Actividad - Hisuikai: Primeras Impresiones

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#1
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RESUMEN!

Una actividad sencillita y carismatica. como SHO. Hacemos una lista con todos los ortros personajes y los describimos en menos de veinte palabras. algo como:

Touma: re loco ese tipo no te me acerques.
Darai: ja farmer idiot granjeate unos amigos.
Kiyomi: Thicc goth loli+zettai ryouiki 10/10
Kimi Dokutori: quien? ah, si si cierto que Poi se salio. Bad Civilization. 
Muramasa: KRAAAAAWLING IN MY SKIIIIIIIIIN BRING ME TO BE LAAAAAID

Pero seria muy absurdo poner nada mas nuestras propias impresiones cuando podemos hablar en el chat y ya todos le dijimos a Donna que la Kiyomi anda re horny y le hicimos bullying inclusive al de Saku. No.

Para esta actividad, vamos a imaginar que nuestros personajes leen las fichas de los otros personajes y se les dice que van a conocer a estas personas. Entonces ellos dan su opinion (breve y concisa) de cada uno de ellos.

Cuando pasen seis u ocho meses y termine el colectivo, podemos mirar atras y reirnos del contraste entre lo que pensaban entonces de los demas y lo que piensan ahora. 

Veinte palabras es un aproximativo. Pueden ser pocas mas o pocas menos, pero la idea es poder hacerlo en una sentada y que nadie empiece con "ñiñiñi necesito pensar bien me tardo dos semanas en hacer un astraliano post"
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Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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#2
Ese invierno había sido muy duro, más que cualquiera que recordara en Sinnoh antes de su súbita aparición en ese pasado que no se amoldaba a lo que conocía. A pesar de tener comida asegurada en "La Enredadera" gracias al trato que había hecho con Beni, tuvo que dedicarse a trabajos relacionado a los Pokémon para poder costearse todo lo demás, incluyendo el equipo para protegerse de la intemperie en esas agrestes tierras.

Invierno, cómo lo detestaba, le traía muchos malos recuerdos, y tener que pasarlos por su cuenta, mientras esperaba pacientemente a hallar y seguir a los objetivos de sus misiones, le daba demasiado tiempo para elucubrar y rememorar. No quería perder la cordura al hundirse más y más en su propia miseria, por lo que procuró centrar sus pensamientos en su presente dentro del pasado, en lugar de su pasado que irónicamente había ocurrido en el presente de su propia línea temporal.

Ado... la mujer que empezó a trabajar con Beni hace un mes y no disimula en lo absoluto que no es de esta época, pero es tan simpática que se ha ganado ya a todos los clientes habituales de "La Enredadera"... sin duda, tiene buena mano para los negocios, y quizá más para la tecnología, dado lo que hace cuando cree que nadie la está mirando. Aun así, temo que gane atención no deseada, porque salvo su labia, no parece demasiado capaz de defenderse. Si aún no le he comentado nada sobre nuestra situación común es porque no sé cómo se lo tome, y en lo personal, me siento a gusto aquí, incluso sin la mayoría de comodidades de la vida moderna...

Mientras volvía a la villa para entregar los Pokémon solicitados, oteó a Alexander cerrando un trato con alguno de los peleteros del lugar. Procuró no darle importancia... sabía que sus antepasados habían tenido que hacer lo mismo, por más que en su propia realidad fuese una práctica abolida desde hacía mucho tiempo.

Sí, detesto esa clase de trabajo, pero no por ello voy a repudiar al chico. Respeto su profesionalidad y dedicación, así como su sigilo... alguna vez lo vi en los mismos lugares en los que buscaba a mis propios blancos, pero siempre después de que él ya se había hecho con los suyos. Lo que me ha echado para atrás de entablar una conversación con él, fuera de su propio trato arisco aparte de lo que sea el trabajo, es que parece disfrutar demasiado de cazar... aunque se podría decir lo mismo de mí con el trabajo del campo. Al menos, que sea tan claro en sus intenciones me da cierta tranquilidad, porque no parece querer ocultar cosas, a diferencia de otros...

Tras entregar el último de sus recados, precisamente en la oficina de Cyllene, no pudo evitar atisbar a Adaman y Mai del Clan Diamante subiendo las escaleras hacia la oficina del jefe Kamado. Esto le hizo pensar en alguien que también pertenecía a ese grupo...

Otros, como Katsumi. Nunca había interactuado directamente con ella, pero las pocas veces que la había visto le daba la sensación de que no parecía ser completamente sincera con sus interlocutores. Tiene un aire misterioso y se mueve con tanto sigilo como Alexander, lo cual me hace pensar que quizá tiene otro tipo de presas. Quizá son imaginaciones mías, aunque con todos los rumores sobre robos en la villa, ya cuesta fiarse de cualquiera.

Cansado y necesitado de una buena comida, Darai se dirigió hacia "La Enredadera"; quizá habría algún trabajo extra que Ado pudiera darle, incluso podría considerar quedarse a pasar la noche ahí para ahorrarse un poco de leña en su propia choza. Una vez ahí, pidió cualquier cosa que no fuese el dichoso "menú especial" de Beni, sabiendo con certeza qué llevaba... aunque quizá era mucho más inquietante la presencia de quien bebía a solas en un rincón del local.

Kenji, el espadachín... ignoro sus circunstancias, pero considerando lo mucho que bebe, no debieron ser precisamente agradables. No tiene mucho cuidado por su persona, e incluso alguna vez se ha presentado en la posada con manchas de sangre en la ropa, sangre que no era necesariamente suya... normalmente pensaría que la sed de sangre y alcohol es una mala combinación, pero en su caso parece ser mucho más accesible cuanto más ha bebido... en serio, ¿qué clase de vida ha tenido este hombre como para estar más sereno borracho que sobrio?

Dormir en ese techo extraño le dio una tranquilidad que no esperaba cuando se dio cuenta que, por primera vez en meses, no se sentía observado antes de caer rendido por el cansancio. Considerando que, a pesar del tiempo transcurrido, algunos pueblerinos le seguían viendo con desconfianza, podría ser cualquiera, si es que realmente alguien le estaba acechando. Y luego estaba aquella bruja que rondaba las inmediaciones de Jubileo...

La única certeza que tengo sobre ella es que se llama Kiyomi... y que es una amiga de lo ajeno; la primera vez que la vi estaba husmeando entre aquellas hierbas y flores de las que solía sacar más dinero, pero huyó tan rápidamente como una Rattata. Luego supe por parte del profesor Laventon algo más de ella... y rumores inquietantes sobre maleficios y otros acontecimientos relacionados a la brujería. No quise arriesgarme a ganarme su enemistad, por lo que la siguiente vez que nos encontramos, le regalé un saco de patatas y nabos para que dejara de hacer destrozos en su búsqueda. Curiosamente, poco después de esto es que empecé a sentirme vigilado casi todas las noches... ¿o es que estoy siendo muy paranoico?

Darai se levantó muy temprano al día siguiente, más por costumbre que por necesidad, pero dado el día que tenía por delante, decidió quedarse a desayunar. Al salir hacia la fría mañana, situó a la distancia a aquel amable joven de rizos dorados, quien como era usual ayudaba a los menos afortunados que él.

Kouichi, uno de las primeras personas que conocí tras llegar a Jubileo... es tan buen chico que los más malpensados dirían que intenta ocultar algo. Es cierto que parece algo retraído y no le gusta hablar mucho de sí mismo, pero quizá sea que es un chico reservado, aunque muy servicial. No somos amigos, pero siempre hemos tenido un trato cordial, e incluso alguna vez le he dejado algo de mi cosecha. En realidad, lo que más me preocupa es que sea tan buena persona que esa arpía se esté aprovechando de él... aunque si hay algo más entre esos dos, no soy nadie para meterme ni para discutir los gustos de nadie.

Prefirió olvidarse del asunto y dirigirse hacia su primer destino del día: el taller donde trabajaba el forjador y ebanista que Ado le había recomendado hacía ya unas semanas, cuando no tenía el dinero suficiente para pagar con comodidad por ese trabajo. Quería probar cultivos con estacas cuando llegara la primavera, pero para ello necesitaba un buen martillo (además de usarlo como elemento disuasorio cuando se viera las caras con su supuesto acosador nocturno). Lo había visto alguna vez en "La Enredadera", comiendo solo, como mucho teniendo alguna charla muy parca con quien me lo había recomendado.

Decir que no quedé impresionado cuando vi su espacio de trabajo sería mentir descaradamente... ésto fue el primer indicio de que este hombre tan parco y hábil para su oficio tampoco era de esta época, aunque se había camuflado muy bien entre los locales. Sin embargo, como Ado, parecía de fiar en cuanto a sus habilidades, si se le pagaba por ello; atendió del todo a mi explicación y se limitó a señalar los ajustes necesarios, dada su experiencia. No sé si haya dejado escapar algo que me delate como un forastero, pero como tampoco tengo intención de decir nada sobre él, supongo que podremos estar en paz. Me pidió unos días para realizar mi encargo, pues ya tenía unos tantos en la lista de espera... el tiempo suficiente para realizar los míos y tener el dinero suficiente para pagar la segunda mitad de lo que iba a cobrarme.

Con eso hecho, decidió hacerle una visita rápida a Laventon para saber si necesitaba algo y hacer su siguiente expedición más fructífera. Sin embargo, no tardó en arrepentirse de ello al poner un pie en el laboratorio y escuchar una voz aguda que se le hizo demasiado familiar. La dichosa idol volvía a lloriquear porque no le agradaba uno de los trabajos que el buen profesor le había encargado.

Creo que lleva tres meses aquí... pero se ha sentido como una eternidad. Engreída, chillona, perezosa, aprovechada... realmente tiene todo lo que detesto en una persona. Sí, muy es guapa, lo cual explicaría en parte por qué Kouichi la aguanta (y completamente por qué Touma le dedica esas miradas tan largas y nada santas). Lo peor es que no es que sea incapaz, sino que realmente no le da la gana con sus idioteces de ser una princesa y demases; aunque tengo que admitir, mal me pese, que me da un poco de envidia que, a pesar de la tontería de su empresa, tenga el tesón de llevarla a cabo.

