Índice - Índice de Mismo Destino
#1
Índice de
Mismo Destino
 

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Longfic- Índice de Mismo Destino

Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónSuperación
Resumen

Esta es la larga historia de 4 humanos y 4 Pokémon que viajan por el mundo en busca de maravillas y experiencias, pero jamás se habrían esperado tales giros y sorpresas.

Advertencia
#16
Capítulo 7
 
Con el tiempo Paula, Víctor y yo pudimos aguantar a Eric y acabar congeniando con el resto de compañeros. Aprendimos mucho en la guardería, el resto de días no eran más que actividades de aprendizaje, pero fue la estancia de Paula lo que motivó a la tutora enseñar clases de respeto y tolerancia, algo que debería enseñarse desde muy joven para cosas así.

Dos años después comenzábamos a ir al colegio, dejando atrás la guardería y saliendo de allí con algo aprendido, hasta Paula pudo aprender a emular bien el lenguaje, era más capaz de lo que normalmente se espera de un Pokémon. La mayoría de adultos de la Isla Quijano estaban sorprendidos por su aprendizaje, pero los más jóvenes en cambio lo estaban sorprendidos porque desde el principio la veían progresar.

Ya nadie era tan inmaduro como para lloriquear el primer día de clase, ya no éramos como en la guardería. Teníamos nueva profesora, la cual era la Profesora Carrasco, y más tarde nos enteramos de una sorpresa. Reunidos todos en el aula, tocaba empezar la primera clase, y como no, para presentarnos.

—Buenos días alumnos —Dijo nuestra profesora.

—Buenos días, profesora —Respondimos.

—Os doy la enhorabuena por estar aquí, preparándoos para ser grandes personas en el futuro. El curso que os espera os preparará con más experiencia antes de elegir vuestro camino.

Nuestra profesora nos dio un discurso para motivarnos de cara a las clases en el colegio, y lo cierto es que lo logró. La sorpresa que mencioné antes es que ella era la madre de nuestro amigo Víctor. Algunos ya susurraban que iba a ser su ojito derecho y que tendría todos los aprobados asegurados, por consecuencia, Víctor estaba desanimado y eso nos preocupaba a mí y a Paula. La profesora Carrasco se percataba de los cuchicheos, estaba al tanto de este tipo de comportamientos. Exigió silencio y respeto ante todos, algo que debíamos tener aprendido de antes, y no iba a tolerar la desobediencia ni el mal comportamiento.

Tras mencionar las asignaturas, horas y posibles actividades, tocaba que cada uno nos presentáramos. Poco después de las formalidades y presentaciones llegó el momento del descanso, salimos al patio a tomar el aire y tener algo más de libertad para estar juntos.

Esta vez fue Víctor el que se alejó, parece ser que el cambio de centro y que se revelará ser el hijo de la profesora le ha sentado mal. Paula y yo fuimos a hacerle compañía, yo intentaba darle ánimos aunque él se mantenía cabizbajo; Paula en cambio estaba en silencio pensando en qué decir. Intenté que Paula le diera algún ánimo, pero en vez de eso se alejó en silencio, y nos hizo sentir a Víctor y a mí que nos había dejado tirados. Lo sé, fue un pensamiento muy brusco viniendo de Paula, pero en mi defensa diré que por lo joven que era no tenía mucha conciencia de mis pensamientos.

Veíamos como Paula se reunía con el resto de compañeros y nos señalaba a nosotros, fue agrupando a muchos en un grupo para luego volver a nuestro lado y llamarnos para ir con el resto. Lo que ella hizo fue reunir al resto para integrarnos, aunque me reveló que lo hizo más por mí porque conoce mi miedo social.

Estando con los que se reunieron en el grupo, nos presentamos con más detalle para llevarnos mejor, y cada uno de ellos llegó a jugar un papel destacado en mi historia, compartían algunas cosas mientras que otras eran opuestos, pero aun así aceptaron estar en un grupo, la principal razón de que ellos se reunieran con nosotros, y no todos aceptaron venir, del resto no recuerdo casi nada.

—Solo he sabido de oídas de vosotros, pero igualmente encantada de conoceros —Saludó Lucía.

Ella era una chica bastante segura de sí misma, ambiciosa y sincera. Aquello en lo que se empeñara daba su mejor esfuerzo y dedicación por perfeccionar. Aunque también era demasiado directa al hablar. Tiene preferencia por el teatro y los Pokémon dóciles.

—Hola, me gustaría ver como de fuerte es tu Pokémon —Saludó Adrián.

Él era un chico energético al que le gustaba la emoción y los retos. Sabe mucho sobre la fauna Pokémon, pero al crecer dejó de interesarse por ello y por las grandes compañías. Ha tenido muchas aspiraciones, pero todas ellas comparten la emoción que se puede sentir al ver o vivir.

—Encantada —Saludó Sara.

Ella era una chica bastante dulce y a la vez muy tímida con casi toda la gente. La gente buena sabe apreciar su amabilidad, pero no son pocos los que se aprovechaban de su pasividad. Ella ha sido muy abierta a la gente, y le encanta ayudar a los más jóvenes y novatos, sacrificando tiempo con tal de darles una sonrisa.

—Aún me extraña que una Pokémon venga a clase —Saludó Álvaro.

Él es el más alto del grupo, siempre lo ha sido. Le gusta ir a la misma bola que a Adrián, aunque a diferencia de él no es tan cerrado. Discute mucho con los demás devolviendo el mismo trato, pero es agradable compartir gustos con él, en especial musicales.

—¿Y no te extraña que incluso llegara a hablar? —Preguntó Alberto para luego saludarnos.

Él era un chico tan ambicioso como Lucía, pero a diferencia de ella, él trataba de mejorar junto a los demás que a solas. Al igual que Lucía, también podía pecar de directo, y también era algo irascible. Su meta es destacar en torneos que valoren la estrategia, los combates normales no son suficiente.

—Pues a ver, yo más bien diría que sois "interesantes" —"Saludó" Laura.

Ella era como Lucía y Alberto, segura de sí y algo irritable, pero no era tan ambiciosa como ellos. Le gusta mucho cantar a su manera, pero también ignora las molestias que causa. Siente aprecio por las chicas del grupo, en especial por Lucía. No tiene un sueño u objetivo definido, pero por elegir algo, dijo que quisiera conocer bastante sobre el estilo de vida del mundo.

—Encantada igualmente —Saludó Sandra.

Ella y Sara son muy amigas, de hecho, lo son por ser casi iguales de personalidad y gustos, pero se diferencian mucho en aspecto. Aunque también le gusta ayudar y cuidar de gente más joven al igual que a Sara, no dedica tanto tiempo puesto que lo invierte en asuntos y proyectos suyos.

—Esto de saludar es un muermazo —"Saludó" Julián.

Él era un chico ambicioso como los otros, pero no puedo decir que es seguro de sí, más bien es muy arrogante. Es directo en lo que piensa, pero es el más grosero. Solía ser amable y arrepentirse de sus fallos, pero ahora solo tiene ojos para enorgullecerse de sí mismo y de ver mal a su alrededor.

—Venga Julián, no seas así —Le contestó Jaime para luego saludarnos.

Él, como la mayoría del grupo, era ambicioso pero también muy optimista respecto a los demás. Suele ser amable cuando no está sensible. Es un buen chico al que le gusta que haya paz, pero por alguna razón es Julián quien mejor le cae del grupo. Tiene sus peleas con todos los del grupo, pero con Julián en especial es todo un espectáculo.

Miraba a todos los que habían reunidos ante nosotros, y también nos presentamos.

—Yo soy Víctor —Se presentó él —, y sí, soy hijo de la profesora Carrasco. Es cierto que me he puesto un poco sensible, pero estoy contento de estar en esta compañía. Algún día viajaré lejos y aprenderé muchas cosas del resto de profesores Pokémon.

—Bueno, pues yo soy Paula —se presentó ella—, y sí, soy una Pokémon que ha aprendido a hablar. Os agradezco que os hayáis juntado para animar a mis amigos. Y si queréis saber mi objetivo, pues… (me mira a mí) es viajar al lado de la persona que más quiero.

—Bueno, pues yo soy Joaquín —me presenté a mí mismo—, y estoy encantado de conoceros a todos. Para mí aún es pronto para saber qué haré.

Charlamos entre todos durante unos minutos, y a lejos vi a Eric mirándonos seriamente y apartando la mirada cada vez que se daba cuenta de que le veía. También podía ver a una chica a su lado hablando con él, pero ninguno de los dos se animó a venir al grupo.

Sonó la campana y tocaba volver dentro, el grupo se disolvió y cada uno fue a lo suyo.

Continuará…
El Gallade variocolor parte del tema.

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#17
Me he de imaginar que todos estos compañeros van a tener su importancia con el paso de la historia. Suena bien.
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#18
Capítulo 8

Aunque fuesen nuevas amistades, debo decir que no estaba acostumbrado todavía, ya que no las valoraba de manera tan especial como lo fue hacerme amigo de Paula y Víctor en el pasado. Aunque tanto para bien como para mal, ellos fueron de los muchos que influenciaron mi historia.

De vuelta al aula y a nuestros asientos, lo poco más que podía improvisar la profesora el primer día de clase fue contarnos cuales iban a ser las asignaturas, el horario, las clases y tipos de actividades futuras. También nos preguntó cuales eran nuestros objetivos de cara al futuro, y todos respondimos cuales teníamos en mente en ese momento. Pese a lo jóvenes que éramos, había tanta diversidad de objetivos que nadie tomaba en broma al resto. Yo era de los que aún no tenía claro a qué dedicarse porque pensaba en las muchas cosas que se pueden hacer. Y cuando llegó el turno de Eric, él dijo que quería ser la persona más importante del mundo. Habían quienes contuvieron la risa, pero él se mantenía firme y con una mirada decidida. Admito que por como me trató antes, yo no le daba el visto bueno.

Acabó la clase y nos fuimos cada uno a casa y estaba despidiéndome de Víctor acompañado de Paula, pero para nuestra sorpresa Eric se acercó para decirme algo, que sentía como me trató anteriormente. Prometió no tratarme así de nuevo y que cumpliría su sueño, así como desearme que yo encuentre el mío. Después de ello, se fue acompañado de una compañera nuestra, la cual nos miró a nosotros con una expresión vacía, pero a Paula le dirigió una mirada fruncida.

Acompañados por mi madre, llegamos a casa para descansar y hablarles a mis padres de como fue el primer día. Estaban contentos de haberme relacionado con más gente, y decían que ya no iba a necesitar estar tanto al lado de Paula. Me molestó ese comentario, y mi madre (quien lo dijo) se disculpó alegando que se le escapó y que no era con mala intención.

Mi madre se fue a conseguirnos el material para la escuela, y mi padre se fue a su cuarto a encargarse de asuntos de trabajo. Ninguno de ellos seguía preocupado por si me obsesionaba con Paula, pues lo que querían era que me ayudase a superar mi miedo a los Pokémon, no a hacerme compañía en clase. Aún se incomodaban por ello, pero no tenían una razón justa para retirarla del colegio.

Al día siguiente, ya empezaban a ser las clases de verdad: teorías, resúmenes, ejercicios, pruebas, etc. Para ser el primer día de clase, Paula demostraba ser bastante inteligente a la hora de entender las materias, pero el la segunda mitad del día de clase, ella conoció a alguien especial.

—Muy bien alumnos, ¿quién puede decirme las efectividades del tipo Psíquico? —Preguntó nuestra profesora.

—Yo puedo responder, dado que soy una Pokémon tipo Psíquico —Respondió Paula—. Los movimientos de tipo Psíquico…

—Son muy eficaces en los tipos Lucha y Veneno; poco eficaces en el tipo Acero; y nulos en el tipo Siniestro —Respondió una alumna.

—¡Oye, iba a responder yo!

—Y los Pokémon de tipo Psíquico son débiles a los tipos Bicho, Fantasma y Siniestro; aunque al menos son resistentes al tipo Lucha.

—¡¿Es que no me oyes?!

—Chica… No, Pokémoncita, deberías calmarte. Si tan bien te sabes la respuesta, deberías dejar que otros respondan para tener más mérito. ¡Oh! Olvidaba que son resistentes a su propio tipo… ¿O será que no son eficaces en sí mismos?

—¡Paula! ¡Tamara! ¡Basta las dos! —Exigió la profesora.

Paula estaba enfadada y no podía apartar la mirada de ira de Tamara, así que Víctor y yo intentamos tranquilizarla. Esa chica era Tamara, y era la chica que hacía compañía a Eric. Al parecer, del mismo modo que Eric me cogió manía a mí, Tamara lo hizo con Paula. Hasta podía ver que a Eric se le escapó una risilla.

La profesora volvió a informar a nuestros padres de otra reacción, y en casa nos volvieron a echar un sermón. En defensa de Paula, ella alegó que quería participar como una alumna más, y que Tamara fue muy grosera por cómo fue. Por suerte, en aquel momento nuestros padres no estaban tan alterados, así que no hubo más castigo que el reproche.

Nos iba a esperar otro día mañana, pero pensar en que Eric podría volver a molestarnos y que Tamara empezara a dar problemas nos quitaba estar tranquilos cada día de clase.

Continuará…
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#19
Bueno, una pareja de bullies ya está lograda, eso solo puede ir de mal en peor.
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#20
Capítulo 9

Días más tarde, en los que Paula y yo teníamos que controlar nuestras reacciones para que todos estuvieran contentos con nosotros, en clase se hizo una pregunta que llamó la atención de alguien.

—Clase, ¿conocéis al Profesor García? —Preguntó la profesora.

—Me suena de algo —Respondió Álvaro.

