Longfic- Alma Gris

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FranquiciaAnipoke
GéneroDramaRomance
Resumen

¿Saldrán del abismo? ¿O caerán en lo profundo y encontraran su fin?

#16
PSHT, A ESTAS ALTURAS NO NECESITO LEER PARA SABER QUE ESTA PASANDO. Realmente me gustaría que publiques más rapido estos capitulos repetidos porque la curiosidad por saber que va a pasar mas adelante me esta matando.

Al principio se me hacía un mareo con los cambios de perspectiva que no te imaginás. Es después de los 5-6, o leyendo del tirón que una se empieza a dar cuenta del ritmo 1-1 intercalados. Si bien es una buena forma de mantenerlo consistente, no te va a perjudicar en el largo plazo si querés darle más espacio a uno que a otro?
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#17
3
 
—¡Mewtwo!
 
No era la primera vez que sentía este dolor en el pecho, el grito de la niña hizo que luchara por volver a estar de pie sin perder el conocimiento. Mi cabeza dolía a comparación de otros días. Era algo que me pasaba muy seguido, demasiado para mi gusto. Al inicio lo asociaba al estrés de estar viajando constantemente, pero varias cosas me hacían poner eso en duda.
 
Es como si fuera a tener un ataque de nervios en cualquier momento, y por alguna razón, sentí que imágenes fugases pasaran frente a mis ojos, pero eran demasiado borrosas como para saber de qué se trataban con claridad o si eran reales.
 
Respiré profundamente y con los ojos cerrados, mi corazón pudo volver a la normalidad y el dolor de cabeza ya no estaba presente. Era la primera vez que me pasaba en esta casa.
 
Tranquila, estoy bien... —murmuré para ya no preocupar al pokémon tipo fantasma.
 
Tomé el libro que estaba leyendo del suelo, la página donde estaba se terminó perdiendo, no tenía la paciencia para buscarla. Voy a leer de nuevo.
 
Ignoré por completo que había vuelto a llover.
 
 
Ai estaba disfrutando de su ración de bayas mientras continuaba con mi lectura. De vez en cuando desviaba la mirada para ver si no se estaba metiendo en problemas, los tipo fantasma suelen ser seres traviesos, jugando con objetos para asustar a los humanos con bromas “paranormales”. Al menos era de ayuda para alejar a entrenadores que se atrevieran a acercarse a esta mansión.
 
La pumpkaboo hacía levitar los libros que iba descubriendo en la biblioteca de la casa y me los traía para juntar una nueva pila con los demás textos. Pasé una página del libro, éste se trataba de un hombre que se había aislado del mundo, perdido en sí mismo. De nuevo comenzaba a sentirme incómodo por el contenido de la obra, preguntándome si me estaba identificando mucho con  personajes de ficción.
 
Suspiré con algo de pesadez, dándole una última mirada a la página del libro antes de cerrarlo y dejarlo en la mesa continua.
 
Ai vio mi acción, acercándose a mí con intenciones de preguntarme sobre la pausa en mi lectura. El pokémon fantasma no dijo nada para mi sorpresa, tomando el libro haciéndolo levitar. Emitió algo parecido a un puchero.
 
—Aún no puedo leer esto —pronunció el pokémon con cierta expresión de frustración.
 
Un pokémon común no sabe leer —dije quitándole el libro antes de que algo pasara con él. Los pumpkaboo también sabían usar ataques de fuego, lo cual podría ser peligroso con tanto papel cerca.
 
—Pero tú lees...
 
Porque aprendí por mi propia cuenta. —Me alejé de ella dejando el libro en su lugar, yo también debería comer.
 
Fui a la cocina, estaba igual que el día de ayer, pero recordé que no hay agua en este lugar. Para nosotros, beber mucha agua era un elemento importante y funciona para mantener nuestros poderes a flote. Cogí una manzana, tomé mi capa y caminé hasta una de las salidas al patio trasero.
 
Salí al exterior, observando la flora que se ocultaba detrás de las paredes, las rejillas estaban cubiertas por las enredaderas que empezaban a reclamar lo que alguna vez fue su territorio. En el centro de todo, hay una fuente ya destruida, la figura que alguna vez estuvo ahí apenas estaba reconocible.
 
El pasto mostraba los signos de la lluvia, las paredes estaban mohosas y no muy lejos de la fuente pude divisar lo que parecía ser una bomba de agua, aunque estaba muy oxidada como para intentar accionarla.
 
Caminé hasta ahí y sujeté la palanca con ambas manos, apliqué algo de fuerza sin éxito. Insistir no era una solución sin romperla..
 
Ai apareció detrás de mí, notando de inmediato mis intenciones con la bomba de agua.
 
—¿Quieres agua? —preguntó—. ¿Ves la estatua de la fuente? Está apuntando hacia el norte, en esa dirección hay un río con agua limpia para beber.
 
Me volví en la dirección que señalaba, era donde terminaba el terreno y comenzaba el bosque. Naturalmente, le agradecí a Ai por la indicación. Empecé a caminar, sintiendo un cambio drástico en el ambiente que me rodeaba con cada paso que daba.
 
Nunca me había sentido tan ajeno al ambiente pokémon como ahora, era como si definitivamente la naturaleza me rechazara.
 
Su respuesta era más que suficiente, no iba a importar que tan “salvaje” intente ser, seguiría siendo un fenómeno que nunca debió de existir. Mientras me adentraba, varios se detenían para desviar sus miradas hacia mí. No se daban cuenta de cuanto me incomodaba. Terminé poniéndome la capucha, tal vez así, ocultando mi rostro, la naturaleza no se indignaría por mi presencia.
 
Ya estaba muy cerca del rio, y el sentimiento incómodo ya se estaba volviendo insoportable. Detesto esto, al bosque, a los pokémon… todo.
 
Y, sin embargo, ellos tenían todo lo que yo más anhelaba.
 
Mi pecho empezó a sentirse pesado otra vez.
 
Desde hace un mes que esto me pasa cada semana. Sentí pánico, necesitaba alejarme de este lugar, rápido. Caminé cerca del rio, ignorando a algunos pokémon que se preguntaban qué pasaba, no iba a dejar que vieran en lo que me convertiría si me quedaba.
 
Respiraba con cierta pesadez. Apretaba la mandíbula con mucha fuerza, rechinando los dientes mientras la presión le ganaba a mi parte racional. Nublando gran parte de mis sentidos, sólo contando con cosas muy básicas por mi condición de ser un pokémon... una bestia.
 
No.. no era una bestia...
Era un monstruo...
…Un ser anormal que tuvo la desgracia de nacer...
...Y tuve la mala fortuna de poseer un corazón...
 
«¿Quieres seguir jugando a ser humano? ¿Intentar ser un pokémon? —pronunció una voz en mi cabeza—. Oh... ¡pobrecito! Incluso ya encontraste una casa, estás a nada de ser como esos simios parlantes...»
 
Silencio...
 
«¿Por qué? ¿Dije una verdad incómoda? Ambos lo sabemos, no eres humano, no importa que tanto disfraces tu forma de actuar o intentes cambiar tu aspecto, nunca serás como ellos. Y para los humanos sólo eres una bestia, algo que pueden someter.»
 
Ya basta... no sigas...
 
«¿Qué vas a hacer, autodestruirte? Soy una parte de tu propia consciencia, no puedes deshacerte de mí. Sabes que nunca serás un humano, y que ellos nunca te van a aceptar en su sociedad; nunca serás un pokémon, porque para ellos eres un fenómeno, eres rechazado en ambos mundo, ¿quieres saber por qué?»
 
¡Ya basta!
 
No recuerdo bien que ocurrió después… sólo sentía el aroma del humo y el calor del fuego. Algunos gritaron de dolor ante la onda expansiva de fuego, sin darme cuenta, estaba provocando un incendio.
 
Pero una parte de mi quería, deseaba, hacerlos sufrir más, que se dieran cuenta de mi frustración por no ser como ellos… de no ser humano… de estar atrapado entre ambos mundos y no pertenecer a ninguno. Arrasaría con todo el bosque si fuera necesario.
 
¡Oye! —Una voz hizo que volteara a ver quién era tan estúpido como para intentar detener mi arranque de ira, mi visión estaba completamente borrosa y sólo podía escuchar esa voz.
 
Era el de una mujer, la escuche dentro de mi cabeza... otro psíquico capaz de usar telepatía. Pero hay algo que no entendía... ¿Por qué? ¿Por qué se me hace una energía y poder tan familiar, como si fuese casi igual al mío?
 
No lo sé, y quizá no lo sabré nunca, me retiré del lugar antes de poder averiguarlo. Iba a llamar la atención de otros legendarios, y no iban a dudar en destruirme.
 
O tal vez... me estarían haciendo un favor al hacerlo.
 
 
No pude evitar sentirme como el más grande idiota sobre el planeta. Ver el humo desde la ventana de la mansión me provocaba un nudo en el estómago, lo peor es que sabía perfectamente que yo lo había causado y me estaba ocultando aquí como un completo cobarde. Todo mi cuerpo se tensaba al ver a los pokémon que huían y pasaban por aquí como ruta de escape.
 
