Actividad - Dale a tus personajes una crisis existencial

#1
Buenas

Nuestros personajes, como todos, tienen pensamientos de ducha o momentos en donde la música se va y solo están siendo acompañados por si mismos. Estos son los instantes donde surgen las preguntas que están fuera de cualquier método científico y depende de cada uno lo que va a responder. Por cierto, me piratee tres preguntas del Quetzal para hacer este mini cuestionario. Sean creativos con sus respuestas y escriban desde la perspectiva de sus personajes.

1-¿Qué es la muerte?
2-¿Qué es el paso del tiempo?
3-¿Qué es el amor?
4-¿Por qué veniste a este mundo?
5-¿Quién eres tú?
6-¿Quiénes son los demás?
7-¿Como te gustaría que te recuerden?


Es probable que haga otro después y sea mejor. Tengan este por de mientras. Pueden responder de más de dos personajes para hacerlos dialogar y hacer esto más interesante.

La decisión es de ustedes.
[Imagen: g325fpf.png]
Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#2
Mostrar Disclaimer: la caracterización de uno de los personajes es experimental y podría cambiar conforme escriba más y más sobre ella owo
Dos personas bajaban las escaleras que conducían a esa improvisada sala de entrevistas, con una pequeña mesa en medio de dos butacas sobre la que vieron una grabadora de sonido en funcionamiento.

 —¿Me recuerdas por qué estamos haciendo esto? —preguntó la chica del par, de cabello carmesí corto y ojos que parecían estar hechos de hielo, de lo claros que eran.
—Es para ayudar a un tal Doc con su estudio sociológico, o eso me dijo Akari —respondió el chico, trigueño y de vivaces ojos café.
—Entonces debería haber venido ella, ¿no te parece? —cuestionó la pelirroja, justo antes de sentarse en una de las butacas.
—Quizá, pero oye, esto podría ser interesante —insistió él, haciendo lo propio en la otra y tomando un papel al lado del aparato que registraba conversación—. La primera pregunta... ¿qué es para ti la muerte, Kurenai? —inquirió, con interés por lo que tendría que decir la aludida; nunca habían tenido una conversación así de profunda.

Ésta entornó los ojos al escuchar aquello, tras lo cual esbozó una sonrisa irónica. «Menuda pregunta para empezar la sesión», parecía decir su mirada.

—Es otra parte de la vida, nada más; si vives, es inevitable que vayas a morir algún día —contestó con semblante tranquilo, tomándose el tema mucho mejor que la primera vez que tuvo que sufrir aquello—; ¿y tú, Danot? —inquirió, abocándose del todo a la labor que les habían encargado.
—No mucho más de lo que ya has dicho —terció, escueto, al tener la misma opinión.

Antes de que Danot pudiese leer la siguiente pregunta, Kurenai le arrebató el papel de las manos con una sonrisa traviesa; quería hacer de aquello al menos un poco más ameno.

—¿Qué es para ti el paso del tiempo? —interrogó, no pudiendo evitar alzar una ceja al leer el resto de preguntas; quien las hubiese redactado debía haber visto demasiadas series sobre el existencialismo.
—La vida misma, aquello que debemos aprovechar al máximo a cada momento —respondió Danot con seguridad, incluso algo entusiasmado.
—¿No te parece un poco excesivo? Quiero decir, no siempre podemos estar al cien por cien —cuestionó ella, extrañada ante ese arrebato.
—¿Porque no todos somos como Akari? —preguntó, tras lo cual ambos rieron al pensar en que la energía de su amiga común parecía ilimitada—. Me refiero a estar consciente de todo lo que haces, incluso si es tomarte un momento para descansar o reflexionar, esto —aclaró, entendiendo la confusión.
—Porque es algo inexorable, nuestro bien más preciado —añadió Kurenai, no queriendo sonar demasiado dramática—; en serio, espero que esto que estamos haciendo sirva de algo, o será contravenir todo lo que acabamos de decir —rió un poco con esas últimas palabras.

Danot fue un poco más delicado para recuperar el listado, con lo que se dispuso a leer lo siguiente.

—Oh, esta es buena, muy buena; ¿qué es el amor? —preguntó con tono irónico, causando un leve sonrojo en su compañera, pues sabía bien qué iba a responder.
—L-la cosa más bonita del mundo, si sabes encontrarlo, claro —fue la respuesta que dio, justo antes de apartar la mirada por saber que otros escucharían lo que acababa de decir—; ¿y tú qué? —inquirió, casi increpándole con la mirada la vergüenza que le había hecho pasar.
—Algo precioso de compartir, sin duda, sobre todo si es con alguien que puede ayudarte a cumplir tus sueños —contestó categóricamente, teniendo claras sus prioridades.
—Y dicen que la fría y desapasionada soy yo —retrucó Kurenai, si bien no podía negar que él tenía un punto con ello—; ¿fue para esto que viniste al mundo? —interrogó, recordando las preguntas restantes del papel que su interlocutor sostenía.

El chico se dio un momento para hilvanar una buena respuesta. No era algo que se hubiese cuestionado demasiado.

—Para hacer lo posible para alcanzar la felicidad, ya que no creo en predestinaciones ni cosas escritas en piedra —expresó, al sentir que ese era realmente el sentido de la vida.
—Y parte de esa felicidad está en conocer a gente con quienes podamos formar lazos profundos y duraderos; de no haber nacido, nos habríamos perdido esto —acotó, dedicándole una mirada de aprecio, la cual el chico correspondió.
—Siguiente... ¿quién eres? —Danot no pudo evitar alzar una ceja al formular esta pregunta, quizá la más abstracta de todas las que habían contestado hasta este momento.

Ambos se dieron un momento para pensar bien en sus respuestas. No era una pregunta para precisamente sencilla.

—Tu amiga, tu rival, el "Hada de Hielo" de Kissaki... ¿me dejo algo? —preguntó con tono jocoso, a lo que Danot hizo rodar los ojos—. Bueno, soy quien soy... una chica del norte que apunta a ser tan buena entrenadora como me sea posible —añadió, mucho más seria.
—No hay una sola respuesta a esto, dado que somos seres dinámicos; hoy eres esto que dices, pero dentro de unos cuantos años quizá sea distinto —acotó el chico, sin ninguna intención de tomárselo a broma.
—Dentro de unos años quizá sea la entrenadora más reconocida del país —le picó ella, al ser el objetivo su común.
—O la segunda o tercera —replicó Danot, al no querer quedarse atrás.
—Entonces, debo entender que para ti, los demás son quienes quedarán detrás de ti si logras convertirte en el campeón nacional, ¿o me equivoco? —inquirió, bastante más seria de lo que su sonrisa retadora sugería.
—Supongo... aunque también son posibles nuevas amistades, o quizá infelices que no dudarían en pisotear a otros para lograr sus objetivos... los demás son posibilidades infinitas para nuestras propias vidas —expresó el chico con seriedad, recordando a buena parte de la gente que había conocido durante su viaje.
—Je, no puedo discutir esto —convino Kurenai, tras lo cual se levantó para estirarse, cansada ya de estar sentada.

Danot no tardó en imitarla, habiendo perdido la noción del tiempo que habían pasado en ese lugar. Finalmente, una pregunta más y podrían dar el favor por hecho.

—Veo que se han dejado lo mejor para el final —dijo con una sonrisa irónica, pasándose la mano libre por el cabello—; ¿cómo quieres que te recuerden? —preguntó con genuino interés.
—Pues... como una entrenadora sobresaliente, una excelente amiga y una mejor amante —replicó la pelirroja, poniendo especial énfasis en esa última palabra mientras dedicaba una mirada pícara al chico; éste ladeó la mirada, bastante apenado, incapaz de recriminarle nada porque sabía que lo decía muy en serio.
—Coincido mayormente contigo, aunque preferiría mantener mis asuntos de cama en privado —remarcó, sabiendo que ya no había marcha atrás.

Sin decir más, Kurenai le dio un par de toques en el pecho con el índice y una sonrisa traviesa, tras lo cual se dispuso a marcharse, al haber cumplido ya aquello para lo que habían venido. Danot suspiró y dejó el papel donde lo había encontrado, tras lo cual no tardó en seguir a la pelirroja. A fin de cuentas, el tiempo era su recurso más valioso y aún tenía muchas cosas por lograr antes de sentirse completamente satisfecho con los resultados de su viaje.

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[Imagen: anh12KW.png]

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
 
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#3
—Hey, chicaaaa~ adivina, adivina.
—¿Qué vas a pedirme esta vez? ¿Me vas a mandar otro de tus sucios trabajos? ¿Vas a ponerme la comidilla de otro One-Shot donde acabo fatal? O… ¡o tal vez por fin me vas a llamar para-!
—No te hagas tantas ilusiones. Bueno, háztelas; pero no lo esperes pronto.
 
La persona a la que la directora hablaba se le inflaron los mofletes con suma irritación. Llevaba diciendo eso desde hace casi dos años y aún no se veía actuando en algo grande. ¿Cuándo iba a llegar ese momento?
 
—¿Entonces qué? ¿Qué me vas a pedir?—preguntó ya con indiferencia, pues nada más le entusiasmaba.
—¿Recuerdas ese momento que fuiste a entrevistar a Gin y parte del elenco de RppC?
—No… no me dirás que vaya a volver ahí, ¿verdad?—dijo, ya temiendo otra tarea denigrante para su estado de salud mental.
—Nah. De hecho ni te vas a mover de aquí.—Entonces, la directora que se ocultaba entre las sombras le tendió un folio bien pautado, con siete preguntas en el papel—. Quiero que llames a varios del elenco y preguntes estas siete preguntas. ¿Podrás hacerlo?
—Oh. ¿No tengo que hacer ningún cambio dependiendo de la persona?
—¡Nop! ¡Son siempre las mismas!
—Oh. Bueno. Parece fácil—dijo confiada—. ¿Pero no va a ser un poco aburrido preguntar las mismas preguntas a todo el mundo, por eso…?
—Eh, algo haremos—encogió de hombros—. ¡Ahora ve, corre, que vamos a empezar dentro de NÁ!
—¿¡Qué!? ¡AAAAH, PERO DÉJAME PREPARARME, PEDAZO DE-!
 
Mostrar ”Sugerencia de OST”

 
AVIAN PRODUCTIONS S.I PRESENTA

(ノ◕ヮ◕)*:・゚✧ Dale a tus personajes una crisis existencial ✧・゚:* \(◕ヮ◕\)

Presentado por Dinara Kapplekoi ft. Bituin con la colaboración de DoctorSpring.
 
 
—¡Muy buenas tardes a todos! Soy vuestra encantadora presentadora, reportera favorita y futura nominada a los premios Oscar a la mejor actriz, ¡Dinara Kapplekoi! Hoy estrenamos este pequeño espacio de 15 minutos donde preguntaremos siete preguntas existenciales a diferentes personajes pertenecientes a nuestra sucursal. Hoy nos honra tener en este plató a uno de los personajes más populares y carismáticos de Las Batallas Perdidas: ¡Bituin Ty… ty…! Tfyghlu… ¿pero qué apellido lovecraftniano es ese?—se permitió decir, pues la invitada todavía no ha entrado—. ¡Bueno! ¡Que pase la invitada!
 
