Longfic- Alma de Plata

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GéneroAmistadAventura
Resumen

Lira empieza una gran aventura para convertirse en la próxima Campeona de Johto. Sin embargo, no va a ser un camino de rosas. Una amenaza que se creía extinta hace tres años vuelve a resurgir y ella es la única capaz de detenerla. ¿Cumplirá sus objetivos o acabará siendo aplastada por sus enemigos?

#1
ÍNDICE
 
 
[Imagen: 6be4Jwe.jpg]
 
~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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#2
Prólogo
 


—Señor, el director de la Torre Radio ya ha sido capturado.
 
La malévola sonrisa de Atlas creció aún más, si es que era posible, al escuchar aquella noticia. Se dio la vuelta en su silla y juntó las manos en esa típica pose que hacen los villanos de las series cuando todo sale según lo planeado.
 
—Perfecto, supongo que Petrel ya le estará sustituyendo.
 
—Claro que sí, señor.
 
—Bien hecho. Tómate el día libre y como me has traído una noticia tan buena te doy permiso para obtener otro pokémon —Los ojos del recluta se iluminaron de felicidad al mismo tiempo que abría su boca, incrédulo—. Ya sabes cómo funciona, pasa por recepción y diles que te he dado permiso. Si tienes algún problema vuelve y te lo entregaré personalmente.
 
—S-sí. Muchas gracias, señor —Con una pequeña reverencia el recluta se fue, intentando contener las ganas que tenía de saltar y gritar. Justo cuando él abandonaba la sala Atenea entraba, con una sonrisa equiparable a la de su superior.
 
—El experimento del Lago de la Furia está siendo todo un éxito, ya tenemos a nuestro primer Gyarados rojo y Protón me ha llamado mientras venía, las colas de Slowpoke están empezando a arrasar en el mercado negro así que nuestros ingresos no tardarán en subir.
 
—Ah, perfecto —Al mismo tiempo que pronunció esas palabras el líder provisional del Team Rocket se levantó de su asiento—. Recuérdame que compre un billete de lotería porque con el día que llevo hoy raro sería que no me tocase.
 
Con paso decidido pero lento fue a su despensa, que se encontraba en la parte posterior de su despacho, y sacó una botella de vino. Acto seguido vertió el líquido en dos copas cercanas y cuando estuvo satisfecho volvió al lado de Atenea. Le ofreció una y, aunque ella la aceptó con gusto, frunció el ceño.
 
—Déjate de loterías y céntrate en lo importante. No podemos apartar nuestra atención del objetivo primordial: conseguir que Giovanni regrese.
 
—Cierto. Brindemos, por Giovanni.
 
—Por Giovanni ¡y la resurrección del Team Rocket!
 
Atlas se llevó la copa a sus labios y tomó un pequeño sorbo, saboreando tanto el líquido que contenía como aquel momento. Tres años, habían sido tres largos años en los que no todo había sido fácil y por fin sus esfuerzos estaban dando sus frutos.
 
Ahora sí, Giovanni. Que tiemble Johto porque vamos a ser incluso peores que en Kanto y no vamos a parar hasta encontrarte.
 
—Atlas, ¡el chico se ha escapado!
 
Pero claro, no todo iba a ir sobre ruedas.
 
Un recluta parecido al anterior irrumpió en la sala con cara de espanto, como si el fin del mundo fuera inminente. Apoyó las manos en sus rodillas y, cuando recuperó el aliento, adoptó una postura recta.
 
—Atlas, el chico-
 
—Sí, te he oído. No importa, solo nos causaba problemas y tenemos mejores proyectos en los que gastar el dinero que él —Con el rabillo del ojo vio como Atenea se llevaba la mano que tenía libre a la boca y sus ojos se agrandaban ligeramente, pero pasados unos segundos volvió a recuperar la compostura.
 
—E-entonces, ¿no quiere que le busquemos?
 
—No, solo nos haría perder tiempo y esfuerzo. Además ella sigue aquí, seguro que acaba volviendo.
 
—¿Crees que podrá sobrevivir? —preguntó la pelirroja, preocupada— No tiene ningún pokémon, ni dinero, ni-
 
—Tranquila, estará bien. Después de todo, es el hijo del gran Giovanni.
 

 
—Mira, están peor que ayer —Aníbal señaló los remolinos y después se cruzó de brazos—. ¿Crees que debería avisar a Lance? —Yasmina frunció el ceño, pensando detenidamente cual sería su respuesta.
 
—No, no hace falta —dijo pausadamente, como si no estuviera segura de su decisión—. De todas formas no les quites el ojo de encima. Yo también los vigilaré desde Ciudad Olivo y le pediré a los marineros que me avisen si ven algo raro.
 
—¿Seguro? Mira que insistió en que le informáramos de cualquier cambio, por muy pequeño que fuera.
 
—Ya pero está muy liado con su clan y a lo mejor no tiene nada que ver con... ya sabes... eso. De todas formas hablaré con Morti, por si acaso.
 
—Si tú lo dices. Aunque esto no es habitual, las aguas no llegan a ser tan turbias, yo se lo comentaría.
 
—Lo sé, pero tampoco vamos a hacer una montaña de un grano de arena. Veremos cómo avanza la cosa y, si empeora, entonces le llamaremos.
 
—De acuerdo, solo espero que no se entere por terceras personas. La última vez pilló un cabreo de aúpa.
 
—Nadie le va a decir nada y si se enfada allá él —Aunque sonaba muy convencida, por dentro la líder estaba temblando y rezando para que nadie se pusiera en contacto con él. No quería molestar al Campeón porque, al ser grandes amigos, sabía perfectamente que tenía mil cosas en la cabeza y no quería añadir esa tontería a la lista. Además, si iba a peor siempre estaba a tiempo de avisarle, ¿verdad?—. Tengo que irme, ahora que he conseguido la medicina no quiero hacer esperar a Ampharos más de lo necesario.
 
—Cierto, espero que no sea nada grave y que se mejore pronto.
 
—Y yo —Tras dirigirle una sonrisa a modo de despedida, Yasmina sacó a un Skarmory y se subió encima de él—. Estaremos en contacto, avísame si hay algún cambio.
 
—Descuida, y lo mismo digo —Cuando la líder era solo un punto en el cielo Aníbal volvió a su gimnasio y se puso a meditar debajo de la cascada. El estrés de los últimos días había sido horrible, que si reuniones entre los líderes, que si reuniones con el Alto Mando, que si reuniones con el Campeón. Y ahora los remolinos se volvían más feroces. Lo único que le faltaba era que las obras de la Zona Safari se atrasaran un mes más.

 

 
—Silver, Silver para por favor.
 
Los rayos de sol ya se estaban escondiendo, era cuestión de minutos que anocheciera. Dos chicos corrían por el Encinar, pero no estaban jugando como cuando eran pequeños, no, al contrario. Él estaba huyendo de ella y, aunque al principio parecía que nunca le iba a alcanzar, no tardó en acortar la distancia. El pelirrojo ya no podía más, pensó que su amiga se cansaría antes que él pero estaba claro que le seguiría hasta el fin del mundo si hacía falta.
 
—Está bien. Qué quieres, Carol —preguntó en ese tono borde y agresivo que le caracterizaba. Frenó en seco, haciendo que ella chocara con su espalda y casi cayera por el impacto pero logró mantener el equilibrio—. Y antes de que abras la boca, no pienso volver allí.
 
La chica, igualita que todas las del Team Rocket, solamente se diferenciaba de las demás en sus ojos azules, que eran puros y transmitían amor, no corruptos y desbordantes de maldad.
 
—No te voy a pedir que vuelvas, sé lo mal que lo has pasado —dijo entre jadeos y dando dos pasos hacia atrás. Sabía que no le gustaba que invadieran su espacio personal y lo último que quería era enfadarle aún más—. Pero no puedes ir por ahí solo.
 
—Y qué sugieres, ¿vas a acompañarme? —Ella negó con la cabeza pero él no vio ese gesto, pues todavía seguía de espaldas.
 
—No, lo haría encantada pero lo único que puedo hacer para ayudarte es esto —Ahora que había captado su atención consiguió que se diera la vuelta y al ver lo que le estaba ofreciendo casi entra en cólera.
 
—No —dijo con firmeza, pero ella solo le acercó todavía más la Poké Ball—. He dicho que no, es tu única buena compañía ahí dentro.
 
—Me da igual, la necesitas más que yo.
 
—Ya robaré alguno, tampoco es tan difícil, he oído que un tal Elm tiene varios en su laboratorio —Carol no apartó el brazo a pesar de las negativas de su amigo y eso hizo que este estallara, tirando la Poké Ball al suelo de un manotazo.
 
—Dices que los odias pero eres igualito a ellos —murmuró esta cuando se agachó a recogerla y solo de dio cuenta de su error cuando era demasiado tarde.
 
—¿Qué has dicho? —Un escalofrío recorrió su espalda al escuchar su fría voz. Intentó decir algo para remediarlo pero antes de que pudiera pensar él la tiró, se agachó y le agarró del cuello de la camiseta— Escúchame bien, yo no soy como ellos, no soy como él. No soy tan patético ni voy a caer tan bajo, ¿lo entiendes?
 
—Sí, l-lo siento, no quería decir eso, he elegido mal las palabras —dijo rápidamente esperando que aceptara su disculpa y al verla tartamudear de esa forma algo en su interior le dijo que parara. Era su única amiga, después de todo. La soltó y se levantó, volviendo a darle la espalda.
 
—Vuelve, antes de que se den cuenta de que te has ido —Aprovechando que ella seguía en el suelo echó a correr, desapareciendo entre los arbustos y en la oscuridad de la noche. El Sol ya se había puesto y lo único que iluminaba aquel lugar era la tenue luz de las estrellas.
 
—Mira que es terco, y bruto —Carol se llevó las manos al cuello y lo masajeó, aún podía sentir la presión. Con un suspiro se levantó, ya había pasado mucho tiempo fuera y aunque le habían asegurado que le cubrirían, sus compañeros no eran conocidos por cumplir sus promesas y menos si les ofrecían otro pokémon a cambio de romper dichas promesas. Antes de volver miró por última vez hacia el lugar por donde él había huido, preguntándose si de verdad sería capaz de valerse por sí mismo y deseando que no se metiera en problemas, aunque sabía de sobra que era imposible. Se limpió el polvo y sin más demora volvió a Ciudad Trigal.