—Está muy mal afuera —escuché a Ai hablar mirando en la misma dirección que yo.
 
Sin pensarlo cerré la ventana de golpe, dejándola descolocada.
 
El olor a humo puede entrar —pronuncié en un intento de justificarme.
 
Pareció una respuesta razonable para ella, tampoco pensaba decirle cual fue la verdadera razón.
 
—Mewtwo... ¿podrías leerme algo? —esa pregunta me tomó por sorpresa, viendo como hizo flotar un libro hacia nosotros.
 
El pokémon fantasma se sentó en la cama, el libro era infantil, no lograba reconocer de dónde vino cuando en ningún momento vi su portada en la biblioteca de la mansión; lo pudo encontrar mientras estaba fuera. Vi a la pequeña a los ojos, y de la misma forma que con la voz del bosque, su mirada se me hacía familiar.
 
Sin más opciones, tomé el libro entre mis manos y comencé a leer. Mi mente estaba más pendiente de mis propios pensamientos que de la lectura, escuchando mi voz en segundo plano.
 
Hoy pasaron muchas cosas, pero seguía ensimismado en esa voz que me llamaba, su poder tan familiar al mío me abrumaba, como si nuestro parentesco fuese muy cercano...
 
Posiblemente era un mew que justo estaba en ese lugar, es lo más cercano que tengo en cuanto a poder y genes. Además, era la única opción, no existe otro como yo en este mundo. Es imposible siquiera pensar en esa posibilidad.
 
—Mewtwo... —Ai me sacó de mis pensamientos—. ¿Estás bien?
 
No pude evitar suspirar con desánimo.
 
Sí, estoy bien, algo cansado —respondí.
 
—¿Vas a dormir? —volvió a preguntar.
 
Eso creo.
 
—Entonces te dejo a solas, aunque todavía no es de noche, puedes dormir con tranquilidad.
 
No sé porque estaba entablando una conversación con una calabaza flotante, aún no la conocía como para revelar datos que consideraba íntimos, aunque... hablar con ella puede ser una buena forma de dejar salir las ideas que rondaban en mi cabeza, en vez de encerrarlos y que no salieran de ahí.
 
Me acomodé en la cama cuando ella se fue, era difícil dormir luego de lo que hice en el bosque, las voces de los pokémon iban a seguirme en sueños hasta encontrar una forma de redimirme.
 
Quizá la voz de aquella fémina tenga la respuesta a mi pesar, si tan sólo supiera a quien pertenece.


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No mentiré, este fue el capítulo que más disfruté escribiendo en su momento, pero ahora con la revisión pude notar algunas cosillas y detalles que ahora corregí, incluso he reescrito un párrafo porque no me convencía del todo. Bien. Ahora con los comentarios del capítulo anterior:

@Nemuresu: Básicamente esa era la idea cuando comencé a escribir esta historia, que hubiera un contraste entre los dos gatos ya que ambos tienen personalidades diferentes a pesar de que tuvieron una vida más o menos similar.

@"Maze": Y el gato volvió yey! A mí la verdad tampoco me gusta como queda la narración de la gata, idk, siento que no le queda la atmosfera de Mewtwo, supongo que la diferencia de personalidades que tienen ambos influye ya que ella es un poco más optimista, oh, bueno, era, con su futuro y su lugar en el mundo. Me falta practica narrando a personajes así.

@Velvet: No te preocupes, eso lo tengo bajo control >:D Este ritmo sólo estará presente mientras estén separados, luego los cambios de ritmo serán posiblemente más graduales para que no sean tan bruscos.
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#18
Al final el gato anda esquizofrénico porque la emocidad no es una verdadera enfermedad mental. Ok, creo y supongo que está relacionado con su apéndice en la cabeza, ese que sale de su nuca, y que va a ser el causante de que tarde o temprano lastime a la gata, cuando malas pasas cosen. Estuvo ligerito y algo más corto, eso lo hizo sencillo.

Awante la calabaza, hace bastante ligera la lectura con sus apariciones... o sus menciones.
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#19
Yo me pregunto si esta "voz" no terminará volviéndose alguna clase de identidad alterna. Eso que pasó en el bosque me huele a que tiene algún poder sobre Mewtwo.
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#20
4
 
El fuego y el humo se había disipado después del amanecer. La zona no iba a quedar exactamente igual que antes, pero fue una fortuna que haya comenzado cerca del río donde siempre habrá pokémon tipo agua para ayudar. Esto pudo haber sido terminado mucho, mucho peor.
 
Todavía recuerdo con claridad al pokémon de ojos azules y la ira que desprendía de éstos. Sé que hice mi objetivo encontrarlo y saber el porqué de este desastre. Aunque obviamente nada iba a servirle para justificar lo que hizo, había acabado con las vidas de pokémon inocentes. Y, sin embargo, por algún motivo quería escuchar su versión de los hechos antes de hacer cualquier cosa contra él.
 
No pude ver su rostro aquella vez, y era una verdadera lástima ya que perdí un dato que pudo haberme ayudado en su búsqueda. Sólo tengo una pista (el trozo de tela) y no me lleva a ningún lado. El pokémon perfectamente pudo deshacerse de la capa después del incidente.
 
—Por dios, ¿qué voy a hacer? —pregunté al aire, como si alguien me fuera a oír, y luego volvió a acompañarme el silencio.
 
Odio estos momentos. Es incómodo, más sabiendo que nadie me va a escuchar... no puedo creer lo sola que esto hace sentir. Puedo estar acompañada en muchas ocasiones, no podrán estar ahí cada vez que las necesite, ellos tendrán sus propios problemas y yo debo lidiar con los míos, prefiero evitar ser una carga extra.
 
Es molesto, sólo tengo el vuelo para despejar mi mente, si un día llegase a pasar algo que me impida volar, no sabría qué hacer con mi vida...
 
Porque...
 
Volar me hacía sentir realmente libre...
 
Dejar de volar en contra de mi voluntad era algo absurdo para mí. Odiaba la idea con sólo imaginarlo, era la única forma de sentirme libre, sin las ataduras que mis creadores pusieron en mi cuello. El cielo era tierra de nadie, todos podían disfrutar de él sin restricciones; sentir el viento en mi piel mientras estaba con mis compañeras, siempre con el pensamiento de que aquel vuelo puede ser el último.
 
Posiblemente lo mío sólo se trate de una paranoia, sin embargo... es extraño, no sé por qué estoy así, con tanto temor de ser atrapada. Tal vez es porque sé que no me queda mucho tiempo en esta región. Que pronto voy a tener que emigrar a otra, porque ellos siempre logran llegar a donde yo estoy, aunque vaya hasta el fin del mundo huyendo de ellos.
 
Me aterra pensar que en cualquier momento pueden estar detrás de mi sin que me dé cuenta.
 
 
¡Qué vergüenza! Yo era Mewtwo. Mew-two. Fui diseñada para ser el pokémon más poderoso, ¡no estar temerosa de unos simples humanos! Mas lo que realmente me causa terror, es volver a esas máquinas de tortura, que mi cuerpo sea destrozado por ellas, sabiendo que me van a desechar al igual que los demás fracasos antes de mí.
 
Yo no quería morir en tales condiciones, sola...
 
Mi línea de pensamiento se vio interrumpido al sentir una pata tocarme, viendo al pokémon que en el día anterior le ofrecí mis bayas y que me había dado el pedazo de tela. El espurr me miraba con su inquietante mirada, como si quisiera algo de mí.
 
—Señorita. —Pronunció levantando los brazos, como si quisiera que lo levantara para estar a mi altura.
 
Y eso hice, lo cargué entre mis manos, viéndolo a los ojos.
 
—¿Ocurrió algo, pequeño? —pregunté.
 
—¿Usted vio al pokémon de ayer?
 
¿Se referirá al pokémon de ojos azules? Tal vez él sepa algo de lo que paso antes de que llegara.
 
—Por supuesto, hizo del bosque un desastre, ¿por qué?
 
El pokémon se tardó en responder, más de lo que me gustaría. Parecía como si me examinara con la mirada. Le pregunté que le pasaba… ¿por qué me recorría con sus ojos de esa forma? No hacía nada más que hacerme sentir incomoda.
 
Mas su respuesta me dejo helada... y sentí miedo...
 
—Porque... se parecía mucho a usted.
 
¿Cómo puedo reaccionar a una respuesta así? Era imposible que el espurr esté en lo correcto, yo... era la única de mi especie, jamás iba a haber otro como yo...
 
—Es imposible. —Mi voz sonó cortante, haciendo que el niño se sobresaltara—. No puede existir otro como yo... De seguro fue un ditto haciendo una broma de mal gusto.
 
—Un ditto no podría hacer un incendio y dejar esa destrucción.
 
 
Maldición, el niño tenía razón. Esa opción ya no servía.
 
—Tal vez fue un zoroark.
 
Si… eso debe ser, un zorro que se estaba pasando de listo y me estaba jugando una jugarreta mental.
 
