Longfic- Alma Gris

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FranquiciaAnipoke
GéneroDramaRomance
Resumen

¿Saldrán del abismo? ¿O caerán en lo profundo y encontraran su fin?

#31
Esta parece que va a ser una historia bastante interesante.

Me gusta como los dos ñutus interactuan de manera indirecta entre sí y el formato de los puntos de vista intercambiados. El prologo fue un buen gancho porque siento curiosidad de como se va llegar a ese punto. Los personajes son interesantes (aun recuerdo lo que me prometiste equisde), sobre todo Ai. 

Espero ver como continua esta historia.

Saludos.
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#32
8
 
No pude dormir bien en toda la noche, July había sido testigo de que, en efecto, ese pokémon se parecía a mí, era otro mewtwo. Eso me hizo ver lo cerca que estaba de mi objetivo, ya no podía dudar, encontrarlo se volvió mi principal motivo para querer recuperarme de mi fractura lo antes posible, muy a diferencia de cuando me mortificaba el día de ayer.
 
Primero necesito que la gardevoir me cuente más sobre su encuentro: como era él o que estaba haciendo en ese momento. Incluso podría salvarme de los ejercicios de su hermana, aunque para sanarme tuviera que hacerlos; a comparación a lo que suelo hacer en el aire, eran algo aburridos...
 
Podía caminar un poco mejor hoy, así que quise aventurarme por la cueva de las hermanas. July estaba sentada cerca de la mesa principal, parecía estar un poco aburrida ya que no era una época donde hubieran pokémon que acudieran a ellas. Incluso me atrevería a decir que no vi a otros pacientes aparte de mí en este lugar a pesar de los heridos que pudo haber por el incendio.
 
Ella se dio cuenta de mi presencia rápidamente, pero en vez de regañarme sólo me sonrió y me invitó a sentarme junto a ella.
 
—En esta época del año no tenemos mucho trabajo —profirió mientras me sentaba—. No es como en primavera donde es temporada de apareamiento de varios pokémon, ahí es cuando hasta nos falta ayuda.
 
Ya veo... Pero, ¿no vino nadie por el incendio? —pregunté.
 
—Muy pocos vinieron, algunos prefieren que sus heridas se curen por su cuenta, pero no todos sobreviven —volvió a responder—. ¡Así que por ahora eres nuestro paciente predilecto!
 
No sé si tomarme esto como un cumplido.
 
Empecé a ver si era el mejor momento para preguntarle sobre el otro mewtwo, pero ella se veía demasiado tranquila como para inquietarla por eso. Sin embargo, ella era la única pista que tenía para obtener información. Respiré hondo antes de hablar.
 
Y... ¿cómo era? —interrogué.
 
—¿Quién?
 
El pokémon que se veía igual a mí —contesté sin dudarlo.
 
Vi como ella dio un leve respingo y desvió un poco la mirada, aunque de tal forma para hacerme ver que me seguía escuchando.
 
—Quieres verlo, ¿verdad?  —respondió con otra pregunta.
 
Ahora era yo la que no sabía que responder, aunque la respuesta fuese muy obvia. ¿Cómo podía explicar que deseaba ver a... un posible asesino? Era un asunto muy complejo. Siempre me crie con la idea de ser la única de mi especie, que eso me hacía ser un pokémon codiciado por el centenar de cazadores que iban tras mis pasos contratados por mis creadores.
 
Y ver a ese mewtwo haría que me sintiera completamente en paz.
 
Te seré sincera: Quiero verlo —prenuncié con la frente en alto. Logrando que sus ojos se abrieran de forma sorpresiva—. Sé que es muy posible que sea alguien peligroso, o que pueda hacerme daño, pero la verdad me da absolutamente igual. Conocerlo me quitará un gran peso de encima.
 
—Entiendo... —Sonrió—. Me gusta tu terquedad y osadía. Déjame recordar... —Tomó su mentón con una de sus manos mientras se apoyaba en la mesa—. Como ya debes saber, mi hermana necesitaba unas cosas para el trabajo; debía de encargarse de tus ejercicios así que me mandó a mí en su lugar.
 
»Iba de regreso cuando lo vi. Él estaba sentado cerca de una roca, con un objeto que solamente vi en los humanos, creo que se le llaman libros. Tenía también algo parecido a una capa, su aura me aterraba, era demasiado oscura. Cerró su libro de golpe y se levantó, me miraba con cierto recelo. Corrí lejos de él, no deseaba saber que me habría hecho si no hubiera huido.
 
Me quedé en silencio escuchando su relato. El pokémon tenía una capa, igual a cuando lo vi por primera vez, pero nunca iba a creer que alguien así pudiera hacer algo tan humano como leer. Los pokémon no sabemos leer, era algo que sólo ellos hacían; era imposible que siquiera pudiera entender lo que esas palabras podrían significar. Vi de reojo como ella parecía curiosa por mi posición reflexiva. Creo que necesitaba pensar sobre esto a solas.
 
Pero no iba a ser posible si me quedaba aquí.
 
Sé que puede ser muy terco, pero... —proferí mientras me levantaba del asiento—. ¿Puedo salir hoy?
 
La gardevoir me miraba, era seguro que se negaría ante lo perjudicial que podría ser para mi salud.
 
—Puedes, pero con una condición. —Se levantó también del asiento, haciéndome ir hacía donde estaba una especie de bastón, lo tomó y lo acercó a mí—. Con esto podrás andar mejor, úsalo.
 
Lo tomé sin queja alguna, si esa era la condición, debía de aceptarla.
 
—Solo regresa antes de que vuelva mi hermana, aún estás algo delicada y me mataría por dejarte salir en esas condiciones.
 
 
Llegué a una gran roca, el día de ayer July mencionó que vio a aquel mewtwo cerca de una gran piedra de color gris, ésta era de gran tamaño y calzaba a la descripción. Espero que mi intuición no se equivoque; me apoyaba en el bastón improvisado, caminando hasta sentir el frío de la roca en mi espalda y sentándome en el suelo.
 
Ahora sí podría pensar con más claridad, debo recapitular la información que he logrado conseguir: El pokémon que vi se confirmó como un mewtwo, o bueno, quiero creer que ya es un hecho; segundo, es muy posible que siga en esta zona del bosque, así que sólo me quedaría buscarlo. Pero... ¿por dónde empezar?
 
Con el mismo bastón comencé a trazar una especie de “mapa” y deducir dónde podría estar. Hice un estimado del bosque, la cueva de Alizar, el lugar de mi accidente y esta misma roca. Si lo que pensaba era correcto, aquel mewtwo habitaba por la misma zona en la que me encuentro.
 
Si tan sólo pudiera moverme con más libertad…, quizá así pueda encontrarlo más fácilmente. Usar mi otra forma no era la solución, el vendaje flojo me delataría por no saber cómo ajustarlos como se debe. Además, me volverían a regañar por transformarme.
 
Mis oídos pudieron escuchar como alguien se acercaba y se quedaba en la roca. Me quede en silencio unos momentos, esperando si el ser iba a quedarse en ese lugar o no.
 
El silencio se prolongaba, haciendo que me sintiera algo ansiosa e incómoda. Hasta que escuché su voz exteriorizando sus pensamientos, ¿podría ser otro pokémon? No lo sé.
 
Hablé sin pensarlo.
 
¿Hay... alguien ahí? —pregunté para saber y confirmar si aún estaba ahí.
 
La otra voz no me respondió de inmediato. Incluso llegué a creer que escucharme le hizo huir.
 
Es otro psíquico —escuché logrando confirmar que él seguía ahí.
 
Entonces, ¿puedes escucharme?
 
Sí... —Dejé de lado el bastón y me acomodé mejor en la roca.
 
Entonces... —Hablé luego de unos segundos de silencio—. ¿Por qué quieres distraerte con otras cosas? Si se me permite saberlo.
 
No estaba segura del porque empecé esta conversación con él, pero por el tono de su voz pude saber que algo no iba bien.
 
Me contó que muchas cosas iban mal en su vida, que cometió muchos errores y ya no sabe qué hacer. Hace mucho que no había hablado de esta forma con un completo desconocido, desde el incidente de Genesect, pero algo dentro de mí me decía que había que ayudarlo, aunque sea un mensaje de aliento, de la misma forma que hice con mi amigo de color rojo.
 
No le iba a mentir, si según él hizo cosas nefastas e imperdonables, eran errores que iban a permanecer en su conciencia, pero dependía de él superarlas o no. Luego del incómodo silencio, respondió que tal vez tenía razón. Aunque parecía no saber muy bien por dónde empezar, me agradeció por haberle escuchado. Era irónico verme aconsejando a otro, pero en realidad yo estaba en la misma posición de no saber que más hacer.
 
Una parte de mí también se sintió bien por aconsejarle. Aunque me hubiese gustado decírselo frente a frente. Para empatizar mejor con él.
 
¿No te molesta que te vea? —pregunté tomando el bastón para levantarme.
 
Pero me respondió que lo mejor era no saber quién era el otro. Que era otro de sus problemas...
 
No quiso entrar en detalles más allá de eso. Y no tenía derecho a obligarlo, así que iba a entender sus razones y no insistir. Aunque…, tal vez sólo fuera un complejo con su físico.
 
 Ya debería regresar a la cueva, pero una parte de mí deseaba hablar más. No perdía nada con preguntar si él podía hablar otro día.
 
¿Al menos podemos hablar más? ¿Puedes mañana? Debo irme ahora y admito que me hubiese gustado hablar más contigo.
 
Para mi suerte, dijo que lo iba a pensar, haciendo que una sonrisa se formara en mi rostro. Bien, mañana iba a encontrar la forma de volver a este lugar.
 
 
Cuando volví a la cueva Alizar aún no volvía, de seguro estaba buscando provisiones. En cambio, su hermana estaba revisando la herida de un pokémon, se trataba de un roselia cuyas rosas estaban dañadas, o mejor dicho, algo quemadas. Preferí irme a mi aposento y descansar por el resto de la tarde. No deseaba poner a ese pokémon más nervioso de lo que podría estar.
 
Me quedé en la cama mientras esperaba la noche. Aún pensaba en el otro psíquico, sintiendo que pude haberle dado más consuelo si lo llegaba a ver de frente, pero respetaba la decisión que tomó en no vernos. Tendrá sus motivos.
 
La noche llegó en unas horas y para entonces Alizar entró a mi cuarto a continuar con los ejercicios; me senté en la cama y vi como ella tomaba mi pata para deshacer el vendaje y hacer que la moviera lentamente hacia arriba. Esta vez no dolió tanto, pero todavía era una sensación incómoda. Había movimientos que no podía hacer aún, pero por la lentitud de éste no me dolía cuando lo hacía.
 
Vi desde mi posición como Alizar fruncía las cejas, dándome cuenta de que al parecer algo no iba bien.
 
—Hum... tu pata no se ve mal del todo, pero creo que tendrás secuelas —dijo estirando mi pierna por completo—. Aunque es extraño, de la forma en que estaba tu pata, iba a tardar meses, pero veo que hay mucha evolución en poco tiempo.
 
¿De verdad? —pregunté.
 
—Sí. —Ella parecía pensar en lo que iba a proferir—. Mi hermana me contó algunas cosas, más sobre tu parentesco con Mew.
 
¡¿Qué?!
 
Suspiró.
 
—Bueno... un curandero deber saberlo todo de su paciente —respondió sonriendo de forma maternal—. Pero tomando eso en cuenta o no, no quita el hecho de que necesitabas ayuda y curaciones.
 
No era la primera vez que un pokémon me ayudaba independientemente de mi origen, ignorando que en aquel momento no quería confiar en nadie y no deseaba su ayuda. Ahora era muy diferente, cambié mucho desde ese entonces, en este momento necesitaba de ayuda por no saber cómo lidiar con esa herida y otros problemas respecto a cosas que se podrían considerar íntimas. Ver que ellas me ayudarían sin importar lo demás, me hacía sentir muy bien, incluso... feliz, supongo que esa era la palabra correcta.
 
Gracias... —fue lo único que pude decir.
 
 
A la mañana siguiente, y después de volver a tomar la medicina de Alizar, ésta me dejó el día libre para explorar un poco el bosque. Obviamente me prestó de nuevo el bastón que usé ayer para estar más cómoda en mi travesía. En mi mente ya tenía una meta fija.
 
Llegué a la gran roca al cabo de unos minutos y alcé la mirada hacia el cielo. A comparación de la última lluvia, ahora estaba muy despejado y el sol se imponía en medio, brindando todo su calor.
 