—¡Ya me acuerdo! —Exclamó Lucía—. ¿Se refiere al profesor más destacado del Archipiélago Vucloin?

—El mismo, Lucía.

La Profesora Carrasco añadió algunos datos más sobre el Profesor García. Su investigación principal se basa en el vínculo entre humanos y Pokémon, similar a la investigación del famoso Profesor Oak. Pero no se centra solo en las formas de que conecten, sino también se informa en base a otros fenómenos que el resto de profesores también investigan.

La razón por la que nos contó esto fue porque algún día, sería él quien nos diese a nosotros nuestro primer Pokémon inicial. A quien le llamó la atención la pregunta fue a Víctor, que se mostraba algo incómodo. La profesora también se dio cuenta y le preguntó si le molestaba que viniese el Profesor García.

Algunos le criticaron por rechazar a la persona que iba a darles un Pokémon propio a cada uno. La Profesora Carrasco dio un comunicado sobre ello. El Profesor García era también el marido de la Profesora Carrasco, y por ende, también era el padre de Víctor. Saber eso nos dejó a todos sorprendidos, y luego empezó la lluvia de preguntas a Víctor. Pero la profesora no iba a tolerar que molestaran a Víctor y con tono alto y exigente ordenó que todos se estuvieran quietos y volviesen a sus asientos.

Me hubiese gustado darle apoyo a Víctor, pero Paula me recomendó no mencionarle nada de su padre. Tras eso, la clase siguió normal y hablamos sobre el tema de los Pokémon iniciales que estaba relacionado con el Profesor García.

—Un Pokémon inicial es, como su nombre indica, el primer Pokémon que recibe una persona que comienza su viaje Pokémon, convirtiéndose así en entrenador. —Narró la profesora.

—¿Víctor ya tiene su propio Pokémon inicial? —Pregunto Álvaro.

—Seguramente, como es el hijo del profesor… —Respondió Laura.

—¡Dejadlo ya! —Interrumpí yo—. Le estáis molestando todo el rato por eso.

La profesora me regañó por alzar la voz en clase, pero Víctor le pidió que me perdonase, que solo trataba de ayudarle. Tras un suspiro profundo, dijo que lo dejaba pasar por esta vez, y que nadie volviese a hablar de Víctor como el hijo del profesor. De pronto la clase soltó un "¡Jooo!" antes de guardar silencio y seguir con la enseñanza. La profesora continuó hablando relativo a los Pokémon iniciales.

—Volviendo al tema de los Pokémon iniciales —Continuó la profesora—. Cuando crezcáis y tengáis la edad adecuada, al igual que pasa en el resto de regiones, obtendréis un Pokémon inicial de manos del profesor de la región, en este caso el Profesor García. Hoy en día es menos frecuente que sea el profesor quien haga entrega del Pokémon inicial, pudiendo cederle la opción de elegir a un asistente o incluso a entrenadores más destacados. Claro que la razón por la que se hace entrega de uno es para hacer vuestro viaje o al menos para ser entrenador. No os aconsejo recibir un Pokémon inicial si no pensáis viajar o entrenar. ¿Alguna pregunta?

—Yo tengo una —Dijo Sara—. ¿Cuáles son los Pokémon iniciales que se reparten?

—Buena pregunta, Sara. El Archipiélago Vucloin no tiene Pokémon que no se hayan visto en ninguna otra región, de modo que los Pokémon iniciales que se repartirán serán aquellos procedentes del resto de regiones. Normalmente se reparten Pokémon de tipo fuego, agua y planta, pero es posible que también se repartan Pikachu.

—¡¿Pikachu?! ¡¿El Pokémon eléctrico más popular?! —Exclamó Laura.

—Sí, el mismo. Pero debo decir que el método que usa el Profesor García para entregar al Pokémon inicial es algo distinta al resto.

—¿Qué quiere decir? —Preguntó Julián.

—¡Nada, nada!

Al rato sonó la campana del patio y nos tocaba a todos salir a descansar. Todos salieron salvo Eric y Tamara que se quedaron a preguntarle algo a la profesora. Tenía un mal presentimiento, pero luego empezaba a oír al resto de compañeros molestando a Víctor otra vez con lo del Profesor García, así que ignoré a Eric y fui a ayudar a Víctor.

Me acerqué al grupo y les llamé la atención para que dejaran en paz a Víctor, pero ellos se pusieron en mi contra y me ordenaron a mí que no molestara. Todos estaban emocionados con el tema y no iban a parar fácilmente, pero sí lo iban a hacer pronto porque llegó la profesora suponiendo que esto iba a pasar. Todos los alumnos se alejaron y dejaron en paz a Víctor, pero aun así se mostraba cabizbajo. La Profesora Carrasco nos pidió a Paula y a mí que consolásemos a Víctor sin mencionar nada que le pudiera molestar, y eso fue lo que intentamos.

Traté de hablar con él sobre temas que no fuesen sobre el profesor, como por ejemplo comida preferida, con que juguetes jugábamos, y demás preguntas que se desvíen del tema. Poco a poco, Víctor se empezó a sentir mejor y a volver a abrirse, hasta nos dio las gracias por ser así de amables. Tras eso, Víctor volvió a ser el que era, y el día continuó normal.

Al día siguiente de clase, tras el temario de la mañana, tocaba ir al patio de nuevo. No obstante, en el pasillo, Eric y Tamara se nos acercaron a Paula y a mí para pedirnos un favor. Para que Víctor no se metiera, le dijeron que tenía que ver sobre el Profesor García, y eso le molestaba. Paula y yo le pedimos que esperase fuera, que volveríamos con él después, y accedió. Cuando Víctor se fue, hablamos con ellos.

—¿Qué es lo que queréis? —Pregunté yo.

—Quisiéramos enseñaros algo —Respondió Eric.

—Y os aseguro que os encanta —Continuó Tamara.

—No sé yo… —Replicó Paula.

No nos fiábamos mucho de ellos por mucho que dijeran, hasta que por pesadez y por no soltar un grito aceptamos. Contentos por ello, nos fueron guiando por la escuela a un sitio. Eric dijo que el otro día le preguntó a la profesora si había una sala en concreto en la escuela, y le dijo que sí. Le preguntamos de qué sala hablaba, pero Eric no dijo nada y Tamara respondió en su lugar diciendo todo el rato que era una sorpresa.

Tras un corto rato andando por la escuela, llegamos a la parte de atrás, y veíamos un gigantesco campo con el suelo pintado, formando una especie de campo. Nos dijeron que este lugar era la sorpresa, pero yo no sabía bien que era. En cambio, Paula lo sabía mientras mantenía una expresión seria. Eric respondió por ella para sacarme de dudas. Este lugar era un campo de batalla Pokémon, y nos trajo aquí para tener nuestro primer combate.

Continuará…
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#21
Bueno, en algún momento debían aprender a luchar, aunque... esa actuación tan shady de los otros dos niños. Cuales sean los pokémon que traigan, no pueden llevar a algo bueno.
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#22
Capítulo 10

Lo sabía, sabía que Eric se traía algo entre manos y aun así confié en él. Aquel amplio campo de batalla era el lugar al que quería llevarnos para librar nuestro primer combate Pokémon. Eric me tenía en el punto de mira porque desde que me conoció yo he sido su mayor molestia, y como los grandes entrenadores se enfrentan a sus mejores rivales, eso le dio más ganas para librar combates contra mí.

Aunque el sentimiento de molestia era mutuo, la conclusión que pensamos para el otro no era la misma ni de lejos. Aunque él quisiera considerarme su rival, yo no quería tener nada que ver con él. Además, ninguno de los dos teníamos un Pokémon, o eso era lo que pensaba en ese momento.

Como Paula y yo no creíamos conveniente combatir sin que la profesora lo sepa, decidimos irnos, pero Eric volvió a atacarnos. Se mofó de nosotros por ser unos cobardes, y que así seguro que fracasaríamos al poco de comenzar nuestro viaje. Eso me molestó y quise enfrentarme a él, pero Paula me detuvo. Luego fue Tamara quien intervino para provocar a Paula, alegando que yo era patético por ser controlado por una Pokémon que se creía especial. Y al final Paula también se dejó provocar.

Ambos aceptamos su combate, nos olvidamos por completo de que no debíamos hacer esto. Tamara decidió hacer de juez porque no era ella quien tenía un Pokémon, sino Eric. Antes de que el lo sacara al combate, nos dejó a mí y a Paula ponernos en posición. Yo en mi puesto y Paula en el campo, estábamos listos. Con una expresión sonriente y maliciosa, sacó una Poké Ball que tenía guardada y la lanzó para liberar a su Pokémon. Se trataba de un Pawniard.

Yo y Paula estábamos asombrados de ver que Eric ya tenía un Pokémon, pero en verdad no era suyo todavía, sino que lo tomó prestado de los Pokémon de su familia. Nos contó que era el Pokémon que le iban a regalar cuando fuese lo suficientemente mayor, pero al verme con Paula no podía esperar más y quería que ambos nos pusiéramos a prueba.

Tamara cortó el hilo recordándonos que estábamos para combatir, y entonces lanzó la señal para que el combate empezara.

(Joaquín VS Eric)

Asegurándome de que Paula estaba bien y segura del combate, le ordené que usara confusión contra Pawniard, pero el ataque no resultó efectivo. Todos creíamos que era por la gran resistencia de Pawniard, pero él le dijo a Paula la razón que luego la tradujo para nosotros: los movimientos de tipo psíquico no afectaban a los Pokémon de tipo siniestro. Nos acordamos de esa efectividad, pero no sabíamos que Pawniard era de tipo siniestro.

Eric aprovechó la guardia baja para que usara finta. Yo por apuro, le ordené a Paula que esquivara, pero Pawniard se evadió para acertar el golpe. Eric ya sabía de la capacidad de ese movimiento, que no fallaba nunca. Entonces volvió a ordenarle usar ese movimiento, y Pawniard se acercaba a Paula. Quería que lo esquivase, pero no sabía como, pensé en que si tan solo desapareciera… y me vino la idea. Le ordené usar telentransporte, y se esfumó antes de recibir el ataque de Pawniard.

Eric y Tamara se sorprendieron, habíamos conseguido evadir el movimiento finta. Eric no se rindió y volvió a ordenar usar ese movimiento, y yo seguí ordenando que usara telentrasporte. Estuvimos así un minuto entero, pero ambos se empezaban a quedar sin fuerzas.

Eric le ordenó a Pawniard que usara otro movimiento, que fue tormento. Le hizo una especie de provocación a Paula, pero ella parecía seguir normal. Después le ordenó usar finta, y yo ordené que volviera a evitarlo con teletransporte, pero falló en el intento y recibió el golpe, cayendo de espaldas hacia atrás. Resulta que ese movimiento impedía al oponente que lanzara un mismo movimiento dos veces seguidas.

Me asusté y quise entrar en la arena para recogerla, pero Tamara me detuvo y me advirtió que si daba un paso más, sería una intervención y que sería descalificado. Me quedé quieto, impotente ante lo que sufría Paula, y pensé en que era más importante evitar que sufriera más, pero Paula me detuvo diciéndome que parase, que quería seguir adelante porque aún podía.

No sabía qué más movimientos conocía a parte de confusión y teletransporte, hasta que me dijo que conocía un movimiento más y podía ser útil. Eric se rio ante el bajo estado de energía que mostraba Paula, y ella le contestó que no se diera tantos aires. Medio volteó su rostro hacia mí y me dijo que usara ese movimiento en el momento justo.

Por impaciencia, Tamara le dijo a Eric que se diese prisa en ganar, y él le dio la razón y ordenó a su Pawniard usar finta una vez más. Su Pokémon iba hacia Paula y yo estaba tenso, pero ella me transmitió de nuevo la calma que necesitaba y me concentré. Cuando se acercó lo suficiente, le ordené usar ese ataque nuevo, y ella lanzó su nuevo movimiento voz cautivadora.

Aunque el ataque finta de Pawniard fuese infalible, el movimiento voz cautivadora de Paula era prioritario y le golpeó, pero se seguía acercando. Entonces le ordené usar teletransporte otra vez para esquivar, y funcionó. Paula logró golpear a Pawniard y esquivar su finta. Pese al tormento, no usó dos veces el mismo movimiento y ahora parecía que teníamos ventaja.

Eric estaba muy enfadado, puesto que finta y tormento no funcionaban, usó su última baza: garra metal. Pawniard se lanzó hacia Paula y le ordené usar voz cautivadora, pero su Pawniard cortó el ataque con su garra metal y ante el desconcierto la golpeó e hirió duramente.

—¡Se acabó el combate! —Exclamó Tamara —. Paula ha perdido por débil y Eric es el campeón del mundo.

—Bueno, ha sido muy fácil —Dijo Eric con orgullo —. Con una Pokémon así no vales ni de rival, ni tampoco para nada.

Ambos se reían, pero había alguien que no lo iba a aceptar.

—N… No… —Dijo Paula.

Los tres estábamos sorprendidos al ver la determinación de Paula. Ella se dirigió a mí con la mirada y me motivó.

—Joaquín, sé que puedes… ¡Sé que podemos! —Exclamó Paula.

Esas palabras, esa seguridad. Paula estaba dispuesta a seguir solo por defenderme, y entonces yo cogí fuerzas para seguir también.

Eric se hartó de tanta tontería nuestra y mandó a su Pawniard a rematar a Paula con otra garra metal. Pero Paula no estaba asustada, por sí misma usó confusión en vano y luego me dijo que estaba lista para volver a intentar usar voz cautivadora. Con una fuerte energía en mí, le ordené usar ese movimiento con todas las fuerzas que le quedaban.

