Índice - Actividad Yet another Xmas Special
#1
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Ya es diciembre, ya es Navidad, todos juntos, vamos a brindar por Ruanda, Etiopía, Venezuela o en la India mueren niños, feliz Navidad…

Heee. Ya estamos en esta época del año. Sesenta millones de muertes arrastra el Clown Crown Virus, la economía por los suelos, las tensiones políticas en el cielo y cero esperanzas de que esto termine pronto… pero ¿A quién le importa? ES NAVIDAD. Descorchen la sidra y abran los regalos. El mundo será igual de miserable en enero así que vamos a olvidarnos un rato y finjamos que aprendimos algo.

Y si nosotros podemos, ¿por qué no nuestros personajes? Se trata de compartir, después de todo. Tal vez tú y tus amigos son perseguidos por una corporación corrupta que quiere parar una crisis energética futura liberando un arma nuclear viviente, tal vez tu región es atacada por un grupo de terroristas OTRA VEZ, tal vez sigues las órdenes de una Eevee psicótica con planes de conquista mundial… o quizás eres Batman. Como sea, este mes vamos a pretender que no somos edgy con un capítulo especial de nuestras historias favoritas. Villancicos en lugar de Crawling in my skin. Abrazos y besos en vez de angst, chocolate en vez de lágrimas de sangre… sólo unas poquitas. Seguro hay una versión navideña.

Para los del fondo de la clase: la actividad es escribir un oneshot de temática navideña. El tema y la inspiración es completamente libre, pero, sí, TIENE QUE SER DE POKÉMON. Te estoy viendo a ti, Poi[??] Y sí, la idea es que sea un spinoff de alguno de sus fanfics pero cómo debemos tener en cuenta a gente que de cualquier modo no se pasa por acá ni va a participar… a la mierda, hagan los spinoffs que quieren hacer de sus fanfics:

Inscripción y posteo en este mismo tema. Primero te inscribes y luego posteas tu fanfic acá mismo. Si es un spin off, den a enlace a la historia vase.

Tienen de tiempo hasta el 6 de enero.

Es MUCHO MUY IMPORTANTE que se inscriban. De preferencia esta semana.

Premios: nunca lo discutimos. Pero… emoji en el foro y en el servidor si les parece bien.

Y eso es todo. Feliz Covidad.
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Actividad - Yet another Xmas Special

Extensión
Extension larga
Franquicia
Género
Resumen

Merry fucking Xmas

#46
@Maze 

Es hora de empezar con comentar los especiales de navidad y el primero es el Kiwixto. Es un cuento bastante corto, pero creo que resume bien lo que son estos dos personajes. Yvetal no entiende nada porque es una criatura que ha nacido para lo que ha nacido, ni siquiera puede sonreír, pero quiere complacer a la princesa dentro de esta tradición que no conoce. El primer regalo que encuentra es básicamente perfecto, pero su sentimiento de inferioridad, de que la princesa se va deshacer de él si le regala algo más interesante, le hace desecharlo. Después hace un plan al ver el fenómeno de los pececitos, confiando en que volverá a pasar cuando él lo piensa, pero fracasa y la princesa le pide irse lejos de ahí y como no quiere decepcionarla, sigue volando y luego despierta dándose cuenta de que ha sido un sueño. A lo mejor parece que nomas estoy haciendo un resumen de la historia y lo hago porque lo que pasa me parece una metáfora de la relación entre estos dos personajes. Yvetal quiere satisfacer a la princesa, pero no deja de fracasarse porque parece que ella solo juega con él porque ella no va estar feliz en ningún lado, ni siquiera en su tierra natal.

Que mala pata.

Saludos.
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Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#47
—¿Los tenéis todos?
 
—A ver: dos, cuatro, ocho… Sí, ¡están todos aquí!
 
—¡Ah! ¡Qué emoción! ¡No puedo esperar más, quiero ver sus caras!
 
—¡Seguro que no se lo esperan! ¿Qué harían sin nosotros?
 
—Vivir sin alegría, eso está claro. Bueno, como tardemos mucho más seguro que empiezan a sospechar, ¿qué tal si vamos saliendo?
 
—¡Sí, sí, sí! ¡Vamos a ver las luces!
 