—No hay zoroark en este bosque, señorita.
 
Maldije, eso fue lo primero que cruzó por mi mente al ver que las dos explicaciones más lógicas se desmoronaban ante mí. Yo me negaba rotundamente a la posibilidad, por mínima que sea, de que alguien como yo esté en esta misma región y en este mismo bosque. Era demasiada coincidencia para ser real.
 
Y sin embargo, en el fondo de mi ser hundido en la soledad quería que esa opción fuese posible.
 
Dejé al espurr en el suelo, le agradecí por la información y salí volando rápidamente de ahí. No deseaba que me viera llena de angustia, de verdad necesitaba estar sola con mis pensamientos. Sin saber en qué creer ya...
 
 
El ruido del agua chocando contra las rocas en la cascada era lo único que lograba relajarme luego de la conmoción por la respuesta del espurr. Sin embargo, sólo era algo temporal, porque cada vez que quería olvidarlo volvía a mí como un eco que se negaba al silencio al igual que una canción en constante repetición.
 
Y las respuestas que consideraba lógicas no funcionaban porque habían cosas que las refutaba. Era imposible que yo estuviera en dos lugares en el mismo lugar y al mismo tiempo, o peor, verme a mí misma. Hace que la teoría de que pudiera ser otro ganara fuerza.
 
¿Será cierto? ¿Siquiera debo pensar en la posibilidad?
 
Mi cuerpo temblaba y mis ojos de seguro expresaban temor, mas mi rostro, de alguna manera, formaba una sonrisa.
 
Pensar en que podría ser real, aunque la probabilidad fuese realmente remota, me llenaba de esperanza y hacía que mi corazón palpitara con calma. Encontrar a alguien como yo, sentir el calor de su cuerpo cerca del mío... alguien que podría comprenderme y saber cómo me siento. Incluso, imaginar que ese otro pueda verme como alguien importante para él... me llenaba de una alegría escalofriante.
 
Sin embargo, el miedo volvió a mí, ¿por qué me estaba dejando llevar por la esperanza? Siguiendo algo que podría estar erróneo y ser la gota que derrame el vaso del dolor que me causaba la soledad; no quería ilusionarme y llevarme la más dolorosa decepción que podría acabar con mi cordura.
 
No debo dejarme seducir por esa idea, era algo tan inverosímil pero a la vez algo que deseaba que fuese real.
 
...
 
Me preocupa como la soledad y la eterna búsqueda de un lugar al que pueda llamar hogar quedó en completo segundo plano. Sé que pertenezco a un sitio, pero ya fueron tantos fracasos que simplemente ya no sé si seguir con mi travesía.
 
A veces, pensaba si rendirme era una opción. Mas mi orgullo no me lo iba a permitir, rendirme ahora era reconocer que no pertenezco a ningún lugar, lo cual sería un daño irreparable para mi corazón y alma.
 
El ruido de los arboles remecerse hizo que dejara mis pensamientos no tan positivos de lado. El viento me hacía ver las flores que comenzaron a volar gracias a su fuerza.
 
Debía despejarme, ir a otro lugar y tranquilizarme, no pensar en nada más por hoy. Incluso dormir también era buena idea.
 
Pero… tal vez volar por el bosque me despejaría de los problemas que estoy viviendo. Sentirme libre por los pocos días que tengo para disfrutar el bosque. Si, debo pensar en positivo.
 
La energía rodeaba cada parte de mi ser, elevando mi cuerpo unos centímetros sobre el nivel del suelo. Muy bien, sólo tengo que ser uno con el viento y relajar mis hombros, esta vez iba a probar si era capaz de pasar por los arboles sin tocar ninguno.
 
Era algo muy improvisado y con mucho margen de error, pero si salía ilesa iba a valer mucho la pena. ¿Peligroso? Sin duda, pero no me iba a dejar intimidar.
 
Ésta era la yo de siempre, y no quien se estaba mortificando momentos atrás.
 
Me mantuve en posición, cambié de forma y un hilo de luz partió en dos el viento. Me adentré por el bosque, esquivando los árboles que se cruzaban en mi camino. Uno, dos, tres; uno a uno iba evadiendo hasta que, sin darme cuenta, los caminos se hacían cada vez más estrechos.
 
No me podía detener ahora porque sino terminaría mal. Mientras iba a velocidad, vi una casa enorme, con un patio completamente deteriorado por el tiempo. Pude divisar de reojo a un pokémon de gran tamaño, pero de nuevo su apariencia estaba cubierta.
 
Mis ojos se abrieron exaltados.
 
De nuevo estaba viendo a aquel pokémon cuyos ojos azules me provocaron pavor. A sólo unos metros estaba de alcanzar mi objetivo de encontrarlo.
 
¿Era posible que esto fuera una casualidad? No lo sabré, porque esos segundos de perdida de la concentración me costaron caro.
 
Al volver a ver al frente, vi un árbol demasiado cerca de mí y apenas pude esquivarlo... sólo para chocar definitivamente con el siguiente. Haciéndome rodar colina abajo cayendo con toda la fuerza de mi peso sobre mi pata izquierda, escuchando como se fracturaba.
 
Volví a mi forma original, sintiendo el dolor en mi pata por el cambio de tamaño. Intenté levantarme sin éxito, sintiendo como no podía apoyarme de esa pata sin que me doliera mucho. Reprimía un quejido cada vez que lo intentaba.
 
¿Qué iba a hacer ahora?
 
Tuve que levitar para poder avanzar, mi cuerpo estaba adolorido y no podía caminar. Necesitaba encontrar una forma de curar mi pata, sino iba a empeorar y esta no era la idea.
 
—Oye... —Una voz detrás de mí hizo que me sobresaltara, ahora quería estar sola, pero parece que mientras esté en este bosque eso iba a ser imposible.
 
Después de suspirar volteé hacia ellos. Eran dos gardevoir, una más alta que la otra, ambas parecían tener varias bayas medicinales entre sus canastas improvisadas.
 
La más alta se fijó en mi pata, ordenándome que dejara de flotar y me apoyara en mi única extremidad funcional. Ellos se acercaron a verme. Sus voces me confirmaron que eran las dos hembras.
 
—¡Por zygarde! Tu pata está muy mal —exclamó observando con seriedad a su compañera.
 
—No me digas... —no pude evitar mascullar, no estaba ahí para que me dijera lo obvio, pero quejarme no iba a ser una solución si me iban a ayudar.
 
—Debemos llevarla al refugio —le dijo a su compañera, apoyando su brazo detrás de mi espalda mientras hacía posar mi brazo por su hombro—. Por cierto, mi nombre es Alizar, y ella es mi hermana menor, July.
 
—M-Mucho gusto —saludó tartamudeando. Mirando hacia otro lado.
 
La gardevoir mayor comenzó a caminar, haciendo que tuviera que ir a un ritmo lento. Mientras caminábamos, varios pokémon aparecieron, algunos estaban ahí desde el principio, pero en realidad nunca se acercaron a mí a ver si estaba bien; sin embargo, y tal vez, me veían como algo peligroso y agresivo. ¿Tan intimidante era mi apariencia?
 
—Un pokémon causó un incendio ayer —habló Alizar—. Según algunos era un pokémon que se parece a ti, posiblemente te confundieron con él.
 
Tuve que tragar para lubricar mi garganta, otra vez venía ese tema. Odiaba pensar que mi accidente fue por querer despejarme de los pensamientos negativos sobre ese hipotético otro y el hecho de que justo él estaba a pocos metros de mí. Las gardevoir me examinaban de pies a cabeza, notando que nunca habían visto a alguien como yo antes.
 
El aroma de las flores hacía que mis sentidos se relajaran un poco, sintiendo la suavidad del pasto bajo mis pies. Miré el ocaso que indicaba el atardecer, no evité preguntar cuanto faltaba para llegar a su refugio.
 
—No falta mucho, no te preocupes.
 
En unos minutos pude ver como una cueva estaba entre la maleza, la gardevoir menor caminó hacia la entrada y despejó el camino para que su hermana y yo pudiéramos entrar.
 
Dentro había una mesa con dos asientos, unas camas de paja y una caverna extra que podría ser su espacio privado. También hay varias hiervas medicinales, indicando que tal vez ellas tenían cierto conocimiento de medicina.
 
—Somos curanderas —aclaró la hermana menor—. Aunque yo estoy apenas aprendiendo.
 
—Ayúdame a sentarla —dijo Alizar apuntando a la silla cercana.
 
Ellas me ayudaron a sentarme, sintiendo un alivio cuando pude apoyar mi pie. La gardevoir mayor hizo que acomodara mi pata en un sitio más cómodo. Ella vio como me costaba moverme, notando que el hueso no estaba en su lugar.
 
—July, ¿podrías sujetarla? —preguntó haciendo que ella me sujetara desde atrás, haciendo que me sobresaltara sin entender que me iban a hacer—. Como te mantuvimos caminando es posible que el músculo aun esté caliente, no dolerá... mucho.
 