Ella lanzó su ataque contra Pawniard, pero solo logró ralentizar su avance. Cuando estuvo lo suficientemente cerca e iba a golpearla, reaccioné bruscamente.

—¡Paulaaaa! —Grité preocupado.

Un brillo envolvió a Paula e hizo retroceder a Pawniard. Ella estaba empezando a cambiar de forma, volviéndose un poco más alta. Cuando el brillo desapareció, lucía muy diferente, y eso era porque Paula había evolucionado. Eric estaba verde de la envidia por ver que mi Pokémon evolucionó y ordenó a su Pawniard que atacase una vez más con garra metal.

Avanzaba hacia ella, pero no me iba a quedar de brazos cruzados y le ordené usar voz cautivadora una vez más. Esta vez el ataque de Pawniard fue rechazado y el golpe le dejó fuera de combate. Nos quedamos todos sorprendidos, y luego grité de alegría por ganar. Le dije a Tamara que dijese quien ganó, pero ella solo tartamudeó por negarse a darle la derrota a Eric.

Entonces Paula se desmayó del cansancio, y Tamara con una sonrisa dijo que ganó Eric. Le dije que eso no es justo, que fuimos Paula y yo los ganadores, y Tamara discutió que eran Eric y Pawniard. Alguien desde atrás dio la respuesta correcta al resultado, pero era alguien a quien no nos gustó ver.

—Ambos Pokémon han empatado, en este combate por el que estáis castigados. —Dijo la profesora detrás de nosotros.

Los reproches que nos cayeron fueron grandes, y más aún cuando informó a nuestros padres de esto. Tuvimos que llevar a Paula al centro Pokémon para que la curasen. Mientras esperábamos, mi padre no dejaba de insultarme por mi descontrol y desobediencia, mientras que mi madre trataba de calmar a mi padre al mismo tiempo que me regañaba.

Luego de un rato, la enfermera Joy salió para decirnos que Paula ya estaba tratada pero faltaba que descansara una noche en el centro Pokémon antes de volver, y que podíamos visitarla antes de irnos. La veía dormida en una cama, envuelta con varias vendas. Me sentía culpable, pero su voz resonó en mi cabeza.

Enhorabuena por tu primer combate, Joaquín. —Me dijo Paula telepáticamente.

Pero has acabado así por exceso. —Le respondí yo pensándolo.

—No te preocupes, me recuperaré. Además, he podido evolucionar y hacerme más fuerte. ¿Recuerdas? Nos prometimos superar nuestros obstáculos para hacernos más fuertes. No te sientas mal, el combate nos ha venido bien.

Tienes razón. Pero ahora descansa. Espero ver pronto que estás mejor.

Volvimos a casa, y mis padres me dijeron que no iban a permitir que Paula siguiera viniendo al colegio conmigo. Estaba dando problemas y preocupaciones, y no se podían seguir fiando. Ante esta situación, recordé que protestar solo empeoraría las cosas, así que solo dije que mientras ella esté bien en casa, yo estaré bien en el colegio.

No sabía si iba a ser una decisión para siempre o temporal, pero confiaba en que algún día, Paula y yo tendremos buenos combates. Apoyado en eso, no iba a preocuparme más.
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#23
Debo admitir que no me sorprende el resultado. Though es extraño, mejor se hubieran echado para atrás de un combate que intentarlo, then again, con un Pawniard en manos de un niño malcriado tampoco los puedo culpar por acceder.
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#24
Capítulo 11

Fui a clase sin Paula, ella se quedó en casa. Mis padres dijeron que tenía suerte de que no la donasen, hasta les oí discutir por si me estaba causando algún problema en vez de alguna ventaja. Según Paula, confiaba en que se les pasaría, pero que para eso ambos debíamos demostrar poder aguantar con su decisión, que lo viésemos como una restricción y no como algo definitivo.

Se me hacía raro asistir a clase sin ella, unos me preguntaban por lo que le había pasado, mientras que otros me preguntaban por cómo fue el combate que hicimos el otro día. Víctor estaba a mi lado para ayudarme a no pensar en ello, no negaré que se me hacía difícil. Al menos le tenía a él para pasar el rato.

En clase, la profesora Carrasco anunció que Paula iba a ausentarse de manera indefinida, pero que no se debía a nada por lo que preocuparse, de manera que podríamos seguir con la clase sin problemas. Paula me pidió que tomara nota de todas las materias que se diesen en clase para que se las pueda enseñar a ella cuando volviese, de esa manera ella no se perdería aprendizaje dado en clases.

A la hora del recreo, Víctor me ayudó a estar con el resto del grupo. Era bastante tímido sin Paula, pero intenté mantener una conversación de todos modos. Era difícil puesto que estar con ellos no era tan frecuente y además de ser juzgado por estar más con Paula que era una Pokémon.

Al grupo se acercó quien no esperaba verme, Eric. Ya daba por sentado que vendría con malas intenciones, y eso parecía al principio porque era a mí a quien buscaba. Pero no vino a reírse o pedirme nada más que una cosa: mi perdón. Me sorprendía ver que Eric se estaba disculpando conmigo, y era porque sus padres también le reprocharon a él insistiéndole en cómo debía comportarse un entrenador de verdad con un rival si tan bueno quería ser. Me quise negar a perdonarle después de lo que le hizo a Paula, aun con el apoyo de los niños del grupo. Como última baza me contó que su Pawniard también se lo quitaron, y que en verdad sentía tantísimo aprecio por él como yo por Paula.

Mi expresión cambió de enfado a mirada desviada, ahora sentía lo mismo que yo. Mi respuesta final fue que no iba a perdonarle hasta que Paula pudiera volver, y Víctor añadió que esto fue culpa de Eric, así que debía aceptar mi NO. Apretó el puño con fuerza estando bajado, pero luego abrió la mano y suspiró. Dijo que lo entendía y que esperaría a que Paula volviese para disculparse de nuevo conmigo y de paso a Paula también.

Antes de que se pudiera decir o hacer algo más, la campana de clase sonó y tocó volver al aula. Lo que quedaba de clase fue igual que antes del patio, apuntando las enseñanzas de la profesora. Y una vez que terminaron las clases de hoy, tocaba volver a casa. Acompañado por mi madre me preguntó si me había ido bien en el día de hoy, y tras un Sí le conté el resto de cosas que aprendí y pasaron hoy. Se la veía contenta de verme bien, y mantenía esa calma durante el camino a casa.

Cuando por fin llegamos, Paula estaba ahí para recibirnos. Contento de verla le dije que tenía los apuntes de hoy, pero antes de ir a ninguna parte debía lavarme las manos primero. Inmediatamente después de eso, Paula y yo fuimos al salón para mirar los apuntes.

Yo ayudándola y ella aprendiendo, mi madre se sentía mejor por ello. Horas después llegó mi padre, y mi madre le contó como estaba el primer día sin Paula en clase. Se sentía más calmado, pero no se calmó tanto como mi madre, aún estaba preocupado. Paula dedujo que hoy no iban a levantar el castigo, aunque no había que considerarlo un esfuerzo en vano y seguir así.

Días y días pasaban con la misma rutina, casi no me enteraba de qué novedades iban pasando mientras hacíamos lo mismo. Pero un día…
El Gallade variocolor parte del tema.

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#25
Los castigos no iban a ser eternos de todas formas. Aunque las sorpresas, pueden ser crueles.
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#26
Capítulo 12

Pensaréis que era el día en el que Paula volvió a clase conmigo, pero en verdad eso fue más adelante. Llegó un día en el que por fin nos dijeron cuando vendría el profesor García a visitarnos. Sería una de las veces que asiste a los alumnos a lo largo de sus cursos, siendo esta la primera vez y para dar una charla hacia las futuras promesas de entrenadores.

En clase, la profesora Carrasco nos informó que sería dentro de dos semanas, y que para el evento era posible recibir la visita de familiares. Todos estábamos emocionados con su asistencia, incluso Víctor se sentía menos incómodo, según él, por tener a alguien que no le juzgaba por ser el hijo del profesor.

Tras eso y el resto del tiempo de clase, se lo comenté a mis padres para que asistieran y que trajeran a Paula. Aceptaron ir ellos, pero seguían prohibiéndole a Paula asistir, cosa que me desanimó. Mi mayor intención era que Paula pudiera volver porque sentía que ella también quería seguir aprendiendo, pero ella siguió aceptando la decisión de mis padres. Si ella lo seguía aceptando, yo también lo haré por ella. Y mantuvimos el mismo hábito de enseñarle lo que me enseñaban en clase.

Días después, durante la lección que le enseñaba a Paula, pudimos oír a nuestros padres discutir. Interrumpimos el repaso para acercarnos, ocultos tras la puerta de mi cuarto en un estado de entreabierta. Hablaban de llevar a Paula al evento del profesor.

—Yo creo que podríamos darle ya otra oportunidad —Propuso mi madre.

—Y yo quisiera pensar lo mismo que tú, pero no estoy convencido —Replicó mi padre.

—Has podido verlos tú también. Joaquín le tiene mucho aprecio a Paula, y ella estudia por él.

—Ese es el punto, es algo demasiado inusual. Se están liando el uno al otro.

—No se están liando, saben lo que quieren hacer.

—No lo entiendes, digo que hacen cosas impropias de ellos mismos. Si Joaquín quiere ser un entrenador, debe esforzarse por sí mismo; y Paula es una Pokémon, hace el ridículo estudiando.

Mi madre era una persona bastante amable con nosotros, pero nuestro padre era bastante estricto. Pero cuando había que hacer un acuerdo, no paraban hasta que ambos terminasen con la misma respuesta. Me alejé de la puerta para dejar de escuchar a mis padres, no iba a sentarme bien seguir oyéndoles. Paula hizo lo mismo y vino a mi lado, sugiriéndome seguir con el estudio para distraernos del asunto.

Finalmente llegó el día en el que el profesor García vendría a visitar nuestro centro educativo. Mi madre me arregló para estar presentable y formal para su conferencia. Iba a preguntarle si Paula iba a venir, pero ella me habló telepáticamente para que no lo hiciera, que era mejor dejar el tema. Simplemente debía disfrutar del día.

Se hizo la hora y todos empezamos a ir al colegio. Poco a poco empezaron a venir alumnos con algunos familiares, todos nos fuimos reuniendo en el patio, pero el profesor García aún no aparecía, y la profesora Carrasco nos informó de que tenía unos preparativos que hacer antes de venir.

Tocaba esperar entonces, pero unos minutos después, llamaron al timbre del colegio. La profesora Carrasco fue a ver de quién se trataba, pero no recocía quién llamaba ni tampoco daban nombres, solo la orden de entrar. La profesora pidió que se fuesen o avisaría a la policía, ella hablaba con más de una persona. Pero ante esa amenaza, esas personas entraron en acción.

La puerta del colegio estalló y una nube de humo plateado inundó el patio entero, la cual no parecía tóxica pero aun así nos cubríamos de respirarla. Los alumnos estábamos asustados, pero los adultos trataban de protegernos y mantener la calma.

Unas siluetas se apreciaban en la niebla, y poco a poco avanzaban al mismo tiempo que el gas se disipaba. Los culpables de lo ocurrido eran tres personas vestidas de blanco. Estaban ante nosotros y nos exigieron quedarnos quietos y no intentar nada. La profesora acudió al patio de inmediato, negándose a obedecerles y sacar a su Pokémon para combatir. No obstante, su intención de activar su Poké Ball falló, la cual no se activaba ni se abría. El resto comprobaron que sus Poké Ball tampoco funcionaban.

—Les avisamos de que no lo intentasen, y aun así no quisieron obedecer —dijo el hombre de blanco al frente—. Hemos esparcido un componente gaseoso que inutiliza el mecanismo de las Poké Ball. No pueden usar ningún Pokémon.

Mientras que nosotros no podíamos usar Poké Balls, ellos tenían las suyas funcionando. Alzándolas, liberaron a sus Pokémon: un Rhyhorn, un Klink, y un Makuhita. Estábamos en problemas, desarmados e indefensos. Esos tres estuvieron mirando a cada persona que había en el lugar, hasta que pusieron la vista en mí.

—Tú, niño —dijo una mujer de blanco.

—¿Y-yo? —pregunté nervioso.

—Sí, tú. Te reconocemos, tú ibas con un Pokémon extraordinario, un Ralts de diferente color.

—¡¿Vais tras Paula?! ¡No dejaré que le hagáis nada!

—Así no es como se nos responde. ¡Makuhita, usa golpe roca!

El Makuhita de la mujer de blanco se lanzó hacia mí para golpearme, dejándome paralizado del miedo. Por sorpresa, hubo un brillo delante de mí y Paula apareció en su lugar. Luego usó confusión para apartar a Makuhita y dirigirse a esos hombres de blanco. Les dijo que si la buscaban a ella, que ahí la tenían.

Las tres personas de blanco sonrieron al ver a Paula ante ellos, y le ordenaron acompañarles. Pero Paula dijo que solo lo haría si yo se lo pedía, y luego yo reaccioné para negarle irse con ellos. Las personas de blanco insistieron en que no desobedeciera sus órdenes, ya que, aunque Paula estuviera disponible, no podría contra tres Pokémon a la vez.

Eric y Víctor avanzaron a mi lado, y dijeron que ellos también tenían Pokémon. Ambos llamaron a sus Pokémon, acudiendo Pawniard al frente de Eric y Riolu al frente de Víctor. Las personas de blanco se mostraron molestas, pero que no iban a acobardarse por tres chiquillos con Pokémon. Puede que fuera cierto, pero éramos los únicos capaces de hacer algo, así que no dudamos en plantar cara.