Me senté en el mismo lugar donde estaba, observando a mi alrededor, esperando.
 
La espera no fue mucha, escuché la voz del otro pokémon detrás de mí, logrando hacerme sonreír y acomodarme lista para una larga conversación.
 
Traje un libro, espero no te moleste —dijo mientras escuchaba como se sentaba.
 
¿Sabes leer? —pregunté algo descolocada.
 
El otro ser se tardó en responder.
 
Sí... Eh... no quiero entrar en detalles, pero aprendí por mi cuenta.
 
Entiendo.
 
Era extraño, por un segundo pensé que me era familiar ese rasgo, pero quise despejarlo de mi mente para no incomodar al otro pokémon.
 
Los ruidos de las aves llegaban a nosotros; hablamos sobre el libro que estaba leyendo, siempre evitando tocar el tema del cómo aprendió. Me explicaba por qué los humanos solían plasmar sus pensamientos y sentimientos en un papel. Aquellos libros les ayudaban a inmortalizar sus ideas, a crear en ellos un legado por cientos, incluso miles de años. No lo podía negar, me estaba fascinando lo que escuchaba, al punto de que deseaba saber más. Mucho más.
 
Estuvimos así por mucho tiempo, hasta que el sol comenzó a ocultarse. Nos despedimos, pregunté si podíamos hablar de nuevo otro día, o incluso mañana. Su respuesta afirmativa hizo que volviera a la cueva con una sonrisa.
 
Aunque aún había algo que me inquietaba... sobre lo de un pokémon que sepa leer.
 
Y no me había dado cuenta de ello hasta que lo hablé con July.
 
Le conté sobre mis conversaciones con aquel pokémon, nunca le había contado de mis travesías en estos días y la gardevoir no evitó fruncir un poco el entrecejo. Al principio me descolocaba su mirada, pero luego ella me explicó sus motivos, los cuales eran lógicos.
 
—¿De verdad no sabes quien está al otro lado de esa roca? —preguntó ella.
 
Eh... dijo que lo mejor era no saber quién era el otro. Que era parte de sus problemas.
 
—Ay, ¿tan inocente eres? ¿Nunca te dijeron que no hablaras con extraños? —volvió a preguntar.
 
Eh... si de verdad hubiese tenido padres o unos creadores más benevolentes... tal vez. —Contesté mientras jugueteaba con mis dedos, solía hacer eso cuando me daba cuenta de lo obvio. Admitía que mis pocos escrúpulos me pasarían factura algún día.
 
—¿Cómo nos puedes asegurar que es, en efecto, un pokémon? En especial con ese loco monstruo lee libros suelto por ahí. —Se cruzó de brazos—. No sé tú, pero no confió mucho en ese “pokémon”.
 
Algo en mi mente hizo click, extrañando a July por mi mirada.
 
¿Dijiste... lee libros? —pronuncié.
 
—Claro, recuerda que te dije que el mewtwo que vi estaba leyendo, ¿por qué?
 
Yo...
 
Guardé silencio, sabía perfectamente que la actitud del otro pokémon era sospechosa para ella...
 
Espera, acaba de decir... lee libros. Sí, perfectamente dijo eso. El mewtwo que vio ella estaba leyendo un libro... Y el pokémon con quien yo estaba hablando estaba leyendo... sumando a que no deseaba que nos viéramos frente a frente... Oh...
 
Quizás, todo este tiempo he estado hablando con ese otro mewtwo y nunca me di cuenta hasta que me puse a pensar en los míseros detalles.
 
Vi que ella seguía fijándose en mi reacción, todavía esperando una respuesta.
 
Por nada, sólo preguntaba. —Ella vio como me levantaba del banquillo y me dirigía a mi habitación.
 
Me quedé en la cama intentando procesar lo que acababa de pensar. No sabía que hacer ahora, no quería ilusionarme por una conclusión apresurada, pero es que tenían bastante sentido las piezas que se acababan de juntar. Sin embargo, tampoco me podía arriesgar por hacer que nos veamos frente a frente, sería una falta grave a su confianza si hacía tal cosa.
 
Así que... ¿valía la pena el riesgo? ¿Sólo para confirmar una simple teoría?
 
Solamente lo voy a saber cuándo nos encontremos.

 
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Kukuku ya falta poco para que estos dos puedan encontrarse, y finalmente puedo planear bien-bien lo que corresponde el Acto 2 sin morirme en el proceso! Y creo que ese segundo arco estará más depre que este primer acto e.e

@Nemuresu


Con la suerte que tiene Mewtwo, esas eh... "citas a ciegas" no durarán mucho, la pregunta es si cuando sepan quien es el otro va a terminar bien o no el asunto.

@DoctorSpring


Que bueno que te haya gustado! Ojala puedas seguir leyendo para descubrir como todo se fue a la mier...coles :3 Y no, no he olvidado "eso" kukuku

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#33
Bueno, los juegos de asociaciones pueden llevar a teorías enormes, en este caso, una que se hará realidad para Mizu tan pronto como le vea la cara a su compañero de pláticas.
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Best Friends
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#34
Espero que la dejen de hacer de emoción y ya se encuentren :T
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#35
9
 
Ya era de noche cuando llegué a la mansión luego de mi charla. Vi a Ai flotando por la sala al cruzar por el umbral de la puerta, ella estaba emitiendo una luz desde los dos agujeros de la calabaza. Me asomé detrás de ella con curiosidad, queriendo ver lo que estaba iluminando, siendo el sillón que moví hace dos días.
 
Antes de que pudiera decir algo, vi a los pequeños pokémon que hicieron del mueble su cama temporal. Ella me deseó las buenas noches cuando me vio, sonaba algo somnolienta mientras se quedaba un rato más vigilando antes de ir a dormir.
 
Ya en mi habitación, lancé el libro sobre la cómoda con mis poderes antes de acostarme en la cama. Pensaba descansar, pero ella venía de nuevo a mi cabeza.
 
Estaba inseguro si volver mañana. Admito que hablar con alguien más me causaba nuevas sensaciones; hace mucho tiempo que no comparto mis ideas con otro pokémon. Ai solía escucharme, pero era una niña, no iba a entender todo lo que trataba de decir, le faltaba experiencia para algo así. En cambio, el otro ser parecía no sólo entenderme, sino que mostró genuino interés en el tema, en saber más sobre mí. Irónicamente, ese mismo interés me inquietaba.
 
Expuse el hecho de que era un pokémon que sabía leer, que comprendía las palabras humanas. Una parte de mí estaba agradecido por no dejar que nos viéramos frente a frente, no quiero imaginar su rostro reflejando el miedo hacía mí por mi condición.
 
Me giré en la cama mientras pensaba que tal vez sólo estaba actuando paranoico con este asunto, sin embargo, no es la primera vez que alguien actuaba de una manera para luego mostrar su verdadero ser.
 
Mis ojos se cerraron luego de unos minutos, relajando mi respiración.
 
 
Sentí que el pokémon fantasma estaba saltando sobre mí, gritándome para que despertara. Siguió hasta que finalmente tuve que sentarme y verla.
 
¿Qué quieres? —pregunté fastidiado.
 
Ella se mantuvo en la misma posición, observando que algunas cosas estaban desordenadas. ¿Esto era lo que la tipo fantasma quería que viera? La cómoda se había movido varios centímetros, algunos cajones se encontraban abiertos y había libros dispersos por la habitación; las ventanas se encontraban abiertas hasta el fondo, cuando yo recordaba perfectamente que éstas estaban cerradas antes de dormir.
 
—Mewtwo, ¿estás bien? —preguntó ella—. Anoche moviste muchas cosas mientras estabas dormido, eso no es normal.
 
Me quedé viendo a mi alrededor, no era primera vez que movía los muebles estando dormido, pero muy a diferencia de la última vez, no tuve pesadillas. Ai siguió mirando los libros esparcidos por la habitación; notó que intenté desviar el tema levantándome y bajando hasta la planta baja de la mansión.
 
Después ordenaría todo de nuevo.
 
Hacía calor, el sol era agradable y pensaba quedarme en un lugar cómodo. En el exterior me senté cerca de la fuente y contuve un profundo suspiro antes de dejarlo ir. Mis ojos se cerraron y así mi mente se permitió fluir con tranquilidad.
 
Ahora todo era un lienzo negro, mi visión en unos segundos se tornó igual a ver una imagen con una especie de filtro en negativo, muy pocos lograban sobresalir entre los árboles; almas de algunos pokémon, su aura psíquica siendo representada en varios colores, reflejando sus estados de ánimo y salud. También estaban auras de colores casi indistinguibles al ser pokémon que murieron recientemente... cuando estallé en ira ese día.
 
Pero una en especial sobresalía del resto.
 
Su color era un rojo intenso, pero bastante cálida al momento de centrarme en ella. Incluso me hacía dudar si realmente se trataba de alguien que estaba lejos de mí. Mi curiosidad me hacía querer saber más, estaba dispuesto a expandir mi visión para ver su entorno, sin embargo, sentir la inquietud de aquella alma me hizo percatarme de que estaba delatando mi posición al estar observándola.
 
Mi visión volvió a la normalidad cuando abrí los ojos. El sol aún me abrazaba con su calor, pero era momento de levantarme y volver a entrar. Tenía un cuarto que ordenar.
 
 
Me cuesta imaginar el cómo pudo ocurrir esto. Usualmente no uso mis poderes dormido, cosas así sólo ocurrían cuando soñaba cosas algo... extrañas. No creía en supersticiones, pero algunos decían que los sueños eran la puerta a fragmentos de nuestra vida, tus deseos más profundos... o revivir momentos que creías haber olvidado.
 
Por algún motivo, ahora no recuerdo muy bien si de verdad llegué a soñar anoche. No me sorprende, es normal olvidarlo; pero mover los muebles no era normal en mí, necesitaba recordarlo, aunque fuera algo que no iba a gustarme en lo más mínimo.
 
Apreté el último libro al levantarlo del suelo de sólo pensarlo. No era enojo lo que estaba sintiendo, era más bien intriga… al no saber lo que estaba pasando por mi cabeza en estos momentos. Tuve que suspirar para poder calmarme y me senté en la cama.
 
Alcé la vista hacia el techo, sintiendo como la energía rodeaba mi cuerpo y entrecerraba los ojos mientras mi visión se nublaba.
 
Fue cuando una voz femenina se empezó a escuchar dentro de mi cabeza. Mis ojos se apretaron, recordando algo de mi sueño, ella parecía llamarme y por algún motivo, la sentía muy de cerca, como si estuviera a mi lado.
 
No sentía nada físicamente, pero mi mente empezaba a ser un caos. Ya no percibía si estaba en el cuarto o no, mi poder estaba a flor de piel y no pensaba en detenerme dándole ventaja a mi instinto sobre lo que me queda de razón.
 
—¡Mewtwo! —un grito hizo que saliera de mi transe, escuchando de nuevo como caían cosas al suelo.
 
¡Maldición! Tendría que volver a recoger todo.
 
Ai me miraba con más preocupación que antes, no podía culparla, tenía razón en que algo no iba bien. ¿Acaso era el estrés de todo lo acontecido? Eso pensaba creer, pero algo me decía que tenía que indagar más en el asunto.
 
Vi por la ventana la posición del sol, aún era pleno día, tal vez salir y estar lejos de este lugar me permita despejar mi cabeza. Me levanté de la cama en busca de mi capa, lograba ver la mirada preocupada de Ai mientras iba recorriendo la habitación.
 
—¿Qué haces? —preguntó.
 
Voy a salir.
 
—¿Estás seguro? —volvió a preguntar—. Te ves un poco alterado.
 
Alcé la vista al cielo y suspiré en un intento de mantener la calma.
 
Sí, estoy seguro. —Ella se hizo a un lado mientras salía de ahí—. Estaré bien.
 
Salí de la mansión y me dispuse a caminar por el bosque. Observé un camino que se me hacía muy familiar. Si, era la ruta hacia el rio, cuando mi mente me jugó una mala pasada y exploté en ira. Mi cuerpo se sintió estremecer de sólo recordarlo, una parte de mí sabía que hice mal, pero ya era algo que no se iba a arreglar.
 
El camino de agua estaba tal cual, observando el agua cristalina pude darme cuenta de que muchos pokémon estaban ahí. Ellos disfrutaban del líquido mientras yo los observaba, algunos estaban en familias o en parejas. Me sentía fuera de lugar, dado que yo me encontraba completamente solo. La sensación era abrumadora, porque hace casi tres años estaba con los demás clones.
 