—¿Por...? ¡¡Ay!! —Sentí como ejerció presión sobre mi pata, haciendo que mi hueso se enderezara.
 
Fue un movimiento rápido, pero aun así no evité emitir un grito de dolor. No podía moverme porque su hermana hacía fuerza para que no me moviera. Ambas me miraron, esperando que dijera cual fue el motivo por el cual estaba en este estado.
 
—Sólo estaba intentando un truco... —confesé con algo de vergüenza. Viendo como una de ellas parecía regañarme con la mirada.
 
Alizar suspiró.
 
—Al parecer tu pata no estará del todo sana por varias semanas, mientras tanto deberás permanecer en tierra. Es decir, nada de volar ni piruetas.
 
...
 
Sentí que mi mundo se detenía. Mi mente pensaba que ella tal vez estaba siendo sarcástica o bromeaba. Pero al ver su semblante serio pude despabilar.
 
Alizar iba en serio, yo ya no podría volar por un tiempo. No reaccioné cuando entre ambas improvisaron un yeso con hierbas medicinales y unas ramas para mantener mi pata en su posición.
 
Sinceramente, no me importaba ya, yo no iba a poder volar.
 
Y lo peor... es que yo misma había causado esto, me había distraído. ¡Cómo pude cometer un error tan básico! Me había arrebatado lo único que me hacía sentirme completamente viva, sin que nadie me persiguiera o pusiera sus ataduras en mí.
 
...
 
No valía la pena lamentarse ya, el daño estaba hecho.

La búsqueda de aquel pokémon puede esperar, primero tengo que recuperarme.


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Uff Este fue el capítulo con más edición hasta ahora, aunque debo admitir que era el capítulo que menos me gustaba y espero que los cambios si hayan sido para mejor.

@"Maze": nope, no tiene que ver con su tubo o segundo cuello, y no puedo decir que es porque spoiler. Pero obviamente el gato no está sano mentalmente hablando.

@Nemuresu: en cierta medida el banner y la portada del fanfic dan una pista de lo que podría ser e.e Pero por ahora no ha pasado nada "grave" entre comillas porque dejo la cagada, pero no es la única cagada que pasará por esa voz.
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#21
Pobre gata, ya no podrá volar como le gustaba.

Oh bueno, tiene algo más en qué pensar de aquí a que se recupere.
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#22
(22 Jul 2019
08:51 PM)
Lizzar escribió:
Es molesto, sólo tengo el vuelo para despejar mi mente, si un día llegase a pasar algo que me impida volar, no sabría qué hacer con mi vida..

Esto le pasa por andar levantando deathflags. Prácticamente lo provocó sola. 

De todos modos, creo que es el capítulo que más me ha gustado de la gata. Se transmite mejor de dónde procede su miedo y qué perspectiva tiene de sí misma, y es algo que no acababa de encajarse hasta ahora (normal, siendo su segundo cap). Al menos pronto estará con su gato ojitos de cebollita.
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#23
5
 
Miré por la ventana cuando el sol volvió a salir, dándome cuenta de que el humo de ayer se había disipado por completo. Los pokémon intentaban seguir con su vida normal a pesar de todo, y eso causaba cierto recelo en mí. No por ellos, sino por mí mismo, por haberme descontrolado de esa forma tan... primitiva.
 
Ai estaba detrás de mí mirando el montón de libros que había leído; en su mayoría eran cortos, fáciles de leer y lograban distraerme un poco. Muchos los vi ayer luego de despertar y no pude dormir en el resto de la noche. Miré a al fantasma, Ai de pronto se vio confundida como si algo faltaba en la habitación. Fue algo que logró descolocarme.
 
¿Pasa algo? —pregunté alejándome de la ventana para acercarme a ella.
 
—Oh... nada —contestó yendo a la ventana.
 
Vi los textos, tal vez debería ordenarlos, pero no estaba de ánimos para ello. Suspiré hondo antes de salir de la habitación y bajar por las escaleras. Percibía que Ai me estaba siguiendo, aunque no le hice caso al salir al patio de la mansión para sentir algo de aire fresco.
 
Miré a mi alrededor para notar algún lugar donde poder sentarme para relajarme luego del día de ayer. Alcé la cabeza hacia el cielo, mirando como las nubes se movían junto con el viento y unas pocas aves volando. Mi pecho comenzó a palpitar, como si deseara ir allá y volar para ser uno con él.
 
...
 
No sé ni en que estoy pensando, nunca me expondría a un posible cazador de esa manera. Podría pensar más de mí mismo o escuchar la chillona voz de Ai hablar sobre como la naturaleza tarde o temprano reclama su territorio sobre las cosas hechas por el hombre, pero una pequeña ventisca logró que nos moviéramos unos centímetros de nuestra posición.
 
Me giré para ver que pudo haber causado tal viento, pero sólo pude ver un hilo de luz desvanecerse. ¿Podría investigar? No lo sé, lo que menos quiero en este momento son problemas.
 
—¿Qué fue eso? —preguntó Ai detrás de mí.
 
No lo sé...
 
No era buena idea ir a ver qué fue lo que pasó. No aún.
 
Ella siguió viendo en la dirección de donde vino la luz; en cambio yo preferí volver al inmueble, observando el interior con el resto de muebles deteriorados. Había un sillón que dudo que sirva para sentarse al sólo estar parte de la madera expuesta y no tenía un cojín que se debió perder con el tiempo, lo miré por unos segundos antes de hacerlo levitar. No creo que a Ai le moleste que haga unos ligeros cambios aquí.
 
También vi un estante para los vinos... no lo necesito, además, está vacío; tal vez a algún humano le sirva más si lo dejo afuera (si es que alguien llega a pasar por aquí). Los dueños anteriores al parecer se llevaron todo lo que tenía valor para ellos.
 
Después, con algunas cosas que encontré en el garaje (casi al lado de la cocina), cubrí las ventanas para que los rayos del sol no fueran muy molestos y que amortiguaran el frío viento de la noche. Hacía bastante frío en este lugar.
 
La mansión estaba abandonada, las ventanas por obviedad estaban rotas. Quise quitar los libreros de la biblioteca, pero en realidad no eran necesarios aún en el cuarto donde duermo. Tal vez algún día los llegue a necesitar.
 
Ai entró luego de unos minutos, viendo como estaba moviendo cosas de un lado a otro. Al principio sólo me seguía con la mirada, mas al verme con un mueve de gran tamaño, reaccionó y fue hacia mí.
 
—¿Qué estás haciendo? —preguntó flotando a mi alrededor.
 
Sólo estoy moviendo cosas —le respondo mientras sigo con mi tarea, moviendo el armario de madera de roble cerca de la escalera, donde está la salida al patio.
 
—A mí no me molestaban.
 
Entonces no hay problema con que siga con lo mío —respondí levitando una mesa para acomodarla en lo que antes era la sala de estar—. Realmente si pienso quedarme en este lugar por un tiempo, debo estar cómodo ¿no te parece?
 
Ella no dijo nada, creo que esta conversación terminará siendo más un monologo por parte mía que una... conversación.
 
Un pokémon siempre debe sentirse cómodo con su entorno; algunos prefieren vivir en una gran urbe con mucho ruido, mientras que otros prefieren zonas rurales o casas abandonadas como ésta... —Sin darme cuenta, había apoyado dos de mis dedos en mi mentón, pensativo—. Tal vez es por eso que algunos pokémon rechazan ser atrapados por pokéballs, saben que irán a lugares donde no se sentirán cómodos.
 
La pumpkaboo terminó inclinándose, como si no entendiera de que estaba yo hablando.
 
¿Qué? —pregunté algo cortante.
 
—Nada, sólo que pareces un tipo loco, ¿siempre terminas hablando contigo mismo cuando se supone que estás hablando con alguien más?
 
... Haré como que no escuché eso...
 
Voy a continuar en el segundo piso... por favor, no me sigas —dije caminando hacia las escaleras. Escuchando el “sí” por respuesta por parte de ella.
 
Abrí la puerta de la habitación. Mirando a mi alrededor, vi la cama improvisada y sus sábanas viejas, dos ventanas: una daba vista hacia a la ciudad y la otra al bosque, ésta tenía un barandal donde podía sentirme a gusto viendo la vista. Suspiré con... nostalgia cuando empecé a acomodar las cosas.
 
Recordé cuando habíamos llegado al Monte Quena, fue el lugar donde tuvimos un año de paz luego de aquel... incidente. Pasé días enteros buscando recursos por las ciudades, no sabía si era por esa parte humana en mí o mi gusto por las cosas tecnológicas. Pero, por alguna razón, necesitaba algo hecho por humanos en mi nueva guarida.
 
Ellos no se molestaron, me ayudaron en agrupar todo lo que necesitábamos para vivir. Los más grandes buscaban comida y los demás se quedaban conmigo, ayudando a hacer los refugios y lugares de descanso.
 
Y antes de darme cuenta... había instalado cámaras por todo el sitio, hasta había hecho una celda, por si acaso. Ahora que lo pienso... actuaba muy paranoico, porque en el fondo... temía por la seguridad de ellos, no quería arrastrarlos por el mismo camino que yo.
 