(Joaquín, Eric y Víctor vs Personas de blanco)

Los hombres de blanco lanzaron sus ataques de manera estratégica y efectiva contra nuestros Pokémon, pero nosotros copiamos esa táctica y también la usamos para evadir los daños efectivos y atacar de manera óptima.

Los ataques de tierra de Rhyhorn desestabilizaban a nuestro equipo, y el Klink recibió la orden de usar rueda doble contra Paula. Pero el Pawniard de Eric se interpuso por orden de este. Paula y yo nos sorprendimos por ello, pero Eric nos lo dijo, que quería disculparse y demostrar que hizo mal. Víctor le dio la razón, ahora éramos un equipo y debíamos mantenernos así para este tipo de problemas.

Ese discurso fue como una bajada de guardia, y el Rhyhorn usó derribo contra Paula, pero ahora era el Riolu de Víctor quien se interpuso, recibiendo el golpe y usando contraataque para defenderse. Eric y Víctor me gritaron que fuésemos con todo. Me froté la cara para espabilar y echarle ganas.

Le ordené a Paula usar confusión contra Klink para detener su rueda doble contra Pawniard. Eric le ordenó a Pawniard que atacara con garra metal a Rhyhorn, Víctor le ordenó a Riolu atacar con palmeo a Klink, y finalmente le ordené a Paula atacar con confusión a Makuhita.

Las órdenes se ejecutaron con éxito causando un buen daño, pero estos tardaron poco en volver a posicionarse. No lo entendíamos, nuestros ataques fueron muy eficaces, pero las personas de blanco nos recordaron que ellos y sus Pokémon llevaban más tiempo acumulando experiencia y potencial.

Las personas de blanco ordenaron atacar a nuestros Pokémon con sus ataques más fuertes. Pero antes de que pudieran lanzar sus ataques, enfrente de estos cayeron unos ataques de agua, planta y fuego que cancelaron sus ataques. Cuando todos nos fijamos de donde provenían, un Frogadier, un Grovyle y un Charmeleon aterrizaron enfrente de su entrenador.

—Ahora sois vosotros quienes deberíais estaros quietos —Dijo el entrenador.

Los alumnos nos quedamos en silencio, mientras que los adultos se alegraron de verle. Y Víctor exclamó "¡Papá!". Sí, ese entrenador era el padre de Víctor, era el profesor García.

Las personas de blanco ya no estaban seguros de tener las cosas bajo control. El líder del grupo miró a Paula y vio malicia en su rostro. Luego de eso dijo que ya no había nada que hacer y que se retiraban. El profesor García iba a impedirlo, pero lanzaron otra cortina de humo plateado y desaparecieron.

(Ganadores: combate interrumpido)

Tras eso, los padres se aseguraron de que todos estaban bien, así como el profesor García y la profesora Carrasco comprobaban si Víctor estaba bien. No hubo heridos, a excepción de Paula, el Pawniard de Eric y el Riolu de Víctor. Poco después llegó la policía para comprobar el lugar de los hechos e interrogarnos a todos. Por lo sucedido, el discurso del profesor García se aplazó.

El profesor García se fijó en mí y en Paula, señalados por Víctor, y este se acercó a nosotros para felicitarnos por el combate, pero que también quería hablar con mis padres. Mientras eso, Eric y Víctor se acercaron a nosotros para hablar del combate. Nos sorprendimos al saber que Víctor tenía un Riolu, y nos contó que iba a ser el primer Pokémon que recibiría, así que por eso asistió a la reunión pero no estaba a su lado al principio. En cuanto a Eric, le agradecimos por su ayuda y que le perdonábamos por lo de antes, y él también nos dio las gracias por darle otra oportunidad.

Para un solo día que muchos esperaban, acabo dando un giro inesperado. Pero debí darme cuenta de que Paula era su objetivo, y que probablemente volverían a por ella. Prometimos hacernos más fuertes, pero lo que hicimos fue aprender conocimiento en vez de defensa. Pensé en hablarlo con Paula y con mis padres, y esperando que la próxima vez me escuchasen.
El Gallade variocolor parte del tema.

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#27
Capítulo 13

Fue increíble lo que pasó el otro día, y el evento que se iba a celebrar ayer, se aplazó a hoy. Sin ningún tipo de interrupción, hoy sería la asistencia del profesor García a la escuela. Bueno, eso quisimos pensar todos, pero nos mantuvimos alerta ante cualquier cosa sospechosa. Otra cosa que no he mencionado es que Paula ha podido volver a asistir a la escuela, el profesor García habló con mis padres sobre el tema y levantaron el castigo.

Todos reunidos en el patio, recibiendo las constantes llamadas de atención de la profesora. Y finalmente llegó la hora, el momento en el que la profesora Carrasco da la bienvenida al profesor García. Los aplausos no faltaron cuando se puso al frente de nosotros y nos dirigió una mirada de confianza. Pese a ello, pidió silencio y orden al público, resulta que era más importante de lo que cualquiera de los alumnos pensáramos. Luego del silencio, se aclaró la garganta y dio un discurso, dirigido en especial para los alumnos del colegio.

—Ejem, gracias a todos por asistir hoy aquí —Comentó y continuó el profesor García —. Estos jóvenes que acuden a estudiar a este centro son el futuro de la generación de entrenadores. Cuidados y queridos por sus padres, tutores, amigos… y Pokémon. Un día, todos ellos crecerán y madurarán para formarse como entrenadores, encaminándose a nuevos objetivos y perseguir sus sueños. Quiero comentar que me quedé encantado con la actuación de los tres chiquillos que plantaron cara a los indeseables, y mostraron un fuerte vínculo con sus Pokémon.

El profesor García estaba refiriéndose a mí, a Eric y a Víctor, e incluso nos llamó a los tres para traernos al frente. Eric fue con toda tranquilidad, sin miedo ni felicidad, manteniéndose firme; Víctor avanzaba con algo de vergüenza, se le notaba al ver que ocultaba su cara; yo estaba algo nervioso y me costaba avanzar, y Paula me estuvo animando a avanzar, pero el profesor García me animó a venir no solo a mí, sino también a Paula. Ella me cogió de la mano y me guió hasta el lado del profesor. Todos juntos estábamos frente a los demás, y el profesor pidió un aplauso para nosotros que recibimos de inmediato. Más vergüenza estuvimos sintiendo.

—Bien, debo confesar que llegué a tener mis dudas sobre lo que iba a hacer hoy a parte de mi discurso. Pero ahora que veo a estos chicos, ya no lo dudo ni un instante. Alumnos de este colegio, os voy a hacer entrega de vuestro Pokémon inicial hoy mismo.

Todos los alumnos nos quedamos sorprendidos y luego eufóricos, no nos esperábamos esta sorpresa por parte del profesor. Los padres y tutores aplaudieron y aceptaron la decisión del profesor. El profesor García continuó explicando, y comentó que había traído un inicial de cada para repartir, así que no habrían dos con el mismo inicial. Los alumnos se amontonaron frente al profesor para pedirse su Pokémon inicial, pero este negó esa conducta y exigió que primero se pusieran de acuerdo todos. Además, nos eligió a nosotros primero para elegir al nuestro. 

La verdad es que no conocíamos bien a los Pokémon iniciales que habían, así que no lo teníamos claro. La profesora Carrasco se anticipó y nos trajo unos libros en los que figuraban los Pokémon iniciales de cada región, desde Kanto hasta Galar. Todos se fascinaban con los diseños y tipos, y poco a poco cada alumno tenía claro qué Pokémon inicial quería. Eric fue el primero en elegir, y escogió a Chimchar. El profesor García abrió una caja que llevaba de riñonera y de ahí introdujo un código y sacó una Poké Ball que le entregó a Eric.

—Aquí lo tienes —Respondió el profesor García.

—Muchas gracias, lo entrenaré bien —Respondió Eric.

Uno o dos mostraban pucheros, seguramente porque iban a elegir a ese, así que les tocaba cambiar de inicial. Yo iba a elegir el mío, pero quería que Víctor también eligiese. Pero cuando traté de llamar su atención, corrió malhumorado dentro del colegio. Paula y yo, preocupados, fuimos a buscarlo. El profesor García también fue, mientras que la profesora Carrasco mantuvo al resto en el patio, pidiendo que mantuvieran la calma mientras se encargaban del asunto.

Perseguimos a Víctor por el pasillo, gritamos su nombre pero no hizo caso. Entonces, la Poké Ball de Víctor se abrió y salió Riolu para detener su avance. Víctor estaba acorralado, y como no tenía a donde ir, se hizo una bola triste. El profesor García fue a ver qué le pasaba, mientras que Paula me mantenía alejado ya que era un tema familiar y no debíamos entrometernos, en su lugar salimos fuera a esperar.

Al salir y reunirnos con el público, la profesora Carrasco nos preguntó qué pasó, y le contestamos que el profesor García estaba consolándolo. Ella se hacía una idea de lo que pasaba, así que lo dejó estar y seguimos esperando. Minutos después, Víctor salió del colegio con una expresión alegre, corriendo a mi lado, y detrás de él iba el profesor García. Le pregunté qué había pasado, que era extraño ver que de pronto pasó a ser tan feliz.

—¡Voy a poder viajar, voy a poder viajar! —Gritó Víctor.

—¿Que qué? —Pregunté yo extrañado.

—Víctor tenía sueños de viajar, aunque decidimos que él también heredaría el trabajo de ser profesor Pokémon de la región —Comentó el profesor García.

—Así es —continuó la profesora Carrasco—, nos dedicamos a ello juntos y quisimos que fuese como una herencia. Pero no está bien limitar a tus hijos a lo que tú quieras.

—Sin embargo, le propuse una alternativa —contó el profesor García—. Necesitaría estrechar lazos con los otros profesores de las otras regiones, y me vendría bien un ayudante para que realice el viaje y de paso pueda hacer más descubrimientos e investigaciones.

Esa era la razón del pesar de Víctor, todo el tema de ser hijo del profesor era una carga y responsabilidad que en verdad no quería hacer porque le impediría viajar por el mundo. Por suerte para él, esto le ha dado la oportunidad de hacer ambas cosas, y por fin puedo verle aliviado.

Julián llamó la atención del profesor para pedirle su inicial, a lo que luego se sumaron los demás. Aún quedábamos Víctor y yo por escoger primero, pero para sorpresa de todos, Víctor rechazó escoger un inicial alegando que estaba conforme con Riolu. Lucía intentó razonar con él sobre ello y le dijo que era una oportunidad de tener más Pokémon, y los demás le dimos la razón. Víctor recapacitó y aceptó elegir un inicial, pero primero quería que yo y Paula escogiéramos los nuestros. El profesor García hizo una pausa y alegó que un Pokémon no puede poseer otro Pokémon, eso ya no se permite. Paula se sentía un poco decepcionada, así que quise escoger el inicial que ella hubiera querido, pero Víctor me detuvo y dijo que lo haría él.

Los alumnos se impacientaban y exigían que escogiéramos ya. El profesor García y la profesora Carrasco por su parte se reían ante una situación tan amigable. Después de pensarlo los tres, decidimos que yo escogería a Froakie para mí, y Víctor escogería a Chikorita que es el Pokémon que Paula quería. Después de eso, el profesor García repartió al resto de Pokémon para los demás.

Una vez todos teníamos a nuestro Pokémon inicial, todos estábamos con nuestro Pokémon fuera de la Poké Ball para conocerlo. Algunos tuvieron problemas, otros hicieron buenas migas enseguida. La profesora Carrasco nos dijo que los Pokémon los podíamos traer a clase, pero solo se usarían para combatir cuando tocase clase de combate.

Luego de eso, el profesor García dio por finalizado el día de su visita a la escuela y se despidió de todos para volver a su laboratorio y continuar con sus asuntos, y también nos tocaba a nosotros despedirnos e irnos. Mientras se recogía todo, Víctor vino a vernos a mí y a Paula para agradecernos haber querido ayudarle. No hacía falta que nos lo agradeciera, somos amigos y lo normal es ayudarse entre amigos. Después de eso, se fue con su padre de vuelta al laboratorio.

Cuando íbamos a reunirnos con nuestros padres, Eric y Tamara nos detuvieron para hablar.

—Eh, Joaquín —Dijo Eric—. Espero que podamos entrenar juntos. Quiero ser tan fuerte como lo sois vosotros.

—Oh, vamos Eric —Replicó Tamara—. Ya estás por encima de esos dos.

—No hables así, aún hay cosas en las que quiero ser tan bueno como ellos.

—Gracias Eric —Dije yo.

—Claro que entrenaremos —Comentó Paula— mientras Tamara no esté.

—¡Oye, no te pongas así! Yo me puedo controlar perfectamente.

Nos reímos un poco y acordamos entrenar juntos. Luego nos despedimos y nos fuimos con nuestras familias. Pronto nos haríamos más fuertes, y podré defender a Paula de cualquier malvado.
El Gallade variocolor parte del tema.

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#28
Capítulo 14

Ahora que todos tenían su propio Pokémon, Paula ya pasaba desapercibida entre los demás, pues cada uno le prestaba más atención al suyo propio. Aunque Paula más bien era una alumna en el colegio, y como todos nosotros se unía a las tardes de entrenamiento. Decidimos reunirnos en el parque a practicar combates amistosos para entrenar a nuestros Pokémon, y durante un tiempo lo estuvimos manteniendo.