 


Bueno, al fin me animo a subir esto. Me gustaría aclarar que aunque es una novelización del juego SoulSilver y voy a serle muy fiel también voy a añadir cositas para hacerlo más interesante, por ejemplo los líderes, el Alto Mando y el Campeón tendrán más protagonismo, podremos ver cómo opera el Team Rocket en las sombras y demás, os hacéis una idea. Básicamente es la historia de mi juego favorito pero dándole más "screen time" a personajes que me encantan (o sea a todos xd).

Ah, sí, por si alguien se lo pregunta. Nadie va a ser shippeado con nadie para evitar que alguien no lo lea porque la pareja que aparece no es de su agrado, así que no os preocupéis por eso ^^

Por último, pero no por ello menos importante, de este fic tengo hecho hasta el capítulo 14. Iré actualizando cada semana/cinco días hasta que me ponga al día, entonces será cada dos semanas.

Y ya está, eso es todo por ahora, espero que hayáis disfrutado del prólogo.

Hasta la próxima~

PKMNfanSakura.
[Imagen: 6be4Jwe.jpg]
 
~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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#3
Uh, una novelizacion de soul silver, esto se va a poner bueno :b
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#4
Bueno, es un buen comienzo, debo admitirlo. Veo que la historia se concentrará en Silver, así que hay que ver cómo seguirán las cosas.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#5
No sabes las ganas que tenía de ver este fanfic por acá. En primera porque tu forma de narrar mola bastante, y en segunda porque esta generación es una que siento un tanto... ¿desperdiciada? Me refiero a que tiene muchas cosas interesantes y los propios juegos hacen poco con ellos.

Plus, que Silver es mi personaje favorito de dichos juegos (y lo que considero el aspecto más fuerte de los mismos.

No tengo mucho qué decir todavía, sólo que se ve bastante interesante y que, por mi parte, espero el siguiente.

Nos vemos.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#6
Capítulo 1: Una gran decisión
 



—Buenos días mamá.
 
—Buenos días cielo, ¿has dormido bien?
 
Era una mañana tranquila en Pueblo Primavera. Aunque lo raro sería que no lo fuera ya que si había algo que caracterizaba a ese pueblo, aparte de ser el lugar donde se encontraba el laboratorio del profesor Elm y el punto de partida de muchas aventuras, era la gran calma que siempre reinaba. Los rayos de Sol salían tímidamente de entre las montañas y la ligera brisa matutina acariciaba las ramas de los árboles, indicando el comienzo de un nuevo día.
 
—Sí, aunque he vuelto a tener ese sueño extraño.
 
—¿Ese en el que estás en medio del mar rodeada de remolinos y se te aparece la silueta de un gran pokémon? —La morena asintió y un par de segundos después los ojos de la señora Soul se iluminaron, como si acabara de recordar algo muy importante— Ah, hablando de pokémon, Eco ha venido. Estaba buscando a Marill así que si le ves avísale y el profesor Elm me ha pedido que vayas a su laboratorio, me ha dicho que quería pedirte un favor, ya te explicará los detalles cuando llegues. Tienes la bolsa con tu ficha y cuaderno en el pomo de la puerta para que no se te olvide.
 
—Vale, acabo de desayunar y voy.
 
Tras tomar el último trago de leche Mu-mu, lavarse los dientes y ponerse su gorro favorito Lira estaba lista para emprender su pequeño trayecto al laboratorio. Al salir de casa estiró los brazos y cerró los ojos, dejando que el ligero rumor del río que pasaba cerca de su casa y en el cual se bañaba con Eco cuando eran pequeños (y no tan pequeños) acabara de despertarla.
 
Bueno, será mejor que vaya ya.
 
—¡Marill ma!
 
Antes de que pudiera dar el primer paso algo blandito y azul chocó contra sus piernas. La morena miró hacia abajo y no se sorprendió nada al ver qué era.
 
—Eh pequeñín, ¿Eco te ha vuelto a perder? —El pokémon asintió algo malhumorado y Lira no pudo evitar reír— Tengo una idea, ¿qué te parece si te llevo al laboratorio conmigo y cuando se te haya pasado el enfado le buscamos? —A Marill pareció encantarle la idea ya que no tardó ni un segundo en saltar a sus brazos.
 
—¡Buenos días! —saludó energéticamente al llegar a su destino y uno de los ayudantes del profesor le devolvió el saludo con el mismo entusiasmo.
 
—Buenos días Lira, el profesor está al final, como siempre.
 
—Perfecto, gracias —Ya podía verle desde la entrada, enfrente del ordenador y rodeado de pilares de papel que requerían su atención más inmediata. No fue hasta que le tocó suavemente el hombro que él se dio cuenta de su presencia.
 
—Buenas profesor.
 
—Ah Lira, aquí está la chica que quería ver —Antes de que pudiera proseguir un sonido procedente de la entrada hizo que ambos giraran la cabeza hacia la puerta.
 
—Profesor, ¿ha visto a mi pokémon? Lo he buscado por todo el pueblo y no lo encuentro —dijo un chico pelinegro y con semblante preocupado mientras irrumpía en el laboratorio. Empezó a rebuscar por todas las estanterías, e incluso llegó a mirar en la papelera, y no paró hasta que miró los brazos de su amiga— ¡Marill! Qué susto, no vuelvas a escaparte.
 
—¿Escaparse? —La morena dejó al pokémon en el suelo para que fuera con su entrenador. Después fingió haberse enfadado— La culpa es tuya, a ver si tienes más cuidado.
 
—Ja, habló. ¿Quién dejó a su madre encerrada en la cocina y no se dio cuenta hasta que le entraron ganas de comer y fue a ver por qué tardaba tanto la cena? —Eco sacó la lengua a modo de burla y si Elm no hubiera llegado a intervenir a tiempo seguramente esas habrían sido las últimas palabras del joven.
 
—Bueno Lira, ¿no quieres saber por qué te he llamado?
 
—Nada me haría más feliz ahora mismo —El profesor se levantó y la guió hacia un mostrador donde había tres Poké Balls con un pequeño letrero y una imagen al lado de cada una. Elm se paró enfrente.
 
—Como bien sabrás estoy llevando a cabo diversas investigaciones que aunque son muy diferentes entre sí tienen una cosa en común: el objeto de estudio son los pokémon. Últimamente todos los llevamos cómodamente en Poké Balls pero hay gente, como Eco, que prefiere llevarlos fuera y disfrutar de su compañía, así que una noche mientras acababa de redactar las conclusiones de un experimento pensé: si los llevamos a nuestro lado, ¿se formaría algún sentimiento o vínculo especial con sus entrenadores? ¿Podría llegar a afectar a su desarrollo? Y es ahí donde entras en escena —Elm extendió el brazo y señaló las Poké Balls—. Elige uno.
 
—¿Q-qué? —Lira dejó de prestar atención en el momento en que el profesor dijo "investigaciones" así que ahora que la estaba mirando no sabía si tenía que responder a alguna pregunta o hacer algo.
 
—Elige uno. No te preocupes, he hablado con tu madre y está de acuerdo —Al escuchar eso y ver qué estaba señalando exactamente la morena intuyó qué es lo que quería que hiciera. Sus ojos se agrandaron y tuvo que preguntar para asegurarse que lo había entendido bien y no meter la pata.
 
—¿Puedo?
 
—Claro mujer, te he llamado para eso.
 
—¿En serio? ¡Ah, mi primer pokémon! ¿Es esto un sueño? Aún no soy capaz de procesarlo. Eco, pellízcame.
 
—¿Seguro?
 
—No, que me haces mucho daño —Con una sonrisa equiparable a un snorlax Lira se acercó a leer los letreros informativos—. A ver, qué tenemos por aquí.
 
Chikorita.
 
Especie: hoja.
 
Tipo: planta.
 
Habilidad: espesura.
 
Débil ante: tipo fuego, veneno, hielo, bicho y volador.
 
Fuerte contra: tipo agua, tierra y roca.
 
Descripción: sus hojas aromáticas son capaces de medir la humedad y la temperatura.
 
Totodile.
 
Especie: fauces.
 
Tipo: agua.
 
Habilidad: torrente.
 
Débil ante: tipo planta y eléctrico.
 
Fuerte contra: tipo fuego, tierra y roca.
 
Descripción: es pequeño, pero violento. No dudará en morder cualquier cosa que se mueva cerca.
Cyndaquil.
 
Especie: ratón fuego.
 
Tipo: fuego.
 
Habilidad: mar llamas.
 
Débil ante: tipo agua, tierra y roca.
 
Fuerte contra: tipo planta, hielo, bicho y acero.
 
Descripción: suele estar acurrucado. Si se enfada o asusta, lanzará llamas por su lomo.
 
—Jo, no sé a cuál elegir —Chikorita parecía ser el más mono de los tres pero tenía muchísimas debilidades y Lira no sabía si sería capaz de hacer que llegara muy lejos. Totodile era el que menos problemas tenía pero esos colmillos afilados le preocupaban un poco y Cyndaquil parecía una bolita de pelo que la podía calentar en invierno, punto a su favor ya que odiaba el frío, pero era débil frente al agua y a Lira le encantaba bañarse cada vez que tenía la oportunidad. Todos tenían sus pros y sus contras, una elección difícil sin duda.
 
—Tranquila, tienes todo el tiempo del mundo, es una elección sumamente importante así que piénsalo bien.
 
Pasaron varios minutos y al final se dejó llevar por las apariencias, la sonrisa de Totodile la había enamorado desde el minuto uno y estaba segurísima de que era con quien mejor se llevaría, si es que no le daba por morderla.
 
—Parece que todos son muy buenos pero me voy a quedar con Totodile.
 
—Muy bien, pues adelante, sácalo —Lira agarró la Poké Ball y presionó el botón que tenía en el centro. Un haz de luz azul salió y segundos más tarde se materializó en un pequeño reptil.
 
—Toto —Totodile apareció agachado y después se levantó, alargando sus pequeños bracitos, intentando hacer una entrada triunfal—. ¡Dile!
 