Ellos me veían como un padre, alguien que debía guiarlos. Sin embargo, yo estaba equivocado en sobreprotegerlos y dejarlos ir era la decisión más sana para ellos. Posiblemente ya tenían sus familias y nuevos amigos: una vida nueva.
 
Pero... ¿qué hay de mí?
 
¿Acaso no merezco algo similar? Al parecer no. Y verlos es el recordatorio de ello.
 
Algo en mi pecho empezaba a ir mal, pero no era igual a cuando estallé en ira... sino que se trataba de algo completamente diferente…
 
Mis ojos comenzaban a arder...
 
Los pokémon me miraron cuando empecé a correr de vuelta al bosque sin detenerme. Las palabras de mí mismo en el pasado llegaban a mí: “Nunca lloré y tampoco siento dolor”. Eso no tiene porque cambiar hoy. «Resiste, no te muestres vulnerable, eso es lo que los demás quieren», la voz de mi interior tenía razón. No puedo mostrarle a nadie ese lado, debo guardarlo y aguantar lo que más pueda.
 
Pero... ¿por cuánto más podré soportar? Sólo tuve que respirar hondo y suprimir el ardor de mis ojos. Apoyé mi mano en la pared de piedra, dándome cuenta de que había llegado a mi lugar de reunión con el otro pokémon. Vi el cielo, el sol estaba casi en lo más alto.
 
Quedarme no me haría daño, eso creo.
 
[…]
 
Desperté temprano hoy, esperando una nueva dosis de medicina. La menor de las gardevoir me saludó como de costumbre cuando salí de mi caverna, notando como ya empezaba a caminar mejor con el bastón. El hecho de que Alizar me contó que mi pata se estaba recuperando rápido me había entusiasmado.
 
Ver que pronto podría volver a volar me llenaba de alegría, no negaba que el apoyo de ellas evitó que la pasara mal mientras estaba aquí. Pero para mí nada se comparaba con el vuelo y la sensación del viento en mi rostro mientras estaba acompañada de las aves que iban de paso.
 
Tenía pensado ir a otro lugar, despedirme de ellas y seguir con mi viaje. Sin embargo, tenía un asunto pendiente en este sitio. Ese otro mewtwo. Después de ver muchas pruebas que comprobaban que podía ser real, dejar pasar esta oportunidad era una estupidez.
 
Debía comprobar una última cosa; ver si, en efecto, estuve hablando con ese ser igual a mí todo este tiempo. Primero necesitaba comer algo antes de salir, aún era temprano y posiblemente nos íbamos a reunir de nuevo en la tarde.
 
Me senté en la mesa de piedra y recibí mi ración de bayas, notaba que ambas mostraban una sonrisa al verme con más ánimos comparado a días anteriores.
 
—Te vez bastante feliz —dijo la menor quien estaba sentada junto a mí.
 
Admitía que hasta cierto punto me incomodaba, más recordando lo que su hermana mencionó sobre ella.
 
¿De verdad? Sólo desperté de buenas —respondí mientras comía.
 
Ambas se miraron y sonrieron. Uno de los pájaros que solía volar conmigo entró en la cueva y se quedó junto a mí. Le di una de mis bayas antes de levantarme de la mesa; dije que iba a salir, Alizar al ver que mi pata estaba mejor que los primeros días me permitió ir. Tomé mi bastón y salí de la caverna.
 
El sol era cálido, las aves cantaban e iban por el cielo a la par del viento. Me agradaba ver ese paisaje, me recordaba a cuando volaba por el cielo junto a ellas y competíamos por quién era más rápido. Vi una roca cerca para poder sentarme sobre ella.
 
Estuve sentada por unos momentos hasta que mi cuerpo se estremeció cuando una presencia estaba observándome, tuve que aumentar mis defensas y cambiar mi posición.
 
Alcé la vista hacia el sol, aún era temprano. Adentrarme más por el bosque tal vez era una buena idea. Mientras caminaba, veía a algunos pokémon hablar sobre alguien que estaba investigando lo que había pasado en el bosque con el otro mewtwo. “El guardián” al fin había llegado a arreglar el asunto.
 
Una parte de mí tembló y quiso ir a la roca con tal de encontrarlo ahí para advertirle. Las cosas iban a terminar mal si aquel pokémon lo encontraba primero. Claro que no iba a preguntar qué pasó exactamente, sólo le iba a bastar que había hecho un desastre y eso le daba razones de sobra para acabar con él.
 
Sí, nuestro encuentro ya no debía esperar.
 
 
Apoyé mi espalda en la fría roca. Vi hacia el cielo, el sol estaba por llegar a su punto más alto. Una parte de mí decía que debía volver, pero necesitaba quedarme. Sé que él va a venir, tarde o temprano; iba a quedarme hasta la noche si era necesario, él necesitaba saber lo que estaba pasando.
 
Escuché unos pasos venir hacia mí, sentí el corazón palpitar con fuerza ante el silencio que se formó en el ambiente cuando se detuvo.
 
Sólo me quedaba una cosa por hacer.
 
¿Eres tú? —pregunté sin separarme de la piedra.
 
El otro pokémon no respondió, pero pude sentir que su aura se había estremecido.
 
Sí... Estaba en el río e iba de paso —contestó.
 
Me alegro que hayas venido. —Deje mi bastón a un lado para tener mis manos libres—. Yo... quiero hablar sobre algo importante.
 
¿Algo importante? —inquirió.
 
Ya empecé el tema, no tengo vuelta atrás. En este momento puedo acertar de la mejor forma, o equivocarme y tener que pedir disculpas. Aparte de lidiar con el peso de posiblemente nunca encontrarlo.
 
Sí, es sobre ambos.
 
¿Por qué? —volvió a preguntar.
 
Tuve que tomar mucho aire antes de responder.
 
Porque puede que el peso en mi alma se aliviane si estoy en lo correcto —contesté empezando a caminar apoyándome en la roca, dejando el bastón atrás.
 
No te estoy entendiendo.
 
Mi mano había llegado a la orilla de la roca, sentí como el otro pokémon se inquietaba, pero por alguna razón no se movía de su posición, o eso quería creer al no escuchar sus pisadas.
 
Quiero saber quién eres.
 
[…]
 
Mi cuerpo comenzó a temblar con sus palabras, no estaba seguro si mantenerme ahí o irme. Ella quería saber quién era, romper esa barrera que yo mismo había impuesto entre nosotros. Ahora yo no estaba seguro de nada, ¿por qué el saber quién soy era importante para ambos? No lo entiendo y algo me decía que necesitaba quedarme.
 
No creo que sea correcto —dije mostrando resistencia—. Ya dejé en claro que no quería que nos viéramos.
 
Lo sé —interrumpió—. Te entiendo, pero también es algo que debemos hacer tarde o temprano.
 
No lo hagas...
 
Y si no quieres que yo te vea... —escuché sus pasos, haciéndome retroceder sin alejarme de la roca—. Entonces tendrás que verme.
 
Mi cuerpo se puso rígido cuando la criatura empezó a asomarse por la roca, viendo una mano con tres dedos, bastante similar a la mía.
 
[…]
 
Cerré los ojos y mis piernas se movieron por sí solas. Sentí la roca lejos de mi tacto y esperé entre el silencio. El pokémon que ahora estaba frente a mí no parecía moverse. Eso me alegraba, significa que él no se fue y pudo verme. El otro pokémon pareció ahogar un grito, haciendo que por el impulso abriera los ojos sin querer.
 
Mi respiración se hizo pesada y mis ojos se abrieron de forma desmesurada.
 
Yo estaba completamente en lo cierto. Aquel pokémon era igual a mí, sólo había unas pequeñas diferencias aparte de su tamaño. Su piel era más oscura, sus ojos mostrando que estaba igual de sorprendido que yo y su cola se veía más rígida.
 
El ambiente comenzó a ponerse incómodo, levanté un poco mi pata al sentir un ligero dolor. Él no pareció notar esto, aun mirándome sin pestañear. Tuve que dar unos pasos e intentar acercarme al otro mewtwo y hacerle reaccionar. Mi garganta se sintió seca, tuve que tragar para quitarme algo de nerviosismo, aunque parecía ser imposible dada la situación.
 
¿Estás bien? —pregunté.
 
El otro mewtwo al fin pudo reaccionar, pestañeando un par de veces. Frunció las cejas un poco antes de volver a mirarme.
 
Define bien —contestó mirándome.
 
Sus ojos comenzaban a brillar, haciéndome estar alerta en caso de algún ataque. Pero sólo acercó su mano hasta mí, haciendo algo de presión en mi cuerpo, se sentía extraño ser separada del suelo por unos segundos por él, aunque me bajó al ver que no pasaba nada.
 
Desvió la mirada, parecía confundido, sin saber como tomar el control en esta situación. Posiblemente pensó que era un ditto o algún otro pokémon capaz de transformarse en espera de una cruel broma. No lo podía culpar por eso, fue lo mismo que pensé en un principio.
 
Debes escucharme —rompí el silencio que él estaba formando, aunque pude captar su atención—. Sé lo que hiciste en este bosque, pero aún hay cosas que me hacen ruido y no quiero juzgar antes de tiempo. ¿Por qué lo hiciste?
 
[…]
 
Mis ojos se sorprendieron al escuchar su pregunta... ¿Por qué lo hice? ¿Realmente tenía un motivo para estallar en ira de la forma en que lo hice? Sólo una palabra venía a mi mente: Envidia. Odiaba ver como los demás pokémon tenían amigos, familia… otros seres que los apreciaban y ellos podían apreciarlos. ¿Qué pasaba conmigo?
 
¿Sólo era un ser que una vez muerto su especie estaría igual de extinta a como estaba antes de su creación?
 
Antes podría pensar eso, pero ahora, no estaba seguro de nada. Todo lo que creía sobre mí mismo se acaba de desmoronar frente a mis ojos, no era una criatura transformada como estaba pensando, se trataba de un verdadero mewtwo. ¿Cómo debía reaccionar ahora?
 
No lo sé. Pero de algo sí estoy seguro, verla ahí hace que me sienta más culpable por todo lo que he hecho. Es como si todo lo que he pasado hasta el día de hoy hubiese sido en vano...
 
¿Por qué lo hice? —me pregunté sabiendo la respuesta. Ella esperaba que contestara—. Simplemente estoy cansado de esto.
 
»Ver como los demás viven sus vidas sin miedo, mientras que yo tengo que permanecer oculto y agachar la cabeza asumiendo que nunca tendré algo así.
 
La otra mewtwo siguió mirándome en silencio, sus ojos parecían reflejar cierta simpatía, pero era esa clase de mirada que no me gustaba.
 
No necesito que sientas lástima; es lo que más odio de ellos, sus miradas, esperando que pudiera encontrar consuelo en ellas, pero nunca entenderán lo que yo he sentido por años.
 
¿Y crees que yo no puedo entenderte? —preguntó.
 
Un silencio incómodo surgió entre nosotros.
 
No lo sé.
 
El sol aún nos calentaba, pero yo ya no tenía motivos para seguir en este lugar.
 
Me tengo que ir... —dije empezando a dar unos pasos, ignorando el momento en el que ella se impulsó y tomó mi brazo para detenerme.
 
Debo decirte una cosa más —agregó, mostrando sus cejas fruncidas—. Hay alguien que te está buscando, quiere castigarte por lo que hiciste.
 
¿Por qué me cuentas esto?
 
Porque no quiero que algo te pase, tal vez no te conozco a profundidad y posiblemente lo que hiciste no tiene perdón, pero deseo que estés a salvo.
 
¿Se estaba preocupando por mí de forma genuina?
 
Lo voy a tener en cuenta.
 
¿Vas a volver mañana? —preguntó ella.
 
No respondí su pregunta. Partí cuando sentí que aflojó su agarre, dejándola sola en ese lugar mientras me adentraba en mis pensamientos.
 
 
Mi mente estaba hecha un caos, ver a otro de mi especie no fue tan gratificante y tranquilizador como pudo haber aparentado. Por el contrario, me dejó más conflictos que antes; ya no estaba solo, pero eso me estaba haciendo sentir más culpable que antes, aquella justificación de mi odio basado en la envidia se había ido. Ahora, sólo quedaban las acciones.
 
Ahora era un monstruo que dejó de lado su parte racional para matar a pokémon inocentes. No debería extrañarme en lo más mínimo que un pokémon posiblemente superior esté en mi búsqueda para darme castigo en nombre de un ser incluso superior a él.
 