Sin embargo, con el paso del tiempo, cada vez menos compañeros se unían a la quedada de entrenamiento, prefiriendo entrenar por su cuenta o por atender a otros asuntos. Los últimos que entrenamos juntos fuimos yo, Paula, Eric y Víctor, y fue así durante dos meses. La última vez que estuvimos juntos así, algo malo ocurrió, uno de mis primeros traumas. Estábamos entrenando a los Pokémon que el profesor García nos entregó, es decir, a nuestros Pokémon iniciales, y les entrenamos hasta caer rendidos. Pero cuando estábamos a punto de dar por finalizado el entrenamiento, alguien apareció ante nosotros, una persona que vestía de negro.

—Hola niños —Dijo el hombre de negro—. Esa Kirlia que os acompaña es muy especial. ¿Qué os parece si me la entregáis?

—¡Ni hablar! —Grité yo.

—¿De qué vas pidiendo algo así? —Preguntó Víctor.

—¿O qué? ¿Vas a atacarnos? —Insinuó Eric.

—Buena idea. —Dijo el hombre de negro.

Sacó una Poké Ball, la lanzó al aire mientras decía "¡Adelante, Tyranitar!" y de ella salió un gigantesco Pokémon verde con la panza azul. Realmente imponía mucho miedo, incluso Paula temblaba, pero Víctor y Eric se reincorporaron de inmediato, y nos animaron a plantar cara. El hombre de negro se rio a carcajadas de nosotros, pero no quedaba otra opción; si huíamos o nos acordábamos entonces él nos derrotaría fácilmente.

No podíamos sacar a nuestros iniciales al estar exhaustos, y tampoco reunían suficiente experiencia, pero a cada uno nos quedaba otra baza. Eric sacó a Pawniard y Víctor a Riolu, mientras que en mi caso fue Paula la que reunió valor para salir al frente y confiar en mí para guiarla. Al centrarme que ella estaba en juego, agité la cabeza bruscamente a los lados y me recompuse. Todos juntos gritamos a la vez: "¡A combatir!"

(Joaquín, Eric y Víctor vs hombre de negro)

El hombre de negro empezó dando la orden de utilizar el movimiento terremoto. Nuestros Pokémon recibieron la orden de esquivar, pero fallaron y recibieron el impacto de la tierra temblante. El hombre de negro sonreía satisfecho, nos decía que no teníamos oportunidad y que nos castigaría por intentar imponernos.

Víctor tuvo una idea que nos contó. Debíamos intentar desestabilizar a Tyranitar para que no pueda reaccionar a ningún movimiento suyo, lo difícil era saber cómo hacerlo. Eric sugirió que rodeasen a Tyranitar, y el plan era bueno pudiendo tener al alcance todos los puntos de Tyranitar. Mi sugerencia fue apuntar a lo que pareciera un punto vulnerable, como su panza, su cabeza o su cola.

El hombre de negro volvió a ordenar usar terremoto, y tocaba hacer algo. Pawniard y Riolu no tenían tiempo de atacar, pero Paula sí. Le dije que usase voz cautivadora a la cabeza de Tyranitar. Ella ejecutó el movimiento que viajó a gran velocidad, golpeándolo y cancelando su movimiento. Les dije a mis compañeros que era el momento de movilizarse, y estos les les dieron la orden a sus Pokémon.

—¿Qué es esto? ¿Una broma? —Dijo el hombre de negro con cara de preocupación.

Desde cada punto, les ordenamos a nuestros Pokémon atacar a Tyranitar. Paula atacó con voz cautivadora de nuevo; Pawniard con garra metal, y Riolu con palmeo. Tratamos de continuar dándoles órdenes para que no parasen. El hombre de negro también le ordenaba a Tyranitar, pero en cambio no lograba que reaccionara.

Finalmente, Tyranitar rugió alto y se desplomó contra el suelo, debilitado.

(Victoria: Joaquín, Eric y Víctor)

—Lo hicimos… ¡Lo hicimos! —Exclamamos los tres juntos.

—Menos humos, mocosos —Dijo el hombre de negro mientras devolvía a Tyranitar a la Poké Ball—. La cruzada Cruz Blanca no tiene ni idea de cómo hacer las cosas. Pues toca el plan B, y esta vez no fallaré.

El hombre de negro sacó dos aparatos de su bolsillo, y los juntó para formar una especie de mando con antena. Dejamos de festejar y nos centramos en la acción del hombre de negro. Entonces él activó su mando, pero no parecía pasar nada hasta que nuestros Pokémon mostraban un dolor de cabeza. El hombre de negro dijo que es un aparato capaz de controlar a los Pokémon salvajes.

No íbamos a permitir que siguiera intentando arrebatarme a Paula, pero nosotros no podíamos hacer nada, y nuestros Pokémon no podían reaccionar. Cuando parecía que todo estaba perdido, solo se me ocurrió una acción, algo que ya hice en el pasado: cogí algo del suelo, en este caso una piedra, y cargué contra el hombre de negro, golpeando su aparato. Entonces empezó a soltar chispas y a hacer ruidos extraños.

—¡¿Qué has hecho, idiota?! —Exclamó el hombre de negro.

—Detenerte. —Contesté yo.

El aparato empezó a calentarse y a bullir vapor. El hombre de negro me empujó hacia el suelo y lanzó a los pies de mis compañeros, y luego de eso corrió lejos. La máquina iba a explotar y mis amigos estaban en peligro. Traté de levantarme deprisa para ir, pero Paula se interpuso y me impidió acercarme, mientras que Pawniard cubrió a Eric y Víctor cubrió a Riolu. Lo último que recuerdo de aquella vez fue un ruido estridente y una fuerte luz blanca.

Quedé inconsciente, y desperté en la cama de un hospital. No había nadie más allí, no estaban Paula, Eric o Víctor. Al tratar de levantarme, una enfermera que pasaba cerca me vio y dio aviso de mi recuperación. Me pidieron que no me moviera mientras me hacían pruebas y llamaban a mis padres.

Me contaron que estuve inconsciente durante dos días. Pregunté por Paula, Eric y Víctor. Y me dijeron que allí solo habían dos chicos y dos Pokémon inconscientes. Yo era uno de ellos, e identificaron a una Kirlia de color diferente, debía tratarse de Paula. El otro Pokémon era un Riolu, pero del otro chico no recuerdan bien su nombre, aunque les suena más el nombre de Eric que de Víctor.

Estaba asustado y tenso, hasta que vinieron mis padres apresurados a ver mi estado. Mi madre se emocionó de verme despierto, corrió hasta mi cama y me abrazó con fuerza, mientras que mi padre estaba en la puerta sonriendo con alivio. Les pregunté a ellos también por Paula y los demás, pero no dijeron nada, solo querían que me recuperase pronto.

Tras unas pruebas faltantes, estaba completamente bien, me pude recuperar mientras no estaba consciente ni despierto. Me dieron el alta al atardecer, y junto a mis padres volví a casa.

Cuando llegamos, volví a preguntarles por Paula y por Froakie, pero no quisieron responderme. Insistí e insistí, hasta que mi madre habló.

—No volverás a tener Pokémon nunca más —Dijo mi madre—. Hemos regalado a Paula a otra familia y le hemos devuelto al otro Pokémon al profesor García.

Estaba destrozado, exigí que los recuperasen. Gritaba y me agitaba armando mucho alboroto, hasta que mi padre, en un arrebato de ira, me propinó una fuerte bofetada que me lanzó contra el suelo.

—¡Cierra la boca, niñato de los cojones! —Gritó furioso mi padre—. ¡Estoy harto de tus berrinches, de tus problemas y de toda la mierda que traes! ¡Vete a tu cuarto! ¡Vete! ¡A tu! ¡Puto! ¡Cuarto! ¡¡YA!!

Corrí asustado y sollozando a mi habitación, cerrando la puerta rápidamente y escondiéndome entre las sábanas de mi cama. Estaba asustado por lo bruto que fue mi padre y por perder a Paula y a Froakie. Podía oír al otro lado de la puerta como mi madre le gritaba a mi padre por lo que hizo, mientras él discutía con ella. Después de un silencio, mi madre entró a mi cuarto para consolarme, sin éxito, de modo que me dejó a solas. No salí ni para cenar, no podía moverme pero tampoco podía dejar de temblar.

Al caer la noche, apagaron las luces y se fueron a dormir. Traté de conciliar el sueño, agotado por la experiencia. Nada más dormirme, tuve una pesadilla, en ella podía ver a Paula frente a mí y los hombres de negro y de blanco aparecieron detrás de ella y la agarraron para llevársela. Traté de alcanzarla con mi mano al igual que ella trató de alcanzar la mía, pero fue en vano y cayó en un portal negro como la noche.

Desperté de la pesadilla mientras respiraba con rapidez, aun era de noche y aun me dolía el golpe que me dio mi padre. Me hice bola, lamentándome por mí mismo, mientras pensaba en Paula y en todo el tiempo que estuvimos juntos. Recordé lo mucho que se esforzó por mí, la ayuda que me dio, y la promesa de hacernos fuertes juntos. Lavé las lágrimas de mis ojos, me vestí y me escabullí sin que mis padres se enterasen.

Mi madre dormía en su habitación, mientras que mi padre estaba durmiendo en el sofá. Respiré profundamente en silencio y salí de casa intentando no hacer ruido. Paseé por las calles tras los focos de las farolas bajo el manto de la noche estrellada y a la luz de la luna. Pensaba en Paula, en querer encontrarla, superar todo lo ocurrido hasta recuperarla, pero tener valor no era suficiente, también necesitaba saber qué hacer. Pensé mentalmente en ella, en decirle lo mucho que la quiero y lo importante que es para mí, y de pronto oí su voz en mi cabeza, era la de Paula.

Ella también estaba despierta, y pudo oír mis pensamientos. Quería verla de nuevo, se lo pedí, le pedí que me guiase a donde estaba ella. Tras un silencio, aceptó y me guio. Me decía por donde ir, si iba bien o mal encaminado. Ahora lo que hacía era correr en su busca. Mientras tanto, en mi casa, mi madre se levantó para ver cómo me encontraba, y cuando vio que no estaba, se asustó.

—¡AAAHH! —Gritó mi madre, despertando a mi padre.

—¡Uah! ¿Q-qué pasa? ¿A entrado un Venomoth? —Dijo mi padre en estado somnoliento.

—¡Joaquín no está! ¡Ha desaparecido!

—¡¿Qué?!

—¿Dónde estará? ¡Joaquín! ¡Sal!

—Cálmate, lo buscaremos.

—¿Crees que habrá ido a por Paula?

—No creo que esté tan loco como para algo así.

Los dos guardaron un silencio incómodo cuando eligieron esa opción como la primera en comprobar. Juntos fueron a la dirección donde estaba Paula. De vuelta a mi ubicación, llegué a la casa en la que Paula estaba. Entré al jardín de la casa y le dije a Paula mentalmente que había llegado. La puerta principal se abrió y Paula salió de allí, ambos enfrente del otro, contentos y llorando. Corrimos a abrazarnos, pero una sorpresa incómoda pasó, alguien más salió de la casa para recibirnos, la casa donde acabó Paula era la de Eric.

—¿Qué haces tú aquí, Joaquín? —Preguntó Eric.

—¿E-Eric? ¿Llevaron a Paula a tu casa?

—Sí, y ahora es MI Pokémon.

—¿Y qué pasa con Pawniard? ¿Te has olvidado de él?

—Desapareció… aquel día… ¡Y todo por tu culpa!

Eric dio detalles de lo que pasó, a él sí le contaron más de lo sucedido. Le dijeron que allí no estaban ni Víctor ni Pawniard, algo pasó con ellos y entre las posibilidades estaba el fallecimiento de ellos. Eric se lo tomó a mal porque fui yo quien averió el aparato y causó su destrucción provocando la explosión. Pese a ello, le dije que quería recuperar a Paula, mientras que él se interponía. Al rato, llegaron mis padres a la casa, así como los padres de Eric salieron por el ruido.

Mi madre me agarró del brazo y tiró de mí, mientras que los padres de Eric llevaron a Eric y a Paula de vuelta a dentro. Forcejeé para escaparme e ir hasta ella, y mi madre volvió a agarrarme. En medio de ese escándalo, alguien más vino al lugar, era el profesor García. Cuando le vimos, todos nos quedamos parados y en silencio. Él se puso a un lado y cerca de nosotros, y comenzó a hablar.

—A ver, ¿qué está pasando aquí? —Preguntó el profesor García.

Todos empezamos a soltar palabras mezclando nuestras conversaciones sin poder entenderse nada. Entonces nos mandó guardar silencio para continuar hablando.

—Estoy al tanto de lo que sucedió en el accidente, y también de la situación de cada uno. Joaquín, no fue tu culpa lo que pasó, no es a ti a quien hay que culpar; Paula, tienes al mejor compañero del mundo, vuestro lazo es de lo más fuerte; Eric, ya sé que te pasaron a Paula, pero no fue justo, ella no quiso y pertenecía a Joaquín. Lo cual me recuerda algo. (Se acerca a mí y me da una Poké Ball) Toma, te devuelvo a Froakie, es tuyo y de nadie más.

—¿Quién te crees que eres para decidir por nosotros?

—Para empezar, alguien que sabe contener la ira.

A parte de mis padres, el profesor García pudo ver en mí algo de daño, y su deducción fue correcta. Luego continuó hablando.

—Vuestro hijo emprenderá su viaje algún día, y arrebatarle a sus Pokémon no es justo. Inevitablemente se encontrará Pokémon. Dime Joaquín, ¿te gustan los Pokémon? ¿Y desde cuando te gustan?

Asentí a la primera pregunta, y respondí que cuando era pequeño les tenía miedo, pero no temía a Paula, e incluso sentía que la quería a mi lado. El profesor García se rio entre dientes y siguió reprochando a mis padres.

