Oneshot- Alas de Amor

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaCoregames
GéneroAmistadRomance
Resumen

Una historia acerca del amor que un chico le tiene a su mejor amiga y fiel compañera Pokémon...Pidgeot.

AdvertenciaLemon
#1
—Ahh...fue un día interesante ¿Verdad, Jodie? —pregunté a mi bella Pidgeot.
Ella asintió mientras caminaba hacia la cama, sonreí al verla subir de un par de aleteos para después acostarse a descansar un poco.
Desde que habíamos despertado de nuestro campamento improvisado las batallas no se habían detenido, aunque logramos recaudar algo de dinero para pagarnos el hospedaje en este hotel, el cansancio era demasiado que hasta había traído a mi pequeña Jodie en brazos, pues no consideraba digno traerla en la Pokeball. Aunque a decir verdad, la había traído en brazos para tenerla más cerca de mi, ella era una parte muy importante de mi vida desde el día en que la había conocido cuando era una pequeña Pigdey con su ala rota, desde ese día ella se convirtió en mi primer Pokémon...y mi primer gran amor.
Jamás se lo había contado a nadie, ni siquiera a mis amigos más cercanos pero...ella había sido la chica que se había robado mi corazón desde el día en que sus ojos se posaron sobre los míos, su belleza me había cautivado pero por sobre todo...su apoyo incondicional cuando me sentía mal. Cada vez que un nuevo problema se presentaba en mi vida ella estaba ahí para apoyarme, se posaba sobre mi hombro y me abrazaba con sus alas casi diciéndome que todo estaría bien. En ella había logrado encontrar toda la ternura y el cariño que mis padres jamás se habían molestado en mostrarme.
Caminé al cuarto de baño de la habitación y después de despojarme de toda mi ropa me dispuse a darme una merecida ducha dejando volar mis pensamientos, más precisamente...recordando la noche en que todo entre nosotros cambió.
.
Ese día nos habíamos encontrado con Rubí, una vieja amiga mía a la cual no había visto desde hacía algunos meses, pues ella había empezado su viaje de exploración por el mundo Pokémon antes que yo. Recuerdo muy bien que ella me había invitado a una plaza a comer algo caliente mientras la ligera tormenta de nieve que se había formado a los alrededores se disipaba, yo con gusto había aceptado, pues en realidad necesitaba algo que nos calentara a mi pequeña Jodie y a mí. Nos adentramos en la tienda y compramos cada quién nuestras cosas, en mi caso un chocolate caliente junto a una bolsa de malvaviscos para mí y unas donas de chocolate recién hechas para mi Jodie, escogimos una mesa y nos sentamos todos juntos, corrí una silla para que mi Jodie se sentara a mi lado mientras que con una mano le sostenía su comida.
—Cuidas mucho a esa, Pidgeot ¡Verdad? —preguntó Rubí con sus codos apoyados sobre la mesa mientras sus dedos se entrelazaban en las puntas y descansaba su mentón sobre ellas, observándonos.
—Ella es muy especial para mí —hablé con el cariño desbordando por mis labios.
Jodie se sonrojó ligeramente a lo cual yo sólo le sonreí con ternura, tomé una servilleta del servilletero que estaba en medio de la mesa y con ella limpie su pico que había sido manchado con el chocolate de la dona.
—Me lo imagino, pero dime... —llamó mi atención haciendo que su Fearow saliera de su Pokéball y se sentara en la silla a su lado—, ¿Qué te parece una cita doble? —propuso con una mirada pícara que me incomodó.
La verdad estaba totalmente dispuesto a decirle que eso no pasaría jamás, pero mi Jodie se adelantó lanzándose contra Rubí y propinándole una buena cantidad de picotazos en la cabeza, claro está que su Fearow no se iba a quedar de brazos cruzados y se lanzó contra mi Jodie quedando él encima de ella en una posición comprometedora que me hizo enfadar enormemente, pero lo que verdaderamente me hizo explotar de la ira fue que él comenzó a acomodarse en una mejor posición para tratar de aparearse con ella, en ese instante corrí hacia él alejándolo de mi pequeña haciendo que de paso nos corrieran del establecimiento por alborotadores.
Recuerdo que esa noche al llegar al hotel había permanecido durante un largo rato con Jodie frente a mí entre mis piernas mientras la abrazaba por la espalda, temblando por el terror de pensar en que alguien más pudiera arrebatarme a mi Jodie de esa forma, nadie merecía tenerla si no era yo...nadie podría poseerla si no era yo...