¿Empeoraba la situación ahora que hay dos mewtwo en el planeta? No nos parecíamos tanto físicamente, su piel era más blanca y era más baja. También tenía una venda en su pata, al principio creía que sólo era un elemento estético, pero note su incomodidad cuando se apoyaba en ella. Era muy posible que su pata haya estado fracturada.
 
Pero... ¿mi perseguidor sabe siquiera que hay dos mewtwo en la zona? ¿Y si termina yendo tras ella pensando que es culpable de mis crímenes?
 
No lo pensé de esta forma. Quizá los demás la vayan a culpar por algo que evidentemente no hizo, por mi culpa. ¡Maldición! Esta situación se ve complicada, sólo tengo dos opciones: irme y dejar que el castigo caiga sobre ella, o hacerme responsable y evitar que tal cosa pase. A estas alturas no me importa quedar mal parado frente a centenares de pokémon.
 
Me recosté en la cama cuando llegué a la mansión. Ai no fue a mi habitación como acostumbraba, estaba más preocupada de los pokémon que iban llegando de paso para quedarse en la noche.
 
Seguí pensando en esa otra mewtwo. Ella fue la voz que escuchaba detrás de esa roca, cuando estuve en el río, el aura que noté se trataba de otro de mi especie. Odiaba ver como el ser humano continua en su afán de querer llegar al mismo nivel que Arceus, cometiendo los mismos errores una y otra vez. Ella era el resultado de esa codicia, y yo también lo era. Pero, ¿por qué ella parecía tan tranquila, como si la naturaleza danzara a su mismo ritmo? ¿Por qué tal cosa no pasaba conmigo?
 
¿Qué tenía ella a diferencia de mí?
 
La idea me aterraba, quería saber porque ella estaba logrando cosas que yo en años nunca pude concretar. No iba a volver a ese lugar en unos días, necesitaba pensar en muchas cosas y asimilar que éramos dos especímenes en este mundo.
 
[…]
 
Me senté en la cama cuando llegué a la caverna. Este encuentro me dejo con sentimientos encontrados; al inicio quería que fuera algo que nos llenara de esperanza, un posible futuro no tan sombrío para ambos. Pero su reacción parecía todo lo contrario, se vio contrariado, incómodo; no me gustó verlo así. No vi un rechazo hacía mí, pero su silencio fue suficiente para saber que él aún debía pensarlo.
 
Tampoco es como si esperaba que él fuera a tomarse el encuentro bien, pero el resultado estaba lejos de lo que llegué a imaginar.
 
Sin embargo, el saber que mi hipótesis era correcta fue gratificante, verlo por primera vez me causó cierto nerviosismo, el cual se intensificó cuando éste no se movía o decía algo al verme.
 
Y ahora, él no iba a volver por unos días, lo cual debía de respetar; ese mewtwo debía de procesar lo que pasó, forzar otro encuentro podría hacer peor las cosas para él. Aunque, tal vez pensar y averiguar dónde estaba viviendo haría las cosas más fáciles. Visitarlo de vez en cuando no estaría mal, él se veía como alguien que no suele socializar y sus hombros se mostraban tensos, como si estuviera estresado.
 
Ir a verlo dentro de unos días sería una buena idea, entrar un poco en confianza. Si, debería hacer eso. Pero por ahora, debo descansar.


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Well... que puedo decir. Debido a que la situación del país no muestra mejoría y mi laptop está metafóricamente muerta, ergo, no puedo escribir en condiciones normales, voy a tener que darme un pequeño hiatus mientras la cosa mejora y pueda tener otra pc. Al final lo que de murió fue la placa, y por celular hacer las cosas es horrible y eso que ahora estoy con una pantalla más grande.

Lo bueno es que puedo replantear varias cosas de la historia, ya volví a reabrir el esquema y el acto 2 en cuanto a trama ya está definida. Sólo falta revisar y posiblemente reescribir cosas.

Por esta vez no podré responder comentarios.
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#36
Y ahí va el primer contacto cara a cara. Ahora la cuestión está en qué tanto tiempo durarán separados antes de que otros encuentren al gato por lo del bosque.
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#37
Pensé que había comentado ya, pero al parecer se me pasó.

Por fin los dos ñutus se encuentran, espero que su relación vaya a mejor y estén felices para ajajajajajajajajaj, ok no, ahora en serio, a ver como va a partir de ahora.

Saludos.
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Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#38
10
 
Unos días después, Alizar me llamó para hacer una de las últimas revisiones a mi pata. Las curanderas estaban impresionadas, no lograban explicar por qué parecía recuperarme tan rápido, pero quizá las secuelas iban a estar ahí por unos meses más. La única explicación parecía estar en los genes de Mew que corrían por mis venas.
 
Escuché de los demás pokémon que Mew poseía “una fuerza vital inmortal”, era una especie cuyo nivel curativo era superior a la media y una herida que dejaría meses inactivo a alguien normal, él se sanaba con apenas unos días de reposo. Aunque sólo era una teoría, la cual tenía mucho sentido considerando lo poco que me está llevando recuperarme de mi fractura.
 
Era impresionante ver lo que una parte de sus genes pudo hacer sobre mi cuerpo. Una buena razón por el cual mis heridas solían curarse rápido, más de lo normal.
 
En estos días no tuve contacto alguno con el otro mewtwo, así que no he salido de la cueva y pude dejar mi pata descansar con tranquilidad. Pero no evitaba preocuparme por él, sabía que no era lo correcto ir en su búsqueda en estos momentos. Aunque hayan pasado días, todavía tenemos que procesar y asimilar lo que pasó antes de vernos de nuevo.
 
Las hermanas me miraron, de seguro se estaban preocupando al verme tan pensativa este último tiempo. Nunca les dije sobre mi encuentro y no pensaba hacerlo, sólo le traería más problemas a él por el accidente del bosque.
 
 […]
 
—Mewtwo —escuché la voz de Ai mientras atravesaba la pared, se mostraba inquieta—. No has salido en tres días, ¿estás seguro de que todo va bien?
 
Me quedé en silencio, sin estar seguro de qué responder.
 
El encuentro tuvo un efecto en mí que aún no logro asimilar. Ahora hay un segundo mewtwo, uno que nació y se desarrolló en algún momento que es desconocido para mí. Todo parecía ser tan... irreal, como si fuera otro de mis sueños, donde ya no estaba solo en el mundo... para luego despertar y darme cuenta de la cruda realidad.
 
Hasta hace tres días, ella apareció ante mí y puso todo de cabeza. Aun así, el ser sólo dos especímenes de nuestra raza seguía siendo algo raro, incluso incómodo pensando en que somos de géneros opuestos. ¿Estaría esa presión “social” de seguir con la especie? No quiero siquiera pensarlo, y creo que en parte esa es la razón por la cual no quiero que Ai se entere de lo que pasó.
 
...
 
¿Por qué estoy pensando tal cosa en primer lugar? ¡Apenas la conozco!
 
Ai siguió mirándome, seguía esperando que conteste la pregunta. Mi mirada se desvió hasta la ventana buscando una distracción.
 
Estoy bien. —Fue lo único que pude pronunciar.
 
—Pero... no has comido —dijo al notar que las bayas que me trajo hace dos días seguían intactas.
 
Estoy bien, estoy acostumbrado a la inanición.
 
Ella pareció fruncir el ceño, sinceramente, nunca la había visto con ese semblante, sin embargo, era difícil tomarla en serio ya que infló sus mofletes.
 
—Pero... tampoco te vez bien. —Mencionó flotando alrededor—. ¿Has mirado tu cara, dormido siquiera?
 
No dije nada más, me levanté y fui hasta el balcón para tomar aire fresco. Ella tenía razón, no había dormido en tres días, tampoco he comido nada. No tengo un espejo en este momento para ver mi rostro, pero ya tengo una idea de cómo estoy físicamente. ¿Debo decirle lo que pasó? No lo sé, tal vez su reacción sea demasiado infantil. Sin embargo, también ha reaccionado de buena manera a ciertas cosas que le he llegado a contar.
 
A lo mejor no es mala idea después de todo.
 
Conocí a alguien —dije apoyándome en el barandal.
 
—Oh... Estás así porque conociste a una chica —contestó, ¿cómo diablos logra adivinarlo? Es como si me leyera la mente.
 
¿Qué? ¡No!
 
—¿Amor a primera vista? —Preguntó con cierta ilusión en sus ojos.
 
¡No! Y tampoco creo en tal cosa. Es absurdo, ¿cómo puedes amar a alguien sólo por mirarlo una vez?
 
—¿Entonces por qué estás así?
 
Suspiré.
 
No lo sé, posiblemente es por la impresión. —La miré fijamente—. Es otro mewtwo.
 
Ella pareció inclinar la cabeza, creo que aún no le conté sobre mi condición de ser el único espécimen... o al menos lo era hasta hace unos días.
 
¿Nunca te lo dije? Mewtwo sólo era uno... soy un clon, y se supone que era el único espécimen —Ai no cambió su expresión, ¿por qué?
 
—¿Qué es un clon? —preguntó—. Siempre me pareciste como un pokémon común y corriente.
 
... ¿Qué? —fue lo único que pude decir ante esa revelación.
 
Admitiré una cosa, nunca esperé que Ai fuera a decir eso. ¿Acaso los pokémon normales no sabían lo que es un clon? No lo quería creer, pero si lo pensaba incluso tenía sentido. No me gustaba ver como ella estaba sonriendo como si nada, de alguna forma sentía que no le tomaba importancia de la misma forma que yo. El ser un clon me hacía diferente a ellos, tal vez no eran conscientes de eso, pero si es algo que pueden notar; un pokémon no cocina la carne que consume, tampoco tiene la necesidad de robar su alimento de la bodega de alguna tienda humana al no tener a que más acudir si la caza terminaba en fracaso.
 
Los pokémon salvajes son muy diferentes a mí. Y por mucho que lo intente ignorar, no puedo hacerlo.
 
[…]
 
El pasto aún intacto desprendía un aroma que me hacía estremecer, era deprimente ver como una parte de ese sector había sido destruido. Los pokémon en cuestión de días volvieron a su vida normal, intentando seguir adelante a pesar de todo. Recordar por qué el bosque había terminado así me hacía temblar.
 
Aquí fue mi primer encuentro con el otro mewtwo. Lo primero que vi de él fue una faceta muy contraria a la que terminé conociendo. Y ahora...
 
Él se veía tan diferente. Sus ojos reflejaban incomodidad al verme, como si muchas cosas dejaron de tener sentido en su vida, yo, por supuesto, sabía cómo él se sentía.Años creyendo que era la única y ver como se desmoronaba esa creencia en segundos no era fácil para nadie. Nosotros lo creíamos con fuerza y nos afectaba emocionalmente ver lo contrario. Creer que nuestra vida no será normal y vivir con un estigma entre los demás pokémon era la prueba de nuestro incierto futuro.
 
Mewtwo (así le diré por ahora), parecía más afectado y el reflejo del dolor en sus ojos era muestra de ello. No me veía sorprendida por el rechazo que le tenían, un pokémon con actitudes humanas no era normal, tal cosa era muy mal vista entre los pokémon salvajes. Suelen tener miedo a lo que no conocen, y ver a alguien hacer tales actividades con tanta naturalidad les incomodaba.
 
Bueno, no vine aquí para hablar sobre él. Quiero estar relajada y tal vez meter las patas en el agua, aunque eso haga que tenga que cambiar mis vendajes después. O tal vez debería sólo sumergir mi pata sana, digo, estaré un rato buscando una posición que me guste, pero me evitaré problemas.
 
Me senté en la orilla, el agua estaba fría y los pokémon tipo agua disfrutaban su hábitat. Con mi única pata comencé a juguetear en el agua, ignorando como un pequeño fletchling se posaba en mi mano, emitiendo su canto para llamar mi atención.
 
Una sonrisa se dibujó en mi rostro, ver al pequeño pokémon volar a mi alrededor como si fuera algo normal me daba algo de envidia. Aunque me quitaran la venda, tenía que esperar un tiempo más antes de volver a surcar los cielos otra vez.
 
El pokémon iba a apoyarse en mi hombro, pero salió volando apenas se vio una perturbación en el agua. Levanté la mirada un poco confundida, pensando que se trataba de un pokémon que llegó para beber.
 
Era el otro mewtwo. Él me vio desde su lado del río, haciendo que la atmósfera se volviera tensa. Mewtwo no parecía dejar de mirarme, como si aún no creyera que estaba ahí.
 