—¡Aaaah! ¡Qué mono eres! Venga, ven con mami —Lira se arrodilló y extendió los brazos para que Totodile fuera corriendo a abrazarla, y fue corriendo, pero no para estar con ella.
 
—¡Toto! —Pasó de largo y se aferró a los bajos del pantalón del profesor Elm, causando la risa de Eco.
 
—¡JAJAJA! ¡Ni los pokémon te quieren!
 
—¡Oye!
 
—Es normal Eco, hasta el momento yo había sido el encargado de cuidarle, por eso ha venido conmigo porque soy como su padre, lo que quiere decir que la Poké Ball no establece un vínculo emocional, interesante —En medio de su reflexión el ordenador emitió un pitido—. Vaya, me ha llegado un e-mail. Voy a ver quién es, toma Lira —Ella se levantó y el profesor dejó a Totodile en sus brazos. Lira puso una mueca de enfado pero al ver su sonrisa y su mirada de embobado desapareció cualquier rastro de sentimiento hostil hacia el pokémon. Era demasiado adorable, no podía enfadarse con él.
 
—Ay, este Sr. Pokémon —Se quejó Elm, atrayendo así la atención de los entrenadores.
 
—¿Pasa algo profesor?
 
—No, nada importante Eco, es solo que siempre está investigando cosas extrañas y se emociona muchísimo cada vez que descubre algo. Me acaba de decir que ha hecho un hallazgo bastante importante y que le gustaría que le echara un vistazo, seguramente se trata de otro huevo pokémon. En cualquier caso no puede moverme porque estoy dirigiendo una investigación y tengo una montaña de trabajo, así que Lira, ¿qué te parece si vas en mi lugar? Creo que si llevas el pokémon a tu lado no tardaréis mucho en llevaros bien.
 
—Me parece genial profesor.
 
—Perfecto, vive yendo hacia el norte de Ciudad Cerezo. En caso de que tu pokémon se haga daño puedes curarlo con esa máquina de ahí, es un dispositivo que controlo fácilmente con mi PC y si hablas con mi ayudante te dará unas pociones. Me haces un gran favor yendo hasta allí, gracias.
 
—Gracias a usted por haberme dado al pokémon. ¿Estás listo? —Totodile asintió energéticamente y Lira sonrió— Pues vamos granujilla, ¡en marcha!
 

 
—Vaya vaya, así que este es el famoso laboratorio de Elm. Pues menuda birria, pensé que sería más grande —susurró Silver al asomarse por la ventana. Le había costado lo suyo llegar pero por fin lo había logrado. Pueblo Primavera, un diminuto punto en el mapa de Johto, insignificante para él si no fuera porque era el único lugar en el que podría conseguir un pokémon más o menos decente. Bueno, eso si esos malditos chicos se iban y le dejaban robar en paz. Y más les valía irse pronto porque ya tenía la vocecita de Carol en el fondo de su cabeza diciéndole que robar estaba mal, algo que siempre le había extrañado. Si había estado desde pequeña en el Team Rocket, ¿por qué no era como los demás? ¿Por qué siempre intentaba hacer el bien?
 
—Pues vamos granujilla, ¡en marcha! —Una voz femenina le sacó de sus pensamientos y al volver en sí Silver vio que los entrenadores ya se iban.
 
—Por fin, sois más lentos que un slowpoke —Inspiró profundamente y cerró los ojos, hacía mucho que no cometía un acto delictivo y estaba algo nervioso, pero pronto se calmó. Era un simple profesor y su ayudante, no había de qué preocuparse y si no estaba centrado al final acabaría metiendo la pata.
 
—Hola, no pareces de por aquí. ¿Te has perdido, puedo ayudarte en algo?
 
Santa madre de Arceus. Los ojos del pelirrojo se abrieron como platos y las pulsaciones le subieron en un santiamén. Cuando se dio la vuelta y vio que era la chica del laboratorio casi le da algo. La sangre le empezó a hervir y no pudo evitar ponerse agresivo.
 
—¿Se puede saber qué demonios haces aquí? —Preguntó malhumorado mientras le daba un empujón— Piérdete y déjame en paz.
 
—Vale vale, qué arisco, solo quería ayudar —Su Totodile le gruñó y él simplemente le sacó el dedo corazón, ¿de verdad pensaba que le iba a asustar? Lo que tenía que aguantar.
 
—Genial, ya me he desconcentrado —El pelirrojo escupió y le dio una patada a un árbol cercano en un arrebato de ira. Por qué no paraba de encontrarse con idiotas. Agarró una piedra cercana y sin pensárselo dos veces contó hasta tres antes de lanzarla y romper el cristal de la ventana.
 
CRASH.



Blanca era muchas cosas, pero no era tonta. Sabía que en su ciudad pasaba algo, que cuando esos tipos de uniforme negro llegaron muchas cosas cambiaron de la noche a la mañana y no para bien. El director de la Torre Radio parecía otra persona y estaba segura de que se traían algo entre manos en el Subterráneo, con su llegada el ambiente se había enrarecido y si de por sí era un lugar al que se recomendaba no bajar con ellos rondando aún menos. Por eso decidió hacer un pequeño trabajo de espionaje y ver con sus propios ojos qué se cocía bajo tierra, por desgracia sin una llave que le abriera la dichosa puerta no fue capaz de hacer gran cosa.
 
—No.
 
Por eso se encontraba en Ciudad Iris, para ver si Morti era tan amable de prestarle uno de sus pokémon y al parecer no lo era. Blanca se cruzó de brazos mientras le dirigía una fría mirada pero él ni se inmutó.
 
—Por qué no.
 
—Porque lo que quieres hacer es ilegal.
 
—No es ilegal.
 
—Hasta donde yo sé el allanamiento es ilegal.
 
—No sería allanamiento, el pokémon atravesaría la pared y me diría lo que ha visto en el otro lado, ya está. Vamos Morti, serán unos minutos y es para quedarme tranquila, vamos por favor.
 
—No.
 
—Porfa.
 
—No.
 
—Porfa.
 
—No.
 
—Porfa.
 
—Te he dicho que no y si no tienes nada más importante que decir hay alguien que quiere combatir contra mí.
—Vale, suerte —Tras despedirse la líder salió del gimnasio y sonrió, acariciando la nueva Poké Ball que estaba en su poder. Morti podía llegar a ser tan despistado a veces—. La necesitarás con un Haunter menos.
 


Aquí va otro cortito, a partir de este los capítulos se irán haciendo más largos. Si no pasa nada raro en principio iré actualizando cada lunes hasta que, como dije en el prólogo, me ponga al día. Entonces será cada dos lunes.

Btw gracias a todas las personas que comentaron anteriormente, espero que hayáis disfrutado el primer capítulo :D

Hasta la próxima~

PKMNfanSakura.
[Imagen: 6be4Jwe.jpg]
 
~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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#7
Bueno, un comienzo normal debo decir.

Ya quiero ver cómo le va a Silver asaltando el laboratorio.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#8
Bueno. Mi generación favorita, vamoh a leer 


Me gusta que aunque el capitulo uno se nos muestra todo inocente y relativamente tranquilo el prólogo ya nos indica que no sera así con todo el asunto de los Rockets. También nos deja ver que habrá personajes de tu invención aunque sinceramente en Pokémon a poco que le des protagonismo a un personaje que ya existe lo haces tuyo. Veremos a ver como evoluciona todo esto.
 
Cita: Nadie va a ser shippeado con nadie 

Pero yo ya tengo tres shipp hechos  LettalKWA  (Evidentemente es broma, tu eres la autora y tienes todo el derecho del mundo a que sea así )

PD: Muy fan de tu versión de Blanca
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#9
Chale, Lira nada mas quería ayudarte Silver. Pero vaya caradura, no necesitas robarlo, nada mas pideselo al profe Elm xD
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#10
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@Nemuresu  : Yas, el principio va a ser algo normal debido a que no pasa gran cosa en el juego pero dentro de nada eso va a cambiar.

@AJ Slifer  : También es mi generación fav 
[Imagen: pikaowo.png]  Todo son risas y diversión hasta que aparece el Team Rocket y sí, como has visto habrán varios personajes míos pero no muchos y el central va a ser Carol. No la he puesto por poner, como se irá viendo tiene un papel bastante interesante. Btw me alegra que te guste mi versión de Blanca, aún nos queda líder para rato.

(Yo también tenía a varios shipps pensados pero la gente puede llegar a ser bastante intransigente en este tema ;-; creo que en la cueva nadie es así pero por si acaso no pondré ninguno </3 tengo curiosidad por saber cuáles son los tuyos).

@Masterweasel  : ste men es así xd. Veremos qué tal le ha ido en el próximo capítulo.
 

 
Capítulo 2 (1/2): Un mal presagio

 
Algo... no iba bien.
 
El líder del clan de Ciudad Endrino frunció el ceño, parecía que su viejo amigo de Ciudad Iris tenía razón. Hacía tiempo que no tenía esa sensación, esa espantosa y terrible sensación de que el equilibrio estaba a punto de romperse. Su intuición, por suerte o por desgracia, siempre daba en el clavo y por primera vez en su vida se encontró rezando para que esta vez se equivocara.
 
—¿Pasa algo, abuelo? —preguntó Débora al ver su expresión. El anciano acarició su larga barba blanca, pensativo, no quería alarmar a su nieta innecesariamente pero tampoco quería mentir.
 
—No, nada. Es solo que tengo el extraño presentimiento de que algo horrible va a ocurrir.
 
—¿Sí? ¿No te lo estarás imaginando? —Ah, claro, ya había olvidado lo escéptica que era ante sus corazonadas.
 
—No lo sé, puede, pero ya me advirtió Shin hace unos meses de que algo sucedería.
 
—Hmm, el abuelo de Morti, ya veo —La líder hizo un sonido de desapruebo y negó con la cabeza—. Pues vaya, sí que estamos bien, los líderes de los clanes más poderosos de Johto están empezando a delirar.
 
—¿Delirar? Por qué dices eso, mi querida Débora.
 
—Porque ahora mismo Johto está muy tranquila, ¿no ves las noticias? El índice de criminalidad está alcanzando mínimos históricos, es imposible que algo malo vaya a pasar.
 