—¡Y el árbol!
 
—¡Y la nieve!
 
—¡Y la comida! Uy, lo hemos dicho a la vez, ¡si es que estamos sincronizados!
 

 
Silver miró la hora en su Pokégear por octava vez. Seis y media, llevaban treinta minutos esperando y no había ni rastro de ella. Guardó su móvil en el bolsillo y se abstuvo de hacer cualquier comentario borde, pues sabía por la forma en la que no dejaba de mirar de un lado para otro que Carol estaba nerviosa y lo último que quería era impacientarla más. Se llevó una mano al cabello y trató de aparentar serenidad, aunque por dentro lo que quería era ir a buscar a esa atolondrada y gritarle por hacerles esperar cuando fuera hacía tanto frío.
 
—¿Estás segura de que habéis quedado aquí?
 
—Segurísima, en las puertas del Centro Comercial de Ciudad Trigal, para que luego puedas irte con Eco y con Lira sin necesidad de desviarte —La joven suspiró y se llevó las manos a la boca para intentar calentárselas con el vaho que exhalaba—. Como hay tanta gente a lo mejor se ha desorientado.
 
—Por favor, es su ciudad natal, y este edificio se puede ver desde cualquier parte de la ciudad. Se habrá despistado con cualquier cosa o a lo mejor-
 
—¡FELIZ NAVIDAD!
 
—¡AH!
 
A Silver también estuvo a punto de escapársele un grito al ver como alguien casi tiró a su amiga al suelo lleno de nieve, pero al final logró cambiarlo por un gruñido de fastidio. La persona que la había atacado no era otra que a quien llevaban tanto tiempo esperando, que ahora se encontraba abrazando con todas sus fuerzas a Carol, lo que le sacó una risa a la oriunda de Pueblo Azalea.
 
—¡Feliz Navidad, hermanita!
 
—¡Feliz Navidad, Mary!
 
—Desde luego, eres para darte de comer a parte. ¡Mira cómo vas! —exclamó Silver mientras señalaba su atuendo. Él llevaba un abrigo azul oscuro y unos guantes negros; Carol llevaba unos vaqueros, un abrigo blanco y unas orejeras azul bebé pero Mary iba con unos vaqueros negros rotos y una sudadera militar que dejaba al descubierto su ombligo y el piercing que tenía en él— ¡Estamos en diciembre y está nevando! No me digas que no tienes frío.
 
—Pues no, no lo tengo, papá. El frío es psicológico y, además, estoy que ardo. ¡Es imposible que me afecte! —respondió dedicándole una gran sonrisa. Silver negó con la cabeza pero prefirió dejar estar el tema; era incapaz de entender a esa chica y estaba seguro de que ese día no iba a ser diferente, lo mejor sería despedirse cuanto antes.
 
—Bueno, por fin estáis juntas así que yo me voy ya que me están esperando. Si esta loca te empieza a llevar por callejones oscuros o sitios raros me llamas y voy a buscarte.
 
—Sí, tranquilo, solo vamos a dar una vuelta y ponernos al día con nuestras cosas así que no tienes de qué preocuparte.
 
—Eso, eso. Además, como alguien se nos acerque con malas intenciones ¡le dejaré celebrando la Navidad en el hospital! ¡Ya me estáis oyendo, canallas! —gritó la rubia para hacerse oír entre la multitud, pero para bien o para mal su amenaza no fue escuchada por los transeúntes, que estaban demasiado ocupados pensando en como pasarían el día siguiente como para hacerle caso. Carol rio y Silver se quedó más preocupado de lo que estaba.
 
—En fin, intenta no acabar en la comisaría, por favor. Si necesitáis algo sabéis que podéis llamarme, pondré el Pokégear en vibración para enterarme de las notificaciones que lleguen.
 
—¡Espera!
 
Silver ya se había dado la vuelta para entrar en el centro comercial pero frenó al sentir que alguien le agarraba. Miró por encima de su hombro para ver quien de las dos había sido y tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para evitar tirar del brazo con brusquedad, pues habían hecho una tregua para tratarse bien delante de Carol y no tenía pensado ser él quien la rompiera pero a veces se lo ponía muy difícil. Mary le soltó en cuanto se detuvo, pues tampoco quería tocarle más de lo necesario, y en ese momento el pelirrojo se fijó en que llevaba una bolsa de papel con algo dentro.
 