Tras dedicar una mirada de leve hastío a la chica y tomar sin su venia aquella labor que no quería hacer, Darai puso pies en polvorosa y se aprestó a preparar lo necesario para marcharse hacia la Costa Cobalto, donde tendría que realizar la mayoría de sus nuevos encargos. Ese sitio le sonaba de algo...

Oh, sí, ahí fue donde vi por primera vez el barco del capitán Teach... otro de los forasteros más llamativos que frecuentaban Jubileo, no tanto por su apariencia, sino por su forma de hablar y todos los términos modernos que emplea. No soy un entendido de sus hobbies, pero incluso un casual como yo puede pillar al vuelo alguna de las cosas que va soltando. En cualquier caso, me tranquilizó ver que era mucho más razonable de lo que temía en un principio (por eso de ser un pirata) y una compañía agradable, aunque insista en hablar y continuar hablando de temas que no a todos nos interesan.

Con todo listo para partir, se dirigió hacia la salida oriental de Jubileo... cuando lo vio a la distancia, armando jaleo como siempre.

Touma, el loco de la motosierra... de todos los forasteros, es quien más destaca y no por los motivos correctos, y quien causa que todavía buena parte del pueblo nos vea con malos ojos. No parece tener la sed de sangre de Kenji, pero sí la necesidad de mostrarse amenazante y peligroso... como un Pokémon salvaje que está a la merced de un depredador. No he intentado abordar qué le ocurre, en buena parte porque no parece demasiado dado al diálogo, y en otra porque no le importa hacer estragos con sus correrías (incluyendo las huertas en las que suelo trabajar, como esa vez a principios de invierno que lanzó sobre lo poco que había logrado cultivar a un infeliz gritándole algo como que le vuelva a mirar mal o así). Han sido dos meses muy caóticos desde su llegada; espero que Cyllene haga algo al respecto, o todos vamos a tener muchos problemas...

Dejando salir un suspiro de resignación y esperando encontrar su choza o la posada intactas a su regreso, Darai dirigió una última mirada a Jubileo antes de partir. Éste sería su última expedición antes del inicio de la primavera, con lo que esperaba volver a producir una buena cantidad de vegetales para la feria de abril, una gran oportunidad para hacerse de suficiente dinero para costearse el trabajo de los siguientes meses. No sospechaba que Arceus ya tenía planes para él y todos con los que de un modo u otro se había relacionado... planes que involucraban salvar todo Hisui.

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Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
 
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#3
Ado:

La Enredada (Enredadera, salame) es uno de los pocos locales donde todavía puedo pasar casi sin que me miren mal. Su encargada se la pasa contemplando esa estúpida flor y pasándole un trapito a su bate... ¡Pero las mesas están todas manchadas con alcohol! ¿Por qué me andarán diciendo "el loco de la motosierra" si esa tipa tiene un BATE? ¡Al menos con lo mío puedo podar algunos árboles y contribuir a la comunidad! Tiene suerte de que sus futones sean absurdamente cómodos, especialmente después de dormir encima de piedras a la intemperie con el arrullo de los gruñidos de Ursaring.

Alexander:

¡Ah! ¡Ese pobre chico al que su padre debe explotar, obligándolo a trabajar! No digo que sea la postal más linda del mundo cuando llega del bosque arrastrando cadáveres, pero un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que-- ¡¡¿Cuántos años dice que tiene?!! ¡¡WAJAJAJAJAJA!! ¡¡SÍ CLARO!! Me cansé de contar mocosos que apenas dejaron los pañales pateando el trasero de ese boy scout en Azalea como para creerme que este chico tiene más de doce. Sea como sea, no se comporta para nada como un chico... ni como un humano. Últimamente surgieron rumores de toda clase de gente rara llegando a Jubileo, así que no me extrañaría que este nene sea una especie de robot del futuro. ¡Mierda, hasta yo podría serlo!

Darai:

Creo que este tipo debe odiar realmente su vida. Nadie que esté mentalmente sano le pone tanto empeño a cortar sandías o arrancar rabanitos de la tierra; realmente hace todas esas cosas mundanas como si fueran lo más apasionante del mundo, y creo que solo busca pavonearse delante de la chica emo de los bosques que se la pasa menos en los bosques que en los alrededores de su choza. Por lo demás, parece un tipo sencillo, tranquilo, pacífico, ehm... ¿Hay alguna palabra mejor para "aburrido"? Ah, y es pésimo para disimular que me odia solo porque alguna vez casi piso —o noqueo a un idiota que me miró mal porque me burlé de su bigote— sus cultivos.

Katsumi:

Vestida como ninja, corriendo por los techos sigilosamente y capaz de robarse hasta el ridículo gorro del profe por la recompensa adecuada... Definitivamente esta chica se ve como la más normal en el grupo. Me pregunto qué opinarán los de la secta religiosa con la que vive de que sea una ladrona-- ¡Ah! ¡Claro! ¡Se llaman "EL CLAN DIAMANTE"! ¡¿Cómo pude pensar por un segundo que esos sujetos se dedicaban a transmitir la palabra divina a los aldeanos?! O tal vez esa sea la peor clase de ladrones. Lástima que nunca tengo suficiente dinero como para pedirle que se robe ese gorro de mierda de Laventon...

Kenji:

Apesta a sake y peligro... ¡Creo que me agrada! Al menos no anda por ahí fingiendo sonrisas. Pero si se atreve a mirarme mal, no dudaré en desenfundar la motosierra. Siempre va acompañado por ese extraño Typhlosion que juraría que está enfermo... No lo sé, no parece ser normal; hay algo raro en su apariencia y frecuentan mucho La Enroscada de Ado, así que tengo una teoría de que en ese lugar sirven algo más que tragos y comida. Tengo ganas de preguntarle cuál es su historia, pero soy pésimo para iniciar conversaciones civilizadas y... algo me dice que esa katana se desenfunda más rápido que mi motosierra.

Kiyomi:

¿Esta es la tipa por la que el profe se meó de miedo el otro día? ¡Pero si es adorable! ¡Mírenla, con ese sombrerito retorcido y esa aura oscura! ¿Tal vez pueda convertirme en un Greninja si se lo pido? Al menos así sería más popular en este lugar lleno de santurrones. Se la pasa espiando a ese granjero, y creo que también anda acompañada por uno de estos Typhlosion anestesiados... Uhm, tal vez debería dejar de sospechar de la posada. Es una pena que esta chica sea claramente una otaku gótica muy metida en personaje, porque si de verdad tuviera poderes sobrenaturales podría darme una buena mano con este Rotom inquieto que constantemente parece intentar escaparse para hacer sus travesuras.

Kouichi:

El sujeto de verde es amistoso.
Tal vez demasiado amistoso.
Y a todos parece caerles bien.
Mírenlo, sonriendo y ofreciéndose a cargar las bolsas de pan de esa anciana... ¡Por favor! ¡¿Qué clase de buen tipo anda por ahí esforzándose tanto por demostrar lo buen tipo que es?! Además, parece que tiene un Scyther y un Sneasel albino en su equipo... ¡Ja! Seguro que les pide hasta que le corten los bordes del pan para hacerse un sándwich. A veces se lo ve por ahí siguiéndole la sombra a esa gritona insoportable que mira por encima a todo el mundo mientras pavonea su culo de un lado al otro. ¿Qué clase de buen tipo anda por ahí siguiendo a chicas jóvenes que claramente no necesitan ayuda para que les carguen las bolsas de--? Oh, esperen, le está cargando las bolsas a esa chica también. Maldito esclavo.


Muramasa:

Saquemos de una vez al Donphan de la habitación: este sujeto vende clavos. No, no solo los vende... LOS HACE. Piensa en un personaje extravagante de Hisui: seguramente ya pasó por el local de este tipo y le compró o encargó algo. Claro, la ninja de las sombras y el ebrio de la katana entran y salen de ahí como los menores de edad de un gimnasio, ¡pero hasta la maldita bruja anduvo por ahí! Seguro comprando clavos para pinchar un muñeco vudú, o para crucificar al pobre diablo de la huerta. En todo caso, el forjador parece lo suficientemente honesto como para pedirle una mano con esta cosa cada vez que la llevo desafilada una o dos veces a la semana. No está mal, hace un buen trabajo. No me mira de ninguna manera especial, ni me habla de ninguna manera especial... de hecho, no me habla en absoluto.

Shinobu:

Está buena, pero no es buena. Grita demasiado, se la pasa dándole órdenes hasta a las nubes para que no le hagan sombra cuando quiere broncearse, y hasta me miró con asco y desprecio una vez que... dije algo de su atuendo, o de su pelo, o del perro faldero que la seguía de acá para allá. ¿Saben? Ahora que la veo mejor, se parece bastante a esas performers de los almanaques que colgaban los idiotas del taller donde trabajaba antes de venir acá. ¿Será posible que una diva como ella haya corrido con la misma suerte de mierda que una escoria como yo? Pf, si las bestias celestiales a las que adoraba papá existen realmente, estoy seguro de que deben odiarnos por igual a todos los que llegamos a esta villa polvorienta. Va acompañada por un pobre Oshawott... No sabría decirles si corrió mejor suerte que el mío.

Teach:

Todavía no puedo creer que un verdadero pirata viva en esta aldea. ¡Hasta dicen que tiene un barco encallado en la Costa Cobalto! Me pregunto qué tantos pueblos isleños habrá saqueado, a cuántas mujeres habrá secuestrado, qué grandes historias contarán sobre cómo se hizo con ese tesoro en forma de... ¡¿Muñequito de Cynthia y Garchomp?! Uhm, no... Seguro fue con esa misteriosa bruja de los bosques a que maldiga a la campeona de Sinnoh luego de una truncada aventura pasional y la convierta en ese tonto juguete para vírgenes. ¡Ah, cruel destino! El Capitán Teach se ve como un hombre hecho y derecho, la clase de sujeto que me habría gustado ser de haber tenido una opción en esta vida. Pero aparentemente alguien me dio una segunda opción enviándome a este pozo y... ¡Hey! Al menos puedo darme el gusto de entablar amistad con un pirata. Maldita sea, ¿por qué me obsesioné con esta estúpida motosierra si podía terminar teniendo un barco?
A decir verdad, este tipo no me agrada tanto como su barco.
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#4
Katsumi abre su libreta dispuesta a anotar sus pensamientos sobre las fichas que acaba de leer, solo porque aparentemente existía la posibilidad que se cruzara con los individuos que parecían en ellas.