Eh... ¡Hola!
 
Él no me contestó, comenzando a beber agua. Tal vez no me escuchó, o simplemente me está ignorando. Me levanté de donde estaba sentada para ir al otro lado.
 
[...]
 
¿Aún no asimilas lo que pasó? —preguntó su voz... como si estuviera a mi lado—. Hola.
 
Alcé la vista antes de darme cuenta de que precisamente ella estaba a unos centímetros de mí, casi atragantándome de la impresión. ¿En qué momento ella cruzó el río? ¿y más con una pata lastimada?
 
¿C-Cómo llegaste tan rápido?
 
Ella empezó a reír de forma burlona.
 
Digamos que... tengo mis trucos. —Suspiré antes de levantarme para estar a su altura, viendo que nuestra diferencia de tamaño era más evidente.
 
Me fijaba en lo que nos diferenciaba más al detalle, su piel era más pálida, sus ojos más claros y su pecho parecía tener una especie de protuberancia triangular. No pienso entrar en detalles, pero debo reconocer que los humanos que la crearon hicieron un buen trabajo imitando un proyecto que creí haber enterrado para siempre; hablando desde el punto de vista de alguien que recreó una maquina e hizo sus propios clones. Ella pareció darse cuenta de que la estaba mirando.
 
Sé que no es necesario mirar tanto, se puede malinterpretar fácilmente, pero sólo quiero ver que más diferencias anatómicas puedo encontrar.
 
Mis ojos están aquí arriba —murmuró algo molesta.
 
No pensaba disculparme por eso, ni que tuviera una razón maliciosa para mirar su cuerpo.
 
¿Por qué viniste? —pregunté.
 
Venía para descansar, además de tener muchas cosas en que pensar. —Yo me veía en la misma posición.
 
Somos dos. —Desvié la mirada hacía el río—. La verdad descubrir que existe otro Mewtwo fue sorpresivo, años creyendo ser el único, para luego descubrir que la realidad es completamente diferente.
 
Ella pareció estar de acuerdo con lo que dije.
 
Me siento igual —respondió—. No quería que este tema me afectara, por eso no quise tomarle importancia... hasta que te vi por primera vez. Oh, bueno, y cuando supe que esa criatura que estalló en ira se parecía mucho a mí.
 
Ella estaba ahí cuando eso pasó. Lamentaba que tuviera que ver el peor lado de mí, pero también me asustaba pensar que la pude haber lastimado. Miré su pata con atención, se veía mejor a cuando nos vimos por primera vez.
 
Ah... —Ella pareció notarlo—. Tranquilo, no fue por tu culpa, tuve un pequeño accidente.
 
Ya veo. Por lo que vi, te gusta hacer acrobacias. —Dije observando el cielo y las aves volando en bandada—. Personalmente creo que es irresponsable de tu parte exponerte demasiado, pero no es asunto mío.
 
No era mi problema, ¿verdad? Ella se vio un poco aludida por mi comentario, prefirió mirar hacía otra dirección, ambos teníamos problemas para mantener una plática decente con el otro. Era incómodo considerando que nos conocimos gracias a una cadena de eventos desafortunados; la mewtwo en unos segundos frunció el ceño, haciéndome ver que algo iba mal.
 
Siento que hay alguien aquí —murmuró.
 
Al cabo de unos segundos me di cuenta de que ella tenía razón. Alguien nos estaba observando y no me había dado cuenta de eso hasta que la mewtwo me lo hizo saber; ¿por qué no pude sentir su presencia? ¿Será un pokémon tipo siniestro?
 
Los pokémon psíquicos no podemos sentir la presencia de los siniestros, lo que les hace el adversario más letal para nosotros. Los pokémon oscuros eran buenos ocultándose, no jugaban a comparación de los fantasmas, ellos iban en serio.
 
Escuché los gruñidos y bufidos de mi acompañante, seguro que se sintió amenazada al darse cuenta de que no podía sentirlo, sabiendo que estaba ahí pero no saber en dónde era un problema. Esto me preocupaba.
 
Este era mi asunto, no el suyo. Si lo que me dijo el otro día era cierto, era muy posible que causemos un malentendido por mi causa.
 
Será mejor que te vayas, este no es tu problema.
 
Ella pareció reaccionar.
 
Lo sé, pero...
 
Al parecer era una mujer bastante terca. Ella no podía quedarse, ¡su pata estaba herida! Percibí que comenzó a calmar su respiración manteniendo la guardia esperando que nuestro observador hiciera el primer movimiento. Éste se estaba ocultando muy bien.
 
El leve sonido de las ramas nos hizo reaccionar y estar tensos otra vez. La mewtwo apoyó su espalda con la mía, posiblemente eso le daba seguridad. El silencio del ambiente no ayudaba en absoluto, sólo aumentaba la paranoia.
 
Por alguna razón vi de reojo hacia el río y una sombra salió del agua, lo único distinguible era un resplandor oscuro en forma de arma blanca que se dirigía peligrosamente a mi compañera.
 
¡Cuidado! —Al empujarla con mi poder psíquico lo único que logré fue que saliera del alcance del ataque a tiempo.
 
El golpe del pokémon terminó en mi brazo, pero para mi suerte no fue un daño que hiciera difícil el defenderme.
 
La mewtwo reaccionó luego del empuje, expresando sorpresa en su rostro al darse cuenta de la posible identidad del pokémon. Ella mencionó que alguien me estaba buscando, al parecer me encontró antes de lo que esperaba.
 
Entonces, ¿tú eres quien me está buscando?
 
El pokémon supuestamente conocido como El Guardián estaba frente a mí. Su tipo siniestro y la presencia de la chica eran una pésima combinación, mi día no puede ir peor, ¿verdad?
Fin del Acto I

Mostrar Notas Finales y Comentarios
Y así publicamos el primer capítulo de 2020 y justo en el cumpleaños de nuestro Gato emo. Además curiosamente este fue el capítulo que más me costó corregir, ya sea por el asunto de mi anterior PC y eso causaba que tuviera pocas ganas de escribir. Peeeeero ahora sí espero poder seguir con la publicación.

@Nemuresu


Well aseguro que no estarán separados por mucho tiempo, pero van a tener muchas dificultades para llevarse bien.

@DoctorSpring


Felices para siempre? Eso se come? No no, que los gatos la pasaran muy mal antes de un happy ending, si es que hay.

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#39
Vale, andaba un poco más atrasado de lo que creía…

Este es uno de esos fanfics que no conviene dejar de leer. Por la naturaleza introspectiva del mismo, se asimila mejor capítulo a capítulo que leyendo todos de una tirada, so… habrá que seguirlo más de cerca.

Y también es de esos que son difíciles de comentar porque a estas alturas no hay mucho que no haya dicho o hace falta halagar algo que no haya halagado; la prosa es suave, elocuente y envolvente; el ritmo es pausado y acorde con la trama; los personajes se sienten redondos, los cinco hasta ahora, y aunque el avance sea lento, tampoco es la clase de historia de la que esperas algo súper dinámico.

Ai me sigue pareciendo el mejor personaje. El contraste que hace con Mewtwo es tan intenso que no sólo ayuda a comprender mejor al gato, sino que hace que este cuestione un poco sus propias concepciones. Es una interlocutora mucho más llamativa para el Mewtwo que las hermanas Gardevoir para la Mewtwo.

Y aunque el cambio de voces empezaba a volverse molesto en los más recientes capítulos… siento que lo llevas a su máximo para cuando se encuentran. La doble voz, que en este punto le ha dado algo de personalidad al fanfic, se convierte en una herramienta muy fuerte que construye la tensión en las escenas que comparten, estableciendo una pausa cuando hace falta.

Y… esperaba que las cosas fueran a peor. Que de alguna forma, este último encuentro entre ellos estuviera relacionado a la escena del prólogo, pero parece que no será así. Ahora llama la atención qué es eso que está siguiendo a Mewtwo y cómo van a relacionarse a partir de ahora… algo que veremos en unos cuantos meses(?)
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#40
Bueno, ya cacharon a ambos. No se sabrá qué clase de pokémon es el "guardián" pero a mí me huele a un Darkrai o algo que pueda estar a la altura de Mewtwo. No muchos podrían equivalérseles en poder.
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#41

Acto II...
Guardián del Bosque
 
[Imagen: d5Leq9k.jpg]
 
11
 
Algo me decía que mi día se iba a poner mucho peor.
 
La mewtwo estaba igual de desconcertada observando al pokémon que había llegado, ninguno de los dos pudo sentir su presencia hasta que estuvo demasiado cerca de nosotros. Incluso así nos fue imposible detectar dónde estaba.
 
Aquella criatura parecía estar cubierto por una capa de la misma forma que yo, pero al estar mojada iba a representarle una molestia en una posible pelea; él al parecer lo sabía perfectamente quitándose la tela de encima para revelar al completo su forma. Una larga lengua rodeaba su cuello como si de una bufanda se tratase, haciendo un curioso contraste con su piel azul y apariencia anfibia.
 
Es como si se tratara de un ninja.
 
Este pokémon me miraba de forma inquisitiva, todos sabíamos perfectamente el por qué y nadie se atrevía a decir algo que rompiera este silencio. El ser acuático se estaba preparando para otro ataque. Mi respiración se volvió rápida súbitamente, mi cuerpo se estaba preparando para defenderse a pesar de que cualquier castigo que él quisiera imponerme era más que merecido.
 
Odio que mis instintos de supervivencia florezcan justo ahora.
 
—Al fin pude encontrarte —profirió el pokémon mientras se formaba una especie de daga de agua en su mano, apuntándome con él.
 
Miré de reojo a la hembra que había quedado detrás del guardián, por primera vez me encontraba preocupado por ella, su pata aún estaba lastimada como para ayudarme a combatir. No podía hacer nada salvo observar, o eso era lo más sensato que podía hacer. Pero con facilidad pude deducir que ella no iba a quedarse tranquila.
 
—¡¿Tú eres el guardián?! —preguntó sorprendida al percatarse de la especie del extraño— ¡Pero si sólo eres un greninja!
 
Y ahora que lo mencionaba, recuerdo que había escuchado rumores sobre él, un pokémon que estaba siendo entrenado por el propio zygarde luego de que éste salvara a la región de extrañas raíces que la azotaron. Además, también podía tomar otra forma, una que era mucho más fuerte, aunque no logro recordar cómo se llamaba con exactitud.
 
De todas formas, eso no importa ahora.
 
—Creo que está demás una presentación formal. —Mi cuerpo aún no estaba preparado para el combate—. Sé perfectamente a qué viniste.
 
Greninja pareció fruncir el ceño.
 
—Entonces haremos esto más fácil.
 
La daga que había materializado lo lanzó contra mí con tal rapidez que me costó detenerlo con mis poderes. Todavía no estaba atento a sus ataques. En un combate a distancia yo tenía la absoluta ventaja, si tenía algún movimiento de tipo siniestro iba a ser más fácil esquivarlo. Un greninja normal destacaba en velocidad, me gustaría comprobar si su entrenamiento con el pokémon legendario incrementó esa estadística.
 
Greninja respondió con otro ataque usando el arma de agua contra mí. Como lo había pensado, logré esquivarlo sin problemas. No tardé en formar una esfera negra en mi mano para evitar que se acercara, cualquier movimiento oscuro contra mí iba a ser un problema. Por alguna razón vi que el pokémon seguía relajado.
 
Esto sinceramente me irritaba.
 
Parecía confiado, mi poder psíquico era inútil contra él, sólo afectaba a sus ataques de agua cuando dejaban de hacer contacto con su cuerpo. Y quien tuviera mejor capacidad de reacción ganaba la pelea. ¿Mi cuerpo podría mantenerse así mucho tiempo?
 
[...]
 
Mewtwo no dudó en pelear con Greninja cuando se dio cuenta de sus intenciones. No me sorprendía el hecho de que se defendiera, era su vida la que podría estar en riesgo después de todo. Pero, aun así, había algo que me molestaba, esos sentimientos encontrados al ver a alguien de mi especie siendo juzgado de esa forma por un pokémon “natural”.
 
No me había dado cuenta hasta ahora: yo era la única testigo de las dos caras de Mewtwo; un pokémon que podía ser tranquilo e incluso gentil; a comparación del otro Mewtwo, alguien que podría matar si su poder salía de control. ¿Cuál de los dos era el verdadero? Al parecer no había una respuesta, pero puedo asegurar que algo no andaba bien en Mewtwo y odiaba sentirme impotente al no poder hacer nada para ayudarlo.
 
