OneshotColectivo- ¿A qué suena el silencio?

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Resumen

Despierta en medio de un paisaje helado, sin saber dónde está. Con la ayuda de un extraño, empezará sus andaduras por una región que le resulta tan desconocida como hermosa.

#1
El viento juega con su bufanda y le susurra dulces nanas al oído para que no termine de despertar, pero sabe que ha de hacerlo, antes de que el frío le venza y le suma en un sueño eterno. Lentamente abre los ojos, parpadea un par de veces, se reincorpora en el árbol en el que se ha apoyado y admira el paisaje. La caída hipnótica de los copos de nieve desde el oscuro firmamento pinta todo de blanco, desde la no tan lejana cima de la sierra hasta las ramas desnudas de los árboles. El frío extiende su silencioso reinado más allá de lo que los sentidos se atreven a captar, sometiendo por puro capricho a los seres que ahí viven a un largo letargo en el mejor de los casos y, en el peor, aquellos que cierran los ojos sucumbiendo a su mandato no los vuelven a abrir.

—Por fin despiertas. ¿Estás bien? Has estado inconsciente durante un buen rato.

Está prestando tanta atención en observar lo que le rodea que al oír otra voz humana se sobresalta más de lo que debería, lo que hace que su interlocutor se ría. Dirige la mirada al hombre que le ha hablado y ve que se trata de uno rubio, con ropas claras y un símbolo en el pecho que no es capaz de descifrar. Ladea la cabeza, entrecierra los ojos, pero por mucho que le mire le cuesta obtener más información de su primer análisis. Con la mochila tan grande que lleva y el lugar en el que se encuentran ¿podría tratarse de un montañero?

—Si te mueves supongo que estás bien. Menos mal, me has dado un buen susto, te he encontrado tirado en medio de la nieve y por un momento he llegado a creer que estabas muerto.

—Dónde… ¿estoy?

El hombre enarca una ceja al oírle hablar. De repente parece dubitativo, como si escuchar su voz hubiera despertado una duda en él. Sin embargo, no deja que la sorpresa more mucho en su rostro, y retoma la conversación como si no hubiera pasado nada.

—¿No lo sabes? Supongo que por eso estás tan… tranquila —La última palabra la arrastra un tanto inseguro, estudiando la reacción de la persona que tiene delante, quien permanece igual de impasible—. Es la Tundra Alba. ¿Sabes lo que eso implica?

La Tundra Alba… Ni idea, es la primera vez que escucha ese nombre, y así se lo hace saber negando con la cabeza y torciendo el labio, aunque este último gesto el rubio no lo ve, ya que tiene la mitad inferior de la cara cubierta por una bufanda. Se lleva la mano derecha a esta cuando siente su suave roce contra su piel y, si cierra los ojos (algo que todavía no se atreve a hacer), puede oler la colonia de su padre impregnada en lo más profundo de la tela, porque el shinobi shozoku que lleva es un regalo que le hizo con sus propias manos en cuanto vio lo mucho que le fascinaba el mundo oriental. Su interlocutor también tuerce el gesto, porque su sorpresa inicial no está tardando en convertirse en preocupación.

—Si no es mucha indiscreción, ¿puedo saber de dónde vienes? Normalmente la gente de aquí le teme a este lugar por sus Pokémon fuertes y las condiciones extremas, no es normal que se atrevan a aventurarse tan lejos.

—De Teselia y Kalos.

—Teselia y Kalos… No había oído hablar sobre esos lugares, ¿se encuentran muy lejos de aquí? ¿Más allá del mar?

El desconocimiento del hombre hace que se sobresalte ligeramente. No hay forma de que no haya oído hablar, nunca, sobre dos de las regiones más modernas e importantes de su tiempo, por muy apartado del mundo que esté. Frunce el ceño ligeramente, contagiándose de la preocupación del rubio.

—¿Dónde estamos? ¿Qué región es esta? —El hombre se permite sonreír un poco ante su confusión antes de darle una respuesta.

—Estamos en Hisui, por supuesto. ¿Dónde creías que estábamos?