—¿Temía a los Pokémon? ¿Y lo tolerabais? También tenéis Pokémon, ¿no? ¿Por qué él tiene que perderlos y vosotros no? Mi hijo Víctor me contó lo buen amigo que era Joaquín para él, y también me habló de Paula. Sé lo que me vais a preguntar, que si yo acepto la pérdida de mi hijo. Claro que no, me dolió perderlo, pero fue por otra persona. Como no podéis hacer justicia con él, os desquitáis con Joaquín, ¿no es así?

Mis padres miraron con resentimiento hacia abajo y a un lado, y luego se dirigió a la familia de Eric.

—Y ustedes, vean como Joaquín está muy unido a Paula. Deberían devolverla con él.

—¡Pero ahora es mía! —Exclamó Eric.

—¿Ah, sí? Pues en ese caso… Oye, Paula. ¿Qué te parece si abandonas a Eric y vas con Joaquín?

—¿Puedo hacer eso? —Preguntó Paula.

—Joaquín lleva años dándote libertad y voluntad. Los Pokémon están con sus entrenadores por confianza, y si quisieran podrían irse ellos mismos.

Paula sonrió y se liberó del agarre de los padres de Eric, volviendo a mi lado. Eric estaba enfadado, y le pidió a sus padres que le apoyasen. Entonces se miraron el uno al otro y sabían qué hacer. Mientras la madre se quedaba con Eric, su padre fue a dentro de la casa y volvió con la Poké Ball de Paula, entregándomela de vuelta. Finalmente, el profesor García me animó a hablar con mis padres sobre mi decisión, y eso hice. En posición frente a ellos, firmemente hablé.

—Mamá… Papá… —Dije mientras volvía a recuperar el aliento—. Quiero que Paula vuelva, es de la familia y la quiero mucho.

Suspirando de cansancio por la escena, aceptaron. Pero con la condición de no volver a arriesgarnos de esa manera. Que una cosa era defenderse, y otra era arriesgarse. Paula y yo dimos brincos de alegría, agarrados de las manos. Y luego los vecinos empezaron a aplaudir, seguido de mandarnos callar por las horas que eran. Disculpándonos con el vecindario, volvimos cada grupo a nuestro hogar. Superar algo así no fue fácil, pero me dio fortaleza para futuras experiencias.
 
El Gallade variocolor parte del tema.

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#29
Capítulo 15

Con el paso de los días, aquel suceso acabó eclipsado por el silencio, sellado en el cajón de los malos recuerdos y sin que nadie volviese a sacar el tema. Paula y yo volvimos a clase como siempre, y un día, la profesora Carrasco me llamó durante el recreo para decirme que el profesor García quería verme en su laboratorio. Era la primera vez que iba, aun conociendo al profesor no sabía la dirección de donde trabaja. La profesora Carrasco me dio la dirección y también me dio indicaciones de como llegar desde mi casa hasta allí.

Tras acabar la semana de clases y llegado el fin de semana, tocaba ir a su laboratorio. Avisé a mis padres de que íbamos a salir a ver al profesor, y se despidieron de nosotros con una sonrisa. El camino hasta el laboratorio no era tan largo, pero sí costó un poco orientarse. Finalmente llegamos allí y tocamos al timbre para avisar de nuestra llegada.

—¿Sí? ¿Quién llama? —Preguntó el altavoz.

—Somos nosotros: Joaquín y Paula —Respondí yo.

—Perfecto, os estaba esperando. Entrad.

La comunicación se cortó y otro timbre sonaba al mismo tiempo que la puerta se abría ante nosotros. Pasamos dentro atravesando el amplio campo frontal del laboratorio, y aun recuerdo lo sorprendido que estaba cuando vi su gran tamaño. Por la puerta principal salieron el profesor García y la profesora Carrasco para recibirnos y hacernos pasar.

Mientras avanzábamos a la sala donde reunirnos, veíamos un montón de puertas transparentes que daban a muchas salas interesados, pero dijeron que eso era para otro momento. Llegamos a una sala donde habían unos sofás frente a una mesa de cristal oscuro, vamos, que era una sala de estar. Tomamos asiento y comenzó la conversación sobre lo que quería hablar con nosotros.

—Joaquín… Paula… Quiero pediros un favor —Dijo el profesor García.

—¿De qué se trata? —Pregunté yo.

—Aunque no lo pareciera aquel día, tanto yo como mi esposa estábamos dolidos por perder a Víctor. Le queríamos mucho, estábamos orgullosos de él. Pero ese día…

—No hace falta que hable de eso si no quiere —Sugirió Paula.

—No te preocupes, estoy bien. Aunque Víctor no estuviera, Riolu sí que estaba allí junto a la Poké Ball de Chikorita. Guardamos a Chikorita con nosotros, mientras que Riolu se mantuvo en libertad por el laboratorio. Durante estos días estuvo inquieto, mirando por la ventana todo el rato, era lo que más hacía durante todo el tiempo.

—¿Por qué hacía eso? —Preguntó Paula.

—Nosotros tampoco lo supimos en un principio —Continuó la profesora Carrasco—. Creímos que era una forma de expresar la tristeza de perder a Víctor, pero un día que estaba comprobando las fichas de los alumnos, Riolu vino y puso su mirada fija en tu ficha, Joaquín.

—¿En la mía? —Pregunté extrañado.

—Así es —Continuó el profesor García—. Se le veía una expresión de felicidad en su rostro cuando estaba atento a cosas sobre ti, y era como ver la felicidad de Víctor.

—Por eso os queremos pedir un par de favores —Dijo la profesora Carrasco—. Quisiéramos que tú, Joaquín, cuides de Riolu y Chikorita, que lo hagas por Víctor. Es lo que él hubiera querido.

—Lo haré encantado —Dije yo.

—Y también quisiéramos proponeros hacer un viaje a través de las regiones del mundo para conectar con todos los profesores que haya. Aunque esta petición puede sonar egoísta, podéis negaros —Dijo el profesor García.

—Aceptamos también. Víctor fue un gran amigo nuestro, y usted nos ayudó mucho aquel día.

—Os lo agradecemos de todo corazón.

Así pues, recibiendo a los Pokémon de Víctor con la promesa de cuidarlos y de hacer el viaje por el mundo en un futuro próximo, nos despedimos de los profesores y volvimos de vuelta a casa. Cuando nuestros padres se enteraron de que nos dieron nuevos Pokémon se quedaron un poco preocupados, y para calmarlos les dije que no los usaría de excusa para meterme en problemas sino para entrenar, y les convencí.

Con el paso de los años, yo y Paula estuvimos entrenando y estrechando lazos con los Pokémon. Pero a pesar de ello, Riolu y Chikorita no acababan de estar cómodos conmigo, ni tampoco con Paula a excepción de Chikorita que sí le agradaba.

Tras ese tiempo, llegó un día en el que cumplí 13 años. Ya era mayorcito para fiestas en casa y que en su lugar debería salir con amigos. Todos mis compañeros tenían planes, y solo Paula estaba conmigo, pero ella era suficiente para pasar el día fuera de casa y con tranquilidad. Para celebrar mi cumpleaños, Paula me pidió que no entrenásemos sino que explorásemos la ciudad para aprender qué cosas habían. Era cierto que en todo este tiempo no tuve la ocasión de visitar ni siquiera mi barrio o los alrededores, por lo que la idea podría ser buena.

Tras comer en casa, salimos a pasar la tarde al exterior visitando las tiendas y calles. No mostraba mucho interés en lo que había, aunque sí que me quedé con la información de las tiendas y vías que habían cerca, aunque lo mejor era estar en compañía de Paula.

Empezaba a anochecer y tocaba volver, pero justo antes de dar la vuelta le pasó algo a Paula. Tuvo una sensación familiar que le estaba llamando. Llamé su atención, pero no se volteó a mí, en su lugar avanzó hacia el lugar donde sentía esa presencia. Preocupado, la seguí tan rápido como iba ella.

Cuando la alcancé estaba apoyado en mis rodillas tratando de recuperar el aliento, y estaba parada en seco mientras miraba a un chico mucho más mayor que yo, parado y posado sobre una valla mirando el paisaje. Paula exclamó un nombre, "Derek", y el chico se volteó para mirar a Paula.

—¿Quién eres? ¿Y cómo sabes mi nombre? —Preguntó el supuesto Derek—. Espera, ¿eres un Pokémon parlante?

—Derek, soy yo. ¿No me reconoces? —Dijo Paula.

—Una Kirlia de un color diferente… ¿Eres… aquella Ralts?

—Sí, soy yo. Qué alegría que me recuerdes.

—¡Eh, eh! —Exclamé yo—. Paula, ¿quién es ese?

—¡Oh! Perdona. Te presento a Derek, mi primer entrenador.

Ese chico, Derek, fue el primer entrenador de Paula, el mismo que la abandonó. ¿Cómo podía estar contenta de ver a alguien así? Pues porque su familia evolutiva, la de los Ralts, son leales a su primer entrenador pese a todo. Derek se mostró interesado en Paula, queriendo recuperarla y prometiendo no dejarla de nuevo. Pero yo no quería aceptar eso, después de dejarla a merced de la suerte durante tantos años, teniendo que ocultarse de entrenadores que la querían por su rareza, era algo imperdonable.

Derek propuso hacer un combate para decidir quién se quedaría con ella, a lo que acepté, pero antes dije algo importante: "hago esto porque me importa". En el campo del parque, cada uno a un lado y Paula en un extremo entre los dos. Ese iba a ser nuestro campo de batalla.

(Joaquín contra Derek)

Derek sacó al combate a Scizor, descrito como un insecto rojo con pinzas afiladas. En mi caso iba a sacar a Froakie, pero la Poké Ball de Riolu se agitó y este salió de ahí al combate. Me enfadé porque no era el Pokémon que quería elegir, pero Riolu volteó su cara hacia mí y me miró con seriedad, luego señaló a Paula y sin apartar la mirada de mí asintió. Extrañamente, entendí su mensaje y acepté combatir con él.

Derek ordenó a su Scizor usar puño bala, y yo le ordené a Riolu usar el mismo movimiento. Pese a empatar en prioridad, el de Scizor fue más eficaz y potente, superando al de Riolu. Le pedí usar palmeo, pero Derek ordenó usar golpe aéreo y superó a Riolu de nuevo.

Derek dijo estar sorprendido ante el aguante de Riolu, puesto que ya debería haber caído debilitado. Riolu se reincorporó sin querer rendirse. No quería decepcionar a Riolu, pero no sabía qué hacer porque no recordaba más movimientos. Riolu me dijo algo que no entendía, y Paula me lo tradujo. Dijo que también sabía usar contraataque.

Derek ordenó usar de nuevo golpe aéreo, y yo ordené usar contraataque. Riolu recibió el golpe de Scizor e iba a caer al suelo, pero se impulsó hacia delante y lanzó un golpe que hizo retroceder más a Scizor. Derek estaba molesto y ordenó usar puño bala. Scizor iba directo a por Riolu con sus pinzas al frente, y le ordené usar palmeo contra sus pinzas. La idea funcionó, además de frenar su ataque también le causó daño.

Estaba bastante contento, pero Riolu seguía serio. Eso me desanimó, y Paula habló por él. Me dijo que Riolu intenta compartir sus sentimientos conmigo, que me abra a él. Cerré los ojos y canalicé mis ganas de entenderle.

—Joaquín, soy Riolu —Comunicó Riolu—. Víctor te admiraba mucho, y por él tengo muchas esperanzas puestas en ti. Pero tú no eres Víctor, no puedo confiar en ti.

Ese mensaje me molestó, pero una revelación me vino a la mente y se la comuniqué a Riolu.

—Riolu, escúchame bien —. Comuniqué yo—. Yo no soy Víctor, nadie más puede ser como él. Por más que quieras, no puedo ser él. No sé qué expectativas esperas de mí, pero si solo es ser como Víctor, entonces jamás lograremos nada juntos. Nuestro vínculo nació por él, y si de verdad quieres darle importancia, entonces confía en mí como confiaste en él. Pues tú y yo hemos querido muchísimo a Víctor.

Derek aprovechó mi guardia baja para atacar de nuevo con Scizor, esta vez usando tijera X. Rápidamente se aproximaba, pero Riolu y yo abrimos los ojos. Le ordené usar inversión y ambos movimientos chocaron echando chispas. Y de pronto, Riolu sonrió confiado y una luz lo envolvió. Estaba evolucionando a Lucario.

Al deshacerse la luz, obtuvo una nueva forma que logró superar a Scizor. Felicité a Lucario por su esfuerzo y evolución, y él se volteó a mí para afirmarme mientras me sonreía. Ahora teníamos oportunidad de ganar, o eso pensábamos.

—¡Ya me tenéis harto vosotros dos con vuestras chorradas de la amistad! —Exclamó Derek.

Entonces él sacó un talismán de su bolsillo con una pequeña piedra arco iris que accionó. Y otra piedra que llevaba Scizor brilló en sincronía. Dijo que era la "megaevolución", algo que modificó en un brillo anaranjado a Scizor y dándole otro aspecto, más robótico y con unas pinzas aun más grandes.

Yo y Lucario no nos íbamos a asustar, dije que seguiría dándolo todo para demostrar lo mucho que me importaba Paula. Derek se rio y ordenó usar puño bala, mientras que yo ordené usar también puño bala. Esta vez, su Mega-Scizor superó a Lucario. Derek no paró y ordenó usar tijera X, mientras que yo ordené usar inversión, y de nuevo sin éxito. Lucario estaba al borde del colapso, era evidente lo agotado que estaba.