Continuaba manteniendo la distancia entre los dos, llegando a cruzar su mirada con la mía, como si me intentara decir que huyera. Aunque era lo más lógico que podía hacer, no me agradaba la idea de dejarlo así sin más. He pasado muchas cosas en pocos días como para dejarlo a su suerte y no podía ver a un miembro de mi especie caer luego de todo lo que hemos pasado y la alegría que me causaba el saber que no estaba sola.
 
Mis manos comenzaron a moverse solas, acumulando energía con el fin de lanzar mi aura esfera y ayudar, pero Greninja se dio cuenta, lanzando una daga de agua cerca de mí. Su intención no era lastimarme. O al menos eso quería creer.
 
Pude interpretar su mirada como un “no intervengas”. Vi como Mewtwo iba a aprovechar ese descuido para atacar, pero parecía que aquel pokémon estaba preparado para todo.
 
Una réplica del greninja salió del agua e impacto un ataque en mi compañero. Quedamos perplejos, ¿en qué momento utilizó doble equipo?
 
El clon se posicionó junto a su original.
 
—Había oído rumores de un pokémon muy extraño pasando por la región, pero nunca imaginé que fueran dos especímenes en realidad.
 
Los ojos de Mewtwo parecieron abrirse más por el dolor del golpe de un tajo umbrío, otra replica de greninja había aparecido detrás de él. Con esto, la estrategia de mantener distancia ya no servía al tener muchos clones contra él. Greninja parecía que iba a tener el control ahora.
 
—¿Cómo lograste encontrarnos? —Si podía ayudar haciendo tiempo sacándole información, quizá Mewtwo aproveche esto.
 
—¿Has oído hablar de las Células de Zygarde? —preguntó girando su mirada hacia mí.
 
Vi que dos clones más tenían rodeado a mi compañero.
 
—Claro que lo sé... —Vimos como uno se hizo visible en el tronco de un árbol—. Ya veo. Así fue como nos encontraste.
 
—Se me encomendó buscarlo y darle un alto a sus actos contra otros pokémon.
 
Mewtwo intentó quitarse a las réplicas de encima, tuve que retroceder para que no me llegara algún ataque. De seguro Greninja quería hacerle creer que él tenía el control todo el tiempo y así hacerle bajar la guardia.
 
Nuestros cuerpos no estaban hechos para el combate cercano, lo que nos hacía unos inútiles en ese estilo de pelea. Mewtwo sólo estaba recibiendo ataques sin poder defenderse.
 
¿No pensaba hacerlo? ¿Iba a dejarse vencer así de fácil?
 
Su cola comenzó a brillar, como si estuviera acumulando energía; Greninja se quedó sorprendido cuando Mewtwo logró golpearlo al girar sobre su eje. Los clones desaparecieron y el pokémon retrocedió unos metros.
 
—¿Cómo...? —Su cola volvía a su color normal—. ¿Es ese contraataque?
 
[...]
 
Si se me permite ser sincero, no esperaba que de verdad fuera a funcionar.
 
Usar contraataque con mi defensa más la efectividad de su ataque contra mi tipo era casi un suicidio considerando que sus clones también me atacaban. Gracias a mi poder pude acumular el daño recibido en mi cola y así volver a tener la distancia, eso era lo único que me quedaba luego de confiarme demasiado.
 
El otro pokémon se estaba reincorporando, con una posición de manos volvieron las réplicas dispuestos a atacar de nuevo. Yo ya no me podía mover bien por las heridas; los greninja tienen un buen ataque, pero éste... éste era ya inmejorable. Mi cuerpo no iba a resistir otra ola de ataques siniestros, mi defensa ahora dejaba mucho que desear.
 
Vi como de nuevo estaba tomando la delantera, aprovechando mi inmovilidad, acercándose con su katana oscura.
 
Volví a mi posición de ataque, era mejor ser acabado peleando que rendirse. Lancé mi bola sombra, pero el greninja desvió el ataque con facilidad, mi poder psíquico no funcionaba y si los usaba con la mewtwo presente no era buena idea.
 
Su ataque siniestro me golpeo en el abdomen, haciéndome retroceder, luego sentí un golpe detrás de mí. Mi pecho comenzaba a palpitar, el enojo y la frustración se iba a apoderar de mí, mi poder en cualquier momento iba a explotar...
 
Y era el peor momento para eso.
 
Extendí mi mano cuando lanzó su arma de agua contra mí… pero mis poderes no tuvieron efecto y no detuvieron su ataque. Sentí un punzante dolor en mi hombro y antes de darme cuenta Greninja me impactó con su cuerpo cayendo al suelo, con una daga cerca de mi cuello.
 
¿Este era mi fin? ¿Había perdido ante un pokémon ordinario?
 
—Reconozco tu fuerza, pero es una pena que lo hayas usado de la forma equivocada. —Greninja iba a dar el ataque final, pero vi como una esfera azul impactaba en él.
 
La mewtwo había atacado desde su posición, acercándose a mí para ayudarme.
 
—No debiste meterte —dije manteniéndome sentado en el suelo.
 
—Lo sé, pero no iba a quedarme viendo más tiempo —respondió revisando mi cuerpo y ver si estaba bien—. ¿Tus poderes no funcionan bien cuando pierdes el control de ti mismo?
 
—Posiblemente, no es la primera vez que pasa.
 
Greninja se había levantado, preparado para volver a la pelea. La Mewtwo estaba dispuesta a pelear contra el pokémon, sabiendo que no tenía oportunidad contra él.
 
Yo, en cambio, me sentía completamente humillado. Un pokémon corriente me había puesto contra las cuerdas y otro mewtwo estaba dispuesto a luchar en mi lugar. Esto me hacía sentirme... inútil.
 
La pelea pudo haber continuado, pero una voz nos interrumpió cuando había preparado su katana oscura.
 
—¡¡Mizu!! —Una voz hizo que él se detuviera, acabando con los clones de paso.
 
Los tres vimos hacia el otro lado del río, dos gardevoir nos estaban observando. Al parecer la más alta era la mayor de las dos, o eso quería pensar, fue ella quien mostró temor al ver lo que greninja estaba por hacernos y la otra parecía mirarme con indiferencia. De seguro esa fue quien huyó de mí hace casi una semana mientras leía.
 
Usaron levitación para llegar a nuestro lado del río. La más pequeña se acercó a mi compañera.
 
—¡No deberías estar en este lugar! —dijo tomándola de los brazos y examinando a la vez que su cuerpo no estuviera dañado—. ¿No te das cuenta que él es un pokémon peligroso?
 
Obviamente se refería a mí. Quise ignorarla, pero las heridas no me dejaban moverme bien, la mewtwo pareció darse cuenta, alejándose de la gardevoir y se acercó a mí. Extendió su mano para ayudarme, dejado a la mayoría sin habla por esa acción insignificante. En especial la que estaba junto a ella.
 
Mizu, así la llamó la gardevoir. Su nombre no estaba mal, al menos no iba a estar marcada con su nombre clave. Llamarla así también no sería malo, ¿no?
 
Ella se dirigió a las psíquicas.
 
—¿Pueden tratarlo? —preguntó preocupada al ver mi condición.
 
Tanto la menor como el greninja la vieron con un rostro de reproche, pero para nuestra sorpresa, la mayor se acercó a examinar mis heridas. Recibí muchos golpes de tajo umbrío, llegué a creer que en realidad pensaba matarme.
 
Mizu la miraba, esperando que diera algo de compasión a alguien como yo. Y sorprendentemente, eso fue lo que pasó.
 
—Sus heridas son severas, si te atendemos ahora estarás mejor dentro de poco.
 
—Pero... —Su hermana iba a replicar, pero la mayor le dio una mirada de desaprobación y la discusión terminó antes de empezar.
 
Ella miró también al greninja.
 
—Tú vienes también.

 
Mizu hizo que me sentara, a comparación de la primera vez que nos vimos, su pata parecía estar mejor, o al menos la apoyaba en el suelo sin problemas. Sin embargo, no me agradaba la idea de que me haya ayudado a caminar y apoyar parte de su peso sobre su pata para seguirle el ritmo a la gardevoir. Aunque no debió de tener otra opción viendo como la hermana menor se comportaba conmigo. Además, la mayor estaba ayudando al greninja…
 
La verdad tampoco le había golpeado demasiado como para que le ayuden.
 
El hada procedió a moler algunas bayas curativas, un ungüento para recuperar mis rasguños y evitar que salieran moretones muy visibles. Mizu estaba sentada a mi lado, mostrando preocupación y queriendo ayudar a la curandera al verme en este estado tan detestable. Ésta al notar sus intenciones le dio indicaciones a seguir.
 
Sentí el aroma de la medicina, haciendo que me estremeciera.
 
—¿Es baya zidra mezclado con baya wiki?
 
—Sí, ¿por qué? —preguntó.
 
—Sólo no me gusta el sabor seco —respondí.
 
—Oh, no es para ingerirla.
 
—Es como esas cremas que usan las personas para aliviar el dolor —respondió Mizu, indicando que me quedara quieto para sanarme.
 
Eso me dejó tranquilo, o eso creo, permití que ella pudiera tomar mi brazo y esparcir la mezcla por las heridas que estaban ahí. Mi puño se apretaba de enojo al ver al otro pokémon siendo atendido por la otra gardevoir. Simplemente, fui humillado por él incluso sin usar su máximo poder y eso me enojaba.
 
Fui víctima de mi propia confianza.
 
¿Me estaré oxidando luego de mucho tiempo sin luchar? ¿Tendrá algo que ver mi reciente fatiga? Debo admitir que mi salud mental ha estado afectando mi poder psíquico, pero no había querido ver ese detalle por mi orgullo.
 
Miré a donde estaba el greninja. El pokémon evitaba observarme, de seguro ya estaba planeando su siguiente ataque apenas saliera de este lugar.
 
Mizu luego procedió con el brazo derecho y vimos como el ambiente comenzaba a incomodarla. Algo que yo mismo pude notar.
 
—Si quieres puedo seguir —dije tomando un poco del ungüento para continuar.
 
—Eh... está bien —contestó.
 
Ella me permitió continuar, esparciendo la medicina en mi torso, en ese lugar fue el que más sufrió daño. Sentí como mis heridas reaccionaban y empezaban a arder. El daño por la efectividad de tipo era más doloroso que el movimiento común. Tuve suerte de que interrumpieran el combate.
 
Miré de reojo la pata de mi compañera, ella no podía ocultar que se estaba sintiendo incómoda por haber hecho fuerza ayudándome a caminar.
 
—No debiste cargarme —dije observándola.
 
La hembra pareció sobresaltarse, pensó que no me había dado cuenta, pero se equivocaba.
 
—Además, se te aflojó el vendaje. —Le hice una seña para que levantara su pata—. ¿Dónde te fracturaste?
 
—Cerca de una mansión.
 
Ella fue quien hizo esa ráfaga entonces. Le pedí a la gardevoir un nuevo vendaje para ella, necesitaba cambiarlo. La hermana menor me miraba con desdén, como si no quisiera que me acercara a Mizu. No iba a negar que razones no le faltaban. Su mirada fue apoyada por el del greninja, éste se levantó cuando ella terminó con él.
 
Antes de irse, fijó su mirada en nosotros.
 
—Lo estaré vigilando...
 
Las tres se quedaron mirándome, Mizu vio como terminaba su vendaje, levantándome de igual forma para irme.
 
—Me disculpo si causé problemas —le dije antes de empezar a caminar a la salida.
 
—Espera —escuché la voz de la mewtwo deteniéndome—. ¿Qué va a pasar a partir de ahora?
 
¿De verdad ella estaba preguntando eso?
 
—Sólo me queda defenderme con lo que pueda, apenas nos recuperemos posiblemente Greninja volverá por una segunda ronda. Aunque, lo justo es que el castigo caiga sobre mí. No pierdas el tiempo con alguien como yo, no sabes nada sobre mi pasado.
 
[...]
 
Mewtwo parecía decir la verdad, no sabía nada de él, pero ya vi con mis propios ojos de lo que es capaz su poder. Debo reconocer que es incluso más poderoso que yo, aunque nunca me he atrevido a usar todo mi poder. Ni siquiera con Genesect.
 
El pokémon al ver que no hice una pregunta más prefirió irse.
 
Suspiré al sentir como se iba la tensión de mi cuerpo, aunque las dos hermanas me miraban preocupadas por mi encuentro. En especial July, lo entendía, ya que ella lo había visto antes.
 