—Mi propósito de Año Nuevo es ir más allá e intentar llevarme bien contigo por Carol, no solo limitarme a tolerarte. Sé que todavía quedan un par de días para fin de año pero no veía necesario esperar, ya lo tenía hecho así que... —dijo mientras le hacía entrega de la bolsa. Él la miró, miró la bolsa y volvió a mirarla, como si no se fiara de lo que había en su interior. Al final se animó a echar un vistazo y lo que vio le dejó sin palabras: se trataba de un amigurumi perfecto de Meganium. Levantó la mirada y su cara tuvo que revelar como se sentía, porque Mary rio y movió una mano en el aire—. Bah, no te preocupes, no lo he hecho con la idea de esperar algo a cambio así que no tienes que comprar algo rápidamente para quedar bien, considéralo una muestra de buena voluntad por mi parte. Espero que te guste ¡porque lo he hecho yo misma y le he puesto mucho empeño! Bueno, ya me dirás qué te parece si algún día recuperas el habla, ¡nos vemos!
 
—¡Pásalo bien! ¡Salúdales de mi parte!
 
En cuanto Carol se despidió Mary tiró de ella y se adentraron en la marabunta de gente que recorría las calles de Ciudad Trigal, riendo como si no tuvieran ningún tipo de preocupación. Desaparecieron de la vista del pelirrojo en un suspiro, que aún seguía algo impactado por el regalo de la rubia. Todavía no sabía si había sido en serio o una broma para verle la cara de estúpido que se le quedaba, pero supuso que si era una broma no la habría hecho estando Carol presente. Se quedó mirando el amigurumi un buen rato más, pues tenía que admitir que le había quedado muy bien, y no fue hasta que logró salir de su asombro que lo guardó y entró en el centro comercial, que estaba casi tan lleno como la avenida principal. Silver inspiró y trató de avanzar, cosa que no le resultó nada fácil porque había mucha gente y no sabía muy bien hacia donde dirigirse ya que Lira no le había dado muchas instrucciones, solo que acudiera a ese edificio.
 
—Perdón, disculpen, con permiso.
 
Como estaba empezando a confundirse y agobiarse, no se dio cuenta de que una mujer cubierta con la capucha de su abrigo estaba intentando acercarse a él hasta que le tomó de la mano. Se habría apartado bruscamente y le habría cantado las cuarenta por tocarle sin su permiso, si no fuera porque ella le mostró su rostro rápidamente y le dedicó una sonrisa tan dulce como su voz.
 
—Lira me dijo que te había invitado pero que no había sido muy específica con las direcciones, así que he bajado para ver si estabas bien.
 
Y como por arte de magia, su enfado desapareció casi al instante.

—Gracias, me alegra ver que hay alguien sensato entre los invitados. Seguro que está tan ocupada abrazando a todo el mundo que se habrá olvidado de mí.
 
—Me temo que eso es cierto, aunque para serte sincera no es la única que está así. La verdad es que todos están un poco… —La mujer le guió hasta el ascensor y esperó a que las puertas se abrieran con un ding para entrar y presionar la tecla que les llevaría al último piso— Bueno, ya los conoces, y encima estas fiestas les levantan todavía más el ánimo así que te haces una idea de como están.
 
—Sí, me la hago. Por suerte todavía queda alguien con cabeza entre los líderes de Johto.
 
Yasmina se quitó la capucha y sonrió. De todos los líderes era la que le mejor le caía con diferencia, sin ninguna duda, pues demostraba tener la paciencia, serenidad y saber estar que el resto, a primera vista y bajo su juicio, parecía no tener. Una porque se pasaba el día hablando y lloraba por perder, otra porque tenía un ego proporcional a su fuerza, otro porque parecía que al pasar todo el día debajo de una cascada se le habían llenado los oídos de agua y no paraba de gritar, y así podría pasarse la tarde sacándole defectos a todos menos a ella.
 
—Me halaga oír eso pero te aseguro que ellos también tienen la cabeza bien amueblada, es solo que son muy enérgicos y a veces eso hace que pierdan un poco las formas. Seguro que te lo pasas bien, pero si en algún momento se ponen muy intensos puedes venir conmigo cuando quieras para tomarte un respiro de tanto ajetreo.
 