—Ya veo. ¿Y eso no te inquieta? ¿Que de repente todo esté tranquilo? —Débora alzó una ceja, no era capaz de entender a su abuelo. Por una vez todo iba bien, ¿por qué no era capaz de relajarse?
 
—A dónde quieres llegar.
 
Ryuu se levantó y se asomó a una ventana cercana. Había pasado la mayor parte de su vida en la Cueva Dragón, meditando, para perfeccionar su extraña habilidad (no le gustaba llamarlo poder) al máximo y evitar así que le fallara en momentos cruciales. Negar lo que sentía sería como echar a perder todos esos duros años de esfuerzo y eso era algo inconcebible, imperdonable. Su orden fue alta y clara.
 
—Llama a Lance, tengo que hablar con él urgentemente.
 

 
—No me lo creo, se me han borrado todos los contactos —Lira maldijo al reparador cuando al encender su móvil vio que no tenía a nadie registrado y había perdido todo lo que tenía apuntado. También se maldijo a sí misma por tonta, tendría que haber hecho una copia de seguridad—. Bueno, por lo menos mamá y Elm ya me han dado su número, en realidad no necesito a nadie más —Lo guardó en el bolso y dirigió toda su atención a la pequeña fuente de energía azul que iba corriendo de un lado a otro—. ¿No te cansas de perseguir a pidgey? Alguno se asustará y te arreará un buen Picotazo —Él negó con la cabeza y ella rio, parecía tan feliz, un cabeza hueca feliz.
 
El Sol brillaba con fuerza y eso era algo que la joven empezaba a notar. Se limpió el sudor de la frente con el antebrazo y suspiró, tendría que haberse traído una botella de agua fría pero como en Pueblo Primavera estaban los molinos no había notado el ascenso de las temperaturas.
 
—Uf, menudo calor, como esto siga así me derretiré antes de llegar a Ciudad Cerezo —Ciudad Cerezo, el lugar favorito de su infancia. Todas las tardes después de comer, durante varios veranos, su familia y la de Eco solían ir a la playa a refrescarse un poco. Buenos tiempos aquellos. Totodile sonrió maléficamente al escucharla y decidió hacerle un favor probando su nuevo Pistola Agua en ella. La morena respondió con un grito primero, seguido de una retahíla de maldiciones, pero no tardó en reírse a carcajadas.
 
—Totodile, ¡para! El Señor Pokémon no me puede ver así y no pienso volver a casa —Totodile rio y se adentró más en la ruta, parecía que estaba juguetón hoy. La sonrisa de Lira creció, sin duda había escogido al mejor pokémon, al más acorde con su personalidad. Ahora estaba empapada pero por lo menos ya no tenía calor ni se sentía cansada, así que usando sus nuevas fuerzas echó a correr tras él. Este aparecía de vez en cuando, para asegurarse de que su entrenadora le estaba siguiendo, y luego volvía a desaparecer. En una de esas ocasiones vino con una flor rosa en la boca.
 
—Qué bonita, ¿para mí? Gracias —Al agarrarla e inspeccionarla de cerca Lira se dio cuenta de que ya la había visto antes. Sí, definitivamente le sonaba de algo, pero ahora mismo era incapaz de recordar de qué—. ¿Dónde la has encontrado? —El pokémon señaló hacia su izquierda y volvió a huir. Lira le siguió y no tardó en divisar unos parterres coloridos, que señalizaban la entrada de Ciudad Cerezo. Pues claro, menuda tonta, si esa flor era casi el emblema de esa ciudad.
 
—Mira qué bien, si ya estamos a mitad de recorrido. ¿Te hace una carrera hasta la playa? —Totodile asintió— ¡El último en llegar es un grimer!
 
—Vaya vaya, qué tenemos aquí.
 
La morena se detuvo al escuchar una voz proveniente de la entrada. Giró la cabeza hacia la izquierda y vio a un anciano sonriente sentado en los parterres.
 
—Dime, ¿eres una principiante? —Lira miró hacia ambos lados para asegurarse de que estaba hablando con ella y aunque eso era lo que parecía preguntó para asegurarse.
—¿Está hablando conmigo?
 
—Jo jo jo, pues claro. Que no te avergüence querida, en algún momento se tiene que empezar, todos hemos pasado por ahí. Ven, sígueme, voy a explicarte un par de cosas.
 
—Pues verá, señor, me encantaría pero estoy en mitad de una carre... ra —Antes de que pudiera acabar la oración ya se había ido, a una velocidad sorprendente para alguien de su edad. Lira se sintió obligada a seguirle, aunque tenía muchas ganas de ganar a Totodile le sabía mal pasar de alguien que mostraba tanto interés en ayudarla. Además, a esas alturas seguro que ya habría llegado a la meta establecida.
 
—Esto es el Centro Pokémon, aquí podrás curar a tus pokémon siempre que quieras y lo mejor de todo, gratis. El edificio de al lado es la Tienda Pokémon y tiene varios objetos que te resultarán útiles a lo largo de la aventura. Una curiosidad, cuantas más medallas obtengas más artículos podrás comprar. Normalmente tienen el mismo aspecto en todos los lugares pero tengo entendido que los de Ciudad Malva son diferentes para no desentonar con la arquitectura del lugar —Cuando Lira había conseguido llegar el anciano se fue corriendo al mar, haciendo que la joven se arrepintiera de su decisión. Maldita hora en la que decidió correr, no llevaba unas zapatillas adecuadas y eso le estaba pasando factura, ahora solo podía ir andando o acabaría con una rozadura—. ¡Vamos! ¿Por qué tardas tanto? Mira, esto es el mar, una preciosidad, ¿no te parece? Los de tipo agua se lo pasan pipa y su belleza es solo comparable a su inmensidad —Y otra vez a correr. Si tenía prisa por qué se había ofrecido a ayudarla—. Y esta es mi casa, como te has portado tan bien y me has aguantado sin rechistar voy a hacerte un regalo —En un abrir y cerrar de ojos entró y salió de la vivienda, con una caja en sus manos. Lira la tomó y la abrió, revelando un par de deportivas—. Están calentitas, y huelen a pies —Su expresión tuvo que ser épica pues el anciano estalló en una gran carcajada—. Es broma, son nuevecitas, siempre tengo un par para los jóvenes entrenadores que aguantan mi tour hasta el final.
 
—Vaya, muchas gracias señor.
 
—No, gracias a ti por dejarte guiar por un servidor, últimamente la juventud está tan ensimismada con la tecnología que pocos son los que me hacen caso. Disfruta de tu estancia aquí —Y con eso dicho cerró la puerta. Lira sonrió, ahora que tenía un buen calzado tardaría menos de lo esperado en completar su recado, parecía que su derrota había merecido la pena.
 
—¡Toto!
 
—Ah, estás aquí. Lo siento, este anciano me ha pillado desprevenida pero mira —Le enseñó la caja con una sonrisa triunfal—. Ahora estoy segura de que te voy a ganar, ¿carrera hasta el Centro Pokémon? —Totodile sonrió y salió sin esperar a la señal— Eh, eso es trampa, tenemos que salir al mismo tiempo y ni siquiera me has dado tiempo para ponerme las zapatillas. Oye, ¡vuelve aquí!
 

 
—Vamos, arriba gandules, ¡que no tenemos todo el día!
 
La luz del dormitorio se encendió de golpe, provocando las quejas de los reclutas. Carol se cubrió la cara con la sábana en un intento de bloquearla y poder dormir un poco más, elegir la parte superior de la litera ahora no le parecía tan buena idea, la luz le daba de lleno.
 
—¡Arriba Bella Durmiente!
 
Pero todas sus esperanzas de reconciliar el sueño se esfumaron cuando alguien le arrebató su barrera protectora. Al entreabrir los ojos vio, a través de la barandilla, una mata de pelo rubio, y solo le bastó eso para averiguar quien era.
 
—Arg, solo cinco minutos más Mary —Aunque intentó aparentar estar molesta no pudo evitar sonreír. Mary era lo más parecido que tenía a una amiga, después de Silver claro. La verdad es que no era capaz de recordar muy bien cómo empezó su amistad, simplemente un día ella apareció en su vida. Aunque le había cogido cariño y la quería como si fuera su hermana, la rubia era igual de despiadada que los demás reclutas, por eso se veía incapaz de confiar plenamente en ella.
 
—Nope, haberte acostado antes~
 
—Te vas a arrepentir.
 
—¿Me estás amenazando? —Carol agarró su almohada y se la lanzó a Mary, dándole de lleno en toda la cara. Ella se quedó inmóvil al principio, pero luego rio mientras la recogía del suelo y se acercaba a la litera.
 
—Te vas a enterar —Empezó a subir las escaleras con intención de devolverle el golpe pero antes de que pudiera llegar a la cima algo la interrumpió.
 
—Parece ser que a algunos se les está empezando a taponar los oídos con la cera, eso o bien el otro recluta no imponía tanto como yo —dijo una voz femenina. Los reclutas dejaron de quejarse y en un abrir y cerrar de ojos la mayoría ya estaba vestida y lista para desayunar.
 
—¡Buenos días señora!
 
—¡B-buenos días señorita Atenea!
 
—Sí sí, buenos días a vosotros también —Tras un par de minutos solo quedaban Mary y Carol, las únicas a las que los altos ejecutivos del Team Rocket no conseguían intimidar.
 
—Mary —Era gracioso, porque los ejecutivos no se molestaban en aprenderse los nombres de los reclutas pero de algún modo todos sabían el de la rubia.
 
—¿Sí?
 
—Odio repetir órdenes y más cuando considero que han quedado claras.
 
—Pero no es justo, a Carol no le has dicho nada.
 
—Porque tengo que hablar con ella, urgentemente, a solas, así que ya te las estás apañando para desaparecer enseguida —Oh oh, esa frase solo traía problemas. Si un ejecutivo quería hablar con alguien, urgentemente y a solas, y además tenía cara de pocos amigos, significaba que habías hecho algo mal, muy mal. Mary no tardó ni un segundo en darse media vuelta y sonreírle juguetonamente a su amiga.
 
—Uuh, qué habrás hecho esta vez.
 
—Quién, ¿yo? N-nada, no sé por qué querrá hablar conmigo.
 