—Pidgeot... —Jodie comenzó a removerse un poco entre mis brazos buscando liberarse.
—Tranquila, Jodie, no pasa nada —respondí acercándola más a mí.
—¡Pidgeot! —comenzó a aletear insistentemente mientras yo la seguía aferrando a mí.
Cerré mis ojos tratando de que ella se detuviera pero al final, había logrado liberarse de entre mis brazos dejándome con el amargo sabor de las lágrimas impregnado en mi paladar.
¡Tenía miedo maldición!, ¡Tenía miedo de perderla por culpa de alguien más porque yo...
—¡¿Jodie no entiendes que te amo?! —grité desesperado mirándola con las lágrimas resbalando por mis mejillas.
Ya no podía contenerme, esta inseguridad, estas ansias y este temor me estaban consumiendo a tal grado, que estaba seguro de que enloquecería si no buscaba alguna forma de liberar todo mi sentir de mí.
—¿Pidgeot? —emitió en un tono confuso mirándome con su cabeza un poco ladeada como si no comprendiera mis palabras.
Bajé mi rostro y tomé un poco de aire para ganar valor de decirle de una vez por todas la verdad sobre mis sentimientos por ella, el porqué la protegía tanto, el porqué siempre la celaba cuando algún otro Pokémon macho se acercaba a ella...el porque enloquecía de sobre manera al imaginarla lejos de mi lado.
—¡Si, Jodie! ¡Te amo!, ¡Te he amado desde el día en que te conocí! pero mi amor por ti se fue transformando a tal grado que ahora no me puedo imaginar una vida sin tí, menos aún una vida dónde alguien más pudiera tenerte para él sólo —levanté mi rostro y mi mirada se cruzó con la suya que aún parecía un poco confundida—, no puedo siquiera imaginar a alguien más ya sea humano o Pokémon que sea tu dueño, que disfrute de tu alegría —me senté de rodillas en la cama acercándome a ella—, que detalle tu belleza —remarqué mis palabras acariciando su mejilla emplumada con una de mis manos, cuando nuestras miradas volvieron a cruzarse sentí como si ya todo hubiera terminado entre nosotros por mis palabras, como si hubiera perdido a un ser más que especial para mi por el simple hecho de confesarle mis sentimientos.
Las lágrimas no se hicieron esperar y en menos de o que pensaba ya era un mar de llanto, apoyé mi cabeza sobre el pecho de Jodie en busca de reconfortarme, algo que ella sin dudar hizo, me cubrió con sus alas como si fuera una especie de abrazo y comenzó a acariciarme la cabeza con su pico suavemente en busca de tranquilizarme.
Cuando por fin logré calmarme me separé un poco de su pecho para mirarla a los ojos, increíblemente después de mi confesión lo único que podía ver en sus ojos era la vergüenza de haberme escuchado desenvolver mi corazón frente a ella.
—¿Pidgeot? —preguntó mirando a otro lado de la habitación, parecía querer preguntarme si era cierto lo que le había confesado.
—Jodie, cariño —posé mi mano sobre su mejilla derecha para obligarla a verme—, jamás dudes por un segundo de lo que siento por ti, incluso si tu no correspondes lo que siento, jamás dudes que siempre te voy a amar —confesé casi en un juramento de mi eterno amor hacia ella.
Jodie parecía dudar un poco pero finalmente terminó por abrazarme de nuevo con sus alas acercándome a ella, yo sólo correspondí a su abrazo con una sonrisa en mi rostro, nos separamos un poco de nuevo y sin que me lo esperara, Jodie acercó su pico a mi boca y trató de besarme o algo por el estilo, pues había capturado mi labio inferior con su pico y podía sentir como trataba de succionarlo.
—Jodie tu... —interrumpí el "beso" con mis palabras, ella me miró avergonzada pero aún así, levantó una de sus patas y entrelazo sus dedos con una de mis manos.
Mi mirada sorprendida recayó sobre esa unión, era un gesto muy parecido al que entre personas enamoradas se hacía para demostrar confianza, amor, cariño, seguridad, protección pero por sobre todo...el compromiso de estar juntos. Sin poder esperar más embestí a mi pequeña Jodie en un abrazo casi tumbándola de la cama, ella me abrazó de vuelta haciéndome cariños con su pico en mi cabello.
—Te amo, Jodie... —suspiré sobre su cuello.
—Pidgeot...
Me separé un poco de ella con una sonrisa impregnada en mi rostro, podría sentir como la felicidad me inundaba por completo al saber que mi pequeña Jodie me correspondía. Nuestras miradas se encontraron y un pequeño lapso de tiempo me terminé por perder en sus ojos que brillaban como dos luceros a pesar de la oscuridad.