—Lo tendré en cuenta, gracias.
 
Otro ding sonó. El ascensor paró en la última planta y sus puertas se abrieron para revelar la sala que la líder de Ciudad Trigal había alquilado para la ocasión. Era veinticuatro de diciembre y, por lo que Lira le había contado, era costumbre entre los líderes, Alto Mando y Campeón reunirse el día de antes de Navidad para celebrarla juntos "en familia" y así pasar el veinticinco con sus familias biológicas. A él todo aquello no podía importarle menos, pero Lira le había invitado y Carol le había animado a ir porque pensó que podría pasárselo bien y porque <<está mal hacerle feos a los amigos>>, así que terminó por acudir. El lugar en sí estaba lleno de espumillón, flores de Pascua y un par de muérdagos que Silver se encargó de localizar para evitar quedarse debajo de alguno con alguien o que algún graciosillo le condujera a uno de ellos. Dio un paso para salir del ascensor junto a Yasmina pero no pudo avanzar mucho más, ya que una luz verde los envolvió durante unos segundos y les impidió moverse, algo que le sorprendió hasta que escuchó la voz del culpable.
 
—¡Perfecto! Tenéis todo en orden, podéis pasar.
 
La luz se fue y en ese momento Mento se situó delante de él. <<Primer suceso extraño y acabo de llegar>>. El especialista en tipo psíquico le dedicó una sonrisa de disculpa al verle tan confundido y procedió a explicarse.
 
—Espero que no te haya importado. No es nada personal, es solo que tengo que comprobar que todos los que entran son quienes parecen y no señuelos o gente disfrazada. No te imaginas de lo que son capaces algunos fans por intentar pasar unos minutos con sus ídolos.
 
—Sí, a veces dan miedo, en alguna ocasión hemos tenido que llamar a la policía y todo —añadió Yasmina—. Por suerte este año está siendo tranquilo, no ha habido que lamentar ningún incidente de momento.
 
—Tú lo has dicho querida, de momento. En fin, colgad los abrigos ahí y venid conmigo, el resto ya está dentro.
 
Silver y Yasmina siguieron las indicaciones de Mento y dejaron que les guiara al centro de la estancia, donde se encontraba concentrada parte de los invitados. Había varios sofás rojos ahí y algunas mesas altas circulares de cristal con taburetes en los lugares más apartados, para que los que deseaban estar más tranquilos tuvieran su propio espacio. Fue en esas mesas donde vio a Débora charlando animadamente con Fredo, a Koga hablando con alguien por el Pokégear cerca de Karen y Bruno y a Morti y Aníbal en una esquina solitaria, esperando a que volviera Yasmina para retomar la que sería, sin ninguna duda, la conversación más normal y tranquila de las que estaban teniendo lugar allí.
 
Mento se detuvo a escasos metros de los sofás y señaló hacia estos, indicándole a Silver que quienes le esperaban se encontraban allí. El pelirrojo asintió para darle las gracias y el especialista en tipo psíquico hizo lo mismo antes de regresar a la mesa que ocupaban sus compañeros del Alto Mando. El joven entrenador siguió caminando hasta situarse detrás de una chica sentada que llevaba un gran sombrero blanco y que, al estar de espaldas a él, no le vio acercarse. Él se apoyó en su cabeza e hizo presión hacia bajo para molestarla un poco por haber sido tan descuidada a la hora de darle las indicaciones.
 
—¿Sabes? Es de mala educación no recibir a tus invitados, si no llega a ser por Yasmina todavía estaría esperando abajo.
 
—¡Silver!
 
Quien le llamó no fue su víctima, sino un chico de su misma edad que estaba sentado en el sofá de enfrente, al lado del líder de gimnasio de Pueblo Azalea. Eco se levantó y se acercó a recibir a su amigo dándole un amistoso golpe en el brazo, un gesto que al parecer se tomó bien ya que le dedicó una sonrisa.
 
—¿Cómo estás? ¿Qué tal lo has pasado con Carol?
 