—Ya ya, si es que las mosquitas muertas sois las peores —Agarró un pantalón, una camiseta, la peluca rosa característica del Team Rocket y se fue—. Me cambio en los baños, no quiero interrumpir~
 
Cuando se aseguró de que ya se había ido y de que no había nadie en los pasillos para espiar Atenea entró y cerró la puerta. Clavó su penetrante mirada en la recluta pero no consiguió intimidarla ni lo más mínimo, estaba acostumbrada a que la tratasen así.
 
—Mira, lo voy a preguntar sin rodeos, dónde está Silver.
 
—¿Qué?
 
—Me has oído perfectamente, dónde está Silver —Aunque intentaba mantener la calma era obvio que estaba preocupada por él. A Carol le daba un poco de lástima, le gustaría ayudarla pero ella tampoco sabía dónde estaba.
 
—No lo sé.
 
—Mientes, algunos te vieron perseguirle cuando se escapó.
 
—Sí, le seguí hasta el Encinar pero nada más.
 
—Entonces está ahí.
 
—No, huyó y le perdí la pista, ya era de noche y no podía ver nada así que me rendí.
 
—Por eso llegaste tarde —Uf, genial, acababa de cavar su propia tumba.
 
—Q-quién te lo ha dicho.
 
—Da igual. La verdad es que me importa poco que lleguéis después del toque de queda, siempre que eso no afecte a vuestro rendimiento, pero no puedo decir lo mismo de Atlas. Espero por tu bien que no se entere, ahora vístete y prepara tus cosas, esta vez te toca ayudar a Protón así que date prisa y dirígete a Pueblo Azalea en cuanto antes —Los ojos de Carol se abrieron de par en par, ¿lo había oído bien?
 
—¿Protón? ¿En serio?
 
—¿Algún problema, tardona? —¿Algún problema? Protón era el miembro más desalmado del Team Rocket, siempre buscaba el modo de hacer beneficio con el sufrimiento de los pokémon, pues claro que había problemas.
 
—Ninguno, jefa —Pero si se negaba entonces le haría chantaje así que hiciera lo que hiciera tenía las de perder. Genial, otro día que comenzaba de maravilla.
 

 
—Por favor que sea esta.
 
Lira llamó dos veces a la puerta y retrocedió unos pasos, esperando a que el dueño saliera, con equivocarse una vez de casa ya había tenido suficiente. Por suerte al hombre le había hecho tanta ilusión recibir una visita que le regaló una caja para Bonguri. Sinceramente, Lira dudaba que fuera a darle mucho uso pero ya que el hombre se la había dado con tanta alegría y era gratis decidió quedársela.
 
—Un momento, enseguida salgo —A los segundos la puerta se abrió, revelando a un hombre de mediana edad vestido con un traje marrón—. Ah, tú debes de ser Lira —Al ver a la joven una sonrisa se plasmó en su rostro y se hizo a un lado para que ella pudiera pasar—. Por favor espera un momento, voy a por el huevo. Puedes sentarte si quieres.
 
—Vale, muchas gracias —Antes de acomodarse la joven echó un vistazo alrededor. La casa estaba llena de vitrinas que contenían objetos muy raros y las estanterías estaban repletas de libros gruesos colocados de cualquier forma. Parecía que el peso las iba a vencer de un momento a otro. Al seguir investigando la habitación sus ojos acabaron en un hombre que estaba sentado en el sofá de la sala. Este le sonrió cuando sus miradas se cruzaron y a Lira casi le dio un ataque cuando le reconoció.
 
—U-usted es, usted es...
 
—El profesor Oak en persona y supongo que tú eres Lira.
 
—S-sí. Vaya, menuda sorpresa, el profesor Elm no para de decir que aprendió mucho con usted y mi mejor amigo es su fan número uno, le nombra por lo menos dos veces al día.
 
—Ya veo, parece que me tendré que pasar por Pueblo Primavera dentro de poco para visitar a mis admiradores —Los ojos del profesor se centraron en Totodile y este le sonrió, mostrando así sus afilados y blancos colmillos—. Mira pero si es un Totodile, ¿es tuyo?
 
 
—Sí, el profesor Elm me lo ha dado esta mañana —Totodile se rio por lo bajo y Lira vio como sus ojos empezaban a brillar, era la misma expresión que ponía cuando estaba a punto de realizar una travesura—. Eh, cuidado señorito, que le veo —dijo estrictamente y Totodile le sonrió inocentemente antes de ir corriendo a abrazar su pierna. Lira se intentó hacer la dura por una vez pero era imposible con tanta monería, así que se agachó para recogerle y poder tenerlo en brazos.
 
—¿En serio? ¿Dices que te lo ha dado esta mañana?
 
—Sí, hace un par de horas.
 
—Impresionante.
 
—Ya estoy aquí. Vaya, veo que ya os habéis presentado —El Sr. Pokémon reapareció con una incubadora, en el interior de la cual había un huevo un tanto extraño—. Sabes, en realidad Oak iba a irse hace un rato pero en cuanto le dije que Elm había enviado a una joven con potencial decidió quedarse para conocerte.
 
—Y ya lo creo que tiene potencial, solo le han bastado un par de horas para formar un gran vínculo con su Totodile. Toma —Tras rebuscar un poco en sus bolsillos sacó un dispositivo rojo que le entregó a la joven.
 
—¿Qué es esto?
 
—La última versión de la Pokédex, guarda automáticamente los datos de los pokémon que has visto o capturado, es una enciclopedia de alta tecnología. Me encantaría ofrecerte una respuesta más detallada pero debo irme o llegaré tarde a mi programa de radio, sin embargo estoy seguro de que tu amigo responderá tus preguntas si es tan fan como dices que es.
 
—Muchas gracias, lo cuidaré como si fuera un tesoro.
 
—No hay de qué y toma, mi número de teléfono, por lo que pueda pasar. Nos vemos, saluda a Elm de mi parte y a tu amigo también. Hasta luego, Sr. Pokémon.
 
—Que vaya bien —Cuando el profesor se fue finalmente el Señor se dirigió a Lira—. Un gran hombre, ¿no crees? Digno de admiración sin duda. Bueno no quiero entretenerte más, aquí está, este huevo me lo dio un conocido de Ciudad Iris, ¿no te parece interesante?
 
—Sí, tiene un aspecto... peculiar.
 
—Y que lo digas, huevos así no se encuentran todos los días, por eso quiero que Elm le eche un vistazo —Lira dejó a Totodile en el suelo para  poder guardar la incubadora cuidadosamente en la bolsa, no quería liarla en el último momento como solía hacer siempre.
 
—Yo también debería irme, quiero que el huevo llegue sano y salvo lo antes posible.
 
—¿Ya? ¿No quieres descansar un poco?
 
—No, ya descansaré cuando llegue y además el profesor estará preocupado. Vamos Toto, adiós señor.
 
—Adiós, muchas gracias Lira, ten cuidado y saluda al Profesor Elm de mi parte.
 
—Descuide —Al salir Lira estiró los brazos y dejó escapar un bostezo—. A ver si llegamos pronto y me puedo echar una buena siesta. Qué dices, ¿listo para la vuelta? —Totodile asintió enérgicamente aunque era evidente que también estaba agotado. Los dos empezaron a andar envueltos en un cómodo silencio, interrumpido de vez en cuando por el sonido del viento meciendo las hojas y los cantos de los pidgey.
 
Riiing riiing.
 
Ah, y su Pokégear.
 
—Quién será —se preguntó a sí misma. A lo mejor era su madre que querría saber cómo iba. Pues no, Profesor Elm es lo que ponía en la pantalla. Lira aceptó la llamada casi al instante—. ¿Profesor?
 
—Lira, ¡soy Elm! Arceus, cómo ha podido pasar algo así. Hace un momento estaba con el ordenador tan tranquilo trabajando... y luego crash y pum y... y... Ha pasado tan rápido. Oh Arceus es terrible, terrible digo, vuelve al laboratorio, ya. Es una desgracia.
 
El profesor colgó antes de que pudiera responder y eso la preocupó. Normalmente era un hombre calmado que no se sobresaltaba con facilidad, si estaba tan asustado... Era porque algo grave había pasado.
 
—¿Toto? —Parecía que Totodile sentía que algo iba mal al ver el cambio de expresión en el rostro de su entrenadora.
 
—Ha pasado algo importante en el laboratorio, no sé el qué exactamente. No hay tiempo que perder, tenemos que irnos ya, el profesor parecía bastante asustado.
 
Sin vacilar ni un instante ambos empezaron a correr, empujados por el miedo y la intriga. Era la primera vez que le escuchaba así de desesperado, Lira solo deseaba que estuviera exagerando y que lo que se fuera a encontrar no fuera tan grave como parecía.
[Imagen: 6be4Jwe.jpg]
 
~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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#11
Yay, al fin me puse al corriente. La verdad se sintió bastante ligero, en parte porque es una historia que ya conocía.

Hace relativamente poco volví a jugar el HeartGold (No el SoulSilver porque fuck Islas Remolino), así que tengo frescos los recuerdos y por eso me hacen gracia algunas referencia a y formas de volver a contar lo que ya vimos. No se hace muy pesado. Aunque no puedo dejar de pensar lo inquietante que es que Lira y Eco se bañen juntos no tan jóvenes...

Me gusta que, mientras avanza la aventura de Lira, se vaya contando lo que hacen los otros personajes como los líderes y verlos interactuar entre sí. Un punto muy desaprovechado en mi opinión por los juegos originales ya que tenía un cast muy colorido. Bianca, Morty, Clair... etc. Transmite esa sensación de que algo de verdad está pasando y no que la trama se construye conforme avanza el protagonista.

Y sobre los OCs... a mí me gustaron. Carol es simpática y Mary es graciosa. Aunque personalmente ya imagino a Carol con cabello rosa así que fuck pelucas. Aunque tendría sentido. Aunque de todos modos el cabello en Poke suele tener colores random...

Me gusta. Combina bien lo que es la nostalgia con los elementos nuevos y mantiene bien el interés. Seguiré al pendiente.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#12
Bueno, la parte del huevo terminó bien. Veamos cómo le irá a Lyra en su primer encuentro con Silver.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#13
Bueno. Pues poco puedo añadir a lo dicho.