La cámara hacía zoom out desde la puerta izquierda, por donde la pirata hacía gala de su desgarbada gabardina.
 
—¡Arrrr, marineros! ¡Ya llegó la capitana, yar-ha-ha-há!—venía saludando a todo el público de las gradas, chuleando hasta que se sentó en la butaca contraria a la presentadora—. Puta, qué cómodo es esto.
—Jeje, me alegro que la butaca sea confortable… porque las preguntas que te voy a hacer quizá no lo sean tanto. ¿Estás preparada? Porque lo de “crisis existencial” no es ninguna broma, te advierto.
—Pffft, me gustaría verte intentando dármela—decía toda confiada, sonriendo de oreja a oreja. La presentadora no entendió por qué decidió dar ese galante ahora mismo.
—Eeen fin… vamos allá. Primera pregunta…
—¡Hey! ¿Ya? Pensaba que ibas a dar un resumen de mi biografía o algo, o sea, ¿qué mierda de programa es ese que no da a conocer sus personajes? ¡Pfft, ni siquiera dijiste mi apellido!
 
El público se carcajeaba. La presentadora se sentía abochornada por esas críticas. Poco le gustaba que le dejaran en evidencia las faltas de esta entrevista.
 
—Venga, va, no tenemos todo el día. ¡Primera pregunta!
 
 
1-¿Qué es la muerte?
 
—¿Qué es eso? ¿Eso se come?—bromeó la dragona, riéndose como una descosida—. Va, va, no pongas esta cara. Sé lo que es. Es cuando un ser vivo deja de estar… bueno, vivo. Y su cuerpo se une con la tierra, que servirá de sustento para otra generación de vida… ah, ¿no es poético? No entiendo cómo la niña puede temerla tanto, siendo parte del ciclo.
—Bueno… supongo que está la cuestión de la consciencia y… el ser… ¿supongo?—respondió la presentadora.
—Hm. La verdad, ahora tengo curiosidad por saber qué se siente al estar muerto. Bueno, ¿acaso me enteraré si estoy muerta, acaso?
 
Miraba su mano, planteándose ir a un viaje del cual inocentemente pensaba que había retorno.
 
—Podría comprobarlo ahora mismo.
—¡BITUIN, NO!
 
[Imagen: ?u=https%3A%2F%2Fcmgcreate-1.imgix.net%2...f=1&nofb=1]

2-¿Qué es el paso del tiempo?
 
—¿Hay gente que piensa en eso?—ladeó la cabeza sin entender nada—. Menudo dolor de cabeza tienen que teneeeer… de hecho, no, te voy a confiar un secretillo. No tengo 17 como puse en el papel.
—¿Pu… pusiste 17? ¿No tienes…?—repetía la cámara, desconcertada.
—Nop. Tengo como 1448.
—¿Qué?—preguntó la cámara, atónita.
—Yep. Pero 850 los pasé encerrada en una estrella.
—¿Qué?—repitió.
—Ahora, no te pienses que fue una tortura; el calorcito era agradable y todo… bueno, las primeras décadas escocían horrores; luego ya ni se sentían.
—¿Q u é?—volvió a repetir la cámara.
—Creo que se fue paliando a medida que me fui calmando. Estaba que ardía. LITERAL Y FIGURATIVAMENTE. Claro que mi cabreo y mis llamas en un mar de fuego solo son unas ascuas, jajajaja.
—¿Q U É?—y seguía preguntando, aún sin creerse que estuviera contando eso como si fuera la cosa más normal del mundo.
—El caso es, el tiempo solo lo sientes cuando estás pendiente del pasado o del futuro… y no estás dentro de un sol. Parte de esas 85 décadas fueron como un sueño vacío. Los años no me matarán; pero tampoco soy ajena al… paso del tiempo, como le llamáis los jóvenes de hoy en día. Desde que durante ese sueño, se disipó lo que una vez fui. Y para bien.
—Pero no te he preguntado lo que te ha hecho… te he preguntado lo que es…—dijo la presentadora masajeándose las sienes.
—Oh. Pero qué demonios, pues van a ser los años que pasan, ¿qué otra cosa va a ser?—La pirata estalló en una estruendosa risa, sin ahondarse en cosas muy profundas.
—Tengo muchas preguntas ahora mismo… pero mejor pasamos a la que tengo aquí delante.

3-¿Qué es el amor?
 
—El que junta a uno con otro desde luego no—respondió tajante a la pregunta.
—¿Y entonces cuál es?
—Um… pues no lo sé, ¿tú lo sabes?
—¿Y a mí me lo preguntas…?—la presentadora se quedaba mirando el suelo, un poco herida por la pregunta.
—Whoops, ¿te he tocado alguna llaga, bucanera? ¿Necesitas que te preste un trago para olvidar?
—¿Tienes chocolate…?—preguntó un poco apenada.
—Nah, solo tengo ron.
—No me sirve.
—Bueno, tú te lo pierdes—procedió entonces a dar un trago a su botella. En medio del plató. Desvergonzada como ella sola.

4-¿Por qué veniste a este mundo?
 
—Una autora muy sassy me trajo para que le ayudara a salvar el mundo. Si, por eso estoy aquí.
—No, no, no en ese sentido, Bituin. Se refiere a una cuestión más… um… filosófica.
—¿Pero qué filosofía ni qué boquerones en vinagre? Yo he venido del mundo de Neopia a aquí. ¿Qué cuestión hay ahí?
—Vale. Lo preguntaré de otro modo entonces—suspiró—. ¿Por qué naciste?
—Porque un Draik grandote muy travieso y muy malvado pensó que destrozar las entrañas a un hada de la luz con su enorme navaja le daría mucho placer. Y así fue.
 
La presentadora dejó en su cara una tremenda mueca de asco. Le acababa de dar una imagen gráfica e indeseada que hasta le sumó un trauma más en su larga lista. Algo que desde luego no deseaba.
 
—¡TU RAZÓN DE EXISTIR, IDIOTA!
—¡Ooooooooooh, eeeeeesoooo! Pues…
 
Se quedó pensando. Gradualmente, la media sonrisa que tenía Bituin se fue degradando a una más seria.
 
—¿Sabes? No todo en la naturaleza tiene que tener sentido. ¿O acaso insinúas que todo tiene que tener una razón, o una causa o cumplir una función vital para ganar derecho a pisar en esta tierra, ah?
—Em.
—Claaaaro, nadie puede ser nada si no es útil para todos. ¿Crees que la vida tiene que ser todo cooperación y ser regido por tu supuesta función? Que triste es ser tú.
—¡No dije eso en ningún momento, solo estoy preguntando lo que preguntan aquí! Au.
—Ah. Mil perdones entonces—Se disculpó.—Y no te extrañes tanto, que tu padre también es un dragón. De hecho, ¿sabes cómo se sintió tu madre al hacerlo con una bestia demoníaca con dos muergos? Tengo curiosidad.
—¿C… cómo demonios sabes eso…? Espera, TE LO HA CONTADO KIMI, ¿¡VERDAD!?
—¿Quién percebes es esa?—preguntó Bituin con el ceño fruncido.
—Ah. Ya. Que ella ya no usa ese nombre. Vale.

5-¿Quién eres tú?
 
—Bituin.
—Yo me rindo.

6-¿Quiénes son los demás?
 
—La puta sociedad.
—…
—Has dicho los demás, no uno en concreto.

7-¿Como te gustaría que te recuerden?
 
—Como lo que soy ahora.
—Eh… ¿como una pirata dragona idiota y bruta que no dudaría en humillar a la presentadora de este plató?
—Lo de idiota y bruta sobra, niña. Pero desde luego no quiero que me recuerden por lo que fui. Quiero que me recuerden por aquella que redescubrió el mundo y llegó a tener mil y una aventuras por los mares de Neopia y más allá. Quiero que mi nombre albergue proezas y leyendas que me bien me reputen; como una maestra que guió a los más grandes héroes. Y como podréis ver ahora, estoy trabajando muy duro en ello.
—Sí señor, a eso lo llamo tener ambición—asintió, satisfecha con la respuesta—. ¡Y esa fue la última pregunta! ¿Hay algo más que quieras decir?
—¿Ya? Pffft, ¿se supone que eso me iba a dar crisis existenciales? ¡Jaj!
—Bueno… tengo entendido que aún andas un poco acomplejada por tus orígenes, quiero decir…
—Jejeje… buen intento, pero eso lo he superado desde hace unos años ya.
—Hmpf. Ya veremos cuánto tardas en volverte otra vez a eso, lumbreras. Que conociendo a la directora… seguro que vuelve a sacar la idea del cajón. Le encaaaanta esos tropos, ¿sabes?
—A ti te encanta meter cizaña a la dire, ¿no?—dijo cruzando de brazos—. A saber qué demonios has hecho para que te tenga tanta manía.
—Oh, no sabes cuánto he tenido que sufrir…
—¡Hey! ¡Son las dos de la madrugada ya y quiero dormir! ¿Podríais cerrarlo ya?—gritó la directora entre el público, desde lejos.
—En fin. ¡Bueno, eso ha sido todo por hoy! Si quieren seguir gozando de este programa, no se olviden suscribirse a nuestro canal de Youtube y darle like a este vídeo. ¡Nos vemos en la próxima!
 
La grabación se detiene.


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#4
Mostrar Make no mistake, I'm math
—No estoy seguro de que sea la persona adecuada para responder estas preguntas. No soy un filósofo, ni me dedico a reflexionar sobre esa clase de cosas. Pero está bien. Que mis respuestas no te decepcionen.

El hombre dejó caer su peso sobre la silla de madera y se quitó el sombrero para revelar un rostro de facciones huesudas. Algunas canas salpicaban su cabello lavanda y su barba recortada con esmero, pero sin gusto. El uniforme deslavado le ajustaba de forma extraña, como si hubiera llevado las mismas prendas tanto tiempo cómo debían lucir. Incluso la "R" rosada sobre la tela gris parecía triste. Sin embargo, en sus ojos aún brillaba un destello de buen humor.

—¿Empezamos?


1-¿Qué es la muerte?

—¿Andamos melancólicos? La muerte es la muerte. Te apagas y ya. —sus ojos vagaron por la habitación, como recordando algo que hacía tiempo trataba de olvidar—. En la organización hacíamos cosas horribles a los pokémon. A algunos les cortábamos las partes que podían venderse. A otros los pintábamos con toxinas para hacerlos pasar por pokémon raros, y a los que teníamos en cautiverio, bueno; las condiciones eran horribles. Algunos morían porque se contagiaban enfermedades unos a otros. También había pokémon que se ponían violentos por el estrés y se atacaban entre sí. No me enorgullezco de eso. Pero el trabajo también era riesgoso para nosotros, y no eran pocos los reclutas que acababan en el momento y lugar equivocados. Y el Jefe... el Jefe era brutal. Para él, no había lugar para desperdicios o para dejar evidencias. Reclutas y pokémon tenían el mismo destino... no es una sorpresa que tantos pokémon enfermaran con la comida, ¿verdad?