Nombre: Touma Shitakatto.

Tiene una personalidad volátil y el arma de dudoso origen en su brazo...
No inspira confianza... aunque esa cosa en un brazo podría ser valiosa... solo que dudo tener una forma factible que quitarsela sin que se de cuenta...
Lo mejor sería evitarlo lo más que se pueda o mantener las distancia si no hay alternativa.

Nombre: Darai Ueda.

Parece un simple granjero...
Seguramente tenga que regresarle las semillas que aparezcan en mis bolsillos cuando me cruce con él...
Aunque no aseguro el resto de objetos... pero no creo que los extrañe.

Nombre: Kiyomi

Es una... ¿bruja... o una farmaceuta...?
Debería vigilarla y quizás hacerle una visita...
Podría tener trabajo para mí o yo para ella.

Nombre: Teach

¿Un pirata...?
Va a ser difícil conseguir información de él si se la pasa en su barco o peor en el mar...
No visitar mientras este cerca de la monstruosidad..

Nombre: Muramasa

Un herrero...
Debería visitarlo para que le haga mantenimiento a mis Kunais o incluso conseguir un par nuevo...
Tengo que procurar ganar algo de su confianza... podría ser un buen aliado...
Debo cuidar mi cleptomanía cerca de él...

Nombre: Alexander

Un cazador... aunque parece un niño...
Me gusta su aparente dedicación y que tenga claro lo que tiene que hacerse...
Pero tengo que admitir que también es un poco espeluznante y algo... antinatural
¡Me agrada! Solo espero no arrepentirme de ello...

Nombre: Kouichi

Otro ladrón... supongo tendre competencia... o un orador moral en la oreja...
En todo caso espero que nuestros caminos no se crucen de mala manera...
Seguramente tendre encontronazos con esta persona...

Nombre: Shinobu

Esta mujer es un intento de ayudante, ¿cierto...?
Tiene la oportunidad de tener una ocupación de decente y... que desperdicio...
Aunque tampoco me agrada ese hombre con cara de idiota con el que trabaja...

Nombre: Ado

¿Una posadera, una artesana o una posible asesina? me pregunto...
En cualquier caso al igual que con Muramasa... tendre que ser cuidadosa frente a ella...
No quisiera ser atacada por la noche si alguna vez necesito descansar en ese lugar o mientras le pido algún trabajo...
Posiblemente sea un buen punto de inicio para conseguir información...

Nombre: Kenji

Un ronin... interesante...
Supongo que me vere en la necesidad de observarlo... aunque sus habitos no parezcan muy variados...
Pero tampoco quiero arriesgarme a toparmelo un día como enemigo sin tener algo para usar en su contra...
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#5
Ado: Recuerdo bien el bate que le hice. Es una buena mujer. Me tiene más paciencia de la que me gustaría admitir. Es tan raro ver a una persona de otro mundo a cargo de un trabajo tan mundano sin perder la cabeza. Mis respetos a esta mujer por no temer.
Alexander: Chico raro. Si bien es cierto que los jóvenes pueden ser talentosos, hay algo en su ser que no puedo del todo entender, algo oscuro. Debo acercármele con mucho cuidado.
Darai: Puedo ver la frustración en su rostro. Claramente muestra que solo está aquí por la fuerza, como todos... es mejor volver a enfocarme en su martillo.
Haru: Parece vivir la fantasía de su vida, no cualquiera lo llega a tratar semejante situación así. Quizás debería ponerle un límite a los pedidos, pero si no soy yo quien repara su guitarra, ¿quién más lo hará?
Katsumi: Quizás solo quiera negocios, pero anticípate ante la posibilidad de cualquier intento chistoso.
Kenji: Su boca huele a alcohol, lo demás huele a sangre.
Kiyomi: Dale lo que ella desea. Sabes que no vendrá a pedirte algo si intenta lastimarte.
Kouichi: Me recuerda a Katsumi, pero no es tan rastrero, quizás no tenga que apuntarle mi katana.
Shinobu: Niña mimada. No le hagas caso, sus lloriqueos solo pueden irritar a lo mucho, a no ser que su compañero esté en desacuerdo.
Teach: Tiene ese mismo aliento de alcohol, pero claramente no tiene la sangre de muchos en sus manos, solo es un borracho feliz.
Touma: Recuerdo cuando hablé con él en su momento. Irradia tanta felicidad a pesar de la clase de mundo en el que se metió.
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Best Friends
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#6
Diario de Ado (NO MIRAR):
Página 17 – …he notado cómo un montón de gente extraña suele pasarse por la Villa de vez en cuando. Muchos son realmente interesantes: puedes oler que algunos de ellos no son de esta época a kilómetros de distancia. ¿Por qué estamos aquí? ¡Hay un tipo que lleva dando vueltas más de quince años! ¿Realmente no existe una forma de regresar? Odio tener que dormir en el suelo.
 
 
Alexander: Es un cazador. Apuesto que su puntería es casi tan buena como la mía. También es menudo y extremadamente sigiloso, a tal punto que varias veces se me ha aparecido de sorpresa por detrás en la Posada para pedirme algo. Me pone de los nervios.
 

El Chef Beni parece tener un acuerdo con él para conseguirle ingredientes de vez en cuando. Realmente prefiero no meterme en detalles de qué Pokémon usarán para hacer la comida que trae a la Posada todas las noches. Lo llamamos el “Menú Especial” y suele tener mucha aceptación entre los pueblerinos – y a la vez funciona como pista primordial para saber si algún desconocido es originario de Hisui o no.
 

Porque seamos sinceros, ¿qué clase de persona de mi época aceptaría comerse un plato hecho a partir de un Bidoof?
 
 

Darai: Es nuestra fuente de comida para la Posada. Mientras que el dueño de los huertos, Colza, se encarga de cultivar bonguris y hierbas medicinales para el pueblo, este chico nos consigue todo tipo de ingredientes al chef y a mí. A cambio, le hemos dado pase libre en La Enredadera para comer y dormir cuando él quiera.
 

Al principio pensé que aprovecharía para pedirnos banquetes a nuestra costa e invitar rondas a todo el mundo, pero jamás hizo nada parecido. Ya sea por simple consideración o para no resultar una molestia, no suele pedir nada más que un plato de comida y algo para beber, y casi nunca pasa la noche en la posada. La única vez que pasó la noche aquí se fue a la mañana siguiente al alba, incluso antes de que Beni preparara el desayuno.
 

Mi presencia no parece importarle en absoluto, pero lo he atrapado un par de veces con la mirada perdida en dirección a la barra. Si mal no recuerdo, fue esa noche que me estaba peleando con la cremallera del nuevo prototipo de Peso Ball que habíamos hecho con el Maestro Artesano. ¿Quizás reconoció la similitud con las Pokéball modernas?
 

Katsumi: Existen dos clanes que han estado visitando últimamente Jubileo por un conflicto con Pokémon agresivos. Una de los visitantes es una chica que siempre tiene la cara cubierta. Una chica extremadamente desconfiada, que se negó a dormir en la Posada.
 

Una chica que no dejó de pasearse por los techos de las casas toda la noche, interrumpiendo mi noche de trabajo. ¿¡Acaso esa mujer no es capaz de quedarse quieta por cinco minutos!?

Me pregunto cuál es su trabajo en el clan: seguramente algo peligroso, por la forma en la que parece incapaz de bajar la guardia en ningún momento. ¡Quizás la bruja de los bosques pueda hacerle un ansiolítico con todas las hierbas que se roba de la Villa!
 
 

KenjiHe visto a gente como él en los bares de vez en cuando. Entran gritando que aman la fiesta y el alcohol, regalan rondas para los desconocidos, pero al final de la noche sólo quedan ellos, hundidos en su propia tristeza. Estas personas son muchas veces las más difíciles de convencer para que se abran a los demás. Cada vez que intento hablar con él sólo grita “sake” y “más sake”, hasta que ha tomado tanto que sólo quiere una habitación para poder irse a dormir.
 

¿Qué diablos es un “sake”? El cocinero de la Villa me explicó que es una especie de vino hecho con arroz que cultivan en la huerta. Al parecer el Profesor Laventon sabe cómo fabicarlo. Estoy bastante segura que lo que sea que le haya pasado cuando era más joven, le ha dejado un par de tornillos sueltos en la cabeza. El otro día me pidió una botella de alcohol específicamente para dársela de beber a su katana.
 
 

Kiyomi: La famosa “Bruja de los Bosques”. Realmente pensé que era sólo un rumor de la gente del pueblo, hasta que la encontré espiando por la ventana de la posada una noche. Traté de invitarla a pasar, pero se negó de una forma tan elocuente antes de salir corriendo que tardé casi un minuto en entender lo que me había querido decir.
 

Se viste tan elegantemente que parece sacada de un cuento de hadas, pero las mangas de su vestido están grises por culpa de la tierra. ¿Debería decirle que el Profesor Laventon nos consigue jabón hecho a partir de los olivos que crecen en el mismo bosque donde ella vive? En nuestras visitas a las plantaciones con el Chef Beni, nos la hemos topado un par de veces espiando entre los arbustos como si se tratara de una especie de Pokémon salvaje, y robándose muestras de los cultivos medicinales de Colza cuando está distraído. Y sin embargo, por alguna razón jamás la hemos visto robarse ni un tomate de los huertos de Darai, a pesar de que él dice que la ve haciéndolo todo el tiempo. ¿Lo hará a propósito?
 
 

Kouichi: No conozco casi nada de él, sólo que es el único que puede mantener a Shinobu bajo control. Me gusta pensar en él como su representante cada vez que viene a la Posada. Escondiéndose bajo una sonrisa, prefiere que los demás hablen en lugar de él, quizás la razón por la cual se lleva tan bien con su amiga. Afortunadamente, ella tiene la lengua mucho más suelta.
 