Pero vi que sólo los estaba encerrando en una burbuja, ignoraba lo que ellos realmente querían. Debía de agradecer al chico del pikachu y sus compañeros por hacerme ver las cosas en la que estaba equivocado.
 
Le agradecía profundamente. Aunque estaba en un viaje sin fin y a veces realmente dudaba si iba a llegar a un resultado. Pero era ese “algo” lo que me hacía seguir buscando ese propósito en la vida.
 
Estoy sonando demasiado optimista, lo sé, y posiblemente luego venga la más grande de las decepciones; pero sé que, si sigo viajando, tal vez mi objetivo se cumpla.
 
El viento entrando por la ventana me sacó de mis pensamientos, olvidé poner algunas cortinas para apaciguarlo. Tomé una de las telas, improvisando la forma de colgarlo y que logre funcionar.
 
Después vi cómo quedó mi trabajo de la tarde. La cama estaba ya en la esquina de la habitación junto a una cómoda. Ahí guardé los libros que había conseguido de la biblioteca, pero si llego a encontrar más es posible que los guarde en cajas (si es que encuentro alguna).
 
Me senté en la cama al quedarme a solas, sin la voz de Ai que perturbe mi paz. Tal vez... dormir mi haga bien, relajarme sin tener que salir y ver a los pokémon ni al bosque. Me recosté ahí, cerrando los ojos antes de perder la consciencia.
 
...
 
Mi cuerpo empezó a sentirse liviano como una pluma. No perturbaba mi paz, sin embargo... mis ojos se abrieron, sólo viendo un lienzo blanco que bien podría tratarse de una pintura a punto de ser pintada. No me podía mover, pero tampoco me causaba pánico este hecho, por el contrario, sentía tranquilidad.
 
Y de pronto… los escuché… unas voces; hablaban, reían, por alguna razón me daban curiosidad, pero... no veía nada, eran unos seres completamente amorfos, borrosos. Tampoco podía distinguir muy bien el tono de dichas risas...
 
¿Eran las voces de unos niños? No lo sabía, se escuchaba como un disco o un casete de música seriamente dañado.
 
Mi cuerpo comenzó a tensarse de sobremanera, como si supiera algo que yo hasta el momento desconocía. Los supuestos niños empezaron a contar números.
 
“Uno...”
“Dos...”
“Tres...”
“Cuatro...”
 
“One...”
“Two...”
“Three...”
“Four...”
 
La voz aparentemente femenina era la que hacía mi cuerpo remecer; la voz del niño, en cambio, me incomodaba, era como escuchar una versión infantil de mi propia proyección psíquica. Fruncí el ceño queriendo levantarme y caminar lejos de ellos. No podía moverme.
 
Vi como ellos detenían su conteo, sintiendo como algo empezaba a caminar hacia mí. Por primera vez empecé a temblar, pero no por el frío; era miedo, pánico, ver como algo desconocido iba hacía mí y yo no podía hacer nada para defenderme.
 
“Eso” se acercaba más y más, y sin darme cuenta, ya estaba frente a frente. Con su rostro borroso cerca del mío, emitiendo sonidos que podrían ser murmullos.
 
Tocó mi rostro...
 
—Este recuerdo... no lo necesitas...
 
 
Mi pecho latía con rapidez cuando desperté. Ignoré el fuerte ruido de algunos muebles que había hecho levitar durante mi sueño. Estaba sudando a mares, sintiendo un dolor de cabeza apenas desperté, el dolor era tal que me hizo volver a acostarme. Miré al techo aún controlando mis latidos, apoyé mi mano en mi frente dándome cuenta de que se estaba calentando. Fiebre...
 
Giré mi mirada hacia la ventana... ya era de noche. Mi cabeza me duele, tal vez necesite agua.
 
Me levanté de la cama, ignorando que Ai estaba ya dormida en un sillón cerca de las escaleras. Me sujetaba con fuerza del pasamanos para no caerme por el delirio de la fiebre. Lo malo del tipo psíquico es que cualquier sueño o pesadilla muy dura puede causarte una fiebre.
 
A pesar de nuestra fuerza, y que yo fuera el pokémon más poderoso jamás creado, sólo bastó una pesadilla para enfermarme.
 
Llegué a la puerta que llevaba al patio; no había agua, lo recordé cuando ya estaba afuera. Me quedaba ir al río, volver al lugar que incendié con mi poder descontrolado.
 
 
Yo estaba frente al agua observando mi reflejo; mis pómulos estaban algo sonrojados, con el rostro con notorios signos de cansancio. Este pokémon no era yo: algo tan patético, que se deja decaer por una pesadilla y su lado bestial se apoderaba de él cuando su poder se descontrolaba.
 
Ya que... Mis manos se hundieron en el agua, juntándose para acumular el líquido para poder beber. Mi cuerpo se sintió estremecer, observando a mi alrededor... hace tiempo que no veía un cielo tan estrellado, me recordaba a las noches del monte quena cuando llegaban los butterfree con sus esplendidas alas.
 
Una brisa de viento y ondas irregulares me hicieron voltear la mirada. La luna iluminaba su cuerpo, dejando ver la figura de una criatura que se movía con gracia mientras el agua se movía a su alrededor gracias a su poder y parecía recorrer cada parte de ella cuando se llegaba a mojar.
 
Parecía ser delgada, y podía ver que un apéndice salía de su cabeza y un arco se extendía sobre ésta. Sus manos jugueteaban con el agua que hizo levitar con sus poderes. Sin dudarlo, la criatura podría ser más pequeña que yo. Y no podía negarlo, se veía hermosa cuando la luna lograba iluminarla.
 
Mi garganta se sintió seca de repente, a pesar de que ya había bebido agua; supongo que fue la presencia de la nueva criatura la que causó dicho efecto. Me estaba sintiendo... cautivado por su danza, como si quisiera ser partícipe de ella...
 
La idea se esfumó tan rápido como vino. No estaba bien pensar en este tipo de cosas, era como... ser una bestia que busca liberarse de su opresión, pero de la peor forma posible. Tenía que irme, por mi propio bien.
 
Sin querer, hice mucho ruido cuando me iba, causando que la criatura dejara su actividad y apresurara mi paso.
 
—¿Quién anda ahí? —escuché, su voz paralizó mis sentidos, aunque mi cuerpo de alguna forma siguió corriendo.
 
Esa voz... era la misma que la del otro día, ¿acaso había visto a la emisora sin darme cuenta? No quería quedarme para averiguarlo. Incluso olvidé mi fiebre, entré en silencio a la habitación cuando llegué a la mansión y volví a recostarme.
 
Mi cuerpo aún estaba agitado, controlando mi respiración mientras procesaba lo que acababa de pasar. Y por contradictorio que suene... deseaba ver a la criatura de nuevo, saber quién era más allá de su figura, por qué su presencia aquella vez fue tan familiar para mí.
 
Más allá de su voz y danza, deseaba ver cómo era en realidad.


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Recuerdo muy bien como fue el proceso creativo de este capítulo, y recuerdo perfectamente que le pedí a Plushy que me pasara música psicodélica y terminé viendo colores y yendo a plutón e.e Pero al menos la escena del sueño tuvo el resultado que deseaba.

@Nemuresu: Tendrá mucho en que pensar, aunque será un desafió que se quede quieta xD.

@"Maze": Fue el capítulo que menos me gustó porque no me convenció como estaba hecho, ahora sí lo encuentro mejor con las correcciones que hice. 
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#24
No sé por qué, pero siento que ese problema de Mewtwo usando sus poderes psíquicos mientras duerme le puede repercutir mal.

También, ese encuentro accidental seguro va a acecharlo.
[Imagen: l1Mexwv.png]
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#25
Oh, my! Este capítulo no lo había leído la vez anterior. Y por otro lado, tampoco tengo muchas ganas de burlarme esta vez. Se empieza a delinear el pasado que no conocemos y el momento en que Mewtwo decidió escapar, por la razón que fuera, de Monte Quena. Algo me dice que está relacionado con sus estallidos de ira, pero no lo sé. Plus, asumo que la voz que escuchó fue la de Ai2. Kinda. Que está relacionada a recuerdos más distantes.

Y... ¿por qué la gata ahora está haciendo la gran Hinata? I mean, se supone que no debía forzarse a sí misma debido a su lesión y ahí la tienes jugando en el agua, y llámenme loco, pero transformar la para que tienes lastimada se me hace más perjudicial que hacer unas cuantas piruetas en el aire, pero no sé. Biología pokémon. Al menos se nota que al gato le gustó lo que vio guiño guiño y que su encuentro no está tan lejano como parecía.

Me gustó cómo jugaste con la idea de que incluso el estrés puede afectarlos a nivel psíquico. Tomando en cuenta que la fiebre como tal la provoca el propio sistema inmune, tiene mucho sentido.
[Imagen: 6zFZgO5.png]
Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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#26
6

Miraba mi pata con recelo, luego al exterior y de nuevo al soporte hecha de hojas. No pensaba culpar a nadie, fue mi propio error perder la concentración, la cual era una regla de oro para mí. Alizar estaba haciendo algo con las hierbas medicinales, aplastándolas en un plato con una “roca de río” (según su hermana); al terminar, vino hacia mí y me entregó su mezcla. Olía muy mal para ser medicina.
 