—Creía que éramos eso nada más. Carne. Carne en un lado u otro de la mesa, y si estabas en el equivocado, mala suerte para ti. O al menos así fue hasta que ese niño destruyó nuestra organización. ¿Sabes? En su equipo llevaba un Crobat. Nosotros les dábamos Zubat a los reclutas porque son fáciles de criar y no importa si mueren porque siempre tendremos más. Pero el de este chico se convirtió en un Crobat; uno lo bastante fuerte para patearle el trasero a mis Koffing. Cuando le pregunté qué era eso, me dijo que un día lo había atrapado en el Túnel de Roca y que desde entonces estaban juntos. ¿Puedes creerlo? Esa cosa era un Zubat. Ni siquiera sabía que hubiera algo más allá de Golbat. Porque, claro; los nuestros morían. Los nuestros nunca vivieron para volverse Crobat, y nuestros reclutas no vivían para volverse más fuertes. Solo carne.

—Eso es la muerte: la muerte es un desperdicio. Algo que convierte a cualquiera con potencial en nada más que carne.

2-¿Qué es el paso del tiempo?

—Es una superposición de etapas en la que futuro, pasado y presente se superponen, y en el que la premisa de causa y efecto se pone del revés, convirtiendo el efecto en causa y la causa en efecto, en un fenómeno incomprensible para nuestras limitadas mentes... ¿qué? Con gente como Cyrus o la profesora se te pega algo.


3-¿Qué es el amor?

—¿Parezco alguien que sabe lo que es el amor? No lo sé. Supongo que amor es cuando aprendes de robótica para que ese niño que no habla con nadie se sienta menos solo. Supongo que amor es dejar que los zubats te ataquen solo para poner a todos a salvo con tus poderes. Supongo que amor es quemarte las manos aprendiendo a cocinar, picarte con agujas aprendiendo a coser porque nadie más lo hará. Supongo que amor es aprender a llorar en silencio para que los niños no se asusten, aún si eres apenas un poco mayor que ellos. Sí... amor debe ser cuando estás dispuesta a recorrer el espacio-tiempo para que un montón de desconocidos vuelvan a sus hogares.

4-¿Por qué veniste a este mundo?

—Porque me perdí a mitad del camino y acabé en este viaje con gente mejor que yo. Tal vez estoy aquí para echarles una mano.

5-¿Quién eres tú?

—Un criminal. Un ladrón, secuestrador, estafador y contrabandista. Y también soy el tío Petrel: niñera de tiempo completo.


6-¿Quiénes son los demás?

—Pues los demás son los demás, ¿No? Que ellos decidan, ya te dije que no soy filósofo.

7-¿Como te gustaría que te recuerden?

—Quisiera que, cuando Cyrus sea un hombre, recuerde que le dije que debe proteger a las mujeres. Quisiera que Sabrina recuerde que no debe pelear, y que puede hacer amigos en los lugares más extraños. Me gustaría que Steven me recuerde con una cerveza en la mano, y que al menos le cause una sonrisa cuando los tiempos sean oscuros. Que Maggy recuerde que siempre habrá alguien dispuesta a ayudarla, incluso si no sabemos como. Y Fennel... quisiera que recuerde que hice todo lo que pude. Que a este viejo criminal le enseñó que puede ser algo más que una vida desperdiciada.

Se levantó de la silla al tiempo que emitía un largo bostezo y estiraba los brazos.

—Fue divertido, pero aún no está lista la cena. Nos vemos.
[Imagen: 6zFZgO5.png]
Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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#5
Mostrar No se que tan bien haya salido esto
Una mujer de cabello rosa y ojos marrones se reajustó los auriculares y anteojos,  mientras leía una última vez las hojas del guión de que debía interpretar para la sección del día, antes de que sus ojos dejaran las notas para fijarse en el par de invitados al otro lado de la mesa. Una pequeña chica de cabello y ojos marrones, que parecía estar demasiado entusiasmada, ya que sus ojos no paraban de moverse de un lado a otro del set, al tiempo que estudia minuciosamente cada rincón, algo que no compartía con su compañero de cabello azul y ojos miel, quien tenía los brazos cruzados sobre su pecho y miraba un punto vació en la pared lateral.
 
La mujer tuvo que reprimir una risa al ver cómo la pequeña le dio un codazo en el costado al mayor, antes de susurrar algunas palabras que hicieron que este soltará un suspiro y cambiará su actitud por una más dispuesta. Dejó a la pareja para mirar al director y asistentes, que le hacía señas por detrás del cristal cercano para confirmar el inicio de todo, así que regresó el gesto y solo un par de segundos después la luz roja se encendió para dar comienzo al programa.
 
— Muy buenas sean mis queridos radios escuchas, aquí su queridísima locutora, DJ Mary, en un día más de Entrevistas Pokémon, aquí en la 4.5 de la Torre de Radio de Ciudad Trigal — La pelirosa habló con tanto entusiasmo, que parecía que estuviera hablando directamente con su público — Como sabrán y hemos estado anunciando durante la semana, hoy toca un programa especial, una entrevista un tanto peculiar a dos personajes del elenco de “Entre entrenadores” — Volvió a fijarse en la pareja — Por lo que ahora en el set nos encontramos con nada más y nada menos, que los dos protagonistas de esta historia. Demos la bienvenida a Lyra Soul y Galen Archaic
 
— Muchas gracias por la invitación al programa, Mary. De verdad es un placer estar aquí — Lyra se apresuró a contestar mientras rebotaba en su asiento por la emoción — Desde siempre he sido muy fan y no tienes ni idea de la ilusión que me hace estar aquí en este momento, yo… — La emoción se apagó para dar paso a un sentimiento muy diferente, que le apretó la garganta — Yo… nunca pensé que llegaría… que llegaría a estar en este lugar y…
 
Mary le dedicó una mirada comprensiva a la chica, que luchaba por mantener sus lágrimas para sí misma, mientras Galen le daba suaves palmadas en la espalda.
 
— Concuerdo con mi compañera — Galen habló con voz tranquila mientras continuaba consolando de forma sutil a su emocional a acompañante — Es un placer estar aquí y estoy más que agradecido por hacer sido invitado.
 
Mary estuvo a punto de refutar las palabras del muchacho, ya que había visto su anterior actitud, pero decidió morderse la lengua y continuar con el guión. Pasó el papel en sus manos y volvió a fijarse en sus interlocutores.
 
— Me alegra saber eso y esperó que mantengan ese pensamiento, porque cómo bien sabrán este día la entrevista tiene una temática que ha sido fuertemente pedida por el público — Mary le dedicó una sonrisa al par, que hizo que Lyra se estremeciera de la emoción y Galen levantara una ceja — Así que prepárense porque las siguientes preguntas les causaran problemas existenciales — Bajó la vista a los papeles en sus manos, una vez más, antes de carraspear — Quiero que tengan presente que ambos tienen que contestar las preguntas, así que… ¿Podemos comenzar…?
 
— Ilumíname — Galen respondió con un encogimiento de hombros, mientras Lyra asentía con entusiasmo contenido — Lyra… te recuerdo que no pueden verte — Sonrió al ver cómo el rostro de la nombrada se calentaba y se encogía en su asiento.
 
— Sí, estoy… lista para las preguntas — Lyra habló con voz acuosa y baja.
 
Mary sonrió satisfecha con las respuestas y golpeó con suavidad los papeles sobre la mesa, antes de soltar la primera pregunta.
 
— ¿Qué es la muerte? — Mary se mordió la lengua para no reír y mantener su expresión profesional ante las expresiones consternadas de sus interlocutores — Recuerden… son preguntas que les causaran problemas existenciales…
 
Galen miró brevemente a Lyra en busca de alguna intensión de responder a la pregunta, pero al ver cómo esta permanecía en un estado consternado, decidió tomar la iniciativa por una vez.
 
— Es el final para muchos, la paz para otros y el comienzo para algunos pocos — Galen que había estado mirando el micrófono al responder, levantó la vista para encontrarse con la mirada estupefacta de ambas féminas — ¿Qué…? ¿Algo mal con mi respuesta…? — Sonrió divertido por las expresiones — En algún momento entenderán, aunque conozco a alguien que sabría dar una mejor respuesta a esa pregunta… a fin de cuentas tiene experiencia en el tema.
 
Mary quería preguntar a qué se refería, pero tuvo que desviar su atención del varón a la chica a su lado, ya que parecía dispuesta a dar una respuesta, después de la extraña de su acompañante.
 
— Para mí es lo contrario a la vida y podría decirse que la extinción de la misma — Lyra bajó la mirada y jugó con sus dedos por debajo de la mesa — Pero al mismo tiempo es una experiencia por la que todos estamos obligados a pasar.
 
Galen parpadeó no esperando esa respuesta de la niña, que ahora se mostraba menos entusiasmada y más nerviosa. Por lo que aprovechó el momento para aplastar el gorro que descansaba sobre su cabeza, hasta que este le bloqueó la vista.
 
Lyra soltó un resoplido, al tiempo que arreglaba su gorro y reajustaba los auriculares debajo del mismo. Mary que los había estado viendo asintió sin mucha seguridad, antes de volver a su faceta profesional y sonreír al par.
 
— Muy bien… vamos con otra pregunta — Mary pasó el papel y jugó con él sus dedos, antes de preguntar — ¿Qué es el paso del tiempo para ustedes?
 
— ¿Dialga…? — Galen rio en el momento que Lyra volvió a codear su costado — ¿Qué…? Esa no sería la respuesta para un nativo de Sinnoh — Sonrió al intento de expresión enojada de Lyra y a la risa de Mary — Está bien… para mí es el período en el que se ven reflejados los resultados de nuestras acciones y decisiones…
 
Mary asintió en respuesta, antes de pasar a Lyra.
 
— Pienso en algo similar… que es el conjunto de todas esas acciones que hacemos — Lyra frunció los labios — Pero porque estas pueden fluctuar de la misma forma que lo hace el tiempo…
 
Galen volvió a mirar sorprendido a Lyra.
 
— ¿Desde cuándo te volviste tan filosófica…? — Galen preguntó a su acompañante, que le sacó la lengua de forma juguetona — ¿Me has estado engañando todo este tiempo…?
 
— No podías ser el único — Lyra se cruzó de brazos y desvió la mira a la ventana en donde se encontraba el resto del personal.
 
— Es justo — Galen admitió sin ánimos
 
Mary miró preocupada el intercambio, así que se apresuró en buscar la siguiente pregunta.
 
— Esta pregunta quizás les incomode un poco — Mary comentó para llamar la atención de sus interlocutores — ¿Podrían decirme qué es el amor…?
 
— Yo… la verdad no creo que el amor se pueda resumir en una sola expresión, ya que hay muchas formas de amor — Lyra tomó la iniciativa mientras fruncía los labios y se llevaba una mano a la barbilla en gesto pensativo — Aunque si tengo que describirlo… — Dejó su antigua expresión para sonreír a Mary — Creo que es cuando piensas en alguien y esa simple acción hace que tu corazón se sienta cálido, mientras te das cuenta que quieres verlo sonreír, que sea feliz, que esté siempre bien y que confié en ti — Su sonrisa se apagó y bajó la mirada — Aunque algunas veces esto puede ser un sentimiento completamente unilateral — Levantó la mirada y buscó a su acompañante, solo para parpadear confundida.
 
Galen tenía el ceño arrugado y parecía sumamente disgustado, una expresión que contrastaba con tu anterior actitud.
 
— Es un obstáculo y una carga peligrosa — Galen ignoró la mirada sorprendida de sus dos interlocutoras y mantuvo la vista clavada en la mesa — Es un apegó que solo trae desgracia, porque… para algunos es su fortaleza y al mismo tiempo su debilidad.
 