A Shinobu se le escapó que cuando era chico, trabajaba en la construcción. Le pregunté si ayuda a Sanqua en las remodelaciones de Jubileo, pero al parecer trabaja de otra cosa. Sin embargo, al querer preguntarle un poco más, volvió a esquivar las preguntas otra vez.
 

¿Quién es este tipo?
 
 

Muramasa: Me he cruzado más veces con este hombre en el tiempo que llevo aquí que con cualquiera de los otros en esta lista. Cuando voy a visitar al Maestro Artesano, está en el fondo del taller fabricando algo. Cuando me doy una escapada al pastizal al sur de la Villa, está practicando con una espada de madera de entrenamiento. Estoy segura que podría hacer cosas mucho más interesantes si tuviera las herramientas necesarias para trabajar con algo más que con madera. Apuesto que uno de esos Pokémon gigantes le sería de gran ayuda, si llegara a conseguir uno de Fuego.
 

Siempre que viene a comer algo, se sienta en la mesa vacía más alejada posible para estar lejos del ruido. No parece importarle que le dé charla de vez en cuando, pero no suele tener mucho de qué hablar. Siento que cuando está él, la Posada se siente un lugar mucho más seguro. Pero la forma en que acecha en la oscuridad, sus ojos casi brillando como los de un Luxray cada vez que una discusión comienza a volverse acalorada, puede llegar a ser un poco aterradora.
 
 

Shinobu: La animadora eventual de la Enredadera. Explosiva y rebelde, a veces ha entrado hecha una fiera en la Posada después de que el Profesor le negara un plato de comida por no haber hecho el trabajo que le daban. Alardeando de sus dotes de canto y de baile, acordamos que le regalaríamos un plato del menú del día si nos cantaba algo para animar el ambiente.
 

Pensamos que a partir de ese día tendríamos otra boca que alimentar todos los días, pero sorprendentemente no fue el caso. A pesar de una oferta tan atractiva como la que le hicimos, prefiere seguir trabajando a regañadientes con el Profesor. Incluso ha llegado a aparecer de improvisto en medio de la noche, solamente para poder escuchar los aplausos de la gente y que alguien la invite a un trago.
 

Realmente tiene una voz muy cautivadora. Desafortunadamente, su actitud altanera estropea un poco sus actuaciones.
 
 

Teach: Estoy casi segura de que este hombre viene de un universo completamente distinto al resto de las personas. Menciona constantemente palabras que jamás he escuchado, y se rehúsa a usar mi nombre, llamándome en su lugar algo que suena como Raju. ¿Riyo? ¿Raichu? Incluso a pesar de eso, no parece decirlo con una mala actitud. Traté de preguntarle qué significaba, pero su explicación estaba tan repleta de palabras completamente incomprensibles que podríamos haber pasado toda la noche profundizando en definiciones con palabras de las que necesitaría más definiciones.
 

¿Realmente me pareceré a un Raichu? Quizás los Raichu de Hisui son distintos a los de Unova.
 

Incluso aunque nadie entienda ni la mitad de lo que dice, a este tipo le encanta hablar. Le gusta hablar demasiado, tanto que podría mantener animada la Posada él solo si quisiera. Por lo que he visto de sus interacciones hasta ahora, sus desvaríos han sido lo único que ha logrado sacarle a Mura una risa por lo bajo. No deja de ser una de las personas más raras que visitan el lugar, pero su presencia parece agradarle a la mayoría de la gente.
 
 
Touma: La primera vez que quiso entrar en la Posada, estuve a punto de prohibirle la entrada inmediatamente después de que quisiera entrar con una sierra eléctrica en el lugar. Naturalmente, con el Chef decidimos que no lo íbamos a dejar entrar, pero insistió tanto en querer una habitación esa noche que decidimos hacer un trato cada vez que entre:
 

Su Rotom se queda conmigo mientras él esté en la Enredadera.
 

Sin electricidad, su ridícula sierra de la que no se despega nunca no tiene potencia. Y aunque no es capaz de cargar mi tablet, su Rotom evita que la batería se descargue, lo cual me permite usarla por horas sin ninguna preocupación. Aún así, seguimos considerando que es bastante peligroso: incluso aunque le hayamos hecho prometer a ambos que no causaran ningún problema, estoy convencida de que ese Rotom no dudaría un instante en regresar a su dueño en el momento en que éste se encuentre en peligro. Para ser completamente honestos, confío más en ese pequeño montón de plasma que en él, después de haber trabajado por años arreglando aparatos específicamente diseñados para que vivan dentro de ellos.
[Imagen: iBRKG73.png]
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#7
... y en acabando de trenzar estos últimos filamentos que a tales espeluznantes efigies componían, diez en total contándolas siendo; llevóse a buena hora determinado en ornamentarlas y dotarlas de ricos y sencillos atributos que delataran en su imagen el ruin propósito que bien encomendado les tenía. Púsolos uno al lado del otro en muy gentil disposición, y con esto, ya acaso diere consigo la mala ventura que su suerte le cegara la memoria, de la que nunca se fiaba, resolvióse en contar sobre cada uno de ellos lo que hasta entonces había logrado capturar de sus tan parecidos hábitos y muy desiguales costumbres, sin holgar de relatar cada detalle que a su descalabrado juicio le viniese. 

Ya animada con este pensamiento, y con la esperanza de no escribir en aquellas páginas sofistería alguna, entregóse a la ligereza de su pluma y la elocuencia de sus palabras:


No ha mucho tiempo, y luego de dar con él en su taller numerosas ocasiones, si acaso fueron a breves palabras y vanas cortesías, que he aprendido su nombre; admirábame además ante la presteza con la que forjaba las cadenas, alfileres y cerraduras que a menudo le encargaba. Frecuentemente me asaltaba el deseo de robarme algunos de los inmaculados artilugios que en su interior se hallaban exhibidos, y así lo llegué a hacer, aunque luego se los devolviera por el terror que causábame su imperturbable seriedad y reservadas maneras. 

Verle entrenar, sin embargo, era el casual solaz con el que deleitábame entre semana; sus fogosas cuchilladas, estrepitosos mandobles y gráciles reveses eran un goce de mirar, tanto así que a veces determinábame a turbarle la vista y adormecerle las extremidades con muy discretos hechizos a modo de verle flaquear, no acaso así lo consiguiere. 

A deshora que en uno de esos días descubrióme escondida detrás de unos frondosos arbustos, mientras que en suspenso le observaba y encantaba. No hizo gesto alguno ante la burla, mas llegóse hasta mí, cargándome mansamente sobre sus hombros y llevándome de regreso al bosque. La quietud con la que lo hizo aún me aterroriza. 

... y entonces creyó conveniente insertar los alfileres en ambas manos, ca no eran sino aquéstas a que sus finas industrias y sinigual fuerza amparábanse.

Desplegando las velas de un gran navío le vi, dando menudas y estruendosas voces de las que luego tendría el adecuado juicio. Llegué acaso allí como cortesana vistiendo una sencilla blusa acordonada, sobre la cual cubría un rico pellote de terciopelo, aunque andaba con los pies descalzos. Oíle decirme desde la prudente distancia que nos separaba que lucía muy "caguaí" aunque demasiado "lolita" para mostrar tanto "setayoqui"; de igual manera dijo que estaba demasiado pequeña para ser su "guaifu" pero que no le vendría mal un poco de "icu icu". Todo aquello fue como hablarme en jerigonza, por lo que creíle extranjero. Le lancé un hechizo de sueño para que callara, y me fui de allí dando saltitos; que el suelo andaba muy enlodado como para dejarle injuriar mis tan pulcras prendas. 

... y en esto fijó el muñeco a la pared con muy gruesos clavos. No creyóle peligroso, mas no tardaría en ahogalle si zarandaja alguna osare, y mejor teníale sesgo. 

Mocita apañada y distinguida; discreta, algo amanerada. Su elegancia me cautiva, casi que se la envidio. Los finos trazos del oreo parecen acordar en peinarle y adornarle; mas las granas que le visten aparentan ser de otro tiempo, otra realidad. 

Al menos eso es lo que logro advertir desde este escondrijo. Se la ve tan atrevida, denodada, ilustre en su sencillez; tanto que no me importaría ser magullada por esa... ¿lanza de cabo ancho? Que hasta sus armas se muestran tan exóticas, como solo ella misma podría ser. Más le miro, más me deslumbra, y más le temo. 

... no quiso efectuar en ella ruindad alguna, aunque diera consigo sobre tal aparejo. Satisfízose con amarrar un mechón de su propios cabellos alrededor de la cabeza del muñeco, a fin de haber noticia de cada pensamiento, intención y fantasía que a la mente le llegara. 

Todavía logro acordarme de aquel absurdo y no menos risible combate que, a muy continuas ofensas, provocamos dentro de una posada; mas él, aún hasta estos días, sostiene no recordarlo: resultaba ser que el dueño de dicha posada solía ir a espaciarse dentro de un muy descolorido barril de sake, donde tomaba una siesta luego de atender las caballerizas. Vile entonces allí, tan manso y sosegado, que vínoseme a ocurrir la más infantil y disparatada travesura; y, con aquello en mente, fue así como le conocí, bebiendo a luengos tragos de una jarra como si en ella pretendiera hallar al mismísimo empíreo. 

Lleguéme hacia él y, de un manotazo, cogí su katana que desenfundada la tenía sobre el mostrador; y tal parecía que no se había contentado demasiado al verme imitar con ella los menudos espadazos de un ronin, de manera exagerada y burlona. Apenas logró ponerse de pie y enfrentarme, cuando, tras una jocosa cabriola, arremetí de un revés contra un barril de sake, destapándolo con un impecable corte.