—No me simpatiza que estés cerca de él —dijo apenas se alejó de nuestra vista.
 
—¿Por…? —pregunté sabiendo la respuesta.
 
—No lo conoces —contestó con firmeza—. Es posible que sólo te esté manipulando para que seas blanda con él antes de apuñalarte por la espalda.
 
Ella en parte tenía razón. No conocía a Mewtwo, pero tampoco podía juzgarlo por tomar el camino que eligió, yo pude haber terminado de la misma forma o incluso peor. No podía evitarlo, simpatizaba mucho con los demás y sentía que debía ayudarlos. ¿Con él sería diferente?
 
No lo sé...
 
Recuerdo el camino a la mansión, es posible que le haga una visita mañana.


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No, la inclusión de Greninja al fic no tiene nada que ver con esto del pokémon day. De hecho su inclusión estuvo pensada desde el principio y aunque su papel parezca antagónico, con el paso del tiempo se sabrá más de él desde que Ash se fue de Kalos.

En cuanto a la pelea si les soy sincera desde hace años que no hago una pelea, no porque no me gusten, sino porque realmente nunca voy a estar satisfecha con los resultados que tenga. Mewtwo es un ser poderoso como para darle una amenaza creíble, incluso ahora que está "nerfeado" por el tema de su salud mental está ese problema.

Así que es muy posible que las peleas en este fic sean pocas.

En el próximo capítulo volveré a responder comentarios si hay algo que me gustaría agregar. Ya a partir de aquí todo será nuevo.
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#42
Ash-Greninja habrá terminado volviéndose un héroe ciego al cargo de tremenda fuerza superior. No sin sus razones claro, pero espero que al igual que dueño original, pueda tener el mismo cambio de corazón sobre los gatos. Quizás hasta ayudarlos a tener una vida pacífica.
[Imagen: l1Mexwv.png]
Best Friends
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#43
Al parecer el guardián acabó siendo un greninja, el greninja de Ash al parecer. Me pregunto como podría usar su transformación sin su entrenador, a saber. Es bueno que por fin se hayan dejado de cosas y se hayan reunido, hayan sido los que hayan sido los resultados.

A ver que sigue.

Saludos.
[Imagen: g325fpf.png]
Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#44
Bueno, vamos de nuevo~

Muy muy buena tu descripción de Mewtwo, la verdad es que he empatizado mucho con él. Has logrado transmitirme muy bien ese sentimiento de no pertenencia, hasta tal punto que he llegado a sentirme incómoda (pero para bien, supongo que me he metido de lleno en la lectura xD). Es horrible sentir que estás entre dos grupos, pokémon y humanos, que tienes características de ambos pero no encajas en ninguno porque "tienes mucho de lo otro y no suficiente de lo nuestro". Y pensar que nunca debiste de haber nacido, creo que esa es la peor sensación de todas, puede llevarte a cometer locuras (como cuando quema el bosque, por ejemplo) y es que se llega a un punto en el que ya uno no lo aguanta más. Espero que sea capaz de conectar con Mizu (como pasaron por lo mismo imagino que le resultará algo más fácil) y que, poco a poco, deje de sentirse tan solo.

Por otro lado, tenemos a la ya mencionada Mizu. Algo que se me hizo curioso es que, si bien sufre el mismo "problema" que Mewtwo, no acabó de transmitirme la misma soledad y melancolía que él. Imagino que es porque aún tiene a algunos pokémon de los que rodearse, y porque su personalidad es diferente, en fin es algo que me llamó la atención. Una cosa que me tiene muy intrigada es algo que nos revelas en el prólogo, y es que al parecer sufre de depresión por culpa de Mewtwo (o eso dice él) y me pregunto qué podría haberle hecho para provocársela. Como lo leí hace un par de días no recuerdo si lo hinteas ahí, a lo mejor sí, pero tras decirnos en un capítulo la importancia que tiene para ella volar imagino que por ahí irán los tiros (ahora es cuando faileo estrepitosamente, pero hey, mola hacer teorías).

Ay mi Ai, calabacita bonita. Le amo demasiado, consigue quitarle algo de melancolía (no toda, tampoco tendría gracia entonces) a los capítulos de Mewtwo y logra sacarme una sonrisa. Es gracioso ese contraste, un pokémon poderoso (y podría decir... depresivo(?) con una pequeña pokémon fantasma inocente que parece ajena a sus pensamientos. Ayyyy no sabes lo que se me rompió el corazón y lo que sonreí al decirle que le veía como a uno normal, que no pensaba que fuera un clon. Mira ahí me morí en serio, bendita pumpkaboo.

Y bueno bueno, acabamos con la batalla deteniéndose a tiempo, por suerte para nuestro protagonista. July no se fía de él e imagino que, en cierto modo, es comprensible. Por otro lado tenemos al misterioso greninja, que parecía determinado a llevar a cabo su misión. ¿Seguirá intentándolo o dejará su propósito? Imagino que lo seguiremos viendo en los próximos caps.
[Imagen: rrYl76h.jpg]
 
 
[Imagen: vS2axv2.png]
 
Érase una vez un grupo de extraños destinado a salvar el mundo.
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#45
12
 
Tú... ¿Qué demonios haces aquí?
 
Ai me miraba con confusión mientras el otro pokémon estaba sentado en el piso. Éste había llegado de alguna forma a la mansión donde vivíamos, cuando dijo que iba a vigilarme no lo decía en broma, pero no me imaginaba que iba a llegar al punto de estar bajo el mismo techo que yo. Esto es una molestia.
 
—¿No es un amigo tuyo? —preguntó ella.
 
Ni en un millón de años.
 
Intenté ignorarlo, pero ver cómo me seguía con la mirada mientras subía las escaleras no evitó que sintiera un escalofrío en la espalda. Era como una película de terror, donde el asesino acecha a su víctima antes de cometer su crimen. No dudaba que iba a pasarme algo parecido si me descuidaba un segundo.
 
Admitiré que es contradictorio el hecho de cuidar mis espaldas cuando en realidad es un castigo justo, pero creo que puedo desaparecer de este mundo de forma más digna.
 
Cerré la puerta de la habitación y la ventana, quería estar solo en este momento.
 
La noche estaba por comenzar.
 
 
Su nombre era Mizu. Ella fue la dueña de la voz en aquel incendio, también fue el pokémon que logró cautivarme con su danza esa noche en el río, fue aquel ser que escuchaba atentamente como hablaba de los libros y mostraba su curiosidad por el tema.
 
Todo este tiempo estuve acompañado de un mewtwo, de un ser semejante a mí y nunca me di cuenta hasta el día en que nos vimos frente a frente.
 
Odio esto, mi mente parecía negarse a aceptar el hecho de que ya no era el único de mi especie. No importaba cuanto analice esto, una parte de mí no deseaba aceptarlo.
 
Pensar en que los humanos lograron crear a más clones de Mew me hacía estremecer, siento que le quitaría valor a todo lo que he vivido hasta llegar aquí. Desconozco estos sentimientos encontrados, siento que me estoy aferrando a lo negativo, pero no es porque no quiera ver lo positivo del asunto. Es sólo que... siento que no tengo otra opción.
 
Necesito relajarme, pensar en algo más, debo...
 
«¿Qué piensas hacer ahora? —preguntó aquella voz dentro de mi cabeza—. Quiero decir, ya no estás tan solo como pensabas, quizá, y sólo quizá, puedas aprovechar.»
 
¿Qué estás diciendo?
 
«Ya sabes, ella es una chica, tú eres del sexo opuesto; ¡por Arceus, ya eres un adulto, es obvio a lo que me refiero!»
 
Estás enfermo.
 
«Más bien, tú eres el enfermo, sólo soy una parte de ti. Además, ¿qué tiene de malo? Es un instinto básico. ¿Ves que la influencia de esos simios parlantes te ha hecho mal? ¡Piensan mucho las cosas!»
 
Eso mismo impide que haga tonterías.
 
Si, los pokémon suelen criticar el cómo los humanos racionalizan todo; no puedo evitar estar del lado de los humanos, pensar con el corazón o por el instinto sólo me traería dolor. Ya tomaron ventaja de mis relaciones contra mí una vez, no quiero que eso se repita.
 
Tampoco es como si fuera a merecer algo así.
 
[…]
 
De nuevo estaba sentada en la orilla de la cama de piedra, no podía dormir, aunque la luz de la luna pudiera relajarme.
 
Lo único en lo que puedo pensar es en como la situación parecía empeorar para Mewtwo con cada paso que daba, como si todo fuera en su contra. Y no sé qué podría hacer antes de que la situación se saliera de su control... Creo que debo dejar de pensar en eso por ahora.
 
Mi pata estaba mejor luego del cambio de vendaje, me pregunto si ese mewtwo tiene conocimientos en medicina o sólo fue una casualidad que se diera cuenta. Probablemente lo segundo, pero no dudo si él llegó a leer sobre medicina humana en algún momento y sepa del tema.
 
Al principio me confundía la idea de un pokémon que pudiera leer libros como cualquier humano, incluso me podría causar cierto rechazo, pero pensándolo bien, no sonaba mal después de todo. Su conocimiento sería de mucha ayuda para otros pokémon; es una lástima que varios de ellos le muestren recelo por su nacimiento.
 
Es como cortarle las alas a un ave antes de aprender a volar y mostrar su potencial.
 
Odio pensar que Mewtwo esté así por culpa del prejuicio que tenemos los pokémon salvajes a los que actúan como humanos.
 
...
 
La luna se veía hermosa esta noche y su luz iluminaba el paisaje, no veo a las gardevoir en la caverna principal. No me hará daño salir en este momento, o eso espero.


 
A estas horas los pokémon nocturnos comienzan su rutina normal.
 
Recordaba el camino que recorrí hasta la mansión antes de conocer a las gardevoir, posiblemente lo que vi aquella vez fue el patio trasero y es posible que tuviera una entrada por ahí. Pero, ¿era buena idea entrar por detrás? ¿Vivía alguien con él?
 
Observaba a mi alrededor hasta encontrar el patio deteriorado en la mansión, frente a lo que fue una pileta pude ver una puerta. No estaba segura de entrar, pero ya me encontraba aquí, no iba a echarme para atrás ahora que llegué. Debo abrir la puerta sin hacer ruido.
 
—Mewtwo —escuché una voz que hizo que diera un pequeño salto.
 
Al girarme pude ver a una pumpkaboo, ella parecía iluminarme con esos dos agujeros en su calabaza. Parecía que Mewtwo vivía acompañado y no estaba solo como pensaba.
 
—Espera... —el pokémon fantasma se acercó más a mí— tú no eres Mewtwo.
 
No lo soy —respondí levantando los brazos y mantenerlos lejos de la puerta—. Pero descuida, no les haré daño.
 
Ella, por alguna razón, comenzó a mirar alrededor de mí, como si estuviera tratando de encontrar alguna diferencia entre nosotros. La pumpkaboo terminó sonriendo, dejando a la vista sus colmillos.
 
—¡Así que tú eres la mewtwo del que habló! ¡Él está arriba, venga, entra!
 
Abrí la puerta viendo una sala, deteniéndome en seco al ver como greninja estaba sentado en el piso como si nada hubiera pasado. Él abrió uno de sus ojos, mirándome fijamente mientras iba por la sala.
 
Esto era muy incómodo, recordando que yo había intervenido en su misión, haciéndome cómplice de Mewtwo en el proceso, realmente esperaba que no fuera a mover un musculo mientras caminaba. Mi cola se había erizado, si tuviera un pelaje largo, se habría notado.
 
Apenas llegué a las escaleras empecé a subir hasta el segundo piso. En el pasillo había dos puertas, una a la izquierda y otra a la derecha más al fondo, quise probar con la primera puerta a ver si había suerte; quiero suponer que, al estar cerca de las escaleras, sería la habitación predilecta.
 
Entré con lentitud, encontrando a Mewtwo sentado en el piso con un libro al lado y parecía que estaba comiendo algo extraño. Era una masa plana y circular, con algo que parecía ser queso, baya tamate y jamón. La comida venía desde una caja y el vapor hacia ver que era algo recién horneado. El pokémon estuvo a punto de dar la primera mordida cuando desvió la mirada hacía mí.
 
Me quedé de piedra, no puedo negarlo. El pokémon carraspeo para hacerme reaccionar.
 
¿Acaso nunca te enseñaron a tocar la puerta?
 
L-Lo siento —dije cuando estaba por salir, pero él me detuvo.
 