—Muy bien, con ella el tiempo siempre pasa rápido. Ya está con la rubia psicópata, solo espero que no haga algo que las obligue a pasar la noche en el calabozo —Al responder levantó los brazos y Lira pudo escapar al fin de su opresión. La joven pareció no tenerle eso en cuenta, ya que se dio la vuelta en su asiento y le dedicó una gran sonrisa.
 
—¡Silver! Me alegra que hayas venido, por un momento temí que te hubieras echado atrás en el último segundo.
 
—Qué va. A lo mejor antes pero ahora cumplo siempre mi palabra, lo sabes.
 
—¡Lo sabemos! —exclamó Lira mientras tiraba de su brazo, lo que hizo que el pelirrojo rodara por el respaldo del sofá hasta acabar a su lado, entre ella y la persona con la que estaba hablando. Eco se llevó las manos a la cabeza e intentó ahogar un grito de sorpresa.
 
—¡Lira! ¡Pero serás bruta! —gritó asombrado pero ella no le hizo caso. En su lugar señaló a la otra persona y sonrió.
 
—Te presento a Blanca, aunque ya la conoces porque tuviste que vencerla para completar el recorrido de las medallas. ¡Es una de mis mejores amigas!
 
—¡Holi! —La líder sacudió una mano y con la otra se cubrió la boca, tratando de evitar reírse de la postura extraña en la que había acabado el pelirrojo— Encantada, parece que ahora eres más majo que la última vez que nos vimos.
 
—Como la loca que tengo al lado vuelva a hacer algo parecido ten por seguro que dejaré de parecer tan majo —dijo mientras se sentaba correctamente. La sonrisa de Lira creció y Eco se llevó una mano a la frente mientras suspiraba.
 
—Bueno, ahora que estamos aquí podemos hacer un tour por la sala y felicitarle las fiestas a todo el mundo —dijo la castaña mientras se ponía de pie—. ¡Así los conoces en profundidad! Anda, ¡acompáñame!
 
—Pero si ya los conozco, no hay ninguna necesidad de- —Blanca se puso de pie también y las dos se fueron al sofá que había enfrente, donde había tres entrenadores sentados. Silver se resignó y miró al joven que se había quedado con él—. ¿A ti te hace caso alguna vez?
 
—No me lo hizo nunca de pequeña, me lo va a hacer ahora.
 
Los dos chicos siguieron a las jóvenes, que se agacharon y se escondieron detrás del sofá para intentar asustar a los que se encontraban ahí. Silver los identificó al instante: se trataban de Pegaso, Lance y Antón, que parecían estar hablando sobre algún tipo de movimiento pokémon.
 
—Por eso, si haces que Dragonite gire justo en ese momento lograrás que la fuerza del impacto sea mayor, por no hablar de que es un espectáculo para los ojos y una de mis piruetas favoritas. Deberías pedirle que la haga alguna vez cuando te lleve volando.
 
—Ah, así que era así como funciona. Lo haré, e intentaré ponerlo en práctica en mi próximo combate —dijo el domadragón cuando terminó de oír la explicación del líder de tipo volador. En ese momento las dos chicas se pusieron de pie, pero antes de que pudieran darles el susto Lance las agarró y las hizo rodar como había hecho Lira con Silver para que cayeran a su lado—. O en estas dos como no paren quietas de una vez —dijo mientras empezaba a hacerles cosquillas. Las dos empezaron a reír mientras intentaban deshacerse de su ataque pero Lance no paró hasta que consideró que ya habían tenido bastante.
 
—Bueno, mejor esto que emborracharse —dijo Blanca entre jadeos cuando fue liberada del agarre del pelirrojo—. Podrías hacernos menos cosquillas y prestarle más atención a tu prima, la última vez que la he visto iba más contenta de lo normal.
 
—Sí, creo que va siendo hora de hacer una ronda rápida por si acaso —Lance estuvo a punto de ponerse de pie pero se detuvo al ver que Silver había llegado. Le dedicó una sonrisa y un cordial saludo—. Hola, Silver, me alegra verte por aquí. Feliz Navidad.
 
—Gracias, igualmente —Casi sin darse cuenta, Eco pasó por su lado y se sentó junto a Antón. Los dos tenían la misma mirada, la mirada de que habían encontrado a otra persona con la que podían hablar de sus pasiones con los tecnicismos que deseaban sin que resultaran una carga, y parecían estar ansiosos por retomar la conversación que habían dejado a medias.
 