Suspendióle mi proeza, a la que respondí con muy gustosas pero malintencionadas maneras, ofreciéndole una apuesta. Aceptó entonces en cometer mi misma hazaña contra otro de los barriles, que tornéle a ser el mismo donde el dueño de la posada descansaba, sin él sospecharlo; y por parecerle hacedero (aunque doy del mismo modo crédito al licor que tan embelesado le tenía), ya con la esperanza de acallar mis continuas provocaciones, arremetió tanto a barril como a dueño, del cual golpe no habría despertado jamás de no ser porque su gran barriga le amortiguó la caída. Reí de sobremodo ante mi diablura, y eché a correr en dirección a la aldea, mientras que el borracho ronin arrojábame los mil y un maleficios. 

Muchas graciosísimas horas hemos pasado juntos desde entonces; charlando con muy buena mesura, pero bebiendo con otra muy poca. Le considero mi mayor amigo. 

... no creyó sensato clavarle algún alfiler, más sí vio conveniente bañarle en copioso licor; y con esto, someterle a un desmesurado gusto por sus bondades, aroma y cuerpo. 

Un crío con un fusil; debería convertirle en un sapo o algo, aunque más me entretendría tornarle en un Bidoof, que el solo pensamiento de verle intentar coger el fusil con sus dientotes de castor me produce una incontrolable risa. Acaso he podido concentrarme cierta noche en mis quehaceres a causa del estruendo de los disparos, que súfralos el mismo Giratina en el abismo, mas a mí me reboten. 

Pensándolo mejor, sería más conveniente convertirle en Chatot, para que así memorice mis supersticiones, como aquí le llaman, por mí; que mala es mi memoria y tan buenas mis recetas, que olvídomelas en lo que un rezo tura. No so señorita de asir ventaja alguna de los niños, pero este me tiene la paz demediada. 

... no enterróle alfiler alguno, mas le asaetó con rabia, imaginándose cada ruego, plegaria y depreciación que le trujese el sufrimiento, hasta dejalle deshecho. 

Espaciábame mansamente con los silbos de la mañana sobre las ramas de un olmo viejo, cuando di tan estrepitosa calabazada contra el suelo, que ahuyentó a cada una de mis ideas. Al cabo de aquel árbol, un joven arrebatado que así daba fuertes voces como hacía rugir su sierra. Echóme a la cara tantos insultos y ofensas como en el mundo habían, que hasta habrían hecho llorar al mismo Darkrai, si acaso se apareciese para escucharle. 

No me cansé en cosa alguna decirle, mas solo arrimé el pulgar a su rabiosa sierra, lastimándolo apenas; le tomé luego del mentón y dulcemente deslicé aquel dedo, que de sangre brotaba, sobre los labios contrarios. Aquel sutil hechizo fue suficiente para callarle una vez mi sangre se secó; y aunque no parecía encantado con mi presencia, continué con mi interrumpida siesta recostada sobre su inmóvil regazo, mientras que Mismagius y su Rotom jugaban sobre la copa de otro árbol, que buenas migas habían hecho. 

... y entonces cosió la boca de aquel muñeco con unas muy delicadas hebras de madera, que cuando todo corre turbio no hay espacio para vanas palabrerías.

No fue sino hasta el momento de estas palabras escribir que caí en cuenta que, aquella silenciosa y reservada muchacha con la que largas horas pasé charlando en mi choza, llevaba determinado robarme. A lo mejor pensó que dormía cuando se apreció por la entrada con muy escuras prendas y su rostro embozado. Se asustó al verme, y le pregunté si eran mis vestiduras la causa de su temor, que podía cambiármelas, ca en aquella ajetreada noche no me había dado tiempo en arreglarme. 

Y así, entre tanto y tanto, holgábame con cada una de mis prendas, componiendo y combinando con muy buena gracia innumerables estilos. Juzgó ella misma cuales le parecieron los mejores, y los más extravagantes, y los más insípidos. 

Terminado aquello, comencé a leerle sonetos de mi puño y letra, en especial aquellos que había compuesto pensando en aquel mi ingrato granjerito, que me desvelaba días enteros en remendarlos, eligiendo minuciosamente cada palabra, cada sílaba y cada sonido. Ya acabada su visita, me pareció verle huir tan aterrorizada, que a lo mejor pensé que solo estaba demasiado emocionada por haberme conocido. 

... pensó que, al ser tan buena corredora, sería comedido enterrarle alfileres en las rodillas, los pies y los muslos. 

«¿De qué manera sino hedes vos de os fijar en mí?» dije paso, ca no parecía bastar con yerbas y frutos sisalle, si de fanegas enteras facilitárame, que mala medra tengo. 

Pero entonces vile allí, oreandose en la brisa de la mañana; anchísimo en su labor, donoso en sus maneras. Viendo entonces tal aparejo que ante mí se parecía, y en empuñando la pluma, aquéstas fueron las que escribíle:

En vos ya ha luengos días que he descubierto la desdichada tragedia que me acomete, virtud de la vuesa irreprochable fermosura, a que refocílome a cada hora tras os mirar escondida en los contornos de vuesa huerta; allí do asimismo lloro las enderechas que mi desventurado amor por vos entona. 

¡Oh ingrato! ¡Varón descomedido que a mis plegarias desoye! Ya mis ojitos os miran con gran antojo, y en ellos no hay sino un nudo que bien se corta, mas no desata. ¡Socorrerme heis, entonces! Que si a mis acanaladas súplicas non halláredes vos en responder, mísero mi espíritu para casta errará seyendo. 

Fíoos sin embargo de socavar en mi cariño, que siempre tal será mi provecho, aún si con el azar de la vuesa desgana solo quisiérades ventajas cosechar. Conviéneos mas semejante afecto sembralle, maguer que acuitada la flor brote tal ausente amor partiéredes conmigo, sin nos en su sabroso maná solazar. 


¡Vuestra soy, oh caro labrador mío! Ya el filo del vueso tridente no esgrima ni acalla, sino embiste, arremete, apuñala; mas guía y protectora seré del vueso ánimo, que en imprudentes temer jamás os cansaríades. 

Tras esto, ensobré el papel do aquellas palabras escribí, decorándolo con muy tiernos y aniñados garabatos; y de un dulce soplido lo barrí de mi mano, sin dejar que el viento le tornara u ofendiera, hasta posarlo sobre el cerco de su ventana. 

... y entonces creyó conveniente insertar no alfileres, sino una punzante espina que de los rosedales de la huerta recogió, directo al corazón; que solo así también podría pesarse con los dolientes requiebros de un amor desmandado. 

Cuando conocíle en una tienda en Jubileo, tenía un ojo en el mostrador y el otro en mis alforjas; y aunque yo tampoco era muy cierta con lo ajeno, podía ver sus intenciones a leguas de distancia. Me llegué a él y le dije que si adivinaba cuál de las dos alforjas solapaba en ella la cosa más valiosa, se la quedaba. En la una llevaba unos muy duros quesos, y en la otra un precioso aljófar que tenía el poder de fortalecer cualquier Pokémon en un instante. 

Le pedí que se asomase a ambas, y que por el huelgo que tales emanaban juzgara y justificara su elección. Llególe el olor de la primera, de quesos muy caducos y descompuestos, que parecían fermentados en el mismo averno; ya hacia la segunda de ellas le vino un gustillo tal, que cayó inmóvil sobre la acera, embelesado y refocilado además ante el estímulo. 

Todos quienes allí estaban presentes rieron ante la broma, sobre todo mi Petilil, que orgullosa estaba de haber logrado perfeccionar su ataque paralizador. 

... insertó de manera prudente los alfileres en sus manos, cuales sangrarían y reñirían ante el robo, ejercicio que tan calado le tenía. 

Contáronme las ociosas lenguas de los revoltosos espíritus que en mi bosque habitan que, aunque holgándose en dar detalles de su nombre o aspecto, cierta jovencita de entonado carácter y arrogante naturaleza comparte mi rechazo, desprecio, odio y repudio hacia el profesor Laboratón. Ruego a mi ama dicha señorita a mi se llegase, que tales desvanecimientos no se han de desmandar cuando el coraje llama y rencor reholla. 

Ya muy bienvenida, sepades vos, sodes a mi bosque y a mi hogar; que concertada es la razón de nuestra malquerencia y maherido además el ejercicio de nuestra venganza. 

... amarró entonces el muñeco a su cabello, por encima de su oreja, y allí dejóle ya nunca desamparallo. 
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#8
Las impresiones de Kenji no tienen tiempo ni lugar. Más pueden estar relacionadas con el tiempo en que vio por primera vez a X persona o bien, en una tranquila noche en que su mente se encontraba despejada y lucida gracias al Sake.

Touma: 


 Ah, el loco de la Katana extraña, tengo deseos de blandir esa arma y comprobar sus capacidades. Nunca vi algo así… Tan extraña como esas Pkeolas esas que trajeron los del Equipo Galaxia. ¡incluso una criatura habita en ella! Solo sé que puede cortar un árbol con facilidad… Aunque el manejo que le da el dueño deja mucho que desear. ¡imposible saber si sirve o no! Ah hablando de ese tipo…  he de reconocer que seguramente saber que no sabe lo que hace ¡Y FUNCIONA! Hay que tener coraje. Me agrada.
 
Ah, solo espero que un día no se cruce con la persona equivocada o rompa la paciencia de alguien, bueno, no es asunto mío. Mientras no quiera un duelo o arruine el Sake claro, sino, lo siento por el...


Kouichi: 

 Ah un ladrón, uno bastante malo. ¿La técnica? Olvídate de eso, se trata de su convicción, La primera vez que lo vi, titubeaba si meterse a una casa o no. ¡incluso quise echarle ánimos! Días después lo reconocí de civil, ¿vamos podrías esforzarte un poco más por ocultar tu identidad?, ayudando a cualquiera con sus faenas; los rumores sobre robos ya circulaban. ¿Qué pretendía? ¿montar una fachada de mierda? Bueno no eran mis asuntos... yo solo estaba de paso. En la segunda visita fue distinto, los robos habían disminuido. Pero, durante la noche lo vi una vez más entrar en la casa de alguien, alguien con muchos recursos… Al siguiente día, igual que tiempo atrás, estaba ayudando la gente. Admito que tuve curiosidad…
 
Sospecho que él hace lo que hace por sobrevivir, así de simple… aunque si odia sus habilidades ¿Por qué no consigue algo mejor en el puto pueblo? Ayuda a la gente… pero sigue con lo otro. Mocosos. En fin, si es su forma su forma de sobrevivir, puede hacer lo que le venga en ganas. ¿lo respeto?
 