—Es para aliviar el dolor —explicó—. Tal vez no tendrá el mejor sabor del mundo, pero te hará bien.
 
Yo no estaba muy convencida, pero no deseaba mostrarme como una malagradecida y terca ante ella. Entonces, me acomodé en el asiento antes de llevar la medicina a mi boca; y tenía razón, sabía horrible. Cuando terminé le devolví el plato, esperando no volver a sentir ese sabor en mi boca otra vez. Pero lo más seguro era que volvería a enfrentarme a esa mezcla.
 
—Bien, por ahora debes dormir, mañana seguiremos con tu tratamiento.
 
Salió de la cueva cerrando la cortina echa de hojas. No me moví de mi posición, mirando como la luz de la luna entraba por la caverna. Intentaba mover mi pata, pero dolía como el infierno a pesar de haber tomado esa medicina.
 
Suspiré con cierto desgano mientras me levantaba, queriendo ver si las dos gardevoir estaban durmiendo. Creo que descansar a estas horas iba a ser difícil para mí.
 
Las dos psíquicas no estaban en la cueva principal. Tragué lubricando mi garganta, dando unos pasos torpes debido a mi pata lastimada, al menos no pude tropezar con algún mueble mientras caminaba. Para mi suerte logré salir en dirección al río para poder relajarme sin estar encerrada; odiaba estarlo, siempre fue así y cuando logré escapar me juré a mí misma no volver nunca más a un lugar cerrado.
 
Mi actuar era terco, lo sabía y estaba dispuesta a aceptar las consecuencias. Pero deseaba ser libre por unos minutos más.
 
 
La luna estaba en su punto más alto cuando llegué al río, aún había indicios del incidente ocurrido con aquel pokémon, como algunos árboles carbonizados por los alrededores. Aunque no vine a preocuparme por eso, relajarme era lo principal.
 
Caminé hasta el agua, cerré mis ojos y cambié de forma. Mis vendajes se sintieron sueltos por un momento y sentí un ligero dolor en mi pata, pero no quise prestarle atención; comencé a volar, moviendo mi cuerpo al ritmo de un suave tarareo. Estar sola era la única forma de verme emitir mi voz de esa forma, no era del todo un canto, ya que sólo yo me estaba escuchando. Tampoco se compararía con el canto de una meloetta.
 
Me sentía libre, aunque el momento en el que volviera a entrar a la guarida de Alizar me hiciera volver a la cruel realidad. Se supone que no debería estar haciendo esto, era peligroso para mi pata fracturada. Pero, aun así, deseaba aprovechar este momento al máximo, disfrutar de la sensación del viento en mi rostro y la energía en cada parte de mi ser por última vez en lo que tarde en recuperarme.
 
Deseaba que mi danza fuera eterna, que el tiempo se detuviera en ese preciso momento para disfrutar de mí misma.
 
Mis oídos escucharon un ruido interrumpiendo mi pensamiento. Yo miré detrás de mí, observando unas ondas irregulares en el agua. Todavía levitando, me acerqué un poco.
 
¿Quién anda ahí? —pregunté sin esperar una respuesta.
 
Como esperaba, nadie respondió. Tal vez sólo fue mi imaginación. Pero de verdad pensé que había alguien observándome.
 
Creo que debo volver a la cueva, me hubiese gustado estar un rato más, pero creo que no puedo exponer más mi pata.

 
A la mañana siguiente vi que ninguna de las dos curanderas se dio cuenta de mi pequeña aventura nocturna. O eso estaba creyendo hasta que la menor de las hermanas entró en mi cueva, no pude evitar sentir un escalofrío por su presencia. Era extraña pero no lograba incomodarme.
 
—¿La pasaste bien afuera? —preguntó haciendo que yo me sintiera estremecer al saber de lo que estaba hablando, pero sólo la escuché reír—. Te vi salir sin que te dieras cuenta. Pero no te preocupes, no le diré nada a mi hermana. Déjame ver tu pata.
 
La gardevoir se acercó a mí y se agachó para poder revisar mi extremidad. Ella notó como la venda estaba algo floja, me reprochaba con la mirada mientras la volvía a apretar. Cuando terminó hizo que volviera a acostarme. Odiaba estarlo, era una posición incómoda por mi cola y aquel tubo que tengo detrás de la cabeza, esa parte de mi cuerpo era demasiado sensible como para tenerla muy descuidada. Es una contrariedad considerando cuales eran mis actividades diarias.
 
Ella vio un banquillo, sentándose ahí.
 
—Nunca había visto a un pokémon igual a ti —habló rompiendo nuestro silencio—. Aunque... te pareces un poco a Mew...
 
Oh...
 
—¿Acaso eres su forma alterna? —preguntó mostrando un rostro lleno de curiosidad—. ¿Su evolución?
 
La miré con sorpresa, terminando riéndome por las absurdas opciones que daba la gardevoir a mi parecido con mew.
 
No... no soy nada de eso. En realidad soy... soy... —Demonios, ¿cómo podría decir algo tan serio sin que suene irreal?— Soy su clon.
 
—¿Clon? —volvió a preguntar. Parecía que no conocía del todo el término.
 
Sí, su clon, mi nombre clave era Mewtwo. Fui un pokémon creado por humanos, se supone que debería estar con mis creadores, pero... escapé.
 
—Oh...
 
“Oh...”. Fue lo único que pronunció, creo que pudo imaginar el porqué de mi escape al no preguntar sobre el motivo. En el fondo agradecía eso, no era una etapa con la que quiera entrar en detalles. Di gracias a que la hermana mayor entró en mi cueva, ella traía un montón de bayas frescas.
 
El olor de éstas me hizo sentarme de forma automática, estirando los brazos para recibirlas.
 
—Parece que ya se llevan bien —dijo al notar como la otra hada estaba cómoda en su asiento—. July, ¿podrías ir a buscar algo que olvidé recolectar en el bosque?
 
—Muy bien —dijo levantándose del asiento y salió de nuestra vista.
 
Alizar luego de verla salir giró su mirada hacia mí. Sentí un escalofrío recorriendo mi espalda, me miraba con reproche, como si supiera lo que hice durante la noche. Pero la gardevoir suspiro resignada.
 
—Veo que será imposible mantenerte quieta, ¿eh? —habló sentándose en el lugar de July—. Creo que hay unos ejercicios que puedes hacer, son suaves y así puedes llenar un poco el vacío de no poder volar.
 
Yo... lo siento, sé que no debí salir anoche. —Alizar abrió desmesuradamente sus ojos, dándome cuenta de que ella no estaba enterada de mi salida nocturna. Si, fui muy idiota por dejarme llevar por la culpa.
 
La gardevoir volvió a suspirar.
 
—Con más razón debes hacer estos ejercicios, no voy a dejar que tu herida empeore —dijo antes de acariciar mi cabeza— Y también... —Su tono volvió a ser serio—. Ten cuidado con mi hermana, ella... es algo... ya sabes, está en esa edad, le sugiero no hacer nada más allá de una conversación.
 
Entiendo —contesté moviendo un poco mi pata.
 
Sentí sus manos sobre mi extremidad, ordenándome que me mantuviera acostada. Respiré hondo, dolía un poco, pero al menos era mejor que estar quieta por mucho tiempo; algo así iba a volverme loca, porque odiaba mantenerme en la misma posición por mucho tiempo.
 
La movía de arriba abajo, de izquierda a derecha. Estuvimos así por unas horas.
 
Cuando terminamos, vimos como su hermana entraba con la respiración entrecortada, como si hubiese corrido por mucho tiempo y recién se tomaba un descanso. Se veía asustada, como si la estuviera persiguiendo el mismísimo giratina Nosotras detuvimos nuestra hora de comer y de descanso de los ejercicios al verla.
 
—¿July? —pregunta su hermana.
 
—Lo vi...
 
¿A quién? —pregunté sintiendo una ansiedad subiendo por mi estómago al tener una vaga idea de quien podría ser.
 
Ella guardó silencio unos segundos, intentando relajarse.
 
—Al pokémon que hizo el incendio, vi su rostro y... —Dijo mirándome fijamente, sus ojos reflejaban miedo y duda—. Además...
 
¿Además? —pregunté de nuevo, odiaba este tipo de suspensos.
 
—Se parecía a ti.
 
Las tres nos quedamos en silencio. Mi corazón empezó a palpitar con fuerza, no entendiendo como interpretar este hecho; no solo el espurr, también July había dicho lo que para mí antes era un disparate: aquel pokémon podría ser un mewtwo. Alguien como yo... No lo quería creer, era algo que sólo era posible en mis sueños, algo muy utópico para ser verdad. Deseaba levantarme e ir corriendo por el bosque buscándolo sin descanso, pero no podía hacerlo, las dos se asustarían al verme ir a por él. Menos sin saber el lugar exacto donde lo vio.
 
