Shortfic- A Linked World

Extensión
Extension largaShortfic
FranquiciaMystery Dungeon
GéneroAmistad
Resumen

Que la forma no distraiga de la cosa.

#1
¿Qué tienen en común Animal Farm y los cómics de Scott Pilgrim? Que con ninguno de los dos haces jugo de naranja. 

Si tuviera que escoger un título alternativo para este fanfic, sería algo como "Cuentas pendientes", pero eso me arruinaría la referencia en el título a otro fic. Éste fic es un ajuste de cuentas en cierto modo. Me faltaron algunas referencias en Rasen, y me olvidé de homenajear a Vrains en Oscilaciones, y me faltaba escribir algo de este estilo de "pokes actuando como personas". En fin.

Historia corta, cuatro capítulos. Valar dohaeris.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#2
Un Mundo Enlazado


[Tengo algo qué contarte]

"En un mes será mi cumpleaños"
 
"Tuomas no tuvo la culpa"

"No puedo pagar la renta"
 
"Siento frío"

"Nunca te perdonaré, Perko"
 
"Extraño a mi mundo"

"Yo también puedo leer la mente"




A Ethel le gustaba la ciudad. En un sentido puramente estético, quizá, y un poco alejado de la parafernalia cultural respecto a lo "estéticamente atrayente". También le gustaban las palabras complicadas como "parafernalia".

Se quedaba ratos mirando las luces durante la noche, tratando de encontrarles distintas formas; usualmente empezando con dos luces que formaban ojos y después usando el resto para completar una cara, o tomar la totalidad para convertirla en algún pokémon. Lo que más le gustaba, sin embargo, era simplemente admirar la inmensa cantidad de puntos de luz, sabiendo que casa uno de ellos era una casa en la que vivía al menos otro pokémon. Su propio hogar emitía una de esas luces, y saber que formaba parte de un todo le hacía sentirse menos sola.

Tenía que haber algo inherentemente malo en el hecho de que una criatura diurna se sintiera tan a gusto de noche (inherente, otra palabra que le gustaba), pero había dejado de importarle. Nadie la veía de todas formas. Y ella, en cambio, los veía a todos y los escuchaba a todos, no con sus ojos almendrados o sus largas orejas, sino con la gema roja que brillaba en su frente. La capacidad que recibió al evolucionar fue, acorde a la misma ironía, la cualidad de sincronizar su mente con la de otros y transmitir sus emociones y pensamientos. No podía alterar recuerdos como un Alakazam, o hipnotizar a otros como un Malamar, sólo hablar de mente a mente si el otro estaba de acuerdo, y tal vez enterarse de algo.

Esa noche, mientras contemplaba la ciudad desde lo alto de una terraza, fijó su atención en una valla publicitaria en la cual aparecía el Príncipe Lucario, ataviado con su capa real y una corona de oro con rubíes, anunciando el próximo torneo de Pocket Ball en la ciudad. Sin embargo, lo que le llamaba la atención era el pequeño Morpeko que, valiéndose de una lata de pintura de aerosol, trataba de mandar su propio mensaje en el cartel.

«CONTRA LA OLIGAR-» decía hasta entonces. Usando su telekinesis, Ethel tomó la lata de sus patitas y la hizo flotar en el aire. El roedor se dio vuelta y le dedicó una mirada de enfado.

—¡Devuélveme eso!

"Perko, un día de estos te vas a meter en problemas" —le advirtió.

—¡Eso es lo que quiero! —gritó, saltando para tratar de alcanzar su pintura—. ¡Voy a darle una lección a todos esos nobles!

"Si sigues saltando así vas a caer, y mañana tendrán que limpiar tu cadáver del suelo."

—¿Y qué más da? Será una señal de rebelismo.

"Rebelión" —suspiró. Usó sus poderes para agitar la lata y empezar a dibujar una sonrisa de dientes torcidos en la cara del Lucario, y unos ojos de bobo como los de un Slowpoke. Como aún quedaba la mitad de la pintura, la dejó sobre la valla, lejos del alcance de Perko—. "Mucho mejor".

—No está mejor —se quejó el roedor—. Esto no es verdadera protesta, solo una travesura.

"Tu mensaje de odio tampoco iba a producir más cambios. El mío es divertido".

—Tú espera, que tengo un plan. Yo y mi equipo de Pocket Ball vamos a arrasar en el torneo.

"¿Tienes un equipo?"

La seguridad de Perko se vino abajo en un instante.

—Bueno, casi. Aún me faltan dos miembros para un equipo completo, pero tú… con tus capacidades psíquicas podrías sernos de utilidad.

"No me gustan los deportes"

—No se trata de deporte, es lucha social. Tenemos que enfrentarnos al sistema de un modo u otro.

Antes de que Ethel pudiera declinar la invitación, el Morpeko agitó sus mejillas y liberó pequeñas chispas. Alzó la cabeza y bajó rápidamente de la valla.

—¡Nos vemos luego, ya me dirás!