Me gustó el que te fijaras en detalles a los que se suele ignorar como la casita de la ruta 30 y la relación entre Lyra y Totodile es simpática.

Tambien conocemos a otro personaje original tuyo como Mary y varias interacciones dentro del Team Rocket. Parece que no todo es tan horriblemente malvado ahí dentro (Tengo curiosidad si veremos tanto a Mary como a Carol en acción y si tendran pokes propios o algo más "estandar" para un Rocket) 
 
Cita:Débora alzó una ceja, no era capaz de entender a su abuelo. Por una vez todo iba bien, ¿por qué no era capaz de relajarse?

Y por eso todos sabemos que prefiere a Lance antes que a Débora xD
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#14
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@Maze : Las Islas Remolino son lo peor hasta que les coges el tranquillo, la primera vez que jugué a SoulSilver me costó lo mío pasarme esa parte xd. Uno de los motivos por los que empecé este fanfic fue lo que tú dices, el juego es uno de mis favoritos pero siento que se hubiera sacado más provecho si hubiéramos visto las interacciones que tienen los demás personajes entre sí. Me quedé con las ganas así que decidí tomar la historia y añadir lo que me habría gustado ver. Me alegra que te gusten mis OCs, está mal que yo lo diga pero es difícil no encariñarse con esas dos diablillas  [Imagen: pikaowo.png] además añadirán cosas interesantes a la historia y sí, concuerdo con que en el universo poké no sería descabellado que todos los reclutas tuvieran el pelo de color rosa de forma natural pero entonces qué pasa con los que tienen el pelo de otro color. Te imaginas que les hacen el vacío y se meten con ellos ?).

@Nemuresu : Conociendo a Silver el encuentro será un poco brusco xd, en un par de párrafos se revelará la escena.

@AJ Slifer : Sí, me gustaría añadir todos los detalles posibles del juego ya que este fanfic también es una especie de obra hecha en su honor. Me gusta crear una buena relación entre Lira y sus pokémon a través de sus interacciones ya que así se ve cómo se forma el vínculo entre ellos más allá de librar combates, que si bien es un elemento importante a la hora de hacer que se lleven bien no es el único. Habrán más risas por parte del Team Rocket but trust me, que de vez en cuando las cosas estén calmadas no garantiza que no se vaya a liar en un futuro.

 


 
Capítulo 2 (2/2): Un mal presagio
 



El mar estaba tranquilo, tan tranquilo que más bien parecía una balsa cristalina bañada por los rayos del Sol de mediodía. No era de extrañar que la ruta 40 estuviera llena de nadadores, ni que cada dos por tres salieran botes o pequeños barcos del muelle de Ciudad Olivo, llenos de familias dispuestas a pasar un gran día en alta mar. En uno de esos botes precisamente iba un grupo de cuatro jóvenes aventureros, con ganas de disfrutar de la jornada pero de una forma un poco distinta.
 
—Vale, si mis cálculos son correctos en unos minutos tendríamos que ver las islas.
 
—Qué emocionante, ¡no me puedo creer que estemos haciendo esto! ¿Os imagináis que nos encontramos con el pokémon legendario?
 
—Sí, y ya de paso lo capturamos y nos convertimos en los amos de Johto —O por lo menos, tres estaban ansiosos de embarcarse en una gran aventura. En todo grupo debe de haber un escéptico que amargue la fiesta y en ese caso ese era Dave, el más mayor—. Yo no me creería mucho las historias de los ancianos, son las típicas que cuentan para que nos portemos bien de niños.
 
—Ya, eso dices, pero entonces por qué has venido si crees que no hay nada.
 
—Para evitar que cometáis alguna estupidez, independientemente de que las leyendas sean falsas o no esas islas son peligrosas.
 
—Pues mira qué bien porque necesitamos a alguien que vigile el bote y puesto que tienes ganas de amargarnos la expedición a los tres eres el indicado para ello —Dave estuvo a punto de negarse, quería ir para tenerles controlados pero se lo pensó mejor y al final no dijo nada. Rose era muy cabezota y si ya había decidido que él era el que se iba a quedar entonces se quedaba, así que acabó por tumbarse y ponerse cómodo para pasar el resto de la mañana. Pasados unos segundos notó que la velocidad del bote empezó a disminuir hasta que se detuvo por completo así que el rubio supuso que ya habían llegado.
 
—Hay un remolino, cómo lo vais a pasar.
 
—Menuda pregunta, pasaremos por encima de las rocas, está claro. Vamos chicos.
 
—Espera Rose —Alguien le tiró de la manga y al abrir los ojos Dave vio que se trataba de Mark—. Tienes revistas y cómics en esa bolsa y bebida y comida en la otra. Tenemos pensado investigar dos islas ahora y las otras dos por la tarde, a lo mejor tardamos así que no te preocupes —Con eso dicho el moreno le alzó el dedo pulgar y se tiró al agua para reunirse con sus amigas. Dave les siguió con la mirada hasta que entraron en la cueva y les perdió de vista.
 
—Que no me preocupe, con lo torpes que son seguro que se las arreglan para perderse o peor aún, quedarse inconscientes, espero que por lo menos no se les ocurra separarse —Volvió a cerrar los ojos e intentó dejar la mente en blanco para no pensar en todas las cosas malas que podrían ocurrirles a esos tres. Decidió centrarse en cómo los rayos del Sol le calentaban la piel pero esa distracción solamente le duró unos escasos minutos, ya que las nubes empezaron a cubrir el cielo y acabaron por tapar la estrella—. Genial, el hombre del tiempo dijo que haría un día soleado, espero que no me llueva —Con un suspiro abrió los ojos, se levantó y fue a por la bolsa de los cómics, tal vez eso sí lograría distraerle. Cuando ya había escogido uno de su agrado y había iniciado la lectura empezó a levantarse algo de viento. Al principio solo era una leve brisa pero pasado un rato Dave tuvo que acercarse el cómic al pecho para evitar que saliera volando.
 
—Pero qué demonios... —Fue entonces cuando apartó la vista para ver qué ocurría y lo que vio le dejó petrificado.
 
ZAP.
 
Un resplandeciente relámpago seguido de un ensordecedor trueno partió el cielo en dos y en un abrir y cerrar de ojos las nubes se volvieron negras como el carbón mientras se extendían por todo el cielo. Las olas empezaron a agitar el bote con fuerza, hasta el punto de que Dave temía que fuera a volcar, y el viento cada vez le azotaba con menos piedad. Mientras intentaba asimilar qué estaba pasando un segundo relámpago dio paso a la lluvia, dejándole así más aturdido.
 
C-cómo es posible, si hace un momento esto era un remanso de paz.
 
En cuestión de segundos el paisaje cambió drásticamente, aquello parecía el diluvio universal. Le costó, pero cuando consiguió salir de su estupor Dave fue a por lo remos y se preparó para huir, pues si se quedaba el bote acabaría o bien hundiéndose o bien estrellándose contra las islas, pero Mark y las chicas aún no habían salido y se negaba a dejarles a su suerte.
 
—¡Dave!
 
El rubio dirigió su mirada al lugar de donde procedía esa voz pero solo vio un par de siluetas, tuvieron que acercarse más para ver que se trataban de ellos. Mark intentaba proteger de las olas a Rose, que llevaba como podía a una Jacqueline inconsciente, o eso le parecía al ver como su largo pelo verde le cubría la cara y no se movía.
 
—Vete Dave, ¡sálvate tú!
 
—¡Chicos! ¡Daos prisa, tenéis tiempo!
 
—No, ¡le hemos enfadado! —Ya era imposible escucharlos, el mar parecía una fiesta de gyarados y las olas cada vez eran más grandes. Aun así el rubio se negó a abandonarles.
 
—Venga, ¡agarraos al remo! —Si se hubiera traído una cuerda… Espera, llevaba una cuerda huida por si se perdían en la cueva. Estuvo a punto de ir a por ella pero Rose empezó a hacerle señas de que se fuera mientras decía algo. Leyéndole los labios parecía que decía Lu… ¿cía? ¿Lucía? No conocía a nadie con ese nombre. Mientras intentaba averiguar qué estaba diciendo el bote empezó a temblar con más fuerza y con el rabillo del ojo le pareció ver que una sombra salía del agua, al mismo tiempo que detrás de ellos se formaba una ola gigante. Ocurrió tan rápido que no le dio tiempo a avisarles y vio impotente cómo sus amigos eran engullidos por ella.
 
—¡Chicos! ¡Mark, Rose, Jacqueline! —Ya casi no podía ver, la lluvia le caía en los ojos y le costaba mantener el equilibrio. De repente le pareció notar que estaba dando círculos, como si se hubiera quedado atrapado por un remolino, la cabeza le daba vueltas y apenas podía respirar. Cuando el bote volcó ya había perdido el conocimiento.
 
KYAAAAAA.
 
Un rugido... y de repente...
 
Silencio.
 
Tan pronto como vino la tormenta se fue, el mar volvía a ser una balsa y parecía que el Sol siempre había estado ahí, ya no había ninguna nube a la vista, solo un cielo azul resplandeciente. Ni rastro de la tormenta, ni rastro del oleaje, ni del bote ni de los cuatro jóvenes en busca de aventuras.
 

 
La ruta 29 era conocida por ser una de las más tranquilas de Johto. No había entrenadores y los pokémon salvajes estaban más interesados en dormir y comer que en entablar combates.
 
—Tsk, esto ha sido muy fácil.
 
Pero ese no era el caso hoy.
 
La paz que normalmente reinaba en el lugar fue interrumpida por la sirena de la moto de un polícia, junto a los ladridos de su growlithe, que parecía estar muy interesado en los árboles. La sombra escondida en ellos sonrió, el agente estaba tan centrado en llegar a su destino que no se había molestado en prestar algo de atención a sus alrededores ni a qué estaba ladrando su fiel compañero.
 
—Novato —Cuando se aseguró de que ya estaban lejos Silver salió y metiéndose las manos en los bolsillos emprendió el viaje a Ciudad Malva. Ya había logrado su primer paso para hacerse fuerte, conseguir un pokémon, ahora solamente tenía que entrenarlo, hacerse con un gran equipo y conseguir las ocho medallas de gimnasio, solo entonces sería imparable y mataría así a dos pidgey de un tiro: le demostraría a él lo equivocado que está y cumpliría la promesa que le hizo a ella.
 