Derek rio y dijo de acabar con esto, ordenando usar tijera X. Lucario se puso en posición defensiva y pedí que parase para terminar el combate, pero él se rehusó y usó contraataque sin que se lo ordenara y recibiendo el movimiento tijera X de Scizor. Por desgracia, a Lucario no le quedó suficiente energía para contraatacar y cayó debilitado, finalizando así el combate.

(Ganador: Derek)

Corrí a por Lucario preocupado por su estado, y Paula también vino a ver. Lucario abrió los ojos y se sintió avergonzado, diciendo algo que Paula tradujo en un "siento haberte desobedecido", pero mi respuesta fue un "gracias por darlo todo, y me alegra ver que estás consciente". Abracé a Lucario por detrás aliviado, y Lucario mostró una expresión de felicidad calmada.

Derek se acercó a reclamar su premio, Paula se iría con él. Yo devolví a Lucario a la Poké Ball y dije unas últimas palabras antes de irme:

Me importa mucho perder a Paula, y más aún por volver con alguien tan egoísta como tú. Pero lo dije antes de combatir, que lo hice por lo mucho que me importa Paula. Ganase o perdiese, no le hubiera impedido irse contigo si de verdad es eso lo que ella quiere. Es una tontería pedirte esto, pero prométeme que la cuidarás bien. Paula, hasta siempre, sé feliz.

Derek se rio de mí por sensiblería y respondió a mi petición diciéndome que haría lo que quisiera, que un perdedor como yo no tenía derecho a decidir sobre los ganadores. Me llené de ira, pero solté un suspiro para quitar el estrés y me fui de vuelta a casa, cambiando mi emoción por tristeza.

Derek también siguió su camino, pero Paula no fue con él, estaba mirando cómo me alejaba. Derek se dio cuenta y trató de convencerla.

—Eh, Kirlia. ¿Por qué estás triste por él? ¿No estás contenta como yo por volver conmigo? Olvídate de ese crío —Dijo Derek.

Esas palabras, eso que dijo Derek, hicieron a Paula darse cuenta de algo importante.

—¿Estoy triste por Joaquín? ¿No estoy contenta como tú? ¡Eso es! —Exclamó Paula.

Ella corrió hacia mí mientras me llamaba. Me volteé y se lanzó hacia mí en un abrazo.

—Ahora lo entiendo, ahora entiendo lo que sentía —Dijo Paula—. No era querer volver con él, confundí lo que sentía. Lo que quería era resolver a quién quería de verdad. Y ese eres tú, Joaquín.

—¡Traidora! ¡Montón de basura! ¡Te arrepentirás! —Gritó Derek con mucha furia.

Derek ordenó a su Mega-Scizor que nos atacase con tijera X. Directo hacia nosotros venía Scizor, pero Paula reaccionó y usó su movimiento psíquico para retener a Scizor. Un suceso familiar ocurrió, Paula también fue envuelta en una luz azul que le hizo cambiar de forma. Tras evolucionar, Scizor retrocedió por la fuerza de Paula.

—¡Eh, Derek! ¡TE ODIO! —Gritó Paula.

Ella agarró a Scizor con su poder psíquico y lo lanzó contra Derek a gran velocidad, dejando a ambos inconscientes en el suelo. Luego se acercó a mí para ver cómo estaba, solo que me quedé sin habla al ver su nueva evolución. Lucía con un elegante vestido blanco, con una silueta esbelta y bella, con un precioso peinado, y un cuerno extraño en el pecho. Me sonrojé con su nueva forma, pero los constantes llamamientos de Paula me hicieron reaccionar y responder que estaba bien.

Me levantó del suelo, nos sonreímos y a la vez nos dijimos "te quiero". Juntos de la mano, volvimos a casa. Ese día fue mi cumpleaños, y por poco pierdo algo muy importante, que al final volvió siendo algo con mucho más valor. Mi relación con Paula era el mejor regalo de aquel día.

Al anochecer, en una cabina telefónica… Derek hablaba con alguien por teléfono.

—Escúchame, ese estúpido chico me ha arrebatado a mi Pokémon. Ella era mía, no tenía ningún derecho. Hay que darle un castigo a ese don nadie —Narró Derek.

—Ten por asegurado que lo tendrá… —Contestó una voz por teléfono.
El Gallade variocolor parte del tema.

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#30
Capítulo 16

El tiempo pasaba y todos mis compañeros y yo íbamos mejorando en aprendizaje y en combates. La edad final con la que se sale realmente preparado de los estudios en mi región natal es a los 18 años. Pues bien, fue entonces cuando finalmente llegamos a ese curso, y nuestra maestra, la profesora Carrasco nos comunicó que habrían dos exámenes finales: una parte teórica preparada por ella; y otra práctica preparada por su marido, el profesor García. Obviamente, consultamos todas las dudas que pudimos para una buena preparación.

—¿Qué temas van para la parte teórica? —Preguntó Álvaro.

—Todo lo que habéis ido aprendiendo desde vuestro primer día de escuela hasta hoy —Respondió la profesora Carrasco.

—¡¿Todo?! —Exclamó Julián.

—Habrá un poco de todo, pero tampoco os exigiré detalles a las preguntas.

—¿Y cuándo será la recuperación? —Preguntó Adrián.

—No habrá recuperación. El examen teórico será la evaluación de vuestro potencial intelectual.

—¿Y en qué consiste la parte práctica? —Preguntó Lucía.

—Me alegra de que me lo preguntes, pero no seré yo quien os lo diga, sino el profesor García mediante este comunicado.

La profesora Carrasco apagó las luces del aula, y activó un proyector para mostrar en la pizarra una grabación del profesor García. En ella se le veía enfocado de frente, con pose y expresión serias para transmitirnos un mensaje motivador y las instrucciones de la parte práctica. Fue así:

Este es mi mensaje a los alumnos que estáis en vuestro último curso, os doy mi más sincera enhorabuena por llegar tan lejos. Como prueba final, la profesora Carrasco ya os habrá informado de su método y también le habréis preguntado todas vuestras dudas. Pero este mensaje es para hablar sobre la prueba que me encomienda a mí realizaros. Se trata de un combate Pokémon.

Todos nos sorprendimos y cuchicheamos entre nosotros, pero la grabación del profesor García estaba preparada para nuestra sorpresa y distracción. Continuó así:

Silencio y atended, puede que para vosotros sea una sorpresa, pero debo poner a prueba vuestra capacidad para el combate y comprobar vuestro grado de cualificación para emprender vuestro viaje. Aunque falléis alguna de las pruebas o ambas no habrá recuperación, seréis libres de partir igualmente a nuevos lugares o intentad mejorar por vuestra cuenta. Las enseñanzas en la Isla Quijano establecen un límite de tiempo para formar y no volver a sus alumnos dependientes de tanta guía. Los combates serán de uno o dos Pokémon, según la cantidad que queráis usar vosotros mismos. También evaluaré una cantidad determinada de alumnos cada día que esté disponible. Estudiad para el examen de la profesora Carrasco y entrenad para mi examen. En vuestras manos queda la responsabilidad de lo que seáis. Fin del mensaje.

La proyección finalizó y las luces volvieron a encenderse. La profesora Carrasco nos animó a todos a darlo todo en los últimos meses antes de ello, pues el tercer trimestre se usará para prepararse a conciencia, teniendo cada uno su propio tiempo libre, y que el centro estaría disponible para ofrecer los libros para estudiar, así como el campo de batalla para combatir, durante horario de clases. Lo último que nos dijo antes de dejarnos marchar a nuestro antojo fue "¡Buena suerte!".

Tras eso, se hizo notable como fue la reacción de cada uno: algunos fueron directos en recoger sus cosas y marcharse a otro sitio; otros se quedaron a hablar con compañeros para hablar del tema; en mi caso y el de Paula no estábamos seguros de qué hacer, hasta que Alberto nos invitó a ambos a unirnos al grupo que tenían preparado para organizarse. Nada más integrarnos, nos pusieron al corriente de su planificación.

—Bien, escuchad todos —Dijo Lucía, liderando el grupo—. Esto significa que será la última vez que nos veamos antes de ir cada uno por su cuenta. ¿Tenéis todos claro si queréis viajar ya?

—¿Acaso no era ese el objetivo del examen? —Preguntó Paula.

—Pero mira que eres boba —Replicó Julián.

—¡Julián, eres un grosero! —Le replicó Laura—. Determina si estás en condiciones de viajar o no, pero aunque pases o no la prueba, puedes elegir libremente entre viajar ya o más tarde.

—¿Y qué haréis vosotros? —Pregunté yo.

—No importa lo que haga cada uno, pero vamos a organizar un orden para enfrentarnos al profesor García —Respondió Jaime.

—Bien, ahora dejadme continuar —Dijo Lucía—. Tenemos 3 meses para estudiar, entrenar y realizar el examen y el combate, pero no va a ser posible que todos podamos combatir el mismo día. Hemos quedado todos de acuerdo en organizar un orden para enfrentarnos al profesor García, y a vosotros os toca los últimos en combatir.

—Además de eso, también tendréis que pensaros lo de viajar —Aconsejó Álvaro.

—Cierto, más motivo para que vayáis más tarde. Contactaremos entre nosotros para estudiar y combatir, y avisaremos cuando vayamos a realizar las pruebas. ¿Lo habéis entendido todos?

Todos afirmaron, y luego yo y Paula aceptamos por presión de grupo. Después de eso, cada uno fue por su lado, quedándose algunos a estudiar y otros a prepararse a sus casas. Cuando Paula y yo fuimos a casa y les comentamos a nuestros padres sobre las pruebas, nos respondieron con interés en nuestra preparación y nuestros planes tras ello. Para tranquilizarlos un poco, les dijimos que nos prepararíamos a conciencia para todo, y que confiasen en nosotros. Y luego en nuestro cuarto, discutimos sobre ello.

A ninguno de los dos se nos quitaba de la cabeza lo de viajar y cumplir el sueño de Víctor, pero hoy nos dimos cuenta de que eso podría habernos precipitado en muchas cosas del futuro. Hablando un poco de lo que supondría viajar, pensamos en cosas como cocinar, hacer ejercicio, e incluso enfrentarnos a problemas como delincuentes o que los Pokémon estén heridos. Antes de poder hablar más del tema, recibimos una llamada de unas compañeras del grupo, Sara y Sandra. Querían que Paula las acompañase para estudiar un poco. Paula prefería hacerme compañía, pero insistí en que fuese con ellas, y finalmente accedió a visitarlas.

Después de que se fuera, decidí ir a entrenar, pero no me atrevía a invitar a otros a combatir después de que nos empezaran a dejar de acompañar en los entrenamientos. Sí, aún pensaba en ello. Entonces, cuando me disponía a salir, recibí una llamada de Adrián y Álvaro para invitarme a combatir, y acepté. ¿Qué? Que no tomase la iniciativa de invitar no significa que vaya a rechazar las invitaciones que me ofrezcan.

Paula y yo, separados el uno del otro, pero reunidos con otros compañeros, puestos en trabajar en equipo por nosotros y por todos. Tanto Sara como Sandra estaban encantadas de contar con la ayuda de Paula, ya que confiaban en la inteligencia de los Pokémon psíquicos; por mi parte, Adrián y Álvaro confiaban en mí por los combates en los que me vi forzado a participar. Sin embargo, al estar separados no dejábamos de pensar en cómo estaba el otro, y eso llamaba la atención de nuestros compañeros.

Nos preguntaban que qué nos pasaba, por qué estábamos tan distraídos, y por confianza nos sinceramos contando nuestras preocupaciones. Sara y Sandra eran delicadas hablando con Paula, en cambio, Adrián y Álvaro eran más directos conmigo, pero en ambos casos nos aconsejaban durante los estudios y entrenamiento. Si se trataba de gastar más tiempo antes de viajar, no lo veíamos rentable, y si era lanzarse al viaje de inmediato podríamos encontrarnos con imprevistos. Ellos nos aconsejaron tomar repasos y aprender por nuestra cuenta, que no había necesidad de que tomásemos decisiones extremas o no tomásemos ninguna.

Ciertamente tenían razón, nos obsesionamos demasiado con que las cosas fuesen exigentes para ser válidas, al fin y al cabo habíamos logrado adaptarnos a muchas situaciones sin tanta preparación. Al ponerse el sol, iba siendo hora de volver a nuestras casas. Y cuando Paula y yo nos reunimos, comentamos sobre nuestro día, y coincidimos en lo mismo: aprender a nuestra manera y marcha, como siempre nos había funcionado.

Manteniendo un ritmo de estudio y entrenamiento, tras dos semanas todos recibimos una llamada de Lucía para avisarnos de que ella y Laura iban a realizar los exámenes. Aun habiendo un trimestre, ellas ya hicieron sus planes desde mucho antes, incluso Lucía quería organizarnos un poco como último acto de compañerismo. La parte teórica se realizó en el aula de la escuela, pero los que no hicieran el examen debían esperar fuera y dejar tranquilos a los que lo hicieran. Aprovechamos el tiempo entrenando en el campo de batalla o estudiando en otras aulas.

Una hora después, Lucía y Laura salieron del aula y nos reunieron a todos para ir a realizar la parte práctica, de camino a casa del profesor García. Todos les preguntamos por las preguntas del examen, y ellas no ocultaron ni las preguntas ni las respuestas, porque no tenían el mismo examen, cada una tenía un formulario diferente de examen. Casi ni coincidieron temas estudiados, por lo que esa información no servía para saber qué estudiar.

Llegamos al laboratorio del profesor García, y Lucía tocó al timbre. La voz del profesor sonó a través del altavoz, preguntando por quien llamaba. Lucía respondió quiénes éramos y a qué veníamos. Lo último que se escuchó por el altavoz fue una aprobación del profesor y la apertura de las puertas para todos nosotros al interior. Fuimos pasando todos juntos hasta que el profesor García nos recibió en el vestíbulo.