Pero no podía quedarme callada por mucho tiempo, necesitaba sacarle más información.
 
July, ¿dónde lo viste? —interrogué.
 
Ella no supo que contestar en un principio. Ya un poco más relajada, apoyó uno de sus dedos en el mentón, pensando.
 
—En una gran roca cerca de acá. —Miró a Alizar, algo derrotada—. Lo siento, no pude volver con lo que querías.
 
—No importa, mañana iré a buscarlo. —Ella se levantó de su asiento e hizo que ambas salieran de la caverna, al parecer para hablar a solas, dejándome con mis pensamientos.
 
Volví a acostarme minutos después, mirando como el sol empezaba a dejar una luz anaranjado en todo el lugar. Al parecer hice mis ejercicios casi todo el día, tomando unos pequeños descansos para no hacer mucha presión sobre mi pata. Volviendo al tema... una sonrisa se dibujó en mi rostro, las posibilidades de que de verdad fuera otro mewtwo aumentaban.
 
Por eso más necesitaba volver a caminar con normalidad, no quería encontrarme con él y darle una imagen débil de mí. No me preocupaba del todo, pero siendo diseñada para ser un pokémon fuerte, imparable, incluso ser alguien que no se dejaría lastimar fácilmente. Posiblemente era algo que también tiene en cuenta.
 
Quiero verlo y decirle que ya no estamos solos, que aún está a tiempo para redimirse.
 
Tal vez, conocerlo iba a quitarme un peso de encima.
 
...
 
Pero... ¿y si resulta ser alguien peligroso?
 
No lo había pensado, tal vez no debería aparecer así de repente en su vida. ¿Y si no acepta mi existencia? ¿Si pierde el control y cree que yo no debería de existir? ¿Me puede destruir? De nuevo sentí la ansiedad subir por mi estómago, sabía cuál era el potencial destructivo de mis poderes, y ver lo que hizo aquel pokémon en el incendio me lo confirmaba con creces.
 
Eso hizo que mi ingenuidad se fuera, no debía dejarme llevar por una emoción así. Ese pokémon podría matarme si así lo deseara...
 
No si lograba hablar con él primero. ¿Dónde había dicho July que lo había visto? Debo esperar a la noche, es posible que siga ahí, o tal vez ir mañana en la mañana. No sería tan peligroso si tan sólo mi pata no estuviera lastimada.
 
Sí... mañana iré a verlo con mis propios ojos.


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Hi-ho~ ya entregué el songfic del concurso y ya puedo volver a centrarme e corregir y seguir subiendo este fanfic. Y aunque a partir del capítulo 7 éstos están pasados por un beta-reader de cuando estaba en... otra página, no es impedimento para que les de una revisada también.

Nemuresu


Supongo que los pokémon psíquicos necesitan estar mentalmente sanos para poder usarlos en su potencial, Mewtwo técnicamente está nerfeado en estos momentos ya que no está bien de la cabeza más el estrés y cosas del estilo, es algo que le tendrá repercusiones a su estado físico también.

Maze


Ah, posiblemente no se entendió bien, pero Mewtwo dejó el monte al final del OVA y en materiales posteriores se le ve en ciudades. Me estoy guiando por la idea de que posiblemente el estar con sus clones lo mantenía estable, si se piensa el final de Mewtwo es algo agridulce porque de nuevo se quedó solo.

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#27
Mewtwo es un pokémon que me trae muchas dudas, y hasta que comencé a leer más de tu trabajo no conocía nada de  su procedencia. Aún así, el pokémon parece de alguna manera arrepentido y en disgusto con todo ello, y lo expresas muy bien.

Podría divagar horas con respecto a la historia de su creación y el porque de todo lo ocurrido desde ese momento hasta ahora, que es un andante más; pero dejaré que me lo cuentes tú con tus historias. La personificación, aunque venga de tu imaginación y de tus propios criterios, me parece exacta y muy bien lograda.

Ahora, comentando sobre el prólogo, creo que la misticidad de Mewtwo y el hecho de ser un pokémon con un nivel superior a la criatura promedio en todas las artes, deja una sensación de querer conocer aún más de él. Aunque él parece atiborrado de todo aquello y pienso que solo quiere ser uno más, y no destacar para ser juzgado y perseguido por su poder... supongo que de ahí el título.

El relato resulta muy melancólico, en sincronía con el pensar y la vida de Mewtwo, aunque veo cierta compasion en él; ha de tener un cariño grande hacia Mizu de seguro.

Con el capítulo uno me pasó lo mismo, aunque la redacción ya no resulta tan gris sino más personal e introspectiva. Debo admitir que la calabaza me agradó muchísimo, y junto a Mewtwo hacen un dúo de personalidades tan opuestas que seguro le darán mucho color al relato.

Sin más que decir por ahora, pronto estaré comentando sobre los capítulos siguientes. Me ha encantado la obra hasta el momento
[Imagen: hTb8bqQ.png]
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#28
Con que la gata irá por su macho...

Ya quiero ver como le sale el encuentro si es que logra que no escape.
[Imagen: l1Mexwv.png]
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#29
7

No sabía que pretendía al salir de la mansión a estas horas, tenía un libro entre mis manos y por un segundo pensé que ir con eso era una buena idea; leer en paz, sin distraerme con Ai flotando por la habitación tirando los libros con sus poderes de fantasma, y como toda idea tiene un lado malo, me dejó salir con la única condición de que leyera este libro.
 
Frankenstein”. No sé en qué momento lo sacó de la biblioteca, sólo sé que YO lo había dejado ahí porque no deseaba verlo nunca más. Estoy empezando a odiar a esa calabaza flotante a pesar de que es mi única compañía en esa mansión.
 
¿Lo peor…? Es que no pude negarme. Yo, el pokémon más fuerte del mundo, no pude decirle “no” a una calabaza flotante.
 
Comenzaba el anochecer, con suerte estaba cerca de la casa para regresar a la noche. Miré una roca que me serviría para apoyar mi espalda mientras leía.
 
Suspiré derrotado y abrí el libro... no puedo creer que de verdad estaba leyéndolo luego de mi insistencia en no hacerlo. Bueno, ya el asunto está hecho, “Carta I”.
 
El sol del atardecer me estaba molestando un poco, creo que debo ponerme la capucha.
 
Sin darme cuenta, ya estaba en el capítulo uno del libro. Me pregunto cómo algo que no me gusta haya hecho tal efecto en mí; aún no era de noche y la tentación de seguir aquí era enorme.
 
Me tuve que quitar la capucha, en estos momentos era ya una molestia tenerla puesta. Sí, tal vez leer un poco más no me molestaría.
 
O al menos así era hasta que escuché el ruido de algo caerse. Giré mi mirada hacia el emisor del ruido, se trataba de una gardevoir, mirándome de esa forma, como si fuera un ser horripilante. Cerré el libro de un golpe y me levanté, estaba más que dispuesto a irme, pero al verme de pie el otro pokémon huyó corriendo, dejando ahí lo que había tirado.
 
Por mera curiosidad fui hasta las cosas que dejó: telarañas, hojas, miel y bayas. Eran cosas medicinales... posiblemente aquel gardevoir se dedicaba a este tipo de medicina. Era posible que algún pokémon lo fuera a necesitar. Pero era responsabilidad de ella llevarlos, no era mi asunto en absoluto.

 
Cuando volví a la mansión dejé el libro cerca de mi cama, por alguna razón deseaba leerlo un poco más. Era algo contradictorio, siendo sincero.
 
Ai flotaba a mi alrededor como era costumbre.
 
—Ahora no te ves tenso, de seguro disfrutaste de la lectura —sonrió mirando.
 
Tal vez —respondí.
 
—Por cierto, Mewtwo, ¿por qué estás viajando? —preguntó notando posiblemente como me tensaba de nuevo—. ¿No tienes familia? ¿Alguna pareja?
 
No lo notó en absoluto.
 
No quiero hablar de eso...
 
—¿Por qué?
 
Porque simplemente no quiero hablar de eso —contesté algo irritado.
 
—Pero... pienso que es algo que estás reteniendo, y eso puede explotar en enojo... —No la dejé terminar, me levanté ya enojado por su insistencia. No deseaba hablar del tema, ¿era algo tan difícil de entender?
 
La miré con las cejas fruncidas, sintiendo como la energía de la bola sombra se acumulaba en mis manos. Era algo que no deseaba hacer, mi cuerpo se estaba moviendo por sí solo. No me lo iba a perdonar si lograba hacerle daño.
 
¡¿Quieres saberlo?! —pregunté ya estallando—. ¡No! ¡No tengo familia ni pareja! ¡Tampoco tengo el derecho de tener algo así! ¡No después de todo el daño que he hecho!
 
Sí, hice muchas cosas condenables en mi vida, aún no sé porque los legendarios todavía me mantienen vivo. Tal vez disfrutan verme en este estado, siendo su principal atracción en sus aburridas vidas. Sus aburridas y patéticas vidas.
 