Lyra miró inquieta a Galen sin estar muy segura que decir, hasta que escuchó el carraspeo de Mary, quien sacudió la cabeza de un lado a otro mientras le dedicaba una pequeña sonrisa.
 
— Veo que estamos llegando a profundidades un tanto sensibles, así que ahora les preguntare — Mary pasó la hoja y sonrió, antes de enfrentar la expresión preocupada de Lyra y la ceñuda de Galen — ¿Creen que puedan decir el por qué viniste a este mundo…?
 
— Realmente no lo sé… — Galen tomó la iniciativa de nuevo y rio sin gracia, aunque la falsa diversión duro poco en su rostro — En algún momento pensé mi objetivo en esta vida era la de ayudar a otros y detener a los que hacían mal, pero llegados a este punto… — Su voz se apagó y soltó un suspiro lleno de cansancio — Siento que existo para hacer las cosas que nadie está dispuesto a hacer…
 
Lyra que continuaba mirando con preocupación a Galen, tomó la mano del mismo y sonrió, cuando este la buscó con la mirada.
 
— Yo… — Lyra sintió que el calor subía por su rostro ante lo que estaba a punto de decir — Desde siempre he creído que vine a este mundo para cumplir un trabajo especial, uno que solo yo puedo hacer — Su sonrisa cayó de forma abrupta y su agarre sobre la mano de Galen se aflojó — Aunque todavía no sé con exactitud cuál es, pero sé que tengo algo muy importante que hacer… por muy pequeño que sea o parezca.
 
Galen soltó otro suspiro y regresó el apretón en la mano de Lyra, antes de susurrarle un agradecimiento lejos del alcance del micrófono. Mary sonrió ante el intercambio y pasó el papel en sus manos para darle un rápido vistazo, antes de volver a fijarse en sus invitados.
 
— Ya que hemos planteado el motivo de su existencia… — Mary habló con extraña picardía — Es momento de que se autopregunten ¿Quién eres…?
 
Lyra parpadeó momentáneamente confundida por la pregunta, antes de buscar la respuesta en Galen, quien parecía haber vuelto en sí, ya que le dedicó una pequeña sonrisa.
 
— Tú eres la que está filosófica hoy, así que te cedo los honores — La sonrisa de Galen se ensanchó, al ver el puchero que esta le dedicó — Bueno… si no quieres responderé yo… — Dejó de mirar a la pequeña para fijarse en Mary — Solo soy uno de los reacios — Contestó con simpleza y rio a la cara de consternación de Lyra — ¿Qué…? No estoy mintiendo… no del todo. Además que tú no quería responder, así que me tome la labor.
 
Lyra soltó un suspiro y bajó la mirada mientras pensaba en una respuesta, antes de levantar la vista para acercarse al micrófono.
 
— Yo… a pesar de mi respuesta anterior — Lyra habló con vacilación — Sé que solo soy una entrenadora más, una con bajas expectativas en la vida — Se encogió de hombros —Pero todavía quiero conocer muchos Pokémon, hacerme amiga de ellos, conocer muchas personas y explorar el mundo, así que si para lograrlo debo ser una entrenadora, que así sea.
 
— Parece que nuestra Lyra, sí está filosófica hoy — Mary comentó con una sonrisa complacida.
 
Lyra que sintió que su cara quemaba ante aquella declaración, usó sus manos como escudo mientras se encogía en su asiento y soltaba un quejido bajo.
 
— ¡No se burlen! — Lyra se quejó — Solo estoy respondiendo como creo.
 
— ¿Quién se está burlando? — Galen preguntó sin disimular su sonrisa burlona, que fue recibida por los ojos entrecerrados de Lyra.
 
— Muy bien… ya que planteamos la duda de lo que son en este mundo — Mary pasó la hoja para leer la siguiente pregunta — Ahora le toca a los demás… ¿Quiénes son los demás para ustedes?
 
Lyra salió de su estado avergonzado para extender la mano hacia el frente y mirar suplicante a Mary, que rio de la acción de la joven, quien parecía haber olvidado que nadie podía ver sus gestos.
 
— Un mundo de posibilidades — Lyra le dedicó una sonrisa de complicidad a su acompañante, que levantó una ceja confundido — Cada uno puede significar algo diferente para mí, ya sea un amigo, enemigo o lo que sea. Lo importante es cuanto su existencia te pueda influenciar
 
— Eso es maravilloso, Lyra — Mary por una vez intervino incapaz de sentirse ajena a la sonrisa radiante de la pequeña — ¿Y para ti, Galen?
 
— No calificados, desafortunados o desgraciados  — Galen cerró los ojos y contó con los dedos, antes de encogerse de hombros — Es por un tema que me reservo, pero así siento al resto…
 
Lyra quería preguntar qué lugar ocupaba, pero se vio interrumpida por la voz de Mary.
 
— Han sido respuestas muy interesantes e inesperadas las que hemos recibido de ustedes dos, pero lamentablemente nos encontramos en la última pregunta de esta entrevista — Mary se disculpó de forma silenciosa con Lyra mientras señalaba el tiempo que estaba por acabarse —  Y la pregunta sería… ¿Cómo te gustaría que te recuerden?
 
Galen guardó silencio y arrugó el ceño, mientras bajaba la mirada y pensaba en la respuesta. De repente suavizó su expresión para ser reemplazada por una llena de tristeza.
 
— ¿Realmente es necesario ser recordado…? ¿Es algo importante…? — Galen preguntó sin mirar a nadie en particular, antes de suspirar — Pero si pudiera decidirlo… me gustaría que me recuerden como el entrenador que alguna vez fui y no en quien me convertí.
 
Lyra miró con tristeza y se tomó un momento para pensar en sus palabras, antes de tomar una respiración profunda y mirar a Mary.
 
— Apreciaría mucho si fuera recordada como una chica que lucho por salir de su zona de confort — Lyra dejó que una pequeña sonrisa tirara de sus labios — Alguien se aventuró a cumplir sus sueños, a pesar de que todos se oponían a ello, aunque ninguno tuviera mala intención al hacerlo — Parpadeó varias veces, sintiendo como las lágrimas se acumulaban en sus ojos — Como alguien que intentó superar sus miedos y…
 
Para ese punto, Galen había acercado su asiento lo suficiente para Lyra se apoyara en él y pudiera comenzar a llorar con libertad. Solo pudo dedicarle una disculpa silenciosa a Mary, quien asintió en forma comprensiva.
 
— Parece que Lyra se ha puesto un poco sentimental, pero creo que su respuesta ha sido más que suficiente para darnos una idea de sus pensamientos — Mary junto sus manos e hizo una leve inclinación ante ambos — Solo me queda agradecerles por habernos dado parte de su tiempo y tomarse la molestia de responder estás preguntas, que seguramente no fueron nada fáciles de responder — Soltó un suspiro bajo — Entonces es momento de despedir a nuestros invitados y desearles un buen viaje en su historia — Les hizo un gesto para indicarles que no era necesario que respondieran — Aquí su locutora, DJ Mary, también se despide y los invita a una próxima entrega de Entrevistas Pokémon, aquí en la 4.5 de la Torre de Radio de Ciudad Trigal. Hasta la próxima.
 
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#6
Mostrar Lean Compromise o si no se spoilearán
Damian había despertado en un lugar muy raro. No parecía estar en algún tipo de cárcel, tampoco donde sea que el Equipo Anarquía lo había puesto desde que lo sedaron. El cuarto era demasiado limpio para venir de alguna organización de su mundo, parecía salido de una película.
—¿Dónde estoy?
—Bienvenido, Damian —una voz sobrenatural contestó desde una bocina—. Haré esto rápido: te encuentras en una simulación fuera de los eventos que están tomando lugar en tu mundo. No queremos nada más que obtener algunas respuestas de ti.
—Denme una buena razón para hacerlo.
—Si las contestas, volverás a tu mundo, y por ende, podrás salvar a tus amigos del Equipo Anarquía. Te garantizamos que no vamos a usar la información que nos proveas de manera ilícita.
—¿Cómo puedo confiar en ustedes?
—Bien, te diré cómo: nunca vas a salir de aquí si no contestas. Te quedarás pudriéndote aquí si no contestas. Tú quieres salvar a Charlotte y a sus amigos, así que es mejor que lo hagas.
De no ser porque realmente no quería tener más molestias consigo de las que ya llevaba, se hubiera rehusado a contestar.
—Bien, empieza.
1-¿Qué es la muerte?
—¿Qué es? Bueno, lo más obvio es que es el final de la vida para alguien. Si lo que quieres es saber si creo en alguna clase de destino a partir de ahí, puedo decir con seguridad que no tengo certeza de ninguno de esos destinos. Hay gente que se vuelve fantasmas, otras que van a algún lado, pero hay algo muy claro, y es que nadie sabe a dónde van cuando mueren. Los que se quedan aquí entienden muy bien lo que les pasa y no necesitan explicar mucho de su situación, los que van a otro mundo, tu respuesta es tan buena como la mía, podría ser que no hay ningún otro lado, podría ser que vuelves al mismo lugar que antes, o podrías terminar en un tormento eterno o una paz eterna. He pasado por tantas cosas como entrenador para saber que ninguna respuesta es certera.
2-¿Qué es el paso del tiempo?
—Es ese curso natural que hace que todo cambie. Podemos ser iguales en nuestra esencia, pero en la naturaleza siempre hay cambios físicos. Hacen que la vida parezca una apuesta siempre, nunca sabes si lo que has logrado en vida es un desperdicio o un logro hasta que lo reflexionas. Además, ¿qué hay de divertido si fueras un niño para siempre, o un adulto, o un anciano? Sinceramente hablando, lo veo como una cobardía.
3-¿Qué es el amor?
—Es en esencia, esa emoción que permite la unión y el aprecio hacia los demás. Ese es su significado intrínseco. Como entrenador, sé bien que la gente le da más valor del que realmente tiene. Sí, sin amor y respeto, no esperes ser exitoso con tu equipo, pero tampoco creas que el amor por sí solo puede volver fuerte a cualquier pokémon, un buen entrenador debe entender que tanto la fuerza natural como la de la unión deben funcionar en conjunto, quien no entiende ello nunca llegará lejos.
4-¿Por qué veniste a este mundo?
—Todo mundo nace de un padre y una madre. Algunos nacieron de un deseo por criar a alguien, otros por errores. Yo no tengo ni idea de por qué nací, sigo pensando en que solo soy el hijo de otro entrenador irresponsable, como el promedio.
Supongo que es mejor hablar de eso ya que estoy ahí: Odio a esos tipos, no sé si son los más odiados en mi top, debería pensar en ello, pero ciertamente les tengo un desprecio enorme. Son gente estúpida, del tipo que no conoce sus límites. Ser entrenador no te da licencia para embarazar a una mujer y dejarla con la responsabilidad de tus hijos, y tus metas no deberían comprometer la integridad de otros. Eso es lo que esa gente no entiende, una cosa es que te importe ser exitoso, otra es que no tengas una pizca de vergüenza para ver que estás estancándote y no aprendes de tus errores.
Me dan un asco total.
5-¿Quién eres tú?
—No tengo ni idea de lo que soy ahora. Debería decir: "Yo soy yo", pero no... solo la gente que ha logrado hacer paz consigo misma tiene derecho a usar frase. Aún no creo haber conseguido esa paz. Mi orgullo me hace pensar que ya no soy un debilucho, pero está esa incertidumbre: ¿qué pasa si vuelvo a fallar? ¿Qué pasa si realmente estoy destinado a ser débil? No sé qué pasará entonces, pero ese futuro me preocupa.
6-¿Quiénes son los demás?
—Los demás son personas, algunas buenas, alguna malas, gente que conozco y gente que no conozco. Sé más específico.
7-¿Como te gustaría que te recuerden?
—R= Lo que quiero ahora es ser reconocido por lo bueno que he hecho por la gente que me importa. Estoy harto de no ser valorado. Pero claro, eso implica que quizás tenga razón, por todo lo que importa, puedo equivocarme.
Esas habían sido preguntas incómodas, pero esperaba sacar algo de lo que ellos hacían. No había escuchado a la voz hablar más, hasta que eventualmente decidió hacerlo.
—Bien, Damian, has contestado apropiadamente. Serás devuelto a tu mundo en unos instantes.
Poco después de que hablara, un gas extraño empezó a surgir en la habitación. Él se quiso cubrir la boca para que no le pudiera afectar, pero de nada le sirvió. Respiró ese aire y cayó inconsciente, sin saber a dónde iba a parar después de ello.
[Imagen: l1Mexwv.png]
Best Friends
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#7
Mostrar Un par inusual
Una mujer de cabello rosa y ojos marrones mantuvo su vista clavada en los papeles que descansaban en sus temblorosas manos, mientras hacía lo posible por disimular el miedo que sacudía su cuerpo y parecía divertir a uno de sus invitados. La risa profunda y desagradable del imponente hombre, al otro lado de la mesa, hizo que se sobresaltara y pegara un brinco en su asiento, algo que solo aumentó la diversión de aquel sujeto.
 