—Bueno, como te iba diciendo, estaba estancado en mi investigación hasta que hace un par de días encontré algo en el Encinar por casualidad que creo que puede ayudarme a avanzar.
 
—Hala, ¡qué chulo! Tu estudio tiene pinta de ser muy interesante, ¡seguro que llama la atención del profesor Elm!
 
—¡¿Tú crees?!
 
—Urgh, ya están hablando de cosas de cerebritos. Que si investigaciones, que si estudios, que si bichos… —Blanca se puso de pie y tiró de las mangas de Pegaso y de Lance para levantarlos—. Venga, vamos a empezar a reunir a la gente, que tengo hambre y la merienda-cena está servida.
 
—Yo mejor me quedo aquí. Ya sois cuatro, no hace falta que vayamos todos juntos de la manita.
 
—Uy, ¡serás vago! Anda, tira para allá y desaparece de mi vista —pidió la líder señalando hacia el fondo de la sala, donde se encontraba una gran mesa con cubertería de lo más variada. Pegaso hizo un saludo militar e hizo lo que se le indicó. Por su parte, Lira no tardó nada en ponerse al lado de su amiga y unirse a la misión.
 
—Pues venga, ¡vamos a por la gente!
 
Primero se acercaron a la pareja formada por Fredo y Débora, que no se dieron cuenta de su presencia hasta que Lira y Blanca se pusieron en el medio de ambos. Silver no sabía como iban a reaccionar, pero lo que no se esperó es que los dos se echaran a reír y Fredo les revolviera el cabello como si de sus nietas se tratara.
 
—Ah, pequeña granujas, ya tardabais en aparecer. Tanta tranquilidad me estaba empezando a extrañar.
 
—¡La merienda-cena está servida, abuelo, tenemos que ir ya a la mesa! —Sorprendentemente, al especialista en tipo hielo no le molestó que hicieran alusión a su avanzada edad, cuando Silver sabía por Lira que no solía tomárselo muy bien porque pensaba que lo hacían de forma despectiva. El joven miró la mesa y vio que había dos botellas vacías, entonces entendió todo lo que tenía que entender.
 
—Lance, mira que a veces eres pesado y estricto como nadie —empezó Débora mientras se acababa el contenido de su vaso de un trago—, pero aun así no podría haber pedido un primo mejor. Te quiero —dijo mientras se apoyaba en él. El domadragón giró la cabeza y miró a Lira mientras alzaba las cejas.
 
—¿Lo estás grabando? Dime que lo estás grabando, necesito tener pruebas de esto —La joven rio y sacó su Pokégear para grabar la inusual escena, que acabó con Lance llevando a los líderes a la mesa antes de que la bebida les hiciera más efecto.
 
La siguiente mesa a la que fueron fue la del Alto Mando, en la que Mento y Karen estaban hablando animadamente mientras Bruno asentía de tanto en tanto y Koga añadía algún comentario. Lira se acercó corriendo a ellos y abrazó el costado de Mento, gesto que fue correspondido al instante por el especialista en tipo psíquico, mientras que Karen se acercó y le revolvió el cabello. Koga sonrió y Bruno se la subió a los hombros como si de un Rapidash se tratara, y se la llevó así a la mesa junto a los otros tres. Como Lira se encargó de ellos, Blanca y Silver se acercaron a la última mesa, ocupada por los tres líderes que faltaban. La joven embistió a Aníbal por la espalda y rodeó su cintura con sus brazos, con la intención de hacer que estas acabaran en su abdomen.
 
—¡Barrigota! ¡Mueve el trasero que es tu hora favorita, la hora de comer!
 
—¡Qué susto! ¿Pero de dónde has salido tú con esos modales, de una granja? —El especialista en tipo lucha se dio la vuelta para hacer frente a la líder. Aunque parecía molesto, el brillo en sus ojos indicaba que era consciente de que se trataba de una broma y que tenía toda la intención de seguirla— Pues tranquila que voy a hacer que te sientas como en casa. Ale, ¡allá vamos! —dijo mientras la levantaba como si no pesara nada y se la colocaba en el hombro como si de un saco de patatas se tratara para llevársela a la mesa, mientras ella intentaba bajarse entre patadas y risas. Morti y Yasmina miraron la escena divertidos, disfrutando de la tierna y bruta estampa que se formaba cada vez que ellos interactuaban.
 