Ah, antes que lo olvide. Algunos días se me ha cruzado la idea de que tal vez este tipo es al que llaman Sinnoh-sama, digo… hay que ser un dios o algo para soportar a esa molestia escandalosa.


Muramasa:

 Mmmh, el viejo Muramasa, raro que crucemos palabras excepto para hablar de negocios. El metal de los campos de batalla siempre es aprovechable y puedes sacar un par de monedas. Su trabajo es bueno a simple vista, pero realmente lo comprendes al empuñar una de esas armas te deja la sensación de… mmmh Digamos que notas que todas sus partes están echas para su correcto uso. No muchos artesanos logran eso. Creo que nunca le comprado un arma, me pregunto si es capaz de fabricar esa que pueda llamar mia... ¿Paranoia? No, fíjate en esa mirada, observando cada detalle, gélida y espantando indeseados. 

Sería divertido encontrar solo una excusa para desenfundar las armas…

Ado:

 La cantinera, otra gaijin que por esas ropas tan extrañas debe ser de Gallar o Ishuu. Al principio me saco de quicio, mmhh ser cantinera y no saber que es un Sake(alcohol*) ¿¡me estas jodiendo?!  Bueno, se esforzó por aprender, atiende bastante bien y sabe llevar el lugar…  tiene mi simpatía.
 
Al menos el suficiente para llevarme los pleitos afuera y no montar un escándalo dentro…


Darai: 

Un granjero, trabaja, Kiyomi tiene una extraña obsesión con él. No es asunto mío.

Shinnobu:


 ¡La mato, yo a esa mujer escandalosa la mato solo para silenciar esa voz Bonsly que arruina mi sake! No comprendo, no puedo. ¿¡Como carajos la dejan caminar por sus anchas y entonar esos chillidos?! ¡¿Canto?! ¡JA! ¡Seguro la tienen para mantener alejada a las más temibles criaturas del pueblo! ¡¿Y qué clase de disfraz sin gracia es ese?!  Debo replantear mi pensamiento sobre Kouichi, él ES el tal Sinnoh-sama, poseedor de eterna paciencia…   Maldita mujer y su sequito, otra botella arruinada ¡ES LA ULTIMA! Voy descuartizar a cada uno de ellos hasta llegar a ella y en ese mo… 
 

Nota: Kenji paso toda esa noche lanzando maldiciones, amenazas y quien sabe que más cosas al aire…   al final se fue a las afueras a del pueblo en búsqueda de peleas para calmar su ira.


Kiyomi:
 Kiyomi es Kiyomi, es así de simple. Es mejor dejarlo así, aunque la conozca desde hace… ¿más de diez años? es un enigma. Ni recuerdo como la conocí, solo sé que estaba ebrio, hacia relativamente nada de que había empezado a usar el sake para apaciguar mi mente…   Sé que la quería matar y otro instante nos encontrábamos en el suelo riendo a carcajadas. ¡No reía así desde la mañana antes de aquello! Creo que desde entonces nos hicimos amigos… Es humano tener amigos, ¿no? 
 
La verdad, poco se de ella, entras a cualquiera de sus moradas y te llevas una sorpresa… vez pieles de criaturas, pero eso es lo de menos. La he visto trabajar con viseras de humanas y sellarlas en jarras; además de muchos pergaminos, anotaciones y símbolos extraños. pero ¿hey? Es un lugar acogedor, esos para tenderse, tomar un buen sake para descansar o mientras curas tus heridas… si es buen lugar. A menudo terminamos contando historias de los líos que hemos tenido o el próximo objetivo. Ella últimamente habla mucho de vengarse del profesor torpe ese de jubileo… ¡Le aposte primero que la suerte del pobre hombre acabara con el antes que ella! Además, Matamne al menos se siente cómodo y se comunica bien con Mismagius… ¿Me pregunto de que cosas hablaran? Es raro ver ese tipo tan despierto…
 
Eso sí, lo dije, hay cosas de ella que no puedo explicar. No, la casa es fácil. Esas pociones no son chiste, funcionan. Te lo dice alguien que no cree en cosas como el Sinnoh-sama y otras sandeces. Después ella está muy informada sobre la gente, incluso de los raros que últimamente habitan el poblado.
 
OH, sin olvidar algunas historias que ha soltado tras algo de sake… Extrañas, historias de vida que parecieran a temporal. Las del pasado puedes creer que son invento o las leeiste de un lado… ¡¿PERO LAS PREDICCIONES?! Como diantres supo que existieran esos chismes que atrapan criaturas… ¿lo dijo hace, mmmh casi cuando nos conocimos? Incluso el nombre extraño con el que empezaron a referirse a las criaturas pkquiemoun…  como mierda sea.
 
Da igual, si todo se está cumpliendo… espero morir antes que inicie esa era sin valor, la de los entrenadores. ¡¿Mandar a las criaturas a pelear?! ¿¡Deporte?! ¡Que mierda sin honor es esa! Da nausias solo pensarlo…
 
En fin, Kiyomi es Kiyomi. Es lo único que hay que saber… Tal vez el misterio más grande en cuanto a ella es uno solo. ¡¿Qué demonios le vio al granjero?! Pasa todo el día espiándole, robándole cosas y hablando de que le ara…  comienza a preocuparme.
 
¿Sera ese tipo alguien de temer? Me gustaría comprobarlo, pero no quiero tentar mi suerte con la brujita.


Teach: 

 Ah, el capitán del barco. En ocasiones me ha invitado tomar sake en su navío. Es un hombre que sabe. Aunque a veces hable de cosas que no entiendo, ¿Moe? ¿mechas? ¿con…supuruaier? Estos gaijins y sus culturas tan extrañas…
 

¿Me pregunto si será capaz de colarme a Johto? Andar por Hisui es una cosa… moderarse en una región con rigurosos controles fronterizos es otra muy distinta. Especialmente si tienes una recompensa por tu cabeza… suerte que la gente de aquí casi a olvidado ese detalle.

 
Katsumi:

Hay otro ladrón en el pueblo, lo vi de casualidad la noche anterior tras volver de un encargo. No estoy seguro de sus habilidades, pero a diferencia del otro, no vi dudas en sus movimientos. Mientras no se meta en mis asuntos puede vivir como quiera…

 
Alexander:

 Ah el niño que llego hace poco, un cazador. Un profesional, no, no me refiero a que es bueno en su trabajo… bueno también. Mira, estamos tipos como yo, el condenado de Shirou y puede que Muramasa. Personas que puedes llamar Monstros, pero en el fondo conservan algo que le puedes llamar humano… Ese mocoso es todo lo contrario, lo digo un profesional, hace su trabajo y listo. Sin emoción alguna. Un asesino nacido para ser un profesional asesino.
 
El mocoso ese no se a dado cuenta de su talento y espero que jamas lo haga…  aunque.
 
Mmmh, tal vez deba eliminarlo antes que se convierta en una molestia…
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#9
Primeras Impresiones -Kouichi.

Ado: Siento que escrutinia mi alma. Como si tratara de descifrar quién soy y no estuviera satisfecha con las excusas que hace Shinobu por mi; pero, miradas aparte, es bastante amable con nosotros, aunque tambien admito que Shinobu la trata bastante bien considerando cómo es con el resto de las personas.
Aunque se ve bastante meláncolica; a veces cuando voy pasando me doy cuenta que observa esa flor de cristal, pero no tengo idea del por qué. Quizás sea un objeto importante para ella.
 
Teach: Un buen capitán, sin duda alguna, aunque no entiendo mucho su obsesión con las waifus y me preocupa un poco que tenga un coleccionable de Marnie cuándo aún no era líder de gimnasio… supongo que ha estado aquí desde mucho antes que eso pasara.

A veces, cuando no se da cuenta, le dejo algunas reservas que conseguí por ahí en vista que muchas veces se la pasa ocupado, como si tratara de olvidar algo o compensar algo; tanto que se le olvida ir por suministros o comer. Así que, bajo la mirada atenta de su Kirlia, le dejo algunos sacos demás para que los encuentre por la mañana.
Si tengo suerte, otras veces le dejo la cena en la proa cuando hay una cacería exitosa y sobró carne.
 
Touma: Este tipo… no me agrada. No se ve una mala persona en sí, pero que sea tan propenso a los arrebatos y balancear su motosierra de forma intimidante me preocupan un poco; puede lastimarse él o puede lastimar a los demás. Además siento que estar a su lado es ser un imán de atención no deseada; aunque puedo comprender porque Shinobu a veces se la pasa a su lado para que la atención que él atrae se vea reflejada en ella.
Nunca lo he visto quieto, pero por si acaso lo mantendré en la mira mientras Shinobu se siga asociando con él.

Katsumi: Es como yo, pero se nota que no tiene el mismo compás moral y roba sin distinción y sin temor a las represalías. Prefiero alejarme de ella, no vaya a ser que por asociarme con ella termine de nuevo en malos líos; y si la descubren no quiero que su penitencia se extienda hacia mí, de ser posible.

Kenji: Siempre huele a alcohol, y tengo la sospecha de que me vio comenter uno de mis robos hace no mucho tiempo. Pero se ve una persona reservada, porque si me vio no dijo nada y no alertó tampoco a las autoridades locales; no creo que le importe mucho lo que pasa a su alrededor, a decir verdad.
Me recuerda a Shiro, pero más desencantado con la vida. Me pregunto que pasaría si los dos se llegaran a encontrar.
 
Muramasa: Admito que cuando lo vi por primera vez lo juzgué mal. Me da un aura de peligro y digamos que su apariencia inicial no me ayudó a descartarlo como potencial amenaza… pero dejando eso de lado, se ve que es alguien bastante dedicado a su trabajo. Y alguien a quién nunca le deberías robar si no quieres terminar con una espada en la cabeza.
Me gustaría pedirle un arco y un set de flechas, pero no creo que me alcance para pagarle de forma “honrada” de momento.