La locutora buscó desesperada y asustada el cristal, en donde se resguardaba el resto del personal, para mandar una señal de socorro silenciosa, solo para encontrarse con los rostros tranquilos y relajados de sus compañeros. Tanto el director como el asistente hicieron la señal acostumbrada para indicarle que podía empezar cuando quisiera, aunque eso hacía poco y nada por tranquilizar a la chica.
 
«Claro porque ustedes no están solos con los locos…» La mujer soltó un suspiro y se frotó el brazo mientras intentaba espantar los escalofríos que recorrían su cuerpo, antes de mirar tímidamente a sus invitados.
 
Frente a ella se sentaba dos hombres completamente opuestos, el primero y más alto, tenía la tez bronceada y un cuerpo fornido, así como el cabello corto de color negro y los ojos café oscuro. Se mantenía una postura relajado y confiada, mientras le sostenía la mirada junto con una desagradable sonrisa, que solo lograba regresar los escalofríos a su cuerpo.
 
En cambio el otro, ligeramente más bajo, era de tez pálida y cuerpo delgado, aunque no parecía carecer de musculatura, por otro lado su cabello era un matojo desordenado de color café oscuro, al tiempo que sus ojos negros no dejaban de escanear de forma ansiosa la habitación. El hombre parecía un manojo de nervios e inquietud, que no paraba de temblar mientras observaba con desconfianza todo el lugar.
 
Este par difería mucho con sus anteriores invitados, pero así estaban las cosas y después del gran recibimiento que recibió su última entrevista, no le quedaba de otra que sucumbir a las ridículas peticiones de su público. La mujer tomó una respiración profunda y volvió a suspirar, antes de darle un último vistazo al papel en sus manos y cerrar los ojos, su acto fue interpretado por el personal como una señal para encender la luz roja, que daba inicio al programa y a la entrevista.
 
La mujer volvió a abrir los ojos con una sonrisa profesional tirando de sus labios, algo que llamó la atención del hombre más nervioso del dúo y agrandó la sonrisa del otro.
 
— Muy buenas sean mis queridos, radio escuchas, aquí su queridísima locutora, DJ Mary, en un día más de Entrevistas Pokémon, aquí en la 4.5 de la Torre de Radio de Ciudad Trigal — La pelirosa sintió su sonrisa temblar, al ver la expresión maliciosa del hombre de cabello negro le dedicó — Como sabrán y después del éxito obtenido con nuestra última entrevista, hoy volvemos a repetir ese tan ansiado programa especial — Exclamó alegría — Por lo que de nueva cuenta tenemos unos invitados muy especiales, unos que también forman parte del elenco de “Entre entrenadores” — Se fijó en el par mientras hacía un además como si los invitara a hablar al micrófono frente a ellos — Por lo que demos la bienvenida a Deimos y Fobos.
 
Mary luchó contra la necesidad de encogerse contra su asiento o de huir hasta la otra esquina del cubículo, cuando Deimos se inclinó hacia delante y jugó deliberadamente con el micrófono sin quitar sus ojos de ella ni la sonrisa de sus labios.
 
— El placer es mío, Cherubi — Deimos declaró con diversión, antes de volver a acomodarse en su asiento.
 
Deimos miró brevemente a su acompañante, antes de levantar un brazo y estamparlo con fuerza sobre el pecho ajeno.
 
— ¡Uhm…! — Fobos soltó un quejido y el aire abandonó momentáneamente sus pulmones, antes de mirar confundido a su agresor y después fijarse en la mujer al otro lado de la mesa — Yo… — Susurró con voz temblorosa y sin establecer contacto visual — Es… agradable estar aquí…

Mary mantuvo su sonrisa profesional, al tiempo que pasaba la hoja en sus manos y leía lo siguiente que debía decir, antes de volver a fijarse en el extraño par.
 
— No tienen ni idea de lo que me reconforta saber eso, así que espero que mantengan ese pensamiento, porque como ya deben saber la temática de esta entrevista muy peculiar — Mary se permitió sonreír con sinceridad, al ver el brillo entusiasma en los ojos del hombre más inofensivo y temeroso del par — Así que no me queda más que decirles que estén preparados para las siguientes preguntas, que seguro les causaran problemas existenciales — Declaró con exaltación mientras pasaba la página de su guión y volvía a buscar la vista de sus invitados
 
— Interesante… — Deimos interrumpió, llamando la atención de los otros dos ocupantes del cubículo — ¿Crees que puedes crearme dudas existenciales con unas simples preguntas? — Resopló con falsa indignación — Inténtalo, Cherubi.
 
Mary titubeó momentáneamente, al no esperarse dicho comentario, antes de sacudir la cabeza y enfrentar al hombre.
 
— Bueno… la idea es esa — Mary regresó una sonrisa que intentaba parecer confiada — Solo les pido que ambos contesten las preguntas que les hare, así que… ¿Podemos comenzar? — Preguntó mientras buscaba a Fobos con la mirada.
 
Deimos rio de la reacción ingenua de la mujer mientras él hacía lo mismo, gesto que llamó la atención de Fobos, que intercambio la mirada entre los dos, antes de comenzar a temblar de forma brusca.

— Será mejor que dispares, Cherubi — Deimos dejó de ver a su acompañante — El miedica este no va a responderte de buenas a primeras.
 
— Entonces empecemos — Mary frunció los labios ante la insatisfactoria respuesta, solo para volver su vista al papel y recobrar su sonrisa — ¿Qué es la muerte?
 
Mary había esperado una reacción similar a la de sus anteriores invitados, por lo que levantó la vista con una expresión divertida, una que desapareció en el momento que sus ojos captaron el entusiasmo del par de hombres frente a ella.
 
— Es simple — Deimos comenzó, al tiempo que cruzaba los brazos sobre su amplio pecho — Es el estado en el que terminan los juguetes que se rompen o me aburren.
 
— Creo que no has entendido bien… — Mary arrugó el ceño ligeramente — Los juguetes no están vivos para empezar y…
 
— ¿Quién habla de objetos, Cherubi…? — Deimos descruzó sus brazos y golpeó la mesa, sobresaltando a la mujer — ¿Por qué perdería mi tiempo con cosas que no me pueden trasmitir o sentir nada…?
 
Mary se estremeció y miró preocupada a la ventanilla, solo para encontrarse con la vista de sus compañeros de trabajo y una mujer desconocida detrás de ellos, que la saludo con un gesto suave de su mano. Parpadeó confundida por la presencia de aquella extraña, hasta que un carraspeo llamó de nuevo su atención en el par que la acompañaba.
 
— Yo… — Fobos abrió la boca y la cerró, antes de arrugar brevemente el ceño — Pienso lo mismo que mi…
 
— Estas hablando de más, imbécil — Deimos se quejó rabioso sin tomar en cuenta el estado encorvado del otro.
 
Para sorpresa de Mary, Fobos se recompuso bastante rápido y miró temeroso al pelinegro, antes de volver a fijarse en la locutora.
 
— Aunque piense lo mismo que… Deimos — Fobos miró de reojo al nombrado — También… es donde paran… aquellos que no logran entender lo que nos divierte… e intentan intervenir en ello — Frunció los labios con disgusto — Son individuos aburridos que no entienden lo bueno…
 
Mary decidió desechar su pensamiento de que aquel hombre era inofensivo y se propuso no confiar en ninguno de los dos, al tiempo que pasaba el papel en sus manos y mantenía la sonrisa rígida en sus labios.
 
— Ciertamente muy interesantes respuestas — Mary bajó la mirada apenas un segundo y volvió a posar sus ojos en el sospechoso par — Entonces continuemos con la siguiente pregunta… ¿Qué es el paso del tiempo?
 
— El tiempo… — Fobos susurró sorprendiendo a Deimos, que dejó de mirar el cristal para fijarse en su colega — Es un periodo lleno de momentos… agradables y agrios, ¿no Deimos?
 
El nombrado miró largamente a su compañero, antes de soltar un suspiro cargado de exasperación y mirar con los ojos entrecerrados a la locutora.
 
— El tiempo es algo tan perpetuo como fugaz — Deimos declaró con desagrado mientras soltaba un gruñido poco disimulado — No sabes lo rápido que pasa cuando me estoy divirtiendo, nunca es suficiente — Susurró con disgusto — Pero avanza tan lento en los momento que estoy aburrido que… ¡Me irrita! — Golpeó de nuevo la mesa, haciendo estremecer tanto a Fobos como a Mary.
 
Un golpeteo en el cristal llamó la atención de los ocupantes de la cabina, que buscaron el origen del ruido, solo para encontrarse con aquella mujer y su seña de amenaza al hombre alterado. Deimos soltó un resoplido y se cruzó de brazos, al tiempo que se dejaba caer en la silla y mirada a otro lado.

Mary observó extrañada la reacción del hombre fornido e intentó buscar una explicación en el otro varón, solo para encontrarlo en un estado de nerviosismo similar, al que tenía al inicio de todo. Soltó un suspiro lleno de cansancio y pasó la hoja en sus manos para leer la siguiente pregunta.
 
— ¿Les parece si pasamos a la siguiente pregunta? — Mary preguntó para volver a fijar la atención de los hombres en ella — ¿Qué es el amor?
 
— ¿El amor…? — Deimos y Fobos preguntaron al mismo tiempo, el primero con una ceja levantada mientras el otro parpadeaba de forma insistente.
 