—Jodie... —me sonrojé al verla mirarme tímidamente con su cabeza desviada ligeramente a la derecha. Fue entonces que me di cuenta de la posición tan comprometedora en la que estábamos—, ¡Oh! yo...lo siento yo...
Intenté alejarme de ella lo más rápido posible pero para mi sorpresa, ella me detuvo abrazándome con sus alas.
—¡Pidgeot!...Pidgeot... —me miró avergonzada otra vez, casi diciéndome en su idioma que no me alejara de ella.
—Jodie, cariño —acaricié su mejilla—, tu...¿Quieres hacer esto? —pregunté con mi rostro ardiendo por el atrevimiento de mi pregunta.
Podía notar como ella también se avergonzaba por mi pregunta haciendo que su rostro se viera ligeramente sonrojado, pero aún así, ella refugió su cabeza contra mi pecho para luego darme un "beso" en los labios.
No pude evitar dejarme llevar por el momento, tomé sus mejillas entre mis manos y comencé a darle besos a todo lo largo y ancho de su pico, para después, besarla tímidamente en la punta, podría sentir como ella también estaba algo tensa pero lentamente comenzó a rendirse ante el beso, abrió cada vez un poco más su pico hasta que finalmente pudimos lograr un verdadero beso. Terminé enredando mis dedos en su largo y sedoso cabello acercándola más a mí.
Quería permanecer así por siempre, continuar ese beso aunque mis pulmones se quedaran sin oxígeno y jamás separarme de ella, pero finalmente la realidad nos golpeó obligándonos a separarnos por la falta de oxígeno. Podía escuchar mis jadeos al igual que los de ella resonar en la habitación.
Un poco dudoso, acaricié su mejilla suavemente para después bajar mi mano lenta y cautelosamente por su cuello hasta llegar a su pecho, ella se sonrojó de nuevo pero no me impidió seguir avanzando. Con un poco de confianza me encorvé un poco sobre ella y comencé a besarla en su cuello, pasando por su pecho, deslizando mis manos hasta su cadera, sus piernas para finalmente entrelazar mis manos y sus pies de nuevo.
—Te prometo que siempre te protegeré —susurré descansando mi cabeza sobre su pecho—, no importa lo que suceda, yo siempre estaré ahí para ti y te cuidaré —levanté mi rostro y acaricié su mejilla.
—¿Pidgeot? —parecía como si me preguntara si era cierto lo que le decía.
Mi única respuesta fue darle otro beso en los labios.
Volví a dejar besos por sobre todo su cuerpo al tiempo que me desprendía de mis ropas. Cuando por fin estuve frente a ella sin ninguna prenda de por medio fue cuando pude sentir su calor al contacto de mi piel, me coloqué sobre ella y la abracé por el cuello tratando de transmitirle mi calor, mis sentimientos por ella y demostrarle que esto no iba a ser algo pasajero.
—Jodie... —sentí sus alas acariciarme la espalda.
La suavidad de ellas me sorprendía de sobre manera, era casi como estar siendo envuelto en una sábana de terciopelo.
Habría deseado quedarme así en esa posición para sólo sentir sus caricias sobre mí por siempre, pero al momento de acercarme un poco más a ella pude sentir su intimidad rozar con la mía.
—Pid...geot...
Me sonrojé al escucharla semi-gemir, su mirada se desvió de la mía avergonzada pero a pesar de que mi mente me gritaba que ella se alejaría de mí...en realidad ella terminó por aferrarse más con sus alas, haciendo que de paso nuestras intimidades de presionaran de nuevo.
—Jodie yo...
Su pico tomando mi labio inferior en otro intento de beso, eso fue suficiente para que terminara por dejarme llevar y me rindiera ante ella.
Correspondí a su beso y la abrazé por el cuello, nos separamos un poco cruzando nuestras miradas por una pequeña fracción de segundo antes de que comenzara a recorrer su cuello con mis labios, enredando mis dedos en su suave cabello para seguir explorando su cuerpo hasta que finalmente liberé mis manos de su cabello y las entrelacé con sus pies.
—Te prometo que siempre te protegeré, que estaré a tu lado en cada instante de tu vida...y que te amaré por siempre como jamás amaré a nadie más.
Los ojos de mi Jodie comenzaron a hacerse vidriosos, por mi parte besé sus dedos y subí hasta besar su frente, una última mirada bastó para que nuestros cuerpos fueran uno.