—Bueno, dime, ¿al final te lo estás pasando bien o quieres quedarte un rato conmigo? —preguntó la líder cuando los dos se alejaron. El pelirrojo se encogió de hombros.
 
—En los últimos minutos un psíquico me ha escaneado con sus poderes, he sido víctima del ataque de una castaña enérgica, he sido testigo de interacciones curiosas, por llamarlas de alguna forma, y he visto a algunos líderes bajo la influencia de la bebida cuando esto solo acaba de empezar. No sé muy bien como sentirme al respecto, parece surrealista.
 
—Es normal. Al principio te parece todo un poco alocado pero te acabas acostumbrando, hazme caso —dijo Morti mirando la mesa, donde ya estaban todos sentados menos ellos tres—. Bueno, somos los últimos y es de mala educación hacer esperar. ¿Vamos?
 
Con eso dicho, se dirigieron a sus asientos y tomaron sus puestos. Estaban colocados según el orden que se tenía que seguir a la hora de retar los gimnasios y el Alto Mando; en cuanto a Eco y Silver, ellos se encontraban al final junto a Lira. El pelirrojo se dio cuenta de que quedaban dos asientos libres pero no dijo nada al respecto e intentó integrarse en la conversación lo mejor que pudo, a pesar de que solo tenía interés en hablar con sus dos amigos.
 
—Bueno, si estáis todos ya ¿podríais prestarnos vuestra atención durante un momento? —preguntó Blanca mientras ella, Antón y Pegaso se ponían de pie. Todos se callaron y miraron a los líderes más jóvenes, que parecían tener algo importante que anunciar.
 
—Sabemos que a veces podemos resultar un poco pesados con nuestros comentarios y bromas —empezó Antón.
 
—Pero queremos que sepáis que son simplemente producto de la confianza y estima que os tenemos —prosiguió Pegaso.
 
—Aun así queríamos recompensar vuestra paciencia y mostrar nuestro amor de una forma menos odiosa así que…
 
—¡Mirad debajo de vuestros asientos! —exclamaron a la vez cuando Blanca terminó su parte. Hubo un momento de silencio y confusión, pero cuando pasó los entrenadores hicieron lo que les pidieron. Al pasar las manos por debajo, todos menos Silver notaron que había algo, y cuando sacaron aquello el joven vio que en todos los casos era lo mismo: una bolsa de papel parecida a la que Mary le había dado. Cuando empezaron a mostrar lo que había dentro no pudo evitar sorprenderse al ver que se trataban de más figuras de amigurumi, siendo estas de sus pokémon insignia. Ante la mirada de asombro de todos los presentes, los líderes más jóvenes no pudieron evitar sonreír y aclarar sus dudas.
 
—¿Sorprendidos? Los hemos hecho nosotros pero nos ha ayudado alguien que tiene una habilidad innata para este tipo de cosas. ¡No nos deis las gracias! ¡Ha sido un placer!
 
—Vaya, y yo que pensaba que erais un incordio —dijo Débora admirando su Kingdra— ¡y resulta que sois un incordio con encanto! —Antón se tapó los ojos con las manos y Pegaso le acarició la espalda para simular que le estaba consolando.
 
—Me prometí no llorar pero creo que es lo más bonito que nos ha dicho.
 
—Lo más y lo único. ¿Significa eso que podemos darte un abrazo? —preguntó Blanca esperanzada pero la líder frunció el ceño, rompiendo sus ilusiones en el acto— Jo, todavía no ha bebido lo suficiente para eso.
 
—Pues yo sí quiero uno, creo que este acto tan encantador bien lo merece —dijo Lance extendiendo sus brazos, y los tres fueron directos a dárselo. Los siguientes minutos fueron una sucesión de agradecimientos hacia los líderes más jóvenes y Silver pensaba que iba a vomitar ante tanta muestra de afecto, pero antes de llegar a ese punto alguien le cubrió los ojos, alguien cuya presencia no se habría esperado allí por nada del mundo.
 