Hisui, Hisui… Busca y rebusca en su mente, pone patas arriba el interior de su cráneo y una bombilla se le enciende al cabo de unos segundos. Hisui, el nombre por el que se conocía a Sinnoh hace su buen par de años. Iba a buscar más información sobre ella el mes que viene pero primero quería terminar de aprenderse la geografía de Johto y Kanto, como quería organizar un viaje para verano…

Es entonces cuando todo hace click. Al haber llevado a cabo una búsqueda exhaustiva sobre las regiones orientales su subconsciente ha creado ese sueño juntando la poca información con la que cuenta por las ganas que tiene de ir a verlas. Una ola de alivio recorre su cuerpo y siente que vuelve a sonreír. Esa placentera sensación es la que le empuja a sacar la guitarra de su funda para expresar su alegría pero al hacerlo suceden dos cosas:

1)Sus brazos van lentos porque los tiene entumecidos.
2)Se da cuenta de que no lleva la funda en la espalda.

La satisfacción desaparece tan rápido como aparece y es sustituida por una preocupación y desasosiego tan graves que no tarda en ponerse de pie y buscar de lado a lado frenéticamente, ignorando el breve mareo que tiene por haberse levantado tan rápido. El simple pensamiento de haberla perdido le perturba tanto que está a punto de abandonar el escaso pero agradecido calor que emana de la pequeña fogata que hay delante del hombre, pero este consigue detener su marcha a tiempo.

—¿Buscas esto? Te lo quité para que estuvieras más cómodo —pregunta mientras le acerca la funda negra que guarda su preciada guitarra. Al verla se aferra a ella de forma desesperada, los brazos se le despiertan al instante y casi vuela para llegar hasta ella. La estruja entre su pecho y suelta un largo suspiro antes de sacarla para comprobar que está bien. Se sienta para que la fogata le dé calor, la afina y toma posición para empezar a tocarla.

Sus dedos se deslizan sobre las cuerdas con una suavidad y técnica perfectas, dejando que las notas se adueñen del silencio. El hombre abre la boca, aparentemente para intentar que no toque, pero la cierra al oír el principio de la canción. Se le forma un nudo en la garganta y siente que la melodía se apodera de su alma mientras la acaricia con una suavidad que no había sentido nunca, que inunda su interior y eriza el vello de su piel. Esta empuja todo su malestar a los ojos y lo expulsa en forma de lágrimas, lo que hace que en su pecho se quede únicamente una paz que hacía tiempo que no sentía y le emociona. Cierra los ojos y escucha la canción hasta el final, sin dejar de llorar y sonreír, e incluso cuando esta termina tiene que pasar un tiempo hasta que la emoción le permite hablar.

—Ha sido precioso —dice todavía conmovido. El artista sonríe, porque no hay nada que le guste más que su música llegue a los corazones de los demás, como cuando toca para calmar el grupo que dirige su madre antes de que empiece una obra importante en el musical de Ciudad Mayólica—. Te iba a parar porque temía que tu música atrajera algún Pokémon salvaje pero creo que no hay de qué preocuparse, dudo que una música tan bonita los enfade.

A pesar del elogio del hombre, no tarda en guardar la guitarra en su funda y ponerse de pie, preparándose para irse de ahí. El rubio le mira sorprendido, sin saber muy bien cómo reaccionar, hasta que escucha su explicación.

—Aunque no hayan Pokémon salvajes acechando el frío va a terminar con nosotros —dice mientras un escalofrío recorre su cuerpo. La fogata está a punto de apagarse y la nieve está empezando a cubrir sus ropas, quedarse ahí no tiene ningún sentido lógico—. ¿No hay un lugar por aquí en el que podamos refugiarnos?

El hombre abre los ojos al darse cuenta de que tiene razón, y que la dulce canción le ha hecho bajar la guardia hasta el punto de olvidar la situación en la que se encuentran. Él también se levanta y se cuelga la pesada mochila en la espalda después de apagar del todo la fogata.

—Aquí no hay muchas opciones. Me gustaría llevarte a Villa Jubileo porque es el lugar más seguro de la región y estoy seguro de que tu habilidad con ese instrumento les será de ayuda, pero me gustaría pasar antes por el asentamiento del Clan Perla para descansar e idear una buena ruta que nos lleve a nuestro destino con las menores complicaciones. Con suerte llegaremos a tiempo para el festival de primavera, es algo que todo el mundo debe ver al menos una vez en la vida —dice mientras emprende la marcha. Sin embargo, al dar un par de pasos vuelve a detenerse y le mira intrigado—. Por cierto, no nos hemos presentado todavía. Soy Volus, mercader de la Compañía Ginkgo. ¿Y tú eres…?