Sentía como su interior absorbía mi miembro, casi podía sentirme succionado por ella y su calor interno, tuve que tomar una ligera bocanada de aire para acostumbrarme un poco a la sensación de estrechamiento que su cuerpo me daba.
—Pidgeot... —gimió con sus ojos fuertemente cerrados.
Rompí la unión de mis manos con sus pies y tomé su rostro entre ellas, Jodie abrió un poco sus ojos sólo para ver cómo posaba mi frente contra la suya mientras comenzaba a entrar y salir de ella en un lento, torpe e inexperto movimiento de caderas.
—Pid...pid...geot...
Sus alas se aferraron más a mí mientras me daba total acceso a su intimidad, poco a poco los movimientos comenzaron a ser más rápidos y sincronizados, sentía un hermoso placer en mi interior al entrar y salir de ella, era inexplicable la forma en que nuestros cuerpos se movían en busca de estar más cerca y sentir placer juntos.
—Pidgeot.
De un momento a otro sin que me lo esperara, Jodie me tumbó en la cama y fue ella la que tomó las riendas del asunto. Veía como ella subía y bajaba rápidamente con ayuda de sus alas mientras el sudor comenzaba a impregnarse en nosotros. No pude evitar admirar si belleza al verla encima de mi, subiendo y bajando, con su cabello revuelto golpeando contra su espalda sensualmente, con su pico entreabierto inhalando y exhalando bocanadas de aire rápidamente, sus mejillas sonrojadas y sus ojos cerrados mientras nos brindaba placer a ambos.
Poco a poco sentí como el placer se concentraba en mi vientre hasta que finalmente terminó liberándose en un glorioso orgasmo que me dejó agotado y rendido en la cama, Jodie por su parte se dejó caer sobre mi pecho con su respiración agitada igual a la mía. La abrazé contra mí y le dí un beso en la frente, siendo correspondido con un abrazo de sus alas por su parte.
—Te amo Jodie —confesé en un murmullo.
—Pidgeot —respondió ella acariciando su mejilla contra mi pecho.
.
Cerré la llave de la regadera con una sonrisa impregnada en mi rostro, desde esa maravillosa noche mi pequeña Jodie y yo nos habíamos comprometido a amarnos por siempre, y una prueba de ello eran la sortijas que nos habíamos dado en una pequeña ceremonia improvisada con sólo nuestros amigos más cercanos.
Salí de la ducha con mi ropa para dormir descubriendo con una sonrisa como mi pequeña Jodie estaba dormida en la cama, con cuidado de no hacer ruido me uní a ella, me introduje debajo de las sábanas despertándola en el proceso, me dedicó una sonrisa cansada que no dudé en corresponder.
—Vamos, Pequeña —moví las sábanas para hacerle un lugar en la cama—, ya es tarde y nos espera un largo día mañana.
—Pidgeot.
Jodie se metió debajo de las sábanas a mi lado, nos cubrí con ellas y sin más me acomode para tomar un merecido descanso, no sin antes abrazar a mi pequeña y darle un beso en su frente. Ella sólo se acercó más a mi y me abrazó con sus alas, haciéndome sentir su amor en cada fibra de su ser.
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#2
Lo que salvar a un pokémon lleva. Aunque por alguna razón, siento que Jodie exageró con su reacción hacia la propuesta de Rubí.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#3
Anda, tenía ya un bueeeeen rato que no me leía material de este tipo y la verdad es que me daba mucha curiosidad desde un punto de vista de hu... "seguro que voy a tener que hacer un ejercicio muy gracioso de imaginación para visualizar las poses"  GrowThink

Aunque no fue exactamente como yo me lo imaginaba xDD

Por un lado se agradece no ver a la tipica Gardevoir/Loppunny que ya chole con esas dos y segunda que aquí el interesado haya sido el chico, alejandose también de ese cliché de la poke sumisa y yandere que se quiere follar a su amo porque razones y más me gustó que en la confesión se quedó con cara de.... birb birb no cacho nada, humano raro  Mewtwo

Lo único que sí me descolocó es que hay párrados donde se habla de dos "dedos" y "piernas" de Pidgeot y yo de WUT? y tuve que leer de nuevo para ver si no hacía referencia al humano. Lo del cabello se puede visualizar fácil pero lo otro no tanto y hace que se sienta raro, si hubo beso de pico a boca entonces también puede haber abrazo de plumas y rascada con espolón (?)

De ahí en fuera me da más curiosidad leer más relatos con pokes no tan convencionales en el smut  RaltsLewd
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