Cuando el roedor se marchó, estiró su cuerpo delgado para volver a casa también. No tenía mucho qué pensar al respecto. Sí, también creía que los nobles eran todos unos cretinos. Sí, de vez en cuando veía un partido de Pocket Ball. Sí, sabia que sus poderes psíquicos la harían una buena jugadora. Pero no veía relación entre ninguna de esas cosas, ni se sentía especialmente motivada a participar en un equipo.

Tampoco sentía mucha estima por la protesta social de Perko. Sí, la vida era dura, la rutina era tediosa y tal vez alguien debiera hacer algo, pero esa no era su lucha. Había aprendido a aceptar los malos ratos y disfrutar los buenos, a bajar la mirada cuando un noble se acercaba y disfrutar un almuerzo caro de vez en cuando, a acurrucarse contra una pared para soportar el frío y tenderse de cara al sol en los días cálidos. Pequeñas victorias y pequeñas derrotas; eso era su vida y no tenía intención de cambiarlo.
 

 
[Te extraño]
"Me siento sola"

"Quiero sentir amor"
 
"Los vi todos"

"Ataca hasta matar"
 
"Rosas, le gustan las rosas"

"Sé que estás leyendo mi mente"


Se acercaba ese día del año en el que todos se obsesionaban con el amor, algo que Ethel veía con desdén. De todos lados le llegaban pensamientos sobre conocer una persona especial que cambie sus vidas, o ser finalmente correspondidos por esa persona especial. Para ella, esas eran estupideces. La idea de un amor capaz de cambiar la vida de alguien era demasiado conveniente. Ethel conocía sus propios demonios y no necesitaba ayuda para enfrentarlos. No vendría nadie a arreglar sus problemas, ni se dejaría envolver como una idiota en todos esos dramas. Las personas especiales no existían, ni tampoco las medias naranjas. Cada pokémon vivo estaba solo y por su cuenta, y mientras antes lo admitiera, mejor; o al menos eso se decía. En el fondo sabía que su desdén al amor venía de la certeza de que nunca podría sentirlo. De que esos encuentros del destino no iban a ocurrirle a ella.

Pensó en Perko, e imaginó por un segundo que él era su alma gemela. Echó a reír de inmediato. No, definitivamente ella no tendría esa clase de encuentro del destino.

Así que se sorprendió al notar que sus patas la llevaban a esa misma valla publicitaria, pese a saber que Perko no estaría ahí. Sólo era curiosidad. Para su sorpresa, notó que el enorme cartel yacía enrollado sobre la base, mientras un pokémon un poco más grande que ella colocaba una nueva.

Y entonces ocurrió.

Se trataba de un pokémon blanco en su mayor parte, de pelaje tupido y con largas garras negras. Su rostro, sin embargo, así como su cola y el cuerno sobre su sien, eran de un azul sumamente oscuro que contrastaba con sus ojos rojos. Llevaba encima un impermeable rosa a modo de caperuza, y sostenía algunos clavos entre sus dientes.

"¿Qué estás haciendo?"

El pokémon se sorprendió al escuchar esa voz en su cabeza, pero en cuanto se giró para verla, comprendió de dónde venía.

—Ah, reemplazo el cartel. Algún idiota arruinó el anterior, así que ordenaron uno nuevo. No te preocupes, terminaré pronto.

"¿Encontraron al culpable?" —preguntó pensado en el roedor bipolar, pero sorpresivamente aquel Absol le dirigió una mirada de suspicacia.

—Creo que estoy viendo a la culpable, así que no.

Ethel sonrió.

"¿Qué me delató?"

—Solo hay dos clases de pokémon que se fijan en estos carteles: los nobles que las piden y los rebeldes que los odian. Y como no tienes pinta de noble, debes ser una rebelde.

Acto seguido, extendió la nueva lona en su lugar y lanzó los clavos para sostenerla, clavándolos en las vigas con su cuerno como si fuera un martillo.

"No odio a los nobles" —se defendió.

—¿Entonces por qué? —preguntó el Absol cuando el nuevo cartel estuvo en su lugar. Era exactamente igual al anterior, pero ahora el Lucario aparecía en su forma mega-evolucionada.

"Vamos, mira esa cara de idiota" —le dijo—. "Está pidiendo que se metan con él"

El Absol volvió su vista al cartel, y una risa espontánea subió por su garganta.

—Tienes razón, parece un idiota.

"¿Y bien?" —preguntó confiada— "¿Vas a delatarme?"

—¿Cómo podría? Ni siquiera sé tu nombre.

"Ethel, Ethel la Espeon rebelde. Ahora dime el tuyo".

—Isis. Isis el Absol rebelde —ironizó.

"No pareces muy rebelde".

—¿Ah, no?

Isis tomó algo con su pata que estaba sobre la base de la valla y se lo mostró: se trataba de la lata de pintura.

—Dejaste la mitad.

"Un poco de evidencia. ¿Vas a usarlo en mi contra?"