Pero para conseguir sus dos objetivos necesitaba rivales, otra gente con la que enfrentarse, y el que no hubiera ningún entrenador cerca estaba empezando a irritarle. Para su suerte, cuando estuvo a punto de entrar a Ciudad Cerezo divisó a lo lejos una figura que se dirigía a él a toda velocidad. Al mirar con más detenimiento vio que se trataba de una chica corriente y, a su lado, un totodile lo estaba dando todo para seguirle el ritmo, parecía débil y ella inexperta en el combate. Silver se frotó las manos mentalmente, había encontrado al oponente perfecto.
 
—Eh, tú —exclamó cuando la chica estaba a escasos metros. Ella se detuvo y le miró extrañada—. Las miradas se han cruzado, es hora de combatir.
 
—Lo siento pero tengo mucha prisa, tal vez luego —Ella intentaba avanzar pero cada vez que lo hacía él se ponía en medio, bloqueando su camino—. Déjame, te he dicho que tengo prisa.
 
—Si renuncias estarás infringiendo las normas de la Liga —Qué irónico, lo decía como si él siempre hubiera seguido las reglas—. Y además no pienso aceptar un no por respuesta.
 
—Está bien, si tantas ganas tienes entonces acabemos con esto de una vez, ¡adelante Totodile! —Totodile se puso enfrente de la morena y empezó a gruñir a su adversario, como si quisiera intimidarlo para dejarles pasar sin necesidad de combatir. Sin embargo, más que acobardarse el chico lo tomó como una provocación.
 
—Vamos, ¡destrózale! —El pelirrojo lanzó su Poké Ball y de ella salió un chikorita— ¡Túmbalo con placaje!
 
—¡Esquívalo y pistola agua!
 
Chikorita fue a embestirle con todas sus fuerzas pero Totodile se echó a un lado, evitando el movimiento. Al tener a su contrincante de espaldas aprovechó para lanzarle un chorro de agua pero más allá del leve empujón que sufrió por la presión Chikorita ni se inmutó. Lira alzó una ceja y Silver negó con la cabeza.
 
—Chikorita es de tipo planta por lo tanto los ataques de tipo agua no le hacen casi ningún daño. Es de lo más básico en cuanto a compatibilidad de tipos, no me digas que no tenías ni idea.
 
—Ah —Rayos era verdad, había estado casi todo el camino usando ese movimiento así que le había dado la orden sin pensarlo—. Y-ya lo sabía, solo te estaba dando ventaja. Venga Totodile, malicioso y arañazo.
 
—¡Esquívalo! —Chikorita intentó evitarlo pero se asustó tanto con la cara que puso Totodile que se quedó quieto, totalmente indefenso, entonces aprovechó para arañarle la cara, tumbándolo en el acto— ¡Pero qué te pasa estúpido, muévete! —El pokémon hoja volvió a levantarse y sacudió la cabeza, decidido a seguir combatiendo. Aunque lo estaba dando todo era evidente que Totodile tenía más nivel y que estaba más compenetrado con su entrenadora.
 
—Está en las últimas. Remátale, ¡arañazo!
 
—¡No! Oye, ni se te ocurra rendirte —Chikorita intentó quedarse de pie pero cuando Totodile le dio el golpe final sus patitas cedieron y cayó rendido. La cara de Silver era un cuadro, parecía que le iba a salir humo por las orejas de un momento a otro mientras devolvía a Chikorita a la Poké Ball—. Estúpido pokémon, he escogido al peor. Pero no te creas que eres mejor que yo, simplemente no lo he dado todo porque como eres débil tenía miedo de pasarme contigo —Ya, típica excusa, pero eso a Lira le daba igual, el mundo estaba plagado de malos perdedores. Lo que no le daba igual era la forma en la que había tratado a su pokémon durante todo el combate.
 
—Sabes, si en vez de gritarle como un poseído le hubieras animado y tratado con cariño tal vez hubieras tenido alguna oportunidad —Espera un momento, ¿en serio le estaba diciendo esa mocosa lo que tenía que hacer?
 
—No necesito que nadie, y menos alguien como tú, me dé lecciones en cómo tratar a mis pokémon —¿Animar, darles cariño? En qué universo tenía eso sentido. Eran meras herramientas que le ayudarían a conseguir su objetivo, nada más—. Escúchame bien, soy el entrenador de pokémon más fuerte del mundo, así que disfruta esta victoria porque será la última—. Con eso dicho se fue por donde ella había venido, no sin antes darle un buen empujón que casi le tira al suelo. Había tenido suerte, eso era todo, alguien tan blandengue como ella no llegaría muy lejos. Fue a coger su ficha de entrenador mientras todos esos pensamientos inundaban su mente, que se detuvieron repentinamente cuando sintió que no había nada ahí. Se dio la vuelta y vio que esa mocosa la tenía en las manos, haciendo que casi se le parase el corazón.
 
No habrá visto mi nombre, ¿verdad?
 

 
—Veamos, se llama Silver... —Antes de que pudiera seguir leyendo la ficha le fue arrebatada de las manos. Al alzar la vista vio que se trataba del chico de antes, Lira le habría dicho algo pero la mirada que le lanzó fue suficiente para silenciarla.
 
—Mira que eres cotilla —En otras circunstancias a la morena no le habría importado defenderse y empezar una discusión pero ya había perdido suficiente tiempo con él y ahora que tenía el camino libre no quería perder ni un segundo, así que se fue corriendo. Para llegar lo antes posible y evitar entablar batallas innecesarias en lugar de ir por la hierba decidió atajar saltando por los setos. Al llegar a su pueblo vio una moto de polícia aparcada al lado del laboratorio con un growlithe sentado en un sidecar y eso solo le inquietó más.
 
—¡Profesor, ya estoy! —Al entrar vio a Elm sentado y a su lado se encontraban Eco y un agente, que estaba apuntando algo en su libreta. Se acercó a ellos pero antes de poder decir algo el polícia le señaló con un bolígrafo.
 
—¡Tú! Tienes una pinta muy sospechosa jovencita. Dicen que el ladrón siempre vuelve a la escena del crimen, no serás tú quien se llevó a ese pobre pokémon, ¿verdad?
 
—¿Pero qué dice? Ella nunca haría algo así, además ha estado todo el día fuera haciendo un recado, dígaselo profesor —contestó Eco antes de que Lira pudiera abrir la boca.
 
—Afirmativo, además la conozco desde siempre, es imposible que haya sido ella.
 
—Hmm, ya veo, puede que me haya precipitado un poco —Solo puede pensó Lira sarcásticamente mientras rodaba los ojos. ¿Y ese era el que iba a llevar a cabo la investigación?
 
—Bueno me va a contar alguien qué ha pasado aquí, es la primera vez que corro tanto en mi vida, pensaba que me daba algo.
 
—Ha habido un robo Lira, alguien se ha agenciado el chikorita del profesor, de forma algo violenta debo añadir —dijo el pelinegro mirando a la ventana rota.
 
—¿Un chikorita? —A la joven se le abrieron los ojos mientras la imagen del chico de Ciudad Cerezo le venía a la mente —¡Profesor! ¿El atacante era pelirrojo y llevaba una chaqueta oscura?
 
—Hmm —Elm cerró los ojos mientras se cruzaba de brazos, intentando recordar lo que había pasado—. Todo sucedió tan rápido, pero sí, diría que su cabello era largo y pelirrojo, y su vestimenta oscura. Por qué lo preguntas, ¿le has visto?
 
—Sí, he combatido con él al volver, en Ciudad Cerezo. Se llama Silver y tiene un carácter de aúpa.
 
—Conque Cuidad Cerezo. Entonces debo partir inmediatamente, ¡nadie escapará del brazo de la justicia! Avísenme si vuelve a pasar algo.
 
—Descuide —Sin nada más que añadir el agente salió corriendo del laboratorio, al mismo tiempo que Elm se llevaba las manos a la cabeza—. Cómo ha podido pasar, esto es una auténtica desgracia.
 
—Vamos profesor no se desanime, no todo son malas noticias. Mire —Con sumo cuidado Lira abrió el bolso y sacó el huevo para entregárselo a Elm—. Aquí tiene, sano y salvo.
 
—Ah, el huevo, con todo lo que ha pasado ya ni me acordaba. Gracias Lira, me has hecho un gran favor —Antes de dejarlo en un lugar seguro para investigarlo más tarde le echó un pequeño vistazo por encima y lo que vio le dejó bastante sorprendido—. Vaya, es la primera vez que veo uno de estas características, ahora entiendo porque el Sr. Pokémon parecía estar más emocionado de lo normal. Gracias otra vez Lira y a ti Totodile.
 
—No ha sido nada, y antes de que se me olvide Eco, mira lo que me han dado —Con una sonrisa tonta Lira le ofreció la Pokédex que le había entregado el profesor Oak, logrando que al instante los ojos de su amigo se agrandaran como platos.
 
—¿E-eso es lo que creo que es?
 
—Sí, el último modelo de la Pokédex, recibida directamente del mismísimo profesor Oak. Impresionante, eh.
 
—Espera, ¿me estás diciendo que te has encontrado con el gran profesor Oak?
 
—Sí, nos hemos intercambiado los números y todo. Ah, y también me ha dicho que os salude de su parte a ti y a Elm.
 
—¿Estás de coña? No me lo puedo creer —Aún medio embobado Eco cogió la Pokédex y empezó a inspeccionarla cuidadosamente—. Encima es el último modelo, increíble.
 
—Ya lo creo, si Oak te la ha dado es porque ve potencial en ti Lira, estoy seguro de que conseguirás todo lo que te propongas, lo cual me lleva a mi siguiente pregunta, ahora que has acabado con tu recado qué vas a hacer.
 
—Pues desafiar a los líderes de gimnasio supongo. Quiero ponerme a prueba, ver hasta donde soy capaz de llegar. Además es la excusa perfecta para recorrerme toda Johto y así puedo hacer más amigos durante el viaje —La sonrisa de Lira crecía solo con pensar en la infinidad de experiencias que estaba a punto de vivir, no podía esperar para empezar su aventura. Elm soltó una carcajada al ver su entusiasmo.
 
