no puedo, de verdad! ¡Déjale en paz!
 
Atlas se había mostrado tranquilo y sereno la mayor parte del tiempo, pero la negativa de Carol tras ver que su amigo recibiría una paliza si no colaboraba hizo que su semblante cambiara a uno mucho más sombrío. La sonrisa y la felicidad desaparecieron por completo para ser reemplazadas por la ira y la impaciencia.
 
—Cómo que no puedes. Eso es mentira, sabemos que eres capaz, nos lo dijo él. ¡Por eso te secuestramos! ¡Llámale! —El ver que ella no tenía ninguna intención de hacerlo terminó por acabar con su paciencia—. ¡Llámale! ¡Llama a Celebi ahora mismo!
 
Todos los reclutas se sorprendieron al oír aquello. Se miraron y susurraron entre ellos, y al darse cuenta de lo que eso podía significar el murmullo fue creciendo hasta convertirse en un agitado rumor. Silver gruñó y Lira solo podía alternar su mirada entre el líder y la recluta, intentando procesar lo que acababa de decir Atlas.
 
—¡No puedo! —gritó Carol al borde de las lágrimas— En serio, ¡no puedo atraerle si estoy nerviosa! ¡Tiene que sentir que hay paz! Por favor, no le hagáis nada.
 
Por un momento, la ira desapareció de la mirada de Atlas. Los reclutas se callaron de golpe y Silver y Lira se quedaron expectantes. El líder cerró los ojos y bajó la cabeza, como si estuviera considerando su próxima decisión, lo que hizo que los reclutas volvieran a susurrar, preguntándose qué pasaría a partir de entonces.
 
—Mira, mocosa, estás empezando a cansarme —Al volver a levantar la cabeza y abrir los ojos, lo único que estos desprendían era determinación—. Hace tres años nos viniste con el mismo cuento y lo respetamos, ya que podíamos volver a surgir de las cenizas sin tu ayuda. Teníamos material, teníamos personal, teníamos ganas y teníamos motivación. Ahora no, no nos queda absolutamente nada, y necesitamos tu ayuda sí o sí para empezar de nuevo. He intentado hacerlo por las buenas y creo que he sido bastante comprensivo. ¿No quieres cooperar por tu cuenta? Ahora toca por las malas.
 
Atlas se acercó a Carol y le agarró por el cuello de la camiseta. Le levantó y le llevó a rastras hasta la terraza que había tras el ventanal abierto, a pesar de que ella intentaba evitarlo por todos los medios posibles. Al deducir qué es lo que iba a hacer, Silver empezó a revolverse con todas sus fuerzas, con la esperanza de poder librarse a tiempo del agarre de sus captores.
 
—¡Nooo! ¡Suéltala ahora mismo! —dio puñetazos y patadas a diestro y siniestro, luchando por zafarse de ellos. Al darse cuenta de que seguía avanzando y no tenía intención de parar un escalofrío recorrió el cuerpo de Lira, paralizándola e impidiéndole reaccionar durante unos segundos.
 
Mientras los dos jóvenes seguían atónitos, Atlas se subió a la cornisa y forzó a Carol a hacer lo mismo. Aunque ella intentaba escapar, el tener los brazos atados y menos fuerza que él se lo imposibilitaba. Para asegurarse de que no se le escurriría, Atlas pasó un brazo por su cintura y le agarró con fuerza. Eso hizo que Lira actuara de nuevo, llevándose una mano al bolso para sacar un revivir que necesitaría si quería usar al pokémon que tenía en mente.
 
—¡Espeon!
 
—¡Larga vida al Team Rocket!
 
Luego, todo sucedió a cámara lenta.
 
Atlas saltó de la cornisa, precipitándose al vacío de manera irremediable. Con él arrastró a Carol, que le dedicó una última mirada llena de horror a Silver y soltó un chillido desgarrador, mientras intentaba alargar su mano hacia él, antes de desaparecer junto al ejecutivo. Lira no pudo liberar a Espeon, y sintió que todo empezó a darle vueltas.
 
—¡AAAAAH!
 
—¡CAROL!
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Holi, leí el capítulo 5 y 6.

Me sorprendió mucho que Cesar fuese el abuelo de Carol, no recuerdo si lo habías insinuado antes, pero me tomó por sorpresa y lo que más me intriga es saber qué vio Giovanni de especial en ella, aunque algo me dice que puede ser algo relacionado con Celebi. Me entristeció el pequeño encuentro entre ambos, fue tan breve y rápido, imagino que ella tiene buenas razones para permanecer en ese grupo y aguantar hasta un golpe. Y pobre Slowpoke. Siento que tienes planeado algo grande para el final, pues hay bastantes cosas que solucionar y sólo he leído 6 capítulos, me gusta que la historia tenga relevancia a través de los personajes secundarios, es como la esencia de los juegos, donde el protagonista no tiene desarrollo alguno y este recae en los secundarios. Me gustó también que totodile evolucionase. Intentaré leer pronto los siguientes capítulos. Ciao.
[Imagen: giphy.gif]
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Acabo de leer los capis y solo puedo decir:

¡NO MI CELULAR! ¡NO MI NIETA!

No me esperé que Archer saltara, la verdad pensé que sería Carol sola a quien obligarían a besar el concreto o quizás Silver pero ahora solo queda esperar a ver si la cebolla con alas aparece o le muestra el dedo de en medio al intento de Bacho, Boris, Billy...Butch[????] Bueno, de la pelea solo decir que el verdadero MVP fue Houndour, no me imaginé que el perrito sería más difícil que Houndoom y es que la verdad entre el perrete y el perrito, el perrito se la bancó xD
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