—No hay que desperdiciar —sonrió, y procedió a pintar un bigote cuadrado sobre la cara del Lucario, seguido de un cabello lacio y delgado y dos esvásticas sobre sus ojos— ¿Qué tal?

"Regular. Creía que tu trabajo era proteger la valla, no vandalizarla"

El Absol se dio la vuelta.

—Mi trabajo sólo era reemplazar la vieja. Que alguien vuelva a pintar encima no es asunto mío.

Y se fue sin decir una palabra más. Y sin que Ethel supiera qué más decir. Sólo sabía que algo había cambiado; como si el planeta bajo sus patas empezara a moverse.

 




"Tengo sueño"
 
"Papá es el mejor"
[No es lo mismo]

"Por favor, Dios"
 
"¡Deja de leer mi mente!"


—Solo digo que si en lugar de culpar de todo a los nobles, los "revolucionarios" hicieran un esfuerzo por mejorar sus vidas, no sé sentirían tan mal —dijo Isis, recostado boca arriba sobre la base de la lona, lanzando una uva que atrapó con su boca.

"No todos tienen las mismas posibilidades" —respondió Ethel, acostada en el borde superior, tres metros más arriba. Esta vez habían reemplazado al Lucario con un Mega Blastoise, y prontamente Ethel dibujó una "nave espacial" apuntando hacia su boca.

—Esas son excusas, cualquiera puede lograr lo que quiere en la vida.

"Tu trabajo ea horrible"

—Es sólo un trabajo, no mi vocación —Isis se giró hacia su mochila y extrajo un largo trozo de tela gris que puso alrededor de su cuello. Ethel la reconoció al instante: era una bufanda.

—¿Un uniforme de Pocket Ball?

—Así es. Practico para ser jugador profesional.

"Increíble. ¿Tienes un equipo?"

Ethel escuchó algo romperse. Posiblemente el orgullo del Absol.

—Bueno, no necesitas un equipo para jugar Pocket Ball. Puedes ingresar a las arenas como solitario, cualquier número del 1 al 6 vale.

"Pero no es lo mismo que trabajar en equipo. Los solitarios nunca llegan lejos"

—Bueno, no he tenido suerte encontrando equipos, así que por ahora participo solo. —Lanzó otra uva, pero esta vez no la atrapó y rodó por el borde hasta caer al vacío—. Pero por ahora estoy bien así.

"¿De verdad?"

—Bueno, tal vez no les agrado. Ellos se lo pierden.

Lanzó una tercera, que igual escapó de su alcance, pero Ethel la atrapó con sus poderes psíquicos y la comió.

"No tiene por qué ser así"

—No, claro que no, por eso sigo practicando. Si me vuelvo el mejor, algún día un equipo me pedirá que me una. 'Trabaja por tu final feliz' es lo que dicen. ¿Qué hay de ti? ¿Tienes un plan?

Por toda respuesta, Ethel alzó la cabeza. Hasta ese momento, creía que sabía la respuesta: ningún plan, una vida tranquila, y un día después del otro un poco menos malo que el anterior. Se había convencido de que estaba bien, de que eso era suficiente.

"Sí, tengo un plan"

 





Ya era de noche, y estaban reunidos en un parque local. La hierba se sentía fría bajo sus patas, pero un aroma agradable emanaba de los árboles.

"Isis, él es Perko. Perko, él es Isis"

De un lado, estaban la Espeon y el Absol. Del otro, el Morpeko y una pequeña Vulpix de nieve a su lado.

—Buenas noches —dijo Isis.

—Hola —dijo Perko.

Ethel posó sus ojos en la Vulpix, y le llegaron sus pensamientos:

"Yo también puedo leer la mente".

"Oh, ¿de verdad?"

La Vulpix se le quedó viendo con ojos de terror y se escondió detrás de Perko.

—¿Qué le pasa? —preguntó Isis.

—Ni idea.

Poco a poco, la Vulpix empezó a salir de su escondite.

—S-siempre pienso en mi cabeza "también puedo leer la mente", para descubrir si alguien trata de leer mi mente… ¡Pero nunca pensé que funcionaría!

—Así que eras tú —dijo Ethel pasando una pata por su frente.

—Vale, ¿me explicas qué pasa? ¿Para qué nos reuniste con ellos?

—Sí, ¿para qué? —preguntó Perko.

—Para jugar —dijo convencida—. Para hacer un equipo.


Mostrar Yow

[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#3
Pinta interesante de momento. Los personajes me agradan, y la premisa de ver a estos cuatro formando un equipo con posiblemente dos futuros miembros más y así participar/protestar en medio de una competición tan esperada da para mucho. Seguiré leyendo.
                         [Imagen: pokemon-ultraluna-nintendo-3ds_322025.jpg]
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#4
Bueno, debo admitir que es un equipo curioso. Ese Morpeko tiene unas bayas muy grandes para querer protestar a través del deporte así. Me puedo imaginar ya un escándalo donde se meten en problemas con la Liga por ello. Would make a fun moment.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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