—¡Bu!
 
—¡Mary! No tan alto que le asustas.
 
Carol apartó las manos y le sonrió a su confundido amigo. Silver parpadeó un par de veces, se frotó los ojos y los abrió, pero todo indicaba que lo que tenía delante no era una ilusión. Las dos amigas rieron y él sacudió la cabeza, tratando de entender lo que estaba sucediendo en aquel loco día.
 
—Muy bien, ahora sí que no me entero de nada. A ver, vosotras dos, me alegro un montón de ver a Carol pero explicadme qué demonios estáis haciendo aquí.
 
—Bueno, Lira sabía que a lo mejor no te sentirías muy a gusto con tanta gente extraña así que me invitó como sorpresa para que esto se te hiciera más ameno —respondió Carol. Silver asintió lentamente, y cuando procesó la respuesta se dirigió a la otra joven.
 
—Ya veo. ¿Y tú, rubia de bote?
 
—Ya estamos. ¡Que soy rubia natural! —dijo mientras hacía el amago de pegarle en el brazo—. Es sencillo, ¿quién crees que ha ayudado a los líderes a hacer esas figuritas, eh? Me debían un favor y vaya que si lo he aprovechado.
 
—Sí, ya sabemos que eres el altruismo en persona —Esa vez Mary no se contuvo y pegó a Silver, que sonrió, lo que hizo que Carol riera—. En fin, ¿se puede saber cómo demonios se pusieron en contacto contigo?
 
—Blanca tiene mi contacto por… cosas… Le enseñé la figura de tu Meganium a Carol y ella se la enseñó a Lira, se ve que ella le pasaría fotos a Blanca y se le ocurrió que podía ayudarles a hacer un bonito regalo. En fin, es una historia que no te incumbe; calla, disfruta de la velada y no molestes.

—Pff, mira quien fue a hablar.
 
Las dos ocuparon los asientos restantes a su lado y se integraron en la conversación la mar de bien. Silver miró a Eco y a Lira, que le dedicaron una amplia sonrisa que se vio incapaz de no imitar. Había sido una locura de tarde pero ahí estaba, rodeado de alguna forma por todos sus amigos celebrando una fiesta que hasta entonces no podía resultarle más indiferente, pero que aquella tarde cobró un significado especial para él.
 
—¿Qué te pasa ahora que sonríes como un bobo? Pensaba que no podías superar la cara de estúpido que tienes de normal ni aunque lo intentaras pero veo que me equivocaba.
 
Bueno, casi todos eran amigos.
 
—Cállate, rubia de bote. No creas que por regalarme un peluchito hecho a mano estamos en paz.
 
—Ya, ya. ¡No discutáis que no son las fechas más indicadas para eso! —exclamó Carol mientras alargaba su brazo para situar su copa en el medio de ellos dos y llamar así su atención— ¡Por nosotros, por lo que hemos vivido y lo que nos queda por vivir! ¡Feliz Navidad!
 
—¡Feliz Navidad, hermanita!
 
Las dos se quedaron mirando a Silver, que se quedó inmóvil cuando el resto de personas se levantaron con la intención de brindar. Al final suspiró y terminó por agarrar su copa con una ligera sonrisa, un gesto que fue recibido con alegría por las dos chicas. Todos se prepararon y alzaron sus bebidas al mismo tiempo para dar inicio formalmente a aquella velada, con la esperanza de que sus felicitaciones conjuntas les aseguraran, con un poco de suerte, unas buenas vacaciones a los allí presentes.
 
—¡Feliz Navidad!
[Imagen: 6be4Jwe.jpg]
 
~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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#48
[font]@Tommy 

El especial de navidad de coronavairus tiene para todos los gustos; Hope dando cringe, Bede siendo humillado, Rose destruyendo su propia ciudad porque sí y demás desmadres. Como tú mismo has dicho, ha sido un verdadero Frankes[/font][font]tein. En mi opinión, hubiera quedado mejor si solo te hubieras enfocado en una cosa, pero es un especial de navidad y estamos aquí para divertirnos (?). Puntos extras por el final y porque Bolifacio ha podido tener su rendinción como hombre mayor en botarga.

Saludos.
[/font]
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