—Bienvenidos, futuras promesas. Yo soy… —Dijo el profesor García.

—Que sí, el profesor García. Ya lo sabemos —Interrumpió Julián.

—¡Ja, ja! Tú y tus maneras directas, ¿eh, Julián? Bueno, pues ya no hace falta que me presente. Entonces, ¿sois vosotras dos las que combatiréis contra mí? ¿Nadie más va a retarme hoy?

—¿Es que no son dos al día?

—Dispongo de 6 Pokémon en mi equipo, como cualquier entrenador Pokémon. Cada uno tendrá que combatir contra dos de mis Pokémon por norma, mientras que vosotros podéis usar uno o dos. ¿Qué, Julián? Ya que tanto sabemos, ¿qué tal si tú eres el tercero en combatir?

—Luego no me llore cuando le gane, profesor.

Julián aceptó de manera grosera la invitación del profesor García, y luego este llamó a la profesora Carrasco para acompañarnos a todos al campo de batalla. Tras una caminata no muy larga, llegamos hasta una sala con un extenso campo de batalla liso con gradas a los lados. El profesor García estaría en el lado contrario, la profesora Carrasco estaría de jueza, Lucía estaría en el lado del aspirante del campo de batalla al ser la primera en combatir, Laura y Julián estarían en los banquillos cercanos al juez, y finalmente el resto observaríamos desde las gradas.

La jueza, es decir, la profesora Carrasco anunció las normas del combate: el uso de uno a dos Pokémon en un combate individual. Y a continuación dio la señal de inicio de combate para ambos entrenadores.

(García vs Lucía)

Para el combate, Lucía avisó de que solo usaría a un Pokémon, el inicial que ella recibió. Y con una orden de salida, lanzó su Poké Ball para liberarlo al campo, el cual era Ivysaur. García estaba sorprendido y felicitó a Lucía por lograr evolucionar a su Bulbasaur, y luego sacó a su Pokémon al campo de batalla lanzando su Poké Ball, el cual era Grovyle. Ambos eran de tipo planta, por lo que no había ventaja para ninguno, o eso parecía ya que Lucía avisó de hacer uso del tipo veneno de Ivysaur para tener ventaja.

Lucía dio la orden de atacar con bomba lodo, un movimiento que le enseñó. Tanto para el examen teórico como el práctico, ella se preparó a conciencia. Aun así, el movimiento falló gracias a la agilidad de Grovyle, pues el profesor García también tenía sus estrategias.

Lucía ordenó seguir atacando con bomba lodo hasta acertar, pero García no dejaba que Grovyle fuese alcanzado, liderándole en su evasión. Ante eso, Lucía cambió de estrategia y ordenó usar derribo, a lo que el profesor García mandó cambiar de táctica a corte furia. El choque de ambos movimientos causó un daño igualado en ambos.

Por el resultado y conociendo el aguante de Ivysaur, Lucía volvió a ordenarle usar derribo, y García volvió a ordenar usar corte furia. Esta vez en el choque Grovyle no sufrió tanto como Ivysaur. Desde las gradas, Sara preguntó como pudo pasar un resultado diferente, y Paula le dijo que corte furia se potencia con el uso continuo y por ello obtuvo ventaja.

García le dio ánimos a Lucía para no rendirse, pero ella se mostraba seria y pensativa. Entonces pensó una táctica y ordenó usar derribo de nuevo. Ivysaur cargaba hacia Grovyle, y García ordenó usar corte furia de nuevo. Cuando Grovyle se acercó lo suficiente, Lucía cambió de movimiento a bomba lodo, lo cual sorprendió a García incapacitándole reaccionar a tiempo y causando que Grovyle recibiera el ataque.

Grovyle se detuvo en seco y estaba empapado en lodo que le causó envenenamiento. Lucía aprovechó para acabar el combate ordenando usar hoja afilada, que golpeó y dejó fuera de combate a Grovyle.

(Ganadora: Lucía)

García se lamentó ante su Pokémon por perder, lo retornó a su Poké Ball y le agradeció el combate. Luego volvió la mirada a Lucía y le calificó su aprobado en el examen. Ella se mostraba feliz y entusiasmada, y Laura fue a su lado para compartir su entusiasmo, además de que le tocaba el turno a ella. Una vez tranquilizadas ambas, ahora Lucía fue al banquillo y Laura se quedó en el puesto del aspirante.

La profesora Carrasco les preguntó a ambos si estaban listos, a lo que ambos confirmaron. Como dicta el protocolo, Carrasco volvió a recitar las reglas y dio la señal de inicio del combate.

(García vs Laura)

Laura sacó al combate a su Cyndaquil, su inicial aún sin evolucionar. García sacó al combate a Torracat. Para el primer movimiento, Laura no dio ninguna orden sino que esperó a que García reaccionara. Entonces fue él quien aprovechó para dar el primer movimiento y ordenó usar mordisco. Laura ordenó que Cyndaquil lo esquivase y que atacase con placaje, evitando el daño a su Pokémon y causándolo a su oponente.

Torracat se sacudió y se puso en posición de nuevo. García sonrió con satisfacción y continuó el combate, esta vez ordenando usar doble patada. Laura volvió a usar la misma táctica de esquivar y usar placaje, funcionando de nuevo. Las dos patadas de Torracat fallaron y recibió por sorpresa otro placaje, ahora se mostraba cansado.

García le dijo a Laura que no siempre consiste en contratacar, y que al final no le serviría siempre. Laura negó la lección del profesor García y siguió a la espera de recibir otro movimiento. García suspiró y ordenó usar colmillo ígneo, y Laura ordenó la misma táctica de esquivar y usar placaje. La parte de esquivar funcionó, pero cuando iba a atacar fue cuando García le repitió usar el mismo movimiento otra vez, logrando que Torracat alcanzara a Cyndaquil y deteniendo su placaje.

Laura estaba sorprendida porque el movimiento debería ser poco eficaz, a lo que García le replicó que lo compensa con el manejo del movimiento al ser de tipo fuego y físico, características en las que Torracat destaca. Ahora Torracat tenía a Cyndaquil entre sus fauces, Laura debía hacer algo, y se le ocurrió usar pantalla de humo para sorprender a Torracat, con éxito.

El campo de batalla se llenó de un humo gris tan oscuro como opaco. García le pidió a Torracat que se calmase y tratase de detectar a Cyndaquil, pero Laura ordenó moverse y atacar por cada lado del campo nuboso con ataque rápido. Torracat iba recibiendo los golpes fugaces de Cyndaquil hasta que acabó sin fuerzas y cayendo al suelo agotado. Luego, el humo se disipó y se mostró a Cyndaquil respirando con agotamiento, y a Torracat debilitado. Carrasco dio el fin del combate dando a Laura y a Cyndaquil la victoria.

(Ganadora: Laura)

Lucía corrió al lado de Laura para abrazarla y felicitarla por su victoria, al igual que Laura recibió a Lucía con afecto y compartiendo la alegría. García elogió a ambas aspirantes por el combate, y ambas contaron que estuvieron ayudándose mutuamente. Justamente es eso lo que García quería ver, una muestra de vínculos entre diversos humanos y diversos Pokémon, pues la palabra "Vínculo" surgió del archipiélago Vucloin.

Julián fue al puesto de aspirante y les exigió de manera grosera a Lucía y a Laura que se fuesen. Laura respondió gritándole con ira por su mala manera de hablar, pero Lucía la tranquilizó y le dijo que no pasaba nada, que se reservarían para cuando perdiese. Luego se fueron al banquillo a observar el combate.

La profesora Carrasco iba a dar las reglas una vez más, pero Julián interrumpió y dijo que se "dejase de rollos". García le avisó a Julián de que dejase de ser así con todos, en especial con su esposa; y él se disculpó, pero con una disculpa salida de la molestia con las formalidades. Carrasco estaba molesta y solamente dijo "Venga, combatid".

(García vs Julián)

Julián sacó a su Pokémon, Charmander; y García sacó a Monferno. Julián mandó atacar con garra metal, dejando en silencio y con varias expresiones de vergüenza a todos en la sala. Charmander avanzó hasta Monferno, y García le ordenó usar amago, saliendo Monferno con ventaja en el primer turno.

Julián estaba molesto y replicaba a Charmander por ser débil. Todos estábamos callados, pero también teníamos ganas de replicarle a él su egoísmo. Al final fue García quien tomó la palabra y se lo dijo, que estaba siendo irracional, a lo que le contestó que Charmander debía aprovechar el ataque físico para algún día tener un chulísimo Mega-Charizard X. García le negó esa posibilidad mientras vea a Charmander como un medio de uso o un lujo, que sin vínculo no podría conseguir eso.

Julián gruñó con fuerza, le mandó callar y volvió a ordenar usar garra metal. García, por su parte, le ordenó a Monferno usar tormento, lo cual detuvo el avance y el movimiento de Charmander sin hacerle daño. Julián estaba regañando a Charmander por pararse y le exigía con ira que usara garra metal una y otra vez, pero García le dijo que el movimiento tormento no le dejará hacer eso.

Julián no quiso escuchar esas palabras y siguió ordenándole usar el mismo movimiento. Mientras que Charmander no podía hacer nada, García intentó avisarle a Julián que no conseguiría nada así, además de que era un movimiento que aún no domina bien y que incluso es poco eficaz. Julián, harto de todo, le gritó que él no era nadie para saber de los Pokémon ya que solo pierde el tiempo hablando y creyéndose superior.

García controló su ira interior y quiso retirarse del combate, mientras que Julián estaba contentísimo por ganar así, y el resto estábamos decepcionados con él. Pero Charmander y Monferno se pusieron a hablar entre ellos en el idioma Pokémon, cosa que no entendíamos. Paula hizo de traductora, y nos contó lo que decían:

Charmander no quería ganar por abandono, aunque fuese a perder quiere hacerse más fuerte. Monferno valora su determinación en el combate y en la confianza que tiene con Julián.

Eso significa que ni Monferno ni Charmander querían dejar el combate así. Julián se enfadó y empezó a llamarle de todo a Charmander por rechazar la victoria solo por un orgullo inservible. García continuó y finalizó su combate, deseándole un futuro mejor a Charmander, y ordenando a su Monferno usar ultrapuño contra Charmander, derrotándolo. La profesora Carrasco dio el fin del combate, mientras que la mitad de las gradas exclamaba con euforia la derrota de Julián.

(Ganador: García)

Julián estaba histérico y no dejaba de criticar todo el combate a gritos. Al final todos le acabamos reprochando a él por su mal orgullo, egoísmo, grosería y maltrato a Charmander. Julián nos miraba a todos con desprecio, sacó la Poké Ball de Charmander y nos la lanzó.

—Quedaos con esa basura de Pokémon. Me buscaré unos de verdad —Gritó Julián mientras se iba.

—No pienses ni por un momento que has aprobado —Replicó Alberto.

—Aun así, es libre de hacer lo que quiera —Dijo el profesor García —. Chicos, ya es suficiente combate para mí por hoy. Descansad y seguid adelante.

(Laura recoge la Poké Ball de Charmander)

—¿Y qué va a pasar con Charmander? —Preguntó Laura.

—Bueno, ya que Julián y tú habéis hecho la prueba, ¿qué tal si eres tú quien lo lleva de viaje? —Propuso la profesora Carrasco.

Laura lo meditó poco tiempo antes de aceptar. Fue hasta Charmander, aún en el campo de batalla y lo abrazó con cariño y prometiendo cuidarle. Luego lo regresó a la Poké Ball y le pidió a Lucía que la acompañase hasta el centro Pokémon para curar a todos los Pokémon. No solo ella aceptó, sino que todos quisimos acompañar a los Pokémon heridos.

Cuando estuvimos en el centro Pokémon, iban tratando a cada uno. Charmander era el caso más especial, pues sentía mayor dolor emocional que físico. Todos sentíamos pena por él desde la recepción, pero Laura era quien más le hacía compañía. Paula me contó que Charmander tiene que asimilar la ruptura con Julián, pero vincularse con Laura le ayudará a superarlo más rápido, lo cual nos aliviaba.

Tiempo después, todos los Pokémon estaban recuperados, todos a excepción de Charmander, y como empezaba a oscurecer era hora de volver a nuestras casas. Laura se quedó esa noche para hacer compañía a Charmander; Lucía se quedó con Laura para que no estuviera sola, ya que eran muy amigas; Sandra también decidió quedarse, puesto que también tenía un Charmander y por él le valoraba; y finalmente Sara se quedó también para hacer compañía a su amiga Sandra.

Paula y yo llegamos a casa y les contamos a nuestros padres lo que pasó. Mi madre estaba furiosa con Julián por lo que hizo, pero solo podía tener pataletas y represalias sin usar. Decidimos tener confianza en Lucía, Laura, e incluso en Julián para que estuvieran bien, y tras la cena y un repaso de temario, nos fuimos a dormir.

Al día siguiente, estábamos todos reunidos en el puerto de la Isla Vucloin, para despedirnos de Lucía y Laura. Julián no estaba allí, no supimos cuando, pero él ya había partido solo. Laura nos deseó la mejor de las suertes para cuando fuese nuestro turno, y Lucía nos recordó el plan a seguir. Tras eso, subieron al barco que les llevaría a otra región.

Cuando el barco zarpó, todos agitamos nuestras manos para despedirnos. Sandra y Sara eran las más emocionadas. Minutos después, el barco ya estaba lejos y apenas las veíamos. Cada uno fue a hincar los codos en estudiar y entrenar, lo debíamos hacer por el futuro que queremos.
El Gallade variocolor parte del tema.

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