Como sea, ya abriste.
 
Eso quería decir que puedo entrar, ¿cierto?
 
Vi parte de su habitación, había una cómoda y una cama hecha de paja, algunos libros estaban sobre el mueble, posiblemente él los había leído antes y los separó de los pendientes.
 
Me senté a su lado, intentando ver el libro que estaba leyendo. No sabía leer, así que no podía entender lo que esos símbolos trataban de decir, sin querer arrugué las cejas y él pareció darse cuenta.
 
Es “Viaje al Centro de la Tierra”, es un libro bastante viejo, ten cuidado —dijo mientras mordía su comida.
 
Mewtwo no bromeaba, daba la sensación de que éste iba a hacerse polvo en mis manos. Sentí el olor de la comida llegar a mi nariz, el sabor parecía ser único. Dejé el libro en su sitio y miré a mi compañero. Él se dio cuenta de que le observaba. Admito que ya había visto comida hecha por humanos antes, pero nunca me había dado el tiempo de probar uno.
 
Se llama pizza, tenía hambre, así que salí a buscar comida. ¿Cómo lo adquirí? Bueno, yo también tengo mis trucos, pero no le digas a Greninja que fui a la ciudad hace... ¿treinta minutos? ¡Me mataría!
 
Mis ojos se abrieron, pero él no pudo evitar soltar una leve risilla.
 
¡Era un decir! Eres algo ingenua al parecer.
 
Ambos sabíamos que no era un simple decir.
 
Un ruido hizo que ese momento fuera interrumpido, sentí mi estómago gruñir exigiendo comida. Mi rostro pareció sonrojarse al descubrir que no había comido nada en todo el día. El otro mewtwo pareció apreciar esto e hizo levitar un pedazo de esa pizza.
 
Esta pizza supuestamente es para varias personas, compartirlo no estaría mal.
 
¿Él está compartiendo su comida conmigo? No sé si debería... ¡Pero tengo hambre! Y esa rebanada se ve apetitosa, el aroma del queso derretido junto al jamón y la baya... Demasiado tarde, ya mis manos estaban sobre el trozo de pizza.
 
Sentí su aroma de nuevo antes de dar la primera mordida.
 
El sabor del queso, el tamate y la masa juntos era una nueva sensación indescriptible sobre mi paladar. Mewtwo estaba mirando atentamente mi reacción, noté una pequeña sonrisa al ver que seguí comiendo. Aunque intentaba disimularlo.
 
Parece que te gustó.
 
Está delicioso —contesté.
 
No hables con la boca llena —me regañó de la misma forma que haría una madre.
 
Giré los ojos y seguí comiendo, el sabor me gustaba demasiado como para concentrarme en tal cosa. Mewtwo también siguió comiendo, observando de reojo el libro que dijo antes para seguir leyendo al hacerlo levitar.
 
Cuando terminé mi compañero siguió pendiente de su lectura, como si nada del exterior fuera importante; viendo esto quise explorar más su cuarto, tenía mucha curiosidad. La cama de paja estaba en la esquina izquierda de la habitación y la cómoda a unos centímetros de ella.
 
Abrí el cajón y vi las portadas. Uno presentaba a una niña rubia y varias criaturas de fantasía, otro mostraba a un hombre con una máscara que solo ocultaba una parte de su rostro, ambos títulos no los pude comprender. Arrugué las cejas en frustración por no entender las palabras humanas.
 
Escuché las pisadas de Mewtwo acercarse, sintiendo mi cuerpo mantenerse quieto, como si estuviera alerta.
 
Eres un pokémon salvaje, es normal que no sepas leer —dijo dejando la caja de la pizza en la cómoda, aunque aún quedaba alimento—. Los pokémon pueden ver las letras como meros símbolos, y como no es importante para sobrevivir, no les interesa.
 
Mewtwo siguió comiendo de la pizza antes de seguir.
 
Pero veo que eres diferente, mostraste mucho interés cuando hablábamos en la roca.
 
Oh, es que vi que hablabas de ellos con mucha ilusión, noté que disfrutas bastante leer. Supongo que tu entusiasmo es contagioso.
 
Hubo algo de silencio, Mewtwo terminó con la comida y se apoyó en el mueble; parecía que estaba meditando sobre algo. Luego de unos segundos me miró con seguridad.
 
Te propongo algo —dijo—. Te puedo enseñar a leer. Pero la idea es que sea un trato de beneficio mutuo, así que tienes que dar algo a cambio.
 
¿Algo a cambio?
 
Obvio, hay cosas que no se hacen gratis, tómalo como un intercambio equivalente; tienes que dar algo del mismo valor.
 
Algo del mismo valor... realmente no sé qué podría ser, Mewtwo parecía tener más experiencia y sabiduría que yo, siento que no tengo nada que ofrecer. Vi como él siguió esperando una respuesta, aunque fuera un “no”.
 
No sé qué ofrecer ahora, necesito pensarlo.
 
Puedes dar tu respuesta cuando quieras, además... creo que debes regresar de donde viniste.
 
Vi que era momento de volver a la caverna de las curanderas, todavía era de noche, pero no podía estar afuera por más tiempo. Supongo que tendré que darle mi respuesta otro día.
 
Tienes razón, me dará tiempo para pensar.
 
Bien.
 
Ambos fuimos a la entrada de la habitación, me acompañó mientras bajamos las escaleras encontrando a la pumpkaboo revoloteando por la sala.
 
Ai, acompáñala de vuelta a su cueva, por mucho que la luna esté iluminando sigue estando oscuro.
 
Ai nos vio y se acercó a mí mostrando sus colmillos, no podía negar que ella se veía adorable.
 
—No te preocupes, mi luz mantendrá a salvo a tu “amiga” —dijo intentando hacer una insinuación, algo que no me gustaba en lo personal.
 
[…]
 
Mizu ya se fue y preferí volver a la habitación, Greninja no había dicho nada y prefería que así fuera. El pokémon por suerte nunca vio cuando salí de la mansión para deshacerme de la caja de la pizza para no levantar sospechas.
 
Él no era como Mizu, era obvio que iba a deducir que tuve que controlar la mente de un humano para conseguirla sin problemas. Aunque yo mismo intento no hacer este método seguido porque puede llamar la atención la inexpresividad del humano que llegue a controlar.
 
¿Habré tardado unos dos años en perfeccionar el control de la mente? No tengo mucho interés en recordarlo, preferiría dormir luego de un día muy movido.
 
Si pudiera bloquearía la puerta, pero ya entraría en la paranoia, no creo que Greninja me ataque mientras duermo.
 
No creo que sea capaz, ¿o sí?


 
La mañana siguiente fue normal. Greninja seguía vigilando mis movimientos, pero por la presencia de Ai hizo que bajara la intensidad de su vigía. El pokémon se encontraba en el patio, mirando las posibles ubicaciones de las células de Zygarde, o eso le había explicado a Ai. Yo estaba con mi libro intentando leer para no prestarle atención.
 
Aún no entendía cuáles eran las intenciones de Ai al hacerme leer esto. No puedo negar que me impresionaba lo que veía, la criatura tenía cierto parecido conmigo; no sé si seguir tomándomelo a mal o no.
 
—¿De nuevo estás pensativo? —preguntó Ai detrás de mí.
 
Yo preferí ignorarla, no era la primera vez que ella me interrumpía logrando que mi concentración en mi lectura se fuera al demonio. En momentos así ignorar era la mejor opción que me quedaba. A menos que ella se pusiera muy insistente, lo que fue el caso.
 
No estoy pensativo, sólo... es extraño que un personaje que no existe tenga similitudes conmigo, los humanos usualmente hacen a sus personajes identificables para que tengan cierta aceptación sobre un público en específico. —Me quedé mirando la portada con el retrato del monstruo, juraría que en su frente tenía una costura y donde debería ir su cerebro era más grande de lo normal—. Pero, ¿quién puede identificarse con un ser horripilante? ¿Algo que solo nació por la avaricia de más sabiduría y jugar a ser dios?
 
Ella ahora era la que estaba pensativa, olvidé que sigo hablando con una niña después de todo, supongo que dije palabras que no entendió del todo.
 
—¿Tiene algo de malo sentirse identificado con alguien así? —preguntó logrando que me congelara pensando en una respuesta.
 
Pues...
 
—Yo, al menos, no veo que tiene de malo. No creo que el hecho de que alguien nazca de una forma diferente a la normal defina quien es y cómo debe actuar. —Continuó—. Sólo las personas piensan que algo así determina como debes ser.
 
¿Debería responder? No lo sé, siento que Ai es muy inocente para explicarle lo cruel que es la vida a veces.
 
Ah... lo sé, pero... —No sé cómo responderle a una niña que supo darme con la guardia baja—. Simplemente no puedo ignorarlo aunque quisiera.
 
Habría querido hablar un poco más, pero oímos que alguien gritaba mi nombre: Mizu nos estaba saludando desde abajo del balcón. Posiblemente ya tenía una respuesta a mi oferta.
 
Ambos salimos de la habitación para recibir a nuestra visita. Mizu se veía mucho más animada que ayer.
 
Hola, espero que hayas podido dormir bien —dijo ella mostrando una inocente sonrisa.
 
Yo espero que Ai no te haya molestado en tu camino de regreso anoche —respondí mirando al pokémon fantasma de reojo.
 
Por obvias razones se quejó de lo que traté de insinuar.
 
No te preocupes, no pasó nada. Ella es muy adorable.
 
Y muy casamentera.
 
El semblante de Mizu cambió a una de seriedad.
 
Quiero hablar de tu oferta, creo que ya sé lo que voy a ofrecer.
 
Me quedé en silencio expectante.
 
Quiero enseñarte cómo vivimos los pokémon salvajes. Aunque para eso, tendré que vivir aquí.
 
Mizu esperaba mi respuesta con paciencia, realmente no entendía que clase de propuesta era esa; yo sabía perfectamente sobre la vida de los pokémon salvajes, todo lo aprendí mediante la observación, no necesitaba aprender algo que ya sé.
 
... ¿Por qué?
 
No sé cómo reaccionar en este momento, la curiosidad me invadía, deseaba preguntarle sobre esto pero Ai nos interrumpió.
 
—¡Me parece una buena idea! Al fin Mewtwo tendrá a alguien más con quién hablar.
 
Además, había otro asunto...
 
Pero... ¿qué pasa con las gardevoir?
 
Ya hablé con ellas, aunque July estuvo en contra.
 
Ella ni muerta dejaría que yo esté cerca de Mizu. Debe odiarme en este momento.
 
Ahora no sé cómo negarme, ambas estaban del mismo lado y de seguro Greninja no iba a meterse porque no es su asunto, estoy derrotado por donde quiera que se mire.
 
Sólo me queda resignarme.
 
Mira, hay una habitación libre arriba, puedes explorar el lugar, pero al anochecer debes estar aquí. —Ella poco más y deformó su rostro al ver que iba a ponerle reglas—. Mañana empezamos.
 
Subiendo las escaleras para volver a mí lectura, agregué una regla más al ver que su pata aún no estaba del todo sana.
 
Una cosa más, NADA de vuelos o deportes extremos.
 
Ella pareció girar los ojos con fastidio.
 
Claro, papá —murmuró de tal forma que yo la escuchara.
 
Será interesante ver cómo termina nuestra recién iniciada convivencia.


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Bueno, ya comenzamos con el contenido nuevo, aunque, de nuevo, tuve que hacer unas cuantas correcciones y meter mano ya que habían parte que no convencían del todo. No descarto tener que hacer un capítulo entero de nuevo como fue el caso del 11 donde tuve que rehacer gran parte de éste. Obviamente habrá más sobre la calabaza favorita del foro(?). Aunque Greninja haya estado inactivo aquí, en el próximo vamos a verlo un poco más. Ahora, con los comentarios.

Nemu


La verdad tengo cosas preparadas a raíz de esto, obviamente no puedo decir todo porque spoilers. A Greninja sólo hay que darle tiempo para que vea la otra cara de la moneda.

Doc


Bueno, las cosas están complicadas para Greninja, en especial porque sin Ash en teoría no debería poder transformarse, en teoría, porque el requisito principal es un fuerte vínculo entre ellos. Pero queda ver si las cosas irán de mal en peor.

Sakura


Insisto en que si hago encuesta de popularidad Ai gana por paliza absoluta haha. Lo mejor es que veremos más de ella en el futuro. Aunque Greninja aquí estuvo inactivo, al instalarse en la mansión como si fuera lo normal hará que lo veamos más seguido xD

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