Alexander: Debo decir que me perturba un poco la facilidad con la que este chico caza a sus presas. Se ve demasiado serio para un niño de su edad y si bien su ética de trabajo es admirable, a veces es bastante inquietante verlo cubierto de sangre después de alguna cacería.
No creo que alce sus herramientas para atacar a ningún humano, pero pareciera no sentir ningun apego incluso por sus compañeros; por lo que no puedo evitar pensar que cualquier relacion interpersonal es prescindible para él mientras no saque beneficio de ello.

Kiyomi: No sé como catalogarla… pero no me volvería acercar a ella… A pesar de su apariencia inocente, es bastante peligrosa. No entiendo la extraña Amistad que tiene Shinobu con ella, pues aparte de Darai, es a la única persona que veo que no le hace sus… “bromas”.


Darai: Me causa admiración, siendo alguien capaz de entregarse puramente al campo a pesar de lo duro que es mantener una Huerta como la suya. No se lleva bien con Shinobu y supongo que tiene que ver con la actitud tan excéntrica de ella, que contrasta con la suya, mucho más tranquila.

A diferencia de Ado, a Darai no parece importarle mucho de dónde vengo o qué hago, mientras no me meta con su Huerta, lo cuál es un alivio.

Shinobu: Podrá ser bastante demandante, excéntrica y… en general una niña mimada. Pero es entendible conociendo su carrera; nunca la conocí como alguien famosa, por lo que me imagino que debió sentirse bastante decepcionada cuando se lo dije.
Aunque alguien la debe de proteger y sacarla de esa burbuja; así que no dejaré que nadie la lastime. Tengo la firme convicción de que podrá cambia.
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#10
 
Primeras Impresiones -Shinobu. 

 Touma: Grosero, ruidoso, sin modales. No sé quién es más inteligente entre la motosierra y él, pero apostaría casi todo lo que tengo a que la motosierra es una especie de intelecto superior a comparación de este tipo. ¡Y deja de verme las tetas y el culo!
 
Pero no me puedo quejar, es bastante llamativo; causa problemas innecesarios, mas es un buen portavoz. Si está donde están las luces ahí lo estaré siguiendo, siempre y cuando aleje esa chatarra de mí.
 
Su mala fama solo hace que resalte y estar a su lado me hace parecer una santa. ¡Es la mejor forma de promoverme sin quererlo! Además, todos quieren estar cerca de mí si un fracasado como él lo está.
 

Kenji: ¡Huele como el demonio! No, no es sake. Huele a pobreza y desesperanza y alcohol rancio. ¡¿Se baña acaso?! Ugh… tampoco entiendo lo que dice, balbucea cosas ininteligibles y apenas puede blandir una espada; ¿cómo demonios no se ha sacado un ojo? Dios…
 
Aunque se puede comprar por el precio adecuado y aunque no me guste, tendré que contratar sus servicios tarde o temprano. Si es que no se termina por matar en el proceso…
 
Y qué esté a varios metros de mí, de ser posible. ¡O mínimo que se ponga perfume!
 


Darai: ¡Maldito granjero inútil! ¡¿Cómo que no puedo pagar tus frutas baratas?! ¡¿Acaso vuelan, tienen propiedades curativas o qué?! Te crees mucho porque eres uno de los pocos comerciantes con calidad en este pueblo de mala muerte, ¡¿y qué es eso de hacerme caras?! Granjero inculto y sin modales. ¡Si no fueras bueno con Kou… ! ¡Arrgh!
 
¡Te odio! Es más ¡te desprecio! Ver tu cara es sinónimo de ver a la pintura secarse.
 


Alexander: Niño raro. Aunque ugh… ¿por qué siempre tiene que estar cubierto de sangre? ¿Y qué es eso de desollar a los Pokémon por su piel? Dios, que no se me acerque nunca con un Pokémon muerto. Me da una mala sensación y prefiero que no se me acerque, ni siquiera para rendirme tributo. ¿Y si pierde el control y me persigue con esa hoz suya?
 


Kiyomi: Kiyomi, mi querida amiga. Nos une el feudo hacia ese estúpido Laventon. Es… extraña y no entiendo su fijación por el granjero soso, pero supongo que no todos podemos ser perfectos. Hablar con ella a veces resulta confuso, y me dio una pócima de la cuál desconozco su uso, mas me dijo que pasaría una noche inolvidable si la bebía.
 
Espero con ansias nuestro siguiente reencuentro para ver si podemos dejar noqueado a Laventon al menos una semana… o un mes… o un año…
 
 
Muramasa: … Es … ¿bueno? No sabría decirlo. No me gustan las armas, así que creo que es competente, hablar como él es hablar con un Ursaring; no entiendo sus gruñidos.
 

Katsumi: Es… extraña. Demasiado rarita. No me sirve, siguiente.
 


Ado: Ado es bastante interesante, pero tampoco entiendo el por qué quiere saber más de Kou de lo que le he dicho. Quizáaaas una vez se me soltó un poco la lengua con ella, pero un pequeño desliz lo tiene cualquiera.
 
Es una mujer de negocios que sabe apreciar el talento; la verdad, hubiera tomado su oferta si no fuera por el estúpido de Laventon y los idiotas del Equipo Galaxia.
 
“Ni puidis timir in tribiji ixtri. Nis hiria vir mil”.
 
Pero nadie me quita el gusto de ir al bar cuándo se me cante la gana y cantar para recibir los aplausos y las ovaciones del público. Y ver cuál incauto decide consentirme con comida y bebida esa noche.
 
Y aunque odie admitirlo, viajar por esos lugares donde ni Dios llega para investigar Pokémon también tiene sus beneficios; los otros reclutas me ven como su esperanza dado que nadie más los quiere ayudar.
 
Ah, volviendo a Ado… no tengo quejas de ella, se ve bastante confiable y sus habilidades para el servicio son excelentes. Sería mi súbdita favorita si no estuviera Kou.
 

Teach: … … …
¿Cómo que no soy especial por que soy 3D? ¿Quién te crees, viejo idiota? ¿Cómo que ese estúpido gachapon es mejor que yo? Ugh, no se que me esperaba de un tipo tan inculto como él, aunque al menos no es un pervertido; o si lo es al menos deja sus fetiches para sus afiches inamovibles y mercancía de dudosa procedencia.
 
¡Malditos Otakus! Ugh… con razón no tienen novia, ni aspiran tener una.
 
No es uno de los súbditos que esperaba, pero al menos es útil; transporta mercancía valiosa y lo único que tengo que hacer es hacer que el artesano le entregue unos cromos hechos de barro con pinturas de su preferencia para hacerle creer que está expandiendo su cultura otaku.
 
Y cuándo no está delirando con waifus al menos no me trata mal. No es el trato que una diosa merece, pero al menos no es como ese odioso de Touma.
 
Quizás pueda mejorar su conducta.
 


Kouichi: Mi sirviente favorito; es leal, es lindo. Es todo en uno. Siempre está ahí cuándo lo necesito y juro que cuando tenga un imperio él será mi mano derecha.
 
Y si alguien le hace algo juro por Dios que arruinaré su vida sea como sea.
 
Es cómo el hermano mayor que nunca tuve, quizás.
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#11
Durante unos momentos, Alexander pensaba que estaba en un mundo donde nadie iba a juzgarlo por su trabajo. No era que le importase demasiado, pero sería ideal ahorrarse las miradas de miedo o tristeza cada vez que arrastra una piel de bidoof en un carro. Tenía la vana esperanza de que, en un mundo sin entrenadores, la gente aprendería a respetar el trabajo de cada quien, y pese a que todavía ningún ecologista loco ha intentado detenerlo con su bellossom, notaba la extrañeza de la mayoría de esos extraños que estaban ahí, con honrosas excepciones.

Al menos tenía el consuelo de que varios estaban peor que él. Para asegurarse de su propia afirmación, comenzó a hacer un recuento entre susurros.

Darai

He disfrutado de su trabajo. Sería imposible no hacerlo en un pueblo tan pequeño y admiro que quiera una vida tranquila dedicándose a lo que le gusta. Un oficio que considero muy necesario en un lugar como este, pero me da la sensación de que él no opina lo mismo de lo que hago. Eso sería ridículo. Somos dos caras de una misma moneda, y viéndolo de cierta manera, yo he llegado primero. El ser humano comenzó cazando lo que encontraba a su paso hasta que aprendió que podía quedarse en un sitio cultivando plantitas. Los dos suplimos una necesidad humana. Me da igual que no lo entienda, mientras siga haciendo su trabajo y manteniendo la boca cerrada con respecto al mío, todo estará bien. Aparte de todo, me parece un chico responsable.

Teach

Aunque me da cierta cosa que lleve una foto de esa niña en top y esa estatuilla con un realismo tan impresionante que me pone nervioso, la verdad es que no veo a muchos mercantes por aquí, salvo los que ya están enterrados en la arena junto a sus barcos y los que están en el fondo de mar. Con todas sus peculiaridades, estoy seguro de que sin él la gente del pueblo tendría bastante problemas para conseguir recursos que están fuera de nuestro alcance. Sobre todo, yo. Ya he intentado crear especias por mi cuenta y la experiencia… no ha sido del todo favorable. Eso sí, a veces habla de más y en una jerga que no entiendo en lo absoluto. Una que otra vez he escuchado que susurra una palabra cuando estoy cerca, algo así como chota… seguramente sea un saludo en su región natal. 

Kouchi

Siendo sincero, a veces sospecho que el tipo esta ocultando algo, pero luego me doy cuenta de que solo un ángel o alguien demasiado desesperado aguantaría a esa chatot gruñona y comienzo a pensar que quizás es más una amenaza para él mismo que para mí. Muchas veces ayuda a quien no tiene que ayudar, sin recibir ni pedir nada a cambio. Quizás sea un vulgar ladrón como me dice su vestimenta y solamente le gusta ser bueno el resto del día para compensar. Me da señales contradictorias. Si de verdad es un ladrón, me enferma que quiera hacerse la buena persona mientras se aprovecha del trabajo de los demás. No importa las excusas que ponga o que se crea un nuevo Robin Hood. Demasiadas incertidumbres. Lo mejor será mantenerse alejado. No quiero que me de ninguna certeza de la peor manera.