— Pues… — Deimos tomó la iniciativa mientras se pasaba una mano por el cabello — No tiene nada que ver con toda esa mierda cursi que la gente le gusta hablar — De repente una sonrisa pícara tiró de sus labios y se inclinó sobre la mesa mientras miraba a Mary con intensidad — Es solo un juego en donde te pretendes de forma conveniente para ganar la atención de alguien y contener algo de ella — Se encogió de hombros — Eso es todo… Cherubi
 
Mary sintió un estremecimiento sacudir su cuerpo de forma violenta, antes de que tener la necesidad de frotarle los brazos para alejar la sensación.
 
— Uhm… — Fobos tarareó para disgusto de Deimos, que perdió su sonrisa y lo miró irritado — Es esa sensación de poder y dominio que tenemos sobre otra persona… el placer que sentirnos superiores a ella — Una tímida sonrisa tiró de sus labios — Al mismo tiempo es ese algo que hace que seamos... dependiente y capaces de hacer todo... por ese otro individuos.
 
Fobos se mostró satisfecho por su respuesta, ya que parte de los temblores se habían detenido y su sonrisa se ensanchó. Mary parpadeó sorprendida de esa respuesta inesperadamente normal, aunque no pudo evitar sentir que algo andaba mal en ella.
 
— Oh… veo que hemos tocado algo sensible allí, por lo que no me queda más que preguntar la siguiente pregunta — Mary miró brevemente el papel y volvió su vista al par de varones — ¿Por qué viniste a este mundo?
 
Mary no puedo evitar estremecerse, al ver como una sonrisa desquiciada tiraba de los labios de Deimos.
 
— Para deleitarme con las expresiones llenas de terror de aquellos que se interponen los objetivos de la maestra Marte — Deimos soltó de nuevo aquella risa burlona — Ver sus ojos cargados de ira mientras les causo dolor… es tan satisfactorio — Ronroneó.
 
Fobos miró a Deimos y después a la mujer que estaba a punto de abandonar su asiento.
 
— Yo viene para ayudar a mi hermano y… — Fobos dejó de hablar en el momento que sintió el brazo de Deimos impactar de nuevo contra su pecho
 
— Tu siempre con tu boca floja, imbécil — Deimos soltó con rabia.
 
 — Uhm… y la maestra Marte — Fobos soltó en un jadeo y miró de reojo a su hermano — Pero… me gusta pensar que yo… me encargo de… sembrar el pánico en todo… aquel que intente oponerse a alguno de ellos.
 
Mary no puedo más que convertir sus labios en una fina línea mientras mantenía la mirada en el hombre maltratado, sintiendo algo de lastima por él y el trato que recibía.
 
— Ahora que conocemos la razón de su existencia — Mary no revisó el papel, sino que mantuvo sus ojos vigilante en ambos varones — ¿Quién son ustedes?
 
Un silencio incómodo y pesado cayó en la sala, por lo que Mary se retorció incómoda en su asiento, mientras intentaba pensar como huir si alguno de los presentes se tornaba agresivo contra ella.
 
— Muy astuta, Cherubi — Deimos volvió a cruzarse de brazos y se reclinó en su asiento — Sacando información para los inútiles… ¿eh? — Rio — Pero… tienes suerte porque ninguno de nosotros tiene problemas en decir quiénes somos… — Deimos enderezó su forma y su rostro adoptó una extraña seriedad — Soy Deimos Androktasie — La solemnidad de su expresión se perdió para dar paso a aquella sonrisa desagradable — Quien seguramente permanecerá en tus sueños por mucho tiempo.
 
Mary se estremeció visiblemente ante las posibles implicaciones de aquellas palabras, antes de buscar a su otro interlocutor, solo para encontrarse con una expresión extrañamente serena. Fobos había dejado de temblar para cambiar su postura por una más erguida y refinada, al tiempo que su mirada se tornó más oscura y pesada que la de Deimos.
 
Este último notó el cambio de su colega y disimuladamente arrimó su silla lejos de él.
 
— Soy Fobos Androktasie, capitán de uno de los escuadronas del Equipo Sheol, que están bajo el mando de la maestra Marte — Fobos dejó brevemente de mirar a Mary para posar su mirada en su hermano, quien se esforzaba por mantener su atención en otro lado — Hermano de Deimos y de…
 
Mary se sobresaltó, cuando Fobos detuvo por primera vez la arremetida de Deimos con una gran sonrisa en sus labios y un brillo de diversión en sus oscuros ojos, antes de torcer el brazo cautivo y sacar un gruñido del otro varón. Se escuchó un par de golpes en el cristal y Fobos liberó a Deimos, quien murmuró un par de cosas mientras se frotaba el brazo.
 
« ¿Qué acaba de pasar? » Mary parpadeó confundida e intercambio mirada entre ambos varones — Uhm… muy bien… — Bajó la mirada y tomó una respiración profunda mientras se alentaba a terminar con el par de pregunta que le quedaban e ignoraba su pulso tembloroso — Ya que ahora nos han comentados quienes son ustedes… podrían decirnos ¿Quiénes son los demás?
 
— En su mayoría son estorbos o cosas que no merecen de mi atención — Deimos escupió con voz irritada, al tiempo mantenía su mirada lejos de cualquiera de los ocupantes de la habitación — Aunque hay algunos que pueden ser interesantes… ¿no crees Cherubi? — Preguntó en un susurró mientras buscaba con la mirada a Mary.
 
La aludida hizo lo posible por ignorar las últimas palabras de su interlocutor para fijarse en el otro, quien miraba la mesa con expresión aburrida. No daba la impresión de estar muy dispuesto a responder y más después de soltar un suspiro desganado, antes de apoyar un codo en la mesa, la barbilla en esa mano y la mirada en la luz roja.
 
— ¿Fobos…? — Mary preguntó impaciente por acabar todo.
 
— Son cosas que pueden o no valer la pena — El nombrado se encogió de hombros — Seres que no entienden lo excitante que es el miedo, el verlo reflejado en la mirada de aquellos que están desesperados — Sus ojos oscuros se posaron en Mary, antes de que le dedicara una expresión alegre — Aunque eso no evita que tengan lindas expresiones como usted, señorita Mary.
 
Mary clavó la mirada en el papel y casi lloró de alegría al notar que solo le quedaba una pregunta por hacer. Cerró los ojos y juntó valor, antes de levantar la vista y enfrentar a los dos hombres, quienes habían regresado a sus poses desinteresadas.
 
— Esto ha sido muy interesante la verdad, pero ahora nos queda la última y más importante pregunta — Mary logró volver a sonreír, aunque sentía que no se veía como tal por la expresión divertida que Fobos le dedicó — ¿Cómo te gustaría que te recuerden?
 
Deimos se mostró animado por la pregunta, ya que reacomodo su cuerpo en su asiento, aunque una expresión perversa adornó su sonriente rostro.
 
— Oh, Cherubi — Deimos rio — Creo que es muy difícil que las personas no se lleven una fuerte impresión de mí — Ladeó la cabeza sin perder la diversión de sus facciones — A fin de cuentas existen pocos afortunados que tienen la dicha de llevarse algún recuerdo de nosotros — Volvió a posar sus ojos en Mary, al tiempo que suavizaba su sonrisa — Porque… generalmente somos nosotros quienes nos llevamos recuerdos de aquellos que son interesantes.
 
La mujer miró aterrada al cristal en busca de ayuda, solo para encontrarse con que la mujer se pasaba una mano por el rostro, al tiempo que daba la impresión de suspirar, antes de encerrar la mirada y clavarla en el hombre que acababa de responder.
 
— Señorita Mary… ¿Puedo decir mi respuesta? — La voz serena de Fobos, alertó a la nombrada, que buscó rápidamente al dueño de la voz para encontrarlo parado a su lado.
 
« ¿En qué momento se movió hasta aquí? » Mary pensó alarmada, antes de sonreír nerviosa al hombre que parecía esperar una respuesta de ella — Uhm… Sí, disculpa Fobos, puedes… responder…
 
El aludido le dedicó otra de esas extrañas sonrisas, antes de regresar tranquilamente a su asiento.
 
— Me gustaría ser recordado como un capitán competente y digno de estar al lado de la maestra Marte, y del capitán Deimos — Fobos mantuvo si expresión sonriente — Como alguien que sabe… como sacar la belleza más primitiva de las personas… y
 
— ¡Oh, miren nada más! — Mary exclamó en voz excesivamente alta mientras interrumpía al hombre que se limitó a soltar una risilla, que le causó escalofríos — Se nos ha acabo el tiempo y eso es una lástima, ya que hemos obtenido respuestas muy interesantes de nuestros invitados — Juntó sus manos e hizo una disculpa silenciosa a las personas detrás del cristal — Solo me queda agradecerles por habernos dedicado parte de su valioso tiempo en responder estas preguntas y…
 
— Para nada, Cherubi — Deimos interrumpió — Aunque espero que la próxima vez que me invites a algo sea para algo más que… — Se detuvo y soltó un resoplido, al escuchar el golpeteo en el cristal
 
— A sido un placer, señorita Mary — Fobos habló con una risilla — Esperó tener el gusto de volverme a cruzar con su hermosa mirada.
 
— Bueno… ya oyeron mis queridos, radio escuchas, es momento de despedir a nuestros invitados y desearles un… — Mary se mordió la lengua sin saber si desearles mal o bien, por lo que optó por no decir nada — Aquí su locutora, DJ Mary, también se despide y los invita a una próxima entrega de Entrevistas Pokémon, aquí en la 4.5 de la Torre de Radio de Ciudad Trigal. Hasta la próxima.
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#8
Reflejo 

Pensó que era libre. Pensó que había escapado. Y sin embargo, allí estaba de vuelta.
 

Quizá todo había sido parte de una enorme broma. O a lo mejor su consciencia, atrapada por tanto tiempo en aquel lugar, aún era incapaz de percatarse que ya no se encontraba ahí encerrada.
 

“¿Qué es la muerte?”
 

Aquella voz no era la de él. Parecía su propia voz… o tal vez la de su otro yo. Sea como sea, seguirle la corriente podría ser la mejor forma de terminar con aquella pesadilla lo antes posible.
 

“Qué es la muerte?”, insistió.
 

—Ojalá lo supiera —Amber apretó los dientes, tratando de mantener la calma—. Pensé que había muerto en un accidente de tránsito a los cuatro años. O que había dejado de existir, una y otra vez, en aquella cámara de gestación en el laboratorio de mi padre. Pensé que Mewtwo te había matado. Y estaba segura que Yveltal lo haría otra vez.
 

Y sin embargo, seguía regresando. Incapaz de saber que había más allá. A veces pensaba que no había nada: descanso eterno. Cuando era niña, creía que se convertiría en una estrella. Pero no importara cuántas veces llegara su fin, todo comenzaba de vuelta. Otra vez. Y otra vez.
 

“¿Qué es el paso del tiempo?”, satisfecha con la respuesta, la voz pasó a la siguiente pregunta.
 

—No lo sé. ¿Cuántos años tenemos, tú y yo? Llegué a los cuatro años de edad tantas veces que terminé por perder la cuenta. Tú llegaste a los dieciséis. Y hemos repetido los últimos ocho atrapadas en esta edad. El paso del tiempo es irrelevante cuando es incapaz de afectarnos de ninguna manera.
 

“¿Qué es el amor?”
 