Pero nadie se daba cuenta de cuanto dolían esas miradas de lastima, tan falsas que sólo el más ingenuo podría creer en ellas. Yo ya no lo era. Mi ira empezaba a salir, pero hubo algo que me detuvo...
 
Lágrimas. Fueron las lágrimas de esa niña. Ahí me di cuenta que no era justo desquitarme con Ai, ella no tenía la culpa de nada y yo le estaba gritando como si así fuera. Mi enojo comenzaba a disiparse, respirando hondo cuando sentí mi rimo cardíaco normal otra vez.
 
Lo siento... —Fue lo único que pude decirle.
 
La pumpkaboo no daba crédito a lo que pasó, pero aun así se acercó a mí.
 
—Creo que yo también lo siento.
 
Con resignación suspiré.
 
No, no fue culpa tuya. No puedo tratar a los demás como si fueran los culpables de mis problemas.
 
—¿Problemas de adultos? —preguntó. ¿Cómo era posible que fuera tan inocente?
 
... Sí, Ai, problemas de adultos. —Fue lo último que dije antes de ir a la cama y dormir.
 
Esperaba que algo así no se volviera a repetir.
 
Volví a tomar el libro al despertar, busqué la página y me dispuse a leer un rato mientras Ai continuaba en el piso inferior. Apreté el texto al recordar como la había tratado anoche, no me gusta pensar que hubiese pasado si de verdad hubiese desatado mi ira contra ella; aparte de haber hecho la casa explotar, de seguro habría acabado con ella y posiblemente también hubiese muerto por esa sobrecarga de poder.
 
No me gustaba pensar en eso.
 
Me levanté para pausar mi lectura. Desde la escalera le dije a Ai que iba a salir un momento, necesitaba de verdad despejarme.
 
No me tardé en llegar de nuevo a la roca donde había leído ayer, se notaba cierta amargura en el ambiente, la razones por las que vine no eran la mismas. Con un suspiro de resignación procedí a sentarme y pensar sobre como mi vida se está yendo al demonio.
 
...
 
Bueno, gran parte de mi vida fue una basura, no me puedo quejar ahora.
 
Tal vez debería encontrar algo con que distraerme, algo que no meta libros ni peleas con otros pokémon.
 
Mi intención era estar en paz aquí, pero una voz que pude reconocer me hizo sobresaltarme.
 
¿Hay... alguien ahí? —escuché desde el otro lado de la roca…
 
 Más bien, fue una voz dentro de mi cabeza. Era la voz de una mujer, y por algún motivo me resultaba familiar...
 
¡Ahora lo recuerdo! Es la misma voz que escuché en el río y en el incendio, ahora estábamos más cerca que antes y eso de alguna forma me asustaba. Más por lo que YO podría hacer en vez de la presencia del otro ser.
 
Y viendo que era una voz telepática...
 
Es otro psíquico. —Maldición, creo que lo dije en voz alta.
 
Iba a salir de aquí para despejarme en otro lado, pero de nuevo su voz hizo que me detuviera.
 
Entonces, ¿puedes escucharme?
 
Di un suspiro. Ya que...
 
Sí... —respondí.
 
No hubo otra respuesta por unos segundos, sin más opciones preferí volver a sentarme; mientras no me viera, todo iba a estar bien. No me gustaría borrar la memoria de alguien en estos momentos.
 
Entonces... —volvió a hablar ella—. ¿Por qué quieres distraerte con otras cosas? Si se me permite saberlo.
 
¿Debería responder? No lo sé. Aunque... su voz me tranquiliza un poco, y no puedo ignorarla así como así. Fue la misma criatura que logró cautivarme durante la noche.
 
No tuve una buena semana. Además, he hecho cosas que podrían considerarse nefastas. —respondí apoyando mi espalda contra la fría roca—. Es algo que no pienso contar, es algo... que es mejor mantener en el olvido.
 
De nuevo hubo silencio, ella parecía estar analizando la situación, o eso quiero pensar. Era alguien que no conocía para nada, incluso ambos estábamos hablando desde el anonimato, sólo separados por esta roca. Tampoco es que deseara que uno viera al otro, era mejor de esta forma.
 
Todos cometemos errores. Tal vez estás pensando que tu vida no tiene arreglo —dijo causando un escalofrío en mí, más por su tono tranquilo y comprensivo—. No te puedo mentir, posiblemente hayas hecho cosas que te carcomen la conciencia y que no tengan perdón, pero es algo que sólo tú debes superar.
 
Sí, ella tenía razón, yo era el único que podía solucionar mis problemas. Pero no sé cómo hacerlo, por dónde empezar, ni sé si de verdad estaría solucionando algo. Sería como hacer más grande esa bola de nieve que cada vez se ve más pesada.
 
Tienes razón —respondí con algo de amargura—. Aunque si te soy sincero, no sé por dónde empezar.
 
Ella parecía estar pensando en algo.
 
De igual forma —continué—, te agradezco que me hayas escuchado un momento, lo necesitaba.
 
Por alguna razón, me habría gustado seguir hablando sin dejar esto inconcluso, pero no me podía quedar por mucho tiempo. Ella se mantuvo en silencio, o al menos eso pensaba.
 
¿No te molesta qué... te vea? —preguntó de repente, dejándome helado.
 
Creo que es mejor que ninguno sepa como es el otro —respondí.
 
De verdad, no deseaba que ella viera como era en realidad, más aún al escucharse tan serena conmigo. Tenía miedo que su trato cambiara si lograra ver la clase de pokémon que era.
 
No es algo contigo... es uno de los muchos problemas que tengo.
 
Ella no insistió más.
 
Entiendo, pero... ¿al menos podemos hablar más, puedes mañana? Debo irme ahora y admito que me hubiese gustado hablar contigo —preguntó de nuevo, esta vez, haciéndome estremecer hasta la punta de la cola.
 
No sabía que responderle. Sinceramente, hablarle hizo que un poco del peso que tengo encima se fuera, pero... ¿De verdad debo hablar más con ella? Admito que deseaba escuchar su voz una vez más, aunque eso representaba un peligro para ella, y para mí también. ¿Estará bien aceptar?
 
Lo... lo voy a pensar —respondí.
 
¿De verdad?
 
De verdad.
 
 
Pasó una hora desde que hablamos. Volví a la mansión cuando terminamos, literalmente me lancé a la cama, por algún motivo me sentí cansado. Ignoré por completo el libro que estaba a mi lado, también a Ai que flotaba por encima de mí; actuaba como si el incidente de ayer no hubiera pasado.
 
Como odiaba eso. Esperaba que no fuera a olvidarlo con tanta facilidad, incluso se acercó a mí para hablar.
 
—Te veo más tranquilo hoy —dijo acercándose mientras estaba en la cama.
 
¿Eso crees? —pregunté.
 
—Sí, ¿pasó algo allá afuera? —respondió con otra pregunta.
 
Tal vez... —contesté.
 
Continuó flotando a mi alrededor, posiblemente tenía curiosidad por la conversación que tuve en la tarde.
 
—Hum... ¿una chica?
 
Sentí como algo en mi rostro empezaba a arder, escuchando una molesta risita por parte suya.
 
¿Y qué si es así? Tampoco es como si de verdad me interese.
 
Por suerte, no le dije que estaba pensando en ver a la dueña de la voz otra vez. Por algún motivo que desconozco logró avergonzarme con la insinuación que acaba de dar acerca de mi encuentro, tampoco estaba seguro si de verdad el ser detrás de la roca era en efecto una fémina. Un pokémon psíquico de todas formas podría emular una voz femenina siendo un macho, o un niño siendo un adulto.
 
Por mucho que lo piense conmigo mismo, una parte de mí quería escuchar esa voz de nuevo, independiente de quien fuera. Mi parte racional me decía que tal vez era una trampa, no sabía porque sacaba esa conclusión, pero estaba seguro de que quería que me mantuviera alerta.
 
...
 
Lo decidí, mañana voy a volver a esa roca.


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Bueno, a partir de aquí ya son capítulos que fueron beteados en... otro sitio, así que ahora las correcciones serán mínimas hasta que lleguemos a los capítulos que tengo actualmente escritos. Nuestros gatos cada vez están más cerca de encontrarse yey!

@Donna


OWO que bueno que te haya gustado. Aunque la historia vaya a ser larga hasta que volvamos al punto del prologo. Mewtwo sigue teniendo ese halo de misterio que le hace casi un lienzo en blanco para contar historias post-Returns, y la gata básicamente abre más posibilidades!

A ver si logras ponerte al corriente uwu

@Nemuresu


Sep, ya irá por su princeso--- digo, macho, aunque aún no sabrán que están hablando con el otro porque los separa una roca y gata es lo suficientemente empatica como para respetar el hecho de que el otro tipo quiere mantenerse anónimo, ¿pero por cuánto le durará esto?

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#30
Y ahí está su primera charla. Veamos cuanto tiempo duran esas conversaciones a ciegas antes de que finalmente decidan verse cara a cara.
[Imagen: l1Mexwv.png]
Best Friends
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