Touma

Una supuesta bruja, un ninja, un pirata y dos samuráis y creo que este tipo es el más peligroso de todos. Es el típico loquito que verías en las noticias y eso que no veo mucho las noticias. Dudo que use esa motosierra para talar árboles, aunque supongo que si se le cruzan no tendrá piedad con ellos. Muchas veces se me ha complicado más de la cuenta cazar a una presa porque el ruido lejano de una motosierra la ha ahuyentado.  Quizás lo que más me perturba es que a veces me revuelve el pelo cuando me lo encuentro cara a cara y me regala uno que otro dulce, que luego tiro porque no vaya a ser que tenga una navaja adentro o algo. Al menos debo reconocer que al tipo se le ve alegre la mayor parte del tiempo y que quizás su… excéntrica personalidad venga de querer hacerse el loco en un mundo donde no pertenece, como un mecanismo de defensa o algo… no, esas son tonterías, es un loco y ya.

Kiyomi

Esa tipa tiene suerte de haberle tocado esta época, llena de pueblerinos asustados a los que estafa. Aunque, siendo sinceros, entre las señoras de mi pueblo también podría conseguirse uno que otro cliente. Sea como sea, solo es una pobre vagabunda que apenas come pan duro y por eso se ha quedado chiquita y la mala memoria, los rumores y las coincidencias hicieron que pasara como una estafadora. Seré pueblerino, pero tampoco soy tonto. Si tuviera que decir algo a su favor, al menos tengo el presentimiento de que la chica se cree las tonterías que dice. Si estuviéramos en mi época, ya estaría en un manicomio.

Ah, y es un poco linda… supongo.

Kenji

Después del loco de la motosierra, este tipo debería estar en la lista negra de la taberna del pueblo. Me da la sensación de que es una especie de bomba que se quedó en una zona de guerra antigua y supuestamente esta desactivada, pero que podría explotar en cualquier momento. Honestamente, es un poquito menos terrorífico cuando este borracho. No sé que es lo que podría haber pasado en su vida para que quedase tan roto… hasta me da la impresión de que matándolo le harían un favor. No sé si ese reloj tendrá algún tipo de reparación o va directo al vertedero. Como sea, ese problema no es nuestro.

Ado

De los que he bautizado como los once locos de Hisui, ella seguramente sea la mejor. Admiro su determinación para mantener un local en un pueblo lleno de gente rara. Es amable como una tabernera debe serlo, servicial y bastante inteligente, salvo quizás un poco confiada en lo que respecta sobre a quien deja entrar. Quizás tenga la misma opinión que los demás, pero al menos es capaz de dejar eso al lado y me atiende como a cualquier cliente, a pesar de que a veces le doy sustos de muerte. Eso sí, algo de ella me da… lastima. Por la manera en la que sigue vistiendo, ese aparato que siempre revisa sin temor y los recuerdos que carga, me da la sensación de que sabe bien que existen más personas fuera de época y es como si estuviera pidiendo ayuda para volver a casa. Lamentándolo mucho, debo decir que nadie parece querer irse por la labor. Todos parecen estar acostumbrados a vivir aquí o al menos resignados, salvo quizás ese pajarraca inútil que tampoco es que fuera de mucha ayuda. Yo mismo no veo demasiada diferencia entre mis dos tiempos. Espero que pueda volver a casa. Se ve que no pertenece ni quiere pertenecer aquí.

Shinobu

La pajarraca inútil, el florero, la revista con patas. Típica chica de ciudad con la cabeza hueca. Casi me dan ganas de creer en Arceus y decir que es la peor persona que existe. No hay manera de que alguien como ella hubiera sobrevivido más de un segundo sin ningún tipo de intervención divina. Al menos tiene una meta. Una meta ridícula y estúpida, pero meta al fin y a cabo. Y por lo que veo de cierto tipo con motosierra, no es demasiado descabellada e incluso un poco peligrosa. Al parecer es alguien famosa en nuestro tiempo, pero no me suena de nada, aunque debo admitir que sin la sobre producción de las canciones que le gustan a los jóvenes de ahora, tiene una voz bastante bonita. Me gustaría que cantará más seguido. Así sería más útil que como perchero de Lavander.

Muramasa

La verdad es que lo admiro. Su trabajo es increíble y lo hace sin rechistar ni juzgar a sus clientes. No entiendo como alguien con herramientas tan primitivas es capaz de hacer cosas con más calidad y más pulidas que varios artesanos de nuestra época. Supongo que es la prueba definitiva de que no importa el equipo que tienes si eres bueno en lo que haces. A veces siento que me mira mal o con cierto recelo, pero sinceramente no me importa. Mientras los dos mantengamos la boca cerrada y cada uno haga su trabajo, todo irá sobre ruedas.

Katsumi

A pesar de que su ropa es bastante rara, debo admitir que es linda y como cereza de pastel, bastante callada, que muchas veces es mejor que abrir la boca y ser como la pajarraca inútil. Bueno, al menos el florero va de frente mientras que con esta chica no tengo ni idea de lo que pretende y si roba otra cosa aparte de objetos materiales. He escuchado que trabaja para uno de esos clanes que andan por el campo. No creo que esos trabajos sean del todo inocentes, pero mientras que yo mantenga un perfil bajo y no me robe ninguna de mis equipos, no deberíamos tener problemas. Eso sí, quizás Ado debió pedirle que se destapara la cara mientras estaba en el local, pero siendo honestos, yo tampoco querría problemas con ninguno de los clanes nativos de Hisui.

Shirou

Sin importar cual sea su trabajo, parece bastante enfocado en él y debe tener una moral intachable. Lo que me da cosa es que parece que no lo esta haciendo por él sino por alguien más. Espero que no sea uno de esos religiosos locos que abundan en la aldea.
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Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#12
Touman: me llena de alegría ver a los jóvenes seguir sus pasiones, aunque nunca he sido muy fan del cosplay. A lo mejor es demasiado energético en su interpretación de Denji, pero le pone todo el corazón. Una lástima que no tenga los medios para completar el disfraz... a lo mejor puedo conseguirle el resto de las piezas.

Aunque tal vez debería tener algo más de moderación. Parece que mató por accidente a su Oshawott mientras trataba de obligarlo a hacer cosplay de Pochita.

El Granjero: Cada quien elige la vida de isekaiado que quiere, pero dedicarse a farmear en un sentido tan literal escapa a mi compresión. ¿Qué está esperando encontrar? O quizás está subiendo de nivel... Desearía que tuviéramos un menú que nos muestre los stats de lo otros isekaiados. Este tipo debe tener un nivel altísimo... pero se ve tan infeliz. No te haría daño sonreír de vez en cuando... supongo que es lo que pasa cuando conviertes tus hobbies en tu trabajo.

Megumin: Olvida al granjero, la sobreleveleada es ella. No la puedo juzgar... yo también tenía algo de chuuni a su edad, y mientras no moleste a nadie, está bien. Además, ese cosplay de Megumin no está nada mal... ¿Qué? ¿Que le gusta el granjero? Bueno, la niña vive sola en el bosque, a saber qué clase de hongos está comiendo la pobre.

Shinobu: Demonio de 3D. Cero interés...

Robin: Ora, pero si es Robin! Qué tranquilidad ver a un chico tan bueno entre tanta gente violenta. Alguien que reconoce los problemas de la gente menos exitosa y usa sus talentos para ayudar hace llorar de la emoción a este viejo, y no se lo tiene creído. ¡Sigue así, Robin!

Aunque me preocupa su relación con Shinobu-chan. He perdido demasiados amigos en garras de las Idols, será mejor que no te dejes engañar ¡Ella no te ama de verdad!

Kenji: Oh, Ken-jiichan. Primero una shinobi y después un samurái... tal vez pueda conocer una miko con suerte... ¡o un pirata! Debo tratar más con él, y preguntarle si ya a dominado el Tsubame Gaeshii. Podría invitarle un trago en la posada. Además es un samurái, debe tener un montón de sabiduría para compartir... ¿¡QUÉ!? ¿Que tenemos la misma edad? La vida en el Sinnoh del pasado debe ser dura...

Muramasa: otro Samurai... yo quería una miko. Tal vez lo puedo convencer de hacerle una guadaña a Dokuro...

Umi-chan: Quien iba a decirme que iba a conocer una kunoichi, ah, ¡los chicos estarían tan celosos si supieran! Siempre dice que no es una ninja, ¡pero eso es exactamente lo que diría un ninja! Tal vez algún día tenga la confianza para decirme, y entonces podré encargarle que le deje una bomba de humo en la yukata al herrero.

Mmmmm aunque por alguna razón se siguen desapareciendo cosas del barco siempre que sube a hacer negocios... debe ser esa araña. Tal vez debería decirle a Dokuro que la vigile la próxima vez...

Alexander: Cuando papá me decía que él a mi edad ya se mantenía solo, siempre creí que lo decía solo para que me fuera, pero parece que tenía razón. ¡Este niño hasta tiene su propio negocio, y no debe tener ni trece años! Aunque es muy estricto para su edad... el otro día lo saludé mientras iba de cacería y me hizo una mirada de miedo cuando se le escapó el Bidoof. ¡Solo quería ver la trampa, relájate un poco! Seguro que si viviera en mis tiempos sería un cerebrito de los que siempre están estudiando. Vas a acabar como el granjero a este paso.

Ado-neechan: Desde que la ví por primera vez me dió la impresión de que ocultaba algo. Siempre va bien vestida y es amable con todo el mundo; hasta ese viejo de Tao Hua baja la guardia con ella, pero mi instinto me dice que hay algo más...

¡Eso es! ¡Debe ser una otaku de closet! Estos viejos ojos reconocen a un camarada por más que trate de esconderlo. Seguro por eso se la pasa viendo cosas en su tablet, debe tener miles de mangas almacenados ahí... tal vez me la pueda prestar un día, no hay que ser envidioso. No te avergüences, Ado-neechan. Es una lástima que los jóvenes deban ocultar sus pasiones de la sociedad.
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Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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