La chica soltó una risa amarga al escuchar aquella pregunta. Qué pregunta tan retorcida.
 

—¿Amor? Mi padre me llamaba “Ai” cuando me hablaba a través de la cámara de gestación. Primero fui “Ai”. Y luego de que el experimento fallara, fui “Ai-two”. Tres. Cuatro. Seis. Nueve. Eventualmente, dejó de contar. Aquel número solamente era un cruel recordatorio de las veces que había fallado.
 

Amber alzó la mirada, parpadeando un par de veces para mantener la compostura.
 

—¿Ahora lo entiendes? Eso es el amor. El amor de mi padre, incapaz de dejarme ir a pesar de que el resultado siempre fuera el mismo. Y el amor de tu hermano, que mantuvo tus memorias en el monstruo de la Cueva Celeste y tus restos escondidos, con la misma absurda esperanza de traerte de vuelta. Eso es lo que el “amor” ha hecho por nosotras dos. Y lo que nos ha reunido.
 

Podía verla, del otro lado de la mesa de piedra. Era como mirarse en un espejo. Pero del otro lado, aquella niña no hacía ningún esfuerzo por ocultar su tristeza.
 

“¿Por qué… viniste a este mundo?
 

—Para buscar una salida. Somos parte de esto, y no podemos desviar la mirada y taparnos los oídos hasta que todo se haya acabado. Si fuimos capaces de desafiar las reglas de este mundo viviendo a pesar de la muerte, sé que encontraremos una forma de rebelarnos ante la inmortalidad. Quizás entonces podremos conocer la respuesta a tu primera pregunta.
 

“¿Quién eres tú?”
 

—Ya te lo he dicho. Mi nombre es Amber. Y tengo dieciséis… —la chica se interrumpió, al ver la mirada afligida de su reflejo, y soltó un suspiro de derrota—. No puedo decirte quién soy a estas alturas. Las memorias de decenas de niñas que vivieron y murieron en un tubo de ensayo están dentro de nosotras. Niñas que sólo recordaban su vida original, como una ramificación infinita de posibilidades, sólo para terminar siempre de la misma manera. Todas ellas únicas, y sin embargo todas aquí dentro. Al igual que todas nuestras experiencias en los últimos ocho años han sido únicas, y a la vez siempre han sido la misma.
 

“¿Quiénes son los demás?”
 

—¿Los demás? Todos están buscando una salida, no solamente nosotras. Algunos quieren que todo vuelva a ser como antes. Otros simplemente buscan tranquilidad, o tener la conciencia tranquila. Después de todo, la vida no es tan sencilla como para pedir un deseo y esperar que todo se resuelva, ¿verdad? Así como el amor genera sufrimiento, la felicidad se gana con esfuerzo. Y mientras más infinitamente imposible sea el milagro… más infinitamente caro será el precio a pagar.
 

Una voz la llamaba, apremiándola a despertar.
 

“¿Cómo te gustaría… que te recuerden?”
 

 —No me interesa lo que suceda conmigo. Lo único que importa es que, en su último momento, no me recuerden como aquella que terminó condenando a todos. Todo por culpa de su rebeldía, y por querer escapar inútilmente de un destino que ya había sido escrito.
 

La voz se hizo más fuerte. Era hora de regresar. Amber se echó hacia adelante, sujetando con fuerza las manos de su reflejo. Tratando de infundirle una seguridad que ni siquiera ella tenía. Quizás porque simplemente se estaba hablando a sí misma.
 

—¡Andy! No importa cuántas veces tengamos que volver. O cuánto tiempo pase, ¡no importa lo inútil que parezcan nuestros esfuerzos! Sé que encontraremos la luz al final del túnel, ¡y entonces todo habrá valido la pena! Lo único que te pido...
 
¡Es que no te des por vencida!
[Imagen: iBRKG73.png]
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#9
Estoy encantado con las respuestas que fueron dando en este thread, no sé por qué tardé tanto en darle pelota.

Ojo: Spoilers si no leyeron el capítulo 38 ("El origen de una rosa espinada") de Crowned.

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Un espejo que refleja soledad

No era la primera vez que intentaba dialogar con aquella criatura. Cada vez que lo hacía, terminaba sintiendo que intentaba conocerse mejor a sí mismo que al pokémon levitante de aspecto perfectamente circular, pero atrozmente desvencijado por el tiempo y por la tierra en la que había permanecido enterrado hasta su fortuito encuentro. Bronzor era un pokémon tan antiguo como las primeras civilizaciones humanas, o tal vez incluso todavía más viejo. Era un renegado, que se negaba a aceptar aquello para lo que la humanidad parecía haberlo querido destinar por su apariencia. Su cuerpo de acero pulido parecía poder reflejar cualquier cosa con un poco de luz, pero en cambio Bronzor se rehusaba a mostrar reflejos humanos sobre su superficie, y en cambio opacaba su superficie y se ensuciaba a sí mismo para que sobre ella tan solo pudieran ver reflejadas sus sombras.

Muchas veces había intentado limpiarlo, sumergiéndolo en el agua cristalina de un lago en el Área Silvestre o usando a Cufant para que lo rociara con su trompa, pero el pokémon de acero se le escapaba siempre de las manos levitando demasiado alto para sus cortos brazos, o creando barreras psíquicas reflectantes que le devolvían el chorro de agua al elefante. Claro que aquellos intentos con agua sucedieron tiempo después de su primer encuentro, pues al pobre le había costado meses el sacarse de la cabeza lo mucho que despreciaba a esa criatura. Un pokémon que le había mostrado el peligro de la Negra Noche, y que en el proceso le había arrebatado lo más preciado que tenía.

Luego de que el pokémon de acero hubiera decidido seguirlo a todas partes, había intentado prenderlo fuego con combustible en Motostoke; enterrarlo bajo un montículo de piedras tan pesadas que necesitó tomar prestados pokémon de sus padres para conseguir levantarlas; e incluso dejar que se perdiera a su suerte en los confines más oscuros y peligrosos del Bosque Glimwood. Pero Bronzor siempre regresaba a él flotando suavemente y mirándolo con sus ojos inexpresivos y encendidos como linternas. Siempre ileso, siempre en absoluta calma.

Por supuesto que estaba irritado por la persistencia de aquello que lo había separado definitivamente de su hermano mayor, pero en cierto punto de su juventud comenzó a aceptar la idea de que, quizás, el propio pokémon de acero sintiese alguna clase de remordimiento por haber conducido su vida hacia la peor de las desesperaciones. Quizás ese Bronzor había decidido seguirlo allá a donde fuera para guiarlo hacia su hermano perdido. Tal vez estaba dispuesto a revelarle con sus conocimientos ancestrales la clave para enfrentarse a la Negra Noche. Después de todo, un pokémon de acero podía ser tan tenaz como perdurar vivo una eternidad, pero uno psíquico podía además comunicarse con él de algún modo para conducirlo hacia la verdad.

Una vez empezó a dirigirse hacia él como Amigo para hacerse a la idea de que, al menos por ahora, lo mejor era sentirlo como un aliado, empezó a hablarle como le hablaría a su propio hermano. Sus padres eran personas demasiado importantes como para limitarse a ser simplemente padres, y su inmensa habitación en Hammerlocke le hacía notar lo solo que se encontraba en el mundo. Tal vez Amigo se sintiera del mismo modo luego de haber estado enterrado por quién sabe cuánto tiempo. Quizás los dos tuvieran ahora las mismas ganas por conversar.

—Amigo, ¿qué crees tú que es la muerte? —le preguntó el chico mientras el viento invernal azotaba el vidrio de la ventana contra la que recargaba su cabeza.

Tal y como se lo imaginaba, el Bronzor no respondió, así que a él se le ocurrió hacer un eco de su propia pregunta y formular la respuesta por sí mismo. No soportaba ahogarse en el silencio cortado únicamente por el crepitar del fuego en la chimenea.

—Tiene que ser el fin de todo, ¿cierto? Aunque… Realmente la vida continúa, y las personas que te conocieron pueden recordar tus proezas y tus hazañas, atesorando el recuerdo que guardaron de ti —hizo una pausa seca para reflexionar sobre la memoria, y entornó sus ojos verdes en respuesta a la irritante luz que desprendían los del pokémon que lo observaba fijamente—. Es por eso que no podemos morirnos antes de hacer algo importante con nuestras vidas, ¿no lo crees? Necesitamos crecer y hacernos lo suficientemente fuertes como para conseguir trascender. Mi padre siempre habla en esos términos, y se obsesiona con que su retrato quede bien grabado en los cuadros enormes que cuelga en el salón comedor. Yo creo que hay cosas mucho más valiosas que podemos hacer estando vivos que posar con la frente en alto para que un pintor copie nuestro aspecto sobre un lienzo.

Bronzor ladeó su cuerpo suavemente hacia un lado, dejando aparecer su reflejo sobre el amplio ventanal con las cortinas corridas para revelar el fastuoso paisaje del Área Silvestre más allá de los muros de Hammerlocke. Un rayo de luz carmesí brillaba en la distancia, y su luz conseguía iluminar incluso la superficie de su coraza de hierro, revelando las pequeñas grietas y desgastes que delataban el tiempo que había pasado en la Tierra.

—¿Y qué es el paso del tiempo? —insistió, sin respuesta alguna por parte del pokémon. El chico soltó un suspiro y elevó la vista para reflexionar en voz alta—. A decir verdad, no sabría qué responder… Para ti debe ser algo muy distinto a lo que es para mí. Incluso para mis padres puede ser algo diferente. Por ejemplo… Me da la impresión de que para ti el tiempo no significa nada, aunque eres tan reacio a limpiar la tierra sobre tu cuerpo y a curar las heridas sobre tu acero, que me da la sensación de que te enorgulleces del tiempo que llevas aquí, ¿tengo razón? —A Bronzor no le interesaba otorgarle o quitarle la razón—. Para mis padres debe ser una oportunidad para expandir su reinado y forjar alianzas con otros pueblos. Diría que incluso para ganar poder. Y para mí… El paso del tiempo es aquello que me obliga a concretar mis objetivos. Lo siento, Amigo, pero tú pareces ser prácticamente inmortal, y yo solo soy un humano. ¡El tiempo se me termina! Todavía soy muy joven, pero no será así por siempre. La bestia que cubrió el cielo de negro hace un año tampoco esperará por siempre para volver a presentarse, y yo tengo que estar preparado para eso.

Cada vez que recordaba el primer encuentro que había tenido con Bronzor, la Negra Noche y la desaparición de su hermano, sentía que la oscuridad invadía su alma hasta dejarlo sin aire. La única herramienta con la que había contado para enfrentar ese dolor era el amor por su hermano, y el deseo de traerlo de vuelta para obtener el reconocimiento de su pueblo. Desde que lo habían encontrado solo y llorando en medio del enorme cráter, sus padres no habían vuelto a tratarlo como antes. Le habían perdido la confianza, y lo asociaban a una irresponsabilidad imperdonable.

—¿Qué es el amor? —se preguntó de pronto, mientras una lágrima asomaba bajo su párpado justo antes de ser limpiada ferozmente por su dedo índice, frotándolo tan fuertemente contra su ojo que lo irritó completamente—. Es aquello que te permite perdurar en el tiempo. El amor de tu pueblo, el amor de tus amigos, el de tu… familia. En los cuentos que nos contaban de chicos se hablaba del amor como una fuente de energía inagotable, pero creo que quienes escribieron esos cuentos no tienen idea de lo que se necesita para hacer funcionar al mundo realmente. Después de todo, el amor no se parece en nada a una Estrella Deseo.