—Tu respuesta no me sorprende nada, siempre has sido un espíritu libre. En ese caso tu siguiente paso es ir a Ciudad Malva, es el gimnasio que más cerca queda pero no te confíes, que sea el primero no significa que sea el más fácil. Necesitarás a más pokémon si quieres derrotar a su líder.
 
—Yo puedo enseñarte a capturarlos ahora si quieres, es muy fácil.
 
—Anda, ¿ya vuelves a hablar? ¿Te has librado del hechizo de la Pokédex?
 
—Ja ja, muy graciosa, toma aquí la tienes. Entonces qué, ¿vamos o no vamos?
 
—Ves yendo, yo tengo que despedirme.
 
—Está bien pero no tardes —Cuando Eco se fue Lira se dio la vuelta para dirigirse a Elm, el hombre que había hecho su sueño posible.
 
—Gracias por darme esta oportunidad profesor, no le decepcionaré.
 
—No tienes que agradecerme nada Lira y recuerda que incluso yendo acompañado de pokémon no es recomendable viajar de noche.
 
—Lo sé, no se preocupe dormiré en Ciudad Cerezo, seguro que llegaré antes de la hora de cenar, le puedo llamar si así conciliará mejor el sueño.
 
—No hace falta, con que llames a tu madre es suficiente, por cierto no te olvides de despedirte de ella antes de irte. Pásalo bien, atrapa muchos pokémon y mantennos informados de todo lo que pase.
 
—Delo por hecho —Con un ademán de despedida Lira abandonó el laboratorio con sentimientos encontrados: por un lado estaba contenta y emocionada, ya que su aventura iba a empezar, pero por el otro le daba pena irse de su pueblo natal. Quién sabía cuando iba a volver.
 
—¡Lira! —La voz impaciente de Eco le sacó de sus pensamientos. Estaba en el comienzo de la ruta 29, de brazos cruzados y sosteniendo una Poké Ball en su mano derecha, con Marill al lado.
 
—¡Voy! —Señaló su casa para indicarle que aún tenía que despedirse de alguien y luego bajó la mirada para fijarse en Totodile, que también parecía estar deseoso por irse—. Venga, le decimos adiós a mamá y nos vamos.
 

 
—¿Has visto la nueva película de Dianta? Sale divina.
 
—¿En serio? Bueno no me extraña, siempre sale bien pero aún no he tenido la oportunidad de ir al cine.
 
—Pues vamos, ¡hoy toca noche de chicas! —Al oír eso todas las presentes en el gimnasio Trigal empezaron a gritar y a saltar de alegría. Todas menos Blanca, que estaba demasiado ocupada pensando en el plan que iba a llevar a cabo. Victoria, una de las modelos con quien mejor se llevaba, se dio cuenta y rodeó un brazo alrededor de sus hombros por si no se había enterado del plan.
 
—¿Te vienes Blanqui?
 
—Tal vez luego para cenar, tengo que hacer algo importante.
 
—Hmm, no tendrás una cita y no le habrás dicho nada a tu bestie, eh pillina.
 
—Que nooo, no es nada, ya os alcanzaré no te preocupes.
 
—Vaaaaale, ¡pero no tardes!~
 
Mientras sus amigas se dirigían tras cerrar el gimnasio al centro de la ciudad Blanca se fue directa al Subterráneo. Por muchas ganas que tuviera de fiesta tenía que descubrir qué demonios estaba pasando ahí abajo, y rápido, antes de que Morti se diera cuenta de la baja de su equipo. Cuando ya estaba delante de la puerta que quería investigar y se aseguró de que no había nadie espiándoles sacó a Haunter y le repitió el plan.
 
—Veamos, esto es muy simple, recuerda que tú atraviesas la pared e investigas todo lo que puedas y yo me quedo aquí haciendo guardia. Si viene alguien silbaré y si no nos da tiempo a huir le asustas y nos vamos corriendo, ¿entendido? —El pokémon asintió energéticamente y soltó una risa maléfica, deseando ponerse manos a la obra. Hacía mucho tiempo que no realizaba una travesura y ya tenía ganas. Blanca sonrió, menos mal que el fantasma se mostraba más cooperativo que su entrenador— Buen chico, ahora vamos.
 
Tras asentir de nuevo Haunter entró y Blanca se apoyó al lado de la puerta metálica. ¿Encontraría algo? Y si lo hacía, cuál sería el próximo paso, ¿ir a la polícia? ¿O su status de líder de gimnasio le dejaría entrar sin ninguna orden judicial? Eso era una propiedad privada después de todo. Mientras barajaba esas opciones Haunter salió y se posicionó enfrente de ella para que le viera.
 
—Qué tal, ¿has visto algo de interés? —El pokémon negó con la cabeza, dejando a Blanca sorprendida— ¿Seguro? ¿No había nada raro? ¿Lo has inspeccionado todo? —Haunter asintió, terminando de confundirla— Cómo es posible, espero que no me estés tomando el pelo, esto es algo muy serio.
 
—Disculpe señorita, ¿se ha perdido? –preguntó una voz procedente del inicio del pasillo. Blanca se tensó complemente pero al darse la vuelta se relajó al ver que era un anciano. Aun así no bajó del todo la guardia cuando empezó a acercarse a ella— Le advierto de que no creo que quienes trabajen por aquí se alegren mucho de ver a un intruso.
 
—Cómo lo sabe, ¿les conoce? ¿Sabe qué se están llevando entre manos?
 
—Quiénes, ¿los muchachos de por aquí? Más o menos, verás jovencita da la casualidad de que soy el padre del jefe. Si tienes tanto interés puedo acabar con tu curiosidad ahora mismo —El hombre metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó lo que parecía ser una tarjeta, que procedió a pasar por una ranura cercana a la puerta, haciendo que esta se abriera—. A mi hijo no le gusta enseñar su trabajo al público, por eso tanto secretismo, pero estoy seguro de que no le importará que nuestra bella líder de gimnasio eche un vistazo rápido —Blanca entró y lo único que vio en la habitación fue un par de cajas. Abrió unas cuantas para ver si contenían algo sospechoso pero solo encontró piezas.
 
—¿Qué hace su hijo con esto?
 
—Crea electrodomésticos pero me temo que aún están en la fase experimental así que no puede venderlos aún. Puedo enseñarle el resto de la instalación si quiere aunque solo encontrará cajas, mi hijo utiliza este lugar como un almacén y estudio más que otra cosa.
 
—No, no hace falta, es solo que el ambiente se había enrarecido tanto que pensaba que algo iba mal —El anciano soltó una gran carcajada que resonó por todo el Subterráneo.
 
—No me extraña, esos tipos son unos secos, solo transmiten malas vibraciones pero te aseguro que sus intenciones son buenas, pido disculpas por cualquier malentendido que se haya podido ocasionar.
 
—No, tranquilo, no es su culpa después de todo —Blanca le sonrió para asegurarle que todo estaba bien y luego suspiró—. Me alegra que se haya aclarado, parece que me preocupaba por una tontería. Pues entonces me voy, mis amigas me están esperando.
 
—Eso eso, una chica como tú tendría que estar en el centro pasándolo bien y no aquí abajo rodeada de peligro. Ten cuidado al volver.
 
—Lo tendré, gracias. Vamos Haunter —La joven echó un último vistazo al lugar antes de irse y una vez ya en la calle, cuando el anciano no podía verla, frunció el ceño. Era cierto que aparentemente no había nada raro ahí abajo pero eso no le dejaba tranquila, aún había algo que no le acababa de encajar. Por qué esos tipos estaban día y noche merodeando por la Torre Radio, y por qué el índice de criminalidad había aumentado ligeramente con su aparición, ¿sería una coincidencia?
 
—Bueno sabes qué, yo ya he hecho mi investigación y no hay por qué preocuparse, no voy a estar comiéndome la cabeza por chorradas, al fin y al cabo he demostrado que no pasa nada, ¿verdad? —Haunter asintió enérgicamente—. Pues ya está, es lo malo de ser tan paranoica. Ahora iremos al Centro Pokémon y te devolveré a Ciudad Iris, seguro que Morti me echará una buena bronca por esto pero ya se le pasará, lo he hecho por una buena causa, lo entenderá. Vamos amiguito.
 
Cuando el eco de los pasos de la joven ya no se oía la entrañable sonrisa del anciano pasó a ser maléfica y perversa. Sacó su Pokégear y mientras buscaba el contacto que quería llamar se encerró en la habitación, para asegurarse de que nadie le escucharía.
 
—Jefe, aquí Petrel. Como siempre usted tenía razón, la mocosa quería investigar el sótano —Su voz también había cambiado drásticamente, ya no era tan dulce como antes. Con paso lento pero decidido se dirigió al fondo, donde tras una enorme caja de pilas colocadas estratégicamente se escondía una más grande que las demás—. No, no creo que vuelva a pasarse por aquí pero aumentaré la vigilancia por si acaso. Pues claro que lo tenía todo bajo control, no le habría dejado pasar si no fuera así —Al levantar la tapa vio que los dos individuos que había en su interior se encontraban tal y como les dejó, el hombre atado seguía inconsciente y su Weezing estaba listo para aturdir a cualquier intruso—. Si hubiera descubierto al director los gases de mi pokémon le habrían dejado fuera de combate en segundos y si cualquier fantasma decide fisgonear su pantalla humo le desorientará levemente antes de que pueda atravesar la caja así que no se preocupe, puede estar seguro de que nadie sabrá qué sucede hasta que sea demasiado tarde. Sí señor, como usted desee señor —Antes de colgar y de volver a tapar la caja se llevó el puño al corazón, como si su jefe estuviera enfrente de él—. ¡Larga vida al Team Rocket!
[Imagen: 6be4Jwe.jpg]
 
~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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#15
Me perdi dos capos por que la campana no me avisa que han subido nuevos. La desgracia sigue a todo el mundo, Silver igual de cotilla que siempre, el team rocket con sus fanaticadas y 4 personas desapareciendo en el mar (esto se va a poner feo :x)
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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