Es verdad, aunque llevan un rato hablando todavía no le ha dicho su nombre. Está a punto de hacerlo pero antes de que se le escape de la punta de la lengua para y reconsidera. Su nombre no suena propio de ese lugar y época y no le gustaría llamar la atención más de lo necesario. Además, un nuevo nombre implicaría la oportunidad de divertirse creando una nueva personalidad, una con la que poder explorar ese mundo sin la carga del anterior. Sí, se trata solo de un sueño, pero eso no significa que no pueda divertirse un poco, así que empieza a pensar en un par de posibilidades.

Región oriental, festival de primavera…

—Haru —dice con una discreta sonrisa que sabe esconder bien detrás de la bufanda. Suena dulce, musical, como si le hubiera pertenecido durante toda la vida, como si siempre lo hubiera respondido al preguntarle por su nombre. Suena perfecto, tan bien que lo vuelve a repetir—. Mi nombre es Haru. Es un placer conocerte.

—Haru… —Volus repite el nombre una vez y asiente, satisfecho. Al parecer también le gusta cómo suena y queda conforme con su presentación, tras la cual no tarda en echar a andar. Haru le sigue por detrás sin quitarle la mirada, porque todavía no ha terminado su análisis y quiere profundizarlo un poco más.

Hay algo en él que no termina de cuadrar. Dice que están en un lugar peligroso y aun así no parece tener miedo, según él nadie se atreve a ir tan lejos y aun así ahí está. Está claro que no pertenece al Clan Perla ni está relacionado con él porque se habría dirigido a este como su clan, cosa que no ha hecho, aunque al ser mercader puede que tenga algún trato con ellos para abastecerlos… La mente de Haru empieza a dar vueltas y, aunque no debería darle mucha importancia porque al tratarse de un sueño no todo necesariamente ha de tener sentido, le gusta analizar lo que sucede a su alrededor. Sea como fuere no tarda en ponerse a su lado y dedicarle una pequeña sonrisa que él le devuelve, porque si va a ser quien le guíe en esas tierras desconocidas debería llevarse bien con él. Es así como emprende su aventura en Hisui, deseando sacarle el máximo partido a todo lo que esa región tiene que ofrecerle.



Mostrar Notas de autora
Hace poco que empezó el colectivo de este foro, un proyecto para el que cree este personaje, Haru, y aunque tenía toda la intención de participar me vi obligada a echarme atrás porque carecía del tiempo que había que dedicarle. Aun así, le he tomado tanto cariño a mi personaje que sentía que tenía que hacer algo con él, escribir lo que habría sido su prólogo para presentarlo y divertirme un poco. Aunque no vaya a estar con los demás (gracias Donna por hacerle ese homenaje <3) me apetecía hacer un what if, lo que habría sido su inicio en Hisui. Espero que os haya gustado <3
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Érase una vez un grupo de extraños destinado a salvar el mundo.
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#2
No sé si esto me hace quererte más u odiarte más. LetalQQ

¿Cómo te saliste si tenías algo tan tuyo para aportarle al colectivo? Con ese estilo tan... algunos dirán cursi, otros dirán cheese, otros dirán cuqui... Yo solo puedo decir que el momento guitarra con el rubio quebrándose quedó precioso. Lo leía y decía "Aaah, ahí va Saku otra vez...", pero las relecturas que puede tener justamente para un personaje como él lo vuelven todo mucho más denso e interesante. Justamente Haru reflexiona sobre aquello al final, y quién será realmente ese tipo, que capaz sea un individuo con una identidad mucho más indescifrable que la de tu propio PJ.

Lástima que, aunque hubieras participado y éste hubiera sido tu prólogo oficial... Te habría tenido que EXPULSAR cruelmente del colectivo por cometer la herejía de usar el nombre en español del gran VOLO (cualquier similitud con ROMA es pura coincidencia, Kiwi, no me pegues), cuando fui muy clarito en usar los nombres ingleses para personajes y españoles para lugares. Porque sí, tiene mucho sentido. Así que nada... Muy mal por quebrantar esa regla (se te subió el españolismo a la cabeza desde los anuncios de SV e.e), pero tenés la excusa de que es un What If así que quedás perdonada. <3

Nada, me queda la sensación agridulce por lo que pudo haber sido y no fue, pero me alegra que te hayas podido sacar las ganas de escribir a Haru e introducirlo de manera tan bonita. Te diría que si llegases a desocuparte y saber que vas a tener el tiempo y los ánimos para participar, te podés sumar más adelante... Pero capaz sea medio suicida teniendo en cuenta que ponerte al día solo para llegar al capítulo dos te implicaría leer como veintipico de partes que se fueron subiendo los últimos dos meses.
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