Bronzor respondió por primera vez en toda la noche sin hacer un solo ruido, limitándose a asentir levemente sin dejar de fijarse en el pilar rojizo que cruzaba el cielo nocturno más allá de los bosques y los valles.

—La primera vez que te vi me pareció que venías del cielo, aunque no te pareces en nada a un ángel. Dime algo, Amigo, ¿por qué viniste a este mundo?

Amigo le devolvió la mirada con interés, y sus pupilas oscuras se encogieron para enfocarse directamente en las suyas, produciéndole una fugaz jaqueca. Parecía como si el pokémon tuviera más interés en el porqué de la existencia del chico que en la propia. Como si su razón para formar parte del mundo tuviera más peso incluso que la de una entidad tan antigua como él.

—¿Yo? Tengo que continuar con el legado de mi padre y enaltecer el apellido familiar en Galar, por supuesto. Vine para liderar… Aunque en realidad ese era un rol más apropiado para mi hermano. Pero, ¿sabes? No derramaré más lágrimas por él. ¿Quieres saber por qué? Porque ahora que ya no está, entendí que es mi responsabilidad cargar con su razón de ser además de la mía. ¡Debo vivir por los dos! ¡Eso es ser un hermano de verdad! Nunca estaré solo, y menos ahora que cuento con tu ayuda para cuidar de la región.

El Bronzor entornó un poco los ojos, divertido ante el fuego que encendía el chico con el ímpetu mostrado.

—¿Por qué me miras así? ¿Acaso no sabes quién soy yo? —lo desafió el pequeño, poniéndose de pie encima de la cama para sobrepasarlo, pero Amigo se elevó hasta quedar nuevamente a su altura, o incluso un poco más, cosa que le molestó soberanamente.

Su apellido era aquello que lo conectaba con su razón de ser en este mundo. Era la obligación de sangre por gobernar y hacer grande a Galar. Era el vínculo con su hermano perdido. Era la carta de presentación que necesitaba para que lo respetaran, y para obtener los recursos necesarios para cumplir con su deber. Así podría conseguir las Estrellas Deseo. Así podría llegar a las grandes mentes de Galar para conocerlo todo sobre la Negra Noche y desafiar a la bestia que le había dado pesadillas durante un año entero. Así dejarían de mirarlo con consternación o lástima por lo sucedido en el pasado. Su apellido era todo su futuro, pues como “Harvey” no podía ser nada más que un niño llorón y asustadizo.

—Soy Rose.

De haber tenido manos, el Bronzor posiblemente lo habría aplaudido lenta y pausadamente para demostrarle lo poco impresionado que estaba ante sus palabras. El futuro presidente le arrojó un almohadón encima, pero el psíquico se limitó a detenerlo en el aire delante de su rostro y a depositarlo suavemente a los pies de la cama. La mente de Rose iba y venía, impidiéndole detener el ritmo de sus propios pensamientos que atacaban sin piedad desde todos los flancos. La muerte. El tiempo. El amor. El propósito. Su propia identidad… Todo lo conducía al entorno que le rodeaba, a la familia que había separado por no haber podido proteger a su hermano, al apellido que debía mantener en alto para el pueblo de Galar. ¿Realmente quería conseguir todo para hacer un bien por toda esa gente? ¿O era un deseo egoísta para reforzar su propia confianza y llenarse de un orgullo que jamás había experimentado en su vida?

—¿Quiénes son los demás? —preguntó en voz baja, uniéndose a Bronzor frente a la ventana para contemplar la inmensidad del mundo que se extendía más allá del castillo. La nieve caía, pero ni todos esos copos blancos podían equipararse a las vidas que estarían en sus manos cuando le tocase el turno de gobernar—. Son mi responsabilidad. Aquellas familias que deben comer unidas por las noches. Aquellos chicos que sueñan con hacer del mundo un lugar mejor. Incluso los pokémon que ayudan a los humanos a crecer y aprender más acerca del universo. Son todos por los que tengo que ser más fuerte, y son los que me darán la fuerza para perdurar en el tiempo.

Y cuando el tiempo se acabe…

¿Cómo te gustaría que te recuerden?

Rose y Amigo oyeron el rugido en la distancia de algún incauto pokémon salvaje que corrió dentro del pilar de Energía Dinamax, creciendo sin control y desatando el retumbar de las trompetas de los centinelas en las torres de Hammerlocke. Los guardias saltaron de inmediato sobre los lomos de sus pokémon alados y volaron raudamente para enfrentar al peligroso gigante. Aquella imagen de valentía y heroicidad dibujó una amplia sonrisa en los labios del hijo de reyes, que desvió suavemente su opaca mirada hacia el pokémon que levitaba a su lado. Bronzor estaba tan inmerso en el paisaje que parecía el momento perfecto para quemarlo por la espalda con el atizador cuya punta había deslizado suavemente sobre el fuego de la chimenea. Tal vez si hacía la suficiente presión con sus dos manos, el hierro quemado podría derretir el propio acero del espejo que se negaba a reflejar algo más que la verdad.

Pero no lo hizo, y apoyó con delicadeza la varilla de metal junto al leñero.

—Como aquél que pudo salvar a Galar —y, tras decir lo que a estas alturas consideraba una obviedad, Rose le dedicó una mirada lastimera a Bronzor, acariciando con la mano desnuda el símbolo desgastado de una rama de olivo trazada en su parte posterior—. A veces me da mucha pena tu inmortalidad, Amigo… Debe ser muy triste vivir sabiendo que jamás podrás ser recordado, porque no quedará nada ni nadie cuando tú desaparezcas al final de los tiempos. Vivo o muerto, si no tienes forma de perdurar en la mente de tu pueblo… ¿De qué otro modo conseguirás ser realmente eterno?
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#10
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Ilan Fang
— Entonces, ¿Los superiores quieren que les realicemos este cuestionario a algunos de los prisioneros? — preguntó Looker, cargando muchos papeles consigo junto a una carpeta.

— De hecho, tú tienes que hacerlo, yo sólo debo supervisar que lo hagas — contestó Anabel, caminando al lado de él por los pasillos del Cuartel General de la Policía Internacional.

A la Agente se le había encargado la tarea de inspeccionar una serie de interrogatorios que Looker debía realizar a los convictos que estuvieran bajo su supervisión, con el objetivo de hacer un estudio cualitativo de su conducta y estado anímico.

— Como sea, estas preguntas se ven estúpidas, quiero decir, ¿Qué es el amor?, ¿Para qué sirve saber eso? — se quejaba mientras iba leyendo las preguntas impresas.

— No tengo idea, pero nos ordenaron hacerlo y debemos cumplir — deteniéndose al frente de una puerta de acero, conectada a un escáner de huella digital.

Ingresaron a un cuarto completamente blanco, donde únicamente había una silla frente a una pared con una gran ventana de vidrio templado.

Al otro lado se encontraba el primer recluso elegido por la Agente Anabel, el cual causó en Looker una sensación de fastidio.

— ¿En serio?, ¡¿Él?! — señalando al Kecleon sentado al otro lado del cristal.

El pokémon estaba lamiendo con su extremadamente larga lengua una mancha de suciedad de la ventana.

— Vamos — indicó Anabel, acercándose a la silla.

— ¿De qué estás hablando?, ¡Él ni siquiera puede hablar! — siguiendo inconscientemente a Anabel — Pudo haber sido Duplica, Guzma, J o hasta Xerosic.

— Él está bajo nuestra supervisión — contestó Anabel seriamente — Y tal vez un cambio de enfoque en las preguntas hagan que el Ilan Fang en su cabeza hablé — apoyándose sobre la pared — Ahora comienza.

— Terminemos con esto — a regañadientes se sentó y ordenó los papeles. 

El Kecleon dejó de lamer el vidrio para centrar sus ojos en el agente.

— Muy bien, veamos… prisionero ¿Qué es la muerte? — leyendo la primera pregunta.

Ilan simplemente ladeaba su cabeza de un lado a otro.

— Dije ¿Qué es la muerte? — releyendo la pregunta.

Esta vez, Ilan generó unos gruñidos inentendibles para Looker.

— ¿Ok?... Bueno, siguiente pregunta, ¿Qué es…? —

— Espera, debes anotar su respuesta — interrumpió Anabel.

Looker se congeló, volteando su cabeza para ver a su compañera con una cara de poker.

— Las respuestas deben ser redactadas por el interrogador — dijo la mujer con seriedad, ignorando la expresión de Looker — puedes describir sus expresiones y todo lo que haga en base a la pregunta.

— Está bien, está bien — tomando un lápiz para transcribir lo comunicado por el pokémon de manera rápida — Por suerte no tenemos a más como él — pensó — Ahora sí, siguiente pregunta, ¿Qué es el paso del tiempo?

El prisionero gruñó mientras movía su cabeza de un lado a otro.

— Fascinante — escribía con desinterés onomatopeyas de gruñidos, con la descripción de que movía su cabeza de derecha a izquierda — ¿Qué es el amor?

Ilan movía sus patas delanteras, cómo si quisiera explicar algo con unos gruñidos más graves y sacando su lengua.

Looker se limitaba a escribir, sintiéndose como un tonto bajo la mirada de Anabel, quien estaba firme en seguir las indicaciones dadas por sus superiores.

— ¿Por qué viniste a este mundo? —

La respuesta fue un gruñido seco, con Ilan moviendo sus ojos para fijar su vista en Looker.

— ¿Quién eres tú?  —

Un silencio se formó luego de que el agente formulará esa pregunta. Ilan cabeceaba de un lado a otro, como si quisiera encontrar la respuesta a algo de lo que no estaba seguro.

— ¿Quién eres tú? — repitió la pregunta.

¿Quién soy yo?

¿Qué es lo que era?

¿Era un humano o un pokémon?


— Emmm…  movimientos de cabeza, de acuerdo, mejor pasemos a la siguiente pregunta — anotando lo que Ilan hacía — ¿Quienes son los demás?

El Kecleon seguía con su mente centrada en la pregunta anterior, mostrándose confundido mientras señalaba a los dos agentes frente a él.

— Vale, nosotros dos — anotando sus nombres y estirando un poco sus hombros — Genial, última pregunta, jeje no fue tan difícil como pensé.

Anabel rodó los ojos por el comentario de su compañero, siendo una conducta habitual de él en cada trabajo que no fuera una salida a terreno.

— ¿Cómo te gustaría que te recuerden? — 

Ilan volvió a permanecer en silencio, siendo una pregunta que estaba ligada desde su perspectiva con una anterior.

Su identidad era un dolor de cabeza para él, con fragmentos de distintas vidas en su mente.

Un vendedor.

Un criminal.

Un humano.

Un pokémon.


Todas esas vivencias, todo igual de real e igual de irreal en un mar de incertidumbre.

Se limitó a gruñir, siendo la respuesta escrita por Looker.

— Muy bien, con eso terminamos contigo Ilan — juntando todas las respuestas con un clip para guardarlas en una carpeta — ¿Quién es el próximo?
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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